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martes, 8 de marzo de 2016

#hemeroteca #sexualidad #mujeres | ‘C* Potens’ en descarga libre y gratuita

‘C* Potens’ en descarga libre y gratuita.
[Diana J. Torres], 2016-03-08

http://pornoterrorismo.com/2016/03/08/cono-potens-en-descarga-libre-y-gratuita/

Nota a la edición digital de ‘Coño Potens / Pucha Potens’


La motivación principal que me llevó a escribir este libro fue la necesidad de difundir la información que durante años fui recabando sobre el tema de la eyaculación de los coños. Porque realmente sí es algo necesario. El silencio no se combate con más silencio o privatizando los saberes como si de armas de destrucción masiva se tratasen (aunque algunos, como estos que van a leer en las páginas que siguen, se comporten como tales). Aventar este libro completo a la red de forma libre y gratuita es parte de esa estrategia de difusión que considero tan importante.

Hoy, ocho de marzo de 2016 se cumple un año exacto desde que el libro salió del cálido horno de la editorial Txalaparta. Por eso quiero que también hoy, en un día que significa tantas cosas para la lucha feminista, mi lucha, el texto sea accesible a todas las personas que quieran leerlo.

Este libro, su escritura y el proceso de investigación, las giras de presentaciones (mi maleta pesada y yo traemos más de 10.000 kilómetros recorridos, más de 30 ciudades y seguimos), las inmensas dificultades para poder publicarlo en papel en México de forma autónoma y autogestionada (¡viva Papayita Ediciones!), todo lo que lo rodea es probablemente uno de los mejores viajes que he emprendido en mi vida. Es profundamente gratificante saber que estoy haciendo algo positivo por personas afines que, al igual que todxs nosotrxs, tienen muchas heridas que sanar por causa de este patriarcado atroz que nos niega la posibilidad de ser dueñxs de nuestrxs cuerpos y que se revuelve como fiera herida cuando conseguimos aprender a usar el poder que reside en nuestras sexualidades.

Mi mayor premio por las horas empleadas en todo el proceso, por todo el esfuerzo que supone escribir un libro como este desde la precariedad, es sin duda la respuesta de quienes lo leen. Desde que salió hace un año he recibido cientos de emails y mensajes de gratitud de personas que encontraron en estas letras una información relevante para sus vidas, para hacerlas mejores, una información con el poder suficiente para reconstruir el mapa de nuestros cuerpos mutilados por el maldito bisturí ideológico de las sociedades que habitamos, una información, al fin, útil.

Para mí el feminismo no es más que algo útil, nunca lo entendí como un negocio, ni como una forma de alimentar el ego, ni como algo intelectual que deviene en teorías que sólo pueden comprender unxs pocxs privilegiadxs. El feminismo que yo practico es una herramienta de supervivencia, una trinchera donde poder ser felices a pesar de todo, y este libro es mi humilde intento de ser útil para quienes de un modo u otro comparten conmigo las opresiones derivadas de vivir en este mundo de mierda.

Lxs invito desde acá a imprimirlo, fotocopiarlo, incluirlo en sus bibliotecas, enviarlo a todxs sus contactos, darle la máxima difusión posible. Léanlo primero, así es más posible que se les contagie esta imperiosa necesidad de que se sepa el crimen atroz que se ha cometido con nuestros cuerpos y sexualidades y que quieran formar parte activa de esta batalla.

Yo ya no puedo hacer más de lo que hago, así que acá lo dejo, queda en sus manos.

Salud compañerxs,
Diana J. Torres
Ciudad de México, 8 de marzo de 2016.

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martes, 21 de abril de 2015

#hemeroteca #libros | “Esta cultura nos ha secado el cerebro y el coño”


“Esta cultura nos ha secado el cerebro y el coño”
Diana J. Torres nos cuenta cómo el patriarcado, el catolicismo y el capitalismo arremeten históricamente contra las mujeres acuáticas y reclama venganza para recuperar el placer y la autonomía sobre nuestros cuerpos.
Itziar Abad | Pikara, 2015-04-21
http://www.pikaramagazine.com/2015/04/esta-cultura-nos-ha-secado-el-cerebro-y-el-cono/

Una mujer que grita o muestra emociones intensas es una histérica; una mujer que eyacula es una guarra enferma con defectos congénitos. Y más allá de lo sexual se nos ha dicho que nosotras no manchamos pues nacimos para limpiar la mierda de otros, no para ir dejando charcos por las camas”. Diana J. Torres (Madrid, 1981) es la autora del libro “Coño potens. Manual sobre su poder, su próstata y sus fluidos”, ilustrado por MagnaFranse y editado por Txalaparta. En él, ‘la Pornoterrorista’ revela todo lo que sabe acerca de la próstata en las mujeres y de su capacidad para eyacular, tras investigar al respecto a lo largo de ocho años. En este artículo ya nos adelantaba “lo que puede un coño”.

Dice la RAE de la próstata: “Glándula pequeña irregular, de color rojizo, que tienen los machos de los mamíferos unida al cuello de la vejiga de la orina y a la uretra, y que segrega un líquido blanquecino y viscoso”.
Desde 2002, el “Diccionario de Terminología Anatómica Médica” reconoce la próstata en mujeres, pero ya sabemos lo que es la RAE: una mesa de señores con telarañas en el cerebro y en el ano.
Abogas por utilizar el término próstata en lugar de Punto G.
Antiguamente, cuando el semen era un líquido sin género, ese era el nombre usado y nos lo robaron; reivindico restaurarlo. La palabra próstata viene del griego parastátês, que significa ‘lo que ayuda’, nada más. También me gusta llamarlo así para rebelarme contra el binarismo. Nos han vendido que los géneros están basados en cuestiones biológicas. Sin embargo, si abres el cuerpo de un hombre y el de una mujer, te das cuenta de que las diferencias son muy pocas. Ambos tienen próstata y es prácticamente idéntica. La nuestra suele ser algo más pequeña, según los niveles de testosterona. Las razones para seguir sosteniendo la dominación patriarcal se desvanecen. No hay nada más queer que la realidad de los cuerpos.

Dime que no has abierto nunca uno…
No, pero he visto muchos dibujos anatómicos y me encantaría poder hacerlo. La ciencia ha monopolizado los estudios sobre él. Tengo colegas que han donado su cuerpo a la ciencia, qué está guay pero, ¿por qué no me lo donan a mí? Está tan regulado que yo, por ejemplo, no puedo abrir a mi abuela si se muere para ver qué tiene por dentro.


Eso se hacía en la antigüedad. Cuando moría una persona, su cuerpo no tenía ya ningún tipo de valor. Entonces se abría, se miraba qué había dentro y se descubrían los misterios de la vida. Ahora está todo controlado porque esa práctica desvela muchas verdades que nos han ocultado.

Seguramente, como cuando reivindicamos la existencia del clítoris y salió el psicoanálisis a decir que teníamos envidia del pene… Los machirulos quieren tener el monopolio de algunas cosas.

¿Por qué no llamarlo Punto G, como se conoce popularmente?
Este término surgió en los 80, en Estados Unidos. Se presentó como remedio para las mujeres incorrectas, que por fin podían tener un orgasmo ‘vaginal’, el placer adecuado. Desplazó así el protagonismo del clítoris en la sexualidad femenina, que las feministas llevaban ya dos décadas reclamando. El libro que hablaba por primera vez de Punto G, titulado “El Punto G y otros descubrimientos recientes sobre sexualidad humana”, le daba la razón a la falocracia. Fue el más vendido sobre sexualidad en ese país; vender respuestas a misterios confundiendo más está dentro de las dinámicas del capitalismo. Habría sido una publicación más sensata de haber contado lo que en 1950 el ginecólogo alemán Gräfenberg no pudo. En sus escritos, decía que el líquido eyaculado por las mujeres no tiene nada que ver con la orina y que la próstata tiene tejidos “homólogos” o “análogos” en mujeres y hombres. Afirmaba además que, en ambos sexos, su posición, tamaño, dimensiones y afecciones son casi idénticas.

¿Alguna queja más?
También me chirría el enigma que lo rodea, cual Triángulo de las Bermudas, y el eufemismo. Se llama Punto G en honor al señor Gräfenberg. Debieron de pensar que, si no utilizaban una metáfora, las mujeres no entenderíamos de qué se trata. Como somos tan poco técnicas… Otro motivo para dejar de hablar de Punto G es la colonización de nuestro coño. Lo traemos lleno de apellidos de señores: Falopio, Skene, Bartolino, Gräfenberg… Por todo esto, ¡también me molesta que las feministas lo llamen así!

Según has dicho, en la antigüedad la próstata en las mujeres estaba reconocida. ¿Quién nos la extirpó ideológicamente?
El patriarcado y el catolicismo, en nuestro contexto. Al catolicismo no le interesaban las mujeres acuáticas, porque tenían poder. Cuando se pusieron a perseguir el placer comenzaron por nuestro cuerpo. La cuestión de volverse líquida está también muy relacionada con la flexibilidad del pensamiento, con la idea de que las categorías son inestables, que es mucho más divertido que que sean rígidas o secas. Yo me imagino el pensamiento que nos imponen como una habitación de madera, sin nada más. Cuando pienso un poco más fluido me imagino en el monte, rodeada de ríos. También el capitalismo se encargó se secarnos. La sexualidad tiene la capacidad de empoderarnos y de hacernos felices. En el momento en que un grupo de personas intenta únicamente ser feliz, el capitalismo entero se viene abajo porque, ¿quién va a ser feliz trabajando diez horas al día, con 15 días de vacaciones al año y una hipoteca? Esta cultura no solo nos ha secado el cerebro, sino el cuerpo completo y el coño, en particular.

Afirmas que “no poder eyacular no es estar perdiéndose algo particularmente placentero, un orgasmo sideral o algo por el estilo”, que el placer de eyacular “es político”. ¿En qué ‘te eyaculas’ tú, si cabe la expresión?
En los siglos de represión, en los manuales que tienen los médicos en su mesita que dicen que nosotras no tenemos la capacidad de eyacular, en nuestra cultura y en la ciencia, patriarcal y misógina. También, en las complicidades de quienes se tienen por progres. Parece que están de nuestro lado, pero luego dicen que hablaremos de la eyaculación cuando hayamos ganado la revolución. No se dan cuenta de que todo está totalmente vinculado, de que la manipulación de los cuerpos no es casual. El hecho de que haya gente en la cárcel no está separado de las violaciones a las mujeres. ‘Me eyaculo’ en todo eso, cual tsunami. Como la canción de la Jurado, “como una ola”, pues como un tsunami (risas).

Ante el histórico maltrato médico reclamas venganza. ¿Qué sugieres?
Lo primero, recuperar el tiempo perdido y reencontrarnos con nuestra próstata. ¿Cómo? Cuando estés bien caliente, en mitad de un polvo, te paras, te pones de cuclillas con la espalda pegada a la pared, te metes dos dedos y aprietas contra el pubis. Ahí vas a encontrar como una especie de bultito que se va para los lados. Esa es tu próstata. Salúdala por las mañanas: “Hola, sé que estás ahí, sé que existes”. Tenemos que restaurarla en el mapa mental. Otra venganza es difundir el conocimiento silenciado durante tanto tiempo. Propongo conversar sobre el sexo y el cuerpo con las personas que nos quieren y a las que queremos, con quienes muchas veces hablamos de puras banalidades. Finalmente sugiero desconfiar de la ciencia, sobre todo si no nos duele nada, e intentar conocer nuestro cuerpo por nosotras mismas.

¿Tienes algún truco?
Hay uno muy bonito, a base de remolacha, para asegurarnos por ejemplo de que la eyaculación no es pis. La remolacha tiñe la orina, pero ningún otro líquido del cuerpo. Si te comes dos crudas, con aceitito, mearás morado total, pero verás que el líquido eyaculado no está teñido. Si eres eyaculadora hacia dentro, también puedes hacer la prueba. Recoge la orina justo después de follar o de masturbarte y verás que no tiene color. Si esperas diez minutos, aparecerá el morado.

Tus vendettas son puro empoderamiento y autodefensa feminista.

Funcionan como herramientas para que nosotras seamos las soberanas de nuestros cuerpos, pero también para combatir la violencia ginecológica sobre ellos. Porque es violencia que una mujer joven, sin ningún tipo de problemas de incontinencia, le explique al ginecólogo su ‘meada’ en la cama y, para solucionarlo, la metan a un quirófano y le extirpen la próstata; porque son violencia los traumas que cargan las mujeres cuando sus parejas les dejan por eyacular y los problemas de salud derivados de la invisibilización de la próstata en nosotras; porque es violencia que la RAE defina así este órgano.

¿Qué les dirías a las mujeres que viven con culpa, miedo o vergüenza sus eyaculaciones?
Que cambien de amantes, que no vayan por nada del mundo a un médico, que recurran al círculo afectivo y que traten de entrar en contacto con los feminismos prosex. Además, que hagan los experimentos que comento, supernecesarios para reconocerle al cuerpo su identidad eyaculadora y restaurar la conexión entre el cerebro y el órgano.

¿En qué consisten tus talleres sobre eyaculación femenina?
Primero cuento de forma resumida todo lo que sé al respecto, utilizando imágenes en las que muestro la próstata, dónde están los orificios por los que eyaculamos o las evidencias de cómo la ciencia maltrata nuestro cuerpo. Por ejemplo, enseño un corte anatómico en el que faltan justo los dos órganos maléficos para el patriarcado: el clítoris y la próstata. Después viene lo más interesante de los talleres: las preguntas y el intercambio de conocimiento. La parte práctica la he hecho muy pocas veces.

¿Algo que ver con que eres ‘la Pornoterrorista’?
Cuando anunciaba un taller teórico-práctico de eyaculación no venía ni dios; creo que las tías se imaginaban que les iba a sentar en una mesa y a meterles el puño por el chocho hasta que estallaran como una fuente (risas).

Vistas tus performances, yo habría imaginado algo parecido.
La vida real no es lo mismo que un escenario, que empodera mucho. En Granada hubo un taller práctico muy bonito. Pedí que trajeran unos guantes de látex, unas toallas y lubricante. Después de la parte teórica nos quedamos alrededor de 15 tías follando en el sótano de una cafetería, porque los talleres prácticos consisten en ponerte a follar. Les dije que se localizaran la próstata y la estimularan para que saliera algo de líquido, que si no podían les ayudaría yo. Eyacularon todas. Algunas ya sabían cómo hacerlo, otras se ayudaron entre sí para conseguirlo. El mejor práctico fue en una okupa de mujeres, en Nantes. Había 30 tías y llenaron una ensaladera gigante de corridas. ¡Yo me fui del taller, no podía más con aquello!

¿Se conocían entre ellas?
Sí; se ‘coñocían’ bien (risas). Eso puede facilitar las cosas. Si follar con personas desconocidas no fuera tan terriblemente complicado en esta sociedad, los talleres prácticos serían mucho más fáciles. En el maravilloso taller de Granada había un par de chicas con sus chicos, que estaban espantados y se querían largar. Luego empezaron a emocionarse y decidieron entrar en el juego. Uno acabó bebiéndose una taza entera de lo que su churri había echado por el coño.

Entonces los talleres son mixtos.
Esta cuestión es otra que complica la organización, sobre todo con feministas. Si son mixtos hay que ver que no se cuele ningún baboso, aunque parezca mariquita e inocente, que vaya a estar después intentando meter mano a todas. Claro que eso también lo puede hacer una tía…

¿Te han montado broncas por empapar colchones?
Una vez tuve que salir corriendo de la casa de un tipo muy anarcopunk, que tenía en la pared un póster del Che o de Bakunin, ya no recuerdo, y un colchón de viscolatex, de esos que se pagan a mensualidades. El wey se puso bien violento, me acusó de haberle meado en la cama, me tiró la ropa fuera y me dijo: “Vete de aquí, cerda”. Otra vez me pasó con una chica. El chorretón le cayó en la cara y le entró una crisis de pánico porque pensó que le había pegado el VIH. Una pija.

Solo un par de experiencias feas; has tenido suerte.
Antes de meterme en la cama con alguien le echo bien el ojo y me fijo en su entorno, en cómo se mueve, en lo que habla. Parece que con esto del devenir perra, del pornoterrorismo y del posporno nos metiéramos en la cama con cualquiera pero, en realidad, somos bastantes selectivas. No me apetece nada tener malas experiencias porque tengo unas prácticas que no son normativas. Para mí ser prosex no es follar con cualquier cosa que se mueva, sino tener presentes los cuidados, las afinidades ideológicas, políticas, corporales y emocionales de las personas con las que nos acostamos. Prosex dirán que son todos los machirulos que van al fútbol porque les encantaría follar con una diferente cada día, pero eso no tiene nada que ver con mi idea feminista del término.

¿Cómo has hecho posible "Coño potens"? Encerrada en una biblioteca no te veo…
No, no; soy del software libre y de la navegación por la infranet, donde encuentras todo lo que quieras, desde un riñón hasta artículos científicos. Este libro es el resultado de una investigación hecha prácticamente por la red y del montón de información y de dudas que salieron en los más de 200 talleres que he dado hasta ahora. En un punto resolver esos enigmas me divierte; de pequeña quería ser detective (risas). Sayak Valencia, mi única amiga académica, me pasó una web fantástica en la que descargar artículos gratis.

¿Y a partir de ahora?
De no haber sabido bien inglés este libro no habría sido posible. Por eso, mi idea es ponerme a traducir artículos y, poco a poco, ir subiéndolos a yeswecum.org, web que he creado para compartir el conocimiento colectivo. He escrito este libro también para ver si encuentro colaboraciones de personas de diversas ramas y generar así una red de conocimiento. No tengo ninguna intención de pasarme la vida en una biblioteca, la verdad. Cuando termine la gira de presentaciones por aquí, Italia y México, me iré de vacaciones a Cancún a traducir textos, en una hamaca con mi mojito. Me lo merezco (risas).

En pocas palabras
Lo sugerente: La voz grave de una mujer hablando de feminismo
Lo deserotizante: Una manicura francesa, ¡puaj!
Lo pendiente: Un libro o sortilegio escrito que nos ayude a actuar con más ética y menos prepotencia
Un éxito: Que un coño consiga eyacular tras uno de mis talleres
Algo como para tirar la toalla: Mmm… ¿la muerte?
Una feminista: Frieda
Una época: Esta
Un lugar en el mundo: Ciudad de México

Las mujeres tienen próstata y eyaculan
Conocida como Glándula de Skene y después como Punto G, en homenaje a dos médicos que estudiaron las glándulas parauretrales femeninas, la próstata de las mujeres tiene características similares a la de los hombres. En las mujeres discurre de forma paralela a la vagina y se encuentra enraizada en la uretra. Por eso, cuando crece al ser estimulada, causa la sensación de tener ganas de orinar. Ante la histórica negación de su existencia, se cree comúnmente que el líquido eyaculado por las mujeres es pis. Este es el motivo por el que las que eyaculan hacia afuera y provocan charcos más o menos abundantes sean muchas veces rechazadas por sus parejas sexuales. En consecuencia, acaban sintiendo vergüenza o culpa por vivir así este proceso fisiológico.

El tamaño de la próstata oscila entre los dos y los cinco centímetros, en reposo, —nada de ‘Punto’ G— y puede llegar a triplicarse cuando está llena. Al ser estimulada genera y almacena el líquido que expulsa en los momentos de intenso placer o durante el orgasmo. Todas las mujeres eyaculan. Hacia afuera, a través de los orificios destinados expresamente a esa función, o hacia la vejiga. En este último caso, el líquido eyaculatorio es desechado junto con la orina.

miércoles, 11 de marzo de 2015

#libros #sexualidad #mujeres | Coño potens : manual sobre su poder su próstata y sus fluidos

Coño potens : manual sobre su poder su próstata y sus fluidos / Diana J. Torres
Txalaparta, 2015 [03-11]
178 p.
Colección: Gebara
ISBN 9788416350100 / 16,99 €

/ ES / ENS
/ Coños / Disidencia sexual / Heteropatriarcado / Mujeres / Sexualidad / Transfeminismo
Ed. Open Access, a partir de 2016-03-08:
TEXTO COMPLETO | Pornoterrorismo
http://yeswecum.org/wp-content/uploads/2016/03/CONO-POTENS-VERSION-DIGITAL-Desconocido.pdf

Durante siglos, la ciencia médica ha sido uno de los principales enemigos del cuerpo y la sexualidad de las mujeres, silenciando realidades anatómicas y patologizando todo lo que no encajara dentro de los parámetros de la falocracia, la heterosexualidad y los roles binaristas de género. Las palabras de este ensayo brotan como puñales, desvelando uno de los aspectos más controvertidos de la sexualidad de los coños: su eyaculación. De forma didáctica, con bastante mala leche, desde una visión feminista radical y combativa, y partiendo de su propia experiencia personal y un largo proceso de investigación, la autora de “Pornoterrorismo” nos presenta un nuevo artefacto explosivo, una bomba líquida con la que hacer saltar por los aires la colonización heteropatriarcal que la medicina oficial ha llevado a cabo en cuerpos y mentes durante toda la historia.

Diana J. Torres (Madrid, 1981) fue criada en una amorosa y antiautoritaria familia de clase obrera con fuertes intereses artísticos. De este modo tuvo el privilegio de crecer en un entorno donde la imaginación, la expresión y la libertad eran los únicos caminos a seguir. Así, cuando entró en contacto con el llamado mundo real, se le hizo un terrible lugar donde habitar. Frustrada y decepcionada, devino feminista y luchadora y empezó a mostrar su descontento mediante los recitales de poesía en antros, antes de embarcarse en la performance radical, el trabajo literario, la acción directa y la organización de eventos. Como parte de su activismo feminista, Diana ha dado más de 100 talleres de eyaculación femenina que la han llevado por diversos lugares de Europa y México. En 2011, Txalaparta publicó su primer libro, “Pornoterrorismo”, que, posteriormente, fue editado en México por SurPlus (2013) y traducido al francés (Gatuzain, 2013) y al italiano (Malatempora, 2014).

ENLACES
Txalaparta | Coño potens

http://www.txalaparta.eus/libro/9314/co%C3%B1o-potens/
>
DOCUMENTACIÓN
Lo que puede un coño

Diana J. Torres, ‘Pornoterrorista’, nos cuenta cómo descubrió que los charcos que acompañaban a sus orgasmos eran eyaculaciones y cómo se embarcó en una apasionante investigación sobre este proceso fisiológico invisibilizado por la ciencia médica y vivido con vergüenza por muchas mujeres.
Diana J. Torres | Pikara Magazine, 2015-03-03
http://www.pikaramagazine.com/2015/03/lo-que-puede-un-cono/

martes, 3 de marzo de 2015

#hemeroteca #sexualidad #mujeres | Lo que puede un coño


Lo que puede un coño
Diana J. Torres, ‘Pornoterrorista’, nos cuenta cómo descubrió que los charcos que acompañaban a sus orgasmos eran eyaculaciones y cómo se embarcó en una apasionante investigación sobre este proceso fisiológico invisibilizado por la ciencia médica y vivido con vergüenza por muchas mujeres.
Diana J. Torres | Pikara Magazine, 2015-03-03
http://www.pikaramagazine.com/2015/03/lo-que-puede-un-cono/

Todo empezó con unas sábanas negras. Cayeron en mis manos como un regalo de cumpleaños un 26 de enero en 2006 o 2005, la verdad, no recuerdo. ¡Mis primeras sábanas negras! Elegantes, suaves, sexys. Esa misma noche las estrené porque no hay mejor regalo de cumpleaños que unos buenos orgasmos.

Todo estaba en su sitio hasta la mañana siguiente. Cuando desperté, por supuesto con una resaca enorme y mi cerebro trabajando en sus mínimas funciones, me levanté a mear y al volver a la habitación fue cuando lo vi: un enorme cerco blanco, que parecía el puto mapa de África, estaba dibujado en mis sábanas negras. Lo que por la noche había sido un charco inmenso (porque no hay mejor regalo de cumpleaños que unos orgasmos, pero bien mojados), la luz del sol lo había transformado en un dibujo tras el cual residían muchas respuestas ansiadas. ¿Qué coño es esto? ¿No era pis?

Quedé unos minutos simplemente contemplándolo. Luego lo olí, lo lamí, lo emborroné con el dedo. Y una avalancha de recuerdos inconexos vinieron a mi cabeza para formular uno de los mejores “clicks” que he tenido jamás: ¡No me meo!

Hasta ese día siempre pensé que era pis. Que una de las características exóticas de mi sexualidad era que cuando me follaban relativamente fuerte y bien, de mi coño salía orina a borbotones. Un problema muy común cuando no nos cuentan que tenemos la posibilidad de hacer algo es que ese algo sencillamente no existe.

Afortunadamente mi caso es particular: tuve el grandísimo privilegio de crecer en un entorno bastante positivo a nivel sexual y mi cuerpo nunca fue un desconocido o algo de lo que avergonzarme, mi manera de vivir mis “meadas” orgásmicas siempre fue buena. Por muchos años creí que así funcionaba mi coño y que a quien le gustara perfecto y a quien no, “puerta”. Más tarde supe que la gran mayoría de mujeres que eyaculan se sienten mal por este hecho.

Pero en ese día, frente a aquel cerco, decidí que todas las experiencias acuáticas que había tenido hasta la fecha estaban cargando una mentira. Aquello no era pis. No me estaba meando.

Como buena hija del patriarcado y del capitalismo (porque aunque te críes entre hippies hay cosas de las que no pueden salvarte), cuando decidí empezar a buscar respuestas recurrí a la ciencia médica. Así me planté yo, toda confiada en el templo del saber, durante unos días, en el apartado de ginecología de la biblioteca de una gran universidad. Leí y leí en busca de algo que pudiera explicar ese cerco blanco. Lo que encontré fue básicamente algo profundamente ofensivo para cualquier mujer con un mínimo de sexualidad autónoma o disidente y extremadamente molesto para cualquier conciencia feminista. Ya sabemos que cuando una es feminista se pasa la vida enfadada, pero aquello sobrepasaba todos los límites. Básicamente, y para resumiros mi calvario, descubrí que la ginecología divide nuestros cuerpos en dos de una manera bastante esencialista: lo que sirve para la reproducción de la especie y lo que no. Todo lo que no es ovario es prescindible y “accesorio”. O en otras palabras: todo lo relacionado con el placer no interesa. No me fue mucho mejor en la sección de anatomía: había deliberados huecos en blanco en todas esas ilustraciones, huecos en blanco maléficamente situados.

Después de esa gran decepción, que más que respuestas me generó bastante rabia, decidí buscar por otras vías. Para entonces ya tenía suficientemente claro que los enemigos de nuestros coños eran el patriarcado y la Iglesia católica. Y siguiendo la premisa de que sólo en sociedades como la nuestra pasaban cosas así, decidí investigar en otras culturas o en otros momentos en los que Occidente no estaba tan envenenado con el catolicismo. Es así como llegué a algunas de las informaciones más valiosas. En la antigua China y en la India, la eyaculación de los coños era un líquido sagrado que cualquier amante que se preciara debía extraer antes de intentar cualquier tipo de penetración. Descubrí también que, para uno de los pocos matriarcados vigentes que el colonialismo no ha podido contaminar, las Batoro de Uganda/Rwanda, la eyaculación forma parte de uno de los rituales más importantes a través del cual las niñas se convierten en mujeres y que son las señoras mayores las encargadas de ayudarlas a eyacular.

En ese momento ya tuve bien claro que esas “meadas” que me habían acontecido desde siempre no eran pis sino eyaculación.

Comencé a recavar información por la red, siendo lo suficientemente prudente como para no caer en las manipulaciones mediáticas que sobre la eyaculación de los coños circulan. El artículo, por poner un ejemplo, de la Wikipedia, era terrible (hablo de 2008, ahora lo han apañado medianamente). Mencionaba más veces la palabra “pene” que la palabra “vagina”, como si fuera imposible hablar de una cosa sin la otra. Miles de artículos sobre el maldito Punto G y nuestras eyaculaciones que estaban principalmente orientados a enseñar a los hombres cómo hacer estallar en chorros a sus mujeres. Y entre toda esa bazofia también di con algunos textos bastante reveladores sobre el origen de mis tsunamis sexuales.

Una vez que tuve plena conciencia de que el órgano (sí, órgano) que generaba tales líquidos era mi próstata, todo el resto de información útil empezó a fluir.

Resultó que esa próstata traía incrustado el apellido de un señor ilustre que alrededor del año 1880 “descubrió” que las glándulas parauretrales de las mujeres tenían un sospechoso parecido con las de los hombres. En su época, por supuesto, hubiera sido demasiado atrevido decir que se trataba de lo mismo, así que las bautizó como glándulas de Skene y así han seguido llamándose hasta ahora a pesar de que desde el 2004 el Comité Federativo de Terminología Anatómica decidió establecer para ellas el sinónimo de “próstata femenina”.

Después del señor Skene vino el señor Gräfenberg, que avanzó significativamente en el estudio de este órgano llegando a conclusiones también bastante inadecuadas para su momento histórico (1950). Decía en sus escritos que las analogías con la próstata masculina eran ineludibles y que además el líquido hallado en esas “expulsiones orgásmicas” poco o nada tenía que ver con la orina. De él y a raíz de sus estudios salió toda la idea del Punto G (esa G es precisamente la inicial de su apellido). Tres personas pseudocientíficas escribieron el libro sobre sexualidad posiblemente más vendido de todos los tiempos, ‘El Punto G y otros descubrimientos recientes sobre sexualidad humana’, que fue publicado en Estados Unidos en el año 1982 y que se basaba en la idea de que dentro de la vagina teníamos un “punto” (jamás llamaría así a un órgano que puede medir 5 centímetros) que podía proporcionarnos un orgasmo sideral y también provocar una eyaculación.

Me voy a explicar bien. Lo que me jode del Punto G son principalmente tres cosas:

1) Apareció en un momento en que las feministas habían hecho un grandísimo trabajo para plantear que el clítoris es el único dispensador de orgasmos en el cuerpo de las mujeres, desbancando así toda la maldita teoría falocéntrica del sexo. Este libro cometió el grandísimo error de hacer creer a muchas que en realidad el placer correcto, el placer esperado, estaba dentro de la vagina, de nuevo hacia el punto de partida… El Punto G ralentizó ese protagonismo que el clítoris, una vez fuera de la patologización histérica que durante siglos sufrió, estaba tomando e impulsó una excusa perfecta para que el falocentrismo no se sintiera incómodo con el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

2) Hizo y hace (y por desgracia hará) perder el tiempo a muchísimas personas que, absorbidas por la presión de la corrección sexual, se la pasan buscando ese “punto”, tan misterioso a veces como el Triángulo de las Bermudas, que muy posiblemente jamás aparecerá. Porque para empezar no es un “punto” sino un órgano con su localización y funciones relativamente exactas en cada cuerpo y, segundo, porque cuando se habla de eufemismos acerca de nuestra anatomía, cualquier forma de conocimiento verdadero se transforma en un laberinto insondable.

3) Muchas feministas cayeron en la trampa y, en lugar de leer detenidamente los escritos del señor G o de tratar de buscar en los artículos científicos que desde entonces ya afirmaban que nosotras también tenemos próstata, se dedicaron a expandir la idea de ese lugar casi místico de las vaginas donde reside un placer y un poder estratosféricos. De hecho, una buena parte de la bibliografía feminista en torno a la eyaculación habla de Punto G sin siquiera cuestionar que ese nombre es bien patriarcal y bien manipulador.

Yo misma tuve mis dudas a la hora de hablar de “próstata”. Venía a mi mente constantemente esa idea feminista de que no necesitamos el cuerpo de los hombres para nombrarnos y que provenía del rechazo a nombrar el clítoris como un pene pequeño. Pero la verdad es que una se pone seriamente a leer sobre anatomía y se da cuenta de que no hay nada más “queer” que la propia realidad de los cuerpos. Que eso de que el género es nomás una performance perversa que sustenta la dominación patriarcal se convierte en algo absolutamente real cuando el cuerpo es observado desde una mente crítica y curiosa. Así, del mismo modo que tenemos pulmones o corazón, tenemos próstata. Y ésta tiene prácticamente idéntica posición, forma y funciones que la de los cuerpos que el Estado y la medicina diagnostican como varones.

¿Acaso hay algo más feminista que mandar a la mierda los géneros? Nuestros cuerpos, nuestras entrañas, están ahí para decirnos exactamente eso, que lo que nuestras sociedades de mierda se empeñan en perpetuar no tiene ningún tipo de sustento fisiológico.

Durante 8 años he investigado este tema en profundidad, como digo, de forma obsesivo-compulsiva. Eso, sumado a las interacciones con otros coños durante los más de 200 talleres de eyaculación que he hecho a lo largo del mundo, me ha dado una ingente cantidad de información e ideas que considero relevante para cualquier persona con un coño entre las piernas: las causas políticas del silenciamiento de la eyaculación y la próstata de los coños; la relevancia que tiene en otras culturas; cómo es y cómo funciona el órgano; los diversos “exorcismos” necesarios para restaurarla en nuestro mapa mental; las “técnicas” para tratar de conseguir eyacular; de qué maneras se representa en la pornografía, o lo interesante que puede ser el formato taller como forma de intercambio de conocimiento.

Por eso he tenido que escribir un libro. 10.000 caracteres con espacios no dan para nada si pensamos en el milenario crimen que pesa sobre nuestros cuerpos, sobre nuestros grifos cerrados a golpe de manipulación.

lunes, 21 de marzo de 2011

#libros #queer | Diana J. Torres (2011)

Pornoterrorismo / Diana J. Torres
Tafalla : Txalaparta, 2011
231 p.
ISBN 9788481366099

/ ES / ENS / Activismo / Feminismo / Pornografía – Aspecto social / Sexualidad / Teoría Queer / Transfeminismo / Vida sexual

Ed. digital: Open Access | 2014-10-09
https://fasterthanacop.files.wordpress.com/2014/10/pornoterrorismo_diana_j_torres_version_digital.pdf

Este trabajo no quiere ser la simple elucidación de un concepto, algo teórico. Busca algo más. Quiere darnos a conocer una forma de ser, de vivir. Porque el ‘pornoterrorismo’ es algo que late, que chorrea, un impulso compuesto por el deseo y la imaginación. De este modo, este libro es un relato biográfico y una profunda reflexión en torno al sexo y las prácticas sexuales, la moral, la política… Es una llamada a romper los tabúes aún imperantes en nuestra sociedad. Un grito por el derecho a que cada uno disfrute como quiera de su cuerpo y de su sexualidad. Un atentado contra las convenciones. Un acto terrorista contra las normas. «¿Acaso hay fusión más hermosa que la de las palabras ‘porno’ y ‘terrorismo’?».

DOKUMENTAZIOA
Terrorismoaren apologia
Mikel Soto | Gaur8, 2010-04-01

http://www.gaur8.info/edukiak/20110402/257427/Terrorismoaren-apologia
Diana J. Torres · Artista | «Elizak, Estatuak eta sendagileek lortu dute denok sexualitate ziztrina izatea»
Feminismo klasikoaren ekinbidea baztertu eta «pornoterrorismoa» proposatzen du sortzaileak. Txalaparta argitaletxearekin argitaratu berri duen liburua aurkeztuko du, performance baten bidez.
Edu Lartzanguren | Berria, 2011-03-17
http://www.berria.eus/paperekoa/1732/027/001/2011-03-17/elizak_estatuak_eta_sendagileek_lortu_dute_denok_sexualitate_ziztrina_izatea.htm
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DOCUMENTACIÓN
Pornoterrorismo: “Aterrorizar al enemigo, mover la carne”

Una respuesta frente a la guerra de las instituciones que controlan nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, así entiende nuestra entrevistada el pornoterrorismo.
Jara Cosculluela | Diagonal, 2012-05-29
https://www.diagonalperiodico.net/cuerpo/pornoterrorismo-aterrorizar-al-enemigo-mover-la-carne.html-0
Mikel Soto, mi editor, es un amor
"Apología del terrorismo" (Traducción del artículo de Mikel Soto, "Terrorismoaren apologia", publicado originalmente en Gaur8)
pornoterrorismo.com, 2011-04-10
http://pornoterrorismo.com/2011/04/10/mikel-soto-mi-editor-es-un-amor/
'YouTube' retira el vídeo donde se presenta el libro 'Pornoterrorismo'
Txalaparta denuncia la censura del archivo, donde la autora no lleva camiseta
J.I. | Noticias de Gipuzkoa, 2011-04-05
[Sin versión electrónica]
Pornoterrorismo
Diana J. mezcla en sus espectáculos sexo, sangre, religión y política
Carlos Dávalo | Interviú, 2010-10-04
http://www.interviu.es/reportajes/articulos/pornoterrorismo
Diana J. Torres · Artista multidisciplinar | «Mi vagina me ha salvado de muchas cosas malas»
Diana J. Torres (Madrid, 1981) es licenciada en Filología Hispánica por la Universitat de Barcelona y una artista multidisciplinar cuyas herramientas son la poesía -ha sido traducida al inglés y francés-, el vídeo y la pornografía/postpornografía. Desde el año 2006, su trabajo se centra sobre todo en el pornoterrorismo, movimiento que ha adquirido gran relevancia a través de la red y que ahora se concentra en la obra «Pornoterrorismo» (Txalaparta, 2011).
Koldo Landaluze | Gara, 2011-03-27
http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20110327/256331/es/Mi/vagina/me/ha/salvado/de/muchas/cosas/malas%C2%BB/
Pornoterrorismo
Txema Agiriano | Comisario de arte | Gara, 2011-03-27

http://gara.naiz.eus/paperezkoa/20110327/256332/es/Pornoterrorismo/
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ENLACES

Web | Pornoterrorismo
www.pornoterrorismo.com
Txapaparta | Pornoterrorismo
http://www.txalaparta.com/libro/4114/pornoterrorismo/
SurPlus | Pornoterrorismo
http://surplusediciones.org/index.php/catalogo/book/pornoterrorismo