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lunes, 5 de noviembre de 2018

#libros #prostitucion | Puta no se nace

Puta no se nace / Karmele Marchante ; prólogo de Mª José Barahona ; epílogo de Nuria Varela.
Madrid : LoQueNoExiste, 2018 [11-05].
236 p.
ISBN 9788494930119 / 16,90 €

/ ES / ENS
/ Esclavitud sexual / Explotación sexual / Feminismo / Patriarcado / Prostitución / Trabajo sexual

‘Puta no se nace’ es un libro denuncia contra la explotación de mujeres y niñas por el lobby del sexo. En sus páginas, la reconocida periodista dice basta ya a la esclavitud del siglo XXI que desnuda de derechos y de dignidad a los millones de mujeres de todo el mundo que caen en esta lacra por culpa de los puteros que demandan sin consecuencias el uso de sus cuerpos. “La prostitución existe porque los varones compran el sexo de las mujeres pobres. La alegalidad en la que se desenvuelve, debido a la hegemonía ideológica patriarcal, política y económica, ha convertido a nuestro Estado en el primer consumidor de sexo pagado de la Unión Europea. Esa desidia institucional aniquila y apuntala la prostitución como fenómeno social aceptado y legitimado que entra en conflicto con los Derechos Humanos”, explica la autora.

Marchante, evocando sus tiempos de corresponsal, se ha metido de lleno en el fango más nauseabundo. Ha viajado hasta Nigeria para conocer de primera mano los testimonios de mujeres que han logrado escapar del infierno de la trata, aunque no de sus duros recuerdos como mujeres prostituidas. También ha visitado otros territorios mucho más cercanos, y que son la vergüenza de España, como el Polígono Marconi. Con ‘Puta no se nace’, Karmele Marchante quiere contribuir como feminista a la lucha contra la violencia de género y dar voz a tantas mujeres silenciadas y estigmatizadas por ser víctimas de la esclavitud sexual.

Karmele Marchante nació en Tortosa (Tarragona) en 1943. Cursó estudios en la Universidad de Navarra y en la Escuela Oficial de Periodismo de Barcelona. Comenzó trabajando en la UNESCO para después pasar a ser corresponsal en varios países en el programa Informe Semanal (TVE). Dirigió la revista contracultural ‘Star 5’, colaboró con Interviú o Época. Después pasó a televisión, esta vez en programas de corazón como Pasa la vida, con María Teresa Campos, ¡Hola Raffaella! o La máquina de la verdad de Julián Lago. Posteriormente compaginó sus colaboraciones televisivas con su columna en la revista de información general Tiempo. Su éxito en la pequeña pantalla fue en Tómbola y recientemente en un reality de Tele 5, en Sálvame o en Supervivientes. De su otra parte, menos notoria, señalar que es una conocida feminista radical. por ello en 1994 fundó El Club de las 25, que presidió hasta 2014, y ostenta el cargo de Presidenta de Honor. Además, pertenece a la Logia Masónica Clara Campoamor.

viernes, 5 de octubre de 2018

#hemeroteca #memoria | Osaka rompe lazos con San Francisco por una estatua en homenaje a las esclavas sexuales de Japón durante la guerra

Imagen: El Diario / Monumento homenaje a las 'mujeres de consuelo' en San Francisco
Osaka rompe lazos con San Francisco por una estatua en homenaje a las esclavas sexuales de Japón durante la guerra.
El alcalde de la ciudad japonesa dice que el homenaje a las 'mujeres de consuelo' utilizadas por el ejército imperial de Japón entre 1932 y 1945 no es históricamente correcto.
Justin McCurry | El Diario, 2018-10-05
https://www.eldiario.es/theguardian/Osaka-San-Francisco-utilizadas-Japon_0_821718138.html

La ciudad de Osaka ha roto con 60 años de relación de "ciudad hermana" con San Francisco en protesta por la presencia en la ciudad estadounidense de una estatua que simboliza el uso de esclavas sexuales por Japón durante la guerra.

Esta semana, el alcalde de Osaka, Hirofumi Yoshimura, puso fin oficialmente a la relación después de que la ciudad estadounidense aceptara como propiedad pública la estatua ' Mujeres de Consuelo', que fue instalada el año pasado por un grupo privado en el barrio chino de San Francisco.

La estatua representa a tres mujeres, de China, Corea y Filipinas, que simbolizan a las mujeres y niñas adolescentes que fueron forzadas a trabajar a principios de los años 30 en los burdeles para militares japoneses, hasta la derrota de Japón en 1945.

Activistas e historiadores aseguran que unas 200.000 mujeres –principalmente coreanas, pero también chinas, del sudeste asiático y un pequeño número de japonesas y europeas– fueron forzadas o engañadas para trabajar en burdeles para militares japoneses entre 1932 y la derrota de Japón en 1945.

En su carta de 10 páginas al alcalde de San Francisco, London Breed, Yoshimura ha remarcado que los historiadores no se han puesto de acuerdo respecto al nivel de implicación del Ejército imperial japonés en la gestión de los burdeles de guerra y enfatizó que las acusaciones incluidas en la inscripción de la estatua supuestamente carecen de evidencias históricas.

En la inscripción se lee: "Este monumento da testimonio del sufrimiento de cientos de miles de mujeres y niñas, llamadas eufemísticamente ‘Mujeres de Consuelo’, que fueron esclavizadas sexualmente por las Fuerzas Armadas Imperiales de Japón en trece países del Pacífico asiático entre 1931 y 1945. La mayoría de estas mujeres murieron durante su cautiverio".

Yoshimura añade que al poner el foco en la conducta de las fuerzas japonesas durante la guerra, se está haciendo la vista gorda al abuso sexual generalizado perpetrado por otros países durante la Segunda Guerra Mundial y otros conflictos.

"Yo estoy a favor de las actividades que protegen la dignidad y los derechos humanos de las mujeres", afirma. "Sin embargo, si el propósito es proteger los derechos humanos de las mujeres, sugiero que la atención que se le está dando a las ‘Mujeres de Consuelo’ de Japón se utilice para homenajear a todas las mujeres que han sido abusadas y agredidas sexualmente por soldados de países de todo el mundo".

El antecesor de Breed, Edwin Lee, aceptó la estatua en 2017, tras lo cual Yoshimura se quejó de que la medida destruía el espíritu de confianza mutua que se había construido a lo largo de seis décadas. Sin embargo, el corte formal de lazos quedó en suspenso tras el fallecimiento de Lee el pasado diciembre.

En un comunicado, la oficina de Breed dijo que era "desafortunado" que Yoshimura hubiera decidido poner fin a la relación entre las dos ciudades portuarias, que comenzó en octubre de 1957.

La estatua de San Francisco es una de muchas que se han instalado en Corea del Sur y en otros países en los últimos años, pero es la primera en una gran ciudad estadounidense.

La ciudad de Glendale, que tiene una de las mayores comunidades de coreanos estadounidenses de California, instaló una estatua similar en 2013. Michiko Gingery y Koichi Mera, residentes locales, iniciaron un infructuoso intento legal por retirarla. Con su eliminación, ambos pretendían "defender el honor de Japón".

Activistas han acusado a Yoshimura de intentar reescribir la historia. "Romper lazos por una estatua es escandaloso y absurdo", sostiene Lillian Sing, codirectora de la Coalición para la Justicia de las Mujeres de Consuelo. "Demuestra que el alcalde de Osaka y el primer ministro japonés tienen tanto miedo a la verdad que están intentando negar la historia".

La utilización de espacios públicos para homenajear a las 'Mujeres de Consuelo' ha generado críticas de Japón, que alega que contradice el acuerdo de 2015 entre Tokio y Seúl que pretendía cerrar la polémica de forma "final e irreversible".

El acuerdo incluía una disculpa de Japón por el sufrimiento de las mujeres, pero se negaba a aceptar ninguna responsabilidad legal, sosteniendo que todos los reclamos de compensaciones habían quedado zanjados por el tratado de paz bilateral de 1965.

Además, Japón estableció la Fundación para la Reconciliación y la Sanación, un fondo de 1.000 millones de yenes (7,6 millones de euros) destinados al menguante número de mujeres supervivientes. El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, afirmó el mes pasado que el fondo era "disfuncional" ya que la gran mayoría de los surcoreanos no lo apoya y advirtió que podrían devolverle el dinero a Japón.

viernes, 3 de agosto de 2018

#hemeroteca #esclavitudsexual | Contra la esclavitud sexual

Imagen: El País / Manifestación de trabajadoras sexuales en Barcelona
Contra la esclavitud sexual.
Solo debe ser válida la decisión consentida de las mujeres que no sufran coacciones.
María Eugenia Gay | El País, 2018-08-03
https://elpais.com/elpais/2018/08/01/opinion/1533119067_676537.html

La Declaración Universal de los Derechos humanos de 1948 consagró la dignidad de los seres humanos, así como la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Pero, transcurridos más de 60 años, continúan persistiendo formas de esclavitud que se perpetran cada día ante la aquiescencia o indiferencia de los países occidentales.

La trata de seres humanos es la fuente de la que bebe la esclavitud más cruda, que se materializa en forma de explotación sexual o laboral. La Unión Europea detectó en 2005 la necesidad de elaborar un instrumento jurídico de carácter global que se centrara en los derechos humanos de las víctimas de trata. Fue entonces cuando España introdujo por primera vez en el código penal en 2010 el execrable delito de tráfico de seres humanos con fines de explotación sexual. Sin duda, un avance fundamental contra esta lacra que sirve de instrumento a las fuerzas de seguridad, la fiscalía, la judicatura y las organizaciones no gubernamentales.

El negocio de la trata de personas con fines de explotación sexual es, quizás, más lucrativo que el de tráfico de drogas o la venta ilegal de armas. Dado que, en España, existen cerca de 2.000 centros de explotación sexual que mueven 5 millones de euros al día, según datos oficiales, no se puede desvincular el delito de tráfico de personas con el delito de proxenetismo. De ahí que sea básico y primordial perseguir con eficacia estos dos tipos penales para combatir eficazmente la esclavitud sexual.

En la última reforma del Código Penal en 2015, España estuvo muy cerca de penalizar el proxenetismo, lo que, por ejemplo, habría llevado a cerrar todos los centros de explotación sexual. Desgraciadamente, el texto final no fue lo suficientemente claro.

En los últimos meses, fruto del impulso social y político, estamos asistiendo a propuestas de una nueva modificación del Código Penal en materia de consentimiento expreso en las relaciones sexuales. Conviene no olvidar que las mujeres que se encuentran presas de sus proxenetas no disponen de la libertad para expresar su falta de consentimiento ante relaciones sexuales, ya que, en muchos casos, se juegan la vida o incluso la integridad de sus familiares.

Conviene no olvidar que no existiría tráfico de personas con fines de explotación sexual si no hubiera una demanda que confunde el consentimiento de las mujeres a las que se somete, con la parálisis y el pánico. Es obvio que en estos casos no existe el necesario acuerdo de voluntades para que la relación sexual sea considerada en condiciones de igualdad. Las mujeres víctimas son desposeídas de la libertad, autoridad y oportunidad de las que goza el hombre que compra sus servicios. Ellos llegan libremente a los centros de explotación sexual. Ellas, las víctimas explotadas, no.

El Código Penal actualmente en vigor ya prevé que una relación sexual sin consentimiento mutuo es un delito contra la libertad sexual de las mujeres. La posible reforma estribará en la forma de consentimiento, que deberá ser nítido y expreso. Conviene tener presente que las mujeres víctimas de esclavitud moderna en su vertiente más cruda —la explotación sexual— están en una situación de especial vulnerabilidad. En España, con la legislación en la mano, solo se castiga a los clientes de prostitución cuando hay violencia, coacción o una situación abusiva, pero es casi imposible de probar si la víctima no denuncia. Y no es difícil comprender que resulta muy difícil que lo hagan.

Por todo ello, nuestros representantes en el poder legislativo no pueden olvidar a miles de mujeres en esta situación en la siguiente reforma del Código Penal. Esta vez no. Deben tener en cuenta una perspectiva completa de género en la norma; solo puede ser válida la decisión consentida de aquellas mujeres que no sufran coacciones, presiones, injerencias o límites a su libertad.

La nueva definición del tipo delictivo no debe admitir ningún margen de ambigüedad y no puede dejar a nadie fuera. Las instituciones, y las fuerzas políticas que en ellas realizan su labor, deben tener presente que la lucha a favor de la dignidad y la integridad de la mujer va ligada a la plena titularidad de derechos. En libertad, sin amenazas de ningún tipo y sin excepciones. Miles de mujeres en situación de máxima vulnerabilidad tienen derecho a que el legislador defienda que la Ley nos interpela y nos protege a todos por igual. A todos y a todas.

María Eugenia Gay es abogada y decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona.

martes, 27 de marzo de 2018

#hemeroteca #esclavitudsexual #sectas | Detenido en México el líder de la secta que marcaba como ganado a sus esclavas sexuales

Imagen: El País / Keith Raniere
Detenido en México el líder de la secta que marcaba como ganado a sus esclavas sexuales.
Keith Raniere, líder de Nxivm, es acusado de trata de blancas y enfrenta una pena mínima de 15 años de prisión.
Luis Pablo Beauregard | El País, 2018-03-27
https://elpais.com/internacional/2018/03/27/mexico/1522120263_295587.html

Keith Raniere, el líder del oscuro grupo Nxivm (nexium), fue deportado a Estados Unidos este domingo por autoridades mexicanas después de ser detenido en una lujosa villa a las afueras de Puerto Vallarta (Jalisco). La cabeza de la supuesta organización de autoayuda era buscada por las autoridades estadounidenses por los delitos de trata de blancas y asociación delictuosa para trabajos forzados. En otoño pasado, ‘The New York Times’ reveló que algunas mujeres fueron forzadas a tener sexo y marcadas como ganado con las iniciales del gurú detenido el fin de semana en el balneario del Oeste mexicano. Vanguardia, como se le conoce a Raniere dentro de la estructura, enfrenta una condena mínima de 15 años de prisión.

“Raniere creó una sociedad secreta de mujeres con las que tuvo sexo y que fueron marcadas con sus iniciales y que fueron forzadas bajo la amenaza de dar a conocer su información personal y hacerse con sus recursos”, señala en la acusación del Departamento de Justicia Richard P. Donoghue, el fiscal del distrito este de Nueva York. “Raniere mostró un asqueroso abuso de poder en sus esfuerzos por denigrar y manipular mujeres a las que consideraba sus esclavas sexuales”, afirmó William Sweeney, quien dirige la investigación para el FBI en Nueva York.

Raniere, de 57 años, organizó durante dos décadas talleres de motivación y autoayuda a través la Nxivm, basada en Albany, Nueva York, pero con presencia en Canadá, México y varios países de Sudamérica. Las reuniones se llevaban a cabo a través del Executive Success Programs o ESP, como lo llaman los integrantes de la organización. Los talleres tenían la estructura de una estafa piramidal. Los participantes, llamados espians, pagaban varios miles de dólares por participar y hacerse con un manual que combinaba la filosofía ultraliberal de la escritora Ayn Rand con psicología. Una información de 2011 afirmaba que un curso de 160 horas tenía un costo de 7.500 dólares. Una vez dentro, y después de firmar un contrato de confidencialidad, eran convencidos por los altos rangos de invertir más dinero en clases adicionales. Además, las cabezas de la organización los motivaban para reclutar nuevos miembros y ascender en el escalafón de ESP.

El programa se había convertido en una poderosa red de influencias y relaciones públicas con más de 16.000 participantes. En México, Emiliano Salinas Occelli, uno de los hijos del expresidente Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), es miembro del Consejo y copropietario del capítulo mexicano de ESP. La fundación Inla’Kech, vinculada a ESP, fue una de las promotoras y organizadoras de la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad que viajó en 2011 por todo el país para exigir el fin de la violencia. La caravana tuvo como figuras centrales al líder menonita de Chihuahua, Julián Lebarón, y al poeta Javier Sicilia. El documental Encender el corazón, producido y pagado por extalleristas de ESP, también utilizó como figura central a Lebarón para hacer un alegato pacifista al mismo tiempo que promovía la filosofía de Raniere.

En octubre, tras la revelación del Times, Emiliano Salinas hizo un tour de prensa para asegurar que el reportaje del 'Times' no tenía fundamento alguno y para poner distancia con el escándalo que había estallado en Estados Unidos. “Mi nombre no aparece en el citado artículo, ni hay un vínculo con lo que yo hago en México”, dijo en un comunicado. Este lunes, tras la detención del líder de la secta, ESP México emitió un comunicado en el que manifiesta su "confianza" de que las autoridades estadounidenses "ratificarán en el corto plazo la inocencia de Keith Raniere".

Las autoridades que investigan a la secta en Estados Unidos afirman que Raniere hizo en 2015 un grupo más selecto dentro de la organización al que nombró DOS, las iniciales de Dominant Over Submissive (dominante sobre sumiso). Ese grupo funcionaba con mujeres “esclavas” que tenían amos. A la semejanza de la otra organización, las esclavas debían reclutar a nuevas mujeres para convertirse en amas y lograr nuevos rangos. De acuerdo a las víctimas que acudieron a denunciar la organización, solo Raniere se encontraba en la cúspide de la pirámide. El resto de DOS estaba conformado por unas cincuenta mujeres.

Las reclutas que se sumaban a DOS tenían como requisito aportar información colateral que podía comprometer a amigos o familiares como fotografías de desnudos o información bancaria o financiera para que la secta se apoderara de los recursos. Las integrantes eran amedrentadas con la utilización de esta información si decidían abandonar DOS o revelar su existencia a otras personas. “Muchas esclavas eran marcadas en la zona pélvica utilizando una pluma cauterizadora con un símbolo que contenía las iniciales de Raniere”, afirma un comunicado del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Estas marcas eran realizadas por una osteópata seguidora del culto en una ceremonia que era videograbada y donde las esclavas eran obligadas a desnudarse completamente. “Estos serios crímenes contra la humanidad no son solo espantosos si no también desconcertantes. Hoy ponemos fin a esta tortura”, dijo Sweeney tras la captura de Raniere, conseguida con la colaboración de agentes del FBI en México y la Policía Federal mexicana.

Ninguna autoridad ha especificado por qué Raniere se encontraba en México. 'Frank Report', una publicación en línea dedicada a seguir los pasos de la secta internacional –y sobre todo las acciones de su líder—afirma que este se había fugado a México tras la publicación del reportaje y la denuncia de las víctimas ante las autoridades estadounidenses. Una serie de publicaciones supuestamente situó al líder de ESP en San Pedro Garza García, uno de los municipios conurbados de Monterrey y una de las zonas más ricas de México. En diciembre de 2017, 'Frank Report' aseguró que Raniere vivía en una exclusiva comunidad llamada La Jolla, donde era protegido por mexicanas de DOS y de ESP en la capital de Nuevo León. Hasta el momento no se sabe si esto es parte de la leyenda que rodea al autodenominado Vanguardia, que será presentado ante un juez este martes en una corte de Dallas Fort Worth (Texas).

miércoles, 31 de enero de 2018

#hemeroteca #violenciamachista | Fatima Shehu: “No solo viola a las mujeres Boko Haram, también el Ejército y los civiles”

Imagen: El País / Fatima Shehu Imam
“No solo viola a las mujeres Boko Haram, también el Ejército y los civiles”.
La abogada nigeriana Fatima Shehu denuncia el doble trauma e impunidad que sufren las nigerianas desplazadas por la violencia del grupo terrorista en el noreste de Nigeria.
Óscar Gutiérrez | El País, 2018-01-31
https://elpais.com/internacional/2018/01/31/actualidad/1517405353_633539.html

La abogada Fatima Shehu no se puede quitar de la cabeza la imagen de una niña de 10 años. La menor había sido violada en repetidas ocasiones por su padrastro. La madre lo sabía, así que Fatima habló con ella para que denunciara. "Me dijo que no, que no le quitase a su marido de su lado, que nadie cuidaría entonces del resto de sus hijos". Y si Fatima y su organización encontraban alguna manera de cuidar y llevarse a la niña, que lo hicieran. Se encontraban en un campo de desplazados del Estado de Borno, en el noreste de Nigeria, corazón de la brutalidad de la secta terrorista Boko Haram. Es el "círculo vicioso" del que se nutren los abusos, la violencia y el terror, dice esta nigeriana, directora de la Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de Borno. Si las mujeres no tienen voz para denunciar a sus verdugos, las fechorías de unos y otros se reproducen hasta el infinito. Y vuelta a empezar.

Fatima Shehu nació en agosto de 1976 en Maiduguri, capital del Estado del que Boko Haram —que del hausa podría traducirse como "la educación occidental está prohibida"— ha querido hacer su particular emirato. En la última década, en la que el grupo liderado por Abubaker Shekau ha atacado y atentado al sur del Lago Chad, entre 20.000 y 30.000 personas han muerto y más de dos millones han tenido que dejar sus hogares. Según datos de la ONU, unas 7.000 mujeres han sufrido la violencia sexual de manos de los armados de Boko Haram. El secuestro en abril de 2014 de las más de 200 niñas de Chibok puso la guerra contra la secta en la picota mediática. "Pero ese fue solo uno de los cientos de casos de secuestros de mujeres que se estaban produciendo", apostilla Fatima, "antes ya se habían raptado a muchas otras y después también".

La secta terrorista, dice esta letrada, de visita en Madrid para participar en un acto sobre el Lago Chad organizado por Oxfam Intermón, sigue no obstante secuestrando a mujeres. "Son muy dinámicos, no sé cuáles son sus objetivos, pero siguen cambiando y adaptándose". Raptan, las violan, las mantienen como esclavas sexuales, las manipulan para que atenten como suicidas y algunas son liberadas por el Ejército o escapan durante la noche. Y luego, ¿qué? "La violación de mujeres o niñas no se limita a Boko Haram, tenemos muchos casos de violaciones del propio Ejército y de los grupos civiles de defensa". La Red de Organizaciones de la Sociedad Civil de Borno, que preside esta abogada, está presente en 17 campos de desplazados de este deprimido Estado nigeriano. En todos ellos han recibido denuncias de jóvenes asaltadas sexualmente por estos dos grupos: cuando iban a recibir sus alimentos, cuando iban en busca de madera para el fuego, cuando pidieron ayuda a algún uniformado para trasladarse por los campos...

La organización Human Rights Watch ya documentó en octubre de 2016 43 casos de abusos sexuales en siete campos en este mismo Estado nigeriano. El Gobierno de Muhamadu Buhari ha abierto una investigación que aún no ha dado con conclusión alguna. "Eso desmoraliza a la comunidad y reduce la confianza del pueblo en el Gobierno", afirma la letrada. Ha habido algunas detenciones y sentencias judiciales contra los uniformados, pero, como relata Fatima Shehu, "estamos más cerca de la impunidad que de la responsabilidad". La organización que representa esta abogada ha recibido denuncias sobre todo de violaciones cometidas por los comités civiles, nacidos para defender con armas ligeras las poblaciones allí donde el Ejército no llega. Esta fuerza de intervención se ha hecho con la seguridad interna de muchos campos. "¿A quién denuncias si se comete un crimen? ¿Cómo vas a denunciar en este comité lo que ha hecho uno de sus miembros?", señala la abogada, ponente el pasado año en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada a la crisis humanitaria desatada por la violencia de Boko Haram.

Recuerda Fatima también el caso de una menor que denunció siete meses después de ser forzada a mantener una relación sexual. Fue cuando se dio cuenta de que estaba embarazada. No había manera de probar lo que había pasado. "El conocimiento que tienen las víctimas", dice la abogada, "es muy bajo. Por ejemplo, muchas se lavan después del acto y las evidencias, como el semen o la sangre, desaparecen". Tampoco suele haber testigos en el momento del delito. Eso para aquella joven que quiera denunciar, pese al temor de que los grupos que controlan el campo la echen de allí. O pese al doble estigma que ya cargan muchas de ellas: ya fueron vejadas por Boko Haram, ahora los son por los que debieran defenderlas.

Dicho todo esto, ¿cuál es el principal enemigo de las mujeres en Nigeria? "La sociedad nigeriana", responde Fatima. La que reduce al mínimo el papel de las mujeres; la que las silencia y sepulta para que no denuncien. Otra foto que no se quita de la cabeza. La niña tenía seis años. Su madre la había llevado a una clínica del campo de desplazados porque tenía una herida que se había hecho, según su versión, al caerse. "Tras un examen médico", relata la abogada, "se dieron cuenta de que sangraba desde sus órganos sexuales, por una herida más profunda que la que decía la madre". La organización de Fatima denunció a la madre, pero la precariedad de la clínica no pudo reunir las evidencias suficientes para que el caso siguiera adelante.

viernes, 13 de octubre de 2017

#hemeroteca #mujeres #prostitucion | Pepa y Crina, un grito sobre el drama de la prostitución

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Carmen Amoraga
Pepa y Crina, un grito sobre el drama de la prostitución.
Son las dos protagonistas de la última novela de Carmen Amoraga.
EFE | Noticias de Gipuzkoa, 2017-10-13
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/10/13/sociedad/pepa-y-crina-un-grito-sobre-el-drama-de-la-prostitucion

La soledad, el dolor y su superación y la solidaridad conforman el relato de la última novela de la escritora valenciana Carmen Amoraga ‘Basta con vivir’ (Destino), a través de la historia de sus dos protagonistas, Pepa y Crina, con el drama de la trata de mujeres de trasfondo.

"Es una novela sobre el dolor y la superación, para el que no hay mejor remedio que la generosidad", relata en una entrevista con Efe Carmen Amoraga, quien asegura que con esta historia quería también alertar sobre un drama que "nos negamos a ver", el de la esclavitud del siglo XXI, el de las mujeres víctimas de mafias y obligadas a ejercer la prostitución.

Basta con vivir narra la vida de dos mujeres. Una de ellas es Crina, una joven rumana, con estudios, de una familia normal que "la quiere", con aspiraciones y que es víctima "de la manera más cruel, a través del engaño", de la trata de mujeres.

Este personaje era inicialmente el de una africana, cuya historia conoció la escritora hace unos seis años durante la entrega de unos premios de una asociación de mujeres progresistas, que fue obligada a casarse con un hombre mayor y ayudada por una mujer desconocida cuando esperaba su primer hijo.

Quiso escribir sobre esta historia de generosidad y de superación, pero la dejó aparcada hasta que se topó por casualidad una mañana, "porque cuando estás viviendo también estás escribiendo", con una mujer que paseaba un perro pequeño al que llamaba por el nombre de un hombre, y fantaseó sobre su vida, la de una mujer solitaria, con mal genio y que distorsiona sus recuerdos. "Fue mágico y accidental", recuerda, un flash que le llevó a unir los dos relatos de estas mujeres que "representan las dos caras de la misma moneda, del dolor".

Amoraga (Picanya, 1969) defiende que el papel del escritor tiene que ser también de compromiso con la sociedad, y por ello quiso escribir sobre el drama de Crina, que es también el de la joven rumana Cosmina Dohan a quien dedica la novela, para contar la tragedia en la que viven las mujeres obligadas a ejercer la prostitución, víctimas de mafias.

"La literatura tiene también que fomentar el espíritu crítico", señala la escritora, ganadora del Premio Nadal 2014 con la novela 'La vida era eso' y finalista del Premio Planeta 2010 con 'El tiempo mientras tanto', quien señala que hay que preguntarse "¿qué puedo hacer para cambiar las cosas?".

Para contar la historia de Crina se documentó en la hemeroteca, y mantuvo entrevistas con responsables de la Policía y en las redes de inmigración y falsificación. "Tenía la letra pero me faltaba la música". Para tener la canción entera contactó con prostitutas y exprostitutas, cuya historia conformó la de Crina.

"Cuando vamos por la calle, damos rango de normalidad a algo que no lo es y seguimos pensando que si están ahí es porque prefieren estar ahí que fregando escaleras", lamenta Amoraga, que con esta novela también remueve conciencias.

martes, 11 de julio de 2017

#hemeroteca #esclavitudsexual | Salen a la luz imágenes inéditas de las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial

Imagen: El País
Salen a la luz imágenes inéditas de las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial.
Un grupo de investigadores cree que un vídeo de 18 segundos prueba por primera vez los abusos del Ejército japonés durante la ocupación de la península de Corea.
EFE | El País, 2017-07-11
https://internacional.elpais.com/internacional/2017/07/10/actualidad/1499722200_683762.html

Investigadores surcoreanos han hallado imágenes de varias mujeres que se cree fueron explotadas sexualmente por el Ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, en el que puede ser el primer vídeo que documenta la existencia de las llamadas "esclavas sexuales". La película, muda, en blanco y negro y de apenas 18 segundos de duración, muestra a siete mujeres de etnia coreana frente a varios soldados estadounidenses y chinos que luchaban contra la ocupación japonesa.

En las imágenes se ve a una de las mujeres hablando con un soldado chino mientras el resto mira a cámara o al suelo con gesto asustado. Se cree que fueron tomadas en septiembre de 1944 frente a una llamada "estación de confort". Ese eufemismo se utilizaba para denominar los prostíbulos usados por las tropas imperiales niponas. Fueron captadas en la localidad de Sonshan, en la provincia austral china de Yunnan.

La grabación ha sido localizada por investigadores del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Seúl en los Archivos Nacionales de Estados Unidos. Los investigadores apuntan que las imágenes son similares a las que tomó el sargento estadounidense Edwards C. Fay, autor de unas fotos de esclavas sexuales que vieron la luz en 2000 y que parecen coincidir con lo capturado en la película. Las fotos, tomadas junto al burdel de Songshan, mostraban a varias mujeres, entre ellas Park Young-shim, que antes de fallecer en 2006 se reconoció en las imágenes, donde aparece embarazada.

Los investigadores presumen que los nombres de las mujeres que aparecen en la película seguramente están en las listas oficiales de mujeres que el Ejército japonés obligó a prostituirse. Se estima que unas 200.000 mujeres, principalmente en China y la península de Corea, fueron forzadas a prestar servicios sexuales a soldados japoneses a partir de los años treinta y, especialmente, en el tramo final de la Segunda Guerra Mundial, concluida en 1945. Hoy solo quedan vivas 38 mujeres dentro de la lista oficial que maneja el Gobierno surcoreano.

Japón, donde buena parte de la clase política aún cuestiona la existencia de las llamadas "mujeres de confort", acordó a finales de 2015 con el anterior Gobierno surcoreano aportar 1.000 millones de yenes (unos 7,6 millones de euros) para un fondo de compensación para las víctimas. Sin embargo, la asociación que agrupa a las supervivientes denunció que no se la tuvo en cuenta en las negociaciones mientras que el presidente Moon Jae-in, que llegó al poder en mayo, ha indicado que revisará el acuerdo.

viernes, 24 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres | ‘Esclavas’ en los CIE

Imagen: El País / CIE de Aluche, Madrid
‘Esclavas’ en los CIE.
Los fallos en los controles de internamiento provocan que por estos complejos pasen víctimas de trata y menores.
J. J. Gálvez | El País, 2017-03-24
http://politica.elpais.com/politica/2017/03/23/actualidad/1490297256_312942.html

Si alguien sabe cómo fallan los filtros de control de los CIE, esa es Catherine. Ni la policía, ni la fiscalía, ni el juez evitaron que esta camerunesa, que había llegado a Motril (Granada) tras atravesar en patera el Mediterráneo, acabara en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche (Madrid). Allí la metieron. Pese a que era menor de edad. Y pese a que la Cruz Roja ya había detectado que se trataba de una víctima de trata. "Un caso sangrante", en boca de Santiago Yerga, del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), que sirve para ejemplificar como en estos complejos, que funcionan como auténticas cárceles, acaban encerradas personas en situación de vulnerabilidad. Algunas de ellas, mujeres trasladadas hasta la Península para prostituirlas. Para convertirlas en esclavas sexuales.

"Es preocupante la presencia de niñas, potenciales víctimas de trata, en los CIE tras haber sido incorrectamente consideradas como adultas en Motril o Almería", ha denunciado el Defensor del Pueblo en uno de sus últimos informes. "En estas instalaciones nos encontramos dos perfiles. El primero, mujeres que ya están siendo explotadas en España y que, por ejemplo, son detenidas en polígonos y encerradas. Y, el segundo, las que acaban de llegar en patera de mano de las redes y son recluidas", continúa Yerga. Según los datos del Gobierno, 455 mujeres fueron encerradas en los CIE en 2015. De ellas, solo se expulsó al 23%, un porcentaje más bajo que la media de ese año (41%).

Interior asegura que no cuenta con estadísticas sobre el número de víctimas que pasaron por los CIE porque, según el ministerio, sus aplicaciones informáticas "no recogen el lugar donde fueron identificadas" como tales. Pero las alarmas hace años que saltaron en las ONG. "En estos centros, hemos detectado una sobrerrepresentación de mujeres que ejercen la prostitución. Sabemos, por tanto, que hay muchas probabilidades de que sean víctimas de trata. Y, más aún, en los casos de las paraguayas, brasileñas y nigerianas", apunta SOS Racismo.

"En la mayoría de los casos pasan inadvertidas por el CIE. Sin que nadie se percate de que se hallan en situaciones extremas. Hablamos de mujeres violadas, ultrajadas, vendidas y marcadas por profundos traumas", añade Margarita Martínez Escamilla, catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en su informe ‘Mujeres en el CIE: Género, inmigración e internamiento’.

En este sentido, el Defensor del Pueblo ha denunciado la "insuficiencia de mecanismos" para detectar a las víctimas. Y, además, ha reprochado a las autoridades que descarten que muchas inmigrantes lo sean porque, al llegar a la Península, niegan que se encuentran en manos de estas mafias: "La experiencia muestra que un número significativo de ellas acaban siendo nuevamente identificadas como víctimas en un momento posterior".

Fue el caso de Catherine (nombre ficticio). Pese a que la Cruz Roja alertó de su situación, acabó en el CIE de Aluche. Allí, tras ponerse en contacto con el SJM, ratificaron que tenía menos de 18 años y la trasladaron a un centro de menores. De allí, desapareció a las pocas semanas. "Había vuelto a caer en manos de la red de trata", relata Yerga, que cuenta cómo la camerunesa, meses después, volvió a contactar con la ONG desde París. "Nos pidió ayuda", afirma el integrante del Servicio Jesuita de Migrantes, que explica cómo alertaron a la policía y a la fiscalía. Pero ya no volvieron a dar con ella. Se esfumó de nuevo.

miércoles, 15 de marzo de 2017

#hemeroteca #patriarcado | Rita Laura Segato: “El cuerpo de las mujeres es un lugar en el que se manifiesta el fracaso del Estado”

Imagen: ctxt / Rita Laura Segato
Rita Laura Segato · Antropóloga. Autora de ‘La guerra contra las mujeres’: “El cuerpo de las mujeres es un lugar en el que se manifiesta el fracaso del Estado”.
Nuria Alabao | ctxt · Contexto y Acción, 2017-03-15
http://ctxt.es/es/20170315/Politica/11576/Feminismo-Violencia-de-g%C3%A9nero-Rita-Laura-Segato-La-guerra-contra-las-mujeres-Nuria-Alabao.htm

Rita Laura Segato (Buenos Aires, 1951) es una antropóloga y feminista argentina, profesora de Antropología en la Universidad de Brasilia. Sus trabajos se centran en las nuevas formas de violencia contra las mujeres y las relaciones entre poder y colonialismo. En estos momentos se encuentra dando un ciclo de charlas por España –organizadas por la Fundación de los Comunes– para presentar su último libro: La guerra contra las mujeres (Traficantes de Sueños, 2016).

Esta obra parte de una constatación: la violencia contra las mujeres aumenta, se hace mucho más cruel y sistemática allí donde el Estado falla como en Ciudad Juárez –en México en general–, en los países de Centroamérica, u otros “Estados fallidos”. La hipótesis de partida es espectacular: estas nuevas formas de violencia machista son signo de una amplia transformación económica y política, que tiene que ver con el desarrollo de la economía informal y criminal y con la descomposición del Estado como monopolista de la violencia. En este marco, el cuerpo de la mujer se convierte en un soporte en el que se inscriben nuevas formas de dominio y de soberanía. Se trata por ello de una violencia pública, sistemática, impersonal, en la que grupos criminales y corporaciones establecen una forma de control sobre el territorio que se expresa públicamente a través del sometimiento total del cuerpo de la mujer.

La violencia machista genera aquí cierta perplejidad, sobre todo porque rompe con el relato de progreso moral y social de Occidente, según el cual la historia es progresiva y Europa representa algo así como “la cuna de la civilización”. Esta violencia, además, parece aumentar, ¿qué nos dice de nuestras sociedades?

Lo que yo veo muchas veces en las audiencias españolas es que cuando pongo en duda el progreso que resulta de las instituciones del Estado, de la modernidad, la gente reacciona, le duele. Porque es como decir que la apuesta por este camino no ha dado resultados. El cuerpo de las mujeres es un lugar por excelencia en el que se manifiesta el fracaso del Estado. Estoy leyendo diversos casos españoles para un trabajo que hago con la ONG Mugarik Gabe y me impresiona que son muy duros de aceptar; muertes de mujeres que podrían haber sido evitadas si el Estado hubiera cuidado; condenas a asesinos que deberían haber sido mayores si el Estado velase por la vida de las mujeres. En eso, España, o el mundo occidental, no son diferentes de otros lugares. También aquí las instituciones muestran su falencia para persuadir a los hombres de no violentar la vida de las mujeres.

Además existe la situación de la trata de personas –o sea, la esclavitud sexual– que aquí es severa. Entonces, surge la pregunta sobre la forma que pensamos que tenía el progreso. Creo que el tema de género es adecuado para pensar si realmente el camino de la modernidad es el camino del bienestar de las personas, de la garantía de la protección de la vida, especialmente de las mujeres.

¿Entonces, si el Estado en estos casos no ha cuidado de las mujeres, cree que se debería poner el acento en la demanda de mejores soluciones penales?

No tengo mucha fe en ese tipo de soluciones. El otro día fui a Sudáfrica a una reunión sobre feminismos anticarcelarios. No es algo muy escuchado, pero digamos que algunas feministas nos preocupamos también por la situación de las cárceles y como la cárcel escala la violencia, escala el resentimiento social. Entonces, ¿son las soluciones que el Estado puede dar el tipo de soluciones que necesitamos? ¿O deberíamos ser capaces –sin abandonar ese camino– de pensar en otras formas de transformar la sociedad y las relaciones entre las personas? Pienso que estamos en tiempo ya de pensar en otros caminos de la propia sociedad. Caminos que tienen que ver con la reconstrucción de lazo allí donde existen jirones de comunidad –como todavía se da ciertamente en España–, reconstrucción de vida relacional, de una comunidad que cuida. Reforzar ese camino traerá soluciones mejores para la protección de las mujeres que las penas de cárcel, que las penas punitivas. Hay que reforzar un ojo vigilante que es el de la propia sociedad.

Respecto a los casos extremos de Ciudad Juárez, dice que la violencia contra las mujeres opera como un sistema de comunicación donde el acto violento es expresivo, un mensaje. ¿Qué nos dice ese mensaje?

Es un signo de arbitrio, o sea, de dominio. Da un mensaje de jurisdicción, de control territorial. Quien puede matar mujeres, torturarlas hasta la muerte sabiendo que quedará impune, está pasando un mensaje de dominación a la sociedad, de ‘dueñidad’, en un mundo de dueños. Más que de desigualdad, hoy deberíamos hablar de ‘dueñidad’ porque el grado de concentración de la riqueza es obsceno, el ritmo con que se va concentrando el número de personas que son propietarias de la riqueza es vertiginoso. Entonces, el uso del cuerpo de las mujeres por ejemplo en la trata, la impunidad en el uso del cuerpo de las mujeres es un termómetro de esta ‘dueñidad’. Es una manifestación, una expresión, un síntoma de un mundo de dueños.

¿Qué quiere decir con arbitrio?

Arbitrio quiere decir capricho, que a mí se me ocurra que esa persona se muera y se muere. Arbitrio es discrecionalidad en términos del derecho. O sea, tengo el poder de decidir sobre la vida y la muerte y este es uno de los síntomas de la época, que se manifiesta en lo que nos pasa a las mujeres.

¿Y por qué específicamente contra las mujeres?

Hay muchas razones. Una vez en una reunión en Colombia me preguntaron cómo terminar con la extrema violencia hacia las mujeres que se da en ese territorio y yo dije: desmontando el mandato de masculinidad. El mandato de masculinidad es un mandato de violencia, de dominación, el sujeto masculino tiene que construir su potencia y espectacularizarla a los ojos de los otros. O sea, la estructura de la masculinidad, la estructura de género, la estructura del patriarcado son análogas a la estructura machista. Son como el guante a la mano. El mandato de masculinidad le dice al hombre que espectacularice su potencia ante los niños, ante los compañeros, ante los primos, ante los hermanos, delante de los ojos del padre, en sociedad. Eso pasa después a la guerra, pasa a las formas violentas que se están dispersando en la sociedad y que están creciendo, por ejemplo el ‘bullying’. Porque la expansión del ‘bullying’ significa eso.

¿Cómo está relacionado ese código de la violencia con la masculinidad –por ejemplo en lugares que han sido abandonados por el Estado como los suburbios de distintos lugares del planeta--. ¿Cuál es la relación entre el mandato de masculinidad –y sus expresiones violentas– con la desigualdad y la pobreza?

Lo que pasa es que el hombre más letal es el sujeto inseguro. El hombre tiene que probar su masculinidad todo el tiempo. Es una cuestión de prueba, de examen, de adquisición de un estatus que no es dado, que tiene que ser constantemente reproducido. Y es en las situaciones vulnerables donde ese estatus se adquiere por la vía de la fuerza, de la violencia. Yo hablo del hombre en nuestro continente, pero también del sujeto español. Es un sujeto bisagra que se emascula –‘castra’– frente a otros más poderosos y emula la masculinidad de los vencedores y tiene que restaurar su masculinidad frente a su familia, a sus hijos y su mujer, que es una manera de restaurar su potencia. Pero la potencia lastimada se encuentra en otros lugares también, por ejemplo, con el paro, con la dificultad de posicionarse como proveedor, como tutor de los cuerpos de mujeres, debido a la vulnerabilidad económica o la vulnerabilidad del migrante. No olvidemos que el hombre español fue migrante, en algunos casos, sigue siéndolo. Todas estas formas de vulnerar la potencia masculina llevan a una violencia restauradora de la masculinidad con quien puede, que es la mujer que tiene al lado. El hombre tiene que probar su masculinidad todo el tiempo. Es una cuestión de prueba, de examen, de adquisición de un estatus que no es dado, que tiene que ser constantemente reproducido

¿Cuál es la diferencia entre la violencia que estos hombres ejercen contra las mujeres y la que ejercen entre sí?

Lo que pasa es que los hombres mueren mucho y matan mucho de muerte violenta y las mujeres mueren mucho más de lo que matan. O sea, es desproporcional el grado de asesinatos perpetrados por mujeres respecto al número de mujeres asesinas.

¿Por qué ejercen esa fascinación masculina personajes como Pablo Escobar, el narco colombiano?

Yo me he preguntado por qué la serie, por qué la onda ahora de filmar su vida. El otro día escuché una entrevista al hijo que vive en Argentina y confirmó lo que yo pensaba: porque no existen más dueños del crimen organizado con el perfil de Pablo Escobar. Pablo Escobar es un personaje del pasado porque hoy el crimen no se encuentra en relación antagónica con el Estado como lo estuvo él. Es como si fuera un banditismo prepolítico. El crimen organizado hoy es una de las caras de las figuras estatales.

¿Que son capaces de infiltrarse en el Estado?

Hay un título en mi libro que es 'La captura del Estado por el crimen'. Quien captura al crimen es el propio Estado y no al revés. Es el Estado el que se infiltra en el crimen.

¿La corrupción pertenecería a otra categoría distinta?

No, es lo mismo, entra en el crimen organizado, porque son formas que agreden la posibilidad de la democracia.

¿Entonces se puede vincular la corrupción con la violencia contra la mujer?

Totalmente. Todo eso para mí es un conjunto de prácticas que están todas juntas en ese mismo espacio del control paraestatal de la vida. Es el sustrato oscuro donde la luminosidad de las leyes en las cuales confiamos, la luminosidad en las instituciones en las cuales confiamos, no actúa. Es la demostración de la falencia institucional, o la demostración de que, quién sabe, quizás las instituciones siempre fueron ficciones.

Antes nombró a los refugiados, también en los campos de refugiados, incluso en Europa, se han denunciado casos graves de violaciones sistemáticas a mujeres y niños ¿cuál es la relación entre la guerra y la violencia machista?

Muchos autores dicen que la guerra hoy es feminizada. Una forma muy fácil de destruir una articulación comunitaria y la confianza en el edificio social, de disgregar una malla social, es atacando, vulnerando sexualmente a sus mujeres. Porque la vulneración sexual equivale al asesinato moral, no es solamente la eliminación, la destrucción moral se da de forma sexual.

Lo que se ha dado aquí han sido violaciones y agresiones en grupo en fiestas populares como en los últimos sanfermines en Pamplona. ¿Por qué en esos espacios?

Lo explico bastante en mi libro anterior que se llama Las estructuras elementales de la violencia. La violencia contra las mujeres no tiene solo un eje de relación entre el agresor y la agredida –para mí, ni siquiera es ese el eje fundamental– sino que es una relación entre hombres: expresa mandato de masculinidad. Es decir, un espectáculo ante los ojos de otros hombres. Por eso las peores violencias, las peores agresiones contra la mujer son realizadas por ‘gangs’ –bandas– de jóvenes porque es donde algo tiene que ser probado, tiene que ser demostrado: la capacidad de crueldad ante los ojos de los otros, de los pares, de lo que llamo la “cofradía masculina”.

Por unos mensajes que se intercambiaron por móvil los agresores se traslucía que hablaban de algo que ni siquiera parece que considerasen una transgresión.

Claro, porque ahí hay una ley mayor que la ley del Estado que atraviesa al sujeto, que es la ley que te va a colocar en tu estatus masculino para llegar a ser humano. La humanidad del hombre está comprometida con una manera de entender la masculinidad. Los hombres que van a las manifestaciones como la del 8M o que afirman ser feministas no lo hacen por las mujeres. Hay que repetir hasta el cansancio que entiendan que no lo hacen por las mujeres, lo hacen por ellos mismos, para poder vivir libres del mandato de masculinidad.

¿Y cómo se termina con el mandato de masculinidad?

Cuando los hombres se den cuenta de que son sus primeros esclavos, de que son sus primeras víctimas. Explicándoles a los hombres cómo de insoportable es su existencia por tener que supeditarse todo el tiempo a la ley “del hermano mayor”.

¿Cuál sería la relación entre esas formas extremas de violencia machista que usted ha estudiado –como la que puede darse en los asesinatos masivos de Ciudad Juárez– y las que se producen en Europa, donde un porcentaje alto se produce a manos de la pareja o expareja de la víctima?

En mi definición de ‘femigenocidio’ –asesinatos de mujeres que no ocurren en la intimidad– Europa se puede incluir plenamente por la trata, porque la trata responde a una de las formas del genocidio que es la que se da en condiciones ‘concentracionarias’ de vida. Las mujeres que son tratadas, cuyos pasaportes son secuestrados, que son drogadas y a las que se impide la libre circulación, viven en condiciones ‘concentracionarias’ y esas condiciones se dan también en Europa y me permiten incluir, sin lugar a dudas, a Europa entre los continentes ‘femigenocidas’.

¿Qué quiere decir con ‘femigenocidio’?

Son los asesinatos de mujeres que no se producen por razones relacionales. Donde se captura a una mujer que no se conoce, con quien no existe ningún vínculo. La violencia no se produce porque sea contra una mujer, sino porque a través de ella se va a espectacularizar una capacidad de impunidad, un control territorial, una capacidad de arbitrio, de dominación, que exhibe la sujeción total de esa mujer.

¿Se refiere a situaciones como la de Ciudad Juárez?

Sí, pero también hablo de la trata. Porque en los hombres que van a los lugares donde existe esclavitud sexual hay un componente de crueldad. No se acude únicamente por el servicio sexual que esa mujer ofrece, sino que es un espectáculo de dominación.

¿Saben los clientes que esas mujeres son tratadas?

Seguro. Y si no lo saben es porque no les preocupa, y si no les preocupa es porque son crueles.

En su libro relaciona los asesinatos de mujeres con la retirada del Estado y también lo vincula con el neoliberalismo. En la trata cuál es la relación que se produce con el Estado?

Hay muchos factores. Yo creo que en el mundo en el que estamos, en este momento hay una expansión de la esfera paraestatal del control de la vida. Nuestra fe cívica nos dice que normalmente es el Estado el que protege la vida y los bienes, protege la propiedad. Lo que se está dando ahora es una esfera paraestatal de protección de la propiedad.

Hoy en día, caudales de capital de gran magnitud son producidos en un territorio oscuro, en lo que yo llamo “de segunda realidad”. La riqueza tiene un pie en lo lícito y un pie en lo ilícito. Toda la gran riqueza, la que circula hacia el norte, hacia los bancos de Estados Unidos, de Suiza, de los paraísos fiscales. Y hay modos de protección de esa riqueza que no son lícitos. Estos capitales tienen origen muchas veces en varias formas del crimen organizado, del control de las personas: el tráfico de drogas, el tráfico de armas y la trata de personas para esclavitud, para el trabajo y para esclavitud sexual también. Hay un caldo subterráneo al que he llamado “de segunda realidad”, porque tienen papeles de control social como los del Estado, pero están ocultos y están expandiendo esa esfera paraestatal de control de la vida y lo notamos en la vulnerabilidad creciente de las mujeres.

¿Aquí la trata está vinculada con el control de las migraciones?

Depende, porque decimos migraciones pero están los refugiados, la gente que está fluyendo en dirección hacia donde está el consumo… Hay varios tipos de migraciones que son muy diferentes entre sí y todos implican una gran vulnerabilidad de forma particular en las mujeres. Tenemos indicios de que la vulnerabilidad de las mujeres está aumentando. Yo en mi juventud podía hacer cosas que una joven hoy no puede hacer, quizás sí en Europa, pero no en mi continente. Mi hija no puede tener la libertad de circulación que yo tuve hace 40 años. La mujer se encuentra en una situación muy vulnerable al atravesar fronteras. Eso es mayor en nuestro continente, pero el destino de muchas capturas de mujeres es Europa y es España y Portugal. Por ejemplo, uno de los casos que han sido más conocidos en Argentina y que provocó una militancia intensa contra la trata es el caso de Marita Verón. Era una mujer de veinticuatro años casada y con una hija que desapareció y cuyo destino final parece que fue España.

Yo creo que tenemos que hablar del mundo, porque si no, caemos en el gran peligro de la superioridad moral, y de que alguna gente se sienta del lado de la seguridad. Yo creo que hoy hay un proceso en expansión de la esfera paraestatal del control de la vida. Más allá de la época del franquismo aquí o de las dictaduras en nuestro continente donde se daba un control represivo: o sea, militares, por ejemplo, actuando paraestatalmente.

¿Quiere decir al margen de la ley?

Algo muy común es que el Estado en situaciones de gobiernos autoritarios se desdoble, y actúe paraestatalmente. Sin ir muy lejos, las leyes antiterroristas que aquí se han aplicado –sobre todo en el País Vasco– como la ley que permite secuestrar a personas durante cinco días. O las leyes contra los musulmanes. Hay un libro de un argentino, Eugenio Raúl Zaffaroni, ‘El Derecho Penal del enemigo’, en el que explica cómo la denominación de “enemigo” –por ejemplo aplicada a los musulmanes en Alemania– permite o legitima un tratamiento particular al convertirlos en sospechosos. Esta legislación de excepción ejemplifica la paraestatalidad de un Estado de Derecho. También las formas que tienen que ver con la expansión del control mafioso, lo que pasó en México por ejemplo.

México con todos sus defectos, dentro del universo de América Latina, era un paradigma democrático que fue destruido en diez años por la ‘mafialización’, que es otro golpe a la democracia que viene por el lado militar, por el lado del autoritarismo de charreteras. En el fondo son todo formas de la expansión de esa forma paraestatal del control de la sociedad.

En ese libro que nombra, Zaffaroni habla de que el derecho penal del enemigo –o de autor– es el que se juzga en función de la categoría en la que se hace recaer a los acusados, y donde se juzga más la intencionalidad que los propios actos. Por ejemplo en el caso del terrorismo porque se va contra el Estado o contra el orden social. Por este motivo, el mismo autor está en contra del endurecimiento de las penas contra los culpables de violencia machista porque dice que se aplican figuras jurídicas similares.

Zaffaroni, que es un gran jurista, es crítico de las leyes que están basadas en categorías como por ejemplo nombrar el ‘feminicio’ en la ley: porque supone juzgar la intencionalidad. Yo no estoy de acuerdo con él. Una dificultad de la gente del campo del derecho es que no piensan en el poder. Hacer una ley que ya presume la culpabilidad del musulmán inmigrante es una ley que presume la culpabilidad de aquel que es fundamentalmente débil. Pero hacer una ley que presume la culpabilidad del hombre supone hacer una ley para proteger al débil respecto a aquellos que tienen poder.

Pero las leyes son expresiones culturales y producen cultura. Entonces, cuando se pide desde el feminismo más represión ¿qué sociedad estamos prefigurando?

Lo que pasa es que la ley tiene dos finalidades: una es la eficacia material, se supone que aquel que mata será juzgado y será condenado, y habrá una sentencia. Eso pasa muy pocas veces en todos los continentes. El porcentaje de las acciones contra la vida que llegan a una sentencia es mucho menor del que pensamos que es –las cifras negras del derecho–. Pero la ley tiene otra eficacia mucho más importante que esta, que es nombrar lo que la sociedad desea. A partir de ese nombre, de esa nominación, en la que se establece que matar es un crimen, se va transformando la sensibilidad ética de una sociedad. Entonces, la ley solo tiene vigencia cuando persuade y cuando disuade. Si no persuade y no disuade, no tiene vigencia real, que es uno de los problemas para el feminismo. Volvemos a casa contentas a tomar champán cuando aprobamos una ley porque legislamos, pero a veces es simplemente para decir que se legisló sin que eso llegue a tener un impacto real en la vida de las mujeres. La ley por sí no es causa de comportamientos si no tiene una eficacia retórica persuasiva, si no va cambiando la manera en que las personas piensan.

En la marcha del 8M vivimos un desborde, una prueba más de la importancia del feminismo, de la extensión de los temas feministas en la agenda pública ¿qué oportunidades y retos implica eso?

Hay varios indicios de que estamos en un cambio de época, de que las políticas de Estado, las políticas de los hombres han fracasado, no han traído un bienestar mayor. El único bienestar que han traído en algunas circunstancias es la expansión del consumo, pero la expansión del consumo tampoco es un bienestar muy consistente, muy permanente, digamos. Entonces, las mujeres, de una manera sorda, casi no totalmente articulada, proponen otro tipo de política: una nueva era, una nueva forma de estar en la vida, donde hay otras formas de felicidad. Formas políticas que proponen nuevas formas de vinculación entre las personas.

sábado, 11 de junio de 2016

#hemeroteca #pornografia | Cuesta pensar que tú también...

Imagen: El Diario / Torbe
Cuesta pensar que tú también...
Queridos lectores -sólo los que en vuestro fuero interno os sepáis concernidos- si consumís, vais a provocar que esto siga así.
Elisa Beni | El Diario, 2016-06-11
http://www.eldiario.es/zonacritica/Cuesta-pensar_6_525707434.html

Hoy voy a usar mi artículo para hablar con muchos de los hombres que me leéis. Pido por tanto que aquellos que no se sientan concernidos, no interpreten que estoy generalizando. Quiero deciros esto porque es muy sencillo leer las noticias y escandalizarse de los comportamientos de seres indignos que usan a las mujeres como esclavas sexuales para lucrarse. Es sencillo llevarse las manos a la cabeza cuando uno lee el pacato relato que se ha publicado de las actividades de Torbe. Digo pacato porque estoy segura de que habrá páginas mucho más crudas en ese sumario. Es fácil decir eso y seguir con vuestra vida. A fin de cuentas, eso no tiene nada que ver con el rato en el que pilléis el ordenador para ir a vuestra página de porno favorita para elegir como en un supermercado la variedad que ese día preferís para masturbaros. Se que la mayoría pensáis que esos "productos" tienen su origen en una "industria" en la que participan "trabajadoras y trabajadores" que libremente eligen ganarse la vida así.

Y puede que eso se vea afianzado cuando de vez en cuando se entrevista a una pornostar que os reafirma en tal pensamiento. Es más duro reparar en que es seguro que vosotros también habéis obtenido placer a través de mujeres que han sido reducidas a esclavas sexuales. Es imposible que no hayáis visto, entre esas decenas, centenas o miles de videos que consumís, alguno en el que la mujer o las mujeres que participaban eran tratadas. Es estadísticamente imposible y además lo sabéis. Cada vez más se ha ido abandonando el gusto por las películas en las que actores "representan". El gusto ahora está en el llamado por la industria "sexo amateur" y vosotros, que sois inteligentes, tendréis que convenir que es imposible que exista tal número de mujeres dispuestas a someterse a determinadas prácticas voluntariamente y por placer. Si fuera así, habríais topado con varias ya en vuestra vida. Por pura estadística. No haría falta buscarlas en determinadas páginas.

Torbe, ahora en prisión provisional, ha campado a sus anchas mucho tiempo por ahí fuera. Era un personaje para muchos. Alguno de vosotros conoce sus célebres bukkakes. El bukkake español. Para los lectores y las lectoras que desconozcan que es esto, consiste básicamente en un grupo grande de hombres que introducen sus penes en la boca de una mujer hasta casi asfixiarla, eyaculan sobre su cara y su cuerpo, la humillan e insultan y se masturban en grupo sobre ella. A veces, también la penetran. Antes de escribir este artículo he visto uno. El bukkake "más guarro" de Torbe. Y estoy llorando. La joven es una extranjera que no habla ni entiende. Por eso la obligan a repetir determinadas cosas mientras la humillan. No comprendo como nadie puede excitarse viendo esa cara. ¡Mirad sus caras! Luego hablamos, si os parece, sobre por qué queréis creer que una mujer aceptaría voluntaria y libremente someterse a tal suerte de vejaciones y de molestias físicas sin obtener ella ningún placer. No hay ni un sólo acto susceptible de producir placer a una mujer. Y vosotras, lectoras, si tenéis estómago tenéis que ver una de esas obras magnas de Torbe para entender de que hablo. Torbe los publicitaba y los hombres podían acudir gratis a practicarlos a cambio de consentir que se exhibieran. Vedlos también. Ved a esos individuos.

Queridos lectores –sólo los que en vuestro fuero interno os sepáis concernidos– si consumís, vais a provocar que esto siga así. Si en esa carrera por buscar nuevas emociones –a fin de cuentas el porno anestesia de alguna forma y termina por no hacer efecto– vais a hacer que la industria del porno continue con esa loca carrera hacia los límites del ser humano. Porque las mujeres son, no lo olvidéis, seres humanos y no un conjunto de tres agujeros con los que complaceros. Esa carrera sólo podrá resolverse ya con seres forzados a aceptar lo que nadie aceptaría sólo para obtener algo que venderos.

Sobre la exclusiva de los futbolistas, ya es sabido que a mi el fútbol no me dice nada, tengo también una perspectiva que ofrecer. No voy a entrar en si hubo delito o no. Me voy a quedar con el hecho de que unos tíos jóvenes, forrados de pasta, rodeados de mujeres bellísimas y que podrían ligar lo que quisieran con sólo chascar los dedos entran en contacto con este degenerado. Eso está constatado. Y que por medio de él obtienen sexo, también. Vamos a preguntarnos por qué lo harían. Vamos a preguntar qué buscarían que con todos los ases de la manga en la mano no podrían encontrar por ahí. Incluso acudiendo a la prostitución convencional. ¿Qué es lo que Torbe ofertaba de novedoso? La respuesta a estas preguntas me lleva a una última reflexión sobre el daño cierto que el acceso al porno más bestial de forma masiva desde edades muy tempranas ha producido ya en las generaciones nacidas a partir de los ochenta. Esos que habían visto casi de todo antes de tener su primera experiencia real. Esos que van buscando los límites porque indirectamente les han dicho que hay que probarlo todo y que siempre hay un límite más que transgredir. En la rueda de prensa de Amanda Miller lo dejó bien claro: esos que se han creído que las performance de la industria del porno son el sexo real.

Así que tenemos ciertas cuestiones sociales sobre las que tenemos que reflexionar. No por moralina, desde luego, sino porque creo que todo eso no nos acerca a la solución de los problemas de género sino que los complica. Estoy plenamente convencida de que en muchos de esos videos se conculcan directamente los Derechos Humanos. Convendría que los partidos, sobre todo los de izquierda, lo tomaran en consideración. Y vosotros, queridos lectores, sólo los que os sintáis concernidos, también. Gracias.

martes, 3 de mayo de 2016

#hemeroteca #violencia | La doble victimización de mujeres, niños y LGTB en el conflicto colombiano

Imagen: esglobal
La doble victimización de mujeres, niños y LGTB en el conflicto colombiano.
En el contexto de un sangriento conflicto militar que dura más de medio siglo, las mujeres, los menores y los miembros de la comunidad LGTB han llevado la peor parte.
Nazaret Castro | esglobal, 2016-05-03
http://www.esglobal.org/la-doble-victimizacion-de-mujeres-ninos-y-lgtb-en-el-conflicto-colombiano/

Durante más de medio siglo Colombia ha vivido un contexto de conflicto armado en el que grupos paramilitares, guerrillas, fuerzas armadas y bandas de narcotraficantes han perpetrado secuestros, desplazamientos, muertes, desaparecidos, amenazas, hostigamiento a comunidades y todo tipo de crímenes contra la humanidad. Sin embargo, ha habido otra cara de esa violencia generalizada y sistemática que ha permanecido más invisibilidad: la violencia sexual contra las mujeres, niñas y niños.

Los cuerpos de las mujeres se han utilizado como un arma de guerra, como denunció un informe de Oxfam-Intermón. Aunque la estigmatización y el miedo han llevado a la mayoría de ellas a callar, poco a poco se ha ido desvelando cómo los diferentes actores armados han utilizado prácticas aberrantes, que van desde la violación hasta la obligación a prostituirse o los abortos forzados. El pico de esta violencia es probablemente el control de comunidades enteras por grupos paramilitares en la primera mitad de los años 2000, cuando en las zonas más afectadas por el conflicto, como el Cauca y los Montes de María, las mujeres fueron utilizadas como esclavas sexuales y obligadas a realizar las tareas domésticas.

“Dividieron a las familias. Si un paramilitar se interesaba por una mujer, la violaba y la obligaba a quedarse por la fuerza, o ella se iba para evitarle problemas a su marido. A muchas las han prostituido así. Y sigue pasando. Unas hablan, otras callan. Cuando salgan de prisión algunos de ellos, ¿cómo se sentirán esas mujeres cuando tengan que encontrarse frente a ellos en la calle?”, relata Pedro (nombre ficticio), vecino de una comunidad de Montes de María, un territorio muy afectado por la violencia paramilitar en la pasada década.

En una comunidad cercana, Carmen (nombre ficticio) narra su experiencia: “A las mujeres nos ha tocado la peor parte. Muchas fuimos víctimas de violencia sexual. Eso es un dolor profundo, un trauma que es físico y mental, que está muy adentro. Una siente que tuvo la culpa, que no vale nada”. Hablar es difícil: por el miedo a los victimarios, y también por el temor al rechazo y la estigmatización de la propia familia, de la comunidad; por eso, muchas optaron por marcharse a la ciudad a trabajar como empleadas domésticas. Poco a poco, algunas comienzan a hablar: “Hemos venido renaciendo con un proceso de mujeres, yo quisiera que todas pudieran, como yo, sentirse mejor, con ayuda de terapeutas, de psicológicos, con el bien que nos hace hablar”, explica Carmen. En estas comunidades destacan la labor de las organizaciones de base, pero cuestionan el papel del Estado: “No nos ha llegado un peso del presupuesto que, supuestamente, es para reparar a las víctimas”.

Infancias robadas

Las niñas y niños han sido y son objeto de formas de violencia no menos brutales. Un reciente informe de Oxfam y otras organizaciones denuncia que, de media, cada día 27 menores son abusados por actores armados. Sólo en 2012, se calcula que 10.800 niñas y 2.400 niños fueron víctimas de violencia sexual en el contexto del conflicto. Los departamentos de Antioquia, Valle del Cauca y Nariño registran las cifras más altas, si bien en otras regiones, como la Amazonía, se sabe que este tipo de violencia está generalizada, pero no se ha podido hacer un registro.

El subregistro y la invisibilización es un grave problema cuando hablamos de violencia contra las mujeres y menores en las zonas de conflicto. Como apunta Oxfam: “Los testimonios recabados y los relatos de las mujeres que habitan en zonas ocupadas por los distintos actores armados y víctimas del desplazamiento forzado indican que la violencia sexual es mucho más frecuente de lo que se cree, de lo que los medios de comunicación difunden y de lo que las estadísticas y los registros oficiales sugieren”.

Según el informe ‘Dejen de cazar a las niñas y niños’, de Oxfam, el Pacífico es una de las zonas del país donde, con mayor crudeza, tanto la guerrilla como los grupos paramilitares han ejercido abusos contra menores, que van desde su uso como botín de guerra hasta su reclutación a través de engaños, pasando por el proxenetismo. En el municipio de Tumaco, en el Pacífico sur, se han creado redes de explotación sexual comercial que administran los grupos paramilitares. Las niñas son llevadas de una a otra vereda (pedanía), una situación que tiende a normalizarse en un contexto de enorme precariedad y vulnerabilidad socioeconómica. Se estima que, entre 2008 y 2012, 328 niños y 238 niñas fueron víctimas de abuso sexual.

Contra la diferencia

Junto a las mujeres y los menores, el colectivo LGTB (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) ha sido también duramente golpeado por la guerra en Colombia. Más de 1.200 personas LGBT han sido víctimas del conflicto, y de ellos, 80 han sido asesinados, según la Unidad de Víctimas. En su informe 'Aniquilar la diferencia', el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) detalla las agresiones, torturas, asesinatos, violaciones, amenazas y diversas formas de violencia física y simbólica contra gays, lesbianas y transexuales por parte de los diferentes actores armados: las guerrillas han perseguido y amenazado a individuos por su orientación sexual, mientras que los paramilitares −en ocasiones, según el mismo informe, con apoyo de miembros de las Fuerzas Armadas− han emprendido verdaderos procesos de “limpieza social” a través de amenazas colectivas y agresiones públicas. Como en el tristemente célebre episodio vivido en una vereda de Montes de María, donde los paramilitares obligaron a homosexuales, ante la mirada de sus vecinos, a pelear sobre un ring de boxeo, a tener sexo entre ellos y a caminar desnudos durante horas. Los paramilitares llegaron a extremos brutales que incluyen sádicas torturas, violaciones, a veces con objetos, y en ocasiones, después de todo tipo de vejaciones, la muerte.

Una de las conclusiones del CNMH es que el conflicto armado no introduce la violencia homofóbica en las comunidades, pero sí la amplifica y crea cadenas de violencia que se mantienen hasta hoy. “Es muy parecido a lo que pasa con las mujeres: la guerra no inventa la violencia sexual, eso preexiste, pero sí la exacerba”, indicó Nancy Padra, una de las autoras del informe, en una entrevista con El Espectador. En su opinión, el actor armado impone un orden social heteronormativo como parte de un “proyecto intencionado y militar de exterminio” que va mucho más allá del prejuicio. Como en el caso de la violencia sexual contra las mujeres, la violencia contra quienes se apartan de la norma heteropatriarcal “no han sido acciones aisladas dentro del conflicto armado colombiano, sino que hacen parte de las lógicas de control y regulación de los cuerpos y la sexualidad”.

¿Qué va a pasar con la firma del acuerdo de paz? El problema de la violencia heterosexual no es tanto el actor armado como los imaginarios compartidos que legitiman esas violencias. Aunque el proceso de paz tenga éxito y las guerrillas que hoy violentan a los LGTB se desmovilicen, “el problema es que si persisten los discursos y las prácticas justificadoras ya no van a ser los guerrilleros quienes me violen, sino el vecino. Cambia el autor de la violencia, pero ésta no desaparece”, señala Nancy Padra.

Un segundo problema tiene que ver con la efectiva desmovilización de los actores armados. Los grupos paramilitares se desmovilizaron sobre el papel en 2006, pero, según llevan años alertando expertos como Carlos Andrés Prieto, coordinador del área Dinámicas del conflicto de la Fundación Ideas para la Paz, en muchos casos esos grupos desmovilizados se rearmaron y conformaron las llamadas bandas criminales (‘bacrim’), que siguen cometiendo abusos contra la población local, entre ellos, el reclutamiento forzado de niños y adolescentes, como asegura el informe ‘Las Bacrim y el crimen organizado en Colombia’, de Prieto.

DOCUMENTACIÓN
“Esta guerra nos ha impedido amar (nos)”: los estragos del conflicto en los LGBT.
Hoy el CNMH lanza el informe “Aniquilar la diferencia”. Las personas LGBT han tenido que negarse la posibilidad de amar públicamente a sus parejas por miedo a que las maten. Una estrategia impuesta por los actores armados que han establecido un orden social heterosexual con el beneplácito de las comunidades.
Pilar Cuartas Rodríguez | El Espectador, 2015-12-10
http://www.elespectador.com/noticias/nacional/esta-guerra-nos-ha-impedido-amar-nos-los-estragos-del-c-articulo-604465
Nuevo lanzamiento: Aniquilar la diferencia.
Centro Nacional de Memoria Histórica [Colombia], 2015-12-10

http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/noticias/noticias-cmh/aniquilar-la-diferencia
La homofobia de las Farc.
Más de 1.200 personas LGBT han sido víctimas del conflicto armado en Colombia, según la Unidad de Víctimas. Y el grupo guerrillero es uno de los actores responsables de esos hechos, que deja más de 80 muertos en todo el país.
Verdad Abierta, 2015-04-14
http://www.verdadabierta.com/violencia-sexual/5710-la-homofobia-de-las-farc

martes, 29 de marzo de 2016

#hemeroteca #violenciasexual | Lorena Aguirre: “El Congo es uno de los cinco peores países del mundo para nacer mujer”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Lorena Aguirre
Lorena Aguirre · Directora de la ONG Coopera en el Congo: “El Congo es uno de los cinco peores países del mundo para nacer mujer”.
“Las mujeres congoleñas son maravillosas; nunca he conocido otras como ellas”, dice esta psicóloga volcada en la salud de niñas de menos 12 años agredidas sexualmente.
Nekane Lauzirika | Noticias de Gipuzkoa, 2016-03-29
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/03/29/mundo/el-congo-es-uno-de-los-cinco-peores-paises-del-mundo-para-nacer-mujer

La RD del Congo fue definida como el peor lugar del mundo para ser mujer. El este del país sigue inmerso en un conflicto no resuelto, afectado por intereses políticos pero también económicos, que produce cada día más víctimas. El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Lorena Aguirre, directora de Coopera Congo y del Programa de Atención a Niñas y Mujeres Víctimas de la Violencia Sexual en Kivu Sur, RD Congo, explicó en Bilbao la situación en la que se hallan muchas en esa zona del país africano, violadas y vejadas sistemáticamente. Aguirre disertó sobre el programa dirigido a niñas menores de doce años víctimas de violencia social que desde la ONG llevan a cabo en colaboración con el doctor Mukwege, Monusco y F. Aid, con el apoyo financiero del Colegio de Abogados de Bizkaia, el Ayuntamiento de Bilbao y la Agencia Vasca de Cooperación.

La ONG Coopera llegó a la República Democrática del Congo en 2006 para trabajar en un proyecto de conservación ambiental.
-Sí. Para desarrollar un programa de rehabilitación comunitaria. La piedra angular del proyecto era proteger a los chimpancés y demás especies de monos que teníamos allí. Los primeros años los dediqué a la protección de la naturaleza.

¿Y qué pasó para que cambiaran la orientación de sus proyectos?
-Pues que éramos la única ONG internacional en Kivu Sur que estábamos en la zona rural y convivíamos con la comunidad, por lo que nos empezaron a venir todas las niñas violadas de menos de doce años; niñas de uno, dos o tres añitos. Desde entonces me he volcado en la salud mental tanto con los niños soldados como con las menores víctimas de violencia sexual. En la ONG somos 65 personas colaborando y estamos especializados en programas de apoyo a niñas menores de doce años que han sido víctimas de violencia sexual.

Para la OMS, el Congo es uno de los cinco países peores para nacer mujer.
-El motivo principal es que llevan 20 años de conflicto armado. Hay una inseguridad tremenda, sobre todo en las zonas rurales que es donde más ataques se producen por parte de hombres armados. Pueden ser rebeldes o varones que con un arma atacan los hogares. La gente vive en casas de adobe o de planchas de madera, por lo que es fácil irrumpir en ellas para robar y violar a las mujeres, madres, niñas de todas las edades.

Las violaciones no solo se producen por la guerra, también son esclavas sexuales.
-Son temas diferentes. Los grupos rebeldes entran en los poblados y se llevan a las mujeres para que sean las esclavas sexuales de los soldados en los cuarteles. Tenemos un programa con 50 niños y niñas soldados, porque las esclavas sexuales también son soldados; les hacen ir al frente, matar y robar. Hay muchas categorías de burradas que se hacen a las mujeres y muchas no van al hospital para no ser estigmatizadas.

¿El Congo es un país maldito por su enorme riqueza natural?
-Se sabe que la guerra del Congo se debe a los recursos naturales que tiene. Hablamos de tungsteno, uranio, estaño, el coltán, diamantes; tienen de todo. Por desgracia el mapa de la riqueza natural del mundo coincide con el mapa de las guerras.

Naciones Unidas habla de supersticiones mágicas como “excusa” para violentar a las niñas.
-Lo que se vive ahora en el Congo es el ‘fenómeno Kavumu’ que es un pueblo donde por primera vez empezaron las agresiones sexuales a niñas debidas a supersticiones mágicas. Los hombres creen que la sangre de las niñas vírgenes les hace inmunes a las balas, les quita el VIH... Les puede dar trabajo, sacarles de la pobreza, lo llaman el diamante rojo. Cuanto más pequeñas sean las niñas más se aseguran de que sean vírgenes.

¿El fenómeno se ha extendido?
-Sí. Se ha generalizado por todo el Congo. Las niñas son llevadas al hospital de la zona donde han sido violadas, pero como se quedan tan dañadas o no tienen capacidad para hacerse cargo de las cirugías necesarias, entonces las transfieren al hospital de Panzi donde las atiende el ginecólogo Denis Mukwege y su equipo.

La intervención de Coopera está muy localizada en Kivu Sur.
-La estrategia es permanecer en un sitio muchos años y hacer un cambio a todos los niveles. Por eso llevamos diez años trabajando a siete kilómetros de Kavumu. Nos volcamos desde el primer día que nos pidieron ayuda, porque es una bestialidad lo que ocurre ahí con las niñas.

¿Cómo es el programa que ofrecen?
-Es un paquete de servicios que empieza desde que la niña es llevada al hospital de Panzi, donde tendrá que estar acompañada de 3 a 4 meses. Si la madre gana en el campo un dólar para dar de comer a los diez hijos, lo que hacemos es ofrecérselo para que se quede con la niña en el hospital y toda la familia que deja en el campo siga comiendo. Luego, cuando la niña sale en el hospital entra en el programa de seguimiento médico con nosotros; la niña y toda la familia durante un año.

Y también ayuda psicológica.
-Sí. Este programa es el más importante de todos; la recuperación emocional de la niña es vital para que se pueda curar psicológicamente, físicamente; formamos agentes de apoyo psicológico. Les enseño los principios básicos de la psicología, de la psicoterapia y luego hemos diseñado una terapia de grupo muy estructurada que funciona increíblemente bien.

¿Y cuando la niña está curada?
- Hacemos que entren en grupos de educación ambiental con otros niños donde se socializan y toman el cariño por la naturaleza y se convierten en embajadores del medio ambiente; les ayuda mucho a estar centradas.

Aun así, la mayoría de los casos quedan impunes.
- Nuestra ONG ofrece asimismo apoyo jurídico gratuito para que las familias hagan las denuncias. Pero hay que decir también que en el Congo cada vez hay más personas que trabajan contra la impunidad en estos casos.