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viernes, 19 de abril de 2019

#hemeroteca #cine #homosexualidad | Cómo Charlton Heston interpretó a un homosexual sin saberlo en ‘Ben-Hur’

Imagen: El País / Stephen Boyd y Charlton Heston
Cómo Charlton Heston interpretó a un homosexual sin saberlo en ‘Ben-Hur’.
Esta es la historia de cómo el guionista y el director de una de las películas más populares de la historia se organizaron para que una gran estrella de Hollywood no supiese que su personaje amaba a otro hombre. Fue hace justo 60 años.
Juan Sanguino | Icon, El País, 2019-04-19
https://elpais.com/elpais/2019/04/15/icon/1555334298_905571.html

Publicado también como:
Así se ocultó la relación homosexual de Ben-Hur.
Cómo el guionista y el director se organizaron para que Charlton Heston no se enterara de que su personaje y Messala se amaban.
Juan Sanguino | Icon, El País, 2017-04-13
http://elpais.com/elpais/2017/04/10/icon/1491826191_842909.html 

Dos hombres se reencuentran tras varios años separados. Judá Ben-Hur y Messala no pueden contener su alegría: se agarran el brazo, se miran fijamente y de arriba abajo con media sonrisa, se rozan las manos al compartir una copa y no pueden evitar reir con nerviosismo. "Después de tantos años, todavía cerca", "sí, en todos los sentidos", "te dije que volvería", "no creí que lo hicieras, estoy tan feliz"...

Son frases que pueden interpretarse como declaraciones de amor. La escena culmina con Ben-Hur y Messala sorbiendo vino de sus cálices con los brazos entrelazados y mirándose intensamente. Según el guionista de la más grande película de romanos jamás filmada, 'Ben-Hur' (William Wyler, 1959), los dos hombres habían sido amantes. A Charlton Heston, que interpretó a Judá Ben-Hur, tuvo una reacción furibunda cuando le hablaron de las connotaciones homoeróticas. Todavía hoy, 58 años después del estreno de la película, la interpretaciones son apasionadas y dispares.

En 1995, el escritor y guionista Gore Vidal contó, en el documental sobre la presencia LGTB en el cine El celuloide oculto, que escribió la película con la deliberada intención de dar a entender (para quien quisiera entenderlo) que la rivalidad entre Messala y Ben-Hur nacía en realidad de una pasión de juventud. "Tenías que ser muy bueno a la hora de proyectar subtextos sin decir una palabra sobre ellos", recuerda Vidal en el documental. "El único modo de justificar varias horas de odio entre dos muchachos [‘Ben-Hur’ dura cuatro horas] era establecer, sin decirlo con palabras, una relación íntima entre ellos cuando eran niños. Y, luego, cuando Messala quiere continuar donde lo habían dejado, Ben-Hur le rechaza".

El director, William Wyler, aceptó la propuesta del guionista, pero había un obstáculo: Charlton Heston. Wyler temía que el protagonista de la película, una de las estrellas más conservadoras de la época, "se derrumbara" si descubriera este detalle de la trama. "Yo me encargo de Heston", concluyó Wyler, "pero que nadie le cuente ni una palabra". Ya les había costado demasiado encontrar a un protagonista (Burt Lancaser confesó aburrirse como una ostra con el guion, y Paul Newman no quería enseñar las piernas) como para arriesgarse a que Heston se pusiera nervioso y les dejase tirados a mitad de rodaje.

La solución fue informar del pasado romántico a Stephen Boyd (el intérprete de Messala), pero ocultárselo a Heston. Durante el rodaje, todo el mundo lo sabía menos él. "Así que Heston actúa con la cabeza levantada, con mucha dignidad", describía Vidal, "mientras Stephen Boyd exprime su interpretación al máximo. Tiene miradas que resultan evidentes". A Stephen Boyd le hacía mucha gracia formar parte de este secreto, y al resto del equipo también.

El publicista de la Metro-Goldwyn-Meyer, Morgan Hudgens, escribió una nota a Vidal para contarle anécdotas del rodaje: "El Gran Paleto [apelativo con el que se referían secretamente a Heston] lo ha dado todo en tu escena del ‘primer encuentro’. ¡Tendrías que haber visto a esos chicos abrazarse! Me temo que C. H. va segundo en esta batalla". Y hacia el final de la película, el fervor y la pasión con la que Messala y Ben-Hur compiten durante la carrera de cuádrigas (con Messala dando latigazos a diestro y siniestro) adquieren connotaciones mucho más físicas si observamos esos embistes desde el otro lado de la acera.

Cuando Heston escuchó las declaraciones de Vidal en ‘El celuloide oculto’, inició una cruzada para desacreditarlas. Definió esta revelación como "ridícula" en la revista ‘Time’, y llamó al productor del documental para negar que Ben-Hur fuese homosexual. Gore Vidal respondió a través de un artículo en el que se refería en todo momento a Heston como "el señor portavoz de la Asociación Nacional del Rifle". "¿Qué puedo hacer con un anciano actor que, cuando trabaja, lleva dos tupés uno encima del otro en su búsqueda de la verosimilitud?", dijo Vidal.

Heston contraatacó en otro medio, L. A. Times: "La afirmación de Vidal de que coló una escena implícitamente homosexual entre dos hombres es un insulto para William Wyler y, debo decir, me irrita enormemente". El actor además desacreditó a Gore Vidal al aclarar que solo trabajó tres días en ‘Ben-Hur’, y que sus propuestas fueron descartadas. Esta versión contradice la propia autobiografía de Heston (‘The Actor's Life’, 1978), en la que contaba: "Hoy hemos ensayado la crucial escena con Messala, reescrita por Vidal. Sin duda es la escena más crucial de toda la primera mitad de la historia... y esta versión es mucho mejor que la que había en el guion".

El historiador cinematográfico Michael G. Cornelius, editor del estudio sobre el ‘peplum’ (cine de romanos) ‘Of muscles and men: essays on the sword and sandal film’, describe este tipo de subtextos como un código que solo aparece en las obras de arte más elevadas, y un mensaje que no modifica el contenido explícito, sino que lo complementa. Aquellos que, por su propia condición o intuición intelectual, tienen la llave para descifrar ese código, verán más cosas que los que prefieran quedarse en la superficie y sencillamente disfrutar de la historia principal.

"Lo que convierte a ‘Ben-Hur’ en una propuesta única es que su subtexto aparece presentado en el diálogo, lo cual permite una consideración sincera por parte del espectador. En la mayoría de ‘peplums’, el subtexto homoerótico es visual, lo cual es un recurso más obvio, pero también más fácilmente desechable", explica a ICON Cornelius.

"Lo que distingue realmente al ‘peplum’ es que el tema central de estas películas es la forma masculina", continúa Cornelius. Y añade: "Es el cuerpo masculino lo que aparece en el escaparate. Otros géneros están interesados en la exploración de la masculinidad (artes marciales, acción), pero el cine de romanos se ha elevado como un estudio de lo masculino y, en particular, de la forma masculina. Pocas películas presentan el cuerpo del hombre de este modo. Los ‘peplums’ contemplan su función, su propósito, su estética. No fue hasta la era moderna de los ‘peplums’ (de los años 80 en adelante) que los cineastas empezaron a cubrir el cuerpo masculino. Este es un movimiento, en mi opinión, que deriva directamente de la homoerotización del género en el pasado".

Pero el interés del público gay en las películas de romanos va más allá de las insinuaciones o la estética sexualizada (como apunta Cornelius, "estamos hablando de hombres semidesnudos, musculosos, corriendo en faldas de cuero y sudando alrededor de hordas de otros hombres similares"), al tratarse además de épicos relatos de justicia social. "Aparte de representar el cénit de la masculinidad, estos héroes también reflejan nociones de justicia, comunidad e inclusión. Representan una sociedad progresista e inclusiva. Crean comunidades a las que los homosexuales sienten que podrían pertenecer. Y esto genera una impresión positiva y poderosa".

‘Ben-Hur’, la película más cara de la historia en su momento, acabó ganando la cifra récord de once Oscar. Charlton Heston ganó como mejor actor, mientras que Stephen Boyd (que sí había ganado el Globo de Oro) ni siquiera fue nominado. La única nominación que la película no materializó fue la de mejor guion adaptado. La taquilla acompañó el fenómeno, y se convirtió en la segunda película más exitosa de la historia, solo por detrás de ‘Lo que el viento se llevó’.

Hoy sigue siendo un clásico del cine de Semana Santa, y una reliquia del Hollywood más ostentoso y grandilocuente. Pero también funciona como un símbolo de aquella época en la que las minorías no tenían voz propia. Su único recurso era susurrar, con la esperanza de que hubiera alguien que quisiera escucharles. Hollywood siempre ha sido una fábrica de sueños, pero a veces hay que estar muy despierto para entender lo que hay detrás del telón.

jueves, 13 de abril de 2017

#hemeroteca #cine #homosexualidad | Así se ocultó la relación homosexual de Ben-Hur

Imagen: El País / Stephen Boyd y Charlton Heston interpretan a  Messala y Ben-Hur
Así se ocultó la relación homosexual de Ben-Hur.
Cómo el guionista y el director se organizaron para que Charlton Heston no se enterara de que su personaje y Messala se amaban.
Juan Sanguino | Icon, El País, 2017-04-13
http://elpais.com/elpais/2017/04/10/icon/1491826191_842909.html

Dos hombres se reencuentran tras varios años separados. Judá Ben-Hur y Messala no pueden contener su alegría: se agarran el brazo, se miran fijamente y de arriba abajo con media sonrisa, se rozan las manos al compartir una copa y no pueden evitar reir con nerviosismo. "Después de tantos años, todavía cerca", "sí, en todos los sentidos", "te dije que volvería", "no creí que lo hicieras, estoy tan feliz"...

Son frases que pueden interpretarse como declaraciones de amor. La escena culmina con Ben-Hur y Messala sorbiendo vino de sus cálices con los brazos entrelazados y mirándose intensamente. Según el guionista de la más grande película de romanos jamás filmada, 'Ben-Hur' (William Wyler, 1959), los dos hombres habían sido amantes. A Charlton Heston, que interpretó a Judá Ben-Hur, tuvo una reacción furibunda cuando le hablaron de las connotaciones homoeróticas. Todavía hoy, 58 años después del estreno de la película, la interpretaciones son apasionadas y dispares.

En 1995, el escritor y guionista Gore Vidal contó, en el documental sobre la presencia LGTB en el cine El celuloide oculto, que escribió la película con la deliberada intención de dar a entender (para quien quisiera entenderlo) que la rivalidad entre Messala y Ben-Hur nacía en realidad de una pasión de juventud. "Tenías que ser muy bueno a la hora de proyectar subtextos sin decir una palabra sobre ellos", recuerda Vidal en el documental. "El único modo de justificar varias horas de odio entre dos muchachos [‘Ben-Hur’ dura cuatro horas] era establecer, sin decirlo con palabras, una relación íntima entre ellos cuando eran niños. Y, luego, cuando Messala quiere continuar donde lo habían dejado, Ben-Hur le rechaza".

El director, William Wyler, aceptó la propuesta del guionista, pero había un obstáculo: Charlton Heston. Wyler temía que el protagonista de la película, una de las estrellas más conservadoras de la época, "se derrumbara" si descubriera este detalle de la trama. "Yo me encargo de Heston", concluyó Wyler, "pero que nadie le cuente ni una palabra". Ya les había costado demasiado encontrar a un protagonista (Burt Lancaser confesó aburrirse como una ostra con el guion, y Paul Newman no quería enseñar las piernas) como para arriesgarse a que Heston se pusiera nervioso y les dejase tirados a mitad de rodaje.

La solución fue informar del pasado romántico a Stephen Boyd (el intérprete de Messala), pero ocultárselo a Heston. Durante el rodaje, todo el mundo lo sabía menos él. "Así que Heston actúa con la cabeza levantada, con mucha dignidad", describía Vidal, "mientras Stephen Boyd exprime su interpretación al máximo. Tiene miradas que resultan evidentes". A Stephen Boyd le hacía mucha gracia formar parte de este secreto, y al resto del equipo también.

El publicista de la Metro-Goldwyn-Meyer, Morgan Hudgens, escribió una nota a Vidal para contarle anécdotas del rodaje: "El Gran Paleto [apelativo con el que se referían secretamente a Heston] lo ha dado todo en tu escena del ‘primer encuentro’. ¡Tendrías que haber visto a esos chicos abrazarse! Me temo que C. H. va segundo en esta batalla". Y hacia el final de la película, el fervor y la pasión con la que Messala y Ben-Hur compiten durante la carrera de cuádrigas (con Messala dando latigazos a diestro y siniestro) adquieren connotaciones mucho más físicas si observamos esos embistes desde el otro lado de la acera.

Cuando Heston escuchó las declaraciones de Vidal en ‘El celuloide oculto’, inició una cruzada para desacreditarlas. Definió esta revelación como "ridícula" en la revista ‘Time’, y llamó al productor del documental para negar que Ben-Hur fuese homosexual. Gore Vidal respondió a través de un artículo en el que se refería en todo momento a Heston como "el señor portavoz de la Asociación Nacional del Rifle". "¿Qué puedo hacer con un anciano actor que, cuando trabaja, lleva dos tupés uno encima del otro en su búsqueda de la verosimilitud?", dijo Vidal.

Heston contraatacó en otro medio, L. A. Times: "La afirmación de Vidal de que coló una escena implícitamente homosexual entre dos hombres es un insulto para William Wyler y, debo decir, me irrita enormemente". El actor además desacreditó a Gore Vidal al aclarar que solo trabajó tres días en ‘Ben-Hur’, y que sus propuestas fueron descartadas. Esta versión contradice la propia autobiografía de Heston (‘The Actor's Life’, 1978), en la que contaba: "Hoy hemos ensayado la crucial escena con Messala, reescrita por Vidal. Sin duda es la escena más crucial de toda la primera mitad de la historia... y esta versión es mucho mejor que la que había en el guion".

El historiador cinematográfico Michael G. Cornelius, editor del estudio sobre el ‘peplum’ (cine de romanos) ‘Of muscles and men: essays on the sword and sandal film’, describe este tipo de subtextos como un código que solo aparece en las obras de arte más elevadas, y un mensaje que no modifica el contenido explícito, sino que lo complementa. Aquellos que, por su propia condición o intuición intelectual, tienen la llave para descifrar ese código, verán más cosas que los que prefieran quedarse en la superficie y sencillamente disfrutar de la historia principal.

"Lo que convierte a ‘Ben-Hur’ en una propuesta única es que su subtexto aparece presentado en el diálogo, lo cual permite una consideración sincera por parte del espectador. En la mayoría de ‘peplums’, el subtexto homoerótico es visual, lo cual es un recurso más obvio, pero también más fácilmente desechable", explica a ICON Cornelius.

"Lo que distingue realmente al ‘peplum’ es que el tema central de estas películas es la forma masculina", continúa Cornelius. Y añade: "Es el cuerpo masculino lo que aparece en el escaparate. Otros géneros están interesados en la exploración de la masculinidad (artes marciales, acción), pero el cine de romanos se ha elevado como un estudio de lo masculino y, en particular, de la forma masculina. Pocas películas presentan el cuerpo del hombre de este modo. Los ‘peplums’ contemplan su función, su propósito, su estética. No fue hasta la era moderna de los ‘peplums’ (de los años 80 en adelante) que los cineastas empezaron a cubrir el cuerpo masculino. Este es un movimiento, en mi opinión, que deriva directamente de la homoerotización del género en el pasado".

Pero el interés del público gay en las películas de romanos va más allá de las insinuaciones o la estética sexualizada (como apunta Cornelius, "estamos hablando de hombres semidesnudos, musculosos, corriendo en faldas de cuero y sudando alrededor de hordas de otros hombres similares"), al tratarse además de épicos relatos de justicia social. "Aparte de representar el cénit de la masculinidad, estos héroes también reflejan nociones de justicia, comunidad e inclusión. Representan una sociedad progresista e inclusiva. Crean comunidades a las que los homosexuales sienten que podrían pertenecer. Y esto genera una impresión positiva y poderosa".

‘Ben-Hur’, la película más cara de la historia en su momento, acabó ganando la cifra récord de once Oscar. Charlton Heston ganó como mejor actor, mientras que Stephen Boyd (que sí había ganado el Globo de Oro) ni siquiera fue nominado. La única nominación que la película no materializó fue la de mejor guion adaptado. La taquilla acompañó el fenómeno, y se convirtió en la segunda película más exitosa de la historia, solo por detrás de ‘Lo que el viento se llevó’.

Hoy sigue siendo un clásico del cine de Semana Santa, y una reliquia del Hollywood más ostentoso y grandilocuente. Pero también funciona como un símbolo de aquella época en la que las minorías no tenían voz propia. Su único recurso era susurrar, con la esperanza de que hubiera alguien que quisiera escucharles. Hollywood siempre ha sido una fábrica de sueños, pero a veces hay que estar muy despierto para entender lo que hay detrás del telón.

jueves, 18 de agosto de 2016

#hemeroteca #homosexualidad | El trasfondo homosexual de la película Ben-Hur

Imagen: Loottis / Fotograma de Ben-Hur, 19590, Stephen Boyd y Charlton Heston
El trasfondo homosexual de la película Ben-Hur.
Loottis, 2016-08-18
https://www.loottis.com/transfondo-homosexual-la-pelicula-ben-hur/

Cuenta el periodista Daniel Reynolds en las páginas de la revista The Advocate que el famoso escritor, ensayista, y guionista gay, candidato al Premio Nobel de Literatura, Gore Vidal, causó una tormenta cuando reveló en el documental de 1995 “El celuloide oculto” que se había añadido un subtexto homosexual entre los personajes principales (interpretados por Stephen Boyd y Charlton Heston) en el guión de Ben-Hur, en el que él colaboró.

El drama histórico de 1959, que contó con 11 Oscar, mostraba cómo Judá Ben-Hur (Charlton Heston), un defensor del pueblo judío en Jerusalén, era traicionado por su amigo de la infancia, el comandante romano Messala (Stephen Boyd).

En ese momento, Heston, quien no sabía nada acerca de la historia de su personaje, intentó desacreditar al escritor homosexual al restar importancia a su influencia en la producción. En respuesta, Vidal escribió una carta en el diario Los Angeles Times en el que explicó cómo convenció al productor Sam Zimbalist y al director William Wyler por qué era necesario el trasfondo homosexual en la historia.

“El único modo de justificar varias horas de odio entre dos muchachos era establecer, sin decirlo con palabras, una relación íntima entre ellos cuando eran niños, y luego, cuando el romano quiso continuar donde lo habían dejado, el judío le rechaza”, escribió.

Casi medio siglo después del lanzamiento del clásico, una nueva versión de Ben-Hur se estrenará en los cines de los EE.UU. Y de acuerdo con el actor Toby Kebbell, que interpreta a Messala, el subtexto gay ahora está ausente porque es innecesario en una era moderna de aceptación LGBTI.

“En 1959 el contexto gay era muy importante. Necesitaban una voz. No deberíamos esconder algo que se siente y que está crecido. Eso era lo que querían retratar pero ahora es un momento diferente, por suerte”, explica Toby Kebbell.

El productor, Roma Downey, también negó que la película tenga un subtexto homosexual: “Ni siquiera sabía si eso era cierto en esa película”, dijo. “Aquí tenemos dos hermanos. Se aman. Ellos son criados en el mismo hogar y es tan trágico ver a su familia cómo acaba destrozada”.

El remake de 2016 ha recibido malas calificaciones por parte de la crítica. Entertainment Weekly calificó la cinta de “insipidez que podría haberse evitado si se hubiera reavivado la tensión sexual entre sus dos protagonistas, lo que ayudó a lanzar la original al panteón de los clásicos”. Mientras que Forbes dice: “Necesite o no el mundo otra película de ‘Ben Hur’, este es probablemente el mejor remake que podríamos haber pedido. Eso no es exactamente un halago mayor, pero esta película que luce bien pasa bastante tiempo dejando a sus actores actuar y cuenta una historia con poca consideración para futuras secuelas o una potencial franquicia”.

Protagonizada por Jack Huston y Toby Kebbell, la nueva versión de “Ben Hur” está producida por Metro-Goldwyn-Mayer y Paramount.

Cualquier película con un alcance internacional, en particular uno con una famosa historia como Ben-Hur, debe ser consciente de esto, así como su poder para mover la aguja de cambio. De lo contrario, Judah no es el único que es traicionado. […]

miércoles, 1 de agosto de 2012

#hemeroteca #inmemoriam | Gore Vidal, crítico mordaz del modo de vida americano, fallece a los 86 años

Imagen: El País / Gore Vidal en 1995
Gore Vidal, crítico mordaz del modo de vida americano, fallece a los 86 años.
El prolífico y polémico autor y ensayista fallece en California.
José María Guelbenzu | El País, 2012-08-01
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/08/01/actualidad/1343799506_062203.html

“Como alguien que ha crecido en Washington DC, había escuchado con atención las numerosas voces que suenan y resuenan en la galería de los susurros”, dijo Gore Vidal a propósito de su novela ‘La edad de oro’. El escritor y ensayista falleció anoche a los 86 años en su casa de California a causa de una neumonía.

Pocos autores han estado tan cerca del entramado de poder en América como lo ha estado él. Perteneciente a una familia de la aristocracia ‘wasp’ de los Estados Unidos, afecta al Partido Demócrata, ya el mismo trato con su abuelo Thomas Gore, senador demócrata por Oklahoma, al que leía en voz alta durante una temporada en que padeció de una ceguera temporal, puede decirse que lo familiarizó con el mundo más elitista de la política y de todos los negocios que esta lleva consigo.

Vidal nació el 3 de octubre de 1925 en West Point, Nueva York, y creció a la sombra de los centros de decisión de la vida norteamericana del siglo XX. Era un muchacho de gran inteligencia natural que, acompañada de una excelente formación, dio como resultado una de las mentes más lúcidas, beligerantes y receptivas de su época.

Su primera novela, ‘La ciudad y el pilar de sal’, en la que se muestra ya la temática gay, aunque de una manera bien candorosa, lejos de lo que serían sus posteriores incursiones en el asunto, ya le causó los primeros problemas y puede decirse que, desde entonces, la sociedad bienpensante norteamericana no le dio tregua ni él a ella. Firme enemigo del imperialismo estadounidense, puede decirse que se convirtió en un problema permanente para sus compatriotas, lo cual, dada su veta exhibicionista, no podía disfrutarlo más. Sin embargo, no puede decirse de Gore Vidal que fuera un tipo insustancial; todo lo contrario: Vidal no tocó solo el campo de la novela, sino que ha sido uno de los más punzantes, controvertidos y, a la vez, respetados periodistas de su país. Escribió también obras de teatro, dos de las cuales se estrenaron en Broadway con notable éxito; trabajó como guionista para la Metro Goldwyn Mayer en la famosa película ‘Ben-Hur’, colaboración de la que salió tan malparado que su nombre desapareció de los títulos de crédito y provocó la ira del actor Charlton Heston, que encontraba toques de homosexualidad en su personaje. Además, el valor de Vidal como ensayista político y analista histórico corre parejas con su fama de novelista y quizá la supera.

Gore Vidal nunca escondió su homosexualidad, lo cual fue fuente de conflictos permanente, por ejemplo en un cara a cara con un influyente y reaccionario senador norteamericano que le reprochó su condición sexual, ante las cámaras, de manera extraordinariamente agresiva, pero Vidal, hombre de exquisita educación, siempre supo mantener la cara sin perderla nunca. Sentía debilidad por Italia y allí empezó a pasar largas temporadas a partir de 1960, tras presentarse sin éxito como congresista por Nueva York, obteniendo de todos modos una importante cosecha de votos. Era un hombre inteligente, divertido, mundano y excepcionalmente culto; dotado de una capacidad crítica aguda y valiente. Su mejor versión como novelista es la que enlaza la serie de novelas históricas que comienza con ‘Burr’ y sigue con ‘Lincoln’, ‘Imperio’, ‘Hollywood’ y ‘La edad de oro’. “Para quienes erróneamente ven la historia como un testimonio verídico y la novela como una invención —dijo a propósito de estas obras— a veces puede ser exactamente al revés”. En ‘La edad de oro’, se recogen, por ejemplo dos obsesiones de Vidal: una, la de que el ataque a Pearl Harbour pudo ser evitado, pues existía evidencia suficiente de lo que se proyectaba; y dos, su encendida defensa de la abstención de Norteamérica en la guerra de Europa, idea que más adelante matizó considerando que había sido un buen trabajo de todos modos.

En realidad, el deseo de Vidal de estar siempre en el candelero jugó a su favor y en su contra. Le concedió una fama de escandalosa con la que sin duda él disfrutaba, pero quizá ese permanente estar en medio de la polémica le restó alguna fuerza creativa; sin embargo, su voz siempre tuvo eco y estuvo cargada de razón porque su mordacidad, como demuestra la sátira Myra Breckindridge, era su mejor arma, además de poseer una mente analítica privilegiada. Quizá su obra maestra sea ‘A memory’ considerada como un texto excepcional de relato autobiográfico.

En los últimos años se enfrentó con verdadera dureza a George Bush y al grupo de empresarios del petróleo que lo rodeaban y, como en el caso de Roosvelt y Pearl Harbour, puso en cuestión la actitud de su Gobierno con respecto a los intereses que se escondían tras la utilización del 11-S. Gore Vidal, un hombre extremadamente lúcido, fue odiado y amado con la misma intensidad, pero ha sido sin duda una personalidad extraordinariamente influyente, y controvertida, en la opinión pública norteamericana.