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domingo, 4 de agosto de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Homenaje a Efigenio Amezúa desde Londres

Homenaje a Efigenio Amezúa desde Londres
Por ser pionero y por sus enseñanzas, merece pasar a la historia como el “padre” de la sexología en España
Arturo Ezquerro | La Vanguardia, 2024-08-04
https://www.lavanguardia.com/participacion/lectores-corresponsales/20240804/9851931/homenaje-efigenio-amezua-londres.html 

Cartel de 'Calle Mayor', 1956 //
Son ya varios años los que llevo disfrutando de este rol como corresponsal ad hoc de ‘La Vanguardia’ en Londres y, por supuesto, como lector. Me ha tocado escribir sobre el Brexit, las actitudes xenófobas hacia los inmigrantes, las fechorías de Boris Johnson y sus secuaces, el desmantelamiento insidioso del Servicio Nacional de Salud, la teoría del apego del psiquiatra británico John Bowlby, el maltrato a Julian Assange y, también, en defensa de la humanidad ante el sufrimiento innombrable del pueblo palestino. Incluso escribí un obituario sobre su Graciosa Majestad, la reina Isabel II, tras casi 40 años de haber sido su “súbdito”.

En esta ocasión, desde la distancia londinense, quiero escribir un sentido y cercano homenaje a Efigenio Amezúa (1941-2024), mi maestro, mentor y amigo, con quien me formé de 1982 a 1984 en el Instituto de Ciencias Sexológicas (INCISEX), en el contexto de ‘La Movida’ madrileña, justo antes de mi traslado a Londres.

Por su trabajo pionero y sus prolíficas enseñanzas a través de cinco décadas, formando sexólogos y contribuyendo a la riqueza del pensamiento de otros profesionales, el profesor Amezúa, doctorado por la Universidad de Lovaina, en Bélgica, merece pasar a la historia como el “padre” de la sexología en España.

El 23 de julio pasado, recibí una llamada de Nadette, su esposa, para comunicarme que Efigenio había fallecido esa misma mañana. Sentí un dolor profundo; al mismo tiempo, me di cuenta de que él seguirá siendo una parte importante de mi vida, hasta que llegue mi hora.

Considero a Efigenio como un rara avis que gradualmente modeló una disciplina, la sexología, que había estado ausente en España, por decreto, durante los interminables años de la dictadura franquista.

Él supo aglutinar como nadie introspecciones y hallazgos de múltiples campos del saber. Su enfoque humanista de la sexualidad, basado en su propia concepción de ella como el “hecho sexual humano”, dio lugar a una orientación que es a la vez científica y poética, analítica y apasionada, contracultural y terapéutica.

Dicho esto, la belleza de la sexualidad puede ser distorsionada a través de concepciones reduccionistas que la perciben como una fontanería de los genitales, una expresión que aprendí, cómo no, de Efigenio Amezúa.

De él también aprendí que el hecho sexual humano va más allá de la anatomía, la fisiología y la procreación: nos ofrece oportunidades enriquecedoras para sentirnos deseados, queridos y valorados, y ayuda al autoconocimiento y a la aceptación de nuestro cuerpo y de otros cuerpos, de nuestro ser. De alguna manera, la sexualidad es todo nuestro ser.

A mí me gusta decir que la sexualidad, el alimento y el apego son los tres pilares básicos de la existencia humana, sin los cuales la supervivencia no sería posible y la vida no tendría sentido.

Para la co-construcción de la identidad personal, dentro de un desarrollo psicosocial óptimo, la integración de la sexualidad y del apego resulta clave.

Cuando hablo de co-construir la identidad, me refiero a que dicho proceso conlleva, inevitablemente, una tensión entre la búsqueda de singularidad o distintividad (de aquello que hace única y diferente a cada persona) y el establecimiento de la comunalidad que compartimos con los demás y que nos da un necesario sentido de pertenencia.

En este punto, me gustaría compartir con el lector unas reminiscencias personales de mi encuentro con Efigenio, como expresión de gratitud hacia él, por la calidad y la calidez de sus enseñanzas, por su simpar contribución a la génesis y el desarrollo de la sexología en España, y por su influencia en mi pensamiento y en mi crecimiento personal y profesional.

Fui privilegiado de vivir en Madrid durante el comienzo de la llamada Movida y de formar parte de un grupo muy especial: la promoción 1982-1984 del INCISEX, fundado por Efigenio Amezúa en 1975, el mismo año en que murió el Generalísimo.

El INCISEX se constituyó en uno de los integrantes del cambio cultural, sociopolítico e intelectual que, en un contexto más amplio, representó La Movida: un periodo de extraordinaria creatividad en el que la sexualidad se liberó, en gran medida, de décadas de control y censura por parte del Régimen, que se inmiscuía en los asuntos más íntimos de los ciudadanos, incluida su vida sexual.

Como antídoto a la falta de educación sexual durante la férrea etapa del Movimiento Nacional, en el primer curso, Efigenio sugirió la lectura de un interesante libro, recién salido del horno: ‘¿Qué hace el poder en tu cama?’. Este incisivo texto, publicado por Josep Vicent Marqués en 1981, me ayudó a entender algunas de las dinámicas controladoras y educastrantes, impuestas por las estructuras franquistas.

Otros textos que formaron parte del programa de formación de ese curso fueron el ‘Libro de buen amor’, escrito por Juan Ruiz Arcipreste de Hita en 1330, la novela erótico-filosófica del Marqués de Sade, ‘Justine, ou Les Malheurs de la Vertu’, que vio la luz en 1791, y la ‘Fenomenología de la percepción’ del existencialista Maurice Merleau-Ponty, publicada en España en 1975. Viva la diversidad.

Efigenio tuvo ese toque de genialidad, de aglutinar diversas ramas del saber, así como de ligar a autores dispares. Con el tiempo, él supo integrar esta amalgama de “ciencias sexológicas” en una disciplina coherente y respetada: la sexología, concebida desde la perspectiva humanista.

Recuerdo que, en clase, nos hablaba con un tono de voz pausado que, a veces, parecía contener una estudiada desgana, que nos seducía y nos estimulaba a generar nuestros propios pensamientos acerca de la sexualidad, de modo amplio, crítico, original y desmitificador.

A un nivel más interpersonal, en uno de los descansos entre clase y clase, tuve la oportunidad de conversar vis a vis con Efigenio sobre ‘Calle Mayor’, una obra maestra del cine español dirigida por Juan Antonio Bardem, que estuvo a punto de ser estrangulada por la censura franquista. Efigenio conocía muy bien que Palencia, su ciudad natal, había sido elegida por Bardem para reflejar el vivir cotidiano de una capital de provincia. El rodaje comenzó en enero de 1956.

Efigenio era un adolescente de apenas 15 años y yo aún no había nacido. No exento de ironía, me comentó que las vidas de sus conciudadanos palentinos se vieron alteradas por dicho rodaje, con su despliegue de la ineludible parafernalia cinematográfica, que incluyó la llegada de famosos artistas, todo un acontecimiento para una ciudad provinciana.

Sin embargo, este proyecto no siguió el curso previsto. Todo quedó congelado tras una manifestación antifranquista en Madrid, en la que fue detenido el propio Bardem, junto con otros opositores al Régimen. Se le culpó de lo que entonces se llamaba “delito de opinión”, subterfugio frecuente para arrestar a aquellos que se arriesgaban a expresar puntos de vista diferentes del pensamiento único imperante en aquella época.

Bardem fue encarcelado sine die, otra práctica muy común por aquel entonces. Franco quiso sustituirlo por un director que fuese afín al Régimen, pero le salió el tiro por la culata.

En su bello y riguroso libro, ‘La Rioja en la Historia’, el periodista y autor Marcelino Izquierdo narra con detalle las vicisitudes de este film que tuvo como protagonista a la actriz estadounidense Betsy Blair, quien había sido acusada de comunista por el senador y cazador de brujas Joseph McCarthy, del Partido Republicano. Esto la obligó a exiliarse de Estados Unidos a Europa y estableció su base en Londres, donde murió en 2009. En esta ciudad, aún se la recuerda con afecto.

Betsy Blair no estaba dispuesta a rendirse ante las exigencias del Generalísimo y se negó de modo rotundo a continuar el rodaje sin Juan Antonio Bardem. Su valentía atrajo el apoyo de cineastas mundialmente influyentes, como el inglés Charles Chaplin, director, guionista e interprete de otra joya del séptimo arte: ‘El Gran Dictador’, estrenada en 1940.

Ante tal presión internacional, Franco decidió poner en libertad a Bardem. Sin embargo, a la hora de regresar a Palencia para continuar su trabajo, el ambiente hostil hacia su persona, que se había generado en dicha ciudad castellana, desaconsejaba su regreso.

Entonces, el irredento director buscó un lugar alternativo y eligió Logroño, mi ciudad natal, que también era capital de provincia (de La Rioja, para más señas), pero que ofrecía un vino que resucita a los muertos, según expresaba la sabiduría popular desde tiempos inmemoriales.

El guion de ‘Calle Mayor’ está basado en la desventura de una joven provinciana, que ve pasar los años sin que nadie se fije en ella como persona, al tiempo que siente languidecer su hermosura.

En realidad, ella seguía siendo bella; su sentimiento era el resultado de la situación en la que se encontraba el género femenino en la España de la época: toda mujer estaba obligada a casarse, a meterse monja o a ser un fracaso social.

Desde una crítica sutil, Bardem esquivó con maestría la agobiante censura a que fue sometido y analizó los aspectos trágicos que padecía una “solterona” (como despectivamente se decía entonces) y la insufrible presión que la sociedad ejercía sobre ella. Por otro lado, no existían solterones, sino “solteros de oro”. Eran los tiempos de “viva la desigualdad de género”.

A los pocos días de nuestra conversación acerca de ‘Calle Mayor’, en una sesión de trabajo del INCISEX, Efigenio nos invitó a pensar a todos sus alumnos sobre nuestra propia identidad sexual o de género. Recuerdo que hubo un ligero desconcierto en el aula. Cada uno de mis colegas afirmó que su identidad de género coincidía con sus características sexuales anatómicas.

Cuando llegó mi turno, quizá influido por la complicidad palentino-riojana que había surgido entre Efigenio y yo, dije que sentía curiosidad por saber cómo podría verse el mundo desde la perspectiva femenina. Añadí que, caso de disponer de diez vidas, me gustaría vivir tres de ellas como mujer. Y me quedé más ancho que largo.

De inmediato, Luis Bellet, uno de mis compañeros de grupo, comentó que esas tres mujeres tendrían que ser, necesariamente, Agustina de Aragón, Juana de Arco y Marie Curie.

Todos los miembros del grupo (incluido Efigenio) rieron con ganas. Luis trabajaba como director de cine en Barcelona y poseía un ojo especial para percibir matices subliminales de la realidad; por aquel entonces, él barruntaba un fascinante proyecto: ‘Sol de invierno’.

Más allá de que yo fuese percibido como guerrero o científico, parecía claro que esos roles todavía eran considerados características masculinas más que femeninas. Eran otros tiempos…

Estos recuerdos son parte de mi inmensa gratitud a Efigenio Amezúa, fundador y miembro honorario de la Asociación Española de Profesionales de la Sexología, cuyo legado permanecerá y será transmitido a futuras generaciones. ¡Hasta siempre Efigenio!

viernes, 26 de julio de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Adiós a Efigenio Amezúa, referente y decano de la formación sexológica en España

Efigenio Amezúa //

Adiós a Efigenio Amezúa, referente y decano de la formación sexológica en España

Ana Isabel Sabater Sala | Información, 2024-07-26

https://www.informacion.es/alicante/2024/07/26/adios-efigenio-amezua-referente-decano-106105728.html 

El pasado 23 de julio falleció nuestro querido profesor, referente y decano en la formación sexológica española Efigenio Amezúa Ortega. Nacido en Palencia en 1941, fue un sexólogo cuya trayectoria profesional y académica ha dejado una huella indeleble en el campo de la sexología, tanto a nivel nacional como internacional.

Calificado por muchos profesionales como el “padre de la sexología en España”, su recorrido fue mirífico. Amezúa se formó en Ciencias Humanas, así como en Psicoterapia, y se licenció en Ciencias Sexológicas por la Universidad de Lovaina (Bélgica), obteniendo su doctorado en 1971.

Por aquel entonces, fue nombrado miembro del equipo de Educación para la Salud del Ministerio de Sanidad. Posteriormente impartió clases en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, con mucha ilusión, pero se dio cuenta de que al final los universitarios esperaban información sobre anticonceptivos y temas muy elementales de educación sexual. Esta demanda que hacían no acababa de ser de sexología como tal.

Él defendió la sexología como una ciencia con bases empíricas y elaborados teóricos, al mismo tiempo que con utilidad práxica. No se trataba de la simple acumulación de datos, conocimientos, instrucciones o pautas. No era cuestión de poner el enfoque en dar respuestas, sino en hacerse preguntas.

Fue fundador del Instituto de Sexología Incisex en Madrid, en el año 1975. Brillante y valiente hazaña en aquellos tiempos de los últimos coletazos de la dictadura franquista, pues la sexualidad todavía era considerada un tabú en muchos sectores de la sociedad. Así, creó y dirigió el Máster de Sexología en convenio con la Universidad de Alcalá y se convirtió en referente en nuestro país para el estudio y enseñanza de la sexología como ciencia. Desde entonces, nos formamos con él muchas personas, y nos caló todo ese conocimiento que transmitía de una forma tal que, como fue mi caso, sentías a cada minuto que aquello era un gran giro respecto a lo que sabíamos sobre sexología hasta entonces (en general, poco). Ahí aprendimos sexología.

Gran divulgador, investigador y defensor de una sexología como disciplina, nos transmitió un concepto de sexualidad único, como una entidad central y propia de la historia de cada persona. Con estas premisas, fue fundador y editor de la Revista Española de Sexología (1979), prestigiosa colección de monografías que contó con más de 150 números. Obras célebres, como “El ars amandi de los sexos” y “Teoría de los sexos: la letra pequeña de la sexología”, han sido fundamentales en la conceptualización de la sexología y la educación sexual.

Además, Amezúa desarrolló el Modelo del Hecho Sexual Humano, un marco teórico innovador y único, que aborda el hecho de los sexos de manera integral, desde seis campos conceptuales. Esta gran aportación ha guiado y sigue guiando el pensamiento y práctica profesional de much@s sexolog@s, entre las que me incluyo.

Y es que Amezúa no dejaba indiferente a nadie. En mi promoción del máster nos denominábamos las “niñas de Efigenio”. Llegábamos a Madrid sedientas de conocimientos, y su razonamiento “socrático”, que algunas acuñamos como “efigénico”, siempre nos hacía reflexionar. El Incisex era nuestra casa, así nos lo hizo sentir él.

Con ese toque de humor inteligente, que te hacía sorprenderte en cada reflexión, argumento, observación..., pocos profesores tuve así (total respeto al resto, bastantes en toda mi vida académica). Frases genuinas como “el sexo es la materia prima del amor”, “el amor es la pregunta, el sexo es la respuesta” o, en referencia a la sexualidad, “una cualidad se estudia, se analiza y se cultiva, una herramienta se utiliza”, llevan su particular y personal sello.

No sólo se trató de un aprendizaje sexológico innovador, sino de una gran experiencia personal. Amezúa cambió nuestra forma de mirar el mundo, al menos, la mía, llegando hasta tal punto de lanzarme a realizar el doctorado en sexualidad.

Amezúa era una gran persona, entrañable, sencilla y, sobre todo, modesta. Quienes tuvimos la fortuna y el placer de conocerle, así como de disfrutar de él, le echaremos muchísimo de menos.

Ana Isabel Sabater Sala.
Matrona. Máster en Sexología. Licenciada en Antropología Social y Cultural.

viernes, 27 de septiembre de 2019

#hemeroteca #sexualidad | Ni la orientación sexual es para siempre

Imagen: El País
Ni la orientación sexual es para siempre.
Los estudios indican que no es algo estable, que puede ir evolucionando y cambiando a lo largo de la vida, y que el cambio suele suceder en la madurez.
Silvia C. Carpallo | Buena Vida, El País, 2019-09-27
https://elpais.com/elpais/2019/09/24/buenavida/1569326902_514951.html

Imagina que un día tu madre, a sus cincuenta años, se sienta contigo y te cuenta, que tras el divorcio, se ha vuelto a enamorar. Te sientes algo incómoda, pero no pasa nada; es normal, deberías alegrarte por ella. Lo que rompe tus esquemas por completo es lo que dice a continuación: "Se llama Mónica, y creo que te va a caer estupendamente". ¿De una mujer, se ha enamorado de una mujer? No comprendes nada, y la inercia te lleva a plantearte cuestiones como que la atracción por su mismo sexo quizá ya existía y había estado reprimida. Pero la realidad es mucho más sencilla: lo que no sabes es que la orientación sexual varía a lo largo de nuestra vida.

Al menos, es lo que afirma un estudio publicado en la revista ‘The Journal of Sex Research’. En primer lugar, el trabajo concluye que los conceptos de "homosexual, bisexual y heterosexual" no capturan la gama completa de la sexualidad humana y, por otra parte, insiste en que la atracción por uno u otro sexo puede variar con el tiempo. Otras de sus conclusiones es que los hombres son más propensos que las mujeres a ser heterosexuales, mientras que las mujeres muestran una mayor fluidez en la preferencia sexual a lo largo del tiempo. Por último, el artículo apunta que la edad adulta es, de hecho, un momento especialmente dinámico para el desarrollo de la orientación sexual.

Los pros y los contras de las etiquetas
Para entender todo lo que aborda este estudio, lo primero que explica la sexóloga y educadora social Silvia Pérez es que "el ser humano es diverso en todas sus dimensiones, también en su sexualidad y, por lo tanto, en su orientación". Para la experta, el concepto de orientación sexual se define como "la atracción sexual, afectiva y emocional que sentimos hacia otras personas". En este sentido, se entiende por homosexual sentirse atraído por el mismo sexo, heterosexual por el sexo contrario y bisexual, sentirse atraído por ambos. Pero esta idea no debe confundirse con la identidad sexual, que es sentirse hombre o mujer, o, en su caso, no sentirse identificado con un género concreto, o ir fluyendo entre ambos.

Curiosamente, pese a que cada vez aparecen más nombres y definiciones, parece que no bastan para abordar el gran espectro de la sexualidad humana. "Las etiquetas tienen un doble rasero, por un lado, a veces nos sentimos cómodos porque nos definen y nos sacan del cubículo de 'lo raro', haciéndonos pertenecer a un grupo. Pero, por otro, las etiquetas nos encasillan demasiado, y parece que si elegiste una ya no puedes cambiar a otra nunca más", cuando la realidad demuestra que en la vida no todo es blanco o negro.

Un cambio de perspectiva propio de la madurez
Para Pérez, el estudio revela algo que ella ya había percibido en su trabajo. "Efectivamente, en consulta me he encontrado más mujeres que hombres", dice. La experta cree que, más que por una razón biológica, la explicación está en una cuestión social. Pérez opina que muchas mujeres se quejan de que los hombres no las acompañan en ese momento de crecimiento y maduración sexual, y que es entonces cuando "encuentran un nivel más íntimo y satisfactorio en otras mujeres. Se sienten más comprendidas, sexualmente más libres, y sobre todo dueñas de su sexualidad y no al servicio del placer masculino como venía siendo costumbre".

"Los hombres solemos tener un nivel de angustia considerable con los asuntos íntimos, especialmente los que envuelven a variables relacionadas con nuestra mal construida masculinidad", apunta el sexólogo Alberto Álamo. Ante ello, es lógico que les cueste más asumir este tipo de situaciones, al menos tanto como para atreverse a dar el paso, que no suele darse en la juventud.

Si habitualmente se entiende que la adolescencia es un momento de cambios, tiene sentido que en la madurez, tras muchas experiencias vividas y tras una mayor aceptación del yo, también se produzca este giro en torno a la sexualidad. "En consulta hemos visto personas de todas las edades, aunque la tendencia parece encontrarse en aquellas de mediana edad, posiblemente porque, por una cuestión de generación, su educación sexual ha sido restrictiva y escasa", dice Álamo. Así, una vez que se llega a la madurez y se olvidan los prejuicios, uno es más capaz de abrirse a nuevas experiencias, a vivencias que le hubieran parecido del todo improbables anteriormente.

Afrontar esta nueva perspectiva conlleva un proceso
La naturalidad con la que la sociedad acepta la sexualidad de cada uno es cada vez mayor, pero redescubrirse con 50 años precisa un proceso. Según el sexólogo, "lo más efectivo en estos casos es el asesoramiento sexológico, y suelen bastar pocas sesiones". Las ideas que suelen trabajarse, en primer lugar, se basan en "la información libre de mitos, estereotipos y prejuicios acerca de la orientación sexual". Después llega la segunda parte. Una vez que hemos asumido este deseo sexual, en una época madura, lo que nos faltan son recursos respecto a cómo ligar e interactuar con ese otro sexo, con el que empezamos desde cero. De esta forma, Álamo explica que también se ayuda a abordar técnicas de seducción y de comprensión del otro, que en ningún caso es un tema baladí.

Por otra parte, en ocasiones la consulta no tiene tanto que ver con la aceptación de uno mismo sino con la necesidad de que te acepten los demás. En estas situaciones hay que trabajar "otro tipo de factores, como el de vivir en poblaciones pequeñas y sentir miedo del juicio de la gente ante una determinada orientación". De esta forma, y volviendo a una situación como la del primer párrafo de este texto, muchas veces lo que cuesta es que tu propia familia entienda, para empezar, que sigues siendo una persona sexualmente activa, y para terminar, que tus deseos sexuales ya no son del todo los que eran. Por eso hay veces que la consulta no es individual, sino de familia.

Álamo recalca la idea de que "la orientación no se puede elegir, no es voluntaria", por ello insiste en que no se trata de una condición sexual, "porque no condiciona nada". También explica que "es importante respetar los tiempos y formas de cada persona con respecto a la aceptación y la expresión de su orientación sexual del deseo erótico". Por último, cuando cuesta entender este proceso, el experto recuerda el conocido continuo de los sexos elaborado el siglo pasado por biólogo Alfred Kinsey, que no entendía la orientación como dos polos opuestos, sino como una escala entre la homosexualidad y la heterosexualidad, en la que las personas se van moviendo a lo largo de la vida, sin tener que quedarse siempre en un punto concreto. Al fin y al cabo, pensar que siempre nos quedarán nuevas experiencias y sentimientos que nos sorprenderán con el paso de los años es la esencia de la vida.

jueves, 31 de enero de 2019

#hemeroteca #sexualidad | Adriana Royo, sexóloga: “Hay personas que quieren tapar la ansiedad con orgasmos”

Imagen: El Salto / Adriana Royo
Adriana Royo, sexóloga: “Hay personas que quieren tapar la ansiedad con orgasmos”.
La sexóloga Adriana Royo argumenta en 'Falos y falacias' que nuestras relaciones sexuales se han convertido en un producto de consumo. En la era de Tinder, la superficialidad se ha instalado en nuestras vidas y ha extendido sus tentáculos hasta el feminismo.
Patricia Reguero | El Salto, 2019-01-31
https://www.elsaltodiario.com/sexualidad/adriana-royo-estamos-consumiendo-cuerpos-y-emociones-solo-por-rellenar-un-vacio-

¿Te engañas? Adriana Royo dice que sí. Es terapeuta y asesora psicológica. Tiene un máster en Sexología y ha publicado recientemente ‘Falos y falacias’ (Arpa Editores, 2018), donde argumenta que, en la era de Tinder, nuestras relaciones sexuales se han convertido en un producto de consumo al que nos apuntamos para generar dopamina, más que para explorar el placer a través del sexo.

Dice que no es antiporno aunque en su libro argumenta que consumirlo contribuye a alimentar lo que considera una mafia: la industria del sexo. También dice que no sabe si nombrarse feminista en un momento en el que el sistema capitalista nos provee con camisetas de Dior feministas a razón de 500 euros la pieza.

En medio de una charla atropellada por las interrupciones propias de un lugar a veces caótico como la redacción de ‘El Salto’, cambia de rol y empieza a preguntarme. “¿Tú te engañas?”.

Sí —contesto—, yo me engaño. Pero no tengo tiempo para pensar en ello. Y, además, soy yo quien hace las preguntas.

P. Pasas de montar una tienda de discos a hacer terapia sexual. ¿Esto cómo ocurre?
R. Mi hermana y yo montamos esta tienda, que era de libros de arte y discos de vinilo. Venía gente, se sentaba, me daban té y me empezaban a contar su vida. Me di cuenta de que no vendía nada pero venía mucha gente a contarme sus cosas y a mí me flipaba. Y pensé: no vas a vender, así que escucha a la gente. Empecé a estudiar, cerramos la tienda y me puse a ello.

P. Muchas y muchos fingimos orgasmos, dices. Y, además, todos nos engañamos. ¿Por qué?
R. Nos autoengañamos, es inevitable. Una parte de nuestro cerebro tiene que adaptarse a veces a unas circunstancias que quizá no le sienten bien, pero esa estrategia es mejor que aceptar la realidad. A veces mantenemos una relación de pareja que, aunque no nos satisface, de alguna manera te aporta algo que percibes como positivo: pagas el alquiler y te proporciona compañía. Fingimos todo el rato por supervivencia.

P. Entonces, la gente llega hasta ti en plan “yo con mi pareja muy bien”, pero es mentira...
R. Exacto, y entonces, antes de decapar, yo tengo que trabajar las resistencias de la otra persona. Muchas personas te dejan llegar hasta un punto, y dicen “de aquí no pasas, porque entonces qué hago yo con mi autoengaño”. Primero tengo que bordear esos sentimientos del otro, ver sus mecanismos de resistencia. Es un ejercicio detectivesco.

P. Vamos a lo más importante que dices en tu libro: las mujeres desconocemos nuestra capacidad para el placer. ¿Qué tenemos que saber?
R. ¡Yo también soy desconocedora de mí misma! Me planteé esto después de hablar con muchas mujeres que dicen “claro que finjo”, y me pregunté: ¿qué sé de mí misma? Empecé a investigar y aprendí que los ovarios miden tres centímetros, qué es el cuello del cérvix o cómo es un útero. En el colegio lo único que te dicen es que tengas cuidado con las ETS y con los embarazos. Culpa y miedo. De pronto empecé a investigar y vi, por fórmulas orientales, el nivel y el misterio de la mujer. Ya no por la capacidad de orgasmo, sino porque tenemos más zonas de placer que el hombre. Y, además de la cantidad, ¿quién te dice que puedes tener un orgasmo de cuello uterino? ¿O quién te dice que si estás tensa porque sufres un abuso sufres una tensión en la espalda?

¿Desde dónde estamos entendiendo las relaciones sexuales? ¿Desde la consciencia? ¿O desde “me la meten y si hay suerte tengo un orgasmo de clítoris”? No me quiero poner muy hippie, pero empecé a estudiar la cultura oriental y mi sensación es que el hombre vio la capacidad de placer de las mujeres y se asustó. He estudiado arte y hay algunos ejemplos de mujeres en trance por el placer sexual. La mujer tiene una capacidad más grande para el placer, pero vivimos inhibidas. Yo no sé tú, pero yo no me he puesto tres meses a estudiar mi cuerpo y ver qué pasa si toco aquí o allá, y otras personas no van a hacerlo por ti. Hay cantidad de opciones que no consideramos, que no nos han enseñado.

P. ¿Qué es un orgasmo de cuello uterino?
R. Sí, se llama “el orgasmo de los enamorados”. Se explica que un orgasmo de clítoris es como abrir la puerta de tu casa; un orgasmo vaginal, que está conectado al clítoris, es dejar que entre en tu casa; y el tercero, el orgasmo de cérvix, se dice que es como presentarle a tu madre, es decir, que hay compromiso y entrega. Se supone, en el caso de una relación entre hombre y mujer, que se juntan el cuello y el pene, y encajan. ¿Te parece muy raro?

P. A veces suena un poco biologicista tu libro, donde hablas de escorpiones, hipopótamos, orangutanes. ¿Qué tenemos que aprender de ellos?
R. Yo no soy bióloga pero cuando veo documentales me parece que hay una parte que recuerda a lo que hacemos los humanos. Por ejemplo, el escorpión se conoce a través de un duelo. Y pensé que, antes de intimar, han sorteado sus miserias y luego te puedes abrir porque el otro ya conoce su intimidad. Creo que hay una parte de supervivencia y de instinto que no tenemos que perder, que a veces estamos un poco sofisticados y perturbados mentalmente y le ponemos mucha floritura al instinto.

Luego te viene gente a terapia y te dice que queda con mucha gente de Tinder y que le da igual cómo se llame. Ahí no están bordeando ninguna intimidad, no está el lubricante de la seducción, con el que tu cuerpo se prepara para abrirse. Me llaman reprimida por decir estas cosas porque parece que estoy en contra de un polvo rápido, pero no tiene nada que ver.

P. ¿Cómo es follar en los tiempos de Tinder?
R. No estoy en contra de Tinder ni de la tecnología, pero pienso en cómo la usamos. Si no hay educación sexual, y no la hay en cómo usar las redes, ¿qué nos vamos a encontrar? Veo a personas que buscan a otras personas con ansiedad, queriendo tapar la ansiedad con orgasmos, o con cantidad. Tengo muchos amigos que mientras hablan conmigo van haciendo así [deslizando, el gesto para seleccionar o descartar personas en Tinder] a ver si alguna da match.

Estamos vendiendo, consumiendo cuerpos y emociones y capitalizando la cantidad en lugar de la calidad de un encuentro solo por rellenar un vacío. Porque somos todos adictos a segregar dopamina constantemente con la novedad, y así no pueden profundizar con alguien, comprometerte. No hablo de hipoteca e hijos sino de sentarte y decir “esto me da miedo, me pasó esto otro”. No profundizamos en casi nada, somos adictos a la superficie porque lo otro nos asusta. Por eso hablo de narcisismo, porque cada vez nos veo más disociados entre lo que sentimos y esa ansiedad por llenar un vacío que nos asusta. Y muchos tapan el vacío con sexo.

P. ¿Y el sexo se ha convertido en un producto?
R. Sí, y más que la sexualidad, las emociones. Porque con la sexualidad buscas compañía. No siempre, y claro que también buscas placer... pero no se siente mucho placer cuando follas desde la ansiedad. Hay placer si estás asociado. Puede tener placer con un desconocido, sí, existe eso. Por eso no juzgo los encuentros con desconocidos sino desde dónde lo estamos haciendo. Y observo mucha ansiedad, mucha tristeza, mucho cansancio porque nunca es suficiente, siempre habrá algo mejor. Estamos todos como agotados y encima tienes que gestionar una red social, es agotador, es como ser un CEO de tu empresa con tu sexualidad.

¿No tienes Tinder?
No. Me lo he bajado para investigar pero me da tanta ansiedad pensar en venderme, hacer la foto…

P. Dices cosas duras contra el porno, como que hasta su consumo esporádico alimenta mafias. ¿Eres una sexóloga antiporno?
R. No. También digo que está bien usarlo de vez en cuando para investigar sobre tu perversión y ver tu parte oscura. Dime qué tipo de porno ves y te diré qué miedos tienes o qué deseos. Me parece interesante si se usa desde ahí. Lo que critico es que la pornografía me parece un arma de control, porque nos disocia, y luego encuentro pacientes que quieren adaptar su realidad de sus relaciones sexuales a esa fantasía del porno, que es una fantasía que te la han implantado. Dejas que tu instinto pertenezca a las productoras. Está bien pensado: si estás insatisfecho, consumes. También te diría que todo lo que hay alrededor del porno es muy bestia.

Soy sexóloga, pero la gente que viene por temas sexuales acaba hablando de temas que no son sexuales sino emocionales. Se acaba hablando de miedo y de dolor. La sexualidad es como una ventana para ver cómo es tu carácter.

P. Pero decir que el consumo esporádico alimenta las mafias... ¿No es demasiado?
R. Un amigo periodista, Ismael López, ha levantado las costras de la mafia y cómo está todo corrompido por el dinero de la prostitución [Ismael López es autor de 'Escúpelo']. Duele verlo. La categoría más buscada en el porno es “violación”. Una prostituta me dijo: “Hace años me gustaba que vinieran chicos jóvenes, pero ahora me asustan porque son los más violentos”. Y creo que algunas feministas le hacen un lavado de cara diciendo “empodérate”. Vas viendo las consecuencias, no soy abolicionista, solo digo que usemos el porno sin que nos use. Antes daba charlas en coles y he visto cómo chavales vírgenes te preguntan qué es un bukkake.

P. ¿Y el porno feminista?
R. No he investigado y no te sabría decir. El capitalismo se lo traga todo, como se ha tragado también el feminismo. ¿Tú qué opinas de esto?

P. Ehhh...
R. Los hombres están demandando un sexo violento y las chicas lo asumen y se someten. Y de repente te dice una “me agarró del pelo y me la metió en el culo y me paralicé”. Y yo veo que no es una sumisión, un juego de roles, sino una especie de abuso, porque ella se queda paralizada. Pero ella piensa “seré una estrecha si no me dejo”. Hay que educar para decir: investiga qué te gusta gusta, dónde quieres poner los límites y si no te gusta, le dices que no. ¿Qué está pasando? ¿Cómo pasamos de la represión de los años 70 a esto, que sigue siendo una represión pero desde la hipersexualización?

P. Cito de tu libro: “El feminismo es una estafa consumista”. Razone su respuesta.
R. Me refiero al feminismo narcisista, esto es: una ‘influencer’ con una camiseta de Dior de 500 pavos y que no se ha planteado qué es el feminismo, pero se proclama feminista porque vende un ideal. Yo critico y juzgo el querer vender un ideal que está hueco. Me pone triste porque estás vendiendo algo que es muy importante y poderoso. Yo aún no he decidido si soy feminista, o no, o qué soy. Necesitaría estudiar la historia del feminismo, hablar con feministas…

P. ¿Crees que algunos y algunas se dicen feministas para conseguir ‘likes’?
R. Completamente. Me interesa tu opinión, dime.

P. Bueno, si te interesa sigue investigando y olvídate de las que reparten carnés de feminista...
R. Mira, por ejemplo [saca un cuaderno]: “Los hombres feministas follan mejor”. ¿Pero esto? ¿Qué es un hombre feminista? ¿Por qué folla mejor? ¿Porque tocáis el clítoris? No me lo creo.

P. Yo creo que algunos tíos enseguida dicen “soy feminista”, Mira, a mí me da respeto decirlo de mí misma...
R. ¿No crees que si lo eres no hace falta que lo proclames?

P. Bueno, sí entiendo que la palabra feminista se ha denostado y decir “soy feminista” sirve para apropiársela.
R. Por eso te digo que se ha adaptado al capitalismo, porque al final se trata de cómo hacer para ganar más puntos.

P. No puedo con las revistas de moda que te hacen el test sobre si eres feminista. A mí el feminismo glam no me interesa, pero hay mucho más...
R. Por eso te digo que necesito investigar, sentarme, porque hay un ‘fast food’ de información, y a mí lo que me llega me parece feminismo industrial. Me gustaría meterme a investigar.

P. Entonces, deduzco que no tienes constancia de que los hombres que se dicen feministas follen mejor...
R. ¡No! ¡Ni las mujeres feministas tampoco!

P. Hay tantas cosas más allá de lo que llamas “feminismo industrial”... Si tienes curiosidad sigue leyendo, sigue buscando... A ver luego cómo edito yo esto.
R. ¿Está yendo mal?

P. No, ¡pero la entrevista consiste en que yo te pregunto a ti!
R. Es que soy preguntona, me he dado cuenta de que quiero ser periodista. [Risas]

P. Vuelvo a mis preguntas. Según cuentas en tu libro: somos narcisistas, frívolos, nos engañamos y follamos mal.
R. Más que follar bien o mal, lo que yo planteo es que nos preguntemos desde dónde estamos follando, qué nos gusta. Que cada uno se pregunte, se sacuda. Vivimos en la época de la imagen y entonces te tienes que preguntar hasta qué punto te identificas con esa imagen. Conozco y tengo encuentros profundos con mucha gente, es maravilloso, me pasa con muchos pacientes.

P. Y tú, ¿te engañas?
R. A saco. ¿Por qué te crees que he escrito esto? Y tú, ¿te engañas?

jueves, 5 de abril de 2018

#hemeroteca #sexualidad #mujeres | Por qué las mujeres mayores de 50 deberían tener una pareja sexual más joven (y no al revés)

Imagen: El País / Théo Sarapo y Édith Piaf
Por qué las mujeres mayores de 50 deberían tener una pareja sexual más joven (y no al revés).
Dos estudios analizan los beneficios (y los riesgos) del sexo en edad avanzada.
Silvia C. Carpallo | Buena Vida, El País, 2018-04-05
https://elpais.com/elpais/2018/03/31/buenavida/1522490375_671566.html

Papuchi y Rona Keith, el premio Nobel Salman Rushdie y Olivia Wilde, Hugh Hefner y Crystal Harris o Donald y Melania Trump. El papel cuché está lleno de ejemplos de hombres de sienes blancas acompañados de mujeres mucho más jóvenes que ellos. No obstante, de los estudios que se han publicado sobre el sexo en la edad de oro —pocos en relación a la literatura que se acumula sobre el tema en la edad fértil—, sabemos que la ciencia está más del lado de parejas como la del presidente francés Emmanuel Macron y Brigitte Trogneux, Édith Piaf y su joven marido griego, Théo Sarapo, Joan Collins y el cubano Percy Gibson, 32 años más joven que ella, o Agatha Christie y el arqueólogo Max Mallowan.

El sexo es uno de los temas más abordados por revistas, y también por estudios, libros o encuestas, generalmente, eso sí, en personas en edad reproductiva o, al menos, en menores de 65 años. Y eso a pesar de que, como señala en su libro 'Sin Reglas' (Capitán Swing) la psicóloga especializada en mujer y antigua catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación en la Universidad de Córdoba Anna Freixas, "el aumento espectacular de la esperanza de vida en el s. XX ha otorgado un espacio anteriormente jamás imaginado a la erótica en la madurez".

A todas las edades y para todos los sexos, eso sí —se ha observado en varios estudios—, las relaciones son beneficiosas para la función cognitiva y la memoria. No obstante, en lo que se refiere a la salud cardiovascular de los hombres puede convertirse en una actividad de riesgo a partir de los 50, según otra investigación, más si se acompaña de fármacos que ayuden al vigor masculino. Vayamos por partes.

El sexo mejora funciones del cerebro, pero no las que se creían
Un nuevo estudio realizado en colaboración por las universidades de Coventry y Oxford ha observado que las parejas de entre 50 y 83 años que tienen relaciones sexuales semanales muestran una mejor función cognitiva que el resto; algo que ya se comprobó en ensayos anteriores —aquellos en población joven—, que incluso llegaron a observar que la actividad sexual (heterosexual) puede estimular la creación de nuevas neuronas en el hipocampo.

En esta ocasión, los investigadores analizaron la frecuencia sexual —semanal, mensual o ninguna— de 73 personas comprendidas en estas edades, que después debían completar una serie de cuestionarios destinados a evaluar las habilidades verbales y la visión espacial. Los participantes con mayor frecuencia sexual puntuaron mejor en ambas pruebas.

"Este estudio mejora los hallazgos anteriores que establecen un vínculo entre la actividad sexual y la salud cognitiva de una manera muy breve y generalizada", explica en el informe la doctora Nele Demeyere, coautora y profesora del departamento de Psicología experimental en la Universidad de Oxford. "Estos ensayos más pequeños permiten conocer más en detalle qué aspectos de la función cognitiva se ven beneficiados".

¿Qué aporta este nuevo trabajo? Aunque se trata de un estudio preliminar y los autores expresan la necesidad de seguir investigando de qué manera la actividad sexual parece influir en la función cognitiva, según Demeyere, la principal novedad reside en que el beneficio de la actividad sexual no estaría tanto en la memoria verbal —relacionada con los primeros signos de Alzheimer—, sino "en la memoria de trabajo y la función ejecutiva del cerebro", más relacionadas con otro tipo de demencia, la demencia vascular —o demencia multiinfarto—, "la segunda más común detrás del Alzheimer".

Bueno para el cerebro, pero malo para la salud cardiovascular de ellos
Los resultados fueron igualmente beneficiosos para mujeres y hombres. No así los de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Michigan sobre los datos de más de 2.200 personas en la Encuesta Nacional de Salud de Estados Unidos y que se publicó en 2016 en el Journal of Health and Social Behavior. "Encontramos", explicaba Hui Lui, quien lideró la investigación, "que los hombres en edad avanzada que practicaban sexo una vez por semana o más tenían un riesgo de padecer eventos cardiovasculares hasta dos veces mayor que aquellos sexualmente inactivos".

La explicación, según comenta la sexóloga Zoraida Granados basándose en la investigación, pasa por que "los hombres de edad avanzada tienen problemas para conseguir llegar al clímax. Esta tensión provoca que el cuerpo se fuerce más y que el entorno cardiovascular se vea resentido". Todo ello teniendo en cuenta además "la variable de los fármacos que ayudan a los hombres a mantener el vigor sexual, que afectan a su salud de forma significativa". Lo contrario se observó en las mujeres, explica Granados: "Para ellas practicar relaciones en una avanzada edad supone un menor riesgo de sufrir hipertensión arterial y les reporta una mejor salud cardiovascular".

¿Deberían las mujeres mayores de 50 buscarse amantes más jovenes como Édith Piaf? Ellas podrían beneficiarse física y mentalmente del sexo, pero los hombres de su edad deberían, a la luz de este último estudio y según la sexóloga, "mantener relaciones con moderación". Con todo, Granados les anima a "buscar con sus parejas alternativas que puedan ser beneficiosas para ambas partes". Al fin y al cabo, "no hay que olvidar que la sexualidad no se trata solo de coito", recuerda, de manera que el sexo es sobre todo una forma de establecer "relaciones afectivas esenciales para el desarrollo psicoafectivo: fomenta la autoestima, nos hace sentir queridos y, en definitiva, nos hace la vida más agradable", también después de los 70.

El tabú en la consulta del médico
Dado que la sexualidad a partir de los 50 puede influir en la salud, ¿no debería ser algo que se pudiera tratar con el médico de cabecera? Según explica Anna Freixas en su libro, "el personal médico y gerontológico se siente incómodo y falto de conocimientos acerca de la sexualidad de las personas mayores", a la vez que "estas tampoco se sienten a gusto tratando temas sexuales con el personal médico".

Todo ello supone un ‘handicap’ a la hora de abordar la sexualidad tras la jubilación. En opinión de Ana Sierra, sexóloga y autora del libro 'Conversaciones sexuales con mi abuela' (Ed. Kailas), "nos cuesta imaginar a nuestros mayores practicando sexo por una cuestión educacional", tanto que "a veces lo vemos incluso como algo pervertido etiquetando a los mayores que se expresan sexualmente como ‘viejos o viejas verdes’, debido a que la sexualidad la consideramos normal solo en personas mayores de edad y en edad fértil".

Mientras nuestro cerebro funcione seremos seres sexuales
Por eso, quiso centrar su libro en "una mujer nacida en 1920, que mostró un despertar sexual y un crecimiento erótico maravilloso en los 10 últimos años de su vida", pues en su opinión "la sexualidad está en nuestro cerebro, y mientras este funcione, podremos funcionar sexualmente. Aunque nuestro cuerpo no nos siga, nuestra sexualidad puede ser muy placentera".

De esta forma, la experta insiste en que la clave está en entender que la sexualidad existe, aunque varíe con los años. Si bien "los genitales cobran demasiado protagonismo en la sexualidad joven o adulta", en la edad de oro "brilla más la sexualidad consciente", en la que "se aprende a disfrutar con las pequeñas cosas y a saborear el presente".

Por último, Ana Sierra matiza que, como todo, disfrutar de la sexualidad después de los 70 no es una imposición, sino "una elección", ya que "no todas las personas la viven con placer". La cuestión es que las personas que decidan dejar el sexo de lado no lo hagan porque "crean que no es para ellas, ya que la sexualidad está presente, de muy diversas formas, desde que venimos hasta que nos vamos de este mundo".

jueves, 1 de marzo de 2018

#hemeroteca #clitoris | El clítoris: oro entre las piernas

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'Le clitoris'
El clítoris: oro entre las piernas.
De cómo obviaron el placer femenino conscientemente.
Celia Blanco · Mordiscos y Tacones | El País, 2018-03-01
https://elpais.com/elpais/2018/03/01/mordiscos_y_tacones/1519915333_782896.html

La mujer posee el órgano con más terminaciones nerviosas, algo exclusivo del género femenino. Hay mujeres que reconocen no tener la más mínima idea de dónde está y para qué sirve. ¿Nadie va a enseñarnos para qué sirve ese órgano del que solo vemos la puntita?

No sé qué da más miedo: que exista el placer femenino o que pueda existir. Nuestra sexualidad ha estado sometida desde el día en el que los machos decidieron que además de amantes debíamos ser de su propiedad. Permítanme que no tenga ni idea de si aconteció el día que dejamos de fornicar a cuatro patas y los miramos a la cara (genial escena de 'En busca del fuego', de Jean-Jacques Annaud, que en España se eliminó cada vez que se mostró en televisión). Desde entonces, parece que se permiten el lujo de tratarnos a patadas. Llevo todo ese desprecio en el ADN de hembra; nos enseñan desde pequeñas a escapar de los peligros de no ser un hombre. Siempre insisto en que la única tortura que concibo es la perpetrada por amantes en plena sesión, por eso tengo tan clara la dominación que se ejerce sobre nuestra sexualidad, la femenina. Tranquilos, hombres. Vosotros fuisteis educados para experimentarlo todo. Y desde el lado dominante. En el cuerpo lo lleváis. Pero a las mujeres no nos ocurre. Nuestro placer siempre ha pertenecido al macho que anduviera cerca. Nos educaron así y así hemos perpetrado la especie.

Pagamos carísimo que clamen por nosotras los desterrados hijos de Eva. Se nos ha limitado desde todas las religiones, culturas y épocas llegando a extremos como los de la ablación del clítoris, práctica habitual en más de 30 países. Según datos de la OMS, cada año, se les saja el único órgano cuya función es dar placer a tres millones de niñas en el mundo, la mayoría menores de 15 años. Entre 100 y 140 millones de mujeres han sido condenadas a esa tragedia. Y no crean que esto son barbaries que ocurren solo en el África más lejana. Más de 18.000 niñas están bajo la amenaza de ser cercenadas en nuestro país. El resultado después de semejante salvajada es la condena a no sentir placer genital nunca más. Supeditada al placer ajeno, obligada a satisfacer al hombre que le quede más cerca.

Se considera anorgasmia la ausencia o insuficiencia de orgasmo sexual. Y parecía estar muy extendida porque hasta que no llegaron los sexólogos a nuestras vidas, nos habíamos conformado con lo que tocara. La mayoría de las que acuden a un profesional descubren que ni siquiera sabían cómo disfrutar consigo mismas. Carolina Armero de 'Paraíso Secreto' es cruel con las cifras: “Solo un 1% de las mujeres que acuden con problemas para alcanzar el orgasmo tienen alguna anomalía que de verdad impide que disfruten. En la mayoría de los casos ni siquiera saben dónde tienen el clítoris. Se empieza de cero con ellas”. En sus tratamientos, Armero recurre con frecuencia a los juguetes sexuales y reconoce que entre los más usados, están los succionadores clitorianos. Según Venus O’Hara semejante artilugio es un “atracador de orgasmos”. Necesitamos entender la magnitud de ese pellizco de carne que se mutila en más de treinta países y se obvia entre el 5% y el 40% de las camas, según un estudio del Instituto Andaluz de Sexología y Psicología que recogió la ausencia de orgasmos como la segunda causa de consulta más frecuente. Ningún tratamiento farmacológico tiene éxito, por lo que las pacientes suelen ser derivadas a terapeutas sexuales que, como poco, obligarán al visionado de este corto que está arrasando a premios por todo el mundo.

Las mujeres tenemos entre las piernas un órgano con más de 8.000 terminaciones nerviosas, el doble de terminaciones que tiene el pene. Externamente, en la parte superior de la vulva, solo se ve un ápice, la punta del iceberg que dicen, el glande, para ser exactos. Un pellizco de carne que también aumenta de tamaño con una erección cuando se estimula. Dentro del cuerpo, el clítoris se extiende con sus brazos por los labios mayores, el perineo y rodea el tercio inferior de la vagina. Por mucho que se empeñara Freud en que los únicos orgasmos son los vaginales (para los que necesitaríamos siempre un cuerpo fálico), siento rebatir a este misógino de libro.

Un orgasmo vaginal también acontece por obra y gracia del clítoris. Ni las vergas más fabulosas consiguen solas semejante obra de arte. El clítoris vendría a ser el glande masculino, si no fuera por su extremada sensibilidad y porque, a diferencia del glande masculino, el nuestro no interviene en la función reproductiva. En una pareja, las caricias de los órganos genitales suelen ser una de las prácticas sexuales más repetidas, pero recuérdelo la próxima vez: la entrepierna femenina está el doble de excitada que la masculina. Tenemos más terminaciones nerviosas alteradas. Eduard García Cruz, urólogo especializado en sexo, recorre el pene en esta entrevista a la Cadena SER y rompe otro mito: “Hay una falsa creencia de que el órgano genital masculino, incluidos los testículos, tienen una sensibilidad especial cuando eso es falso; de hecho, tiene la misma sensibilidad que otra parte del cuerpo. Excepto el glande, que sí la tiene”. Y recordemos que esa parte tan sensible del cuerpo masculino tiene la mitad de sensibilidad que si en vez de a un señor, estuviéramos metiéndole mano a una señora.

Tenemos oro entre las piernas. Cualquiera que se adentre en ellas debe idolatrarlo como merece. Las mujeres ya no admitimos sacrilegios.

martes, 7 de noviembre de 2017

#libros #mujeres #sexualidad | Conversaciones sexuales con mi abuela

Conversaciones sexuales con mi abuela / Ana Sierra.
Madrid : Kailas, 2017 [11-07].
272 p.
ISBN 9788416523962 / 17 €

/ ES / ENS
/ Mayores / Mujeres – Conducta sexual / Prejuicios / Sexología / Sexualidad / Testimonios

Un libro con el que descubrir tu sexualidad, desterrar mitos y creencias sin fundamento, conocer mejor tu cuerpo y aprender a disfrutar de tus relaciones sexuales. Hoy en día tenemos a nuestro alcance numerosa información sobre sexualidad, pero no siempre es adecuada (o simplemente no recurrimos a ella). Gracias a la complicidad y al desparpajo de su abuela, la sexóloga Ana Sierra nos aclara numerosas dudas y tabúes que se mantienen a pesar del paso de los años. Con un estilo desenfadado y riguroso, la autora nos transmite sin tapujos gran cantidad de claves para entendernos mejor a nosotros mismos y a los demás porque, contrariamente a lo que habitualmente creemos, la sexualidad está en todo y nos acompaña a todas partes. De manera que, en las distintas situaciones a las que nos enfrentamos cada día, hagamos el amor y mantengamos relaciones sexuales, pero, eso sí, de manera muy consciente.

DOCUMENTACIÓN
Conversaciones con mi abuela.

Ana Sierra cuenta en su libro el contraste entre generaciones a la hora de entender las relaciones.
Patricia Peiró | El País, 2017-12-02
https://elpais.com/elpais/2017/11/10/mujeres/1510340849_576861.html

sábado, 5 de agosto de 2017

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | El orgasmo femenino reclama su lugar

Imagen: Público
El orgasmo femenino reclama su lugar.
El 10% de las mujeres no ha experimentado nunca el orgasmo y una de cada tres tiene dificultades para llegar a él. Los expertos reclaman la falta de información sobre la sexualidad femenina.
Laura Chaparro · Agencia Sinc | Público, 2017-08-05
http://www.publico.es/sociedad/sexo-orgasmo-femenino-reclama-lugar.html

A la pregunta de si su pareja llegaba al orgasmo, el hombre contestó: “Pues claro, si hemos tenido cinco hijos”. Este caso real que el psicólogo Agripino Matesanz describe en el libro ‘El placer sexual’ (2009) es un ejemplo del desconocimiento que rodea a la respuesta sexual femenina.

"La vagina no tiene una estructura anatómica que pueda provocar el orgasmo”, asegura el sexólogo Vincenzo Puppo. La intensa sensación de placer que la mujer consigue con la estimulación de zonas erógenas no está ligada al embarazo.

Tampoco la penetración es la forma más sencilla de lograr el orgasmo, ni se limita a un fenómeno genital. Su percepción es subjetiva y varía en función de cada persona.

La confusión generada por Sigmund Freud al hablar de dos tipos, clitoriano y vaginal –éste sin base científica–, tiene reminiscencias en la actualidad. Según un estudio publicado en ‘Clinical Anatomy’, sólo existe un orgasmo, aunque puede ser muy diferente cada vez.

Referente mundial en el estudio de la sexología femenina, Puppo denuncia la invención de términos como el famoso punto G, sin evidencia científica. “Algunos profesionales médicos aprovechan estos mitos y las expectativas o la angustia de las mujeres influenciadas por el mito para su propio beneficio personal”, critica.

Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Comportamiento elaborada por la Universidad de Indiana (EE UU), el 91% de los hombres experimentaron un orgasmo durante su último encuentro sexual, frente al 64% de las mujeres. La cifra disminuye si hablamos de la primera vez que se mantuvieron relaciones: el 55% de los varones lo consiguieron frente a sólo el 4% de las féminas. Se calcula que el 10% de las mujeres nunca lo ha experimentado.

El Homo erectus, consciente del placer
La falta de estudios sobre la sexualidad femenina convierte el análisis del placer en un terreno pantanoso. “La investigación en cuestiones relacionadas con la salud de la mujer en general y la sexualidad en particular lleva un retraso de unos 20 años respecto a la de los hombres”, compara a Sinc Susan E. Trompeter, profesora de Medicina en la Universidad de California en San Diego (EE UU).

Hace cuatro millones de años nuestros antepasados experimentaron sensaciones placenteras al copular, pero no tenían noción de ello, recoge Matensanz en su libro.

“Desde que los homínidos adquirieron la postura erguida y practicaron el sexo cara a cara hasta que el género Homo comenzó a vivir conscientemente el placer sexual pasaron, según los expertos, unos dos millones de años”, apunta el psicólogo. En su opinión, es precisamente esta consciencia la que diferencia al ser humano de los demás primates. Aunque también sientan placer en la cópula, no lo hacen en forma de orgasmo, puesto que no lo perciben.

El antropólogo David Puts no lo tiene tan claro y habla de otras especies de primates con señales de orgasmo femenino, como la tensión corporal, la expresión facial, la respiración o las contracciones musculares del tracto reproductivo.

“Algunos que muestran estos indicadores son monos, como los macacos Rhesus y rabón, y otros son nuestros parientes vivos más cercanos, los grandes simios, incluyendo chimpancés, bonobos y gorilas”, enumera a Sinc Puts, profesor de Antropología en la Universidad Penn State (EE UU).

No hace falta para la fecundación
Pero a lo largo de toda la historia de la humanidad, el orgasmo femenino ha vivido una larga carrera de obstáculos. La condena por gozar empezó hace unos 5.000 años con el sistema patriarcal, recuerda Matesanz. Hasta entonces, la mujer tenía plena libertad de su cuerpo y no estaba supeditada a las decisiones del hombre.

“Resulta difícil imaginar que durante más de 20.000 años la mujer era quien dirigía no sólo la vida familiar, sino también la relación sexual”, se lamenta el experto. Tras la exaltación del placer de griegos y romanos, el cristianismo inculcó a sus fieles la noción de pecado. El único fin de las relaciones sexuales era la procreación. El goce pasó a ser un tabú, sobre todo el femenino, y se sigue arrastrando en la actualidad.

“La represión sexual que todavía padecen las mujeres junto con los miedos a un embarazo no deseado pueden causar que muchas se desconecten de su cuerpo, al entorpecer la excitación erótica, e impedir que alcancen el punto ‘gatillo’ que dispara su respuesta orgásmica”, declara a Sinc Fernando Villadangos, psicólogo clínico experto en sexología y terapia de pareja.

La relación entre el orgasmo y la fecundación ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Los expertos coinciden en que éste favorece el embarazo, al contraerse los músculos de la vagina y facilitar el encuentro de los espermatozoides con el óvulo, pero no es imprescindible para la fecundación. Muchas mujeres se han quedado embarazadas sin experimentarlos.

“No hay una relación directa entre fecundación y orgasmo. Que lo pueda facilitar no significa que sea de obligado cumplimiento”, recalca a Sinc Francisca Molero, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología y directora del Instituto de Sexología de Barcelona.

Un rastro evolutivo
Más allá de proporcionar placer, no está clara su función biológica. Descartada la finalidad reproductiva, la ecóloga Mihaela Pavličev plantea dos explicaciones evolutivas. La primera, que se remonta a 1960, concibe el orgasmo femenino como un subproducto del masculino. El clítoris es el equivalente al pene y ambos orgasmos tienen muchas similitudes.

La segunda explicación, publicada en 2016 en la revista ‘JEZ-B Molecular and Developmental Evolution’ por la propia investigadora y Günter Wagner, se refiere a su vínculo con la ovulación, como ocurre en otros animales y quizás en nuestros ancestros, aunque hoy lo hayamos perdido. “Hemos observado que varios animales experimentan una oleada neuroendocrina durante la cópula, que es necesaria para liberar el óvulo del ovario al tracto reproductivo”, señala a Sinc Pavličev, que trabaja en el Hospital Infantil de Cincinnati (EE UU).

En las mujeres la ovulación se produce de forma espontánea cada mes, sin necesidad del orgasmo. Pero según la investigadora, esta ovulación espontánea es producto de la evolución. “Nuestro orgasmo femenino podría ser parte de esa señal, que ya no induce a la ovulación, pero que todavía existe”, sugiere.

La evolución genital apoya esta teoría. En el caso de la mujer y de otros animales con ovulación espontánea, el glande del clítoris que provoca el orgasmo está situado lejos de la vagina, que es el canal reproductivo. En hembras que necesitan experimentar ese placer para ovular, su glande está muy cerca de la vagina o incluso dentro, para que la penetración lo provoque.

“Si la mayoría de las mujeres que no tienen orgasmo durante el coito sí lo experimentan con la masturbación, ¿el coito debería cambiar para parecerse más a la masturbación?”, se pregunta la investigadora.

Falta comunicación en la pareja
Para acabar con mitos y tabúes los científicos reclaman mayor investigación. “La anorgasmia femenina es el problema sexual más frecuente en las mujeres. Según las estadísticas, una de cada tres sufre dificultades para alcanzar el orgasmo o no lo ha sentido nunca”, subraya Villadangos.

La escasa comunicación con la pareja aumenta el problema. En un estudio, publicado en el ‘Journal of Sex Research’ y realizado con jóvenes heterosexuales de 19 años, las chicas reconocieron que era muy poco común hablar de cualquier tema relacionado con el orgasmo con sus compañeros.

“Esta falta de comunicación es compleja ya que puede conducir a suposiciones inexactas y malentendidos dentro del contexto de la relación, que pueden mantener o aumentar cualquier dificultad sexual con el tiempo”, aduce a Sinc Claire Salisbury, psicóloga clínica y autora principal de la investigación.

El estudio reveló que a las jóvenes les preocupaba más no llegar al orgasmo por sus parejas que por ellas mismas. En el caso de los chicos, la mayoría se sentían responsables de que las chicas no consiguieran llegar a ese punto de placer. Según Salisbury, el orgasmo femenino era muy importante para la propia satisfacción sexual de los varones.

“Algunos problemas se discuten y otros no. Cada edad parece tener sus propios complejos, aunque te digas a ti misma que no los tienes”, arguye a Sinc Robert King, investigador de la Escuela de Psicología Aplicada de la Universidad College Cork (Irlanda).

Otra investigación dirigida por la doctora Susan E. Trompeter demostró que las mujeres no “pierden” su sexualidad con la edad; las ancianas experimentaron niveles similares de satisfacción con los orgasmos a los de las jóvenes.

Si no se consigue llegar a tal punto de placer, los expertos recuerdan que no se trata de echarle toda la culpa a la pareja. La clave está en conocerse bien antes. “La sexualidad es de uno mismo, es su responsabilidad y la comparte con quien quiere y en el momento que quiere. Todo lo que sea conocimiento propio va a mejorar la interacción con el otro”, mantiene Francisca Molero.

La huella del placer en el cerebro
Tanto el goce femenino como el masculino dejan su huella en el cerebro. En el caso de los hombres, los estudios neurológicos se llevaron a cabo entre 1930 y 1950. En las mujeres, en 2010. Un año después, con resonancias magnéticas, Barry R. Komisaruk cartografió las respuestas a la autoestimulación de clítoris, vagina, cérvix y pezón de 11 mujeres de entre 23 y 56 años. La estimulación de cada zona activaba sitios específicos de la corteza sensorial.

“En las regiones cerebrales que son activas durante el orgasmo en mujeres y hombres, las similitudes son mayores que las diferencias”, comenta a Sinc Komisaruk, profesor de Psicología de la Universidad Rutgers (EE UU).

Una explicación rebatida por el sexólogo Vicenzo Puppo. Puesto que desde el punto de vista anatómico no existe el orgasmo vaginal, el médico italiano achaca el placer en esa zona a los órganos eréctiles de alrededor. “El orgasmo femenino es posible en todas las mujeres, siempre con estimulación eficaz del clítoris durante la masturbación individual o en pareja, el cunnilingus, y también durante la penetración vaginal, simplemente estimulando el clítoris con un dedo”, sostiene.

martes, 9 de mayo de 2017

#hemeroteca #lgtbi | Iruñea: El Centro LGTBI abrirá sus puertas este mes atendido por Kattalingorri

Imagen: Google Imágenes / Calle San Gregorio de Iruñea
El Centro LGTBI abrirá sus puertas este mes atendido por Kattalingorri.
Naiz, 2017-05-09

http://iruindarra.naiz.eus/eu/info_iruindarra/20170509/el-centro-lgtbi-abrira-sus-puertas-este-mes-atendido-por-kattalingorri

El Centro LGTBI (acrónimo de personas lesbianas, gais, bisexuales, transgénero e intersexuales) abrirá su puertas este mes de mayo en la calle San Gregorio número 28. La Junta de Gobierno Local ha aprobado la adjudicación del servicio a la entidad sin ánimo de lucro Kattalingorri, por un importe de 65.023,55 euros (IVA exento), para atender el contrato desde mayo hasta diciembre de 2017.

Este centro va a trabajar la información, la atención, el apoyo, la sensibilización y la generación de espacios de encuentro y reflexión tanto con personas interesadas como con profesionales y colectivos.

El horario en el que permanecerá abierto será de lunes a viernes 10 a 14 y de 17 a 21 horas aunque la atención será además de presencial telemática y contará con un fondo documental especializado en materia LGTBI (libros, documentos, audiovisuales y multimedia).

Ofrecerá atención sexológica y psicosocial individual y grupal y encuentros para apoyo mutuo, además de gestionar la derivación a otros servicios cuando se requiera. El centro estará atendido por tres personas técnicas de nivel B, una especializada en información, apoyo y promoción LGTBI y dos para el servicio de atención a la diversidad sexual y de género.

Kattalingorri se encargará, además, de organizar campañas informativas y de sensibilización, realizar la programación de actividades y difundirlas, coordinarse con las entidades públicas y privadas que trabajan a favor de la diversidad sexual y de género, dinamizar la participación de personas voluntarias, ceder salas y espacios expositivos y organizar y prestar bibliografía.

El servicio contará con espacios, ubicados dentro y fuera del centro, para la información y atención sexológica y psicosocial (orientación sexual), y la atención sexológica específica de transexualidad (identidad de género).

Con este centro, el Consistorio quiere atender la continua demanda a los colectivos por parte de muchas personas que expresaban malestar, soledad, discriminaciones y agresiones de una sociedad que las excluía, maltrataba y reprimía por tener una orientación sexual y/o de género diferente a la heteronormativa, nace la idea de crear un servicio de atención profesionalizado a las personas de LGTBi.

lunes, 5 de diciembre de 2016

#hemeroteca #sexualidad | Pere Estupinyà: “A nivel intelectual el sexo es mucho más rico de lo que se piensa”

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Pere Estupinyà
Pere Estupinyà · Autor del libro ‘S=EX2: La ciencia del sexo’: “A nivel intelectual el sexo es mucho más rico de lo que se piensa”.
Tras sumergirse en el mundo del sexo, Estupinyà anima a la sociedad a “rascar donde no pica” y descubrir nuevas maneras de vivir la sexualidad.
Rubén Olveira Araujo | Noticias de Gipuzkoa, 2016-12-05
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/12/05/sociedad/a-nivel-intelectual-el-sexo-es-mucho-mas-rico-de-lo-que-se-piensa

Inquieto y simpático, Pere Estupinyà es bioquímico, divulgador científico y actualmente presentador del programa ‘El cazador de cerebros’ de TVE2. Su interés por la ciencia del sexo nació “de manera repentina y bastante cómica” una mañana de noviembre de 2008 en Washington DC. “Andaba merodeando por un macrocongreso de neurociencia buscando novedades entre los más de treinta mil investigadores que presentaban sus trabajos, cuando vi un póster científico con el título ‘La estimulación clitórica induce a la activación FOS en el cerebro de rata’”. Frente a él estaba de pie la joven investigadora Mayte Parada, a quien Pere preguntó, lo más serio que pudo, cómo estimulaba el clítoris de las ratas. “Utilizo un pincel, pero hay varias técnicas”, respondió ella. Desde entonces ha llovido mucho y, entre otras cosas, se ha convertido en el primer hombre de la historia en tener un orgasmo bajo un escáner de resonancia magnética funcional. Más allá de las anécdotas, Pere se ha sumergido en una labor de recopilación de conocimientos científicos sobre el sexo, dando lugar a ‘S=EX2: La ciencia del sexo’. Su objetivo: arrojar un rayo de luz sobre esta materia que tantas veces se ha relegado a la oscuridad.

Aun a riesgo de que resulte redundante la pregunta, ¿hay ciencia en el sexo?
-La ciencia como tal no existe. Es más bien un método de análisis basado en la observación, en el empirismo, en hacer hipótesis y en ponerlas a prueba experimentalmente y sacar unas conclusiones objetivas. Por tanto, una pregunta más acertada sería: ¿Se puede analizar el sexo científicamente? La respuesta es un sí rotundo. Todo lo que no sea sobrenatural se puede analizar científicamente.

¿Qué es lo que se puede analizar del sexo más concretamente?
-Por ejemplo, se pueden analizar qué hormonas están relacionadas con el deseo sexual. O también si los niños que han sufrido maltratos serán maltratadores de mayores. Un filósofo se hará sus pajas mentales; es decir, elaborará una hipótesis que puede ser más o menos coherente. Pero lo que dice la ciencia es: “Shut up and calculate” (“Calla y calcula”). Esta es tu hipótesis y ahora vamos a hacer unas encuestas, pruebas y experimentos para ver si es así o no.

Entonces, ¿se puede explicar todo desde el método científico?
-Es verdad que hay ámbitos que son más fácilmente estudiables por la ciencia que otros, como podrían ser las moléculas, los genes, etc. La parte del comportamiento humano, aunque sea más compleja, sí que se puede estudiar mediante estadísticas y analizar empíricamente, por ejemplo, si a los blancos les gustan más las asiáticas o no. Esto también sería una aproximación científica. Sin embargo, fuera del método científico se encuentran la filosofía, la antropología, la historia, etc., y estas disciplinas también tienen mucho que decir sobre el sexo. Sin ir más lejos, el debate sobre el matrimonio homosexual no es científico. Es ético y político, pero la ciencia aquí no puede decir nada. Yo hablo sobre ciencia, pero sé que no es todo.

¿Considera necesaria una disciplina que se enfoque científicamente en el sexo: la Sexología?
-La academia se separa en disciplinas para estudiar la realidad. Hay facultades de Química, de Física, de Sociología, etc. No puede haber una facultad de todo, porque el conocimiento es grandísimo. Pero la realidad no está separada. La visión académica tiene disciplinas, pero la realidad no. De ahí surge precisamente la Sexología: de ese intento de aunar todos los conocimientos sobre un fenómeno -el sexo- tan multidisciplinar. En ese aspecto sí que creo necesaria una disciplina que recoja el conocimiento sobre el sexo, puesto que tenemos que partir que se trata de un fenómeno biopsicosocial. Ahora bien, para mí la Sexología no es una ciencia, sino una disciplina que incluye la ciencia. No puede ser solo ciencia porque en el amplio estudio del hecho sexual humano, como ya he dicho, también entran la historia, la sociología, etc. Y describir el comportamiento no es ciencia, pero sí conocimiento.

¿Qué es lo que más le ha llamado la atención del sexo a nivel académico?
-Aunque resulte un tópico, lo amplio que es este mundo. Mi libro es un tocho porque hay infinidad de cosas que se pueden analizar sobre la sexualidad. Definitivamente, el sexo está intelectualmente desaprovechado, porque es algo mucho más rico de lo que hacemos tanto a nivel experimental como a nivel intelectual.

¿Y a nivel personal?
-Con este libro me he expuesto a cosas que ni pensaba que probaría: BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión y Sado-Masoquismo), trantra, intercambios de pareja, etc. Lo he probado de una manera de a ver qué pasa, como quien va a China y prueba escorpiones. Precisamente, me ha sorprendido que algunas cosas que pensaba que no me gustarían me han gustado. Y al revés también: otras que veía como una fantasía he comprobado que no son para tanto. Tras contrastarlo con otras personas y temas de psicología social, me he dado cuenta de que vemos lo que nos gusta hasta que lo probamos.

Imagino entonces que aconsejaría a nuestros lectores tener la mente abierta.
-Totalmente. El autoconocimiento sirve mucho para mejorar nuestra sexualidad. Yo digo que hay que seguir cinco pasos para conseguir una gran vida sexual. El primero es quitarse traumas. El segundo, tener una buena salud. Y el tercero es el conocimiento. Con estos tres ya tienes una buena vida sexual, pero si además abres la mente y experimentas llegarás a tener una gran vida sexual. Esos son el cuarto y el quinto paso.

En cuanto a diferencias sexuales, ¿hay alguna en concreto que le haya resultado especialmente interesante?
-Antes de nada, me gustaría comentar que los hombres y las mujeres somos más parecidos de lo que creemos, porque dentro del grupo de hombres y dentro del grupo de mujeres hay mucha diversidad. Para mí intentar entender las diferencias entre hombres y mujeres en algunos aspectos es absurdo. Si vamos a la biología sí se puede decir algo. Pero a nivel social es mucho más complicado. Dicho lo cual, me ha resultado interesante que la inhibición sexual sea mucho mayor en mujeres que en hombres, tanto por causas biológicas como socioculturales.

¿Cuáles serían las causas biológicas de ese freno?
-De media, los hombres tienen más deseo que las mujeres: miran más porno, se masturban más, tienen mayor número de fantasías, etc. Esto es por la testosterona. Pero más allá, si hay algo de alguien que no te gusta, la mujer se frena más porque, inconscientemente, hace un balance de costo y oportunidades. Si una mujer se queda embarazada un día, no puede quedarse embarazada al día siguiente. Entonces, si no está convencida no folla, porque follar puede implicar no poder acceder mañana a unos genes mejores. Al hombre le da igual, porque puede reproducirse con una un día y con otra al siguiente.

¿Y a nivel sociocultural?
-Si un chico heterosexual conoce a una chica y ella le dice para ir a follar, el tío no pensará en si es una loca que se quiere aprovechar de él. En cambio, una mujer si hará este proceso de reflexión y aunque le guste no se irá tan fácil, porque es más precavida. Aunque esto es mucho más complicado, porque el entorno condiciona mucho. También si te conocen o no en ese sitio, etc.

¿Qué saberes sobre el sexo considera importante que lleguen a la sociedad?
-El respeto a la diversidad es algo primordial, ya hablemos de la diversidad de orientación sexual como de comportamiento. Considerar a los fetichistas como bichos raros no es positivo, porque aunque haya parafilias que son problemáticas, muchos son simplemente fetichismos que no tienen nada de negativo. El tema de la educación sexual en los jóvenes también es importante y cuando digo jóvenes digo desde niño. Esto es algo muy trascendente porque la opción de “cuando seas mayor ya te lo explico” ya no es viable, porque se puede encontrar todo en internet. Y tampoco tenemos que olvidarnos de la salud sexual.

¿El sexo es bueno para la salud?
-No sé si el sexo es bueno para la salud, pero sí que la salud es buena para el sexo. Por eso, si sientes que algo no encaja o no va bien, ve al médico, al psicólogo o al sexólogo. La gente sufre en silencio cuando tiene un problema sexual en vez de buscarle solución.

Como divulgador, ¿considera que estos saberes y conocimientos están llegando a la calle?
-Sí, aunque también hay mucha divulgación que no está bien fundamentada. Por ejemplo, la típica chica que cuenta en su blog lo primero que le pasa por la cabeza. Pero tampoco hace daño. Es más, el simple hecho de hablar de manera natural del sexo ya es positivo, aunque lo que se esté diciendo sea equivocado.

En ese caso, ¿no podría desinformar más que informar?
-No lo creo. El hecho de hablar sobre sexo de manera natural es positivo porque sirve para quitar el tabú y eso reconforta. Además, quien actualmente esté desinformado es por su culpa. Información científica sí que la hay. Otra cosa es que no se tenga el interés de buscarla. En ese aspecto, necesitamos un poco de autocrítica también. Y más aún cuando el conocimiento es poder también en el sexo.

lunes, 24 de octubre de 2016

#hemeroteca #erotismo | Territorio erótico

Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Nerea Sancho
Territorio erótico.
Desde hace algunas semanas se desarrolla en Donostia la iniciativa DSSirez, impulsada por Donostia 2016 para mostrar que el erotismo y el deseo están en todas las personas y en cualquier parte, a través de talleres de seducción, proyectos “liberadores” y una caravana en la que contar los deseos.
Marta Esnaola | Noticias de Gipuzkoa, 2016-10-24
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/10/24/ocio-y-cultura/territorio-erotico

El erotismo y los deseos también son cultura, y así lo quiere demostrar la iniciativa DSSirez, un movimiento erótico de Donostia 2016 que está calentando la capital guipuzcoana barrio a barrio. Después de haber recorrido en una caravana distintos puntos de la ciudad, la pasada semana trabajaron un amplio programa de actividades en Bidebieta, y próximamente continuarán con su labor en Intxaurrondo, Altza, Ibaeta y el Antiguo. Se trata de una iniciativa organizada por la sexóloga Nerea Sancho y Harremanen Kooperatiba, que tratan de demostrar “que puede haber erotismo en la vida cotidiana”. Según asegura Sancho, con este proyecto quieren que la gente se dé cuenta de que “el erotismo no pertenece a una élite ni a un momento o lugar concreto, sino que es algo que está dentro de nosotros y podemos expresarlo, ya que cualquiera puede sentirse sexy”, explica. Debido a que el público adolescente y joven recibe más información, se han centrado en los adultos de entre 30 y 50 años, que tienen sus primeros hijos, divorcios o parejas de largo recorrido “y no saben cómo vivirlo por primera vez”.

“Tenemos que fomentar nuestro territorio como lugar erótico y hay que empezar por los barrios”, explica la sexóloga, quien asegura que la gente está participando y está contando, de forma anónima, sus deseos. “Así conocemos que Donostia está llena de deseos, y que también hay picardía y ganas”, señala Sancho, para quien el “mito” de que la ciudad está apagada es más una pose que una realidad.

Actividades
Quizá una de las propuestas más prácticas es el taller de ligue para adultos, que se celebra cada jueves en el barrio correspondiente. “Los participantes -gente con pareja y soltera- pueden aprender técnicas de seducción y también identificar elementos que son contraproducentes para el ligue”, señala Sancho, quien adelanta que las conclusiones de las reuniones se harán públicas en un decálogo. La sexóloga asegura que resulta difícil mantener el equilibrio entre quedarse quieto y pecar de ser demasiado osado: “Queremos encontrar el punto alegre, divertido y efervescente de ligar, y nutrir la cultura de ello”. En cuanto a las buenas técnicas de las que se ha hablado, Sancho destaca una que se ha repetido: “Que incluso las personas vergonzosas, desde el miedo al rechazo, tenemos que ser capaces de proponer en el flirteo; la seguridad absoluta es falsa, y es interesante tener la valentía”, afirma.

Hay muchas otras actividades, como la de los bocatas eróticos: cada semana, un bar del barrio en el que acampan ofrecerá un bocata erótico. “Es un bocadillo normal, pero que desconcentrará al público por algo, ya sea una textura sorprendente, un ingrediente secreto o un sabor que descoloque”, aclara, pero admite que es una “excusa”, pues lo afrodisíaco del bocata es, a su juicio, la compañía.

Por otro lado, también organizan un taller de dibujo infantil. “Principalmente, nos interesa que los adultos vean cómo sus hijos reflejan el amor y el erotismo y, en muchos casos, cómo ven a sus padres”, explica la sexóloga, quien asegura que es una forma de tener acceso a adultos ocupados “a los que puede venir bien darle un arreo a su vida erótica”.

Pero el evento más esperado y multitudinario será el Ligódromo del 18 de noviembre en el Doka. “Será un evento divertido, adecuado para ir en cuadrilla, en pareja o solo”, señala Sancho. Habrá lugares para experimentos sensoriales, se podrá jugar al Erotrivial, habrá un poteo erótico, un monólogo y DJs. También se presentará en esta fiesta el decálogo del ligue, que ha recibido propuestas como que “los silencios son buenos” o que “no hay que dar nada por hecho”. “Queremos que la noche vaya 'in crescendo' y que a pesar de que muchos empiecen como espectadores, se animen”, desea la sexóloga.

“Más libres”
En paralelo, el programa DSSirez organiza propuestas para que la capital guipuzcoana sea un lugar más libre en cuanto a los deseos eróticos. Dentro de este proyecto se enmarca la red Zurrumorbo: “Para que la gente en el día a día pueda disfrutar de la sexualidad y el erotismo, tiene que eliminar sus tabúes y sus miedos, así que se ha creado un grupo que trata de neutralizar comentarios sexistas, homófobos y cualquier otro que pueda coartar la libertad en este aspectos”, declara Sancho.

Otro tema que puede cohibir a la gente son los piropos. “No nos parece que la medida sea erradicarlos, pero se pueden adaptar a la realidad y a la receptividad -continúa-. No es lo mismo decirlo en un lugar público a una persona desconocida o en un lugar privado a una persona conocida”. Además también da importancia al contenido, ya que no considera lo mismo lanzar un piropo sobre una característica física o sobre una cualidad concreta de esa persona. “Además del piropo clásico de obrero que no deseamos, hay otros que son afines al erotismo y respetuosos”, añade. Por otro lado, también están trabajando en mensajes halagadores y eróticos en los espacios públicos y en los grafittis, entre otras iniciativas.

También están trabajando en crear una cartografía erótica: los ciudadanos están envíando sus lugares eróticos favoritos de la ciudad, para que así puedan deconstruir la barandilla de La Concha y añadir lugares de la vida cotidiana. “El erotismo no tiene por qué ser algo que aparece un día especial en un lugar especial, sino que tenemos que aprender a disfrutar de nuestra dimensión erótica en el día a día, sin tener que ir a un lugar concreto”, apunta Sancho, quien asegura que hay “miles” de lugares que inspiran a los donostiarras y “hay que ponerlos en valor”.

Los datos
El pozo de los deseos
Caravana de DSSirez. La caravana itinerante del proyecto será el punto de encuentro en cada barrio y tendrá como principal función ser un pozo que reciba los deseos de los ciudadanos y después los comparta. Sus próximas paradas serán Intxaurrondo, Altza, Ibaeta y Antiguo.
Actividades
Intimando con la arena y el agua. Taller dirigido a adolescentes, de la mano del escultor de arena Antoni Bastarrika.
Fleur Play/Erotik Lab. Taller de seducción en el que se darán pautas y se aprenderán técnicas para el ligue “jatorra”.
Bokatas eróticos. Un bar de cada barrio ofrecerá, los sábados, un bocadillo que sorprenderá a los comensales.
Zurrumargo Txikiak. Son talleres dirigidos a los más pequeños, en los que los niños expresarán su visión a través de los dibujos.
‘Zurrumorbo irratia’. Radio donde se podrán conocer todos los acontecimientos del proyecto.
Ligódromo con salpicón de amor. Una gran fiesta que se celebrará el día 18 de noviembre en el Doka y donde habrá poteo erótico, ‘photocall’, juegos sensoriales, un Erotrivial y muchas otras actividades. Se presentará también el decálogo del ligue.
Otros proyectos
Red de Agentes Zurrumorbo. Para parar los rumores que cohíben.
Cartografía erótica. Localización de lugares que inspiran.
Mensajes Graffit-eros.
Mensajes Jardin-eros.
Fleur Play Eu. Búsqueda de piropos cómodos y agradables.