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martes, 10 de julio de 2018

#hemeroteca #transexualidad | 'Raphaëlle', viaje al mundo transexual en el CCCB

Imagen: El Periódico / Raphaëlle Pérez
'Raphaëlle', viaje al mundo transexual en el CCCB.
Una joven de 23 años en proceso de transformación protagoniza la nueva obra de teatro-documento de La Conquesta del Pol Sud.
Marta Cervera | El Periódico, 2018-07-10
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20180710/raphaelle-viaje-mundo-transexual-cccb-6935431

¿De dónde surge la necesidad de cambiar de sexo? ¿Por qué no aceptamos nuestro cuerpo? ¿Cómo se forma nuestra identidad? 'Raphaëlle', la nueva propuesta de La conquista del Pol Sud, intenta averiguarlo con un montaje que se adentra en el mundo transexual. Se estrena este jueves en el CCCB y estará solo hasta el día 15 en cartel.

Carles Fernández Giua y Eugenio Szwarcer son especialistas en llevar a escena experiencias reales para explicar situaciones y sentimientos. Sus obras de teatro-documento pivotan sobre la participación de testimonios reales. En esta ocasión se aventuran en el mundo trans con Raphaëlle Pérez, una chica francesa -así se siente ella pese a haber nacido varón- que está en proceso de transición para adoptar una apariencia más femenina. Tiene 23 años, ha publicado un libro de poemas y habla castellano y francés. "Su vida no ha sido, es, ni será fácil", explica Fernández Giua.

No es un tema fácil, como tampoco lo fueron sus anteriores propuestas. Primero con 'Nadia', un homenaje a una valiente chica que se hizo pasar por chico para sobrevivir en el Afganistán de los talibanes, y después con 'Claudia', centrado en el caso de una mujer que descubrió ser un de bebé robado durante la dictadura argentina.

"Raphaëlle', a diferencia de las otras obras, nos ha llevado a plantearnos muchas más preguntas", destacan los autores y directores. La primera y más importante fue: "¿Qué significa realmente para mí ser hombre?" Tras estudiar diferentes culturas y teorías para ambos está claro que "la estructura binaria de los sexos es una construcción cultural- dice Szwarcer-. Nos hemos dado cuenta de que si disuelves las fronteras entre sexos, casi se disuelve gran parte del mundo tal y como lo conocemos. Las reglas están basadas en que el otro me identifique de una manera. Desde este punto de vista, el problema está en el otro". Y Giua añade: "Simone de Beauvoir dijo que a ser mujer se aprende y eso es lo que mostramos".

La obra parte de la experiencia particular de Raphaëlle, que comparte escena con ellos para ilustrar o contraponer su caso con los múltiples datos recopilados en una extensa investigación. Como es habitual, utilizan todos los lenguajes posibles: texto, proyecciones, objetos y movimiento. "Vamos de lo emotivo e íntimo a lo más analítico, social y político".

Los creadores del espectáculo agradecen el apoyo tanto de individuos como de organizaciones de Barcelona que trabajan con transexuales. Les han ilustrado y ayudado a entender mejor "la enorme pluralidad de visiones respecto al género".

viernes, 20 de abril de 2018

#hemeroteca #interdependencia | Judith Butler: “Es más fácil mantener la lucha cuando sabes que no estás solo: dependemos de los demás”

Imagen: Catalunya Plural / Judith Butler
Judith Butler: “Es más fácil mantener la lucha cuando sabes que no estás solo: dependemos de los demás”.
Yeray S. Iborra | Catalunya Plural, 2018-04-20
http://catalunyaplural.cat/es/la-resistencia-no-es-pasiva-sino-una-existencia-activa-y-una-forma-de-decirle-al-otro-no-me-vas-a-destruir/

Judith Butler, filósofa post-estructuralista, ha patentado desde los años noventa casi todo lo que sabemos sobre feminismos y teoría queer, pero desde hace un tiempo ha ampliado su pensamiento a la filosofía política y la ética. Su teoría sobre la interdependencia, que recibió un aplauso entusiasta del CCCB, pone a dialogar perspectiva de género, ecologismo y clase. Desde la interdependencia auspicia nuevos modelos de solidaridad y de resistencia, un llamamiento a la lucha por los derechos sociales desde la no-violencia.

“Gracias por venir a mi charla”. Judith Butler (Cleveland, 1958) predica con el ejemplo: los cuidados no están solo en el mundo de las ideas, sobre su atril desde hace casi tres décadas, también los pone en práctica fuera de la tarima. La americana, que abraza un té como si éste tuviera propiedades milagrosas (afrontará una tarde maratoniana de conversaciones con la prensa), hace ni veinticuatro horas que ha agitado al auditorio del Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) –lleno hasta los topes– y su teatro, con casi 300 jóvenes haciéndole preguntas, pero es ella la que despacha cumplidos.

Si bien el trato cercano tiene poco o nada que ver con la figura de rockstar con la que se le ha relacionado, su proyección no tiene igual en la academia (ni fuera de ella): la cola para ver su conferencia el martes daba casi la vuelta a la manzana e incluso se habilitó una sala con streaming en el CCCB para seguir la charla. La gente, además, quedó para verla en las librerías de la ciudad. ¿Pero de qué venía a hablar Butler en el ciclo “Somos adultos”? De algo sencillo pero paradójicamente en el olvido: el uno sin el otro, no somos nada.

Butler ha patentado desde los años noventa casi todo lo que sabemos sobre feminismos (y sobretodo sobre teoría queer), pero desde hace un tiempo ha ampliado la paleta de su pensamiento a la filosofía política y la ética. Su teoría sobre la interdependencia, que recibió un aplauso entusiasta del CCCB (aquí la conferencia completa) y en las redes sociales, pone a dialogar perspectiva de género, ecologismo y clase. Desde la interdependencia auspicia nuevos modelos de solidaridad y de resistencia, un llamamiento a los derechos sociales desde la no-violencia.

P. La idea que sostuviste en tu conferencia, la interdependencia, combina teoría de género, clase y ecologismo. Pero básicamente nos dice algo sencillo: no somos nada sin el otro.
R. Así es. Llevo años intentando desarrollar una forma de pensar en quién somos sin el individualismo. Eso implica no usar de forma instrumental a la otra gente, ni tampoco el medio ambiente. Trato de repensar nuestra pertenencia social, que no es necesariamente nacionalista o determinada por el territorio, sino que tiene un fuerte carácter global.

P. El martes decías: “Nacemos dependientes, y eso nos hace iguales”. ¿En qué punto se manifiestan entonces las desigualdades?
R. Los niños son dependientes, radicalmente dependientes de los cuidados. ¿Y quién cuida a quien necesita ser cuidado? ¿Qué género? La división laboral de los cuidados, de los trabajos en la casa, es muy clara… La desigualdad de género se manifiesta desde muy pronto. Pero esa división, esa desigualdad, se mantiene en muchas más formas en la vida: cuando las mujeres entran al mercado de trabajo ya son trabajadoras, pero no reconocidas. Y por tanto, cuando acceden al empleo, están devaluadas desde el inicio.

P. Desde el principio se construye el patriarcado. La gran “ficción”, decía usted. El hombre como auto-suficiente y la mujer como apoyo.
R. Lo que es divertido, y tenemos que verlo con cierto humor, es que el hombre que es autosuficiente es dependiente y que la mujer que da apoyo tiene que ser fuerte para dar ese apoyo, por lo que hasta cierto punto realmente tiene que ser autosuficiente. Hay un diálogo irrenunciable.

P. Si un hijo matara a su madre estaría matándose a si mismo en cierto sentido. Es fácil de ver con ese ejemplo, uno de los más aplaudidos en su lectura. ¿Por qué esa correlación no se da con el resto de personas? ¿No dependemos igual, en esencia, el uno del otro?
R. Es muy real que no podemos nada sin el otro. El niño y la madre nos permiten ver que la dependencia existe. Y que hay quien la quiere negar, a quien le enfada. La realidad es que todo lo que hacemos en nuestra rutina, desde beber agua hasta ir caminar por una carretera, depende de la gente haciendo su trabajo en empresas o instituciones. Personas que se aseguran que el agua sea bebible, el aire respirable o las calles transitables. Pero bebemos tan rápido, respiramos tan rápido o caminamos tan rápido que muchas veces olvidamos que dependemos de los otros para esas actividades, dependemos de las estructuras sociales. Además, bajo nuestra economía esas estructuras han sido vendidas a empresas privadas. ¿Quién cuida el agua, el aire o el asfalto? Todo lo hemos vendido. Y tenemos que preservarlo, así como los servicios públicos. Las democracias sociales están basadas en ellos: pensar los unos en los otros, hacer un mundo habitable.

P. Nos dicen las teorías liberales que debemos ser independientes. ¿Usted propone lo radicalmente opuesto, que aceptemos que somos dependientes?
R. Sí. Pero no es ser dependiente de cualquier forma. Bajo el régimen liberal mucha gente ha incrementado su dependencia con los bancos, contrayendo una deuda enorme. [Ríe] Una deuda que nunca podrá pagar y que definirá su vida. Eso le permite al banco una persecución, arrebatar una casa, e incluso privar de libertad, llevar a alguien a la cárcel.

P. ¿Esta interdependencia nos tiene que llevar a repensar la solidaridad?
R. La solidaridad siempre es bonita, o a veces –al menos– lo es. Hay ejemplos buenos de ella. Pero me gustaría decir que la solidaridad también incluye conflicto y poder. No tienes que amar necesariamente a la gente con la que estás en solidaridad. Solidaridad no siempre es amor, puede ser odio e indiferencia. Y otros sentimientos destructivos. Especialmente cuando hay intereses. Tratar de seguir siendo solidario cuando hay un conflicto o agresión no es fácil, pero a veces es muy necesario.

P. ¿Qué otras opciones hay para articular políticamente esta interdependencia?
R. Si las provisiones básicas de vida están mercantilizadas, los movimientos de resistencia de privatización o contra el monopolio del capitalismo y la destrucción del medio ambiente harán llamamientos de cómo debemos pensar el mundo fuera de este mercado.

P. Dice que somos interdependientes, también entre regiones. ¿Tiene sentido seguir pensando en independencias nacionales hoy día?
R. Hay muchas razones por las que las naciones se forman y porqué estas son importantes en la historia de la decolonialización. Pero a la vez cada región está conectada la una a la otra por las fronteras, los mercados y las poblaciones… Vecindad. Siempre hay relaciones entre naciones. Por lo que las naciones se definen en parte por las relaciones con otras naciones. Nunca son autosuficientes. Entiendo porqué la gente está interesada en la independencia, pero las naciones dependen totalmente del reconocimiento de las otras naciones para existir como tal. Hay una interdependencia desde el principio.

P. ¿Entonces hay que intensificar los acuerdos entre regiones o buscar esa independencia? Sabe usted que en Catalunya se vive un proceso en la segunda línea.
R. Los americanos siempre nos hemos sentido muy libres de ir a cualquier parte del mundo y decir lo que deben hacer. No quiero ser otra americana machacona. [Ríe] Pero le contaré, tómelo medio en broma, lo que una vez hablaba con un periodista israelí. ‘Nos vamos a divorciar de los palestinos. Construiremos una pared así… Es un absoluto divorcio, no tenemos nada que hacer con ellos’, me comentaba él. Mi respuesta fue que el problema con el divorcio es que, lamentablemente, te lleva a una relación a largo plazo. Un divorcio no es acabar con una relación, sino al contrario, es entrar en otra, y en su peor versión. No pasa siempre, pero en general sí. Tu seguirás necesitando intercambio, por tiempo, con tu relación.

P. Usted dice que los Estados, las leyes, pueden ser violentas. ¿Conoce los hechos alrededor del referéndum del 1-O?
R. Sí.

P. El Estado dice que hubo violencia en algunas movilizaciones ciudadanas. ¿En qué momento un acto de resistencia pasa a ser un acto de violencia?
R. Hay que tener cuidado y ver quién decide qué es violencia. Los actos no violentos, como votar, deberíamos estar de acuerdo todos en esto, o una protesta, o cantar una canción… No son violencia. Si alguien es acusado de violento por haber votado o aceptado un resultado tras una votación, o por dar una visión política en contra del estado nacional, o cantar una canción contra la monarquía… Deberíamos preguntarnos realmente si el término violencia está siendo mal usado. ¿Es violencia? ¿O más bien una forma de objeción que amenaza el poder del Estado? Necesitamos volver atrás y decir que esto no es violencia, terrorismo… Esto es una decisión democrática. Solo el Estado puede usar la violencia, por lo que al final criminaliza formas de violencia que son resistencia y que pueden ser un problema para él porque afectan al mismo poder. Necesitamos saber siempre quién está nombrando la violencia y para qué.

P. ¿Esa criminalización del Estado puede ser una excepción para la acción directa?
R. Yo acepto que la confrontación física es parte de un movimiento de resistencia, cuando la resistencia es contra el Estado. No es un método violento. Tu puedes resultar herido por el Estado, por la policía –y siempre hay lugar para la defensa propia– pero es posible desarrollar métodos para confrontar. Y son diferentes al ataque.

P. El cuerpo es el primer lugar para contener esa rabia, aseguraba el pasado martes.
R. En los movimientos de resistencia, las personas forman barreras humanas. Los cuerpos como barrera. Y reciben la fuerza, la violencia. Pero amarrando los brazos son fuertes. Hay confrontación, pero paran el golpe juntos. Al final todos están soportando a los otros a lo largo de la barrera. Eso es un ejemplo de los cuerpos sintiendo la violencia pero no actuando de forma violenta.

P. Esa resistencia no violenta, ¿no lleva a la frustración a los grupos de presión?
R. Los movimientos no violentos sienten frustración y opresión, y las acciones violentas siempre son opciones cuando sienten fuertemente la frustración. Pero si eres parte de los movimientos de solidaridad tienes una red en la que puede transformar esa frustración en algo más grande: la paciencia radical. Convertir algo en una lucha de largo alcance. Hay luchas que necesitan un largo tiempo, como el feminismo. O los derechos LGTBI. El calentamiento global. Palestina. Todas luchas de largo recorrido. ¿Cómo estás en ellas, cómo las vives? Hay que aprender a no actuar en base a imposibles, porque hay que mantener una mirada de largo alcance, con perspectiva. E ir renovando la lucha, los objetivos.

P. Si sentimos la injusticia, ¿no hay algo de violencia hacia uno mismo si la dejamos pasar?
R. La resistencia no es pasiva sino una existencia activa, y una forma de decirle al otro: no me vas a destruir. Voy a seguir aquí. No me vas a mover. Voy a hacer una demanda política. Tu me estás amenazando con tu violencia, pero no voy a correr. Porque voy a persistir. Esta es una posición fuerte. Es la posición final.

P. Aunque escasea la paciencia hoy día…
R. Si te violentas, te convierten en el criminal que ellos ya pensaban que eres. Deben haber movimientos de solidaridad y un ‘ethos’ que mantenga la resistencia colectiva para sentir que somos parte de una estructura más grande, que no estamos solos. Es más fácil mantener la lucha cuando sabes que no estás solo. Dependemos de los demás.

martes, 15 de diciembre de 2015

#hemeroteca #prostitucion | Prostitutas del Raval debaten en el CCCB cómo ejercer legalmente

Imagen: Directa
Prostitutas del Raval debaten en el CCCB cómo ejercer legalmente.
Las ‘Jornadas Feministas: Alianzas y Trabajo Sexual’ traen a Barcelona durante dos días a teóricos y activistas internacionales.
Meritxell M. Pauné | La Vanfuardia, 2015-12-15
http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20151215/30832319182/jornada-prostitucion-raval-barcelona.html

Mujeres que ejercen la prostitución en Barcelona se reúnen este miércoles 16 y jueves 17 en el CCCB para debatir cómo autoorganizarse y discutir modelos de regulación alternativos a los aplicados en países como Suecia, Holanda o Alemania. El congreso, titulado 'Jornadas Feministas: Alianzas y Trabajo Sexual', lo convocan varios colectivos de activistas proregulación y de trabajadoras del sexo –como Putas Indignadas y Aprosex–, aunque es la activa y veterana asociación Genera quien se encarga de la logística.

La primera jornada está abierta a participantes y se estructurará en tres tandas de debates y conferencias, mientras que el segundo día –que coincide con el Día Internacional contra las violencias hacia las trabajadoras del sexo– habrá de talleres de acceso restringido para trabajadoras sexuales y activistas invitados. Entre los ponentes internacionales estarán la escritora y antropóloga sueca Petra Östergren; el actor, activista y trabajador sexual francés Thierry Schaffauser; la investigadora danesa especialista en trata de personas Marjan Wijers; Ava Caradonna, pseudónimo colectivo del proyecto británico X:Talk; y la secretaria general del sindicato de meretrices argentinas (AMMAR), Georgina Orellano.

También contarán con la directora de la entidad Calala – Fondo de Mujeres, Maria Palomares; la politóloga catalana y prostituta especialista en discapacidad Montserrat Neira; Paula Ezkerra, portavoz de Putas Indignadas; la psicóloga clínica especialista en transexualidad Cristina Garaizabal; la doctora Fuensanta Gual, cofundadora y presidenta del Comité de Apoyo a las Trabajadoras del Sexo (CATS) de Murcia; y la mediática Paula Vip, bloguera, scort y miembro de Aprosex.

“Se trata de iniciar una reflexión teórica y buscar una base compartida sobre la que bastir un modelo no capitalista de regulación del trabajo sexual”, explica Clarisa Velocci, de Genera. “Estamos cansadas de que nos pregunten qué preferimos si el modelo sueco –penalización del cliente– o el modelo alemán –legalización de la actividad–, porque consideramos que uno criminaliza a la mujer y el otro prioriza a los grandes empresarios de la industria del sexo; hay que salir de este falso dilema y buscar un modelo propio y común”, señala. En esto se centrará precisamente la primera mesa de debate, que tendrá lugar a media mañana.

Por la tarde habrá dos mesas redondas más. La primera versará sobre las alianzas potenciales entre los grupos de apoyo a las prostitutas y otros movimientos sociales, a través del feminismo y la auto-organización. No incluirá, aclara Velocci, la creación de una cooperativa de prostitutas en el Raval, una idea que según la activista “está más alimentada por los medios de comunicación” que por las propias protagonistas. “Muchas mujeres ya trabajan de forma cooperativa y coordinada desde hace muchos años, pero sin necesidad de crear una estructura jurídica”, señala. “Lo que sí hay en el entorno de Robador es la campaña Putas Indignadas”, distingue, un frente común en el que participan mujeres que ejercen en esta zona del Raval pero que va más allá y tiene también una función de activismo político.

La tercera sesión abunda en un tema clave en la regulación del sector, la lucha contra el tráfico de personas y la explotación sexual. La organización es muy crítica con el abordaje actual de la trata en Europa, que ve fundamentado en “conceptos y datos poco rigurosos que repercuten en políticas poco efectivas”, por lo que debatirá los mecanismos existentes “desde una perspectiva feminista de reivindicación de derechos”. Cerrará la jornada una performance a cargo de la artista Linda Porn. 

La organización del congreso ha sido independiente del consistorio barcelonés, aunque integrantes del gobierno y de la oposición han ayudado a canalizar la cesión de un espacio adecuado y del servicio de traducción simultánea. La entrada cuesta 12 euros –25 euros en la modalidad ‘Donativo’; gratuita para las trabajadoras sexuales– y el 70% del presupuesto se destinará a cubrir el transporte y alojamiento de los ponentes.

DOCUMENTACIÓN
"Preferim ser putes felices a ser les serves del patriarcat".

Dones activistes i treballadores del sexe d'Europa i Amèrica Llatina celebren a Barcelona unes jornades sobre treball sexual i feminisme. 
Mariana Cantero | Directa, 2015-12-21
https://directa.cat/actualitat/preferim-ser-putes-felices-ser-serves-del-patriarcat
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Y TAMBIÉN…
Barcelona prevé una prostitución voluntaria ‘legal’.

El Ayuntamiento elaborará una normativa para garantizar la higiene y la seguridad en los locales.
Lluís Sierra | La Vanguardia, 2015-12-11
http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20151118/30228976662/barcelona-prostitucion-voluntaria-legal.html
La prostitución agresiva repunta en la Rambla.
Las búlgaras prefieren la parte baja, y las subsaharianas, el Liceu, el tramo más alto. Relaciones públicas de muchos prostíbulos ofrecen taxi gratis y promociones especiales.
Luis Benvenuty | La Vanguardia, 2015-11-11
http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20151111/54438765912/prostitucion-agresiva-repunta-la-rambla.html