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martes, 5 de noviembre de 2019

#hemeroteca #feminismo | Radicalmente feministas

Imagen: El Salto
Radicalmente feministas.
El movimiento feminista autónomo de Euskal Herria tiene una gran certeza: “Tenemos que evitar ser instrumentalizadas por el sistema”. Un feminismo anticapitalista y antirracista son los ejes que han obtenido el consenso de las 3.000 mujeres que han participado en este encuentro histórico.
Gessamí Forner | El Salto, 2019-11-05
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/radicalmente-feministas

Hay temas de debate (prostitución, autodefensa, maternidad), pero si los decibelios y fruición de los aplausos pueden usarse como medidor de consensos en el movimiento feminista autónomo de Euskal Herria, el más relevante es este: “Debemos evitar ser instrumentalizadas por el sistema. Hay que estar atentas y seguir tejiendo un discurso subversivo desde los márgenes”, resumió Josebe Martínez, de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, en la mesa que llevaba por título ‘Observando las entrañas del movimiento feminista’.

El movimiento feminista se reunió durante el puente del primero de noviembre en Durango. Tres mil mujeres acudieron a la cita cargadas de mochilas, esterillas, ilusiones y expectativas. El encuentro de Euskal Herria se celebra aproximadamente cada diez años desde 1977 y establece la agenda política para la próxima década. También sirve como sondeo y aproximación en colectivos de otras latitudes, dado que se celebra antes que el de Catalunya y el estatal.

Durante las tres jornadas de trabajo se habló largo y tendido sobre feminismo, anticapitalismo y antirracismo. Feminismo, anticapitalismo y antirracismo. Todo tiene que ir junto. De lo contrario, viraría al “feminismo simpático, el de la igualdad y el del yo”, señalaba Amaia Zufia, del Bilgune Feminista. “Nosotras no somos eso y ese es el reto: seguir siendo las revolucionarias. Nuestro feminismo no es espectáculo ni producto de consumo”.

Pero a pesar de la supuesta imbricación entre las tres luchas, el primer día destacó por la interpelación de las feministas racializadas a las blancas y por la agresión racista a ponentes por parte de varias asistentes, “tanto verbal como invadiendo su espacio y cuerpo”, señala el comunicado de la organización. Esa misma noche, la del viernes, hubo otra agresión a varias mujeres en el parking de furgonetas. En este caso, la agresión fue sexista. Para ambos casos la organización activó el protocolo interno de agresiones y redactó sendos comunicados de apoyo que leyeron públicamente antes de dar comienzo a las jornadas de trabajo.

En el encuentro tuvieron la palabra las ‘baserritarras’, las trabajadoras del hogar, las pensionistas, las trans, las bolleras, las feministas de Hegoalde y las de Iparralde, las racializadas, las marxistas, las libertarias y las abertzales, las jóvenes y las históricas, pero hubo una ausencia susurrada por la generación del medio: la maternidad. En la mesa de Cuerpos y sexualidades no hubo una ponencia sobre violencia obstétrica y el taller Café para madres fue organizado un día antes. ¿Qué le pasa al feminismo con la maternidad? “La maternidad nos quita puntos en el carné de feminista”, exclamó una mujer con hijos pequeños en el Café para madres. “¡Pero si la maternidad es una elección personal!”, adujo una feminista mayor durante la micro asamblea que puso fin a las jornadas. “¿Pero lo personal no era político?”, le respondió una mujer racializada.

La diversidad es la palabra que quizá más se ha repetido durante las jornadas. El último día, la portavoz de EHko Emakumeen Mundu Martxa, Itziar Gandarias, se atrevió a nombrarla desde la sinceridad: “Somos diversas y la gestión de la diversidad es muy compleja porque genera tensiones”. Esa tensión fue quizá la que planeó en la sala cuando desde el Bilgune insistieron en que este año no hay que llamar a la huelga el próximo 8M. “Ya estamos cansadas de huelgas y, además, en enero habrá una huelga general en Euskal Herria con motivo de la Carta de los Derechos”, indicaron. La Coordinadora del 8M aún no ha tomado una decisión y los colectivos siguen reflexionado sobre qué formato de protesta resultaría más conveniente en 2020.

Diversidad
La diversidad cruzó tanto la mesa de ‘Decolonialidad’ como la de ‘Cuerpos y sexualidades’. Mientras las feministas racializadas se centraron en la necesidad de espacios no mixtos donde construir su propio discurso y que este sea respetado por las blancas, las feministas trans hicieron un llamamiento a “dejar de poner el foco en los genitales y que los espacios feministas sean más inclusivos y seguros con todas las mujeres. Todas, sin asterisco”. Consideran que el asterisco “recalca que hay mujeres y otras mujeres. Basta con escribir la palabra mujeres y que pensemos que hay mujeres y mujeres alineadas con ser mujer”, insistieron Katrina Guiérrez y Bryn Hounsell, del colectivo Ozen.

La mesa terminó con un turno de preguntas muy emotivo en el que hubo un empático cruce de intervenciones entre una de las ponentes, mujer trans, y una de las asistentes, una persona transgénero masculina feminista. “A ti no te dejan entrar y a mí me quieren echar, cuando el movimiento feminista debería ser la casa de todos los cuerpos violentados por el patriarcado”, resumió la asistente sobre la transfobia y la transmisoginia. “El género es un pifostio”, añadió desde la mesa Bryn Hounsell, arrancando una cariñosa carcajada del público.

Otro de los temas que se esperaban calientes era la prostitución. El movimiento abolicionista de Euskal Herria organizó un taller, pero no fue ese taller el que concitó expectativas, sino el debate sobre prostitución moderado por la periodista Maite Asensio, del periódico ‘Berria’. En la conversación destacaron la exposición de ideas desde el respeto, tanto por parte de las abolicionistas como, por ejemplo, las posturas de Medeak y Feministalde. Ambos colectivos se mostraron críticos con el abolicionismo y el regulacionismo, y situaron el debate en la necesidad de “ser capaces de identificar acuerdos y abordar la prostitución desde una perspectiva histórica y siendo conscientes de que es un fenómeno complejo”.

El momento más tenso de la mesa ‘Construyendo vidas libres de violencia’ llegó con la autodefensa. El colectivo Farrukas es el que organizó en Iruñea las manifestaciones nocturnas con antorchas para denunciar las agresiones sexistas ocurridas en espacios festivos. ¿Por qué esa liturgia de vestirse de negro y salir de noche con antorchas? “Porque queremos que los tíos sientan miedo”. Fueron claras, fueron incisivas y fueron más allá: “Nos han criticado muchísimo. Así que nos reunimos colectivamente para reflexionar y nos reafirmamos en nuestros pensamientos. Socialmente no está aceptado que las mujeres mostremos rabia, ¿pero cuándo los tíos se van a responsabilizar de la violencia que ejercen?”.

Y destacaron que el ex alcalde de la ciudad se apropió de buena parte de la lucha del movimiento feminista con el caso de los cinco violadores de Sevilla, conocidos como la Manada. “Si un alcalde quiere salir en la foto, que el próximo 25 de noviembre done 25 pisos para mujeres maltratadas”. Les aplaudieron muy alto y muy fuerte.

El colectivo de feminismo gitano Amuge cerró la última mesa y dedicó su palabra al agradecimiento y a hacer un pequeño resumen que volvió a unir a las asistentes en un feliz aplauso: “Qué paso tan importante que esta mesa de feminismos de Euskal Herria la cierre una gitana. Cuando nos habéis preguntado con quién debemos luchar, os digo que con vosotras. Cuando me preguntáis que cómo, os digo que juntas. ¿Y dónde? En los barrios. ¡Mira qué fácil!”.

Micro asambleas
Tras la mesa del domingo, la organización dividió a las participantes en micro asambleas de 35 mujeres a las que invitó a responder a las preguntas de qué objetivos y tareas tiene el movimiento durante los próximos diez años, tanto interna como externamente. Cuidados en los colectivos, tejer redes, formar alianzas, liderar la comunicación en las redes sociales, abolir la Ley de Extranjería y apostar por una renta básica universal o de las iguales fueron algunos de los retos que aparecieron en uno de los grupos.

La tarde terminó con una manifestación por Durango y un acto final en Landako Gunea para despedir a las asistentes. De entre las 3.000 mujeres que acudieron a la cita, 900 pernoctaron en la escuela del pueblo, otras en furgonetas en un parking habilitado para la ocasión por el municipio. El primer día se sirvieron 199 kilos de lentejas, y 180 de alubias el segundo. El bar de delante del pabellón donde se realizaron las jornadas habilitó la primera planta como taquilla para las cientos de mochilas y esterillas, divididas pulcramente por unas cartulinas que indicaban la provincia de procedencia de sus dueñas. Y 600 mujeres participaron en algún momento como voluntarias en las tareas de organización del encuentro: atender la puerta, el dispensario de los auriculares para la traducción, recoger sillas y mesas, volver a ponerlas, cocinar, atender, cuidarnos entre todas.

“Estas jornadas han marcado un punto y aparte para visibilizar la fuerza del movimiento feminista. Hemos visto que hay pulmón. Un pulmón fuerte y diverso”, destacaron las organizadoras de Salda Badago tras cerrar el encuentro.

sábado, 2 de noviembre de 2019

#hemeroteca #feminismo | Durango, el epicentro del feminismo vasco

Imagen: Deia / V. Jornadas Feministas de Euskal Herria en Durango
Durango, el epicentro del feminismo vasco.
Alrededor de 3.000 mujeres participaron ayer en las V Jornadas Feministas de Euskal Herria, foro que definirá la agenda del movimiento.
Deia, 2019-11-02
https://www.deia.eus/2019/11/02/sociedad/euskadi/durango-el-epicentro-del-feminismo-vasco

Durango se convirtió ayer en el epicentro del feminismo. Más de tres mil mujeres abrieron brecha en las V Jornadas Feministas de Euskal Herria, un encuentro de tres días en el que se debatirá las principales líneas estratégicas que definirán la agenda política del movimiento de los próximos años. Las primeras jornadas se celebraron en Leioa en diciembre de 1977 y desde entonces se han ido organizando jornadas en varios momentos, en 1984 y 1994 en el Campus de la UPV de Leioa, y en 2008 en la Escuela Náutica de Portugalete. Ayer le tocó el turno a Durango, donde se trataron y se abordarán numerosos temas: sexualidad, prostitución, aborto, mujer y medicina, patriarcado, modelo de militancia, distribución del trabajo, violencia sexista, cuerpos e identidades...

Las más madrugadoras comenzaron a inscribirse a las 08.30 de la mañana, sin embargo, la mayoría llegó para el acto de bienvenida. La feria de Landako se quedó pequeña para acoger a las 3.000 almas que arrancaron con ganas la intensa jornada que les quedaba por delante con multitud de talleres, debates y actuaciones. Desde la organización destacaron ayer que “no se ha conseguido una cifra así desde que se celebraron las primeras Jornadas Feministas de Euskal Herria en 1977”. La reclamación de poner las vidas en el centro fue el hilo conductor de las mesas e intervenciones de la mañana.

Tomaron la palabra mujeres de distintos colectivos como Etxalde, Itaia, Bilgune Feminista, Oneka y las Trabajadoras no domesticadas. Cada una hizo aportaciones desde su posición. Etxalde puso el acento en la soberanía alimentaria, haciendo hincapié en la procedencia y la calidad de lo que comemos. “Más allá del rendimiento económico, queremos una agricultura que cuide a la tierra, los animales y las personas”, afirmó Amets Ladislao.

La “falta” de pensiones dignas fue el tema de discusión de Oneka. También explicó las razones de dicho problema Nekane Berriotxoa: “Esto viene por varias razones: por un lado la falta de reconocimiento del trabajo reproductivo y de cuidados; por el trabajo realizado en puestos feminizados y por trabajos hechos fuera de casa sin comentarios”. Josefina Roco, del colectivo de Mujeres no domesticadas, fue más allá afirmando que “para nosotras la situación de las mujeres internas es la esclavitud del siglo XXI que debe desaparecer. Y no olvidemos que los que ahora vienen de Latinoamérica, antes lo hacían desde Extremadura, Andalucía...”. Por ello, insistió en la importancia de revisar quién y cómo están sosteniendo la vida. La participante del colectivo Itaia reclamó la soberanía de las mujeres, fuera de la dependencia de un estado. “No podemos conseguir poder si las mujeres estamos dentro de los aparatos estatales o proponiendo reformas. No creemos que se pueda construir un sistema justo desde ahí, al menos mientras sigue siendo un sistema que tiene como base la explotación”. Y por último, Naia Torrealdai, de EH Bilgune Feminista abogó por repensar la lucha de clases desde una visión poliédrica. “El objetivo es conseguir una lucha unificada desde la interdependencia”, explicó. Por la tarde el debate de la decolonialidad fue protagonista de las actividades.

#hemeroteca #feminismo | Las feministas racializadas alzan la voz

Imagen: El Salto / Leocadia Bueriberi interviene en las Jornadas 'Salda badago'
Las feministas racializadas alzan la voz.
El discurso de las feministas racializadas se impone ante el feminismo blanco en las quintas Jornadas Feministas de Euskal Herria, que durante tres días reúne a 3.000 mujeres en el municipio de Durango.
Gessamí Forner | El Salto, 2019-11-02
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/las-feministas-racializadas-alzan-la-voz-en-euskal-herria

Las feministas racializadas pusieron ayer en evidencia al feminismo blanco y hegemónico en las quintas Jornadas Feministas de Euskal Herria, que se celebran durante este puente de noviembre en el municipio de Durango bajo el título ‘Salda badago’ (‘Hay caldo’, en castellano) y cuentan con la presencia de 3.000 mujeres.

Cuando llega el otoño, la mayoría de tabernas vascas cuelga el cartel de ‘Salda badago’, caldo cocinado a fuego lento durante horas en pucheros de grandes dimensiones repletos de buenos ingredientes, como este encuentro histórico que define la agenda del feminismo para los próximos diez años. Se comentaba antes de las jornadas, y se oía si querías escucharlo, que la mesa de decolonialidad se presentaba potente y que iba a dar guerra.

No defraudó y la temperatura del caldo servido en las jornadas subió a ebullición durante las dos horas en las que los colectivos de mujeres racializadas tomaron la voz y cuestionaron desde la presencia de una mujer blanca sentada en la mesa hasta los privilegios que ejercemos sin ser conscientes, pero no por ello menos opresivos, las feministas autóctonas.

Gran parte de las asistentes se sintieron interpeladas. Pero tras escucharlas, muchas se arrancaron a aplaudir y a ovacionar su discurso, que incide en una cuestión semántica para ellas de vital importancia: “No es lo mismo alianzas que nos instrumentalizan que tender puentes entre nosotras”. Lo dijeron alto y claro: las feministas racializadas vascas no quieren sentirse parte de una cuota, ni ser tuteladas, ni mucho menos lideradas, por el feminismo blanco. Ellas tienen su propia voz y nosotras debemos aprender a callar y a escuchar.

Y aún así, aún habiéndolo reivindicado, dos de las intervenciones en el tiempo de preguntas estuvieron destinadas a cuestionarlas. Primero, una asistenta que habló de las bondades de España. La segunda insistió en la colonización que vive Euskal Herria. Ambas fueron abucheadas por la mayoría de las presentes, mientras desde la mesa les recordaron que no es lo mismo la opresión que sufre Euskal Herria de España que la que sufren sus países de origen, y fueron más allá: "Las empresas vascas internacionales nos explotan no solo aquí, sino también en nuestro país de origen". Aplausos, aplausos y aplausos.

La voz que más incomodó, por su discurso tajante y sin fisuras, fue la de Leocadia Bueriberi, de la Red de mujeres racializadas de Euskal Herria. Tras la mesa, indicó que “era de esperar que íbamos a incomodar, pero me lo he pasado bien”. “Al final he sido un poco hostil, pero hay que serlo, sino no se remueve nada”. Fue ella la que pronunció la metáfora que hizo cambiar la perspectiva de quienes la escuchaban: "La secretaría de un sindicato no la puede ocupar un patrón. Ni los hombres liderar el feminismo. Simplemente, las blancas deben mantenerse al margen de nuestro discurso".

Su compañera Manuela Jaffrey, del colectivo Raizes, remató la idea al recordar que "la mujer blanca, heterosexual y burguesa sigue siendo la representante de discursos categóricos e intenta homogeneizar y universalizar trayectorias diversas. Señora, ¡esto es colonizar! ¿Por qué no hablamos más de la colonialidad del ser o del discurso?", preguntó.

Una de las portavoces de las jornadas, Itizar Gandarias, valoró que “hemos empezado con dos debates muy fuertes y la mesa de la decolonialidad nos ha impactado. Ahora lo tenemos que digerir. Nos hemos sentido interpeladas y eso es positivo”.

La mañana transcurrió más tranquila en la mesa destinada a poner las vidas en el centro, pero con dos discursos que sobresalieron. El primero el de Txef Roco, del colectivo de Trabajadoras No Domesticadas, quien ya alertaba a su manera de lo que iba a llegar a la tarde. “Cuidado con el debate de la izquierda entre la reforma y la revolución. Cuidado, compañeras. Para nosotras el trabajo interno es el esclavismo del siglo XXI”, advirtió. Y recordó que en las componentes de su colectivo, las cuales trabajan o han trabajado como cuidadoras del hogar, “se cruzan las grandes opresiones: capitalismo, clasismo, machismo y racismo. Si las conseguimos ganar, cambiaremos el mundo”.

El segundo discurso que emocionó a las asistentes fue el de agrofeminismo, del colectivo Etxaldeko Emakumeak, quien su portavoza, Amets Ladislao, insistió en que “la soberanía alimentaria es nuestro objetivo y es un objetivo político para que todas podamos vivir mejor. Y el esfuerzo lo tenemos que hacer entre todas, nosotras solas no podemos cambiar el sistema entero”. Las ‘baserritarras’ apuestan por una agricultura y ganadería ecológica y por un sistema ecofeminista que permita la sostenibilidad, tanto de las personas como del planeta.

Tras las dos mesas, hubo un total de 18 talleres y 11 debates que se celebraron en las aulas del instituto del pueblo. Renta básica, prostitución, cuerpos, migración y cultura fueron algunos de los temas abordados ayer viernes primero de noviembre. Las jornadas continuarán hoy con las mesas de ‘Cuerpos y sexualidades’ y ‘Construyendo vidas libres de violencias’. La última mesa se celebrará el domingo y lleva por título ‘Observando las entrañas del movimiento feminista’.

Estas son las quintas jornadas feministas. Las primeras se celebraron en Leioa en 1977, después en 1983 y 1994. Las anteriores tuvieron lugar en 2008, en Portugalete. Rosa Pintor, de la Asamblea de Mujeres de Bizkaia, ha asistido a tres de ellas. “Se van complejizando, como lo hace el mundo, y los sujetos cambian. Ahora hay más pluralidad y este año era el turno de las mujeres racializadas y su discurso”, resume.

#hemeroteca #lesbianismo #feminismo | Discursos que incomodan, pues «en la comodidad no hay revolución»

Imagen: Naiz / V. Jornadas Feministas de Euskal Herria
Discursos que incomodan, pues «en la comodidad no hay revolución».
La mesa central que ha abierto este segundo día de las Jornadas Feministas ha dejado en claro, de nuevo, que el Movimiento Feminista tendrá grandes retos que afrontar. Hoy han hablado las «bolleras» –de los colectivos Medeak, BALA y Sare Lesbianita–, las diversas funcionales de Elkartean y las transgénero de Ozen.
Maddi Txintxurreta | Naiz, 2019-11-02
https://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20191102/discursos-que-incomodan-pues-en-la-comodidad-no-hay-revolucion

Tejer alianzas o puentes sí, gestionar la diversidad e incluir cuerpos disidentes, también, pero, sobre todo, las V. Jornadas Feministas de Euskal Herria, que desde el segundo día se prevé marcarán un hito histórico y abrirán debates decisivos para el futuro feminista de este país, están sirviendo para interpelar. Desde los márgenes critican las prácticas del centro. Desde los márgenes, representados por mujeres transexuales, diversas funcionales, bolleras, racializadas, migradas; al centro, ocupado por mujeres cisgénero, blancas, europeas, heterosexuales.

Y los debates van desde la semántica, la categorización de «mujer», hasta lo más corpóreo, el binarisno, la sexualidad, las relaciones sexo-afectivas.

Kattalin Miner y Nagore Iturrioz, de Medeak, han abierto la tercera mesa central de estas Jornadas, llamada ‘Cuerpos y sexualidades’. «Bolleras» las dos, que no es lo mismo que lesbianas, pues consideran que la primera categorización responde a una elección política. Las de Medeak han comenzado reivindicando los cuerpos que se sitúan en los márgenes, porque afirman, «en la comodidad no hay revolución». «Esos cuerpos que se salen del centro son el sujeto político del feminismo», han afirmado.

Después han tomado la palabra Lierni Balantzategi y Shukare Otero, del colectivo gasteiztarra BALA. Lo han dejado claro: «Ser bollera no responde a una orientación sexual, sino a una identidad y un sujeto de lucha. Las lógicas que el capitalismo necesita afectan directamente a nuestro ser. Por eso, el bollerismo es una posición radical que sitúa los cuidados en el centro, y tiene la fuerza de sacudir las relaciones afectivo-sexuales».

Concluyen que ser «bollera» es, por lo tanto, la manera de luchar, desde la disidencia, contra la «heteronorma», la heterosexualidad impuesta. «El sistema nos ha dejado fuera de la hegemonía, pero nosotras hemos construído nuestro ser desde los márgenes, sin saber muy bien lo que queríamos, pero sabiendo lo que no queríamos. La identidad de bollera es una alternativa integral al sistema», han dicho.

El discurso de Eider Aierdi y Dunia-Taher Muti ha sacudido Landako. Han lanzado una pregunta al público: «¿Se puede ser feminista siendo heterosexual?». «Debemos despatriarcalizar las relaciones afectivas desde el activismo lesbofeminista. Interpelamos al feminismo heterosexual. Apelamos también a las lesbianas no politizadas. Las bolleras somos alternativa, y pese a que el horno está para bollos, cuesta darse cuenta de que la heterosexualidad es un orden impuesto, donde, básicamente, las mujeres se acuestan con sus amos», han declamado, tajantes.

Mujeres* o mujeres
Las mujeres de Elkartean, coordinadora de la CAV de las personas con diversidad funcional, han comenzado su ponencia lanzando unas preguntas al público: «¿Qué ves cuando me miras? ¿Ves a una mujer? ¿Soy deseable? ¿Puedo hacer lo que quiera con mi sexualidad?». Han respondido ellas mismas, diciendo que «las mujeres con discapacidad, muchas veces no nos vemos a nosotras mismas como mujeres. Nos autolimitamos y nos autoexcluimos». Pero también la sociedad actúa del mismo modo, según ellas: «La sociedad no nos percibe como mujeres, sino que solo percibe nuestra discapacidad y dificultades».

Las de Ozen, por su parte, han denunciado el suicidio de una chica trans, de 18 años, ayer en Valencia. Katrina Gutierrez y Bryn Hounsell han invitado a este tipo de espacios a «dejar de cargar el foco a los genitales», pues «el mito sexo biológico se queda corto, delante de la diversidad humana».

Han criticado, asimismo, el uso del asterisco (mujer*) por parte del Movimiento Feminista para supuestamente incluir a todo tipo de cuerpos disidentes en el Movimiento, debate que ha puesto sobre la mesa Kattalin Miner. Opinan que ese asterisco resulta «confuso» y que la sociedad «no lo ha entendido bien».