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domingo, 10 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | El Orgullo de Madrid se consolida tras la pandemia como la fiesta más multitudinaria de Europa

Twitter / Ramón Martínez al frente de la LACAH //

El Orgullo de Madrid se consolida tras la pandemia como la fiesta más multitudinaria de Europa.

Cientos de miles de personas han abarrotado el centro de la capital este sábado en un ambiente muy festivo tras dos años de parón por la pandemia.
Jaime Susanna | El Español, 2022-07-10
https://www.elespanol.com/reportajes/20220710/orgullo-madrid-consolida-pandemia-fiesta-multitudinaria-europa/686431499_0.html

Si usted busca la expresión coloquial 'hasta la bandera' en Wikipedia, le debería aparecer una fotografía del Orgullo LGTBIQ+ en Madrid el 9 de julio de 2022. Hasta la bandera arcoíris, concretamente. Cientos de miles de personas han abarrotado el centro de la capital este sábado en un ambiente tremendamente festivo tras dos años de parón por la pandemia de Covid-19.

La fiesta de la diversidad sexual ha juntado a animales de todo pelaje. Desde una asociación de gays cristianos, hasta al ministro del Interior. Quien ha brillado, lo ha hecho más por su ausencia. No estaba el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Ni que decir tiene que tampoco había comitiva de Vox, ni se la esperaba. La derecha y el movimiento LGTBI todavía tienen muchos asuntos que resolver.

Hacia las 18 horas el Paseo del Prado estaba a reventar pese a que el sol se alzaba alto y abrasador sobre el cielo de Madrid. La sombra era un bien cotizado y hasta había quien se daba un chapuzón en las fuentes públicas. A lo largo de la noche, el centro de Madrid se ha convertido en un extenso botellódromo. La organización habla de entre 600.000 y 700.000 asistentes.

“¡¡Carla, Carla!!”

La cabecera de la manifestación era un popurrí de personalidades y asociaciones. Estaban Toni Poveda, director de la Coordinadora Estatal de VIH y SIDA y vicepresidente de la Fundación Pedro Zerolo; Carla Antonelli, reconocida activista transexual y exdiputada del PSOE en la asamblea de Madrid; José María Núñez, presidente de la Fundación Triángulo; el activista Jordi Petit, la presidenta de COGAM y la maltesa Helena Dalli, comisaria de diversidad de la Unión Europea.

Justo detrás, un grupo de bailarinas se movían al ritmo de la samba tocada por una batucada y ataviadas como musas del carnaval de Río. Por un momento, en la cabecera también han estado los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, pero rápidamente han desaparecido.

De todos los personajes nombrados, solo uno se ha ganado una ovación popular. “¡¡Carla, Carla!!”, han coreado varios manifestantes al paso de la cabecera por el Paseo del Prado. La marcha ha sido lenta, y para ver a más políticos había que avanzar en sentido contrario a la misma.

Policías y gestación subrogada

Si decimos que no hay fiesta más plural que el Orgullo, no nos equivocamos por mucho. Esta marcha, tan fiestera como reivindicativa, junta a innumerables sectores de la sociedad. Los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado están representados por el colectivo LGTBIPol, Agentes de la Autoridad por la Diversidad. “¡¡La policía también está orgullosa!!”, grita un hombre con un megáfono.

Las personas creyentes también tienen su espacio en la manifestación sin que nadie les increpe. Estaría bien saber la opinión de la Conferencia Episcopal al respecto. “Dios nos hizo de todos los colores”, reza una de las pancartas de la asociación Crismhom. “Ames a quien ames, Dios te ama”.

La Liga Artístico-Cultural Anti-Homofobia (LACAH) lleva en sus filas a Mili Hernández, dueña de la librería Berkana de Chueca. “Ante la duda lee a Cernuda”, clama una de sus pancartas, en referencia al poeta de la generación del 27 Luis Cernuda, declarado homosexual como lo fue Lorca. Si uno se pone a pensar en la cantidad de personas del colectivo LGTBIQ+ que conformaron y conforman la cultura española, no acaba nunca.

Una sección de la manifestación que llama especialmente la atención es la de Familias por la Gestación Subrogada. Esto sí que merece meterse en un jardín. “Yo soy padre por gestación subrogada y ahí está mi marido con mi hijo”, explica Eduardo Chaperón, presidente de la asociación. “Nosotros lo hicimos en California. Está regulado, es garantista y protege los derechos de las mujeres y del menor. Es el camino que hay que seguir”.

—¿Por qué no adoptasteis?
—A ver… ¿Esa pregunta se la haces a las familias heterosexuales?
—Sí.
—¿Sí?
—Yo se lo dije a mis propias hermanas. Te lo juro.
—Pues estoy convencido de que eres una absoluta excepción.
—Pues es muy sencillo. ¿Qué necesidad hay de seguir trayendo gente a este mundo?
—Eso ya es un debate totalmente ajeno a la gestación subrogada. La adopción es un método de protección del menor, no es una técnica de reproducción humana. No es una forma de crear una familia donde se proteja a los padres. Nosotros, en cualquier caso, estamos en las listas de la Comunidad de Madrid para adoptar. Pero, para que te hagas una idea, el año pasado hubo 48 adopciones y es el año que más ha habido. La lista de espera es de más de 1.500 personas.
—¡Madre mía!
—Luego está la adopción internacional. Para parejas homosexuales en Madrid, ha habido éxito en tres casos. Hay convenio con tres países: Colombia, México y Brasil. los únicos tres casos de éxito han sido con Brasil y ya ha dicho [el presidente ultraderechista Jair] Bolsonaro que se acabó lo de dar niños en adopción para maricones. ¡Ojalá hubiera podido adoptar! Yo no tengo ninguna necesidad de que mi hijo tenga carga genética mía. Ahora si no puedo adoptar, tengo que tener derecho a formar una familia.

Este debate se podría alargar ‘ad infinitum’ sin que ninguno de los contertulios diera su brazo a torcer. Hay que avanzar. En ese avance aparecen los lateros un elemento de la juerga madrileña que se ve poco desde la pandemia y que se ha subido a la parra con los precios. ¡Dos euros por una lata de cerveza! Hay que fastidiarse con la inflación.

Villacís fuma, Marlaska se pica

—Edmundo, ¿ha habido algún problema?
—Ninguno, todo bien. Como debe ser.

El diputado de Ciudadanos Edmundo Bal va ataviado con una camiseta de Harley Davidson. Rockero, como es él. A diferencia del año 2019, es decir, de la edición anterior, el partido naranja no ha recibido abucheos, ni agresiones de ningún tipo. La vicealcaldesa de Madrid se ha mantenido en un segundo plano mientras se encendía un cigarrillo. Pero, ¿Begoña Villacís fuma? Se ve que sí.

La pancarta del PSOE va sujeta por el mismísimo ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, la primera persona abiertamente homosexual en ocupar una cartera ministerial en España. Marlaska está envuelto en un sinfín de polémicas. Las más recientes son la expulsión del activista Mohamed Benhalima, entregado a Argelia y condenado a muerte tras el acercamiento de España a Marruecos, y la muerte de más de 23 personas en la valla de Melilla en un acto que el Gobierno calificó de “bien resuelto”. “Marruecos está realizando un trabajo de contención importante hacia la emigración irregular, que debe ser reconocido”, declaró esta misma semana Marlaska antes de participar en el Orgullo. 

lunes, 11 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #literatura | ¿Podemos hablar de una literatura específicamente LGTB+?

Imagen: Qué Leer / Gema Nieto
¿Podemos hablar de una literatura específicamente LGTB+?
Carlos Asensio | El Asombrario, 2019-11-11
https://elasombrario.com/podemos-hablar-de-una-literatura-especificamente-lgtb/

Dentro del movimiento LGTB+, y sobre todo dentro del canon literario más clásico, sigue existiendo desacuerdo a la hora de definir qué es la literatura LGTB+. ¿Existe un género como tal en la historia de la literatura? ¿La literatura LGTB+ solo es aquella que está escrita por personas que se reconocen como gais, lesbianas, transexuales o bisexuales? ¿O también debería incluir aquellos libros que tratan temas relacionados con el mundo LGTB+, indistintamente de quien lo haya escrito? ¿Es beneficioso para el colectivo seguir utilizando etiquetas para categorizar su producción artística y cultural? Iniciamos en ‘El Asombrario’ una serie de artículos sobre estas cuestiones junto a varios autores y editores LGTB+, como Guillem Clua, Pilar Bellver y Dos Bigotes.

En su monumental obra ‘Historia de la Literatura Gay’ (Akal, 2001), Gregory Woods definió la literatura homosexual de la siguiente forma: “Resulta fácil decidir dónde comienza la literatura gay: con los autores abiertamente homosexuales que escriben de modo explícito sobre la experiencia de serlo. Pero ¿dónde termina? (...) La literatura gay no puede ser, en última instancia, acotada. Ha de comprender todo material literario que tenga algo que decir acerca de temas que hoy creemos que pertenecen a la cuestión de los géneros y al amplio espectro de la experiencia sexual”.

Aunque en su libro solo hace referencia a la homosexualidad –centrándose especialmente en la masculina– esta definición es muy útil y pertinente como punto de partida, ya que nos propone dos condiciones complementarias para poder considerar una obra literaria ‘gay’: Que la obra haya sido escrita por una persona homosexual y en ella se hable, de alguna forma, de lo que supone vivir con esta orientación sexual, o que la obra esté relacionada con algún tema que tenga impacto sobre la realidad homosexual.

Extrapolando esta conceptualización a los tiempos actuales, y ampliándola a todo el colectivo LGTB+, el debate está servido: ¿Podemos considerar LGTB+ una obra literaria solo porque su autor o autora se reconozca como tal, aunque la obra no retrate de ninguna forma esta realidad? O, por el contrario, ¿debemos considerar válida una obra de temática explícitamente LGTB+ cuyo creador no lo sea? Para intentar aportar un poco de luz a la cuestión, y así actualizar la definición canónica de Gregory Woods, hemos preguntado sobre el tema a una serie de personas ligadas al mundo de la literatura LGTB+ en España.

Gema Nieto
Gema es filóloga, editora y escritora, y ha publicado dos novelas, ‘La pertenencia’ (Caballo de Troya, 2016) y ‘Haz memoria’ (Dos Bigotes, 2018), ambos libros muy celebrados por la crítica. Firme defensora de los derechos del colectivo, ella define la literatura LGTB+ como “aquella cuyas tramas principales se nutren del descubrimiento de la homosexualidad (o de la transexualidad), así como del conflicto, dolor y dificultades que este descubrimiento produce en el protagonista al reconocerse como persona enamorada de otra persona del mismo ‘sexo’ (‘o que se identifica con el sexo contrario al que le ha sido asignado biológicamente’)”. Esta explicación que aporta Gema sustenta, en parte, la primera parte de la definición de Woods, pero ella la matiza: “Creo que para hablar de literatura LGTB no es tan necesario que el autor pertenezca a este colectivo como que sus textos tengan una temática relacionada con él o demuestren cierto nivel de compromiso (…) Solo la orientación no basta”.

Para terminar, Gema añade una reflexión muy interesante sobre los autores LGTB+: “Cuando existe dicha orientación, es difícil (si no imposible) que no se manifieste de alguna manera en los escritos. El ser humano se ha expresado artísticamente sobre el amor, la identidad, los afectos y las relaciones sexuales desde sus mismos orígenes; éstos son temas tan profundos y arraigados a la propia naturaleza humana que resultan imposibles de obviar, seas un escritor gay o heterosexual”.

Ramón Martínez

Ramón es escritor, historiador de la literatura, activista LGTB+ y uno de los fundadores de la Liga Artístico-Cultural Anti-Homofobia (la LACAH), colectivo que reivindica la cultura dentro del movimiento LGTB+. Ha escrito dos de los ensayos más interesantes sobre cultura y activismo LGTB+ en España de las últimas décadas: ‘La cultura de la homofobia’ (Egales, 2016) y ‘Lo nuestro sí que es mundial’ (Egales, 2017). Preguntado por la existencia o no de una literatura específicamente LGTB+, comenta: “Sí, existe una literatura LGTB+, pero es complicado precisar sus límites conceptuales. Puede considerarse como tal, en sentido amplio, toda la literatura que aborde la cuestión LGTB+, aunque quizá, en sentido estricto, sea mejor comprenderla como aquellas manifestaciones literarias creadas por una autoría LGTB+ que tienen un destinatario también LGTB+, que versan sobre la cuestión específica y suelen desarrollarse en un contexto LGTB+”.

Dos Bigotes
Dos Bigotes es una joven editorial fundada en 2014 por los periodistas Gonzalo Izquierdo y Alberto Rodríguez, especializada en feminismo, cuestiones LGTB+ y temas relacionados con el género. En sus cinco años de vida, han publicado a autores clásicos tan interesantes como Sarah Orne Jewett, o contemporáneos como Nando López, Joanna Russ o Alberto Conejero. Para estos editores, la literatura LGBT+ sería aquella “que visibiliza a personajes o historias del colectivo LGTB+”. “Y es tan diversa y compleja como lo es el propio colectivo. Aquí entrarían muchísimas obras: desde un ensayo que aborda la evolución de la identidad de género hasta una comedia romántica juvenil, por ejemplo. La clave es visibilizar al colectivo LGTB+ en su totalidad, teniendo en cuenta que está en constante evolución”.

Guillem Clua
Guillem es periodista, guionista y dramaturgo. Considerado una de las voces más innovadoras del teatro nacional actual, es autor de interesantes obras como ‘La piel en llamas’, ‘La golondrina’, ‘El sabor de las cenizas’ o una adaptación de la ‘Ilíada’ para La Joven Compañía. Guillem piensa que, sin duda, existe “una literatura protagonizada por personajes LGTB+ que, por consiguiente, suele interesar más a lectores LGTB+, cosa que facilita su clasificación en una determinada etiqueta, pero en mi opinión esa característica común que tienen las obras que incluye ese paraguas no constituye un género específico o un tipo de literatura diferenciada del resto”.

Con mucho acierto, Guillem señala que es complicado hablar de ‘literatura LGTB+’ “como un término que en sí mismo defina rasgos comunes estilísticos, formales, narrativos, éticos o de cualquier otra índole que vayan más allá del mero hecho que tratan realidades LGTB+”, aunque matiza: “Sí entiendo que esas obras ayudan a explicar la cultura LGTB+ en su conjunto, como altavoces o espejos de nuestras realidades que, a menudo, no encuentran lugar en obras heterocentristas”.

Pilar Bellver
Pilar es una comprometida escritora de larga trayectoria cuya obra literaria, en sus propias palabras, tiene un claro componente de denuncia del “sistema capitalista, patriarcal, impositivamente heterosexual y judeocristiano”. Ha publicado varias novelas, entre las que se encuentran ‘Veinticuatro veces’ (Lumen, 2000), ‘A Virginia le gustaba Vita’ (Dos Bigotes, 2016) o ‘V y V. Violación y Venganza’ (Dos Bigotes (2017). Para Pilar, la literatura LGTB+ es toda aquella “que no tiene como objeto fundamental el desarrollo de personajes heterosexuales, la que muestra personajes de las otras sexualidades, ya lo haga en un contexto de conflictividad identitaria o con toda naturalidad”. A continuación, hace una reflexión muy lúcida sobre esta recurrente tendencia a categorizar y describir la literatura LGTB+: “Tu pregunta se nos hace continuamente, y reconozco que tiene sentido porque salirse del canon dominante obliga a quienes lo hacen a tener que definirse (...) No deberíamos aceptar tan a la ligera esta obligación de autodefinición. Porque no deja de ser absurdo que se nos pida una definición que no tiene contraparte dialéctica. O dicho más llanamente, podría negarme a definir en qué consiste la literatura LGTB+, si antes no se me explica en qué consiste la otra”.

Amor de Madre
Amor de Madre es una editorial española, formada por Inmaculada Puche y Victoria Borrás –madre e hija–, que publica libros con el fin de visibilizar la realidad del colectivo LGTB+ y de las mujeres, con un claro enfoque feminista. Entre sus publicaciones más recientes se encuentra ‘Cuadernos de Medusa’ (vol. I y vol. II), dos antologías de relatos con autoras como Luna Miguel, Cassandra Vera, Haizea M. Zubieta o Elizabeth Duval. Para esta editorial, el término ‘literatura LGTB+’ haría referencia a “aquellos títulos que cuentan con una importante representación LGBT+ a través de sus personajes. Estos títulos no necesariamente tienen que tratar sobre temas relacionados con ser LGBT+ ‘per se’, sino que su riqueza reside precisamente en que huyen de ese estándar de nuestra cultura que establece a las personas cishetero como la norma, como el centro de nuestras historias”.

En línea, de nuevo, con la definición de Woods, esta editorial añade: “Para nosotras es importante que esta literatura LGBT+ no solo aparezca como aquella que está protagonizada por personajes LGBT+, sino también aquella escrita por personas LGBT+, escrita desde dentro, de personas que construyen su propio discurso”.