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sábado, 30 de abril de 2022

#hemeroteca #lesbianismo #cine | 'La amiga de mi amiga': un homenaje 'queer' a Éric Rohmer

El Periódico / Fotograma de 'La amiga de mi amiga' //

'La amiga de mi amiga': un homenaje 'queer' a Éric Rohmer.

La directora Zaida Carmona presenta en el D'A Film Festival su ópera prima, ‘La amiga de mi amiga’, una fiesta de celebración de la identidad coescrita con Marc Ferrer.
Beatriz Martínez | El Periódico, 2022-04-30
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20220430/la-vida-de-mi-amiga-homenaje-queer-eric-rohmer-da-film-festival-barcelona-13591839 

En 'La amiga de mi amigo', de Eric Rohmer, se establecían combinaciones entre dos parejas de jóvenes como una especie de juego amoroso repleto de posibilidades. ¿Qué pasaría si se adaptara este esquema al ambiente queer de Barcelona? Es lo que plantea 'La amiga de mi amiga', el primer largometraje de Zaida Carmona, que ha escrito junto a otro francotirador del 'underground' de la capital como es Marc Ferrer.

En ella, la propia Zaida encarna a una joven un tanto neurótica, obsesionada con el amor y repleta de inseguridades. Tras la ruptura con su novia regresará a Barcelona donde se reencontrará con su grupo de amigas inmersas en la intelectualidad catalana. Entre ellas, encontramos a la artista musical Rocío Saiz, a la directora Alba Cros o la cantante Aroa.

«Durante el confinamiento me obsesioné con el cine de los 90 y con Rohmer. Así que me puse a escribir un guion sobre mi entorno, sobre las máscaras que cada uno llevamos mientras establecía un juego de espejos entre la realidad y la ficción, casi como si se tratara de una metapelícula, que es un género que me gusta mucho», nos cuenta la cineasta en conversación por Zoom.

El resultado es una pequeña obra inundada de frescura, de desinhibición y de besos, muchos besos, en la que late de forma constante el espíritu pop. Ahí está como leit motiv el tema de Christina Rosenvinge (que tiene un cameo en la película) 'Tú por mí', una versión de 'Lady Dilema' de Carlos Berlanga, camisetas de Papa Topo, las visitas al cine Zumzeig para ver un ciclo de Eric Rohmer o las referencias a ensayos feministas. 'La amiga de mi amiga' es, en definitiva, una fiesta de celebración de la identidad.

Zaida Carmona quería que fuera una película con referentes positivos. ¿Por qué el cine de lesbianas debe tener siempre un carácter trágico? «Creo que festejar la identidad también es un acto reivindicativo. Me gusta mucho una frase de Brigitte Vasallo que dice: ‘que lo mamarracho no nos quite lo político’. No quería que los personajes fueran ejemplificadores. A veces a las feministas LGTBI se nos exige eso, pero yo no tenía la intención de representar a todo un colectivo. Quería hacer una película de amigas. Son lesbianas, sí, pero son amigas».

Lesbianas invisibilizadas
¿Por qué hay tan poco cine protagonizado por lesbianas en nuestro país? «Las lesbianas hemos estado muy invisibilizadas, por ser LGTBI y por ser mujeres. Es cierto que la cosa está cambiando, pero muy lentamente, y en la mayoría de los casos, las películas que se hacen están dirigidas por hombres que nos sexualizan. Es algo histórico y faltan referentes. Lo que no se nombra no existe, ya sabes, y lo que no se ve, tampoco», continúa Zaida Carmona.

La directora conoció a Marc Ferrer (autor de obras tan iconoclastas como 'Puta y amada' o '¡Corten!') mientras ambos estudiaban la carrera de Comunicación Audiovisual en la Pompeu Fabra y desde entonces se convirtieron en amigos. Su imaginario y sus referentes son muy similares, de manera que sus respectivas obras se encuentran conectadas de alguna manera. «Marc ha sido una fuente de inspiración para mí, sobre todo porque me ha inculcado que las películas, hay que hacerlas como sea. Sin él, no hubiera sido capaz de dar el paso para hacer la mía».

miércoles, 9 de mayo de 2018

#hemeroteca #cine #lesbianismo | La formidable historia de “la boda sin hombre”

Imagen: La Vanguardia / Marcela Gracias Ibeas y Elisa Sánchez Loriga
La formidable historia de “la boda sin hombre”.
Isabel Coixet empieza a rodar ‘Elisa y Marcela’, sobre el primer y sonado matrimonio homosexual en España.
Fernando García | La Vanguardia, 2018-05-09
http://www.lavanguardia.com/cultura/20180509/443433849076/elisa-y-marcela-isabel-coixet.html

Fue el gran escándalo del momento. La mayor herejía en los grises tiempos de la Restauración. “El matrimonio sin hombre”, según lo bautizó la prensa al estallar el bombazo; el ‘trending topic’ de la época, a decir del escritor Manuel Rivas. Ocurrió en 1901 en Galicia. El 8 de junio de aquel año, Marcela Gracia Ibeas y Elisa Sánchez Loriga se casaron por la Iglesia en la parroquia coruñesa de San Jorge bajo bendición de su rector, Víctor Cortiella. Elisa se hizo pasar por hombre, y el ardid funcionó hasta que el vecindario sospechó y las lenguas viperinas escupieron su veneno. Hoy, la acción de las dos mujeres y su azarosa aventura posterior son referente del movimiento LGTB y objeto de reconocimiento local. Pronto serán mucho más, pues Isabel Coixet acaba de empezar a rodar para Netflix, en blanco y negro, su película sobre los hechos: ‘Elisa y Marcela’, protagonizada por Natalia de Molina y Greta Fernández, con Lluís Homar, María Pujalte, Manolo Solo y Francesc Orella.

Marcela y Elisa se conocieron en 1885 en la Escuela Normal Superior de Maestras. La íntima y afectuosa amistad que surgió entre ellas no gustó un pelo a los padres de la primera, que debieron de olerse la historia de amor en ciernes detrás de tanto apego. En aplicación del tradicional sistema de “poner tierra de por medio”, el progenitor de Marcela, militar, envió a su hija lejos de Galicia: a Madrid y por unos meses, según unas versiones, “al extranjero unos años”, según la productora.

Al regresar la exiliada, las dos jóvenes se fueron a vivir juntas a Dumbría, en la Costa da Morte, donde había destinado a Marcela. A Elisa le tocó trabajar en Calo-Vimiazo, a 11 kilómetros. Pero, aunque la convivencia entre dos solteras no era rara en la época, la gente hablaba. Para sortear la presión, ellas urdieron un plan.

Elisa dijo a los vecinos que se iba a La Habana. Al poco, Marcela recibió con los brazos abiertos a un pariente de su amiga con un parecido asombroso a ella: Mario. En realidad, por supuesto, Elisa no se movió de Galicia, aunque quizá se tomó algún tiempo para preparar su interpretación en el papel de Mario, el que pronto se convertiría en el novio formal de Marcela.

Elisa se cortó el pelo, compró ropa de hombre, aprendió a fumar y se presentó en la rectoral de San Jorge. Explicó que había vivido en Inglaterra; que quería abrazar la religión católica y recibir el bautismo. No hubo ningún problema. Como tampoco lo hubo cuando, del brazo de su prometida, acudió a la misma parroquia para casarse con ella.

“Ella vestía traje muy elegante, llevando con coquetería la mantilla, sujeta por un ramo de azahar. El traje de Mario era nuevo y muy bien hecho. Lucía una cadena de oro y sortijas. El peinado era algo achulapado”, escribiría el reportero de ‘El Suceso Ilustrado’. Pero la boda tardaría algún tiempo en saltar a los medios, que diríamos ahora. Fue obviamente cuando, de nuevo por las habladurías, se destapó la treta.

Una turba acudió a casa de las chicas para linchar a Elisa: “¡Que salga el marimacho!”, gritaban al tiempo que agitaban cencerros. Ella salió despavorida y huyó.

La prensa se cebó con lo que ‘La Voz de Galicia’ denominó “La boda sin hombre”. El diario ‘El País’ escribió con saña de “ese escándalo asquerosísimo”, y ‘El Suceso Ilustrado’ denunció una “burla sacrílega”. “Novios de contrabando”, “Asunto ruidoso”, fueron otros títulos. El asunto excedió con mucho el interés local. Las revistas madrileñas hicieron más caja con él que con la guerra de Cuba. El semanario ‘Nuevo Mundo’ vendió 19.000 ejemplares en dos días.

Emilia Pardo Bazán, conmovida por la historia e indignada con su tratamiento periodístico, escribió en ‘La Ilustración Artística’: “¡Cuánto siento que sea tan escabrosa la inaudita novela que estos días se ha divulgado en la prensa!”. Y añadió: “Declaro que, para conseguir esta transmigración de hembra a hombre se necesita una habilidad extraordinaria, y que quien la ha realizado no es un ser vulgar”.

Lo cierto se mezcló con lo dudoso, y de ahí la confusión que a día de hoy pervive sobre algunos aspectos de lo ocurrido. “También entonces había ‘fake news’”, dice Coixet a ‘La Vanguardia’. “He consultado toda la hemeroteca de la época y hay muchas lagunas y misterios”, señala.

Una carta anónima había puesto sobre aviso del engaño al sacerdote Cortiella. En respuesta, Elisa negó ser Elisa del todo: “En mi niñez he vestido faldas; pero notando que me sentía más hombre que mujer consulté en el extranjero, y un médico me dijo que era hermafrodita y podía optar por el sexo masculino, por prevalecer éste en mí”, alegó.

La pareja huyó a Portugal. Un juez ordenó su busca y captura, y las dos mujeres fueron detenidas y encarceladas en Oporto. Entonces, grata y sorprendentemente, la prensa y parte de la opinión pública de Portugal y de España se pusieron de parte de las perseguidas, que resultaron absueltas. Su libertad pendía sin embargo de la petición de extradición española. Y para eludir un nuevo arresto se fueron a Buenos Aires. Las tres, pues el 6 de enero de 1902 Gabriela había dado a luz a una niña de la que nunca se supo quién era el padre.

En Argentina, Elisa, que allí se hizo llamar María, se casó con un danés sexagenario, veinticuatro años mayor que ella. La idea era que no tardara demasiado en morir para heredarlo, salir de la miseria y empezar a disfrutar de una vez de su vida con Marcela. Pero la negativa de Elisa a consumar el matrimonio despertó las sospechas del tipo, sospecha que se vieron multiplicadas al desembarcar Marcela y su hija en la casa donde vivían. El marido se enteró de todo, denunció a su esposa y pidió la anulación del enlace. Las dos amantes y la niña quedaron en la calle. Y ahí se pierde su pista.

La película de Coixet empezó a gestarse hace ocho años, cuando el catedrático Narciso de Gabriel escribió el libro ‘Marcela y Elisa, más allá de los hombres’. El artista Antón Reixa se hizo con los derechos del texto para llevarlo al cine. Isabel Coixet comenzó a trabajar en el guion y hasta llegó a visitar localizaciones en Dumbría junto con Reixa, que acabó desistiendo, según cuenta el periodista Henrique Mariño. El proyecto quedó en vía muerta. Hasta ahora.

El rodaje, que transcurrirá entre Galicia y Catalunya, arrancó el lunes. El equipo espera terminarlo en junio y tener lista la cinta a finales de otoño. “Es un proyecto soñado, imaginado y deseado por mí desde hace muchísimo tiempo. Desde que descubrí a estas dos mujeres que desafiaron a la sociedad de la época, a la Iglesia, y a las convenciones con ese coraje y esa pasión inauditas supe que era una historia que quería y debía contar”, dice Coixet.

lunes, 29 de mayo de 2017

#libros #cine #homosexualidad #lesbianismo | Violetas de España : gays y lesbianas en el cine de Franco


Violetas de España : gays y lesbianas en el cine de Franco / Alejandro Melero Salvador.
Madrid : Notorious, 2017 [05-29].
326 p. : il. / Bibliogr.: p. 323-326
ISBN 9788415606420 / 21,95 €
/ ES / ENS
/ Cine / España / Franquismo / Historia – Siglo XX / Homosexualidad en el cine / Lesbianismo en el cine / Memoria histórica

La representación de gais y lesbianas fue perseguida severamente durante el franquismo. La Censura, junto con las convenciones sociales, hizo que los cineastas tuvieran muchas dificultades para retratar personajes homosexuales. Pero no fue imposible. Muy al contrario, gais y lesbianas estuvieron presentes en todos los géneros y a lo largo de toda la dictadura, a menudo en los títulos más importantes e influyentes. Ni los directores del cine más popular ni los autores más prestigiosos renunciaron al potencial de mostrar la homosexualidad como parte de sus historias. Este libro analiza esas representaciones, mirando tanto a reconocidas películas de nuestra historia como a otras olvidadas, y presenta material nunca visto hasta ahora, con la esperanza de rescatar esas voces que nos hablan desde nuestro pasado reciente.

Alejandro Melero trabaja actualmente como profesor de Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Anteriormente ha trabajado en la Universidad de Limerick y en Queen Mary University de Londres, donde obtuvo su doctorado en estudios de cine. Tiene diversas publicaciones sobre cine, representación y cultura audiovisual. También ha publicado obras de ficción y relatos cortos.

ÍNDICE

I. Cine y patria 
Los novios de la muerte. Homosexualidad en el ‘cine de cruzada’
Cine y toros
II. Luis Buñuel. El discreto encanto de la homofobia
III. El misterioso caso de ‘Diferente’
IV. Los hombres que no amaban a las mujeres

Las “películas de romanos”
Spaghettis gays
V. La perfidia de tu amor. Lesbianismo en el cine de Franco
Lesbianas pioneras
La lesbiana pérfida
Las diábolicas
Las vampiresas
Amazonas
VI. Los vecinos del quinto
Los años cuarenta
Los años cincuenta
Los años sesenta
Los años setenta
VII. Vagos, maleantes, asesinos
El crimen del Expreso de Andalucía
Los ambientes decadentes
Agentes secretos
Peligrosos sociales. Los gays criminales del cine del tardofranquismo
Y llegó Eloy de la Iglesia

lunes, 8 de febrero de 2016

#hemeroteca #cine | Nueve películas sobre homosexualidad (casi) desconocidas

Imagen: Canino
Nueve películas sobre homosexualidad (casi) desconocidas.
Francesc Miró | Canino, 2016-02-08
http://www.caninomag.es/nueve-peliculas-sobre-homosexualidad-casi-desconocidas/

Solemos pensar a menudo que la homosexualidad en el séptimo arte es una temática de relativa modernidad. Lo cierto es que algunas películas trataron el tema hace casi un siglo, con una apertura y sensibilidad que sorprenderían a muchos. Aquí van diez películas casi desconocidas, que ya trataron la homosexualidad antes que Carol (2015).

La homosexualidad y el cine vuelven a estar en el brasero. ‘Carol’, la última y recién estrenada película de Todd Haynes, cuenta con nada menos que seis nominaciones a los Oscar y narra la historia de amor entre una mujer atrapada en un matrimonio (elegantísima Cate Blanchett), y una joven dependienta de una tienda de juguetes (estupenda Rooney Mara). Antes que ella, otras muchísimas películas hablaron de las relaciones entre personas del mismo sexo. Por ejemplo, estas nueve.

Diferente a los demás (Richard Oswald, 1919)
Aunque el título pueda parecer más o menos desafortunado, estamos hablando de un mediometraje de 1919, es decir, de hace 97 años nada más y nada menos. Se trata de una película muda que narra abiertamente la historia de amor entre un talentoso profesor de violín, interpretado por Conrad Veidt, eterno Cesare en ‘El Gabinete del Dr. Caligari’ (1920), y un alumno fascinado por él (Fritz Schulz). Aunque cierto es que una antropología ‘queer’ del cine tal vez pudiera descubrir alguna película anterior, ésta es canónicamente aceptada como la precursora del subgénero y está considerada la primera película en tratar abiertamente una relación gay. Ambos protagonistas, cierto es, cuentan con todos los tópicos de sobreactuada feminidad de la figura masculina homosexual. Sin embargo, ésta no aparece como un elemento secundario y risible que acentúa la masculinidad de otro personaje principal, que era la tónica de la época. Nada más lejos. Curiosa película, valiosa por su significado y su antigüedad.

Muchachas de uniforme (Leontine Sagan, 1931)
Apenas dos años antes de que Hitler fuese nombrado canciller, la directora austríaca Leontine Sagan narró con fascinante sensibilidad una historia que prefiguraba el peligro del ascenso de la intolerancia al poder. Basada de en la novela de Christa Winsloe e intepretada únicamente por mujeres, cuenta la historia de Manuela (Herta Thiele), una joven que se enamora de su profesora, pero a quién la opresión del internado en el que vive acabará por destruir. ‘Muchachas de uniforme’ no es sólo un canto contra la intolerancia, también una bellísima historia de amor que llevaría a la directora a huir de su país y refugiarse en Inglaterra. En el 58 disfrutó de un remake llamado ‘Corrupción en el internado’ (1958) dirigido por Géza von Radványi.

Bilitis (David Hamilton, 1977)
En su libro de fotografías ‘Dreams of a Young Girl’ (1971), David Hamilton ya estudiaba el erotismo de la naturaleza y la sencillez, así como la extraña atracción que despiertan cuerpos que se sienten bellos y amados. Durante los setenta, el fotógrafo compaginó su obra con un cine experimental entre la erótica y el drama amable. ‘Bilitis’, trata, tal vez con demasiada estilización, el descubrimiento del sexo de dos adolescentes que no saben si se aman pero que tienen claro que se desean. Una declaración de amor al cuerpo femenino, puede que dedicado al deleite masculino heterosexual, pero que sin embargo, goza de una naturalidad y belleza innegables.

Su mejor marca (Robert Towne, 1982)
Mariel Hemingway, nieta de Ernest Hemingway, era Chris Cahill, la protagonista de esta historia de amor entre dos atletas que se preparan para las olimpiadas de 1980. Chris y su compañera de equipo (Patrice Donnelly) empiezan a sentir que son algo más que amigas, tanto más cuando su homófobo entrenador (un tremendo Scott Glenn) las vigila y les complica la vida. Mientras viven su extraño romance, la propia Chris tendrá dudas de su sexualidad cuando se descubra atraída por un nadador. Un triángulo amoroso que trata la homosexualidad abierta y seriamente entre dos jóvenes, sin excesivos romanticismos ni estilizaciones. Quizás algo más que un intento de romper clichés sobre el lesbianismo.

No skin off my ass (Bruce La Bruce, 1993)
La manida etiqueta de ‘enfant terrible’ sí que se ajustaba, en su momento, a lo que el cineasta canadiense Bruce La Bruce representaba con su cine. Mucho más que su hoy denominado sucesor en el trono Xavier Dolan. En esta película, Bruce la Bruce cuenta la historia de un peluquero que fantasea con un skinhead a quién conoce un día en el parque. Sus fantasías van mucho más allá de lo que el propio skinhead parece querer de él, pero eso no frena su deseo. Una especie de drama psicológico punk irreverente con poco romanticismo y mucho erotismo.

El mar (Agustí Villaronga, 2000)
La religión ha sido, siempre, una de las principales barreras a las que un tratamiento y comprensión de la homosexualidad de manera normalizada se ha tenido que enfrentar. Villaronga entabla el discurso de ‘El mar’ a medio camino entre el drama y al crítica social. Manu (Bruno Bergonzini) y Andreu (Roger Casamajor) se conocen cuando tienen diez años, en plena Guerra Civil. Otw década después se reencuentran en una institución dónde tratan la tuberculosis que ambos padecen. Manu, ferviente creyente, verá su credo puesto en duda cuando empiece a entender que él y Andreu son algo más que amigos.

El niño pez (Lucía Puenzo, 2008)
Una de las más extrañas e insólitas películas de esta breve lista: una historia de amor entre dos adolescentes, tocada de violencia, sexo y fantasía. Una película tan rara y llena de giros que, en cierto modo, cualquier sinopsis haría poca justicia a su enrevesada trama. Lala (Inés Efron) y Guayi (Mariela Vitale) son dos adolescentes enamoradas que sueñan con escapar de sus vidas para vivir en Paraguay. Cuando han reunido el dinero suficiente, un crimen y la leyenda de un niño pez que guía a los ahogados hasta el fondo de un lago en el que descansar harán de su viaje una epopeya. Violenta, romántica, directa, poética, tocada de pinceladas de realismo mágico y empeñada en no ubicarse dentro de género alguno.

En 80 días (José Mari Goenaga, Jon Garaño, 2010)
José Mari Goenaga y Jon Garaño, que el año pasado volvían a repetir dueto con más o menos suerte en Loreak (2014), dirigían en 2010 la encantadora ‘80 egunean’: la historia de amor entre dos ancianas. Itziar Aizpuru interpretaba a Axun, una anciana que a los setenta años se reencuentra con su amiga de la infancia, Maite (Mariasun Pagoaga). Entre ellas, toda una vida de experiencias que contarse y una química que sigue intacta. Las dos mujeres descubrirán que la vida ha hecho mella en sus cansados cuerpos. Harta de falsedades y máscaras, Axun descubrirá que Maite es lesbiana y se preguntara si no es una locura amar a los setenta años y, si lo hace, si no es más locura aún descubrirse homosexual. Delicioso drama cómico que, a pesar de su pretendido realismo, cuenta con algún esfuerzo de dudable credibilidad. Y sin embargo, la química entre sus protagonistas y la naturalidad de su actuación (en especial Iztiar Aizpuru), hacen de ‘En 80 días’ una de las más bellas historias de amor tardío filmadas en nuestro país en la última década.

Luna en Brasil (Bruno Barreto, 2013)
Antes de ganar el Pulitzer de poesía en el 56, la poeta estadounidense Elizabeth Bishop escribía en su libro Norte y Sur (1946) “Pierde algo cada día. Acepta la confusión por las llaves perdidas, la hora en blanco. El arte de perder no es difícil de dominar (…) Incluso perderte a ti”. Su historia, en cambio, recorrió el camino contrario a su poesía, puesto que a ella sí le costó superar la pérdida de su pareja, la arquitecta socialista brasileña Lota de Macedo Soares, que se suicidó en el 67 y con quién mantuvo una relación de quince años. ‘Luna en Brasil’ narra la historia de amor entre ambas antes de la depresión de la segunda. Lota, una mujer inspirada y feliz, cambiará el mundo de Bishop y su manera de reflexionar sobre él para siempre. Un drama “basado en hechos reales”, equilibrado y agradable, sobre dos mujeres realmente fascinantes, y en el que brilla con luz propia Miranda Otto.

viernes, 15 de enero de 2016

#hemeroteca #cine #visibilidad | De la clandestinidad, a los focos

De la clandestinidad, a los focos.
‘La chica danesa’ es un nuevo ejemplo del protagonismo que han alcanzado los personajes transgénero, que han pasado de luchar por ser visibles a convertirse en un fenómeno.
Ignacio Gomar | El País, 2016-01-15
http://elpais.com/elpais/2016/01/15/estilo/1452859573_921676.html

Eddie Redmayne apunta a ganar un nuevo Oscar al mejor actor (tras el obtenido por ‘La teoría del todo’) por interpretar una historia real, la del pintor Einar Wegener, que en los años veinte del siglo pasado terminó su vida como mujer. Lo logró con la complicidad de su esposa, la también pintora Gerda Wegener, que le convirtió en su musa y solía pintarle como ideal de la belleza femenina. Einar se transformó en Lili Elbe y, finalmente, se sometió a una operación de cambio de sexo. En una época donde la intersexualidad se consideraba una anomalía prácticamente desconocida para la ciencia, Einar pasó a ser uno de los grandes pioneros de la visibilidad transgénero, y lo hizo junto a su pareja, que fue su confidente y defensora y con la que terminó conviviendo como dos mujeres. Si Redmayne consigue levantar la estatuilla el mes que viene recogería el testigo de Jared Leto, que en 2014 ganó el Oscar al mejor actor secundario por ‘Dallas Buyers Club’. A diferencia de Leto, esta vez el premio en juego es el de actor principal, pero la clave no está tanto en el peso del papel en la trama como en las vicisitudes del personaje. Si Rayon, la transexual interpretada por Leto, estaba enferma de sida y era drogadicta, Einar se enfrentó a su decisión desde la realidad de un heterosexual integrado en la sociedad y apoyado por su mujer. Un cambio en el cine y la TV estos últimos años, desde Bruce (Caitlyn) Jenner en el 'reality' de las Kardashian a Maura Pfefferman, el profesor que tras jubilarse decide contar a sus hijos que siempre se sintió una mujer en la premiada tragicomedia televisiva ‘Transparent’, que ha llevado a los transexuales a dejar de ser representantes de un mundo minoritario y casi siempre marginal, para formar parte del universo de personajes con el que el gran público puede identificarse. Hasta el punto de, como pasó en su día con los gais, convertirse en una apuesta clara de las productoras y estudios y por ende en tendencia.

En el documental ‘El celuloide oculto’ (1997), que recoge la evolución en la historia del cine a la hora de abordar la homosexualidad y transexualidad, se observa claramente cómo la realidad transgénero ha sido plasmada mediante dos arquetipos. Por un lado, personajes propios de un espectáculo de cabaret (‘Las aventuras de Priscilla’), incluso confundiendo transexualidad con travestismo, con hombres heterosexuales que se visten de mujer para conquistar a su amada en papeles cómicos (‘Con faldas y a lo loco’, ‘Tootsie’, ‘Señora Doubtfire’). Y, en otra vertiente más mayoritaria, como seres atormentados, infelices e irremisiblemente destinados a un final trágico. Norman Bates en ‘Psicosis’ o el asesino Buffalo Bill de ‘El silencio de los corderos’ serían los casos más extremos, pero el resto ha sufrido el mismo desenlace aun sin ser los malos de la película. Brandon, el joven transexual protagonista de ‘Boys Don’t Cry’ que le valió el Oscar a Hillary Swank, fue violado y asesinado por sus amigos cuando descubrieron que tenía vagina. También en el cine español, con los transexuales de los filmes de Almodóvar ‘La mala educación’ o ‘Todo sobre mi madre’, interpretados por Javier Cámara, Toni Cantó y Antonia San Juan, donde se mostraban cercanos e incluso entrañables pero siempre en entornos marginales como la droga o la prostitución.

Mención aparte merecen dos películas precursoras del cambio de tono como ‘Mi vida en rosa’ (1997) y ‘Transamérica’ (2005). En la primera, un niño de nombre Ludovic insiste a sus padres en que es una niña. El tema de la transexualidad se plantea desde la inocencia infantil, si bien la película sigue siendo desconocida para la mayoría. La oscarizada ‘Transamérica’ sí tuvo un gran éxito, pero en el viaje emprendido por Felicity Huffman junto al hijo adolescente que ha descubierto que tiene y que anda metido en problemas, no se ahonda en la convivencia una vez que el joven descubre casi al final que la transexual con la que viaja es su padre.

Aún así anticipaba una época de pujante normalización, la actual, en la que la portada del año pasado la protagonizó el padrastro de las cuatro hermanas más populares de Estados Unidos una vez convertido en mujer. En la que actores interpretando a transexuales han ganado el Globo de Oro o el Oscar a mejor secundario. Este año puede caer el premio al actor principal, un trecho más en el largo camino recorrido por la visibilidad transgénero. Hoy está de moda, pero para llegar a serlo, primero ha tenido que resultar familiar.

Una transformación irreversible
El cambio en la percepción moral de los transexuales por parte del público ha estado marcado los últimos años por la cotidianidad con la que la gente los ha sentido cercanos gracias a la televisión. La audiencia ha sido testigo del proceso de cambio de Bruce Jenner en Caitlyn en el ‘reality’ ‘Keeping up with the Kardashians’. Los personajes de Sophia en ‘Orange is the New Black’ o Adam Torres en ‘Degrassi’ también han puesto su granito de arena a esta revolución, pero el testigo de Caitlyn lo ha cogido el actor Jeffrey Tambor, protagonista de ‘Transparent’. Tambor interpreta a Maura, la mujer que nació como Mort, y que lleva la transexualidad al seno de la convivencia diaria de una familia, probablemente el entorno más reconocible para los espectadores. El año pasado el protagonista ganó el Globo de Oro y este año ha vuelto a ser nominado. En el cine, además de ‘La chica danesa’, a finales del año pasado se estrenó ‘About Ray’, un drama de éxito discreto con Elle Fanning, Naomi Watts y Susan Sarandon. Además, el cine sobre gais y lesbianas sigue pisando fuerte, con los próximos estrenos de ‘Carol’ (5 de febrero), en la que Cate Blanchett y Rooney Mara viven una historia de amor en el Nueva York de los años cincuenta, y ‘Freeheld’, prevista para el 29 de enero, y en la que Julianne Moore y Ellen Page se enfrentan a un problema que no existiría si fuesen una pareja heterosexual en lugar de dos mujeres.

martes, 19 de mayo de 2009

#tesis #lesbianismo | Imagen fílmica del lesbianismo a través de los personajes protagonistas en el cine español

Imagen fílmica del lesbianismo a través de los personajes protagonistas en el cine español / Irene Pelayo García
Tesis Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias de la Información. Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad I. Fecha defensa: 2009-05-19

/ Tesis / UCM
/ Cine / Identidad colectiva / Identidad sexual / Historia – Siglo XX / Historia – Siglo XXI / Homosexualidad en el cine / Lesbianas / Lesbianismo / Lesbianismo en el cine / Transición / Visibilidad
TEXTO COMPLETO | UCM
http://eprints.ucm.es/12289/

El objeto de estudio de este trabajo es la imagen que el cine español ofrece del lesbianismo a través de los personajes protagonistas lésbicos. Se ha optado por la representación del lesbianismo y no de la homosexualidad en general, como ya de ha comentado, por el hecho de que históricamente la homosexualidad masculina y la femenina han tenido evoluciones muy distintas, aunque bien es cierto que comparten importantes elementos comunes. Una de las mayores diferencias entre gays y lesbianas parte de la gran invisibilidad que han sufrido y que siguen sufriendo las lesbianas en la actualidad.