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miércoles, 1 de enero de 2025

#libros #gais #testimonios | Tu voz existe : vida de Pedro Lemebel

Tu voz existe : vida de Pedro Lemebel / Jovana Skarmeta, Marcelo Simonetti.

Santiago de Chile : Planeta, 2025 [01-01].
252 p.

/ ES / Libros / ENS / BIO / Activismo / Artivismo / Chile / Gais / Literatura / Pedro Lemebel / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9789564086804
📝 Cita APA-7: Skarmenta, Jovana, Simonetti, Marcelo (2025). Tu voz existe: vida de Pedro Lemebel. Planeta.

Pedro Lemebel: una voz que no se apaga.
“El reloj sigue girando hacia un florido y cálido futuro. No alcancé a escribir todo lo que quisiera haber escrito, pero se imaginarán, lectores míos, qué cosas faltaron, qué escupos, qué besos, qué canciones no pude cantar. Los beso a todos, a quienes compartieron conmigo en alguna turbia noche. Nos vemos, donde sea”. Con estas palabras, el 31 de diciembre de 2014, se despedía de sus lectores Pedro Lemebel, luego de atravesar un cáncer que acabó con su vida, mas no con su voz.

Nacido en el Zanjón de la Aguada –lugar que marcaría su biografía y escritura–, Pedro Mardones Lemebel logró empujar todos los límites a los que ese origen lo condenaba, convirtiéndose en uno de los escritores de mayor trascendencia en la literatura chilena y en un cronista que transformó la escena latinoamericana. Dueño de una voz única –rabiosa, barroca y filuda–, Lemebel creó un lenguaje propio con el cual retratar el Chile de los últimos años, poniendo el foco en aquellos lugares y personas que circulan en los márgenes de la sociedad.

Recurriendo tanto a testimonios de amigos y familiares como a su propia obra y sus cuadernos y diarios personales, ‘Tu voz existe’ intenta recrear el recorrido de un artista señero: sus inicios como profesor de Artes Plásticas, sus primeros pasos como escritor, sus influencias y su compromiso político; las acciones de ‘Las Yeguas del Apocalipsis’, sus amores y desamores, el éxito literario, la enfermedad y el vacío que dejó su muerte.

😏 Jovana Skarmeta (Santiago, 1970) es directora del sello editorial de la Universidad de Valparaíso. Trabajó en Fernández de Castro Libros ‒distribuidora en Chile de las editoriales Anagrama y Tusquets‒ como encargada de prensa, donde tuvo a su cargo la promoción de obras y autores/as como Almudena Grandes, Roberto Bolaño, Alan Pauls, y Jorge Edwards, entre otros/as. Entre 2000 y 2008 fue agente literaria de Pedro Lemebel. Es representante del Consejo de Rectoras y Rectores de las Universidades Chilenas (CRUCH) ante el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Publicó el ensayo «La obra literaria de Pedro Lemebel en los medios de comunicación: irrupción del escritor marginal», para el libro ‘La vida imitada. Narrativa, performance y visualidad en Pedro Lemebel’, editado por Fernando Blanco (Iberoamericana Vervuert, 2020).

😏 Marcelo Simonetti (Valparaíso,1966) es escritor, periodista y dramaturgo, ha publicado una veintena de libros entre volúmenes de cuentos, novelas y álbumes ilustrados para las infancias. Ha ganado premios en Chile y el extranjero, como por ejemplo el Premio Municipal de Santiago, por ‘El abanico de madame Czechowska’ (Chile, 2003); Casa de América a la Narrativa Innovadora, por La traición de Borges (España, 2005); Premio Marta Brunet, por Las rayas del tigre (Chile, 2019); Premio Fundación Cuatro Gatos, por ‘Dr. Chatwin y el chilibilus’ (Estados Unidos, 2024), además de ganar la Muestra Nacional de Dramaturgia, por ‘Nakamoto (Hiroshima/Santiago)’ (Chile, 2020), entre otros galardones. Como periodista trabajó en la revista Sábado y la sección Deportes, del diario ‘El Mercurio’; en Televisión Nacional de Chile, y en la revista ‘Caras’, lo mismo que en la plataforma de historias latinoamericanas Relatto.

miércoles, 12 de enero de 2022

#libros #vih #artivismo | Nadie miraba hacia aquí: un ensayo sobre arte y VIH-sida

Nadie miraba hacia aquí: un ensayo sobre arte y VIH-sida / Andrea Galaxina.
Madrid: El Primer Grito, 2022 [01-12].
248 p.

/ ES / Libros / ENS / Act Up / Arte / Artivismo / LGTBI / Queer / VIH-Sida

📘 Ed. impresa: ISBN 9788409369782 / 18,00 €
📝 Cita APA-7: Galaxina, Andrea (2022). Nadie miraba hacia aquí. Un ensayo sobre arte y VIH/sida. El Primer Grito. 
🔓 Ed. digital: Open Access / E-Prints Complutense · UCM / 2022-12-13
https://eprints.ucm.es/id/eprint/75927/

‘Nadie miraba hacia aquí’ es un pequeño ensayo sobre la confluencia entre la última gran epidemia del siglo XX y el arte contemporáneo. Sobre cómo la marginación y el abandono al que fueron sometidas las personas que vivían con VIH/sida desató una corriente de rabia, denuncia y tristeza por la pérdida, que dio como resultado algunas de las obras más profundamente políticas y radicales de la contemporaneidad. Este ensayo es un acercamiento a este corpus artístico, a lxs artistas que lo crearon y a un contexto histórico que cambió para siempre la lucha LGTBIQ+ y el arte contemporáneo.

DOCUMENTACIÓN

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El arte que salió de la rabia, llenó las paredes y acabó con el silencio sobre el SIDA.

Andrea Galaxina publica 'Nadie miraba hacía aquí, un ensayo sobre arte y VIH' que recoge la historia del activismo artístico y de guerrilla contra esta pandemia y la estigmatización que produjo.
Ángeles Oliva | El Diario, 2022-02-20
https://www.eldiario.es/cultura/arte/arte-salio-rabia-lleno-paredes-acabo-silencio-sida_1_8762175.html
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El arte que rompió el silencio sobre el sida.

La epidemia de VIH durante los años 80 y 90 manifestó los peores síntomas de un tiempo y una sociedad que ya estaban enfermos. Numerosas propuestas entre el arte y el activismo político denunciaron desde la primera persona y en colectivo las respuestas ofrecidas por las autoridades. Lo hicieron mientras sus autores trataban de sobrevivir.
Jose Durán Rodríguez | El Salto, 2022-02-20
https://www.elsaltodiario.com/arte/el-arte-que-rompio-el-silencio-sobre-el-sida

jueves, 11 de noviembre de 2021

#hemeroteca #queer #testimonios | Miguel Benlloch y demás: alianzas de cuerpos que crean trincheras

Valencia Plaza / Parte de la exposición sobre Miguel Benlloch en el IVAM //

Miguel Benlloch y demás: alianzas de cuerpos que crean trincheras.

Álvaro Devís | Valencia Plaza, 2021-11-11

https://valenciaplaza.com/miguel-benlloch-y-demas-alianzas-de-cuerpos-que-crean-trincheras 

En la Galería 3 del IVAM hay ahora mismo un montón de gente. Son Miguel Benlloch y todos y todas y todes las demás. Son cuerpos que no están físicamente, pero han tejido a lo largo de la historia una trinchera cavada bien profunda que ya es hogar de muchas personas. Es la disidencia de los cuerpos, de las identidades que son expulsadas: lo ‘queer’, lo ‘crip’, lo ‘camp’, lo marica, lo migrante. En la Galería 3 hay una trinchera.

El IVAM sigue dedicando el espacio de revisión de archivos con una muestra dedicada a Miguel Benlloch, “performancero”, poeta y activista contracultural, especialmente activo en Granada y Sevilla. Benlloch recoge el testigo de una historia que escribieron en València colectivos como Ploma 2, y que ahora vive toda una revolución de revisión y reivindicación desde los márgenes. ’Ensayo sobre lo cutre’, el título de la muestra, hace referencia a la disidencia en la academia, a lecturas radicales en el contexto de unos muros que encierran más estéticas que luchas. Nuria Enguita, directora del IVAM, asumía ayer la posición de la institución pero dejaba la puerta abierta: “el museo es norma, pero también puede provocar encuentros y convertirse en un lugar de conversación”.

Y conversación, sin duda, la hay. La sala reúne varias intervenciones que otros artistas y personas cercanas a Benlloch han utilizado de su archivo personal, el que reúne la militancia y el arte de décadas de trabajo. Transformaciones del propio archivo que se hacen desde el afecto, porque así tejía el artista sus relaciones. En la primera parte, el Equipo Re ha seleccionado una serie fotográfica y ha elaborado un fanzine a partir de la correspondencia constante que tuvo los últimos años de vida de Miguel Benlloch. Guillermina Mongan transforma en diagramas, sobre una superficie de pizarra, el trabajo de Benlloch. Reproducciones, ideas y relecturas.

En el centro, Julio Jara muestra algunos elementos de la escenografía y del vestuario de las performances del artista, como un pantalón de luces hecha con retazos de espejo. Más adelante se reúne la pieza que han creado María Salgado y Fran MM Cabeza de Vaca, una pieza audiovisual que formará parte de un montaje que se podrá ver en primavera en València. Finalmente, Álvaro Romero hace propios textos, poemas, lemas y acciones de Benlloch y los dispone a lo largo de toda una pared. Una serie de audios de declaraciones y actuaciones del “performancero” apoyan este collage de pensamiento disidente, que se pregunta si existe la voz marica y que reivindica las “galerías que interconectan nuestros deseos”.

Todo el conjunto muestran la vida y obra de una persona que basó su obra en la vida. La suya y la de tantas, tantes, tantos. Donde la propuesta de lenguaje inclusivo suele poner una equis, esta muestra pone un símbolo de suma, que también es una cruz. Y esa ambivalencia de vitalidad y reivindicación, pero también de rabia y consciencia, atraviesa todo el discurso. La idea de celebrar estar aquí, aunque sea a pesar del resto. Todo un desafío a un sistema social, pero también artístico, que expulsa lo que no cumple la norma. Y Benlloch no cumplía ninguna: era comunista, pacifista, ‘queer’, insumiso... Y sobre todo, un activista preocupado por la diversidad de todas las vulnerabilidades que provoca el sistema. “Miguel lo que fue siempre fue un activista, y no un activista gay, sino un activista antipatriarcal y anticapitalista”, explicaba en rueda de prensa ayer el co-comisario Joaquín Vázquez. Una lucha que hace partícipes a cuerpos negados y a cuerpos ‘monstruosos’, que llama a apropiarse de los insultos y el lenguaje, y a recoger lo que queda de toda la lucha ‘queer’ para formar una genealogía de ‘lo cutre’.

La vida de Benlloch, desacomplejada y valiente, es en realidad una mirada desafiante y llena de alegría. Y en ella se encuentran otras muchísimas personas, como Pedro Lemebel, como Paul B. Preciado, como la decena de artistas que han releído su obra, como todo aquel que ha recogido lo que él fue sembrando hasta su fallecimiento en 2018.

Acción y performance
La muestra viene acompañada de una importante batería de actividades. Durante hoy y mañana tendrá lugar en la misma sala dos performance. La primera, ‘Sueño contigo’, a cargo de Julio Jara, que hace suya la canción de Camela para invocar los Cutre Chou y la parte más cabaretera de la obra de Benlloch. Álvaro Romero y José Luis Ortiz Nuevo toman el relevo y también llevarán a cabo una performance mañana 12 de noviembre.

El mismo Romero actuará en el Teatre El Musical en febrero de 22. Y en abril, María Salgado y Fran MM Cabeza de Vaca mostrarán su pieza ‘Negro’ en versión live en el IVAM (28 de abril) y al día siguiente interpretarán la segunda pieza de la trilogía ‘Jinete Último Reino’ (29 de abril en La Mutant), que presentan en el Festival de Otoño de Madrid.

Además, a lo largo del mes de enero, se proponen tres talleres con Diego del Pozo, Paula Pérez-Rodríguez y Jonás Murias (Tacoderaya), y Piro Subirat, bajo la coordinación de Alejandro Simón.

Y junto a él, un catálogo que reúne una parte importante del archivo de Miguel Benlloch y todos los textos e intervenciones que ha provocado esta exposición. La muestra se podrá visitar hasta el próximo 1 de mayo de 2022 y ha estado co-comisariada por Alejandro Simón, Mar Villaespasa y Joaquín Vázquez.

domingo, 17 de mayo de 2020

#hemeroteca #feminismo #arte | Guerrilla Girls: la escuadra feminista que sacude al arte desde 1985

Imagen: El Tiempo / Guerrilla Girls
Guerrilla Girls: la escuadra feminista que sacude al arte desde 1985.
Son mujeres artistas que señalan los mecanismos machistas en los círculos del arte contemporáneo.
Pilar Bolívar | El Tiempo, 2020-05-17
https://www.eltiempo.com/cultura/arte-y-teatro/entrevista-con-guerrilla-girls-colectivo-artistico-feminista-496322

Humor, cifras, piel y máscaras de gorilas han sido parte de la ecuación de estas ‘artivistas’ que por tres décadas y media han lanzado los más poderosos rugidos en contra del sexismo y el racismo en las escenas del arte, la cultura, la política y la economía contemporáneas.

Enmascaradas, vestidas de negro y peludas. A ‘Frida Kahlo’ se la diferencia del resto de la manada porque tiene labios pintados de rojo; a ‘Zubeida Agha’, porque suele dejar sus brazos a la vista, mientras que de ‘Käthe Kollwitz’ se sabe que usa gafas de marco verde.

Pero, más allá de compartir el mismo rostro de gorilas, todas tienen en común el estatus subversivo y la astucia de Clark Kent para llevar dos vidas, una artística y otra activista con altas dosis de humor y crítica. “He estado en el Museo Whitney –dice ‘Zubeida Agha’– y veo a mucha gente, a través de mi máscara, con quienes hablo sin ella, pero ellos no tienen idea. Es como tener un superpoder”.

Sus alias son los nombres de las mujeres que, desde las artes, hace más de un siglo impulsaron la lucha por la representación femenina. De ahí que la primera afroamericana en abrir su propia galería de arte en América, la escultora Augusta Savage, sea la 'community manager' de esta escuadra feminista, o que las rebeldes Kahlo y Koll-witz –las espaldas plateadas, como cofundadoras de esta horda por la que han pasado un centenar de activistas desde los 8 hasta los 80 años– respondan los correos, o que entre sus filas militen desde la controversial escritora de novela de liberación femenina de comienzos del siglo XX Chiyo Uno hasta la vanguardista del videoarte Shigeko Kubota.

Se cambian en los baños de los museos o galerías en donde, ‘de civil’, exponen sus obras y, con sus máscaras de gorilas, tapizan los espacios públicos y los distritos de arte con estadísticas impresas en carteles que rugen ante las inequidades contra mujeres y artistas de color.

Este ha sido su 'modus operandi' desde hace 35 años, cuando se agruparon bajo la escuadra de las Guerrilla Girls y lanzaron su primera bomba de estrógeno frente al MoMA de Nueva York en 1989: un cartel de fondo amarillo con la figura femenina de la odalisca de Dominique Ingres, con máscara de primate, leyendo: ‘¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el Met Museum? Menos del 5% de los artistas en las secciones de arte moderno son mujeres, pero un 85% de los desnudos son femeninos’.

Desde entonces, su onda explosiva se esparció desde el arte hasta otras ramas de la inequidad por género y raza. El cine, la cultura popular y la política les han permitido trepar el árbol del ‘artivismo’ (activismo a través del arte), hasta autodenominarse ‘la conciencia del arte’.

¿El arte es, para ustedes, más efectivo que otros temas al abordar el feminismo?
‘Frida Kahlo’: Somos artistas, por eso comenzamos en este campo. Pero inventamos una alternativa de usar datos y humor para darle un giro a un problema y presentarlo diferente para cambiar la mente de la gente. Así llegamos a la política, el cine, la cultura pop.

Devolvámonos a 1985. ¿Cómo nacieron las Guerrilla Girls?
‘Käthe Kollwitz’: Éramos un grupo de mujeres artistas y vimos que tras los logros del arte feminista de los 60 y 70, las cosas iban empeorando para las mujeres. Nos manifestamos frente al MoMA, de Nueva York, porque habían organizado una exposición antológica en la que casi no incluyeron a mujeres ni a artistas de color; notamos que a nadie le importó y decidimos que debíamos crear nuevas formas de protesta, pegando nuestros carteles con unos datos de la época según los cuales, en las galerías de arte y los museos no se mencionaba a las mujeres. De pronto, todo el mundo quiso hablar de eso, y nacieron las Guerrilla Girls.

El anonimato ha sido una de sus características ¿Por qué?
‘Frida Kahlo’: Para protegernos; pero nos dimos cuenta de que las máscaras nos permiten tomar distancia para que nadie pudiera decir que protestábamos porque personalmente no habíamos logrado algo. Así representamos la situación de las mujeres artistas y no la de una artista. El anonimato ha sido el secreto de nuestro éxito porque el misterio sobre quiénes somos es delicioso y seductor.

¿Y hubo algo en especial para elegir a un gorila?
‘Käthe Kollwitz’: Apenas pegamos nuestros primeros ‘posters’, mucha gente quiso hablar con nosotras y supimos que necesitábamos un disfraz. Un día, una de nuestras primeras integrantes estaba escribiendo en un papel ‘Guerrilla Girls’, pero en vez de ‘Guerrilla’, ella escribió ‘Gorila’ (en inglés, estas dos palabras se pronuncian muy similar), y fue como si el cielo se hubiese abierto. Pensamos: ‘Eso es lo que haremos: usar máscaras de gorilas; confrontemos el estereotipo femenino’.

¿Por qué guerrilleras?
Éramos guerrilleras antes de ser gorilas. Somos activistas en nuestras vidas sin máscaras. Decidimos ser luchadoras de la libertad, porque el mundo del arte era un lugar muy cortés y de clase alta; queríamos asustarlos y que pensaran que éramos espías infiltradas.

¿Por qué 'girls' aún, 35 años después?
Queríamos ser 'girls' (chicas) porque queríamos que todas reclamaran esa asquerosa palabra usada para referirse a mujeres jóvenes.

¿De ahí su contrapeso a la cosificación de la mujer a través de arte?
Sí, de allí también viene nuestro primer gran cartel. Nos preguntamos por qué las mujeres artistas solo están en los museos desnudas. Seguimos la pelea de una de las sufragistas, Mary Richardson, quien para protestar por la detención de su compañera de causa, la británica Emmeline Pankhurst, rajó con un cuchillo en 1914 la pintura de la Venus del espejo, de Velázquez, que estaba en la National Gallery. La apodaron la ‘acuchilladora’, y dijo que no le gustaba cómo los hombres babeaban frente a ese cuadro mientras su aliada feminista estaba en prisión luchando, cartel en mano y en huelga de hambre, por el derecho al voto y la representación femeninas, más allá de ser un objeto de deseo.

¿Y por ello el cartelismo?
Este ha sido una de nuestras herramientas para hacer de la protesta un arte. Al combinar esta técnica con el humor puedes llegar a personas que no piensan como tú. Los carteles han sido clave en los movimientos feministas. Como artistas y mujeres, pasamos siglos intentando encontrar el punto de vista perfecto. Nosotras, en cambio, pasamos tiempo haciendo el póster más efectivo que podemos.

¿Cómo definen la efectividad de un cartel?
Uno de los mayores logros es cuando los medios empiezan a hablar en los mismos términos que nosotras. En 2002 creamos un cartel que señalaba la discriminación en los Óscar y representaba la estatuilla anatómicamente correcta: blanca y hombruna, ‘¡tal como la gente que gana!’, decía el texto, acompañado por cifras como que, hasta entonces, no se había otorgado nunca a una mujer el premio al mejor director y solo el 5,5% de los galardones a las mejores interpretaciones fueron para personas negras. Al año siguiente, Denzel Washington y Halle Berry fueron premiados; en 2010, Kathryn Bigelow se erigió como la primera y única mujer en recibir el Óscar a la mejor dirección, y Patricia Arquette, en la edición 2015, utilizó su discurso para denunciar las diferencias salariales. Ahora todo el mundo critica que los Óscar son muy blancos. Y es estupendo cuando otros critican lo mismo que nosotras.

¿Qué ha cambiado, en la escena del arte, desde 1985 debido a su ‘artivismo’?
‘Frida Kahlo’: Al comienzo las instituciones se sintieron presionadas, pero las cifras siguen desalentando. La discriminación se mantiene, lo único que ha cambiado es que ahora usa un lenguaje codificado. Y que cada vez es más difícil conseguir buenas máscaras de gorila en Nueva York.

¿Más codificado?
‘Käthe Kollowitz’: Sí, es lo que llamamos el tokenismo, o una filantropía aparente. Los galeristas dicen que las mujeres y los artistas de color no están haciendo trabajos que generen un diálogo; lo que quieren decir es: ‘No puedo ganar miles de millones de dólares de mujeres artistas. Así que voy a incluir en mi colección a este joven blanco’. Ustedes son artistas, y sus exposiciones son convocadas por museos a los cuales también señalan de las inequidades en el arte.

¿No sienten como si ‘patearan a la lonchera’?
‘Frida Kahlo’: Somos provocadoras y queremos transformar, no solo criticar. Avergonzar a las instituciones ha sido útil, al crear cierta conciencia. En 1985, los museos decían que no exhibían obras de mujeres ni de artistas negros porque no cumplían los estándares (hombres y blancos). Nunca se saldrían con la suya diciendo eso en este momento.

Sus señalamientos van en contra de los coleccionistas y dueños de museos privados ¿Por qué?
Nos preocupa la economía triangular del arte, que redujo a los artistas a un instrumento capitalista. Lees sobre los artistas, se dice lo ricos que son, por cuánto se vende su trabajo y qué multimillonarios los tienen en sus colecciones privadas. Y, sí, el arte es escandalosamente caro, y todas estas personas enormemente ricas son las que compran, pero ¿por qué ellos también controlan las instituciones? Hay un conflicto de intereses.

¿Por qué venden sus carteles y su merchandising a precios ínfimos?
Para subvertir el paradigma económico convencional. Las galerías nos piden representarnos, pero no estamos interesadas en formar parte del mercado ni en producir un bien precioso; por eso cualquier persona puede comprar nuestros carteles online por 20 dólares. Preferimos ser recordadas en la historia ('herstory', no 'history', en inglés), no porque los coleccionistas de arte hayan estado interesados en nuestro trabajo, sino porque los y las artistas y estudiantes se interesan en él.

¿También para democratizar el arte?
Sí; queremos promover entre los artistas que dejen de hacer arte solo para el uno por ciento –los oligarcas que manejan el negocio– y comiencen a hacerlo para todos.

¿Qué opinan de movimientos feministas virales, como #MeToo o #NiunaMenos?
‘Frida Kahlo’: Son muy importantes. Casi todas las mujeres, muchos hombres y transgéneros han experimentado algún tipo de acoso sexual o abuso, aun en la escena del arte. Por eso creamos un afiche enfocándonos en la pintura del expresidente Clinton elaborada por Chuck Close (¡un acusado de depredador sexual pintando a otro!), que reposa en Washington.

¿Sus frutos se evidencian en las nuevas iniciativas feministas?
‘Käthe Kollowitz’: Que la gente nos tome como modelo para hacer su activismo creativo es nuestro verdadero premio, no que tengamos éxito al ser ‘elegidas’ por un galerista. Si bien no esperamos que un siglo de feminismo borre milenios de patriarcado, todos necesitan luchar por lo que creen; mientras más activismo, mejor.

¿Por qué ya no encuentran buenas máscaras de gorilas?
Quizás ya no son una gran cosa para Halloween.

domingo, 15 de marzo de 2020

#hemeroteca #inmemoriam | Muere a los 70 años Genesis P-Orridge, figura musical transgresora y pionera del rock industrial

Imagen: El País / Genesis P-Orridge
Muere a los 70 años Genesis P-Orridge, figura musical transgresora y pionera del rock industrial.
Al frente de grupos como Throbbing Gristle y Psychic TV puso las bases de géneros experimentales y defendió hasta el final la provocación como vehículo artístico.
Bruno Galindo | El País, 2020-03-15
https://elpais.com/cultura/2020-03-15/muere-a-los-70-anos-genesis-p-orridge-figura-musical-transgresora-y-pionera-en-casi-todo.html

Nació varias veces. Primero como Neil Andrew Megson (Manchester, 1950). Se rebautizó Genesis P-Orridge, en 1965. Mutó una vez más en 1993 al convertir su matrimonio con la enfermera y artista Jacqueline Breyer en un experimento pandrógino que diluyó la individualidad de ambos en un híbrido: Breyer P-Orridge. Ninguno de estos fue un personaje: todos fueron una misma persona que consideraba la vida como un experimento subversivo apasionante. Una vida que se apagó, a causa de la leucemia, el 14 de marzo. Genesis P-Orridge tenía 70 años.

Su andadura artística arrancó con el colectivo COUM Transmissions (1969-1976), cuyas ‘performances’ artísticas y musicales materializaron sus primeros intereses: Tristan Tzara, el beatnik, los asesinatos rituales, el porno y la magia. En ‘Prostitution’, una de las muestras más polémicas en la historia del arte británico, P-Orridge y su sempiterna socia de la época, Cosey Fanni Tutti, exhibían en la galería ICA de Londres una colección de objetos sangrientos que incluía vendajes costrosos, tampones usados o botellas de sangre. Irónicamente, todo estaba a la venta. “Quieren demoler nuestra civilización”, clamó la prensa ante una violencia intelectual desconocida hasta la época.

Aquello devino en la que se considera la banda seminal del sonido industrial, algo natural para artistas con inquietudes sonoras que habían nacido en una ciudad de fábricas en mitad del siglo XX. Throbbing Gristle (1976-1981), Cartílago Palpitante en español, aquilataba las punzantes ideas de P-Orridge en discos como ‘D.o.A: The Third and Final Report of TG,’ ‘20 Jazz Funk Greats’ o ‘Heathen Earth’. El ‘cut up’ o edición aleatoria de William Burroughs y Brion Gyson —nuevos amigos de la banda mancuniana— suponen aquí la gran innovación. Joy Division era otra referencia; de hecho P-Orridge quiso acabar con su grupo y montar otro con su cantante Ian Curtis. El suicidio de este no permitió la materialización de la insólita formación.

'Psychic TV' (1982) fue la tercera y última gran aventura. El/la artista del ‘shock’ daba una vuelta de tuerca a su electrónica brutal, psicodélica y experimental. La influencia del Marqués de Sade, la curiosidad por Charles Manson y una colaboración con el polémico gurú del LSD Timothy Leary marcan este capítulo. El grupo visitó España numerosas ocasiones, desde los 80 —su actuación de 1984 es una de las más recordadas del programa La Edad de Oro— hasta 2016.

Hubiera seguido haciéndolo, pero las constantes convalecencias de Genesis fueron el principal problema. De hecho, se les esperaba en 2017: la galería madrileña Modus Operandi presentaba la esmerada exposición ‘Discipline. The Art of Psychic TV’, recién llegada del Rubbin Museum de Nueva York y con materiales creados y seleccionados por Genesis. No pudo estar.

En los últimos años Genesis Breyer P-Orridge visibilizaba su actividad en Instagram: @pandrogyne mostraba su fragilidad entre catéteres y respiradores y sus momentos favoritos junto a Lady Jaye (1969-2007). Ella fue co-protagonista de su obra más hermosa y compleja cuando uno y otra se emplearon en modelar su cuerpo —numerosas visitas al quirófano mediaron en ello— fijándose el uno en el del otro. Un documental de Marie Losier muestra el proceso: ‘La balada de Genesis y Lady Jaye’ (2011).

Se calcula en más de 200 obras su legado, que aparte de grabaciones incluye libros, filmaciones y obra plástica, parte de la cual es propiedad de la Tate Modern londinense. En los últimos años malvivía económicamente, pero recibía la ayuda de sus fans en todo el mundo. No en vano su magnetismo llegó a generar un culto en torno a su obra e ideas: ‘Thee Temple Ov Psychic Youth’ (TOPY), traducido como “El Templo de la Juventud Psíquica” y consagrado al aspecto más ligado a lo mágico y psicodélico.

La leucemia acaba con su vida el mismo día en que nuestra parte del planeta acepta la reclusión por el coronavirus. La importancia de su peripecia vital es mayúscula para un mundo que por fin asume la naturalización de la transexualidad y de otras sexualidades no normativas. Todos ellos, todas ellas, hoy lloran más la pérdida de un ser humano irrepetible.

martes, 3 de marzo de 2020

#hemeroteca #trans #artivismo | La ‘artivista’ que reivindica a la comunidad LGTB con su cuerpo

Imagen: E País / Va-Bene Elikem Fiatsi

La ‘artivista’ que reivindica a la comunidad LGTB con su cuerpo.
Va-Bene Elikem Fiatsi es una artista de Ghana que lucha por los derechos de las minorías y contra el pasado colonial de su país.
Vanessa Anaya | El País, 2020-03-03
https://elpais.com/elpais/2020/02/25/planeta_futuro/1582634756_168756.html

“Lo que yo espero de la audiencia es que sea cointérprete”, explicaba la ghanesa Va-Bene Elikem Fiatsi una mañana calurosa en el agitado barrio de Kokomlemle, mientras preparaba la puesta en escena en el festival de arte urbano más importante de África, el Chale Wote Street Art Festival de Accra. La interpretación artística siempre ha estado presente en el trabajo de crazinisT artisT, su nombre artístico, aunque sus inicios fueran en el ámbito de la enseñanza y, posteriormente, en la pintura. Con el foco puesto en la experimentación, empezó a trabajar temas de género, estereotipos, prejuicios sexuales y colonización, cuestiones que a partir de entonces prefirió abordar desde la interpretación artística.

Va-Bene habla de vulnerabilidad, pero también de lucha y de empoderamiento. Como mujer y artista transexual, el activismo impregna toda su vida, ya que ella misma se sitúa en contextos hostiles para aquellas personas que se identifican con géneros no binarios (hombre-mujer), como pueden ser las fronteras o los espacios públicos. Una artivista en toda regla: “No hay lugares para la gente trans en las fronteras [entre países] y te puedes imaginar las confusiones. ¿Quién te registra, un hombre o una mujer? Se abre un diálogo muy complicado. Estoy interesada en insertar mi cuerpo en esos espacios y observar las debilidades que hay en cada momento. Es importante para nosotras retar a esas instituciones, pues algo puede cambiar”. Aunque uno de estos experimentos le costó tres días de detención en Cabo Verde: “Me pasa lo mismo en Ghana con mi banco: no puedo hacer ninguna operación porque no saben cómo gestionarlo. Es mi dolor cotidiano”.

La organización Human Rights Watch denuncia que la situación del colectivo transexual es complicada por la violencia física, el abuso psicológico y la exclusión a la que se enfrentan en su vida cotidiana. La propia ley del país —llamada coloquialmente ley anti-gay—, contribuye a asentar esta discriminación sobre la base de la orientación sexual o la identidad de género.

Además de los aspectos legales, hay otros como la religión, particularmente el cristianismo, que tienen una fuerte influencia en el país y en una sociedad conservadora como es la ghanesa. Según ese mismo informe, docenas de personas han sido atacadas por multitudes e, incluso, por sus familiares. Va-Bene ha sufrido esta situación en sus propias carnes: “Parte de mi familia no se relaciona conmigo porque me he convertido en un tabú, en una persona poseída por un espíritu; son muy religiosos y cristianos. De hecho, yo también iba a la iglesia y estaba en un coro góspel; por eso sé lo que piensan de mí. Ellos rezan para que la homosexualidad se cure porque creen que es una enfermedad, un virus. No ha sido fácil, pero la perseverancia y la pasión me han permitido seguir y desarrollar mi actividad”, asegura.

Las redes sociales y los pseudónimos suelen ser el refugio de los activistas, que muchas veces arriesgan sus vidas por la causa: “Algunas de nosotras pensamos que tenemos que hablar tanto como podamos. Hasta que muramos. Por eso me interesa hacer actuaciones artísticas en espacios públicos”. Ella sabe que visibilizar es la clave para que la despenalización de la homosexualidad llegue, tal y como declaraba el presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, en una entrevista en Al Jazeera que levantó ampollas en la oposición y en los sectores más conservadores de la sociedad.

Herencia colonial
Va-Bene habla de género, de estereotipos y de prejuicios, pero la herencia colonial está siempre presente en su obra. “La colonización es mi sangre. Yo no existía cuando Ghana se independizó, ni tampoco antes de la colonización. Nací en la época postcolonial, así que nací en todos los residuos que esta dejó y me los comí para crecer. Me comí la religión, la educación e, incluso, el inglés que estoy hablando. Así que realmente es una parte de mí. El colonialismo recorre mis venas, pero a la vez estoy luchando contra él. Estuve enseñando góspel durante 32 años, así como religión y estudios morales. Luego morí y tomé otra vida. Si he estado en estas estructuras 32 años, ¿cuánto tiempo me llevará desaprenderlas? Trato de hacerlo, pero no es fácil, y a veces me doy cuenta de que hago cosas que reproducen mensajes y prácticas de aquella época. Porque esa soy yo, soy un símbolo del colonialismo”, insiste.

Arte para expresar la vida
“El día a día en Ghana es un espectáculo”, afirma Va-Bene. “Ves cómo vende la gente en el mercado y cómo intentan jugar con los consumidores; te toman de la mano y te dicen: ‘Estás tan guapa, te queda tan bien este vestido’. Para mí esto es espectáculo. Los artistas podemos tomar prestada la inspiración de esas situaciones y crear fuertes interpretaciones artísticas”, desvela.

Pero esta disciplina tiene muchos obstáculos de cara a la proyección internacional de los artistas africanos, porque no hay un producto tangible que ofrecer a las galerías de arte. Solo algunos espacios entienden el valor de este arte efímero y están dispuestos a acogerlo: "Este tipo de actuaciones artísticas no se puede vender. Para mí no ha sido un problema porque nunca lo he querido. Tal y como valoro mi trabajo, pienso que la gente no puede pagar por él. Eso me gusta de lo que hago, que no puedes comprar mi cuerpo. Sí la acción, pero no mi cuerpo".

Va-Bene es optimista: “El diálogo está creciendo y las oportunidades para este tipo de artistas africanos para entrar en la escena global también”. Muestra de ello es la creación de un programa pionero en el continente centrado en este tipo de espectáculo, y que sirve como laboratorio y espacio para que artistas, activistas, investigadores y comisarios desarrollen e interactúen entre sí a través de proyectos de investigación creativa.

martes, 8 de octubre de 2019

#hemeroteca #iglesia #pederastia | El archivo de la causa por la exposición de Abel Azcona llega a Estrasburgo

Imagen: Cadena SER / Abogados Cristianos contra Abel Azcona
El archivo de la causa por la exposición de Abel Azcona llega a Estrasburgo.
El Tribunal admite a trámite la demanda de Abogados Cristianos que criticaron la profanación de formas consagradas del artista.
Cadena SER, 2019-10-08
https://cadenaser.com/emisora/2019/10/08/radio_pamplona/1570539136_280759.html

En hasta tres ocasiones, incluido el Tribunal Constitucional, la justicia archivó la querella presentada por la Asociación Española de Abogados Cristianos contra Abel Azcona por la exposición en la que utilizó formas consagradas para escribir la palabra 'pederastia' y denunciar abusos en el seno de la Iglesia católica.

Para la presidenta de la asociación, Polonia Castellanos, se cometieron irregularidades en el proceso. Entre ellas "el juez de Instrucción no recaba prácticamente diligencias, no hace ninguna investigación y dicta una sentencia". Posteriormente "el Tribunal Constitucional para estimar o desestimar una petición tiene que motivarlo suficientemente; dos líneas y media no es motivación suficiente".

Por ello han demandado al reino de España porque a su juicio han vulnerado el Convenio Europeo de Derechos Humanos en los artículos referidos a la protección de la tutela judicial efectiva, el derecho a la vida privada y libertad religiosa y a la no discriminación.

"El daño ya está hecho, pero intentamos que no vuelva a suceder", apunta Castellanos, que insiste en que la exposición de Abel Azcona "es la mayor profanación que yo recuerde de la historia de España".

lunes, 12 de agosto de 2019

#hemeroteca #lgtbi #activismo #sexilio | La vuelta de un pionero gay a la tierra de la que tuvo que exiliarse.

Imagen: El País / Manuel Velandia preparándose para la Marcha del Orgullo de Medellín, Colombia
La vuelta de un pionero gay a la tierra de la que tuvo que exiliarse.
Manuel Velandia encabezó la primera marcha del orgullo en Colombia. Esta es la historia de su regreso al hogar para seguir exigiendo los derechos de la población LGTBI.
Salomé Arbeláez, Alejandra Garzón, Laia Martínez y Dolores Mendo | Planeta Futuro, El País, 2019-08-12
https://elpais.com/elpais/2019/08/07/planeta_futuro/1565171593_799506.html

El 28 de junio de 1982 se realizó la primera marcha del orgullo gay en Colombia. El trayecto fue corto y pocos los asistentes. Custodiados por un centenar de policías, 32 personas marcharon en las calles de Bogotá, mientras clamaban consignas como: "¡Ni guerrilleros, ni antisociales, simplemente homosexuales!". La manifestación fue encabezada por Manuel Velandia Mora y León Zuleta Ruiz, pioneros del movimiento. “Fue la primera vez que hicimos un discurso en una plaza pública diciendo que teníamos derechos”, afirma Velandia.

Este histórico día sentó un precedente, pues a partir de ahí el movimiento LGTBI creció y se organizó en una Colombia inmersa en un conflicto armado. Defender la diversidad sexual y de género puso y sigue poniendo a personas y organizaciones en una situación de riesgo.

“Los paramilitares hicieron y por desgracia seguirán haciendo limpieza social, de aquello que parezca que daña a la sociedad. Algunas lesbianas fueron víctimas de violaciones colectivas; a personas trans, trabajadoras sexuales, las descuartizaron; otros fueron obligados a desplazarse y otros hemos sido amenazados de muerte y tuvimos que refugiarnos en otros países”, sostiene Velandia.

La guerra permeó en la sexualidad, los cuerpos y las formas diversas de amar. Gais, lesbianas, bisexuales y trans fueron blanco de señalamientos, abusos y violencia por parte de todos los actores armados. Miles fueron asesinados, torturados, desaparecidos y desplazados. El Registro Único de Víctimas (RUV), un instrumento público para registrar a todos los afwectados por el conflicto armado interno, ha reconocido a 2.130 personas LGTBI como víctimas. 1.961 despojadas de sus territorios y 125 asesinadas o desaparecidas.

Los líderes LGTB han enfrentado un doble riesgo: por su defensa de los derechos humanos y por la discriminación hacia su orientación sexual o de género. León Zuleta, pionero junto a Manuel, fue asesinado. De su muerte se sabe muy poco y está impune.

En 2002, durante el mandato presidencial de Álvaro Uribe, Manuel sufrió un intento de asesinato. Entonces, Velandia era candidato al Congreso y además de su activismo político, fue pionero en programas de prevención del VIH y trabajaba como docente universitario. “Soy el primer homosexual que es candidato avalado por un partido político. Y estando en esa campaña, lanzan una granada en mi casa. Todos los vidrios se rompieron y un pedazo de la casa se cayó 15 días después”, recuerda.

Las constantes amenazas de muerte lo llevaron a abandonar el país para refugiarse en España. A su llegada, en 2007, se estableció en Alicante, donde pasó 12 años. Obtuvo el asilo tres años después de su llegada y fue reconocido como la primera víctima homosexual del conflicto armado colombiano en el exterior.

Manuel sociólogo, filósofo, docente e investigador, no logró empleo estable en el país. “La gente se teje fantasías para ir y la experiencia es muy dura porque llegas y técnicamente solo sabes leer y escribir hasta que homologas tu título universitario. Mi único trabajo en España fue de nueve meses, trabajando con travestis trabajadoras sexuales en la calle. Un trabajo que nadie quería porque era de nueve de la noche a tres de la mañana”, resalta.

En Alicante, se dedicó al arte y al activismo, creando piezas que resisten, molestan, disienten y son testimonio de lo diverso. Durante estos 12 años, no dejó de trabajar en las identidades sexuales, los tránsitos identitarios de género y la prevención de enfermedades de transmisión sexual. Hizo cuatro máster y dos doctorados. Acompañó la inclusión de las víctimas LGTB exiliadas en el proceso de paz de La Habana. “Como parte del Foro Internacional de Víctimas, organizamos un congreso al que llevamos víctimas de 18 países” cuenta Manuel.

A inicios de este año, Manuel tomó la decisión de solicitar el retorno a Colombia. Regresó a un país donde, según el informe Todos los nombres, todos los rostros, 702 líderes sociales habrían sido asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz en 2016 hasta la fecha dentro del territorio colombiano.

El retorno esperado
En el momento de esta entrevista, tres meses después de su retorno, expresa sin miedo: “Yo tengo claro que uno nunca se muere antes. Que uno se está muriendo todos los días y que no puede dejar de vivir por temor a morirse porque entonces ya está muerto. No puedo dejar de hacer lo que me hace feliz porque ya me mataron”.

El histórico Acuerdo de Paz firmado en noviembre de 2016 por las FARC y el Gobierno colombiano puso fin a más de 50 años de violencia sostenida. El tratado incluye a la población LGTBI.

Fruto del ACUERDO, se creó la Jurisprudencia Especial para la Paz (JEP), un tribunal que ha de juzgar los crímenes cometidos durante el conflicto y que, por primera vez en la historia, incluirá el crimen de persecución contra la población LGTBI.

Velandia considera que la inclusión de los testimonios en estos mecanismos es fundamental porque “hay que visibilizar que fueron condiciones particulares que incrementaron el riesgo de las víctimas. Es importante que se entienda que somos víctimas de la guerra en general, pero por unas condiciones en particular que nos hace doble víctimas”.

Sin embargo, el acuerdo no ha puesto fin a la discriminación. Más de la mitad de los puntos que incluyen el enfoque de género no se han iniciado y solo el 4% de dichos compromisos se han implementado completamente, según un informe de ONU Mujeres, la Embajada de Suecia, el Instituto Kroc de la Universidad de Notre Dame y la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM). Pertenecer a la comunidad LGBTI hoy día en Colombia es peligroso debido a las pocas garantías de seguridad que existen.

Políticas públicas para la igualdad
30 años después de la primera marcha del orgullo en Colombia encabezada por Velandia y Zuleta, el pasado 28 de junio, tuvo lugar la vigesimotercera bajo el lema ‘Elijo ser, deseo vivir’. Pretendió ser un espacio para exigir al gobierno acciones y garantías que consoliden el respeto a los derechos humanos para toda la ciudadanía diversa y plural. Para Velandia, más que una protesta tenía que ser una celebración: “La primera fue una marcha. Las de ahora tienen que ser un carnaval. Hay que celebrar que hemos conseguido muchos derechos y que si nos descuidamos podemos perderlos. Hay mucho interés en que los perdamos”.

El pasado 9 de abril, Manuel habló en el Congreso colombiano como la primera víctima homosexual en el exilio, durante un evento en el que habitantes de todo el territorio colombiano relataron sus testimonios. Una de las principales peticiones de la jornada fue la ampliación de la ley de reparación, que vence en dos años, para que se puedan incorporar todos los testimonios desde el exilio. Entre los presentes se encontraba Álvaro Uribe, presidente de Colombia cuando Manuel sufrió el atentado.

Velandia recordó en su discurso la importancia de darle espacios a las víctimas de violencia sexual para que expresen su dolor. “Parece que son cosas de las que se debe hablar en voz baja”, expresó Manuel aquel día.

Artivismo ‘queer’
Uno de los grandes cambios para Manuel en Colombia, ha sido la ruptura con su rutina artística. “Esa es una faceta que yo construí allá. Aquí había hecho algunas cosas, pero toda esa vida se construyó allá” asegura Manuel, que continúa con su artivismo ‘queer’, performances y fotografía. Ahora en Bogotá busca un espacio para seguir desarrollando su obra. “A mí me encantaría que aquí me pensaran artista colombiano porque aquí no soy un artista, aquí soy un marica desconocido para muchos”.

Para él, “el artivismo ‘queer’ es la posibilidad de transgredir el deber ser como una experiencia desde el cuerpo. Mi personaje es alguien que se levanta un día por la mañana y se pregunta y yo qué soy, ¿hombre o mujer?, ¿qué quiero ser? Y decide que no tiene que ser ni lo uno ni lo otro, sino que puede ser las dos, o no ser nada”. En este sentido, Velandia considera que "la sexualidad no es una cosa fija".

Manuel ha regresado a Bogotá, pero en cierta manera sigue siendo un exiliado, pues el tiempo ha pasado también en el lugar que dejó, como él mismo explica: “La diferencia del regreso es que eso de alguna manera ya había sido tuyo. Pero la vida de los amigos, la vida de la sociedad, la vida de la norma continúa y llegas a un territorio que ya no lo es”.

El 28 de junio se le entregó el Galardón León Zuleta y fue homenajeado en Medellín. Fue el invitado de honor en la marcha del Orgullo, en la que desfiló acompañado por más de 32 personas.

domingo, 26 de mayo de 2019

#hemeroteca #arte #sida | Siguen las guerras culturales y del sida: David Wojnarowicz llega al Reina Sofía

Imagen: Vanity Fair / David Wojnarowicz
Siguen las guerras culturales y del sida: David Wojnarowicz llega al Reina Sofía.
Este artista y activista fue uno de los protagonistas del entorno cultural del East Village, en Nueva York. Aunque falleció con 38 años le dio tiempo convertirse en uno de los autores de referencia de su época.
Ianko López | Vanity Fair, 2019-05-26
https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/llega-a-madrid-david-wojnarowicz-el-artista-y-activista-victima-del-sida/38370

Cuando el verano pasado se inauguraba en el Whitney Museum de Nueva York la exposición “David Wojnarowicz: History Keeps Me Awake at Night” la crítica alabó su calidad y relevancia, pero también hubo polémica. Para muchos era vital que al abordar la figura de David Wojnarowicz (1954-1992) se tuviera en cuenta que no solo fue un artista plástico, sino un activo militante por los derechos LGTBI y contra el sida, la pandemia que acabó segando su vida. Miembros de la organización ACT UP, dedicada a llamar la atención sobre el sida y promover los avances necesarios para su erradicación, llegaron a protestar ante las puertas del museo.

Bajo su perspectiva, la exposición incidía tanto en el retrato de un determinado lugar y tiempo –el barrio del East Village neoyorquino de finales de los 70 a principios de los 90- que parecía deducirse la idea de que la crisis del sida es hoy materia de historiadores más que de científicos y políticos, es decir, una cuestión del pasado: “El sida no es historia”, afirmaban en un manifiesto.

”La crisis del sida no murió con David Wojnarowicz. Cuando hablamos del VIH/sida sin admitir que aún hay una epidemia, la crisis continúa tranquilamente y la gente sigue muriendo”. El Whitney dio por concluida la cuestión incluyendo en la muestra una etiqueta adhesiva que reconocía la contribución de ACT UP a la lucha contra la enfermedad y sus consecuencias.

La exposición llega ahora al Reina Sofía (desde el 29 de mayo) con el mismo título (“La historia me quita el sueño”) y los mismos comisarios, David Breslin y David Kiehl, lo que hace pensar que se mantendrá el enfoque original. Pocos dudan de que se trata de uno de los eventos culturales de mayor calidad en esta temporada en Madrid, pero también se constata la expectación por comprobar si se reproducen las críticas recibidas en la versión neoyorquina.

David Wojnarowicz nació en New Jersey en 1954, en una familia disfuncional. Su padre, Ed, tripulante en embarcaciones de pasajeros, era un hombre alcohólico y violento y maltrataba a la madre y a los tres hermanos. Es conocida la anécdota de que en una ocasión les sirvió para cenar el conejo que hasta entonces había sido su mascota doméstica. David se trasladó con su madre a Nueva York, pero siendo aún adolescente se independizó para empezar una nueva vida que pasaba por ganarse el sustento en las calles. Se acostumbró a balancearse al borde del abismo vendiendo su cuerpo en los piers del este de Manhattan, mientras comenzaba a desarrollar un trabajo como escritor y artista plástico. Cantó en un grupo musical llamado 3 Teens Kill 4 (“Tres adolescentes asesinan a cuatro personas”), nombre que reproducía irónicamente un titular sensacionalista del New York Post. También trabajó como chico para todo en Danceteria, el mítico night club donde además de pincharse música se proyectaban vídeos, entonces una novedad. Con las experiencias recogidas en aquellos días (y noches) publicó un libro titulado “The Watefront Journals”, compuesto por una serie de monólogos de los personajes marginales con los que se cruzó.

Tras un breve viaje a París para visitar a su hermana Pat, que se había mudado a Francia, tomó contacto con la figura del poeta simbolista del siglo XIX Arthur Rimbaud, prototipo del artista maldito de vida breve y vertiginosa. De vuelta a Nueva York, a finales de los 70 realizó 'Rimbaud in New York', una serie fotográfica en la que varios de sus conocidos posaban realizando distintas actividades cotidianas en distintos entornos de la ciudad y con el rostro cubierto por una máscara de Rimbaud, como doble retrato íntimo y social, colectivo e individual, en el que el rostro del poeta francés le servía al mismo tiempo de disfraz y espejo.

En 1980 conoció a otra persona fundamental en su formación artística y emocional, el fotógrafo Peter Hujar. Era forzoso que de aquel encuentro surgieran chispas. Ambos compartían un historial de maltrato infantil y una irrupción precoz y conflictiva en la vida adulta. Pero Hujar tenía veinte años más, y había participado en 1969 en las revueltas por los derechos de la comunidad homosexual de Stonewall, por lo que poseía un robusto carnet de militancia. Además, había estudiado con el maestro de la foto de moda Richard Avedon y trabajado para publicaciones mainstream como GQ y Harper’s Bazaar antes de dedicarse en exclusiva a la fotografía artística.

Hujar vio en Wojnarowicz potencial como artista plástico, y fue él quien le convenció para que se aplicara en el dibujo y la pintura en lugar de centrarse en su vocación original como escritor. Que al inicio ambos se implicaran en una relación erótico-sentimental puede entenderse como una etapa breve y necesaria hacia una relación más compleja, que los convertía al mismo tiempo en amigos, hermanos, padre e hijo. El arte de Hujar, más estático y plásticamente sofisticado, tendía pese a su superficie moderna al pictoricismo de maestros como Avedon o Horst P. Horst, mientas el arte radical de Wojnarowicz resultaba más “sucio” estéticamente y performativo en su desarrollo.

Gracias a una dinámica escena creativa y a la abundancia de edificios abandonados, en aquellos días el East Village se convirtió en el nuevo SoHo: donde antes no se registraba más vitalidad que la de los siempre boyantes negocios de la droga y la prostitución, ahora (también) abrían galerías de arte y espacios alternativos. A la espera de la explosión gentrificadora por llegar, una comunidad de artistas hacían la guerra por su cuenta, lo que incluía nombres como Keith Haring, Nan Goldin, Jenny Holzer o Jean-Michel Basquiat.

En una breve visita a Madrid el año pasado con motivo de la exposición que la Fundación Loewe dedicó a las fotografías de Hujar y Wojnarowicz, la escritora Fran Lebowitz, amiga de los artistas, rememoraba el frenesí de aquellos días y bromeaba sobre la escasa importancia que entonces daba al trabajo de sus compañeros: “No paraban de regalarme sus obras. Llegó un momento que no me cabían en la basura, tenía que saltar encima del cubo para que entraran” (en una reciente subasta se vendían obras de Wojnarowicz por precios que se acercaban al millón de dólares).

Pero por aquel entonces empezaban a librarse dos grandes batallas cuyo fragor arrasó especialmente en aquel entorno. La primera tienen de hecho nombre de contienda militar: las llamadas guerras culturales enfrentaban al establishment conservador (la administración Reagan comenzaba en 1981) con el sector de los creadores, a menudo irreverentes en su enfoque cuestiones políticas y religiosas (recordemos el caso del Piss Christ de Andrés Serrano).

La segunda ofensiva a la que tuvo que hacer frente fue al estallido de la crisis del sida. En 1987, Hujar fallecería como consecuencia de complicaciones derivadas de la infección. Ese mismo año le esperaba el diagnóstico positivo al propio Wojnarowicz. Pero también era aquel el año en que se creaba la organización ACT UP, dedicada a llamar la atención sobre la pandemia y promover los avances necesarios para su erradicación, a la que Wojnarowicz se adscribió rápidamente. En los años siguientes combinó este activismo con un intenso proceso creativo, de manera que de algún modo ambas cosas –y su propia vida- se convirtieron en una misma. En ese tiempo realizó algunas de sus mejores obras, como el foto-collage 'One Day, This Kid'. En él vemos una imagen de él siendo niño –un niño de rasgos irregulares y poco clásicos, que parece anticipar al hombre que surgirá de él pero que en su sonrisa aún conserva una ingenuidad inconmovible- plantado ante un texto que afirma:

“Un día, este niño llegará a un punto en el que sentirá una división que no es matemática. Un día, este niño sentirá algo despertarse en su corazón, en su garganta, en su boca (...). Un día, este niño hará algo que provocará que los hombres que utilizan los uniformes de sacerdotes y rabinos, hombres que habitan ciertos edificios de piedra, exijan su muerte. Un día los políticos aprobarán legislación contra este niño (...) Todo esto empezará en uno o dos años, cuando descubra que desea situar su cuerpo desnudo sobre el cuerpo desnudo de otro chico”.

Wojnarowicz falleció en 1992, con 37 años. La misma edad a la que, casi un siglo exacto antes, lo había hecho Arthur Rimbaud.

Manuel Borja Villel, director del Museo Reina Sofía, resume a ‘Vanity Fair’ la importancia artística de Wojnarowicz: “Aunque con demasiada frecuencia se circunscribe su trabajo a un determinado contexto histórico de Estados Unidos, su obra es intemporal y resulta de enorme actualidad porque se instala en la tradición filosófica de la investigación y la defensa de las nociones de justicia e injusticia. Su labor artística y su activismo sirvieron para cuestionar un poder arbitrario y excluyente y para realizar una lúcida y cruda denuncia social y política del momento que le tocó vivir, y que a día de hoy sigue siendo completamente válida más allá de cualquier forma”.

Al hilo de la reflexión de Borja Villel, apuntemos que muchas de las cosas que consideramos parte del pasado siguen sucediendo hoy en día, o al menos extienden sus implicaciones al presente. Como sabemos, la crisis del sida no ha dejado de arreciar, aunque el número de víctimas no se acerque al de sus terribles inicios. Y las guerras culturales tampoco nos quedan tan lejos: en 2010, la National Portrait Gallery del Smithsonian en Washington cedió a las protestas de organizaciones católicas y retiró de una exposición temporal un vídeo de David Wojnarowicz llamado ‘A Fire in My Belly’ en el que se incluía un crucifijo recorrido por hormigas. Ir a ver ‘David Wojnarowicz. La historia me quita el sueño’ es un buen modo de recordar de dónde venimos y sobre todo dónde estamos ahora.

martes, 5 de febrero de 2019

#hemeroteca #artivismo | El artista Abel Azcona planta al juez que lo investiga por escribir “pederastia” con hostias consagradas

Imagen: El País / Abel Azcona
El artista Abel Azcona planta al juez que lo investiga por escribir “pederastia” con hostias consagradas.
El creador, acusado de profanación, se declara en rebeldía e invita a los artistas a plantarse ante estas denuncias.
Peio H. Riaño | El País, 2019-02-05
https://elpais.com/cultura/2019/02/05/actualidad/1549333154_791636.html

Hoy martes, a las 10:15, el artista Abel Azcona (Pamplona, 1988) debería haber declarado en el juzgado de instrucción número uno de Berga (Cataluña), donde un juez lo investiga por un “posible delito de profanación, establecido en el artículo 254 del Código Penal”, así como un "delito contra los sentimientos religiosos", como reza en la denuncia. Pero Azcona no se ha presentado, según anunció ya a El País. El magistrado admitió a trámite una nueva demanda interpuesta por la asociación de los abogados cristianos, contra la conocida ‘performance’ en la que el artista escribe “pederastia” con hostias consagradas.

Esta vez la realizó en el centro de arte contemporáneo Konvent –una capilla del antiguo convento abandonado de Cal Rosal, reconvertido en sala de exposiciones–, en 2016, un año después de dar a conocer la polémica acción en Pamplona. No ha testificado, porque, dijo, se trata de una “persecución contra los artistas”. Ha preferido declararse en desobediencia a través de una carta dirigida al juez y en la que dice: "La desobediencia está íntimamente ligada a la libertad, de modo que una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir no al poder o a las formas de violencia que vulneran y precarizan su existencia".

“Basta ya, tenemos que plantarnos. Se trata de asumir una responsabilidad artística. Invito a todos los creadores a plantarse. Si no lo hacemos esto va a ir a más. Me siento culpable por haber aceptado esto con normalidad todos estos años y acudir a los tribunales cada vez que me han llamado a testificar o a defenderme. No es normal que un artista, que un cantante o un actor tengamos que estar defendiéndonos, exiliándonos o en prisión”, explicó por teléfono Azcona.

Libertad desobediente
En la carta remitida al juez el artista se pregunta: "¿Cuál es el fin último de su acusación? ¿A quién va dirigida su supuesta acción de desagravio?". Y aclara que si teme a la libertad no podría atreverse a decir "no", "no tendría el coraje de ser desobediente", porque para Azcona, la libertad y la desobediencia "son inseparables".

El día en que el juez de Berga aceptó a trámite la denuncia contra esta creación artística, Polonia Castellanos, presidenta de la asociación demandante, dijo a Europa Press que se mostraba satisfecha por la admisión a trámite, para que “este tipo de acciones no queden impunes”. “Los ataques de profanación, ataque y ofensa a los cristianos que no tienen ningún tipo de condena son muy peligrosos, crean un clima propicio a los delitos de odio”, añadió la querellante.

Crítica, no ofensa
Sin embargo, el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona, en noviembre de 2016, archivó la causa abierta contra el artista. El magistrado fue contundente en su sentencia: para el magistrado, la obra expuesta no constituía escarnio ni vejación, “unas acciones que tienen que ser directas, no indirectas”. Cuando declaró ante el juez, Azcona afirmó que la finalidad no era la de ofender, sino criticar públicamente la lacra de la pederastia entre los miembros de la Iglesia Católica. Así, en la sentencia se puede leer que no se aprecian delitos contra los sentimientos religiosos, porque la acción no tuvo lugar en un lugar destinado al culto ni en una ceremonia religiosa.

Con el revés de la justicia todavía caliente, la Fiscalía, el Arzobispado y la asociación de abogados cristianos presentaron un recurso, que fue desestimado por la Audiencia Nacional. El fallo indicaba que la acción artística es una muestra escénica en la que “la provocación o el asombro juegan un papel principal, así como el sentido estético”. La Audiencia llamó la atención sobre la distinción entre las injurias y las críticas.

A pesar de ello, la asociación mencionada decidió elevar una nueva demanda contra Azcona –en Berga– por llevar sus formas consagradas –recogidas después de haber comulgado en 248 misas– a un nuevo espacio de arte para escribir la palabra “pederastia”. El juez dio el visto bueno a los abogados y hoy debería haber ido a declarar. “A pesar del fallo del juez de Pamplona han persistido en el hostigamiento judicial y presentaron la causa en el Tribunal Constitucional, que ni lo aceptó a trámite. En el Tribunal de Estrasburgo también la presentaron, pero no lo aceptaron a trámite tampoco”, contó Azcona.

Busca y captura
No es la única cita que el artista tiene pendiente con la justicia. “Esto es una persecución. Ahora mismo abro mi agenda y tengo el mismo número de exposiciones que de citas en los tribunales. Así no puedo trabajar”, dijo. En estos momentos asegura tener causas abiertas por diferentes proyectos artísticos. Uno con Vox, otro con Hazte Oír y con la Fundación Francisco Franco. “Mi desobediencia es una responsabilidad civil. Tengo el derecho, como artista, a desobedecer contra la falta de libertades. Asumo el acto y no asistiré al juzgado. Veremos qué pasa”, contó Azcona, que se marcha en marzo de gira por 18 países de Latinoamérica y quiere ver si declaran una orden de busca y captura contra él.

Después de aquella acción, Azcona se ha tatuado a Donald Trump en el ano y se ha afiliado a 42 partidos políticos (desde Vox a PP, pasando por Ciudadanos, Falange, PSOE, Podemos o CUP), para demostrar que la única ideología es el dinero. No es un artista complaciente, ni con los amantes del arte ni con los que lo odian. Indaga sobre las lesiones de derechos humanos, sobre la injusticia, el abuso, el maltrato o las religiones y todo ello sin pretender ser taimado, sin reproducir la hipocresía que denuncia en sus intervenciones. Lo último ha sido lanzar una invitación a agrupaciones de ultraderecha y religiosas de todo signo a que cumplan las amenazas que le hacen en las redes sociales: matarlo.

viernes, 7 de diciembre de 2018

#hemeroteca #sida | El día que Keith Haring hizo visible el Sida

Keith Haring pintando el mural en el Raval
El día que Keith Haring hizo visible el Sida.
El próximo febrero se cumplirán 30 años de la visita de Keith Haring a la ciudad. El mural que regaló a Barcelona, 'Todos juntos podemos parar el sida', provocó una pequeña revolución en el Raval y marcó la concienciación respecto al sida. Una exposición en el Macba y un documental recuerdan aquel momento.
Leticia Blanco | El Mundo, 2018-12-07
https://www.elmundo.es/cataluna/2018/12/07/5c0aa6e521efa015488b45eb.html

El próximo febrero se cumplirán 30 años de la visita de Keith Haring a Barcelona. El artista aterrizó en el Raval como un ovni: con una enorme sudadera, unas Air Max último modelo que fascinaron a todos los niños (y no tan niños) del barrio y un radiocassete gigante del que durante dos días, los que tardó en completar su famoso mural contra el sida, no paró de salir ‘acid house’, su música favorita para pintar. Haring escogió la calle más deprimida de lo que por entonces todavía se llamaba Barrio Chino (la leyenda dice que contó las jeringuillas que había por el suelo y donde más encontró, ahí se quedó) para pintar un mural con un mensaje activista, 'Todos juntos podemos parar el sida', que marcó un antes y un después en la lucha contra el VIH en España. La exposición ‘Anarchivo sida’ en el Macba y el documental '30 años +' de Lulu Martorell y Roger la Puente conmemoran el regalo que el artista pop hizo a la ciudad.

Haring aterrizó en España en febrero de 1989. La primera parada fue Madrid: visitó el Museo del Prado, le encantó ‘El jardín de las delicias del Bosco’ («contemplarlo te abre los sentidos», apuntó en su diario personal), le llevaron a Arco («aburridísimo, el efecto opuesto que el Prado») y al cabo de unos días vino a Barcelona. Allí visitó el Museo Picasso y en la inauguración de una exposición de Frederic Amat coincidió con Montse Guillén, a la que ya conocía de frecuentar El Internacional, el restaurante de tapas que Guillén tenía con su compañero, Antoni Miralda, en Nueva York. «Un día vino Andy Warhol con Haring y Basquiat al restaurante. Pidieron ‘butifarra amb mongetes’. Le pedí a Warhol que me firmara dos menús y recuerdo que dijo: ¡pero si ellos son mucho más importantes que yo!», cuenta Guillén en el documental.

Otro de los cicerones de Haring en Barcelona fue el DJ César de Melero, un gran admirador del artista que además tuvo la brillante idea de llamar a una amiga que tenía una videocámara (una ‘handycam’ de Sony) y grabó a Haring en acción aquellos 27 y 28 de febrero de 1989. El grafitero no derramó ni una sola gota de pintura roja en los dos días que tardó en pintar el mural. Lo hizo de memoria, sin bocetos, en la calle Salvador Seguí, rodeado de curiosos, niños que se arremolinaban junto a él en busca de chapas y una sonrisa y bastante prensa, para disgusto del tímido Haring. Más de un vecino con negocios no del todo legales se molestó, temeroso de que tanta atención mediática atrajera a la policía al lugar. De Melero también se llevó a Haring de fiesta al local donde pinchaba, el Club Billares ARS. El DJ recuerda cómo la primera noche, los gorilas del club no dejaron entrar a aquel joven que, con sus gafas redondas y su camiseta sin mangas, parecía un guiri más. Tuvo que salir a la puerta a buscarle y, una vez dentro, pidió champán para todos y Haring pintó un mural antidroga en la pared de la discoteca.

En el documental, Bonaventura Clotet se felicita por los avances que han permitido cronificar la enfermedad, pero recuerda que las diferencias entre ser portador del VIH en el primer y tercer mundo son más grandes que nunca:«Sigue muriendo un millón de personas cada año». «No era fácil estar vivo en aquella época», recuerda Ferran Pujol, impulsor de Bcncheckpoint, que recuerda el activismo de Act up en los años más duros de Reagan: «El sida afectó sobre todo a heroinómanos y homosexuales, así que hubo quien vio la pandemia como un limpieza social».

«Mis días están contados. Mis amigos están cayendo como moscas. No sé si me quedan cinco meses o cinco años de vida», escribía en su diario Keith Haring en febrero de 1989. En aquella época, antes de la aparición de los antirretrovirales, el diagnóstico del VIH era prácticamente una sentencia de muerte. Haring afrontó la noticia con miedo y tristeza, pero también con una insospechada entereza alimentada por la idea de que «el arte es más importante que la vida» y un objetivo: emplear el tiempo que el quedaba de vida en luchar contra el sida. «He de hacer todo lo que pueda, sacrificar comodidad y tiempo libre». Sus últimos meses fueron frenéticos: viajó por todo el mundo, pintando y concienciando. 353 días después de pintar el mural, Haring falleció en Nueva York, el 16 de febrero de 1990.

martes, 31 de octubre de 2017

#hemeroteca #generonobinario | “No, no me he equivocado de baño”: cuando entrar al aseo es un problema

Imagen: El Diario / 'Transpira', propuesta de Cintia Sarria en 'Inesperadxs'
“No, no me he equivocado de baño”: cuando entrar al aseo es un problema.
Personas trans o que no encajan en el esquema hombre-mujer por su estética o identidad se enfrentan a discriminación en los baños públicos separados. Varios proyectos artísticos, como ‘Inesperadxs’ en Zaragoza o ‘Free Wee Project’ en Madrid, llaman la atención sobre esta realidad: "He sentido una violencia simbólica que me ha creado mucho malestar", dice Kiwi. El debate sobre los aseos mixtos expande sus implicaciones como la posibilidad de que se conviertan en espacios más inseguros para las mujeres.
Belén Remacha / Marta Borraz | El Diario, 2017-10-31
http://www.eldiario.es/sociedad/equivocado-bano_0_702730408.html

Diego decidió girar la cabeza, volver a la conversación con el grupo y darle un trago a la cerveza que reposaba en la mesa. De fondo, la mujer seguía gritándole mientras se sentaba en la terraza. No le había gustado que Diego entrara al baño de mujeres y comenzó a reprochárselo con gritos e insultos que empezaron en el aseo y acabaron fuera. Por aquel entonces, Diego no se hacía llamar así ni se identificaba como hombre. Sin embargo, la mujer así lo interpretó por su estética andrógina. Esta anécdota real ocurrió el verano de 2015 en un bar de la plaza madrileña de Lavapiés, pero podría haber pasado en cualquier otra.

"El baño dividido en hombre-mujer es uno de los lugares en el que personas trans y no binarias se enfrentan a discriminación de manera constante. Es un espacio en el que lo que suele ocurrir es que la gente no se cree que sus vidas sean posibles y cuestionan lo que son", resume el sociólogo trans Lucas Platero, que reconoce haber vivido situaciones así. 'Te has equivocado de baño', '¿qué haces aquí?, 'no sé cómo no te da vergüenza...' son comentarios frecuentes que se suman a miradas de extrañeza o rechazo, a agarrones de brazos o a la imposibilidad de pasar porque la persona se pone delante.

Le suele ocurrir a personas que no encajan en el binarismo hombre-mujer, que están transitando y sus rasgos son visibles o cuya estética no responde a lo tradicionalmente considerado femenino o masculino. A partir de esta realidad han surgido diferentes proyectos, como Inesperadxs: no, no me he equivocado de baño, que se desarrolla este noviembre en Zaragoza. "Los aseos son el lugar perfecto para reflexionar sobre el lado oculto de los espacios aparentemente neutros, lugares sobre los que no nos cuestionamos nada pero que funcionan como sistemas de opresión y jerarquías", cuenta María Bastarós, una de las organizadoras.

La intención de ‘Inesperadxs’ es intervenir algunos lavabos (de centros públicos como Harinera, Casa de la Mujer, Etopia o Historias) en paralelo a diversas charlas, talleres o proyecciones: "El aseo es un espacio que, al ser considerado fruto de la realidad, tiene la capacidad de invisibilizar a toda aquella persona que no entre dentro de su esquema binario. Es decir, de causar conflictos en todo sujeto cuya identidad de género no sea percibida por el resto como la 'correcta'".

Es lo que suele llamarse "la policía del género", que se usa para referirse al cuestionamiento social a algunas personas por su supuesta "indefinición" en cuanto a si son hombres o mujeres. "Hemos crecido en una sociedad en la que todos los conceptos que hemos aprendido son binarios y a la mente le cuesta mucho operar fuera de ese binarismo", explica Platero.

Kiwi, que se define como una persona trans no binaria y opta por usar la X para nombrarse, vive esta violencia habitualmente. "Cuando pregunto al personal, me dirigen directamente al de hombres y me siento obligadx a entrar ahí y ser vistx por hombres cisexuales" –personas cuyo sexo coincide con el género asignado al nacer–. "Lo cierto es que en general evito los baños públicos, pese a que nunca haya recibido violencia directa sí he sentido una violencia simbólica que me ha creado mucho malestar", prosigue.

Hombre o mujer a ojos del resto
Alex de la Croix, performer y participante en 'Inesperadxs', opta por no etiquetar su identidad y asegura que su expresión "va mucho más lejos" que lo que se llamaría género neutro o no-binario. Por ello confiesa que no se siente cómodo en el baño de hombres porque es observado, pero tampoco en el de mujeres, donde le han llamado la atención en más de una ocasión. "En ninguno me siento aceptado", dice.

Aunque los relatos de discriminación son frecuentes, no es una experiencia inamovible. Algunas personas trans reconocen no haber vivido anécdotas de este tipo "más allá de miradas de extrañeza al principio". Carolina Laferré recuerda una hace un tiempo en el aeropuerto de Barcelona. "Estaba a punto de comenzar la transición y en el baño de hombres uno me dijo que me había equivocado. Mira, yo en el fondo no me lo tomé como algo malo porque era como que ya dejaba de usar ese baño", argumenta.

"De todas maneras, creo que no me pasa más por mi visibilidad femenina", dice. Laferré se refiere a que aquellas personas que encajan más fácilmente en el modelo de feminidad o masculinidad imperante, al menos a ojos del resto. Con ella coincide Darío, que reconoce encontrarse actualmente con pocas situaciones de este tipo como chico trans " más allá de los años iniciales, cuando mi aspecto resultaba más difícil de leer de forma binaria. Al principio era común que me acompañara algún amigo", sostiene.

Por su parte, Aitzole Araneta, activista transfeminista y sexóloga, afirma que al ser identificada como mujer no suele vivir experiencias conflictivas, "pero sí personas cercanas a las que niegan su identidad sexual con miradas, comentarios y cuchicheos, o directamente amenazas y violencia".

Los baños mixtos ¿son la solución?
Araneta propone varias soluciones, desde la instalación de baños mixtos hasta aseos sin símbolos o con criterios totalmente diferentes y más creativos. En este sentido cuenta una anécdota: "En muchos sitios, ya que los baños con el muñequito con pantalón van más rápido, accedo a ellos y los hombres protestan, a lo cual respondo que 'este es el baño de quienes llevan pantalones... ¿y yo qué llevo? pantalones'. Se quedan sin palabras".

¿Serían una solución los baños no diferenciados por género? Algunos proyectos, como Free Wee Project, una iniciativa que funciona desde principios de verano en Madrid, apuesta por ello y se define como "proyecto artístico para hacer los aseos #GenderFree –libre de género–". Sin embargo, el debate no pasa por alto algunas cuestiones como la posibilidad de que los baños mixtos se conviertan en lugares más inseguros para las mujeres.

Bastarós apunta a la necesidad de no obviar que al hablar de problemas de seguridad de las mujeres, nos referimos a mujeres cis y trans. "Y estas últimas están expuestas a una situación muy vulnerable porque, por si su exclusión del baño 'femenino' fuera poco, sufren la posibilidad de ser agredidas si se ven obligadas a usar el aseo 'masculino'".

Para Lucas Platero, la preocupación sobre la mayor vulnerabilidad de las mujeres en servicios mixtos tiene sentido y, por ello, apuesta por "no imponer los baños no diferenciados y ya está". El sociólogo cree que la solución es "abrir procesos de participación y que sea algo dialogado para que el grupo se pregunte '¿qué tipo de baños queremos?' Yo trabajo en un centro en el que compartimos baño profesorado y alumnado y sin diferenciar por géneros. Lo hacemos partiendo de la idea de que todos compartimos el espacio y nos cuidamos", explica.

Kiwi señala a la necesidad de hacer baños individuales en los que dentro ya haya lavabo y espejo que accedan directamente al local para evitar las situaciones de "socialización forzosa". Por su parte, Bastarós pone como ejemplo los servicios de un museo de San Francisco, el Yerbabuena: "Han mantenido los dos baños separados, cosa que podría reafirmar el binarismo, pero entre ambos hay un gran cartel en el que se lee: 'Este centro apoya y respeta la diversidad de género. Emplea el baño con el que más te identifiques'".

Más allá de ideas concretas, Araneta hace hincapié en que las miras habría que ponerlas en acabar con los estereotipos de género: "Si se incluye la educación sexual en todas las etapas del currículo (la de verdad, la del conocimiento de la diversidad, la que habilita para gestionar los deseos propios y ajenos… no la del plátano con condón, la de los genitales y la del miedo que tenemos), quizá esta pregunta [la de si los baños mixtos son más inseguros para las mujeres] perdería su sentido".