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miércoles, 11 de octubre de 2023

#hemeroteca #lgtbi #lenguaje | ¿De dónde viene la expresión salir del armario y qué tiene que ver con un esqueleto?

Represión policial en Nueva York, Orgullo de 1970 //

¿De dónde viene la expresión salir del armario y qué tiene que ver con un esqueleto?

La historia de la expresión “salir del armario” es más que etimológica. Su significado se fue transformando a medida que la homosexualidad se visibilizaba
Xavier Vilaltella Ortiz | La Vanguardia, 2023-10-11
https://www.lavanguardia.com/historiayvida/mas-historias/20231011/9290991/donde-viene-expresion-salir-armario-que-ver-esqueleto.html

La expresión “salir del armario” es un préstamo del inglés, y surgió de la unión de las locuciones “to come out” y “skeleton in the closet”. ¿Cómo se fundieron para significar hacer pública la homosexualidad y cómo pasó el modismo al castellano?

En el siglo XIX, “to come out” (“salir”) era un modismo popular en el Reino Unido y en Estados Unidos, y nada tenía que ver con la sexualidad. Hacía referencia al acto de presentación en sociedad de las chicas cuando llegaban a la mayoría de edad, una especie de bienvenida a la vida adulta con fiesta incluida, de la que, con suerte, saldría un matrimonio.

Al principio, la “coming-out party” era cosa de la alta sociedad, con un origen quizá en el baile que el rey Jorge III (1738-1820) organizó en honor de su esposa, Carlota de Mecklemburgo-Strelitz. Sin embargo, con el tiempo las clases medias hicieron suya la costumbre, que sigue viva en los bailes de graduación de los institutos, escenario habitual en comedias románticas y películas de terror ‘teen’.

A inicios del siglo XX, la comunidad homosexual hizo suya la expresión, pero con una intencionalidad aún distinta a la actual. Como explica el historiador George Chauncey, especialista en historia LGBT+, para ellos “salir” no era declarar a los cuatro vientos su orientación sexual. Hubo algún valiente que sí lo hizo, como el abogado alemán Karl Heinrich Ulrichs en 1864, pero fue a costa de arriesgarse a ir a la cárcel.

Además, a lo que hizo Ulrichs lo llamaron autodenuncia. Entre los homosexuales, “salir” era integrarse en algún grupo homosexual, necesariamente clandestino y marginal, pero que a la vez era un espacio de liberación. En el fondo, es una revisión del concepto de las ‘coming-out parties’ en un sentido burlesco. En Barcelona, el lugar para hacerlo eran las callejuelas del barrio chino y sus teatros y bares de poca monta.

Así estaban las cosas en 1969, cuando una redada en un pub de Nueva York derivó en unos disturbios que se consideran la primera Marcha del Orgullo de la historia, pues tuvo un efecto dominó en otras capitales de Occidente. En España, la primera tuvo lugar en 1977 en Barcelona.

Fue entonces cuando la expresión “to come out” se unió a “skeleton in the closet” (“un esqueleto en el armario”), antigua metáfora inglesa que indica que alguien guarda un secreto inconfesable.

Es decir, que ya no se trataba de “entrar” en el armario para vivir la propia sexualidad en secreto, sino de abrirlo de par en par para que todo el mundo viera el esqueleto. El lenguaje popular se adaptó a un cambio de paradigma moral, un cambio que pasaba por rechazar el estigma social y la falta de derechos.

Se tradujo casi a todos los idiomas, también al español, ganando preponderancia a partir de los años noventa. Es más, se ha empleado tanto que ya está sufriendo otra metamorfosis, y hoy se empieza a usar para indicar el deseo de confesar algo que la vergüenza mantiene oculto.

lunes, 26 de junio de 2023

#hemeroteca #gais | Qué fue del bar gay, el primer lugar seguro de la comunidad LGTBI

El País / Un bar gay en Río de Janeiro en 1985 //

Qué fue del bar gay, el primer lugar seguro de la comunidad LGTBI
Fueron lugar seguro y punto de encuentro, pero los cambios sociales, la crisis, la pandemia y las nuevas formas de ligar han transformado los clásicos locales que conocieron otras generaciones
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2023-06-26
https://elpais.com/icon/actualidad/2023-06-26/mataron-las-apps-a-la-noche-de-ambiente-un-recorrido-desde-el-cuarto-oscuro-hasta-la-era-del-grindr.html

Hay en 'Very', el disco que los Pet Shop Boys publicaron en 1993 y que se considera, por forma y letra, la salida oficial del armario del dúo, una canción muy evocadora sobre los bares gais. Se llama To speak is a sin y comienza así: “Hemos existido siempre / pero míranos ahora, juntos / pidiendo copas en la barra”. Corte a dos décadas más tarde, disco 'Elysium', álbum de madurez que pilla al grupo ya en sus 50 tardíos, y una canción llamada Invisible que dice: “Después de tantos años siendo el alma de la fiesta / es raro, pero me he vuelto invisible”. Merece la pena trazar una línea entre estos dos temas de un dúo que ha sido banda sonora oficial de los bares de ambiente de todo el mundo y su paralelismo con la crónica de esos propios lugares, desde el oscurantismo y la emoción nerviosa de las primeras veces a su actual cuestionamiento como algo obsoleto o tan aceptado que un bar gay ya es como cualquier otro. Tan visibles que se han vuelto invisibles. No es solo la llegada de las aplicaciones de ligoteo, ni la pandemia: es una nueva realidad en la que rígidas categorías como “gay” o “lesbiana” se han quedado antiguas en un mundo cada vez más diverso en lo afectivo, sexual e identitario y han hecho que los bares exclusivamente dedicados a unos o a otros parezcan, para algunos, cosa de otro tiempo.

Pero antes, claro, habría que hilar fino para decir qué era el bar de ambiente. Va más allá del local gayfriendly, en el que las muestras públicas de afecto entre dos hombres o dos mujeres ya no provocan miradas reprobatorias (pese a que sigue habiendo agresiones homófobas, España es el país con más aceptación en la diversidad de género y sexual, según una encuesta de la plataforma YouGov). Pero el bar de ambiente era otra cosa. Tenía algo de templo en su momento, era el lugar donde personas que se creían las únicas de su especie iban a encontrarse con otras como ellas, paraísos de la horizontalidad y la mezcla: los de 50 años charlando con los de 25, el empresario con el arrabalero, la lesbiana madura aconsejando a una joven que se cuestiona su sexualidad. Se iba a buscar sexo, sí, pero sobre todo se iba a hacer comunidad, a sentirse seguro. Tras una puerta cerrada o al final de las escaleras, en un sótano, muchos se sentían por fin libres.

La imagen del sótano es importante. “Cuando estudiaba en Barcelona en 1978 todos los bares gais estaban situados en un sótano, había alrededor de ellos cierta oscuridad. Te daba la impresión de que en cualquier momento te iban a dar una hostia. Todo era feo en ellos”. Habla Antonio Robles, que pasó de visitar los bares gais a tener dos de los más populares de Chueca y ser miembro de la junta directiva de AEGAL, la asociación española de empresarios LGTB. “Yo recuerdo, en mi juventud, tocar el timbre de los locales, ese protocolo emocionante de saber que al otro lado alguien te observaba por la mirilla por pura cuestión preventiva, por si era un gilipollas que venía a pegarnos. Puertas discretas, sin carteles en el exterior ni mucha alharaca. Viví ese oscurantismo”. Esto lo recuerda Juan Flahn, que pasaría después a ser promotor de una de las fiestas clave de Madrid en el siglo XXI, En Plan Travesti, y director de una de las grandes películas sobre Chueca, Chuecatown (2007). Uno de los principales logros de la lucha LGTB es, precisamente, haber subido del sótano y haber derribado esa puerta. Muy pocos años después los bares de ambiente ya se anunciaban con neones, banderas, travestis de dos metros repartiendo octavillas por las aceras aledañas y tiraban las paredes para gozar de grandes cristaleras al exterior. Antes de haber ganado derechos, se habían ganado las calles.

Había algo característico de esos bares. Cierto aroma (mezcla de desinfectante y colonia), ciertos rituales (Pet Shop Boys cantaban en la mencionada 'To speak is a sin': “Primero miras, después te fijas y, si te atreves, sonríes”) y unas canciones habituales, con letras de amor y superación y base disco. Y no es casual: si las minorías sexuales abrazaron la música disco fue porque, al contrario que otros géneros, el disco se podía bailar en soledad cuando bailar con otra persona de tu mismo sexo era ilegal en muchos lugares del mundo (en Disneylandia lo fue hasta 1985). A menudo había en estos bares también cierto ambiente de taberna, pues especialmente en ciudades medianas o pequeñas podía haber un bar de ambiente o dos y los rostros, las canciones y el devenir de la noche eran siempre los mismos, un patrón que era agradable repetir. Es, de hecho, en ciudades pequeñas y medianas donde la desaparición del bar de ambiente ha sido más notable. Y su desaparición vino acompañada del auge de una tecnología llamada a cambiarlo todo: el Grindr.
 
Hola, ¿qué buscas?
Para resumir: si hoy todo el mundo encuentra sexo rápido a través del móvil fue porque hace casi tres décadas un homosexual perdido en una esquina del mundo decidió buscarlo. Primero llegó Gaydar, en 1999, historia con final trágico que inventó el hecho de poner, junto a una foto, un completo perfil con gustos y preferencias románticas y sexuales. Diez años después, Grindr fue pionera en el sistema de ligoteo por geolocalización, indicando a sus usuarios qué otros hombres cercanos a su zona buscaban a otro hombre. Su popularidad fue instantánea, se replicó en otras aplicaciones para todo tipo de público y en 2011 Vanity Fair lo llamó, en un largo reportaje, “el bar gay más grande del mundo”. Con un bar así, ¿quién necesita tabernas?

Aquí la historia se bifurca entre las grandes capitales y las provincias. Preguntando a habituales de bares de ambiente en ciudades pequeñas o medianas, casi todos conceden que o han desaparecido o quedan muy pocos. “Aquí había varios en los noventa y primeros de los dosmiles, ahora quedan un par”, cuenta un chico desde San Sebastián. “Había uno que cerró hace años, ahora tenemos otro pero no es propiamente gay, sino de eso que llaman ambiente mixto”, cuenta otro desde Plasencia. “Aquí hubo una época de oro de dos o tres bares de transformismo, dos bares gais, tres pubs... y ahora queda un club bastante decadente que pone todo el rato a María Isabel”, cuenta otro desde Gijón. “Teníamos dos, hoy quedan cero”, relata un pontevedrés. “Los dos que tenía localizados en mi ciudad han cerrado”, cuenta otro desde Valladolid. “Aquí quedan un par de garitos con actuaciones de transformismo, pero los bares han desaparecido. Las viejas lesbianas nos aburguesamos al encontrar pareja y las jóvenes prefieren buscarla a través de las redes a estar en un tugurio escuchando a Gloria Trevi”, explica una mujer desde Oviedo. “Aquí quedan dos, uno con música de Eurovisión, otro con pachanga. Grindr, Scruff y demás se lo cargaron todo”, se lamenta un hombre desde Vigo.

“Ahora, con las aplicaciones de ligue y una mayor aceptación y visibilidad, diría que no queda un solo bar de lesbianas en Madrid”, cuenta al teléfono Mili Hernández, figura histórica de Chueca por ser una de las fundadoras de la librería Berkana en 1993. “Pero para empezar, nunca ha habido tantos bares para lesbianas como para gais. Los bares de lesbianas eran un punto de socialización para muchas de ellas, pero existía el problema de que muchas no se atrevían a ir solas. Nada que ver con Nueva York: cuando yo vivía allí a las tres de la tarde te ibas al Henrietta Hudson a tomar una cerveza y si ligabas bien, si no, pasabas el rato”.

En el caso de los bares gais y aplicaciones de sexo, Antonio Robles lanza un interesante giro de guion: que más que hundirlos, los han salvado. “Ya no necesitas ir a un bar para ligar, tienes aplicaciones para ello, así que vas a un bar o a una discoteca a divertirte. Lo cual no significa que no puedas ligar, pero ya no es lo principal. La mayor parte de los bares gais, por ejemplo, han desechado también los cuartos oscuros. La historia se ha normalizado”. “Cuando yo era joven todos los locales de mariconeo tenían cuarto oscuro”, confirma Juan Flahn. “Ahora hay uno en el Hot, por ejemplo, pero mi sensación es que apenas se usa. Hay una relajación en el asunto del sexo por el sexo que ha hecho que estos locales se conviertan en locales de encuentro más convencionales. Grindr te proporciona sexo inmediato, pero ninguna aplicación hará sombra a la socialización en el bar. Y yo creo que mucho antes de que Grindr existiera, la gente ya estaba abandonado los cuartos oscuros, de que hemos ido por delante: esa historia tan furtiva del aquí te pillo aquí te mato era más de los noventa. Y en la actualidad, en los bares normales gais, esa cultura ya no está. Sí en los pocos bares especializados en sexo que quedan, pero ahí Grindr no tiene nada que hacer: esos siempre han sido Grindr andantes”.

¿Ha ocurrido con los bares gais lo mismo que con los de lesbianas? Robles y Flahn son más optimistas. “El bar gay no ha muerto”, apunta Robles, “pero sí que se ha reconvertido. Para empezar, los dueños originales de casi todos ellos se han jubilado y ha habido un relevo generacional y también de estética. Ahora son... otra cosa”. Flahn tampoco cree que hayan desaparecido. Y ni siquiera evolucionado. “Los de osos son lo mismo, los de travestis son lo mismo... Los que sí han perdido terreno son los locales más puramente dedicados al sexo, que se llevaban tanto en los noventa. Creo que en Chueca ya no queda ninguno, no sé si permanece alguno en Lavapiés. Ya nadie busca lo prohibido en un bar”.
Y entonces llegó la pandemia

2020 fue un año desastroso para la hostelería, pero curiosamente en los locales LGTB aparecieron unas salvadoras que venían, en parte, del pasado. “No podía haber grandes aforos, la gente tenía que permanecer sentada y en pequeños grupos...”, recuerda Robles. “Así que de repente se nos encendió la bombilla. ¿Qué se hace en un bar sentado en pequeños grupos y sin poder bailar? ¡Ver espectáculos de transformismo!”. Dicho y hecho. Chueca empezó a ofrecer, durante 2020 y 2021, aún con las restricciones, espectáculos de travestis por la tarde y lograban llenar algunos de sus locales más emblemáticos, como Black & White o LL y otros nuevos como Quién la invitó, Delirio, Vuélvete Loca o Prima’s. “No dejaban de preguntarnos si conocíamos a artistas”, añade Robles. “¡Faltaba personal! De repente, todos buscaban a quien poner en el escenario”.

El auge, caída y regreso del transformismo es otra gran historia que merece, en todo caso, contarse aparte. “Eso sí lo he vivido”, explica Robles. “Creí que, en su día, con la muerte de Torremolinos o de Sitges como paraísos turísticos gais y la desaparición de algunos bares míticos en Madrid, Valencia o Barcelona, el transformismo había muerto. Eso no fue así: se convirtió en otra cosa, en el rollo drag, y llegó a estar muy de moda. En la Gran Vía estaba el Gula Gula, que se llenaba todos los fines de semana de gente de todo tipo que cenaba viendo un show. ¡Y de repente cae el fenómeno drag y vuelve el transformismo clásico a salvar la pandemia!”.

Pero hay un factor por encima de consideraciones sociológicas, históricas y de tendencias: la hostelería pura. Licencias, precios, crisis. Vicente Pizcueta, portavoz de la asociación Noche Madrid, lo explica de forma breve: “En Chueca ya no se pueden abrir más bares. No se dan licencias. Si acaso, traspasarlos”. La ZPAE son las siglas de Zona de Protección Acústica Especial. Desde 2018 esta iniciativa ha puesto colores a los barrios y calles de Madrid para conciliar la convivencia entre hostelería nocturna y vecinos. Si uno se enfrenta a ese mapa, verá tres enormes puntos rojos en el centro: Chueca, Malasaña y La Latina. Ni un solo local nuevo en esas zonas es posible. “A esto habrá que darle una pensada en un futuro”, medica Pizcueta. Por lo demás, tanto él como Robles ven positiva ese control de la noche: hay más vigilancia y seguridad, afirman. “Esto, en barrios LGTB, al tratarse de un colectivo más vulnerable, es muy positivo”, matiza Pizcueta. Y que se respeten los aforos, mantiene Robles, se traduce en comodidad para los clientes. Atrás han quedado los pubs en los que no cabía un alfiler. “Llámalo fiscalización, si quieres”, remata Robles. “Pero hemos ganado todos en seguridad”.

Lo perdido son algunos bares. “Yo echo de menos esos locales de antes”, musita Mili Hernández con nostalgia al final de la conversación telefónica. El dueño de un local de ambiente ya cerrado en Oviedo lo resume con el humor lacerante propio de un buen travesti de aquellos antiguos escenarios. “¿Nos echáis de menos? Pues la culpa fue vuestra por dejar de venir”.

viernes, 12 de agosto de 2022

#hemeroteca #gais #turismo | La industria LGTBI de Barcelona se recompone tras la pandemia

La Vanguardia / El Gaixample se anima con el Circuit //

La industria LGTBI de Barcelona se recompone tras la pandemia.

La ciudad se corona de nuevo como referente turístico mundial con el regreso del Circuit.
Luis Benvenuty | La Vanguardia, 2022-08-12
https://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20220812/8462140/industria-lgtbi-barcelona-recompone-pandemia.html 

Pocas semanas antes de que irrumpiera la pandemia los empresarios Joan Spin y Cameron Mellalieu inauguraron el Boxer Café Bar, entre la calles Casanova y Diputació, en el corazón del Gayxample de Barcelona.

“Fue muy duro –cuenta Spin–. Lo pasamos muy mal. Mucha gente tuvo que cerrar sus negocios. Nosotros pudimos aguantar porque abrimos nuestra primera tienda de ropa hace ya quince años. La marca Boxer está con­solidada. Tenemos un buen ser­vicio on line, y también tiendas en Berlín, Madrid, Torremolinos y en Gran Canaria”. El Boxer Café Bar recuerda a aquellos clubs techno de Berlín de toda la vida.

“Y nuestro público está lleno de ‘dinks’ y de ‘bohos’ locos por volver a viajar cuanto antes, y la recuperación del sector está siendo más rápida y segura que la de otros –sigue Spin–. El problema es que todo depende de los empresarios. Las instituciones están haciendo muy poco, ¡yo creo que podrían dedicarnos una de las plazas de la nueva supermanzana!”.

‘Dinks’ y ‘bohos’, ‘double income no kids’ y ‘burgeois bohemian’, básicamente acrónimos de gente con recursos, pocas cargas familiares y muchísimas ganas de cachondeo. Los hombros se te contonean todo el rato, con el techno ber­linés.

“Últimamente Barcelona no luce por culpa de la inseguridad y de la suciedad”
“Además, los tiempos cambiaron, están cambiando a toda velocidad ¡el público LGTBI es más amplio que nunca!, todo fluye mucho más, la etiqueta Gayxample ya se nos queda pequeña”.

Por todo ello, hace apenas un par de meses, también en este lado de la ciudad, Spin y Mellalieu abrieron Paca y Paco, una tienda de bisutería, complementos, juguetes... “Muy blanca y luminosa, ni oscura ni ‘dark’, para públicos amplios y diversos. En este mundo la gente quiere pasarlo bien, y ello genera modas y mercados todo el rato”.

Últimamente está en alza el rollo ‘puppy’. Vas y te pones una máscara de perro y te comportas como tal. La gente hace fiestas ‘puppy’, y también ‘fetish furry’, ya con disfraces de cuerpo entero, con mucho pelo...

Barcelona siempre estuvo a la última. Nazario, Ocaña y muchos otros recalaron otrora por estas latitudes en busca de aire fresco. Aquí, en 1977, en la Rambla, tuvo lugar la primera manifestación en defensa de los derechos de los homosexuales celebrada en España. También aquí, en 1981, en el Gòtic, abrió el primer ‘sex shop’ gay de la Península. Y el departamento I+D de la cadena de tiendas de ropa Es Collection diseñó el primer relleno para calzoncillos y bañadores hidrófugo. El dispositivo, además de resaltar la belleza natural de las formas masculinas, previene las infecciones de orina.

“La recuperación está siendo muy rápida, pero las instituciones se involucran muy poco”
De ahí la presencia estos días en el corazón de la urbe de tantos hombres tremendamente cincelados, espontáneos y sonrientes. Más de 70.000 personas de más de 80 países se lo pasan esta semana la mar de bien en el festival Circuit, el sarao de este palo más multitudinario del planeta. Y tras dos veranos de obligada ausencia, el Circuit corona de nuevo Barcelona como capital mundial gay.

El Circuit se celebró por primera vez hace 15 años. Siempre fue una sucesión de fiestas, básicamente. Y en verdad, sobre todo en estos tiempos con tantos matices, apenas muestra un modo de tantos de ser homosexual, un modo que a muchos se les antoja hedonista, consumista, materialista... Luego, sin embargo, conoces un treintañero egipcio que te cuenta que es la cuarta vez que viene al Circuit, principalmente porque en Barcelona pueda caminar de la mano de otro hombre. No, en Egipto no puede. Ni en Arabia Saudí, Polonia, Indonesia... A lo mejor el Circuit no es tan hedonista, consumista, materialista...

“El Circuit pone de nuevo a Barcelona en el mapa de las grandes capitales turísticas gais –dice Óscar Gutiérrez, otro de los pioneros del Gayxample, artífice de la peluquería Ton Vangard–. Muchos de sus asistentes repiten una y otra vez. Muchos ya nos conocen. Siempre vienen a darse los últimos retoques. Y así apañamos unas fechas muy complicadas”. Hace mucho que en el Gayxample dicen que celebran la Navidad dos veces al año, en diciembre y cuando llegan los del Circuit. “Y todo esto lo hace el Circuit en un momento muy oportuno. La recesión ya amenaza la recuperación. Además, a pesar de que la etiqueta Gayxample está ya un poco obsoleta, tenemos que reivindicarla. La ultraderecha también está en auge por aquí...”.

“Sí –coincide Joan Julià, fundador de los hoteles Axel, la conocida cadena ‘heterofriendly’ –, obviamente nuestros dos establecimientos en Barcelona están completos estos días. El problema es que vendrán meses complicados, por culpa de la recesión, y la competencia es muy dura. Berlín, Tel Aviv, Sydney... un montón de ciudades luchan por esta corona. Barcelona continúa siendo un referente turístico gay mundial, pero últimamente no luce. La inseguridad y la suciedad están creciendo. Y el público gay es muy exigente. El gobierno municipal no se preocupa por ofrecer una ciudad atractiva. Turisme de Barcelona sí que hace una buena promoción, pero el Ayuntamiento...”.

“Muchas ciudades están realizando importantes inversiones para superarnos”
Ferran Poca, presidente de la Cambra LGTBIQ de Catalunya y del comité organizador de Pride! BCN, y también consejero delegado de la organizadora de actos Locamente Factory, subraya que las facturaciones de este sector se encuentran de nuevo en los niveles del 2019, incluso con puntas superiores. “La recuperación está siendo muy rápida. Muchos negocios del Gayxample que acababan de realizar fuertes inversiones terminaron cerrando durante la pandemia, pero luego la rotación de iniciativas fue mucho más rápida que en otras zonas de la ciudad. La oferta se está recomponiendo a muy buen ritmo. Aun así, todavía tenemos muchas cuestiones pendientes”.

“El turismo gay es un turismo de calidad –abunda Poca–, y no únicamente por su poder adquisitivo. Es cívico, le interesa la cultura... las fiestas del Circuit son solo una de sus caras, ¡tenemos que conseguir que venga durante todo el año! Pero Barcelona está un tanto desaliñada, necesita ponerse guapa de nuevo. Últimamente la implicación institucional es mayor, pero aún insuficiente. Tel Aviv, por ejemplo, es un referente mundial en el sector gracias a las inversiones de sus instituciones. Pero la tradición en pro de la igualdad de derechos de Barcelona es mucho más grande. La ciudad tiene que reaccionar”.

miércoles, 10 de agosto de 2022

#hemeroteca #lgtbi #gais #comic | Algo está cambiando en el cómic LGTBI

El País / Sebastián Sastre //

Algo está cambiando en el cómic LGTBI.

Sebastián Sastre era tatuador y el confinamiento le transformó en dibujante de tiras cómicas de éxito. En ellas retrata la diversidad en la gran ciudad.
Tom C. Avendaño | El País, 2022-08-10
https://elpais.com/eps/2022-08-10/algo-esta-cambiando-en-el-comic-lgtbi.html 

En marzo de 2020, y por motivos que nadie en su sano juicio quiere que le sigan recordando, la vida de Sebastián Sastre (Buenos Aires, 40 años) cambió drásticamente. Encerrado en su piso en Lavapiés y sin posibilidad de teletrabajar, este tatuador terminó por comprarse un ipad. La idea inicial era hacer bocetos de tatuajes para el futuro; la siguiente fue dibujar tiras cómicas, como solía hacer de pequeño. Y la final se llama ‘Algo está cambiando’ (Paripé Books). Es un cómic dibujado y escrito por este hombre gay argentino asentado en Madrid sobre ser hombre gay argentino asentado en Madrid. “Pero no es autobiográfico”, alerta el aludido en el mismo salón y el mismo sofá marrón donde se convirtió en autor. Desde aquí subía aquellas tiras a Instagram y se dejó empujar por los miles de ‘likes’ para hacer algo más ambicioso: “Me interesaba hacer ciertas reflexiones y se me ocurrió esta historia en la que volcar muchas cosas que quería decir. Al principio quería contar la historia de mi abuela, que fue de Galicia a Buenos Aires, y ligarla con la mía, pero era demasiado personal. Suponía literalmente exponer mi vida”.

En ‘Algo está cambiando’ el protagonista no es Sebas sino Santi, es fotógrafo y no tatuador, y tiene novio en vez de llegar soltero, pero lo importante no son estos detalles sino el mundo que los rodea: pocos libros reflejan tan bien la vida gay en Madrid como este. En la trama se incluye el incremento de la violencia homófoba; la amenaza de transfobia y el hecho, innegable, de que las dudas que asaltan a los jóvenes ya no son personales, sino sociales. ¿Cuánto de machista y homófobo puede ser un hombre gay? ¿Cómo hay que ser de estricto con el lenguaje inclusivo? En este mundo líquido, ¿qué supone tener una relación? “Hay que escuchar a las nuevas generaciones y problematizar muchas de las cosas que nos pasan y que tomamos por naturales”, alerta. El machismo dentro del colectivo; cómo nos relacionamos, qué es tener una relación abierta, qué tipo de relación queremos”, explica Sastre.

Tanto hablan sus personajes que casi no hay escenas de sexo en este libro, algo que lo diferencia de la generación anterior de literatura LGTBI. “Cuando empecé a buscar referencias de otros cómics de este tipo, lo que existía era todo bastante sexual y explícito. Básicamente yo quería hacer otra cosa, contar realidades que tuvieran que ver con hombres gais sobre cuestiones identitarias y sociales”. Aquí Sastre llega al corazón del libro, y de la realidad LGTBI más contemporánea: “La familia elegida es importante para todas las personas LGTBI cuando vamos creciendo y nos sentimos fuera o lejos de la familia. Pero todos generamos cierta comunidad fuera de nuestro núcleo familiar y la historia del libro es esa. Algo que va en paralelo a esa migración que hacemos muchas personas a las grandes ciudades, el abandonar el pueblo donde somos conocidos y pasar a ser un anónimo en una gran ciudad. Ahí debes encontrar un círculo y lo primero que quería contar era eso, cómo se formaba un grupo de amigos gay con todas las dificultades que tenemos para relacionarnos… porque no sabemos. No tenemos referencias afectivas. Ese es el hueco que quería rellenar”.

domingo, 31 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #television | «Queer as Folk»: la serie que mostró como vivía el colectivo LGTBI

Google Imágenes / Fotograma de la nueva 'Queer as Folk' //

«Queer as Folk»: la serie que mostró como vivía el colectivo LGTBI.

Transgresor. Russel T. Davis, creador de «Years and Years» y del «Queer as Folk» británico, relanza un proyecto que se estrena el 31 de julio en Starzplay.
Iván Gelibter · COLPISA | La Voz de Galicia, 2022-07-31
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/series/2022/07/29/queer-as-folk-serie-mostro-vivia-colectivo-lgtbi/00031659090774124203497.htm 

No era casualidad que sonara ‘Proud’ de Heather Small. Se trataba de las primeras secuencias de un hito televisivo que muchos han olvidado, pero no así los acordes de una canción convertida para la comunidad LGTBI en todo un himno. «Puedo sentir cómo mi alma asciende, y nadie puede detenerme», rezaba el estribillo mientras ‘Sunrise’ Justin hacía su debut en escena. Acababa de nacer ‘Queer as Folk’, una serie pionera que ponía en el centro de la trama a gais y a lesbianas; el espejo en el que toda una generación se miró para verse reflejado por primera vez en su vida.

Emitida entre el 2000 y el 2005 en Estados Unidos a través de Showtime (en España no llegaría hasta el 2006), la serie alcanzó las cinco temporadas. 83 capítulos con una trama argumental plagada de altibajos, políticamente incorrecta y a la que se acusó de muchas cosas desde sectores propios y ajenos al colectivo. Sus personajes -todos blancos y físicamente normativos- pasan buena parte del tiempo de fiesta, teniendo sexo y drogándose. Entonces, hubo quienes consideraron que aquello hacía un flaco favor a la comunidad, como si esta tuviera que dar ejemplo. El asunto llegó a tal punto que los productores -liderados por sus creadores, Ron Cowen y Daniel Lipman- tuvieron que hacer una anotación a pie de capítulo en la que recordaban que ‘Queer as Folk’ no representaba a todo el colectivo, sino que relataba la historia de una serie de personajes ficticios.

Pero las críticas sobre el argumento y el estilo (en el que se incluían escenas de sexo explícito) no solo llegaron desde los sectores más reaccionarios de la sociedad americana. Dentro de la comunidad LGTBI hubo quien tampoco vio con buenos ojos que el primer producto televisivo de masas abiertamente homosexual lo protagonizaran unos chavales a los que les gustaba pasárselo bien. Ese puritanismo gay pretendía que los personajes fueran una réplica gay del modo de vida del americano heterosexual. Un concepto con el que los guionistas estuvieron jugando toda la serie a través del personaje de Michael, pero que luego destruyen en el penúltimo capítulo de la serie.

Tras casi morir en un atentado en la discoteca Babylon, el hijo de Debbie es invitado a dar un discurso en el que se le pide que cuente por qué quiere ser uno más. «Tengo una pareja y dos hijos maravillosos, un hogar, un pequeño negocio. La verdad es que soy como vosotros», afirma Michael, para interrumpir su discurso y ponerle la verdadera voz que pretendía la serie. «Esa no es la verdad. Sí, igual que vosotros quiero ser feliz. Quiero algo de seguridad, un poco de dinero extra en mi bolsillo. Pero en muchos sentidos, mi vida no se parece en nada a la vuestra. ¿Por qué debería serlo? En la comunidad gay tenemos dragqueens y ‘daddies’ de cuero, transexuales y parejas con niños. Ser diferentes es lo que nos hace a todos iguales. Es lo que nos hace... familia».

Se ha trasladado la idea de que ‘Queer as Folk’ ha envejecido mal, a pesar de que muchos de los temas que tocaba la serie siguen afectando a la comunidad LGTBI en el 2022. Más allá del debate sobre la supuesta falta de compromiso, la complicación para formar parejas y el rechazo a la monogamia como estructura única, la serie se acerca a otras vivencias relevantes. El sexo sin protección y el VIH, el excesivo consumo de drogas y también la industria de la pornografía amateur.

Pero, ¿de dónde viene el concepto de ‘Queer as Folk’? Un par de años antes de que se estrenara la que luego sería un éxito internacional, Russel T. Davis (‘Years and Years, It's a Sin’) estrenó en Reino Unido un producto homónimo. Aquella serie de dos temporadas y apenas diez capítulos era demasiado estereotipada, pero ya se podía entrever el estilo estético y narrativo del creador.

Futuro
Casi 25 años después, es el propio Russel T. Davis el encargado de relanzar el nuevo ‘Queer as Folk’, producida por Universal Cable Productions, que llega a España el 31 de julio de la mano de Starzplay. La serie comienza con el atentado en una discoteca de Nueva Orleans; un hecho que no solo recuerda a la matanza de Pulse, en Orlando, en el 2016 (en la que murieron 49 personas), sino que recoge el testigo que dejó la versión americana, cuyo final -precisamente- sucede tras la explosión de una bomba con víctimas mortales en plena actuación de Cyndi Lauper.

El nuevo ‘Queer as Folk’ se enfrenta a varios problemas que pueden hacer de esta versión algo intrascendente e incluso decepcionante. El principal atractivo de las historias originales era que no había nada similar. Nadie se había propuesto retratar sin complejos las vivencias de unos treintañeros gais en un país occidental, y menos aún sin esconder el sexo. Para muchos, aquel ‘Queer as Folk’ supuso la primera ocasión en la que veían una felación de un hombre a otro; y eso es algo que este ‘reboot’ no puede conseguir.

Aun así, este no es el mayor riesgo que tiene el relanzamiento. Si algo poseía la versión americana era que le daban igual las críticas y los comentarios negativos. Huía de lo políticamente correcto y no tenía especial cuidado por elementos como la diversidad racial. ‘Queer as Folk’ será un éxito si consigue que un señor de treinta se vea representado con sus amigos, que unos padres entiendan por qué tienen que apoyar sus hijos, pase lo que pase, o que un joven estudiante de 18 años perdido en una ciudad que no conoce sepa que algún día podrá ser igual de feliz que los personajes a los que adora.

viernes, 29 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #television | Vuelve 'Queer as Folk': por qué debemos reivindicar la serie que mostró cómo vivía el colectivo LGTBI

Diario Sur / Fotograma de la nueva 'Queer as Folk' //

Vuelve 'Queer as Folk': por qué debemos reivindicar la serie que mostró cómo vivía el colectivo LGTBI.

Russel T. Davis, creador de 'Years and Years' y del 'Queer as Folk' británico, relanza un proyecto que aún no tiene fecha de estreno en España, y que parte con la dificultad de alcanzar las cotas de relevancia que obtuvo entre 2000 y 2005 la versión americana.
Iván Gelibter | Diario Sur, 2022-06-29
https://www.diariosur.es/pantallas/series/vuelve-queer-folk-20220628181204-ntrc.html

No era casualidad que sonara 'Proud' de Heather Small. Se trataba de las primeras secuencias de un hito televisivo que muchos han olvidado, pero no así los acordes de una canción convertida para la comunidad LGTBI en todo en un himno. «Puedo sentir cómo mi alma asciende, y nadie puede detenerme», rezaba el estribillo mientras 'Sunrise' Justin hacía su debut en escena. Acababa de nacer 'Queer as Folk', una serie pionera que ponía en el centro de la trama a gays y a lesbianas; el espejo 'mainstream' en el que toda una generación se miró para verse reflejado por primera vez en su vida.

Emitida entre 2000 y 2005 en Estados Unidos a través de Showtime (en España no llegaría hasta 2006), la serie alcanzó las cinco temporadas. 83 capítulos con una trama argumental plagada de altibajos, políticamente incorrecta y a la que se acusó de muchas cosas desde sectores propios y ajenos al colectivo. Sus personajes -todos blancos y físicamente normativos- pasan buena parte del tiempo de fiesta, teniendo sexo y drogándose. Entonces, hubo quienes consideraron (hay que ponerse en el contexto social de hace veinte años) que aquello hacía un flaco favor a la comunidad, como si ésta tuviera que dar ejemplo. El asunto llegó a tal punto que los productores -liderados por sus creadores, Ron Cowen y Daniel Lipman- tuvieron que hacer una anotación a pie de capítulo en la que recordaban que 'Queer as Folk' no representaba a todo el colectivo, sino que relataba la historia de una serie de personajes ficticios.

Pero las críticas sobre el argumento y el estilo (en el que se incluían escenas de sexo explícito) no solo llegaron desde los sectores más reaccionarios de la sociedad americana. Dentro de la comunidad LGTBI hubo quien tampoco vio con buenos ojos que el primer producto televisivo de masas abiertamente homosexual lo protagonizaran unos chavales a los que les gustaba pasárselo bien. Ese puritanismo gay (que aún existe) pretendía que los personajes fueran una réplica gay del modo de vida del americano heterosexual. Un concepto -este último- con el que los guionistas estuvieron jugando toda la serie a través del personaje de Michael, pero que luego destruyen en el penúltimo capítulo de la serie.

Tras casi morir en un atentado en la discoteca Babylon, el hijo de Debbie (que está casado y tiene dos hijos, uno adoptado y otra por inseminación) es invitado a dar un discurso en el que se le pide que cuente por qué quiere ser uno más. «Tengo una pareja y dos hijos maravillosos, un hogar, un pequeño negocio. La verdad es que soy como vosotros», afirma Michael, para interrumpir su discurso y ponerle la verdadera voz que pretendía la serie. «Esa no es la verdad. Sí, igual que vosotros quiero ser feliz. Quiero algo de seguridad, un poco de dinero extra en mi bolsillo. Pero en muchos sentidos, mi vida no se parece en nada a la vuestra. ¿Por qué debería serlo? En la comunidad gay tenemos dragqueens y 'daddies' de cuero, transexuales y parejas con niños (...). Ser diferentes es lo que nos hace a todos iguales. Es lo que nos hace... familia».

Pasado y futuro de 'Queer as Folk'
Se ha trasladado la idea de que 'Queer as Folk' ha envejecido mal. Y eso a pesar de que muchos de los temas que tocaba la serie siguen formando parte de asuntos que afectan a la comunidad LGTBI en 2022. Más allá del debate sobre la supuesta falta de compromiso, la complicación para formar parejas y el rechazo a la monogamia como estructura única, la serie se acerca a otras vivencias relevantes. El sexo sin protección y el VIH, el excesivo consumo de drogas, unas primigenias 'chem sex' (demostrando que no es una práctica inventada ayer), y también la industria de la pornografía amateur, hoy elevada a fenómeno mundial debido a plataformas como OnlyFans.

Pero, ¿de dónde viene el concepto de 'Queer as Folk'? Un par de años antes de que se estrenara la que luego sería un éxito internacional, Russel T. Davis ( 'Years and Years', 'It's a Sin') estrenó en Reino Unido un producto homónimo en el que Aidan Gillen ( 'Juego de tronos') ejercía como protagonista. Aquella serie de dos temporadas y apenas diez capítulos era demasiado estereotipada y estaba plagada de situaciones un tanto absurdas, aunque ya se podía entrever el estilo estético y narrativo del creador.

Casi 25 años después, es el propio Russel T. Davis el encargado de relanzar el nuevo 'Queer as Folk', producida por Universal Cable Productions y emitida en Estados Unidos en Peacock (aún no se sabe qué ocurrirá en España). Según el tráiler y la información que la productora ha hecho pública, la serie comienza con el atentado en una discoteca de Nueva Orleans; un hecho que no solo recuerda a la matanza de Pulse en Orlando de 2016 (en la que murieron 49 personas), sino que recoge el testigo que dejó la versión americana, cuyo final -precisamente- sucede tras la explosión de una bomba con víctimas mortales en plena actuación de Cyndi Lauper.

Aunque pueda parecer un producto atractivo para los fans de la serie original, el nuevo 'Queer as Folk' se enfrenta a varios problemas que pueden hacer de esta versión algo intrascendente e incluso decepcionante. El principal atractivo de las historias originales de Justin, Michael, Emmett, Ted, Brian y compañía era que no había nada similar. Nadie se había propuesto retratar sin complejos las vivencias de unos treintañeros gays en un país occidental, y menos aún sin esconder el sexo. Para muchos, aquel 'Queer as Folk' supuso la primera ocasión en la que veían una felación de un hombre a otro; y eso es algo que este 'reboot' no puede conseguir. El panorama audiovisual ya tiene varias propuestas que tratan estas cuestiones; algunas de ellas con un éxito notable, como 'Euphoria'.

Aun así, este no es el mayor riesgo que tiene el relanzamiento. Si algo poseía la original (la versión americana) era que le daban igual las críticas y los comentarios negativos. Huía de lo políticamente correcto y no tenía especial cuidado por elementos como la diversidad racial. Incluir personajes de todo tipo siempre es un acierto si no se hace con un calzador, porque entonces la consecuencia es hacer un producto como 'And Just Like That...' (la secuela de 'Sexo en Nueva York'), en el que nadie se siente ofendido aunque la trama sufra por ello.

El personaje de Michael Novotny lo decía en 2005, y la premisa sigue presente. En el mundo LGTBI hay parejas monógamas con hijos, travestis, personas más o menos afeminadas con la misma validez unas que otras, transexuales, drogas, sexo seguro (e inseguro), diversión, drama, un excesivo culto al cuerpo e historias terribles. Dejar fuera solo una parte de ello ya supondrá un error en el punto de partida. 'Queer as Folk' es un éxito si consigue que un señor de treinta se vea representado con sus amigos, que unos padres entiendan por qué tienen que apoyar a sus hijos, pase lo que pase, o que un joven estudiante de 18 años perdido en una ciudad que no conoce sepa que algún día podrá ser igual de feliz que los personajes a los que adora. Y si no ocurre así, citando de nuevo a Novotny, hay que tener en mente lo que cantaba la diosa del colectivo, la 'lady of the Disco', Gloria Gaynor: 'We will survive'.

viernes, 10 de junio de 2022

#hemeroteca #gaypitalismo | Flúor presenta as 'maricoins', a criptomoeda que combate a homofobia.

PonteVedra / Francisco Álvarez //

Flúor presenta as 'maricoins', a criptomoeda que combate a homofobia.

Manu Otero | PonteVedraViva, 2022-06-10

https://www.pontevedraviva.com/xeral/86016/fluor-presenta-maricoins-criptomoneda-combate-homofobia/

O número de criptomonedas existentes en circulación é practicamente infinito, pero este xoves en Pontevedra, durante o congreso de márketing dixital Flúor, presentouse unha das moedas máis especiais e comprometidas do mercado: as maricoins.

"Neste Orgullo faremos seis meses. Fai seis meses era unha idea feliz, un soño para mellorar o mundo e pelexar contra a discriminacion en base a crear a economía do colectivo LGBTIQ+. Ese soño materializouse en seis meses coa creación dun ecosistema, economía e moeda propia", explica Francisco Álvarez, un dos promotores dun proxecto que en só medio ano converteuse nunha multinacional.

"A moeda é de uso, non é especulativa. E foi acollida polo colectivo e a xente que respecta ao colectivo dunha maneira prodixiosa en todo o mundo. Viña para ir crecendo aos poucos, pero naceu directamente como unha multinacional", engade o emprendedor, que lanzou o seu proxecto coa intención de "dar un paso adiante para axudarnos entre nós e frear a discriminacion que existe no mundo, porque un de cada tres países castiga as relacións homosexuais, once deles coa morte", remarca Álvarez.

Neste sentido, argumenta o emprendedor afincado en Madrid que dispoñer dunha potente capacidade financeira e unha comunidade forte unida ao redor dunha moeda contribúe a "xerar un respecto internacional maior que se es unha comunidade sen vínculos cara ao exterior".

E o músculo económico deste colectivo está fóra de toda dúbida. "Todo o colectivo unido representa a cuarta economía mundial, o 7,5 % da poboación e só collendo ás persoas que o declararon, moitos seguen no armario. O feito de unirnos ao redor dunha moeda vai facer valer fronte á homofobia e discriminación social, penal e financeira", destaca o promotor de maricoins.

Ademais, para alcanzar o éxito aprovéitanse dun fenómeno sociolóxico que recolle un artigo científico publicado na revista US Today no que se confirma que as minorías discriminadas en Estados Unidos, como as comunidades afroamericanas, hispanas ou o colectivo homosexual, son dobremente propensos a empregar este tipo de moedas en comparación co estereotipo de home branco heterosexual.

A moeda atópase xa en circulación e os usuarios, coñecidos como "maricoiners", destinan os seus fondos a catro funciones principais. En primeiro lugar, para apoiar ás asociacións que loitan contra a discriminación do colectivo, ás que lles adxudican unha de cada catro maricoins para financiarse.

A segunda está relacionada cos comercios que utilizan maricoin como moeda de pago. Ao inscribirse reciben o seu maricoin Kit, asinan un manifesto e poñen o adhesivo no escaparate. Ademais de cobrar en maricoins, ofrecen descontos e recompensas aos clientes que pagan con esta moeda.

O terceiro piar son os 'maricoiners', que no seu móbil a través da 'mariwallet', xeran un "círculo virtuoso" ao consumir nos comercios porque "canto máis se use, máis sobe o valor das maricoins".

E o cuarto apartado desta moeda que combate a homofobia está pensada para os investidores. "É como a bolsa, as maricoins cotizan e empréganse para intercambialos por outras moedas ou criptomonedas. Nos mercados xa se reflicte o aumento de valor das maricoins, que non é especulativo".

Para evitar caer no mundo da especulación, algo no que caeron moitas das criptomonedas en curso, desde Maricoin impulsan varios mecanismos que impiden a fluctuación brusca, tanto á alza como á baixa, do activo. Do mesmo xeito, contan cun sistema de control do fluxo dos valores e, baixo a manga, gárdanse un as consistente na retirada legal de moedas en curso para provocar unha desvalorización controlada da mesma e evitar así a entrada de especuladores.

Dun modo similar, fan repercutir nas asociacións colaboradoras co proxecto Maricoin o aumento de valor destas moedas, así lle conceden a prazo fixo unha parte do investimento realizado polos asociados, usuarios da moeda e clientes dos comercios adheridos, un mecanismo que fará que o valor desta moeda manteña un crecemento lento pero constante.

Todos estes detalles dunha moeda recentemente nacida pero que xa cabalga entre xigantes, explicounos nunha mesa redonda que tivo lugar esta tarde de xoves na sede Afundación de Pontevedra Francisco Álvarez. O emprendedor compartiu espazo con Sandra Moreno, de Uttopion; e Felip Costa, de OffBeat - NFT Musicais, nun debate moderado por *Úrsula Estévez, de Asomados, sobre tendencias do márketing.

"É a primeira vez que voestoy en Flúor, resúltame especial a capacidade para sorprender dentro do ámbito do márketing. Moita xente cre que é previsible, pero sempre se reinventan a si mesmos", encomiou Álvarez o programa e enfoque desta cuarta edición de Flúor.

sábado, 7 de mayo de 2022

#hemeroteca #gais #drogas | GHB: así es el circuito de la droga que usaba el presunto asesino en serie de Bilbao

EPE / Discoteca //

GHB: así es el circuito de la droga que usaba el presunto asesino en serie de Bilbao.

Los narcos consiguen éxtasis liquido, un arma de sumisión química, comprándolo por internet como fertilizante o para limpiar ruedas de coches.
Luis Rendueles | EPE, 2022-05-07
https://www.epe.es/es/sucesos/20220507/ghb-circuito-droga-usaba-presunto-13622352 

GHB, éxtasis líquido, G, biberones... Todos esos nombres señalan lo mismo, una de las drogas de diseño prohibida desde finales del pasado siglo tras causar varias muertes en Estados Unidos. El GHB es, según las investigaciones de la Ertzaintza, la sustancia empleada por Nelson, el hombre investigado por la muerte de cuatro personas en Bilbao, en sus contactos realizados a través de una aplicación de citas para homosexuales. Es también el arma de sumisión química para anular la voluntad de las víctimas más empleada en nuestro país, por delante de la burundanga.

Investigadores de la UDYCO Central de la Policía Nacional, la unidad de élite que lucha contra el tráfico de drogas, explican a 'Caso Abierto', el canal de investigación de Prensa Ibérica, cómo funciona el circuito clandestino de GHB en nuestro país, centrado en grandes ciudades y ambientes homosexuales. "Al principio se utilizaba con fines recreativos y sexuales, porque el GHB, tomado a pequeñísimas dosis, produce efectos relajantes y vasodilatadores", señalan.

El problema es que, desde hace varios años, el GHB se está usando cada vez más como arma de sumisión química para anular la voluntad de las víctimas y robarles sus posesiones, sus tarjetas de crédito... Muchas de las víctimas, además, no denuncian el delito por vergüenza u otros motivos personales.

Unas gotas
"Basta con echar a la bebida unas gotas de GHB, que son transparentes y no huelen, para lograr anular la voluntad de una persona", subrayan fuentes policiales especialistas en la lucha contra las drogas de diseño. Grupos de chaperos, estafadores y delincuentes en general lo usan para someter a sus víctimas y desvalijarlas. En ocasiones, como ocurrió en el hotel Palace de Madrid el pasado 30 de octubre, la víctima, exconsejero de la compañía de Astilleros Barreras, en Vigo, murió por una sobredosis que le dieron dos de esos delincuentes, actualmente en prisión por homicidio, robo con violencia y estafa.

"El tráfico de GHB se realiza en pequeños grupos, pero está cada vez más en alza en España y la Unión Europea", admiten las fuentes policiales. De hecho, la UDYCO Central ya ha llevado a cabo varias investigaciones a nivel europeo de las que concluyen que el llamado éxtasis líquido se vende por Internet y que puede comprarse fácilmente y con una coartada legal: para usarlo como fertilizante para plantas o limpiallantas de coches. Páginas web ubicadas en países como Holanda venden esos productos en grandes cantidades por un precio de "unos cien euros el litro".

Biberones a 2.000 euros
Posteriormente, ya en la calle, la droga se vende en "pipetas" al estilo de los jarabes infantiles, que en el argot se conocen como "biberones". Tienen una capacidad de unos 20 centilitros y un precio cercano a los 2.000 euros, según fuentes policiales.

Hay otro circuito para conseguir GHB en España, mucho más sencillo que el que hay que seguir para lograr la otra gran droga de sumisión química, la burundanga. Todo, gracias a una laguna legal. En nuestro país se puede comprar libremente GHL, el precursor del GHB. Cuando se toma GHL, nuestro organismo produce una serie de reacciones químicas que lo convierten en GHB, de forma que no es necesario comprar la droga prohibida. Y también es mucho menos arriesgado. La sanción por comprar GHL en España es la misma, explican fuentes de la lucha contra las drogas de sumisión química, "la misma que si compramos o vendemos carne en mal estado o lejía de contrabando; no se castiga como tráfico de drogas".

El problema es que el GHB tarda más tiempo en eliminarse del organismo que la burundanga, que desaparece a las seis horas y se convierte en indetectable.

Y TAMBIÉN…
La UV patenta un kit para detectar a simple vista la droga de sumisión química GHB en bebidas.
Europa Press, 2020-09-08

miércoles, 4 de mayo de 2022

#hemeroteca #gais #drogas | Un estudio solo encuentra rastros de burundanga en uno de casi 300 casos sospechosos

El País / Begoña Bravo //

Un estudio solo encuentra rastros de burundanga en uno de casi 300 casos sospechosos.

Los datos del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses sugieren que el empleo de esta droga para cometer delitos es “mucho menor” de lo que proclaman algunos medios de comunicación.
Manuel Ansede | El País, 2022-05-04
https://elpais.com/ciencia/2022-05-04/un-estudio-solo-encuentra-rastros-de-burundanga-en-uno-de-casi-300-casos-sospechosos.html 

A la farmacéutica Begoña Bravo le desconcierta la fascinación por la burundanga de algunos medios de comunicación. “Parece que tiene un toque de misterio que queda mejor en el titular, porque a veces nos hemos empeñado en explicar que no vemos burundanga, pero titulan que sí hay”, lamenta Bravo, jefa del Servicio de Química del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF), el principal centro de referencia para analizar las muestras enviadas por los hospitales españoles. Su equipo acaba de participar en uno de los mayores estudios realizados hasta la fecha, una revisión de casi 300 casos sospechosos de “sumisión química”: personas que llegaron a Urgencias y relataron una posible exposición a sustancias que alteraron su voluntad y facilitaron un robo o un delito sexual. Los investigadores solo han encontrado burundanga en uno de estos sucesos, el 0,3% del total.

El nuevo trabajo ha examinado 292 casos registrados en los últimos siete años en uno de los 25 mayores hospitales de España, el Clínico San Carlos de Madrid. La única intoxicación por burundanga comprobada es la de un hombre de 34 años que había quedado en su casa con un veinteañero al que acababa de conocer en una aplicación de citas, un día de enero de 2020. El paciente aseguró que, tras haber tomado unas cervezas, se despertó en su domicilio solo y desorientado, sin indicios de haber sufrido una agresión sexual, pero sí el robo de algunas de sus pertenencias. Los investigadores hallaron en su orina escopolamina, el principio activo de la burundanga, un brebaje de extractos de plantas, como el estramonio.

La leyenda urbana sostiene que la sustancia desaparece tan rápidamente de la sangre y de la orina que los científicos son incapaces de detectarla. La realidad, según explica Bravo, es que su laboratorio —en el municipio madrileño de Las Rozas— tiene desde 2010 equipos suficientemente sensibles como para encontrar esta droga, pero no hay apenas casos confirmados. “Desde 2012 se busca escopolamina en todas las muestras de los casos sospechosos y no la detectamos”, señala Bravo. El que era el mayor estudio hasta ahora, un análisis de unos 150 presuntos casos recibidos en el INTCF entre 2010 y 2013, no encontró ni rastro de burundanga.

Bravo y sus colegas son contundentes. “Cabe pensar que el empleo de burundanga o escopolamina en nuestro entorno es mucho menor al que aluden los medios de comunicación y las redes sociales de forma general”, sentencian en sus conclusiones, publicadas en la Revista Española de Medicina Legal.

La ministra de Justicia, Pilar Llop, declaró el 8 de marzo que una de cada tres agresiones sexuales en España se comete con la víctima bajo sumisión química, según una estimación preliminar a partir de datos sin publicar del INTCF. Muchos medios ilustraron la noticia con la mano de un hombre echando de manera subrepticia una droga en una copa en la barra de un bar, pero Bravo dibuja otro escenario más habitual. “El 90% de los casos se incluiría en la sumisión química oportunista. La víctima consume de manera voluntaria alguna sustancia y hay un depredador que se aprovecha de su estado”, detalla la experta.

El único culpable, en cualquier caso, es el hombre que comete la violación, pero el tóxico más implicado no es la escopolamina, sino el alcohol, consumido voluntariamente o con la víctima incitada a beber copa tras copa o chupito tras chupito. “En un 40% de los casos nos encontramos con niveles de alcohol que provocarían un estado comatoso, que por sí solos son suficientes para producir una vulnerabilidad y hacer que la persona no tenga capacidad de respuesta, de consentimiento ni de nada que se le parezca”, expone Bravo. “Nos empeñamos en explicarlo, pero parece que vende más la burundanga y, digamos lo que digamos, termina apareciendo en el titular la burundanga”, lamenta la farmacéutica.

El INTCF prevé publicar un análisis exhaustivo de sus casos el próximo verano, pero Bravo adelanta que la droga más habitual con diferencia es el alcohol, seguido muy por detrás por la cocaína y el cannabis. También aparecen medicamentos con efectos ansiolíticos y sedantes, como las benzodiazepinas, unos fármacos más conocidos por sus nombres comerciales, como Orfidal, Lexatin y Trankimazin.

La farmacéutica subraya que a menudo es muy complejo establecer si esos medicamentos —que aumentan los efectos del alcohol y las drogas— proceden de un consumo voluntario o no. “Cada vez hay más población joven medicada, con antidepresivos, antipsicóticos y similares. Y esas personas también salen de ocio y consumen alcohol, con lo cual se vuelven mucho más vulnerables”, advierte Bravo. “No es la burundanga: puede ser el alcohol solo, el alcohol con drogas o el alcohol con fármacos. O todo junto, que también ocurre. En muchísimos casos, con los niveles que detectamos no se necesita nada más para explicar que la víctima no recuerde nada”, afirma la experta.

Bravo recalca otro dato esclarecedor. “En el INTCF tenemos un servicio en el que se analizan los alijos que incautan las fuerzas de seguridad. Ahí encuentras todo tipo de drogas que están en el mercado ilícito, como GHB, catinonas y otras sustancias que luego sí aparecen en los análisis toxicológicos [de muestras de hospitales]. Y, sin embargo, no hay alijos de escopolamina. Alguno podrá pasar desapercibido, pero no parece que sea una sustancia frecuente”, argumenta Bravo.

Una reciente sentencia, dictada el 11 de enero por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, es ilustrativa. Un hombre de más de 50 años, descrito como “una persona reconocida en el ámbito del diseño”, y una fotógrafa se conocieron en un evento de moda y quedaron días después para conversar sobre proyectos laborales cerca de la discoteca Apolo, en Barcelona. La sentencia detalla estos hechos probados: “Una vez allí, Belinda [nombre ficticio] tomó un carajillo de Baileys y seguidamente cogieron un taxi y se fueron al local Bananas, donde se tomó un ‘bloody mary’, tras lo cual se fueron ambos en taxi hasta un chiringuito de la playa del Bogatell, local donde comieron y tomaron una botella de vino entre los dos, así como un chupito de pacharán cada uno”.

Los magistrados prosiguen su relato: “Tras la comida y para finalizar la conversación que habían iniciado sobre un proyecto laboral que la señora Belinda quería efectuar, cogieron otro taxi y se dirigieron al bar Guzzo y se sentaron en la barra, donde la señora Belinda fue invitada a un cóctel que le sirvieron sin estar presente, pues se dirigió al baño, tomando a su vuelta unos sorbos de dicha bebida. Seguidamente Fructuoso [nombre ficticio] la condujo al bar Paradiso, en el que permanecieron hasta las 21 horas, local muy cercano al anterior donde ella volvió a tomar otro cóctel”.

Ese hombre reconocido en el mundo del diseño aprovechó que la mujer estaba en “un estado de consciencia severamente limitada” para llevarla a su estudio y abusar sexualmente de ella. La víctima, al despertarse al día siguiente en su casa sin recordar bien la noche, preguntó al hombre qué había pasado, a través de la aplicación WhatsApp del teléfono móvil. “¿Cómo que qué te hice? Pues nada, fuimos a mi estudio, ¿vale? A jugar un poco”, respondió. “Estabas pedo, perdida, te retorcías”, reconoció el hombre. Pese a todo, según los hechos probados de la sentencia, “la tumbó en la cama, le quitó la ropa y las bragas y la penetró vaginalmente en dos ocasiones, una con preservativo y otra sin él, todo ello mientras que la señora Belinda se encontraba bajo los efectos anteriormente descritos e incapaz por ello de impedir al acusado sus propósitos”.

La mujer acudió ese mismo día al Hospital Clínic de Barcelona. No se encontró ninguna sustancia extraña en su orina, pero el informe médico constató una “alta sospecha de intoxicación con finalidad delictiva (agresión sexual) o vulnerabilidad química”. El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, sin embargo, reconoció que no quedaba probado el uso de sustancias químicas, tipo burundanga. Tampoco hacía falta. Lo que quedó probado es que había una mujer prácticamente inconsciente, “a causa de las bebidas que le ofreció”, y un hombre violador. El tribunal condenó al acusado a dos años y medio de prisión como autor de un delito de abusos sexuales.

La farmacéutica Begoña Bravo es escéptica sobre que haya un repunte de este tipo de delitos. “A veces me preguntan si ahora hay más casos de sumisión química, porque han ido aumentando, y yo creo que no. Creo que la gente ha sido consciente de que por beber o consumir algo no se merece haber sufrido esa agresión”, reflexiona. Podría haberse incrementado el número de denuncias, pero no el de casos.

El médico Andrés Santiago, jefe de Medicina Legal del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, solo recuerda haber visto un caso de burundanga en su vida, el del hombre de 34 años que denunció un robo. “No la vemos”, sentencia Santiago, coautor del nuevo estudio. El especialista recuerda que hay otras drogas que permanecen en el cuerpo humano por un tiempo similar al de la burundanga, como el GHB, un líquido transparente que puede producir euforia y estimulación sexual, pero también somnolencia y confusión. “El GHB sí lo estamos detectando, lo que quiere decir que a lo mejor la escopolamina no se usa tanto como parece”, argumenta.

El GHB es una de las sustancias habituales en el llamado ‘chemsex’: fiestas en las que se consumen drogas voluntariamente para tener sexo durante horas, habitualmente entre hombres gais. Santiago alerta de que en estas orgías, a menudo entre desconocidos, también se cometen delitos. “El ‘chemsex’ es una cuestión voluntaria, pero se produce sumisión. Una cosa es que vayas voluntario con una premisa y otra cosa es que se aprovechen para someterte”, subraya el médico. “Es bestial lo que vemos en el ‘chemsex’, estamos asustados. Ha sido el desbordamiento de la toxicidad. En algunos análisis aparecen 12 o 14 sustancias diferentes, con interacciones muy complicadas. Esos pacientes ingresan muy graves”, advierte. Un hombre puede ir voluntariamente a una orgía y terminar violado y sin cartera. “Es una bomba de relojería”, opina Santiago.

El médico anima a las víctimas a acudir lo antes posible a un hospital. Begoña Bravo recalca que sus equipos de análisis son de los más sofisticados del mercado. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito recomienda que los laboratorios tengan un límite de detección de 10 microgramos de escopolamina por litro de orina. Los equipos del INTCF, en Las Rozas, son capaces de detectar un microgramo, una sensibilidad suficiente para detectar la burundanga entre 12 y 24 horas después del consumo. Los técnicos pueden detectar rastros ínfimos de drogas en la orina incluso días después, el problema es que entonces, si hay un juicio, se pierde la capacidad de relacionar la sustancia con el día de los hechos. “El mensaje clave es que hay que hacerse un análisis rápido”, repite Santiago.

martes, 29 de marzo de 2022

#libros #comic #gais | Algo está cambiando

Algo está cambiando / Sebastián Sastre.

Barcelona : ParipéBooks, 2022 [03-29].
144 p.

/ ES / Libros / Cómic / Comunidades homosexuales / Gais / Identidades / Interseccionalidad / LGTBI / LGTBIfobia / Relaciones amorosas
Ed. impresa: ISBN 9788412524208 / 30,00 €
Cita APA-7: Sastre, Sebastián. Algo está cambiando. ParipéBooks.

‘Algo está cambiando’ es una historia de amor, memes y activismo político, donde en varios momentos se nos apretará el corazón. Leyendo este cómic aprecié que existe una juventud dispuesta a prestar atención a la construcción de nuestra masculinidad marica desde los cuerpos, a actualizar el relato desde la interseccionalidad, a ser conscientes de sus privilegios y sus opresiones.

lunes, 21 de marzo de 2022

#libros #gais #identidades | Inhalación profunda : historia del popper y futuros queer

Inhalación profunda : historia del popper y futuros queer / Adam Zmith ; traducción de Joan Daròs.
Madrid : Dos Bigotes, 2022 [03-21].
256 p.
/ ES / EN* / Ambiente / Comunidades homosexuales / Cultura gay / Drogas / Gais / Identidades / Poppers / Queer / Sexo
📘 ISBN 9788412466539 / 19,95 €

[.es] Adam Zmith explora las fuerzas culturales y las improbables conexiones que se hallan detrás del poder del popper. Tres, dos, uno… ¡inhala profundamente! Desde los hospitales victorianos a los clubes de sexo de la década de los setenta, el vapor del popper ha liberado el potencial ‘queer’ de muchos de nosotros. Esta es la sorprendente historia de cómo el popper salió del laboratorio y entró en los bares gais, las tiendas de barrio, los dormitorios y las películas porno. Combinando la investigación histórica con la observación irónica, Adam Zmith explora las fuerzas culturales y las improbables conexiones que se hallan detrás del subidón del popper. Pero el libro que tienes entre manos no es solo una historia de redadas en pubs, fobias virales y pectorales descomunales; es una colección de ideas frescas y provocadoras acerca de la identidad, el sexo, la utopía, el capitalismo, la ley, la libertad y los cuerpos a través de los cuales experimentamos el mundo. Y es que ‘Inhalación profunda. Historia del popper y futuros queer’, que comienza como una investigación sobre el popper se convierte en un necesario manifiesto a favor del placer.

  • «Absorbente, desenfrenada, profundamente documentada y absolutamente festiva, ‘Inhalación profunda ¡es el tipo de historia ‘queer ‘que necesitamos en este momento» (Richard Scott, autor de ‘Soho’)
  • «Una historia fascinante y alegre, sociológica y personal, de una droga subestimada. Zmith logra capturar no solo la historia del popper y su papel en la vida ‘queer’, sino también algo de su inefable placer químico» (Huw Lemmey, autor de ‘Unknown Language’)
  • «Hacía tiempo que se necesitaba un libro sobre el popper y sus placeres dilatados. ‘Inhalación profunda’ es un subidón vertiginoso y desvergonzado que no necesita ser guardado en el frigorífico después de abrirse» (Mark Simpson, autor de ‘Saint Morrissey: A Portrait of This Charming Man by an Alarming Fan’)
  • «Una farmacornucopia de placeres sensoriales» (So Mayer, autora de ‘A Nazi Word for a Nazi Thing’)

domingo, 27 de febrero de 2022

#hemeroteca #gais #queer | Rosa y libre: el regreso de BUTT, la revista que revolucionó el erotismo masculino

El País / Detalle de una de las portadas de BUTT //

Rosa y libre: el regreso de BUTT, la revista que revolucionó el erotismo masculino.

Gert Jonkers y Jop Van Bennekom dirigieron durante diez años una publicación que, saltándose todas las normas del decoro y dando voz e imagen a la disidencia estética masculina, logró atraer a los mejores anunciantes, fotógrafos y firmas. En una semana y en un mundo diferente, estará de vuelta.
Ferran Pla | Icon, El País, 2022-02-27
https://elpais.com/icon/cultura/2022-02-27/grande-rosa-y-libre-el-regreso-de-butt-la-revista-que-revoluciono-el-erotismo-masculino.html 

Entre 2001 y 2011, la revista ‘BUTT’ provocó, divirtió y excitó a la comunidad gay con una receta opuesta al canon: hombres gordos y bajitos, o altos y con barriga, peludos, o con muslos grandes, fotografiados en diversos estados de desnudez por Wolfgang Tillmans o Ryan Mcginley. Por sus páginas pasaron Gore Vidal, John Waters, un basurero, un cocinero o un limpiador de letrinas sadomasoquista, todos sometidos a cuestionarios ligeros y desinhibidos sobre sexo. Los lectores también aparecían, por supuesto desnudos, y todo el mundo se juntaba durante unas fiestas, las ButtXXXX, hechas, por supuesto, para ligar. Durante una década ‘BUTT’ fue la publicación más incorrecta y festiva de la intersección entre el porno, la vanguardia y el periodismo. En marzo vuelve. ¿Qué quedará de aquel radical producto del principio del milenio?

Los ecos del ‘BUTT’ primigenio todavía resuenan entre sus antiguos colaboradores. “Gert Jonkers y Jop Van Bennekom, los editores, fueron realmente revolucionarios. Por aquel entonces no se veían fotos de gays con barba, con vello corporal y con barriga. Era impensable. Siempre eran atléticos, culturistas… Todos nos dimos cuenta de lo rupturista que era aquello”, recuerda Luis Venegas, editor y director creativo, y amigo de los creadores de ‘BUTT’ . “De hecho, tú ves estas barberías que hay ahora para hipsters, que parecen un poco de broma, y estoy convencido que se lo debemos a ‘BUTT’. Les doy todo el crédito”, ríe.

Bajo el socarrón subtítulo “una revista para homosexuales”, ‘BUTT’ (culo en inglés) destacaba en un contexto editorial en el que mandaban publicaciones como ‘Out’ o ‘Attitude’, donde todo eran estereotipos envasados próximos a las revistas femeninas. Las subculturas gais eran prácticamente invisibles. El término ‘oso’, palabra del argot gay que surgió para describir a hombres velludos y fornidos que se salían del canon de belleza oficial, era desconocido, al igual que la escena que representaba: aunque esta etiqueta ahora se haya domesticado e, irónicamente, haya generado su propio canon excluyente de masculinidad sobreactuada, durante mucho tiempo fue una subcultura que daba la bienvenida a todos aquellos con físico no normativo. Una escena solo presente en revistas eróticas ‘underground’ o en primigenias páginas web con tosco código html, pero creciente en una comunidad gay necesitada de otro tipo de referentes y medios de comunicación. Cuando, a mediados de 2001 se publicó el primer número de ‘BUTT’, con su inusual formato fanzine tamaño A5 e impreso en papel rosa, Gert Jonkers y Jop van Bennekom supieron aprovechar la coyuntura.

En plena confusión con el cambio de milenio, estos dos holandeses proponían un nuevo enfoque sobre en qué consistía ser gay. “Apareció en un momento muy necesario, con una gran apertura hacía una mayor inclusividad en términos de edad, de cuerpos, de maneras diferentes de entender la belleza. Y ponía al mismo nivel a escritores, diseñadores, músicos, barrenderos, cocineros y albañiles. Cada uno estaba destacado por su manera propia de entender la sexualidad”, explica el fotógrafo Daniel Riera, uno de los primeros en colaborar con ‘BUTT’. Conoció a Van Bennekom en unos talleres de creatividad y diseño, y desde entonces han trabajado juntos en todos los proyectos editoriales del holandés: ‘BUTT’, ‘Fantastic Man’, ‘The Gentlewoman’.

El ya mítico primer número de ‘BUTT’ (con su portada protagonizada por Bernhard Willhelm, el diseñador de moda alemán, desnudo) avisaba de ese acercamiento espontáneo, inteligente, divertido y sexi hacia la figura del homosexual que iban a cultivar en los siguientes números. Lo erótico rozaba lo pornográfico, el tono de las imágenes era crudo y a la vez tierno, las entrevistas parecían una charla en el metro. Los colaboradores usaban un lenguaje natural. La revista tenía una frescura heredera de 'Interview', la revista de Andy Warhol.

“Recuerdo estar en París”, rememora Venegas. “Fui a Colette [desaparecida tienda de culto]. Entonces había una mesa grande en la planta baja y vi una revista que destacaba del resto. Era descarada, sin prejuicios, como diría Madonna, ‘unapologetically gay’ [desacomplejadamente gay]. Creo que era el número dos o tres. Lo compré. La revista venía con un ‘e-mail’ de contacto y les escribí diciéndoles lo mucho que me gustaba. Nos hicimos amigos y empecé a colaborar.” ‘BUTT’ también fue innovadora al funcionar como punto de encuentro para sus lectores a través de una web, actualizando la tradición de los anuncio de contactos. ‘Buttheads’ era el nombre que designaba a los miembros registrados en el ‘site’ que creó la revista para ampliar su comunidad. “Me enviaron un correo diciendo que si me quería registrar. Fui el número tres. Incluso aparecí desnudo. Todavía guardo el pantallazo”, bromea Venegas. “Aún tengo mi perfil abierto” explica Daniel Riera. “A la pregunta: ‘¿Cual es tu parte favorita de tu cuerpo y por qué?’ que te hacían al registrarte, respondí: ‘Mi cerebro, está lleno de misterios”. A día de hoy, Buttheads tiene 18.685 registrados, pero hace años que se cerró la admisión. Quizás consecuencia del éxito de aplicaciones de ligar tipo Grindr y el inicio de una época en el que los algoritmos comenzaron a mediar con el deseo sexual. Pero es algo que igual puede cambiar con su anunciada y esperada vuelta al papel el próximo 3 de marzo.

El diseñador de moda Carlos Díez, gran admirador de ‘BUTT’, nunca formó parte de los Buttheads pero sí del mundo ‘offline’ que ofrecía la revista con las famosas fiestas que organizaba por todo el mundo para reunir a sus lectores: “Estaba por Barcelona y alguien me invitó a ir a la fiesta/presentación de la revista. Fue un poco aburrida, así que nos fuimos enseguida decepcionados. Acabamos en un ‘after’ y resultó que estaban los directores. Al verlos les pedí que me regalaran sus calzoncillos. Respondieron que no. Pensé que eran unos sosos. Pero al rato volvió uno de ellos con su calzoncillo en la mano y me lo regaló. En otra ocasión, estando en Nueva York, me encontré por la calle con el fotógrafo Miguel Villalobos, colaborador habitual de la revista y me invitó a otra de sus fiestas”, recuerda Diez. “Era en un antro muy guay y durante la fiesta Miguel iba pidiendo a la gente que le dejara fotografiar su culo. Nadie se prestaba, a pesar de que era solo el culo con el pantalón bajado, sin cara ni nada. Al final me ofrecí y al cabo de unos días me encontré con la foto de mi culo en una de esas revistas gratuitas que regalaban entonces por todo Nueva York”.

Todavía hay que ver qué vigencia tendrá el nuevo ‘BUTT’ en un contexto como el actual, en el que todas las revistas son conscientes de la diversidad y en el que predominan los ‘centennials’, un relevo generacional obsesionado con muchos de los códigos estéticos que proponía ‘BUTT’. Publicaciones como la reciente ‘Dirty Magazine’, por ejemplo, o el fenómeno del Indie Sleaze están recuperando la estética de las fotos analógicas hechas con una cámara compacta, el espíritu de los primeros números de la polémica ‘Vice’ y el sexo descarado y frontal de fotógrafos como Terry Richardson mezclado con el desaliño festivalero de ‘it girls’ como Cory Kennedy o el fotógrafo Cobrasnake.

Lo que está claro es que ‘BUTT’ sigue siendo una de las publicaciones más influyentes dentro y fuera del mundo ‘queer’. “La prueba está en que enseguida Tom Ford, que por entonces era el director creativo de firma Gucci, o Hedi Slimane, que estaba revolucionando la moda masculina en el 2001, se ofrecieron para meter publicidad en los primeros números. La ‘intelligenstia’ de la moda de entonces vieron que había que estar allí”, afirma Luis Venegas. En 2022, Gert Jonkers y Jop van Bennekom parece que siguen seduciendo a la órbita ‘fashionista’ de ahora y para su vuelta ha sido la firma Bottega Venetta, bajo su nuevo director creativo Matthieu Blazy, quien se ha ofrecido con la publicidad de todo el nuevo número, patrocinando también la fiesta de presentación en marzo, acompañada por una instalación que tendré lugar en París el próximo 3 de marzo.

“Estoy expectante, con muchas ganas de ver qué vuelta le habrán dado”, explica Daniel Riera. “Estoy seguro que habrán encontrado la manera de seguir siendo relevantes intelectualmente y que siga siendo un espacio de libertad que celebre la diferencia en un momento tan caótico como el que vivimos.” De momento, ya se ha desvelado la portada: Sonny y David, una pareja afroamericana tumbada en la cama con la palabras: ‘Joy, Fetish, Cissy, Hung, Positive, Femme’. O sea: “Alegría, fetiche, maricas, dotados, positivos, femeninos”. Términos que hoy definen una forma propia de vivir la diferencia, pero que ya estaban presentes hace más de veinte años en una pequeña revista de color rosa.

jueves, 23 de diciembre de 2021

#hemeroteca #gaypitalismo | Todo lo que necesitas saber sobre maricoin, la criptomoneda LGTBI

Forbes / Juan Belmonte //

Todo lo que necesitas saber sobre maricoin, la criptomoneda LGTBI.

Las personas que asistan a las fiestas de fin de año que se organizan en el barrio de Chueca (Madrid), Maspalomas (Gran Canaria), Ibiza o Barcelona podrán pagar sus consumiciones con maricoins en los establecimientos LGTBI friendly.
Manuel Xirau | Forbes, 2021-12-23
https://forbes.es/actualidad/131906/nace-el-maricoin-la-primera-criptomoneda-creada-por-y-para-el-colectivo-lgtbi/ 

El colectivo LGTBI (Lesbianas, Gays, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales) ha lanzado maricoin, su propia criptomoneda que comenzará a funcionar a partir del 31 de diciembre y se podrá utilizar en 25 establecimientos repartidos por toda España, según informa ‘Emprendedores’.

Así pues, las personas que asistan a las fiestas de fin de año que se organizan en el barrio de Chueca (Madrid), Maspalomas (Gran Canaria), Ibiza o Barcelona serán los primeros que tendrán la oportunidad de pagar sus consumiciones con maricoins en los establecimientos ‘LGTBI friendly’.

Este proyecto, nacido en Madrid, tiene vocación de convertirse en criptomoneda de uso corriente en el colectivo en todo el mundo. El mercado, pues, al que quiere llegar Maricoins es inmenso teniendo en cuenta, además, que lo que se conoce como la ‘pink economy’ se ha convertido en un fenómeno socioeconómico que mueve cinco billones de dólares (unos 4,4 millones de euros) anuales en todo el mundo.

Por el momento, según declaraciones de los impulsores recogidas por la revista, «ya existe una lista de espera para obtener maricoins con prima antes de que cotice la moneda a la que se puede acceder a través de la dirección bit.ly/maricoin«.

Una idea original de Juan por Dios
Juan Belmonte, más conocido como Juan por Dios, el nombre de la cadena de peluquerías que regenta, es la persona que está detrás del proyecto, al que se han unido otros 25 empresarios de los barrios de Chueca y Malasaña.

El empresario, que preside la iniciativa, protagoniza este vídeo en el que explica lo que persiguen con esta nueva criptomoneda: “nuestra propia moneda nos va a unificar, nos va a dar poder en este mundo globalizado capitalista».

Asimismo, defiende que con maricoin podrán ayudar a otras personas que no tienen los mismos derechos y, por eso, «necesitamos estar más unidos que nunca y pagar, usar y transaccionar con nuestra propia moneda”.

En lo que respecta a la parte operativa del proyecto y al desarrollo de la criptomoneda, la máxima responsabilidad recae sobre Francisco Álvarez Cano, CEO de Maricoin y de Startify, una ‘company builder’ para el lanzamiento de empresas emergentes, además de codirector académico del Master Propio Avanzado en Modelos de Innovación (MIAMI) en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Maricoin es...
Maricoin es una criptomoneda alternativa con el modelo Altcoin (sin un valor estable asociado a una moneda ‘fiat’, como el dólar o el euro, sino que depende de la oferta y la demanda), desarrollada con la tecnología de Algorand, el blockchain creado por Silvio Micali, experto criptográfico, profesor en el MIT y ganador del Premio Turig. Es por ello por lo que el proyecto de Maricoin es uno de los diez que han entrado a formar parte del programa de aceleración de Algorand Miami Accelerator, un ecosistema que ha obligado a sus creadores a constituirlo en Miami

Pertenecer al entorno de Algorand permitirá al proyecto de Maricoin acceder a la financiación de su brazo inversor, Borderless Capital, fondo de capital riesgo destinado a impulsar la “próxima generación” de proyectos descentralizados en la blockchain Algorand. Además, gracias a este fondo, opta a recibir, el próximo mes de febrero, parte de un millón de dólares (unos 884.357 euros) de inversión en una ronda pública abierta a los 10 proyectos integrados en la aceleradora de Miami, lo que les proporcionará pulmón financiero para avanzar con el proyecto global.

Pensar en grande
El próximo 31 de diciembre maricoin se pone en marcha y comenzará a utilizarse en los establecimientos ‘LGTBI friendly’. No obstante, se prevé que no sea hasta comienzos de años cuando la criptomoneda comience a cotizar en los principales mercados que admiten Algorand.

El objetivo es cotizar en el mayor exchange del mundo, Binance, que tiene por norma no listar ninguna criptomoneda hasta no alcanzar, al menos, la cifra de 10.000 transacciones, cantidad que en Maricoin esperan superar en muy corto espacio de tiempo.

Los impulsores del proyecto han explicado a ‘Emprendedores’ que la entrada en dicho fondo supondrá un punto de inflexión en el proyecto y que es en la próxima celebración de la fiesta del Orgullo Gay cuando esperan alcanzar la confirmación definitiva. La meta está clara: financiar con maricoins en 2022 las fiestas del orgullo de las veinte principales capitales gays del mundo, una prueba de fuego para validar la aceptación de la idea en el mercado.

A nivel nacional, los impulsores del proyecto se hallan también en negociaciones con Bit2Me y 2gether, y han cerrado alianzas para integrarse en las redes líderes en Brasil (bitfy) y Australia (Yieldly), publica ‘Emprendedores’.

Mirada hacia el futuro
La empresa constituida para la puesta en marcha del proyecto se disolverá tras dos años desde su lanzamiento y pasará a convertirse en una DAO (Organización Autónoma Descentralizada), una especie de cooperativa por la que los usuarios de la criptomoneda pasan a asumir la gobernanza del proyecto conforme al código ya establecido.

La página ‘web’, todavía no operativa, funcionará con el dominio maricoin.coin, para las transacciones, y maricoin.org para la divulgación del proyecto a usuarios, establecimientos –que firman un Manifiesto por la Igualdad y contra toda discriminación– y asociaciones LGTBI, que gestionarán uno de cada cuatro tokens emitidos para ayudar al colectivo.