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jueves, 4 de agosto de 2022

#hemeroteca #saludpublica #virueladelmono | Podemos combatir la viruela del mono sin histeria ni homofobia

Luchemos contra la viruela del mono, sin estigmatización ni discriminaciones //

Podemos combatir la viruela del mono sin histeria ni homofobia.

Kai Kupferschmidt | The New York Times, 2022-08-04

https://www.nytimes.com/es/2022/08/04/espanol/opinion/viruela-del-mono-contagio.html 

A finales de julio, cuando me quedé en casa y escuché al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarar que la viruela del mono era una emergencia de salud pública de importancia internacional, muchos de mis amigos habían salido a celebrar el Día Internacional del Orgullo LGBT. La decisión de confirmar una emergencia unos dos meses después de un brote global era la correcta. Pero se sentía demasiado tardía.

Como reportero de enfermedades infecciosas y un hombre gay me he sentido cada vez más frustrado con la respuesta mundial de salud pública a la viruela del mono y la comunicación que ha habido al respecto. Hasta el momento, se han confirmado más de 25.000 casos en países que antes no se habían visto afectados por esta enfermedad. Cantidades abrumadoras de personas infectadas son hombres homosexuales y están dentro de nuestras redes sexuales. Amigos míos de Madrid, París, São Paulo y de mi misma calle me han contado sobre sus infecciones. Sentían dolor —la viruela del mono se ha descrito como algo insoportable—, miedo y mucha confusión.

Cualquier respuesta exitosa a un brote debe basarse en hechos y los hechos son claros. De todos los casos recientes que se han reportado ante la OMS, unas tres cuartas partes cuentan con datos relacionados con la sexualidad. De estas, un 99 por ciento son hombres. Solo hay datos disponibles sobre orientación sexual para unos 7500 casos, pero, de estos, un 97,5 por ciento son hombres que tienen relaciones sexuales con hombres.

Esto no se debe simplemente a que los casos entre mujeres o niños se estén pasando por alto. Por ejemplo, la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido, ha publicado el número de pruebas realizadas para la viruela del mono y cuántas han sido positivas. Entre hombres adultos, más de la mitad de las pruebas fueron positivas. Muchas menos mujeres se realizaron la prueba, pero solo el 2 por ciento de ellas dieron un resultado positivo y, entre los niños, un 0,6 por ciento de las pruebas fueron positivas. Si se pasaran por alto muchos casos en estos grupos, se esperaría que esos porcentajes fueran mucho más elevados.

Sin embargo, los funcionarios de salud pública en muchos lugares parecen tan dudosos sobre cómo hablar de esta enfermedad sin estigmatizar a nadie que prefieren hablarlo solo en términos vagos. Algunos —ya sea por autocomplacencia, falta de sensibilidad u homofobia— simplemente no parecen verle la urgencia. Otros evitan a toda costa mencionar que los hombres que tienen sexo con hombres son, por mucho, el grupo más vulnerable en este momento.

Un panfleto de dos páginas redactado por las autoridades sanitarias alemanas con el fin de informar a la sociedad sobre la viruela del mono sí deja claro que la propagación está ocurriendo en lugares como clubes sexuales. Pero no menciona las palabras “gay” ni “hombres que tienen relaciones sexuales con hombres” ni una sola vez. De hecho, la palabra “hombres” no aparece en ninguna parte. En México, Brasil y otros países, los funcionarios de salud también han sido reacios a enfatizar el riesgo que corren los hombres que tienen intimidad con otros hombres.

Incluso dentro de mi propia comunidad, hay quienes han argumentado que afirmar que la enfermedad está afectando en su mayoría a los hombres que tienen sexo con hombres era un acto homofóbico. Hay otros que solo tienen miedo de agravar el estigma que ya enfrentan muchos hombres homosexuales. Del otro extremo del espectro, cuentas de redes sociales que ganaron grandes cantidades de seguidores durante la pandemia de coronavirus están difundiendo información falsa de que la viruela del mono se transmite por medio de apretones de mano, la comida que ingerimos y el aire que respiramos. El resultado ha sido una inmensa confusión, en la que algunas personas se preocupan y piensan que corren un gran riesgo, y otras desconocen el verdadero riesgo que enfrentan o cómo reducirlo.

Como reportero de enfermedades infecciosas, he visto lo letal que puede ser el estigma. Y como una persona que vive con VIH, he sufrido el daño que puede causar ese estigma. Pero la solución no es quedarse callado o hacer de cuenta que el riesgo de contraer la viruela del mono es el mismo para todas las personas. La solución es elegir bien nuestras palabras para comunicarnos con las comunidades que están en mayor riesgo y escuchar a quienes han sido afectados por esta enfermedad. Esa labor hará la diferencia entre la salud pública y la homofobia por negligencia.

Sí, la viruela del mono ‘puede’ infectar a quien sea. Sí, este virus puede propagarse de varias maneras, incluso por tocar un objeto que manipuló una persona infectada o incluso por una conversación prolongada cara a cara. Pero los expertos no consideran estas como las principales vías de propagación de este brote. Por ahora, el virus no parece ser tan capaz de usar rutas menos íntimas de transmisión. Incluso los contactos cercanos entre personas que viven bajo el mismo techo con alguien que tiene viruela del mono rara vez han generado contagios. En cambio, el virus parece propagarse principalmente a través de contactos muy cercanos y prolongados durante encuentros sexuales y se está transmitiendo con una incidencia abrumadora en comunidades de hombres que tienen sexo con hombres.

Para propagarse, los virus aprovechan las conexiones entre los humanos. Cuantas más conexiones hay, más probable es que un virus encuentre un nuevo huésped que infectar. La viruela del mono no se transmite con mucha eficacia entre humanos. El virus ha causado enfermedades y muertes en algunos países de África, donde los animales portan el virus, durante décadas, pero en Occidente, este se ha ignorado casi por completo. Cuando el virus llegó a lugares como Singapur, Israel y el Reino Unido en el pasado, rara vez provocó más casos. La mayoría de las personas no tienen suficiente contacto directo de piel a piel como para que el virus se propague. Pero los hombres que sí tienen muchas parejas sexuales masculinas son más vulnerables. Esto lo hemos visto con otros patógenos, como el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, o SARM, o las shigelas resistentes a los medicamentos. Ahora, lo estamos viendo con la viruela del mono.

El mundo debe tomarse en serio la amenaza de la viruela del mono. Alrededor del siete por ciento de los casos hasta el momento han derivado en hospitalizaciones, por lo general para tratar el dolor, y varios países han reportado muertes por la enfermedad. Incluso en pacientes que casi nunca son ingresados a un hospital, el virus causa un sufrimiento inmenso. Encima, los poxvirus se han adaptado a numerosas especies con el paso del tiempo y, mientras el virus de la viruela del mono siga circulando, podría evolucionar de maneras impredecibles. Los investigadores ya han informado de señales de que el genoma del virus está cambiando. En el peor de los casos, la viruela del mono podría volverse más contagiosa y letal. Y aunque no cambie en absoluto, el virus podría penetrar en redes densas interconectadas donde podría propagarse.

Para controlar el brote, quienes son más vulnerables a infectarse deben tener información que les permita tomar decisiones para proteger su salud hasta que haya suficientes dosis disponibles de la vacuna. Eso incluye hablar sobre reducir el número de parejas sexuales, crear “burbujas” de parejas sexuales (en las que las personas restrinjan su actividad sexual a un solo grupo) y otras estrategias para minimizar el riesgo. Significa comunicar que los científicos aún no saben cuánta protección brindará una dosis —o dos— de la vacuna para las personas, una brecha de conocimiento crucial que debe zanjarse a la brevedad. También implica combatir la desinformación sobre el virus que circula en las redes sociales.

Los trabajadores de salud pública deben asegurarse de que se acelere la producción de vacunas y medicamentos y de que se distribuyan con rapidez entre quienes más los necesitan, sobre todo en los países que se han visto afectados por esta enfermedad desde hace tiempo. Finalmente, tenemos que hablar con claridad y honestidad de todo esto.

Seguir enfocándonos en los hombres gays y nuestras redes sexuales conlleva un riesgo, en particular en los países y las comunidades donde los hombres homosexuales enfrentan discriminación y persecución. Parte de la respuesta de salud pública debe centrarse en vigilar que no se use esta crisis sanitaria como un pretexto para promover la estigmatización y la discriminación.

En la actualidad, en países que antes no habían sido afectados, este virus se está propagando de manera predominante en mi comunidad y debemos enfocar los esfuerzos ahí. Hablar de los miles de niños infectados u otros millones de casos no tiene cabida porque ahí no está la enfermedad en este momento. Pero, por improbable que parezca, podría estarlo en el futuro. La mejor manera de evitarlo es luchar contra esta enfermedad, no unos contra otros.

jueves, 29 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #derechoshumanos | ‘Lo llaman limpieza social’: la decisión de una corte obligaría a Honduras a proteger mejor a las personas trans

The New York Times / Trabajadoras sexualaes trans en Tegucigalpa

‘Lo llaman limpieza social’: la decisión de una corte obligaría a Honduras a proteger mejor a las personas trans.

Indignados por la lentitud en las investigaciones del homicidio de Vicky Hernández, sus abogados instan a un tribunal para que obligue a los gobiernos de América Latina a proteger a las personas transgénero en la región donde sufren abusos y ataques frecuentes.
Frances Robles | The New York Times, 2021-04-29
https://www.nytimes.com/es/2021/04/29/espanol/vicky-trans-honduras.html 

En una región donde los expertos estiman que la esperanza de vida de las mujeres transgénero es de solo 30 a 35 años, Vicky Hernández no fue tan afortunada.

Hernández tenía 26 años cuando fue encontrada con un disparo en el ojo en una calle de Honduras, al lado de su cuerpo había una bala de calibre desconocido y un condón usado.

Doce años después, los investigadores aún no han realizado exámenes forenses sobre esas pruebas. Aún no está claro si las autoridades llegaron a realizar una autopsia. Y otras dos mujeres transgénero que informaron haber presenciado cómo una patrulla de la policía se acercó a Hernández justo antes de que ella se escapara y desapareciera, fueron asesinadas un año después de su muerte.

Sin embargo, es posible que su caso haga historia desde el punto de vista legal porque un tribunal regional de derechos humanos delibera si el gobierno hondureño fue responsable de la muerte de Hernández y le debe reparaciones a sus familiares.

Es la primera vez que la Corte Interamericana de Derechos Humanos se pronunciará sobre si los gobiernos han hecho lo suficiente para proteger a las personas transgénero. El caso de Hernández muestra un patrón de abusos contra las personas vulnerables en Honduras, y está siendo observado con atención en una región donde muchos países siguen siendo hostiles con las personas transgénero.

La corte, con sede en Costa Rica, podría ordenarle al gobierno hondureño que promulgue medidas destinadas a prevenir la violencia contra las personas transgénero, sentando un precedente legal en la región.

El asesinato de Hernández en San Pedro Sula fue uno de los primeros casos en medio de una explosión de asesinatos de mujeres transgénero que sucedió en Honduras durante la época del golpe de Estado ejecutado en junio de 2009 y que terminó sacando de la cama al presidente del país, quien se tuvo que marchar al exilio.

A la mañana siguiente, Hernández, una trabajadora sexual, fue encontrada muerta después de una noche en la que, debido a un estricto toque de queda, se suponía que nadie más que las autoridades policiales y militares deambulaban por las calles.

Ese momento se considera crítico, porque sugiere que lo que normalmente podría descartarse como una muerte más en una de las ciudades más peligrosas de uno de los países más peligrosos del mundo podría haber sido algo más: un asesinato extrajudicial. El gobierno ha negado que sus fuerzas de seguridad hayan jugado algún papel pero, para muchos, las circunstancias levantaron fuertes sospechas de que quien sea que estuviera relacionado con la muerte de Hernández era un uniformado.

Activistas han denunciado durante mucho tiempo la ola de violaciones de derechos humanos que siguió al golpe de 2009 y culparon a quienes tomaron el poder por lo que consideraron asesinatos selectivos. Y Hernández era una activista para las mujeres trans que ya antes había sido atacada de forma violenta.

“El golpe desató nuevos niveles de violencia, violencia letal”, dijo Angelita Baeyens, vicepresidenta de defensa y litigio internacional en Robert F. Kennedy Human Rights, una organización con sede en Washington, que presentó la demanda.

Esa organización, así como un grupo hondureño de derechos humanos llamado Cattrachas, llevaron al gobierno de Honduras a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, una rama de la Organización de los Estados Americanos. Se celebró un juicio virtual en noviembre y se espera que pronto se produzca un fallo.

Baeyens dijo que la corte podría hacer mucho más que simplemente analizar el caso de Hernández. También podría tomar medidas como ordenar el reconocimiento legal de los nuevos nombres de las personas transgénero y exigir a los gobiernos que permitan cambios en las tarjetas de identificación oficial, algo que los gobiernos de la región a menudo se niegan a hacer. El tribunal también podría pedir la eliminación de las leyes que permiten a la policía detener a sospechosos por motivos dudosos.

Las mujeres transgénero en Honduras dicen que son acosadas de manera constante, golpeadas e incluso asesinadas y que, con frecuencia, la violencia es perpetrada por las fuerzas del orden.

“Lo llaman limpieza social”, dijo Claudia Spellmant, una activista transgénero que huyó del país en 2013 después de sufrir repetidos ataques y ahora vive en Nueva York. “No quieren ver a las personas trans en la calle”.

Con pocas oportunidades de empleo, muchas mujeres transgénero en Honduras —que son rechazadas por sus familias, la iglesia y la sociedad en general— se dedican a la prostitución. Todas las noches salen a las calles, donde están expuestas a los agentes de policía corruptos y clientes violentos, dicen los activistas y las trabajadoras sexuales actuales y retiradas.

Krishna Flores, de 24 años, trabajadora sexual transgénero en Tegucigalpa, la capital, dijo que este año ya ha sido agredida dos veces. Los agentes de policía le cortaron el pelo, le quemaron el maquillaje y el bolso y le lanzaron gases lacrimógenos. Finalmente, dijo, corrió a refugiarse en la casa de una persona que no conocía, en busca de seguridad.

“La verdad”, dijo Flores, “aquí en Honduras, donde estamos, hay mucha violencia contra las personas trans. Desde la policía, o gente que busca relacionarse con nosotros, gente que no quiere pagarnos. Y, a veces, son militares. Nos gritan cosas horribles”.

Flores dijo que es normal que le arrojen piedras, bolsas de agua, trapos y huevos desde los automóviles en movimiento. Le dicen que es una vergüenza para la sociedad. En enero, los agentes le arrancaron las extensiones de cabello y le afeitaron la cabeza.

“Fue traumático”, dijo Flores.

Una abogada del gobierno dijo que, aunque resulta claro que las fuertes creencias religiosas (el 85 por ciento de la población de Honduras es católica o evangélica) fomentan la discriminación contra las personas transgénero, Honduras “rechaza categóricamente” la idea de que Hernández fue asesinada por oficiales de policía o soldados.

Los abogados de la familia de Hernández están pidiendo una compensación económica para su familia y cambios estructurales en la policía hondureña.

Si el tribunal falla en contra del gobierno, cualquier reparación debe tomar en cuenta la falta de pruebas que vinculen a las fuerzas de seguridad con la muerte de Hernández, dijo Sonia A. Escobar Rodríguez, la abogada que representa al gobierno hondureño en el caso, en un resumen de sus argumentos que compartió con The New York Times.

“No existe evidencia alguna, ni se puede inferir racionalmente, que la muerte de Vicky Hernández haya sido cometida por miembros de las fuerzas del orden público por el solo hecho de encontrarse patrullajes para evitar que ocurriesen desórdenes y tragedias que lamentar”, escribió Escobar, quien trabaja en el Ministerio Público de Honduras.

El resumen de Escobar dice que el gobierno ha logrado avances significativos en la seguridad pública, como la mejora del sistema de denuncias penales y el fortalecimiento del poder judicial. Dijo que también se ha brindado capacitación para sensibilizar a decenas de trabajadores del gobierno. Y afirma que la violencia motivada por la orientación sexual o la identidad de género es un factor agravante en las sentencias.

Rosa Seaman, vicesecretaria de Derechos Humanos de Honduras, dijo que el gobierno creó una unidad especial de investigación para los delitos contra las personas vulnerables, incluidas las personas gays y transgénero.

Pero admitió que la capacitación de los oficiales de policía ha tenido resultados variables.

“Algunos reaccionan bien”, dijo Seaman. “Pero quiero ser franca y honesta: otros tienen muchos prejuicios, especialmente cuando les digo que tienen que respetar la identidad de género. Las mujeres trans son las más discriminadas y con mayor frecuencia son víctimas de delitos y pierden la vida”.

Víctor Madrigal-Borloz, experto en discriminación por identidad de género para las Naciones Unidas, dijo que incluso en el contexto de la “violencia preocupante” en Honduras, el crimen contra las personas transgénero fue “exacerbado” y desproporcionado.

“El caso de Vicky Hernández se convertirá en un hito extremadamente importante”, dijo, y agregó que ayudará a las personas a reconocer que “las mujeres trans viven sus vidas en un vórtice de discriminación y violencia”.

Cattrachas, la organización que ayudó a formular la demanda de Vicky Hernández, ha registrado 119 asesinatos de personas transgénero desde el golpe de 2009.

“Hay un patrón en todos estos casos: a todos les dispararon en la cabeza, no hubo autopsias ni investigaciones”, dijo Indyra Mendoza, fundadora de Cattrachas. “Y si bien es cierto que en Honduras también matan a maestros y taxistas, esos asesinatos no son el resultado de prejuicios religiosos y fundamentalismo. Y esos casos tienen alguna posibilidad de obtener justicia”.

Los datos recopilados por organizaciones de derechos humanos muestran que Honduras tiene la tasa más alta de asesinatos de personas transgénero y otras personas con diversidad de género en el mundo. Brasil y México le siguen de cerca.

Casi 500 mujeres transgénero fueron asesinadas en América Latina entre 2014 y 2019, según 'Sin Violencia LGBTI', una red de información regional.

En Brasil, el año pasado fueron asesinadas 175 mujeres transgénero, según la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales. En 2021, 53 personas transgénero han sido asesinadas, según el grupo de defensa, y la víctima más joven solo tenía 13 años.

Eso ha hecho que la demanda de Vicky Hernández sea de gran interés para toda la región.

“Estamos observando muy de cerca cómo el resultado del caso podría impactar la situación en la región”, dijo Bruna Benevides, investigadora de la Asociación Nacional de Travestis y Transexuales de Brasil, aunque expresó sus dudas acerca de la posibilidad de que el presidente conservador de su país, Jair Bolsonaro, acepte cualquier fallo que ayude a las personas transgénero.

Rihanna Ferrera, quien se postuló para un cargo en Honduras en 2017 con su nombre de nacimiento masculino, dijo que el caso era importante porque podría obligar al gobierno a realizar algunas mejoras tangibles, como permitir cambios legales de nombre. La hermana de Ferrera, Bessy, quien también era transgénero, fue asesinada en 2019.

“Después de lo que le pasó a mi hermana, decidí no irme y enfrentar esta discriminación, estigma, violencia y criminalización”, dijo. “No necesitamos sacar a la gente del peligro. Necesitamos confrontar al Estado y decirle al Estado: aquí estamos y estamos en peligro. No tenemos que irnos. Tú, como gobierno, tienes que resolver esto”.

viernes, 2 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Samantha Flores: 'No tienen a nadie'. Un icono transgénero de 88 años combate la soledad de los mayores

Imagen: The New York Times / Samantha Flores

'No tienen a nadie'. Un icono transgénero de 88 años combate la soledad de los mayores.

Samantha Flores, creadora de un centro comunitario en Ciudad de México para personas LGBTQ de la tercera edad que cerró durante la pandemia, espera reabrirlo.
Oscar Lopez | The New York Times, 2021-04-02
https://www.nytimes.com/es/2021/04/02/espanol/Samantha-Flores-icono-trans.html

La pintura rosa de su escalera está descascarada, la barandilla de metal negro desconchada, pero Samantha Flores está tan perspicaz como siempre entre una profusión de plantas trepadoras y una explosión de flores rojas.

A sus 88 años, el icono transgénero mexicano sigue siendo elegante, divertida y a veces coqueta, sentada en una pequeña mesa redonda en el rellano fuera de su diminuto apartamento en Ciudad de México, donde ha recibido a quienes tocan su puerta, a una distancia segura, durante toda la pandemia.

Después de casi nueve décadas como socialité, gerente de un bar gay, defensora de los derechos LGTBQ y muchas otras cosas en el medio, Flores tiene una gran comunidad de viejos amigos y vecinos que llaman a la puerta.

“Sin mis amigos yo no sería quien soy”, dijo.

Pero, como bien sabe Flores, muchas personas mayores no tienen tanta suerte. Así que hay una parte de su comunidad que desea muchísimo recuperar: el centro de acogida que fundó y dirige para ayudar a los adultos mayores LGTBQ a combatir su aislamiento. Fue la primera organización de este tipo en México.

En marzo del año pasado, el centro cerró cuando el coronavirus comenzó a recorrer el país. El gobierno mexicano ha prometido vacunar a todos los ancianos para finales de este mes, pero en algunos barrios de Ciudad de México, la vacunación acaba de empezar.

Así que Flores sigue esperando.

“Mi deseo más grande del mundo es volver a abrir la casa”, dijo.

Fundado hace tres años, Vida Alegre, como se llama el centro, ofrecía meditación, terapia de duelo, comidas, un club de cine y formación tecnológica. Pero sobre todo, dijo Flores, daba a los ancianos solitarios un sentido de comunidad.

“El adulto mayor, en general, sufre de dos cosas. De soledad y de abandono”, dijo. “Es un estorbo para la familia”.

Para las personas mayores lesbianas, gais, bisexuales y trans que crecieron en otra época y que tal vez fueron rechazadas por sus familiares, el aislamiento puede ser aún peor.

“No tiene a nadie, absolutamente a nadie”, dijo Flores.

En el último año, Flores se ha convertido en una especie de celebridad. En junio del año pasado, la revista Vogue México publicó un perfil sobre ella y más tarde apareció en una campaña de la firma de moda Gucci.

Pero para Flores, el glamour y la atención son solo nuevas plataformas para hablar de lo que más le importa: Vida Alegre, y la discriminación a la que todavía se enfrentan las mujeres trans mexicanas y que a menudo causa que su único medio de vida sea el trabajo sexual.

“La sociedad en general, tiene la culpa de que las chicas trans trabajen en la calle”, dijo. “No les dan otra oportunidad”.

Cuando se une a las actitudes machistas y a la violencia generalizada de las pandillas, la discriminación también puede ser mortal para las mujeres trans en México, que suele figurar entre los países más peligrosos del mundo para las personas trans. Pocos tienen la suerte de vivir tanto tiempo como Flores.

Pero la suerte, al parecer, ha estado a menudo del lado de Flores.

Nacida en la ciudad de Orizaba, en el estado de Veracruz, en 1932, Flores creció en una casa con un terreno lleno de naranjos, guayabos, limoneros y aguacateros, y describe su infancia como idílica. Su familia aceptaba tácitamente ya entonces lo que ella llama su naturaleza afeminada, dijo.

“No podía pasar desapercibida”, recuerda Flores.

Pero a sus espaldas, siempre había murmullos de vecinos y compañeros de escuela, dijo Flores, y después de graduarse de la secundaria, no podía esperar a salir de Orizaba.

“Lo que quería era salir del pinche pueblo y de la pinche gente”, dijo. “Me di cuenta de que era yo criticada y ahora ya señalada por maricón”.

Flores se trasladó a Ciudad de México, donde comenzó a sumergirse en la incipiente escena gay de la capital en los años 50 y 60.

“Para mí fue la libertad”, dijo.

Una noche de 1964, Flores fue invitada a una fiesta de disfraces y, junto con algunos amigos, decidió ir en drag. Eligió el nombre de Samantha para su personaje por el de Grace Kelly en la película Alta Sociedad, que tenía música de Cole Porter, su cantante favorito.

“A mí me gustó Samanta por lo doble”, dijo Flores. “Bing Crosby le decía Sam, y es como de Samuel”.

La anfitriona de la fiesta era una amiga de Flores, Xóchitl, entonces una de las mujeres trans más famosas de México, quien, según Flores, tenía conexiones con los ricos y poderosos que le permitían la libertad de celebrar fiestas extravagantes para la comunidad LGTBQ.

“Ella fue la que abrió las puertas a la mujer trans”, recuerda Flores. Poco a Poco, Flores apareció en público como Samantha hasta que, eventualmente, fue Samantha.

“Me identifiqué totalmente y encontré mi verdadera personalidad”, dijo.

Pronto, Samantha Flores se convirtió en una presencia fija de la vida nocturna de Ciudad de México.

“Siempre fue una mujer muy muy elegante”, recuerda Alexandra Rodríguez de Ruíz, una activista por los derechos de los transexuales y escritora que era una adolescente cuando empezó a ir a clubes gay y conoció a Flores. “Siempre vestidos muy bonitos y siempre acompañada de chicos guapos”.

Por aquel entonces, cuenta Rodríguez, formar parte de la comunidad LGTBQ en México era aún más peligroso; la policía detenía regularmente a las mujeres trans en la calle o hacía redadas en bares gay y confiscaba sus pertenencias.

“Existía mucha persecución”, dijo. “A veces, si eran policías malos, te llevaban a lugares y te violaban sexualmente o te golpeaban”.

Pero Flores dijo que se las arregló para evitar los problemas. Ya sea porque podía pasar fácilmente por mujer o por su amistad con la bien relacionada Xóchitl, nunca la molestó la policía.

Aun así, Flores dijo que se sentía incómoda como mujer trans en México, y decidió mudarse a Los Ángeles. Durante varios años, en la década de los 70 y principios de los 80, vivió entre México y Los Ángeles, donde trabajó administrando un bar gay, entre otras cosas.

Cuando regresó a México a tiempo completo a mediados de los 80, la crisis del sida estaba en pleno apogeo.

“Mis mejores amigos, mis amigos más amados, murieron de VIH”, recuerda Flores. “Perdí la cuenta. Si te digo 300, no te exagero”.

Ver la crisis a la que se enfrentaba su comunidad la inspiró a convertirse en activista.

“Me volví luchadora”, dijo.

Al principio, Flores fue voluntaria en una organización benéfica contra el sida, y más tarde empezó a reunir dinero para niños con VIH y mujeres víctimas de la violencia en el norte de México, recaudando fondos en representaciones teatrales, como Los monólogos de la vagina, que se representó en México durante años.

Luego, hace unos años, un amigo suyo le sugirió que creara un refugio para adultos mayores LGTBQ.

“Ahí se me prendió”, dijo Flores.

Le tomó años recorrer la burocracia mexicana y hallar el lugar adecuado, pero finalmente consiguió alquilar un edificio de una sola habitación en una calle muy transitada del barrio de Álamos. Ahora Vida Alegre se encuentra allí, con el edificio pintado de azul brillante y una bandera arcoíris en la fachada.

La comunidad ha crecido hasta contar con unas 40 personas, de las que aproximadamente la mitad son heterosexuales y van allí solo por la compañía.

“Es la empatía y la convivencia”, lo que atrae a la gente, dijo Flores. “El abandono y la soledad se han escapado”.

Además de reabrir Vida Alegre, Flores tiene otro deseo.

“Estoy esperando al príncipe azul en caballo blanco con armadura de plata y que me venga a dar serenata”, dijo Flores. “Tengo 35 años viviendo aquí, con las ventanas abiertas, esperándolo. No ha llegado aún”.

martes, 1 de diciembre de 2020

#hemeroteca #trans | Elliot Page, estrella de ‘Juno’, anuncia que es transgénero

The New York Times / Elliot Page
Elliot Page, estrella de ‘Juno’, anuncia que es transgénero.

“Hola amigos, quiero compartir con ustedes que soy trans”, escribió el actor en una declaración que publicó el martes. “Mi nombre es Elliot”.
Maya Salam | The New York Times, 2020-12-01
https://www.nytimes.com/es/2020/12/01/espanol/elliot-page-trans.html 

Elliot Page, nominado al Oscar por 'Juno', anunció el martes que es transgénero.

“Hola amigos, quiero compartir con ustedes que soy trans, mis pronombres son él/elle y mi nombre es Elliot”, escribió Page, quien como Ellen Page protagonizó varias películas aclamadas por la crítica, escribió en un comunicado que publicó en Twitter e Instagram. “Me siento afortunado de escribir esto. De estar aquí. De haber llegado a este lugar en mi vida”.

Page, un actor y productor canadiense de 33 años, también es conocido por sus papeles en las películas ‘X-Men: La batalla final’, ‘X-Men: Días del futuro pasado’ e Inception así como en la reciente serie de Netflix Umbrella Academy. Tuvo su debut como director el año pasado con el documental There’s something in the water.

“No puedo empezar a expresar lo extraordinario que se siente finalmente amarme lo suficiente como para perseguir a mi auténtico yo”, continuó Page, quien se casó con la coreógrafa Emma Portner en 2018.

“Me encanta ser trans. Y me encanta ser queer. Y cuanto más me mantengo cerca y abrazo plenamente quién soy, cuanto más sueño, más crece mi corazón y más florezco. A todas las personas trans que lidian con el acoso, el autodesprecio, el abuso y la amenaza de violencia todos los días: los veo, los amo y haré todo lo posible para cambiar este mundo para mejor”.

Page salió públicamente como gay en 2014. “Siento cansancio de esconderme y de mentir por omisión”, anunció en una conferencia de la Campaña de Derechos Humanos en Las Vegas. “He sufrido durante años porque tenía miedo de revelarme. Mi espíritu sufrió, mi salud mental sufrió y mis relaciones sufrieron. Y estoy aquí hoy, con todos ustedes, al otro lado de todo ese dolor”.

En septiembre de 2019, en el Festival Internacional de Cine de Toronto, Page se refirió al progreso de las personas de la comunidad LGBTQ en Hollywood —“Queda tanto por hacer”, dijo— y si alguna vez se sintió encasillado. “Nunca le preguntarías a una actriz heterosexual si está encasillada como heterosexual”, dijo Page. “¿Por qué no querría interpretar esos papeles? Francamente, me encantaría volver a interpretar todos los papeles que he hecho”.

En una declaración del martes, Nick Adams, el director de medios de comunicación transgénero en GLAAD, dijo: “Será una inspiración para innumerables personas trans y no binarias. Todas las personas transexuales merecen la oportunidad de ser nosotras mismas y ser aceptadas por lo que somos. Hoy celebramos al extraordinario Elliot Page”.

martes, 19 de mayo de 2020

#hemeroteca #inmemoriam #vih | Nita Pippins, a Mother to AIDS Patients, Dies at 93

Imagen: Nita Pippins con su hijo Nick
Nita Pippins, a Mother to AIDS Patients, Dies at 93.
At 60, she moved to New York to care for her dying son. Instead of returning home, she dedicated herself to AIDS patients during the worst of the epidemic.
Steven Kurutz | The New York Times, 2020-05-19
https://www.nytimes.com/2020/05/19/obituaries/nita-pippins-dead-coronavirus.html

One day in 1987, Nita Pippins received a call from her only child, Nick, a 33-year-old actor in Manhattan who was dying of AIDS. “Mom, I’m in bed. I can’t get out of bed,” her son told her. “It’s time.”

Ms. Pippins, a retired nurse living in Pensacola, Fla., put her belongings in a friend’s house, took what she could and moved to New York to care for her son. At age 60, she began an improbable and remarkable second act.

Devastated and ashamed by her son’s AIDS diagnosis, and troubled that he was gay, Ms. Pippins initially kept the illness a secret from her family and friends. And she felt out of place in the big city. On breaks while caring for her son, with whom she had moved in, she would sit inside the Nathan’s Famous restaurant then in Times Square and repeat, “I hate New York. I hate New York. I hate New York.”

But Ms. Pippins nursed her son for three years as AIDS ravaged his body and he went in and out of the hospital. She saw members of the theater group he had founded and residents of their midtown building, Manhattan Plaza, falling sick also. And by the time her son died, in 1990, Ms. Pippins had been transformed.

She became close with her son’s gay friends, and decided to stay in New York. She dedicated herself to AIDS causes. She became a tireless volunteer for Miracle House, a charity that provided out-of-town families of AIDS patients with housing and support.

For mothers working through anger, guilt and sadness, Ms. Pippins served as a parent who had been there. For men estranged from their families, she became a replacement mother, sometimes holding their hands as they died.

“She didn’t come here to be an activist,” said Irwin Kroot, who met Ms. Pippins through her son’s partner, Dennis Daniel, and interviewed her for a possible memoir. “She was filling a void. She was usually with young men who were dying and was, at their request, a go-between for them and their families.”

Ms. Pippins died on May 10 at Amsterdam Nursing Home in Manhattan. She was 93. The cause was complications of the novel coronavirus, Mr. Kroot said.

At a time when AIDS was widely misunderstood and gay men who suffered from the disease were treated like pariahs, Ms. Pippins called on countless families across the country to come visit their children. Often, those parents had little sense of their sons’ lives in the city or how sick they were.

Ms. Pippins would tell them to set aside differences and be present for their child. Some took her advice, some didn’t. Ms. Pippins would meet wary out-of-towners at the Port Authority Bus Terminal or airport, and take them to breakfast at a midtown diner.

As a nurse, Ms. Pippins could answer their medical questions. As a mother, and someone from a conservative Southern upbringing, she could relate to their fears and concerns of being ostracized back home.

“At that time, you were shunned if your son died of AIDS, or you had AIDS in your family,” Ms. Pippins told NY1 in 2010. “And I wanted to get together and let them know there was other people having the same problem.”

For Ms. Pippins, her work with AIDS patients was redemptive. “I needed to give back,” she told Mr. Kroot. “I needed to have something to do that made me feel better about me.”

Jessie Juanita Pippins was born on Feb. 2, 1927, in Dothan, Ala., to Alto Lee and Junie Roberts. Her father was a cotton farmer and wanted his daughter to stay on the farm, Ms. Pippins told Mr. Kroot.

She was not interested. She pestered her father to let her study nursing at Florida State University until he relented. She became a registered nurse, and later director of nursing at a hospital in Pensacola. She retired in 1981.

She and her first husband, Joseph Pippins, divorced. A second marriage, in effect arranged by her son so she wouldn’t be alone after he died, was short-lived. Her survivors include a stepdaughter, Kelley Pippins Hays, and three step-grandchildren.

In her second life as a New Yorker, Ms. Pippins attended Broadway shows and dined out with friends like Mr. Kroot and his husband, Anthony Catanzaro. Other friends from her son’s circle took her on vacation with them to London. The group remained bonded for decades.

Ms. Pippins, who was present at the end of life for so many during the AIDS crisis, died alone on Mother’s Day.

miércoles, 18 de marzo de 2020

#hemeroteca #saludpublica | Coronavirus: Así enfrentaron la epidemia algunas ciudades asiáticas muy pobladas

Imagen: The New York Times / Singapur
Coronavirus: Así enfrentaron la epidemia algunas ciudades asiáticas muy pobladas.
Las estrategias de Singapur, Taiwán y Hong Kong han tenido hasta ahora resultados exitosos. Pero estas tácticas podrían ser imposibles de replicar en Estados Unidos y Europa.
Hannah Beech | The New York Times, 2020-03-18
https://www.nytimes.com/es/2020/03/18/espanol/mundo/coronavirus-cuarentena-hongkong-singapur-china.html

Dos horas. Ese es todo el tiempo que tienen los equipos médicos de Singapur para descubrir los primeros detalles de cómo fue que sus pacientes contrajeron el coronavirus y a qué personas pudieron infectar.

¿Viajaron al extranjero? ¿Tienen algún vínculo con uno de los cinco grupos de contagio identificados en toda la ciudad Estado? ¿Tosieron encima de alguien en la calle? ¿Quiénes son sus amigos y familia, con quiénes se van a tomar un trago y con quiénes comparten sus rezos?

Mientras las naciones de Occidente enfrentan la propagación descontrolada del coronavirus, la estrategia de Singapur, de moverse con rapidez para localizar y realizarles pruebas a casos sospechosos, es un modelo para mantener controlada la epidemia, aunque no aniquila por completo las infecciones.

Con un detallado trabajo detectivesco, los rastreadores gubernamentales de contactos encontraron, entre otros, a un grupo de entusiastas de la música que cantaban juntos y expulsaban gotículas respiratorias, con lo que propagaron el virus a sus familias y luego a un gimnasio y una iglesia, y terminaron por formar la mayor concentración de casos en Singapur.

“Queremos estar uno o dos pasos adelante del virus”, comentó Vernon Lee, director de la división de enfermedades contagiosas del Ministerio de Salud de Singapur. “Si persigues el virus, siempre estarás en desventaja”.

Singapur, junto con Taiwán y Hong Kong, cuenta con estrategias exitosas, al menos hasta el momento, para combatir una pandemia que ha infectado a más de 182.000 personas y ha cobrado la vida de al menos 7300 en todo el mundo. A pesar de haber registrado los primeros casos del virus hace meses, estas tres sociedades asiáticas han detectado apenas un puñado de muertes y relativamente pocos casos, aunque siguen enfrentando riesgos pues la gente que proviene de focos nacientes de infección en Estados Unidos, Europa y cualquier otra parte del mundo transporta el virus.

La intervención temprana es clave, al igual que un rastreo minucioso, cuarentenas obligatorias y un distanciamiento social meticuloso, todo bajo la coordinación de líderes dispuestos a actuar rápido y a ser transparentes.

En Singapur, la información sobre los lugares donde viven, trabajan y juegan los pacientes se divulga rápidamente en línea, y esto permite que los demás se protejan. Los contactos cercanos de los pacientes son sometidos a una cuarentena para limitar la propagación. Esta semana, el gobierno fortaleció aún más sus fronteras para protegerse en contra de una nueva ola de infecciones importadas.

Algunas de estas lecciones llegaron demasiado tarde a Estados Unidos y Europa, donde el contagio se está propagando mientras algunos gobiernos demoran y debaten las medidas.

Además, los sistemas de monitoreo en Singapur, Taiwán y Hong Kong fueron perfeccionados a lo largo de varios años, después de haber tenido fallas para detener otro brote peligroso —el SRAS— hace 17 años. Estados Unidos disolvió su unidad de respuesta pandémica en 2018.

También está la duda de cuán replicable es este modelo de los centros asiáticos más pequeños en los grandes países occidentales donde las personas podrían irritarse por el aprovechamiento de cámaras de circuito cerrado de televisión o de los registros de inmigración para la salud de todo un país. Este tipo de control de enfermedades infringe las libertades individuales, y lugares como Singapur, donde se prohibió la goma de mascar, hay más disposición a aceptar órdenes del gobierno.

“Quizás sea por nuestro contexto asiático, pero nuestra comunidad está un poco preparada para esto”, dijo Lalitha Kurupatham, subdirectora de la división de enfermedades transmisibles en Singapur. “Seguiremos luchando, porque el aislamiento y la cuarentena funcionan”.

Singapur, un país rico y ordenado ha pasado años construyendo un sistema de salud pública que incluye clínicas especiales para epidemias y un sistema de mensajería oficial que insta a las personas a lavarse las manos y a estornudar en un pañuelo durante la temporada de influenza. La Ley de Enfermedades Infeciosas le da a este estado nación una amplia facultad para priorizar el bien común por encima de las precupaciones de privacidad.

“En tiempos de paz planeamos para epidemias como esta”, dijo Kurupatham.

Como la responsable del programa de rastreo de contactos en Singapur, ha estado trabajando 16 horas al día durante dos meses y su descripción de una guerra contra la enfermedad está en función de la vulnerabilidad al contagio. Singapur es un puntito rojo en el mapamundi pero también una isla densamente poblada donde cada vuelo es internacional.

En los primeros días del brote, Singapur fue muy vulnerable debido a una gran población de China continental que llegó durante las festividades del Año Nuevo chino.

Las decenas de casos confirmados en Singapur son el reflejo de la disponibilidad gratuita y generalizada de las pruebas. Muchos fueron casos leves que de otra forma no habrían sido diagnosticados. Sin embargo, Singapur se apresuró para detener la posibilidad de una transmisión desbocada a nivel local.

“Hasta que se supo de Italia, Corea e Irán, Singapur era el peor caso aparte de China”, comentó Linfa Wang, director del programa de enfermedades infecciosas nacientes de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de Singapur-Duke. “¿Por qué no nos sentimos así? Porque el gobierno es muy transparente y porque esa cifra significa que somos muy eficaces en el rastreo y aislamiento de cada caso”.

A pesar del pánico que surge en todas partes, la mayoría de los singapurenses no usa cubrebocas en la calle porque el gobierno les ha dicho que no es necesario para su seguridad. La mayoría de las escuelas están abiertas, aunque con almuerzos espaciados entre sí para evitar las grandes multitudes. Hay bastante papel de baño.

Hasta el martes por la noche, Singapur tenía 266 casos confirmados. Tan solo una fracción son misterios, pues no están relacionados con un viaje del extranjero ni con grupos de infección locales previamente identificados, los cuales incluyen iglesias y una cena privada.

Cerca de 115 pacientes han sido dados de alta del hospital. Singapur no ha registrado muertes por el coronavirus.

Cuando los rumores de un misterioso virus respiratorio comenzaron a circular en China a principios de año, Singapur se movió con rapidez. Fue uno de los primeros países en prohibir la entrada a todos los viajeros de China continental, a partir de finales de enero. Los escáneres térmicos medían las temperaturas de todos los que llegaron al país.

En una nación de 5,7 millones de residentes, Singapur desarrolló rápidamente la capacidad de administrar pruebas de coronavirus a más de 2000 personas por día. En el estado de Washington, uno de los lugares más afectados en los Estados Unidos, los laboratorios públicos tienen como objetivo procesar 400 muestras al día.

En Singapur, las pruebas son gratuitas, al igual que el tratamiento médico para todos los residentes. Singapur tiene 140 rastreadores de contactos que hacen esquemas de la historia clínica de cada paciente, junto con la policía y los servicios de seguridad que hacen el trabajo en la calle.

Después de semanas de investigación y con el uso de una nueva prueba de anticuerpos que puede detectar a la gente que se ha recuperado, los funcionarios de salud pudieron relacionar dos aglomeraciones de 33 personas en iglesias con una cena para celebrar el Año Nuevo chino a la que asistieron miembros de ambas congregaciones. La gente que transmitió la enfermedad entre las dos iglesias nunca mostró síntomas graves.

Los contactos cercanos de los pacientes son puestos en cuarentena obligatoria para impedir un mayor contagio. Casi 5000 han sido aislados. Las personas que no cumplan con las órdenes de cuarentena pueden enfrentar cargos penales.

En Singapur, a todos los pacientes con neumonía se les hace la prueba del coronavirus; también a las personas que están de gravedad. Se han identificado casos positivos en el aeropuerto, en clínicas gubernamentales y, con mayor frecuencia, por medio del rastreo de los contactos.

El brote del SRAS en 2003 moldeó el régimen epidémico de Singapur, cuando de 238 casos confirmados murieron 33. Al igual que en Hong Kong, los trabajadores del sector salud fueron algunas de las bajas en Singapur.

En Hong Kong, el inmenso número de muertos que causó el SRAS, casi 300 personas, ha provocado que en esta ocasión los habitantes del territorio semiautónomo chino ejerciten sus músculos vestigiales de prevención de enfermedades, a pesar de que en un inicio las autoridades locales hayan titubeado para determinar si debían cerrar la frontera con China continental. Casi todo el mundo, al parecer, comenzó a usar desinfectante para manos. Los centros comerciales y las oficinas instalaron escáneres térmicos.

“Lo más importante es que la gente de Hong Kong tiene recuerdos profundos del brote del SRAS”, mencionó Kwok Ka-ki, un legislador de Hong Kong que también es doctor. “Todos los ciudadanos hicieron su parte, incluido el uso de cubrebocas, el lavado de manos y la toma de precauciones necesarias, como evitar lugares llenos de gente y reuniones”.

Con el tiempo, el gobierno de Hong Kong tomó medidas equivalentes a la cautela del público. Se restringieron los cruces fronterizos. Los funcionarios públicos recibieron la orden de trabajar desde casa, y esto provocó que las empresas hicieran lo mismo. Cerraron las escuelas en enero, al menos hasta finales de abril.

Taiwán actuó incluso más rápido. Como Hong Kong y Singapur, Taiwán estaba conectado con vuelos directos a Wuhan, la ciudad china donde se cree que se originó el virus. A finales de diciembre, el centro de comando nacional para la salud de Taiwán, el cual se creó después de que el SRAS cobró la vida de 37 personas, comenzó a ordenar exámenes para los pasajeros provenientes de Wuhan, incluso antes de que Pekín admitiera que el coronavirus se estaba propagando entre humanos.

“Como aprendimos nuestra lección con el SRAS, en cuanto comenzó el brote, adoptamos una estrategia interdepartamental”, comentó Joseph Wu, el ministro de Exteriores de Taiwán.

Para fines de enero, Taiwán había suspendido los vuelos desde China, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud aconsejó no hacerlo. El gobierno también acogió el uso de los macrodatos, al integrar su base de datos nacional de seguros de salud con su información sobre inmigración y aduanas para rastrear casos potenciales, señaló Jason Wang, director del Centro de Prevención, Resultados y Políticas de la Universidad de Stanford. Cuando se descubrieron los casos de coronavirus en el crucero Diamond Princess después de una parada en Taiwán, se enviaron mensajes de texto a todos los teléfonos móviles en la isla, con la lista de cada restaurante, sitio turístico y destino que habían visitado los pasajeros del barco durante su tiempo en tierra.

Hasta el martes, Taiwán había registrado 77 casos de coronavirus, aunque sus críticos están preocupados de que las pruebas no tengan una distribución suficiente. Los estudiantes regresaron a clases a finales de febrero.

Con las nuevas oleadas del virus en todo el mundo, los funcionarios de salud pública en los tres lugares se están preparando para una pelea más larga.

El martes, el gobierno de Hong Kong, donde solo se confirmaron 157 casos, anunció una cuarentena obligatoria de 14 días para todos los viajeros del extranjero a partir de esta semana.

Taiwán requerirá la cuarentena para las personas provenientes de una lista de 20 países y tres estados estadounidenses.

La semana pasada, el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, advirtió que la cantidad de casos en el país va a aumentar de forma considerable. El martes, Singapur anunció 23 nuevos pacientes con coronavirus, la suma más alta en un solo día, con 17 casos importados.

La ciudad-estado ha restringido aún más sus fronteras. Las llegadas desde el sureste asiático y las regiones de Europa deben someterse a catorce días de cuarentena autoimpuesta.

“El mundo solo es tan bueno como lo sea su eslabón más débil”, comentó Lee, director de la división de enfermedades contagiosas de Singapur. “Las enfermedades no respetan fronteras”.

Chris Horton colaboró con este reportaje desde Taipei, Taiwán y Elaine Yu desde Hong Kong.
Hannah Beech ha sido la jefa del buró del sudeste asiático desde 2017. Antes de unirse al Times, trabajó en la revista Time por veinte años desde Shanghái, Pekín, Bangkok y Hong Kong.

sábado, 7 de septiembre de 2019

#hemeroteca #drag #lenguaje | ‘Lo demás es drag’

Imagen: The New York Times / Rupaul, drag

‘Lo demás es drag’.

Cuentan que es el acrónimo de “dress as a girl” (vestirse como chica), que prosperó cuando a las mujeres les prohibían participar en las obras de teatro inglesas. Pero ¿cómo decirlo en español?
Paulina Chavira | The New York Times, 2019-09-07
https://www.nytimes.com/es/2019/09/07/espanol/cultura/drag.html

Esta semana me preguntaron en Twitter si hay una adaptación al español de la palabra “drag”, que usamos para referirnos a aquella persona que crea un personaje y lo interpreta. En inglés —según lo define el Diccionario Merriam Webster— es tanto un sustantivo (el espectáculo en el que una persona usa ropa, maquillaje y peinados que se consideran típicos del género opuesto) como un adjetivo, que sirve para describir la acción de las personas que llevan a cabo esa interpretación. Esta acepción comenzó a usarse en la época de la reina Isabel I de Inglaterra, cuando las mujeres tenían prohibido participar en las obras de teatro y se dice que, por ejemplo, William Shakespeare usaba el acrónimo “drag” (dress as a girl, vestirse como chica) para los actores que debían interpretar los papeles femeninos.

En The New York Times en Español no encontramos una adaptación en nuestra lengua que exprese sin discriminar esta puesta en escena ni a quienes la interpretan; por ello optamos por usar drag así, sin ningún tipo de resalte, porque es la forma que usan quienes hacen drag incluso si no hablan inglés, ya que el significado de esta palabra se ha popularizado.

Si bien “travesti”, como dice la académica Gabriela Cano, “significa disfrutar [de] vestirse con atuendos femeninos, en el caso de los hombres o, con ropa masculina, cuando se trata de mujeres”; las personas que hacen drag consultadas para este artículo consideran que el uso de esta palabra en la mayoría de los casos es despectivo o que no describe con precisión la actividad que realizan pues hacer drag requiere de elementos más histriónicos, satíricos o dramáticos que el espectáculo requiere.

No se recomienda usar “vestida” ni “reinona”, aunque entre algunas personas en México ha comenzado a usarse “draga” (que, por cierto, es el origen escandinavo de la palabra en inglés “drag”). Como dice RuPaul, la reina drag: “Todos nacemos desnudos y el resto es drag”.

[Gracias especiales a Eduardo Escalante —quien interpreta a Bukhara Kan— por compartir su conocimiento y a Enrique Torre Molina por su consejo].

martes, 30 de octubre de 2018

#hemeroteca #intersexualidad | Por qué el sexo no se limita a ser mujer u hombre

Imagen: The New York Times
Por qué el sexo no se limita a ser mujer u hombre.
Anne Fausto-Sterling | The New York Times, 2018-10-30

https://www.nytimes.com/es/2018/10/30/sexo-no-es-binario/

Dos sexos jamás han sido suficientes para describir la variedad humana. Ni en tiempos bíblicos ni ahora. Antes de que supiéramos gran cosa sobre la biología, establecimos reglas sociales para administrar la diversidad sexual. Por ejemplo, el antiguo código rabínico de los judíos conocido como la Tosefta a veces trataba a la gente que tenía genitales masculinos y femeninos (testículos y vagina, por ejemplo) como mujeres: no podían heredar propiedades ni fungir como sacerdotes; en otras ocasiones, como hombres: se les prohibía rasurarse o estar en un lugar apartado con mujeres. Lo más brutal es que los romanos, que creían que la gente intersexual era un mal augurio, podían llegar a matar a una persona cuyo cuerpo y mente no se ajustaran a una clasificación sexual binaria.

Actualmente, algunos gobiernos parecen seguir el modelo romano y si bien no matan a las personas que no se ajustan a una de dos categorías sexuales, por lo menos tratan de negar su existencia. Este mes, Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, prohibió los programas universitarios de Estudios de Género y declaró que “la gente nace siendo hombre o mujer” y que es inaceptable “hablar sobre géneros socialmente construidos, en vez de sexos biológicos”. Ahora, el Departamento de Salud y Servicios Humanos durante el gobierno de Donald Trump quiere seguir ese ejemplo y definir legalmente el sexo como “el estatus de una persona como hombre o mujer con base en rasgos biológicos inmutables e identificables al nacer o antes del nacimiento”.

Esto es incorrecto en muchos aspectos, tanto morales como científicos. Habrá quien explique el daño humano que provoca ese tipo de resolución. Yo me apegaré al error biológico.

Desde hace mucho se ha sabido que no hay una sola medida biológica que coloque de manera contundente a cada ser humano en una de dos categorías: varón o mujer. En la década de los cincuenta, el psicólogo John Money y sus colegas estudiaron a la gente que nació con combinaciones inusuales de marcadores sexuales (ovarios y pene, testículos y vagina, dos cromosomas X y escroto, y más). Pensando en estas personas, a quienes hoy en día llamaríamos intersexuales, Money desarrolló un modelo con varios niveles de desarrollo sexual.

Comenzó con el sexo cromosómico, determinado durante la fertilización cuando un esperma que tiene un cromosoma X o Y se fusiona con un óvulo que tiene un cromosoma X. O por lo menos eso es lo que pasa generalmente. En casos menos comunes, un óvulo o un esperma quizá carezcan de un cromosoma sexual o tengan uno adicional. El embrión resultante tiene un sexo cromosómico poco común —XXY, XYY o XO—. Así que, incluso si se considera solo la primera capa del sexo, hay más de dos categorías.

Pero esa es solo la primera capa. De ocho a doce semanas después de la concepción, un embrión adquiere el sexo gonadal fetal: los embriones con un cromosoma Y desarrollan testículos embrionarios; los que tienen dos cromosomas X desarrollan ovarios embrionarios. Esto establece la base para el sexo hormonal fetal, cuando los testículos o los ovarios embrionarios fetales generan hormonas que ayudan a que el embrión se desarrolle aún más como mujer u hombre (según las hormonas que aparezcan). El sexo hormonal fetal orquesta el sexo reproductivo interno (formación del útero, el cérvix, las trompas de Falopio en las mujeres o los conductos deferentes, la próstata y el epidídimo en los hombres). Durante el cuarto mes, las hormonas fetales completan su trabajo dándole forma al sexo genital externo —pene y escroto en los hombres; vagina y clítoris en las mujeres—.

Así, al nacer, un bebé tiene cinco capas de sexo. Sin embargo, como con el sexo cromosómico, cada capa subsecuente no siempre se convierte estrictamente en un binario. Además, las capas pueden entrar en conflicto entre sí, una siendo binaria y la otra no: un bebé que tiene cromosomas XX puede nacer con un pene, y una persona que tiene cromosomas XY puede tener una vagina, etcétera. Este tipo de discrepancias frustran cualquier plan de asignar el sexo como hombre o mujer, de manera categórica y a perpetuidad, tan solo mirando los genitales de un recién nacido.

Aunada a esa complejidad, la estratificación no se detiene en el nacimiento. Los adultos que rodean al recién nacido identifican el sexo a partir de cómo perciben el sexo genital (al nacer o con base en una imagen de ultrasonido) y así comienza el proceso de socialización de género. Las hormonas fetales también afectan el desarrollo cerebral y producen otra capa más llamada sexo cerebral. Un aspecto del sexo cerebral se vuelve evidente en la pubertad cuando, generalmente, ciertas células cerebrales estimulan los niveles y patrones hormonales del hombre o la mujer adultos, los cuales provocan la maduración sexual adulta.

Money llamó a estas capas sexo hormonal puberal y sexo morfológico puberal. No obstante, estas también podrían variar mucho, más allá de una clasificación binaria. Este hecho es la fuente de discusiones continuas acerca de cómo decidir quién puede competir legítimamente en eventos deportivos internacionales femeniles.

Ha habido muchas investigaciones científicas nuevas sobre el tema desde la década de los cincuenta. Sin embargo, quienes recurren a la biología para obtener una definición de aplicación fácil acerca del sexo y el género no lograrán su objetivo si observan el más importante de estos hallazgos. Por ejemplo, ahora sabemos que, en vez de desarrollarse en la dirección de un solo gen, los testículos o los ovarios embrionarios fetales lo hacen según redes genéticas opuestas, una de las cuales reprime el desarrollo masculino mientras estimula la diferenciación femenina, y la otra hace lo opuesto. Entonces, lo importante no es la presencia o la ausencia de un gen en particular, sino el equilibrio de poder entre las redes genéticas que trabajan en conjunto o en una secuencia específica. Esto socava la posibilidad de usar una prueba genética simple para determinar el ‘verdadero’ sexo.

El cambio de políticas propuesto por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos es un retroceso. Ignora el consenso científico sobre el sexo y el género, y pone en peligro la libertad que tiene la gente de vivir sus vidas de una manera que se ajuste a su sexo y su género conforme estos se desarrollan a través de cada ciclo de vida individual.

Anne Fausto-Sterling es profesora emérita de Biología y Estudios de Género en la Universidad Brown.

sábado, 13 de enero de 2018

#hemeroteca #acososexual | Yo te acoso, ‘moi non plus’

Imagen: The New York Times / Catherine Millet
Yo te acoso, ‘moi non plus’.
Gabriela Wiener | The New York Times, 2018-01-13
https://www.nytimes.com/es/2018/01/13/yo-te-acoso-moi-non-plus/

Quizá haya sido la cara de Catherine Deneuve la más compartida junto al manifiesto firmado por cien francesas contra el #MeToo, pero puedo reconocer sobre todo el sello inconfundible de la otra Catherine, la Millet, en casi todo el texto. Me juego un brazo a que fueron los aportes de la escritora los que consiguieron imprimirle a la carta su estilo de curiosa amalgama ideológica, entre una suerte de feminismo prosexo, negacionismos varios y justificaciones que harán las delicias del cínico #NiUnoMenos: “El flirteo insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, dicen.

Conozco esa retórica. ‘La vida sexual de Catherine Millet’ hizo por mí en 2001 lo mismo que ‘Los diarios de Anaïs Nin’ en 1994. Las francesas, cada una a su tiempo y en feliz progresión, me corrompieron, me legitimaron, me sacudieron de encima los prejuicios, me hicieron ver que allí donde los otros me habían colgado el estigma de la libertina, en ese mismo dolor estaba mi poder y mi redención. Que, como lo hace un hombre, yo podía ser agente de mi cuerpo y mi sexualidad. Que podía dejar de ser la envilecida Justine y convertirme en mi propio Marqués de Sade. Millet, en particular, me inoculó el orgullo de la promiscuidad, fue la mano de la que me cogí en el sopor conyugal para que me enseñara el camino al bosque o al jardín de los suplicios en busca de otros placeres, a veces sin sentimientos, ni miedo ni frío ni culpa, hasta sin deseo.

¿Por qué, entonces, algunas de las nociones más repulsivas de los libros y entrevistas de Millet —“antipuritanismo”, “libertad sexual”—, que fueron en su día revolucionarias para mí, se usan ahora contra las feministas autoerigidas, según ellas, en nuevas guardianas de la moral y “fiscales autoproclamados” que estarían instalando un “clima de sociedad totalitaria”? ¿No tuvieron que luchar antes unas cuantas de ellas para que Millet y yo, y cualquiera, puedan “disfrutar de ser el objeto sexual de un hombre” si nos da la gana? Ser puritana es, más bien, propugnar una sexualidad congelada en el tiempo, en la que el hombre es quien toma, hace y deshace, y la mujer es la que espera y cede. En suma, la libertad sexual y el derecho a la seducción que idealizan las francesas es la del hombre, no la nuestra.

Hay, además, en el documento, frases tan a lo Millet, como “la pulsión sexual es por naturaleza ofensiva y salvaje”, que pretenden sustentar un discurso en el que “los incidentes [sic] que pueden afectar el cuerpo de una mujer no alcanzan necesariamente su dignidad”. ¿Realmente están diciendo las firmantes que el cuerpo puede ser ofendido sin perjuicio de la persona, porque lo importante es que “nuestra libertad interior es inviolable”?

Volví a transitar de una escritora francesa a otra. La ‘Teoría King Kong’ de Virginie Despentes hizo por mí en 2007 lo que no había hecho ninguna: enseñarme, precisamente, a enarbolar una libertad sexual que no se basa en una dependencia del otro, en la que ese otro es casi siempre un hombre, seductor, coqueto, inoportuno, al que hay que complacer o comprender.

Despentes y otras feministas nos enseñaron, precisamente, a no victimizarnos, a desobedecer en minifalda para que la noche siga siendo nuestra, desafiando el hecho de que la mitad de las mujeres en el mundo han sido violadas alguna vez. Se trata de enfrentar la violencia de quienes culpan a las mujeres de ser agredidas o de estar muertas. Aún más sabiendo que la que pesa sobre una indígena pobre en Latinoamérica no es la misma violencia que puede ejercerse sobre las chicas de #MeToo, o las fundadoras de influyentes revistas de arte, como Millet, o las leyendas del cine galo, como Deneuve.

Sin embargo, a estas cien francesas no se les ha ocurrido mejor idea que trivializar las agresiones, sin dedicar una sola línea de reconocimiento a las víctimas. Detrás de esta omisión, está todo su programa: lo que les falta de empatía respecto de las acosadas les sobra de indignación por las que deben ser, a sus ojos, falsas víctimas (“yo no te creo”, parecen decirles), las que han arruinado la reputación de un puñado de honorables que solo cometieron un desliz. La carta se firma en la tierra en la que nació Dominique Strauss-Kahn, un violador que si no fuera por una valiente mujer que se atrevió a denunciarlo habría sido el presidente de Francia. Pero esa es una aguja en un pajar de impunidad.

En este momento histórico, cuando parece que hay algún amago de hacer justicia a las mujeres —y eso incluye al #MeToo de las hollywoodenses—, a este centenar de europeas ni siquiera les ha dado por el feminismo ‘mainstream’. Desde sus pedestales un poco rancios, señalan los excesos cuando lo que se requiere es tolerancia cero. En lugar de dejar que ese puñado de perpetradores se protejan solos —medios, poder y privilegios les sobran—, ellas han asumido la defensa pública de sus carreras y de su arte impoluto, alertando sobre un feminismo que odia a esos hombres y al sexo. Lo que ese feminismo rechaza, en realidad, es el acoso en todas sus intensidades y la vuelta al ‘statu quo’. Hoy que por fin podemos llamar a las cosas por su nombre —acoso es hostigamiento, persecución callejera, violencia verbal, tocamientos indebidos e insistentes mensajes no deseados—, otras mujeres, sin una pizca de empatía, intentan deslizarnos eufemismos como “libertad para importunar”.

Sugerir que las impulsoras de las últimas campañas contra el acoso responden, además, a intereses ultraconservadores o religiosos, como se intenta en el comunicado, es hacer exactamente eso que denuncian: tratar a quienes se han atrevido a alzar la voz como subordinadas sin pensamiento propio, cuando es precisamente esa voz que ya no calla la nueva revolución. Acusarlas de victimizarse, cuando son más fuertes que nunca, y no están paralizadas en la queja o el sufrimiento, sino que proponen soluciones para frenar la violencia, es un despropósito que solo puede explicarse por el miedo al cambio inevitable.

Llevamos años sangrando para que se entienda de una vez que ‘No es No’. ¿Vamos a relativizarlo otra vez? “Delatar al cerdo” —el homólogo francés del #MeToo— no es odiar al hombre y al sexo, estimadas Catherines, es solo delatar al cerdo.

jueves, 28 de diciembre de 2017

#hemeroteca #lesbianismo | La lucha democrática por los derechos de las lesbianas

Imagen: The New York Times / 28-J de 2014 en Ciudad de México
La lucha democrática por los derechos de las lesbianas.
Gisela Kozak Rovero | The New York Times, 2017-12-28
https://www.nytimes.com/es/2017/12/28/la-lucha-democratica-por-los-derechos-de-las-lesbianas/

Las lesbianas latinoamericanas todavía enfrentan un desafío elemental: tener los mismos derechos que el resto de los ciudadanos. Factores distintos, pero muy presentes en América Latina, conspiran en contra de la libertad de las mujeres homosexuales: la religión, los valores morales heredados y las exigencias de los modelos familiares. Para las lesbianas aún no es posible vivir su elección sexual y afectiva sin violencia ni coacción.

Un estudio traza un mapa de los logros y retos en materia jurídica en la región. De México a Argentina hay condiciones distintas. Por un lado, hay países —Brasil, Argentina, Uruguay y Colombia— en los que se conceden derechos civiles plenos (matrimonio, seguridad social, legislación favorable, fertilización asistida y adopción) a la comunidad homosexual, pero hay otros —Chile, Ecuador y Guyana Francesa— en donde solo existe la figura legal del concubinato. En Venezuela, Bolivia, Paraguay, Perú, Cuba, República Dominicana, Haití, los países centroamericanos y Surinam no se reconoce ninguno de los derechos antes mencionados. En este panorama desigual de derechos hay un caso radical en las Américas: Guyana es uno de los 72 países del mundo que contempla cárcel o muerte para los homosexuales.

En el continente se han hecho avances innegables, pero también hay retrocesos. En los últimos años ha habido una resistencia cada vez mayor a los avances jurídicos por la libertad sexual. La antropóloga Gloria Careaga lo ha observado en México: algunos sectores de la burguesía se han aliado con redes religiosas y políticas que buscan dar marcha atrás a las victorias legales de la comunidad homosexual. En noviembre de 2016, el congreso mexicano rechazó la iniciativa para que se reconociera formalmente el matrimonio igualitario en todo el país, por lo que las lesbianas pueden casarse solo en ciertas entidades federales, pero en otras no.

Otro caso revelador es el de Venezuela. En un contexto marcado por el militarismo y la impronta socialista cubana —homofóbica de origen—, algunos grupos evangélicos han logrado bloquear las iniciativas legislativas LGBT. El gobierno de Nicolás Maduro, a través del Tribunal Supremo de Justicia y ahora de la Asamblea Nacional Constituyente, han torpedeado el quehacer legislativo. De nada le ha servido a la oposición tener en sus filas a la única diputada transgénero de América Latina, Tamara Adrián, y al diputado y activista gay Rosmit Mantilla. Aún con ellos ha sido imposible conseguir el apoyo necesario para implementar reformas jurídicas que permitan la libertad sexual en Venezuela.

La tradición populista de América Latina ha puesto el acento en las reivindicaciones económicas y sociales por encima de las libertades individuales y los derechos humanos. La izquierda populista de Hugo Chávez y su sucesor Nicolás Maduro, de Evo Morales o Daniel Ortega ha sido renuente a impulsar reformas que garanticen la libertad sexual. En el caso de mi país, Venezuela, algunos analistas han dicho que el tema es propio del primer mundo o, simplemente, es irrelevante para la mayoría de los ciudadanos.

Es indispensable decirlo: incluso cuando se cuenta con una legislación favorable, sigue existiendo discriminación hacia las lesbianas en América Latina, sobre todo en ciudades pequeñas y áreas rurales. Una consideración más: el estado de vulnerabilidad de las lesbianas se acentúa por el origen étnico, la condición de inmigrante o la pobreza. Aún hay largo camino por recorrer.

Lo más crítico es que aún se pueden revertir los logros obtenidos hasta ahora. En Brasil han resonado las ideas del candidato conservador Jair Bolsonaro, al que llaman el “Donald Trump brasileño” —acusado de homófobo, misógino y racista—, y hace un mes cientos de brasileños protestaron por la presencia de Judith Butler, la filósofa estadounidense experta en temas de género y sexualidad. “¡Quemen a la bruja!”, gritaban los manifestantes.

Las recomendaciones de la ONU para evitar la discriminación por razones de género, identidad y orientación sexual han sido ignoradas en muchos países en América Latina. Lo mismo las denuncias de organizaciones como Amnistía Internacional sobre la discriminación civil y los crímenes de odio como la violación “correctiva”. Incluso en algunas democracias europeas se han registrado un alto porcentaje de lesbianas víctimas de discriminación laboral, acoso sexual, rechazo familiar y violencia verbal o física.

¿Qué acciones deben tomarse?

En los países en los que se han hecho avances sobre derechos civiles —como Argentina y Uruguay— las recomendaciones de expertas como Magdalena Siegel y Maria von Känel son pertinentes. Para aumentar la visibilidad lésbica en el espacio político y los medios —menor que la de sus pares masculinos—, se puede incentivar la investigación interdisciplinaria. Se necesitan políticas distintas a las dirigidas a las mujeres heterosexuales que entiendan la doble discriminación recibida por las lesbianas: como homosexuales y como mujeres. Tales políticas deben abordar temas como seguridad personal, salud sexual y reproductiva y participación en el mundo educativo y laboral, sobre todo en el caso de las jóvenes rechazadas por su familia.

Pero en los países en donde todavía no se han alcanzado los derechos civiles esenciales la lucha de las lesbianas, como la de todas las minorías sexuales, podría enmarcarse en los objetivos de las corrientes políticas que defiendan los derechos humanos.

Esta lucha se inserta en una batalla más ambiciosa, pero también más elemental: la defensa de la libertad como conquista democrática. Las lesbianas conforman un sector de la sociedad que demanda igualdad ante la ley. Pero también se trata de convertir una opción sexual y afectiva en un estilo de vida socialmente aceptado. Esta demanda es una interpelación a los líderes políticos y a la sociedad civil, es una demanda de origen democrático: exige preservar la separación entre la iglesia y el Estado, el respeto a las minorías y que priven los derechos humanos en vez de los prejuicios disfrazados de tradición cultural.

El temor a la reacción de los votantes conservadores a lo largo de América Latina es síntoma de una profunda debilidad democrática: significa que los derechos humanos quedan sometidos a las encuestas de popularidad. La vida democrática, plural y diversa, parte de la idea de que todos tenemos los mismos derechos. Ya es hora de que las lesbianas los tengan.

Gisela Kozak Rovero es escritora y académica. Su libro más reciente es el ensayo “Ni tan chéveres ni tan iguales”.

martes, 5 de septiembre de 2017

#hemeroteca #patrimonio | Chartres: La restauración que blanqueó a una virgen y enfurece a los devotos

Imagen: The New York Times / Virgen Negra de Chartres en 2013
La restauración que blanqueó a una virgen y enfurece a los devotos.
Benjamin Ramm | The New York Times, 2017-09-05
https://www.nytimes.com/es/2017/09/05/restauracion-virgen-blanca-chartres-francia-polemica/

Cuando era niño, Patrice Bertrand escuchaba a su madre contar detalles de su visita al santuario de la famosa Virgen Negra de la catedral de Chartres, unos 96 kilómetros al suroeste de París. Ahora, Bertrand, de 41 años, originario de Nantes, seguía los pasos de su madre. Pero se quedó perplejo por lo que descubrió: “La estatua que vine a ver ya no está”, dijo. La Virgen Negra se volvió blanca.

La decisión de eliminar lo que una placa en la catedral llama el “recubrimiento antiestético” del icono de madera del siglo XVI se ha convertido en el símbolo del combate contra la transformación de Chartres, que ha estado una década en trabajos de restauración. Durante casi 500 años, los peregrinos adoraban el semblante oscuro de la virgen, que le añadía el valor mítico que la devoción católica requiere. Para algunos críticos, la pintura ha borrado la memoria cultural de un edificio que, según los restauradores, ellos están salvando.

El interior de la catedral está libre de andamios por primera vez en diez años y se puede apreciar el efecto total del proyecto. Esta es la remodelación más importante desde que Chartres se reconstruyó entre 1194 y 1225. En los siguientes 800 años, el edificio cambió casi en su totalidad, pues el efecto del humo de las velas, las lámparas de aceite y el fuego habían oscurecido las paredes, las estatuas (incluida la Virgen) y los magníficos vitrales.

El objetivo de la restauración no solamente se limitaba a limpiar y mantener la estructura, sino que también buscaba ofrecer un vistazo al aspecto que la catedral pudo haber tenido en el siglo XIII. Su interior se diseñó para ofrecer un espectáculo luminoso, para que un peregrino pueda sentirse lo más cerca posible del cielo en la tierra. No obstante, muchos visitantes modernos han reaccionado más con desconcierto que con admiración. El crítico arquitectónico Martin Filler ha descrito el proyecto como “una profanación escandalosa de un lugar culturalmente sagrado”.

Desde que los avances de la restauración se hicieron visibles, los críticos de arte, curadores e historiadores han debatido sus méritos mediante publicaciones en medios franceses, británicos y estadounidenses. Una petición al Ministerio de la Cultura buscaba detener el proyecto. La campaña en contra afirma que la restauración viola la Carta de Venecia de 1964, que prohíbe la restauración de monumentos o sitios históricos por razones estéticas y no por razones estructurales.

En algún momento del debate, al responder a las críticas, el arquitecto que supervisaba las etapas más importantes de la restauración, Patrice Calvel, declaró: “Soy muy democrático, pero el público no está calificado para emitir un juicio”.

Los testimonios expresados en el libro de visitas sugieren el descontento del público con su enfoque; lo llaman “arrogante” y “kitsch”.

Anne Marie Woods, una guía de la catedral, dijo que existen argumentos académicos sólidos a favor de la restauración. Las investigaciones arqueológicas que comenzaron en 1980 demostraron que lo que aparentemente era piedra se trataba en realidad de una acumulación de suciedad que escondía una capa de cal en descomposición y dos capas de pintura, dijo.

Woods enfatizó que lo que parece “falso” para algunos es, en realidad, fiel al original. Las nervaduras de color marfil y las dovelas multicolores del techo pueden parecer muy llamativas, pero fueron aspectos de la catedral medieval (junto con opulentos tapetes colgantes y estatuas pintadas en colores vivos). No obstante, no poseemos la mirada medieval y no podemos apreciar el mundo del mismo modo que los peregrinos de la época.

Leila Amineddoleh, una abogada de patrimonio cultural que patrocinó la solicitud “Recuperemos la catedral de Chartres”, dijo que al agregar “una capa brillante, parte de la restauración da la impresión de que la catedral es nueva”.

Sin embargo, Jeffrey Hamburger, un historiador de arte medieval de Harvard, dijo que “no hay razón para sentirse nostálgico o romántico por la mugre”. Asociar los edificios góticos con “un ambiente profundamente oscuro y deprimente” es “básicamente erróneo”, dijo, no son “monumentos a la melancolía”.

La restauración busca reconstituir un templo de luz, para desechar la percepción popular del desánimo gótico. No obstante, estas acciones plantean una pregunta intrigante: ¿qué sucede cuando nuestras ideas heredadas sobre el pasado se ponen en contacto con capas de mitos acumulados?

Además, hay algunas inconsistencias en la restauración medieval: la catedral tiene iluminación eléctrica (aunque el interior luminoso disminuye la necesidad de luz artificial), el piso elegante pero disparejo continúa sin arreglo y el ábside reluce con mármol barroco restaurado. Es un reto identificar hasta qué punto una innovación está consagrada a la tradición y qué versión de Chartres debe ser conservada.

La Unesco describe las 176 ventanas de la catedral como “un museo del vitral” que ostenta una tonalidad única: azul de Chartres (una combinación de cobalto y manganeso). Las pocas ventanas aún sin limpiar sirven como promoción para la restauración de las otras, que se limpiaron de mugre y están libres de líneas de plomo de antiguas reparaciones provisionales.

Los críticos del proyecto argumentan que el aumento de luz ambiental, reflejada en las superficies pintadas, disminuye el efecto de los vitrales (en un artículo publicado en Le Figaro, el crítico de arte Adrien Goetz lo comparó con “ver una película en una sala de cine donde no se han apagado las luces”). La profesora Madeline Caviness, del grupo Amigos Estadounidenses de Chartres, dice que los colores intensos en realidad se complementan: la luz de las paredes hace que las ventanas sean más luminosas. En un día nublado el juego entre la luminosidad de ambas partes aumenta la nitidez de los vitrales —cada ventanal cuenta una historia bíblica—, pero en un día soleado la intensidad de la luz hace difícil distinguirlas.

El efecto de la restauración es especialmente notable porque las paredes al centro de la catedral aún deben limpiarse. Sus vidrieras rosadas refulgen como joyas en la oscuridad, de modo similar al efecto de la catedral gótica Notre Dame de París, contemporánea de la de Chartres.

Esta semana, el arzobispo de París solicitó 119 millones de dólares para trabajos de restauración urgentes con el fin de conservar el exterior de Notre Dame. Su estructura de piedra se desmorona y sus gárgolas están dañadas. No obstante, el costo de las reparaciones va más allá de los 2,4 millones de dólares anuales asignados por el gobierno francés. Aunque los andamios al interior de Chartres ya no están, se trata solo de una medida temporal. En 2019 por fin dará inicio la restauración de las paredes centrales. La restauración de 18,5 millones de dólares tiene más o menos tres años de retraso, en parte debido a los recortes presupuestales.

No sabemos quiénes diseñaron y construyeron la catedral de Chartres, “esta gloria anónima, de entre todas las cosas; este gran bosque de piedra”, como lo llamó Orson Welles en su película ‘F for Fake’. Ahora, también la Virgen Negra es un recuerdo: la tienda de regalos vende postales solo con su rostro blanqueado, de mejillas encendidas, como si se sonrojara. Para ilustrar la complejidad de la controversia, es necesario señalar que la estatua fue un encargo para hacer una réplica de una antigua virgen muy venerada. ¿Su nombre? Notre Dame la Blanche (Nuestra Señora, la Blanca).