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sábado, 21 de mayo de 2022

#hemeroteca #saludpublica | Así es la sauna Paraíso, foco del brote de viruela del mono en Madrid

El Confidencial / Exterior de la sauna Paraíso, Madrid //

Así es la sauna Paraíso, foco del brote de viruela del mono en Madrid.

La Consejería de Salud de la Comunidad de Madrid ha identificado el mayor brote en este local, uno de los iconos de la comunidad gay.
Alfredo Pascual | El Confidencial, 2022-05-21
https://www.elconfidencial.com/espana/madrid/2022-05-21/sauna-paraiso-brote-viruela-mono-madrid_3428558/ 

La consejería de salud de la Comunidad de Madrid procedió ayer al cierre de la sauna Paraíso, en Madrid, al identificarla como la zona cero del brote de viruela del mono que está sufriendo España estos días. La clausura ha sido pactada con los responsables del local, que han preferido esclarecer la situación lo más rápido posible en vista al pico de actividad anual del negocio, la semana del Orgullo Gay, que arranca a finales de junio.

La sauna Paraíso es la mayor y una de las más populares de Madrid. Ubicada en el barrio de Malasaña, cuenta con unas instalaciones de 1.400 metros cuadrados en las que se encuentran una sauna finlandesa, un baño turco, un bar, una piscina climatizada, varios cuartos oscuros e incluso una zona de BDSM dentro de una celda y equipada con un potro. También hay una sala de cine, donde hace un par de semanas se emitió en directo la gala del Festival de Eurovisión, congregando a decenas de clientes en torno a la pantalla.

Distintas fuentes que han frecuentado la sauna la describen como un espacio siempre abierto, cualquier día y a casi cualquier hora (solo cierra por las noches entre semana), lo que le genera una importante cantidad de parroquianos de toda la ciudad. Además, por su condición céntrica y presencia en las guías internacionales, siempre hay turistas. Junto a las saunas Center y Paraíso, forma el eje más popular entre los que visitan la ciudad. En los días de más afluencia, los sábados por la noche y los domingos, a menudo se pueden ver largas colas en la entrada, un hecho que ha sido denunciado por los vecinos.

Cuesta 16 euros. Se pagan en una taquilla acristalada nada más entrar. Por ese precio, el cliente obtiene dos toallas, unas chanclas, un preservativo y una taquilla para guardar su ropa. Si necesita más preservativos, puede comprarlos en el bar, abierto las 24 horas. Algunas fuentes indican que en la zona de taquillas, con el mismo tamaño y aspecto de las de un gimnasio mediano, también se pueden adquirir otras sustancias. Algunos clientes van con una toalla anudada a la cintura, otros circulan desnudos y guardan sus pertenencias en la toalla.

Una vez dentro, la estancia se parece a una bodega. O a una mazmorra. Es difícil recrear un plano mental en las primeras visitas, explican, no solo por lo sinuoso, sino porque también está oscuro y a menudo masificado. Describen que, un sábado de madrugada, la sauna Paraíso puede acoger a más de 100 personas. "Entras y es la guerra, no ves más que gente y gente yendo de un lado para otro", dicen.

Una serie de largos pasillos, abovedados y de estilo mudéjar, conducen a las diferentes estancias. Todas las ventanas son traslúcidas, a menudo decoradas con vinilos que imitan a una vidriera de muchos colores, pero ninguna se abre. Desde la pandemia, los responsables de la sauna ventilan el local varias veces al día, siempre abriendo las puertas de entrada durante unos minutos. Situados estratégicamente hay una serie de sofás, a menudo dispuestos en grupos, para que los clientes puedan relajarse y observar el paisaje carnal.

En Madrid hay saunas de todo tipo: para gente mayor, para osos, para parejas, de 'swingers', sadomasoquistas... la sauna Paraíso es para gente joven. La mayoría son hombres de entre 18 y 35 años, lo que conlleva una serie de peculiaridades. "En la Paraíso se ve a grupos de 4 o 5 chavales, que se hacen con una estancia y la hacen suya. Ponen música alta, fuman, van drogados y en ocasiones he visto a alguno pedirle dinero a otro más maduro por tener relaciones", dice una de las fuentes.

Los contactos sexuales tienen lugar en cualquier parte del local. Por higiene y privacidad, se recomienda a los clientes alejarse del circuito de paso cuando la situación pasa a mayores. En cualquier caso, continúan las fuentes, una relación sexual a la vista de todos no significa que cualquiera pueda sumarse: "Hay que acercarse con respeto y entablar contacto visual. Por muy bueno que sea el ambiente, y normalmente en esta sauna lo es, convertir una relación en un trío por la fuerza está muy mal visto".

Sin embargo, existe en esta sauna un pasillo oscuro, iluminado solo por luz ultravioleta, en el que se abandona cualquier concesión al cortejo. Es un mercado de la carne en el que solo importa el físico: "Unos caminan en una dirección y otros en la contraria. La gente se va mirando al pasar, en silencio, como en una pasarela de moda. Cuando ves que hay 'feeling' con alguien, lo agarras de la mano y lo metes en una cabina".

El Paraíso dispone de 30 cabinas donde los clientes pueden mantener relaciones sexuales lejos de la vista del resto. Algunos deciden dejar la puerta abierta de la cabina, una invitación de facto para unirse a la fiesta. "En esas situaciones es donde suele haber grupos más grandes. Se hacen fiestas a puerta cerrada y ahí cada uno se mete lo que tenga y le da igual 8 que 80. En otras saunas he visto salir de cabinas hasta a 8 personas", continúan las fuentes.

Intercambio de toallas
Uno de estos contextos sexuales en grupo podría haber sido el origen del brote de viruela del mono. Contra lo que se ha publicado en los primeros días, la viruela del mono no es una enfermedad de transmisión sexual. "El 'monkeypox' no es como la viruela normal, que tiene una capacidad de infección muy grande por las vías respiratorias", dice Estanis Nistal, virólogo y profesor de Microbiología en el CEU San Pablo. "Y tampoco he visto pruebas que demuestren una transmisión sexual. Este virus se transmite por fluidos y por el simple contacto con la piel, con las pústulas que genera, que tienen una elevada carga viral. De ese modo, basta con tocar la piel de un infectado y después llevarse las manos a los ojos o la boca para infectarse", dice.

El virólogo no ve probable un contagio por vías respiratorias en la sauna, pese a que estos locales a menudo cuentan con una ventilación deficiente. "No es tan sencillo. Hace unos años hubo un brote de 'monkeypox' entre unos niños de Estados Unidos, pero solo se contagiaron los que habían estado jugando con animales, no por pasar mucho tiempo juntos bajo el mismo techo", dice Nistal. En su lugar, el experto identifica un riesgo mucho mayor en compartir toalla, algo muy habitual en sauna Paraíso: "Todas las toallas son iguales y a menudo hay mucha gente, de modo que lo normal es salir de la piscina y que alguien se haya llevado tu toalla. ¿Qué haces entonces? Puedes pedir otra en la barra, donde no siempre tienen, o usar la primera que te encuentres, que es lo más normal", dicen las fuentes que han visitado la sauna.

"Desde luego, usar la toalla de una persona infectada durante un tiempo es una buena forma de infectarse", recalca el virólogo. Según El Periódico de España, los responsables de sauna Paraíso consideran que el evento de contagio pudo producirse el 1 de mayo, festivo en Madrid, cuando otras saunas cerraron por descanso y la Paraíso se hizo con su clientela por un día.

Contagiar a los demás sin saberlo es complicado. La enfermedad tiene un periodo de incubación de entre una y dos semanas, tiempo en el que el paciente es asintomático y no transmite el virus. A partir de ese momento empieza la fiebre, se inflaman los ganglios cercanos a la vía de infección, surgen las pústulas y se empieza a contagiar. "Cuando alguien tiene esa erupción, es lógico que piense que se tiene que quedar en casa, no ir a una sauna. Por eso tiendo a pensar que ha podido haber un mal diagnóstico de algún médico de cabecera; no están acostumbrados a ver este tipo de infecciones y quizá no han sabido valorar la amenaza", dice Nistal.

Por último, el virólogo sostiene que solo son susceptibles de infectarse aquellos que nacieron después de 1980, ya que hasta entonces se vacunaba a todos los niños de la viruela. "Pero si alguien se contagia, que no cunda el pánico. El 'monkeypox' no es una enfermedad grave y, con el apoyo de un sistema de salud, no debe dar problemas mayores. Incluso si no se trata es una enfermedad autolimitante, que termina por desaparecer. Una vez se supera, los pacientes quedan fuertemente inmunizados, con la garantía de que no volverán a sufrir esa enfermedad", dice.

Viejos conocidos
No es la primera vez que la sauna Paraíso, que abrió sus puertas hace más de 40 años, salta a los medios por motivos luctuosos. En septiembre de 2020, durante lo más crudo de la pandemia, la sala fue desalojada por la Policía al ver a varios clientes en la puerta sin mascarilla. Una vez dentro, los agentes encontraron a más de 100 personas que incumplían la normativa sanitaria y fueron detenidos ocho de ellos por posesión de drogas. Además, la Policía Nacional informó que en el local se hallaron "gran cantidad de sustancias estupefacientes" tiradas por el suelo. Algo similar sucedió en enero de 2021, cuando los municipales volvieron a entrar, a raíz de las denuncias vecinales, y se toparon con la misma situación de unos meses antes: casi 300 personas sin mascarilla ni respetando la distancia de seguridad, fumando en un recinto cerrado y adquiriendo bebidas alcohólicas, algo que no permite la licencia de la sauna.

El empresario dueño de la sauna Paraíso, Francisco Herrero, que posee otros dos locales similares en Madrid, ganó popularidad a comienzos de siglo por denunciar que los funcionarios municipales cobraban a los locales de fiesta para agilizar la tramitación de sus licencias. Aunque su intención no era la de denunciar la extorsión, sino que se agilizasen aún más los plazos, sirvió para que se desencadenase la Operación Guateque en Madrid, con más de 30 imputados que finalmente quedaron en libertad al anularse todas las pruebas.

Las autoridades sanitarias sospechan, a la vista del nuevo foco de contagio en Canarias, que detrás de estos focos pudiera estar una práctica conocida como 'chemsex', muy extendida entre la comunidad homosexual. Se trata del uso de drogas psicoactivas como mefredrona, metanfetamina y GHB para mantener relaciones sexuales. El uso de estas sustancias produce una sensación de gran liberación y deshibimiento [sic, desinhibición], lo que fomentaría no solo una mayor frecuencia en las actividades sexuales, sino que estas se produzcan en grupos mayores a lo habitual. 

martes, 17 de mayo de 2022

#hemeroteca #gais #deportes | Jake Daniels, primer futbolista inglés que se declara gay en 30 años: "No quiero seguir mintiendo"

La Vanguardia / Jake Daniels //

Jake Daniels, primer futbolista inglés que se declara gay en 30 años: "No quiero seguir mintiendo".

El delantero admite que durante un tiempo pensó que debería esperar a retirarse para salir del armario y agradece el apoyo recibido por sus compañeros de equipo y el club.
La Vanguardia, 2022-05-17
https://www.lavanguardia.com/deportes/futbol/20220517/8271665/jake-daniels-primer-futbolista-ingles-gay.html 

Jake Daniels, delantero del Blackpool inglés, se ha convertido este lunes en el primer futbolista profesional que ha declarado abiertamente que es homosexual en Inglaterra en las últimas tres décadas.

El jugador, que con 17 años firmó su primer contrato el pasado mes de febrero, ha afirmado a la cadena ‘Sky News’ que "este era el momento adecuado para hacerlo" y ha agradecido el respaldo que ha recibido del club y sus compañeros.

"Durante mucho tiempo pensé que tendría que esconder la verdad porque quería ser, y de hecho ahora lo soy, futbolista profesional. Me preguntaba a mí mismo si no debería esperar a retirarme para salir del armario, porque ningún otro futbolista profesional aquí ha salido", ha explicado Daniels.

"Sin embargo, sabía que eso significaba mentir durante mucho tiempo y no poder ser yo mismo ni vivir la vida que quiero", ha argumentado.

Antes que él, en 1990, Justin Fashanu, futbolista del Noriwch y el Manchester City, entre otros equipos, admitió en exclusiva al tabloide 'The Sun' que era gay tras enterarse de que un diario estaba a punto de publicarlo.

Daniels afirmó este lunes que tras "haberlo estado pensando durante largo tiempo" ha decidido que quiere "ser libre" y que la gente conozca su "yo real".

"Desde que se lo he contado a mi familia, mi club y mis compañeros, el periodo de darle demasiadas vueltas y de estrés se ha evaporado. Estaba afectando a mi salud mental. Ahora simplemente me siento confiado y feliz de ser finalmente yo mismo", relató.

"Mis compañeros de equipo han sido un gran respaldo, todos me han apoyado. Han hecho toneladas de preguntas, han estado muy interesados y su reacción ha sido fantástica. Es lo mejor que podría haber deseado", agregó el futbolista.

El jugador admitió que la homosexualidad es todavía un "tabú" en los vestuarios profesionales. "Por supuesto, soy consciente de que habrá una reacción a esto y que en parte será homófoba, quizás en algún estadio o en las redes sociales. Es un objetivo fácil", sostuvo.

"Lo veo de esta manera: yo estoy jugando al fútbol y ellos están gritando, pero ellos son los que están pagando para verme y yo vivo mi vida y gano dinero gracias a eso. Así que pueden gritar cuanto quieran", recalcó.

miércoles, 24 de marzo de 2021

#hemeroteca #lgtbi #poblacionmigrante | El solicitante de asilo guatemalteco que creó un refugio para proteger a los migrantes gais y transgénero

Imagen: El País / Estuardo (i) con personas acogidas en Rainbow Bridge

El solicitante de asilo guatemalteco que creó un refugio para proteger a los migrantes gais y transgénero.

Estuardo Cifuentes huyó del hostigamiento de la policía en Guatemala por ser homosexual. Atrapado por las políticas de Trump en México, montó un albergue para ayudar a la comunidad LGBT.
Lorena Arroyo | El País, 2021-03-24
https://elpais.com/mexico/2021-03-24/el-solicitante-de-asilo-guatemalteco-que-creo-un-refugio-para-proteger-a-los-migrantes-gais-y-transgenero.html 

Un beso a su pareja un día cualquiera antes de ir a trabajar cambió la vida de Estuardo Cifuentes, un guatemalteco de 32 años. Fue a mediados de 2019 cuando salió a despedir a su novio a la puerta de su casa en Ciudad de Guatemala antes de que abordase un Uber. Una patrulla de policía que vio la escena se le acercó para una supuesta revisión de rutina y uno de los agentes le acabó golpeando e insultando por su orientación sexual. Cifuentes denunció lo sucedido, pero lo único que consiguió fue aumentar el hostigamiento. Según su relato, en la estación policial le retuvieron su documento de identidad y le pusieron vigilancia en su vivienda las 24 horas. Asustado, decidió que lo mejor que podía hacer era huir del país en busca de asilo, aunque eso supusiera dejar atrás su vida acomodada en la capital guatemalteca.

“Pese a que en Guatemala la comunidad LGBT es discriminada, yo había logrado vivir con eso. Tenía a mi pareja desde ocho años atrás y tenemos una empresa de marketing y publicidad que ya tiene siete años. En algún momento fuimos extorsionados por las pandillas y tuvimos que hacer unas modificaciones. Pero habíamos logrado vivir con todas las condiciones malas de Guatemala, nos habíamos adaptado”, asegura Cifuentes. Como hacen muchos de los cientos de miles de guatemaltecos que cada año ponen rumbo a Estados Unidos, contactó a un coyote y emprendió un viaje de 17 días en el que, dice, hubo jornadas de caminatas de más de 12 horas, compartió un tráiler con decenas de migrantes y acabó secuestrado 21 días en Reynosa, en el norte de México.

Cuando consiguió el dinero para pagar el rescate, los secuestradores le volvieron a entregar a los coyotes, que le ayudaron a cruzar el río Bravo para que se presentase ante la Patrulla Fronteriza para pedir protección. Pero la pesadilla no había acabado. Era finales de julio de 2019 y la Administración de Donald Trump acababa de implementar los Protocolos de Protección de Migrantes (MPP, por su sigla en inglés), el programa por el que Estados Unidos regresaba a México a los solicitantes de asilo. Después de siete días detenido, le devolvieron a la ciudad mexicana de Matamoros.

Mientras esperaba su turno en la corte, Cifuentes trabajó de taxista, de mesero y de limpiador hasta que, en marzo de 2020, el Gobierno de Trump cerró la frontera y puso en pausa indefinida las audiencias para los solicitantes de asilo. “Estando en esa situación me di cuenta de que era una persona privilegiada y que había otras personas que necesitaban más ayuda y aproveché un poco de lo que tengo para ayudar”, afirma. Junto con el Centro de Recursos de Matamoros, una ONG que le había ayudado a buscar casa y le había dado asistencia legal a su llegada a México, el guatemalteco creó Rainbow Bridge, una organización para asistir a otros migrantes de la comunidad LGBT.

La doble discriminación de los migrantes LGBT
En sus meses en Matamoros, Cifuentes se había dado cuenta de que los gais y transexuales que estaban en el programa MPP sufrían una doble discriminación: por migrantes y por su orientación sexual, que los hacía más vulnerables a ataques violentos. La situación era especialmente dura para los que vivían en el campo de refugiados erigido a la orilla del río Bravo que llegó a tener más de 2.000 personas antes de la pandemia y donde se registraron amenazas y agresiones a mujeres transgénero.

En Rainbow Bridge empezaron ofreciendo asistencia médica y legal a los migrantes que lo necesitaban. También ayudaron a una solicitante de asilo transgénero que estaba siendo obligada a prostituirse por los cárteles del narcotráfico en el campamento. Atemorizada y sin saber cuándo volverían a abrir la frontera para casos como el suyo, la mujer les pidió que le ayudaran a regresar a su país, El Salvador. Tras conocer esa experiencia, la organización de Cifuentes decidió crear un albergue para proteger a la comunidad LGBT y ofrecerles refugio hasta que pudieran encontrar un trabajo con el que pagarse un alquiler en la ciudad mientras esperaban una respuesta de la justicia estadounidense. “Creamos un plan integral donde nos encargamos de salud, vivienda, alimentación, seguridad, salud mental y recreación para mantenerlos entretenidos hasta cierto punto y que puedan tener un proceso más fácil”, explica Cifuentes.

El albergue tiene capacidad para nueve migrantes. En una visita al refugio a finales de febrero, había tres mujeres transgénero, dos hondureñas y una cubana que habían sido perseguidas en sus países de origen por su identidad, y cinco hombres homosexuales de Cuba, Nicaragua y Venezuela. Para todos ellos, el refugio fue una especie de salvavidas frente a la discriminación y la inseguridad que tuvieron que enfrentar cuando vivían en el campamento o en otras zonas de la frontera.

“Nosotras no hemos hecho nada malo, pero por ser como somos nos tratan mal. Por ser como somos no nos quieren ver”, afirma Valery, una mujer transgénero hondureña que llegó a Matamoros en marzo de 2020. “Estuardo ha sido conmigo una persona muy buena. Me sacó del campamento cuando ya me había rendido, cuando yo le dije que no podía más estar en el campamento, que no sabía qué hacer. Me trajo para aquí y él siempre está pendiente de nosotras”. “Ha sido como un ángel para todos nosotros. Es una pieza fundamental en todo esta situación. Con lo que uno gana acá no da para alquilar un apartamento, comprar comida”, coincide Noel, un migrante nicaragüense que dice estar lidiando con el trauma tras haber sido secuestrado en Matamoros.

En las últimas semanas, algunos de los migrantes que estaban en el albergue ya han podido cruzar a Estados Unidos gracias al programa implementado por Joe Biden para recibir a los solicitantes de asilo que fueron enviados a México por Trump. El propio Cifuentes también se ha beneficiado del plan y el pasado 3 de marzo cruzó a Texas. Aunque su idea inicial era ir a Las Vegas con un familiar mientras prepara la defensa de su caso de asilo, el guatemalteco ha decidido quedarse en la ciudad fronteriza de McAllen para poder seguir asistiendo en la gestión del albergue de Matamoros y ayudando a otros migrantes que cruzan a EE UU.

“Queremos continuar asesorando con el grupo de asistencia legal y estando pendientes de que se presenten a sus Cortes, que entreguen los documentos necesarios y seguirles apoyando en la asesoría que necesiten”, asegura. Y aunque reconoce que empezar de nuevo otra vez no está siendo fácil, Cifuentes quiere seguir usando su voz para que se conozca la realidad que viven los migrantes que, como él, se quedaron casi dos años varados en la frontera. “Quiero que las personas puedan conocer lo que ha sucedido aquí porque la anterior Administración bloqueó el proceso de asilo. El expresidente de EE UU, Trump, no pudo, pero quiero enseñar todo el daño que se creó por sus programas”.