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viernes, 20 de septiembre de 2019

#hemeroteca #racismo #blackface | El 'blackface' como el de Trudeau es habitual en España

Imagen: El País / 'Baltasar' Ruiz Gallardón
El 'blackface' como el de Trudeau es habitual en España.
En el teatro del Siglo de Oro ya se encuentran algunos ejemplos.
Emilio Sánchez Hidalgo | Verne, El País, 2019-09-20
https://verne.elpais.com/verne/2019/09/19/articulo/1568909174_532482.html

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, acudió en 2001 a una fiesta pintado con maquillaje negro. La revista ‘Time’ ha publicado la fotografía, que ha provocado críticas de representantes sociales y políticos. “El ‘blackface’ es una parte de la historia que deshumaniza, que niega la categoría de ciudadano a las personas negras (...) Es el momento de detener los argumentos que describen el ‘blackface’ como una broma”, ha escrito David Leonard, profesor de estudios de cultura, género y raza en la Universidad de Washington State, en un artículo publicado en The Huffington Post. Trudeau ya ha pedido disculpas.

La asociación SOS Racismo define el ‘blackface’ como “una práctica que perpetúa el racismo hacia las personas negras mediante la ridiculización y exageración de los rasgos característicos de las mismas, usando como punto de partida maquillaje en el que se simula la piel negra y pelucas de pelo afro”.

En España, algunas personas han visto un paralelismo entre lo que hizo el político canadiense y una tradición que sigue vigente: que personas blancas se pinten la piel para desfilar como Baltasar en las cabalgatas de Reyes. En 2014, la entonces alcaldesa de Madrid, Ana Botella, fue cuestionada por el hecho de que una persona blanca con la cara pintada interpretase a Baltasar en la cabalgata de su ciudad. "Si tuviéramos un concejal negro, no habría desde luego ningún inconveniente en que tuviéramos un rey negro", respondió la alcaldesa, amparándose en la costumbre de que tres concejales del Ayuntamiento interpreten en las cabalgatas a Baltasar, Gaspar y Melchor.

Si bien muchos artículos estadounidenses, como este de la web Vox, se remontan hasta el siglo XIX en busca de los precedentes más sonados de 'blackface', en España también encontramos ejemplos en las obras de teatro españolas del Siglo de Oro, que abarca los siglos XVI y XVII, cuando actores blancos aparecían sobre el escenario con la cara pintada.

“Ahí ya vemos ejemplos de ‘blackface’. Después de la expulsión de los musulmanes de la península Ibérica, se emplea esta forma de ridiculizarlos a través de los espectáculos. Esto coincide con un aumento de personas esclavizadas de origen africano”, explica a Verne por teléfono Antumi Toasijé, historiador y director del Centro de Estudios Panafricanos Kituo cha Wanafrika.

Los actores blancos de estas obras del siglo XVI y XVII se pintaban la cara con corcho quemado. “Se representaba a las personas negras como lujuriosas o con acentos que parecen un chiste”, añade el historiador. Asegura que en estas obras también participaban actores negros, normalmente para mostrar los mismos estereotipos que ridiculizaban los blancos con la cara pintada. “Era un tipo de comedia insultante y muy popular”, añade Toasijé.

El director del Centro de Estudios Panafricanos considera que el mayor exponente actual de ‘blackface’ en España es la cabalgata de Reyes de Alcoy (Alicante), la más antigua de España. Se celebra desde 1885. En ella desfilan ‘els negrets’ (los negritos). Son cientos de vecinos que se pintan la cara de color negro y los labios rojos. “Representan a personas esclavizadas. Alcoy es el lugar de España en el que se produce el ‘blackface’ más masivo”, según Toasijé.

La cabalgata de Alcoy cuenta con el reconocimiento como Bien de Interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico Nacional. “Nosotros no faltamos al respeto, no es un ‘blackface’, ni una manifestación racista", dijo a Eldiario.es el concejal de festejos del municipio alicantino antes de la última cabalgata, certificando la intención del Consistorio de mantener la celebración.

Toasijé cree que en España no está del todo instalada la conciencia del racismo que impregna al ‘blackface’. “La sociedad española tiene unas características distintas a las de Estados Unidos. Existiendo racismo y violencia racista, el nivel de agresividad social [contra las personas negras] no es el mismo que en Estados Unidos. Para ellos es más evidente. Aquí se camuflan como chistes”.

En diciembre de 2017, el futbolista Antoine Griezmann, entonces en las filas del Atlético de Madrid y ahora en las del Barcelona, compartió una fotografía en redes sociales en la que aparecía disfrazado de jugador de baloncesto con la cara pintada de negro y una peluca afro. La razón de la imagen es que acudía una fiesta de disfraces cuyo motivo eran los años ochenta. El futbolista francés acabó borrando la imagen después de los comentarios recibidos en sus propias redes sociales y las quejas de algunas organizaciones.

“Creo que las redes sociales han ayudado a que nuestras reclamaciones tengan un mayor impacto”, afirma Toasijé. Y si bien las protestas de la comunidad afrodescendiente no han modificado la cabalgata de Alcoy, sí lo han logrado en muchos otros casos. Por ejemplo, en Madrid, el año 2015, el siguiente a las declaraciones citadas de la exalcaldesa Ana Botella, el rey Baltasar ya fue interpretado por una persona negra. “Sigue habiendo algunas cabalgatas donde se hace ‘blackface’, pero cada vez son menos. Eso sí, aún sigue apareciendo algún Baltasar pintado en los colegios”, finaliza Toasijé.

domingo, 27 de mayo de 2018

#hemeroteca #poblacionmigrante | Una minoría que gana presencia

Imagen: El Diario Vasco / Familia Freire-Pineda
Una minoría que gana presencia.
Crece la población inmigrante en Gipuzkoa y uno de cada diez ciudadanos ya es extranjero. Cuatro testimonios de personas foráneas residentes en el territorio reflejan las distintas realidades detrás de la migración a otro país.
Aiende S. Jiménez | El Diario Vasco, 2018-05-27
http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/minoria-gana-presencia-20180527185044-nt.html

La población extranjera tiene cada vez más presencia y por lo tanto más peso en la sociedad guipuzcoana. La evolución del porcentaje de personas nacidas fuera del Estado que se han instalado en el territorio en los últimos años muestra una tendencia siempre ascendente y hoy ya suponen el 9,5% del total, o lo que es lo mismo, uno de cada diez guipuzcoanos ya es de origen extranjero. En algunos municipios como Arrasate, Errenteria o Tolosa la población inmigrante casi se ha triplicado en la última década y en otros como Ordizia o Beasain el número de vecinos extranjeros supera el 10% del total.

Los últimos datos del padrón a 1 de enero de 2018 revelan que la población inmigrante en Gipuzkoa se cifra en 68.288 personas. Y ninguna de las historias que existen detrás de cada una de ellas es igual. Son distintas las razones que les llevaron a dejar su país, la forma o medio por el que llegaron hasta aquí, así como las circunstancias que han rodeado su nueva vida una vez en el territorio. Conocemos cuatro de esas miles de historias, que son un reflejo de lo que supone ser una minoría en un sitio extraño al que han acabado llamando hogar.

Familia Freire-Pineda. De Ecuador y Colombia, viven en Ordizia desde el año 2000. «La gente piensa que tenemos hijos para vivir de las ayudas»

Cuando Janet y Javier Freire eran muy pequeños sus padres decidieron salir de Ecuador en busca de una vida y un futuro mejores para sus hijos. Ese sitio lo encontraron en Ordizia, donde la familia se instaló y lleva viviendo desde hace 18 años. Los niños, ya grandes, han creado sus propias familias. Javier tiene cuatro hijas con Juliana Pineda, una colombiana a la que conoció durante una Semana Grande en Donostia. Ella, que vivía en el barrio de Gros, se mudó a la localidad goierritarra.

Javier asegura que en su caso no le costó salir de Ecuador. Tenía ocho años, y reconoce que cuando volvió a su país años después de vacaciones no se acostumbraba a la vida de allí. En Ordizia estaban sus amigos, su casa y era feliz, aunque reconoce que al principio el euskera fue un reto muy complicado para él y sus dos hermanos.

Eso no le impidió acudir al Parlamento Vasco en el año 2000, donde recuerda que él y otro compañero de clase cubano leyeron unas frases en euskera delante de todos los miembros de la cámara.

Tanto él como su mujer creen que en Gipuzkoa «se ayuda mucho a la gente que viene de fuera», aunque Javier insiste en que «también debería ayudarse a los que son de aquí y lo están pasando mal». No obstante reconocen haber vivido situaciones en las que se les ha juzgado por el simple hecho de ser extranjeros. «Mucha gente no ve bien que tengamos cuatro hijas porque se piensan que lo hacemos para vivir de las ayudas. Una vez en un bar una señora señaló el carrito de nuestra niña y nos dijo: 'Eso que lleváis vosotros lo pagamos nosotros'», cuenta ella. «Es injusto», añade Javier, «porque los dos trabajamos y no recibimos ayudas de nadie». Bueno sí, de su suegra, quien les echa una mano para poder dar a basto en el cuidado de las cuatro niñas.

Javier ha conocido lamentablemente el lado más crudo del racismo, el que va ligado a la violencia. «Fue en Madrid, donde pasamos unos meses cuando llegamos a España. Unos chicos mayores del cole me metieron una paliza», cuenta.

Salvo esos hechos que consideran anecdóticos, toda la familia afirma ser «feliz» en Ordizia, «donde siempre nos hemos sentido bien». Tanto que Juliana nunca ha vuelto a Colombia. «¿Eso lo dice todo, no?».

Imagen: El Diario Vasco / Naziru Issah
Naziru Issah, 19 años, Ghana. Llegó en patera y vive en Villabona.

Naziru Issah narra su historia esforzándose en encontrar las palabras en castellano que expresen todos los recuerdos que bombardean su memoria. El camino hasta llegar a Gipuzkoa no ha sido ni mucho menos fácil. Con 16 años, este joven, el hijo mayor de una familia ghanesa, decidió que tenía que hacer algo para ayudarles. «La vida allí no es fácil, así que dejé los estudios y decidí salir del país», explica.

Comenzó entonces un peligroso viaje desde Ghana a Níger, después Argelia, hasta llegar a Marruecos, donde pretendía embarcar en una patera con la que alcanzar la costa española. Asegura que él tuvo suerte, «porque conocía a un chico de mi barrio que se ocupaba de gestionar el paso de las personas y me ayudó mucho», señala Naziru «Murió, le apuñalaron», se apresura a añadir.

Porque para muchos inmigrantes el riesgo de morir cruzando las fronteras no está solo en el mar. Antes de embarcar, pasó un tiempo escondido en un campamento en un bosque con otras muchas personas que, como él, buscaban salir, aunque fuera arriesgando sus vidas. Él, recuerden, era tan solo un adolescente de 16 años que había dejado su casa y su familia muy lejos.

Por fin, llegó hasta Málaga, después de mes y medio de trayecto. «Fue muy rápido, hay mucha gente que se queda meses esperando en Marruecos para salir», cuenta. Allí pasó cuatro meses, compartiendo un piso que otro hombre ghanés había comprado en un pueblo malagueño del que no sabe ni el nombre «porque llegamos de noche y nos escondimos para que no nos pillara la Policía».

¿Cómo llegó hasta Gipuzkoa? «Después de un viaje tan largo pensé que no me podía quedar en la esquina de España, así que me fui hasta la otra punta». Como era menor de edad, primero pasó por el centro de menores de Uba, en Donostia, gestionado por la Diputación de Gipuzkoa. Más tarde se fue a un piso de acogida en Beasain, donde pasó dos años con otro chico marroquí. Una vez cumplió la mayoría de edad dejó de contar con esa protección foral y tuvo que buscarse la vida por su cuenta. «He pedido la RGI para poder vivir porque estoy estudiando carrocería y ahora vivo solo en Villabona», cuenta con orgullo.

Idas y venidas, en un país nuevo en el que se habla otro idioma, siendo menor de edad y muy lejos de su familia. «Ha sido duro, porque me he sentido muy solo, de hecho aún me siento así, pero he tenido suerte y vivo para contarlo». Explica que en su país la gente es «más sociable, más abierta», y coincide con el tópico de que los vascos son más cerrados. No obstante asegura que aquí ha hecho amigos, «no muchos, pero sí muy buenos».

Su mayor preocupación ahora es dominar el castellano, con el que se desenvuelve a la perfección aunque su exigencia sea mayor. El futuro se lo imagina aquí. Por una razón con un peso incontestable. «Aquí cambió mi vida. Aquí me han dado una educación mejor y me han dado una oportunidad para empezar de nuevo, y soy muy feliz».

Imagen: El Diario Vasco / Paco Sánchez y Milenka Mejía
Milenka Mejía, 61 años, Bolivia. Casada con Paco Sánchez, de Ordizia. «Como en todas las sociedades, hay gente racista y gente buena»

Cuando Paco Sánchez sale a dar una vuelta por su pueblo la gente que le conoce lo primero que le pregunta es: '¿Qué tal Milenka?'. Su mujer, que lleva catorce años viviendo en Ordizia, está totalmente integrada entre sus amigos y su entorno. Se conocieron por Internet, y tras un tiempo chateando Paco viajó a Bolivia para conocerla. «Yo era muy feliz allí, no tenía ninguna intención de irme, pero por razones de salud que afectaban a mi marido me vine con él a Ordizia», aclara Milenka Mejía. La inercia le empuja a dar explicaciones, consciente del estigma que aún existe hacia las mujeres latinas. «He vivido de todo, pero cuando llegué noté desconfianza, porque me ven como una sudamericana que viene a aprovecharse del dinero de uno de aquí», se queja.

Un cliché prejuicioso que queda muy lejos de la realidad. Con 18 años Milenka se fue de Bolivia para estudiar cinco años en Rusia, «porque me gusta conocer otras sociedades, otras culturas y aprender de gente nueva». Quizá por ello creyó importante que sus hijos, a quienes dejó en Bolivia cuando salió de allí con Paco, también volaran de su país para conocer mundo. Ahora los dos viven en Euskadi, uno en Barakaldo y la otra en Irun. «Vinieron empujados por mí, pero les avisé de que no venían al paraíso, sino a un lugar que era muy diferente a lo que conocían», señala.

Milenka cuenta que cuando llegó a Ordizia no le costó encontrar trabajo. Sabía donde buscar. «Era consciente de que mis opciones pasaban por limpiar pisos o cuidar de personas mayores», afirma. No se equivocó. Los datos revelan que las mujeres latinoamericanas conforman buena parte del nicho de trabajo del sector doméstico. Empezó así, como empleada de hogar, para después pasar a trabajar en un centro de día. Pero no era suficiente. «Me matriculé en la universidad, en Donostia, donde me saqué el título de Trabajadora Social. También me apunté a un máster, pero no lo llegué a terminar», relata con pesar.

Aunque ella tiene un círculo de amigos en Ordizia, admite que se ha encontrado de todo, «gente muy racista y gente muy buena, como ocurre en todas las sociedades, da igual que sean del primer, segundo o tercer mundo», afirma. Ella aplica la filosofía del 'vive y deja vivir'.

Cree que detrás de los comportamientos racistas está la falta de información. «Y de respeto», añade su marido. «La gente de un lugar exige a los que llegan de fuera que se integren, pero ellos no se preocupan por entender sus costumbres sociales y culturales, y al final lo que ocurre es que los inmigrantes acaban compartiendo el tiempo con otros inmigrantes».

Imagen: El Diario Vasco / Max Hu y su madre
Max Hu, 24 años, China. Vive en Errenteria con su familia. «Tengo más amigos guipuzcoanos que extranjeros»

En el restaurante La Gran Muralla de Errenteria, Max Hu coge los pedidos por teléfono y sirve las mesas. En la cocina su madre prepara los platos que aparecen en la carta. Su padre gestiona el restaurante. Esta familia china salió de una localidad cercana a Pekín hace diez años para instalarse en Gipuzkoa. Max, que ahora tiene 24 años, y su hermano pequeño, de 16, han crecido aquí. «Primero vivimos en Alicante unos años, pero después vinimos en Errenteria, donde mi padre montó el restaurante», cuenta Max, quien echa una mano en el negocio familiar.

Afirma que la vida como parte de la sociedad guipuzcoana «es mucho más tranquila y más fácil» de lo que era en China. Al llegar siendo apenas unos críos ni a él ni a su hermano les costó hacer amigos. «Hay gente racista, pero en general la gente es muy maja, sobre todo los jóvenes», asegura. De hecho, afirma que tiene «más amigos guipuzcoanos que extranjeros», rompiendo con ese otro cliché de que los chinos solo se juntan con otros chinos.

Max sigue manteniendo contacto con sus amigos de la infancia, que todavía viven en China. Hace unos años volvió a su país y lo encontró «muy cambiado, muy moderno». Su futuro, no obstante, lo imagina en Gipuzkoa. «Me quiero quedar». 


«Los flujos migratorios dependen de las crisis y desde 2015 ha habido un repunte»
A. S. Jiménez | El Diario Vasco, 2018-05-27

http://www.diariovasco.com/sociedad/flujos-migratorios-dependen-20180527001710-ntvo.html

En los últimos 20 años la población inmigrante de Gipuzkoa ha pasado de ser una pequeña a una gran minoría. En 1998 en Gipuzkoa vivían algo más de 5.000 personas nacidas en otro país, mientras que los últimos datos provisionales del padrón a 1 de enero de 2018 reflejan que ya hay 68.288 habitantes de origen extranjero que conviven en el territorio.

Gipuzkoa ha registrado cifras récord de habitantes desde 2015. Un fenómeno demográfico provocado por el aumento de la llegada de población inmigrante, que ha contrarrestando el descenso de la autóctona, provocado por el envejecimiento de la sociedad y el descenso de la natalidad -los últimos datos revelan que es el territorio vasco donde más descendieron los nacimientos en el año 2017 (-7,3%), con 438 bebés menos-.

Esa diferencia en el saldo entre población local y extranjera también se refleja en la comparativa de las dos últimas décadas en Euskadi. Según los datos recogidos por Ikuspegi, el Observatorio Vasco de Inmigración, basados en estadísticas del Instituto Nacional de Estadística, desde 1998 la población autóctona ha perdido a 79.812 personas, mientras que se han ganado 179.841 de origen extranjero. En el último año llegaron a Euskadi un total de 9.586 personas procedentes de otros países, 2.827 de ellas a Gipuzkoa. Unas cifras que duplican a las del año anterior y que supone el mayor incremento en ocho años.

Gorka Moreno, presidente de Ikuspegi y doctor en Sociología por la Universidad del País Vasco, explica ese aumento del flujo de inmigrantes por la relación que los movimientos migratorios tienen con las crisis financieras. «Desde 2009-2010 ya se observa que la llegada de personas a Euskadi sufrió un fuerte descenso, una tendencia a la baja que se mantuvo durante toda la crisis hasta 2015, cuando hubo un repunte que en los dos últimos años no ha hecho más que consolidarse», señala.

La crisis provocó asimismo que el saldo exterior en Gipuzkoa -la diferencia resultante entre las personas que llegan al territorio y las que se van-, fuese negativo durante los años duros de la crisis. «Cuando hablamos de migraciones hay que tener en cuentan los que vienen y los que salen, porque no todo el que llega se queda», explica Agustín Unzurrunzaga, de SOS Racismo. «A partir de 2015 la tendencia vuelve a modificarse y Gipuzkoa vuelve a ser un lugar de interés para las personas inmigrantes», señala.

En especial para los extranjeros nacidos en países de Latinoamérica, que suponen el 70% del total de personas que llegaron en 2017, especialmente procedentes de Nicaragua, Honduras, Colombia y Venezuela. «La latinoamericana es una población que responde a los ciclos económicos y al mercado laboral, y además se adaptan de mejor manera al nicho de cuidados de personas mayores y labores domésticas, en especial las mujeres», explica el presidente de Ikuspegi, que recuerda que esa es la razón principal por la que más de la mitad de la población inmigrante que reside en Euskadi son mujeres. «El hecho fundamental que explica el cambio de tendencia en la llegada de extranjeros es el número inmigrantes de Sudamérica», confirma Unzurrunzaga.

No obstante, ambos insisten en que el porcentaje de población inmigrante residente en Euskadi (9,4%) está muy por debajo de la media del Estado, situada en el 13,6%. «La gente cree que en Euskadi vive más gente extranjera de la que realmente hay, no importa el porcentaje», afirma Moreno, quien se muestra optimista al pensar que el aumento de la presencia de población extranjera en el territorio vasco puede contribuir a la atenuación del racismo. «El hecho de que nuestros hijos e hijas compartan clase con niños de otras nacionalidades es positivo en ese sentido».

Diferencias por municipios
Los 68.288 extranjeros que viven actualmente en Gipuzkoa están distribuidos entre municipios, algunos donde tienen una mayor presencia. Es el caso de Ordizia y Beasain, donde la población inmigrante supone un 14,78% y un 11,59% del total respectivamente. Por otro lado, la localidad en la que más ha aumentado el número de extranjeros en la última década es Tolosa, donde se ha pasado de 522 personas en 2007 a 1.260 en 2017, según datos del INE. En cifras totales, las localidades que más cantidad de inmigrantes concentran son, por orden, Donostia, Irun y Errenteria.
  • El dato
  • 14% de la población de Ordizia es de origen extranjero, la cifra más alta en todo Gipuzkoa. Le sigue Beasain, donde suponen un 11%, Irun, donde representan el 9% del total de vecinos y Azkoitia, donde son el 8,2%, según datos del INE referentes al Padrón continuo.
  • Donostia. Localidad donde viven más personas inmigrantes, un total de 12.541 personas (sin contar las nacionalizadas) y que suponen el 6,72% del total.
  • Irun. El padrón tiene contabilizadas 5.611 personas de origen extranjero en Irun, una cifra que ha aumentado un 55% desde 2007.
  • Errenteria. Tercera localidad con más ciudadanos extranjeros, un total de 2.458, un 120% más que la cifra de 2007.

domingo, 3 de diciembre de 2017

#hemeroteca #mujeres #euskara | «El euskera ha servido para que nos integremos»

Imagen: El Diario Vasco / Tarana Karim, Carolina Agirre, Olga Lopera y Margaret Bullen
«El euskera ha servido para que nos integremos».
«Si se quiere, se puede», animan cuatro mujeres extranjeras que aprendieron el idioma al instalarse en Gipuzkoa. «Nos dicen que tenemos mucho mérito pero es algo normal, solo hemos aprendido la lengua del lugar en el que vivimos», hacen hincapié
Iraitz Vázquez | El Diario Vasco, 2017-12-03
http://www.diariovasco.com/gipuzkoa/euskera-servido-integremos-20171203003120-ntvo.html

«Bai, nor da?». Son las primeras palabras que se escuchan al otro lado del teléfono. Es una pregunta normal con la que miles de guipuzcoanos comienzan una conversación telefónica. En principio, no tiene nada de especial. Pero en este caso las interlocutoras son cuatro extranjeras residentes en Gipuzkoa, y que hablan euskera casi a la perfección. Las protagonistas de este reportaje tienen una cosa en común, en cuanto llegaron a Euskadi quisieron aprender euskera y no sienten que tengan especial mérito por ello. «Lo único que hemos hecho es aprender la lengua del lugar en el que vivimos. Es algo normal en cualquier lugar del mundo», remarcan.

La inglesa Margaret Bullen lleva más de veinte años residiendo en Gipuzkoa. Llegó después de conocer a su pareja en la Universidad de Liverpool mientras cursaba sus estudios de Filología Hispánica. «Siempre me ha gustado aprender idiomas pero el euskera me pilló de improviso, no sabía nada de esta lengua», reconoce en euskera con un vocabulario impecable y con el característico acento británico. Su pasión por las lenguas queda reflejado en que mientras realizó su doctorado en Antropología en Latinoamérica, Bullen aprendió quechua. Pero esta profesora de la UPV/EHU se quedó enamorada de Euskadi. «Este rinconcito del mundo es una joya porque en apenas unos kilómetros tenemos idiomas como el euskera, el castellano o el francés».

Al igual que miles de guipuzcoanos ella también dio sus primeros pasos para aprender euskera en los euskaltegis de HABE y AEK. «Hice cursos bastante intensivos durante varios años». Pero la prueba de fuego llegó cuando quiso lograr una plaza como profesora en la universidad. «Necesitaba saber euskera pero me impliqué a tope en los euskaltegis y también en la Escuela Oficial de Idiomas». Después de mucho trabajo y esfuerzo consiguió la plaza pero además también se presentó al Euskararen Gaitasun Agiria (EGA) la prueba que muchos temen. «Me costó un poco pero al final conseguí el título», recuerda.

Ahora imparte clases tanto en euskera como en inglés y francés en la UPV. Admite que para ella el mantra de que aprender euskera es complicado «es un mito. Al igual que todas las lenguas cuando se comienza se hace difícil pero me imagino que igual que el ruso o el chino», zanja. Casi de la misma opinión es la argentina Carolina Agirre que en la actualidad reside en Lazkao. «Puede que sea complicado pero si se quiere es posible», reconoce. Lleva casi una década en Gipuzkoa y tiene claro cuál es su siguiente objetivo. «Quiero conseguir el EGA».

La relación de Carolina Agirre con el euskera siempre ha sido muy estrecha. Sus abuelos tuvieron que emigrar hasta Argentina desde Bizkaia con sus cuatro hijos en busca de un futuro mejor. Su padre nació en el país sudamericano pero nunca perdieron el contacto con sus raíces. «Todos los sábados íbamos a la Euskal Etxea», recuerda con cierta añoranza. Su primer contacto con la cultura vasca fueron «los bailes que realizábamos de pequeños. Ahora cuando veo aquí a la gente bailar me resulta raro, me despierta muchos sentimientos», reconoce.

Pero a medida que se fue haciendo mayor, a Carolina Agirre también se le fue despertando el interés por el euskera. Gracias a los cursos que organiza el Gobierno Vasco en Argentina junto a HABE comenzó a dar sus primeras clases. En 2001 aterrizó en el euskaltegi Maizpide de Lazkao con una beca. «Pero tenía un nivel muy bajo». Y volvió a Argentina. Durante cinco años siguió estudiando en la Euskal Etxea, hasta que llegó el corralito a Argentina y regresó a Euskadi junto a dos de sus tías.

Relaciones sociales
Ahora reside en Lazkao y habla euskera con sus dos hijas. «Utilizar la lengua te sirve para conseguir relaciones sociales y seguir practicando que es como mejor se aprende una lengua», admite en un euskera que roza la perfección. Sobre el mérito que muchos les atribuyen por aprender euskera, al igual que las otras tres protagonistas de este reportaje, Carolina Agirre le quita importancia a esta cuestión. «No veo que haya mérito en que la gente vaya a Alemania y aprenda alemán. Creo que en mucho casos perjudica que la gente habla en castellano y ven que no tienen por qué aprender euskera», considera.

De la misma opinión es la colombiana Olga Lopera. «Muchos de mis compatriotas hablan con la gente en castellano y no ven la necesidad de aprender euskera. Me parece que es un punto de vista demasiado simple porque aprender un idioma enriquece a las personas», hace hincapié. Sus antepasados por parte de madre también son de origen vasco y siempre tuvo «interés por el euskera». Hace 16 años llegó a Gipuzkoa y estuvo estudiando durante cinco años en un euskaltegi de Arrasate y también pasó por centros de AEK en San Sebastián pero lo tuvo que dejar por falta de dinero. «Hay muchas oportunidades para aprender euskera pero debería haber más posibilidad para aprender de manera gratuita», reclama Olga Lopera. «Sé que hay cursos gratuitos pero creo que podría ser un estímulo para que la gente estudie».

Este año se ha apuntado a la Escuela Oficial de Idiomas de San Sebastián para profundizar en sus conocimientos. Pero ha conseguido una profesora de excepción en la mujer de 86 años a la que cuida. «Ella también es euskaldunberri y es una oportunidad para las dos de hacer mintzapraktika», sonríe. A Olga Lopera sobre todo le ha llamado la atención «lo rico que es el euskera con todos los euskalkis que tiene. En menos de una hora puedes tener cuatro formas diferentes de decir una misma palabra. Es muy enriquecedor».

Tarana Karim aterrizó hace quince años en Euskadi desde su Azerbaiyán natal. «No tenía ni idea de que aquí había una segunda lengua», explica en euskera. Pero enseguida se puso manos a la obra y se apuntó en un euskaltegi de Donostia, tres meses después de llegar a Gipuzkoa. «Me pareció una oportunidad muy enriquecedora desde el punto de vista cultural».

En su casa de Tolosa ahora se hablan sobre todo dos idiomas, euskera y azerí. «Para mis hijos es lo más normal del mundo. Además, también hablan otros idiomas», reconoce. Tarana Karim subraya que sobre todo consiguió mejorar «practicando y sin tener miedo a meter la pata. No hay que avergonzarse porque estemos aprendiendo un idioma y podamos confundirnos porque la gente lo entiende y he encontrado mucha comprensión». Eso sí, reconoce que en muchas ocasiones es «muy perfeccionista. Al menos es lo que me dicen muchos de mis amigos».

Tarana Karim trabaja en SOS Racismo y se encarga de una exposición sobre refugiados. Realiza visitas guiadas con alumnos de segundo de bachiller y de la ESO en euskera. «Me siento muy cómoda cuando hablo con ellos». La radio o la televisión han sido sus grandes aliados en el proceso de aprendizaje pero aún no se ha atrevido a leer libros. «Es el siguiente paso que tengo que dar», se marca como reto.

A Tarana le sigue llamando la atención que adultos nacidos en Gipuzkoa no hayan dado del mismo paso de aprender el idioma vasco. «Es una lengua como otra cualquiera, no lo entiendo. Es algo que me sorprende mucho». Además, anima a quienes saben euskera a que lo practiquen porque «un idioma no se pierde si los que lo saben lo hablan», zanja.

lunes, 20 de noviembre de 2017

#hemeroteca #poblacionmigrante | Mesas que valen como escuelas de inclusión

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / 'Bizilagunak' en Errenteria
Mesas que valen como escuelas de inclusión.
Más de 2.000 personas participan en 239 comidas (122 en Gipuzkoa) celebradas en Euskal Herria dentro de la iniciativa Bizilagunak que busca romper estereotipos racistas.
Noticias de Gipuzkoa, 2017-11-20
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/11/20/sociedad/mesas-que-valen-como-escuelas-de-inclusion

La de ayer fue una jornada de fiesta en muchos hogares vascos, que llevaron a cabo una celebración singular, pero que cada día logra más adeptos. Un total de 2.000 personas se sentaron a la mesa para romper con los prejuicios y estereotipos racistas. El llamamiento de SOS Racismo para participar en la iniciativa Bizilagunak fue secundado por 478 familias que llevaron a cabo 239 comidas repartidas por toda Euskal Herria. En Gipuzkoa fueron 122 y se celebraron en todas las comarcas. La lista se completa con 93 comidas en Araba y 24 en Bizkaia.

Esta iniciativa consiste en que personas autóctonas compartan por un día la mesa junto con residentes de origen extranjero, dejando a un lado las diferencias y apostando por aquellos lugares comunes que les unen.

Según señaló SOS Racismo, en la de ayer participaron personas de 43 nacionaldiades diferentes.

“Las comidas han sido de lo más variadas, al igual que las familias que las han disfrutado”, explicaron los organizadores. Familias, además, de todo tipo: parejas, compañeros de piso, grupos de amistad, etcétera. Lo que se pretende, recalcan, es “crear un ambiente de celebración buscando la inclusión en positivo”. “La cita solo es posible gracias a la iniciativa y el empoderamiento de las personas que participan en ella y la implicación de las asociaciones e instituciones públicas de toda la geografía vasca”, recalcó la entidad.

Premiada
En Gipuzkoa, de hecho, la implicación es cada año mayor, ya que más de la mitad de las comidas se celebran en este territorio: desde Bidasoa hasta Debagoiena.

La efectividad de este programa, incluido en la iniciativa antirumores ZAS!, fue reconocida por el Comité Económico y Social Europeo con el premio Sociedad Civil 2016, en diciembre del año pasado, un galardón que se entrega a aquellas iniciativas de entidades que promueven la identidad y la integración.

La celebración de estas comidas, además, tiene una segunda parte cada año en la Gala Solidaria del Kursaal, que este año se celebrará el 2 de diciembre y que servirá para el reencuentro y la visibilización de las personas que han participado en Bizilagunak, en un ambiente “festivo y con mucho humor”.

lunes, 23 de octubre de 2017

#hemeroteca #transfobia | El vídeo más 'vomitivo' de 'GH': acorralan a Laura para confesar su transexualidad

Imagen: El Confidencial / Dani Sánchez, el gay instigador de la 'caza de brujas' en GH
El vídeo más 'vomitivo' de 'GH': acorralan a Laura para confesar su transexualidad.
La organización del reality show emitido por Telecinco ha asegurado que el comportamiento de sus concursantes no infringe ninguna de las normas de convivencia del concurso.
T.L. | Vanitatis, 2017-10-23
https://www.vanitatis.elconfidencial.com/television/programas-tv/2017-10-23/gran-hermano-revolution-concursantes-encerrona-laura-transexual_1465058/

El quinto debate de 'Gran Hermano Revolution', emitido este domingo, 22 de octubre, ha sido el espacio encargado de emitir una pieza de vídeo inédito que ha exhibido el comportamiento más censurable y vomitivo de sus concursantes.

En este, parte de los participantes de la decimoctava temporada del reality show de Telecinco han acorralado a Laura, una de sus compañeras, para forzarla a confesar que es una mujer transgénero.

Esta encerrona, que ha sacado lo peor de cada uno de los participantes de este singular aquelarre, no infringe ninguna de las normas de convivencia del concurso de Mediaset España. Así lo ha asegurado Jordi González en la tertulia del formato de Zeppelin TV, que ha afirmado que, de ser así, la dirección del programa ya hubiera actuado para impedir que la sevillana fuera víctima del bullying.

Dani y Carlos, instigadores de la 'caza de brujas'
Daniel Sánchez, uno de los dos concursantes designados por la audiencia para cerrar el casting de 'GH Revolution', fue uno de los protagonistas del primer debate del reality show de Telecinco tras una controvertida conversación con Laura en la que la instaba a revelar su secreto a sus compañeros.

El andaluz, que tuvo oportunidad de descubrir el pasado de su compañera durante su estancia fuera de la casa, mientras esperaba la resolución del público para saber si era uno de los elegidos para habitar la casa de Guadalix de la Sierra, ha tratado de presionar a la joven en multitud de ocasiones para confesar su situación.

La última se ha producido este viernes, 20 de octubre, en una tertulia en la que el andaluz participaba junto a Carlos, Miguel, Cristian F., Petra y la propia Laura. En ella, Dani ha lanzado decenas de preguntas incómodas a la sevillana, relacionadas estrechamente con su situación.

"¿Has visto 'La chica danesa', Laura? ¿Laura, conoces en Sevilla a Ángela Ponce, que es transexual y modelo? Se presentó a Miss España y me estuvo contando lo de su operación. ¡Eso tiene un trabajazo...!", ha asegurado el gaditano en la cocina antes de que sus compañeros juzgaran a la concursante.

"Es una obra de arte, tío. Lo que pasa es que también hacen cada chapuza por ahí...", ha apuntado Cristian F., integrando al zapatero de Pamplona en la conversación, que preguntaba si estaban hablando "de dos hombres".

"Para mantener solo relaciones sexuales faltaría más que tú tengas que explicar tu vida", ha señalado el cocinero oficial de la casa, apuntando directamente a Laura. "Pero para tener una relación o para casarte con un tío, ¿creéis que esa persona debe saberlo o es una cosa que sería moralmente aceptable callarse?", ha preguntado el chef.

"A mí como hombre me gustaría saberlo. No porque en ese momento le dijera que no quiero nada, sino porque me gustaría saberlo. Siendo transexual estás obligada a mentir toda la vida", ha asegurado Carlos antes de que Laura, viendo el tono de la conversación, ha opinado que "en España hay ciertos temas que siguen siendo tabúes".

"No creo que la transexualidad sea un tabú. Hay prejuicios, pero transexuales hay a millones", ha predicado Dani a viva voz, antes de que Carlos siguiera con su discurso. "Está el tema de los álbumes de fotos y luego el tema de los hijos. Decir que no eres fértil es una mentira. Lo sano es contarlo, lo moralmente sano incluso", ha sentenciado el cocinero.

Petra, la más empática
"Laura se va a quedar porque con el premio quiere tener un hijo. ¿Me entiendes lo que quiero decir? Hay cosas que pueden enternecer más y cosas que pueden enternecer menos", ha juzgado Daniel en una nueva conversación, esta vez en petit comité, junto a Petra y Juan Antonio.

"Esas cosas deben contarse porque ayudan a los demás. Ayudas a mucha gente fuera. Cada uno tiene que defender lo que es", ha sentenciado el andaluz antes de que Petra acallara a su compañero.

"Aquí dentro no tiene motivo para contarlo. No le veo el sentido. Ella no tiene que defender nada", ha asegurado la joven, antes de que Dani siguiera con su cantinela. "Es una mujer", ha sentenciado, dando ejemplo a su compañero con la reacción más cívica y empática que los concursantes han tenido tras descubrir el 'secreto' de la sevillana.

Los tertulianos condenan a los concursantes
Miguel Frigenti, Suso, Nagore Robles y Javier, último expulsado de la decimoctava edición de 'Gran Hermano', han sido algunos de los colaboradores de 'GH Revolution: el DBT' que han condenado los comentarios de los participantes del reality show de Telecinco.

"Es vomitivo", ha asegurado el modelo de Barcelona, mientras que la vasca y el exconcursante de 'GH 16' aseguraban que se les había hecho muy difícil ver el vídeo.

"Me cuesta hasta mirarlo. Es desagradable. Me hace daño. No entiendo cómo pueden jugar delante de ella teniendo esa información. Me parece muy sucio. Es perverso y retorcido", ha asegurado la también asesora del amor de 'MYHYV'.

Y TAMBIÉN…
SOS Racismo presenta una queja por comentarios racistas a un concursante de ‘Gran Hermano’.
La ONG pide a Telecinco y la CNMC que frenen las actitudes xenófobas en el programa.
El País, 2017-10-23
https://elpais.com/cultura/2017/10/23/television/1508755096_542271.html
'GH Revolution': un concursante reconoce su homosexualidad y otra su bisexualidad.
Juan Antonio y Yangyang no han tenido ningún tipo de problema de salir del armario ante sus compañeros y toda España.
T.L. | Vanitatis, 2017-09-26
https://www.vanitatis.elconfidencial.com/television/programas-tv/2017-09-26/gh-revolution-juan-antonio-gay-yangyang-bisexual-lesbiana_1449627/
GH Revolution: No es Trans, es una chica.
La diversidad en Gran Hermano Revolution genera polémica, muestra de la necesaria visibilización de las personas LGBT+ en televisión.
Togayther, 2017-09-22
https://www.togayther.es/noticias/television/gh-revolution-no-trans-una-chica/

domingo, 17 de septiembre de 2017

#hemeroteca #xenofobia | «¡Moro, que vienes de fuera y nos quieres engañar!»

Imagen: El Correo
«¡Moro, que vienes de fuera y nos quieres engañar!»
SOS Racismo advierte del riesgo de que el «discurso xenófobo» se endurezca y llegue a considerarse como algo normal.
El Correo, 2017-09-17
http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201609/17/moro-vienes-fuera-quieres-20160917003054.html

Z.E.B., inmigrante magrebí, abre una frutería en una localidad vasca. Es San Sebastián, pero podría ser cualquier otra. Desde el primer momento el dueño del establecimiento contiguo muestra su descontento y recrimina a su ‘vecino’ que ponga los precios «demasiado baratos». Z.E.B. le responde que «vivimos en un mercado libre», que abre todos los días de la semana por «necesidad» ante el elevado alquiler, en horario ininterrumpido, y que cada uno establece los precios que cree oportunos. Entonces, el propietario «de toda la vida» y una señora que trabajaba en el mismo negocio le amenazan reiteradamente en los siguientes términos: «Te voy a arrancar la cabeza», «te voy a dejar en silla de ruedas». Al no obtener una confrontación directa del propietario magrebí, según plasmó en la consiguiente denuncia, el acoso crece: «¡Te voy a pinchar, te lo juro por mis hijos que te voy a matar!». En fechas posteriores, la mujer que trabaja en el establecimiento contiguo se dirige a Z.E.B. de la siguiente manera: «¡Puto moro, que vienes de fuera y nos quieres engañar!». Una clienta que estaba con él en la tienda le aconsejó denunciar los hechos y que incluso ella estaría dispuesta a ir de testigo a los juzgados. Z.E.B. acudió a los tribunales y ganó el pleito.

Es solo un caso. El País Vasco se situó el pasado año a la cabeza de España en denuncias por hechos relacionados con el racismo y la xenofobia. Según las estadísticas del Ministerio del Interior, en Euskadi se registraron 139 incidentes de este tipo, muy por encima de Cataluña, que con 89 casos ocupó el segundo lugar. Estos datos están incluidos en el informe anual que presentó ayer SOS Racismo, en el que se advierte sobre la pervivencia en España de una xenofobia «cotidiana que corre el riesgo de considerarse como algo normal». Es algo que también se da en la comunidad autónoma vasca, aunque con una diferencia. En Euskadi se denuncian más.

Según la entidad, el hecho de que Euskadi ocupe la primera posición en presuntos delitos de odio racista «no debe llevarnos a la conclusión de que es el territorio donde más se producen». «La eficacia de los protocolos de la Ertzaintza en esta materia y una mayor concienciación de las víctimas pueden ser los elementos que expliquen las cifras en Euskadi», sostiene el informe. Esta circunstancia revela también, señala SOS Racismo, que nos hallamos ante «la punta del iceberg de los delitos de odio en este país», y que a medida que se incremente la eficacia policial y la concienciación social, este tipo de delitos empezarán a aflorar no porque aumenten, sino porque se denunciarán más.

Según Mikel Mazkiaran, secretario de la federación de SOS Racismo, «estamos en la fase incipiente de lo que fue en su día la violencia de género, cuando no se hacían públicos los casos. En los incidentes de racismo aún estamos discutiendo si en las relaciones entre particulares puede haber o no discriminación».

Durante la presentación del informe, el responsable de la organización advirtió sobre la existencia de «un racismo escondido» que es necesario visibilizar «porque no se recoge ni en las estadísticas oficiales ni en las noticias». Es una actitud que no está muy lejos de la calle y que se halla, por ejemplo, en la «discriminación larvada» que se esconde «cuando en una inmobiliaria dicen a la población extranjera que no hay pisos para alquilar», cuando los han ofrecido un poco antes a ciudadanos españoles.

«Discriminación oculta»
«Persiste una discriminación oculta que no ha disminuido y que está acompañada por un discurso de rechazo cada vez más duro en el vivir diario respecto al fenómeno migratorio», en los bares, entre los vecinos e incluso en el ámbito familiar, insistió Mazkiaran. El peligro, recalcó, es que este racismo «se enquiste y termine percibiéndose socialmente como algo normal».

Pese a todo, la mayor cantidad de denuncias registradas en este informe fueron por racismo institucional, problemas con las fuerzas de seguridad y la denegación de acceso a prestaciones y servicios públicos. El resto fueron por discriminación laboral, denegación de acceso a servicios privados –por ejemplo, entrar a una discoteca–, y casos relacionados con la extrema derecha o el discurso del odio.

martes, 11 de abril de 2017

#hemeroteca #testimonios | "La Policía me deportó en pijama, sin mis cosas, sin nada"

Imagen: El Diario / Karim (nombre ficticio)
"La Policía me deportó en pijama, sin mis cosas, sin nada".
Sos Racismo denunció este martes la deportación de Karim, un joven marroquí tras "varios intentos de suicidio". Karim habla con El Diario desde Marruecos para contar su versión de lo sucedido. "Voy a volver a España. Lo tengo claro. Aunque me muera en el intento, aquí no me puedo quedar", dice el chico de 23 años.
Gabriela Sánchez | El Diario, 2017-04-11
http://www.eldiario.es/desalambre/pusieron-inyeccion-Policia-deporto-pijama_0_632037410.html

Karim (nombre ficticio) responde al teléfono de su madre desde Casablanca: "Bueno, aquí estoy, sobreviviendo". Acaba de ser deportado desde el CIE de Madrid tras "varios intentos de suicidio" con los que, dice, trataba de evitar terminar donde ahora está. "Me han mandado a Marruecos sin nada, en pijama, sin dinero y sin documentos", explica el joven de 23 años.

Su deportación, denunciada este martes por SOS Racismo, provocó el apoyo de varios concejales del Ayuntamiento de Madrid, que solicitaron una vez más el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros. Desde Marruecos, Karim habla con eldiario.es para explicar su versión sobre las condiciones en las que se produjo la expulsión del país que abandonó cuando tenía 14 años.

La Policía Nacional, consultada por El Diario, rechaza dar información sobre esta deportación.

¿Cómo está? ¿cómo están siendo estos primeros días en Marruecos tras la deportación?
Bueno, sobreviviendo. Me deportaron hace cinco días. Estoy mal, jodido. Nunca pensé que lo que me hicieron se podía hacer en un país desarrollado como España.

¿Cuándo llegó a España?
En 2008. Era menor, tenía 14 años. Llegué a España como polizón, en uno de los ferris Tánger-Algeciras. Hasta cumplir los 18, todo fue muy bien. Estaba mucho mejor que en Marruecos, había más oportunidades. Hasta venía el autobús para llevarnos al colegio con nuestras mochilas... En Marruecos tenía que andar 14 kilómetros porque allí solo podía ir a la escuela en autobús los hijos de familias que tenían mucho dinero.

Cuando cumplí 18 años renové los papeles, pero me metí en problemas. Perdí la residencia cuando entré en prisión. Robé, cometí un error, y no lo quiero pagar con mi vida. No encontraba a nadie que me aconsejase y tenía que sobrevivir de alguna manera.

Con 19 años recién cumplidos fui a la cárcel, donde he estado tres años. Yo ya he pagado por lo que he hecho, pero a la salida de prisión la Policía Nacional me estaba esperando. Me llevaron a la Comisaría de León y después al CIE de Aluche para expulsarme.

SOS Racismo ha denunciado que su desesperación llegó hasta el punto de intentar suicidarse en varias ocasiones.
Para no volver a Marruecos hice todo lo que pude. En el CIE lo vi todo negro. Ya no veía esperanza ninguna. Una vez intenté suicidarme con un cinturón en el calabozo y otra, en el CIE. Las cámaras me vieron a tiempo. Después, llamaron al Samur.

Me decían que por qué lo hacía, que tenía una vida por delante. Pero mi vida estaba en España, no en Marruecos. No me dejaron una segunda oportunidad.

¿Cómo fue la deportación?

Me mandaron a Marruecos como a un perro. En pijama, sin mi documentación, sin dinero, sin ropa. No me lo comunicaron con antelación para llamar a algún familiar. Me pusieron una inyección en el culo y notaba que me quedaba como un bobo.

¿Cuándo le pusieron esa inyección? ¿Le informaron o le dijeron de qué medicación se trataba?
No me informaron de nada. Estaba en la sala de aislamiento y entraron cinco policías y una enfermera. Ella fue quien me lo inyectó. Antes me habían intentado dar medicación, pero no quise tomarlas. Al día siguiente iba como si fuese dormido. Vinieron los policías por la noche, me esposaron y me llevaron al aeropuerto con el resto. No entendía nada del cansancio, del aislamiento o por eso que me pusieron.

¿La Policía empleó la fuerza contra usted?
No, no me pegó. Se tiraron hacia mí para ponerme las esposas y para ponerme un casco, porque pensaban que me iba a intentar suicidar otra vez. Yo solo buscaba mi libertad como sea, porque ya pagué por mi delito.

Estuvo unos días en la sala de aislamiento del CIE de Madrid. ¿Cómo es ese lugar?
Es como una jaula, un cuarto muy pequeño, como un calabozo. Tiene ventanas cerradas con agujeros y hay una cámara, aunque no sé si funciona.

Dice que le expulsaron sin ninguno de sus bienes personales.
Nada más llegar al aeropuerto, donde estaba el resto de personas que iban a ser deportadas, a mí me llevaron a otra sala con las esposas. Los otros tenían sus pasaportes, sus ropas... y yo, con el pijama.

Tenía la ropa en el cuarto de seguridad, se lo dije a un agente, él me lo sacó, pero luego nadie me dio mi maleta ni mis documentos.

Vive en Casablanca, pero la Policía les dejó en Tánger. ¿La Policía le entregó el sobre con dinero que, según la normativa, debe dar a los deportados para poder costear el trayecto hasta sus respectivas casas?

No. Nada. No me dieron nada. Solo iba con el pijama.

Fuimos en avión hasta Jerez de la Frontera, en autobús hasta Algeciras y en barco hasta a Ceuta. Allí, la policía nos identificó y nos devolvió. No imaginas la vergüenza que pasé andando por ahí con el pijama.

Menos mal que los marroquíes que fueron deportados conmigo fueron muy buenos y me ayudaron. Me compraron algo de ropa y fuimos a un hotel, pero en el hotel no me dejaban quedarme por no llevar conmigo los documentos.

Entonces, tuve que ir a una comisaría. Pedía que me diesen un papel para poder dormir en algún sitio y no me lo daban. Había un chico joven por allí que se apiadó y nos dijo que podíamos quedarnos en su casa. Estuve allí tres días hasta que pude conseguir dinero para llegar a Casablanca.

¿Qué le dijo su madre cuando le vio volver?
Qué me va a decir... Estaba mal, pero no sabe toda la historia. No le he contado todo el maltrato psicológico que he sufrido.

¿Por qué?
Porque no. No sé.

De sus palabras se desprende un rechazo total a regresar a su país. ¿Por qué decidió migrar a España con solo 14 años?
Mi vida era muy complicada. Tenía que comprar alcohol para mi padre, las discusiones de mi padre y mi madre... yo quería escapar de este ambiente. No sé, es difícil de explicar. Dije: 'Yo aquí no me quedo'. Aquí no hay ningún derecho... Pensaba que en Europa habría más oportunidades. Y yo amo España.

¿Cómo afronta su vida ahora en Marruecos?
Madre mía. No quiero ni pensarlo... Voy a volver a España. Lo tengo claro, aunque me muera en el intento. Pero aquí no me puedo quedar.

La gente aquí se aprovecha de gente como nosotros... Conozco casos en los que se vuelven locos. Conocí a un chaval al que deportaron de Italia y estaba fatal. Andaba como desorientado, como si estuviese en otro sitio. No quiero que me pase eso.

viernes, 24 de marzo de 2017

#hemeroteca #mujeres | ‘Esclavas’ en los CIE

Imagen: El País / CIE de Aluche, Madrid
‘Esclavas’ en los CIE.
Los fallos en los controles de internamiento provocan que por estos complejos pasen víctimas de trata y menores.
J. J. Gálvez | El País, 2017-03-24
http://politica.elpais.com/politica/2017/03/23/actualidad/1490297256_312942.html

Si alguien sabe cómo fallan los filtros de control de los CIE, esa es Catherine. Ni la policía, ni la fiscalía, ni el juez evitaron que esta camerunesa, que había llegado a Motril (Granada) tras atravesar en patera el Mediterráneo, acabara en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche (Madrid). Allí la metieron. Pese a que era menor de edad. Y pese a que la Cruz Roja ya había detectado que se trataba de una víctima de trata. "Un caso sangrante", en boca de Santiago Yerga, del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), que sirve para ejemplificar como en estos complejos, que funcionan como auténticas cárceles, acaban encerradas personas en situación de vulnerabilidad. Algunas de ellas, mujeres trasladadas hasta la Península para prostituirlas. Para convertirlas en esclavas sexuales.

"Es preocupante la presencia de niñas, potenciales víctimas de trata, en los CIE tras haber sido incorrectamente consideradas como adultas en Motril o Almería", ha denunciado el Defensor del Pueblo en uno de sus últimos informes. "En estas instalaciones nos encontramos dos perfiles. El primero, mujeres que ya están siendo explotadas en España y que, por ejemplo, son detenidas en polígonos y encerradas. Y, el segundo, las que acaban de llegar en patera de mano de las redes y son recluidas", continúa Yerga. Según los datos del Gobierno, 455 mujeres fueron encerradas en los CIE en 2015. De ellas, solo se expulsó al 23%, un porcentaje más bajo que la media de ese año (41%).

Interior asegura que no cuenta con estadísticas sobre el número de víctimas que pasaron por los CIE porque, según el ministerio, sus aplicaciones informáticas "no recogen el lugar donde fueron identificadas" como tales. Pero las alarmas hace años que saltaron en las ONG. "En estos centros, hemos detectado una sobrerrepresentación de mujeres que ejercen la prostitución. Sabemos, por tanto, que hay muchas probabilidades de que sean víctimas de trata. Y, más aún, en los casos de las paraguayas, brasileñas y nigerianas", apunta SOS Racismo.

"En la mayoría de los casos pasan inadvertidas por el CIE. Sin que nadie se percate de que se hallan en situaciones extremas. Hablamos de mujeres violadas, ultrajadas, vendidas y marcadas por profundos traumas", añade Margarita Martínez Escamilla, catedrática de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en su informe ‘Mujeres en el CIE: Género, inmigración e internamiento’.

En este sentido, el Defensor del Pueblo ha denunciado la "insuficiencia de mecanismos" para detectar a las víctimas. Y, además, ha reprochado a las autoridades que descarten que muchas inmigrantes lo sean porque, al llegar a la Península, niegan que se encuentran en manos de estas mafias: "La experiencia muestra que un número significativo de ellas acaban siendo nuevamente identificadas como víctimas en un momento posterior".

Fue el caso de Catherine (nombre ficticio). Pese a que la Cruz Roja alertó de su situación, acabó en el CIE de Aluche. Allí, tras ponerse en contacto con el SJM, ratificaron que tenía menos de 18 años y la trasladaron a un centro de menores. De allí, desapareció a las pocas semanas. "Había vuelto a caer en manos de la red de trata", relata Yerga, que cuenta cómo la camerunesa, meses después, volvió a contactar con la ONG desde París. "Nos pidió ayuda", afirma el integrante del Servicio Jesuita de Migrantes, que explica cómo alertaron a la policía y a la fiscalía. Pero ya no volvieron a dar con ella. Se esfumó de nuevo.

martes, 29 de marzo de 2016

#hemeroteca #mujeres #trabajo | El servicio doméstico interno, la 'neo-esclavitud'

Imagen: El Diario / Fotograma del documental 'Cuidado, Resbala'
El servicio doméstico interno, la 'neo-esclavitud'.
El colectivo de empleadas de hogar denuncia que el 85% de las empleadas en Euskadi está por debajo del salario mínimo que le corresponde. El 78% de las trabajadoras internas realiza más de 60 horas a la semana y el 23,56% más de 80. El 28% de las trabajadoras del hogar inmigrantes declara haber sufrido acoso sexual en su lugar de trabajo y otro 27% ha sufrido insultos racistas y/o de contenido sexual.
Natalia González de Uriarte | El Diario, 2016-03-29
http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Trabajadoras-Dia-internacional-hoga-esclavitud-empleadas_de_hogar_0_499750456.html

Las condiciones de las empleadas de hogar siguen al borde de nuevas formas de esclavitud, y la situación de las mujeres inmigrantes trabajadores en este sector no comunitarias es de fuerte precariedad. También en Euskadi. Solo en Gipuzkoa, las mujeres inmigrantes constituyen más del 40% de las trabajadoras afiliadas al Régimen de Empleadas de Hogar de un total de 3.558 personas. Entre las que están en régimen interno, las extranjeras no comunitarias alcanzan el 80% y son estas últimas las que están en situación de mayor vulnerabilidad y sufren las peores condiciones de explotación, discriminación y acoso sexual. Son datos actualizados del Grupo de Trabajadoras del Hogar Inmigrantes de SOS Racismo que en el Día Internacional de su colectivo denuncian de nuevo las condiciones especialmente graves en las que trabaja gran parte de ellas. "Reivindicamos que, como mínimo, se respeten los derechos que nos reconoce la actual legislación laboral. Además, queremos destacar que muchas mujeres sufren acoso y actitudes racistas por parte de los empleadores".

La equiparación de las condiciones laborales de estas profesionales con las del resto de los trabajadores es una vieja reivindicación del colectivo que continua sin cumplirse. El listado de reclamaciones es largo. Sigue pendiente el derecho a la prestación por desempleo; las bajas por enfermedad se abonan a partir del noveno día y se paga el 75% del salario en caso de baja por accidente de trabajo o enfermedad laboral; no se cotiza por el salario real, el/la empleador/a no tiene obligación de dar de alta en la Seguridad Social a la trabajadora si esta trabaja menos de 60 horas mensuales. Tampoco existe un marco de negociación colectiva y las condiciones laborales están reguladas por el Estatuto de los Trabajadores siendo por tanto el salario mínimo interprofesional el salario de referencia.

Dos horas de descanso al día
Los datos sobre sus jornadas laborales sin fin evidencian la precariedad en las que está instalada esta profesión. Según el último informe de la Asociación de Trabajadoras del Hogar de Bizkaia, el 78% de las trabajadoras internas realiza más de 60 horas a la semana siendo el 23,56% que trabajan más de 80. El 33,33% no descansa ni una hora a la semana, solo el 14% tiene más de dos horas de descanso diarias y únicamente el 23,56 % disfruta de las 36 horas continuadas del descanso semanal al que se supone que tienen derecho. Aunque el 90,87% de las trabajadoras es contratada para trabajos de cuidados, en todos los casos se ocupan de la totalidad de los trabajos domésticos y el 85% está por debajo del salario mínimo que le corresponde.

Pero la situación se agrava para las trabajadoras que trabajan en régimen interno. Conviven a diario con el acoso sexual, machismo y racismo. "Las trabajadoras del hogar inmigrantes, además de sufrir explotación laboral, son candidatas al acoso sexual. El 28% de las consultadas en un estudio realizado por la consultoría Sortzen, declara haber sufrido acoso sexual en su lugar de trabajo, otro 27% ha sufrido insultos racistas y/o de contenido sexual y la mitad ha recibido llamadas de contenido sexual al ofertar sus servicios incluyendo el teléfono".

Según su relato, los empleadores se aprovechan en muchas ocasiones de las circunstancias de vulnerabilidad y desprotección en que se encuentran estas mujeres inmigrantes. "La dependencia de las leyes de extranjería que vinculan el permiso de residencia a un contrato de trabajo, el desconocimiento de los derechos que les asisten, las deudas contraídas para el viaje, la manutención de la propia familia en origen, la falta de un entorno de apoyo... son factores determinantes que influyen vulnerabilidad y la desprotección de las trabajadoras del hogar inmigrante".

Profesión sin reconocimiento social
Reprochan al mismo tiempo que la labor que realizan, en una sociedad en la que "los cuidados son la base fundamental sobre la que se sustenta nuestra sociedad" carece del reconocimiento social que merece esta tarea fundamental. "Y lo mismo ocurre con las personas que desempeñamos, también de manera profesional, este servicio", lamentan.

El colectivo ha convocado coincidiendo con el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, una concentración contra la "discriminación de las trabajadoras del hogar inmigrantes" y el acoso sexual a las mismas en Errenteria, Gipuzkoa.

El Sindicato LAB, por su parte, además de censurar que "este sector feminizado sufre con especial gravedad la precariedad, llegando en numerosas ocasiones a sufrir unas condiciones laborales de neo-esclavitud", reclama para estas profesionales un salario mínimo de 1.200 euros. También pide que las trabajadoras de hogar dispongan de "los mismos días festivos y de vacaciones que el resto de trabajadores", que se regulen los horarios "estableciendo los períodos mínimos de descanso, tanto semanales como diarios" y el "derecho a un trabajo seguro y un ambiente laboral saludable". En este sentido consideran necesario que reciban formación por parte de los servicios de bienestar social "para poder acometer el trabajo de forma adecuada y segura".

LAB pide un salario mínimo de 1.200 euros
Denuncian que la sociedad "ve con total normalidad el hecho de tener una mujer para que realice las tareas del hogar o cuide de nuestros hijos o personas mayores", pero "no somos capaces de ver las condiciones laborales a las que sometemos a esas mujeres, o preferimos hacer como que no las vemos, para no remover en exceso nuestras conciencias".

LAB entiende que las medidas anteriormente citadas, además de ser "básicas", deben ser "de carácter transitorio", unas acciones previas al debate que ha de abodar la sociedad "sobre el nuevo modelo a construir frente al actual, impuesto por el sistema capitalista patriarcal, un nuevo modelo que en lugar de pivotar sobre los mercados y el empleo, sitúe la vida y las personas en el centro". Los trabajos domésticos y de cuidados, en la medida en que son imprescindibles para el sostenimiento de la vida, "tendrán que tener ese reconocimento y ser valorados como corresponde, así como se debe superar la actual división sexual del trabajo", según afirma el sindicato.

viernes, 18 de marzo de 2016

#hemeroteca #racismo | Catalunya: La policía protagoniza las denuncias por discriminaciones y agresiones racistas

Imagen: El Diario
La policía protagoniza las denuncias por discriminaciones y agresiones racistas.
SOS Racismo presenta su informe anual sobre el estado del racismo en Catalunya en el que el 35% de los casos denuncian cuerpos de seguridad.
João França | El Diario, 2016-03-18
http://www.eldiario.es/catalunya/protagoniza-denuncias-discriminaciones-agresiones-racistas_0_495900983.html

Se cronifica el racismo en Catalunya por parte de los cuerpos de seguridad pública y entre particulares. Es una de las conclusiones de la séptima edición del informe que elabora SOS Racismo sobre el estado del racismo en Catalunya. La entidad destaca que los casos más numerosos en el Servicio de Atención y Denuncia para las Víctimas de Racismo y Xenofobia (SAID) son los de discriminación o agresión perpetrados por agentes de seguridad pública. Representan un 35% de los casos atendidos durante el 2015. Los casos de identificación policial por perfil étnico se encuentran entre los más habituales, y la entidad critica que, a pesar de ser ilegales, ningún elemento del código penal permite hacerles frente.

"Cuando trabajamos por la vía penal el gran problema son los temas en los que intervienen los cuerpos de seguridad pública", asegura Alicia Rodríguez, responsable del SAID de SOS Racismo. En estos casos, explica, hay denuncias cruzadas de los agentes hacia los denunciantes. "Actuamos no sólo como acusación sino como defensa de las víctimas y con los resultados que tenemos consideramos que ya es un éxito cuando la sentencia absuelve a la víctima", lamenta. Rodríguez señala que en los siete años que lleva trabajando en este servicio sólo ha habido una condena a un policía.

En este contexto, SOS Racismo destaca que 4 de cada 10 víctimas de discriminación racista no llegan a poner denuncia, en más de la mitad de casos porque la víctima renuncia a ello. "Las víctimas dejan de denunciar porque tienen miedo, porque no confían en la administración o porque desconocen sus derechos, y aquí hay trabajo de la administración", asegura Alba Cuevas. En el caso de situaciones de discriminación en servicios privados, un 82% no se ha llegado a denunciar. "Si la persona es discriminada en el acceso a la sanidad seguramente denunciará esta situación, pero si es discriminada en el acceso a un local de ocio seguramente no saldrá adelante una denuncia", apunta Rodríguez.

Racismo invisibilizado
"Hay un racismo que no es socialmente reconocido, que no es lo que se manifiesta de manera excepcional y muy evidente, como el que puede practicar un grupo de extrema derecha, que es el racismo cotidiano que afecta el día a día de estas personas", dice Alicia Rodríguez para poner el acento sobre una invisibilización que conlleva que "no sólo la sociedad no identifica la discriminación sino que también la persona afectada la ve como un hecho habitual en su vida".

El informe de SOS Racismo destaca los datos de la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, que apunta que el 82% de los delitos de odio no se denuncian. En este sentido también denuncian el papel de la administración y la falta de datos oficiales. El informe de la entidad recoge la información sobre las personas que se han acercado a su servicio de denuncia. "La administración es un agente racista también a través de su inacción, cuando no hay voluntad política de actuar y prevenir situaciones racistas, con hechos como recoger datos y hacer de observatorio", critica Alba Cuevas.

Cuevas denuncia también las actuaciones racistas de administraciones y partidos políticos. "Hacen un gran esfuerzo para invisibilizar el racismo y la xenofobia y entendemos que esto es especialmente grave cuando hay conocimiento por parte de los gobernantes que esto hace tambalear la convivencia". "Los discursos racistas se utilizan para justificar recortes de derechos que luego afectan a toda la sociedad", apunta. Ha destacado el caso del PP catalán, donde considera que se está imponiendo el discurso de García Albiol. "En este ámbito no hemos podido hacer mucho para que se plantea el equilibrio entre la libertad de expresión y el discurso del odio", explica.

Con la crisis de los refugiados como protagonista, las entidades antirracistas convocan una manifestación este sábado en Barcelona bajo el lema "basta de racismo".