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martes, 12 de enero de 2016

#hemeroteca #serofobia | El camarero despedido por tener el virus del sida

Imagen: El País / Daniel Jiménez
El camarero despedido por tener el virus del sida.
“La empresa tiene todo el derecho a contratar a gente sana”, se lee en un mensaje enviado por su jefa al trabajador el año pasado.
Laura Rivas | El País, 2016-01-12
http://politica.elpais.com/politica/2016/01/12/actualidad/1452634763_082306.html

Daniel Jiménez tenía 25 años cuando contrajo el virus del VIH, en 2014. Su madre lo apoyó desde el primer momento y la medicación que lo mantiene sano le permite llevar una vida normal. Pero el año pasado, cuando trabajaba de camarero, se topó por primera vez con el estigma social, ese obstáculo adicional en la vida cotidiana de los pacientes seropositivos. En cuanto él comunicó su enfermedad a su jefa, esta le echó de un día para otro.

Jiménez presentó denuncia por despido improcedente y el pasado lunes la empresa admitió que había sido discriminado por su enfermedad. A cambio, la víctima ha renunciado a la indemnización, correspondiente a ocho meses de salario.

Este es el primer caso en España en el que una empresa reconoce la vulneración de derechos por motivo del VIH, asegura Juan Silvestre, portavoz de Imagina Más, una asociación madrileña especializada en ayudar a enfermos de VIH. El bar ha sido identificado por esta asociación y no por la víctima, que se compromete en el acta de conciliación a no revelar el nombre de su exempleador.

El madrileño había comenzado a trabajar en el Mokäi, un local de la plaza de Pedro Zerolo, en Chueca (Madrid), a principios de mayo de 2015. La empresa, asegura él, tardó unos 10 días en redactar el contrato, por lo que cuando firmó él todavía se encontraba en período de prueba.

La confesión
Al principio la relación con su jefa era algo tirante, pero en seguida cogieron algo de confianza. Ella le llegó a contar problemas personales suyos. “Una tarde empecé a sudar bastante, porque estaba asimilando una nueva medicación, y ella me preguntó por qué sudaba”, recuerda. Tras intentar esquivar la conversación, terminó contándole que tenía el virus del VIH. “Al principio ella sintió ese shock en el que no sabes qué responder”, cuenta el joven, pero en seguida se mostró receptiva y, al terminar la jornada, él se fue a su casa como siempre. Fue al llegar cuando recibió un mensaje de Whatsapp: “Siento mucho lo que te ocurre, pero no me parece justo que no me lo hayas comunicado antes de contratarte. Tengo un negocio de restauración y al menos me podías haber contado esto, no me puedo arriesgar. Mañana hablaré con la gestoría y le comunicaré tu baja. Me parece un golpe bajo por tu parte”, según se lee en uno de los mensajes que el chico guarda. Más abajo, su exjefa añade: “La empresa tiene todo el derecho de contratar a gente sana”.

Al no ser el VIH una enfermedad transmisible a través de la manipulación de alimentos, discriminar a alguien en un puesto de hostelería con motivo de su enfermedad es discriminatorio, según la coordinadora estatal de VIH CESIDA .

“Yo no sé nada”
El País contactó este martes con la encargada del bar Mokäi, a la que en la sentencia sale solo como “Rebeca”, sin apellidos. “Yo no tengo nada que ver con el administrador”, aseguró este martes por teléfono. “No. Yo no traté con Daniel Jiménez, no sé absolutamente nada. A él lo despidió la empresa, a mí este tema me han dicho que estaba zanjado, y punto. No tengo nada de qué hablar, no sé nada”, agrega.

La dueña del local, y quien acudió al juicio el lunes pasado, es su hija. Jiménez añade que el verano pasado la empresa negó, a través de su página de Facebook, que lo hubieran discriminado. Esta web está hoy fuera de servicio.

Cuando le echaron se sintió traicionado, explica la víctima. Denunció “por rabia, por impotencia; el dinero me da igual”. Lleva siete meses en tratamiento psiquiátrico, sufriendo crisis de ansiedad y pesadillas por las noches. Aunque trabaja en el sector de la hostelería desde los 16 años, actualmente está en paro. Desde que denunció ha tenido dificultades para encontrar trabajo. “Corrí un riesgo, porque cuando voy a algún trabajo y conocen un poco mi caso, ponen excusas para no contactarme. No me dicen claramente ‘no te quiero porque tienes VIH’, dicen que no les intereso porque no valgo. O porque este no es mi trabajo. Y, sin embargo, toda mi vida he sido camarero”, explica Jiménez.

Ahora se plantea el futuro en otros términos: “Mi vida ha dado un vuelco. Es verdad que necesito trabajar de algo. Pero me gustaría poder ayudar a otra gente que esté en mi situación, que sepan dónde acudir, cómo recurrir y todo eso. Cuando lo vives en tus propias carnes, es muy difícil. Me gustaría dedicarme a una labor más humanitaria”.

En España se detectan de media 10 nuevas infecciones de VIH al día. Según el Ministerio de Sanidad, la proporción de hombres que tienen sexo con hombres subieron entre 2010 y 2014, frente a las infecciones de consumidores de droga por vía intravenosa, que disminuyeron. En 2014, el año que diagnosticaron a Jiménez, hubo 3.366 nuevos casos. “A mí me da igual dar la cara. Si hubiera habido más gente que hubiera luchado por esto públicamente, quizá yo no hubiera tenido este problema. Eso es lo que falta: gente visible”, remata el joven.

viernes, 17 de julio de 2015

#hemeroteca #serofobia | VIHsibilidad y Orgullo como armas contra la discriminación

VIHsibilidad y Orgullo como armas contra la discriminación
Nayra Marrero | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2015-07-17
http://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2015/07/17/vihsibilidad-y-orgullo-como-armas-contra-la-discriminacion/

A veces el cabreo es tal, la indignación tan fuerte, que lo único que te apetece hacer es correr hacia delante, luchar porque nada de lo que te ha pasado a ti tenga sentido en el futuro, porque se acabe de una vez cualquier rastro de riesgo en tu vida o en la de quienes vienen detrás.

Dani está así de enfadado, así de asustado en realidad. Dani es joven y tiene toda la vida por delante, una vida de convivencia con el VIH que llegó a él a través del sexo, como en la mayoría de los casos. Convivirá con su infección y con la medicación que la mantiene controlada, esa a la que su cuerpo aún tiene que acostumbrarse y que le genera sudores delatores.

Porque todo empezó con el sudor, como en una ola de calor veraniego. Su jefa le preguntó si le pasaba algo, le afirmó que podía confiar en ella, que estaba preocupada por ver el agobio en su cara.

No he contado que Dani es camarero o, mejor dicho, lo era. Porque la confesión de su estado serológico a la encargada del bar de copas donde trabajaba en Chueca le reportó primero unas frases de lástima y luego, un par de horas después, un e-mail de despido y una conversación de WhatsApp desagradable sobre el riesgo para la salud de sus compañeros, clientes y la madre del cordero.

En 2015 aún hay gente que ignora cómo se transmite el VIH, o al menos que le da más importancia a sus prejuicios que a la razón misma. Las personas con VIH están capacitadas para desarrollar casi cualquier trabajo y son las primeras que conocen los riesgos y por tanto cómo actuar con responsabilidad, mucha más que quienes desconocen su estado serológico, que no es una garantía de no tener VIH.

Aún así, podemos volver al pasado del NO-DA: servir copas, compartir vaso, pasar de mano las monedas para pagar, secarte con el mismo paño de cocina, compartir urinario, o hasta follar, siempre que se utilicen métodos barrera que impidan el intercambio de fluidos, no suponen un riesgo para la transmisión del VIH.

Y una vez recordamos que contratar a un camarero con VIH no es un riesgo para la salud ni de la clientela ni del resto de empleados del local, desmontaré otro prejuicio: vivir con VIH no reduce la productividad en el trabajo. Es cierto que tienes que acudir al médico con cierta asiduidad, como pasa en muchas otras circunstancias, pero poco más.

Así que Dani está hoy injustamente en paro, apaleado, pero queriendo luchar contra la ignorancia, contra el estigma, por él y por todo el mundo, por un futuro mejor, por hacer ruido contra la discriminación porque cuanto más se sepa, menos posibilidades hay de que otra persona tenga que pasar por lo que él está pasando.

Por fortuna Dani es fuerte, tiene una familia que le apoya, un novio que le quiere y ha sabido buscar asesoramiento para denunciar un despido con el que se han vulnerado sus derechos: CESIDA, FELGTB, COGAM, el Programa de Atención y Apoyo a las personas LGTB de la Comunidad de Madrid…

En el Orgullo portó orgulloso junto a su madre, también orgullosa, la pancarta VIHsibles contra la discriminación.

Por tu visibilidad, por tu Orgullo, gracias Dani.

DOCUMENTACIÓN
"A las dos horas de decir que tenía el VIH me despidieron"
Daniel fue expulsado de su trabajo de barman en Madrid mediante un mensaje telefónico tras confiar a su superior que era seropositivo, según consta en su denuncia. "Tengo un negocio de restauración y, al menos, me podías haber contado esto. No puedo arriesgar", le escribió su jefa según los archivos del teléfono del camarero. La empresa niega que ese fuera el motivo: "Tras día y medio de trabajo se encontraba mal y le dije que me hacía falta alguien para la temporada alta, que no volviera", cuenta la encargada.
Raúl Rejón | El Diario, 2015-07-02
http://www.eldiario.es/sociedad/cool-despide-camarero-enterarse-sida_0_404560239.html

jueves, 2 de julio de 2015

#hemeroteca #vih | "A las dos horas de decir que tenía el VIH me despidieron"

Imagen: El Diario
"A las dos horas de decir que tenía el VIH me despidieron"
Daniel fue expulsado de su trabajo de barman en Madrid mediante un mensaje telefónico tras confiar a su superior que era seropositivo, según consta en su denuncia. "Tengo un negocio de restauración y, al menos, me podías haber contado esto. No puedo arriesgar", le escribió su jefa según los archivos del teléfono del camarero. La empresa niega que ese fuera el motivo: "Tras día y medio de trabajo se encontraba mal y le dije que me hacía falta alguien para la temporada alta, que no volviera", cuenta la encargada.
Raúl Rejón | El Diario, 2015-07-02
http://www.eldiario.es/sociedad/cool-despide-camarero-enterarse-sida_0_404560239.html

Dos horas le duró a Daniel la alegría de creer haber dado con una jefa comprensiva en su nuevo puesto de trabajo. El tiempo que pasó entre que le confió que es seropositivo y la entrada en su teléfono móvil de un mensaje que le despedía. "Yo se lo dije en confianza tras una jornada de trabajo: 'Quiero que sepas que tengo el VIH y que un día al mes tengo que ir al hospital a por mis pastillas', le comenté", cuenta el propio Daniel. "A las dos horas me despidió".

La empresa niega que ese fuera el motivo del despido: "Llevaba un día y medio de trabajo y se encontraba mal, sudando mucho. Le dije que se fuera a casa y que se necesitaba a alguien en plenas facultades porque en el verano es temporada alta, no alguien delicado", cuenta la encargada de la coctelería donde fue contratado Daniel.

Daniel Jiménez entró a trabajar de barman en un local del copas de Madrid llamado Mokai "el 7 de mayo pasado aunque el contrato tiene fecha de día 12", recuerda. Un bar de ambiente 'cool' en la plaza de Vázquez de Mella. El mismo espacio urbano escogido en 2005 por el exalcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, para plantar en 2005 un gran lazo rojo permanente como símbolo de "la lucha de la ciudad contra el sida". La plaza es la puerta de entrada al barrio de Chueca, que protagoniza, justo esta semana, las fiestas del Orgullo Gay en la ciudad.

El 14 de ese mes, relata Daniel, "le conté a mi superiora mi enfermedad y, la verdad, la reacción en el momento fue muy buena. Me preguntó que cómo lo llevaba y que qué mala suerte".

Los mensajes telefónicos que esgrime Daniel contradicen la defensa de la empresa. Tan solo dos horas después, la misma jefa le comunicaba su despido: "Siento mucho lo que te ocurre pero no me parece justo que no me lo hayas comunicado antes de contratarte. Tengo un negocio de restauración y, al menos, me podías haber contado esto. No puedo arriesgar", le informó, según los textos intercambiados por la aplicación whatsapp. "Mañana hablaré con la gestoría y le comunicaré tu baja. Me parece un golpe bajo por tu parte", añadía.

La encargada repite a eldiario.es que "es incierto que me dijera en ningún momento que tuviera la enfermedad. Sólo busca el dinero de una indemnización".

El barman recuerda que "justo acababa de decirle a mi madre lo bien que se habían tomado en el trabajo mi situación cuando llegó el mensaje". La Coordinadora Estatal VIH-sida (Cesida) recuerda que "en los trabajos que conllevan la manipulación de alimentos, ni la normativa estatal ni la comunitaria justifican la exclusión de las personas con VIH".

El reglamento de la Unión Europea sobre higiene de los alimentos únicamente hace referencia a que "las personas que padezcan o sean portadoras de una enfermedad que pueda transmitirse a través de los productos alimenticios,o estén aquejadas, por ejemplo, de heridas infectadas, infecciones cutáneas, llagas o diarrea, no deberán estar autorizadas a manipular los productos alimenticios".

El sida no se transmite por los alimentos. Ese grupo lo configuran, según recuenta el Instituto de Salud Carlos III: el botulismo, la fiebre por E.coli, el tifus, la hepatitis A, la listeniosis, la salmonelosis, la shigelosis, la triquinosis, la yersiniosis, la campilobacteriosis y la criptosporidiosis.

"Derecho a contratar a gente sana"
La cuestión es que Daniel se ha quedado en la calle. "Conmigo no has actuado de buena fe", le recriminaba por escrito la encargada del local a lo que el trabajador contestó, también en mensajes: "Mañana paso por el juzgado a denunciar la discriminación". A partir de ahí, el tono de las comunicaciones ya es más elevado. La jefa reaccionó, de acuerdo con los mensajes grabados en el teléfono de Daniel, y le dijo que "me parece indignante que seas capaz de decir que te he discriminado cuando ni siquiera has tenido la delicadeza de informarnos de que estabas enfermo antes de hacerte el contrato".

Preguntada por este medio, la superior repite que "a mí no me dijo nada de ese problema antes de ponerse a trabajar. Y estando todavía en pruebas, tras un día y medio de trabajo, fue cuando se le despidió".

Un portavoz de Cesida analiza que lo relevante de este caso "no es que se haya producido una discriminación, que se siguen dando aun hoy en día, sino que el afectado esté tan dispuesto a denunciar y dar la cara. Normalmente existe temor a ser identificado". Y prosigue: "Creemos que en el caso de Daniel, la dueña se dejó llevar por un miedo infundado y la desinformación".

La denuncia contra la sociedad Mokai Bar de Copas y Tapas SL está en marcha desde el 25 de junio. La encargada resumió así su proceder: "La empresa tiene todo el derecho de contratar a gente sana".

DOCUMENTACIÓN
VIHsibilidad y Orgullo como armas contra la discriminación
Nayra Marrero | 1 de cada 10, 20 Minutos, 2015-07-17

http://blogs.20minutos.es/1-de-cada-10/2015/07/17/vihsibilidad-y-orgullo-como-armas-contra-la-discriminacion/