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domingo, 31 de diciembre de 2017

#libros #periodismo #lgtbi | Algunas razones

Algunas razones / Paco Tomás ; prólogo de Marisol Ramírez.
Madrid : Autoedición, 2017 [12].
188 p.
ISBN 9788469771969

/ ES / ENS / REC
/ Artículos / LGTBI / Periodismo

Este libro nace de una necesidad. La necesidad de sentir que si llevo veinticinco años de profesión y quince escribiendo columnas, será por algo. En este volumen no van a encontrar todo lo escrito porque tampoco pretendo sepultarles en letra impresa y razones anticuadas. He escrito mucho en lo que va de vida y ni siquiera yo mismo sería capaz de volver a enfrentarme a todo lo escrito. Pero sí es una selección muy personal de las cabeceras y columnas que he redactado en estas últimas dos décadas. Lo he titulado "Algunas razones" porque eso es lo que son: razones. Razones que expongo y que necesito. Y en ocasiones, hasta coinciden.

En ‘Algunas razones’ podrán conocer a mi Cata, la primera protagonista de mis columnas de verano (‘37 grados’), leer los mails que le enviaba a un ficticio amigo que se había trasladado a estudiar a Estados Unidos (‘Tienes un e-mail’) y madurar conmigo con la llegada de ‘El ingenio seductor’, así se titulaba mi columna dominical hasta que he pasado a formar parte de la página de opinión del periódico. También podéis encontrar artículos publicados en ‘El Asombrario’, tanto los de temática LGTB (‘We are not in Kansas anymore’) como otros más generales (‘El hashtag’). El libro se completa con el capítulo ‘Otras razones’, donde doy cabida a otras columnas que no forman parte de una cabecera periódica y que son colaboraciones puntuales en otros medios de comunicación.

Créanme si les cuento que lo más difícil de este libro que pueden tener ustedes entre sus manos ha sido escribir el último capítulo. Se titula ‘El artículo que nunca me atreví a escribir’. Cuando lo lean, lo comprenderán.

‘Algunas razones’ cuenta además con un prólogo de Marisol Ramírez, una gran periodista mallorquina, durante años fue la voz que cogía el testigo de Iñaki Gabilondo en el "Hoy por Hoy" de la SER para la conexión territorial, y un diseño gráfico de Alex Rojo que es un auténtico guiño a mis seguidores en redes.

sábado, 31 de diciembre de 2016

#recursoselectronicos #articulos #arquitectura | Eileen Gray : la emancipación femenina en la arquitectura moderna

Eileen Gray [Recurso electrónico] : la emancipación femenina en la arquitectura moderna / David Luis López · UJI.
En: Dossiers feministes, n. 21 (2016), p. 139-156. Ejemplar dedicado a “Desafíos de género”.

/ ES / Artículos / RE / Open Access
/ Arquitectura - Siglo XX / Arquitectura y mujeres / Eileen Gray / Mujeres - Historia
TEXTO COMPLETO | UJI
http://www.e-revistes.uji.es/index.php/dossiers/article/view/2483

Eileen Gray fue una mujer pionera en desarrollar su carrera dentro de una profesión liberal, y lo hizo en diferentes campos, como el diseño, el interiorismo o la arquitectura. Su trayectoria vital se convierte en una narración ejemplar de la emancipación de la mujer en el siglo XX. A pesar de las muchas dificultades a las que tuvo que enfrentarse, logró establecer un lenguaje propio en un periodo convulso como lo fueron las primeras décadas del siglo pasado, bajo la premisa de que la forma debía seguir a la función, aunque siempre manteniendo una composición que fuera estética. Algunos de sus diseños de mobiliario, han sido en incluidos en numerosas ocasiones dentro del Art Déco, pero del mismo modo que ocurriría con su arquitectura –que se vería influenciada necesariamente por los grandes arquitectos del Movimiento Moderno– su propio lenguaje acabaría por imponerse; un lenguaje siempre inconformista e inmerso en una constante evolución hacia esa adaptación de los espacios para las personas.

Sus trabajos y su capacidad emprendedora hicieron de Eileen Gray una mujer profesional en un eminente campo dominado por lo masculino. Consecuentemente, muchas serían las barreras propias de las estructuras patriarcales que debería superar para desarrollar su carrera profesional. A pesar de todo, consiguió enfrentarse a ellas y superarlas, posiblemente por su actitud abierta y creativa, amante del conocimiento y con unas ideas progresistas gracias a las que consideraba que todos sus pasos eran una forma de colaborar en la construcción de una nueva sociedad, en definitiva, de ese Hombre –y también mujer– Nuevo del que nos habla el reconocido arquitecto de este periodo, Le Corbusier.

Posiblemente, la construcción de la Villa E1027 en Cap Martin fue una de las tareas más ambiciosas de su trayectoria, pero también fue, sin duda, uno de los episodios más traumáticos de la biografía de Gray, y que indiscutiblemente tiene grandes connotaciones de género, en parte porque la legalidad impone sus propias reglas, y en parte porque la moral patriarcal de la sociedad continuaba siendo demasiado rígida para permitir que se cumpliera la voluntad de una mujer, por legítima que esta pudiera llegar ser.

jueves, 30 de junio de 2016

#articulos #mujeres #ciencia | Piedad de la Cierva: una sorprendente trayectoria profesional durante la segunda república y el franquismo

Piedad de la Cierva: una sorprendente trayectoria profesional durante la segunda república y el franquismo / Inmaculada Alva Rodríguez.
En: Arbor (ISNN 0210-1963), v. 192, n. 779 (2016-06)
/ ES / Artículos / RE / Open Access
/ Historia - Siglo XX / Mujeres – Historia / Mujeres en el franquismo / Mujeres en la ciencia / Piedad de la Cierva / Segunda República
TEXTO COMPLETO | CSIC
http://arbor.revistas.csic.es/index.php/arbor/article/viewArticle/2126

Piedad de la Cierva obtuvo la licenciatura de Ciencias por la Universidad de Valencia en 1932. Ese mismo año se trasladó a Madrid para realizar su tesis doctoral en el prestigioso Instituto Rockefeller. Dos años más tarde le fue concedida una beca de ampliación de estudios en el Niels Böehr de Copenhague para profundizar en materias relacionadas con la radioactividad. Después de la guerra civil pudo continuar con su investigación científica trabajando en temas de los que fue pionera como el vidrio óptico o la fabricación de ladrillos refractarios. El objetivo de este trabajo es dar visibilidad al trabajo desarrollado por esta pionera reconstruyendo su biografía intelectual a través de lo que ella recoge en sus memorias y los escasos datos que nos proporcionan la bibliografía relacionada. A través de su labor científica quedarán de manifiesto las dificultades que encontró y los apoyos que le facilitaron desenvolverse en un mundo entonces preferentemente masculino.

sábado, 30 de abril de 2016

#recursoselectronicos #articulos #arte | Arte cubano contra la homofobia : ‘Corpus frágile’, una poética de resistencia

Arte cubano contra la homofobia [Recurso electrónico] : ‘Corpus frágile’, una poética de resistencia / Carlos Tejo Veloso · Universidad de Vigo.
En: Ars bilduma : revista del Departamento de Historia del Arte y Música de la UPV/EHU (ISSN 1989-9262), n. 6 (2016-04), p. 147-158.
/ ES / Artículos / RE / Open Access
/ Arte / Cuba / Eduardo Hernández Santos / Estereotipos / Fotografía / Homofobia / Homosexualidad / Masculidad / Resistencia
TEXTO COMPLETO | UPV/EHU - OJS
http://www.ehu.eus/ojs/index.php/ars_bilduma/article/view/14682/
TEXTO COMPLETO | Dialnet
https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=5431230

El presente artículo analiza la serie titulada ‘Corpus frágile’ del artista cubano Eduardo Hernández Santos (La Habana, 1966). Este trabajo nos enfrenta a los fragmentos de un cuerpo alimentado por la compleja problemática que implica el hecho de ser homosexual en Cuba. Así, estas fotografías construyen un hombre que desmonta el arquetipo patriarcal de virilidad y derriba el caduco patrón masculino que la propia Revolución Cubana ha creado a lo largo de estos cincuenta y seis años de trayectoria. Estas y otras maniobras alimentan la carga ideológica de ‘Corpus frágile’ para construir una personal iconografía de la resistencia.

miércoles, 20 de abril de 2016

#articulos #sociologia | Nancy Fraser: “Clinton defiende un tipo de feminismo neoliberal, solo para mujeres privilegiadas”

Imagen: Ctxt / Nancy Fraser
Nancy Fraser · Intelectual feminista: “Clinton defiende un tipo de feminismo neoliberal, solo para mujeres privilegiadas”.
Álvaro Guzmán Bastida / Traducción de Adriana M. Andrade | Ctxt : contexto y acción, 2016-04-20
http://ctxt.es/es/20160420/Politica/5507/Nancy-Fraser-feminismo-Hillary-Clinton-Bernie-Sanders-reconocimiento-Hegel-redistribucion-representacion-Estados-Unidos-Entrevistas-Elecciones-en-Estados-Unidos.htm

Nancy Fraser (Baltimore, 1947) milita al frente de la lucha feminista y la teoría crítica desde finales de los años 60. Crítica de lo que ella denomina “feminismo neoliberal”, sus teorías sobre el reconocimiento y redistribución como términos para entender las desigualdades sociales son muy influyentes. Fraser recibe a CTXT en su oficina del departamento de filosofía de la New School for Social Research, en el East Village de Manhattan, para hablar de la preeminencia de las políticas de identidad, la importancia de Bernie Sanders, Donald Trump y Hillary Clinton, y las razones por las cuales sintió la necesidad de introducir un tercer concepto -- el de ‘representación’ en su último libro ‘Fortunas del feminismo’ (Traficantes de sueños, 2012) para explicar los males de la sociedad contemporánea y dónde debería centrarse la lucha para arreglarlo.

Hace veinticinco años escribió sobre el término “reconocimiento”, que tomó prestado de Hegel, explicando que fue la palabra clave de aquella época a la hora de entender cuestiones de diferencia e identidad. ¿Cómo lo entendía Hegel y por qué es importante para entender el presente?

En Hegel tenemos, esencialmente, dos actores que se encuentran y que son sujetos; pero para ser un sujeto completo, cada uno de ellos debe ser reconocido por el otro. Cada uno reafirma al otro como sujeto en su propio derecho, que es a la vez igual y diferente de mí mismo. Si los dos pueden afirmar eso, entonces hay un proceso de reconocimiento recíproco, igualitario y simétrico. Pero, como es sabido, en la dialéctica amo-esclavo se encuentran el uno al otro en términos desiguales y asimétricos, en términos de dominación y subordinación. Entonces hay un reconocimiento no recíproco.

¿Por qué está tan en boga desde el principio de los años 2000?

Tiene que ver con lo que en ese momento llamé la condición postsocialista. Fue el momento de la historia de las sociedades de posguerra en el cual la problemática de la justicia distributiva había perdido la capacidad hegemónica de articular la lucha y el conflicto social de las mayorías. Hasta ese momento, durante la posguerra, el paradigma de la redistribución había sido hegemónico, y casi todo el discurso social y el conflicto se organizaban en esos términos. Esto significaba que era difícil que muchos problemas salieran a la superficie. Muchas reivindicaciones fueron relegadas a los márgenes porque no encajaban con la gramática distributiva. Básicamente, lo que vemos ahora al mirar atrás es que las políticas del reconocimiento coinciden con el auge del neoliberalismo. El neoliberalismo está, de hecho, desplazando el imaginario socialdemócrata y su ataque contra la justicia distributiva igualitaria está destruyendo el modelo socialdemócrata; si no completamente, al menos se está deteriorando y perdiendo su influencia, su habilidad para organizar el espacio político y el discurso; y de alguna manera esto abre un espacio a las diversas reivindicaciones y luchas del reconocimiento.

¿Se le ocurre algún ejemplo de esto?

Después de 1989, tras el colapso del comunismo y el bloque soviético. ¿Qué pasó? Muy rápidamente hubo un aumento del antagonismo religioso, del antagonismo nacionalista – y ahí entramos en el terreno del reconocimiento. Antes, esas reivindicaciones se reprimían --se excluían. Por tanto, existía una versión comunista del discurso distributivo, que quedó destruida. En Occidente, supone la derrota de la hegemonía socialdemócrata. Aparte del ascenso del neoliberalismo, parte de esto tiene que ver con los nuevos movimientos sociales que estallan en los años sesenta. La Nueva Izquierda tenía un ethos radical, o mejor dicho anticapitalista; ponía énfasis en la redistribución y el reconocimiento de manera muy radical. Pero cuando el tiempo pasó y el espíritu radical anticapitalista de la nueva izquierda empezó a desvanecerse, los movimientos sucesivos –un nuevo tipo de feminismo, un nuevo anti racismo, las políticas sexuales del movimiento LGTB– tendieron a ignorar la visión política económica y a centrarse en las cuestiones que yo definiría en términos de status o reconocimiento.

Usted conecta estas cuestiones con las políticas de identidad. ¿Hasta qué punto es un término peyorativo?

Una parte de lo que intento hacer en mi análisis es evitar una identificación rápida entre las políticas de identidad y las de reconocimiento. Lo que he tratado de explicar es que las políticas de reconocimiento son una dimensión legítima de la justicia, y que las reivindicaciones para superar las injusticias del reconocimiento son importantes; y que simplemente no se pueden reducir a reivindicaciones de redistribución como lo haría el marxismo común, de brocha gorda. Quería defender la importancia, la legitimidad, la autonomía relativa de las reivindicaciones del reconocimiento. Intento sugerir que hay más de una manera de entenderlas – que no tienen por qué adoptar la forma de políticas de identidad. Es cierto que, con frecuencia, las reivindicaciones de reconocimiento adquieren formas de políticas de identidad. Y esto, desde mi punto de vista, es desafortunado. Crea todo tipo de problemas, y normalmente es mejor si se puede encontrar una visión no identitaria de lo que significa la lucha por el reconocimiento.

¿Y qué debería significar?

Un movimiento como el feminismo no debería luchar por la idea de que hay una identidad o ethos feminista diferente, que requiere de un reconocimiento afirmativo para equipararse con la masculinidad. No; diría que las políticas del reconocimiento en un movimiento feminista deberían ser las luchas contra las formas del estatus de desigualdad ligadas a los términos de género. Y eso deja muy abierta la posibilidad de revalorizar “lo femenino”, sea lo que fuere. Por eso intento desligar las políticas de reconocimiento de las políticas de identidad.

Mirando atrás, me da la sensación –corríjame si es un análisis equivocado- de que en Estados Unidos ha habido un gran avance en términos de reconocimiento, como el matrimonio homosexual, e incluso en temas de visibilidad, como tener un presidente negro. ¿Ha habido demasiado de eso y muy poco énfasis en la redistribución? Sigue habiendo mucha desigualdad, y no parece que esté mejorando...

No es una cuestión de demasiado o muy poco, sino de que no ha habido un equilibrio. Ha habido un desequilibrio y mucha parcialidad. Por ejemplo, el movimiento homosexual y el movimiento LGTB se centran en la igualdad en el matrimonio y en el acceso al servicio militar. No me parecen las mejores opciones para enfocar la lucha. En cualquier caso, las dos tienen, y eso es interesante, un elemento distributivo. El Ejército es una de las pocas vías que tienen los trabajadores para pagar las matrículas universitarias, por ejemplo, o sea que genera beneficios económicos. Y tener el derecho a casarse conlleva derechos económicos y sociales, además de los simbólicos, de reconocimiento...

¿Cuáles habrían sido las rutas alternativas?

Hubiera preferido luchar para conseguir que los derechos sociales básicos fueran simplemente derechos individuales, independientemente del estado civil; hubiera preferido una sociedad que no enfatizara el hecho de estar o no casado. En vez de decir “¡nosotros también queremos casarnos!”, ¿por qué no decir, “te damos derechos sanitarios, fiscales y todos los demás beneficios por ser simplemente una persona, un ciudadano, un residente en el país?”.

Entiendo que se refiere a que esos derechos están en pie de igualdad en términos de redistribución, pero ponen el acento en el estatus. ¿Es por eso por los que los prefiere?


Sí. Porque la cuestión igualdad en el matrimonio introduce odiosas comparaciones de estatus entre los que están casados y los que no. No debiéramos reforzar eso...

A principio de los años 2000 escribió sobre el problema del “desplazamiento”, en el cual “las cuestiones de reconocimiento se usan para marginalizar y ‘exclusivizar’ las luchas redistributivas”. Han pasado ya casi dos décadas. ¿Qué balance hace de este periodo?

El paisaje del conflicto social y de las reivindicaciones, al menos en Estados Unidos, es muy diferente de cuando escribí aquello. El ejemplo más espectacular es la campaña electoral de las primarias presidenciales, donde por un lado está Bernie Sanders, que se presenta como un “socialista democrático”, y está lanzando un discurso de clase abrumadoramente centrado en la desigualdad. También apoya todas las buenas causas progresistas de reconocimiento, pero el verdadero centro de gravedad lo pone en la cuestión de la clase billonaria, el uno por ciento y todo eso...

¿Le sorprende que Sanders haya llegado tan lejos en las primarias enfatizando su discurso sobre las clases sociales?

Si. Es una sorpresa fantástica. Estoy muy contenta; nunca lo hubiera pensado, y demuestra lo lejos que hemos llegado desde el final de la Guerra Fría. El hecho de que puedas usar el término socialismo y que eso ya no implique o inspire la locura y la estigmatización de los ‘rojos’ que imperaba entonces es muy interesante. En el otro lado, está Donald Trump, que presenta un cierto tipo de populismo autoritario, nacionalista de derechas que evoca también una problemática de clase pero la colorea de una manera excluyente, cuasi racista, y ciertamente nacionalista. Es como si estas dos figuras difirieran considerablemente sobre las políticas de reconocimiento --así como en sus propuestas programáticas-- pero los dos expresan la relevancia de la distribución. Esto es nuevo. Cuando escribía a mediados de los noventa la distribución estaba en los márgenes, y todo era reconocimiento, reconocimiento, reconocimiento. Esto ya no es así. El reconocimiento no desaparece, y no debería hacerlo, pero creo que ahora estamos ante un equilibrio muy diferente.

Ya que ha hablado de las elecciones, ¿qué hay de la otra candidata demócrata, Hillary Clinton? Varias feministas de la ‘segunda ola’ como Gloria Steinem han declarado que las mujeres deben votarla porque es una mujer y la candidata feminista. ¿Lo es?

Yo no diría que es la candidata feminista. Pero está pasando algo muy interesante. Clinton lleva décadas presumiendo de ser una feminista de carné. Empezó su carrera abogando por las mujeres y los niños; es famosa por su discurso en el que equiparaba los derechos de las mujeres y los derechos humanos ante la ONU; y ha defendido con consistencia el derecho al aborto. Entonces, si eso encaja con la parte del reconocimiento, ella ha estado en eso de una manera más explícita y central que Sanders. Pero, por otro lado, ¿qué tipo de feminismo es ese? Clinton representa un tipo de feminismo neoliberal centrado en romper el techo de cristal. Eso significa eliminar los obstáculos que impiden a mujeres más bien privilegiadas, con buena formación, y que ya poseen grandes cantidades de capital cultural y de otro tipo, subir en los escalafones de gobiernos y empresas. Las principales beneficiarias de este feminismo son mayoritariamente mujeres privilegiadas, cuya posibilidad de ascender depende en buena medida del enorme grupo que se encarga del servicio doméstico y el cuidado familiar, también muy feminizado, además de muy mal pagado, muy precario y racializado. Y a la vez, Hillary Clinton, como su marido, está muy implicada con Wall Street, con la desregulación financiera y la neoliberalización de la economía. Así que el tipo de feminismo que Sanders representa tiene más posibilidades de ser un feminismo para todas las mujeres, para las mujeres pobres, para las mujeres negras, para las mujeres de la clase obrera… Y esto se acerca más a mi tipo de feminismo.

En su libro ‘Fortunas del feminismo’ introduce un tercer término; ya no solo habla de reconocimiento y redistribución sino también de representación. ¿Por qué sintió esa necesidad?

Porque conceptualiza, de una manera explícita, la idea de que más allá de las cuestiones de la distribución, estatus y reconocimiento, hay una serie de cuestiones que tienen que ver con lo político como dimensión fundamental de la sociedad. Creo que en este momento la cuestión de quién tiene standing político en un mundo de refugiados, solicitantes de asilo, inmigrantes sin papeles se convierte en una cuestión muy importante. Esto no es específico del reconocimiento o la redistribución, aunque esté interrelacionado. También tiene que ver con tener voz política.

¿Hasta qué punto trascienden fronteras esas ideas?

Cuando pensamos sobre la voz política, sobre quién la tiene y quién no, creo que deberíamos pensar en una comunidad política acotada a un determinado estado- nación, como Estados Unidos u otros, pero también en un contexto más amplio, internacional, transnacional y global. Vivimos en un mundo en el que los estados están empoderados muy desigualmente. Imagina que eres un ciudadano de Somalia, y que tienes, si no un estado fallido, un estado muy frágil sometido al yugo de los poderes y las instituciones financieras globales, como el FMI –hay cuestiones sobre la voz política que tienen que ver con un nivel más alto, no solo en tu propio estado sino en el sistema mundial. Creo que la única manera de atacar eso es a través del concepto de representación. Ahora habría que pensar en las tres dimensiones de la justicia -- o tres formas diferentes de injusticia, si prefieres: una pobre redistribución, el des-reconocimiento y la mala o inexistente representación. No hacerlo supone afrontar los problemas políticos desde el marco equivocado.

¿Y cómo se articula esto en términos de movimientos sociales o políticos? Estoy pensando en Europa, por ejemplo, dónde hay un debate sobre cómo articular las subjetividades políticas, sobre si esto puede pasar sin que las políticas de identidad se afiancen, o incluso se impongan. Usted introduce el concepto de representación o transnacionalización. ¿Se puede construir poder político en un mundo globalizado sin enfatizar la identidad y poniendo de relieve, por ejemplo, la representación? ¿Cómo cree que se podría hacer?

Creo que de alguna manera la estructura y el problema de la Unión Europea es en parte una cuestión de representación. Me refiero al hecho de que el Banco Central Europeo y las instituciones financieras globales, en conexión con lo que comúnmente se llama Troika, tienen en sus manos una gran cantidad de poder, tanto que tienen la capacidad, a través de la imposición de medidas de austeridad, de invalidar elecciones. Pueden decirle a los griegos: “¡No nos importa a quién votasteis, no podéis poner en marcha esas políticas!”. Hay cuestiones básicas sobre dónde reside el poder y la voz política en la Unión Europea, ya que interactúa con el orden financiero global. Todo esto está por encima, o al menos se cruza con problemas de reconocimiento y redistribución. Hay un tipo de problema de reconocimiento en Europa dónde los países ricos del norte miran por encima del hombro a los llamados PIGS -- los países del sur-- por ser vagos y evasores de impuestos. Esta es una vieja historia familiar de reconocimiento. Pero se convierte en letal cuando interactúa con el problema estructural --que por supuesto tiene que ver con la misma creación del euro-- en el que se impone la austeridad sobre la voz democrática.
Y TAMBIÉN…
Doug Henwood · Periodista: “Hillary Clinton es una sierva fiel del dinero y el poder”
Álvaro Guzmán Bastida | Ctxt : contexto y acción, 2016-03-30

http://ctxt.es/es/20160330/Politica/4950/Doug-Henwood-entrevista-Hillary-Clinton-trafico-de-influencia-partido-democrata-primarias-EE-UU.htm

viernes, 8 de abril de 2016

#hemeroteca #urbanismo | Bilbao: el desarrollo que nunca fue

Imagen: ctxt / Calle Arechaga, Bilbao
Bilbao: el desarrollo que nunca fue.
Los vecinos de las calles del bilbaíno San Francisco se organizan, por su cuenta, para limar diferencias. La gentrificación promovida por los poderes públicos olvidó cuidar de la convivencia.
Ibai Gandiaga / Elisa de los Reyes | ctxt · Contexo y Acción, 2016-04-08
http://ctxt.es/es/20160406/Culturas/5278/Bilbao-Barrio-de-San-Francisco-gentrificaci%C3%B3n-museo-Guggenheim-urbanismo-arquitectura-Viajes-y-ficciones.htm

El sol de primavera se aleja del valle del Ibaizabal, dejando la ciudad de Bilbao en ese momento en el que debería ser de noche, pero aún es de día. Como dando fe de esa dicotomía, aparece ante nosotros una escena digna de atención: en primer plano, un padre rebusca en un contenedor de basura utilizando un garfio metálico con el que extraer piezas de aluminio para luego venderlas al peso. A su lado, un niño de unos siete años observa con atención la operación.

En un plano posterior, una pequeña terraza de bar reúne a un grupo de personas que ignoran la escena a tiempo que degustan una cerveza bajo el telón de fondo de un bar de decoración ecléctica y vintage. Como queriendo completar el reparto de opereta, por el lateral de ese improvisado teatro urbano aparece un grupo de turistas que, mapa de Bilbao en mano, intentan ubicarse en el barrio “bohemio” de la villa.

Si continuamos andando, nos encontraremos con una plaza amplia, de bancos y farolas de diseño y césped recién cortado donde un grupo de niños gitanos corretea mientras sus madres charlan a un lado. Un poco más allá, la calle vuelve a estrecharse y entonces se colmata: a ambos lados aparecen tiendas de fruta y verdura de árabes y de latinos, peluquerías subsaharianas, una antigua librería de barrio, bares gallegos, vascos y ecuatorianos, un local de venta de productos senegaleses.

La calle se llena de coches, bajo la atenta mirada tanto de la policía como de grupos de hombres de color de misteriosa ocupación. Más resguardados podríamos encontrar menores que esnifan pegamento, un alcohólico que se duerme en una esquina, un vecino que siempre habla solo ante su portal. Y más arriba, en la calle paralela, hallaremos mujeres en las esquinas y letreros de prostíbulos.

A la vuelta de la esquina, tal vez tomemos aliento en una plaza con un edificio recién construido, moderno, que alberga desde un centro de formación profesional hasta un vivero de empresas para jóvenes emprendedores o un conjunto de iniciativas sociales que ensayan “entornos de colaboración”. Más tarde puede que vayamos al bar cultural del barrio: hoy toca curso de gastronomía yucateca y cena comunitaria posterior.

Nos encontramos en el barrio de San Francisco, en la margen izquierda de la ría. Es un lugar marcado en el imaginario de la ciudad, que ha recibido a lo largo de los años multitud de nombres: “La Palanca”, “Barrio chino”, “Barrio rojo”, “Montmartre o SoHo bilbaíno”, “Bilbao Intercultural”. Esta potente imagen hizo que la supuesta regeneración del barrio haya suscitado expectación, debate y decepción a partes iguales. La supuesta regeneración, entendida por algunos como una estrategia de gentrificación, se detuvo en un momento determinado, y es que algo parece que no funcionó.

Promesas y desigualdades en la ciudad del Guggenheim
“Nosotros somos del barrio y trabajamos en él desde hace muchos años. Hace unos 12 regresamos a vivir aquí”. María Arana, vecina y miembro del colectivo Zaramari, nos relata su experiencia. “Vimos que era un espacio interesante sobre el que actuar desde nuestra asociación, que podíamos contribuir como una herramienta más para su transformación, descubriendo su realidad y su riqueza cultural” María, junto a su socio Gorka, desarrolla proyectos culturales de urbanismo e innovación social.

Hagamos un breve resumen para los desconocedores de la historia reciente de Bilbao; durante los últimos 40 años, la Villa pasó de ser declarada “zona de atmósfera contaminada” por el gobernador civil, a ser el escenario del “Efecto Guggenheim”, fenómeno urbanístico que describe la transformación del modelo productivo y recuperación económica de una ciudad, gracias a grandes transformaciones urbanísticas y arquitectónicas.

Con varios momentos traumáticos iniciales —las inundaciones de 1983, el desmantelamiento de la industria pesada de la ría, con el cierre del Astillero Euskalduna como paradigma— la estrategia de tercerización llegó de la mano de la “década prodigiosa” del ladrillo nacional. Primeras espadas de la arquitectura internacional —como Norman Foster, Álvaro Siza, Rafael Moneo, Frank Gehry, Zaha Hadid o Richard Rogers— firmaban proyectos donde antes existían astilleros y pabellones industriales.

Para rematar con una guinda en el pastel, el proyecto para el Tren de Alta Velocidad (TAV) había conseguido los fondos y apoyos políticos necesarios, y la estación de Abando, limítrofe al barrio de San Francisco, sería un punto de tránsito caliente en el eje atlántico Madrid-París. O al menos eso se creía.

Durante los años de crédito fácil, no fueron pocos los que decidieron comprar un piso o local en la zona de San Francisco, animados por los planes de regeneración urbana que desde los años 90 vienen transformando el barrio. El Ayuntamiento realizó un plan que incluyó polémicas demoliciones, nuevas vías de conexión y mucha vivienda nueva. Se realizaron además notorias mejoras de los espacios públicos: nuevas plazas, calles mejor iluminadas, lugares de estancia al borde de la ría. Al mismo tiempo, se instalaban y consolidaban infraestructuras culturales que atraían a nuevos públicos, como la sala de conciertos Bilborock, BilboArte o el Museo de Reproducciones Artísticas.

La olla se enfría
“Desde promoción económica y rehabilitación urbanística se han llevado a cabo [durante las últimas décadas] varias campañas para atraer al barrio proyectos económicos. Ayudas para la rehabilitación, alquileres económicos, premios”. Txelu Balboa, miembro de ColaBoraBora, otro colectivo especializado en entornos de innovación y colaboración con más de una década en el barrio, habla sobre las distintas estrategias de promoción de la zona.

“Desconozco las razones últimas pero la realidad es que muchos negocios han cerrado o se han marchado. Tal vez no llegaron a funcionar o no desarrollaron su pertenencia y vínculo al barrio. Otros, sí”. Después de completarse los objetivos del Plan Especial de Rehabilitación, que construyó alrededor de 1000 viviendas, lo que ha quedado ha sido un interregno que no ha sido como muchos esperaban. Los precios de los inmuebles no subieron y sus pobladores nunca se fueron. La olla no hirvió. La gentrificación nunca sucedió.

La situación social del barrio sigue siendo crítica. Con una tasa de paro que triplica a la de la ciudad, la inversión en negocios vanguardistas de hostelería ha recibido un nuevo impulso, y ha colocado de nuevo al barrio en una posición de deseo de posibles inversores que quieran dar salida a su capital. Pero los habitantes, de multitud de nacionalidades y en general, de renta baja, todavía siguen ahí, con un espectacular incremento de población de un 20%, más dramático aún si consideramos la bajísima tasa de natalidad vasca, de las más bajas del estado.

“Las transformaciones sociales se producen a largo plazo, a través de los años” continúa María, cuando la interpelamos sobre la falta de cambio en el barrio: “Queremos buscar procesos cortos de cambio, pero estos procesos necesitan mucho más tiempo”.

En el barrio, mientras tanto, se producen gran cantidad de iniciativas autoorganizadas desde la ciudadanía, sociales y creativas, que aúnan ayudas públicas y colaboración privada para dar lugar a eventos vecinales de encuentro y experiencias de innovación social de gran interés, algunas de ellas únicas en sus condicionantes.

Una de ellas es 'Gau Irekia / Noche Abierta', un evento cultural promovido por la asociación Sarean a modo de “Noche Blanca” con financiación pública a través de subvención pero organizado al más puro estilo “bottom-up” en el que colaboran y participan vecinxs, espacios, artistas, agentes sociales y culturales del barrio: en su cuarta edición ha implicado unos 50 espacios del distrito, desde prostíbulos hasta talleres de artistas, espacios de asociaciones y bares de la zona, con actividades como conciertos, charlas, degustación de comida para un público variado en edad, nivel cultural y procedencia.

Iniciativas desde abajo
“Una buena política a futuro pasa por potenciar los espacios de mediación que ya existen. Es mejor promover las relaciones a nivel individual que se están generando, más que crear un organismo mediador, que sería más artificial”, sugiere María. Un esfuerzo de esos espacios de mediación podría ser el espacio Sarean, en la plaza Corazón de María, que recoge el testigo de 30 años de iniciativas del barrio que entendían el arte y la cultura como herramienta de reunión, construcción y cohesión.

En el local, cedido y reformado por el Ayuntamiento, se desarrollan eventos culturales programados por una asociación integrada por artistas, productorxs culturales y vecinxs, a la que aquél que quiera puede unirse. El proyecto se financia en parte por el bar-restaurante que alberga, y en parte por ayudas públicas de cultura. Las actividades que se desarrollan van desde la música experimental y los grupos de lectura hasta talleres gastronómicos de las diferentes culturas que cohabitan en el barrio.

La creación de espacios de encuentro, ‘per se’, puede no ser suficiente. Txelu nos señala el gran problema de la mezcla de distintos: “Todo está parcelado: los locales, las calles... Hay una serie de pactos de convivencia no escrita. No se invaden los unos a los otros y todos en paz.

“Mientras que algunos vecinos percibimos esto como conflictivo, para otros es lo normal; yo diría que hay cierta tensión en todas direcciones. No es solo una cuestión del ‘vecinos de toda la vida’ contra ‘nuevos vecinos’, sino más bien un todos contra todos originado en unas diferencias culturales muy grandes que no encuentran la manera de hilvanarse de manera fluida”. Con una gran tasa de movilidad en la población inmigrante, que utiliza en gran parte el barrio como tránsito a otros lugares de Bilbao, la construcción de una convivencia se complica todavía más.

Uno de los casos de éxito que ha conseguido un cierto reconocimiento es la iniciativa de la fiesta de Arroces del Mundo. Carlos Askunze, miembro de la Coordinadora de Grupos del distrito, estuvo presente cuando se pensó la receta: “La idea de Arroces del Mundo surge en 2004. En la Coordinadora surgía la preocupación de cómo ocupar la calle de modo reivindicativo y festivo, y cómo darle a eso un enfoque que tuviera que ver con la interculturalidad. Alguien pensó en el arroz, que es un alimento que se come en casi todo el mundo. Parecía un buen enganche para la gente, y nos permitía convertir la Plaza de Corazón de María en un espacio autogestionado y propio de la gente”.

Carlos considera que esta iniciativa “desde abajo” contribuye a unir lazos de los habitantes locales, al tiempo que atrae a visitantes de otras partes de la ciudad y la provincia. Prueba de eso, el paso en diez años de 300 asistentes a los más de 4000 del año pasado.

Por lo tanto, el enfriamiento del proceso urbanístico -patente también en la demora de la redacción del nuevo PGOU de Bilbao- ha propiciado que surjan iniciativas desde abajo. Una de las más recientes es la Red de Intercambio de Espacios, proyecto comenzado desde el laboratorio y espacio de trabajo autogestionado Wikitoki. La Red, apoyada por una subvención pública, ha mapeado e identificado necesidades de 40 espacios del barrio, generando un canal para el trueque de recursos entre iniciativas.

Espacios de mediación y urbanismo a fuego lento
En resumen, el barrio de San Francisco fue objeto de grandes transformaciones urbanísticas que preparaban el desembarco para la “gente de bien”. Aunque las piezas ya estaban colocadas -infraestructuras culturales, promoción de negocios de economía creativa, infraestructuras y viviendas, depreciación inmobiliaria-, el proceso nunca llegó a cuajar. La transformación pasó del corto al largo plazo, y con esa cadencia aparecieron iniciativas desde la ciudadanía que buscaban espacios de convivencia.

En este caso estas iniciativas no estaban previstas: la transformación pensada desde el tablero de dibujo y el despacho nunca ha llegado a concretarse. Esa fortuna exigió encarar el conflicto, los problemas, desde una perspectiva que a la Administración resulta incómoda: la mediación. Creemos que el urbanismo de la ciudad consolidada camina más en ese sentido, esto es, en procesos de largo plazo a partir de un caldo de cultivo ciudadano y social y apoyados por iniciativas públicas y privadas. Entender la ciudad como un espacio sin problemas ni conflictos lleva al urbanismo a un camino que no tiene en cuenta la diversidad ni los deseos ciudadanos y que debería estar ya superado.

La problemática de la gentrificación es común a cualquier ciudad tardocapitalista que haya descuidado sus centros históricos. El caso de San Francisco es interesante debido a la reacción de la ciudadanía ante este hecho: la creación de espacios de mediación frente al paradigma de tábula rasa que imperó la década pasada en la regeneración de barrios.

Es necesario acostumbrarnos a que la “regeneración urbana” no consiste en expulsar a la población conflictiva y sustituirla por otra, sino en trabajar para que la gente de los barrios mejore sus condiciones de vida. Para ello hay que conseguir que el “calor” del mercado no nuble la planificación urbana. Al fin y al cabo, qué mejor para comer que un guiso cocinado a fuego lento, con ingredientes exóticos y mucho, mucho cariño.

lunes, 25 de enero de 2016

#recursoselectronicos #articulos #sociologia | Demografía de las parejas homosexuales en España


Demografía de las parejas homosexuales en España [Recurso electrónico] / Clara Cortina.
En: REIS · Revista Española de Investigaciones Sociológicas (ISSN 0210-5233), n. 153 (Enero – Marzo 2016), p. 3-22.

/ ES / Artículos / REIS / UPF / RE / Open Access
/ Ciudades / Demografía / Diversidad / Homoparentalidad / Matrimonio / Parejas / Población migrante / Sociología
TEXTO COMPLETO | REIS
http://www.reis.cis.es/REIS/jsp/REIS.jsp?opcion=articulo&ktitulo=2574&autor=CLARA+CORTINA

El propósito principal de este trabajo es avanzar en el conocimiento de las parejas y los hogares homosexuales en España. La cuantificación de esta población, así como el análisis de sus comportamientos demográficos, son todavía una asignatura pendiente en un contexto de creciente reconocimiento de derechos. Para ello, utilizamos el censo de población de 2011, que proporciona una visión general y completa de las características demográficas de los matrimonios y las parejas de hecho del mismo sexo en España. Tras un ejercicio de validación de estos datos censales, los resultados obtenidos apuntan a un perfil de las parejas homosexuales marcadamente heterógamo, a una presencia minoritaria de hijos en el hogar y a un predominio del modelo igualitario de pareja. Los resultados también muestran una menor propensión de las parejas homosexuales a formalizar su relación mediante el matrimonio.

DOCUMENTACIÓN
Parejas homosexuales, más igualitarias y variadas.

Un estudio revela que casi la mitad se casa, pocos tienen hijos y ambos trabajan.
Celeste López | La Vanguardia, 2016-01-25
http://www.lavanguardia.com/vida/20160125/301643653104/matrimonio-homosexual-hijos-gays.html

lunes, 12 de octubre de 2015

#articulos #testimonios #educacion | Reflexiones de un profesor gay fuera del armario


Imagen: Cuadernos de Pedagogía / Moisés Mahiques
Reflexiones de un profesor gay fuera del armario / Carlos Javier Herrero Canencia · Profesor del IES Rosa Chacel, de Colmenar Viejo (Madrid)
Cuadernos de Pedagogía (ISSN 2386-6322), nº 460 (Octubre 2015)

La visibilidad de las personas LGTB, la construcción de la propia identidad o proporcionar un referente a adolescentes que se encuentran en este mismo proceso son algunos de los motivos que empujaron al autor de este artículo, profesor de Lengua y Literatura, a hacer pública su condición homosexual ante su alumnado.

Hace siete años empecé a trabajar como profesor de Lengua y Literatura en un instituto público de Madrid y desde hace cinco estoy completamente fuera del armario con mis alumnos. Con este escrito pretendo reflexionar sobre esta experiencia, aclarar las razones que me han llevado a hacerlo y animar a mis compañeros a plantearse salir del armario.

¿Qué significa estar fuera del armario?

En una definición sencilla, “estar fuera del armario” quiere decir que todas las personas que te rodean saben que eres gay o lesbiana, no porque lo sospechen sino porque en algún momento lo has hecho evidente. No se trata de que los demás conozcan tu orientación sexual, sino de que la sospecha o intuición que tenían en algún momento se ha visto confirmada porque lo has dicho tú. Parecería que es lo mismo, total, qué más da que lo sepan porque lo sospechan o porque se lo digamos. Pero importa y mucho: lo expresado en palabras adquiere una realidad que no se puede soslayar. Un compañero puede estar en contra de la extensión del derecho al matrimonio a parejas de gais y lesbianas. Si hemos expresado claramente con palabras que somos gais o lesbianas, tiene que afrontar que nos está negando derechos a personas de carne y hueso. (A propósito, puede suceder que nuestro compañero lo afronte y se encuentre perfectamente cómodo negándonos derechos.)

He titulado este escrito “Reflexiones de un profesor gay fuera del armario”. ¿Tendría las mismas connotaciones e implicaciones que el título hubiera sido: “Reflexiones de un profesor lector apasionado del Quijote”?, ¿o “Reflexiones de un profesor enamorado de la lírica tradicional”? Sin lugar a dudas, no. De hecho, resultarían títulos pomposos sin mucho sentido. Y esto, por varias razones. En primer lugar, la consideración social que se les otorga difiere completamente. Que a alguien le guste el Quijote y disfrute con las jarchas no tiene mayor trascendencia que el placer estético que pueda extraer de ellas. Que a alguien le gusten las personas de su mismo sexo, y todavía más, que alguien ame a una persona de su mismo sexo, va mucho más allá de las personas implicadas. Para empezar, este mismo artículo escrito por otro profesor que se halle en otras circunstancias (en alguno de los más de 80 países que persiguen la homosexualidad por ley, por ejemplo; Amnistía Internacional, 2014) le puede costar el trabajo, la libertad e incluso la vida. Simplemente, el escribirlo es un lujo que está al alcance de una porción mínima de profesores gais y lesbianas. El coste sería demasiado alto.

Otra de las razones por las que el título de este escrito provoca efectos muy diferentes es que ser percibido como gay o lesbiana supone que lo que eres va a ser interpretado principalmente a través de este prisma. Da igual que alguien no lo sienta como algo relevante en su identidad, esa parte de tu personalidad va a convertirse en la fórmula que explique toda tu vida y le dé sentido.

Y por último está la cuestión de ser profesor, y por tanto, estar en contacto con menores. Dentro del imaginario homófobo ocupa un lugar destacado la figura del homosexual (y en este caso se refieren solo al homosexual masculino) como depredador sexual de menores. Cualquier gay cuyo trabajo esté relacionado con menores habrá escuchado esta pregunta, en cualquiera de sus variantes: “Pero ¿tú no les harás nada malo, verdad?”. La homofobia que implica esta pregunta creo que no necesita explicación. Presentarse como “profesor fuera del armario” conlleva un cierto riesgo, hasta en las situaciones más favorables que se puedan imaginar.

¿Por qué entonces salir del armario?

En primer lugar, la visibilidad LGTB (siglas que se corresponden con lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) nos concede la posibilidad de actuar políticamente, entendida aquí la política en su sentido más amplio y no solo como elecciones. En política rige una ley parecida a la que Piaget descubrió en los bebés, a la que llamó permanencia del objeto: hasta cierta edad un objeto que desaparece de la vista deja de existir para un bebé. En nuestro caso, aquello que no se ve no existe. Si no nos ven, no existimos, por tanto, no contamos, no tenemos problemas, no existen discriminaciones, no hay nada que plantearse. El verbo ver resulta engañoso; no se trata literalmente de ver, sino de percibirnos y reconocernos. Pondré un ejemplo que creo que lo ilustra perfectamente. Podemos ver una pareja de mujeres ir de la mano por la calle, pero únicamente las veremos como lesbianas si ellas así lo manifiestan, de otro modo serán dos amigas que se quieren mucho. Que dos amigas se quieran mucho nos parece perfecto, y envidiable, y no se le puede objetar nada salvo lo siguiente. Dos amigas que se quieren mucho no necesitan plantearse quién va a poder decidir sobre su tratamiento si una de ellas se encuentra en un hospital, ni van a adoptar o concebir hijos, ni van a tener problemas en cuanto a herencias, ni serán despedidas del trabajo, ni tendrán miedo a ser separadas por sus familiares cuando sean mayores... Por lo tanto, no es necesario reformar leyes que las discriminan, ni estudiar las situaciones de discriminación para plantear políticas sociales que las erradiquen, ni plantearse su visibilidad en los medios; no será necesario porque no se ven, y por tanto, no existen.

La visibilidad es, además, una cuestión en la que la cantidad y la cualidad importan. Es más efectivo políticamente que haya un número grande de personas LGTB que sean visibles, que estén fuera del armario; y es necesario que esa visibilidad sea lo más transversal posible. En las sociedades occidentales más permisivas, la visibilidad LGTB se reduce fundamentalmente a gais, y solo cuando son jóvenes, guapos y con dinero. No se ven prácticamente lesbianas, transexuales y bisexuales, o se ven como estereotipos. En el caso de los gais, no se ven a los ancianos, los parados, los discapacitados, los niños, los enfermos crónicos (salvo que sean enfermos de sida), etc. que son gais. Y por tanto, no es necesario plantearse qué podemos hacer para combatir la discriminación de todo tipo (incluida la que proviene de la propia comunidad gay) que sufre un gay que ha tenido la osadía de envejecer. Los gais, como podría suponerse por nuestra visibilidad pública, nacemos y morimos jóvenes, y mientras tanto, consumimos.

Otra cuestión por la que se debe salir del armario es la construcción de la propia identidad. Anteriormente me he referido a una de las desventajas de ser percibido como persona LGTB, o de salir del armario: el que esa parte de tu identidad va a arrollar a todas las demás, y se convertirá, se quiera o no, en la principal tarjeta de presentación. Es cierto, pero la alternativa creo que es peor. Permanecer en el armario nos deja más indefensos ante la identidad que se nos va a adjudicar, tendremos menos oportunidades de negociarla y dotarla de otro significado.

¿A qué identidad me refiero? A la que da la injuria. Antes de saber que nos gustaban los hombres, hemos sabido que “maricón” era uno de los peores insultos que se nos podían hacer. No hacía falta entender el significado concreto de la palabra, bastaba con que intuyéramos el lugar que se asignaba al así designado: los márgenes, el afuera. La palabra maricón, o cualquiera de sus múltiples sinónimos, actúa como un virus para el que existe un vacuna cuyo precio no todo el mundo puede pagar. Si has sido vacunado, si eres heterosexual o actúas como tal dentro de unos límites precisos que marca cada sociedad en cada momento, el insulto va a ser inocuo para ti. Si, por el contrario, no eres heterosexual o no te adecúas a las prescripciones de género (ser un hombre o una mujer “como dios manda”) que se te exigen, el virus te hará enfermar y, llegado el caso, puede ser letal (Área de Educación de FELGTB - Comisión de Educación de COGAM, 2012). Esto explica el uso omnipresente en los pasillos de los institutos de la palabra maricón. Cuando les recrimino a los alumnos, siempre de la manera más cordial, me contestan que no le están llamando al otro de verdad “maricón”, que no le están insultando. Y queda ahí retratada toda la homofobia que les rodea como el aire, invisible pero que se respira a cada momento. Efectivamente, ellos saben que el “otro” no es maricón, que está vacunado, no hay peligro de que enferme. Solo enfermará quien lo sea, solo en ese caso estarán insultando.

Curiosamente, y siguiendo con la metáfora, salir del ambiente (de nuevo, en las sociedades más permisivas) supone acceder a una cierta vacuna. Si tu entorno sabe que eres una persona LGTB probablemente te vas a evitar un montón de situaciones incómodas, chistes homófobos y la homofobia ambiente se va a aligerar.

¿Y por qué hacerlo en la escuela?

“¿Y por qué no?” podría ser la primera respuesta que diéramos. La respuesta a esta segunda pregunta es obvia, tiene un coste elevado, nos da miedo, puede traernos problemas. Para poder contrarrestar todas estas objeciones tenemos que precisar qué beneficios se pueden derivar del hecho de salir del armario, no solo con nuestros compañeros de trabajo, sino con nuestros alumnos.

En los colegios e institutos, los veamos o no, lo sepan ellos mismos o no, tenemos un alumnado LGTB que lo tiene más difícil que sus compañeros a la hora de ir creándose una identidad. Y también tenemos un alumnado que no es LGTB pero que es percibido como tal y puede sufrir la misma discriminación.

Para crearnos una identidad tenemos que tener referentes, personas con las que compararnos, admirar, rechazar, etc. En el caso de los adolescentes heterosexuales, los referentes se encuentran por todas partes, en su familia, sus vecinos, sus amigos, en las novelas que leen, en la clase de Literatura, en la televisión, en las letras de las canciones que escucha, en los cuadros de la clase de Historia del Arte... Literalmente, en todas partes.

El alumnado LGTB lo tiene mucho más difícil. ¿Cuántas novelas adolescentes van a tener una protagonista LGTB, cuántas películas, cuántas canciones? Siendo optimistas, muy pocas. Si analizáramos los personajes LGTB que aparecen en la televisión o en las películas, probablemente llegaríamos a la conclusión de que un porcentaje alto son personajes planos, estereotipados, con pocas posibilidades para que los jóvenes LGTB pudieran identificarse.

En la vida real, lo normal es que no conozcan a mucha gente que esté fuera del armario. Por ello me parece importante que los profesores salgamos del armario para poder proporcionar referentes a nuestros alumnos. Con esto no estoy diciendo que seamos su modelo a seguir, sino que seamos un modelo real con el que se puedan medir, que puedan aceptar o rechazar, que les ayude a construirse su propia identidad.

Sin lugar a dudas, otra consecuencia de salir del armario es que se crea una barrera protectora frente a la agresión homófoba. Ahora va a resultar más difícil meterse con un alumno LGTB sabiendo que hay un profesor que abiertamente lo es. Ojo, es una barrera, pero no asegura en absoluto que la agresión no se dé, aunque no sea delante de nosotros.

Otro de los efectos positivos es que empujas los límites de lo que es la normalidad, entendida en su versión más antipática: el cómo deben ser los seres humanos. Durante mi infancia asistí a un colegio religioso en el que todas las familias eran prácticamente iguales: papá, mamá, dos o tres hijos. El más mínimo signo de diferencia suponía un problema. Afortunadamente, este país ha cambiado mucho en los últimos cuarenta años, y cualquier clase de un colegio público (no así en muchos de los colegios concertados y privados) refleja una gran variedad: alumnos con distintos orígenes, distintas creencias, distintas situaciones familiares, distintas capacidades. Que un profesor salga del armario añade otro grado más de diversidad al grupo. Y no es baladí, en la medida en que todos los alumnos se reconocen como diversos, pueden aceptar mejor su propia diferencia y no vivirla como exclusión del grupo.

¿Cómo salir del armario con los alumnos?

Una consideración previa: como cualquier persona LGTB sabe, esta pregunta, y esta otra relacionada, ¿cuándo puedo ir de la mano con mi pareja o simplemente relajarme en la calle sin exponerme a una agresión?, se nos van a plantear a cada rato, no se contestan de una vez para siempre. Y desgraciadamente, esto les parecerá un lujo asiático a la gran mayoría de las personas LGTB de este mundo.

Supongamos que podemos y queremos dar ese paso. ¿Cómo hacer pública una información que todo el mundo considera que pertenece a nuestra intimidad y que, por tanto, no tiene mucha cabida en las aulas? Desde luego, huyendo como de la peste del modelo “tengo algo que confesarte”. Con los adultos siempre lo he tenido claro, mi salida del armario es indirecta, forma parte del decorado, no está dentro del espacio iluminado por el foco. Para que se me entienda, no empiezo diciendo “yo soy gay”, sino “un novio mío fue el primer insumiso juzgado en este país”, o algo parecido. No estamos hablando de si soy gay, el que yo sea gay lo vas a saber de la misma forma que yo entiendo que eres heterosexual cuando veo la foto de tu familia.

Con los alumnos lo abordo desde la cuestión del respeto. Al comienzo del curso les digo que para mí es muy importante que todos nos respetemos para que podamos convivir y aprender. Y les cuento mi experiencia de acoso en el colegio en el que estudié. Aquí sí es importante verbalizar claramente que eres gay. Cuando lo haces, entiendes por qué nuestros antepasados creían en conjuros: las palabras producen efectos, tienen poder, cambian cosas. De entrada, algo impensable en las aulas de los institutos, que durante unos segundos se haga un silencio de los que se cortan con cuchillo.

Mi experiencia con los alumnos

Como dije al principio, hace siete años empecé a trabajar como profesor. Durante dos años fui interino, y trabajé en los institutos madrileños IES Grande Covián y IES Jaime Vera. A pesar de que ya había estado colaborando con el grupo de Educación de Cogam dando charlas sobre diversidad afectivo-sexual, decidí no salir del armario, me mantuve en el llamado “armario de cristal”, no lo dije pero tampoco lo oculté. Me sentía muy inseguro como profesor como para meterme en un berenjenal más. Al año siguiente aprobé la oposición y entré a trabajar en el IES Luis Buñuel de Alcorcón (Madrid), y allí empezó la experiencia de estar fuera del armario en un instituto. Los últimos cuatro años he estado en el IES Rosa Chacel, de Colmenar Viejo (Madrid).

Sin duda, puedo calificar la experiencia como muy gratificante a nivel personal. No he tenido ningún problema con los profesores, los alumnos y los padres. Los chavales parecen asumir sin ningún problema el tener un profesor gay. Las anécdotas más tiernas tienen que ver con mis alumnos más pequeños, los de 12 a 14, porque todavía mantienen la espontaneidad de los niños. Desde aparecer por un pasillo con una amiga que no es alumna mía para cerciorarse de que yo soy gay de verdad, y ver la cara que se le pone con mi respuesta, hasta pedirme sinceras disculpas cuando en las escaleras uno a otro se han llamado “maricón”, y de pronto ven que yo estoy por allí.

Los incondicionales de la teoría del “choque de civilizaciones” no encontrarán confirmada sus teorías en mi experiencia. Entre los alumnos más cariñosos conmigo (también es cierto que no les doy clase, ya se sabe que la convivencia estropea muchas cosas) está un grupo de chicos adolescentes de origen marroquí. Lo menciono aquí porque en el imaginario colectivo está el que necesariamente tiene que haber problemas con estos adolescentes. Como digo, no ha sido mi caso.

Un momento emocionante fue cuando vino un exalumno del centro a visitarnos y me contó cuánto le había ayudado para poder aceptarse como gay, aunque en su momento no me dijera nada. También me contó algo que me ha hecho reflexionar desde entonces: en muchas ocasiones me había defendido ante sus compañeros cuando me insultaban. Se me ocurren varias consideraciones. Obviamente, el que yo no perciba comportamientos homófobos entre mis alumnos no quiere decir que no existan. Y el hecho de estar fuera del armario puede tener un efecto no buscado, el que los alumnos LGTB sean testigos presenciales de insultos homófobos dirigidos al profesorado LGTB, es decir, aumentar la concentración de homofobia que respiran a diario.

Por otro lado está la cuestión de la formación de la identidad masculina a través del rechazo de la homosexualidad y la feminidad. Puede que parte de esos insultos se deban a la necesidad de configurarse como “hombres” en un sentido muy tradicional.

Pese a todo, y voy terminando, creo que es útil salir del armario con los alumnos, aunque no sea suficiente para erradicar la homofobia de los institutos. Y creo que el profesorado LGTB debemos reflexionar sobre estas cuestiones, sea cual sea la decisión que tomemos finalmente.

Además de agradecer a mis compañeros y alumnos de todos los institutos en los que he estado su apoyo y cariño, me gustaría terminar con una utopía y una cita. La utopía sería que este texto se volviera cuanto antes incomprensible (suponiendo que no lo sea ya por otros motivos), que resultara tan absurdo como ahora ocurriría con un texto en el que aparecieran frases como esta: “¿cómo decirles a tus alumnos que te fascina el número pi?”, que necesitara numerosas notas a pie de página para explicar un contexto histórico que en nada se pareciera al del lector, que ese lector no pudiera creerse que hubo un momento en el que las diferencias que se dan entre los seres humanos fueran motivo de discriminación.

Y la cita: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”, Eduardo Galeano.

Sigamos caminando.

domingo, 4 de octubre de 2015

#hemeroteca #feminismo | Catalunya: un país nuevo, ¿con o sin patriarcado?

Imagen: La Vanguardia
Catalunya: un país nuevo, ¿con o sin patriarcado?
La vieja y nueva política se citaron el pasado domingo en las urnas. La Directa analizó si los programas de electorales contemplaron una sociedad no androcéntrica y si pasan el filtro de la perspectiva de género
Anna Celma Melero | Pikara, 2015-10-04
http://www.pikaramagazine.com/2015/10/catalunya-un-pais-nuevo-con-o-sin-patriarcado/

Este análisis fue escrito originalmente en catalán para La Directa y publicado dos días antes de las elecciones: Un país nou, amb patriarcat o sense? Su autora ha accedido a traducirlo a castellano para Pikara y a incluir una actualización valorando los resultados del 27S.

La alarma saltaba desde el colectivo Alerta Feminista, a través de un comunicado que cuestionaba la representatividad de los partidos políticos que concurrieron a las elecciones al Parlamento catalán celebradas el pasado domingo: de las siete personas que encabezan las listas, tan sólo una es una mujer. Pero esto sería la punta del iceberg, porque el comunicado afirma que no se han promovido voces declaradamente feministas dentro de los partidos. “El 27-S nos vuelve a mostrar que las feministas tenemos que estar en alerta. Si parecía que con las municipales se dibujaba un cambio de tendencia, estos comicios nos muestran el contrario”, lamentan. Las identidades no androcéntricas “volvemos a ser invisibles como representantes políticas. Una vez más, los asesinatos, la precariedad, la discriminación y las injusticias que sufrimos por el hecho de ser mujeres vuelven a no ser centrales en el debate político“, afirman.

Alerta Feminista cree que, si bien las mujeres o la igualdad se han incorporado parcialmente en los programas, esto no es suficiente. “A menudo, se trata de un enfoque formal, desde una perspectiva de derechos y paridad. Queda pendiente incorporar la perspectiva de género o, mejor todavía, las perspectivas feministas” para poder repensar y revisar todo el programa de estas organizaciones. ¿Qué podemos encontrar en los programas electorales? Alerta Feminista lo resume así: “Apartados dedicados a las mujeres, a la igualdad o a los colectivos LGTBI elaborados por mujeres feministas de los partidos. Son las encargadas de los temas de mujeres y de ir difundiendo esta mirada, gota a gota, a paso”. Para ellas, a menudo, es “un proceso agotador”, ante las dificultades para ir más allá y convencer que el feminismo no es un tema aparte. “Es necesario repensar el urbanismo, la economía, el deporte… en definitiva, todos los ámbitos de actuación desde una perspectiva inclusiva y no heteronormativa”, aseguran.

Para ellas, resulta evidente que hay diferencias en el alcance y la profundidad de las propuestas feministas dentro de los diferentes partidos. Diferencias que se encuentran, sobre todo, en el grado de asunción del feminismo como un eje troncal de la organización. ¿Cómo se pueden empezar a evaluar los programas electorales de este 27-S? Desde Alerta Feminista, proponen hacer una búsqueda de los términos siguientes: feminismo, patriarcado, mujeres, género, LGTBI+… Hemos usado esta propuesta para hacer un primer repaso en los programas electorales. Además, hemos leído estos documentos punto por punto y hemos evaluado en qué medida reproducen el androcentrismo patriarcal vigente. Pero, antes de resumir este análisis, empecemos por valorar los resultados electorales.

Actualización: Y llegó el 28S
Tras los resultados del pasado domingo ya podemos constatar un primer cambio. A peor, lamentablemente: se ha reducido el número de diputadas que integran el Parlament de Catalunya. 52 mujeres y 83 hombres ocuparán los escaños durante la XI legislatura catalana.

De entre sus 62 escaños, Junts pel Sí acogerá a 25 diputadas, menos de la mitad. Cuatro diputadas por parte de los once escaños de Catalunya Sí Que Es Pot; otras cuatro para el Partido Popular. Ciutadans tendrá a once diputadas formando parte de sus 25 escaños. El PSC cumple un poco más con la paridad en sus dieciséis escaños, de los cuáles siete los ocuparán mujeres. Paradójicamente, la CUP, que cuenta con un programa feminista y antipatriarcal, es el partido que tendrá menos porcentaje de mujeres sentadas en sus escaños: tres diputadas de los diez de la Candidatura d’Unitat Popular.

Si bien los partidos políticos han cumplido con la Ley de Igualdad aprobada en 2006, que implica que no haya más de un 60% ni menos de un 40% de representación de un sexo en una lista electoral, en la práctica esta regla de tres se boicotea a sí misma. Esto es así porque el orden de elección de los escaños, según los resultados de cada circunscripción territorial, no tiene en cuenta esta paridad. Por ejemplo, las tres diputadas de la CUP pertenecen a Barcelona, ya que no había mujeres encabezando las listas de Tarragona, Girona y Lleida. Esto se reflejaba ya en los cabezas de lista por cada partido: de siete contendientes, sólo Inés Arrimadas de Ciutadans marcaba la diferencia, siento la única mujer candidata a presidir la Generalitat de Catalunya.

La derecha crece y el feminismo tiene un reto por delante
Los resultados han dejado fuera del Parlament de Catalunya a Unió (UDC), cuyo programa quedaba en la cola respecto a medidas en pro de una igualdad de género real. Centrados en la idea de familia íntimamente ligada a los valores cristianos de la Iglesia católica, su preocupación respecto a los derechos de las mujeres y de los colectivos LGTBI era escasa, cuando no nula.

Sin embargo, sí permanecen en el Parlament los diputados del PP, que pierde por goleada en el análisis con perspectiva de género. Además, el 27S precedía las movilizaciones del 28 de septiembre en pro de una maternidad libremente escogida y un aborto legal, seguro y garantizado para todas las mujeres, sin discriminación por razones de orientación sexual, clase u origen, entre otras. Algo que, desde luego, parece no entrar en los planes del Partido Popular catalán, que sigue apoyando la decisión del gobierno de Mariano Rajoy de prohibir a las menores de edad el aborto sin consentimiento paterno.

Además, cabe recordar que hay varias caras familiares en este Parlament y diversas promesas incumplidas de gobiernos pasados siguen sobre la mesa. Diputadas y diputados que provienen de CiU, ICV, ERC y PSC, todos ellos parte de anteriores mandatos en la Generalitat de Catalunya. En consecuencia, la coalición de Junts pel Sí, Catalunya Sí Que Es Pot o la lista socialista no llegan libres de antecedentes en materia de género, para bien o para mal.

Por otro lado, quizás no hay que caer en la desesperanza. Es palpable que en los programas electorales de PSC, Junts pel Sí, y en especial en los de CSQEP y CUP, hay una sensibilidad y una preocupación crecientes hacia la igualdad, o, todavía mejor, hacia el feminismo y el desmantelamiento del sistema patriarcal vigente. Puede ser que veamos algún cambio de rumbo que ponga sobre la mesa de un gobierno de la Generalitat este afán de derrumbar el machismo desde la raíz del sistema. Lamentablemente, no tendremos presidenta. Por ahora.

Análisis en clave de género: suspensos, aprobados y notables
Podemos emplear la imagen de una pirámide para hablar de la perspectiva de género en los programas electorales. De la punta a la base, quien emplea menos y quien emplea más el feminismo como hilo conductor de sus propuestas. Arriba, situaríamos al Partido Popular (PP) y Unió (UDC). En la franja siguiente, Ciutadans, un caso particular. Después, Junts pel Sí y el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Finalmente, en la base, Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP) y la Candidatura d’Unitat Popular – Crida Constituent (CUP-CC).

Hay quien suspende sin derecho a la reevaluación. Es el caso del PP, que en su breve programa electoral sólo presta atención a las mujeres embarazadas para garantizarles que “tendrán el apoyo económico, social y psicológico necesario para tener su hijo”, a la vez que afirma que aprobará una ley de apoyo a la maternidad y de protección de la vida. Como era previsible, el PP no muestra ninguna preocupación por garantizar el derecho al propio cuerpo y a una maternidad escogida libremente.

Por otro lado, en el decimoséptimo punto, se anuncia que, “si tienes un trabajo exigente y familia a tu cargo, podrás conciliar tu vida laboral y familiar a través del impulso de la reforma horaria y de bonificaciones a las empresas que favorezcan la conciliación”. Esto podría ser entendido como una medida con perspectiva de género que pone de relieve las tareas de cuidados y reproductivas; pero sería necesario imaginar que toman a las mujeres como interlocutoras cuando hacen mención a tener “familia a tu cargo” –algo que encaja poco con la visión tradicional del breadwinner. Eso sí, afirman que, “en nuestra sociedad, no tienen que tener espacio aquellos que no respetan la dignidad de las mujeres o que promueven el odio contra nuestros valores”. Aún así, ¿cuáles son y de quién son estos valores? A partir de aquí, ninguna otra línea que –ni haciendo una evaluación generosa– se pueda interpretar como perspectiva de género.

Le sigue Unió Democràtica de Catalunya, cuya gran preocupación es la familia. El partido de Duran y Lleida propone mecanismos de conciliación, con racionalización horaria y un aumento de los permisos de paternidad, entre otras. Es cierto que toma la esfera reproductiva como espacio clave en la construcción del discurso político respecto la sociedad, pero ninguna de sus propuestas tiene a las mujeres –y todavía menos los colectivos LGTBI– como protagonistas. Y entendemos que, cuando afirman –basándose en sus “valores cristianos con una irrenunciable vocación social”– que nunca claudicarán en su esfuerzo y su trabajo “por la garantía y la tutela efectiva de los derechos humanos (empezando por el derecho a la vida)”, esto significa, nuevamente en consonancia con el PP, no hacer prevalecer el derecho al aborto de las mujeres ante una maternidad no deseada.

El programa de Unió menciona que “la convivencia plena en igualdad se fundamenta en el respeto a la identidad de las personas y, por lo tanto, respetando igualmente los valores propios de cada género”; ¿cuáles son estos “valores propios de cada género” que Unió da por supuestos? En este punto, reconocen que hay desigualdades salariales entre hombres y mujeres, pero también afirman: “En muchos casos, se ha querido confundir la defensa de la igualdad de género con otros debates que no tienen nada a ver. Por lo tanto, queremos manifestar que Unió siempre estará por fomentar políticas de igualdad, pero no políticas de escaparate que quieren trasladar el debate de la igualdad en debates estériles que no tienen nada que ver con esto”. Todo ello plantea dudas sobre si esta formación tiene la voluntad de perseguir una igualdad real –y aún menos la aceptación y la confrontación de la existencia de un patriarcado que sistematiza la desigualdad.

Suspensos y aprobados bajos
Unió sí que propone, sin embargo, ilegalizar las webs y la publicidad que promuevan actitudes que induzcan, entre otros, a la anorexia. En esto, coinciden con Ciutadans, que también hace propuestas respecto a los trastornos alimentarios. Ahora bien, ambas formaciones políticas abordan esta cuestión como un asunto sanitario o de salud mental, sin considerar la responsabilidad que tiene el sistema patriarcal en la presión estética que, a menudo, causa estos males. A la vez, C’s se posiciona en contra de la ablación genital y afirma que protegerá las mujeres y otros colectivos vulnerables de ser víctimas del tráfico de personas.

La brecha salarial preocupa a C’s, que aboga por su eliminación “de una vez por todas y por la integración de las mujeres al mercado laboral en condiciones de igualdad”, además de afirmar que promoverá medidas de conciliación de la vida laboral y familiar, tanto para los hombres como para las mujeres. Sus propuestas hablan de guarderías, cambios de horarios, permisos más amplios… Eso sí, C’s también asegura: “Aunque estamos absolutamente comprometidos con la igualdad entre hombres y mujeres, rechazamos toda política encaminada a imponer artificialmente sistemas de cuotas rígidas de representación de cualquier sexo o minoría”.

Tanto Unión como C’s son formaciones políticas que abordan la violencia de género como una cuestión policial, de seguridad, o bien desde el ámbito doméstico y sentimental, pero no como consecuencia del sexismo vigente. C’s propone programas educativos y nuevas actuaciones –no detalladas– que permitan prevenir y detectar situaciones de violencia o precursoras de la violencia. Afirman que agilizarán los trámites y la atención a las víctimas de violencia de género y que aumentarán los programas de atención a las familiares. Ahora bien, terminan asegurando que plantearán “mecanismos de control que eviten y penalicen las denuncias falsas” –quizás olvidan que tan sólo representan alrededor del 0,0001% de las denuncias presentadas.

Otra medida polémica fue su propuesta de regular la prostitución ejercida voluntariamente (de los puntos 136 al 138 del programa electoral). Si bien a primera vista parece inspirado en el modelo de Amsterdam, después añade la penalización a los “clientes que hicieran uso de los servicios sexuales fuera de los ámbitos legalizados”, que es donde quedaría restringida “esta actividad económica”. Parece que C’s haga una aproximación más presupuestaria que no feminista a la prostitución, abogando por una posición regulacionista con afán recaudatorio. En cuanto a los derechos de los colectivos LGTBI, se limitan a afirmar que examinarán “el correcto cumplimiento de la ley aprobada al Parlamento en 2014″.

El centro de la pirámide
Junts pel Sí y PSC compartirían espacio en medio de la pirámide; es indiscutible que tienen propuestas con valor de género, algunas marcadamente feministas, pero no emplean la perspectiva de género como eje estructural de sus programas electorales.

El PSC afirma que hará “una apuesta contundente por la igualdad de género”, defiende garantizar la paridad en todos los ámbitos públicos dependientes de la Generalitat y afirma que incorporará una perspectiva de género a todas las actuaciones del gobierno. Retoma la vinculación entre trabajo y desigualdad de género y aboga para combatir la brecha salarial y garantizar la conciliación familiar.

El partido de Miquel Iceta asegura que retirará la financiación a las escuelas concertadas que segreguen por sexo. Propone una oficina neutral de los presupuestos, adscrita al Parlamento de Cataluña, para evaluar el impacto económico, social, ecológico y de género de cada propuesta legislativa. Defiende una “democracia ejemplar” que incorpore, entre otras, un sistema “cremallera” para garantizar la paridad de las candidaturas. Asegura que combatirá la desigualdad de género también en el ámbito del deporte –algo que Unión también defendía en su programa– y en el acceso de las mujeres a las TIC. Bajo el lema Cataluña al frente de los derechos LGTB, el PSC afirma que defenderá la no discriminación en las adopciones a escala estatal y que implementará la Ley 11/2014, además de recuperar los niveles de prevención del VIH anteriores a los recortes.

Sin embargo, parecen medidas puntuales que, exceptuando la evaluación del impacto de género de las propuestas legislativas, carecerían de transversalidad. Falta, por ejemplo, un posicionamiento respecto a la legislación del derecho a decidir la maternidad; el acompañamiento a las personas transsexuales en sus procesos de transición; la sensibilidad hacia las personas migrantes que sufren doble o triple vulnerabilidad… En resumen, el programa muestra cierta sensibilidad de género, pero hace un análisis superficial de las necesidades reales para erradicar el sexismo.

Junts o juntes?
En cuanto a Junts pel Sí, retoma la inquietud por las familias y la baja tasa de fecundidad catalana. De nuevo, surge el tema de la conciliación familiar, la racionalización horaria… Se incorpora la preocupación por la pobreza en las personas mayores, un fenómeno que afecta especialmente a “las mujeres que viven solas”. Y menciona que la crisis económica “impacta de manera especial y diferente sobre las mujeres”, tanto porque reciben salarios inferiores como por el regreso a la esfera doméstica –aisladas del mercado laboral o precarizadas– o bien la asunción de una doble jornada laboral extenuante. También destaca la maternidad como aspecto clave, “que se tiene que considerar desde una perspectiva de la protección, pero también (y yendo más allá) como el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre el hecho de ser madre”.

El programa de Junts pel Sí dice: “La presencia real de mujeres en los ámbitos de visualización pública, representación y toma de decisiones todavía es muy minoritaria respecto a la participación real de las mujeres en la vida pública”. Esto provoca una “carencia clamorosa de modelos de referencia femeninos en todos los ámbitos, resultado de estructuras sociales que se fundamentan en numerosos estereotipos presentes en la familia, la educación, la cultura, los medios, el mundo laboral y la organización social, entre otros ámbitos”.

Señala la violencia machista como “otro problema social que persiste” y se traspasa a las nuevas generaciones; proponen la formalización de convenios internacionales por el reconocimiento mutuo de los medios de prueba para la identificación de las situaciones de violencia, así como de la ejecución de las medidas de asistencia social integral dictadas “a favor de las mujeres”. Finalmente, se remiten a desplegar la Ley 11/2014, con el reto de “disponer de herramientas para erradicar situaciones de discriminación y violencia” hacia los colectivos LGTBI.

Si bien todo ello trabaja y reconoce el sesgo de género que invisibiliza las mujeres, no interconecta los ámbitos entre sí. El género no se menciona en los apartados sobre urbanismo, movilidad, deporte… Además, coincide a tratar la violencia de género como algo propio del ámbito de la seguridad y, por lo tanto, responsabilidad directa de las fuerzas policiales, en vez de señalarlo como consecuencia directa de los estereotipos de género. Por otra parte, en el apartado dedicado al empleo, las mujeres no aparecen en ninguna parte: de la página 71 a la 116, la presencia femenina se desvanece del programa electoral de Junts pel Sí.

Visión feminista transversal Quienes parece que se han esforzado más por hacer los deberes en materia de género son la CUP y Cataluña Sí Que Es Pot. Las dos formaciones incorporan una visión feminista transversal que no se reduce a pequeñas parcelas tituladas Igualdad o Mujer. Si bien el programa de la CUP, que ronda las ochenta páginas, no desglosa con tanta precisión las políticas feministas como el de CSQEP en sus 327 páginas, la voluntad antipatriarcal está presente. Ambas formaciones, además, hablan de “colectivos LGTBI”, para marcar la diversidad existente en éstos y no encasillarlo en el inmovilismo habitual.

Hay que destacar la presencia constante del feminismo en la mayoría de los bloques que configuran el programa electoral de CSQEP; esta formación política ha conseguido emplear una perspectiva de género en ámbitos diversos y capitales. Desde el urbanismo y la movilidad, pasando por la sanidad, la educación, la ocupación… Consiguen introducir esta visión feminista en prácticamente todos los ámbitos que desarrollan en su programa electoral, con ideas que casi ninguna otra formación incorpora, como por ejemplo la propuesta de crear programas de empoderamiento para las mujeres y para los colectivos LGTBI dentro del mundo rural. O bien la idea de desarrollar un plan de comunicación que visibilice la diversidad afectiva sexual y de género.

También es innovador el análisis que hace de la configuración urbanística, que constata que ésta “no pone las tareas de cuidados en el centro, sino que se ha construido pensando en un ciudadano genérico autónomo y dentro del mercado de trabajo formal”. Una propuesta que aglutina ideas a favor del transporte público, del comercio de proximidad, de los horarios de las instalaciones… Para acabar la muestra, se hace una defensa de la economía feminista, con un análisis argumentado sobre el sexismo del modelo económico capitalista actual y cómo esto vulnera los derechos de las mujeres.

Feminismo y patriarcado, antagónicos
En el programa electoral de la CUP, las palabras feminismo y patriarcado tienen protagonismo por sí solas, como hilo conductor del argumentario político. Para esta formación, la construcción de una sociedad justa pasa por combatir un patriarcado que impone desigualdades. Defienden una “República Catalana decididamente igualitaria y feminista. Con plenos derechos para las personas inmigrantes, feminista, con el aborto libre y gratuito, que detenga la violencia contra las mujeres, reconozca el trabajo de curas y aplique políticas feministas y de liberación LGTBI”.

Transversalidad e interseccionalidad, perspectiva de género en todos los aspectos de la propuesta, desde la negativa a reproducir roles tradicionales hasta la propuesta de nuevas maneras de hacer que combatan el binarismo patriarcal. Se trata la brecha salarial, pero también se plantean temas hasta ahora inexistentes: el acoso sexual; la despenalización del aborto; el reconocimiento colectivo del trabajo reproductivo, doméstico y de cuidados; la penalización de la publicidad sexista; el empoderamiento de las mujeres; los derechos de las trabajadoras sexuales; la detección y la actuación ante la violencia de género y la ideología del amor romántico…

¿Vieja y nueva política? En cuestiones de género, sí
En conclusión, se podría afirmar que, en relación con el género, los programas electorales por este 27 de septiembre muestra un cambio sustancial en las maneras de hacer de los partidos políticos. Se puede constatar una sensibilidad mucho más grande hacia los feminismos desde las nuevas coaliciones o grupos, que encaran la sociedad desde una perspectiva de género contundente y argumentada.

La lectura de estos programas marco, que son clave para la fiscalización del gobierno hasta que acabe la legislatura, pueden ser un buen reflejo de qué apoyo tendrá el movimiento feminista desde las sillas del Parlamento el día después de unas elecciones que se han interpretado como rompedoras. Quizás, para el patriarcado, las cosas continuarán igual. O bien la Alerta Feminista podrá empezar a sumar buenas prácticas a las políticas que ocuparán los escaños.