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sábado, 20 de mayo de 2023

#hemeroteca #gais #transgresion | Nazario: “Soy un superviviente del sida, del alcoholismo, del tabaquismo… y no tengo ningún complejo de culpa”

Nazario Luque //
Nazario: “Soy un superviviente del sida, del alcoholismo, del tabaquismo… y no tengo ningún complejo de culpa”

El dibujante presenta una exposición en la galería Bombon Projects dedicada a Anarcoma, el transgresor personaje con el que alcanzó la popularidad en la revista ‘El Víbora’ en los años ochenta
Ianko López | ICON, El País, 2023-05-20
https://elpais.com/icon/2023-05-20/nazario-soy-un-superviviente-del-sida-del-alcoholismo-del-tabaquismo-y-no-tengo-ningun-complejo-de-culpa.html 

Hace 45 años se publicaba la primera entrega del cómic 'Anarcoma', las aventuras de una detective transexual en los bajos fondos de Barcelona, salpimentadas de sexo explícito, que pronto pasaron de la estricta marginalidad a los expositores de los kioscos. La Transición española era quizá el momento propicio para este tipo de movimientos. Su autor, Nazario Luque (Castilleja del Campo, Sevilla, 79 años), bajo la firma Nazario, llevaba desde principios de la década de los setenta publicando sus rompedoras historias dibujadas, a menudo protagonizadas por hombretones cargados de testosterona y ligeros de bragueta. Pero fue gracias a la llegada de Anarcoma a las páginas centrales de la revista ‘El Víbora’ cuando alcanzaría la difusión que su obra merecía. Después pasó a temas en teoría más elevados, inspirados en la ópera y la literatura, y también a exponer sus pinturas en galerías convencionales, porque se había cansado de dibujar penes, según sus palabras. Y, sin embargo, la alta cultura y la cultura popular siempre acaban confluyendo: la galería de arte Bombon Projects, una de las más prestigiosas de Barcelona, dedica su actual exposición, ‘Anarcoma, tú y yo’ (hasta el 17 de junio) al personaje más popular de Nazario, lo que supone un justo homenaje con ocasión del aniversario.

¿Cómo se le ocurrió la idea de Anarcoma?
Yo quería hacer una historia para una serie estilo ‘continuará’ y publicar al final un álbum recopilando todas esas entregas, y para eso hacía falta un personaje potente. Y pensé que un detective sería lo adecuado. Lo que pasa es que un detective hombre me resultaba demasiado ‘déjà vu’, con Bogart y tal, y en mujer ya estaban Barbarella o Modesty Blaise. También quería retratar el ambiente homosexual de Barcelona, pero pensé que si el personaje fuera un homosexual sería lo mismo que un hombre, solo que acostándose con otros hombres. Hacerlo transexual daba más juego, y de paso podía retratar el ambiente de los locales de transformistas.

¿Se inspiró en alguien en particular?
Muchas amigas travestis me preguntaban: “¿Te has inspirado en mí?”. Pero yo me había inspirado en todas, con esos pechos hormonados y una polla grande, y la llamé ‘Anarcoma’ como mezcla de anarquista y carcoma. Empecé publicándola en la revista ‘Rampa’, una publicación de destape típica de esa época, que solo duró 4 números. Entonces, el director de ‘El Víbora’ pensó que estaría muy bien como página central en colores para su revista. Y fue un bombazo.

¿A qué atribuye ese éxito?
No era solo yo, sino todo los artistas que empezamos con el rollo ‘underground’: [Javier] Mariscal, [Francesc] Capdevila ‘Max’, [Antonio] Pamies, [Miguel] Farriol... 'El Víbora' llegó a vender 30.000 ejemplares en sus mejores momentos. Era una revista heterosexual, o para todos, porque yo me negué a participar en revistas solo homosexuales.

¿Por qué?
Porque eran una especie de gueto. Esta llegaba a todo el mundo. Muchos amigos me dijeron: “Recibir en mi pueblo la revista cuando estaba en el armario era una liberación”.

En aquel momento no se hablaba del personaje como trans, sino como travesti. ¿Cómo ha visto la evolución del movimiento trans en este tiempo?
Para los transexuales entonces el paso era más complicado y arriesgado, porque las siliconas fallaban o la operación no siempre funcionaba bien, y te quedabas a medio camino entre una cosa y otra. Yo tenía amigas a las que les había fallado y estaban arrepentidas. No era fácil la elección, pero había quien se arriesgaba. En ‘Anarcoma’ incluí también el personaje del robot, fabricado como supermacho, que empieza a sentirse mujer, a travestirse y hormonarse y actuar como mujer. Esto era llevar las cosas a un límite... no sé si estrambótico, pero sí rizar el rizo de la normalidad, dentro de la normalidad que ellas pudieran tener.

¿Qué le parece el feminismo transexcluyente?
Estar contra todo no es nada positivo, no me hace ninguna gracia. Me suena a cuando los maricones [sic] no dejaban entrar a mujeres en sus bares. Algo así, de intransigencia, es lo que sienten estas personas que no admiten la realidad que hay.

En sus historias siempre sacaba unos arquetipos masculinos muy distintos de los hombres musculadísimos y perfectos. Los suyos eran robustos, peludos y calvos. ¿Se debía a un fetiche erótico personal?
Es que no me gustan los chicos jóvenes, no me atraen. Mis novios suelen tener mínimo 30 o 34 años y responden a ese prototipo que dices. No digo Alejandro, mi marido, que tenía una polla fantástica. pero no era así. Pero mis novios sí, me gustaban con barriguita y tal. Alejandro y yo formábamos una pareja abierta, y los novios que nos ligábamos cada uno los conocíamos con 30 años y al cabo del tiempo tenían 50. En cuanto te das cuenta, son mayores. No tienen mis 80, pero sí los sesenta y tantos. A uno al que conoció Alejandro hace 15 años le dio un ictus un día después de follar y lo ingresamos en el hospital. Y así sigue.

¿Cree que la pareja abierta es una opción mejor?
La pareja homosexual muchas veces es un remedo de esa pareja heterosexual. Tengo un vecino que en casa con su marido jamás va a meter un novio. Su normalidad es la suya y la mía es la mía, pero la de él a mí no me gusta, me parece una hipocresía. Yo me acuerdo de cuando al principio Alejandro me era infiel, y ahora la palabra “infiel” me resulta tan tonta como “marido” o como “viudo”.

¿Cómo lleva usted la viudedad?
Alejandro y yo nos casamos ‘in articulo mortis’ cinco días antes de morir él, y pasé de marido a viudo. Y veo los papeles y leo “viudo” y me parece que no tiene ningún significado. Con el matrimonio como lo conciben la iglesia y la sociedad nunca he estado de acuerdo. Cuando se aprobó pareja de hecho fuimos enseguida a registrarnos, pero después, cuando se podía uno casar, fuimos reticentes porque nos recordaba a el sacramento de la Iglesia. Pero hay muchos otros homosexuales a los que les gustaría hasta ir vestidos de novias, con toda esa parafernalia heterosexual.

¿Es usted más partidario de la disidencia que de la asimilación?
De joven tenía la falsa ilusión de considerar la homosexualidad como algo revolucionario. Pensaba que el homosexual debía ser de izquierdas y solidario, y otras cosas que me gustaban. Y luego me di cuenta de que no, que hay homosexuales burgueses, que no se preocupan del que tienen al lado. Los hay hasta de extrema derecha.

¿Se considera un activista?
Yo me enfado cuando me retratan como un cliché de homosexual activista por mis cómics. Activismo es, como también he hecho, acudir a manifestaciones en apoyo de los saharauis, o dar clases de español a inmigrantes, o participar en la lucha contra un macrovertedero que querían poner en mi pueblo, o retirarme de una exposición que hizo el ministerio de Cultura durante la guerra de Irak. Son otro tipo de implicaciones, no solo las del tema homosexual. Y luego sí, he participado en apoyo a los seropositivos o la campaña por el condón. Pero el primer dibujo que me publicaron en mi vida, en cuanto vine a Barcelona, fue por un cura de aquellos llamados obreros, que me preguntó si le podría hacer un panfleto y le dije que sí. Y yo pensé que un panfleto sería más atractivo para la gente si llevaba dibujos que con un texto duro, así que así lo hice, y ese fue mi primer dibujo publicado.

En cierto momento su obra cambió de rumbo y pasó a referentes de la llamada alta cultura, al parecer porque se había cansado “de dibujar pollas”. ¿Las pollas son incompatibles con la alta cultura?
Había veces que de verdad me cansaba de pintar pollas. Mucha gente me identificaba con ‘Anarcoma’ cuando yo hice muchas otras cosas. Lo que me gusta es contar historias, y como se me daba bien dibujar, lo he hecho con cómics. Pero también me gustan la ópera y el teatro. En ‘Salomé’ y ‘Turandot’ seguía estando el sexo, solo que de manera más sutil. Igual que cuando pinto mis cuadros. Nunca pierdo de vista el sexo porque me apasiona. Siempre sostengo que soy adicto al sexo como otro lo será a lo que sea. Me gusta practicar sexo a cualquier hora, y no siempre con hombres fantásticos, pero eso no se lo digas a nadie.

Cuenta usted que en la primera manifestación del orgullo gay en Barcelona se relegó a su amigo Ocaña por presentarse vestido de mujer, porque se quería mostrar la imagen de “un maricón macho, no afeminado”. ¿Hemos mejorado en eso?
No solo lo habían relegado a Ocaña, sino a travestis y afeminados en general, para dar la imagen de que el homosexual es “normal”, tan macho como cualquier macho. Y hubo protestas de los colectivos de travestis y homosexuales, como las hubo en Francia, donde ocurrió lo mismo. Nosotros luchábamos contra los que nos querían discriminar, pero resulta que discriminábamos a las mariquitas por no ser machos. Menos mal que hubo una revisión de esto.

La manifestación fue prohibida durante un tiempo, pero hoy se ha convertido en una gran oportunidad de mercado.
No me he perdido ninguna manifestación desde la primera. Está la manifestación y luego está la cabalgata, con los maricones vestidos de cuero y las travestis como si fuera el carnaval de Tenerife, que como espectáculo me puede resultar divertido, pero como militante prefiero ir a la de siempre. Pero no tengo nada contra los que quieran manifestarse divirtiéndose.

¿Qué opina sobre quienes dicen que había más libertad antes que ahora?
Depende de para qué cosa hoy hay mucha más libertad, claro. Recién llegado a Barcelona, me echaron del cine Arnau cuando el acomodador me pilló con otro en el váter. Y en Londres, en los urinarios de Piccadilly, me vino un tipo por detrás que resulta que era policía y me llevó a comisaría. Había falta de libertad en todas partes. Hoy coges el móvil y al maricón más cercano le mandas fotos o te vas a Montjuïc a estar con el culo al aire.

Antes citaba su apoyo a los seropositivos. ¿Se considera un superviviente de la crisis del sida, incluida la culpabilidad, que es típica de los supervivientes?
Superviviente me considero, por supuesto. No ya por el sida sino por todo. Llegar a los 70 es supervivencia. Al sida, al alcoholismo, al tabaquismo… he pasado muchas pruebas para llegar a esta edad. Ahora bien, no tengo ningún complejo de culpa.

Usted vive en plena Plaza Real de Barcelona, que ejemplifica muy bien el progreso de la turistificación en la ciudad. ¿Cómo vive usted este fenómeno?
Ahora mismo he salido de mi casa y he tenido que esperar que pasaran delante de mí 40 o 50 personas de la cuarta edad, más que de la tercera, que yo me preguntaba qué hacían aquí con lo a gusto que estarían en su casa o en la playa tomando el sol. Pero no, los llevan de un lado para otro viendo cosas que no sé si les resultarán interesantes. No comprendo esta histeria por hacer turismo hasta la muerte. Han comido el coco a todo el mundo de una forma tan fuerte que están con ansiedad por ver cosas que no les interesan en absoluto. Una persona a la que nunca le ha interesado el arte me parece una tontería que vaya a un museo solo para hacerse selfis.

Usted decidió abandonar Sevilla, donde vivía y ejercía como profesor, para trasladarse a Barcelona, de donde ya no se fue. ¿Por qué?
Por el cosmopolitismo de la ciudad. Para los jipis era lugar de paso a Formentera o Ibiza. Cuando por primera vez vi un jipi de pelo largo fumando porros me dio sensación de libertad. Además, las revistas se editaban en Barcelona, y aquí había gente de todos los sitios. No solo vine yo: Ocaña vino de Sevilla, y Mariscal de Valencia, y Ceesepe, Hortelano y Ouka Leele de Madrid. Había una amalgama de gente de fuera que vinimos buscando esta especie de libertad que se respiraba.

¿En qué trabaja ahora?
Estoy con muchas historias, muy ocupado entre las exposiciones, y las colaboraciones, y mi amigo el del ictus. Pero quiero seguir escribiendo, pero también disfruto de otras cosas.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

#hemeroteca #gais #contracultura | Nazario: "Espero que algún día se reconozca a la contracultura de los setenta la importancia que tuvo"

Público / Nazario //

Nazario: "Espero que algún día se reconozca a la contracultura de los setenta la importancia que tuvo".

Hablamos con el artista de contracultura, de cultura gay y de la evolución de la ciudad Barcelona. No hablamos de la serie de televisión sobre Anarcoma (la cláusula de confidencialidad nos lo impide).
Ángel Ferrero | Público, 2021-11-03
https://www.publico.es/culturas/nazario-espero-dia-reconozca-contracultura-setenta-importancia-tuvo.html 

Pocas presentaciones necesita a estas alturas Nazario (Sevilla, 1944), incluso para quien sólo esté remotamente familiarizado con el cómic ‘underground’ y la contracultura de los setenta. Nazario vuelve a ser noticia estos días por partida doble: en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAC) de Sevilla hay en marcha una retrospectiva sobre su obra y en Barcelona es uno de los protagonistas de una exposición en el Palau Robert sobre la contracultura en Catalunya.

P. Actualmente hay una retrospectiva sobre usted obra en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAC) de Sevilla y en la exposición en el Palau Robert de Barcelona, ‘L’underground i la contracultura a la Catalunya dels 70: un reconeixement’, figura en un lugar destacado. ¿Se considera un referente?
R. Yo no me considero un referente, me consideran un referente. La época de los setenta en Barcelona tuvieron una importancia que no se le ha reconocido. Espero que algún día se le reconozca. La exposición del Palau Robert es una especie de aperitivo, donde estoy como parte de una coral o un colectivo. La exposición de Sevilla es una retrospectiva, tengo un espacio enorme para mi obra, tanto de cómic como de pintura o fotografía, que es lo que estoy haciendo desde hace unos 15 años. Fotografías de la Plaza Real, fotografías de mis novios en la cama, fotos de espectáculos, de acontecimientos, de fiestas, de correfocs en la plaza... En otra sala hay más de 50 fotografías de desnudos de novios, amigos... La exposición del Palau Robert está muy bien porque es casi una exposición salida de la nada y el espacio es minúsculo. Le han sacado un partido enorme al espacio, con mucho éxito, porque la gente tiene curiosidad por ver esto de los setenta, ver qué es.

P. ¿Por qué dejó el cómic?
R. En un momento me puse a dibujar y noté que la vista que tenía, fantástica, que la comunicación entre el pincel, la plumilla y el papel, que era la misma cosa, era una especie de barrera. Tengo una especie de glaucoma, que me trato, una catarata en el ojo derecho que es complicada de operar porque tengo la retina envejecida... Todo esto hace que escribir en la pantalla del ordenador o hacer fotos sea más fácil. La precisión que tenía para dibujar... Si no es con esa precisión no me apetece hacer nada.

P. He leído en una entrevista a Shangay que hay un proyecto en marcha para hacer una serie de televisión sobre Anarcoma. No sé si tiene alguna cláusula de confidencialidad, pero me interesó mucho…
R. ... medio hay una cláusula de confidencialidad. Pienso que a raíz de La Veneno, como tuvo tanto éxito, alguien se dijo que esto de Anarcoma podría estar bien.

P. Estos años se ha hablado mucho de la Ley Trans. En Anarcoma te adelantaste al hacer del protagonista un transexual.
R. Lo considero un acierto. Ten en cuenta que esto era al final de los setenta.

P. Por eso...
R. Comencé a publicar las historias de Anarcoma en una revista que se llamaba Rambla, que era una de aquellas revistas de la época de destape. Publicaba dos páginas en blanco y negro de las primeras historias de Anarcoma. Fue un acierto. Quería hacer una historia con continuidad. Lo disfruté mucho. Yo participaba, y me dibujo, yo y Ocaña, junto con Anarcoma. Me gusta mucho este juego de meter a los personajes dentro de mi vida. La seguí con cariño. La tercera parte la tenía terminada, se resolvían las tramas y todo esto. Pero me cansé de la historia. Un día descubro que tengo el guion. Lo pasé a texto y me lo publicó Laertes. Tiene un poco el problema que es un libro sobre cómic, pero es un libro, en las librerías no saben si colocarlo en un apartado o en el otro.

P. Vive en la Plaza Real, uno de los lugares más céntricos de toda Barcelona. ¿Cómo ha visto desde aquí todos los cambios que han ido ocurriendo en la ciudad desde los setenta, después de las Olimpíadas, después del Forum? Para llegar hasta aquí casi hemos tenido que abrirnos paso a codazos entre los turistas.
R. Pasa en todos lados. Para la inauguración de la exposición en Sevilla me invitaron a alojarme en un hotel que está justo al lado de la Catedral, que es un sitio insoportable. Les dije que no quería ese hotel. El hotel tiene terraza, piscina, se ve la Giralda... Esto a mí no me llama la atención, a los turistas sí. Sales a la calle y todo son restaurantes para turistas. La verdad es que estaba incómodo. Lo mismo pasa si vas a Córdoba o a cualquier otra ciudad. Los centros han perdido carácter. Todo son tiendas de souvenirs. Tienes que huir un poco de lo que es el centro.

P. Además de la ciudad, también ha cambiado mucho la situación política...
R. Partidario de Yolanda Díaz, por supuesto.

P. ... tenemos a un partido de ultraderecha como tercera fuerza y un aumento de agresiones homófobas, algo que no pasaba desde hacía años.
R. Pero eso de la homofobia... En el fondo el problema es mucho mayor. Donde ven una grieta para meter cizaña, se meten. Y eso estando en minoría. Si se meten con el PP a gobernar, porque hoy Ciudadanos no cuenta...

P. Algo que he hablado en alguna ocasión con el artista y activista heretik radikal es cómo la cultura gay ha pasado de ser contracultura a estar más o menos normalizada, pero también se ha convertido en un nicho de mercado. ¿Qué opina del llamado 'capitalismo rosa'?
R. Bueno, los homosexuales, muchos de nosotros al menos, tenemos un poder adquisitivo que ya lo querrían para sí muchos, pero vamos, que no tiene comparación con el poder adquisitivo que pueden tener los heterosexuales... Que nosotros tengamos un poder adquisitivo, que formamos un lobby... todo eso es exagerado, casi es la forma de pensar de los antisemitas, como si fuéramos una elite. Lo que pasa es que está saliendo a la luz gente que antes estaba en el armario. Muchos jugadores de fútbol todavía no se atreven.

P. Yo diría que casi ninguno.
R. Pues eso. O cualquier tipo de deportista o personaje público... Los políticos igual sí porque piensan que vende. Todos quieren sacar un poco de tajada. Como lo del Premio Planeta y Carmen Mola. Mucha gente piensa que se han puesto el pseudónimo de mujer porque realmente es un atractivo comercial hoy en día. Debería ser algo totalmente normal. También no por ser homosexual vas a ser mejor. Hay muchos homosexuales que son fachas, que son de Vox.

P. Seguramente.
R. Seguramente no, que lo son. Yo hubo un tiempo en que consideraba ser homosexual revolucionario. Y no. Ser homosexual, descaradamente, y hacer una apología de la homosexualidad, o no una apología, sino una afirmación: puedo tener tantos derechos como pueda tener cualquier independientemente de lo que yo haga en la cama, porque en la cama toda la gente no funcionamos igual. Vete a saber lo que haces tú en la cama, siendo heterosexual, u otro homosexual. Las relaciones sexuales tienen tal variedad que dividirlo en homosexual y heterosexual ya casi me parece aberrante. Yo los dividiría más bien en sexuales y asexuales: personas interesadas en el sexo, ya sean heterosexuales, homosexuales o como quieras llamarlo, y asexuadas, gente que están medio castradas, bien mentalmente, bien por su condicionamiento religioso, social. Esto sí que es una verdadera división formal del sexo. Pero la otra me parece equivocada.

P. ¿Por qué cree que votan a Vox?
R. Deben tener sus razones. Ellos se deben preguntar por qué voto a Podemos, o otra gente vota socialista o independentista. Vox apoya la religiosidad, los toros, la cacería, la tradición... Y hay muchos homosexuales que son tradicionalistas, a los que les gustan las procesiones, las vírgenes, los santos, los ritos. Ahí es donde está ese nexo de unión entre algunos tipos de homosexuales y la derecha o Vox.

jueves, 29 de junio de 2017

#hemeroteca #comic #memoria | Regresa Anarcoma, el icono trans de la Barcelona canalla

Imagen: El Periódico / Nazario y sus amigas travestis
Regresa Anarcoma, el icono trans de la Barcelona canalla.
Nazario celebra los 40 años de un mito del cómic 'underground' con el que retrató la bohemia sórdida de sexo, drogas y alcohol de los 70 y 80.
Anna Abella | El Periódico, 2017-06-29
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20170629/nazario-presenta-anarcoma-obra-completa-6130420

Vestidas para la ocasión -con minifalda de lentejuelas y larguísimas y morenazas pestañas, una; minivestido de leopardo rosa, antifaz dorado y brillantes botas rojas hasta el muslo, otra, y turbante y coloreada y ecléctica mezcla de prendas, la tercera-, tres dicharacheras e irreverentes amigas travestis de Nazario animan la fiesta con una rifa de litografías de Anarcoma, la heroína detective trans, mitad Humphrey Bogart, mitad Lauren Bacall, icono del cómic ‘underground’ y homoerótico. A través de ella, el dibujante retrató hace 40 años aquella Barcelona sórdida y canalla, de juergas de sexo, drogas, alcohol y homosexualidad, de finales de los 70 y 80, que tan bien conoció.

Es la noche del miércoles en la plaza Real, a un paso de las ventanas de su propia casa, y Nazario está en su salsa. Le rodea su gente, sus amigos, amigas y la memoria de los que ya no están: su novio Alejandro o su íntimo y malogrado Ocaña, fallecido en 1983, por el que recuerda que sintió un “flechazo” cuando lo conoció, y que hoy da nombre al restaurante que cobija la presentación de Anarcoma, un personaje que rompió tabús con sus viñetas de sexo explícito y homosexual desde las páginas de la mítica revista ‘El Víbora’.

El sexo

“En ‘Anarcoma’ se follaba mucho y uno no podía dejar de pensar que esto lo dibujaba alguien que follaba mucho”, recuerda sin cortarse el escritor Javier Pérez Andújar, que hace los honores en el acto. “Hasta un papa, ¿no?”. “Fue casualidad -sonríe Nazario-. Aún no lo era. Luego se hizo vidente y papa, el Clemente del Palmar de Troya. Yo me movía por aquel mundillo se Sevilla ligando por los lavabos de la ciudad y todo el mundo lo conocía y tuvimos relaciones, sí”. “Pero hoy todos hemos cambiado. Entonces tenía 30 años y ahora 73, y a mi edad las pautas sexuales no funcionan igual. Y las pastillas me dan dolor de cabeza horroroso, así que sigo sacando partido al sexo lo mejor posible”, confiesa a una entregada concurrencia.

Y, como padre, defiende a su criatura, un espíritu libre que vive sin prejuicios y como le da la gana: “Bueno, hay alguna viñeta en la que no se folla. Hay entreactos, porque si no, sería como una película porno y a mí no me gustan. A mis amantes, sí, pero yo suelo estar de espaldas a la tele cuando ellos lo miran... Yo no hago pelis porno porque solo follan y no hay aventuras. En ‘Anarcoma’ el sexo se da cuando corresponde y hay aventuras y parodia y gags de humor”.

Y como prueba de ello lucen sobre la mesa las dos novedades editoriales que presenta: un volumen de lujo, publicado por La Cúpula, que reúne la obra gráfica completa de ‘Anarcoma’, con una nueva aplicación del color, y el libro ‘Nuevas aventuras de Anarcoma y el robot XM2’ (en Laertes), donde novela una historieta que nunca llegó a dibujar. Ahí está la detective travesti en los bajos fondos de las Ramblas y el barrio chino, con los transgresores personajes que la rodean: los caballeros de la orden de San Reprimonio, el profesor Onliyú, su amigo Jamfry y, sobre todo, el calvo y velludo robot XM2, “macho al 100%”, que se convierte en una desenfrenada máquina sexual cuando le presionan el ombligo. En la novela, revela, “se enamorará del robot XM3, se irá afeminando y soñará con operarse y convertirse en mujer”.

“Anarcoma, aquel 'travelo' con gabardina, era un inadaptado, como todos nosotros entonces, por eso era uno de los nuestros -apunta Pérez Andújar-. Era como un tumor anárquico y de libertad que le salió a la cultura”. Y que, aunque primero debutó en la revista ‘Rampa’, eclosionó en ‘El Víbora’: “Un acierto y un bombazo de Josep Maria Berenguer, que apostó por la cantera de dibujantes ‘underground’ que no éramos profesionales pero teníamos muchas tablas, como Mariscal, Ceesepe, El Hortelano, Max... Yo era ‘la tieta’, porque era el mayor, ya tenía 30 años y la mayoría rondaban los 20”.

“Pero hoy día, cuando en la calle y la tele todo es violencia, guerra, palizas a mujeres... no comprendo que aún se quiera tapar el sexo, que es algo natural, que todos llevamos dentro”, denuncia tras comentar que la transgresora Anarcoma sí se editará en Francia pero no en Inglaterra y Alemania, donde le han dicho que “no es la época más adecuada para publicarlo”. “Es aberrante”.

La que también ha cambiado es Barcelona que, según Nazario, “en el siglo XXI se está transformando por esta invasión del turismo, en la que aumenta la corrupción y todo el mundo quiere ganar dinero a costa del turismo”. Una ciudad que también reflejan sus memorias, cuyo primer volumen publicaba hace un año (‘La vida cotidiana del dibujante underground’, en Anagrama), extraídas de las miles de páginas que a modo de diario viene escribiendo desde niño. Aunque, revela, en el colegio de curas no. “Temía miedo a que lo descubrieran y vieran mis pecados y confesiones. Lo viví como un homosexual reprimido. Me confesaba pero en realidad no me enteraba de nada. Un amigo muy mariquita, que lo vivió con total libertad me contó con los años que él se había hinchado a follar con todos los tíos del colegio que a mí me gustaban”. Mucho material memorialístico tiene aún por publicar, pero lo deja claro. “En mi testamento digo que cuando me muera destruyan los diarios y las fotos y vídeos íntimos, así mi novio estará tranquilo”.

miércoles, 7 de junio de 2017

#libros #comic #travestis | Anarcoma : obra gráfica completa

Anarcoma : obra gráfica completa / Nazario.
Barcelona : La Cúpula, 2017 [06-07].
164 p.
ISBN 9788416400683 / 34,90 €

/ ES / Cómic
/ Anarcoma / Barcelona / Homoerotismo / Trans / Travestis

Ha pasado mucho tiempo desde que Anarcoma, el detective travesti, viese la luz en las páginas de la prensa más insolente de los primeros años 80. Aquellas revistas desvergonzadas ya no existen, como no existen las Ramblas, el barrio chino ha sido aniquilado y Barcelona entera es otra ciudad. Pero el mito sigue arañando el pavimento con sus tacones de aguja... Mitad Humphrey Bogart, mitad Lauren Bacall, Anarcoma ‘apatrulla’ los bajos fondos de una urbe desaparecida, inquietante y bulliciosa por la que también rondan los caballeros de la Orden de San Reprimonio, el inefable profesor Onliyú, los hermanos Herr o su deseable oso robótico XM2, una máquina sexual con licencia para matar de placer. ‘Anarcoma’, que se mira tanto en los personajes sórdidos de Jean Genet como en los supermachos de Tom de Finlandia, es un cóctel aromado con las pulsiones macarras del tebeo popular de más baja estofa, la sofisticación del eurocómic de vanguardia y el delirio sin medida del folletín de toda la vida. Un hito del cómic homoerótico que en su día fue sabiamente catalogado por las autoridades alemanas como “perjudicial para la juventud”.

jueves, 24 de noviembre de 2016

#libros #literatura #travestis | Nuevas aventuras de Anarcoma y el Robot XM2

Nuevas aventuras de Anarcoma y el Robot XM2 / Nazario.
Barcelona : Laertes, 2016 [11-24].
252 p.
Colección: Rey De Bastos ; 49.
ISBN 9788416783090

/ ES / NOV
/ Anarcoma / Cómic / Homoerotismo / Literatura / Trans / Travestis

Tras el éxito obtenido por las aventuras de este personaje que Nazario fue editando, allá por los años 80/90, en un par de álbumes: ‘Anarcoma’ I y II -traducidos a varios idiomas-, el autor estudió el guión de una tercera parte para continuar dibujándola y publicándola mensualmente en la revista El Víbora. Su inmersión en largas historias como ‘Turandot’ o ‘Ali Babá y los 40 maricones’ y su posterior abandono del cómic por la pintura, hicieron que aquel guión permaneciese hibernando, archivado y arrinconado. Varios años enfrascado en la escritura de sus memorias, produjeron en Nazario la necesidad de desintoxicarse del recuerdo de sus propias aventuras y rescatar las aventuras de aquel personaje que había abandonado. Recupera las historias olvidadas de Anarcoma y la imparable evolución hacia el cambio de sexo del robot XM2; las reinventa y amplia; hace un minucioso resumen de las aventuras anteriores, dejando plasmadas en las páginas de este libro todas las andanzas de esta travesti detective.