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sábado, 28 de mayo de 2022

#hemeroteca #homofobia #saludpublica | La viruela del mono: relacionar el virus con el 'chemsex' y la comunidad gay es "perjudicial para todos"

Google Imágenes / Fernando Simón, director de Alertas y Emergencias Sanitarias //

La viruela del mono: relacionar el virus con el 'chemsex' y la comunidad gay es "perjudicial para todos".

Asociaciones y psicólogos alertan de que las informaciones infundadas que relacionan los contagios con el colectivo gay refuerzan el estigma LGTBI y alejan a los posibles enfermos de los servicios de salud.
María G. San Narciso | El Periódico, 2022-06-28
https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20220528/viruela-mono-chem-sex-lgtbi-gais-13720529 

"¿Se clausuró la funeraria donde hubo el primer gran brote de Covid en Vitoria-Gasteiz? ¿Sabemos la orientación afectivo-sexual de todos los asistentes al Valencia-Milán? ¿Circularon fotos del primer contagiado en la Gomera?». Estas preguntas las lanzó en Twitter el escritor y activista Christo Casas más bien a modo de respuesta ante todas las informaciones que han asociado la viruela del mono con una sauna. Y, por extensión, con hombres que tienen sexo con hombres. La diana, decía él, siempre la tienen pintada los mismos.

Plataformas y asociaciones LGTBI han puesto el grito en el cielo por una situación que a algunos les ha recordado lo vivido con el VIH décadas atrás. Fue en el año 1971 [sic, 1981], cuando un brote epidémico en cinco hombres gais llamó la atención de las autoridades sanitarias. En adelante, las "informaciones malintencionadas" generaron entonces un estigma dirigido hacia las personas LGTB, como recuerda Mario Blázquez, coordinador de Programas de Salud del COGAM, Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid.

Contagios y acceso a la sanidad
En aquel caso, como en este, se contagiaron también personas cis heterosexuales. Por eso, asociar el brote con el colectivo "no tiene ningún sentido". También Joaquim Roquetas, presidente de la asociación Gais Positius y miembro de la Plataforma LGTBIcat, apunta que informar está bien, pero sin alarmismo. El mensaje para él es explicar los porqués y la información que sirva para atajar el problema. "Hay que evitar que en este contexto actual se vinculen posibles mensajes discriminatorios aprovechando esta situación", afirma.

Hasta ONUSIDA (el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida) ha tenido que pronunciarse para pedir prudencia. "La experiencia demuestra que la retórica estigmatizante puede desactivar rápidamente la respuesta en base a pruebas científicas, fomentando los ciclos de miedo, alejando a las personas de los servicios de salud, obstaculizando los esfuerzos para identificar los casos y fomentando medidas inefectivas y punitivas", expuso Matthew Kavanagh, asesor especial de este organismo, en alusión a lo que ocurrió con el VIH.

"Una carga más"
"Quien tenga la viruela del mono y haya leído que es algo de gais y bisexuales que encima consumen sustancias va a darle reparo ir al centro de salud, con todos los problemas que eso acarrea", añade el portavoz del COGAM.

Porque es lo que tiene la estigmatización, que empuja a las personas a los márgenes. Roberto Sanz, psicólogo y sexólogo en la Fundación Sexpol, explica que esto es "un granito más" a lo que ya viven: "Se les castiga, se les mira mal por tener demasiadas parejas sexuales, por expresar su sexualidad en público... Si asociamos también una enfermedad, como pasó con el VIH, añadimos una carga más. El miedo inducido en un colectivo es muy difícil de quitar".

Desde un punto de vista psicológico, el sexólogo señala que puede implicar que muchos escondan su orientación, obligándose a estudiar en qué contextos y con qué personas se pueden abrir o no. "También va aparejada la vergüenza, pero principalmente hay miedo al rechazo social y a la infección", afirma.

La viruela del mono se identificó por primera vez en 1958. Fue en el Instituto Serológico Estatal de Copenhague, en una población de simios. De ahí su nombre. En principio, se transmite por vía sexual de la misma manera que por cualquier actividad que implique contacto. Bastaría con compartir un jersey o ropa de cama. Aunque ahora expertos europeos plantean si podría haber desarrollado «una nueva habilidad para transmitirse por el aire».

El primer brote en España, en vez de ocurrir en un vestuario de un gimnasio, fue en una sauna. No tardó en salir el nombre de la misma, en clausurarse y en explicarse que los infectados habían tenido prácticas sexuales entre ellos. También se llegó a informar de que todos estaban consumiendo sustancias.

Pero este virus no es como el VIH: da igual el uso del preservativo, lo que importa es el contacto de piel con piel. También los fluidos corporales y las gotas de aliento. Y claro, en el sexo de eso hay bastante.

Juicios moralizantes
"Se intentan subrayar connotaciones que moralmente son peyorativas, como acceder a espacios de sexo públicos y el consumo de sustancias. Así pueden continuar diciendo que los modelos de vida LGTB no son los adecuados", sigue Blázquez. A eso se le añade la enfermedad y tienes el discurso homofóbico perfecto.

Blázquez recuerda que las prácticas sexuales unidas al consumo de estupefacientes no es algo que el colectivo de gais y bisexuales tengan en exclusividad, si bien es cierto que el 'chemsex' (encuentros sexuales en los que se toman drogas para desinhibirse) es un problema de salud pública emergente. Su práctica ha aumentado en los últimos años, sobre todo a raíz de la pandemia.

'Chemsex': un problema de salud emergente
Hay otros factores que influyen en el mayor consumo en el colectivo, lo que derivará en nuevos problemas de salud. "Y de todo lo que conlleva el 'chemsex': soledad, baja autoestima...", relata. Apunta que son problemas que no van a trascender fuera de la comunidad, pero que deben atajarlos ya, entre todos.

A sus ojos, las autoridades sanitarias y las competentes en materia de consumo no están haciendo todo lo necesario para abordarlo. O más bien "lo obvian". Organizaciones como ellas seguirán informando al colectivo con las baterías de reducción de riesgos y de daños para que asuman los menores riesgos posibles y defendiendo que cada uno, con su vida, puede hacer lo que quiera sin que nadie les moralice.

miércoles, 22 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #vih #sida | Quim Roqueta defiende que emplear un lenguaje bélico para referirse a un virus conlleva que se estigmatice a las personas infectadas

Imagen: El Salto / Quim Roqueta
Quim Roqueta defiende que emplear un lenguaje bélico para referirse a un virus conlleva que se estigmatice a las personas infectadas.
Hace 40 años se dio a conocer la pandemia contra el SIDA, que ha dejado 39 millones de víctimas. Cuando nació en los años 80 se construyeron discursos discriminatorios contra las cuatro h: homosexuales, heroinómanos, haitianos, así como hemofílicos, a los que se acusaba (falsamente) de ser los causantes del virus porque llevaban un modelo de vida y de relaciones sexuales fuera de la norma. Ahora, hemos visto como personas atacan a sus vecinos que trabajan en supermercados u hospitales.
Núria Segura Insa | El salto, 2020-04-22
https://www.elsaltodiario.com/miradas-urbanas/quim-roqueta-defiende-que-emplear-un-lenguaje-belico-para-referirse-a-un-virus-conlleva-que-se-estigmatice-a-las-personas-infectadas

Nos encontramos en los años ochenta en un suburbio de Nueva York, lúgubre, donde hombres jóvenes mueren por una extraña enfermedad. Todos ellos, según el imaginario social, tienen una particularidad: son homosexuales o heroinómanos. Así empieza una historia de discriminación vinculada a una de las grandes pandemias mundiales: el SIDA.

Quim Roqueta, presidente de la asociación Gais Positius, recuerda que cuando se descubrió la existencia del VIH se sabía muy poco más allá que era una enfermedad infecciosa. “Le llamaban el cáncer rosa”, cuenta Roqueta. La discriminación, por eso, no solo afectaba al colectivo LGTBI, sino que extendía a drogodependientes, que compartían jeringuilla; hemofílicos, a los que se inyectan factores de coagulación; y a los haitianos. Es por ello, dice Roqueta, se la conocía también con el virus de las cuatro h: homosexuales, heroinómanos, haitianos y hemofílicos.

El contexto político tampoco era favorable. En ese entonces, era el momento de gobiernos muy conservadores como el de Ronald Reagan en Estados Unidos o Margaret Thatcher en el Reino Unido. El inquilino de la Casa Blanca evitó pronunciarse sobre el SIDA durante seis años, pese que ya habían muerto 36.000 muertos en su país por esta pandemia. En el otro lado del Atlántico, el gobierno de Thatcher emitió anuncios sobre la pandemia que incitaban al miedo. Además, su asesor Christopher Monckton proponía como solución encerrar a las personas con SIDA en campos de concentración, según recoge este artículo del periódico 20 minutos.

Así pues, resalta Roqueta, los gobiernos construyeron un discurso en el cual se “criminalizaba” a las víctimas del VIH a las que se consideraba que eran las únicas culpables de su situación porque llevaban un modelo de vida y unas relaciones sexuales fuera de la norma. “Era una sociedad hipócrita que lo veía como un castigo divino”, subraya Roqueta.

A diferencia de la actual situación de emergencia, donde se informa a diario sobre el desarrollo de la pandemia desatado por el Covid-19 en ese entonces imperaba la ley del silencio donde los medios no reflejaban la realidad. “Era el ostracismo total. Si una familia tenía un hijo que moría de SIDA, lo escondía”, puntualiza. Los que tenían del VIH, cuenta fueron estigmatizados hasta tal punto que los profesionales sanitarios les negaban la atención médica. “Antes no se aplaudía a los médicos, se ocultaba la enfermedad”, matiza.

Pese a todas las diferencias plausibles, Roqueta se muestra preocupado porque la narrativa bélica que se ha tejido alrededor del Covid-19 le rememora al pasado. Un buen ejemplo es la rueda de prensa del 14 de marzo de Pedro Sánchez, presidente de España, donde proclamó el estado de emergencia.

Empezó su intervención anunciando que el objetivo del Ejecutivo era “proteger a los españoles y ganar al virus”. Las referencias bélicas fueron constantes, por lo que calificó al Covid-19 como el “verdadero enemigo” de la población y a la sanidad “como el escudo” de la enfermedad, así como destacó la “heroicidad” de los empleados de salud. Palabras como “batalla”, “victoria” o “combatir” fueron recurrentes en una intervención que finiquito así: “Unidos saldremos a delante, unidos venceremos al virus”.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, al estilo Regan, niega la trascendencia de la pandemia; la mayoría de los mandatarios siguen el mismo tono agresivo y bélico de Sánchez, por ejemplo, la reina Isabel II. La máxima autoridad de la Commonwealth comparó la actual situación de pandemia con la II Guerra Mundial, manifestó: “Unidos venceremos a todos y el éxito será de todos”. Más allá ha ido el diputado de Vox, Javier Ortega Smith, quien publicó un comentario racista en su Twitter donde aseguraba que “sus anticuerpos españoles luchan contra los malditos virus chinos, hasta derrotarlos”. También emplea de manera despectiva esta nacionalidad el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, cuando menciona al Covid-19. “Este es el lenguaje de los poderosos”, asevera Roqueta. En esta línea, argumenta que el “virus no es un enemigo, sino que es una cosa médica, científica, por lo que no iremos a matarlo con bombas”. El activista considera que hemos de evitar este discurso por dos motivos. El primero es que puede generar frustración entre las personas si ven que los días van pasando y se continúan registrando muertos. Por otra parte, este tipo de lenguaje favorece que se criminalice a las víctimas. “¿Quién son las víctimas? Las afectadas por el VIH entonces o ahora el Coronavirus.” Dicho de otro modo, como estamos en una guerra en la cual el enemigo es el virus, se acaba atacando a determinados grupos que son sus posibles infectados. En el caso del VIH eran, principalmente, los homosexuales o los drogodependientes; mientras que ahora son las personas que trabajan cubriendo necesidades especiales, es decir, el personal sanitario o de tiendas de alimentación.

Así pues, para Roqueta este discurso bélico es el que ha propiciado que estos días hayamos visto ataques y actitudes de discriminación hacia médicos, empleados de supermercados o chinos, entre otros colectivos.

40 años reclamando la igualdad
En 1981 se diagnosticaron los primeros casos de SIDA en Estados Unidos y, desde entonces, el camino para buscar una vida más digna no ha sido fácil. Todo, por eso, empezó a cambiar cuando la enfermedad afecta a personas reconocidas, admiradas y queridas por la sociedad. El actor Rock Hudson, famoso por interpretar papeles del clásico hombre galán y varonil, tuvo que reconocer su homosexualidad cuando anunció que tenía SIDA, explica Roqueta. En 1985, se consumó el final trágico para el artista, pero un nuevo rumbo para dar a conocer la pandemia. Su amiga, la también actriz, Elizabeth Taylor, abrió diferentes fundaciones relacionadas con la patología. “Puso el tema del SIDA en primer plano, al nivel de Hollywood”, puntualiza Roqueta.

Hudson no fue la única cara famosa azotada por el virus. El 7 de noviembre de 1991, el jugador de básquet de la NBA, Magic Johnson, daba a conocer que había contraído el VIH tras mantener una relación extramatrimonial con una prostituta. Tan solo 17 días después del anuncio de Johnson, el SIDA apagaba la luz de la mítica estrella del rock Freddie Mercury. Todo ello, expone Roqueta, cambió la mentalidad de la sociedad que dejó atrás la idea que el VIH era exclusivamente de homosexuales o drogodependientes. Pese a que, erróneamente, entre la sociedad había la falsa creencia que existían grupos de riesgos, por primera vez, se vio que cualquier persona era vulnerable frente el virus. En esa misma época, en 1990, el VIH también entró en la vida de Roqueta. Entonces, en Barcelona existía la Coordinadora de Gais y Lesbianas, donde acudió para recibir información. Dentro de esta entidad existía un grupo de soporte donde personas intercambiaban sus propias experiencias. Sin embargo, reconoce que no acudía asiduamente porque era duro ver cómo iban perdiendo vidas por el camino. Ahora bien, este grupo de apoyo llevó a la creación de Gais Positius en 1994, a la cual Roqueta se unió a finales de esa década y, actualmente, es su presidente. El gran cambio social, relata el activista, fue cuando se dejó atrás el imaginario que existían grupos de riesgo para descubrir que lo que había eran actividades de riesgo. Eso sucedió al darse cuenta que el VIH se transmitía cuando se compartían sangre o flujos entre personas, así como a través vertical, es decir, de madre a hijo. Ello contribuyó a poder tomar medidas para prevenir las infecciones como utilizar preservativos en las relaciones sexuales; evitar que los drogodependientes compartieran jeringuillas; o que las mujeres con VIH tuvieran partos por cesárea para no transmitir el virus a sus hijos. No obstante, expone Roqueta, estas medidas también encontraron una fuerte oposición de sectores de la sociedad. Recuerda que cuando repartían condones en las calles de Barcelona para promover que las personas tuvieran relaciones seguras, desde algunos sectores se les acusó de promover el libertinaje sexual y modelos de relaciones que estaban fuera de la norma. “El Papa mismo es la castidad absoluta”, enfatiza.

El estigma, por eso, iba más allá de ataques discriminatorios, sino que también repercutía en su vida diaria. “Hasta no hace mucho, si tenias el VIH no podías pedir un crédito o realizar determinados trabajos como ser policía, militar o piloto”, manifiesta Roqueta.

Llegar hasta aquí ha sido un trabajo arduo para concienciar a la sociedad y cambiar leyes. Sin embargo, deplora que, actualmente, todavía reciben denuncias de personas que les han despedido de su trabajo por tener VIH; que les cobran más caro los seguros privados; o que sus exparejas se vengan de ellos publicando sus datos sobre salud en Internet.

Avances científicos
A nivel médico, explica Roqueta, la gran innovación fue cuando se implementaron los fármacos retrovirales que dejan inactivo el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH). Este va replicando y creando copias en el cuerpo, mientras que la medicación anula su capacidad de reproducirse, por lo que lo deja inhábil. Antiguamente, a raíz de las copias que realizaba, acababa desarrollando diferentes patologías, una de ellas, el Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), que era mortal. Actualmente, precisa Roqueta, con estos retrovirales, las personas pueden tener una vida normal sin la capacidad de desarrollar SIDA ni con el miedo de infectar a otras personas.

Ahora bien, Roqueta reconoce que esto es una situación que se da en los países del norte del hemisferio, pero la realidad es que el SIDA es una pandemia a nivel mundial. En 2018, según datos de la ONU, murieron cerca de 800.000 personas por esta enfermedad.

Pese a las trágicas cifras, la ONU tienen un ambicioso plan que contempla que para el 2030 se erradique esta enfermedad, que ha costado la vida a más de 39 millones de personas desde que se descubrió hace 40 años. Para ello, su objetivo era alcanzar este 2020 el plan 90-90-90 que consiste que: 90% de las personas con VIH conozcan su estado; 90% reciban la terapia antirretrovírica; 90% que reciben este fármaco tengan una supresión viral, es decir, que la afectación del virus sea mínima.

Roqueta detalla que de cara el 2030, se ha planteado un cuarto objetivo: que el 90% de las personas con VIH tengan una buena salud, lo que se debe traducir con una calidad de vida óptima. No obstante, pone de manifiesto que erradicar la pandemia del SIDA no es pan comido y estamos lejos de ello. “Se debería poder hacer una prueba todo el mundo, pero hay países que no tienen dinero ni para agua”, lamenta.

viernes, 22 de noviembre de 2019

#hemeroteca #vih #memoria | Barcelona rememora los años de lucha contra el VIH


Imagen: El País / Joaquim Roqueta
Barcelona rememora los años de lucha contra el VIH.
El Centro LGTBI explora su archivo para divulgar la historia local del colectivo en un ciclo cultural.
Javier Íñiguez | El País, 2019-11-22
https://elpais.com/ccaa/2019/11/14/catalunya/1573752044_297660.html

Joaquim Roqueta contrajo el VIH en 1990, nueve años después de la aparición del virus en Barcelona. El estigma contra esta infección de transmisión sexual no había disminuido con la nueva década, pese a los tímidos intentos de la farándula local —con figuras como el director Ángel Pavlovsky o la actriz Carmen Conesa— de darle visibilidad. Ante la ausencia de medicación efectiva y el vacío informativo sobre cómo combatir al virus, varios miembros de la Coordinadora Gai-lesbiana -una entidad social de la época- optaron por crear lo que, a efectos prácticos, fue un grupo de duelo. A altas horas de la noche y de forma clandestina, los afectados se juntaban para comprobar quién había sobrevivido una semana más. “Nos reuníamos cuando no quedaba nadie de la coordinadora. Me desvinculé un poco de aquel grupo. Era demasiado duro”, reconoce Roqueta, actual presidente de la asociación Gais Positius.

El Centro LGTBI de Barcelona, el equipamiento municipal de referencia para el colectivo en la ciudad, otorga hoy un espacio de reconocimiento y memoria a todas las personas del colectivo que lucharon —y luchan— contra el estigma que aún arrastra el VIH. Estas instalaciones, que aún no han cumplido su primer año, exponen hasta el 31 de enero un ciclo dedicado al virus con ocho conferencias, cinco películas, dos talleres de escritura creativa y un recorrido histórico, entre otras actividades.Todas ellas coexisten con una exposición de folletos informativos y carteles artísticos de la época, provenientes en su mayoría del Centro de Documentación Armand de Fluvià.

El objetivo principal de las comisarias de la exhibición, Linda Valdés y Nancy Garín, es reflejar la realidad local de Barcelona. “Deseamos que la gente del barrio asuma que este es un espacio donde pueden adquirir otros conocimientos”, expresa Valdés. “La idea es persuadirles de que vengan y reflexionen sobre cómo reaccionamos como sociedad ante crisis humanitarias”, añade. Garín reivindica el valor de la historia: “Tenemos la necesidad de saber cómo hemos llegado hasta aquí. Mucha gente joven viene y no tiene ni idea. Esto se nota en su actitud, por ejemplo, al perderle el miedo al VIH”. El director del Centro LGTBI, Andreu Agustín, espera que ciclos como este ayuden a poner en valor el triángulo histórico del ambiente LGTBI barcelonés, antiguamente delimitado por los barrios de Sant Antoni, Poble Sec y el Raval. “Así como el centro LGTBI de Nueva York puso en el mapa al Village, aquí podría suceder lo mismo”, expresa Agustín.

La exposición coincide con el vigésimo quinto aniversario de Gais Positius, una coincidencia clave para determinar la temática de esta exposición trimestral. “Este aniversario es fundamental para el proyecto”, afirma el director del espacio. Cada vez más, añade, “los ciclos van a contar con la colaboración de las entidades”. Una idea con la que las comisarias se muestran de acuerdo: “Es mucho más potente entender el trabajo desde la colectividad”, apunta Valdés. “Estas luchas deben ser una experiencia para juntarnos. Al bailar nos hacemos visibles”, reivindica esta investigadora. “Es el buen vivir”, añade Garín, “que no es lo mismo que vivir bien”.

La PrEP en España
El reto de la época actual respecto al VIH, opina Roqueta, es alcanzar ese “buen vivir”: una calidad de vida digna para todos los supervivientes del VIH. “Muchas de las personas que sobrevivieron arrastran secuelas neurocognitivas por la medicación, además del sufrimiento psicológico causado por el estigma”, explica.

La lucha contra nuevas infecciones, no obstante, continúa. También con recientes estrategias, como la profilaxis pre-exposición (PrEP). Roqueta se muestra conforme con la aprobación en España de esta terapia antirretroviral. La PrEP evita la transmisión del VIH a personas sin el virus que mantienen relaciones sexuales de riesgo. “No es simplemente una pastilla. Es una estrategia de control mediante asistencia médica”, concluye.

lunes, 18 de noviembre de 2019

#hemeroteca #vih #memoria | La lucha contra el sida en Barcelona: 3.500 muertes entre 1986 y 1998

Imagen: El Periódico / 'Gent positiva' en el Centre LGTBI de Barcelona
La lucha contra el sida en Barcelona: 3.500 muertes entre 1986 y 1998.
Una muestra del Centre LGTBI recoge documentación de los años 80 y 90, la cual refleja la ignorancia inicial. Ahora que la enfermedad es crónica, los médicos trabajan por que el colectivo viva una buena vejez.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2019-11-18
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20191118/centre-lgtbi-7737248

Entre 1986 y 1998, un total de 3.451 personas fallecieron en Barcelona a causa del VIH/sida, según cifras de la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB). 1986 es el año en que se le puso nombre al virus de inmunodeficiencia humana, cuyo primer caso en España se había registrado cinco años atrás en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. 1998 fue el año en que apareció la medicación que convirtió en crónica una enfermedad hasta entonces mortal. La exposición 'Gent positiva: VIH i sida, relats locals d'una història global', en el Centre LGTBI de la capital catalana (Comte Borrell, 22), es un viaje a los años 80 y 90 que repasa la lucha y resistencia al sida protagonizada por los movimientos y colectivos sociales. Al VIH se le llamaba entonces la "enfermedad de las tres haches": la padecían, principalmente, los homosexuales, hemofílicos y heroinómanos.

"Hoy la gente puede llevar una vida normal, pero no estamos aquí por casualidad, sino porque mucha gente ha levantado la voz", explica Linda Valdés, comisaria de la exposición junto a Nancy Garín. La muestra, con la vista puesta en el 1 de diciembre (Día Mundial de la Lucha contra el Sida), forma parte de un ciclo de actividades gratuitas sobre VIH que el Centre LGTBI de Barcelona desarrollará desde noviembre hasta finales de enero. "Todavía hay que trabajar con el estigma asociado al VIH", advierte Valdés.

La exposición recoge desde panfletos informativos hasta carteles que llamaban a la prevención y desestigmatización del VIH/sida, pasando por ilustraciones de artistas como Javier Mariscal o plafones que explican la fundación de diferentes entidades como, por ejemplo, Gais Positius, que cumple 25 años a finales de mes. La muestra (cuya gran parte del material forma parte del archivo del centro) revela también cómo la década de los 80, que comenzó con la alerta generada por el VIH/sida, dio lugar a momentos de incertidumbre, miedo, estigma y exclusión social.

Giro en el activismo
La emergencia de la situación movilizó a numerosas comunidades. El colectivo LGTBI daba, con la enfermedad, un giro a su lucha: tras 40 años duramente reprimido por la dictadura franquista, se veía de repente obligado a resistir ante una enfermedad que le afectaba de lleno y que desconocía por completo. La urgencia era de carácter médico y científico, pero también había que responder desde los ámbitos legal, social y afectivo.

"Al principio, la urgencia era saber qué pasaba. Hasta que se encontró la manera de frenar las muertes: utilizando el condón. A partir de entonces, la lucha se centró en la prevención", cuenta Valdés. Entidades como la Coordinadora Gai-Lesbiana, Stop Sida o Gais Positius comenzaron a organizar, cada 1 de diciembre, el Gran Ball de solidaridad con las personas seropositivas. "Era una manera festiva de hacer frente a la muerte", explica por su parte Nancy Garín. La última edición, la vigésimo primera, se celebró en el 2009.

"Los años de lucha contra el sida se vivía un ambiente horrible. Muchos compañeros morían. No había ningún tipo de tratamiento, así que era una especie de castigo. Veníamos de una cierta libertad y, de repente, mucha gente empezó a morir", explica Andreu Agustín, el director del Centre LGTBI de Barcelona.

Lo dice también Joaquim Roqueta, presidente de Gais Positius. "Muchos hombres seropositivos se acercaban a la Coordinadora Gai-Lesbiana. Así se creó, dentro de ella, un espacio llamado Gais Positius, que posteriormente se convirtió en una entidad aparte", relata Roqueta. "Era my duro. Eran los años de Ronald Reagan, Margaret Thatcher, el papa Wojtyla. Esta era la enfermedad de las putas, los 'yonkis' y de los maricones. No sabíamos cómo se transmitía y había tanto desconocimiento -incluso dentro del mundo médico-, que provocaba mucho rechazo", asegura.

La ignorancia causaba situaciones especialmente dolorosas. "A algunos compañeros sus familias les quemaban toda la ropa. Otros, que habían pedido ser enterrados una vez murieran, eran finalmente incinerados por miedo". En este contexto, la lucha de Gais Positius se centró también en la consecución de la ley de parejas de hecho (y, posteriormente, el matrimonio igualitario) porque las muertes por VIH reflejaban, aún más, la "vulnerabilidad" que existía dentro de las parejas del mismo sexo, así como con sus respectivas familias.

La aparición de la pastilla anti-VIH
En la lucha contra el VIH, una vez este se convirtió en crónico, también marcó un momento importante la aparición, en el 2012, de la profilaxis preexposición (PrEP). Es la pastilla preventiva anti-VIH: el usuario la ingiere cuando sabe que va a tener relaciones de riesgo (es decir, sin preservativo). El Gobierno socialista ha anunciado recientemente que pasará a estar financiada por el Ministerio de Sanidad; hasta ahora, los usuarios la conseguían por Internet o bien participando en estudios de investigación.

"Actualmente el riesgo está en el 'chemsex'", explica Nancy Garín. El 'chemsex' consiste en la mezcla, por parte de hombres gais, de relaciones sexuales con ciertas drogas con el fin de potenciar el encuentro sexual. "Es producto del neoliberalismo extremo que lleva a las personas a la falta de empatía. Una individualización de la existencia. Salir de uno mismo para estar con el otro cuesta mucho", dice Garín.

Destino: la vejez
Ahora, por primera vez en la historia, la sociedad está asistiendo al envejecimiento de las personas con VIH, un "hecho histórico", en palabras de Fátima Brañas, jefa de Geriatría del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid. "Las personas con VIH envejecen de forma precoz y, a edades más tempranas, presentan problemas de personas mayores, como la depresión, una mayor fragilidad, menos autonomía. También tienen secuelas de los medicamentos del principio, como lipodistrofia", cuenta Brañas. Según ella, las personas con VIH presentan signos de la tercera edad a los 50 años, en vez de a partir de los 65 como el resto de la población. "Está demostrado que el envejecimiento es precoz. Y esto es muy importante a la hora de abordar a estos pacientes, que pensaban que no llegarían tan lejos".

Junto a Matilde Sánchez, médica del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), Brañas está realizando una investigación (en 11 hospitales españoles, con más de 750 pacientes) para estudiar aspectos como la fragilidad, la función física y otros síntomas geriátricos en pacientes con VIH. "El objetivo es que esta población no solo envejezca, sino que lo haga de la mejor manera posible. Queremos tener una fotografía de cómo envejecen las personas con VIH y de los cuidados que necesitan", concluye Brañas.

viernes, 15 de noviembre de 2019

#hemeroteca #vih #testimonios | Francesc y Mar, infectados por VIH: "En los 90, aprendíamos a morirnos juntos"

Imagen: El Periódico / Francesc Solà y Mar Linares
Francesc y Mar, infectados por VIH: "En los 90, aprendíamos a morirnos juntos".
Dos activistas explican su lucha contra la enfermedad en una época en que reinaban el desconocimiento y el miedo.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2019-11-15
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20191115/mar-francesc-vih-sida-barcelona-7737271

Mar Linares tenía 27 años cuando en 1989 fue diagnosticada con VIH. Francesc Solà contaba con 32 cuando descubrió que estaba infectado de lo mismo en 1991. Ninguno de los dos pensó que llegarían vivos a los 60 años. "Entonces tener VIH/sida era una sentencia de muerte. Yo era consumidora de drogas y me contagié por vía intravenosa. Me dieron tres meses de vida", relata Mar. El Centre LGTBI de Barcelona acoge una exposición sobre la lucha contra el VIH/sida llevada a cabo por las asociaciones en las décadas de los 80 y 90. La historia de personas como Francesc y Mar.

"Al principio entras en una fase de desesperación. Piensas: 'Esto no me está pasando a mí'. Un día vi un cartel de Gais Positius, me acerqué y así entré en el mundo del activismo", dice Francesc, quien actualmente es el vicepresidente de esta entidad. "Daba apoyo emocional a las familias con personas infectadas por VIH. Mientras tanto, yo no sabía si me iba a morir o no", prosigue.

Tanto Mar como Francesc recuerdan cómo las primeras medicaciones les hacían sentir aún peor. "Te alargaban la vida unos meses y ya". Mar entró a formar parte de Actúa, una asociación de personas con VIH. "Entré en un grupo de mujeres. Aprendíamos a morirnos juntas. Cada semana, desaparecía una de nosotras", relata.

Por su parte Francesc recuerda una anécdota de la época. "Conocí a una madre que había perdido a dos hijas por culpa del sida. Solo quedaban ella y otro hijo. Ambos acabaron sucidándose. Sí, la gente se suicidaba", destaca. "Y había quienes se suicidaban porque no se reconocían en el espejo", añade Mar. En Actúa, cuentan, había "varios funerales cada semana". "Por eso trabajábamos mucho el duelo", dice Francesc.

Hombres heteros
No obstante, Francesc asegura que quienes peor llevaban la infección por VIH eran los hombres heterosexuales. "Para los medios de comunicación, esta era una enfermedad de gais y drogadictos. Los heteros creían que esto no iba con ellos... ¡Y tanto que iba!", dice.

La aparición en 1998 del fármaco que convirtió en crónica la enfermedad supuso un "atisbo de esperanza" para el colectivo. Pero tenía sus efectos secundarios. "Yo estuve un mes en cama", relata Francesc. "La recompensa de la subida de las defensas te la dejabas en esos efectos secundarios. Teníamos cara de 'sidosos' -entonces se decía así-. Era un tipo de delgadez muy concreto", apunta Mar.

En cuanto a cómo se solían tomar las familias el tener a alguien infectado por VIH, ambos explican que "había de todo". Algunas apoyaban a sus hijos, en otras se producía un silencio "que se te caía encima", en palabras de Mar. "En mi caso, todos dieron por hecho que iba a durar poco".

Supervivientes
Francesc y Mar forman parte del grupo SuperVIHvents, formado por personas que lograron sobrevivir al sida. "Ahora lo que pedimos es que, dado que estamos envejeciendo, se abran nuevas líneas de investigación. Los estudios demuestran que nuestra edad biológica es 10 años mayor que la de la población normal por el estrés oxidativo", dice Mar.

También piden más apoyo socioeconómico. "Mucha gente que tiene VIH no ha podido trabajar ni cotizar, hay mucha pobreza en este colectivo", asegura Francesc. Reclama más recursos habitacionales. "Y las mujeres con VIH seguimos sintiéndonos muy sobremedicadas, porque los estándares de medicación están hechos en función de los hombres. Es verdad que hay estudios, pero sobre todo se están haciendo en mujeres africanas", señala Mar.

Mar lamenta, además, que el VIH no esté reconocido como una "enfermedad incapacitante". Ella trabaja en la misma empresa desde el 2001 y, en los últimos años, ha ido encadenando "bajas y vacaciones", debido a su "deterioro cognitivo". "La burocracia es así. Como mi carga viral es indetectable...", se queja.

Por último Francesc destaca que las personas con VIH, dado su supervivencia, han pasado a ser "cuidadoras" de sus padres y madres. "Son situaciones nuevas que no sabíamos que podríamos afrontar. Llevamos toda la vida en la trinchera", finaliza.

viernes, 1 de abril de 2016

#hemeroteca #vih | Catalunya: Barcelona se compromete contra el estigma y la discriminación relacionadas al VIH

Imagen: Gais Positius
Barcelona se compromete contra el estigma y la discriminación relacionadas al VIH.
Gais Positius, 2016-04-01
http://gaispositius.org/barcelona-se-compromete-estigma-la-discriminacion-relacionadas-al-vih/

El Plenario del Ayuntamiento de Barcelona ha asumido, por unanimidad, una declaración institucional contra el estigma y la discriminación relacionadas al VIH/sida, uno de los mayores retos que existen hoy en día para la prevención de la infección.

Esta iniciativa ha sido promovida por el Comitè 1r de Desembre, Plataforma de ONG-Sida de Cataluña, con presencia en todo el territorio catalán, para poner de manifiesto la necesidad de que todas las instituciones se impliquen para hacer frente al estigma y la discriminación, ya que a día de hoy, esta se considera una de las mejores estrategias en la prevención de la epidemia.

El Comitè 1r de Desembre puso en marcha, el pasado 1 de marzo, Día para la Cero Discriminación, una campaña para la que pedía la implicación de las administraciones locales en la lucha contra el estigma y la discriminación relacionadas al VIH/Sida. Entre los acuerdos adoptados por la ciudad de Barcelona, ​​se incluye impulsar el Pacto social contra la discriminación de las personas que viven con VIH, que fue aprobado hará 2 años por el Parlamento de Cataluña, dentro del Acuerdo Nacional para hacer frente a la epidemia del VIH en Cataluña y contra el estigma relacionado y que a día de hoy todavía no se ha desplegado. También se incluye en el texto de la moción, el compromiso a trabajar desde las competencias municipales para promover la no discriminación en todos sus ámbitos de actuación, incorporar el 1 de marzo como fecha conmemorativa en la ciudad, o solicitar a los Departamentos de salud y Educación de la Generalitat de Cataluña el desarrollo de acciones y programas dirigidos a promover la salud sexual y reproductiva.

Desde el Comitè 1r de Desembre se realizará la coordinación y el seguimiento de la aprobación de la iniciativa en los diferentes entes locales y ya ha incluido Barcelona en el “Mapa de municipios contra el estigma y la discriminación“, una herramienta que pretende visibilizar todos aquellos pueblos y ciudades comprometidos con la defensa de los derechos de las personas que viven con VIH.

jueves, 25 de febrero de 2016

#hemeroteca #salud | Una aplicación facilita la notificación anónima de infecciones sexuales a gais


Imagen: Gais Positius / Aplicación 'Díselo'
Una aplicación facilita la notificación anónima de infecciones sexuales a gais.
Este nuevo espacio servirá para comunicar un reciente diagnóstico de ITS a la pareja sexual de un hombre, a través de un email anónimo y confidencial.
EFE | El Periódico, 2016-02-25
http://www.elperiodico.com/es/noticias/gente-y-tv/una-aplicacion-facilita-notificacion-anonima-infecciones-sexuales-gais-4928796

Una aplicación en la página web de la Asociación Gais Positius facilitará la notificación de forma anónima de infecciones de transmisión sexual (ITS) a los hombres gais.

Según un comunicado de la asociación, este nuevo espacio servirá para comunicar un reciente diagnóstico de ITS a la pareja sexual de un hombre, a través de un email anónimo y confidencial, y con ello conseguir la visita a un centro médico y descartar o confirmar la infección del receptor del mensaje.

El presidente de Gais Positius, Joaquim Roqueta, ha declarado que "es fundamental facilitar a las personas los mecanismos para que puedan comunicar a sus parejas sexuales que han contraído alguna infección, la salud de las personas con las que se han mantenido relaciones sexuales y a su vez para las que mantengan relaciones con ellas".

La asociación ha desarrollado esta aplicación a partir la información del informe de Sistema Integrado de Vigilancia Epidemiológica del SIDA/VIH/ITS de Cataluña, que ha mostrado que el 40% de los encuestados utilizaría la página web como una de las mejores maneras de notificarlo a sus parejas sexuales.

Para evitar la incomodidad o la dificultad de comunicarlo, la asociación Gais Positius ha facilitado el formato del email anónimo y confidencial a través del enlace: http://gaispositius.org/contacto/diselo/

miércoles, 14 de octubre de 2015

#hemeroteca #politica | Catalunya: El colectivo gay denuncia que no se aplica la ley antihomofobia por "falta de voluntad política"

Imagen: Google Imágenes / Glorieta de la Transexual Sonia, Barcelona, 2013-10-06
El colectivo gay denuncia que no se aplica la ley antihomofobia por "falta de voluntad política".
Primer aniversario de una normativa pionera. Subraya el incumplimiento de plazos, la pasividad de las autoridades y la falta de conocimiento de la norma por parte de la sociedad.
Víctor Vargas Llamas | El Periódico, 2015-10-14
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/colectivo-gay-falta-voluntad-politica-ley-homofobia-4587180

El colectivo homosexual hace un balance netamente negativo de la aplicación sobre el terreno de la ley contra la homofobia, que este domingo celebrará el primer aniversario de su entrada en vigor. Una consecuencia de la "casi nula implementación" de la norma, en palabras de Eugeni Rodríguez, presidente del Observatori Contra l'Homofòbia (OCH), que achaca la situación a la "nula voluntad política" mostrada por el Govern de CiU para explotar el potencial de una ley "tan pionera" como esta.

Una inoperancia que se aprecia en aspectos como "el incumplimiento de los plazos previstos" en la propia norma, según ha detallado el presidente del Casal Lambda, Emilio Ruiz, con la no promoción de un convenio entre las autoridades, la fiscalía y las entidades LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales), prevista a los seis meses de que se promulgara la ley. O en la ausencia de las disposiciones necesarias para la aplicación efectiva del contenido legal y que debía producirse antes de octubre. Tampoco se aprobó la ley genérica contra la discriminación, que debía ver la luz antes de junio del 2015.

Rodríguez ha denunciado la falta de implicación y asunción de responsabilidades de la Generalitat al recordar que el servicio de atención integral a las víctimas de homofobia no es accesible para el público en general y se ha limitado a la entrega de un listado de estos profesionales a las entidades que representan al colectivo. "No está presente en la web de la Generalitat, en el Departament de Benestar i Família... No hay forma de que una víctima pueda saber con quién ponerse en contacto", ha dicho Rodríguez.

El dirigente del OCH ha destacado que de las más de 80 denuncias recibidas por casos de agresión o discriminación "la gran mayoría" se siguen canalizando a través del observatorio ante la inoperancia de las autoridades y la falta de conocimiento que hay sobre la norma. "Cuando las víctimas contactan con nosotros y les informamos de las posbilidades recogidas por la ley alucinan porque casi nadie conoce la ley", ha destacado.

Reproducción asistida limitada
Rodríguez ha detallado que los datos provisionales desde la entrada en vigor de la norma revelan que un 60% de las denuncias que reciben son de personas gais, un 18,6% de tipo genérico, un 12% en el caso de lesbianas y un 8,75% en casos de transexuales. Más de la mitad de las denuncias se registran en la ciudad de Barcelona, seguida por Girona y el Vallès Oriental y Occidental.

Elena Longares, miembro de Gais Positius ha destacado como otro de los grandes déficits que se encuentra el colectivo con la no aplicación efectiva de la norma la imposiblidad de que una mujer en solitario o una pareja de lesbianas pueda acceder a un tratamiento de reproducción asistida en la sanidad pública como consecuencia del "protocolo en vigor que limita la aplicación del método exclusivamente a heterosexuales".

Quim Roqueta, presidente de Gais Positius, ha extendido a todo el ámbito de la salud la necesidad de aplicar unos protocolos específicos, "tal como recoge la norma", para el colectivo homosexual.

DOCUMENTACIÓN
La ley antihomofobia cumple un año sin reglamento sancionador.

La Generalitat informa que se han presentado un total 28 denuncias.
Camilo S. Baquero | El País, 2015-10-06
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/10/05/catalunya/1444066527_737619.html

viernes, 8 de mayo de 2015

#hemeroteca #serofobia | Despido de un trabajador gay por su estado serológico en Barcelona

Imagen: FELGTB
Despido de un trabajador gay por su estado serológico en Barcelona
Gais Positius, CCOO y el Observatorio Contra la Homofobia apoyan la denuncia.
FELGTB. 2015-05-08
http://www.felgtb.org/temas/laboral/noticias/i/9754/358/despido-de-un-trabajador-gay-por-su-estado-serologico-en-barcelona

El Observatorio Contra la Homofobia (OCH), Gais Positius y CCOO apoyan la denuncia de Erik Xavier Eblana, trabajador gay de la empresa Sellbytell Singular SA en Barcelona. Eblana, de 46 años y de origen irlandés, fue despedido el pasado 22 de julio por “ausencia injustificada”, aunque entregó todas las comunicaciones de baja. Un mes antes, se le había diagnosticado VIH.

El afectado, que tenía contrato indefinido con la compañía, presentó demanda en reclamación por despido nulo por discriminación o violación de los derechos fundamentales y libertades públicas, o subsidiariamente improcedente. Lo que pide con esta denuncia es que su despido sea considerado nulo radical y pueda volver por tanto a su puesto de trabajo con todas las mismas condiciones.

Igualmente, el trabajador considera que, a la vista de todo lo que ha pasado, hay prejuicios en la compañía contra la gente gay y / o las personas con VIH.

Eblana atendió a los medios a una rueda de prensa en el local de la OCH con la compañía de Eugeni Rodríguez, del OCH, Joaquim Roqueta, de Gais Positius, y Cándido González, delegado de CCOO. En este acto, el trabajador además de hacer público su caso ha hablado del juicio contra la empresa, que será el próximo miércoles 13 en el juzgado de lo social nº 9 de Barcelona y que confía en que ganará.

En la rueda de prensa también han hablado Rodríguez, que ha presentado el caso, Roqueta para hacer una contextualización de la situación de los trabajadores gais con VIH y González para tratar la denuncia desde el ámbito laboral.

Alrededor de esta denuncia, el presidente de Gais Positius declara que “Hoy todavía se produzca discriminaciones fruto de prejuicios y de miedos sin ningún tipo de fundamentos ni evidencia científica. El VIH no se transmite en las actividades diarias del ámbito laboral. Exigimos que se acaben estos comportamientos discriminatorios”.

Asimismo, Eugeni Rodríguez exige en nombre de la OCH “que no se vulneren derechos fundamentales relacionados con la salud de las personas LGTBI”.

Y TAMBIÉN…
La discriminación laboral de las personas con VIH se sigue produciendo en el siglo XXI
Adhara Sevilla, 2015-05-01

http://www.adharasevilla.org/la-discriminacion-laboral-de-las-personas-con-vih-se-sigue-produciendo-en-el-siglo-xxi/

domingo, 22 de febrero de 2015

#hemeroteca #mayores | ¿Volver al armario? No, gracias


Imagen: Hanna Jarzabek
¿Volver al armario? No, gracias
Las primeras generaciones de gais, lesbianas y transexuales que lucharon por sus derechos se están jubilando. Tienen constancia de que muchos ancianos vuelven a ocultarse cuando necesitan cuidados y exigen servicios específicos.
Núria Marrón / Fotos: Hanna Jarzabek | El Periódico, 2015-02-22
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/volver-armario-gracias-3958313

Lola tiene 64 años y ninguna de sus amigas más cercanas sabe que es transexual. «Siempre he sido muy femenina y el tema tampoco ha salido», dice. Qué quieren... Desde que con 14 años empezó a trabajar en un cabaret como cantante y bailarina, la discreción ha sido su aliada. Por pura superviviencia, enseguida intuyó que el vestido nunca debía ser demasiado chillón. Ni el peinado demasiado despampanante. Gracias a esa invisibilidad, cree, se ahorró la persecución durante el franquismo y el rosario de abusos que le han sobrevivido y que sí han sufrido muchas de sus amigas.

A diferencia de la mayoría de transexuales, Lola tampoco tuvo problemas ni en la mili ni con la familia. «La primera vez que fui con mi novio a visitar a mis padres, me encontré con una cama de matrimonio en mi antigua habitación. '¿Qué? -me soltó mi madre-. No dormiréis por separado, ¿no?'». A grandes trazos, Lola, que toma hormonas y no se ha operado, no inventaria grandes reveses en su vida. Sin embargo, hace dos años murió la pareja con la que había convivido durante más de cuatro décadas. Y entró, dice, en un «agujero negro». Al dolor de la pérdida se han sumado un montón de facturas que no sabe cómo pagar, un subsidio de apenas 426 euros, una jubilación inexistente -jamás cotizó por su trabajo en el mundo del espectáculo- y un puñado de preguntas sin respuestas claras. ¿Qué pasará cuando no se pueda hacer cargo de sí misma? ¿Quién la cuidará, si no tuvo hijos? Y, sobre todo: ¿será seguro para ella, esté en su propia casa o en una residencia, que a su alrededor descubran que su sexo es “otro” al esperado?

Formación e investigación
Estas y otras inquietudes que a un heterosexual jamás se le pasarían por la cabeza están entrando a grandes zancadas en el orden del día del colectivo LGTB (lesbianas, gais, transexuales y bisexuales). Durante años, la vejez fue ignorada por la propia comunidad, en parte por su tendencia a glorificar la juventud y, sobre todo, porque durante décadas se centraron en las luchas por la equiparación de derechos. «Olvidar lo que puede padecer esta población es un suicidio», avisó ya en el 2002 la activista Beatriz Gimeno en uno de los primeros ensayos sobre la cuestión. Así que cuando las primeras generaciones que se zafaron del secretismo han empezado a jubilarse, han visto que el tráiler que anunciaba Gimeno era cierto: la tercera edad llegaba a paso ligero sin apenas investigación académica ni, por supuesto, políticas públicas específicas.

Que algo está cambiando, sin embargo, lo demuestra la aparición de fundaciones como Enllaç, que desde el 2008 da apoyo a personas mayores o en situaciones de vulnerabilidad. Esta entidad, junto con el Ayuntamiento de Barcelona, han puesto en marcha un grupo de trabajo e imparten formación especializada a cuidadores para que tengan en cuenta desde sus problemas específicos de salud hasta su fardo emocional.

Además, en colaboración con el Departamento de Trabajo Social de la Universitat de Barcelona, ultiman la primera investigación que se realiza en España sobre LGTB y tercera edad. El estudio radiografía al colectivo a partir de entrevistas a 245 personas mayores de 50 años del área de Barcelona, a las que se les ha preguntado por cuestiones que van desde la salud y la autonomía hasta los cuidados y la violencia. «Una de las conclusiones que emerge con más fuerza es que la mayor parte del colectivo quiere servicios específicos, siente que la atención que pueden recibir es poco respetuosa y temen que perder la autonomía les suponga una vuelta al armario», avanza el profesor e investigador Josep Maria Mesquida, del Grup de Recerca i Innovació en Treball Social, responsable del estudio.

En un país donde el cuidado de los padres dependientes recae en los hijos en más del 86% de los casos, los servicios de asistencia resultan vitales para esta comunidad, ya que muchos o no tuvieron descendientes o -aunque cada vez menos- los perdieron en el camino de reconocerse a sí mismos. La realidad, sin embargo, a menudo llega en forma de puñetazos. Hace años que el grupo Gais Positius denunció los insultos que algunas personas con VIH han recibido en los geriátricos por parte de otros usuarios, y que, en algún caso, había provocado que el afectado acabara refugiándose del clima hostil en un psiquiátrico. También se tiene constancia de algunas residencias que han negado la entrada a mayores seropositivos, amparándose en la normativa que limita el número de pacientes de enfermedades infecto-contagiosas.

El problema de la ocultación
La activista Paulina Blanco, una de las fundadoras de Enllaç, llega a la conversación con unos cuantos agravios más. Los ginecólogos, por ejemplo, siempre dan por supuesta la heterosexualidad y algunas instituciones -en las que por sistema se niega la sexualidad de la gente mayor- han llegado a separar a parejas. Epígrafe aparte, dice, merece el problema de la ocultación: «Una vez, fuimos a una residencia que acogía a más de 200 personas y cuando preguntamos cuántas personas LGTB había nos contestaron que ninguna. Nos echamos a reír. ¿Quién podía creerse eso? -recuerda la activista, de 65 años-. Se estima que entre el 3% y el 10% de la población es gay, pero la mayoría, al hacerse dependiente, lo esconde por miedo a ser rechazado, a que lo maltraten o le hagan el vacío, ya sea el personal o los propios usuarios.

Imagen: Hanna Jarzabek
Pako Boza: "Por fin ya puedo disfrutar del día a día"
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/pako-boza-por-fin-puedo-disfrutar-del-dia-dia-3958307

Yo no quería ser homosexual. Y luché mucho por no serlo. Ya de muy joven me sentía un bicho raro, que un pecado grave anidaba en mí. Aquello me quemaba por dentro, y más aún por no poder hablarlo con nadie. Una semana antes de casarme, fui a ver a un cura que conocía de pequeño. «Esto es una barbaridad, no lo puedo hacer», le dije. Y él me contestó que no me preocupara, que con fuerza de voluntad lo conseguiría. Y entre que yo no quería ser como era y que la ilusión de mi vida era formar una familia, equivocadamente, le creí.

Pronto, sin embargo, me di cuenta de que mi cuerpo tenía su necesidad. Por entonces ya tenía un hijo, todo se había complicado y no sabía qué hacer. Iba pasando el tiempo y la bola era cada vez más grande. En mi cabeza pensaba que con hombres podía tener sexo, pero nunca amor. Sin embargo, a los 30 años me enamoré de un señor. Y la bomba... explotó.

Tras el divorcio, empecé a ser poco a poco cada vez más yo. Sin embargo, con mis hijos, que eran pequeños, tuve fases de encuentros y desencuentros. Imagínense, ¡enterarte con 12 años de que tu padre es gay! Debe de ser traumático. Afortunadamente, mi relación con mis hijas ya es fantástica. Con mi hijo mayor la cosa aún está un poco cuesta arriba. Para los chicos es un poco más complicado aceptar la homosexualidad masculina. Pero creo que en el futuro todo se arreglará. Seguro que sí.

Mi madre no quería que me divorciara. «De cara a la sociedad y al trabajo, estarás mejor visto si estás casado», me repetía. Y es verdad que entonces el matrimonio era como un certificado de garantía de que todo funcionaba de maravilla, ¿no? Yo le contesté que ya estaba cansado de mentir, pero lo cierto es que ella llevaba razón: por entonces trabajaba en un banco y tuve muchos problemas por ser gay. Jodidos íbamos.

¡Pero menuda liberación quitarme de encima aquel estrés de pensar continuamente cómo miraba y cómo actuaba para que “no se me notara”! Yo gesticulo mucho, parezco más italiano que español, y en aquella época me obligaba siempre a ir con las manos en los bolsillos. «Las mueves tanto que se te va a notar», me repetía. También me cuidaba de no cruzar las piernas al sentarme, cosa que me sale de forma natural. Cada cuatro palabras, decía un taco. Y de muy joven, empecé a fumar tabaco negro, creía que eso me hacía más hombre, hasta que un amigo me dijo: «Vigila cómo coges el cigarrillo». ¿Qué absurdo, no?

Ahora vivo en Cardedeu. Me mudé para estar cerca de mi hija. Y me lo pensé mucho. «Un pueblo», me repetía. ¿Y si le ocasionaba problemas a ella? ¿Y si volvían los comentarios? ¿Y si me convertía en la maricona del pueblo? En la universidad para la tercera edad escuché algún insulto homófobo, no a mí, pero fue desagradable. Aquí, sin embargo, todo es perfecto. La gente me respeta como soy y, además, hay mucha vida cultural. Doy clases de ganchillo en el casal a un grupo de señoras. Como podrán imaginar, no viene ningún hombre, pero digo yo que irá siendo hora ya de romper esquemas, ¿no?

A mí me ha costado mucho llegar hasta aquí y no volveré atrás de ninguna manera. El pasado, pasado está. Ahora por fin disfruto del día a día. ¡Es obvio que estamos mucho mejor que antes! Sin embargo, creo que aún etiquetamos mucho. Que si gay, que si lesbiana, que si hetero. ¿Por qué no hablamos de las personas? Yo soy Pako. Y soy gay, sí. Pero en primer lugar soy Pako.

Imagen: Hanna Jarzabek
Marià Trabal: "Me denunció mi padre por maricón"
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/maria-trabal-denuncio-padre-por-maricon-3958301

Estuve casado. Y tengo dos hijas, pero perdí el contacto con ellas cuando me separé hace 20 años. Desde entonces vivo solo y ahora, con casi 88 años, me las apaño como puedo en este piso social. Voy a comprar solo. A la biblioteca solo. Y cocino y limpio solo. Alguna vez me veo con una prima. Pero cuando me operaron de un ojo, quienes me acompañaron fueron voluntarios de la Cruz Roja. No tengo ningún cuidador. Mi pensión de 426 euros apenas da para sobrevivir y, además, temo que venga alguien y no me sienta a gusto. Cuando vea mis pinturas e intuya que soy homosexual, ¿cómo reaccionará? Mucha gente aún piensa que ser gay es una cosa fea, y no podría vivir con eso en mi propia casa. Claro que me gustaría tener pareja, pero ya es tarde para mí: tengo la sensación de que me robaron la vida y que no pude hacer las cosas como habría querido.

La vergüenza y el miedo los recuerdo de siempre. De joven tuve novias, y me parecían dulces, pero siempre me sentí atraído por los chicos. Me esforcé mucho en apartar de mí ese fantasma. Tanto que, con 23 años, trabajando de publicista en un laboratorio, llegué a inyectarme un extracto testicular porque, imagínense, sentía que la homosexualidad superaba en mí a la heterosexualidad. No pensaba que estuviera enfermo, pero tenía miedo a que me descubrieran. Un día, durante el franquismo, la policía me pilló con un chico. Nos siguieron, nos detuvieron, y nos pidieron dinero. Si pagábamos, dijeron, no nos pasaría nada. Y así lo hice: estaba casado y me aterrorizaba que en casa se enterasen.

¿Que por qué me casé? Con 20 años me enamoré platónicamente de un chico con el que aún mantengo el contacto. Luego alterné hombres y mujeres, y finalmente dejé a las chicas de lado. No me decían nada. Pero la presión era asfixiante. «¿Cómo? ¿No tienes novia?», te decían ya a los 19 años. Y empezaba el runrún y el dedo acusador. Creo que mi madre nunca supo nada, pero cuando ella murió, en 1955, mi padre se ensañó. Una vez, en plena calle, me gritó: «¡Camina bien como un hombre!». Mis hermanos se casaron y me quedé en casa con él. Me escribía anónimos y llegó a denunciarme por comunista y maricón. Imagínense: ¡tuve que ir a declarara la policía! Después de eso me fui a vivir con mi hermano, que siempre se ha sentido avergonzado de mi homosexualidad, aunque nunca hayamos hablamos del tema. Y cuando gané una beca para estudiar inglés en Londres, huí.

Allí conocí a mi mujer, una italiana con la que me casé en 1960. Supongo que me pareció el atajo más corto para zanjar las habladurías. Duramos bastante, pero yo, lo reconozco, fui un mal marido. Al principio la cosa fue bien. Pero luego, lo poco de hombre macho y de jefe de familia que había en mí se acabó. Es la primera vez que lo digo tan claro. Fue un error mío y lo pagué. Hablaba en sueños y mi mujer se dio cuenta de qué pasaba. Me dijo que no lo comprendía, pero que hacía esfuerzos por tolerarlo. Aquello me hundió y nos separamos. Pero entonces ya era tarde para casi todo.

Me fui sin nada. Y me da igual, porque solo quería acabar. Ahora me siento libre, pero nunca hablo de mi sexualidad con parientes o amistades. Ellos ni siquiera se plantean que yo pueda ser homosexual y a veces hacen comentarios despectivos. ¿Qué por qué doy entonces este paso? No sé. Creo que un día me iré, pero que al menos mi voz se quedará aquí y, ojalá, contribuya a limpiar la mentalidad de la gente.

Imagen: Hanna Jarzabek
Maite Torres: "Mis vecinos no saben que soy lesbiana"
http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/maite-torres-mis-vecinos-saben-que-soy-lesbiana-3958300

“Me estás hablando como un chico lo hace a una chica”, me dijo un verano una muchacha. Yo había tenido algún noviete, pero mi atracción por las chicas había ido creciendo de forma natural. Siempre había sido rebelde, me subía por los tejados, por los árboles. «Machota», me llamaba mi madre. Con 16 años, viví mi primera historia homosexual. Luego llegaron otras. Con chicas. Con chicos. Y luego… luego llegó el convento.

Yo iba a un colegio de monjas y había una de la que estábamos enamoradas. Creo que esa fue la razón por la que entré. ¡Qué se yo! Tenía 18 años y solo pasé allí nueve meses. La comida era escasa, estaba mal cocinada y me dañó el estómago. Además, las reglas eran muy duras: pensaban que el fervor religioso pasaba por la humillación. Yo no estaba bien, y las religiosas decidieron que me fuera. Al poco logré la readmisión y, a los dos años, me fui a otra ciudad. Allí conocí a otra monja, esta vez de clausura, y decidí entrar de nuevo en un convento. Durante ocho años fui muy feliz. Pero me enamoré de mi madre maestra y los males volvieron. Algo en mi naturaleza no me dejaba estar allí. Con el psiquiatra no me sinceré porque jamás me quedaba a solas con él. El único que conocía mis «problemas» era mi confesor, que me repetía que me dominara. Y yo lo intentaba, pero de aquella lucha solo sacaba insomnio y dolores de cabeza. Al final me fui.

Lo pasé fatal. ¿Qué haría con mi vida? Encontré trabajo como enfermera y empecé un periodo tumultuoso con experiencias bisexuales. Me quedé embarazada y arreglé un matrimonio con un señor con dos hijos. La cosa fue mal. A mí él me resultaba desagradable y era violento. Yo intentaba ser perfecta y, durante años, me sumí de nuevo en la lucha. Hasta que una Navidad no pude más. Mi hijo, de 9 años, mi hija, de 8, y yo nos fuimos de allí en bicicleta. «Papá y yo siempre hemos sabido que eras diferente», me escribió al poco mi madre. Qué alivio. Con ella, todo estaba bien. A mi hijo, en cambio, le costó un poco más, aunque ahora puede hablar del tema abiertamente.

Las cosas no eran fáciles. Cuando conocí a Rosa, que también tenía hijos, me enamoré y formamos una gran familia. Durante 14 años fuimos muy felices. Trabajamos muy duro y nos hacíamos pasar por primas, pero en el barrio supongo que se daban cuenta. A veces llamaban por teléfono y gritaban: «¡Tortillera, asquerosa, lesbiana!». La única preocupación era el trabajo. Las dos éramos cuidadoras y temíamos perderlo. ¿Cómo sacaríamos adelante a los niños? Pero como nosotras había muchas. Entonces se consideraba que solo el hombre tenía sexualidad y, de alguna manera, podíamos disfrutar de esa libertad de ser invisibles.

Con Rosa aún somos amigas, vamos juntas de vacaciones y a las reuniones cristianas LGTB. Sin embargo, los secretos han vuelto. En los apartamentos para mayores donde vivo no le he dicho a nadie que soy lesbiana. ¡Aún hay mucha gente que nos ve como a tigresas asalta-mujeres! Eso me hace sentir sola, pero mis vecinos no lo entenderían. Aquí hay una mujer a la que, por llevar pantalones, le llaman «la lesbiana». Ni idea de si lo es, pero ojalá viniera un día y me dijera: «Maite, que soy así». ¡Qué alegría me llevaría! 

DOCUMENTACIÓN
Fotoreportaje “Flores de otoño” publicado en “El Periódico”
Hanna Jarzabek, 2015-02-25

https://hannajarzabek.wordpress.com/2015/02/25/fotoreportaje-flores-de-otono-publicado-en-el-periodico/
El hombre llamado Flor de otoño
Hanna Jarzabek, 2015-02-10
https://hannajarzabek.wordpress.com/2015/02/10/el-hombre-llamado-flor-de-otono/
“Flores de otoño” y otros proyectos – BTV, Barcelona
Hanna Jarzabek, 2015-01-27
https://hannajarzabek.wordpress.com/2015/01/27/flores-de-otono-y-otros-proyectos-btv-barcelona/
La exposición de “Flores de otoño” se acerca: proyecto sobre personas LGTB mayores
Hanna Jarzabek, 2014-11-14

https://hannajarzabek.wordpress.com/2014/11/14/la-exposicion-de-flores-de-otono-se-acerca-proyecto-sobre-personas-lgtb-mayores/
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ENLACES
Centre Civic Jardins de la Pau | Hanna Jarzabek · Las Invisibles

http://imatge.ccjardinspau.org/las-invisibles/
Fundació Enllaç
http://www.fundacioenllac.cat/

lunes, 8 de diciembre de 2014

#hemeroteca #activismo | Entrevista exclusiva a Leopoldo Estapé, voluntario y vicepresidente de Gais Positius

Entrevista exclusiva a Leopoldo Estapé, voluntario y vicepresidente de Gais Positius
Eduardo Nabal | Diario Progresista, 2014-12-08

http://www.diarioprogresista.es/entrevista-exclusiva--a-leopoldo-estape-voluntario-y-vicepresidente-de-gais-58718.htm

Voluntario y vicepresidente de Gais Positius. Colabora en la formación de voluntarios, representa a la asociación en diferentes actos o reuniones (comisión gente mayor LGTB Ajuntament de Barcelona, por ejemplo). Colaborando con distintas asociaciones, como voluntario, ha organizado las exposiciones "Las relaciones homosexuales a través de la historia" (2010) o "VIH en POSITIU" (2011).

Diario Progresista: ¿Qué es el grupo de Estudios Sobre la Homosexualidad? ¿Por qué supongo que tendrá un origen y unas personas que se han encargado de su continuidad?

Leopoldo Estapé: El Grupo de Estudios sobre Homosexualidad fue un grupo de trabajo creado en el seno de la Coordinadora LGTB de Catalunya, los materiales que se fueron recopilando dieron origen a este grupo de Facebook y el blog L’Armari Obert.

D.P.: La idea de los gays y lesbianas notables es en principio bien válida. Los heteros tienen sus héroes o antihéroes e incluso la Historia Oficial ha negado la verdadera orientación o identidad de muchos personajes célebres. Pero surge la pregunta del millón ¿A quién van dirigidos en el fondo a la comunidad LGTB o a una sociedad que debe vernos llenos de excelencias?

L.E.: Los historiadores supuestamente serios han despreciado la sexualidad de los personajes históricos, llegando a negar cualquier indicio de homosexualidad y heterosexualizando el contenido de sus conclusiones históricas. Visibilizar esta realidad no es por curiosidad o morbo, ni es anecdótico. Es imposible conocer como era una sociedad sin conocer como toleraban, respetaban o perseguían a las diferencias. Intento que estas publicaciones lleguen al conjunto de la sociedad, aunque cuando escribo en medios generalistas siempre aparece un grupo minoritario que opta por la descalificación y el insulto.

D.P.: Hace poco celebrábamos el Día Mundial Contra el SIDA, un campo en el que habéis trabajado mucho desde el activismo (cultural o no). Nos encontramos con retrocesos preocupantes como ha ocurrido con las mujeres y la ley del aborto. ¿Hay redes o grupos suficientes para dar respuesta a la desinformación o la serofobia renovadas?

L.E.: Vivimos un momento crucial a la hora de dar respuestas al VIH/sida. Los avances biomédicos en el terreno de la prevención o la investigación de las vacunas abren nuevas vías de respuesta. Pero los recortes o la ausencia de liderazgo de las autoridades sanitarias (especialmente la nefasta actuación de la ministra Ana Mato) ha cerrado servicios esenciales o ha motivado que las ONG que trabajamos en este sector estemos en una situación muy precaria. El estigma o la discriminación contra las personas que vivimos con VIH sigue siendo muy alto y esto repercute tanto en nuestra calidad de vida y nuestros derechos, como dificulta el avance contra la epidemia.

Gracias a la TARGA, en España, hoy más del 60% de las personas VIH+ tienen la carga viral indetectable, pero los porcentajes de nuevos positivos entre HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres) siguen aumentando. Es importante dar una respuesta serena a esta realidad, con información sobre reducción de riesgos, potenciación de la prueba del VIH e información y acceso a terapias complementarias que eviten nuevas infecciones.

Esta falta de liderazgo, junto a la ausencia de campañas de prevención e información, está significando un considerable aumento de nuevos casos de ITS, con diagnósticos positivos entre una población cada vez más joven. No olvidemos que España está a la cola en la UE a la hora de dar una formación sexual en las escuelas.

D.P.: Las mujeres también han tenido sus grandes nombres. Incluso las transfeministas han reivindicado a sus pioneras. Pero la impresión que se da es que la gente -como decía Billy Wilder en “Sunset Boulevard”- muy amable con uno cuando se está muerta pero en vida nadie es profeta ni en su tierra ni en su tiempo. ¿Es algo muy del estado español o no conoce fronteras?

L.E.: El estado español ha sido pionero a la hora de reconocer la igualdad de derechos, pero subyace una cultura machista y heterosexista que aparece constantemente. No olvidemos el lamentable espectáculo del “Caso Arny” de hace solo dos décadas en donde se criminalizó a los homosexuales que acudían a este local, o que las denuncias por agresión homofóbica en España son superiores a las agresiones por xenofobia o racismo. Hace escasos días hemos visto con estupefacción como el regulador publicitario ha pedido explicaciones a un anunciante por la presencia de dos hombres besándose.

Esto se traduce también en un lenguaje discriminador utilizado en muchas ocasiones por los medios de comunicación que aún tratan en masculino a mujeres trans. Este trato también lo podemos encontrar en los historiadores “serios” que hablan en femenino de personajes históricos como Antonio de Erauso, “La monja alférez”, a pesar de que estos fueron su nombre e identidad escogidos libremente. En el año Greco se ha omitido deliberadamente los indicios que señalan una supuesta homosexualidad de este genial pintor.

D.P.: La mitología tiene sus pros y sus contras. A veces conocer a tus ídolos puede ser todo un chasco. ¿Cómo has vivido tu eso? ¿Debemos aprender a separar al autor de su obra o nunca del todo?

L.E.: El mito sirvió en la antigüedad para interpretar una realidad que no se entendía, la razón los transformó en leyendas o literatura. Idealizar a un referente histórico es huir de la realidad. Personalmente apuesto por conocer la vida de las personas tal cual, con sus pros y sus contras, ya que se aprende de las virtudes, pero aun mas de los errores.

D.P.: Ahora se empieza a hablar no sólo de los adolescentes y el bullying o de los niños mariquitas y bolleras sino del ostracismo al que se ven sometidos los gays de la tercera edad. Pero me parece peligrosa la generalización. Es cierto que en la comunidad gay también existe el machismo, el racismo y el edadismo. Pero estos fenómenos no son exclusivos de la comunidad LGTB. Solo que se pueden acentuar por ofensas simbólicas o materiales que muchas veces vienen también de una sociedad heterosexista. ¿Cómo ves tú el futuro de las viejas generaciones?

L.E.: Cuando planificamos el futuro de los espacios y residencias para personas mayores LGTB, imaginamos una sociedad tolerante y respetuosa en que estos espacios puedan compartirse libremente y sin ningún tipo de discriminación por parte de nadie. Pero la realidad es muy dura.

El estudio elaborado por parte de la FELGTB el pasado año, “Diversidad y convivencia en los centros educativos" nos muestra un alto grado de homofobia en las escuelas del estado español. Los insultos, las burlas, las agresiones siguen presentes, ser distinto significa pagar peaje desde la infancia. Hay escuelas que niegan la identidad trans de sus alumnos y la justicia les la razón. Los docentes que trabajan esta realidad lo hacen por iniciativa propia, pero con escaso apoyo de las autoridades educativas.

No podemos olvidar que nuestro colectivo no está libre de fobias, que tendemos a agruparnos en sub-etiquetas y despreciamos también a quien no forma parte de ellas. Que muchos homosexuales desprecian a lesbianas, bisexuales o identidades trans, que se valora lo joven y se desprecia a los mayores y que hay un alto grado de serofobia, a pesar de la elevada incidencia del VIH entre nosotros. Los resultados actualizados del estudio “La percepción del estigma en las personas con VIH” de Maria José Fuster Ruiz de Apocada (SEISIDA) son altamente descorazonadores.

Nos queda mucho por hacer, el trabajo debe empezar en las escuelas, las leyes deben penalizar la discriminación y la agresión lgtbfóbica, y el machismo homofóbico debe ser expulsado de los canes de TV. Para ello es esencial que el activismo LGTB sea fuerte, independiente de los poderes públicos y con medios propios que le permitan luchar por sus objetivos. Nuestra presencia en este tiempo de regresión democrática es sumamente importante.