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lunes, 25 de febrero de 2019

#hemeroteca #bisexualidad | Mónica Naranjo habla de su bisexualidad

Imagen: El Periódico / Mónica Naranjo
Mónica Naranjo habla de su bisexualidad.
“He tenido relaciones con señoras que me han querido muchísimo”, dice la cantante que presentará un programa sobre sexo en Mediaset.
El País, 2019-02-25
https://elpais.com/elpais/2019/02/25/gente/1551085526_811942.html

Mónica Naranjo ha dejado atrás sus colaboraciones en la televisión como jurado en programas de talento para enfrentarse a uno de sus proyectos más sorprendentes: conducirá su propio programa, ‘Mónica y el sexo’, un ‘docurreality’ de Mediaset donde mostrará diferentes formas de vivir la sexualidad en el mundo. En plena promoción, la cantante habló el sábado por la noche en ‘Sábado Deluxe’ sobre sus propias experiencias y reveló, entre otras cosas, que ha mantenido relaciones con otras mujeres. “He tenido relaciones con señoras que me han querido muchísimo y yo a ellas”, aseguró, aunque afirmó que “energéticamente” no funciona con una mujer.

Naranjo, que el verano pasado se separó de su marido y también representante, Óscar Tarruella, tras casi 16 años de relación sentimental, asegura que le gusta la monogamia, que no es una mujer de líos de una noche y que nunca ha experimentado un trío. “Si soy ansiosa cuando tengo un señor en la cama, imagina tener dos, me estresaría”, bromeó. La artista, de 44 años, confesó además que durante un viaje a Río de Janeiro probó la viagra femenina. “Estaba malísima, muy amarga, pero me puso como una burra, cachondísima durante cuatro horas”, contó.

En ‘Mónica y el sexo’, que aún no tiene fecha de estreno, la intérprete de ‘Sobreviviré’ reúne a sus amigos más íntimos y comparte con ellos cómo está viviendo su separación, desde los sentimientos típicos del duelo que supone romper una relación larga hasta su deseo de recuperar la ilusión y vivir nuevas experiencias. Para ello viaja a diferentes lugares del mundo con un significado especial junto a un acompañante famoso, entre los que se encuentran José Corbacho, Boris Izaguirre o Ana Milán, con quienes intercambia impresiones y confidencias al tiempo que conocen diferentes prácticas sexuales y entran en contacto con personas que viven el sexo de una forma poco convencional.

La cantante de Figueras, que en breve volverá a subirse a los escenarios, también explicó que aceptó este nuevo reto televisivo porque necesitaba alejarse un tiempo de la música. “Me retiré durante siete años porque estaba harta del mundo del espectáculo. Me llegó a dar asco cantar”, aseguró. Naranjo, una artista consolidada, recordó que sus inicios en la industria tampoco fueron fáciles pues “toda la gente se pensaba que era un hombre” y que incluso le miraban la nuez para comprobar si realmente era una mujer o no.

Y TAMBIÉN…
Las confesiones sexuales de Mónica Naranjo.

"He tenido relaciones con señoras que me han querido muchísimo", explica la cantante.
El Periódico, 2019-02-24
https://www.elperiodico.com/es/gente/20190224/confesiones-sexuales-monica-naranjo-7321634

martes, 8 de agosto de 2017

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | Por qué se celebra hoy el Día Mundial del Orgasmo Femenino

Imagen: ABC
Por qué se celebra hoy el Día Mundial del Orgasmo Femenino.
Al 28% de las mujeres de Esperantina (Brasil) les cuesta llegar al clímax.
Servimedia | ABC, 2017-08-08
http://www.abc.es/sociedad/abci-celebra-mundial-orgasmo-femenino-201708072133_noticia.html

El placer sexual tiene fijado su fecha en el calendario para este martes, declarado Día del Orgasmo, después de que un concejal de la localidad brasileña de Esperantina (Piauí) impulsara en 2001 un día oficial para hablar «sin tapujos» de las cuestiones relacionadas con la sexualidad, al tratarse a su juicio de un asunto de «salud pública».

El Pleno del Ayuntamiento de Esperantina aprobó por unanimidad hace 16 años una moción para declarar -en un principio- el 9 de mayo como Día del Orgasmo, a propuesta de uno de los concejales, Arimatéia Dantas, para discutir abiertamente sobre cuestiones relacionadas con la sexualidad, tal y como documentó entonces la agencia brasileña de noticias «Folha».

El argumento al que recurrió el edil para defender su iniciativa fue que el orgasmo es una cuestión de salud pública. «Cuando las personas acumulan frustraciones sexuales acaban estallando en forma de violencia», dijo entonces. A ello se sumó, según recogieron los medios locales, la necesidad de abordar el tema entre la población rural.

Asimismo,se apoyó en datos de un estudio de la Universidad Federal de Piauí que revelaba que el 28% de las mujeres de la región donde se sitúa esta localidad tenía dificultades para alcanzar el clímax.

Finalmente la fecha para rendir homenaje al placer sexual -que sirvió de excusa a la Concejalía de Salud del municipio para lanzar campañas por una vida sexual saludable- se cambió al 8 de agosto.

Sin embargo, 10 años después de aprobarse la ley municipal un nuevo alcalde, Jânio Aguiar, decidió suspender el festejo aprobado por su predecesor, el prefecto Felipe Santolia, alegando «dificultades financieras», según recogió el periódico brasileño «O Globo».

El orgasmo, a las urnas
La localidad ya se había acostumbrado a que en las fechas próximas al festejo sexual llegaran a la ciudad médicos y expertos de todo el país para debatir e impartir conferencias sobre las virtudes del orgasmo y de tener una vida sexual activa, tratando de eliminar el tabú en torno a esta cuestión.

Una parte de la población no recibió con alegría la desaparición del homenaje al clímax, por lo que el área de Salud de Esperantina decidió hace dos años impulsar un nuevo debate al respecto y puso a disposición de los vecinos una serie de urnas para escribir propuestas por una vida sexual sana.

A raíz del ejemplo de la localidad brasileña, asociaciones de mujeres y otros colectivos siguen rindiendo homenaje al orgasmo el 8 de agosto con campañas de concienciación en torno a la salud sexual.

jueves, 17 de marzo de 2016

#hemeroteca #libros #homosexualidad | La íntima relación entre James Dean y Marlon Brando

Imagen: El País / Marlon Brando y James Dean, 1954
La íntima relación entre James Dean y Marlon Brando.
Una nueva biografía del actor de 'Rebelde sin causa' asegura que los dos ídolos del cine fueron pareja.
El País, 2016-03-17
http://elpais.com/elpais/2016/03/17/estilo/1458220588_847772.html

Las biografías no autorizadas suelen estar plagadas de polémicas revelaciones. La última que ha escandalizado al mundo del entretenimiento es la del actor estadounidense James Dean. El libro ‘James Dean: Tomorrow Never Come’, escrito por Darwin Porter y Danforth Prince, asegura que el intérprete fue esclavo sexual del legendario histrión Marlon Brando y que también mantuvo relaciones sexuales con Walt Disney.

La publicación cuenta que Brando conoció al intérprete de ‘Rebelde sin causa’ (1955) cuando este fue a verlo mientras él impartía una conferencia en Nueva York. Según los autores de esta nueva biografía Brando le contó a sus amigos en más de alguna ocasión que la mirada de Dean lo hizo “arder”. Sin embargo, no fue hasta el final de la presentación que ambos actores tuvieron un momento para charlar, oportunidad que aprovechó Dean para confesarle su amor y admiración y que el actor de ‘El padrino’ respondió con un beso.

El libro, escrito por dos veteranos periodistas del corazón que conocieron a ambas estrellas de Hollywood, cuenta con entrevistas de algunos de los amigos de los actores, incluido el compositor Alec Wilder. “Definitivamente eran una pareja. Se podría decir que la 'fidelidad sexual' no formaba parte de sus vocabularios”, recuerda Wilder, quien añade que fue el mismo Dean quien le contó del ‘affair’.

Pero las polémicas revelaciones no solo hablan de la relación homosexual entre los dos ídolos del celuloide, también añade detalles acerca de su vida sexual. Según el escritor Stanley Haggart, amigo de Dean, a ambos les gustaba practicar juegos sadomasoquistas. Supuestamente el protagonista de ‘Apocalypse Now’ disfrutaba apagando cigarrillos sobre el cuerpo de Jimmy. El escritor asegura que mientras a Brando le gustaba atormentar a su joven pareja, a quien veía solo como un juguete sexual, Dean estaba completamente enamorado. “Creo que Brando estaba usando sádicamente a Jimmy, que lo seguía a todas partes con la lengua fuera”, explica.

A pesar de que en su momento se especuló sobre la posible relación de estos dos actores de la década dorada de Hollywood, el intérprete de Vito Corleone siempre lo negó. De acuerdo con Daily Mail, en el libro también se afirma que Dean mantuvo relaciones íntimas con Walt Disney, que aunque nunca se logró confirmar, muchos aseguran que era homosexual.

DOCUMENTACIÓ
Marlon Brando y James Dean: masoquismo y cigarrillos.
Un nuevo libro sobre el actor de 'Rebelde sin causa' va más allá del mito del 'cenicero humano' y habla de la relación secreta con Brando. Hay mucho más. Según Darwin Porter y Danforth Prince, autores de este nuevo libro, Dean hizo un trío con George Cukor y Walt Disney.
José Luis Romo | El Mundo, 2016-03-17
http://www.elmundo.es/loc/2016/03/17/56e9914be2704e3e058b4580.html 
Masoquismo, cinturones y cigarrillos: la pasión entre Marlon Brando y James Dean.
Una nueva biografía del protagonista de 'Rebelde sin causa' explora la historia del amor sadomasoquista entre ambos actores.
Vanitatis, 2016-03-17
http://www.vanitatis.elconfidencial.com/celebrities/2016-03-17/masoquismo-cinturones-y-cigarrillos-la-pasion-entre-marlon-brando-y-james-dean_1170028/

miércoles, 1 de abril de 2015

#hemeroteca #libros #sexualidad | Sexualidad pagana, sexualidad cristiana

Imagen: Revista de Libros
Sexualidad pagana, sexualidad cristiana
Reseña de: From Shame to Sin. The Christian Transformation of Sexual Morality in Late Antiquity / Kyle Harper
Enrique Otón Sobrino | Revista de Letras, 2015-04-01
http://www.revistadelibros.com/articulos/sexualidad-pagana-sexualidad-cristiana

Solemos representarnos el sexo como una forma de placer. Pero existe también un reverso de la moneda: en su dimensión biológica-personal, el sexo pone sobre el tapete de la vida comportamientos dignos o indignos que tarde o temprano, de una manera o de otra, acabarán por pasar la correspondiente factura. Todas las épocas han intentado eludir los peligros de la sexualidad generando actitudes que oscilan entre la banalización del sexo y su radical negación. Ambas posturas coinciden en rehuir el deber ineludible de hacer verdaderamente humana la vida del hombre. Kyle Harper, catedrático en la Universidad de Oklahoma, se propone a lo largo de las páginas de este libro hacer un recorrido por las concepciones y las experiencias de la Antigüedad tardía, en la que se pasa de una noción pagana del sexo, muy apegada a lo terreno, a otra cristiana, la cual, al situarse en el ámbito de un destino ultraterreno, degrada lo sexual como una ignominia y una infamia. Dibujar con precisión este cambio obliga al investigador a escrutar rincones oscuros de la cultura. La nueva perspectiva cristiana, en la que se apela al libre albedrío y, por tanto, a la noción de pecado culpable, abre un proceso que culmina en la constitución del yo. No se trata, por cierto, de una novedad absoluta. El yo había sido ya perseguido, acendradamente, en la literatura latina, según atestiguan, en cada caso a su manera, la apasionada subjetividad del yo amante de Catulo o el yo culpable de san Agustín.

El autor trata con acierto general los diversos aspectos del conflicto, dentro del cual queda bosquejado un ocaso y un amanecer. En el primero encontraban su último cobijo quienes veían el fin de su mundo de siempre; y en el segundo confiaban los seguidores del Galileo, prestos a anunciar un tiempo totalmente distinto al conocido hasta entonces. Los títulos de las sucesivas secciones de la obra de Harper ofrecen el catálogo de las cuestiones candentes del final de la Antigüedad tardía: «De la ciudad al cosmos» en el prefacio; «La moralidad del sexo en el Imperio Romano» en el capítulo primero; «El libre albedrío y el mundo en la sexualidad del primer cristianismo», en el segundo; «Iglesia, sociedad y sexo en los tiempos del triunfo», en el tercero; «La revolución de la novela en el mundo clásico tardío», en el cuarto, y «Sexo y ocaso en la Antigüedad», como conclusión. Cada parte ofrece un riguroso y detenido análisis de los hechos y opiniones contenidos en las fuentes que han llegado hasta nosotros. Todo ello dentro de un ambiente caracterizado «por su riqueza, caos y vitalidad» y por unos hábitos y unas concepciones del paganismo paulatina y contundentemente impugnados por el cristianismo. La nueva creencia, al defender la dignidad irrevocable de cada sujeto, pasa de ser una aparente «cacofonía» a erigirse en pauta moral del mundo conocido.

Antes de adentrarse en estos terrenos, el investigador apunta cuatro puntos básicos que deben tenerse en cuenta como fundamento de la indagación que vendrá continuación. Primero, el establecimiento de una cronología pertinente, que abarca desde el siglo II d. C. hasta el VII, cuando la Iglesia se siente ya parte de este mundo. Esto supone un retraso respecto a la cronología comúnmente admitida. Segundo, las ideas básicas de la sociedad pagana respecto a la homosexualidad y la prostitución, cuyo tráfico era entonces, como ahora, una floreciente industria necesitada de algún tipo de regulación. Tercero, la creencia en un «Hado» amenazante que chocaba con la insólita propuesta cristiana del «libre albedrío». Y, en cuarto lugar, la novedosa relación entre el comportamiento sexual y la sociedad, con la consiguiente tarea de asignar al eros el puesto que le corresponde en un universo organizado.

Es de justicia reseñar que el trabajo, en su aspecto filológico, ofrece ya en los primeros instantes un cuidado análisis léxico de los diferentes términos que se referían en griego y en latín a los conceptos y conductas estudiados, lo que permite al lector afrontar y ahondar en el significado de la palabra concreta en su situación concreta. A modo de ejemplos, el profesor Harper opone certeramente la parquedad de términos para la noción cristiana del pecado (expresada sólo por “peccare” y “hamartein” en latín y griego, respectivamente) a la abundancia de palabras que significaban honor/deshonor en el ámbito pagano grecolatino: “porneia” es la experiencia sexual fuera del matrimonio; “pudicitia”, la moderación en el uso del sexo e “impudicitia”, el desenfreno sexual; “honestas”, la respetabilidad social; “infamia/ aischyne”, la deshonra exterior e interior del depravado; “sophrosyne”, el señorío y la respetabilidad del que sabe dominar el sexo; “aidos” y “pudor”, el comportamiento honorable o el reproche correspondiente a una conducta merecedora de censura; “timé”, el honor; “atimía”, la deshonra.

La insignificante repercusión del triunfo cristiano en el ámbito de la lengua indica que la nueva doctrina apenas precisó de una sustitución del léxico existente. Ya el autor de la “Epístola a Diogneto” señalaba que el cristianismo solía enriquecer palabras ya existentes con una nueva significación presentida en su acepción originaria. El lector encontrará otras pruebas de las preocupaciones filológicas del autor en multitud de pasajes al servicio de muy distintos propósitos. A modo de ejemplo destacamos el estudio de términos como “philosophein”, que para Aquiles Tacio, el autor de la novela “Leucipa y Ctesifonte”, puede significar en algunas circunstancias «abstenerse del sexo»; o «afrodisíaco», término con que se aludía con frecuencia, en sentido médico, al equilibrio entre los humores del cuerpo humano.

La irrupción de palabras nuevas en el ámbito cristiano pudo deberse al deseo de no dejar al albur de la indefinición términos de grave repercusión social, como “arsenokoitia” (pasión homosexual) y “paidophothoria” (violación de niños). Otro tanto ocurre con las variaciones de significado en algunos términos comunes, como “fornicatio”. Este interés por ajustar el significado se extiende también a vocablos judíos como “zenuth/zonah” («sexualidad desviada»), tanto en su acepción de adulterio como de idolatría. Contra la visión pagana, según la cual algunos seres, como el esclavo o la mujer de vida airada, no gozan en su persona de “pudor”, se alza la cristiana, que apuesta por la dignidad radical de cada ser humano, incluso si es esclavo, punto establecido ya por la “Epístola a Filemón”, de Pablo de Tarso. Se establece así una nueva relación entre la justicia de Dios y el comportamiento del individuo, siempre responsable de los actos que conforman su existencia. Según el autor, este proceso conduce a la humanidad desde una consideración meramente social del amor/sexo, hasta una dimensión teológica, que implica no sólo la noción de pecado, sino también la de la salvación de la persona.

Hay a lo largo de la obra una serie de hilos que, al entrelazarse, van bosquejando el dibujo de una suerte de caja de música en cuyo interior resuenan acordes y disonancias. El primer hilo podría ser el jurídico, cuya importancia estriba en las novedades que van apareciendo en la legislación oficial. Tanto Teodosio II como Justiniano (en 428 y en 535 d. C., respectivamente) establecen una modificación drástica de anteriores nociones que daban por sentado, en general, que del cuerpo de los esclavos y de las prostitutas podía beneficiarse cualquiera que lo deseara, pues carecían en sí mismos de “pudor”. A partir de la nueva óptica, y de forma gradual, van tomándose medidas respecto de asuntos de índole sexual escasamente atendidos hasta entonces.

Así, Harper alude a progresos sobre la “Lex Scantinia”, de la época de Cicerón, que penaba públicamente como “stuprum” sólo la violación de los muchachos nacidos libres y, en la homosexualidad, únicamente el papel pasivo; y sobre la “Lex Iulia de adulteriis coercendis”, que no consideraba adulterio el sexo con doncellas y viudas. De añadidura, Teodosio II, mediante una intervención contundente frente al poder de padres y señores, propone castigar la coerción sexual, gravando además con una tasa el comercio carnal con las mujeres públicas, si bien luego desaparecerá tal impuesto por su evidente inaplicabilidad. Por su parte, Justiniano, bajo el cual se registra la mayor coincidencia entre cristianismo y codificación legislativa, actuó resueltamente contra la homosexualidad y la pederastia. Otros casos son las precisiones formuladas en “Las sentencias de Paulo” acerca del “stuprum” y la “iniuria”, y la protección del “puer praetextatus”. Otras disposiciones, como las de Teodosio I, refuerzan el poder sancionador de los magistrados o del gobernador de la provincia, que hacen valer el interés del Imperio en las conductas sexuales de la “plebs”. Todo ello constituye una clara ilustración de los desplazamientos en esta materia: por una parte, hacia una mayor intervención de los poderes públicos y, por otra, hacia una cierta contención en los comportamientos. Va prosperando, además, una visión del código penal que hacía estribar la razón de los castigos no ya en la edad o en la condición social de los individuos implicados en conductas de este cariz, sino, también, en el sexo de las personas. De otro lado comienzan a observarse, esporádicamente, recomendaciones orientadas a exigir mayor madurez a los casados: se subraya el valor de la castidad en las mujeres y los méritos de la moderación en los varones.

Es claro que estas disposiciones tuvieron un éxito muy limitado. Y de ello son testigos los poetas satíricos y sus escabrosas escenas, cuyas necesarias exageraciones no privan de verosimilitud a la situación que en ellas se refleja. También hay que destacar en este ámbito jurídico las líneas consagradas por el autor a determinadas disposiciones judías, originadas por la necesidad –experimentada también por algún que otro cristiano– de encontrar una concordancia entre la ley del momento y la de Moisés. No menos dignas de mención son las alusiones de Harper a la historia del divorcio, que va cambiando desde las posiciones paganas, centradas en la transmisión de la propiedad, hasta el interés cristiano por evitar la “porneia”, es decir, la grave ofensa a la voluntad de Dios.

Un segundo hilo es el de los testimonios arqueológicos, cuyas imágenes nos hacen casi tocar la realidad y que sorprenden por su plasticidad. Destaca por su valor especial la descripción de la doble escena de la copa Warren: en uno de sus lados está representado sin tapujos un acto homosexual, y en el otro, muy probablemente con los mismos protagonistas, la estremecida presencia del joven esclavo que adivina, al fondo, su destino. Más ejemplos: la triste inscripción que acompaña el collar de Bulla Regia perteneciente a una mujer de la vida; la “dextrarum iunctio” de un relieve funerario, una rara manifestación expresa de la homosexualidad femenina; la estatua erigida en honor de Regilla, que atestigua la gran estima en que empezaba a tenerse la castidad femenina, concebida aún ambiguamente, en palabras del autor, como producto de un dictamen del Destino, o bien como un atributo moral; las lámparas (“erotes” o “symplegmata”) que, con sus pinturas eróticas, a la vista de todos en las tiendas, revelan la naturalidad con que en la vida cotidiana se abordaban estas cosas en el siglo II d. C, pero cuyo comercio experimentará tal decadencia que llegará a desaparecer hacia el año 400 de nuestra era. A este material podrían añadirse, salvando las distancias precisas, los mosaicos vibrantemente eróticos en las alcobas matrimoniales y, finalmente, la sepultura de Pelagia en Jerusalén como prueba de la importancia, más allá de los recintos conventuales, a partir de los siglos IV y V, de las historias de las pecadoras penitentes. No menos oportunas son las citas de textos que se hacen eco de la actualidad del momento. Así, lo dicho por Tertuliano acerca del famoso proceso ante el prefecto Fusciano del joven esclavo violado por su propio padre, o la noticia sensacional, diríamos hoy, sobre la conversión de una célebre actriz, que san Juan Crisóstomo recoge en “Homilía sobre el Evangelio de san Mateo, LXVII”.

Un tercer hilo es el de la discusión filosófico-religiosa durante este período, agobiado bajo el peso del destino escrito en las estrellas. Harper aborda esta cuestión contraponiendo la noción pagana del Hado a la propuesta cristiana de la existencia del libre albedrío. Esta creencia modifica la perspectiva antigua, pues ya el Destino no es el dueño del hombre, sino al revés. La discusión plantea problemas como el del autocontrol del alma, el fatalismo biológico, la responsabilidad por las decisiones asumidas o, finalmente, la irrupción de la libertad, que emancipa al sujeto de una conformidad «mecánica» con el universo. El lector verá pasar ante sus ojos las diferentes etapas de esta cuestión nada baladí, con respuestas como la de los estoicos, quienes propusieron una especie de autocontrol y la consiguiente acomodación a lo que ellos llamaban «vivir conforme a naturaleza». Apenas rebasa esta postura los confines de la especulación se transmuta en una ética marcada por la libertad del sujeto frente a las decisiones de la conciencia, libertad que, en buena doctrina cristiana, habrá de ser más tarde objeto del juicio de Dios.

Entre los paganos va acuñándose una ética señalada por la regulación del deseo y la insignificancia del placer en lo que hace a la posesión del “summum bonum”, hasta el punto de que el “eros” se desprende del hombre y el dominio de la razón, la única capaz de hacer prevalecer la virtud liberada de los imperativos de las fuerzas exteriores. La razón triunfa por más que siga vigente la enseñanza de la escuela estoica acerca del Destino. Harper estudia a filósofos como Musonio, partidario de una exigente moralidad, dentro de la cual se oponen lujuria y autocontrol; o Epicteto, para quien la desafección respecto del placer es un logro del control de sí mismo y de la razón. Por otra parte, aflora un determinismo que –además de sus efectos en la medicina práctica– postula una inexorabilidad en la formación de los tipos humanos, sea al dictado de la mezcla de humores, de las conjunciones de los astros o los horóscopos, según puede verse en las propuestas de Ptolomeo o en las de Fírmico Materno.

Harper estima que, dentro de la Iglesia, será el libre albedrío la piedra de toque en el replanteamiento de la cuestión sexual. El autor señala diferentes propuestas, algunas radicales, como el encratismo absoluto y su resistencia a valorar el matrimonio, debatiéndose siempre entre lo ideal, lo permitido y lo prohibido. Todo radica en la exégesis de dos pasajes, por lo demás auténticos, de Pablo de Tarso: 1 Corintios, 5 y su actitud para con el libertino, sorprendido en flagrante “porneia” al haber desposado a la que fue mujer de su padre; y Romanos 1, 27, donde habla de la condena sin paliativos, dentro de un catálogo de vicios, de la homosexualidad, sea masculina o femenina. Pablo, según Harper, desplaza la tensión, dentro de su referencia a la homosexualidad, desde las palabras «hombre», «muchacho», «esclavo» o «hembra» a las de «varón» y «mujer».

El discurso sigue caminando entre la consideración debida al matrimonio y la postulación de la virginidad como el estado perfecto. Respecto al primero, las posturas varían dentro de una tensión no resuelta entre el mandato de crecer y multiplicarse que intima el “Génesis”, y las interpretaciones de los textos mencionados de Pablo, quien aparece como el propugnador de la continencia. Harper enumera una secuencia de escritos, que en clave cristiana, y a su manera, prolongan debates paganos como el “Erotikos” de Plutarco, con su defensa del matrimonio como apaciguador de la brutalidad del deseo y garante de una felicidad que la pederastia promete y no da.

Harper continúa aludiendo, entre muchos otros, a Metodio, quien en su “Symposium” hace que diez vírgenes proclamen su estado como el único que lleva con plena seguridad a la inmortalidad y la posesión de los tesoros del cielo, en tanto que son meras bagatelas las cosas terrenales como la riqueza, el honor, la noble cuna y el matrimonio, el cual, no constituyendo pecado, aparece como una institución que podemos aceptar por cuanto aprovisiona a los cristianos de nuevos mártires. A san Justino en pos de la rectitud de los cristianos en el estado por ellos elegido, que ve favorablemente la práctica sexual con vistas a la “procreandorum liberorum causa.” A los gnósticos valentinianos, con su triple concepción de la naturaleza humana: una parte espiritual que, por gracia, no puede ser condenada; otra material que no se salva jamás; y la intermedia, cuya suerte pende de la acción humana. Al encratita Taciano, cuya equiparación entre el matrimonio, la violación de los niños y el adulterio, por mor de su odio a la fornicación, es proverbial. A Clemente de Alejandría y su visión desgarrada de un mundo rebosante de indecencia y desorden con su terrible comercio carnal, incluido el de la homosexualidad. A Orígenes, con su espiritualidad cósmica, su renuncia al sexo, sus cautelas respecto del matrimonio, supuesto que éste y la pureza integran formas diferentes de gracia, y su premonición del ascetismo. A san Jerónimo y su particular interpretación paulina, que le hace considerar el matrimonio como un mal menor. A san Agustín, para quien la satisfacción carnal se compadecía sólo con la gente corriente y que, con su teoría acerca del pecado original, plasma una visión peligrosamente pesimista acerca del ser humano, el cual, atrapado en la imposibilidad de vencer al deseo, ve cernerse la pecaminosidad sexual aun dentro del matrimonio. A Pelagio, que propugna, por el contrario, su optimismo acerca de la libertad humana, pero acaba desterrando a la sexualidad en su afán por conservar el supremo bien de una virginidad que trascienda todo deseo. Al autor de las “Consultationes Zacchei christiani et Apollonii philosophi”, partidario de la excelsitud de la virginidad como cosa propia de los “clarissimi”, pues a través de ella alcanzan la posesión de los bienes imperecederos, pero que no condena el matrimonio, el cual, mientras esté orientado a la procreación, puede servir a la salvación de los “mediocres”, cristianos también bautizados. A Joviniano (una figura necesitada de revisión), quien apeó de su pedestal a la virginidad y admitía que el matrimonio podía llevar a una perfección no menor, toda vez que la igualdad radical de los cristianos brota del sacramento inicial, el bautismo.

Ciertamente, todo este meticuloso estudio testimonia en su conjunto las dificultades experimentadas por quienes vivieron aquellos tiempos, propensos en general a una valoración de la virginidad y a un cierto desdén, acaso no intencionado, hacia el estado matrimonial, al que se reconoce como mucho tres aspectos favorables: la fidelidad, la procreación y el vínculo, junto al remedio de la concupiscencia.

El cuarto hilo, la parte del león –como dice el propio autor–, es el de la creación literaria, que se fija –sin descuidar las menciones a discursos y homilías– sobre todo en la novela, género muy en boga en esos siglos, pese a lo reciente de su aparición. Harper cifra la importancia de la narrativa en que posee una inusitada capacidad de encarnar, gracias a las peripecias de sus personajes, las cuestiones cruciales de la época. La novela pagana se afinca en un fondo de creencias vigente y vinculante por entonces: la invencibilidad de la “eleutheria”, la libertad, de la protagonista, constantemente protegida por el destino en su doble condición de persona no esclava y poseedora por ello de una honorabilidad sexual no enajenable, lo cual, al tiempo que ensalza la fuerza del “eros”, garantiza también el orden establecido. La unión inescindible entre libertad y honor sexual, conservado con vistas a la reproducción, queda subrayada en la dramática contraposición “matrona/meretrix”. A la primera, como influida por una «buena estrella», le corresponde la parte favorable del relato, mientras que la segunda corre con la mala: al destino aciago de ser penetrada se suma el hecho de que no posee una buena estrella. Se trata, etimológicamente hablando, de una «desastrada». Dentro de este apartado es de destacar el examen crítico de “Leucipa y Clisifonte”, de Aquiles Tacio (Leucipa, inquebrantablemente casta, terminará, tras muchos azares, como mujer casada) y el recorrido por las “Etiópicas” de Heliodoro, cuyos protagonistas, pese a estar sometidos al poder de las estrellas, creen en la posibilidad de la virtud, y al cabo, por solicitud divina, llegan a la consumación conyugal.

Dentro de la novela cristiana, menciona Harper las “Recognitiones” pseudoclementinas, que combaten abiertamente el poder fatal de los astros y proponen el honor sexual como reivindicación del libre albedrío; o los “Hechos apócrifos de los apóstole”s, en los que la mujer aparece de nuevo como heroína de la castidad. Finalmente menciona Harper la irrupción de narraciones legendarias o noveladas cuya protagonista es la mujer arrepentida que, caída no importa por qué en la prostitución, maquina su salida del burdel para entregarse a una vida de penitencia y ganarse así el perdón divino. Destacan los relatos de Thais, de Pelagia y de santa María Egipcíaca, especialmente el de ésta, que da remate y culmina sus aventuras en un encuentro con la pura por excelencia: la Virgen María.

El autor de este libro, cuyos puntos cruciales hemos mencionado a pinceladas, dada su densidad y amplitud, acompaña su investigación con una buena colección de notas al final y la traducción de los textos elegidos, sin regatear tampoco instantes de sensibilidad: verbigracia, cuando señala el temor de los padres a mandar a sus niños a la escuela. No falta tampoco la ironía, inequívoca en las referencias a la “toga” según sea vestidura del varón o de la prostituta condenada. Las mil y una sugerencias que brotan de sus líneas invitan a nuevas o renovadas consideraciones por parte del lector.

Como colofón de este estudio, Harper dispensa al lector dos reflexiones de enjundia. En primer lugar, el libre albedrío se postuló al tiempo que se exaltaba el omnímodo «poder de regulación de los actos sexuales», al menos por parte de una minoría selecta. Finalmente, se nos invita a reconocer la carga del pasado, que no tenemos más remedio que asumir en el perseverante proceso de culminar nuestra aventura como hombres.

Enrique Otón Sobrino es catedrático de Filología Latina en la Universidad Complutense. Es editor del “Léxico de Valerio Máximo” (Madrid, CSIC, 1977-1991), autor de “Lucrecio” (Madrid, Ediciones del Orto, 2000) y traductor de obras de Séneca y Tibulo.

miércoles, 4 de marzo de 2015

#libros #historia | La España erótica: ¿una, grande, libre?

Imagen: El Diario
La España erótica: ¿una, grande, libre?
El estudio de Maite Zubiaurre revela una España prefranquista rebosante de amor carnal, donde los estudios de Gregorio Marañón y Ortega se codean con títulos como “Paquita se pone nerviosa” y editoriales como “Establecimiento Jodeográfico”
Rubén Lardín | El Diario, 2015-03-04
http://www.eldiario.es/cultura/comics/Espana-erotica-grande-libre_0_362914006.html

El erotismo de un pueblo es como su gastronomía, un asunto capital para la comprensión, el disfrute y el mantenimiento. Un hecho colectivo y particular. Una clave fundamental de identidad cultural. España, sin embargo, siempre ha desconfiado del sexo y lo ha catalogado como asunto nefando, ya que lo contrario podría poner en entredicho la categoría moral de este descampado que, desoyendo las risas enlatadas, tantas veces se ha autoproclamado reserva espiritual de Occidente.

España, que se hurga mucho entre los dientes pero no acierta a localizarse la carne muerta del judeocristianismo, es especialista en desatender su historia para así no tener siquiera que reescribirla.

Es por eso que aquí no existe un archivo análogo al famoso “Enfer” de la Biblioteca Nacional de París o al “Private Case” que alberga la colección erótica del Museo Británico de Londres, una carencia que, desde el exilio cultural, viene a reparar Maite Zubiaurre, que en el seno de la Universidad de California ha escrito “Culturas del erotismo en España. 1898-1939” (Cátedra), un trabajo riguroso y ameno que rastrea las manifestaciones artísticas y literarias del amor carnal en la España del primer tercio del siglo XX.

La sicalipsis
Zubiaurre localiza entre 1898 y 1939 la Edad de Plata del erotismo en nuestro país, tiempos crecientes en alfabetización, abundantes en luminarias intelectuales, agitados en lo artístico y también barbecho para convulsiones políticas que iban a derivar en cuarenta años de tiniebla.

En ese lapso proliferan los semanarios galantes y las novelitas licenciosas que siguieron al revolucionario fenómeno de la postal erótica llamado "cartomanía", estampas de contenido erótico (a veces secuenciadas) que se distribuían por correo postal, en quioscos o mediante la venta ambulante.

Aquellas imágenes procedían en su mayor parte del extranjero, ya que en España, donde según recuerda Zubiaurre era común la fotografía de difuntos, no fue frecuente la de desnudos, con la salvedad de algunos pintores catalanes que la practicaban para documentar sus cuadros.

A la representación del ars amandi y a toda conducta rijosa se la empieza a llamar entonces sicalíptica, un término de eco erudito, inspirado según María Moliner en los griegos "sykon", vulva, y "aleiptikó", excitante, y que Zubiaurre deduce "acuñado en el seno de una tertulia madrileña, producto del ingenio combinado de una serie de intelectuales beodos".

La ola verde
El humor es el escudero que define y rige el erotismo español, que así atenúa un poco la infame influencia de la "depravación árabe", que por supuesto y por descontado es la fuente de todos nuestros males y la causa de cualquier atisbo de inmoralidad localizado en territorio ibérico y etcétera, etcétera. En esa actitud de aligerar culpas y pudores, a los fabulosos títulos de tantas novelas licenciosas (“Paquita se pone nerviosa”, “Lilly y los plátanos”, “Currito el ansioso”, “El delantero centro de Pili”) se suman no sólo los seudónimos de autores especialistas como el doctor Canuto de Montánchez o el doctor Coñicida, sino los de las propias casas editoras (Establecimiento Jodeográfico, Imprenta Espermática, Editorial Diarrea), que en ocasiones acreditarán sus libros en Buenos Aires para evitar así la persecución de las autoridades locales.

La coartada, el rodeo, el eufemismo y el sesgo son moneda común. Antes de que el pensamiento de Freud permeara la península, los manuales de higiene sexual, casi siempre adaptaciones censuradas de libros alemanes, ingleses o franceses promovidos tanto por las autoridades sanitarias como por las eclesiásticas, ambas interesadas en preservar la moralidad vernácula, eran todo un género de doble uso: a la vez que inoculaban el miedo, siempre afín a nuestras pedagogías, satisfacían la curiosidad y paliaban emergencias momentáneas.

Las dos Españas
La dictadura franquista hará por barrer del mapa cualquier rastro de erotismo que no se avenga a las necesidades de una España negra que, con furor daltónico, combate a la verde, no fuera a ser que ésta estuviera tendiendo vínculos con la roja. El país, como de costumbre, no se aclara, no se entiende a sí mismo porque no se escucha, y el erotismo va funcionando a la suya como un desarreglo. La derecha y la izquierda ejercen cada una su gestión de la sexualidad según intereses particulares, pero la España casta y la España lúbrica son a menudo la misma y vienen de lejos. Ahí está el general Primo de Rivera prohibiendo el Primer Curso Eugenésico Español el mismo día de 1928 en que acude a un espectáculo de variedades subido de tono.

A la España "sombría y reconcentrada" de Unamunos y Gutiérrez Solanas enfrenta Zubiaurre el paliativo de una más festiva donde campan Felipe Trigo, Álvaro Retana, Federico Ribas o Artemio Precioso, no tanto heterodoxos como artesanos profesionales, escritores, ilustradores y editores que practicaron una novela galante de metáforas frutales mientras la comunidad científica pujaba por reservarse la exclusiva de la instrucción sexual medicalizando la fiesta.

Entretanto, mientras los amigos del sol promueven nudismo y naturismo, prácticas que llegarán a tener mucho predicamento entre catalanes y levantinos y que vendrán casi siempre asociadas en sus publicaciones a ideales anarquistas, la intelectualidad oficial se viste de colores neutros y entrega súperventas filosóficos como los “Tres ensayos sobre la vida sexual” (1926) de Gregorio Marañón o los “Estudios sobre el amor” (1924) de Ortega, quien por entonces descalifica el psicoanálisis como "una emulación pseudocientífica del católico sacramento de la confesión".

Siempre tarde
En definición drástica del erotómano húngaro Sandor Makarius, España es "un pueblo de puteros gobernado por hijos de puta", pero esto sería harina de otro costal y una aseveración que no sabemos si en su día pudo llegar a oídos de Alfonso XIII, de quien la Filmoteca Valenciana conserva tres de los cortometrajes pornográficos que, por encargo del conde de Romanones y para su solaz, rodaron los hermanos Baños bajo el auspicio de su productora con sede en Barcelona, ciudad que, según recoge Zubiaurre, en los años 20 tenía autorización del gobernador civil para proyectar películas de alta gradación.

Sin embargo, los felices años 20 en toda su entidad no llegarían a nuestros puertos hasta mucho más tarde, después de la dictadura franquista y como parte contratante de esa bisagra oxidada que llamamos Transición, que entre sus dádivas nos traerá el "destape" en forma de revistas, espectáculos, un cine abundante en desnudos gratuitos (aunque un desnudo en el cine nunca lo es) e incluso, Berlanga mediante, una colección de narrativa (“La sonrisa vertical”) de la que nunca hemos llegado a ser dignos.

Nuestras labores
Con la Oterito de Zuloaga en cubierta, Zubiaurre trae un tratado audaz y rebosante de ideas en capítulos como el que dedica a las reproducciones estereoscópicas, a la mujer fumadora (y por tanto aburrida y accesible), a aquella que se confía ante el espejo multiplicador o a la que se abandona a la lectura porque "una mujer leyendo está siempre desnuda".

Publicado primero en EEUU aunque impreso en México tras las alegaciones de indecencia de las imprentas norteamericanas, “Culturas del erotismo en España” es un libro que recupera tesoros peninsulares y traza el relato de una patria chica que en algún momento fue pródiga en la representación del bendito amor estéril, aquel que evoluciona sin descendencias, homólogo o heterólogo, muchas veces machista en su imposición de papeles tradicionales de mantilla y peineta por parte de la alta cultura, otras feminista en su búsqueda popular de modelos alternativos de mujer con posibilidades de liberación (de incorporación al mercado de trabajo, en realidad, ¡menuda trampa!) cuando se asocia su figura a las bicicletas o a las novedosas máquinas de escribir. Un erotismo carpetovetónico pero en cualquier caso gozoso y correspondiente a este país nuestro por lo general más atento al negocio ajeno que al propio.

viernes, 13 de febrero de 2015

#hemeroteca #libros #lenguaje | 50 formas para decir puta y otras 14 palabrotas de origen milenario

Imagen: PlayGround
50 formas para decir puta y otras 14 palabrotas de origen milenario
¿De dónde vienen palabras como 'cagar','follar' o 'coño'? 'Palabrotalogía' te lo explica
Natxo Medina | PlayGround, 2015-02-13
http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/puta-palabrota-palabrotalogia_0_1480651931.html

Virgilio Ortega es un apasionado de las palabras que en 2014 publicó Palabrología, un viaje al centro mismo del origen y evolución del lenguaje. A pesar del éxito, se ve que su tarea quedó inconclusa porque algunos vocablos se le habían quedado en el tintero. Los más soeces. Esos que los académicos no suelen tratar a pesar de que forman parte de nuestra cultura tanto o más que muchos otros.

Los tacos llevan entre nosotros miles de años, y muchos de los que usamos hoy datan del mundo clásico de Grecia y Roma. Por eso Virgilio tuvo que coger de nuevo las alforjas y marcharse nada menos que a la Pompeya del año 79. Allí descubrió un mundo en el que las divisiones entre lo más bajo y lo más alto apenas existían, en el que los hombres hacían sus necesidades en letrinas colectivas mientras charlaban de sus cosas y donde a la gente le daba por escribir por las paredes cosas como "aquí me follaron".

Este mundo queda ahora reflejado en Palabrotalogía, un título que contiene información tan jugosa como la que sigue:

1. Esas letrinas en las que se juntaban los romanos toman su nombre del verbo lavare, lavar, que dará lugar a lavatrina, y de ahí a la contracción.

2. Caca es probablemente una palabra de origen infantil, que tiene equivalencias en muchos idiomas. De ahí vendría el latín cacare, y el cacator, el cagón. Séneca cuenta que las últimas palabras del emperador Claudio fueron “Ay de mí, creo que me he cagado.” Y no es que Claudio fuera un guarro, es que le habían envenenado.

3. Guarro y otros derivados como gorrino o guarrada vienen de la voz del cerdo, gorr-gorr o guarr-guarr. De ese sonido procede hasta la palabra gorrón.

4. Los guarros se tiran pedos, o flatulencias, que vienen de flatum, flato, soplo o ventosidad. El mismo Claudio que se cagaba proyectó un edicto en el que se permitiría por ley tirarse pedos durante los banquetes. Gente muy legal estos romanos.

5. Y muy de practicar sexo a lo bestia, o de joder. Una expresión que viene del latín futuere. El gran poeta Catulo hablaba de una puella defututa, o sea “una muchacha agotada de tanto joder”. También usaban la palabra follar, que viene de follis, fuelle. Se le acabó llamando así a la actividad por los soplidos y bufidos del momento.

6. Debía gustarles mucho la jodienda, de hecho, ya que en la Antigua Roma tenían hasta 50 palabras para referirse a las prostitutas. Las más frecuentes eran meretrix, que venía del verbo merere (cobrar, ganar, merecer), y scortum, que primero significaba piel, cuero, pero que acabó designando a la dueña de esa piel.

7. Las prostitutas ejercían su trabajo en el lupanar, una palabra que viene de lupa, loba. Cada cubículo del lupanar mostraba la postura específica en la que trabajaba la meretriz. Por ejemplo la culiola era la que tenía por especialidad el sexo anal. Parecido pero no igual a la culibonia (culus+bonis), una mujer que tenía buen culo.

8. Estos sitios estarían llenos de cachondos, una expresión que viene de catula, en latín perrita o cachorra. Por eso se decía que Catulo era un cachondo.

9. A las putas no las manejaba ningún proxeneta, sobre todo porque en su origen griego, esa palabra no tenía para nada el significado que tiene ahora. Designaba a una figura similar a un cónsul, un ciudadano que vivía en una polis ajena y se encargaba de defender a los extranjeros, de ahí lo de pro-xenos. Lo contrario a un xenófobo, vamos.

10. Y con tanto fornicio en el ambiente no nos olvidamos de los órganos sexuales. Por ejemplo, pene viene de penis, que en principio se utilizaba para hablar de la cola de los perros. No es de extrañar que entre otras muchas maneras lo hayamos acabado llamando rabo.

11. Otras formas de llamar al miembro: carajo, que viene del latín characulum, que significa palo o verga grande, o minga, que viene de mentula, la palabra más usada por los romanos para referirse al pene, pero que también significa mentón.

11. En cuanto a los cojones vienen de coleus (bolsa, cuero), que cambia en latin vulgar a coleonis. De ahí se formará la palabra cojón que hasta en esperanto se dice kojonok.

12. Y si tienes pene, quizás acabes con fimosis. Esta palabra viene del griego phimosis, que a su vez deriva del verbo phimoun, amordazar, poner un bozal. Solo que el que lleva el bozal es el pene. A no ser que te hayan circuncidado, de circum, alrededor, y cedere, cortar.

3. Esos problemas no los tendrán quienes tengan coño, palabra que viene del latín cunnus, de donde también procede el cunnilingus (coño+lengua). El poeta Horacio tenía claro que la causa de la Guerra de Troya fue el coño de Helena. Los romanos también llamaban al cunnus "conejo" o cuniculus, así que esa expresión viene de lejos.

14. La palabra vagina tampoco ha cambiado con los siglos. Y es una de las más machistas de nuestro lenguaje, ya que su equivalente latino es exactamente el mismo, vagina, pero significa vaina, estuche, y por tanto viene a decir que el órgano femenino es sólo la funda del pene.

15. Y otra cosa que no ha cambiado con el tiempo son los placebos. La medicina que no te cura pero te da la sensación de que sí. Eso es porque placebo es el futuro del verbo placere, dar placer. Significa literalmente “me gustará”.

Como a nosotros nos ha gustado un libro que además de estos esconde muchos más secretos desternillantes.

martes, 10 de febrero de 2015

#libros #lenguaje | Palabrotalogía : etimología de las palabras soeces

Palabrotalogía : etimología de las palabras soeces / Virgilio Ortega Pérez
Barcelona : Crítica, 2015 [02-10]
320 p.
Colección: Ares y Mares
ISBN 9788498928020

/ ES / ENS
/ Etimología / Lenguaje / Obscenidad / Terminología / Vida sexual

¿Sabía usted que los romanos tenían más de sesenta formas de decir 'puta'? ¿No habrá alguna relación entre la palabra 'fuelle' y la palabra 'follar'? ¿Si a usted la llaman 'pelleja', la están insultando o le dicen una palabra etimológicamente afectuosa? ¿Qué tienen que ver el 'fornicar' con una prostituta y la 'hornacina' donde se pone la estatua de una virgen? ¿De dónde viene las palabras 'caca' y 'mierda'? ¿Cómo estaría formada anatómicamente, en la antigua Pompeya, una señorita 'culibonia' ? ¿A quién prefiere usted, a un 'proxeneta' o a un 'xenófobo'? ¿Cuántas faltas de ortografía hay en la expresión "¡Por uebos!"? ¿Había pensado usted alguna vez que las bellas 'orquídeas' tienen un par de cojones? Perlas como esas diez –¡y muchas más!– son las que el lector podrá saborear al leer este libro. Tras el éxito de “Palabralogía” en 2014, el autor da un paso más: en 2015 publica un libro sobre “palabras soeces”, centrándose en las etimologías de las palabras supuestamente obscenas.

DOCUMENTACIÓN
50 formas para decir puta y otras 14 palabrotas de origen milenario

¿De dónde vienen palabras como 'cagar','follar' o 'coño'? 'Palabrotalogía' te lo explica
Natxo Medina | PlayGround, 2015-02-13
http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/puta-palabrota-palabrotalogia_0_1480651931.html
Más de 50 formas cultas de decir 'puta'
Javier Zurro | El Confidencial, 2015-02-13

http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-02-13/mas-de-50-formas-cultas-de-decir-puta_709007/

martes, 30 de septiembre de 2014

#libros #historia | Culturas del erotismo en España, 1898-1939

Culturas del erotismo en España, 1898-1939 / Maite Zubiarre
[Cultures of the Erotic in Spain, 1898-1939. Español]
Cátedra, 2014 [09]
420 p.
Colección: Arte Grandes Temas
ISBN 9788437633114 / 25 €

/ ES / EN* / ENS
/ Amor / Cultura popular / Erotismo / España / Historia – Siglo XX / Literatura / Pornografía / Sexología / Vida sexual

Para escapar del calor de un día de agosto en Madrid, Maite Zubiaurre buscó refugio en una tienda de antigüedades, y allí, deambulando entre globos terráqueos y viejos pergaminos, se topó de pronto con un curioso álbum de fotos. Las fotografías oficiales del rey Alfonso XIII y la reina Isabel II llenaban las primeras páginas, pero rápidamente vino a sustituirlas una riquísima y sabrosa colección de postales eróticas. En ellas, hombres y mujeres alegremente desnudos desafiaban por igual los preceptos de la Iglesia católica y se entregaban con abierto deleite a los placeres de la carne y a las muchas variantes del amor. Abundaban entre estas las "fellatio", los "cunnilingus", los "ménage à trois", el sadomasoquismo, el tribadismo y la zoofilia, y no faltaban tampoco los curas salaces y las monjas retozonas.

"Culturas del erotismo en España, 1898-1939" es el primer volumen académico dedicado al estudio de esa sensualidad irreverente y procaz, tal y como se manifiesta en la cultura popular española de la primera mitad del siglo XX. El análisis abarca un amplio elenco de representaciones textuales y visuales del erotismo nacional, entre ellas las revistas frívolas, las postales "atrevidas", los cortometrajes pornográficos, las novelas cortas eróticas, las publicaciones naturistas y nudistas, los manuales de sexología y de higiene sexual, los acercamientos primerizos al psicoanálisis freudiano, los tratados morales y judiciales sobre el comportamiento sexual, y el ensayo filosófico sobre el amor.

DOCUMENTACIÓN
La España erótica: ¿una, grande, libre?

El estudio de Maite Zubiaurre revela una España prefranquista rebosante de amor carnal, donde los estudios de Gregorio Marañón y Ortega se codean con títulos como “Paquita se pone nerviosa” y editoriales como “Establecimiento Jodeográfico”
Rubén Lardín | El Diario, 2015-03-04
http://www.eldiario.es/cultura/comics/Espana-erotica-grande-libre_0_362914006.html
Culturas del erotismo en España, 1898-1939- Por Maite Zubiaurre
Las dos vidas de las palabras, 2014-10-16

http://lasdosvidasdelaspalabras.com/2014/10/16/culturas-del-erotismo-en-espana-1898-1939-por-maite-zubiaurre/
Presentación de "Culturas del erotismo en España 1898-1939" de Maite Zubiaurre
Julia María Labrador Ben | Todo Literatura, 2014-11-09

http://www.todoliteratura.es/noticia/7719/EVENTOS/Presentacion-de-Culturas-del-erotismo-en-Espana-1898-1939-de-Maite-Zubiaurre.html
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LINKS
A Virtual Wunderkammer: Early Twentieth Century Erotica in Spain

http://sicalipsis.humnet.ucla.edu/

lunes, 30 de junio de 2014

#libros #sexualidad | Los españoles y la sexualidad en el siglo XXI

Los españoles y la sexualidad en el siglo XXI / Luis Ayuso Sánchez, M. Livia García Faroldi
CIS · Centro de Investigaciones Sociológicas, Madrid : 2014 [06]
IX, 261 p. : tab., gráf.
Colección: Monografías ; 281
ISBN 9788474766417 / 18 €

/ ES / ENS / Investigaciones
/ España / Historia – Siglo XXI / Sexualidad / Sociología / Vida sexual
Biblioteca UPV/EHU
https://millennium.ehu.es/record=b1803303~S1*spi

Partiendo de dos importantes encuestas realizadas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) para el Ministerio de Sanidad y Consumo -Actitudes y prácticas sexuales (2008) y Encuesta Nacional sobre Salud Sexual (2009)- el presente trabajo ofrece datos empíricos referentes a la cultura y el comportamiento sexual en España. Con ello se pretende superar los tradicionales estudios existentes que vinculaban la sexualidad casi exclusivamente con la natalidad, la educación sexual o la juventud. Este estudio trata de ofrecer una imagen general de la situación de la sexualidad en España a comienzos del siglo XXI, desde los aspectos culturales más generales hasta sus diversas prácticas. Con este fin, se tienen en cuenta las opiniones y los comportamientos más íntimos de hombres y mujeres de todas las edades, profundizando en opiniones relativas a la sexualidad y los aspectos relacionados con la práctica sexual habitual.

RESEÑAS
Los españoles y la sexualidad en el siglo XXI / Liviu Catalin Mara · UNED
En: MCS · Masculinidades y cambio social (ISSN 2014-3605), v. 3, n. 3 (Octubre 2014)
TEXTO COMPLETO | MCS

http://www.hipatiapress.info/hpjournals/index.php/mcs/article/view/1287
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Y TAMBIÉN…
¿Cómo somos los españoles en la cama?

Nos pierden las prisas, queremos ser los primeros y tener muchos orgasmos. Alargar los preliminares, una asignatura pendiente.
Rita Abundancia | S Moda, El País, 2013-08-21
http://smoda.elpais.com/articulos/como-somos-los-espanoles-en-la-cama/3761
Los españoles dedican una media de 34 minutos a la semana a las relaciones sexuales
ABC, 2012-11-21

http://www.abc.es/sociedad/20121121/abci-sexo-espanoles-201211211420.html
Las características que definen la sexualidad, saludable pero aburrida, de los españoles
EFE | 20 Minutos, 2012-10-09

http://www.20minutos.es/noticia/1611857/0/sexualidad-espanoles/saludable/aburrida/
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ARTÍCULOS
Las prácticas sexuales de los adolescentes y jóvenes españoles / Esperanza Ochaita Aldarete ; Mª Angeles Espinosa Bayal
En: Revista de estudios de juventud, n. 63 (Diciembre 2003)
TEXTO COMPLETO | Injuve

http://www.injuve.es/sites/default/files/07%20PRACTICAS%20SEXUALES63.pdf

domingo, 22 de junio de 2014

#hemeroteca #historia | Tríos, prostitución y sacerdotes: una exposición desmonta los mitos del sexo en la Edad Media

Tríos, prostitución y sacerdotes: una exposición desmonta los mitos del sexo en la Edad Media
La muestra 'L'amour courtois' ('El amor cortés') se inaugura en París en noviembre con ilustraciones y textos medievales de la vida sexual de la época. "Las ideas negativas como la falta de higiene o el cinturón de castidad son más propias del Renacimiento", explican los responsables de la exposición. Entre los siglos V y XV, un tercio de los sacerdotes vivía en concubinato, el adulterio masculino no era una falta grave y la prostitución estaba regulada.
EFE | 20 Minutos, 2014-06-22
http://www.20minutos.es/noticia/2173905/0/exposicion/desmonta-mitos/sexo-edad-media/

Las costumbres amatorias de la Edad Media se presentan bajo un enfoque inédito en una exposición en París que busca derribar estereotipos de la sexualidad medieval como la generalización del cinturón de castidad o de los matrimonios precoces.

“L'amour courtois” (“El amor cortés”), que puede visitarse hasta el próximo 9 de noviembre en la Torre Jean Sans Peur, consiste en un conjunto de ilustraciones de manuscritos medievales acompañadas de textos orientados a arrojar luz sobre la práctica del sexo en esa época.

Se trata, según la responsable de comunicación, Agnès Lavoye-Nbeoui, de "un período de la Historia muy desconocido por su larga extensión", sobre el que "todas las ideas negativas que tenemos, como la falta de higiene o el cinturón de castidad, son más propias del Renacimiento".

Entre ellas, la de los matrimonios precoces, puesto que los hombres medievales, a excepción de los reyes, se casaban tarde porque resultaba complicado reunir la dote necesaria para pagar la boda

La Iglesia consentía además ciertas prácticas sexuales ahora censuradas, como la prostitución femenina, porque, según refleja la muestra, se consideraba un oficio de salubridad pública y una importante actividad económica.

En la Edad Media, entre los siglos V y XV, hubo "períodos más liberales de lo que se cree", en los que se cuestionaba el celibato eclesiástico y cerca de un 30% de los sacerdotes vivía en concubinato, asevera a Lavoye-Nbeoui.

Aunque es cierto que la doctrina religiosa no siempre fue permisiva y marcó reglas como la prohibición del sexo durante dos tercios del año por respeto al calendario católico, fue a raíz de la expansión del protestantismo de Martín Lutero, en el siglo XVI, cuando "comenzó a imponer una doctrina más rígida para combatirlo".

Sólo una postura permitida
La única posición sexual permitida era la "natural", en la que el esposo se extendía sobre su mujer con el único objetivo de procrear, y los clérigos tenían la obligación de instruirse en todas las posturas conocidas para poder imponer las penitencias.

El adulterio, aunque era un pecado reconocido, solo se condenaba cuando lo cometía una mujer, a las que se solía sancionar con el pago de una multa, mientras que sobre el hombre adúltero no caían reprimendas porque su error era visto como una falta "espiritual".

El reflejo ilustrado de esas costumbres se realizaba de forma recurrente a través de símbolos y metáforas, en las que abundan las representaciones de los atributos masculinos como pájaros o elementos de charcutería y de los senos femeninos con porciones de queso tierno y blanco.

Estos símbolos "son muy sutiles, pero al mismo tiempo muy directos", señala Lavoye-Nbeoui, porque basculan entre los principios del etéreo "amor cortés" y representaciones "mucho más directas y sorprendentes en las que se plasman los órganos sexuales".

La historiadora Danièle Alexandre-Bidon, comisaria encargada de seleccionar las imágenes de la muestra, escogió muchas de las ilustraciones presentes en el libro del siglo XIV Decamerón del italiano Giovanni Bocaccio, que narra algunas historias de adulterio femenino.

Escenas como la de Ménage à trois, tomada de esta obra maestra medieval, en la que dos mujeres desnudas yacen en una cama junto a un hombre vestido y plasman que la realidad de la relación amorosa en la Edad Media distaba del púdico "amor cortés".

DOCUMENTACIÓN
Exposition "L'Amour au Moyen âge", à la Tour Jean sans Peur (Paris, France)

Le Globre Flyer, 2014-06-14
http://leglobeflyer.com/reportage-europe/reportage-683.html