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sábado, 9 de noviembre de 2019

#hemeroteca #tercersexo | Mujeres encerradas y varones travestidos

Imagen: El País / Protesta trans en Delhi, India
Mujeres encerradas y varones travestidos.
Los hijras de la India han sido declarados “tercer sexo”. Pero que nadie se dé en pensar que asistimos al elogio de la libertad: no se les concede otro modo de vida que no sea el vicio ajeno.
Amelia Valcárcel | El País, 2019-11-09
https://elpais.com/elpais/2019/11/07/ideas/1573146376_228955.html

Atenas se parecía mucho más a Marrakech que a París, salvadas las distancias. En las calles había sobre todo hombres y las casas no necesitaban ventanas. Las mujeres vivían en el piso de arriba, el gineceo. En Roma la casa importante daba a un patio. Muchas de las sociedades urbanas son o han sido unas en las que el tránsito femenino del espacio público no estaba contemplado, como tampoco la concurrencia mixta en fiestas y saraos. Cuando este rasgo se acentúa más, entonces tenemos las sociedades de encierro femenino. Las mujeres evitan las calles o las transitan bajo un manto o un velo. Las únicas que pertenecen al ámbito público o ventanean son, de cajón, mujeres públicas. Obviamente no todas las mujeres pueden estar encerradas, porque la obligación doméstica se mantiene, y el trabajo de las mujeres nunca ha sido perdonado. En ese caso, o hasta los varones hacen la compra diaria y regatean por las sartenes, o las mujeres respetables extreman los signos de pertinencia y pertenencia cada vez que salen: jamás solas, siempre veladas y calladas.

Los griegos de los que venimos y a quienes admiramos con mucho fundamento eran una de estas sociedades. Las mujeres como es debido, esto es, las hijas, madres y esposas de los hombres importantes y respetables no concurrían en el espacio público y lo mejor era que ni siquiera se llegara a saber qué apariencia tenían. La simple mirada ajena podría deshonrarlas. En ciertos festivales desfilaban una vez las hijas de familia, cosa que tenía utilidad para ir conviniendo los casamientos, y eso era todo. El trajín exterior doméstico se confiaba a servidores o esclavos. Había excepciones, pero para confirmar la regla. Eurípides, que no le caía bien a todo el mundo —no como Sófocles, al que todos adoraban—, tenía una madre vendedora de verduras, mujer del común y del mercado, que sus compatriotas no dejaban de recordarle. Se sabe que criadas y callejeras están a disposición. El modo con que se señala que una mujer no lo está es precisamente su derecho a permanecer cubierta. Y para el placer, prostitutas y efebos.

La separación de sexos culmina cuando se invisibiliza a uno de ellos: las mujeres. Los romanos en esto eran sólo algo menos cancerberos. Las matronas vivían en sus casas y, fuera de ellas, bajo sus mantos y velos. Como en Grecia, se continuó castrando a niños a fin de tener sirvientes eunucos. Algunos de ellos llegaron muy alto en la administración imperial. El estricto purdah, la separación completa de varones y mujeres, de la India musulmana no nos ha sido desconocido en Europa en absoluto. Existe en nuestro mundo de referencia principal, el clásico grecolatino. Pues bien, las sociedades de encierro femenino solucionan a veces la ausencia de mujeres en el ámbito viril y público fingiéndolas: varias sociedades urbanas han previsto la presencia de varones especiales, travestidos, para la fiesta o el placer. Sobremanera esto ha ocurrido en Asia, en Japón, Indochina, Afganistán o la India, pero también en China, cuya Ciudad Prohibida sólo podía ser asistida por eunucos imperiales. Los “muchachos del placer” forman una comunidad separada de usos evidentes. Provienen de castas poco afortunadas y a veces son eunucos, aunque no siempre. Cuando la mirada viril quiere objetos sexuales permitidos entonces practica géneros más o menos acusados de homofilia hombruna.

¿Qué sucede cuando una práctica inmemorial se inscribe dentro de una democracia formal? Que ha de ser leída de otra forma. Comienza un sendero empinado: los hijras de la India, unos tres millones de personas, producto atávico de sociedades urbanas de encierro femenino, han sido declarados por el Estado actual “tercer sexo”. Pero que nadie se equivoque y dé en pensar que asistimos al elogio de la libertad. Lo duro y cierto es que suelen ser varones, castrados o no, de castas inferiores a quienes no se concede otro modo de vida que no sea el del vicio, ajeno, por supuesto. La India es, junto con China y Pakistán, poseedor de una notable brecha de sexo —50 millones menos de mujeres que de varones— y tiene unos 4 millones de hijras. Se consuma un atroz feticidio femenino porque se prefiere varón. Pero, a la vez, se gestan y paren varones pobres, muy pobres, que encontrarán sólo ante sí semejante salida vital. La India, que sigue consagrando niñas como prostitutas en templos, pero que no deja nacer a una tan enorme cantidad de mujeres, pretende presentar como tolerancia lo que sólo es el resultado de un patriarcado demente.

martes, 30 de enero de 2018

#hemeroteca #demografia | A India le faltan más de 63 millones de mujeres

Imagen: El País
A India le faltan más de 63 millones de mujeres.
El Gobierno indio alerta sobre la desproporción de hombres y mujeres en la población causada por los abortos selectivos.
Ángel L. Martínez Cantera | El País, 2018-01-30
https://elpais.com/internacional/2018/01/30/actualidad/1517326148_900518.html

La histórica preferencia de la sociedad india por los hijos varones ha provocado un poderoso desequilibrio demográfico. El Gobierno Indio calcula que en la población faltan más de 63 millones de mujeres con respecto a la que sería una tendencia natural. La desproporción entre el número de hombres y mujeres en el país estaría causada principalmente por los abortos selectivos, según el último 'Estudio Económico' anual publicado este lunes, que por primera vez incluye un apartado específico sobre la mujer. Además, las autoridades estiman que otras 21 millones de niñas -en un país con una población total de 1.324 millones- no son deseadas por sus familias al nacer ya que tienen que cargar con el lastre económico que supone una práctica atávica como la dote.

“Una vez que nacen, las vidas de la mujeres ha mejorado pero la sociedad parece seguir queriendo que menos de ellas nazcan”, explica el capítulo séptimo del 'Estudio Económico', dedicado a la igualdad de género. La encuesta muestra que la obligación de que la esposa abandone el hogar familiar después del matrimonio – y la consiguiente pérdida de un salario – junto a las leyes de herencia de propiedades o la dote matrimonial son algunos de los factores sociales que determinan la preferencia por los varones.

También denominado ‘feticidio femenino’, el aborto de niñas en el país asiático ha sido objeto de estudio por revistas médicas internacionales, que estiman la desaparición de hasta medio millón de fetos femeninos anualmente. Aunque ni la interrupción del embarazo ni la determinación del sexo son delitos en India, la Ley de Técnicas y Diagnósticos Prenatales (PCPNDT por sus siglas en inglés) sí penaliza los exámenes del sexo de los fetos mediante sonografías y otras técnicas, así como el aborto selectivo.

Aparte de esta práctica existe en la India una tendencia a ofrecer mejor tratamiento médico y nutritivo a los hijos que a las hijas.

La proporción natural de sexos, sin alteración humana, es de 1.050 hombres por cada 1.000 mujeres. En 1970, India casi cumplía ese ratio de relación entre sexos (1.060) pero el dato en 2014 se ha incrementado considerablemente hasta los 1108 hombres, a pesar de que la selección de sexo fue ilegalizada en 1994. Un fenómeno parecido, e incluso más acentuado, se ha producido en el mismo periodo en China, donde el ratio ha pasado de 1.070 a 1.156.

Así, la encuesta confirma que “las familias donde nace un niño son más propensas a dejar de tener hijos que las familias en las que nacen niñas”, lo que denomina como ‘meta-preferencia por los varones’. El estudio demuestra que la media de las familias indias prefiere tener dos hijos, pero hay hogares en que tienen hasta cinco vástagos hasta que el último es un varón.

Activistas denuncian no solo el escaso cumplimento de la ley de técnicas y diagnósticos prenatales, sino también de la ley contra la dote matrimonial. Aunque abolida en 1961, la práctica extendida del pago de cuantiosas sumas, en metálico o en bienes, a la familia del novio es una de las tradiciones atávicas que inducen a las familias a no querer tener hijas para obviar así la carga económica que ello supone.

Aunque la prevalencia de niños sobre niñas está tradicionalmente asociada con la precariedad económica de india rural, en la que vive más de 65% de la población del país, la encuesta revela que el incremento de la riqueza no es un factor determinante en la preferencia de niños respecto a niñas. Según el estudio, algunas áreas acomodadas de la capital, Nueva Delhi, la tendencia, lejos de revertirse, ha empeorado.

“El reto del género es antiguo, probablemente desde hace milenios”, explica el autor del informe y asesor económico Arivan Subramanian, quien urge al país a “enfrentarse a la preferencia social por los niños”.

Ante las cifras alarmantes ofrecidas por el estudio, los expertos señalan la importancia de desarrollar encuestas nacionales y estatales basadas en el desglose por sexos, para una mejor identificación de otros problemas derivados como la violencia doméstica o la discriminación laboral.