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martes, 18 de febrero de 2025

#libros #antropologiafeminista | Comunidad, ruralidad y género : una etnografía en el Valle de Roncal

Comunidad, ruralidad y género : una etnografía en el Valle de Roncal / Ainara Barrón Iriarte.
Leioa : Servicio Editorial UPV/EHU, 2025 [02-18]
244 p.
Serie de Ciencias Sociales ; 34.
Tesis UPV/EHU, Departamento Filosofía de los Valores y Antropología Social. Fecha defensa: 2022-05-03.
Premio Micaela Portilla Vitoria. XI edición (2024). Accésit.

/ ES / Libros / ENS / Antropología feminista / Antropología social / Mujeres / Navarra / Valle del Roncal / Vida rural

📘 Ed. impresa: ISBN 9788490829561 / 20.00 €
📝 Cita APA-7: Barrón Iriarte, Ainara. Comunidad, ruralidad y género : una etnografía en el Valle de Roncal. UPV/EHU.

Este libro tiene como punto de partida el éxodo rural-urbano y los procesos de despoblamiento rural. Pero especialmente está motivado por una pregunta: ¿Por qué en algunas localidades se van más mujeres que hombres? Tomando el sesgo migratorio como un indicador significativo de las carencias de esos lugares, el libro se aproxima a la(s) relación(es) entre género y territorio. El mundo rural sigue mostrando actualmente una tendencia a la pérdida de población, especialmente de personas jóvenes. Pero sin duda, lo más significativo es el hecho de que dentro de esta tendencia se vayan más mujeres que hombres. En el caso de los valles pirenaicos, y en particular del Valle de Roncal que es donde se centra el libro, podemos observar que el predominio de las emigraciones de las mujeres sobre las de los hombres se mantiene desde los años 60, aunque la intensidad de estas ha cambiado sustancialmente.

viernes, 31 de mayo de 2024

#hemeroteca #identidades | Chupas y parkas, la exposición que pone en valor la importancia de la cultura mod y rocker

Una de las imágenes de la exposición //

Chupas y parkas, la exposición que pone en valor la importancia de la cultura mod y rocker
Abraham Rivera | El Confidencial, 2024-05-31

https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2024-05-31/chupas-parkas-exposicion-valor-mod-rocker_3888935/ 

Fue hace sesenta años cuando rockers y mods se hicieron virales. Desde las playas de Brighton, aquellas imágenes surcaron el mundo entero, y llegaron hasta los principales periódicos del planeta. Eran jóvenes con una estética muy determinada, unos vestían polos Fred Perry, chaquetas Harrington y botas Chelsea, mientras que los otros se caracterizaban por llevar pantalones tejanos, cazadoras de cuero y zapatos en punta.

“Espectacular batalla entre dos bandas: 800 mods contra 200 rockers”, se podía leer en el diario Pueblo la jornada siguiente a aquella tangana. Los meses posteriores publicaciones como Triunfo, Paris Match, Life o Gaceta Ilustrada comenzaron a interesarse por ellos. Era el inicio de una historia singular. Con ella da comienzo una de las exposiciones más curiosas e interesantes de la temporada. 

La cultura como identidad
Y es necesario aplaudir al Museo de Antropología, el encargado de acoger esta muestra, que bucea en la historia de dos de las subculturas urbanas más icónicas del siglo XX. La exposición, que puede verse hasta finales de septiembre, es uno de esos viajes que se disfrutan embelesado. El relato no deja atrás ninguno de los objetos más señalados de cada movimiento, desde motocicletas a prendas de vestir, pasando por incontables fanzines, fotos o discos.

Como se encargan de resaltar desde el propio museo, estas subculturas se articulan alrededor de conceptos como el sentido de grupo, pertenencia e identidad. Sus integrantes adoptan símbolos, lenguajes y estéticas que les permiten sentirse parte de una nueva comunidad. “La cultura se convierte así en parte de la identidad de estas personas incluso durante toda la vida”, resaltan.

Es un viaje a través de la evolución de las culturas rocker y mod desde sus orígenes hasta hoy. Dando comienzo con su aparición inicial, pasando por su auge y la revitalización que experimentaron a finales de los años 70, lo que impulsó una vasta producción cultural a nivel global, hasta su consolidación en España en los años ochenta. Todo ello de la mano de dos de sus mayores expertos, Rubén Olivares Rosell en la parte rocker y Dani Llabrés en la dedicada a los mods.

“En su momento, lo acontecido en Brighton fue más bien una anécdota”, comenta el segundo de ellos. “Aunque es cierto que catapultó la fama de los mods y rockers, en realidad fue un episodio insignificante. Cuando nos propusieron el proyecto, teníamos claro que no queríamos centrarlo en este hecho. Fue algo que, con el tiempo, trajo consigo muchos problemas”.

De la elegancia a los programas de radio

Los mods, en su búsqueda obsesiva de perfección, adoptaron elementos del Ivy League estadounidense y el estilo francés e italiano. Desde chaquetas de seersucker hasta trajes entallados de Brioni, su vestimenta reflejaba una estética fina y pulida. A esta mezcla añadieron una variedad infinita de prendas y detalles, manteniéndose siempre al tanto de las últimas tendencias musicales, desde el jazz de posguerra hasta el soul y el ska.

Bailaban al ritmo de la música negra en clubes emblemáticos como el Flamingo, fusionando influencias estadounidenses y europeas en su estilo de vida y sonido. Los nombres legendarios del jazz, el blues y el soul se sumaron a la escena británica, proporcionando la banda sonora para esta generación de jóvenes obsesionados con la moda y la música.

Por su parte, el rock and roll hizo su primera incursión en España en los cincuenta, principalmente entre personas de clase media-alta con acceso a tocadiscos y la capacidad de viajar y recibir influencias extranjeras. “Su llegada se facilitó también a través de los puertos marítimos y las emisoras de radio de las bases americanas, así como por las versiones europeas de éxitos estadounidenses y grupos mexicanos como Teen Tops o Los Llopis”, apuntan en la exposición.

Bandas y solistas locales como Los Estudiantes, Los Milos y Chico Valento permitieron que el estilo se consolidara a partir de los sesenta, con formaciones como Sirex y Mustang en Barcelona, y artistas como Mike Ríos y Bruno Lomas.

El fin de la dictadura facilitó la aparición de los rockers en las calles españolas, con programas de radio y televisión como Champú, peine y brillantina, El cocodrilo y Flor de Pasión, así como estrenos cinematográficos como American Graffiti y The Wanderers. “Surgieron bandas míticas como Loquillo y los Intocables, Los Rebeldes, Golden Zippers y Bulldog, alcanzando su apogeo durante los años 80 antes de regresar al circuito alternativo en las décadas siguientes”, continúan comentando. 

Influencias y lambrettas
“El guión original que nos proporcionaron no era exactamente como se puede ver en la exposición, pero desde el principio lo tuvimos claro”, comenta Llabrés, que es autor de diferentes obras de referencia sobre el movimiento mod. “Llevo involucrado en este ámbito desde 1985, y después de haber escrito varios libros, tenía una idea establecida sobre cómo organizar y estructurar el contenido. Desde el principio tuve claro que quería enfocar una sala principal en el origen de los mods: cómo surgieron, sus influencias de otras subculturas o tribus, y explorar los elementos clave de la estética, la música y las motos tanto para los mods como para los rockers”.

Después, hicieron lo mismo con la cultura rocker: indagar en sus orígenes, moda, estética, música y su relación con el motor, para finalmente contraponer ambas culturas, simbolizadas por las dos motos que aparecen en el centro de la sala. Entre los objetos de más interés, Llabrés destaca: La Lambretta de los coleccionistas Alvaro y Mocky Dimples, “una verdadera joya de la época, con todos los detalles típicos que la hacen única”; también una parca, firmada por los miembros de bandas como The Jam, Madness y The Specials; y fanzines históricos. “Entre las piezas más reseñables se encuentra una revista inglesa de los años sesenta llamada The Mods, dirigida a chicas adolescentes”, recuerda.

Fin de ciclo

Para Llabrés, los dos movimientos están en la recta final. “Lo siento así”, dice. “Aunque sigamos organizando festivales como el Euroyeye, que ya lleva 30 años, y aunque ya haya comprado los billetes de tren y encargado la ropa al sastre desde hace seis meses. Pero sí, estamos en la recta final. Hace muchos años que ya no somos una cultura juvenil. Ya estamos bastante viejos. La media de edad ronda los 40 y pico. Con los rockers, ni te cuento. En los ochenta, cuando nos peleábamos a golpes, ya eran mucho mayores que nosotros. No sé cómo lo estarán llevando. Espero que lo lleven mejor. Pero esto se acabará con nosotros, eso lo tengo clarísimo”.

E insiste: “Ahora todo va muy rápido. Aún recuerdo de memoria todas las canciones de unos 50 discos. Antes todo costaba mucho. No teníamos dinero, así que igual podíamos comprarnos un disco al mes. Pero ese disco era oro, lo atesorábamos, lo escuchábamos una y otra vez hasta sabérnoslo de memoria. Estudiábamos cada detalle, cada foto, mira cómo lleva el nudo de la corbata este tipo, fíjate en esos zapatos”.

Chupas y Parkas se completa con un fanzine, repleto de textos, y multitud de actividades que se irán desarrollando a lo largo de estos meses. También con una sala dedicada a uno de los fotógrafos que mejor inmortalizó a las dos subculturas, Miguel Trillo, que además aparece en otras salas junto a las instantáneas de Daniel Martín, Vicente Mayor y Olaf Pla, otros tres grandes retratistas.

lunes, 25 de marzo de 2024

#hemeroteca #disidencia #cofradias | La otra Semana Santa andaluza es civil, tiene cofrades y pasos, pero no curas

Asociación civil de la Abnegación, una de las de las denominadas despectivamente como "piratas", en su salida por el barrio sevillano de San Bernardo el pasado 16 de marzo //

La otra Semana Santa andaluza es civil, tiene cofrades y pasos, pero no curas

Las asociaciones civiles proliferan al margen de la Iglesia, sobre todo en las barriadas de extrarradio, y acogen a homosexuales y divorciados, pese a las mofas que las minusvaloran como “piratas”
Jesús A. Cañas | El País, 2024-03-25
https://elpais.com/espana/2024-03-25/la-otra-semana-santa-andaluza-es-civil-tiene-cofrades-y-pasos-pero-no-curas.html

El sevillano Álvaro Maroto es cofrade desde que tiene uso de razón. Podría haberse conformado con ser hermano de la Estrella, donde le inscribieron desde que nació, pero quería más. Allá por 2009, cuando tenía 16 años, tuvo la idea de poner en pie una cofradía en Sevilla Este, un barrio a las afueras de la capital con más de 60.000 vecinos. Tocó a la puerta de tres parroquias sin éxito, así que decidió tirar por la calle de en medio. “Porque tres párrocos no quieran no tiene por qué quedarse el barrio sin hermandades con la de cofrades que hay. Ya habrá alguno que nos quiera”, reflexionó el hoy presidente de la asociación civil Consuelo y Esperanza. En esas siguen y no son los únicos. Andalucía vive desde hace más de una década una eclosión de asociaciones civiles con cofrades, pasos e imágenes, pero sin curas. Crecen exponencialmente al margen de la Iglesia mientras intentan sacudirse de las mofas que las minusvaloran como “piratas”.

El quinto sábado de Cuaresma, el pasado 16 de marzo, fue el termómetro del auge de estas asociaciones civiles en Sevilla, epicentro del movimiento. Las aceras y balcones del barrio de San Bernardo se caían de sevillanos y foráneos para ver a la Abnegación, una de las punteras del fenómeno de las asociaciones civiles. En el cortejo había enseres cofrades, imponente paso de misterio y agrupación musical de relumbrón, la Virgen de los Reyes. Lo único que desentonaba en la estampa es que los cofrades que integraban la procesión no llevaban hábito de nazareno y que el recorrido no partió de una parroquia. “Quizás empezamos la casa por el tejado, pero si todo está creciendo es porque la Iglesia y las hermandades no nos están acogiendo como deberían. Abnegación nació porque no nos acogieron, si no no existiríamos”, reflexiona su presidente, Javier Gámez Villar.

Esa falta de cobijo que alegan Maroto y Gámez es uno de los “múltiples factores” que Francisco Javier Escalera, catedrático de Antropología Social de la Universidad Pablo de Olavide, encuentra en el origen y arraigo de las asociaciones civiles. Muchas de las entidades, como ocurrió con Abnegación en 1992, surgieron de una cruz de mayo infantil que quiso tener imágenes a las que venerar y proyectos sociales de caridad que desarrollar. “Nacen cuando van a sus parroquias y muestran una necesidad que no se ve contestada por diversos motivos”, reflexiona Cristóbal M. Calvo, presidente de la civil Salud y Esperanza y de la federación Fecosevilla, que integra hasta a diez de estas entidades. Pero Escalera identifica más motivos. El lugar donde se han hecho fuertes no es casual, la mayoría germinó en barriadas de extrarradio en las que no existían cofradías y en el que estas corporaciones se han convertido en “la vía para fortalecer el sentido de pertenencia y de identidad”, como apunta Escalera, que se plantea realizar una investigación académica ante un fenómeno por estudiar, pero que, solo en Sevilla, ya cuenta con unos 20 grupos y mueve “entre 15.000 y 20.000 personas”, según estima Calvo.

No es el único vacío que han venido a completar las entidades civiles. El catedrático cree que han calado también en los barrios populares como reacción “al fortalecimiento de la jerarquía eclesiástica de ejercer un mayor control sobre las cofradías”, especialmente de sus cuentas y de quienes participan en la dirección de estas cofradías. Divorciados o personas LGTBI visibles y casadas, en definitiva “gente que no ha seguido el cursus honorum de la membresía católica”, como apunta Escalona, pueden estar en la cúpula de las asociaciones civiles sin que “nadie les mire por encima del hombro”, como confirma Gámez. “No es que seamos más o menos laxas, es que no tenemos la sobrefiscalización que tienen las cofradías”, apunta Calvo, que asegura que ese control ha estado provocado, en ocasiones, por la falta de formación de algunas de estas hermandades.

Pero el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías de Sevilla, el sacerdote Marcelino Manzano, no cree que el origen de las civiles esté en un control eclesiástico más férreo de las religiosas. Apunta que las asociaciones civiles surgen “por desconocimiento o porque no encajan en la comunidad parroquial” y defiende la ortodoxia en las cofradías: “Exigen un proceso de formación exigente porque la realidad de una hermandad es la que es”. Y añade: “Aun respetando las buenas acciones que realizan [las civiles], llevan a la confusión de los fieles”. De ahí que el Arzobispado haya iniciado una política de acercamiento a los grupos civiles para intentar reconducirlos al largo camino hacia su conversión como hermandad, un proceso que exige convertirse primero en agrupaciones, en las que el máximo dirigente es el párroco de la iglesia que será su sede, y que termina cuando son erigidas como hermandades, bajo el paraguas de asociaciones religiosas de culto público.

La mayoría de las asociaciones civiles han recogido el guante con interés, resume Calvo: “Todas luchan por la integración en su parroquia porque no dejan de ser una herramienta pastoral”. Aunque otras no parecen tan dispuestas, como apunta Manzano: “Las hay que están en diálogo conmigo, pero de otras solo tengo noticias por los medios”. Entre las primeras, estuvo Consuelo y Esperanza, que llegó a estar integrada en la parroquia de la Asunción de Sevilla Este durante ocho años. “Nos confirmaron a los 170 hermanos, nos dieron formación continúa, limpiábamos la iglesia, éramos catequistas”, rememora Maroto. También les dijeron que ni homosexuales casados, ni divorciados podían estar en la junta. “¿Por qué? Si trabajan más que otros”, se pregunta molesto el presidente. Pese a ello, acataron la norma y les bendijeron a las tallas del Cristo y la Virgen. Hasta que el párroco cambió y, a finales de noviembre de 2023, decidió extinguir la ya agrupación de fieles y expulsar a las imágenes, que han vuelto a recibir culto en un oratorio privado, como la mayoría de asociaciones civiles. “Ahora, estamos en un limbo”, reconoce Maroto.

“A la autoridad eclesiástica le sienta muy mal todo este fenómeno [...] No es más que la ruptura del monopolio sobre los símbolos católicos. La Iglesia no debería tener el control de que la gente pueda rendir culto a entidades divinas”, reflexiona Escalera. De hecho, aunque las diócesis intenten poner cortapisas, difícilmente lo consiguen y el movimiento de las asociaciones civiles ya está presente en localidades de fuerte raigambre cofrade, como Jerez de la Frontera. El pasado mes de septiembre también llegó a Cádiz capital con la salida del Grupo de Fieles de María Santísima de la Consolación, que despertó airadas quejas del Consejo de Hermandades y Cofradías de la ciudad. “Se nos tacha de ilegales o piratas porque no estamos al amparo eclesiástico, pero las asociaciones civiles son totalmente legales. Hacemos uso del derecho constitucional de la libertad religiosa”, explica Calvo.

Por eso Escalera cree que el movimiento puede dar más de sí y crecerá, sobre todo porque no aprecia rechazo en el conjunto de la sociedad, en este caso en la sevillana, solo en los sectores más ortodoxos: “Las tratan como si fuesen de segunda división del fútbol [...] Pero esto no es algo de cuatro casposos. La Semana Santa, pese al laicismo, es un fenómeno profundamente popular, vinculado a la estética y a la forma de entender la sociabilidad”. Que se lo digan a Maroto y a los suyos, a los que el último revés no ha restado ni un ápice de ganas. 15 años después reviven de nuevo aquella negativa que les llevó a fundar Consuelo y Esperanza, pero amilanarse no entra sus planes. “A nosotros no nos va a frenar nadie, por mucho que un párroco nos eche”, advierte combativo.

jueves, 18 de mayo de 2023

#hemeroteca #besos #historia | Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años

Beso en arcilla, Babilonia, hace 3.800 años //
Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años

Escritos sumerios y acadios recogen esta práctica en su doble función, como parte del acto sexual y muestra de afecto entre familiares y amigos
Miguel Ángel Criado | Ciencia/Materia, El País, 2023-05-18
https://elpais.com/ciencia/2023-05-18/los-primeros-besos-se-registraron-en-mesopotamia-hace-4500-anos.html

No se sabe cuándo los humanos empezaron a besarse, quizá desde el inicio de sus tiempos. Pero las primeras referencias escritas al beso aparecen en Mesopotamia hace unos 4.500 años. Ya entonces, los besos tenían las distintas funciones que conservan hoy: como parte del acto sexual, y como muestra de cariño, de respeto e incluso, una manifestación religiosa o supersticiosa. Y ya entonces habrían perdido su función original que, según algunos antropólogos, sería encontrar a la pareja ideal por medio de las señales químicas enviadas y recibidas durante el beso.

En su libro ‘The Science of Kissing’ (‘La ciencia del beso’, no editado en español), la investigadora Sheril Kirshenbaum recoge el trabajo de varios antropólogos que sitúan las primeras menciones al beso en los orígenes de la civilización hindú, en la India, hace unos 3.500 años. De allí, los hombres de Alejandro Magno habrían llevado tal práctica a la antigua Grecia. Estas referencias iniciales en textos sagrados del hinduismo, como el 'Atharvaveda', no tienen una palabra específica para el acto de besar. En varias partes de esta obra se usa la expresión “oler con los labios”. Otra línea del poema se puede traducir como que “un joven señor de la casa lame repetidamente a la joven”. Aquí, escribe Kirshenbaum, “lamer puede referirse a una especie de beso o caricia”. En otro poema hindú, el 'Mahabharata', se habla del beso como el acto de juntar los labios. Pero este texto, como el ‘Vatsyayana Kamasutra’, es mucho más reciente.

Dos investigadores daneses sostienen ahora en un trabajo publicado en Science que las primeras referencias explícitas al beso aparecen en textos sumerios, civilización surgida en el sur de lo que hoy es Irak. Uno de los autores es Troels Pank Arbøll, profesor de la Universidad de Copenhague y experto en las antiguas civilizaciones de Oriente Próximo. “La primera evidencia textual que menciona los besos romántico-sexuales parece surgir en la antigua Mesopotamia alrededor del año 2500 antes de Cristo”, cuenta Arbøll en un correo. La escritura se inventó en esta parte del mundo, entre los ríos Tigris y Éufrates, hace unos 5.200 años, con textos sumerios y acadios en tablillas de arcilla, con “la escritura cuneiforme, en uso hasta 80 años después de Cristo. Tenemos muchas fuentes disponibles hoy de ese lapso de tiempo. Sin embargo, cuando se inventó, la escritura en el antiguo Irak, se utilizó en principio para la administración, lo que supone que otros tipos de textos solo aparecen gradualmente”, añade. Habría que esperar 700 años a los textos que hablan de besarse.

“Las primeras referencias a los besos ocurren en narraciones mitológicas sobre el comportamiento y las acciones de los dioses. Solo un poco más tarde (especialmente a principios del segundo milenio a.C.) encontramos referencias claras a los besos en documentos privados”, completa el científico danés. En efecto, la primera mención al beso, una mención subida de tono, aparece en el llamado Cilindro de Barton, un texto mitológico escrito en sumerio hace entre 4.350 y 4.500 años. Como cuenta Arbøll, en las columnas 1, líneas 1 a 14 y la columna 2, líneas 4 a 10, del cilindro se puede leer el siguiente párrafo:

“Aquellos días son ciertamente días lejanos. Aquellas noches son en verdad noches lejanas. Aquellos años son ciertamente años lejanos. La tormenta rugió, los relámpagos destellaron. En la zona sagrada de la ciudad de Nippur, la tormenta rugía, los relámpagos centelleaban. El Cielo habló con la Tierra. La Tierra habló con el Cielo. Con la diosa ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor del dios Enlil, con Ninhursag, con la ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor de Enlil, con Ninhursag, tuvo relaciones sexuales. Él la besó. El semen de siete mellizos él embarazó en su vientre”.

Este texto es un milenio anterior a los poemas sagrados hindúes que hablaban de juntar los labios. En tablillas ya posteriores aparecen menciones a todos los tipos de besos imaginables. En textos sumerios, se habla del beso como acto posterior al coito. Mientras, en tablillas acadias, civilización al norte de la sumeria, se recogen pasajes de besos en los pies o el suelo que han pisado como muestra de respeto o sumisión a los padres o a los sacerdotes, pero en otros se lee del beso como manifestación del deseo sexual.

Arbøll aclara enseguida que los primeros besos no se dieron en esta parte del mundo: “No mantenemos que el beso se originó en la antigua Mesopotamia, sino todo lo contrario”. Con el ‘Cilindro de Barton’, los textos hindúes y también referencias algo más ambiguas coetáneas descifradas en Egipto, el científico danés mantiene que “esta forma de besar se practicaba en una gran área geográfica en la antigüedad, lo que argumentamos no apunta a un solo punto de origen, al menos en tiempos históricos; en cambio, parece haber tenido múltiples orígenes diferentes”. Pero si alguien insistiera en identificar un solo origen, termina Arbøll, “tendría que buscarse en tiempos prehistóricos”.

Y tan prehistóricos. La bióloga de la Universidad de Oxford y coautora del trabajo publicado en ‘Science’ Sophie Lund Rasmussen recuerda que en las especies más cercanas a los humanos también se besan: “Los estudios en bonobos y los chimpancés han demostrado que ambas especies se besan, lo que puede sugerir que la práctica de besar es un comportamiento fundamental en los humanos, y eso explicaría por qué se puede encontrar en todas las culturas”. Y ¿por qué sería fundamental? “Los antropólogos evolutivos han sugerido que los besos romántico-sexuales evolucionaron con el fin de evaluar aspectos de la idoneidad de una posible pareja a través de señales químicas comunicadas por la saliva o el aliento, y facilitar sentimientos de apego, la unión de pareja y facilitar la excitación sexual”, dice Rasmussen en un correo. “Que los besos sexualmente románticos también se vean en nuestros parientes vivos más cercanos propone que este comportamiento sería incluso mucho más antiguo que nuestra documentación más antigua”, añade. La divergencia entre estos grandes simios se produjo hace cinco millones de años.

Kirshenbaum, la autora de ‘The Science of Kissing’, no relacionada con el estudio de ‘Science’, añade: “Dado que vemos tantos comportamientos similares en todo el reino animal, sospecho que nuestra especie se ha estado besando desde que estamos en la Tierra”. Pero Kirshenbaum quiere destacar otra cosa sobre los besos, que no tiene que ver con su origen: “Besarse entre dos personas fomenta sentimientos de conexión, deseo, seguridad y amor, todo dependiendo del contexto del beso. Promueve una sinfonía de señales químicas como la oxitocina y la dopamina que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos”.

jueves, 6 de abril de 2023

#hemeroteca #cofradias | La Semana Santa como forma de resistencia a la globalización: una mirada desde la antropología

Basílica de La Macarena, horas antes de la 'Madrugá' //

La Semana Santa como forma de resistencia a la globalización: una mirada desde la antropología

Los antropólogos Gema Carrera e Isidoro Moreno y el cineasta Jesús Pascual reflexionan sobre la polisemia de una celebración "de la primavera" en Sevilla: "Globalización significa desarraigo y este tipo de fiestas son ocasiones de reidentificación, de ver comer, de oler cosas diferentes. En la Semana Santa se reafirman identidades colectivas, que en la cotidianeidad no existen o están muy rotas, lo identitario funciona para mucha gente por encima de los contenidos explícitos de la propia Semana Santa".
Raúl Bocanegra | Público, 2023-04-06
https://www.publico.es/culturas/semana-santa-forma-resistencia-globalizacion-mirada-antropologia.html

La ciudad, Sevilla, cambia en Semana Santa. Se palpa en el ambiente. Los días previos hay cada vez más horas de luz, los relojes han ajustado ya sus agujas al llamado horario de verano, las flores lucen en algunos balcones, el azahar y su aroma coronan los naranjos. Los cofrades se aprestan a planchar las camisas, a perfeccionar el nudo de corbata; la ciudad, Sevilla, se emperifolla. Miles de nazarenos, previo pago de la papeleta de sitio, despliegan el capirote.

Hay resistencias, también, escasas, pero haberlas, las hay, por supuesto. Gente que vive de espaldas a las hermandades y fuera de ellas. La playa está también muy a mano para quien se lo puede permitir, claro.

Sin embargo, en la ciudad, Sevilla, no hay manera de evitar la Semana Santa: las trompetas llevadas al paroxismo –que Califato 3/4 ha abrillantado, actualizado– salen de los televisores y se extienden por las ventanas; basta una persona dura de oído para que una comunidad entera de vecinos escuche la fanfarria.

"La semana santa es una manifestación social y simbólica rica, compleja, diversa y polisémica. Su importancia radica en ser referente identitario para los grupos humanos que la celebran. La diversidad tanto en las formas como en los significados es enorme. En todos los casos, en Andalucía, la Semana Santa es una celebración de la primavera. Aún se rige por el calendario astronómico del equinoccio de la primavera, tan importante para las sociedades agrarias mediterráneas", afirma a ‘Público’ Gema Carrera, antropóloga y presidenta de Asana, Asociación Andaluza de Antropología.

"Esa eclosión de la naturaleza se celebra a través del ritual festivo de una forma sensorial y comunicativa, estructurando el orden vital, laboral y social de los colectivos que la celebran. Largas horas y jornadas de preparativos, juegos, símbolos, cantos, músicas, escenificaciones, olores, códigos culturales y simbólicos son compartidos cada primavera. A través de la participación en esta celebración colectiva, se produce en los participantes un sentimiento de pertenencia que la sociedad de consumo, individualista y homogeneizadora en la que se enmarca, no puede cubrir. Es si se me apura, una forma de resistencia social a la globalización y a la homogeneización social", añade Carrera.

La antropóloga reconoce el magisterio de Isidoro Moreno, catedrático emérito de la Universidad de Sevilla, el primero en estudiar desde Andalucía, fuera de tópicos, con espíritu científico la Semana Santa. "La he comparado, la de las grandes ciudades con un caleidoscopio, ese pequeño juego de entretenimiento de la era predigital. Si mirabas por el agujero veías un dibujo, la verdad del dibujo, pero si le dabas vueltas veías dibujos varios, sin meter ni sacar ningún elemento. Esto es una metáfora: si no se gira el cilindro alguien juraría que la Semana Santa es tal o cual cosa y que todo lo demás es artificial", afirma el catedrático en conversación con ‘Público’.

"Para entender –prosigue Moreno– la Semana Santa, no como celebración litúrgica, apostólica y romana, sino a la manera andaluza, con la calle y las cofradías en la calle, lo fundamental es estar abierto a que existen varias realidades, múltiples dimensiones. Considerar que el único eje es el religioso es aceptar el monopolio del ámbito eclesiástico, que está muy interesado en afirmar su derecho a interpretar en exclusiva lo que ocurre y sus ramificaciones".

Moreno agrega: "Una de las múltiples dimensiones de la Semana Santa es la identitaria, incluso por encima de los contenidos explícitos, que son escenas de al muerte y pasión de Cristo. Lo fundamental para vivir dentro de las cofradías es que da varias oportunidades de reproducir la identidad personal en el ámbito de la familia, del barrio o de la nostalgia del barrio, hoy gentrificado".

"El nivel identitario –remacha Moreno– es el central, evidentemente con referentes religiosos, eso nadie lo duda. Otra cosa que explica el auge de la Semana Santa en Andalucía y otro tipo de acontecimientos es la misma época actual, en que la tendencia es a la globalización. ¿Qué cosa es esto?: Homogeneización, desenclave de lo identitario, supuestamente es un progreso y significa debilitamiento de ls identidades colectivas. Globalización significa desarraigo y este tipo de fiestas son ocasiones de reidentificación, de ver comer, oler cosas diferentes. Es algo hegemónico. En la Semana Santa se reafirman identidades colectivas, que en la cotidianeidad no existen o están muy rotas, lo identitario funciona para mucha gente por encima de los contenidos explícitos de la propia Semana Santa".

Jesús Pascual, director de la película ‘Dolores, Guapa’, en la que reflexiona sobre identidades queer en la Semana Santa de Sevilla, profundiza para ‘Público’ en estas ideas: "La Semana Santa se lee desde fuera muchas veces como una fiesta católica, donde la gente que va son creyentes y van los domingos a misa, pero esto es falso. La Semana Santa de Sevilla es principalmente una fiesta de la primavera en la que se celebra un sentimiento de pertenencia a la ciudad, al barrio, a los amigos, a la familia, de conexión con tus padres, con tus abuelos".

"Es verdad –continúa Pascual– que no se puede separar 100% de la religión y muchas veces las hermandades funcionan como un brazo ejecutor de la iglesia y evangeliza según la doctrina católica. Pero no es simplemente eso: la gran mayoría de personas tiene espiritualidad y un sentido de lo trascendente, pero desde luego, alejado de lo que dicta El Vaticano. Sí que entiende la fe y la devoción, palabras que parece que significan lo mismo en todas partes, pero estoy seguro de que significan cosas diferentes en Sevilla y fuera de Sevilla".

"La Semana Santa –analiza Pascual– tiene que ver con el despliegue de la calle. Se te inculca desde pequeño de manera muy lúdica. Se vive como un niño vive la navidad. Y aunque es un ejemplo bruto, el de la navidad, no del todo afinado, sí sirve para entender algunas cosas. Es decir, todo el mundo entra de pequeño en la navidad cuando es un niño. Y la navidad siendo católica, pero ha trascendido al componente católico, solo que la navidad ha trascendido a un sitio mucho más capitalista y neoliberal y la Semana Santa de momento parece que no tanto. Se asimila como parte de tu vida y no tiene tanto que ver con la religión, como con el sentirte ciudadano de Sevilla. Se celebra la primavera y el ser sevillano".

Hecho social total y la izquierda
Para la antropóloga Carrera, "la Semana Santa constituye un hecho social total –un concepto de la antropología–, cuyos significados trascienden al meramente religioso. Para comprenderla, tienen que aceptarse todas las dimensiones que tiene. Hay una parte religiosa, otra menos, hay una parte emocional, estética, artística. Precisamente por ser un hecho social total, las formas de participación, las ideologías, las posiciones sociales que se ocupan tanto dentro como fuera del ritual, multiplican las perspectivas con las que puedes enfocarla y en las que puedes participar".

"En Andalucía son muchas las semanas santas. Los ritos varían en cada pueblo. Dentro de Sevilla hay varias Semanas Santas, la vivencia de la tradición es muy personal. La navidad es una fiesta y entendemos que hay muchas navidades, cada persona entiende la fe y la devoción de una manera y se relaciona con todo lo que pasa en la ciudad en estas fechas como puede y cómo le han enseñado", afirma el cineasta Pascual.

"Lo que se ve no es una conmemoración sino una fiesta, desgajada de compromisos sociales. Hay un sector que está en las cofradías y otro sector que no. No hay correlación ideológica respectó de la religión, ni tampoco relación mecánica política en la actitud que se tiene al respecto. Esto explica mucho que una parte de la gente que se considera de izquierdas se emocione y la viva de manera especial. En el año 82 publiqué un librito como antropólogo, y hay quien hoy me para y me dice: tengo una deuda con usted, me quitó el complejo de ser de izquierdas y gustarme la Semana Santa", afirma el catedrático Moreno.

"Los barrios de extramuros conquistan cada año el centro neurálgico de la ciudad. Eso es también una forma de resistencia a otros poderes fácticos. Y en el propio centro, desde barrios, históricamente obreros, como ha sido el barrio de la Macarena, donde había una concentración importante de colectivos anarquistas, se vivía con intensidad este fenómeno de la Semana Santa. ¿Es esto contradictorio? Y cómo conviven estos contrastes que en Sevilla somos capaces de explicar, en Andalucía en general, que nos hacen de alguna manera ser capaces de relativizar mejor lo que otros consideran solo, desde una perspectiva, como verdades incuestionables. Poder convivir en el mismo fenómeno una persona atea con otra que tiene un sentimiento religioso de cualquier tipo, es lo interesante, no excluir", reflexiona Carrera.

"Hay una parte –prosigue la antropóloga– de la izquierda, que desde un cierto fundamentalismo laicista, es incapaz de apreciar estos significados múltiples, que no son los meramente religiosos. Pero porque no la han vivido. Algunas, si lo hemos hecho. Algunos la ven únicamente como una forma de perpetuar el poder político, religioso o económico. Evidentemente, ese intento de control de una manifestación como esta, tan fuera de cualquier control, ha sido una constante, pero afirmar que eso es la Semana Santa y reducirla a esos significados es permitir que efectivamente se convierta en eso, se reduzcan sus significados y deje de ser tan heterodoxa como de hecho siempre ha sido, de manera intrínseca, conteniéndolo todo".

"A la izquierda le fascina porque, como todas las fiestas populares, tiene un componente de resistencia. Las imágenes están en la calle, estas mismas imágenes están todo el año en los templos y no tienen la misma afluencia", apunta Pascual.

"En las imágenes de cristo, en prácticamente todos los lugares de Andalucía esa imagen es un nazareno, Jesús con la cruz a cuestas sufriente y vivo. En casi ningún sitio la imagen central es un cristo muerto, ni crucificado: eso tiene que ver con la cultura andaluza, la personalización y la humanización de las relaciones sociales", aporta Moreno.

"Se entiende perfectamente que sea la pasión de Jesús la que mejor cala, porque se habla de un hombre bueno y justo al que aprisionan y condenan. Y hay una madre que no puede hacer nada frente al poder hipócrita. Las imágenes en Andalucía son Jesús de tal y la Virgen de tal. Tienen nombres y apellidos, son diferentes unas de otras, son imágenes humanizadas. El trato con las imágenes no es vertical, es horizontal, se le habla como se le habla con alguien de tu familia. Ves a la virgen como tu madre o como tu abuela, ese componente también está", asegura Pascual.

"Hay otra característica muy andaluza: es la presencia al mismo nivel de lo femenino con lo masculino. La imagen de la dolorosa no solo en las escenas que podía aparecer en los evangelios, que podía aparecer en un trono exclusivo sin relación con el otro paso de la cofradía. Esto es la matrifocalidad de la cultura andaluza, la figura central de la madre", analiza Moreno.

"Las imágenes tienen nombres y significados propios aunque representen el mismo concepto religioso. En realidad, cada una de ellas representan y simbolizan a cada uno de los nosotros colectivos que se identifican con ella. Por eso, incluso a veces se producen rivalidades, que son rivalidades simbólicas entre grupos o barrios dentro de la misma ciudad. Algunos tienen diminutivos o sobrenombres que hablan de esta familiaridad: el abuelo de Jáen, el Prendi de Jerez, la Chari, la Encarna, la Gitana, el Manuel…Etc. A ella se les habla, se les piropea, se les pasea", abunda Carrera.

"Hay una identificación –continúa la antropóloga– de la gente con esos seres que sufren, que han sido castigados, ajusticiados y condenados, que han perdido a un hijo, que han pasado fatigas. Todo ello, sí que produce una posible identificación, sobre todo en determinados grupos sociales, que desde luego no ocupan los espacios de poder. Por ello son ‘dioses’ cercanos, humanos, pasan fatigas, te ayudan a superar los problemas y se les puedes hablar de tú a tú. La gente los considera parte de su familia".

"Todo eso –explica Carrera– tiene que ver con la religiosidad popular que es otra forma muy diferente a la religión, cristiana, dogmática o más ortodoxa y piadosa. Bueno, ya lo escribieron algunos periodistas como Cháves Nogales o como Núñez de Herrera. Núñez de Herrera decía que una cosa es el Génesis y que otra es la Semana Santa: algo mucho más serio. Decía que "más que la salida del mundo maduro de la entraña del caos, importa la salida de la Virgen de la Amargura por el estrecho marco de su iglesia". Esa es la parte estética, quizás y de emoción colectiva que tiene que ver con la religiosidad popular, muy lejana del dogma. De hecho, durante mucho tiempo, la Iglesia no ha aceptado las formas en las que se expresan estos cultos externos de la Semana Santa y ha tenido siempre una tendencia a controlarla y a meter en el redil a todas las hermandades".

"La iconografía religiosa ha dado lugar a que algunos lo vean como un hecho exclusivamente religioso; otros como fariseísmo religioso; y otros, como un medio de legitimación del poder eclesiástico. Todo ello es una reducción de significados que esconde un común de la semana santa: el intento de apropiación por una parte de la sociedad y la instrumentalización que de ella hacen desde algunos poderes: el político, el eclesiástico y el económico para controlarla y obtener rentabilidad de ella", remacha Carrera.

domingo, 30 de octubre de 2022

#libros #sexualidad #antropologia | Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento

Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento / Xabier Lizarraga Cruchaga

México: INAH [Instituto Nacional de Antropología e Historia], 2022 [10-30].
Serie: Fundamentos.
301 p.

/ ES / Libros / ENS / Antropología social / Sexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9786075396880
📝 Cita APA-7: Lizarraga Cruchaga, Xabier (2023). Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento. INAH.


[.es] La sexualidad de todo animal es un fenómeno complejo que supone procesos, historias evolutivas, grupales y biográficas, que se generan en contextos, circunstancias y momentos, que suponen oportunidades y estrategias, así como audacias para aprovecharlas. Las ilimitadas posibilidades y realidades de la sexualidad en el primate sapiens suponen una infinidad de caminos que se requiere descubrir y, en más de un sentido, explorar y transitar para conseguir conocer y comprender sus recovecos y parajes, porque se expresa en una sucesión de apetencias, deseos, adicciones, de ideologías y pasiones, que también dan pie a filias y a fobias. Son numerosos los detalles que emergen de la curiosidad y de las ideas, del artificio y los descubrimientos, de los jadeos y los secretos, de las sombras y las siluetas alumbradas por pasiones y requerimientos que devienen en la creación de los estilos de vida y de interacciones con los demás, que nos abren a la novedad y a través de los cuales uno incluso se descubre en el otro, sin las tiranías del espejo ni las miradas vigilantes de censores, que siempre están al acecho, juzgando y descalificando desde la incomprensión, la ignorancia. En este libro, abordando algunos de los ingredientes de tan complejas realidades, se intenta aportar ideas, reflexiones y concepciones que ayuden a esclarecer unos cuantos ingredientes de la siempre compleja y dinámica sexualidad del animal humano.

Novedad editorial aborda las sexualidades humanas desde la antropología del comportamiento
‘Sexualidades: imperativos y atmósferas’ es la más reciente obra del antropólogo físico, activista e investigador del INAH, Xabier Lizarraga
Gobierno de México, Secretaría de Cultura, 2023-01-23
https://www.gob.mx/cultura/prensa/novedad-editorial-aborda-las-sexualidades-humanas-desde-la-antropologia-del-comportamiento?idiom=es

“La sexualidad cabe concebirla y definirla de numerosas maneras, pero las emociones, las sensaciones y las pasiones, los sentimientos y los contextos históricos, los marcos teóricos e ideológicos nos obligan a reconocer que ninguna de tales maneras puede contenerla en forma total y, mucho menos, definitiva, por lo que siempre serán tentativas y aproximadas”.

Dichas líneas son el punto de partida del libro ‘Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento’, del antropólogo físico, sexólogo y activista Xabier Lizarraga Cruchaga, el cual presentará virtualmente la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el 26 de enero, a las 18:00 horas, mediante el canal INAH TV y el perfil Publicaciones INAH en Facebook, como parte del ciclo “Palabra de nuestros autores”, organizado por la Coordinación Nacional de Difusión de la institución.

La obra del académico, adscrito a la Dirección de Antropología Física (DAF) del INAH, está estructurada en siete capítulos en los que analiza los múltiples elementos socioculturales, psicológicos y biológicos que intervienen, complejizan y dinamizan la sexualidad humana.

La necesidad de este examen riguroso, anota el autor, se origina en la andanada de cuestionamientos que, “a partir del siglo XIX y en el contexto histórico que hemos dado en llamar ‘Occidente’, han surgido en torno a la sexualidad”.

Al abordar el tema desde la cuestión biológica, señala que no se puede negar que los órganos sexuales son imprescindibles para pensar y hablar de sexualidad, también es evidente que esta desborda lo meramente orgánico y que, en términos de comportamiento, va más allá de lo reproductivo.

“La política, la economía, la ideología e, incluso, las artes y las ciencias están impregnadas de sexualidad, así como la sexualidad lo está del artificio propio del fenómeno humano”, anota Lizarraga Cruchaga.

En este sentido, señala que la globalización de las esferas políticas, económicas y socioculturales puede actualmente producir una suerte de ‘efecto mariposa’, al momento en que los individuos piensan, sienten y ejercen su sexualidad.

Una decisión política en Rusia o religiosa en Irán, apunta el investigador de la DAF, puede repercutir en el ánimo de una mujer en México o de un homosexual en Holanda, en función de que las plataformas digitales y las telecomunicaciones en general nos permiten estar virtualmente en espacios ajenos a donde nos encontramos físicamente, así como interactuar con personas con las que nunca hemos dialogado en directo, sumarnos a causas internacionales y dar apoyos a un grupo o individuo amenazado al otro lado del planeta.

A la venta en la red de librerías del INAH, ‘Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento’ es una obra cuyo énfasis también está en la pluralidad, de allí que, desde su título, deje en claro la necesidad de pensar y de hablar no de sexualidad sino de sexualidades. “Así, en un abierto e inconmensurable plural”, concluye Lizarraga Cruchaga.

lunes, 29 de noviembre de 2021

#libros #macarrismo | Macarrismo

Macarrismo / Iñaki Domínguez.

Tres Cantos, Madrid : Akal, 2021 [11-29].
160 p.

/ ES / ENS / Libros / Antropología social / Drogas / Identidades / Macarrismo / Marginalidad / Sociología / Transición
📘 Ed. impresa: ISBN 9788446051640 / 16,00 €


[.es] ¿Qué es el macarrismo? ¿Es acaso la cultura propia del maca­rra? ¿Su traslación estética? ¿Una inevitable consecuencia de su modo de vida? Después de la aclamada y exitosa obra ‘Macarras interseculares. Una historia de Madrid a través de sus mitos ca­llejeros’, Iñaki Domínguez nos ofrece un ensayo interpretativo del fenómeno del macarrismo patrio y de sus macarras. Partiendo de un intenso trabajo de entrevistas individuales y de exploración de sus narrativas personales y grupales, el autor nos ofrece una interpretación teórica y antropológica del macarrismo desde los setenta hasta la década de 2000, analizando el éxodo acontecido desde el mundo agrícola a la ciudad que sirvió de base a un nuevo lumpenproletariado urbano (caldo de cultivo del ma­carrismo); la relación entre territorialidad e identidad, tan carac­terística del pandillero de los años setenta y primeros ochenta; las luchas callejeras entre los pijos y macarras de la Transición; la muerte de la pandilla y el nacimiento de la tribu urbana; la rela­ción entre el macarra y las drogas, y la aporofilia estética, o actual romantización de la pobreza y la cultura barriobajera.
  • ÍNDICE
  • Introducción
  • I. El macarra. Historia y tradición de un fenómeno cultural
  • II. Desarrollismo. Del mundo agrícola al lumpenproletariado urbano
  • III. Síntesis. Un macarra compuesto por elementos autóctonos e influencias anglosajonas
  • IV. Territorialidad e identidad. La pandilla y el barrio como elementos fundamentales de la identidad macarra
  • V. Lucha de clases en las calles. El macarra en la Transición democrática española
  • VI. Transformación. La muerte de la pandilla y el nacimiento de la tribu urbana
  • VII. Las drogas. El macarra como traficante y consumidor
  • Epílogo. Del macarrismo al macarreo. El macarra en los tiempos de internet

lunes, 15 de marzo de 2021

#libros #antropologia #historia | El diablo y el fetichismo de mercancía en Sudamérica

El diablo y el fetichismo de mercancía en Sudamérica / Michael T. Taussig.

Madrid : Traficantes de Sueños, 2021 [03-15].
350 p.

/ ES / ENS / Libros / Antropología social / América Latina - Historia
📘 Ed. impresa: ISBN 9788412276244 / 25,00 €

La figura del diablo ocupa un lugar fascinante en la historia europea y una posición nada evidente en la transición del feudalismo a las primeras formas de producción capitalistas, tal y como muestran los siniestros capítulos de persecución de brujas y la erradicación de las culturas comunitarias campesinas de base precristiana. En este libro ya clásico, Michael Taussig observa una trayectoria similar en la imposición de las formas de producción capitalistas entre las comunidades agrarias de América Latina, al tiempo que nos sumerge en el significado social del diablo en el folclore de los mineros bolivianos y los trabajadores del valle del Cauca en Colombia. Todo ello dentro del marco de una evolución histórica que cubre desde la conquista española y el trabajo esclavo en las plantaciones hasta la minería y la agroindustria modernas.

A partir de un original empleo de ciertas categorías marxistas, Taussig nos muestra cómo el fetichismo del diablo media en el conflicto entre los modos capitalistas y precapitalistas de objetivación de la condición humana. Nos enseña cómo las narrativas del pacto con el diablo, en las que el alma se ve embargada por un poder temporal e ilusorio, están ligadas a la alienación y extrañamiento de los trabajadores respecto de las mercancías que producen en el modo de producción capitalista. Y al mismo tiempo, nos devuelve una imagen por completo desnaturalizada del particular fetichismo de nuestra sociedad capitalista, según el cual las mercancías y el dinero pasan a tener una vida propia con independencia de la acción y la voluntad de los actores humanos.

Esta edición se acompaña de un extenso epílogo del autor sobre el valor de su obra treinta años después de su publicación. Taussig valora así algunas de sus ingenuidades originales, al tiempo que de la mano de Benjamin y Bataille nos ofrece una nueva luz sobre los contenidos de la metáfora del pacto con el diablo.

👤 Michael Taussig (Sidney, Australia, 1940) es un antropólogo australiano. Recibió su PhD en antropología en la London School of Economics, es profesor en la Universidad de Columbia y la European Graduate School. Tiene antepasados askenazis, de origen alemán y checo. Su área de especialización es la antropología médica.

sábado, 6 de marzo de 2021

#hemeroteca #feminismo | Carmen Díez mintegui: Distinción a una pionera de la igualdad

El Diario Vasco / Carmen Díez Mintegui con su familia tras recibir el galardón //

Distinción a una pionera de la igualdad.

La Diputación concece el Premio Carmen Adarraga a la antropóloga Carmen Díez Mintegui por sus trabajos sobre la situación de la mujer en el deporte.
R. K. | El Diario Vasco, 2021-03-06
https://www.diariovasco.com/culturas/distincion-pionera-igualdad-20210306005455-ntvo.html 

La antropóloga Carmen Díez Mintegui, especialista y pionera en estudios feministas y en estudio de género, recibió el VI Premio Carmen Adarraga que concede el Departamento Foral de Cultura y Deportes, en un acto celebrado ayer por la tarde en el espacio Kirol Etxea del Estadio de Anoeta. Díez Mintegui, que ha destacado por sus trabajos sobre igualdad en ámbitos como los conflictos de demandas de igualdad en ámbitos públicos como el deporte, fue elegida entre ocho candidaturas presentadas a la convocatoria de esta edición.

Al acto, celebrado en formato reducido debido a de las restricciones sanitarias de la pandemia, asistieron familiares y amigos de la premiada, agentes del sector deportivo una pequeña representación institucional de la Diputación Foral de Gipuzkoa como diputado de Cultura y Deporte, Harkaitz Millán; el teniendo de Diputado, Jose Ignacio Asensio; y la diputada de Movilidad Rafaela Romero, además de la directora foral de Deportes, Goizane Álvarez.

«Doble lucha»
Harkaitz Millán fue el encargado de hacer entrega de la escultura de Ricardo Ugarte de Díez Mintegui. Tras subrayar el «compromiso inequívoco y constante de la Diputación con la Igualdad», Harkaitz Millán explicó que desde la Diputación se ha querido reconocer el trabajo de tantas mujeres que en el deporte y en otras muchas facetas de la vida, dan lo mejor de sí mismas y alcanzan metas importantes, teniendo que enfrentarse a una doble lucha y por tanto con doble mérito. «Hemos creído que este reconocimiento es justo y debe servir de referencia para caminar hacia un futuro en el que este tipo de premios no sean necesarios», aseguró en su intervención el diputado foral de Cultura y Deporte.

Instantes antes de comenzar el acto, la galardonada señaló que «hoy en día hay muchas chicas haciendo deporte como el surf, no como cuando yo empecé. Estamos en el siglo XXI, tenemos una estructura deportiva decimonónica y hay que cambiar la cultura deportiva. Tenemos que poner la vida en el centro y hacer un esfuerzo por cambiar las cosas, porque la violencia masculina, sobre todo en el deporte sigue estando ahí y eso hay que cambiarlo».

La Diputación Foral de Gkipuzkoa indicó que «con este premio se materializa el compromiso inequívoco y constante» de la institución con la igualdad, «reconociendo el trabajo de tantas personas que en el deporte dan lo mejor de sí mismas y alcanzan metas importantes, teniendo que enfrentarse, en ocasiones, a más obstáculos que los meramente deportivos».

Carmen Díez Mintegui comenzó sus estudios en 1979 en la recién creada Facultad de Filosofía de la UPV en Zorroaga. Enseguida entró a formar parte del equipo que dirigía la profesora de Antropología Teresa del Valle, para desarrollar una investigación sobre la situación de las mujeres en el país vasco en los ámbitos urbano, pesquero y rural. Sus investigaciones posteriores estuvieron orientadas a temas relacionados con el poder, el cambio o conflictos relacionados con demandas de igualdad y deporte. Ha publicado diversos artículos en revistas especializadas en Antropología Social y Cultural y en Género o Feminismo.

El premio pretende destacar a aquellas personas bajo cuya referencia se ayuda a seguir abriendo camino a otras generaciones de chicas y mujeres en el mundo del deporte. En las cinco anteriores ediciones del premio, las galardonadas fueron Coro Fuentes, Mari Ayestaran, las raquetistas guipuzcoanas, Nieves Alza y Arantxa del Puerto.

sábado, 25 de abril de 2020

#hemeroteca #saludpublica #crisissociales | Agustín Fuentes: “No creo que los humanos puedan dejar de tener sexo”

Imagen: La Vaguardia / Agustín Fuentes
“No creo que los humanos puedan dejar de tener sexo”.
Agustín Fuentes es antropólogo estadounidense, autor de ‘La chispa creativa’.
Joaquín Luna | La Vanguardia, 2020-04-25
https://www.lavanguardia.com/vida/20200425/48700121713/no-creo-que-los-humanos-puedan-dejar-de-tener-sexo.html

Agustín Fuentes, estadounidense, 53 años, hijo de madrileño y neoyorquina, es antropólogo y primatólogo, imparte clases en la Universidad de Notre Dame (EE.UU.). Ha escrito ‘La chispa creativa. Cómo la imaginación nos hizo humanos’, del que uno retiene: “los hombres estamos hechos para sobrevivir”.

Pronostica la desaparición durante un año de apretones de mano, abrazos y besos. Hay sociedades –la japonesa– que parecen hechas a medida para ello. Pero ¿y los mediterráneos?
El mundo mediterráneo es muy social. La interacción cara a cara es básica, incluyendo tocarse. Cambiar esto va a costar. Física y psicológicamente. Y al principio incluso resultará muy incómodo. ¡Pero lo podemos conseguir! Y no porque lo diga yo: hay muchas evidencias. Se trata de cambiar la forma de interactuar.

Ya, adiós a la barra del bar...
España es el ejemplo perfecto. La gente sale y toma cañas con los amigos. ¿Cómo va a funcionar eso con dos metros de separación? Pero vamos a encontrar maneras de que la distancia física no suponga distancia social. Hallaremos otras formas de interactuar.

Ya, ¿y una boda? ¿O los sanfermines? ¿Volverán a su formato?
En los próximos doce meses, no. No hay otra. En diez años, el 2030 lo que cambiará es el ritmo de la vida cotidiana porque habrá rebrotes y puede que confinamientos de pocas semanas y volveremos a recluirnos.

No me deprima...
¡No! En dos años tendremos una vacuna y una mayor inmunidad. La comunicación cara a cara volverá, fijo, pero de vez en vez tocará retomar la distancia social. Y eso es lo que tenemos que aprender a hacer.

¿Qué lo hace diferente de tantas otras pandemias?
La gran diferencia y no es una minucia, es que es muy fuerte y resistente y fácil de transmitir. Si combinas esto con la globalización de los viajes y las grandes densidades. ¿Cuánta gente vivía en Barcelona hace un siglo? Pero hay otra gran diferencia: la tecnología y la infraestructura social que nos permiten desarrollar la habilidad de socializar. Somos más flexibles.

Buena noticia...
Y en el pasado si no ibas a trabajar físicamente, adiós salario. No podías comprar pan. Ahora, al menos, tenemos el pan seguro unos meses.

Ha advertido que la soledad provocará enfermedades y muchas. He aquí un riesgo latente.
La comparación de Japón y España. Allí, el individuo queda supeditado al grupo y sigue con facilidad las direcciones. En España, un mes enclaustrados, incluso niños, va en contra de su tradición. Y provocará más enfermedades de todo tipo y una pérdida de identidad social.

¿Qué hacer entonces?
¡Seguir socializando! Usar las redes, salir a los balcones, elevar la voz. Hasta hace poco, en Barcelona era imposible no ser social. Ahora hay que tomarlo como una obligación. ¡Claro que se puede conseguir!

¿Y cómo queda el sexo ?
En EE.UU. hay muchos estudiando esto y tenemos dos corrientes. Los que creen que en ocho meses habrá un boom de natalidad y los que creen que habrá un boom de divorcios. Yo diría que habrá el mismo número de bebés y el mismo de divorcios. La gente comprenderá que hay que seguir adelante aunque la conectividad social en el sexo será más complicada por los temores.

¿Conclusión?
Lo que cambiará es la forma del flirteo. Cosas poderosas como un primer saludo o contacto provocarán dudas pero encontraremos alternativas, como la manera de mirarnos o de sonreír, gestos corporales. No creo que puedas convencer a los seres humanos de que no tengan sexo.

¿Se admitirá por sexo algo que no implique contacto?
Sin duda, habrá más relaciones sexuales por vídeo, ya lo estamos viendo. El concepto de lo que entendemos por sexo será más amplio. Y ahí las culturas mediterráneas tienen ventaja sobre las otras porque tienen más formas de coquetear, seducir, guiñar los ojos que otras culturas. ¡Ahí ganan a Japón!

¿Son los gobiernos los indicados para guiarnos en el trato?
Según si las guías son positivas o no. Si son draconianas pero correctas, como las de España, sí, pero si son como las de Estados Unidos, no. Estoy seguro de que en dos meses nos tocará volver en EE.UU. al confinamiento. A largo plazo, la respuesta es no. Los gobiernos no pueden decirnos cómo relacionarnos.

¿Lo peor de estos meses?
Cuando acabe el confinamiento y veas a tu gran amigo pero no puedas abrazarlo. Y cuando apreciemos el impacto económico. Va a ser muy duro, mentalmente.

Copio al colega Riba. ¿Puede Homer Simpson cambiar?
Homer no cambiará pero Lisa puede que sí. Mucha gente tendrá muchos, muchos problemas pero habrá el cambio suficiente. Mire la polución. No seguiremos en este nivel, claro, porque la gente volverá a viajar pero menos. ¿Qué tal si cambiamos un 3%? Nuestras vidas sociales no tienen que cambiar al 100%, basta un 3%...

¿Qué le gustaría añadir?
El virus no es un hecho biológico es político, económico, social. La única razón por la que un microbio ha podido tener tanta importancia es por cómo es nuestra sociedad.

¿Nos aterra la muerte como nunca en la historia?
No es un mayor miedo a la muerte sino por la dependencia global de las economías y el efecto cascada. Un café en Barcelona cerraba antes un mes y reabría pero ahora entran en juegos fondos de inversión, ya nada es local y hemos perdido resiliencia en favor de tener más dinero. Es la economía y la política las que nos hacen más débiles.

domingo, 22 de marzo de 2020

#hemeroteca #memoria | Jorge Moreno: «La memoria histórica se transmitió a través del afecto, no de las ideas»

Imagen: La Voz de Galicia / Jorge Moreno Andrés
Jorge Moreno: «La memoria histórica se transmitió a través del afecto, no de las ideas».
Destacó la labor del Museo do Pobo para reunir objetos de represaliados gallegos.
Montse García | La Voz de Galicia, 2020-03-22
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/santiago/2020/03/22/memoria-historica-transmitio-traves-afecto-ideas/0003_202003S22C8991.htm

Los botones de puño de esmalte que pertenecieron a José Rodríguez Silvosa, sastre de Lugo asesinado en 1938, extraídos en la exhumación de Castroncelos (Pobra de Brollón); un recuerdo de As Marías, referentes de la resistencia a la represión franquista en Santiago; una reproducción del retrato que realizó el arquitecto Jordi Tell al artista Mario Granell; un pañuelo con las cosas que tenía Heliodoro Maneses el día de su fusilamiento; una despedida en una cajetilla de tabaco de Vicente Verdejo... Todos ellos forman parte de la exposición 'As pequenas cousas' y son «condensadores de memoria muy fuertes porque es el rastro del asesinado, la última cosa que dejó escrita, la única foto que quedó.... Objetos que dejaron los asesinados y que la familia los ha custodiado como si fueran auténticos tesoros a los que las nuevas generaciones iban accediendo con el paso del tiempo», explica Jorge Moreno Andrés, comisario de la muestra inaugurada a finales de febrero en el Museo do Pobo y que ahora la entidad difunde a través de Internet al estar cerrado debido a las medidas tomadas en la lucha contra el coronavirus.

Los orígenes de esta muestra itinerante, que tuvo su primera parada en Galicia después de exhibirse en Madrid, hay que buscarlos a principios de esta década, en el 2010-11. Nació de la mano del proyecto Mapas de Memoria, impulsado por el departamento de Antropología de la UNED y la Diputación de Ciudad Real. Empezó como una investigación para conocer el número de desaparecidos en esta provincia de Castilla-La Mancha durante el franquismo. La intención no solo era dar cuenta de la cantidad real «-que es importante saberla-, sino también conocer las historias que están detrás de esos números», asegura Jorge Moreno. Con ese objetivo, él y otros compañeros se pasaron tiempo viajando pueblo por pueblo y en esas visitas a las casas «nos hemos encontrado con esas pequeñas cosas, donde se ha condensado la memoria de las personas que asesinaron».

Parte de ese material recopilado durante años es el que ahora exhiben en la muestra itinerante, pero la intención es ir añadiendo más en cada uno de las ciudades que visitan. «Lanzamos el reto de ver en qué medida una exposición puede ser capaz de llamar a los objetos que salgan del armario. El acceso de nuestro equipo a este tipo de material ha llevado un tiempo largo, generar cierta confianza con las familias, entonces, no deja de ser un desafío el hecho de que una muestra sea capaz de convocar objetos a su paso por cada ciudad por la que vaya», explica el comisario. En ese sentido, destaca el trabajo realizado por el Museo do Pobo Galego, con la colaboración de entidades como O Faiado da Memoria y la Asociación para a Recuperación da Memoria Histórica, para reunir este nuevo material gallego. Estos objetos que relatan la represión franquista en Galicia formarán parte de una exposición en Madrid con la que se pondrá el broche y en la que también habrá materiales de otras ciudades como Barcelona, Cádiz, Palma de Mallorca y Logroño.

‘As pequenas cousas’, tal y como fue concebida para el Museo do Pobo, también se podrá ver en otras ciudades gallegas, como Vigo y Lugo, anuncia Moreno, que destaca la labor en la jornada inaugural de las familias gallegas que prestaron objetos a la hora de explicarlos al público. Asegura que con la muestra lo que buscan es despertar la imaginación ya que para muchos supone recordar historias parecidas a las de su propia familia. «Nos ha interesado mucho explicar no tanto la historia, sino la memoria, es decir, todas esas arrugas, esas costuras, esos parches que conservan muchos de esos objetos», añade el comisario incidiendo en el papel relevante que tuvieron las mujeres para que esa memoria se haya mantenido. Para Moreno, este material atestigua que «en España, la memoria histórica se transmitió a través del afecto y no de las ideas, porque no era posible; las ideas se transmiten en el exilio, aquí fue muy difícil».

Y, ¿cómo reacciona la familia? «Hay una necesidad de dar nombres, de que las historias sean públicas y de que los dolores sean compartidos», responde el antropólogo, que también aprecia «muchas ganas de saber» en la población general. En ese sentido, dice que «lo importante es que estos pequeños objetos, sus historias, se visibilicen y generen preguntas en las generaciones venideras».

viernes, 1 de noviembre de 2019

#hemeroteca #tradiciones | Halloween, una tradición vasca: así celebraban la “noche de las almas” en Euskadi.

Imagen: Público
Halloween, una tradición vasca: así celebraban la “noche de las almas” en Euskadi.
Distintas investigaciones recogen testimonios sobre la tradición de vaciar y decorar calabazas para asustar a los transeúntes en el País Vasco. La costumbre se mantuvo al menos hasta los años sesenta.
Danilo Albin | Público, 2019-11-01
https://www.publico.es/sociedad/halloween-tradicion-vasca-celebraban-noche-almas-euskadi.html

'Gau baltza' significa “noche negra”. Arimen gaua se traduce como “noche de las almas”. Ambos términos en euskera también riman con Halloween, o al menos con una tradición vasca de conmemorar la víspera del Día de Todos los Santos que viene, temporalmente hablando, de lejos. Según distintos testimonios e investigaciones antropológicas, la celebración del 31 de octubre tiene orígenes vascos. En Euskadi, sin llamarlo de esa forma, llevaban organizando Halloween desde hacía varias décadas.

“Eso ya se hacía en mi pueblo. Los chicos, de noche, vaciaban calabazas, les hacían agujeros para los ojos y la nariz, metían una vela encendida, y cuando las mujeres bajaban del rosario se les ponían en un callejón estrecho”, relató Karmele Esnal, natural de la localidad guipuzcoana de Orio, en el marco de un trabajo realizado por Ahotsak.eus, el programa de recopilación y difusión del patrimonio oral y dialectal del País Vasco impulsado por la asociación Badihardugu.

Los antropólogos Jaime Altuna y Josu Ozaita convirtieron este tema en un trabajo antropológico que cobró forma de libro, titulado “Itzalitako kalabazen berpiztea” (“La resurrección de las calabazas apagadas”, publicado por el ayuntamiento de Eibar y la Universidad Vasca de Verano). Allí destacan, precisamente, los lazos entre Euskadi y esta celebración. “Antes de que las voces del Halloween americano llegaran a nuestros oídos, en las oscuras tardes otoñales las almas de calabaza iluminaban los rincones del pueblo vasco”, sostienen.

Altuna señala a ‘Público’ que esa tradición “estaba muy extendida por el País Vasco”. “Hemos descubierto que hasta la década de los sesenta era muy habitual en el País Vasco que los niños y niñas vaciaran calabazas, las pusieran en caminos oscuros con velas y asustaran a la gente”, afirma este investigador.

"Raíces antiguas"
“Y ahora hablan de Halloween... ¿Eso? Eso lo he visto yo en mi pueblo, en otoño, en noviembre”, apuntaba Karmele Esnal en la grabación realizada por Ahotsak. Precisamente, Altuna remarcó que las fiestas en torno a la muerte que se celebran a finales de octubre y principios de noviembre tienen unas raíces muy antiguas”. En tal sentido, subraya que están relacionadas “con el final del verano y el principio del invierno”.

“Íbamos al huerto y le robábamos una gran calabaza al aldeano. La vaciábamos, unos agujeros a modo de ojos, boca y nariz, y poniendo una vela encendida dentro... Sí, yo he hecho estas cosas”, añadía por su parte Jesús Gangoiti, natural de Bermeo, en el trabajo producido por Ahotsak. La noche del 31 de octubre, esa misma que ahora se conoce como Halloween, nunca le sonó ajena.

jueves, 3 de octubre de 2019

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | Kristen Ghodsee, autora y etnógrafa: Por qué el capitalismo se cargó el orgasmo femenino

Imagen: El Diario / Una pareja hetero de la Alemania Oriental en 1975
Kristen Ghodsee, autora y etnógrafa: Por qué el capitalismo se cargó el orgasmo femenino.
En ‘Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo’, Kristen Godsee señala al capitalismo como yugo principal de la mujer y destaca algunos aspectos del socialismo de Estado en materia de género. Según la intelectual, todo se basa en la seguridad social porque una sociedad que no castigue a la mujer por tener hijos, ni devalúe su trabajo, provocará que sean más felices y disfruten de su sexualidad sin que esta sea un activo comercial.
Mónica Zas Marcos | El Diario, 2019-10-03
https://www.eldiario.es/cultura/libros/capitalismo-cargo-orgasmo-femenino_0_948055932.html

En la última huelga por el día internacional de la mujer, Ciudadanos rehusó participar porque, en su opinión, ser feminista no es incompatible con ser capitalista. O, en otras palabras, porque faltar a trabajar el día 8 de marzo es un gesto ideológico que no ayuda a la igualdad. Como si el terreno laboral y los cuidados domésticos no fuesen dos de los principales nichos de machismo, al menos, en la sociedad occidental.

Si la escritora y etnógrafa estadounidense Kristen Ghodsee hubiese escuchado a Rivera y a Inés Arrimadas en la víspera de la marcha feminista, se hubiera echado a temblar. Hace un par de años, ella misma fue atacada por el ala republicana y las defensoras del feminismo liberal por una columna en The New York Times titulada ¿Por qué las mujeres tuvieron mejor sexo bajo el socialismo?

La premisa quedaba bastante clara en las siete palabras de la cabecera y no faltó quien la quiso echar a los leones sin siquiera haberse leído el artículo. Estalinista y defensora de los gulags fueron las acusaciones más suaves. Pero, lejos de sucumbir a la presión, Ghodsee convirtió la pieza de opinión en un ensayo de 200 páginas que llega a nuestro país de la mano de Capitán Swing.

Partiendo de la base de que el sexo y el cuerpo femenino hace tiempo que abandonaron la esfera privada, y que incluso los orgasmos fingidos son políticos, la autora encuentra en el capitalismo el peor yugo para la mujer. Su teoría es que, "cuando se desarrolla correctamente", el socialismo conduce a la independencia económica, al equilibrio entre el trabajo y la vida, a mejoras laborales "y, sí, a un mejor sexo".

"Hay evidencias empíricas de que, en el contexto de la Alemania Oriental y Occidental, las mujeres de la RDA indicaron niveles mucho más altos de satisfacción sexual que las mujeres de la RFA", explica la autora a eldiario.es. En concreto, dos tercios de las jóvenes afirmaban llegar al orgasmo "casi siempre" y un 18% "con frecuencia".

Ghodsee lleva dos décadas estudiando el impacto cotidiano y los trastornos sociales, políticos y económicos posteriores a la caída del Muro de Berlín en 1989 y su conclusión siempre es la misma: con la entrada del libre mercado, todos los avances que la mujer consiguió bajo el paraguas del socialismo se fueron a pique. Incluidos los del sexo.

Uno de los conceptos más controvertidos que derivó del libre mercado, según ella, fue la economía sexual. Mientras que en el capitalismo el sexo de las mujeres es un activo que se ven obligadas a vender o regalar para satisfacer sus necesidades básicas, en el socialismo pueden satisfacerlas por sus propios medios y, por ende, serán menos reticentes a venderlo y "más dispuestas estarán a disfrutarlo por placer".

Otros factores que devaluarían el sexo en los estados socialistas son la disponibilidad de anticonceptivos y el aborto legal. Sin embargo, tampoco obvia el papel de Stalin y otros líderes soviéticos en la restricción de todos esos derechos, además de cercenar otros: "Los gobiernos del socialismo de Estado reprimieron los debates sobre acoso sexual, la violencia doméstica y la violación".

Quien crea que Ghodsee llega a esta conclusión a través de un cúmulo de frivolidades, se equivoca. Su ensayo se cuida de parecer un "tratado académico", pero incluye sucesos históricos, encuestas, conceptos económicos y textos sociológicos del siglo XX que conforman de todo menos una lectura ligera. Como hay aspectos que nos llevaría decenas de miles de palabras explicar, qué mejor que los aborde ella misma de su puño y letra.

- Ha tenido que explicar en numerosas ocasiones que no aboga por volver a un sistema como el soviético. ¿Por qué cree que la lucha contra el sistema capitalista se relaciona enseguida con los estados totalitarios?

- ¡Gracias! No estoy defendiendo de ninguna manera volver al socialismo de Estado del siglo XX, y me frustra cuando los críticos intentan definir el libro como una especie de nota nostálgica por el totalitarismo. Hay políticas que han sido aprobadas en países que no son estrictamente socialistas, más bien capitalistas (Europa occidental, Canadá o Australia), y podríamos aprender de ellos en EEUU.

Dondequiera que miremos, el capitalismo contemporáneo está flaqueando. Las políticas de austeridad han destruido vidas y han creado una carga increíble para las mujeres y las familias. Durante demasiado tiempo hemos vivido en un mundo donde las ganancias son más importantes que las personas. Mi libro aboga por un mundo donde las personas y el planeta sean más importantes que las ganancias. Algunas personas dirán que esta es una idea utópica, pero creo que es una visión necesaria para nuestro futuro político y económico colectivo.

- Sin embargo, admite que muchas de las políticas de igualdad conseguidas por el socialismo fueron inmediatamente aplastadas por los hombres que entraban al poder, como Stalin con el aborto. ¿Funcionaba el patriarcado en Europa del Este de forma más velada?

- El patriarcado nunca desapareció en el Este, pero su poder se vio atenuado por la independencia económica y un compromiso fundamental con la emancipación de las mujeres (aunque fuera solo teórica). Aunque no lograron que los hombres contribuyeran al cuidado de los niños y al trabajo doméstico, intentaron apoyar a las mujeres ampliando la red de seguridad social para proporcionar estos servicios públicamente.

En las sociedades capitalistas, el trabajo de las mujeres en el hogar no tiene valor en la economía formal, y los capitalistas pueden aumentar sus ganancias porque las mujeres dan a luz y crían a la próxima generación de trabajadores y contribuyentes de forma gratuita. Piensa en las políticas de austeridad. Cuando el trabajo de cuidar a los niños, a los enfermos y a los ancianos ahora ocurre en el hogar, la carga de ese trabajo recae sobre los hombros de las mujeres.

Por lo tanto, el patriarcado en las sociedades capitalistas es mucho más insidioso que el patriarcado en las sociedades donde hay más provisión pública de servicios sociales.

- ¿Y por qué no sobrevivieron esas políticas socialistas tras la caída del Telón de Acero?

- Porque la transición del socialismo al capitalismo requirió despidos masivos y los estados obligaron a las mujeres a regresar al hogar para ser amas de casa, adonde supuestamente pertenecían. Al abandonar el compromiso con la igualdad de género y las garantías de empleo al mismo tiempo, los estados post-socialistas podrían reducir efectivamente la fuerza laboral a la mitad.

En los países capitalistas, las mujeres siempre han servido como un ejército de reserva de trabajo cuando es necesario, y no importa lo que quieran o no. Las mujeres de Europa del Este fueron en gran medida víctimas del proceso de transición porque los estados podían reducir sus números oficiales de desempleo al reclasificarlas como "amas de casa". En muchos estados, esta fue una política abierta e intencionada que devastó a las mujeres que habían trabajado durante toda su vida.

- Hablemos ahora de la temática del libro y una de las teorías que más ha escamado en su país: el sexo femenino como moneda de cambio para conseguir amor, compromiso y/o manutención. ¿De qué manera ese intercambio sigue existiendo en los países occidentales?

- Sé que esto es muy controvertido, pero claro que todavía existe, y especialmente en los Estados Unidos. La teoría económica sexual tiene muchos problemas, pero lo que me interesa es que la idea del "intercambio sexual" es esencialmente la misma que la crítica socialista del siglo XIX sobre el efecto del capitalismo en las relaciones románticas.

En las sociedades que ponen toda la carga del trabajo de cuidado en las mujeres, ellas tendrán dificultades para combinar el trabajo y la vida familiar. Esto las obliga a depender económicamente de los hombres y esa dependencia a menudo crea una situación en la que las mujeres mismas se convierten en un tipo de mercancía. Los socialistas han hablado de esto durante más de 150 años, pero el problema no ha desaparecido.

Por lo tanto, mi argumento es muy simple pero importante: cuando las mujeres pueden atender sus propias necesidades materiales y las de sus hijos, y ya no dependen económicamente de los hombres, tienen la libertad de dejar relaciones heterosexuales infelices o abusivas o insatisfactorias, si es que las tienen. Esa autonomía básicamente permite una relación más igualitaria con los hombres y más libertad en la sociedad.

- Habla del intercambio sexual dentro del matrimonio. Como Silvia Federici, ¿lo considera más alienante que otras transacciones explícitas y monetarias como la prostitución?

- El trabajo sexual es trabajo. Es un intercambio abierto de fuerza de trabajo. En este caso, servicios sexuales por un salario monetario. Una vez que se transfiere el dinero, se puede reutilizar en la economía para todos los demás bienes y servicios. El trabajo sexual, por supuesto, existía antes del capitalismo.

Pero las mujeres pueden intercambiar el acceso a su sexualidad por una remuneración no monetaria (cena, bebidas, ropa, un anillo de bodas) y estas cosas no se convierten fácilmente en dinero para su uso en el resto de la economía. La mercantilización de la sexualidad no es una transacción negociada explícitamente, sino un conjunto de expectativas sociales cambiantes sobre las cosas que las mujeres pueden o deberían o podrían exigir a cambio del acceso a su sexualidad.

- Por último, ¿qué opina de la defensa del feminismo ‘mainstream’? Es decir, al que ha engullido el capitalismo.

- Ciertamente el capitalismo se ha tragado el movimiento feminista dominante. Creo que todas las feministas deberían ser socialistas si quieren que el gobierno intervenga para corregir las deficiencias del mercado libre en términos de la devaluación del trabajo de los cuidados.

Los mercados libres solo pueden empoderar a las mujeres sin hijos. Y tal vez es por eso estamos viendo una disminución tan profunda de las tasas de natalidad en los países capitalistas avanzados.

Las mujeres saben que su trabajo de cuidado es esencialmente inútil en una economía capitalista moderna, por lo que eligen limitar o renunciar a la maternidad. Pero si las mujeres quieren tener hijos y alguna forma de independencia económica, necesitarán la ayuda de políticas sociales progresivas implementadas por el estado. En definitiva, creo que el feminismo necesita socialismo si quiere trabajar para todas las mujeres.