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viernes, 22 de noviembre de 2019

#hemeroteca #vih #memoria | Barcelona rememora los años de lucha contra el VIH


Imagen: El País / Joaquim Roqueta
Barcelona rememora los años de lucha contra el VIH.
El Centro LGTBI explora su archivo para divulgar la historia local del colectivo en un ciclo cultural.
Javier Íñiguez | El País, 2019-11-22
https://elpais.com/ccaa/2019/11/14/catalunya/1573752044_297660.html

Joaquim Roqueta contrajo el VIH en 1990, nueve años después de la aparición del virus en Barcelona. El estigma contra esta infección de transmisión sexual no había disminuido con la nueva década, pese a los tímidos intentos de la farándula local —con figuras como el director Ángel Pavlovsky o la actriz Carmen Conesa— de darle visibilidad. Ante la ausencia de medicación efectiva y el vacío informativo sobre cómo combatir al virus, varios miembros de la Coordinadora Gai-lesbiana -una entidad social de la época- optaron por crear lo que, a efectos prácticos, fue un grupo de duelo. A altas horas de la noche y de forma clandestina, los afectados se juntaban para comprobar quién había sobrevivido una semana más. “Nos reuníamos cuando no quedaba nadie de la coordinadora. Me desvinculé un poco de aquel grupo. Era demasiado duro”, reconoce Roqueta, actual presidente de la asociación Gais Positius.

El Centro LGTBI de Barcelona, el equipamiento municipal de referencia para el colectivo en la ciudad, otorga hoy un espacio de reconocimiento y memoria a todas las personas del colectivo que lucharon —y luchan— contra el estigma que aún arrastra el VIH. Estas instalaciones, que aún no han cumplido su primer año, exponen hasta el 31 de enero un ciclo dedicado al virus con ocho conferencias, cinco películas, dos talleres de escritura creativa y un recorrido histórico, entre otras actividades.Todas ellas coexisten con una exposición de folletos informativos y carteles artísticos de la época, provenientes en su mayoría del Centro de Documentación Armand de Fluvià.

El objetivo principal de las comisarias de la exhibición, Linda Valdés y Nancy Garín, es reflejar la realidad local de Barcelona. “Deseamos que la gente del barrio asuma que este es un espacio donde pueden adquirir otros conocimientos”, expresa Valdés. “La idea es persuadirles de que vengan y reflexionen sobre cómo reaccionamos como sociedad ante crisis humanitarias”, añade. Garín reivindica el valor de la historia: “Tenemos la necesidad de saber cómo hemos llegado hasta aquí. Mucha gente joven viene y no tiene ni idea. Esto se nota en su actitud, por ejemplo, al perderle el miedo al VIH”. El director del Centro LGTBI, Andreu Agustín, espera que ciclos como este ayuden a poner en valor el triángulo histórico del ambiente LGTBI barcelonés, antiguamente delimitado por los barrios de Sant Antoni, Poble Sec y el Raval. “Así como el centro LGTBI de Nueva York puso en el mapa al Village, aquí podría suceder lo mismo”, expresa Agustín.

La exposición coincide con el vigésimo quinto aniversario de Gais Positius, una coincidencia clave para determinar la temática de esta exposición trimestral. “Este aniversario es fundamental para el proyecto”, afirma el director del espacio. Cada vez más, añade, “los ciclos van a contar con la colaboración de las entidades”. Una idea con la que las comisarias se muestran de acuerdo: “Es mucho más potente entender el trabajo desde la colectividad”, apunta Valdés. “Estas luchas deben ser una experiencia para juntarnos. Al bailar nos hacemos visibles”, reivindica esta investigadora. “Es el buen vivir”, añade Garín, “que no es lo mismo que vivir bien”.

La PrEP en España
El reto de la época actual respecto al VIH, opina Roqueta, es alcanzar ese “buen vivir”: una calidad de vida digna para todos los supervivientes del VIH. “Muchas de las personas que sobrevivieron arrastran secuelas neurocognitivas por la medicación, además del sufrimiento psicológico causado por el estigma”, explica.

La lucha contra nuevas infecciones, no obstante, continúa. También con recientes estrategias, como la profilaxis pre-exposición (PrEP). Roqueta se muestra conforme con la aprobación en España de esta terapia antirretroviral. La PrEP evita la transmisión del VIH a personas sin el virus que mantienen relaciones sexuales de riesgo. “No es simplemente una pastilla. Es una estrategia de control mediante asistencia médica”, concluye.

lunes, 18 de noviembre de 2019

#hemeroteca #vih #memoria | La lucha contra el sida en Barcelona: 3.500 muertes entre 1986 y 1998

Imagen: El Periódico / 'Gent positiva' en el Centre LGTBI de Barcelona
La lucha contra el sida en Barcelona: 3.500 muertes entre 1986 y 1998.
Una muestra del Centre LGTBI recoge documentación de los años 80 y 90, la cual refleja la ignorancia inicial. Ahora que la enfermedad es crónica, los médicos trabajan por que el colectivo viva una buena vejez.
Beatriz Pérez | El Periódico, 2019-11-18
https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20191118/centre-lgtbi-7737248

Entre 1986 y 1998, un total de 3.451 personas fallecieron en Barcelona a causa del VIH/sida, según cifras de la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB). 1986 es el año en que se le puso nombre al virus de inmunodeficiencia humana, cuyo primer caso en España se había registrado cinco años atrás en el Hospital Vall d'Hebron de Barcelona. 1998 fue el año en que apareció la medicación que convirtió en crónica una enfermedad hasta entonces mortal. La exposición 'Gent positiva: VIH i sida, relats locals d'una història global', en el Centre LGTBI de la capital catalana (Comte Borrell, 22), es un viaje a los años 80 y 90 que repasa la lucha y resistencia al sida protagonizada por los movimientos y colectivos sociales. Al VIH se le llamaba entonces la "enfermedad de las tres haches": la padecían, principalmente, los homosexuales, hemofílicos y heroinómanos.

"Hoy la gente puede llevar una vida normal, pero no estamos aquí por casualidad, sino porque mucha gente ha levantado la voz", explica Linda Valdés, comisaria de la exposición junto a Nancy Garín. La muestra, con la vista puesta en el 1 de diciembre (Día Mundial de la Lucha contra el Sida), forma parte de un ciclo de actividades gratuitas sobre VIH que el Centre LGTBI de Barcelona desarrollará desde noviembre hasta finales de enero. "Todavía hay que trabajar con el estigma asociado al VIH", advierte Valdés.

La exposición recoge desde panfletos informativos hasta carteles que llamaban a la prevención y desestigmatización del VIH/sida, pasando por ilustraciones de artistas como Javier Mariscal o plafones que explican la fundación de diferentes entidades como, por ejemplo, Gais Positius, que cumple 25 años a finales de mes. La muestra (cuya gran parte del material forma parte del archivo del centro) revela también cómo la década de los 80, que comenzó con la alerta generada por el VIH/sida, dio lugar a momentos de incertidumbre, miedo, estigma y exclusión social.

Giro en el activismo
La emergencia de la situación movilizó a numerosas comunidades. El colectivo LGTBI daba, con la enfermedad, un giro a su lucha: tras 40 años duramente reprimido por la dictadura franquista, se veía de repente obligado a resistir ante una enfermedad que le afectaba de lleno y que desconocía por completo. La urgencia era de carácter médico y científico, pero también había que responder desde los ámbitos legal, social y afectivo.

"Al principio, la urgencia era saber qué pasaba. Hasta que se encontró la manera de frenar las muertes: utilizando el condón. A partir de entonces, la lucha se centró en la prevención", cuenta Valdés. Entidades como la Coordinadora Gai-Lesbiana, Stop Sida o Gais Positius comenzaron a organizar, cada 1 de diciembre, el Gran Ball de solidaridad con las personas seropositivas. "Era una manera festiva de hacer frente a la muerte", explica por su parte Nancy Garín. La última edición, la vigésimo primera, se celebró en el 2009.

"Los años de lucha contra el sida se vivía un ambiente horrible. Muchos compañeros morían. No había ningún tipo de tratamiento, así que era una especie de castigo. Veníamos de una cierta libertad y, de repente, mucha gente empezó a morir", explica Andreu Agustín, el director del Centre LGTBI de Barcelona.

Lo dice también Joaquim Roqueta, presidente de Gais Positius. "Muchos hombres seropositivos se acercaban a la Coordinadora Gai-Lesbiana. Así se creó, dentro de ella, un espacio llamado Gais Positius, que posteriormente se convirtió en una entidad aparte", relata Roqueta. "Era my duro. Eran los años de Ronald Reagan, Margaret Thatcher, el papa Wojtyla. Esta era la enfermedad de las putas, los 'yonkis' y de los maricones. No sabíamos cómo se transmitía y había tanto desconocimiento -incluso dentro del mundo médico-, que provocaba mucho rechazo", asegura.

La ignorancia causaba situaciones especialmente dolorosas. "A algunos compañeros sus familias les quemaban toda la ropa. Otros, que habían pedido ser enterrados una vez murieran, eran finalmente incinerados por miedo". En este contexto, la lucha de Gais Positius se centró también en la consecución de la ley de parejas de hecho (y, posteriormente, el matrimonio igualitario) porque las muertes por VIH reflejaban, aún más, la "vulnerabilidad" que existía dentro de las parejas del mismo sexo, así como con sus respectivas familias.

La aparición de la pastilla anti-VIH
En la lucha contra el VIH, una vez este se convirtió en crónico, también marcó un momento importante la aparición, en el 2012, de la profilaxis preexposición (PrEP). Es la pastilla preventiva anti-VIH: el usuario la ingiere cuando sabe que va a tener relaciones de riesgo (es decir, sin preservativo). El Gobierno socialista ha anunciado recientemente que pasará a estar financiada por el Ministerio de Sanidad; hasta ahora, los usuarios la conseguían por Internet o bien participando en estudios de investigación.

"Actualmente el riesgo está en el 'chemsex'", explica Nancy Garín. El 'chemsex' consiste en la mezcla, por parte de hombres gais, de relaciones sexuales con ciertas drogas con el fin de potenciar el encuentro sexual. "Es producto del neoliberalismo extremo que lleva a las personas a la falta de empatía. Una individualización de la existencia. Salir de uno mismo para estar con el otro cuesta mucho", dice Garín.

Destino: la vejez
Ahora, por primera vez en la historia, la sociedad está asistiendo al envejecimiento de las personas con VIH, un "hecho histórico", en palabras de Fátima Brañas, jefa de Geriatría del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid. "Las personas con VIH envejecen de forma precoz y, a edades más tempranas, presentan problemas de personas mayores, como la depresión, una mayor fragilidad, menos autonomía. También tienen secuelas de los medicamentos del principio, como lipodistrofia", cuenta Brañas. Según ella, las personas con VIH presentan signos de la tercera edad a los 50 años, en vez de a partir de los 65 como el resto de la población. "Está demostrado que el envejecimiento es precoz. Y esto es muy importante a la hora de abordar a estos pacientes, que pensaban que no llegarían tan lejos".

Junto a Matilde Sánchez, médica del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal (Madrid), Brañas está realizando una investigación (en 11 hospitales españoles, con más de 750 pacientes) para estudiar aspectos como la fragilidad, la función física y otros síntomas geriátricos en pacientes con VIH. "El objetivo es que esta población no solo envejezca, sino que lo haga de la mejor manera posible. Queremos tener una fotografía de cómo envejecen las personas con VIH y de los cuidados que necesitan", concluye Brañas.