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jueves, 2 de marzo de 2017

#hemeroteca #transfobia | “Mis hijos no ven ningún problema en que Lucía tenga pene”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Agus Arandia y Abi Labaien  con su familia

“Mis hijos no ven ningún problema en que Lucía tenga pene”.
La madre guipuzcoana de la primera niña del Estado a la que la Justicia cambió su nombre por motivos de transexualidad defiende que “los menores existen por encima de ideologías”.
Jorge Napal / Iker Azurmendi | Noticias de Gipuzkoa, 2017-03-02
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/03/02/sociedad/mis-hijos-no-ven-ningun-problema-en-que-lucia-tenga-pene

Cumplió seis años en diciembre, y sigue siendo la misma niña que lanzó aquella frase. “Quiero que en el cole me llamen Lucía, estoy preparada para las burlas”. Fue uno de los titulares destacados entonces, cuando esta pequeña de Asteasu con genitales masculinos vio cumplido el deseo de que la Justicia reconociera su cambio de nombre, convirtiéndose en la primera menor del Estado. Hoy en día hace vida normal como cualquier otra escolar, rodeada de sus amigas de siempre. Los niños, como dice su madre, son lienzos en blanco que no tienen prejuicio alguno, algo que cambia con la edad.

Lucía no ha oído hablar del autobús de la plataforma ultracatólica ‘Hazte Oír’ rotulado con mensajes contra la transexualidad infantil. El autocar, que tenía previsto recorrer diferentes ciudades del Estado, ha sido paralizado, y la Justicia tendrá ahora que decidir el futuro del vehículo con eslóganes transfóbicos, que sigue en un aparcamiento de Madrid, después de que la Fiscalía Provincial haya pedido que se le prohíba circular y se le inmovilice de forma cautelar.

Distintos partidos y ayuntamientos vascos han reclamado que el autobús “tránsfobo” no acuda a Euskadi entre el 7 y el 12 de marzo como tenía previsto.

El Juzgado de Primera Instancia número 42 de Madrid, en funciones de guardia, tendrá que dilucidar si, como cree el fiscal, existe “riesgo de perpetuación de la comisión del delito”, de “alteración de la paz pública” y de creación “de un sentimiento de inseguridad o temor entre las personas” por su orientación sexual, sobre todo entre los menores, a los que se dirigen los mensajes del vehículo.

Entretanto, Lucía acudirá mañana a la ikastola como siempre. En su entorno no existe ningún problema. Su comportamiento y su forma de vestir ha seguido el mismo patrón durante el último año, nuevamente, ajena a cualquier prejuicio. Lo único que ha cambiado es su nombre. “Ningún amigo del colegio se extrañó, y ella siguió comportándose como siempre lo había hecho. Fue ella misma la que a una edad muy temprana lo verbalizó: ‘ama, ¿aunque tenga pene puedo ser una niña?’”, recordaba ayer en declaraciones a este periódico su madre, Abi Labaien.

Custodiado en la cochera
La naturalidad con la que esta niña con genitales masculinos vive en el seno del hogar familiar de Asteasu contrasta con la indignación que suscita estos días ese autobús que sigue custodiado en una cochera, con lemas como ‘Que no te engañen. Si naces hombre, eres hombre o Si eres mujer, seguirás siéndolo’.

Detrás de esta campaña se sitúa el grupo ultracatólico más activo en España, fundado en 2001 como respuesta a las protestas ciudadanas contra el Gobierno de Aznar. La plataforma se alza como defensora de la vida, la familia y la libertad, y casi siempre le acompaña la polémica, alimentada por su carácter ultraconservador.

‘HazteOír’ asegura no recibir “ni un euro” de administraciones públicas o grupos políticos, y el 100% de sus recursos proviene de las cuotas de los socios y las aportaciones de los donantes. Según su Memoria de 2015, cuenta con 6.974 socios y 553.167 miembros. Cerró ese año con un saldo positivo de 32.839 euros.

Es una de las realidades que se va a encontrar Lucía en su vida, como bien sabe su madre, a la que le gusta siempre hablar claro en casa. “Mira Lucía, -le suele decir- la vida es así, para ti y para tus hermanos. Siempre nos vamos a encontrar con gente que nos quiera más y nos quiera menos. Es nuestra labor darnos cuenta de qué personas nos aportan, y rodearnos de ellas”.

Esta familia guipuzcoana es una de las cuarenta que actualmente integra la asociación de menores transexuales Chrysallis. No quieren sobreproteger a sus hijos. “Les intentamos hacer ver que en ese aspecto ella es diferente, pero que todos tenemos algo diferente. Ellos lo asumen y saben que la vida es así para todos, que lo equivocado no es el sexo, sino la mirada de la sociedad”.

Hay días en los que Lucía llega a casa y se pone a llorar porque alguien le ha dicho que es chico. La pequeña encuentra siempre en sus padres el bálsamo de la palabra. El mayor, Bingent, va a hacer nueve años. Sus hermano Karan ya ha cumplido 7, Lucía tiene seis y Kerman 4. Los padres les hablan mucho sobre diversidad, pero les mantienen al margen de la actividad de la asociación. “Nunca nos ha gustado hacerles partícipes, y menos en este caso polémico. Si queremos que vivan su infancia lo más normal posible, no podemos estar hablándoles de la lucha que se libra”, cuenta Labaien. “El mayor sí se va enterar del autobús fletado por el grupo ultra. En casa hablamos mucho de lo que es la transexualidad, aunque nunca en clave de conflicto. El mayor lo va a saber, pero él mismo lo dice: “¿Por qué todas estas luchas? Si Lucía no hace daño a nadie...”. Para sus hermanos es un sufrimiento añadido. “Ellos no tienen ningún problema en que Lucía tenga pene. De hecho, el mayor suele comentar que tampoco sabe lo que tendrá el vecino, es algo que en casa está muy asumido”.

Lo ocurrido hace un año fue para la pequeña un motivo de alegría, aunque también de revuelo en su día a día. Cuando Lucía saltó a los medios de comunicación, sus padres le decían que no era muy habitual que hubiera niñas con pene y niños con vulva, que no era nada fácil cambiar el nombre en el Registro Civil, pero que por eso merecía la pena, para ayudar a más niños.

Según datos facilitados por la asociación, en Euskal Herria hay 40 familias inscritas, cuando hace dos años tan solo eran ocho. En el Estado son ya más de 450. Se calcula que hay una prevalencia de un caso por cada mil, por lo que “todavía hay 350 menores de los que no tenemos constancia, bien porque no lo saben en casa, o por diferentes motivos”.

La Asociación Chrysallis Euskal Herria dice que no quiere entrar en ningún guerra, y que solo se han propuesto sacar a la calle una realidad. “Nuestros hijos existen por encima de las ideologías”, defienden las portavoces de la asociación, que entienden que cuanta más información exista, mayor aceptación va a tener un menor transexual.

Una diversidad más
La madre de Lucía reconoce que hace dos años no sabía nada de transexualidad, algo que asociaba con la vida adulta, e incluso con prejuicios. “Cuando te vas informando y descubres que es una diversidad más, tienes dos opciones: entenderla o no. El problema es cuando sales a la calle directamente a insultar y ocasionar un daño gratuito. La intención de esta plataforma es ir de colegio en colegio, y eso ya me parece que es pasarse de rosca”. La asociación sabe que el autobús fletado por la plataforma ultracatólica es una respuesta a la campaña que lanzaron el pasado mes de enero en Euskadi y Navarra para dar visibilidad a los niños transexuales con carteles en marquesinas de paradas de autobuses con el lema ‘Hay niñas con pene y niños con vulva’. “Simplemente expusimos una realidad, y ellos la niegan. No hay más ciego que el que no quiere ver. Ellos tendrán dinero, pero nosotros tenemos otra cosa más importante: el amor y respecto incondicional a nuestros hijos, y ante eso no nos van a parar”.

jueves, 4 de febrero de 2016

#hemeroteca #transexualidad | El caso de Lucia saca a la luz las dificultades de la transexualidad infantil

El caso de Lucia saca a la luz las dificultades de la transexualidad infantil.
La historia de Lucia, la niña de 4 años a la que un juez ha rebautizado de acuerdo con su género percibido, descubre los problemas legales de una realidad que asoma.
Arantxa Aldaz | El Correo, 2016-02-04

«A mí también me pasa esto». Cada aparición pública de la asociación vasca Chrysallis, de familias con menores transexuales, provoca la misma reacción. El teléfono empieza a sonar y al otro lado suspiran de alivio padres o jóvenes ya adolescentes que por primera vez se identifican con un relato semejante a la realidad que ellos viven. La historia de la niña Lucia, que ha logrado que por primera vez en Gipuzkoa un juez autorice un cambio de nombre por cuestión de género –se llamaba Luken–, ha contribuido a poner el foco sobre los problemas sociales, médicos y legales de estas personas.

«Estamos desbordados por la respuesta, pero muy contentos», admiten desde la asociación. Detrás de Chrysallis hay un grupo de padres, la mayoría guipuzcoanos, que han querido dar un paso al frente para «visibilizar» una realidad hasta ahora silenciada: la infancia transexual. El grupo se constituyó el 8 de marzo del año pasado. Empezaron ocho familias. Hoy ya son veinte, la mayoría en Euskadi pero también varias de Navarra. Desde que han empezado a alzar la voz con más fuerza están recibiendo dos nuevos casos al mes, «y en los últimos tiempos uno a la semana», lo que les reafirma en su creencia de que las historias afloradas son solo la punta del iceberg. «No es que antes no existieran, sino que por fin se expresan», se congratula el donostiarra Aingeru Mayor, presidente de Chrysallis Euskal Herria y uno de los padres fundadores de la entidad.

La aceptación de que un hijo que ha nacido con genitales masculinos es en realidad una niña, o que una hija que ha nacido con órganos femeninos es un niño, «es un proceso muy duro y largo. Hay familias que son más conscientes, pero otras a las que les cuesta ver claramente lo que está pasando en su casa. Hasta que escuchan un testimonio en la tele o en prensa y entonces pronuncian esa frase: ‘A mí también me pasa esto’».

«Normalizar» al colectivo
La prevalencia de la transexualidad es desconocida. El presidente de Chrysallis afirma que estudios recientes hablan de que hay una persona transexual por cada mil, aunque las investigaciones más citadas calculan una incidencia de una por cada 10.000. La intención de asociaciones como la que preside Mayor es «normalizar» a este colectivo que sufre mayor discriminación que otros LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales).

«A mayor conocimiento menos rechazo», confirma Jesús Estomba, responsable del programa Berdindu del Gobierno vasco, un servicio de orientación e información en los colegios. «El desconocimiento sobre la transexualidad es mayor que otras identidades de género, lo que no favorece su aceptación. Al final, trastoca la película que nos han contado desde siempre, que las niñas son niñas y los niños son niños, y que lo demás es patológico. Cuando esa información se da correctamente, entonces se derrumba ese esquema y se empieza a ver».

El avance social empieza poco a poco a cristalizar. «En la última década hemos tenido la suerte de que los padres hemos ganado en conocimiento y en capacidad de escucha –asegura Aingeru Mayor–. Cuando hablas con transexuales adultos siempre dicen que perdieron su infancia, que vivieron reprimidos, con el sufrimiento que conlleva». Aporta un dato demoledor. El 41% de los adultos transexuales han tenido algún intento de suicidio. «Ahora estamos ante la primera generación de niños y niñas que van a poder vivir su infancia desde la felicidad».

Pero, como ocurre casi siempre, la realidad camina por delante de la ley. El cambio de nombre autorizado a la niña Lucía no resuelve todos los problemas. «Para empezar, esta decisión depende del juez. La ley no nos ampara por igual», denuncia Aingeru, que cita el hecho de que en toda España se han solicitado 40 cambios de nombre y se hayan rechazado diez.

Otra cosa diferente es el cambio de género en el DNI, que solo puede solicitarse una vez se cumpla la mayoría de edad, lo que puede dar lugar a numerosas confusiones que generan «malestar en el menor y además suponen una vulneración al derecho a la intimidad». Pone un ejemplo. «Cuando un padre va con su hija al aeropuerto, le paran y le preguntan por qué en el DNI pone que es varón. O cuando Lucia vaya al hospital y desde la puerta de la consulta llamen a Luken y se tenga que levantar ella. Todo eso se tiene que evitar».

El DNI transitorio vasco
Otro de sus caballos de batalla es el tratamiento que reciben en la Sanidad pública. «En la unidad de género, el primero que nos ve es un psiquiatra. Nos tratan como si nuestros hijos fuesen enfermos mentales. Les diagnostican de disforia de género, un término que rechazamos y que tiene que ser eliminado, como marca la Ley de Transexualidad». Esta ley, aprobada en 2012 en Euskadi, es una de las normativas más avanzadas del Estado y está pendiente de desarrollo. «Hay que despatologizar la transexualidad, y que ésta se trate desde el servicio de endocrinología –cuando se inicie el cambio de sexo y la hormonación–. Y si se requiere de apoyo psicológico, que se preste, pero que no traten a nuestros hijos como enfermos, porque no lo son».

En su combate también hay victorias. El Gobierno vasco ultima un DNI transitorio con la información de su identidad de género, que les valdrá para identificarse en las administraciones vascas. «Ojalá sea el primer avance de muchos otros», desean desde Chrysallis.

«¿Y si mi hija es feliz con su cuerpo sin operarse?».
Los padres de Lucia reclaman una norma que permita a este colectivo cambiar su sexo en el DNI sin someterse a cirugía.
El Correo, 2016-02-04

«Titulares como ‘un niño de cuatro años que cambia de nombre’, son hirientes porque Lucia es una niña, y hablar de cuerpo erróneo es algo que queda muy bien en los medios, pero no es así. Ellos no tienen un cuerpo erróneo. Su cuerpo es el que es. Mi hija tiene un cuerpo precioso. Unos genitales masculinos preciosos. No es un cuerpo erróneo. La mirada del que piensa así es errónea». Abi Labaien, madre de Lucia, atribuye a la «falta de información» este tipo de miradas sobre la transexualidad.

Para ellos, lograr que su hija de cinco años, en situación de transexualidad, haya podido cambiar en todos los documentos oficiales Luken por Lucia es solo el principio. La nueva «lucha» de sus padres es que la legislación también permita cambiar su sexo de masculino a femenino en, por ejemplo, su DNI. Actualmente «tienes que llevar mínimamente dos años de tratamiento, que se empieza en la preadolescencia, o estar operada, que es a partir de los 18 años», explica Abi.

En ese sentido, critica que «nos están diciendo que tienen que ser de tal forma o pasar por ciertos tratamientos médicos para cambiar el sexo». Aunque este pueda ser el recorrido «habitual», ella pone el foco sobre otra situación: «¿Y si mi hija está sumamente feliz con su cuerpo y no desea ni hormonarse ni operarse? ¿Quién es alguien para decir que no es una mujer y que en el DNI no puede figurar sexo femenino porque no se va a operar?».

Los padres de Lucia defienden que las decisiones que tengan que ver con el cuerpo de su hija «las tomará ella». Ahora habla de ello «porque lo ve», explica su padre, «dice ‘yo igual me quito el pitilín’, o habla de ‘cuando me salgan las tetas’». Todo ello desde la inocencia de una niña que desconoce lo que supone la operación, «una intervención quirúrgica muy potente».

miércoles, 3 de febrero de 2016

#hemeroteca #transexualidad | "Quiero que en el 'cole' me llamen Lucía, estoy preparada para las burlas"


Imagen: La Vanguardia / Abi Labaien, madre de Lucía
"Quiero que en el 'cole' me llamen Lucía, estoy preparada para las burlas".
Los padres de la niña de 5 años transexual a la que le fue autorizado el cambio de nombre explican todo el proceso vivido.
Carlos López · EFE | La Vanguardia, 2016-02-03
http://www.lavanguardia.com/local/paisvasco/20160203/301873048038/padres-nina-transexual-guipuzcoa-explican-cambio-nombre.html

"Os voy a pedir un favor, mañana quiero que vayáis al 'cole', digáis ya que soy una niña y que me llamen Lucía, estoy preparada para hacer frente a todas las burlas". Ésta fue la demanda que hace poco más de un año hizo a sus padres Lucía, una menor con genitales masculinos, que ha cumplido ya 5 años. Además de convertirse en realidad y ser aceptada con total "normalidad" por su familia, profesores, compañeros de clase y amigos del pequeño pueblo guipuzcoano de Asteasu, su deseo ha encontrado ahora acogida legal en un juzgado que ha autorizado su cambio de nombre en el Registro Civil por motivos de transexualidad, en lo que hasta ahora es el caso más "prematuro" de España.

El camino transitado por la familia de Lucía hasta llegar a este punto no ha sido fácil, sus tres hermanos Bingent de casi 8 años, Karan de 6 y Kerman de 3, pero sobre todo sus padres, Abi Labaien y Agus Arandia, han pasado por diferentes estados de ánimo. "Tienes muchas ideas, muchos miedos, todo te viene: sorpresa, emoción, miedo, enfado. De todo", recuerda su madre en una entrevista con EFE.

"Lucía siempre ha mostrado interés en asuntos que socialmente conocemos como cosas femeninas en los juguetes y la ropa", explica Abi, quien junto a su marido pensaba "al principio" que su comportamiento "era simplemente un juego y nada más". Una idea que empezaron a abandonar cuando la niña tenía unos tres años y medio y, además de en euskera (su lengua materna), comenzó a expresarse en castellano, un idioma en el que el género se manifiesta explícitamente, a diferencia de la lengua vasca en la que los adjetivos son neutros. Al hablar en castellano, Lucía se refería a sí misma como una chica y "haciendo mucho hincapié" en su condición femenina. "Decía: yo soy guapa, qué bonita estoy y cosas así", aclara Abi.

"Un día nos dijo 'tengo pene, ¿puedo ser una niña?' y en ese momento pensamos que detrás de ese 'juego' había algo que se nos estaba escapando", explica la madre, quien recuerda que, antes de responder a la pequeña con "un no o un sí rotundos", decidieron informarse y contactar con la Asociación de Familias de Menores Transexuales, Chrisallys, donde encontraron apoyo, comprensión y "una segunda familia" que les ofreció toda la información que necesitaban.

De esta manera, cuando con 4 años la pequeña les volvió a hacer la misma pregunta, sus padres pudieron responderle: "Sí, hay niñas con pene" e iniciar su "proceso de tránsito social" con el que ya llevan un año y en el que su cambio de nombre "legal" sólo ha sido un pequeño paso más que, sin embargo, podrá ayudarles en circunstancias comprometedoras, como la que se puede dar en un aeropuerto al intentar subir a un avión con una niña en cuya documentación aparece la foto y un nombre de niño.

Abi precisa que se trata de una senda que ahora la familia transita "poquito a poco, volviendo a reestructurar la mente, los esquemas, la mirada y todo, porque al final no es más que eso: reestructurar" describe. Al igual que sus padres, sus hermanos viven con normalidad una situación en la que fueron ellos quienes ayudaron a la pequeña a elegir su nuevo nombre. "¿Qué te parece Lucía?", le dijo un día el mayor. "Pues me encanta", le respondió ella y "así fue", rememora Labaien, quien rechaza la posibilidad de que su hija posea una madurez impropia de su edad para reivindicar su género.

"La identidad sexual ya está determinada, en todos los seres humanos, sean hombre o mujer, entre los dos y los cinco años", Lucía así lo ha hecho con su feminidad y así lo manifiesta, pero "una cosa es la intensidad con la que cada niño lo reivindica y otra la intensidad con la que cada familia intenta escuchar", opina Abi. "Nosotros simplemente somos espectadores y lo que estamos haciendo es apoyarle en todo momento y seguir los tiempos que nos marca la niña, porque es su vida. Por mucho que sea pequeña, ni su padre ni yo somos dueños de su vida, lo que podemos hacer es guiarla, pero al final es ella la que nos tiene que señalar por dónde ir", insiste.

Por ahora, Lucía, enamorada de la música y del ballet, que practica en sus horas extraescolares, prosigue con su vida "paso a paso", al igual que sus padres, que aún no se plantean qué pasará a la hora de competir, si ella decide practicar algún deporte.

No obstante, con la vista en el futuro, ambos reclaman al próximo Gobierno que se llegue a "formar" que tenga en cuenta la posibilidad de autorizar el cambio de sexo antes de los 18 años. Los padres de Lucía quieren además que, en caso de que en el futuro la pequeña decida no tomar hormonas ni cambiarse de sexo porque se dé el caso de que "esté feliz con su cuerpo, nadie tenga derecho a decirle que es menos mujer por no pasar por esos tratamientos".

DOCUMENTACIÓN
Cambian el nombre a un niño de cuatro años por su «identidad femenina».

Luken, que reside en Asteasu (Guipúzcoa) se llama ahora Lucía. Es el segundo caso en el País Vasco.
P. Pazos | ABC, 2016-02-03
http://www.abc.es/espana/pais-vasco/abci-cambian-nombre-nino-cuatro-anos-identidad-femenina-201602031033_noticia.html

#hemeroteka #transexualitatea | Transexualitate egoeran dagoen 4 urteko ume baten izen aldaketa onartu dute

Irudia: Berria / Kontzentrazioa Donostian, 2015-12-27
Transexualitate egoeran dagoen 4 urteko ume baten izen aldaketa onartu dute.
Tolosako Instrukzioko 3. Epaitegiak aintzat hartu du adingabearen familiaren eskaria. 2013an Gasteizko epaitegi batek berdin ebatzi zuen.
Jon Rejado | Berria, 2016-02-03
http://www.berria.eus/paperekoa/4747/008/001/2016-02-03/transexualitate_egoeran_dagoen_4_urteko_ume_baten_izen_aldaketa_onartu_dute.htm

Luciaren izena eta haren sena bat datoz Erregistro Zibilean, 2015eko urriaren 28tik geroztik. Egun hartan, Tolosako Instruzioko 3. Epaitegiak (Gipuzkoa) izen aldaketa aitortu zion adingabe transexualari, haren familiak galdeginda. 4 urte ditu haurrak. Epaileak «bidezko arrazoia» antzeman du gurasoen eskaeraren atzean; «erregistroaren datuak haurraren errealitate sozialera egokitzeko beharra» ikusi du.

Epaileak frogatutzat jo du Luciaren «sexu morfologikoa» ez zetorrela bat bere «genero nortasunarekin». Egoera hori egiaztatu zuten gurasoek, txosten bidez: Luciak «genero disforia» du diagnostikatua. Halaber, neskatoaren klasekide baten lekukotasuna aintzat hartu zuen; eskolan zein herrian denek Lucia deitzen dutela azaldu zuen umeak.

Chrysallis Euskal Herriko adingabe transexualen familien elkarteak eman du albistearen berri. Gipuzkoan ildo horretan ematen den lehen ebazpena dela argitu du, eta 2013an Araban beste bat izan zela oroitarazi du. Dena den, salatu dute ez dagoela irizpide bakarra kasu horien gainean ebazterakoan: «Espainiako Estatuan izena aldatzearen aldeko 30 auto inguru daude, baina erabakia epaile bakoitzaren esku geratzen da». Hots, Luciaren eskaera beste epaile batek hartu izan balu emaitza bestelakoa izan zitekeela azaldu du Chrysallisek.

Hori dela eta, transexualitate egoeran dauden adingabeen egoera aintzat hartu eta araudia aldatzea galdegin du elkarteak. Izena aldatu ez ezik, Erregistro Zibilean ageri den sexua ere aldatzeko aukera izan dezaten.

#hemeroteca #transexualidad | “Ya está, ya no me van a llamar más Luken”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa
“Ya está, ya no me van a llamar más Luken”.
Una niña de Asteasu de 4 años se convierte en la primera guipuzcoana en lograr el cambio de nombre por motivos de transexualidad y la más joven del Estado.
A.U. Soto / Iker Azurmendi | Noticias de Gipuzkoa, 2016-02-03
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/02/03/sociedad/ya-esta-ya-no-me-van-a-llamar-mas-luken

Lucía cumplió 5 años el pasado 20 de diciembre, pero su regalo llegó con antelación el 28 de octubre de 2015, cuando un Juzgado de Tolosa le autorizó cambiar su nombre original de Luken por el de Lucía por motivos de transexualidad, convirtiéndose en la primera menor guipuzcoana en lograrlo y la más joven de todo el Estado.

“Ella no sabía nada, tampoco sus hermanos, pero cuando se lo dijimos, se echó a llorar y dijo: ‘Ya está, ya no me van a llamar otra vez Luken’”, recuerda su madre, Abi Labaien.

Para entonces, la pequeña llevaba ya un año viviendo con normalidad bajo el nombre que se correspondía con su verdadera identidad sexual. En la escuela de Asteasu, donde vive la familia, el médico, sus amigos y su familia, todos se dirigían a ella como Lucía, pero todavía había situaciones que escapaban a su control. Por ejemplo, el nombre que aparecía en las recetas, lo que le producía “intranquilidad, a ella y a sus hermanos que no lo terminaban de entender”.

La familia “no tenía intención” de dar el paso para cambiar el nombre del registro civil, ya que Lucía se mostraba satisfecha con el hecho de que se le hubieran adecuado en el perchero de la escuela. Pero, quizá, no era suficiente. “Un amigo nos preguntó qué pasaría en un aeropuerto cuando Lucía apareciera vestida de mujer pero en su carné tuviera la foto de un chico de cuatro años llamado Luken...; y eso nos hizo reflexionar”, recuerda su madre.

Así, decidieron dar el paso el 24 de septiembre sin decir nada a Lucía ni a sus hermanos Bingent, de 7 años, Karan, de 6, y Kerman, de 3. “Al principio, la Fiscalía nos dio una negativa. Nos decía que estaba abierto a estudiar el caso cuando tuviera más edad, pero la resolución pasó a la jueza y estimó que Lucía solo podía desarrollarse en un entorno seguro con su nuevo nombre”, explica Labaien.

Los 15 días que la Fiscalía tenía de plazo para recurrir el auto judicial fueron “eternos” para esta familia asteasuarra, aunque, finalmente, lograron su visto bueno. “Cuando se echó a llorar, ves que sí que le estaba causando cierto sufrimiento, aunque no le afectara en su día a día”, rememora emocionada su madre.

Lucía tuvo que esperar todavía un tiempo para tener en sus manos el nuevo DNI. El 30 de diciembre fue a renovarlo, pero como se trataba de un cambio de nombre, el documento no se expide en el momento, sino que tiene que pasar antes por Madrid. Ya en su manos, cuando la funcionaria le pregunto si quería mantener el antiguo DNI, Lucía respondió rotundamente que no. “Yo lo quería guardar, no sé por qué, pero fue con su padre y como dijo que no, pues allí mismo lo rompieron”, explica Labaien.

El proceso de cambio
Lucía nació con genitales masculinos, pero como detallan sus padres, desde pequeña solía usar cosas de niñas. Al principio, creían que era “un juego”, pero poco a poco Lucía fue expresando de un modo u otro su identidad sexual. “Fue paulatino, pero con tres años y medio comenzó a hablar en castellano para referirse a ella en femenino”, relata su madre. A partir de ahí, decidieron acudir a la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, donde obtuvieron mucha información que les sirvió de guía para actuar.

“Parece ser que la identidad sexual está establecida entre los 2 y los 5 años de edad y no siempre se adecua con los genitales”, reflexiona. Fue entonces cuando a Lucía le surgió una pregunta. “¿Puedo ser una niña con pene?”.

A los primeros silencios ante la sorpresa y el no saber qué hacer, le siguieron una respuesta afirmativa y, poco a poco, se fue reafirmando en su identidad. Así, las Navidades de 2014, su hermano mayor le propuso el nombre de Lucía cuando hacían una tormenta de ideas sobre cómo podía llamarse y a ella “le encantó”. Pero ese mismo día, 15 minutos después, su madre trató de comprobar si realmente ese iba a ser el apelativo que debían usar a partir de entonces, pero Lucía respondió: “Bueno, mejor no, que soy una niña con pene”.

Sin embargo, un mes después sorprendió a sus padres cuando les pidió un favor al que no se pudieron negar. “Quiero que vayáis a la escuela y pidáis que me llamen Lucía, que ya estoy preparada para hacer frente a todas las burlas”, repite Labaien las palabras que pronunció en euskera Lucía. “Qué potente tiene que ser el sentimiento para ir a por ello de esa manera, esa es la fuerza que transmite Lucía a todo aquel que está a su alrededor”, admite su madre orgullosa.

La lucha continua
Pero la lucha de estos padres no ha terminado. “Sí, en su DNI pone que es Lucía, pero el género sigue siendo masculino”, lamenta Labaien.

La pequeña es todavía muy joven para plantearse, siquiera, un tratamiento de hormonas y las operaciones de reasignación de sexo no se llevan a cabo hasta los 18 años, pero su madre se pregunta: “¿Qué pasa si cuando llegue a la edad prepuberal no quiere hormonarse o cuando pueda operarse decida que prefiere seguir como está? ¿Es menos mujer por eso?”. Es esta disyuntiva la que hace que tanto los padres de Lucía como la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis reclamen al Estado un cambio regulativo al respecto.

“Lo que pedimos, en definitiva, es que se respete una diversidad más, menos común, pero que cada vez es más conocida”, expone la madre de Lucía.

De hecho, en la asociación, que comenzó en marzo de 2015 con ocho familias, ya hay 20 asociadas. “Y en las últimas semanas, cada vez son más. Si antes teníamos una familia por mes, ahora están viniendo una por semana”, aseguraron ayer desde Chrysallis.

#hemeroteca #transexualidad | «Decidles que ya soy Lucía, estoy preparada para que se rían o aguantar lo que sea»

Imagen: El Diario Vasco / Lucía con sus padres y hermanos
«Decidles que ya soy Lucía, estoy preparada para que se rían o aguantar lo que sea».
«Empiezas a ver el día a día y ves que tiene sus inquietudes de niña, su problemática, y su mundo es el que es, el cercano», afirma el padre de la menor transexual de Asteasu.
Europa Press | El Diario Vasco, 2016-02-03
http://www.diariovasco.com/sociedad/201602/03/decidles-lucia-estoy-preparada-20160203155512.html

Agustín Arandia, padre de una menor de cuatro años en situación de transexualidad al que un Juzgado de Tolosa ha autorizado el cambio de nombre por otro femenino (de Luken a Lucía), ha reconocido que ni él ni su mujer tenían ni idea sobre la transexualidad de su hija cuando ésta manifestó las primeras actitudes, ya que pensaban que esto solo se daba en personas adultas.

"En infancia no lo veías. Aunque nos enteramos luego, cuando nos informamos, de que la sexualidad se fija entre los dos, tres o cuatro años. Ahí se fija, y uno ya se siente niño o niña, hombre o mujer. Y, después, a veces, tiende a dar esa confusión de orientación sexual. Eso ya viene con las hormonas y es cuando se decide si te atrae un tipo de persona u otro, hombre o mujer, pero la identidad sexual a los dos, tres, cuatro años está decidido", ha explicado.

En declaraciones a Europa Press Televisión, Arandia ha afirmado que su hija, que ha pasado de llamarse Luken a ser Lucía, era una menor normal que empezó a preferir juegos y juguetes femeninos.

Cuando empezó a hablar en euskera
"Entendíamos que era un juego y no había ningún impedimento, ningún problema. Pero fue curioso cuando empezó a hablar en euskara, en euskera los adjetivos son neutros; y ella se pasó muy rápidamente al castellano, sobre todo para referirse a ella misma, como guapa, alta, lo que sea. Al principio, le correjías, aunque te mosqueabas, y empezamos a pensar que detrás había algo", ha señalado.

Tras consultar con varias asociaciones, empezó a encajarles "el tema" por las preguntas que hacía y cómo explicaba que se sentía. Finalmente, le plantearon la posibilidad de que igual tenían "una niña con pene".

"Nos encajó, y a ella justo le tocó el momento en que la escuela les explicaban lo que eran niños y niñas, la diferenciación entre pene y vulva. A ella algo no le encajaba y preguntó: Yo tengo pene, ¿pero puedo ser una niña?. Hablamos y fue la conclusión", ha asegurado.

Arandia ha recordado que Lucía siempre tendía a lo que socialmente se entiende como femenino, "rosas, princesas, todo ese tipo de cosas", y que, tras confirmarse la noticia, fue un choque para él y su mujer, -"ante lo desconocido, siempre el miedo"-, pero rápidamente vieron lo que hay que hacer.

"Empiezas a ver el día a día y ves que es una niña más, que tiene sus inquietudes de niña, su problemática y su mundo es el que es, el cercano. ¿En un futuro qué va a tener?, pues, bueno, ya veremos los problemas que le van a venir. Y en nuestro caso, lo tenemos claro, lo que tenemos que hacer es el acompañamiento, informarle, darle herramientas, el que se quiera, que ni estás en un cuerpo equivocado, ni tienes nada mal. Estás en una situación que no es la más habitual, es rara, pero existe y tú eres perfectamente una mujer", ha sentenciado.

Fue Lucía la que primero pensó en cambiar su nombre, que fue elegido por su hermano mayor. "Dijo: sólo llamadme Lucía en casa, solo en casa. Fuera seguiré siendo una niña, pero seguiré llamándome Luken", aseguró.

Al cabo de un mes, ha recordado su progenitor, volvió a dirigirse de nuevo a ellos y les explicó: "Ahora, por favor, id a la escuela, a donde Lourdes, la profesora, y le decís, que ya soy Lucía, que estoy preparada para que se rían, o aguantar lo que sea".

No obstante, la documentación oficial seguía llamándola Luken, por lo que iniciaron los trámites para cambiar definitivamente de nombre. "En el pediatra, en la escuela, en el pueblo, se la trataba como niña, pero, a la hora de recetarle un antibiótico, aparecía su nombre antiguo. Y a ella le chirriaba; a ella y al hermano mayor, que leía, y decía ¡pero este nombre ya no existe!. Ya es Lucía ahora", ha recordado.

Arandia se ha felicitado por la aceptación que ha tenido su hija entre los otros menores de la localidad, a quienes les chocaba más "el cambio de nombre que el decir que era una niña", porque entre los niños ha sido algo "muy natural". "Ya sabemos los crueles que pueden ser o no. Los niños son unos lienzos en blanco que están absorbiendo. Prejuicios tenemos más los adultos que los niños", ha aclarado.

Preguntado sobre si la menor hablar de que se va a cambiar de sexo en el futuro, ha dicho que "habla porque lo vé", sin conocimiento de causa, y dice que "yo igual me quito el pitilín", o habla de "cuando me salgan las tetas". Arandia ha subrayado que Lucía no sabe todavía lo que son estas cosas, como "quitarte el pitilín, que es una operación quirúrgica muy potente".

#hemeroteca #transexualidad | "Mamá, aunque tenga pene ¿puedo ser una niña?"

Imagen: El Mundo / Lucía con sus hermanos
"Mamá, aunque tenga pene ¿puedo ser una niña?".
Lucía es la menor transexual española de más corta edad que consigue que le cambien el nombre en el DNI.
Ana María Ortiz | El Mundo, 2016-02-03
http://www.elmundo.es/sociedad/2016/02/03/56b11272ca4741e1508b4619.html

«Mamá, ¿aunque tenga pene puedo ser una niña?». Abigail Labayen asegura que su hija, a quien bautizaron como Luken (Lucas en euskera), le soltó esa frase cuando sólo tenía tres años. «Desde siempre le había gustado socialmente lo que es femenino: los juguetes, los disfraces, los vestidos... Comenzó como un juego al que no pusimos objeción, pero con tres años empezó a usar el castellano en casa para poder llamarse en femenino, porque el vasco, que es lo que habla con nosotros, los adjetivos son neutros. Decía: 'Soy guapa, soy una niña...'».

Abigail Labayen, 33 años, y su marido, Agustín Arandia, 36 años, ambos ingenieros, padres de cuatro niños de entre siete y tres años, se pusieron entonces a buscar información sobre lo que le sucedía. Hablaron con asociación Chrysallis, que agrupa a familiares de menores transexuales, y con otros especialistas, de modo que cuando Lucía hizo la pregunta -«Amá, ¿aunque tenga pene puedo ser una niña?»- su madre tuvo claro qué responderle: «Le dije: 'Sí, puedes ser una niña, Lucía. Existen niñas con vulva y niñas con pene'. Y la cara de alegría que puso con sólo tres años... Son de esos detalles que te hacen saber que no nos estamos equivocando».

Porque los padres fueron más allá del reconocimiento a su hija que podía ser lo que quisiera y el 24 de septiembre pasado, cuando Lucía aún tenía cuatro años -cumplió cinco el 20 de diciembre-, solicitaron a un juzgado de Tolosa (Guipúzcoa) que le permitiera a la pequeña cambiar el nombre de Luken por el de Lucía en el Registro Civil y por tanto en toda su documentación.

Aunque el auto no ha trascendido hasta ahora, el juzgado de instrucción 3 de Tolosa resolvió sólo un mes después, el 28 de octubre, a favor de la petición apoyándose en los informes médicos y en los testimonios de sus profesores y hasta el de la alcaldesa de Asteasu, el pueblo de 1.500 habitantes donde viven. «Luken presenta un cuadro clínico de disforia de género, que implica en el menor la existencia de una identidad femenina que exterioriza, no sólo físicamente, si no en su comportamiento, a pesar de su corta edad, siendo tratado como mujer», dice el auto.

De este modo, Lucía se convertía en la persona transexual de menor edad que consigue el cambio de nombre en el Registro Civil en España. Al menos 30 menores lo habían logrado antes, pero ninguno tan joven como ella.

- ¿Tan claro tenían que Lucía era una niña?, ¿no han pedido el cambio demasiado pronto?, preguntamos a la madre.

- Hace un año hizo el tránsito social a niña en todos lados. El médico de familia comenzó a tratarla como niña y por su nombre. No teníamos intención de pedir la tramitación legal porque no veíamos necesidad. Pero sucedía, por ejemplo, que el pediatra la trataba en femenino pero ella veía las recetas con nombre de chico y eso le hacía mella, a ella y a sus hermanos mayores, que también sufrían. Se daban estas situaciones cotidianas que, aunque explicabas, causaban ansiedad a los niños. Y los amigos nos decían: 'Si vais en un avión, ¿qué pasa? Porque tiene nombre masculino pero su apariencia es de niña'».

La normalidad que refiere Abigail sobre cómo han encajado sus hijos -todos chicos- el cambio de género de la hermana es sorprendente: «De hecho, el nombre de Lucía lo escogieron entre los hermanos. Fue en las Navidades de 2014. Ella dijo: "Igual me tengo que cambiar el nombre". Y ellos le daban ideas hasta que el mayor dijo "Lucía", y a ella le encantó aunque nos hizo una petición: "Soy una niña con pene pero me sigo llamando Luken". Un mes después, estábamos viendo la película Frozen y dijo: 'Mamá, quiero que mañana llaméis a la escuela y digáis que me llamen Lucía. Ya estoy preparada para hacer frente a las burlas'. ¡Con cuatro años! Es que la escuchas hablar y te sorprende la madurez con la que expresa sus sentimientos».

Otra frase habitual que Lucía -para quien el asunto de su género quedó arreglado el día que le cambiaron el nombre en el perchero del colegio- repite a veces como un mantra es: «Amá, cuando nacisteis me mirasteis el pitilín y pensasteis que era un niño, pero ahora me miráis el corazón y sabéis que soy una niña».

Respecto al futuro de la pequeña, sobre si emprenderá el cambio físico y cuándo, Abigaíl dice: «Su padre y yo somos espectadores, lo que vamos a hacer es informarla y apoyarla». Por lo que sí van a luchar, aseguran, es por quitar la "M" de "masculino" que luce en su DNI junto al nombre de Lucía. Para el cambio de género en la documentación se requiere ser mayor de edad y al menos dos años de tratamiento hormonal o la operación de cambio de sexo.

Precisamente los principales partidos, salvo el PP, informa Elena Mengual, contemplan en sus programas electorales la reforma de la Ley 3/2007 para eliminar estos requisitos del diagnóstico de disforia de género y los dos años de tratamiento hormonal, además de ampliar los beneficiarios de la misma (por ejemplo, a los menores y a personas extranjeras en sus tarjetas de residencia), así como otras medidas.

«Si mi hija sigue con ese DNI y en estos años quiere participar en el equipo femenino de cualquier deporte, ¿podrá hacerlo? Porque su documentación dice que su género es masculino, y eso es muy duro», dice su madre.

martes, 2 de febrero de 2016

#hemeroteca #transexualidad | Lucía, la niña más pequeña en conseguir cambiar de nombre por su condición transexual

Lucía, la niña más pequeña en conseguir cambiar de nombre por su condición transexual.
Tenía 4 años cuando en octubre una jueza de Tolosa le autorizó a llamarse Lucía. Desde los tres años siempre se refería a sí misma como una niña. En España unos cuarenta menores han solicitado el cambio de nombre, una treintena lo han conseguido. La asociación Chrisallys reivindica que se autorice por ley el cambio de nombre y de sexo registral, vetado a los menores.
A. Larrañeta | 20 Minutos, 2016-02-2
http://www.20minutos.es/noticia/2663094/0/lucia/menore-transexuales/cambio-nombre-registro-civil/

Acaba de cumplir cinco años y se llama oficialmente Lucía desde el mes de octubre, cuando con solo cuatro años se convertía en la menor transexual más pequeña en conseguir en España el cambio de nombre en el registro civil, gracias a que el juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3 de Tolosa autorizó la petición de sus padres.

A Lucía, la tercera de cuatro hermanos de una familia de Asteasu, Guipúzcoa, sus padres le pusieron erróneamente al nacer un nombre masculino (Luken, Lucas en euskera) atendiendo a sus genitales, pero ella en el momento que pudo expresarse, más o menos desde los tres años, comenzó a manifestar que era una niña.

"En euskera, que es el idioma que hablamos en la familia, los adjetivos no distinguen femenino de masculino, pero Lucía enseguida empezó a hablar en castellano para así poder hacer la diferencia. Se empezó a referir en femenino a sí misma y a preguntar si había niñas con pene", explica al teléfono Abigail Labayen, su madre. Buceando en Internet en busca de respuestas, los padres de Lucía dieron con la asociación de familias con menores transexuales Chrisallys, quienes les dijeron que, en efecto, existían "las niñas con pene".

Como Lucía, alrededor de una treintena de niños y niñas en situación de transexualidad en toda España han conseguido un auto judicial favorable al cambio de nombre por "uso habitual", estrategia a la que recurren sus familias dado que los menores tienen vetado el cambio del sexo registral por ley.

La familia de Lucía dice que el proceso del cambio de nombre ha sido muy fácil. En su caso, les bastó un informe del pediatra, otro de la escuela pública local a la que asiste la niña y uno más de la alcaldesa de Asteasu para que la jueza decidiera en su favor, considerándolo "una causa justa", a pesar de que el fiscal dijera que les faltaba el preceptivo informe psiquiátrico.

Javier Maldonado, secretario y asesor legal de Chrisallys, explica a 20minutos que la primera victoria del colectivo de padres de menores sobre el cambio de nombre por condición de transexualidad data de 2013, cuando un juzgado de Córdoba fue el primero en entender que el cambio era necesario "por el interés del menor".

Desde entonces, alrededor de cuarenta niñas y niños, ambos sexos por igual, han solicitado el cambio de nombre por este motivo. Una treintena lo han conseguido, pero todavía hay una decena a la espera de resolución judicial o con ella denegada. La media de edad de los que lo han pedido hasta la fecha está en los 9 años, aunque los hay que lo consiguen con 4, como la pequeña Lucía, o con 17.

Las familias con menores transexuales llevan tiempo exigiendo una legislación que prevea expresamente a los menores transexuales. Denuncian que no existe un criterio común en la judicatura sobre el cambio de nombre, con circunscripciones muy favorables, como la de Granada, y otras contrarias, como Sevilla. Sin embargo, tienen puesta su confianza en que el próximo Gobierno de la nación promueva un cambio legal que autorice el cambio de nombre y también el del registro de sexo a los menores transexuales. Todos los partidos políticos, a excepción del Partido Popular, llevan esta medida en sus programas electorales.

La madre de Lucía explica que en un principio no le contaron a la niña que habían solicitado judicialmente el cambio de su nombre. "Para ella estaba todo arreglado desde el momento en que lo cambiaron en el perchero de la clase", dice la mujer. Pero cuando llegó el auto favorable a casa sí se lo comunicaron. "Y se echó a llorar de la emoción. Luego nos pregruntaba si ya estaba todo, si ya no la iban a llamar más por otro nombre que no fuera Lucía". Abigail explica que Lucía tiene ya DNI con su nombre nuevo y que lo siguiente será pelear judicialmente porque en dicho documento puedan cambiar la M de sexo masculino por una F, de femenino.

#hemeroteca #transexualidad | Gipuzkoa: Autorizan a un niño de 4 años cambiar de nombre por motivos de transexualidad

Autorizan a un niño de 4 años cambiar de nombre por motivos de transexualidad.
EFE | El Diario Vasco, 2016-02-02
http://www.diariovasco.com/agencias/pais-vasco/201602/02/autorizan-ninio-anios-cambiar-593729.html

El juzgado de Instrucción número 3 de Tolosa ha autorizado el primer cambio de nombre por motivos de transexualidad en Gipuzkoa que se ha materializado en un niño de cuatro años, vecino de la localidad de Asteasu, que ha pasado de constar como Luken a ser Lucía en el Registro Civil.

El auto, dictado en octubre de 2015, responde al expediente promovido por los padres del menor que solicitaban el cambio de nombre y considera que existe una "justa causa" para llevar a cabo la modificación y porque la denominación femenina "Lucía" es la utilizada habitualmente.

El juzgado de Tolosa recuerda que el artículo 4 de la Ley 3/2007 dispone que la rectificación registral de la mención de sexo se acordará siempre que la persona que lo solicite "acredite que le ha sido diagnosticada una disforia de género", mediante un informe médico o psicológico.

En dicho informe deberá constar la existencia de una "disonancia entre el sexo morfológico o género fisiológico inicialmente inscrito y la identidad de género sentida por el solicitante", así como la persistencia de esta circunstancia y que no exista un trastorno de personalidad.

El auto entiende que existe un "motivo justificado" que acredita el cambio de nombre por la necesidad de "adecuar la realidad social de Luken a su realidad registral" y en que existe un informe médico que constata la disforia de género del pequeño.

Esta condición implica "una identidad femenina que exterioriza" el menor "no solo físicamente, sino en su comportamiento, a pesar de su corta edad" que hace que sea "tratado como mujer".

Respecto al uso del nombre Lucía, el auto asegura que viene acreditado por la declaración testifical de una compañera de clase que afirma que "tanto en el colegio como en el pueblo" se le llama de esta manera.

Este cambio de nombre es el segundo que se produce en la Comunidad Autónoma Vasca después de que en 2013 se aprobara otra petición en Vitoria, según ha informado la Asociación de Familias de Menores Transexuales Chrysallis, que asegura que en el conjunto de España se han dictado alrededor de 30 autos en este sentido.

Chrysallis ha pedido en un comunicado que la legislación registral prevea estas situaciones para permitir el cambio de nombre y la rectificación del sexo registral.
DOCUMENTACIÓN
Una niña transexual de cuatro años cambia de nombre.

Un Juzgado de Tolosa autoriza que la menor pase a llamarse Lucía.
Mikel Ormazabal | El País, 2016-02-02
http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/02/02/paisvasco/1454428679_004091.html
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Y TAMBIÉN...

Aprendiendo a mirar en el corazón.
Según la asociación Chrysallis Euskal Herria, en Euskadi podría haber hasta 400 menores en situación de transexualidad dependiendo de diferentes investigaciones.
Rubén Olveira Araujo | Noticias de Gipuzkoa, 2015-07-2
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2015/07/20/sociedad/aprendiendo-a-mirar-en-el-corazon