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lunes, 17 de marzo de 2025

#hemeroteca #trans | 111 personas se cambiaron de sexo en el Registro Civil de Cantabria

Irene Montero interviene como Ministra de Igualdad en el Congreso //

111 personas se cambiaron de sexo en el Registro Civil de Cantabria

A nivel nacional fueron 5.139 personas las que se cambiaron de sexo.
Eduardo Bermúdez Dapena · Europa Press | Cadena SER, 2025-03-17
https://cadenaser.com/cantabria/2025/03/17/111-personas-se-cambiaron-de-sexo-en-el-registro-civil-de-cantabria-radio-santander/

Un total de 111 personas se han cambiado de sexo en el Registro Civil en Cantabria en los últimos dos años, según el Gobierno.

El Ejecutivo asegura en respuesta a una pregunta parlamentaria por escrito de Vox que se han producido 10.670 casos de cambio de sexo en el Registro Civil desde la aplicación de la Ley Trans. Madrid, Cataluña y Andalucía son las comunidades autónomas en las que más personas lo han hecho.

La norma fue impulsada por la exministra de Igualdad Irene Montero y entró en vigor el 2 de marzo de 2023. Esta legislación permite cambiar de sexo a cualquier español sin ningún requisito más que su deseo expreso.

Por comunidades, Madrid es la Comunidad con mayor número de cambios de sexo en el Registro, con 1.931. Le sigue Cataluña, con 1.887; Andalucía, con 1.582; Comunidad Valenciana, con 869; Galicia, con 783; País Vasco, con 554; Murcia, con 535; Canarias, con 504; Castilla y León, con 422; Castilla-La Mancha, con 343; Aragón, con 252; Extremadura, con 227; Baleares, con 210; Asturias, con 199; Cantabria y Navarra, con 111; Ceuta, con 53; La Rioja, con 27; y Melilla, con 22. Además, en servicios consulares se han registrado 48.

Según datos oficiales a los que ha tenido acceso Europa Press, un total de 5.139 personas cambiaron de sexo en 2023 y otras 5.531 en el ejercicio 2024. Así, en el año 2023, los cambios de sexo de hombre a mujer fueron 3.149, frente a los 1.990 cambios de mujer a hombre. En cuanto a los datos de 2024, un total de 3.491 personas cambiaron de sexo de hombre a mujer y 2.040 de mujer a hombre. En ambos ejercicios, 6.640 personas cambiaron de sexo en el Registro Civil de hombre a mujer y 4.030 de mujer a hombre.

miércoles, 14 de junio de 2023

#hemeroteca #transfobia #politica | Diputados rusos aprueban en primera lectura ley que prohíbe operaciones de cambio de sexo

Google Imágenes / Vladímir Putin y Viacheslav Volodin //

Diputados rusos aprueban en primera lectura ley que prohíbe operaciones de cambio de sexo

EFE | La Vanguardia, 2023-06-14

https://www.lavanguardia.com/vida/20230614/9041105/diputados-rusos-aprueban-primera-lectura-ley-prohibe-operaciones-cambio-sexo.html

La Duma o cámara de diputados de Rusia aprobó este miércoles en primera lectura una ley que prohíbe las operaciones quirúrgicas de cambio de sexo, lo que provocó una gran alarma entre la comunidad transexual.

"Al personal médico se le prohíbe realizar intervenciones dirigidas al cambio de sexo de la persona, incluido la formación de las características sexuales primarias y secundarias de otro sexo", señala el texto del proyecto de ley.

La única excepción serán las operaciones para corregir "anomalías en la formación del sexo de los niños" y sólo tras recibir el visto bueno de comisiones médicas de instituciones sanitarias federales.

El presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, adelantó que la ley será aprobada definitivamente en las próximas semanas.

"Y la persona se levanta por la mañana y decide que ya no es hombre, sino mujer, o mujer y no hombre. Va a una clínica privada (...), recibe un certificado y se va al registro civil, al departamento de documentos de identidad a cambiar su apellido, nombre y patronímico", señaló.

Y añadió escandalizado: "Y puede ocurrir lo siguiente: contraen matrimonio y, no lo quiera Dios, adoptan un niño".

El proyecto fue remitido a la cámara baja por 400 diputados -de un total de 450 de la cámara baja- de los cinco partidos con representación parlamentaria, incluido el partido del Kremlin, Rusia Unida.

La ley también propone prohibir el cambio de sexo en los documentos de identidad y otros certificados oficiales sin operación quirúrgica.

Hace unas semanas el ministro de Justicia, Konstantín Chuichenko, adelantó que las autoridades querían "excluir legalmente la posibilidad de cambio de sexo en el pasaporte y en otros documentos".

Reconoció que el cambio de sexo está permitido por ley en este país desde 1997, aunque el interesado no está obligado a someterse a una operación para poder introducir esa modificación en su documento de identidad.

Entre 2018 y el pasado año, más de 2.700 rusos cambiaron de sexo en sus documentos, lo que condujo a casi 200 matrimonios.

A su vez, el viceministro de Sanidad, Oleg Salagái, estimó hoy en 996 el número de solicitudes para cambio de sexo en 2022 y prometió que los transexuales sí seguirán recibiendo ayuda médica.

"Que (la transexualidad) se trata de un estado enfermizo no despierta dudas", subrayó.

Los transexuales temen que tras la aprobación de la ley se dispararán los suicidios entre los miembros de esa comunidad, muchos de los cuales se plantean emigrar al extranjero.

La reforma constitucional de 2020 introdujo en la Carta Magna el concepto de que el matrimonio es una unión entre un hombre y una mujer.

"Los matrimonios homosexuales no producen hijos", aseguró en una ocasión el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, que acostumbra a predicar contra el liberalismo "sin género y estéril".

Al respecto, la jefa del comité de Familia de la Duma o cámara de diputados, Nina Ostánina, aseguró que hace unas semanas que algunos jóvenes rusos habían cambiado de sexo en sus documentos para no tener que ser movilizados al ejército y combatir en Ucrania.

Putin, un creyente confeso que ha introducido toda clase de medidas e incentivos desde el año 2000 para contrarrestar el envejecimiento de la población, aseguró en su momento que mientras sea presidente en Rusia no habrá matrimonio homosexual.

viernes, 24 de febrero de 2023

#hemeroteca #trans | Sandra, el hombre que denuncia la 'cara B' de la transexualidad: "Hay un negocio brutal que te lleva a ser un enfermo crónico"

El Independiente / Sandra Mercado //

Sandra, el hombre que denuncia la 'cara B' de la transexualidad: "Hay un negocio brutal que te lleva a ser un enfermo crónico"
Nacho Martín | El Independiente, 2023-02-24

https://www.elindependiente.com/espana/2023/02/24/sandra-el-hombre-que-denuncia-la-cara-b-de-la-transexualidad-hay-un-negocio-brutal-que-te-lleva-a-ser-un-enfermo-cronico/

Sandra Mercado se llamaba Joan cuando nació hace 37 años en un pueblo de Barcelona. Cuenta que siempre supo que era homosexual, pero durante una etapa importante de su vida también pensó que, en realidad, lo que le pasaba es que era una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. Por eso, tras años de hormonación, en 2016 se realizó una vaginoplastia en el Hospital Clínic de Barcelona. En ese momento pensó que se acababan todos sus problemas, pero no había hecho más que comenzar un proceso que, asegura, le ha destrozado física y anímicamente: "He tenido ataques de pánico, ansiedad, depresión y pensamientos suicidas. La identidad que había contenido se derrumbó cuando vi la realidad".

Según relata, sufrió mucha discriminación desde bien pequeño. La razón es que era un niño "muy sensible y afeminado", alejado de los estereotipos tradicionales de los hombres y al que le atraía la feminidad, desde la ropa de mujer hasta los tacones, el maquillaje o las muñecas. Todo ello provocó que fuera maltratado por su padre, que insistía en que jugara al fútbol y no llevara el pelo largo, entre otras cosas. En el instituto sufrió bullying de compañeros y profesores, y fue incluso objetivo de las cacerías que los neonazis hacían por su pueblo. Sandra sentía que ser gay era un "delito" y él mismo se veía como un "monstruo": "Fue un auténtico infierno. Todo lo que sufrí me hizo generar disforia de género. Rechazaba mi cuerpo, odiaba mi sexo biológico y cuando me miraba al espejo no me reconocía".

Para poder realizarse la operación tuvo que pasar por una serie de tests psicológicos que califica como "sexistas", donde asegura que se limitaron a preguntarle cosas como si le gustaba el rosa o el azul. Según explica, el problema está en las "leyes trans dictatoriales" actuales, que no les dejan hacer a los psicólogos una "terapia explorativa". Así que se limitan a hacer "terapias afirmativas", que simplemente corroboran que, efectivamente, la persona que están analizando es transexual. Durante todo ese tiempo de hormonación, mientras iba viendo cambios en su cuerpo, Sandra también iba sintiendo cada vez más felicidad, que se convirtió en auténtica euforia después de la operación. Pero sus "problemas de base" no solo no se solucionaron, sino que empeoraron.

"Te sientes como un conejillo de indias"
"La hormonación afecta mucho a nivel psicológico. Pero vas luchando hasta hacerte la vaginoplastia y la disforia te lleva a culminar el proceso entero. Los cirujanos te dicen que tendrás la misma vulva que una mujer biológica y tú les crees, porque si no crees en los médicos ¿en quién vas a creer? Firmé un consentimiento a ciegas, porque nadie te explica las partes negativas. A los dos años de operarme empecé a tener problemas de uretra, caída de cabello y vello donde antes no tenía. Cosas que no cuadraban en algo que supuestamente está demostrado y comprobado científicamente. Ahí fue cuando me planteé qué es sentirse o ser mujer. Fue una catarsis mental muy dura, porque te das cuenta de que no puedes cambiar de sexo. Aunque cambies la carcasa de fuera no has transicionado, y hagas lo que hagas morirás siendo un hombre, porque es biología pura. Es un choque de realidad, y lo pasas muy mal".

A partir de entonces Sandra explica que se puso a investigar para ver qué había detrás de todo esto. No tardó en hallar su respuesta: "un negocio brutal", porque la dependencia de las hormonas te hacer ser un "enfermo de por vida": "Las secuelas que tengo después de 20 años son un callejón sin salida. Me han destrozado los nervios del suelo pélvico, y me cambiaron la uretra de sitio sin decirme nada. Hicieron lo que quisieron. Te sientes como un conejillo de indias. Ahí fue cuando dije ‘Voy a hablar, y voy a sacar esto a la luz’, porque los menores y adolescentes están cayendo. Nos hacen creer a los homosexuales que somos mujeres heterosexuales. Es un atentado y una terapia de conversión. Antiguamente se hacían lobotomías. Hoy en día lo hacen de manera más sutil".

Para él la clave de todo esto está en explicarle a la gente que se esté planteando un cambio de sexo los riesgos que conlleva. En definitiva, darles la oportunidad que él considera que nunca tuvo. Por eso ha escrito un libro, ‘La estafa del transgenerismo: Memorias de una destransición’, que asegura que muchas librerías trataron de censurar pero ha funcionado muy bien. Y por eso también trata de ayudar ahora a familias que están pasando con sus hijos por una situación parecida. "Ahora hay millones de géneros y cada vez inventan más. En los colegios se están dando casos de profesores que llaman por teléfono a los padres y les dicen ‘Tú hija ahora se llama Pedro, y tienes que aceptarlo’. Pero vamos a ver, ¿cómo es esto y quién es usted? Pero es que si dices lo contrario te pueden incluso quitar la custodia. Es de un fascismo dictatorial. No se puede cuestionar nada y hay un silencio atroz", afirma.

Ley trans
"Hay un lobby trans y farmacéutico detrás de todo esto. Los políticos que mandan, como Irene Montero, nos dan a entender que esto va de derechos humanos. Pero esos ya están recogidos en la Constitución. Quieren experimentar con niños, y mueven muchísimo dinero. Y han hecho un borrado biológico. Es homófobo y misógino", explica Sandra. Y añade: "No sé decirte quién está detrás con nombres, pero hay muchas organizaciones. E Irene Montero pertenece a todo esto. Si no, ¿por qué ha sacado una ley que perjudica a las personas que sufren disforia de género?. Esas personas necesitan asesoramiento psicológico. Van de diversos y ‘modernes’, pero es un retroceso total".

La ley a la que hace referencia es la ‘Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI’, conocida simplemente como la 'ley trans', que ha sido elaborada por el Ministerio de Igualdad y hace apenas unos días fue aprobada en el Congreso. Una norma que ha dividido al feminismo y al propio Gobierno y cuenta con el rechazo de la oposición, y cuyo aspecto más polémico es la llamada autodeterminación de género, que implica que a partir de ahora los menores pueden cambiar su nombre y sexo en el Registro Civil. A partir de los 16 años los adolescentes podrán realizar ese cambio libremente, entre los 14 y los 16 años necesitarán el consentimiento de sus padres y entre los 12 y los 14 años, un aval judicial. Algo que Sandra califica directamente de "anticonstitucional" y de "retroceso total".

"No tiene ni pies ni cabeza. Es un borrado total de las orientaciones sexuales y del sexo biológico. Muchos violadores se aprovechan de leyes así. Hablan de autodeterminación de género, pero las personas que tienen disforia lo que necesitan es un acompañamiento psicológico que la ley nos niega. Tiene que ir de la mano con respaldo médico y psicológico. Es aberrante. Irene Montero no se ha sentado con nosotros ni ha querido escucharnos. Y va a pasar lo que ya ha pasado en otros países, como Suecia, Finlandia y Reino Unido, que la cagaron y tuvieron que rectificar. Ya ha salido una chica que va a poner una demanda contra la Sanidad Pública por este tema, y seguro que salen más casos de arrepentidos", concluye Sandra.

martes, 1 de noviembre de 2022

#libros #homosexualidad #trans | La estafa del transgenerismo : memorias de una destransición

La estafa del transgenerismo : memorias de una destransición / Sandra Mercado Rodríguez.

Jerez de la Frontera : Tierra de nadie, 2022 [11-01].
192 p.
Serie: Taifa.

/ ES / ENS / Libros / Endotransfobia / Homosexualidad / Reasignación sexual / Testimonios / Trans / Transfobia

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412526561 / 17,00 €
📝 Cita APA-7: Mercado Rodríguez, Sandra (2022). La estafa del transgenerismo : memorias de una destransición. Tierra de nadie.


[.es] A veces me pregunto cómo no he podido darme cuenta antes de que en mi cuerpo no hay ningún problema, no hay nada de malo en mí, como me hicieron creer los médicos, psicólogos, siquiatras, endocrinos y cirujanos. ¿Por qué ninguno me ayudó a indagar en la raíz de mis problemas, de mis traumas por haber sufrido discriminación y maltrato por mi orientación sexual? Me encontraba en una encrucijada y me ofrecieron el camino más perjudicial para mi salud física sin que la mental mejorara, el camino más rentable para todos ellos, sin tener en cuenta que experimentaban con un ser humano.

👤 Sandra Mercado. Nacido en 1986 en Sabadell, destransionador, es un activista por los derechos de las personas homosexuales. Crítico de género y de ideología queer, activista en redes sociales como víctima de los estereotipos sexistas, la homofobia y la ideología trans.

lunes, 17 de enero de 2022

#hemeroteca #transfobia #trabajo | El despido de Luisa días antes de someterse a la cirugía de reasignación de sexo

El País / Luisa Rus //

El despido de Luisa días antes de someterse a la cirugía de reasignación de sexo.

Una mujer transgénero demanda ante los Juzgados de lo Social de Madrid a su antigua empresa por vulneración de derechos fundamentales. El juicio se celebra el 21 de enero.
Merche Negro | El País, 2022-01-17
https://elpais.com/espana/madrid/2022-01-17/el-despido-de-luisa-dias-antes-de-someterse-a-la-cirugia-de-reasignacion-de-sexo.html

“El híbrido”, “el indefinido” o “el travelo” son tres de los apelativos que Luisa Rus, mujer transgénero de 33 años, recibió reiteradamente en su puesto de trabajo, tal y como relatan varios testigos. Estos insultos le han servido para impugnar su despido, que le fue comunicado cinco días antes de someterse a las cirugías de reasignación de sexo.

La mañana del jueves 26 de agosto, Luisa Rus pensaba que comenzaba su nueva vida. Era su última semana de trabajo como promotora en el espacio Samsung de unos grandes almacenes en la plaza de Callao, en Madrid, antes de unos días de vacaciones que iba a usar para someterse a la doble cirugía de reasignación de sexo. Había cuadrado las gestiones administrativas y los dos años de hormonación para que, a su vuelta, se pudiera leer ya en su documento nacional de identidad, por fin y con todas sus consecuencias, su verdadero nombre: Luisa. El de 2021 iba a ser un gran otoño, con pandemia o sin ella.

Cinco meses después, otra trabajadora de la tienda que ha compartido con Luisa tres años de trabajo, recuerda aún con sorpresa el día en que Vexter Outsourcing, del grupo Randstad, empresa que proporciona el equipo humano a la compañía tecnológica en este centro, la despidió. “No entendía nada cuando me lo dijo, no me entraba en la cabeza. Es un encanto de chica, siempre ayudando y hasta donde yo sé, muy buena vendedora”, cuenta. Otro trabajador habla en los mismos términos: “Me sonó raro, sí, en mi trabajo con ella los meses anteriores siempre ha sido una buena experiencia”. La periodista se identifica, y se tensa el ambiente. Este periódico ha podido saber que ambos empleados fueron llamados a las oficinas al día siguiente de estas conversaciones y que se ha enviado un correo electrónico a Randstad con sus declaraciones.

Un responsable de tienda, que también fue preguntado, relató no saber nada del despido. “Debe ser algo interno, aquí no sabemos nada”, dijo. Los tres afirman desconocer los motivos del fin del contrato de la mujer.

Este periódico se ha puesto en contacto con la empresa de contratación de personal, que afirma no tener “constancia de ninguna incidencia, queja o reclamación con carácter previo, en cuanto al trato recibido o dispensado por trabajadores, trabajadoras”. Añaden que en la empresa se respetan “los derechos de todas y cada una de las personas que trabajan en la compañía, se cumple con la normativa vigente y se sigue fielmente el cumplimiento de los derechos humanos”. Este diario ha intentado en reiteradas ocasiones recabar la versión de la compañía coreana dueña de la tienda, sin respuesta.

Carta de despido

“Me dijisteis que el trabajo de un promotor es vender, y eso hice”. Luisa se defendió al firmar el no conforme de la carta de despido. Desde Randstad le confirmaron que no eran las ventas la causa de la extinción del contrato. Se vio en la necesidad de preguntarlo, ya que el documento en el que se le notificó por escrito el fin de la relación laboral no refiere prueba alguna de la disminución del rendimiento de trabajo. Le remitieron a unos informes negativos de su superior, R. B., el encargado de la tienda, de los que no dieron detalles. En la notificación se limitan a nombrar el artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores, que admite como causa de despido “la disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado”.

Ella les pidió que consultaran los indicadores de ventas: “Tenéis los datos, soy la que más ha vendido en el Black Friday y en diciembre”. La conversación, que está grabada, termina con una promesa de investigación del caso por el equipo de personal, y el reconocimiento de que disponen de valoraciones cualitativas y no objetivas relativas a su caso. De ahí que directamente le ofrecieran la indemnización por despido improcedente.

En los días siguientes, Luisa Rus recordó que llevaba tiempo preocupada. “Lo hablaba con mis compañeros, no comprendía cómo era siempre la última en valoraciones con esas cifras de ventas”, explica ahora. “Mis reportes mensuales siempre habían sido positivos, hasta la entrada del ‘store manager’ R. B. Ahí cambió todo”. Al poco, recibió la llamada de un exjefe que había dejado la empresa hacía unos meses. “Se había enterado de lo que me había pasado y me llamó para contarme”, cuenta ella. Según el relato de este exjefe, R. B solía referirse a Luisa, cuando ella no estaba, como “el indefinido”, el “tío-tía”, “híbrido” o “travelo”, añadiendo que “no sabe lo que es”, y que el resto le reía las gracias, él mismo incluido. “Me pidió perdón, porque alguna vez entró al juego para no sentirse desplazado”, sigue la mujer. Le animó a poner una denuncia, aunque dijo no querer declarar en un eventual juicio.

El día 1 de septiembre, Luisa Rus se sometió a las operaciones previstas. “Entrar al quirófano sabiendo que no tienes trabajo, y que tienes que pagar un préstamo porque es tu sueño...”, relata. La sanidad pública financia algunas intervenciones del cambio de género: las cirugías de pecho, garganta y vaginoplastia, pero no otras como la feminización facial y el láser para la eliminación del vello. Luisa había solicitado un crédito hacía meses para afrontar estos gastos y también para independizarse, y sus responsables en la tienda lo sabían. “Yo me imaginaba en otro escenario, aunque seguiría ayudando económicamente en casa. Me veía en octubre ya libre en el mundo, diciendo: ¡Aquí estoy yo!, y me encontré con todo lo contrario. He pasado muchas noches de ansiedad, de no dormir, de no querer vivir, de querer quitarte de en medio”.

Oferta para cerrar el caso
Su familia la animó a seguir. “Si hay que ir a juicio, se va”, le dijeron. La abogada Jennifer Sifert aceptó el caso e interpusieron una demanda contra Vexter Outsourcing y Samsung Electronics Iberia por vulneración de derechos fundamentales ante los Juzgados de lo Social de Madrid, cuyo juicio se celebrará el próximo viernes 21 de enero. “El derecho laboral es un mercado”, explica la letrada. “Me han llamado para ofrecerme una mejora de unos 1.500 euros sobre la indemnización que le corresponde”. Pero la afectada lo ha rechazado. Quiere que se le reconozca la discriminación y también dar visibilidad a su caso para que no le pase a nadie más. “Como esta chica querrá dinero, os ofrecemos hasta 6.000 euros”, le trasladaron a Siffert, intentando cerrar el proceso judicial desde la empresa de contratación temporal. Es algo habitual en los casos de denuncia por despido nulo. “Yo no busco que me den 100.000 euros: busco que se sepa, y que se haga justicia”, defiende Rus.

Lo que más le duele no es la actuación del responsable, sino que sus compañeros no la defendieran, o que celebrasen las bromas a sus espaldas. David Fernández, otro extrabajador del centro de Samsung con el que ha podido hablar este diario, sí lo ha reconocido y, a diferencia del anterior, él sí está dispuesto a testificar en el juicio. Pertenecía al servicio técnico y entraba y salía de la zona de oficinas con asiduidad. “Cuando Luisa pasaba a hacer alguna gestión, al salir se escuchaban risas, comentarios de los encargados”, cuenta.

Fernández refiere los mismos insultos que el exjefe que la animó a litigar. Y añade en conversación telefónica, que lo que le llamaba más la atención era “el trato despectivo” del encargado de la tienda con la mujer. “Con un tono que no le escuché nunca hacia otra persona, pero con ella sí: no lo llamaría de asco pero sí despectivo en el timbre”, explica. “Yo le decía a Luisa que no me gustaba que le hablara así”. Y continúa: “Era de las que más vendía y el trato era excelente, muy cercano con los clientes: era encantadora, muy suave y dulce”. La abogada solicitará poder incluir su testimonio en el juicio.

Lo ocurrido no se circunscribe al supuesto maltrato de este responsable. Desde que, a principios de 2019, ella explicó a sus jefes su proceso de reasignación de sexo, tardaron casi nueve meses en recursos humanos en dejar de llamarle Luis en los enunciados de las comunicaciones corporativas, y en tramitar el permiso para que pudiera usar los baños y vestuarios femeninos. En el audio de la comunicación del despido aún se puede escuchar a los responsables de personal referirse a ella hasta dos veces en masculino.

Grave depresión
En la argumentación de la denuncia, la abogada ha incluido que el despido de Luisa Rus le ha producido una grave depresión diagnosticada y documentada. Fue Pablo Vitry, amigo de la mujer, quien la llevó de la mano a ver a una terapeuta. Se conocen desde hace 14 años, cuando ambos estudiaban desarrollo de software y aplicaciones en la universidad. “Yo la conocí como Luis. Jugábamos al fútbol, nos pasábamos las tardes riéndonos a carcajadas, aunque no tuviéramos un duro. Ahora está como una ameba”, cuenta. Ella no quiere medicarse con antidepresivos, y prefiere atención psicológica: el proceso de hormonación ya le obliga a tomar muchas pastillas. “No quiero añadir más cosas a la mochila”, explica.

Las Navidades en casa han sido complicadas. Dulce Marín, su madre, concentra el sufrimiento familiar. “Que después de tanto tiempo en que ella quería ser mujer, y ahora cuando lo podía estar disfrutando ya, siga sufriendo, es muy doloroso para todos nosotros”, afirma.

Los planes de diversidad en las empresas, una asignatura pendiente
El colectivo trans tiene uno de los más altos índices de desempleo: un 67,27%, 27 puntos por encima de la media del colectivo LGTBI, de acuerdo a los últimos datos oficiales publicados por el Instituto de la Mujer, aunque otras mediciones elevan la cifra hasta un 85%. Otro número alarmante es el 40% de personas transgénero que aseguran haber sido rechazadas en entrevistas por prejuicios hacia su identidad.

Desde Apoyo Positivo, entidad que trabaja la diversidad, se ha atendido en 2021 a 150 personas en Madrid. De ellas, 54 eran personas transgénero, más de un tercio. Almudena García, su coordinadora, explica: “Algo que vemos mucho en hombres y mujeres transexuales es que no suelen pedir ayuda, porque no se sienten representados: no se identifican en los recursos sociales y de empleo disponibles”.
En cuanto a la dificultad de demostrar discriminación por transfobia o LGTBIfobia en el entorno laboral, es muy difícil. “Es mucho más sutil”, aporta Luis Sánchez, coordinador de asesoría jurídica del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid, COGAM. “El Tribunal Supremo hace ya muchos años declaró despidos nulos por identidad sexual o de género, y se usan otros motivos”.

Ambas entidades reclaman la falta de existencia de planes de diversidad en las empresas. “Al igual que en su momento se avanzó en los planes de igualdad, es necesario en este sentido, pero no solo para el colectivo LGTBI, sino para cualquier tipo de diversidad, como puede ser la migración. Necesitamos entornos laborales seguros donde se nos juzgue por nuestro trabajo”, concluyen.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Sara Romero: «Soy la primera mujer trans en lograr que me paguen la operación»

La Voz de Galicia / Sara Romero //

«Soy la primera mujer trans en lograr que me paguen la operación».

La lucha de Sara Romero no es en la calle, sino en los juzgados. Esta gallega ha conseguido varios hitos que han creado jurisprudencia en España. Esta es la historia de una mujer que solo quería que la aceptaran como es. Y que no paró hasta alcanzarlo. Ahora disfruta de la vida, de su trabajo y de su hija.
Susana Costa | La Voz de Galicia, 2021-11-03
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/yes/2021/10/30/primera-mujer-trans-lograr-me-paguen-operacion/0003_202110SY30P20991.htm 

Sara es programadora informática. Tiene trabajo, una hija que adora y de la que tiene su custodia, amigas, es portera en un equipo de fútbol femenino... Definitivamente es feliz. Pero lo es después de iniciar un viaje de no retorno en la búsqueda de su verdadero yo, de eliminar los grandes conflictos internos con los que siempre ha vivido, y de lograr, a base de defender sus derechos, que la sociedad la aceptara como es, una mujer. Y no como el resto de la gente le decía que tenía que ser. En el camino ha dejado varias batallas ganadas y ha logrado el objetivo, tener una vida normal como el resto, nada más. Algo tan sencillo y, a la vez, tan complejo en estos casos. Pero para ello ha tenido que utilizar sus mejores armas, la palabra y la defensa de sus derechos. Solo así lo ha logrado.

Ya de niña sabía perfectamente lo que le pasaba: «Toda la vida fui Sara. Siempre me sentí Sara. Esto no te despiertas un día y dices ¡hala!, me siento mujer, no. Cuando eres una niña no sabes explicar las cosas, pero sí sabes lo que te sucede. Siempre lo supe. Pero antes no había los medios que hay ahora, porque no había información en aquel momento. Estás tú contra todo el mundo». Esa es la segunda parte. Una vez que superó su conflicto interno y se aceptó como realmente se sentía, comenzó su batalla contra la sociedad, incapaz de aceptarla. «Todo el mundo te dice que eso está mal, que no puede ser, que no puedes tirar por ahí... Con lo cual, intentas mentirte a ti misma y engañarte todos los días. Y es una lucha, cada día tienes que mirarte al espejo y decirte: 'Tienes que ser quien no eres'. Y enfrentarte a que te digan que mientes, que tú no eres quien dices ser y que se lo demuestres. Lo primero es el conflicto interno, y cuando decides que ya no tienes ese conflicto, vienen de fuera a decirte quién tienes que ser», explica sobre cómo se sintió durante años.

Pero nada de eso la detuvo y logró realizar el tránsito administrativo en el 2016. Con su DNI en la mano, ya nadie podía decirle que no era una mujer. Pero sentía la necesidad de operarse. Necesitaba someterse a una cirugía genital. «Era eso o la oscuridad total. No es un capricho porque te sientes totalmente anulada todos los días. Tienes algo que no tenía que estar ahí y que tú sabes que no es tuyo. Para nosotros sí es vida o muerte, es una urgencia vital operarse», aclara mientras dice que no todas las personas trans tienen esa necesidad. Cada caso es único: «Hay muchas formas de vivir la transexualidad, casi tantas como personas trans. Y todas son igual de válidas. Hay personas que sienten que tienen que operarse como es mi caso y hay otras que no. Una mujer trans que no necesita operarse es igual de mujer que yo, independientemente de lo que tengamos entre las piernas». E insiste en que ella se sometió a una vaginoplastia porque «era lo que sentía que tenía que tener». «Era un conflicto interno mío. Me suponía un problema tener un aparato genital distinto al que tengo ahora. Ahora soy yo. La reconstrucción genital fue para eso, para adaptar los genitales a lo que yo tenía que tener», aclara.

El trámite administrativo
Pero Sara no fue la única que vio esta necesidad, la endocrinóloga del Sergas que la trataba en ese momento también lo determinó así e inició el proceso para que esta operación se llevara a cabo porque este tipo de intervenciones «están incluidas en la cartera de servicios de Sanidad y tenemos derecho a ellas»: «El proceso fue evaluado en todo momento por mi endocrinóloga y lo derivó al único sitio donde podía tener unas mínimas garantías [en la intervención], ya que en Galicia no me podían operar. La persona de referencia era el doctor Mañero, en Barcelona. Que fue a donde me derivó (Barnaclinic), entonces hicimos todos los trámites con el Sergas, le pedimos cita y entregamos toda la documentación de lo que iba a pasar, de los plazos que había para pagar el tratamiento y demás». Pero después de remitir toda la documentación solicitada, no hubo más respuesta antes de operarse y el tiempo se le echó encima: «Dimos todos los datos que nos pidieron y no contestaron. Y llegó el plazo límite. Era cancelar todo o adelantar el dinero y operarme. Tuve que pedir un préstamo», pero finalmente se operó.

Fue un posoperatorio difícil, pero Sara ni siquiera se acuerda de ello: «Había riesgo de sufrir trombos, por eso tuve que dejar de hormonarme un mes antes de la operación para reducir ese riesgo. Pero no me importó. Prefería morir siendo yo que vivir sin serlo. Esa era la cuestión».

Relaciones sexuales
Y después de pasar por todo este periplo, llegó la felicidad: «Te da paz mental, libertad... es algo que no tiene parangón». Y también su primera relación sexual tras la operación, ¿cómo fue?: «Pues como la primera vez de una mujer en ese sentido. Estaba muy nerviosa. Pero vi que todo iba bien y que llegas a tener orgasmos, no tienes ningún problema», dice. Una vez recuperada, Sara procedió a reclamar los 22.540 euros que le había costado la operación y que el Sergas desestimó por «no tratarse de una urgencia inmediata y de carácter vital y utilizar por decisión propia los servicios distintos a los de la Seguridad Social». Una argumentación que no fue aceptada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia el pasado mes de julio que considera que esa era «la única vía a la que (Sara) podía acudir para obtener una prestación a la que tiene derecho, y que no debería de haberle sido denegada por el argumento de que no esperó a 'terminar la gestión'». En esta sentencia, el Alto Tribunal condenó al Sergas al pago de los gastos de la operación. Un pronunciamiento que ha permitido crear jurisprudencia: «Soy la primera en lograr que me paguen la operación y que se realice en un plazo razonable. Tenemos derecho a saber en qué fase está el proceso. Además también se admite en la sentencia que esta operación está incluida en la cartera de servicios y que el Sergas tiene que garantizarla».

Pero este no es el único hito judicial que ha logrado Sara, porque ella también ha conseguido que en la sentencia de la guardia y custodia de su hija menor, figure su nombre y su sexo y no el que aparecía en el momento en el que salió dicho pronunciamiento judicial, antes de que ella iniciara su proceso de transición. «¡Con las becas de comedor tenía cada lío! Yo me negaba a dar la sentencia de la custodia. Se la enseñaba, pero me negaba a adjuntarla porque no quería que en el mismo expediente apareciera mi nombre con mi DNI y luego la sentencia en la que figuraba mi nombre anterior y un sexo que no era el mío. No me parecía ético ni justo», apunta. Fue así cómo también logró que en el 2019 se le reconociera su derecho a que se hiciera constar «su nuevo nombre y su condición registral de madre [...] sin referencia a su anterior identidad sexual y nombre» en la sentencia sobre la custodia de su hija. Otro pronunciamiento que también crea jurisprudencia para el colectivo.

«Te veo fuerte», le comento. «Te vas haciendo fuerte. No te queda otra. Tengo una hija y no me puedo permitir el lujo de venirme abajo. Lo que tengo claro es que no me voy a quedar callada, sobre todo con las injusticias. Cuando hay una injusticia, hay que pelearla porque los derechos no los regalan, se luchan. Y nunca se consiguen al 100 %. Hay que estar observando porque a la mínima te ganan terreno». Bravo, Sara, eres un gran ejemplo: «Ojalá nuestra pelea sirva para que nuestros hijos no tengan que luchar como nosotros estamos haciendo. Eso significará que hemos conseguido cosas para que las nuevas generaciones trans estén mejor».

miércoles, 14 de abril de 2021

#hemeroteca #lgtbi #trans | Castilla y León cubrirá los tratamientos hormonales y las operaciones de cambio de sexo

Imagen: ABC

Castilla y León cubrirá los tratamientos hormonales y las operaciones de cambio de sexo.

El anteproyecto de ley LGTBI prohíbe las terapias de aversión o de conversión de las manifestaciones de orientación sexual o identidad de género-
ABC, 2021-04-14
https://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-castilla-y-leon-cubrira-tratamientos-hormonales-y-operaciones-cambio-sexo-202104141307_noticia.html 

El sistema de Salud de Castilla y León (Sacyl) cubrirá los tratamientos hormonales y cirugías necesarias para que las personas transexuales de la Comunidad puedan realizar el cambio de sexo, que incluirán los proceso quirúrgicos genital e histerectomías, las mamoplastias y las mastectomías, además del material protésico. Además, estas intervenciones no requerirán de un previo tratamiento hormonal ni se condicionará la prestación de esta asistencia sanitaria a un examen psiquiátrico previo. Eso sí, se proporcionará el acompañamiento psicológico adecuado al usuario y los familiares.

El anteproyecto de ley para garantizar el principio de igualdad de trato y de no discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género en Castilla y León, más conocida como LGTBI, recoge que las personas transexuales contarán con la valoración por un equipo multidisciplinar para asegurar la mayor calidad en la atención recibida.

En el caso de los menores de edad, el texto consultado contempla que recibirán el tratamiento médico relativo a su transexualidad proporcionado por profesionales pediátricos, incluido el tratamiento bloqueador hormonal al inicio de la pubertad y el tratamiento hormonal cruzado, de acuerdo a los criterios clínicos y analíticos establecidos en el protocolo y atendiendo a la protección de la salud del menor. «Los menores de edad transexuales tienen derecho a ser oídos y expresar su opinión en atención a su madurez y desarrollo en relación a toda medida que se les aplique», precisa el anteproyecto.

También deja claro que el amparo de los menores se producirá por mediación de sus padres o tutores, sin perjuicio de que intervenga el Ministerio fiscal en los casos de situaciones de sufrimiento e indefensión.

El texto recoge que toda persona tiene derecho a construir para sí una autodefinición respecto a su identidad de género y su orientación sexual. Por lo tanto, nadie podrá ser requerido para someterse a pruebas de realización total o parcial de cirugías genitales, tratamientos hormonales o pruebas psiquiátricas, psicológicas o tratamientos médicos. Además, quedan prohibidas las terapias de aversión o de conversión de las manifestaciones de orientación sexual o identidad de género libremente manifestadas por las personas.

La futura ley, elaborada por la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades y aún pendiente de su aprobación, busca regular los principios, medidas y procedimientos destinados a garantizar la igualdad real y efectiva y los derechos de las personas y lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales y cualquier otra forma de diversidad sexual y de género. De esta forma, se busca abarcar, «de la forma más amplia posible», a todo el colectivo LGTBI. Se remarca el apoyo y protección a colectivos vulnerables, como adolescentes, niñas y niños, personas mayores y personas con discapacidad.

Un texto que contempla la prevención, corrección y eliminación de toda discriminación a la diversidad sexual y de género, en los sectores públicos y privados de Castilla y León, en cualquier ámbito de la vida y, en particular, en las esferas social, sanitaria, educativa, económica y cultural, entre otras.

De esta forma, la Comunidad se compromete a prestar una atención integral real y efectiva a las personas víctimas de violencia por su diversidad sexual o de género. Una atención que comprenderá la asistencia y asesoramiento jurídico, la asistencia sanitaria, incluida la psicológica, la atención especializada y las medidas sociales tendentes a facilitar, si fuera necesaria, su recuperación integral.
 
Y TAMBIÉN…
La ley LGTB+ de PP y Cs no convence ni a los colectivos afectados ni a grupos cristianos.

La Federación de Gais, Lesbianas y más denuncia recortes y el Foro de la Familia advierte de que la norma limita la libertad de los padres para educar.
Montse Serrador | ABC, 2020-01-18

miércoles, 31 de marzo de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Nerea, de 18 años, nos cuenta su transición: “Tuve un encontronazo conmigo misma”

Imagen: Shangay / Nerea
Nerea, de 18 años, nos cuenta su transición: “Tuve un encontronazo conmigo misma”.

Shangay, 2021-03-31

https://shangay.com/2021/03/31/dia-visibilidad-trans-nerea-cuenta-su-transicion/ 

El 31 de marzo se celebra el Día Internacional de la Visibilidad Transgénero. Una fecha dedicada a la sensibilización contra la discriminación hacia las personas trans en todo el mundo. A pesar de lo que se ha podido avanzar, a día de hoy, las personas transexuales siguen siendo las más desconocidas dentro del colectivo LGTBI y, en consecuencia, son las más vulnerables frente a la discriminación. Hoy tenemos el testimonio de Nerea, una chica de 18 años que nos cuenta en primera persona cómo vivió su transición.

No fue hasta 2019 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó de considerar la transexualidad como una enfermedad mental. Lo que deja claro el largo camino que queda aún por recorrer para combatir esta desigualdad. Por eso, testimonios como este de Nerea siguen siendo tan necesarios.

Esta es su historia:

“Aunque lo he sabido toda mi vida, todo empezó con 14 años cuando le hablé por primera vez a mi madre sobre mi orientación sexual. Recibí un gran apoyo y me sentía feliz, pero nunca imaginé que iba a vivir todo lo que vino después. Quiero dar las gracias al Dr. Iván Mañero y su equipo de IM CLINIC. Por ellos puedo dar por finalizado el proceso que me ha permitido por fin ser quien soy.

En primero de bachillerato me fui un año de intercambio a Denver, Colorado (EE UU), y ese año fue decisivo para mí. Siempre recordaré el día que fui de compras a un centro comercial de la ciudad con mi mejor amiga, Ana, y quise probarme un vestido amarillo espantoso, pero que ante mis ojos era el vestido más bonito del mundo.

Así que me lo probé y me vi siendo yo, quien debería haber sido siempre: una mujer. Al principio, tuve un encontronazo conmigo misma, con quién era y quién quería ser. Me documenté mucho por Internet acerca de la operación y la transexualidad, pero he de decir que no encuentras mucha información, y no es una decisión fácil que se pueda tomar a la ligera.

La distancia con los míos y mi familia también dificultó el proceso al principio, pero fue llegar y recibir el máximo apoyo posible por parte de todo el mundo. Si de algo me siento afortunada es de lo fácil que me lo ha puesto mi entorno.

Las complicaciones vinieron más adelante con el diagnóstico, el proceso de hormonas y la operación. Lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con la Asociación Naizen de Bilbao, que agrupa a familias de menores transexuales, ya que en ese momento yo tenía 17 años. La intención principal era someterme a la operación a través de la Seguridad Social, pero la llamada para la intervención no llegaba nunca.

Además, hablé con uno de los doce cirujanos que supuestamente me iban a operar, y no entendía el porqué de tanta gente, no me transmitió confianza. Lo que finalmente me hizo decidir que no pondría mi vida en sus manos fue que me dijo: ‘Vamos a hacer lo que podamos’. Así que continué buscando información y, por recomendación de una persona operada por IM CLINIC, decidí recurrir al Dr. Iván Mañero y solicitar una consulta con él.

Debo reconocer que soy muy exigente y desconfiada, pero al salir de esa primera consulta supe que él era la persona que iba a operarme. Hubo una conexión desde el primer momento por el trato tan próximo y familiar que recibí; pero sobre todo fue el cariño que me transmitió él y todo el equipo de IM CLINIC lo que hizo que no dudase ni un instante en que estaba apostando por el sitio indicado.

A una persona que empieza el camino, le diría que es un proceso que lo que más requiere es paciencia, pero es un viaje que, por muy duro que sea, compensa en el momento en que ves el resultado y te das cuenta de que lo que tienes ahora es lo que debería haber estado ahí siempre. Y también que se documente mucho, que hay muy poca información allí fuera, pero que vale la pena”.

sábado, 29 de febrero de 2020

#hemeroteca #trans | Los transexuales que renuncian a la T de LGTBI: “Estamos más cerca de Lidia Falcón que del lobby"

Imagen: El Español / Marta Reina
Los transexuales que renuncian a la T de LGTBI: “Estamos más cerca de Lidia Falcón que del lobby".
Nace el Grupo de Mujeres Reasignadas, lideradas por Marta Reina, primera agente trans de Mossos d'Esquadra. Se consideran feministas y abolicionistas.
David López Frías | El Español, 2020-02-29
https://www.elespanol.com/reportajes/20200229/transexuales-renuncian-lgtbi-cerca-lidia-falcon-lobby/470954254_0.html

"No hablo en nombre de todas las transexuales. Hablo de las que nos hemos ido uniendo para marcharnos del colectivo LGTBI. Las que quieran quedarse allí, que se queden. Las que no, que se vengan con nosotras. De transexual a mujer reasignada. Nosotras nos largamos del colectivo. Nos vamos porque hay un lobby trans debajo de la letra T de LGTBI que no nos representa. Nosotras somos mujeres y feministas."

Se lo cuenta a El Español Marta Reina, la primera agente de Mossos d’Esquadra en cambiar de sexo. Ella ya ha cumplido íntegro el tránsito, que es el nombre con el que se conoce el proceso de reasignación sexual de una persona. Es decir, Marta ya pasó por todas las fases, incluso la de la cirugía. Marta está operada, es mujer de pleno derecho y se siente como tal. Ahora reniega de ciertos principios y políticas que se están llevando a cabo desde el colectivo LGTBIQ+.

LGTBIQ+. Un cóctel de siglas que engloba a diferentes colectivos que representan, a priori, a personas con identidad de género u orientación sexual distinta a la heterosexualidad. LGTBIQ es el acrónimo de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales, Queer y el símbolo +, bajo el que se engloba a todas aquellas personas que no se sienten representadas por ninguna de las anteriores. Ahora hay una rebelión en la letra T. Son transexuales y reasignadas que se sienten excluidas por su propio colectivo.

Más cerca del feminismo que de LGTBIQ+
“La letra T es un gran paraguas bajo el que ha cabido todo. Pero somos muchos las personas transexuales que no nos sentimos representadas por la gente que lo está liderando. Especialmente las mujeres reasignadas, que no estamos de acuerdo con la forma en la que se está llevando la cuestión de la transexualidad, ni social ni políticamente, ni en el ámbito sanitario. Hay ciertas personas en el colectivo, con poder de incidir hasta en política, y llevan un discurso con el que no estamos de acuerdo. Por eso nos queremos ir de la T”.

Ahora Marta, junto a un nutrido grupo de personas en su misma situación, se largan. Está sentando las bases para establecer una asociación de mujeres reasignadas, que es el nombre con el que se sienten más comodas. “De momento somos 35, aunque todavía no estamos constituidas como asociación. Pero esperamos que otras mujeres reasignadas se nos sigan uniendo y dejemos el colectivo LGTBI. Nosotras somos mujeres, feministas, abolicionistas y contrarias a los vientres de alquiler, que es algo absolutamente promovido y buscado por el lobby”.

Parece, a priori, que desde este grupo se acercan más a determinados discursos feministas radicales que excluyen a las transexuales del movimiento feminista, que a los propios transexuales. Marta se explica, precisamente unos días después de que el Partido Feminista (PFE) de Lidia Falcón haya sido expulsado de Izquierda Unida precisamente por discrepancias en cuestiones de identidad de género y de orientación sexual, así como por su rechazo a que los transexuales formen parte del feminismo.

La contradicción de Lidia Falcón
Lidia Falcón es el emblema de esta batalla. Ya en 2017 escribió un artículo titulado “Las últimas perversiones del feminismo”, en el que fijaba bien el posicionamiento de su formación respecto a los transexuales: “¿Ustedes saben lo que son las TERF? No se sientan ignorantes, yo tampoco lo sabía hasta hace dos días. TERF, acrónimo de 'trans exclusionary radical feminist', resulta que somos nosotras. Sí, las feministas de siempre, las que reclamamos desde hace 200 años libertad, igualdad, solidaridad. Ese término se lo han inventado un grupo de transexuales, apoyadas al parecer por otro grupo de LGTB, que siguiendo la teoría queer ─aquella que dice que no nacemos con una pretedeterminación de sexo sino que a lo largo de la vida escogemos variablemente el que queremos─ han decidido que ni el sexo, ni la edad, pueden ser definitorios”, resumía en Público.

Para avivar la polémica, Falcón comparaba en ese texto a los transexuales con pederastas: “Una foto de un señor con unos bigotazos negros lleva la leyenda: "Soy una niña de cinco años". Tal es la transformación que ha escogido. Y, en consecuencia, se ha sentido con derecho a acosar sexualmente a un niño de seis. Porque él se siente niña pequeña, y en consecuencia no es un pedófilo ni un pederasta sino un transgender, y por ello tiene derecho a violar niños. Y quienes nos opongamos a semejantes desquiciadas fantasías, somos TERF, homofóbicas, transfóbicas y perseguidoras de la libre elección de sexualidad y de edad”.

Falcón no solamente no ha variado su posicionamiento desde entonces. Incluso lo ha radicalizado, definiendo a los trans como “hombres con barba” y pronosticando que la normalización de la transexualidad entre los niños puede llevar a algunos incluso a practicarse castraciones. Este discurso es el que ha acabado con la ruptura del Partido Feminista con Izquierda Unida, que las ha expulsado.

Las reasignadas, dentro de esta situación que para ellas es una paradoja, no dudan en posicionarse más cerca de las feministas que del colectivo tran (a pesar de ser transexuales). No obstante quieren dejar claro que “no estamos exigiendo que todos los transexuales se operen. Hay muchas de nuestras hermanas que no se van a operar. Por miedo a la cirugía, por principios o por lo que sea. Pero lo que sí que te puedo decir es que, aunque en ambas partes hemos visto mucho desconocimiento, estamos más cerca de las feministas que del lobby trans”.

El lobby transexual
Marta recurre constantemente al término ‘lobby’ para definir al conjunto de personas que conforman la cabeza visible del colectivo transexual. Y se explica: “Teniendo en cuenta que un lobby es un grupo de presión formado por personas con capacidad de decidir cosas a nivel político en nombre de otras, pues sí, hay un lobby trans. Ciertos personajes han tomado una iniciativa y han decidio por nosotras. Están en reuniones donde no hay una persona reasignada para decidir ciertos asuntos. Por ejemplo: sabemos que se han hecho mesas redondas sobre tratamientos trans y han invitado a personas que están en contra de las cirugias. ¿Qué hacen ahí? Es gente que no sabe realmente nada de nuestro calvario. Pues esto es el lobby”.

“Son personas relevantes, que están repercutiendo a nivel político. Ciertas personas con un ideal concreto, sin contar con los problemas y las desigualdades que hay bajo ese paraguas, están asistiendo a actos sociales, dando su opinión sin tenernos en cuenta, sin respetarnos y haciéndolo por sus propios intereses. Y fíjate que no te hablo del lobby gay. Eso que llaman lobby gay está por otras cosas. Está más preocupado por montar el Pride que por nosotras. Te buscan para completar ese conjunto de letras. Es una especie de cuota. Yo te hablo de un lobby trans, directamente”.

“Yo soy binaria. No es que hoy me considero mujer y dentro de un ratito hombre. O incluso gente que no se identifica como nada. Soy mujer y estoy muy orgullosa. La ola, lo que pega, es ‘lo trans’. Lo de decir que vives en tu cuerpo, que no está equivocado. Pero hay un abismo con nosotras, con las hormonas, con la cirugía, con el calvario que pasamos. Y resulta que nos estamos encontrando más transfobia desde las que no están operadas hacia nosotras, que desde nosotras hacia ellas”, concluye Marta.

“No a lo queer”
Sea como fuere, ellas ya no están dentro. Las mujeres reasignadas rompen con su pasado y con la letra T del colectivo, pero “no lo hacemos para crear nuestro propio lobby. No queremos una letra R en el puzzle de letras que ya son LGTBIQ, etc, etc. Nosotras somos mujeres, reasignadas, feministas y abolicionistas. Yo, por ejemplo, también soy contraria a la gestación subrogada” subraya Marta, la presidenta del grupo. Sus fuerzas ahora se están centrando en oponerse a la futura ‘Ley Trans’, una ley de 2018 que todavía no está en vigor y que sustituirá a la vigente, que data de 2007. “Es una ley que compra toda la teoría queer, en la que en ningún caso creemos”.

Marta se explica: “La teoría queer nos dice que todo es un constructo social, que no hay hombres ni mujeres y que cada cual se puede sentir como quiera. Eso le pega una patada a la ciencia y a la biología. Lo enfoca todo desde la sociología, cuando este es un asunto a abordar desde la antropología. No puede ser todo un constructo social. No es que yo me sienta mujer y dentro de un rato me sienta hombre o que mi género vaya fluyendo. No, mira. Yo soy mujer y estoy muy orgullosa de ello”, señala Marta.

Pero según consideran en el Grupo de Mujeres Reasignadas, “la teoría queer se recoge en la próxima ley que se va a aprobar, en la que cualquier podrá cambiar su identidad según se sienta hombre o mujer. Habla de “libre determinación”. No pide certificados médicos, endocrinos y psicológicos. Nosotras no estamos de acuerdo. Somos conscientes del calvario que supone el tránsito y exigimos unos mínimos. No te estoy diciendo que una mujer transexual que todavía no se haya hecho la cirugía no pueda entrar al lavabo de mujeres. Yo iba al lavabo de mujeres. No tienes que estar sometida a la cirugía. Pero esa persona sí que tendrá que pasar un tránsito y tendrá que someterse al tratamiento hormonal. Que llegue luego o no a la cirugía es otra cuestión. Pero lo que no puede ser de ninguna e las maneras es que alguien decida que ahora es hombre y luego mujer y vaya cambiando, no puede valer esa libre disposición de la que habla la ley trans. El punto 4 del artículo 7, donde pone que no hace falta pasar por un control médico. Porque hay casos con los que tenemos que tener cuidado”, advierte. Y pone un ejemplo.

“Hemos sabido estos días del caso de un hombre que trabajaba como drag queen en Gran Bretaña. Lo metieron preso y dijo que él no se sentía hombre, así que ingresó en una cárcel de mujeres y allí violó a algunas internas. ¿Es un caso aislado? Sí, seguro. Pero insisto en que a estos extremos se puede llegar con esta cuestión de la libre determinación, de decidir que la identidad de género de cada persona es la que en ese momento quiera cada individuo. Con eso es con lo que no estamos de acuerdo”.

Es precisamente en esa parte de la Ley Trans, en el artículo 7.4 donde encuentran las reasignadas sus puntos en común con el discurso de Lidia Falcón: “Ella ha resucitado un malestar que hay en muchas personas, porque la Ley Trans no se ha hecho con coherencia. Es en la cuestión de la libre disposición de la identidad de género en la que no estamos de acuerdo con esta ley y sí con Falcón. No puede limitarse a lo que siente cada persona. Es algo mucho más serio y complicado; se necesita un control y un acompañamiento médico”.

No obstante, chocan con ella y su partido en otros puntos, “como los relativos a los niños y niñas trans. Es muy crítica con la cuestión de administrar los bloqueantes a los peques. Pero es una problemática que hay que vivir muy de cerca. Hay que conocer a esas familias y al pequeño. Es difícil entender para la sociedad que alguien con 2 o 3 años no se sienta identificado con el sexo que tiene. Pero yo aquí le doy un voto al sistema médico, porque los hospitales se están poniendo mucho las pilas en este asunto. Los peques llegan a su tránsito bastante bien atendidos y con una visitas previas al psicólogo y al psiquiatra que reafirman su identidad”.

¿Transexual y TERF?
El grupo va avanzado a pequeños pasos y en breve se constituirán en asociación. “La junta está constituida y estamos elaborando los estatutos. Cuando la registremos será de ámbito estatal”, explica, aunque ya tienen cuenta en Twitter y un canal en Telegram. Van estableciendo las primeras reuniones con la administración catalana, que es la región donde ha surgido este grupo.

Pero, sobre todo, son conscientes de que van a tener enemigos y enemigas por doquier: “Por un lado hay feministas muy radicales, las TERF, que no nos quieren, porque para ellas, si no naciste siendo mujer, hagas lo que hagas, nunca serás mujer. Por el otro, hay transgénero que nos odian porque hemos hecho todo el tránsito y ahora somos mujeres plenas. Hay mucha gente que no nos traga y ahora menos. Sabemos que no va a ser fácil, pero lo asumimos”.

Se puede acabar dando la paradoja de que a Marta Reina, que es transexual, desde dentro del colectivo LGTBIQ+ la acaben llamando terf. Es decir, que ahora que es mujer, reniegue de los trans. Marta se ríe ante esa posibilidad y no lo descarta. Pero ya tiene claro cuál es su bando: “Somos mujeres, binarias y feministas. Y lo que puedo asegurarte es que estaremos en la manifestación del 8-M con nuestras hermanas feministas, codo con codo, en la zona no mixta. En la zona de mujeres, claro. Lo que somos”.
Nota de IGLU: Por mucho que lo quieran negar, para Lidia Falcón y sus acólitas, nunca podrán ser 'mujeres', ni 'reasignadas' ni pollas; están condenadas a ser 'hombres castrados' o 'hombres sin rabo'. No tienen más que escucharla o leerla.

miércoles, 17 de abril de 2019

#hemeroteca #transexualidad | Extremadura: El SES tendrá una unidad para asistir a las personas transexuales

Imagen: El Periódico Extremadura / Manifestación LGTBI en Cáceres
El SES tendrá una unidad para asistir a las personas transexuales.
Se establecerá un itinerario único con profesionales formados en la materia. Ya no será necesario acreditar, como primer paso, un certificado psiquiátrico-
R. Entonado / R. Sánchez | El Periódico Extremadura, 2019-04-17
https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/ses-tendra-unidad-asistir-personas-transexuales_1157591.html

Una de las claves es que la persona que quiera iniciar cualquier tratamiento (hormonal, cirugía...) ya no tendrá que presentar, como primer paso, un certificado de un psicólogo o un psiquiatra que confirme que «está en su sano juicio al sentirse hombre o mujer». Era una de las principales reivindicaciones: «A mí nadie me pregunta o me cuestiona que por qué me siento hombre», ejemplifica Hugo Alonso, de la Fundación Triángulo. También se va a blindar la atención sanitaria a los menores de edad, «para que puedan acceder a un tratamiento inhibidor durante la pubertad para frenar un desarrollo sexual que no quieren». Otras de las ventajas es que habrá, por fin, un itinerario concreto para seguir todos los casos, «y no dependerá del médico que te toque, de su preparación o su sensibilidad».

Son los principales avances que existirán en Extremadura gracias al nuevo Procoloco de atención sociosanitaria a las personas transexuales, que recibió ayer luz verde en el Consejo de Gobierno de la Junta. Significa que el SES (Servicio Extremeño de Salud) tendrá una unidad funcional específica para asistir en este tipo de casos. «Pero no se trata de una unidad física como por ejemplo la de trasplantes. Es emplear los recursos que ya existen, los profesionales sanitarios que ya están formados en la materia, para que sean ellos los que reciban siempre, y aplicando los mismos pasos (de ahí el protocolo), a las personas transexuales», explica Alonso.

De esta unidad formarán parte sanitarios de la endocrinología, la cirugía plástica, el trabajo social y la salud mental (en caso de que sea necesario). «Al tener un carácter funcional, el personal se podrá encontrar en emplazamientos físicos diferentes», explican desde la consejería de Sanidad y Políticas Sociales.

Básicamente, se trata de la despatologización completa de la transexualidad en Extremadura. ¿Qué significa? Que dejan de considerarse enfermas mentales a estas personas. Por completo. La transexualidad es una condición natural con la que se nace, que se va formando durante la gestación del feto y que implica que el sexo neurobiológico es distinto al gonadal.

Desde Sanidad y Políticas Sociales añaden: «El abordaje de la transexualidad debe ser individualizado ya que estas personas realizan manifestaciones de su identidad de género en diversas formas y con necesidades distintas, sin que exista un itinerario único. Pero a pesar de esto, este protocolo pretende reducir la variabilidad clínica, facilitando la tarea a los profesionales».

La cirugía
Dentro del tratamiento quirúrgico (que se indicará siempre a partir de los 18 años) están: las cirugías de masculinización (histerectomía más doble anexectomía, y mastectomía) y las cirugías de feminización (orquiectomía bilateral, mamoplastia de aumento y cirugía de feminización de la voz).

Las cirugías genitales o de reasignación de sexo se derivan actualmente al hospital Carlos Haya de Málaga. «En un futuro próximo, el equipo de Cirugía Plástica de Cáceres pretende comenzar formación al respecto», aseguran desde la consejería de Sanidad y Políticas Sociales.

Agregan que, en los últimos años, se han llevado a cabo seis derivaciones desde Extremadura a este centro sanitario andaluz de referencia.

Este nuevo avance es un cumplimiento más de la Ley de igualdad de lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales y de políticas públicas contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género. La normativa fue aprobada en 2015 por el Ejecutivo extremeño y se convirtió en pionera a nivel nacional.

lunes, 11 de marzo de 2019

#hemeroteca #transexualidad | Chile: Hasta cuatro años deben esperar personas trans por operación de reasignación de sexo

Imagen: La Tercera
Hasta cuatro años deben esperar personas trans por operación de reasignación de sexo.
Paulina Sepúlveda / Cecilia Yáñez | Qué pasa, La Tercera, 2019-03-11
https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/cuatro-anos-deben-esperar-personas-trans-operacion-reasignacion-sexo/518357/

Estudio indica que a nivel nacional no existe una política pública que aborde este tema, sino más bien voluntades individuales de equipos médicos. Dentro de los mismos profesionales de la salud se cuestiona aún si corresponde a una necesidad estética o a un tema de derechos. Una temática que la Ley de Identidad de Género dejó fuera.

En 2018 la discusión de la Ley de Identidad de Género (LIG) puso en la agenda pública la temática trans como nunca antes en Chile. La discriminación y dificultades que vivía ese grupo de la población fue una realidad percibida por más personas.

Finalmente luego de cinco años de proceso legislativo y discusión, se aprobó la ley. Y con ella se aseguró el cambio de nombre y sexo registral. Es decir, el reconocimiento social es ya un derecho en Chile.

¿Pero qué ocurre con la salud? La realidad muestra que es un área pendiente. Los hospitales en Chile no cuentan con asignación presupuestaria para las operaciones que las personas trans necesitan. Y quienes busca realizarse una genitoplastía feminizante o masculinizante (nombre de la intervención), como mínimo podrían esperar dos años, y en algunos casos hasta cuatro años.

Así lo revela el estudio ‘Acción pública y diversidad sexual en Chile: construcciones sociales en democracia’ (1990-2016), de la investigadora Caterine Galaz, investigadora de la U. de Chile y directora del Fondecyt de Diversidad Sexual. El estudio consideró 70 entrevistas en profundidad a personas trans en las ciudades de Copiapó, Valparaíso, Santiago y Concepción, y revela que entre las personas el último de la lista de espera tiene fecha para el año 2023.

El trabajo, que contempla diferentes aspectos, en el ámbito de la salud señala que solo seis hospitales en el país realizan la cirugía y dan una atención integral. La lista incluye al Hospital Dr. Leonardo Guzmán de Antofagasta, el Hospital de La Serena, el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, el Hospital Las Higüeras de Talcahuano, el Hospital Base San José de Osorno y el Hospital Sótero del Río de Santiago.

En el sistema público, existen muy pocos especialistas a nivel nacional que realicen estas prestaciones, señala Constanza Valdés, asesora en diversidad sexual y de género. Como consecuencia, dice, muchas personas deban trasladarse de una localidad a otra. “Quedan en listas de espera de mucho tiempo para acceder a la operación quirúrgica que solicitan. Aquí existe una clara negligencia y omisión por parte del Ministerio de Salud de actualizar las políticas públicas en relación con la salud de las personas trans”, destaca Valdés.

Distinto es lo que ocurre con las hormonas, en que el acceso es más expedito. “Pero Fonasa ni siquiera tiene codificación, lo que responde a que no exista una política pública. Y en la ley se excluyó todo el tema de salud. Al menos incluyó el nombre social que también es un tema importante aunque en algunos centros médicos no se respeta”, sostiene Galaz.

Ausencia de política pública
salud p
En el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso las operaciones de genitoplastia feminizante o masculinizante, se realizan hace muchos más años, aclara Galaz. “Sin embargo, a nivel nacional no existe una política pública, que aborde este tema, sino más bien voluntades individuales de equipos médicos”.

La investigación determina que no hay un centro de referencia en Santiago. Y si bien en el Hospital Sotero del Río, atienden a personas trans, es algo que no deberían a menos que sean de la zona sur, indica Galaz. “Pero los atienden porque está la necesidad, actualmente existen más bien voluntades de ciertos profesionales los que han levantado la temática”.

José Luis Contreras, jefe de Centro de Responsabilidad Ambulatoria del Hospital Sotero del Río, indica que han ido realizando un trabajo a “pulso y al margen de las políticas públicas, con profesionales que han ido sensibilizando sobre las necesidades de esos pacientes a los otros funcionarios del hospital”. Así, formaron un programa que hoy atiende a 280 personas en total: 25 jóvenes entre 15 y 18 años, seis menores entre 10 y 15 años. El promedio de edad es de 23 años y el paciente más adulto tiene 53.

Actualmente Fonasa tiene aranceladas 65 prestaciones de salud que permiten dar resolución a las necesidades de la población trans, indica Contreras. Ellas están definidas en los Aranceles de la Modalidad Libre Elección e Institucional (procedimientos, exámenes, cirugías, etc.), correspondientes aproximadamente a un 85% de la cobertura necesaria. De ellas, se excluyen los insumos y los fármacos asociados. “En su mayoría corresponden a exámenes o consultas, siendo sólo un tercio de ellas relacionadas con intervenciones quirúrgicas”, aclara.

Y es una realidad que no todos los pacientes son de las comunas a las que atienden, dice Contreras, “pero no podemos negar la atención a personas que viven en otras comunas”. Ya presentaron su experiencia al Ministerio de Salud, dice, y han tenido varias conversaciones. “El paradigma dice que los hospitales atienden a las personas enfermas, pero nosotros decimos que también podemos contribuir a que la gente sea más feliz. Podemos ayudar a que las personas trans no se suiciden cuando sean adolescentes. Eso también es salud pública”, resalta.

El Hospital Carlos Van Buren es pionero en el tema, realizando cirugías desde 1976. En 2015 creó un Policlínico de la Diversidad compuesto por la ginecóloga Nataly Cabellos, la psicóloga Patricia Casanova y el urólogo Guillermo MacMillan, quien ha operado a unas 300 personas trans.

El programa tiene un promedio de 80 ingresos de pacientes nuevos al año. En la actualidad hay 300 usuarios y usuarias ingresados. La paciente más joven en ingresar tenía cinco años y la mayor 66 años, indican en el Hospital Carlos Van Buren. La gran mayoría de la población es adolescente y adulto joven (más del 50%, teniendo entre 15 y 30 años de edad). El urólogo Guillermo MacMillan, sin embargo aclara, que nunca opera a menores de 18 años.

El tiempo de espera histórico en el Hospital Carlos Van Buren, señalan es de tres años. Pero con el compromiso presidencial de reducir las listas de espera quirúrgicas a no más de dos años, explican, los pacientes no debieran esperar más de dos años.

Gracias al policlínico los pacientes son vistos integralmente, y reciben tratamiento quirúrgico y médico adecuado, destaca Mauricio Cancino Quezada, Director (S) Hospital Carlos Van Buren. “Es un gran avance, complementa y mejora el trabajo que por años hizo, con un gran esfuerzo personal y muy solitario, el doctor Guillermo Mac Millan, quien hoy es un referente nacional y latinoamericano en esta especialidad, que por lo mismo nos enorgullece la gran cantidad de reconocimientos que ha recibido de la sociedad médica y de la sociedad civil”.

Un derecho
La falta de recursos es evidente, sostienen en las distintas instituciones. Demanda que el Estado reconoce, dice el subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo. “No vamos a la velocidad que uno quiere, pero hemos ido progresando en la atención de salud a personas trans. La circular 34 de 2011 y la 21 de 2012, han ayudado, pero falta todavía”, admite.

El objetivo, dice Castillo, es contar con cuatro hospitales capaces de resolver la atención de estos usuarios, especialmente respecto de cirugías y atención médica compleja que puedan necesitar.

La apuesta es contar con centros especializados en el Hospital Las Higueras de Talcahuano, en el Sótero del Río, el Hospital Van Buren y el Hospital de La Serena, que puedan dar atención quirúrgica.

Hoy no hay reconocimiento de prestaciones individuales para personas trans. Castillo señala que ante eso, se han homologado a otras prestaciones vigentes en Fonasa, como algunas cirugías. “No son prestaciones frecuentes, son muy específicas y complejas. Esperamos que durante este año las podamos crear, pero mientras tanto y para no hacer esperar más a los usuarios, se homologan. Sí podemos decir que estamos atendiendo a cada vez más personas y están siendo respetados”, asegura.

Al no existir una política pública específica, que la ley tampoco consideró, acota Galaz, todo lo referente a la salud de la población trans se asumen según voluntad de los hospitales. “Son guiados generalmente por la visión de quien está a la cabeza que privilegia la idea de derecho. Pero aún hay mucha resistencia en el sentido que hay profesionales que cuestionan que sea una necesidad de ámbito medico de salud pública, lo consideran como algo estético. Por eso se requiere la sensibilización interna de entender que no es solo estético, sino de derecho de salud”.