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lunes, 16 de marzo de 2026

#hemeroteca #lgtbi #politica | Madrid exige la dimisión del secretario LGTBI del PSOE en Valencia que criticó a los homosexuales de derechas

El secretario LGTBI del PSOE en Valencia, Damián López //

Madrid exige la dimisión del secretario LGTBI del PSOE en Valencia que criticó a los homosexuales de derechas
El delegado de Políticas Sociales ha pedido a la izquierda madrileña que condene el mensaje en el que el asesor socialista cuestionaba que las personas del colectivo puedan votar a la derecha.
Héctor González | El Periódico de España, 2026-03-16
 
El polémico tuit de Damián López, el secretario LGTBI del PSOE en el Ayuntamiento de Valencia, sigue dando que hablar. El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad de Madrid, José Fernández, ha exigido este lunes su dimisión tras el mensaje en el que cuestionaba que las personas del colectivo puedan votar a partidos de derechas.

La controversia se originó la semana pasada cuando un usuario homosexual publicó un mensaje en el que cuestionaba lo que consideraba un intento de monopolio ideológico por parte de la izquierda sobre la comunidad LGTBI: “Aprendan que ser gay no es una deuda moral con la izquierda”. En respuesta, López escribió que “habría que prohibirle a todos estos gays que utilicen los espacios conquistados”.

Las reacciones al mensaje del asesor socialista no tardaron en llegar y algunos usuarios calificaron la declaración de “nazi” y contradictoria con los principios de libertad que dice defender el activismo LGTBI. Asimismo, la red social propiedad de Elon Musk eliminó el tuit por "motivos legales en España".

“¿Los que pensamos distinto no tenemos derecho por ser gays y votar al Partido Popular o ser de derechas?”, ha lanzado Fernández durante la Comisión de Políticas Sociales, Familia e Igualdad celebrada este lunes.

El delegado ha defendido que la orientación sexual no debería condicionar la libertad política de los ciudadanos y ha señalado que mensajes de este tipo transmiten “odio”. Por ello, ha pedido a los representantes de la izquierda madrileña que condenen dichas manifestaciones.

domingo, 29 de junio de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento

Surgen críticas desde la propia comunidad LGBT a las desviaciones y excesos del movimiento
En Francia, el afiche de convocatoria a la Marcha del Orgullo causó polémica y deserciones. En el Reino Unido, un concejal gay anuncia que no habrá bandera arcoíris en su municipio y una activista trans dice que cae el entusiasmo por la Pride y denuncia la “absurda ideología victimaria”. Juan José Sebreli había formulado críticas similares en su último libro, en diálogo con Blas Matamoro
Claudia Peiró | Infobae, 2025-06-29
https://www.infobae.com/opinion/2025/06/29/surgen-criticas-desde-la-propia-comunidad-lgbt-a-las-desviaciones-y-excesos-del-movimiento/

El afiche de la 'polémica' //
Debbie Hayton es una trans británica de 56 años, que se destaca por rechazar la ideología transgénero y la negación de la biología que conlleva. Se opone al concepto de autopercepción de género, a la administración de bloqueadores de la pubertad a los niños -“cambiar de género no es un juego de niños”, advierte- y a la participación de personas trans en los deportes femeninos, entre otras cosas. Ha defendido abiertamente a J.K. Rowling de los ataques del lobby trans de los que ella misma ha sido víctima. Es que en nombre de la no discriminación estos grupos ejercen una feroz censura y cancelación contra cualquiera que manifieste la más mínima disidencia con sus postulados.

Profesora de biología, militante laborista y sindicalista docente, Hayton publica regularmente una columna de opinión en The Spectator, pero artículos suyos han sido también difundidos en The Daily Mail, The Times, The Economist y The Telegraph, entre otros.

En un escenario hegemonizado por un dogma que no admite matices y cancela a cualquiera que cometa el menor desliz de lenguaje, el discurso de Hayton se destaca por su originalidad y el coraje de formularlo.

En un reciente artículo (11/6/2025) en la revista francesa Le Point sostiene que la bandera LGBT ya no despierta el mismo entusiasmo, al menos en el Reino Unido.

“De hecho -escribe Hayton- hace tiempo que la Pride (el Orgullo) ha dejado de lado sus orígenes: una manifestación de gays y lesbianas que protestaban contra la discriminación y el acoso, que antes eran demasiado habituales”.

Actualmente sus derechos están reconocidos e inscriptos en las leyes. Esto es cierto en Europa y, en general, en todo Occidente, dato que parecen desconocer estos movimientos que, como el feminismo, son más extremistas en el discurso en los países donde estos son reconocidos.

Pero, dice Hayton, como todo movimiento necesita objetivos, la Marcha del Orgullo se buscó unos nuevos, lo que explica el crecimiento del acrónimo que los identificaba y que de LGB pasó a ser LGBT para incluir a las personas transgénero. La ampliación no se detuvo allí.

Aunque tiene muchas variantes, podríamos decir que la más frecuente es LGBTQIA+, donde Q es por queer, I por intersexuales (antes hermafroditas), A, por asexuales, y el signo + para dejar la puerta abierta a la imaginación.

“Es difícil entender por qué las personas asexuales —que, según la definición, no sienten deseo ni atracción sexual— tendrían que temer el acoso o la discriminación”, escribe Hayton Y no sin ironía, agrega: “Quizás ahora haya cierto poder en declararse víctima, y la Pride parece haber erigido como prioridad la defensa de quienes se identifican con esta postura”.

Junto con el crecimiento del acrónimo, también asistimos a una inflación temporal: de un día, pasamos a una semana y ahora a un mes.

En referencia al apoyo de las autoridades y de las empresas al Mes del Orgullo, Hayton dice: “La Pride se ha impuesto como un paso obligado del establishment”. Lo mismo sucede entre nosotros y cabe preguntarse, al igual que respecto del feminismo: ¿qué clase de revolución es ésta, tan bien recibida por la élite? No solo la aceptan, la asumen, la promueven, la financian. Como para pensar que les conviene…

En Cuba, por ejemplo, se puede cambiar de sexo, pero no de partido (hay uno solo). Ni mudarse de ciudad sin permiso oficial.

Ahora bien, Hayton señala un cambio incipiente en este respaldo. Son varios los municipios que empiezan a relativizar su apoyo. Recientemente, Liverpool anuló su Marcha del Orgullo anual por “dificultades financieras y organizativas de peso”.

Hayton dice que las empresas pueden estar reconsiderando su entusiasmo por el arcoíris debido a que detrás de la “T” “se perfila un movimiento que ha encontrado un eco inquietante en niños con dudas sobre su sexualidad o simplemente angustiados por la idea de crecer”.

Y recuerda que las llamadas “terapias de afirmación de género” incluyen cirugías muy invasivas, irreversibles y mutilantes. Esto sería, dice, “la consecuencia más chocante de la ideología de género”.

El debate también se ha instalado entre nosotros, aunque enturbiado por la mala fe de responder aquello que no se dice. Por caso, acusar a quienes piden prudencia con los menores de decir que se hacen cirugías en niños. En niños no, pero sí en menores. Y, desde los 12, 13, 14 años se suministran bloqueadores de pubertad. Es decir, se frena el desarrollo sexual natural de la persona. No sabemos con exactitud cuántas cirugías se han hecho en menores, porque no se lleva una estadística seria, pero uno de los cirujanos del Hospital Durán, pionero en estas prácticas, dijo haber hecho unas dieciséis, en pacientes de menos de 18 años. Con 16 o 17 -suponemos- no eran niños, pero tampoco adultos. En una reciente entrevista radial, el responsable del servicio de género del Durand hizo una curiosa analogía entre las críticas a estos tratamientos en menores con el rechazo que existía antes a las personas zurdas. Aseguró que se llegaba a atar el brazo izquierdo del niño para obligarlo a usar la mano derecha. Sin duda, una práctica condenable. Pero llama la atención que eso le parezca un escándalo y en cambio considere normal e incluso benéfico, extirpar ambos senos a una adolescente de 16 años.

Hayton evoca la prohibición decretada por el gobierno de Donald Trump de aplicar estos tratamientos a menores. La misma decisión ha tomado el gobierno argentino recientemente a través de un decreto. Curiosamente, los mismos que niegan que los menores sean objeto de estas prácticas han presentado recursos de amparo en varios juzgados del país en representación de estos chicos “privados de derechos”.

“Sea cual sea el destino de los cirujanos que se han enriquecido extrayendo tejido sano de jóvenes angustiados, las empresas harían bien en sopesar más detenidamente sus decisiones en materia de patrocinio de eventos. Su reputación podría verse gravemente afectada”, advierte Hayton.

Son muchos los homosexuales preocupados por el hecho de que sus reivindicaciones sean usadas para introducir un discurso como mínimo imprudente en el tratamiento de los menores con disforia de género, como lo expresaron en su momento algunos de ellos en Infobae.

En el Reino Unido, en las últimas elecciones locales (mayo pasado), el partido euroescéptico Reform UK fundado por Nigel Farage, alcanzó la mayoría absoluta en diez municipios ingleses. Kent es uno de ellos y este año no izará la bandera arcoíris.

Más llamativo resulta el hecho de que el nuevo vicepresidente del concejo deliberante de Durham, Darren Grimes, que es gay vale aclarar, dijo que “enarbolar la bandera nacional junto con la local era una acto federal, pero reemplazarlas con símbolos políticos reservados a algunos es sólo una variante más de una política identitaria tóxica”.

“Personalmente, considero este cambio saludable -escribe Hayton-, y lo digo como persona transgénero. Ese lobby nunca me representó. A veces incluso he tenido la desagradable impresión de que trataba activamente de perseguirme. No comparto su visión de las cosas -por ejemplo, no creo en la identidad de género- y me atreví a expresar públicamente mis convicciones”.

Por ese motivo intentaron destituirla de sus funciones en el sindicato al que pertenece, con el argumento de siempre: “Discurso de odio”. Excusa para no debatir. “Hermosa ilustración de su pretendida inclusión, que evidentemente nunca abarca las diferencias de opinión”, dice Hayton.

También aclara que no se siente para nada amenazada por el hecho de que estos municipios estén arriando la bandera LGBT. “Para mí, la Pride hace tiempo dejó de ser una marcha de reivindicación de derechos para convertirse en el instrumento de un lobby intolerante, ávido de poder político”, concluye.

El movimiento también está siendo instrumentado partidariamente, como herramienta de la izquierda.

Ejemplo de ello es el afiche con el cual se convocó en Francia a la Marcha del Orgullo este 28 de junio y que despertó críticas incluso en el seno del movimiento. En particular del grupo Beit Haverim, que nuclea a gay y lesbianas judíos.

En particular critican la inclusión de la bandera palestina en el afiche. Los responsables adujeron que en realidad eran los colores de las banderas de Hungría y Bulgaria, países donde estarían prohibidos estos desfiles.

Como puede verse, el nuevo lema de la izquierda es “¡Queer del mundo uníos!” Lo del proletariado es historia.

En el afiche se ve a siete personajes. Llama la atención una mujer con velo, símbolo de países que no son precisamente tolerantes con la homosexualidad ni respetuosos de los derechos de la mujer. Otro personaje sostiene un cartel “Contra la internacional reaccionaria”, que al parecer no incluye a esos países donde la mujer está obligada a cubrirse.

Otra imagen cuestionable es la de un individuo de traje negro derribado que obviamente representa al macho supremacista blanco y heterosexual, que sería el victimario de todas las minorías perseguidas.

El grupo judío LGBT + de Francia Beit Haverim criticó estas “opciones de comunicación irreflexivas”, que podrían provocar “desbordes o actos hostiles”.

La presidente de la región de Ile-de-France, Valérie Pécresse (Les Républicains, derecha, chiraquianos) denunció que el afiche incita “a la violencia con ese cadáver derribado” y dijo que había pedido que se lo retirara en su distrito, así como la subvención. Por otra parte, Sébastien Chenu, de Rassemblement national (antes Frente Nacional, lepenistas), dijo: “Mujer con velo, hombre blanco martirizado y caricaturizado como facho, apoyo a Palestina, cuando los homosexuales, bis y trans son masacrados allí… he ahí las marcas del extremismo”.

Fuentes del Ministerio del Interior, que dirige Bruno Retailleau, denunciaron “la incitación a la violencia” de un afiche que “muestra la extrema izquierdización de las asociaciones organizadoras”. “Si el objetivo era dividir, está logrado”, concluyeron.

Y la asociación FLAG!, que agrupa a policías y funcionarios judiciales LGBT rechazó totalmente el afiche y se apartó de la organización de la manifestación.

Alexandre Schon, presidente de la InterLGBT, es decir la coordinadora de todos los grupos organizadores de la marcha dijo a la agencia France Presse que los símbolos del afiche “representan la convergencia de las luchas a la cual adhiere la InterLGBT”. En su diseño “el artista quiso representar a las personas queer unidas frente a una internacional reaccionaria que mata (sic) a personas LGBT, les impide expresarse, restringe su derecho a existir, amarse y autodeterminarse”, agregó. “Miles de nuestros camaradas están muriendo actualmente”, sostuvo.

Se exagera -se fabula incluso- con las persecuciones. Esto se relaciona también con la manía fundacional de muchos políticos que, con tal de magnificar sus realizaciones, siempre aseguran que antes de ellos fue la nada. O el infierno.

Por eso hay que celebrar la publicación, en 2022, del libro ‘Entre Buenos Aires y Madrid’, que recoge una larga conversación entre dos amigos intelectuales: Juan José Sebreli y Blas Matamoro (con la coordinación de Facundo Guadagno) recorren diferentes temas y sobre todo recuerdos de cómo se vivía a lo largo de (casi) todo el siglo pasado (Sebreli, fallecido en noviembre pasado, era del 30, y Matamoro nació en el 42).

Entre los temas que abordan, está la condición homosexual que ambos comparten.

“Querría empezar por ubicar la homofobia dentro de la sexofobia que existía en esa época en todos los países, salvo tal vez Francia”, dice Sebreli. Recuerda algo que hoy pocos saben: “Se vivía peor [como homosexual] en Londres que en Buenos Aires porque en Buenos Aires el máximo castigo que te daban era treinta días en Villa Devoto y eso si eras un lumpen. Si eras un tipo de clase media, pasabas una noche en comisaría. En Londres te daban penas de varios años, como en la época de Oscar Wilde”.

Pero enseguida insiste: “No se trataba de la persecución a los gays. Se trataba también de la persecución a los amores ilegítimos”; claro que, “dentro de esa sexofobia, la homofobia la pasaba peor”.

“La sexualidad libre se conoció recién en los ochenta en la Argentina”, dice Sebreli. O sea, mucho antes de la ola de “ampliación de derechos”.

Por si no quedó claro, resume: “Me parece importante subrayar que el homosexual lo pasaba peor, pero no distinto a lo que era la moral de la época, enemiga de toda libertad sexual”.

En la semblanza que hace de su amigo Sebreli, en la introducción del libro, Blas Matamoro incluye un recuerdo común: “En 1971, en mi casa, se fundó el Frente de Liberación Homosexual (FLH) por iniciativa de Héctor Anabitarte, gremialista del sindicato de correos. Nos juntamos con él Sebreli y los escritores Juan José Hernández y Manuel Puig”.

En los actos del peronismo en aquellos años, se veían los carteles de ese Frente y se escuchaban consignas como: “¡Los p… con Perón!”

Volviendo a Matamoro, éste agrega: “Se formaron pequeños núcleos (del FLH) que funcionaron con autonomía hasta que la persecución de la nueva dictadura obligó a su disolución”.

Lo más interesante de esta parte de la charla es el rechazo que ambos expresan al particularismo o la “guetoízación” de los homosexuales.

“Creo que por lo único que hay que luchar es por la igualdad del homosexual y del heterosexual, como entre la mujer y el varón. No que el homosexual tenga particularidades, como las feministas que creen que la mujer tiene cualidades especiales que hay que defender y exaltar. No creo eso”, dice Sebreli, categórico.

Recuerda que estuvo “en alguna manifestación de orgullo gay en Buenos Aires” y no le gustó ese “acto de carnaval” con “personajes sacados de un sainete”.

No volvió. Considera que esas vestimentas extravagantes expresan una “concepción particularista de la homosexualidad”, mientras que “en la concepción universalista” que él defiende, “el gay tiene que vestir igual que un varón heterosexual”.

Blas Matamoros agrega que esos disfraces hasta pueden ser “ofensivos para la mujer, porque es una caricatura de la mujer”. “El homosexual no renuncia a su sexualidad fisiológica. No quiere que le arranquen los testículos ni nada por el estilo”, agrega, diferenciando al gay del trans.

El coordinador del diálogo explica que el movimiento queer consiste en “la discrepancia sexual como forma de posicionarse frente a la sociedad de manera disruptiva”.

Y Matamoro replica: “Estamos tratando de evitar esa idea de la comunidad homosexual. De lo contrario, estamos rearmando el gueto, el que habíamos resuelto evitar”.

“Como ex miembros del FLH ¿no creen que el cuerpo es político?”, pregunta Guadagno.

“El cuerpo es político, pero no por homosexual. Es político porque se compran y se venden las horas de trabajo y la fuerza de trabajo”, responde Matamoro, recordándole de paso a la izquierda las banderas que parece haber olvidado.

“No tiene por qué haber agrupaciones homosexuales -dice por su parte Sebreli-. El homosexual es escritor, pintor, músico, obrero, médico, político, es veinte mil cosas antes que homosexual, y tiene que tomarse en esa pluralidad, no en una de sus particularidades como el sexo. Estoy en contra del queer”.

El wokismo se ha defendido de las críticas diciendo que sólo es un movimiento de sensibilización ante las injusticias. En realidad, actualmente, el wokismo es esencialmente una corriente que promueve el identitarismo extremo y en consecuencia una fragmentación de la sociedad. En nombre del antirracismo, del feminismo, de los derechos de las minorías, se promueven los guetos. Así como algunos son víctimas por el solo hecho de pertenecer a determinado género, etnia o minoría sexual, otros son victimarios por el mismo motivo. Es casi como un delito de autor. Es contrario al principio que inspiró los derechos humanos: todas las personas, todos los habitantes de este mundo, compartimos una misma condición, una misma esencia.

Matamoro apunta contra esta tendencia a la victimización: “Hay una actitud paranoide. [Es] la necesidad de que me persigan para que yo cobre una identidad. Yo, para ser judío, necesito que me persigan los antisemitas; como mujer, necesito que me persigan por ser mujer. Entonces, a pesar de que me han dado todos los derechos, necesito que haya una figura patriarcal persecutoria. Como homosexual, necesito que haya una policía que me persiga y que me amenace”.

Sebreli insiste en reivindicar “la universalidad contra la particularidad”. “No hay particularidades femeninas, homosexuales, negras ni judías. El hombre es universal. Debe tender a serlo”.
 
Y TAMBIÉN...
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Lesbianas musulmanas, bandera palestina y un blanco colgado en el cartel del Orgullo Gay de París

El cartel de la marcha del Orgullo Gay de este año ha encendido una tormenta política y ha dividido a la misma comunidad LGBT+.
Percepcions, 2025-06-06
https://percepcions.cat/es/lesbianas-musulmanas-bandera-palestina-y-un-blanco-colgado-en-el-cartel-del-orgullo-gay-de-paris/
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Cartel «antifascista» para el desfile LGBT desata escándalo
ACN, 2025-06-10

https://acnmex.com/cartel-antifascista-para-el-desfile-lgbt-desata-escandalo/
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Pride 2025: la radicalité queer effraie les réacs, et c’est pas plus mal

Les débats autour de l’affiche jugée « trop violente » de la Marche des fiertés parisienne tendraient à nous faire croire que la radicalité n’a pas sa place dans la politisation queer. Pourtant, l’histoire des luttes LGBTQ+ prouve le contraire.
Pacha Hadziavdic | Urbania, 2025-06-19
https://urbania.fr/article/pride-2025-la-radicalite-queer-effraie-les-reacs-et-cest-pas-plus-mal-2
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Mes del Orgullo: No todo es color de rosa dentro del arcoíris
Ana Sánchez de la Nieta | Aceprensa, 2025-06-26

https://www.aceprensa.com/sociedad/homosexualidad/mes-del-orgullo-no-todo-es-color-de-rosa-dentro-del-arco-iris/
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La extrema derecha se cuela en el Orgullo en París con el beneplácito del Ministerio del Interior francés

Un colectivo homonacionalista intenta montar un golpe mediático para participar en la marcha del Orgullo de París. El entorno del ministro Retailleau ha pedido a los organizadores que garanticen su seguridad durante la manifestación.
Marie Turcan · Mediapart | InfoLibre, 2025-06-26
https://www.infolibre.es/mediapart/extrema-derecha-cuela-orgullo-paris-beneplacito-ministerio-interior-frances_1_2021236.html

miércoles, 6 de noviembre de 2024

#hemeroteca #lgtbi #politica | Trump consiguió la victoria, pero no gracias a los votantes LGBTQ

Asistente con bandera LGTBI en la convención demócrata //

Trump consiguió la victoria, pero no gracias a los votantes LGBTQ

El rendimiento de Harris entre los votantes gays, bisexuales, lesbianas y trans fue más amplio que el de cualquier candidato demócrata en las últimas cinco elecciones presidenciales.
Patrick J. Egan · NBC News | Noticias Telemundo, 2024-11-06
https://www.telemundo.com/noticias/noticias-telemundo/elecciones-estados-unidos-2024/trump-consiguio-la-victoria-pero-no-fue-gracias-a-los-votantes-lgbtq-rcna179015

El expresidente Donald Trump derrotó a la vicepresidenta, Kamala Harris, para convertirse en el próximo presidente de Estados Unidos, según proyecta Noticias Telemundo. Pero no lo hizo con ayuda de los votantes gays, bisexuales, lesbianas y trans.

Los electores del colectivo LGBTQ se inclinaron con incluso más fuerza hacia el bando demócrata este año, según una encuesta a boca de urna de la cadena NBC News.

Harris aventajó a Trump por 86% contra 12% entre los votantes de este grupo, reveló la encuesta. Esto supone una diferencia de 15 puntos respecto a 2020, cuando el republicano obtuvo el 27% del voto LGBTQ frente al demócrata Joe Biden.

El rendimiento de Harris entre los votantes LGBTQ fue más contundente que el de cualquier candidato demócrata en las últimas cinco elecciones presidenciales.

Aunque el vicepresidente electo, el senador JD Vance, predijo que él y Trump ganarían el “voto de los gays normales”, la dupla presidencial del Partido Republicano acaparó a menos de uno de cada cinco votantes varones LGBTQ, aunque esa cifra también podría incluir a personas bisexuales y trans.

Entre las votantes LGBTQ femeninas el apoyo a Trump fue aún más débil: 8%. Los electores blancos del colectivo se inclinaron decididamente por Harris frente al republicano, por 82% contra 16%, y el margen de la demócrata fue todavía mayor entre los votantes no blancos, con 91% frente a 5%.

La mayoría de electores LGBTQ manifestó que se sentiría “entusiasmada” (39%) u “optimista” (43%) si Harris fuese electa presidenta. Por el contrario, el 62% de los encuestados LGBTQ dijo que estaría “asustado” por una victoria de Trump.

Según la encuesta a boca de urna, el 8% de los votantes estadounidenses se identifica como LGBTQ en 2024. Es el porcentaje más alto registrado, y se ha duplicado desde que Barack Obama fue electo presidente en 2008, cuando era del 4%.

Como en elecciones previas, los votantes LGBTQ se destacaron como uno de los bloques más de izquierda del electorado. Entre ellos, los demócratas superan con creces a los republicanos con 56% frente a 5%, y los liberales rebasan a los conservadores con 61% frente a 5%.

También están a favor de los derechos reproductivos: el 59% dijo que el aborto debería ser legal en todos los casos, un apoyo mucho mayor al procedimiento que el 31% entre aquellos que no pertenecen al colectivo.

miércoles, 1 de mayo de 2024

#hemeroteca #maricas | Christo Casas, escritor: “Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas”

Christo Casas, autor de 'Maricas malas', en el barrio de Gràcia en Barcelona //

Christo Casas, escritor: “Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas”

Con ‘Maricas malas’, el antropólogo y periodista aboga por una disidencia LGTBI frente a la despolitización del “¿si ya podéis casaros, qué más queréis?”
Noelia Ramírez | El País, 2024-05-01
https://elpais.com/cultura/2024-05-01/christo-casas-escritor-las-maricas-hemos-pasado-de-pecadoras-a-enfermas-y-de-ahi-a-clientas.html

Lo que más valora Christo Casas (Cuenca, 1991) en la recepción de su ensayo ‘Maricas malas: construir un futuro colectivo desde la disidencia’ (Paidós, 2023) son las reflexiones de quienes se acercan a sus presentaciones y charlas. “Vienen muchas mujeres a decirme que se han amariconado gracias al libro, que les ha hecho reflexionar sobre su placer, su derecho a la vivienda o el sentido de sus propios trabajos”, cuenta este antropólogo y periodista en un bar del barrio barcelonés de Gràcia que mezcla ‘expats’ y vecinas. Tras su novela 'El power ranger rosa' (Niños Gratis, 2020), ‘Maricas malas’ va por su segunda edición ofreciendo respuestas frente a ese “¿y si ya os podéis casar, que más queréis?” que tanto se repite al colectivo LGTBI desde hace casi 20 años. “Tenemos que recuperar un espíritu transversal en el activismo. Entender que toda política LGTBI, toda política feminista, toda política antirracista y anticapacitista es una política para la clase trabajadora”, pronostica.

Pregunta. Dice en su libro: “marica buena solo hay una y es imposible de alcanzar. Maricas malas hay tantas como maricones existen”. ¿Por qué rechaza a la marica buena?
Respuesta. Porque la marica buena no molesta. Es una que en sus formas de producir y de trabajar encaja completamente en este sistema capitalista, el que hasta hace unas décadas nos había expulsado por ser improductivas, fiesteras, promiscuas, vagas. Pero, sobre todo, porque no nos reproducíamos y formábamos una familia que generara la siguiente generación de trabajadores y trabajadoras. Las maricas malas son las que no permiten al capitalismo perpetuarse. Las buenas son las que rompen el techo de cristal, pero no tienen en cuenta qué maricas se quedarán abajo barriendo sus cristales.

P. Hace hincapié en que la identidad gay es “una imagen de marca” y la homosexual “está ligada a la enfermedad”.

R. Todo lo que nos identifica como gais hoy en día se enmarca en una cultura mercantilizada por el dinero rosa. Hasta finales del siglo XIX se llamaba sodomía al acto en el que los hombres practicaban sexo con otros hombres. Se entendía como una práctica, no como una identidad y no tenía por qué atravesar todos los aspectos de la vida de los hombres que mantienen sexo con otros hombres. En cambio, en el siglo XIX se acuña el término homosexual y lo que se hace es convertir a la sodomía en una enfermedad. Ahí pasó a ser una enfermedad crónica, algo que no se cura, una identidad. Fue así durante buena parte del siglo XX hasta su final, cuando se nos mercantilizó. Las maricas hemos pasado de pecadoras a enfermas y de ahí a clientas. Ese cliente es gay y como dijo Shangay Lily parafraseando a Simone de Beauvoir: “el gay no nace, el gay se compra”.

P. ¿Por eso reivindica el término marica?
R. Sí. Propongo un término que no se define ni por sus pecados ni por sus enfermedades ni por aquello que consume. La marica es una figura contestataria y revolucionaria que te recuerda que las personas no tenemos que consumir para ser respetadas.

P. ¿Eso es amariconar el mundo?
R. En el activismo LGTBQI+ hay dos tensiones muy enfrentadas: está quien aboga por asimilarse y dejar de parecer marica y quienes se atrincheran para serlo, pero en un lugar muy recluido y muy pequeño. Ese microcosmos puede volverse asfixiante. Hay que romper con esa dicotomía.

P. ¿Cómo?
R. No hay que asimilarse porque no hay que corregir ni existe nada malo en nosotros. Pero si nos quedamos en la trinchera porque es más cómoda y segura, al final perpetuamos un rincón donde no molestamos.

P. ¿Tiene una tercera vía?
R. Te la ilustro con un ejemplo: en una convención literaria lo normal es que haya doce mesas redondas de hombres hablando de su literatura universal y una mesa de los niños pequeños donde se sienta a la marica, a la mujer, a la persona racializada y a la discapacitada a hablar de nuestras cosas de trinchera y minoría. Amariconar el mundo es reclamar nuestro derecho a sentarnos en las doce mesas redondas de hombres a decir que la experiencia marica también es una experiencia universal.

P. Dice que si las mujeres siempre tienen a un hombre mirándolas dentro de su cabeza, las maricas siempre tienen a un hombre hetero observándolas.
R. La mirada hetero es la que mira a las personas LGTBQI+ como seres de luz. Parece que no podemos equivocarnos ni hacer las cosas mal. Arrastramos una exigencia de ser íntegras, de tener un discurso sin fisuras. Debemos ser impolutas y referentes, pero las maricas debemos tener derecho a la maldad.

P. Y a vivir su sexualidad sin represión. En el texto recuerda que los vídeos de hombres practicando sexo en espacios públicos en los años noventa causaban terror, mientras que a las pilladas a heteros se les añadía risas enlatadas cómicas en programas como ‘Vídeos de primera’. Asegura que sigue pasando en la información sobre el ‘cruising’.

R. Se sigue criminalizando del mismo modo. Existe una hipervigilancia a las disidencias muy potente en redes como TikTok. Sin ir más lejos, este verano en un festival de Madrid pillaron a dos chicos follando en un baño de un festival. Se subió a las redes y había centenares de comentarios de personas LGTBIQ+ condenando su conducta. Decían que menuda mala imagen se estaba dando del colectivo. Esa misma semana se viralizó un vídeo en el que a una mujer y un hombre les pillaban haciéndolo en un avión. Cuando ella salió del WC, se tapaba la cara, pero cuando lo hizo él, todo el mundo aplaudió. En Twitter la mayoría de comentarios decían: “Vaya héroe”.

P. En su libro alerta del avance del homonacionalismo en los discursos de extrema derecha.
R. Aunque a Vox le cuesta hacer bandera por su pátina franquista, en España sí está presente en el discurso de Sílvia Orriols y su partido, Aliança Catalana. Es algo que estamos viendo en Francia con Marine Le Pen o en Alemania con Alice Weidel. Discursos que nos dicen que sus partidos son los que van a salvar a las familias LGTBIQ+ de los malvados musulmanes o turcos que vienen desde países incivilizados a quitarnos derechos. Nos encaminamos a una Europa que será una fortaleza excluyente y peligrosa para nuestras hermanas y hermanos LGTBQI+ migrantes.

P. Este homonacionalismo también se desprende en la promoción del “Love is love” que hace Israel con sus soldados en redes sociales.
R. Es una aberración. En el genocidio que está cometiendo Israel en Palestina se instrumentaliza a soldados que son supuestamente gais. Posan con esas banderas en un lugar que acaban de bombardear y en el que el 60% de las víctimas eran niños y niñas. Más allá de ser un eslogan terrible de por sí porque los derechos van mucho más allá del amor, ese ‘love is love’ es una contradicción insalvable para definir una masacre. Sin embargo, en TikTok funciona de maravilla porque esos dos soldados que se besan con una bandera arcoíris son una estampa simbólica muy bonita frente a esos malvados terroristas musulmanes. Esa imagen, lo que no enseña, es que ese afecto se da sobre un montón de niños muertos.

domingo, 7 de enero de 2024

#hemeroteca #homonacionalismo | El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

InfoLibre / Un soldado israelí con el arcoíris en Palestina //

El arcoíris no dejaba ver las bombas: así se ha desmoronado el 'paraíso gay' construido por Israel

Las exitosas políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años, con el Festival de Eurovision de 2019 como paradigma, saltan por los aires con la guerra de Gaza. "Israel ha conseguido convencer de que es el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas", explica la escritora y activista Brigitte Vasallo.
Ana Fuente Díaz | infoLibre, 2024-01-07
https://www.infolibre.es/politica/palestina-bombas-son-color-arcoiris_1_1680209.html

En 2019, el Festival de Eurovisión se trasladaba a la ciudad de Tel Aviv tras la victoria de la representante israelí, Netta, en su anterior edición. Las voces críticas no tardaron en hacerse oír, pidiendo incluso el boicot al evento, pero poco podía hacerse, la maquinaria propagandística del Gobierno israelí ya estaba en marcha.

Desde el comienzo de la emisión, se sucedieron imágenes de paisajes idílicos, bailes, risas, niños y adultos de todas las etnias con sonrisas de oreja a oreja y, sobre todo, mucha presencia del colectivo LGBTI. Este continuo bombardeo de positividad y defensa a ultranza del amor al prójimo tenía una intención clara: demostrar a los espectadores que Israel es el hogar de la más absoluta diversidad.

El caso de Eurovisión es solo uno de los muchos ejemplos en los que utilizar la defensa de los derechos de las personas del colectivo LGTBI es muy rentable como campaña de marketing. Esta práctica –también conocida como ‘pinkwashing’– se enmarca dentro de una serie de políticas homonacionalistas que el Estado de Israel lleva promoviendo durante años como una forma más de tapar el colonialismo muchas veces criminal –Sudáfrica acaba de pedir a la Corte Internacional de Justicia que actúe contra Israel por genocidio–que impone sobre Palestina.

Según explica a infoLibre Izat El Amoor, sociólogo experto en cuestiones LGBTQ en Palestina, “el homonacionalismo es el uso de la tolerancia hacia las personas LGBTQ –o la falta de ella– como herramienta para evaluar y producir legitimidad y capacidad de soberanía nacional para un estado o un pueblo determinado”.

Israel “ha desplegado en su máximo esplendor” este tipo de técnicas, asegura Brigitte Vasallo, escritora y activista contra la islamofobia y el homonacionalismo. Esta estrategia busca mejorar la imagen del Estado hebreo y posicionarse internacionalmente como un “paraíso gay”. Utilizar el término “gay” en este caso, en lugar de otros más amplios como ‘queer’ o directamente LGTBI, no es ningún accidente. Tal y como explica Vasallo, este es el público objetivo al que Israel busca llegar: “Hombres homosexuales con vidas capitalistas y alto poder adquisitivo”.

A través de estas campañas, el país utiliza cuestiones como la orientación sexual u otras como la participación de las mujeres en el ejército –que vende como un logro feminista–, como herramientas para justificar sus políticas de colonización y agresión militar en Oriente Medio. “Estas son las estrategias que propician la violencia”, continúa Vasallo, y han logrado trascender las fronteras israelíes y convencer a gran parte del público internacional de que Israel es efectivamente el gran defensor de los derechos humanos y LGBTI en Oriente Medio, cuando en realidad el único objetivo es desviar la atención de sus políticas más sangrientas. Sin embargo, como señala el politólogo Alberto López, "en el conflicto entre Israel y Hamás nada tienen que ver los derechos LGBTQ".

La base del problema es, ni más ni menos, la islamofobia de las sociedades occidentales, que habrían encontrado en Israel a su gran aliado en Oriente Medio. Para El Amoor, “estas representaciones surgen en apoyo a la típica imagen de que los palestinos están asociados con el terrorismo, retratándolos como no aptos para la libertad y la autodeterminación”. La defensa de los derechos de las personas LGTBI no es, en este contexto, más que una moneda de cambio.

Pero estas prácticas no se ciñen únicamente al conflicto palestino-israelí, sino que son una realidad extendida en las sociedades occidentales. En su artículo ‘Instrumentalmente inclusivo: la psicología política del homonacionalismo’, coescrito junto a Stuart J. Turnbull-Dugarte, López señala cómo el homonacionalismo se utiliza también en países como España o Reino Unido para crear una línea divisoria con los inmigrantes, especialmente los musulmanes, presentándolos como antiLGTBI.

Se busca distanciar a la población de grupos no deseados, fomentando la polarización y la adhesión a ciertos valores nacionalistas y capitalistas. Este apoyo es “poco sólido y puede cambiar”, asegura López, ya que no se fundamenta en opiniones reales de los individuos, sino en un apoyo selectivo que sirve como mero mecanismo de defensa. “La población tiene mucho más claro quién son los grupos que le gustan y los que odian, que sus propios valores y cuáles son sus verdaderas posiciones", afirma el experto.

Aunque estas mismas técnicas han intentado reproducirse utilizando otras luchas sociales como puede ser el feminismo, “nada funciona tan bien como el homonacionalismo”, asegura. Aunque la explicación a este fenómeno no tenga una única respuesta, López cree que podría basarse en una cuestión de presencia: “Mientras que a las mujeres se les acepta su existencia, aunque es muchas ocasiones de manera muy limitada, la población LGTBQ carece totalmente de existencia.”

Independientemente de la realidad a la que se enfrentan las personas LGTBI en Palestina por motivo de su género u orientación sexual, la deshumanización consecuencia de la violencia sistemática a la que se enfrenta el país hace que “no tenga ningún sentido analizar ninguna de las estructuras humanas”, afirma Vasallo. Además, El Amoor recuerda que, “mientras los palestinos vivan bajo ocupación y bajo un sistema militarizado de opresión, no tendrán una verdadera oportunidad de abrirse y comprometerse con los derechos ‘queer’” y añade que “los palestinos homosexuales ni siquiera piden ser salvados, no por el colonialismo militarizado que busca borrar a sus familias y a sus comunidades”.

Este fenómeno no solo afecta negativamente a las poblaciones musulmanas, sino que también tiene graves consecuencias para el colectivo LGBTI. De acuerdo con Daniel Valero, activista por los derechos del colectivo, este tipo de tácticas les despolitizan, creando una imagen unificada y asumible para la mayoría de la sociedad de lo que supone ser LGTBI. “Nos hace olvidar la lucha y las problemáticas que tenemos todavía delante a través de un chantaje en el que se te perdona que seas una persona disidente, pero solo si te unes a los valores nacionalistas, capitalistas e incluso a las acciones bélicas”, afirma. El homonacionalismo pone al colectivo “en una perspectiva en la cual van de la mano con el odio”.

Además, López advierte que caer en estas prácticas "hace que se baje la guardia en cuanto a la defensa de las personas LGBTQ", ya que "el homonacionalismo edifica un apoyo al colectivo siempre condicionado a cuestiones antiinmigratorias".

miércoles, 25 de octubre de 2023

#hemeroteca #homonacionalismo | La Europa homonacionalista y el genocidio del pueblo palestino

Facebook / Imagen de Thomas Piton / Mani pro Palestina en Madrid, 2023-10-29 //

La Europa homonacionalista y el genocidio del pueblo palestino

Jon Rodríguez · Responsable de Relaciones Internacionales de IU | Público, 2023-10-25

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/77331/la-europa-homonacionalista-y-el-genocidio-del-pueblo-palestino/

El homonacionalismo es un término que acuñó la filósofa estadounidense Jasbir Puar en 2007 en su libro ‘Ensamblajes terroristas: el homonacionalismo en tiempos queer’. Con él se describe un proyecto ideológico que pasa por identificar la liberación de determinadas partes del colectivo LGTBI a través de su asimilación a los proyectos conservadores y racistas dominantes. Es la cooptación de una serie de demandas vinculadas a las personas LGTBI por parte de los discursos de la derecha y la extrema derecha para generar nuevos relatos neoliberales y xenófobos. En síntesis, lo que pretende es expandir el pensamiento neoliberal entre nosotros y nosotras para así romper nuestros lazos comunitarios. Porque si eres un hombre blanco homosexual de clase alta, ¿para qué vas a querer pagar los impuestos que permiten a una persona refugiada LGTBI que vive con VIH acceder al tratamiento antirretroviral, por ejemplo? Mejor que les deporten.

Estos discursos ya han sido asimilados por una parte importante de la extrema derecha europea. Alternativa por Alemania está liderado por una ejecutiva de banca abiertamente lesbiana y ya hace años que Marine Le Pen repite ante quien quiera escucharle que uno de sus objetivos es "proteger a los homosexuales de los árabes". Afortunadamente esta narrativa no ha calado de forma mayoritaria entre las personas LGTBI. De hecho, en los últimos años tenemos numerosos ejemplos de lo contrario, y han surgido redes de activistas LGTBI contra las políticas migratorias racistas de la Unión Europea, o colectivos contra el pinkwashing que ahora se están volcando en las convocatorias en solidaridad con el pueblo palestino.

La participación de las personas LGTBI en el movimiento por la descolonización palestina no debería sorprender a nadie. Sin embargo, parece que ha despertado un enfado en la derecha y la ultraderecha españolas. Hace dos semanas, mi organización [Izquierda Unida] publicó un vídeo en X en el que lanzaba un mensaje desde una concentración de apoyo a Palestina. Recibí más de 2.500 comentarios de respuesta, la inmensa mayoría de ellos insultos homófobos. Desde cosas del tipo "no durarías ni cinco minutos en Gaza", a otras más fuertes. Aunque mi favorita fue el tuit del eurodiputado de Vox Hermann Tertsch llamándome mamarracho. Cuando esta misma semana escuché a Isabel Díaz Ayuso, en una réplica a la portavoz de Más Madrid, decirle que se fuera a la Franja de Gaza "con su compañera Antonelli", me quedó claro que hay una estrategia para utilizar esta ofensiva israelí para hacer avanzar el discurso homonacionalista en España.

Que Ayuso mencionara a la principal referente trans en la política española no es una casualidad. Y no es solamente que la derecha y la ultraderecha quieran dictarnos cómo ser personas LGTBI respetables dentro de sus normas. Es también un ejercicio ideológico que pretende aislarnos a unos de otros e infundir el miedo a los palestinos y palestinas en particular, y a los árabes o musulmanes en general, deshumanizados y convertidos en el principal chivo expiatorio del racismo de nuestro tiempo. En definitiva, que sus posicionamientos neoliberales avancen rompiendo los lazos de unión que tenemos con nuestros compañeros y compañeras LGTBI palestinos. ¿O acaso nuestra derecha comparte con los líderes religiosos más conservadores de Oriente Medio que ahí no hay personas LGTBI? ¿Que bajo las bombas israelíes en Gaza no ha muerto ni una sola lesbiana?

Las personas LGTBI siempre hemos estado en las luchas anticoloniales
Y tenemos lazos estrechos con el activo tejido LGTBI que existe en Palestina, donde no se puede separar la lucha por las libertades personales de la lucha contra el régimen de apartheid israelí.

Podría parecer una frivolidad hablar sobre esto cuando ya llevamos más de 4.000 muertos gazatíes y se ha publicado un comunicado de siete relatores especiales de la ONU hablando del riesgo de que se produzca un genocidio en la Franja de Gaza. Pero es que, junto a este nuevo intento de erradicar la presencia palestina en su propia tierra, se está produciendo también una ofensiva comunicativa en Europa que pretende cambiar los marcos del análisis que hacemos sobre la ocupación de Palestina y el colonialismo israelí.

Estos días hemos visto una derecha española más alineada con Israel que nunca, que presentan al país construido sobre la destrucción del pueblo palestino como un baluarte de la democracia y los valores occidentales en la región. Un discurso que no deja de estar alineado con la naturaleza del proyecto colonial que es Israel, con la idea de construir un país europeo fuera de nuestras fronteras ignorando o exterminando a la población local. Pretenden que dejemos de empatizar con personas porque tengan raíces, culturas o realidades diferentes a las nuestras, y nos empujan a deshumanizarlas para sentir miedo, en línea con las declaraciones del ministro de Defensa israelí llamando animales a todos los palestinos y palestinas. Hay un objetivo externo en esta estrategia, que es acabar con la solidaridad con Palestina que sigue siendo mayoritaria en nuestra sociedad y facilitar un genocidio impune. Pero también hay un objetivo interno de acabar con proyectos colectivos y sociedades abiertas, y avanzar en el modelo de Europa Fortaleza que despoja de derechos a todos y todas quienes tengan otro origen.

Israel no es la primera ni la única experiencia colonial que ha habido. La Sudáfrica blanca del apartheid, que duró de 1948 a 1994 fue un proyecto con el que comparte muchas similitudes. Una de las principales causas por las que cayó el régimen racista fue el aislamiento y presión internacional al que estuvo sometido durante años. En esa lucha también participaron los colectivos LGTBI en todo el mundo, que se movilizaron para boicotearlo en torno a la causa de activistas homosexuales detenidos en su lucha contra el racismo del estado, como Simon Nkoli.

Israel trata de presentarse internacionalmente como un ejemplo de libertad para las personas LGTBI, obviando la represión sistemática de las millones de personas - también maricas, lesbianas y trans -, que mantiene bajo un sistema de ocupación militar. Frente a quienes intentan vendernos la idea de que la liberación de las personas LGTBI llegará bombardeando a nuestras hermanas y hermanos de la Franja de Gaza o negándoles agua y alimentos, es imprescindible seguir organizándonos para luchar contra los responsables de esos crímenes. No es posible la liberación dentro de un régimen construido desde el racismo al igual que no lo es dentro del patriarcado. Como personas LGTBI occidentales, es nuestras responsabilidad denunciar el ‘pinkwashing’ del apartheid israelí e insistir en que no vamos a permitir que nos instrumentalicen para defender un estado colonial que está practicando un genocidio. Ni un marica más asesinado por las bombas israelíes en nuestro nombre.

lunes, 4 de septiembre de 2023

#libros #homonormatividad #queer | Desviades : normalidad gay y anticapitalismo queer

Desviades : normalidad gay y anticapitalismo queer / Peter Drucker ; edición de Toni García.
[Warped. Gay normality and queer anticapitalism. 2015].
Barcelona : Sylone ; Viento Sur, 2023 [09-04]
576 p.
Serie : Intersecciones ; 2.

/ ES / Libros / ENS / Anticapitalismo / Gaypitalismo / Homonacionalismo / Homonormatividad / LGTBI / Marxismo / Queer

📘 Ed. impresa: ISBN 9788412660340 / 30,00 €
📝 Cita APA-7: Drucker, Peter. Desviades: normalidad gay y anticapitalismo queer. Sylone.

🔓 Ed. digital: Open Access / Sylone
https://www.sylone.org/desviades-normalidad-gay-y-anticapitalismo-queer-c2x40103051

Por fin disponemos de un gran clásico marxista crítica sobre sexualidad comprometido con las luchas de emancipación LGBTIQ. Las victorias de los movimientos LGBT, especialmente la di­fusión del matrimonio entre personas del mismo sexo, se han acelerado en los últimos años más de lo que la mayoría de la gente creía posible. Sin embargo, el nacimiento subsiguiente de una especie de "normalidad gay" ha sido desconcertan­te para los activistas con enfoques más radicales. Todo un imaginario y un mercado gay neoliberal, "homonormativo" y "homonacionalista", que deja fuera a quienes se salen de la nueva norma, sean personas intersexuales, transgénero, queer, no binarias, racializadas y otras.

La historia de las vidas y las luchas LGBT no comienza en el Stonewall neoyorquino en 1969. Por eso Drucker hace un recorrido histórico y geográfico (no centrado solo en el mun­do occidental) por los diferentes paradigmas que en cada contexto y en cada fase del desarrollo capitalista han sido hegemónicos en lo que respecta a las relaciones sexuales y afectivas entre personas del mismo sexo y a las disidencias de género. En una apasionante confluencia de estudios eco­nómicos, sociológicos, psicológicos y sexológicos, y desde una perspectiva interseccional (feminista, antirracista, de clase y queer), nuestro autor aplica conceptos y metodología del mejor marxismo heterodoxo para entender los viejos y nuevos retos a los que se enfrentan las personas y movimien­tos que desafían las normas sexuales y de género. No quedan fuera ni la cuestión cultural ni la conflictiva y a veces confusa relación con el ecologismo, para finalmente abordar la propuesta final: una política de inclusión, basada en la teoría marxista y en las aportaciones científicas, que una ecologismo, animalismo y política de izquierda en un proyecto común.

Peter Drucker (EE. UU., 1958) se declaró gay en 1978, el mismo año en que se afilió por primera vez a una organización socialista. Desde entonces ha sido un activista y escritor marxista queer, primero en los Estados Unidos y desde 1993 en los Países Bajos. Es colaborador del International Institute for Research and Education (IIRE, Instituto Internacional de Investigación y de Formación) en Ámsterdam, del que anteriormente fue codirector, y fue uno de los miembros fundadores de la Sexuality and Political Economy Network (Red sobre Sexualidad y Economía Política) asociada a la revista londinense ‘Historical Materialism’. 

DOCUMENTACIÓN
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Peter Drucker: “Es difícil razonar con personas que están atrapadas en una especie de pánico identitario”

Peter Drucker (EE UU, 1958) es un un activista y escritor marxista queer es uno de los fundadores de la Red sobre Sexualidad y Economía Política.
Julia Cámara | El Salto, 2023-10-31
https://osalto.gal/lgtbiq/entrevista-peter-drucker-marxismo-queer-desviades
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'Desviades. Normalidad gay y anticapitalismo queer', de Peter Drucker

A través de una amplia genealogía a nivel internacional de la construcción de las identidades LGTBI normativas, el activista e investigador Peter Drucker nos hace algunas propuestas sobre cómo articular un fuerte movimiento anticapitalista transmaricabibollo.
Piro Subrat | El Salto, 2023-11-22
https://osalto.gal/el-rumor-de-las-multitudes/desviades-normalidad-gay-anticapitalismo-queer-peter-drucker

martes, 31 de agosto de 2021

#hemeroteca #lgtbi #poblacionarabe | Afirmaciones LGBTI en el mundo árabe

Imagen: Nueva Sociedad / Anya Kneez //

Afirmaciones LGBTI en el mundo árabe.

En contextos enormemente difíciles, desde sus propios países y desde el exilio, una escena animada por gays, lesbianas y trans se hace espacio en algunos países del Magreb y Medio Oriente. Para ello buscan sacar a la luz un patrimonio árabe-musulmán, sobre todo literario, que lleva mucho tiempo enterrado.
Jean Stern | Nueva Sociedad, 2021-08
https://nuso.org/articulo/lgtbi-mundo-arabe/ 

Desde hace algunos años, a pesar de las infinitas dificultades, el ostracismo social, las detenciones masivas e incluso los asesinatos, cometidos particularmente por el Estado Islámico (EI) en Siria contra supuestos homosexuales arrojados desde lo alto de edificios, un verdadero escenario ‘queer’ impulsado por homosexuales, lesbianas y transgéneros se está abriendo camino en el Magreb y en los países del Levante. Mediante la reapropiación de una memoria literaria, pictórica y musical, el trabajo militante y la acción cultural, estos recién llegados buscan afirmar libremente su identidad de género en las sociedades árabes contemporáneas. Gracias a las nuevas herramientas de comunicación, crean plataformas de internet de una extraordinaria diversidad, lugares de discusión y expresión.

Lejos de un orientalismo gay de pacotilla proveniente de Occidente, y alimentado generalmente por la explotación sexual de jóvenes arabo-musulmanes, esta escena naciente ubica la afirmación individual y colectiva y la memoria plural como ejes centrales de este proceso de identificación, según varios de estos militantes LGBTI+ que ya no temen expresarse a cara descubierta. Una serie de mesas redondas realizadas en el Instituto del Mundo Árabe (IMA) de París en junio de 2021 permitió escuchar a actores de este movimiento emergente de Egipto, Túnez, Yemen, el Líbano, Jordania y Palestina, en medio de magníficas performances de las ‘drag queens’ La Kahena y Anya Kneez.

Algunos debieron partir a un exilio forzado, pero otros continúan militando y trabajando en sus países, especialmente en el Líbano y Jordania. Y como todo movimiento emergente, los homosexuales, lesbianas y trans que se movilizan intentan primero aunar fuerzas, principalmente en torno de la memoria cultural, el anclaje en un patrimonio árabe-musulmán especialmente literario que durante mucho tiempo estuvo sepultado, con poetas como Abu Nuwas, por ejemplo, y la toma de la palabra colectiva que permite a cada uno encontrarse. Para la afirmación individual, resulta particularmente conmovedor recorrer por ejemplo sitios de expresión anónimos bajo la forma de foros, como سلوان اهل العزاء [‘queer’ que no pueden quejarse en público], que reúne testimonios de LGBTI+ de Oriente Medio conmovidos por la trágica muerte de la egipcia Sarah Hegazy.

Mohamad Abdouni, fundador del sitio Cold Cuts en el Líbano, y Maha Mohamed, fundadora del sitio Transat en Egipto, van en búsqueda de la memoria de los travestis de El Cairo y Beirut, a través de los textos, las fotografías, las presentaciones de lugares desaparecidos y olvidados. «Nuestro objetivo es crear fuentes en lengua árabe para hablar de nuestra historia», explica Mohamad Abdouni, quien encontró por ejemplo numerosos documentos sobre bailes trans en el Líbano en los años 1970-1980. «Cada encuentro, cada testimonio encontrado es como una historia de amor», señala con gracia.

Del mismo modo, en Jordania, Khalid Abdel-Habi muestra desde hace más de 14 años un rico panorama de los artistas ‘queer’ de toda la región en su revista ‘My.Kali’. Con ironía y talento, su revista, que puede visitarse parcialmente en línea, pone en escena a íconos ‘queer’ occidentales como Jane Fonda en Barbarella en 1968, o árabe-musulmanes como el artista canadiense-marroquí Mehdi Bahmad, sublime músico y bailarín. Pero estos mascarones de proa de la cultura conviven en ‘My.Kali’ con artículos sobre la solidaridad de los LGBTI+ de la región con los palestinos, y no solamente con los homosexuales palestinos. «Quise construir nuestra voz ‘queer’ sin imitar a los occidentales», resume Khalid Abdel-Habi, a cargo de la dirección artística de la revista jordana.

La tunecina Rania Arfaoui, directora del colectivo Mawjoudin [Existimos], y el palestino Omar Khatid, director de promoción de la organización alQaws, por su parte, colocarán la convergencia de las luchas por la identidad, los derechos, contra el colonialismo, el capitalismo y las desigualdades en el centro de sus discursos militantes. «Nuestro combate es el de Palestina», explica Omar Khatid. «La violencia capitalista y la violencia colonial son la misma cosa; no existe una línea de demarcación entre una violencia y otra. Todas las luchas son legítimas». Posición que comparte la tunecina Rania Arfaoui, quien «busca combatir la herencia del colonialismo, especialmente de los artículos punitivos como el 230 del Código Penal tunecino, sin por ello entrar en los esquemas homonacionalistas de los países occidentales que agravan la situación de los ‘queer’ del Sur instrumentalizando el combate por sus derechos». Omar Khatid completa: «Ser ‘queer’ es nuestra identidad, y debemos tener nuestro lugar en Oriente Medio y el Magreb. Se puede ser musulmán y ‘queer’; tenemos nuestra cultura, nuestra historia, aun cuando exista mucha estigmatización. Pero tampoco existe un código ‘queer’ universal, uno no está obligado a identificarse con la cultura ‘queer’ blanca, nuestra intención es primero llegar a nuestra comunidad».

«Se deben crear espacios para las personas ‘queer’», agrega, por su parte, la militante yemenita Hind Al-Eryani, «la lucha por los derechos y el cambio debe venir de los cimientos que deben construir sus propias comunidades». De todos modos, el objetivo para estos militantes y actores culturales es difícil: «seguir con vida para tener el derecho de existir», resume Hind Al-Eryani, quien vive en el exilio, pero sigue luchando en favor de los LGBTI+ de su país, en un contexto de guerra particularmente trágico.

Nota: este artículo fue publicado originalmente, en francés, en la revista Orient XXI con el título «Affirmations LGBTQ+ dans le monde arabe». El texto es el inicio de una serie de artículos, investigaciones y testimonios sobre el movimiento LGBTI+ en Medio Oriente y el Magreb que pueden seguirse aquí. Foto: anyakneezplz. Traducción: Gustavo Recalde.

 
Publicado también como:
Afirmaciones LGBTI en el mundo árabe.

Un verdadero escenario ‘queer’ se está abriendo camino en el Magreb y en Oriente Medio pese a la represión social y política. Entre sus estrategias, sacar a la luz un patrimonio árabe-musulmán, sobre todo literario, que lleva mucho tiempo enterrado.
Jean Stern (NUSO) | ctxt, 2021-09-02
https://ctxt.es/es/20210901/Firmas/37088/queer-LGTBI-Magreb-Oriente-Medio-activismo-cultura.htm

miércoles, 9 de diciembre de 2020

#hemeroteca #queer | La política de todes. Feminismo, teoría queer y marxismo en la intersección

Imagen: Pikara / Fragmento de la portada de 'La política de todes'

La política de todes. Feminismo, teoría queer y marxismo en la intersección.

«No hay relaciones productivas ‘independientes’ de las relaciones de género y de la producción de sexualidades, sino que el capitalismo necesita organizar los cuerpos para su supervivencia, y la resistencia a esta organización altera el capitalismo», dice el traductor al castellano del libro de Holly Lewis.
Javier Sáez | Pikara, 2020-12-09
https://www.pikaramagazine.com/2020/12/la-politica-de-todes-feminismo-teoria-queer-y-marxismo-en-la-interseccion/ 

Cuando Bellaterra me ofreció traducir 'La política de todes', de Holly Lewis, pensé que se trataba de un milagro. El subtítulo del libro no podía ser más interesante: “Feminismo, teoría ‘queer y marxismo en la intersección”. Como marxista, feminista y activista queer, era como un regalo a medida. ¡Y encima con un enfoque interseccional! Y en efecto, este libro es un milagro.

La autora se plantea un ambicioso proyecto: no solo poner en contacto y diálogo la tradición marxista, los diversos feminismos y la teoría ‘queer’, sino explicar que estos tres enfoques están interrelacionados de forma estructural. Como un nudo borromeo, parecen tres esferas diferentes, pero en realidad se constituyen mutuamente, y el nudo solo se sostiene por la articulación necesaria de esos tres enfoques. Por la misma razón, el libro muestra que cualquier política de cambio social radical o revolucionario pasa por entender que esas tres perspectivas son indisociables. Dicho en términos más concretos: el sistema de producción capitalista influye y determina la organización de sexos y géneros, y a su vez las políticas feministas ‘queer’ son productoras de cambios profundos y modifican las relaciones de producción. Es decir, no hay relaciones productivas “independientes” de las relaciones de género y de la producción de sexualidades, sino que el capitalismo necesita organizar los cuerpos para su supervivencia, y la resistencia a esta organización altera el capitalismo. Del mismo modo que el colonialismo fue clave en el origen del capitalismo, el sexismo y la opresión de las mujeres y las minorías sexuales es algo imprescindible para esa organización del trabajo que es el capitalismo. Fue el colonialismo el que generó el racismo moderno, y con ello el concepto de raza. El racismo no es un accidente, es algo necesario. La destrucción ecológica no es un accidente, es algo necesario. Del mismo modo, la regulación del cuerpo de las mujeres por el capital no fue un accidente, fue una necesidad (re)productiva. Como dice la feminista marxista Silvia Federici, también citada en el libro de Lewis, la primera máquina que creó el capitalismo fue el cuerpo de la mujer.

El libro rastrea con asombrosa claridad y rigor intelectual la preocupación de Marx y Engels por la relación entre el capitalismo y la posición de las mujeres en el siglo XIX (y el papel de la familia en este sistema), que continúa en el siglo XX con autoras clave como Aleksándra Kollontai y Rosa Luxemburg, hasta el feminismo marxista de los años 70 y 80, que a su vez inspiró en los 90 parte de los movimientos ‘queer’ y su interés por la lucha de clases y el racismo, en relación con la diversidad sexual y de género (Wittig, Butler, Spade, Halberstam, etc.). Este movimiento por supuesto no ha sido solo estadounidense; en España contamos desde los años 90 con una rica tradición de movimientos y activistas queer como Fefa Vila, Carmen Romero, Lucas Platero, Gracia Trujillo, Sejo Carrascosa, etc.

El libro es especialmente actual porque también recoge y analiza la polémica de los años 80 con las llamadas TERF contra los derechos de las mujeres trans (un debate que ha resurgido en España recientemente, con sospechosas similitudes con aquella polémica de los 80 en Estados Unidos), y los malentendidos sobre los movimientos ‘queer’, que a veces se critican como si fueran un mero juego liberal e individualista de elección de identidades, como el que elige un preciado bolso de Gucci cada mañana.

El libro también es actual por otro debate que lleva dando vueltas en los foros de la izquierda desde hace años, la polémica sobre la llamada “política de las identidades diversas” y sus peligros (o su valor) para las luchas políticas, un debate cuya obra más conocida es 'La trampa de la diversidad', de David Bernabé, quien entiende las identidades como algo “individual” que desactiva el conflicto capital-trabajo. El libro de Lewis presenta un enfoque mucho más profundo sobre esta cuestión, mostrando que esas identidades no son esencias inmutables ni posiciones individuales, sino producto de relaciones sociales complejas, relaciones de poder, algo que ha explicado brillantemente el feminismo, y especialmente una de sus corrientes actuales, la teoría ‘queer’.

Pero el libro de Lewis además es un libro incómodo. Es incómodo para ciertos marxistas tradicionales y para ciertos sectores del socialismo y del comunismo, que no han sabido ver el potencial transformador del feminismo, ni han querido reconocer la brutal homofobia de muchas de sus tradiciones como ya señalaban Paco Vidarte y Ricardo Llamas en los años 90, o que despreciaban las demandas de las minorías sexuales como algo “meramente cultural”, en oposición a lo verdaderamente importante, la lucha de clases (como si el feminismo no fuera precisamente eso, una forma de entender que el capitalismo genera subjetividades y “clases” de cuerpos). Es incómodo para cierto feminismo que ha sido indiferente a las opresiones de clase y racistas, y que sobrevivía en espacios de privilegio sin querer abordar las dificultades de las mujeres racializadas (gitanas, negras, latinas, indígenas), pobres, migrantes, obreras, o con diversidades funcionales, sexuales y de género (como el ejemplo citado de las TERF). Y es incómodo para ciertos aspectos de los movimientos LGTBI y de la propia teoría ‘queer’: desde el homonacionalismo que privilegia a las personas LGTBI occidentales y que sustenta el racismo y la xenofobia, hasta el exceso de ciertos enfoques ‘queer’ en lo discursivo y en una visión del poder demasiado abstracta y alejada de las condiciones materiales de la opresión (por ejemplo, las críticas de Lewis a Foucault y al post-estructuralismo, y a ciertos aspectos de la teoría decolonial son interesantes y complejas).

Pero además el libro no deja de recordarnos una y otra vez que son esas «relaciones materiales» las que generan tanto dolor, desigualdad y violencia. Es decir, que el trabajo productivo es el punto estratégico desde el cual se desmonta el capitalismo. Eso no deja de lado a las personas «no productivas», todo lo contrario, el libro explica que son todas esas personas subalternas, excluidas del mercado laboral y oprimidas las que son clave para acabar con ese sistema, ya que juegan un papel de alianzas con las clases trabajadoras, y son un producto de ese mismo sistema. Lo que ahora llamamos “personas vulnerables” no son esencias a priori vulnerables, son productos de un sistema que les hace vulnerables. De hecho muchas personas trabajadoras pueden pasar rápidamente a formar parte de ese lumpen-proletariado «no productivo» (como se ha visto en la crisis de la Covid-19), y pueden ser a la vez migrantes, y LGTB, y tener una discapacidad, y sin duda han experimentado el machismo y la violencia patriarcal si son mujeres.

Por todas estas razones, celebramos la aparición de este libro, una herramienta política de transformación social, que nos recuerda que el machismo, el racismo, la homofobia y la explotación laboral no son fenómenos separados, sino manifestaciones de un mismo sistema, encarnado en cada cuerpo, cuerpos que no son individuales, sino colectivos. La revolución por tanto no pasa por la idea de la liberación “individual”, sino por la de cambiar esa forma de «relación material». Aquí tenemos las pistas para hacerlo.

sábado, 23 de mayo de 2020

#hemeroteca #lgtbi #queer | La realidad del colectivo LGBTI palestino frente al 'apartheid' israelí

Imagen: Público / Acción LGTBI en Haifa, 2019
La realidad del colectivo LGBTI palestino frente al 'apartheid' israelí.
Tras más de medio siglo, la ocupación israelí en Palestina ha supuesto la opresión de millones de palestinos y la violación de sus derechos. Tras este drama se esconde otro: la estigmatización e invisibilización del colectivo LGBTI palestino.
Juan Ramón Q. Sánchez | Público, 2020-05-23
https://www.publico.es/internacional/palestina-lgbti-realidad-colectivo-lgbti-palestino-frente-apartheid-israeli.html

La situación de Palestina, o lo que entendemos actualmente como Cisjordania y la Franja de Gaza, tras más de medio siglo, sigue sin encontrar esperanza ni resolución de su tierra ocupada.

Los desafíos constantes a los que se tiene que enfrentar la ciudadanía palestina son el resultado de un territorio ocupado que, a día de hoy, sigue sufriendo la colonización de Occidente encarnada por Israel, el bloqueo y la ocupación militar que supone a diario una violación continuada de los derechos humanos de millones de palestinos.

Según datos ofrecidos por la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados Palestinos (UNRWA), "desde 1948 hasta la actualidad, existen más de cinco millones de palestinos refugiados... Aproximadamente una cuarta parte de la población refugiada del mundo es de Palestina y llevan más de 70 años siendo refugiados. Son la población más antigua del mundo".

Esto lo confirma también Habbab, exrefugiado palestino en Jalazone, uno de los mayores campamentos de refugiados y refugiadas palestinos ubicado cerca de la ciudad de Ramallah. "La ocupación ha creado muerte y destrucción en Palestina. Estas tierras son peligrosas desde hace años. Las familias palestinas tienen miedo, sobre todo por sus hijos".

La invisibilización de un colectivo
No obstante, detrás de toda esa opresión y criminalización, se esconde otra realidad que pasa totalmente desapercibida e invisibilizada: la estigmatización y el desamparo de los derechos del colectivo LGBTI en la tierra ocupada de Palestina.

Aunque resulte paradójico el hecho de que Israel siga siendo considerada como "el paraíso de Oriente Medio" en cuestiones de "igualdad, democracia y tolerancia", a día de hoy, sigue perpetuando también de forma sistemática la persecución del colectivo LGBTI palestino.

Esto es lo que conocemos como Pinkwashing o lavado de imagen que, bajo falsas ilusiones ‘gayfriendly’ en tierras israelíes como el Orgullo celebrado en Tel Aviv o los espacios públicos de ambiente, intentan encubrir sus actos criminales y opresores contra la sociedad palestina.

Muchas son las críticas por parte de diferentes organizaciones y asociaciones, tanto nacionales como internacionales, e incluso LGBTI como COGAM, FELGTB o Berlin Against Pinkwashing, que critican y denuncian la estrategia política y comercial de Israel a costa del colectivo.

La teórica queer y profesora del Dpto. de mujeres y estudios de género en la Universidad Rutgers (Nueva Jersey, EEUU), Jasbir K. Puar, acuñó este fenómeno en 2007 como Homonacionalismo en su obra titulada ‘Ensamblajes terroristas: el homonacionalismo en tiempos queer’.

Este concepto lo define como "una maniobra para presentar a Estados Unidos (y Occidente) como el garante supremo de los derechos de mujeres, gais y lesbianas; una excepcionalidad que invisibiliza la violencia que Estados Unidos produce en nombre del patriotismo".

La autora denuncia también la posición de los gais, lesbianas y feministas occidentales conservadores que, bajo su perspectiva privilegiada, atenta contra las minorías étnicas bajo argumentos belicistas y supremacistas, sobre todo mediante políticas de inmigración agresivas.

Colectivos LGTBIQ+ en Palestina
En Jerusalén Este, se encuentra Al Qaws (arcoíris en árabe), la primera organización reconocida abiertamente LGBTI en Palestina. Activa desde el 2001, intenta dar visibilidad, apoyo y reconocimiento a la diversidad sexual y de género en la sociedad palestina. Por ello, de manera periódica y clandestina, organizan diferentes jornadas de asesoramiento, talleres y encuentros LGBTI para visibilizar y concienciar a la sociedad palestina sobre dichas cuestiones.

Una organización que, no solamente lucha por la identidad y liberación del Estado de Palestina frente a la ocupación, sino también a promover nuevas ideas sobre el papel de género y la diversidad sexual en el activismo político e institucional dentro de la sociedad civil, medios de comunicación y en la vida cotidiana palestina.

El pasado agosto del 2019, en la ciudad de Haifa, diferentes organizaciones LGBTI árabes-israelíes se manifestaron por primera vez para reivindicar su identidad y orientación sexual y denunciar el asesinato de un miembro del colectivo por un familiar. Este encuentro reunió a más de 300 personas.

Sin embargo, este tipo de reuniones han sido históricamente reducidas e incluso ilegalizadas por parte de la Policía de la Autoridad Nacional Palestina, junto con el apoyo indirecto de Israel, por "infringir los principios y valores de la sociedad" y "de perpetuar la sodomía".

"Hay un mensaje muy político que unifica nuestra lucha social, nuestra lucha política y nuestra lucha como queers. Cuando unimos "feminismo" y "queerismo" contra todo tipo de opresión, nuestra lucha será más fuerte y más eficiente", afirmó Gadir Shafi, directora de Aswat, un centro feminista lésbico palestino que lucha desde Haifa por las libertades sexuales y de género en este territorio.

Este centro, desde su fundación en 2003, se encarga de convocar encuentros y debates para dar asesoramiento, asilo y apoyo a estas mujeres frente a la opresión machista, sionista y homófoba que sufren a diario desde su condición como mujeres palestinas lesbianas y bisexuales.

No obstante, desde hace unos años, esta problemática se llegó a agravar más tras la aprobación de nuevos controles de fronteras y medidas restrictivas de Israel que impiden a estas mujeres palestinas sin ciudadanía israelí a la libre circulación por tierras ocupadas.

El reconocimiento de la libertad sexual en Palestina ocupada

La diversidad sexual y de género en Palestina, al igual que en el resto de sociedades, sigue conformando uno de los mayores tabúes en la actualidad. En el caso de la homosexualidad, en la Franja de Gaza, sigue siendo ilegal como herencia al Código Penal aprobado por el Mandato Británico de Palestina en 1936, cuyo artículo 152 castigaba la sodomía llegando a alcanzar una pena de 10 años.

Sin embargo, aunque en Cisjordania la homosexualidad aunque no es penalizada, la Autoridad Nacional Palestina, sigue sin pronunciarse para proteger y velar los derechos de esta comunidad. Unas cuestiones que siguen siendo imposible de tratar debido a la ocupación territorial y de identidad histórica en este territorio.

Este colectivo, formado por millones de lesbianas, gais, personas trans, bisexuales e intersexuales, se tienen que enfrentar a diario a varias discriminaciones, las cuales interfieren de forma transversal: sea por su etnia, su orientación sexual o por su identidad de género cuyos gérmenes se reducen en la represión sionista de Israel y el sistema patriarcal.

Las oportunidades de este colectivo palestino son reducidas: quedarse bajo la ocupación y el bloqueo internacional o huir a Israel, siendo consciente de su ilegalidad y de su posible encarcelamiento tras jugarse la vida ante innumerables ‘checkpoints’ y soldados armados. Y es que Israel esconde bajo su sistema otra realidad oculta que, desde su cuestionada "libertad sexual y de género", sigue perpetuando políticas claramente xenófobas concretamente contra la población árabe y palestina.

Muchas de estas personas ilegalizadas se tienen que enfrentar a arrestos domiciliarios o continuas deportaciones por las autoridades israelíes tras la inaplicación de alguna ley de asilo o nacionalidad que proteja a estos sujetos.

Este el caso de la mayoría de los hombres gais y bisexuales que huyen a Israel con la esperanza de mejorar sus vidas. Sin embargo, la cruda realidad es diferente ya que, por cuestiones de nacionalidad, estas personas suelen acabar ejerciendo la prostitución clandestina en ciudades como Tel Aviv.

Sin apenas recursos básicos como la higiene, protección sexual o legal, muchos de ellos llegan a trabajar bajo condiciones precarias y sumisas para satisfacer los fetiches y vejaciones sexuales con perspectiva colonial y de poder por parte de su clientela sionista.

Por otro lado, también son frecuentes los chantajes y extorsiones por parte de las autoridades israelíes que obligan y condicionan a estas personas palestinas a convertirse en divulgadores públicos de Israel a cambio de no revelar su identidad sexual y de género a sus familiares y círculos más cercanos. En caso contrario, se tendrían que enfrentar a duras penalizaciones o a la expulsión de Israel.

Según el periódico israelí Haaretz, dos gais palestinos fueron detenidos y juzgados en Israel el 6 de marzo de 2003 por considerarlos "ilegales" en tierra israelí. Sucedió lo mismo con otro hombre gay que, el 16 de marzo de 2003, fue juzgado ante los tribunales israelíes por el mismo motivo que, tras acabar con su condena, será expulsado a la Franja de Gaza.

Ante esta situación, diferentes organizaciones internacionales de derechos humanos llegaron a solicitar ante el Ministro del Interior israelí, Avraham Pozar, promover alguna ley para impedir este tipo de expulsiones y ofrecer visados de residencia temporal a estas personas con alta vulnerabilidad. Finalmente Pozar mantuvo su negativa al respecto.

En otro escenario similar se presenta la realidad de las mujeres lesbianas y bisexuales palestinas. Estas, no solamente se tienen que enfrentar a la represión por cuestiones étnicas sino que también asumen la opresión del heteropatriarcado que incide directamente en su condición como mujer.

Lora Abuaita, miembro de Alkarama (Movimiento de mujeres palestinas), afirma que "la mujer palestina sufre una superposición de discriminación contra ella, tanto como mujer y como palestina. La ocupación crea las condiciones que impiden el desarrollo del pueblo palestino incluso las condiciones necesarias para el desarrollo de la mujer palestina, su igualdad y su libertad dentro de su sociedad".

"En la guerra de las ideas entre el Apartheid israelí y el pueblo palestino, es muy importante feminizar el lado palestino contra la máquina de guerra israelí. No hay nada que desnude lo que llaman la "única democracia en Oriente Medio" como la participación política de la mujer palestina en los actos de resistencia" recalca Lora.

La educación sexual en Palestina

El desconocimiento y la falta de recursos y apoyo sanitario e institucional en cuestiones de educación sexual en territorio ocupado, conforma otro de los problemas que se tiene que enfrentar a diario el colectivo LGBTI. Estos temas refuerzan los tabúes sociales, incluso entre los heterosexuales, en Palestina.

Tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza resulta casi imposible encontrar instituciones educativas que realmente proporcionen esa concienciación y sensibilización social. Esto hace que la mayoría de las personas descubren por sí mismas las ETS y la salud sexual.

En 1998, el Ministerio de Salud palestino aprobó un revolucionario programa nacional sobre el SIDA y el VIH. No obstante, según otros informes del mismo ministerio confirman la estigmatización y la escasez de medicamentos que presentan las personas infectadas.

Mohammed Hasbún, activista homosexual palestino, afirma que "Israel controla absolutamente todo, incluso los recursos sanitarios. Hace unos meses, un compañero palestino gay dio positivo en VIH. Poco tiempo después acabó falleciendo por las complicaciones provocadas por el SIDA. Esta noticia hizo saltar las alarmas dentro de Cisjordania y desde esta tierra, nos es imposible salir de nuestras fronteras".

"Israel nos impide salir incluso para hacernos pruebas médicas. La educación sexual en Palestina es casi nula y esto supone un problema muy grave para todo la comunidad LGBTI palestina" recalca Hasbún.

Identidad y expresión de género en Palestina: transexualidad, travestismo y no binarismo
Desde una perspectiva de género y legal, la situación de las personas trans, travestis (y drag queens/kings) y personas no binarias (las cuales no quieren identificarse bajo el binarismo de hombre-mujer) presentan paralelismos con el resto de sociedades: existe una notable invisibilidad, clandestinidad y un sinfín de prejuicios sociales y culturales que les impide llevar a cabo con libertad sus respectivas vidas.

Sin apenas presentar apoyo psicológico, clínico y jurídico, las personas trans se tienen que enfrentar constantemente a un claro desamparo por parte de las instituciones, tanto palestinas como israelíes en las zonas ocupadas, en relación con su identidad. Muchas de estas personas, acaban ejerciendo la prostitución o simplemente deciden tomar la vía de encubrir su identidad de género con resentimiento bajo los patrones establecidos. Además, la tasa de desempleo, suicidios y transfeminicidios en Palestina son notablemente altos y preocupantes desde la óptica de los colectivos queers.

El activista y abogado palestino en defensa de los derechos LGBTI en Oriente Medio, Nalla, afirma que "la comunidad trans es aún más difícil, ya que las personas transexuales generalmente pasan por cambios físicos para vivir sus vidas como lo desean. O bien cambian sus apariencias, su identidad, sus nombres, etc. Por lo tanto, esto no es aceptable en la comunidad".

En su obra titulada 'Faces' habla, de manera autobiográfica, sobre los innumerables desafíos y riesgos sociales y culturales a los que se tienen que enfrentar a diario una persona queer en Oriente Medio.

Como drag queen, Nalla también reconoce que "he llevado a cabo este arte pero fuera de Palestina. La realidad es que en mi país, la mayoría de las drag queens temen por sus vidas y, por lo tanto, no realizan drag en el territorio palestino a menos que sea un evento muy cerrado donde se seleccionan invitados y se puede confiar en ellos. La consecuencia de tal arte podría ser mortal y causar daño a los artistas". Esto último sucede lo mismo con las personas que cuestionan el binarismo de género y su identidad.

Esto demuestra la realidad de un colectivo que, sufriendo la colonización de Occidente, demuestra un claro ejemplo de resistencia decolonial, interseccional y transversal contra el sionismo y el 'apartheid' israelí.