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martes, 12 de enero de 2021

#books #memory | Divine intervention : a memoir

Divine intervention : a memoir / Janet Freedman.

[S.l.] : Independently, 2021 [01-12].
195 p.

/ EN / Libros / Baltimore / Divine / Drags / Estados Unidos / Testimonios
📘 Ed. impresa: ISBN 9798592818783

[.en] Growing up in blue collar Baltimore in the socially rigid 1950’s groomed me for a life I did not want. My parents, conservative and religious, saw no academic future for me but felt that secretarial work, marriage and children were proper goals for a decently raised young woman. I longed to escape the impending doom of an office job where I would struggle with shorthand and my dress size for the rest of my life. A one-year scholarship to art school opened the door to new possibilities, and though timid and insecure, I left my parent’s home, moving to a shabby downtown apartment building where I met a group of eccentric new friends - including not-yet-famous drag queen Divine –who helped me move past my fears and insecurities, ditch my plain-Jane looks, and create a new future.

This memoir occurs against the backdrop of funky pre-revival Baltimore and the social upheaval of 1960’s America and includes some interesting Baltimore history. An example: our Marlborough apartments were on the same floor as the old Cone sister’s apartments, once home to the massive art collection now in the Baltimore Museum of Art and where Etta Cone was visited by Henri Matisse in 1930. I've also included photos and memorabilia from that time.

lunes, 30 de noviembre de 2020

#hemeroteca #gais #testimonios | Cuatro cosas que podemos aprender de Divine


Cuatro cosas que podemos aprender de Divine.

Una nueva biografía presenta las peripecias de la diva 'trash' como una historia «de esperanza», sobre cómo un adolescente gay supo crearse un mundo a medida y «reír el último».
Carlos Benito | Leonoticias, 2020-11-30
https://www.leonoticias.com/vivir/artes/cuatro-podemos-aprender-20201201100357-ntrc.html 

Proponer a Divine como ejemplo casi puede parecer un disparate. La impactante diva 'trash' de vestidos ceñidísimos, álter ego del actor Harris Glenn Milstead, fue algo así como la pesadilla de los biempensantes, una criatura excesiva y transgresora que encarnaba la inmundicia y el escándalo: hablamos, en fin, del personaje que mordía un corazón de vaca crudo o se metía en la boca una caca de perro en las películas de su cómplice John Waters, el director de cine que la bautizó como Divine y la describió como «la mujer más hermosa del mundo, casi». Ahora, el periodista almeriense Álex Ander ha tomado prestada aquella frase para titular 'Divine: la historia de la mujer más hermosa del mundo (casi)', una biografía publicada por la editorial Egales que se basa en entrevistas exclusivas y va ilustrada con fotos a color. Y que, según apunta el autor, presenta un relato «de esperanza», el de cómo un adolescente gay de Baltimore acosado en el instituto (hasta el punto de que tuviese que escoltarlo la Policía) supo crearse un mundo a medida y «reír el último».

Porque claro que Glenn o Divine, Divine o Glenn, sirven como modelo de muchas cosas, y más en este mundo cada vez más cuadriculado y censor. Lo resume certeramente Valeria Vegas en el prólogo del libro: «Su figura sigue siendo hoy un revulsivo, más aún si tenemos en cuenta que una parte del colectivo LGTBQ camina hacia lo puramente normativo. Su imagen, con la lengua fuera o guiñando un ojo, nos sigue diciendo que se puede ser bella con más de cien kilos. Que el exceso de maquillaje nunca es exceso y que la libertad no debería tener límites». He aquí un breve compendio de lo que podemos aprender de Divine, a cargo del propio Álex Ander.

No tengas miedo a ser diferente
«Divine enseñó a muchos artistas y no artistas del planeta a abrazar las diferencias. Cuando empezó en el mundo del 'drag', las 'drag queens' eran bastante cuadriculadas y el sentido del humor no tenía demasiada cabida en sus presentaciones. Todas aspiraban a ser como sus madres y a lucir lo más femeninas posible. Divine empezó maquillándose y vistiéndose de forma elegante, pero vio que su sobrepeso y su sentido del espectáculo no encajaban en ese molde. Por eso, empezó a vestir ropa atrevida y ceñida que, probablemente, ninguna persona con sobrepeso se habría puesto entonces. Consiguió que el 'drag' comenzase a evolucionar, combatió el canon de belleza normativa y, de paso, logró insuflar confianza a aquellos jóvenes que, por un motivo u otro, sentían que no encajaban en la sociedad. Yo estoy convencido de que, sin Divine, hoy no existirían ni Lady Gaga ni 'RuPaul's Drag Race'».

Ante todo, sentido del humor
«Divine era un artista animador. Pocas cosas le producían tanta satisfacción como hacer reír a los demás. Toparse con John Waters le permitió empezar a hacer comedias paródicas y dar rienda suelta a su imaginación y creatividad. De hecho, el cineasta escribió específicamente para él personajes estrambóticos, transgresores y políticamente incorrectos que permitieron a Divine sacar toda esa ira contenida de sus traumas de instituto. Ese sentido del humor, unido a su soez verborrea, le permitió ganarse la vida haciendo bolos por el mundo y vivir como siempre había querido: como una auténtica estrella, con independencia del dinero que tuviese en la cuenta bancaria en cada ocasión».

La perseverancia es el camino
«Divine se tomó siempre bastante en serio su carrera. Tenía claro que no había nacido para tener un trabajo convencional y convertirse en el típico padre de familia amargado que abundaba entonces en su barrio de los suburbios. No tuvo miedo a esperar. Pasó varios años trabajando como peluquero y haciendo pelis de bajo presupuesto por puro amor al arte, con la esperanza de triunfar algún día en el mundo del cine. Aprovechó todas las oportunidades que se le presentaron y fue siempre tremendamente perseverante. Mucha gente de su entorno le decía que no sabía cantar y que no podría hacerlo, pero él les demostró que para cantar no era necesario tener una gran voz. Por su parte, la mayoría de los productores hollywoodienses de la época eran bastante prejuiciosos y temían contratar para sus películas a un tipo que se ganaba la vida actuando en discotecas travestido. Pero Divine no dejó nunca de dar lo mejor de sí y demostrarles a todos ellos que, dijeran lo que dijesen, era un buen actor de reparto. Lo triste de su historia es que el reconocimiento le llegó con el estreno de 'Hairspray', pocas semanas antes de su repentina muerte en 1988, a los 42 años».

Haz política con tu vida
«A Divine nunca le interesó demasiado la política. La mayoría de los 'dreamlanders', la troupe cinematográfica de John Waters, sí tenían esa inquietud, pero a Divine solo le interesaba preparar cenas para los amigos y decorar la casa con flores que habitualmente robaba del cementerio donde, paradójicamente, hoy está enterrado. No tenía problema en hablar públicamente de los derechos de los gais, pero su discurso no era nada político. De hecho, una vez confesó que nunca iba a votar cuando había elecciones... Pero le bastó con ser él mismo para reivindicar el derecho a que cada uno se mostrase como le diese la gana. El actor se reapropió de alguna manera del insulto (todo un acto de reivindicación política, sin duda) y su enorme carisma y personalidad inspiraron a muchos de sus fans. Varias de las personas con las que me entrevisté me contaron que ver las pelis de Divine, o acudir a alguno de sus bolos, les dio la fuerza necesaria para salir del armario y gritarle al mundo entero: 'Así soy yo, te guste o no, y que te jodan si te molesta que no esconda todo eso que me hace diferente a ti'».

«Le sometieron al detector de mentiras... ¡y lo pasó, para que digan que no era buen actor!»
En la adolescencia, Glenn se lo hizo pasar bastante mal a sus padres, y no solo por vestirse de mujer y perderse junto a sus extraños amigotes. «Como muchos padres de su entorno en esa época, ellos querían que su hijo estudiara algo y se dedicase a una profesión convencional, pero Divine quería ser una estrella de cine, como su admirada Elizabeth Taylor. Era un tipo excesivo.... Solía montar fiestas en su casa y cargaba todos los gastos a la cuenta de sus padres. Cuando el saldo se acabó, empezó a escribir cheques sin fondos. En una ocasión, la policía llegó a arrestarlo. Le llevaron a su casa y, delante de sus padres, le sometieron a la prueba de un detector de mentiras... ¡y la pasó! ¡Para que luego digan algunos que no era buen actor...! Todo esto acabó cansando a sus padres, que sentían que Divine solo les buscaba cuando necesitaba pedirles algo. Y así fue como, tras mantener una fuerte discusión, Divine y sus padres se distanciaron: no tuvo nada que ver con el hecho de que él fuese gay, como se ha comentado en alguna ocasión», analiza Álex Ander. Parece que de toda esa peripecia no podemos extraer ninguna enseñanza positiva, ¿no? Bueno, al final se produjo la reconciliación: «Pasó casi una década... Fue entonces cuando Divine compartió con sus padres los entresijos de su carrera y acabó invitando incluso a su madre, porque su padre estaba gravemente enfermo, a acudir al estreno de la que fue su última peli, 'Hairspray'. Fue la primera de sus películas que consideró que estaba a la altura y de la que pensó que su madre podría sentirse realmente orgullosa».

lunes, 9 de noviembre de 2020

#libros #testimonios | Divine : la historia de la mujer más hermosa del mundo (casi)

Divine : la historia de la mujer más hermosa del mundo (casi) / Álex Ander ; prólogo de Valeria Vegas.

Barcelona [etc.] : Egales, 2020 [11-09].
291 p. 
Serie: Colección G.
/ ES / ENS / Libros / Artistas / Biografías / Gais / Divine / Drags / Mariconeo / Testimonios / Trash
📘 Ed. impresa: ISBN 9788418501135 / 20€

[.es] Divine es mucho más que aquello que sabemos de él. Su historia es la de un chaval de Baltimore acosado por otros niños que tuvo la suerte de toparse un día con otros marginados (el cineasta John Waters y su ‘troupe’ cinematográfica) que le aceptaron y le quisieron sin condiciones. También es el relato de alguien que consiguió tirar de disciplina y sentido del humor para exagerar todo aquello que los demás odiaban de él y proyectar su ira contenida en los revolucionarios e inolvidables personajes a los que dio vida durante su carrera. Pero, sobre todo, es la historia de un artista serio y perseverante que deseaba con todas sus fuerzas ser famoso y lo logró, revolucionando por completo la cultura pop del siglo XX.

«La figura de Divine, en todo su concepto, sigue siendo hoy un revulsivo, más aún si tenemos en cuenta que una parte del colectivo LGTBQ camina hacia lo puramente normativo. Su imagen, con la lengua fuera o guiñando un ojo, nos sigue diciendo que se puede ser bella con más de cien kilos. Que el exceso de maquillaje nunca es exceso y que la libertad no debería tener límites. Le bastaron tan solo una decena de largometrajes y unas cuantas canciones para dejar huella. Una huella imborrable que ahora Álex Ander logra reivindicar con cariño y meticulosidad. No lo duden, Divine es inmortal.» Valeria Vegas

Álex Ander (Almería, 1988) se define a sí mismo como «el defensor de las causas perdidas». Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Málaga y máster en Comunicación Institucional y Política por la Universidad de Sevilla. Escribe de forma habitual sobre cine y televisión en la revista Cinemanía, y ha colaborado también en otros medios de comunicación como Vanity Fair, Esquire, Mine o The Objective. Compagina el periodismo con la docencia, los partidos de tenis con las películas de serie B y la crónica parlamentaria con la social. Este es su primer libro publicado.

jueves, 12 de octubre de 2017

#hemeroteca #testimonios | John Waters: "El mal gusto puede ser un arma política hoy día"

Imagen: GranadaHoy / John Waters
John Waters: "El mal gusto puede ser un arma política hoy día".
El cineasta, nombre clave del 'underground', visita Andalucía para inaugurar el festival Cultura Basura y proyectar 'Pink Flamingos'.
Pablo Bujalance | GranadaHoy, 2017-10-12
http://www.granadahoy.com/ocio/John-Waters-gusto-puede-politica_0_1180981967.html

El realizador y escritor John Waters (Baltimore, 1946), referencia clave del cine underground y el arte de querencia trash en todo el mundo, asistió el fin de semana pasado en Málaga a la inauguración de la primera edición de Cultura Basura y presentó el pase de uno de sus títulos emblemáticos, Pink Flamingos (1972). También mantuvo un encuentro con la prensa en el que dio cuenta de su afilado humor y su inquebrantable empeño en seguir haciendo lo que más le gusta.

Sus primeras palabras estuvieron dedicadas a la ‘drag queen’ Divine, su musa insustituible, que protagonizó sus primeras películas y falleció en 1988. "Este sitio es precioso, ¿sabéis si Divine estuvo aquí alguna vez? Le habría encantado", afirmó, antes de recordar que sigue visitando su tumba con frecuencia en un cementerio próximo a su casa en Baltimore, la ciudad en la que ambos compartieron su amistad desde la infancia. Las primeras preguntas entraron a bocajarro en la actualidad del ‘trash’ y en su oportunidad presente; y aunque no hubo en ellas alusiones a Trump, fue el propio John Waters quien las hizo gustosamente: "Como actitud, el mal gusto adquiere un sentido concreto ante un presidente como Donald Trump, capaz de hacer las cosas que ha hecho. ¿Cómo podemos responder a un presidente que actúa lanzando papel higiénico a poblaciones que han quedado inundadas? El mal gusto es una actitud de defensa, pero es ahora cuando, más aún, se convierte en un arma política, que podemos emplear para cambiar las cosas. Justo esto es lo que soñábamos en nuestra juventud". Eso sí, poco después matizó: "Cuando éramos jóvenes, todo esto que hacíamos era ilegal. No podías rodar las películas que rodábamos, ni trabajar con ‘drags’, ni con ‘pin-ups’. Nosotros desafiábamos a quienes nos perseguían justamente haciendo lo que no querían que hiciéramos, pero no nos guiaba una voluntad política. Sencillamente, nos gustaba. Íbamos a la calle, nos poníamos a rodar y luego teníamos que salir corriendo antes de que llegara la Policía. Por rodar aquellas películas te podían detener, desde luego, pero lo que buscábamos era ante todo diversión". Waters recordó de hecho el día en que los miembros del equipo del rodaje de ‘Pink Flamingos’ fueron detenidos y llevados al calabozo en plena faena: "Terminamos pagando la multa porque salía más barato que pagar a los abogados".

Si algo ha hecho John Waters a lo largo de su trayectoria, incluso en los márgenes más propios del éxito comercial que habitó en películas como ‘Los asesinatos de mamá’, es jugar con los límites de la libertad de expresión. Para el director, el derecho a la misma "se respeta hoy mucho más que hace 40 años, por supuesto. Hoy todo es más fácil, puedes decir lo que quieras y vestir como quieras, y además dispones de diversos medios a tu servicio. De ninguna manera quiero decir que esto sea negativo, pero desde mi juventud mi sueño ha sido que pudiéramos expresarnos todos juntos, las ‘drags’, los gais, los amantes del ‘trash’ y los que no lo son, con naturalidad y en igualdad, sin tener que estar recluidos ni apartados. Ahora cada uno puede decir lo que quiera, pero lo hace desde su propio ámbito, para los suyos. Seguimos estando separados, cuando es más lo que nos une". Preguntado por el propósito con el que hace sus películas, el realizador respondió: "Crecí viendo películas raras y ya de niño quería hacer cosas así para mis amigos. Después empecé a ver cine ‘underground’ y a hacer mis propios filmes con el mismo objetivo. Pero seguramente mi mayor propósito con todo esto ha sido el de meterme en líos. Me encanta meterme en líos, porque los líos me hacen sentir vivo". Para ilustrar su argumento, Waters sacó un ejemplar de su último libro, ‘Make Trouble’ (‘Métete en líos’), en cuya promoción anda ocupado y que resume con fidelidad esta filosofía.

La escritura es precisamente la labor a la que Waters dedica más tiempo desde que rodara en 2004 su último largometraje, ‘Los sexoadictos’. Proyectos cinematográficos no le faltan, pero tampoco obstáculos para llevarlos a buen puerto: "La HBO está interesada en una nueva versión de ‘Hairspray’ [largometraje de 1988 que ya tuvo un remake en 2007 protagonizado por John Travolta], pero lo que quiero sacar adelante desde hace años es una película para niños, muy navideña, cuyo título es ‘Fruitcake’. Estoy llamando aún a todas las puertas de Hollywood, porque no puedo rodar algo así de manera independiente, pero es muy difícil. Aquí en España os podéis considerar afortunados, tenéis un Gobierno que destina ayudas a quienes quieren hacer películas, pero en EEUU tenemos un Gobierno que nos impide hacerlas". Preguntado por la "edad mínima" que recomienda a los espectadores para ver sus películas, Waters apuntó que "depende de la película, claro. Yo no recomendaría a ningún niño de 9 años que viese ‘Pink Flamingos’. De hecho, cuando al fin logramos estrenarla, algunos padres fueron a verla con sus hijos y terminaron llamando a la policía. Yo era joven, tenía 26 años y no pensaba en esas cosas, pero aquellos padres debían haberse informado". Preguntado por si cuando rodó ‘Pink Flamingos’ en 1972 soñaba con el éxito que obtuvo después y su emisión en televisión, Waters esbozó su mejor sonrisa para pronunciar un contundente "no".

En los 90, el realizador decidió dar el salto a un cine más ‘accesible’ (aunque sin dejar de rodar en Baltimore) y contó a partir de entonces con intérpretes como Kathleen Turner, Sam Waterston, Edward Furlong, Christina Ricci, Melanie Griffith y Stephen Dorff, pero sin dejar a un lado su particular sello (y sin dejar de reclutar a sus actores ‘de siempre’, como Rickie Lake, cuyo personaje en ‘Hairspray’ es, según sostiene Waters, el más representativo de su filmografía). Del mismo modo, entre los seguidores de Waters se cuentan hoy propios y extraños, jóvenes unos y otros no tanto, adscritos a las más diversas tendencias pero coincidentes a la hora de disfrutar de un genio que se ha negado en redondo, una y otra vez, a plegarse a las órdenes de los biempensantes.

miércoles, 19 de octubre de 2016

#hemeroteca #divine | El niño acosado que se convirtió en la mujer más inmunda del mundo

El niño acosado que se convirtió en la mujer más inmunda del mundo.
Harris Glenn Milstead hoy habría cumplido 71 años. Divine, la fuerza de la naturaleza en la que se transformó, es inmortal.
Eva Güimil | Vanity Fair, 2016-10-19
http://www.revistavanityfair.es/actualidad/cine/articulos/divine-harris-glenn-milstead-john-waters-cosa-de-hembras-pink-flamingos/22980

“A la gente le gusta el sexo. A la gente le gusta reírse de cosas sucias y que les sorprendan y ese es mi trabajo, salir ahí afuera y sorprenderles” y vaya si les sorprendía. Quien así hablaba era Harris Glenn Milstead, un chico tímido y desubicado de Baltimore al que el mundo conoció como Divine. Probablemente la más perturbadora fuerza de la naturaleza que jamás haya pisado un escenario.

Que en el mismo tiempo y lugar, una calle de barrio residencial del Baltimore de finales de los 60, coincidieran dos personalidades tan extremas y complementarias como las de John Waters, el director que patentó la indecencia como género cinematográfico, y Milstead, el niño raro que soñaba con ser una estrella de cine, fue una verdadera conjunción cósmica que ninguno de los dos desaprovechó.

Ambos compartían las mismas obsesiones: el cine, las divas, el ‘camp’, la droga (en cualquiera de sus variopintas formas) y, sobre todo, el entusiasmo. Un entusiasmo que les llevó a grabar en condiciones precarias pequeños cortometrajes protagonizados por Glenn. En el primero, ‘Roman Candles’, surgió por casualidad el nombre con el que Milstead conquistaría el mundo: Divine. Waters lo sugirió y Glenn dio su aprobación, sin prestar excesiva atención, como un mero trámite para seguir haciendo lo que más le gustaba: actuar. Como a lo largo de toda su carrera aceptaría cualquier propuesta de John por depravada o perturbada que pareciese.

Y aunque las pequeñas diversiones domésticas de John y Divine no pretendían ser más que una diversión privada acabaron cruzando el país y epatando a la comunidad más moderna del mundo en los años 60: San Francisco.

El Nocturnal Dream Show, epicentro de la contracultura y tubo de ensayo de la comunidad ‘queer’, vio antes que nadie el potencial que la pareja artística podía desarrollar y cursó una invitación inmediata para conocer a los autores de la primera película que recreaba el asesinato de John Kennedy. Cinco años después del magnicidio que reventó las costuras del país americano, un calvo obeso de Maryland se enfundaba en tela rosa y trepaba por el asiento trasero de lo que pretendía ser un Lincoln del 61, dispuesto a demostrar al mundo que no había ningún icono que no se pudiese desacralizar.

Glenn se subió a un avión rumbo a la costa oeste siendo un actor ‘amateur’ de cintas gamberras y aterrizó en San Francisco convertido en lo que el mundo conocería como Divine. Durante el viaje no sólo se desprendió de todo rastro emocional del muchacho rubicundo al que golpeaban en el colegio, también de la mitad de su cabellera y de sus cejas. Van Smith, el estilista que definió su imagen con prietísimos y coloristas vestidos brillantes, necesitaba más espacio para acumular maquillaje del que ninguna cara humana ofrecía y el cabello estorbaba para trazar esos rasgos a medio camino entre Jane Mansfield y un payaso aterrador.

Cuando el avión aterrizó los fans aullaban su nombre y Divine supo que lo había conseguido, ya era una estrella.

Y podría haberse quedado allí para siempre, pero en 1972 Waters reclamó su presencia en Baltimore para grabar la que sería conocida como la película más repugnante de la historia del cine: 'Pink Flamingos'.

En su afán por convertirse en “la mujer más inmunda del mundo", Babs Johnson desarrolla una espiral de canibalismo, onanismo, violaciones y violencia extrema. ‘Pink Flamingos’ llevaba al espectador a un lugar dónde el espectador no tenía claro que quisiese estar. Y cuando creía que no podía escandalizarse más, Divine se arrodillaba en una acera polvorienta e ingería una hez canina. Así, sin trampa ni cartón. Qué mejor colofón, pensó Waters. Y qué mejor manera de demostrarse a sí mismo que su musa y creación estaría dispuesta a cualquier cosa por él.

El entusiasmo interpretativo de Divine reduce a una mera parodia las transformaciones físicas y los esfuerzos interpretativos de la mayoría de los actores contemporáneos.

La secuencia convirtió a ‘Pink Flamingos’ en la película de la que todo el mundo hablaba y la mantuvo en cartel durante cinco años, pero condenó a Divine a ser durante toda su vida “la mujer que se comió una caca de perro”. Algo que chocaba con sus planes de convertirse en un actor de carácter al margen de las producciones de Waters.

Tras ‘Pink flamingos’ llegó la Dawn Davenport de ‘Cosa de hembras’, su mejor papel y el que le permitió demostrar un dinamismo insólito para un tipo de 140 kilos cuya dieta consistía en marihuana y Donuts. Y también mostró un nuevo registro de Divine, el masculino. En ‘Cosa de hembras’ Divine es Dawn, pero también Earl Peterson, el hombre que la violaba la mañana de Navidad. Y la secuencia en la que interpreta ambos papeles se merece un lugar en un hipotético Hall of Fame de los momentos cinematográficos que no te puedes quitar de la cabeza.

Divine era ya tan inclasificable como imprescindible. Estrella absoluta del trash, deidad de la escena neoyorkina y celebridad codiciada en todos los eventos. Warhol la reclamó en la Factory y en la inauguración de Studio54 se la recibió como a una diva. Elton John, Jagger, Warren Beatty, Diane Keaton…todos acudían a sus shows en Nueva York.

Divine acumulaba películas cada vez más exitosas, shows teatrales, giras por Europa en las que, de la mano del productor musical Bobby Orlando, se adelantaba al techno como en los 60 se había adelantado al punk y entrevistas irreverentes en las que no dudaba en mostrar su aversión por Boy George o Raquel Welch afirmando que odiaba las medias tintas y la cirugía estética. Era un adicto al trabajo que seguía conservando un anhelo adolescente: ser una verdadera estrella de cine.

Y es algo que sintió haber conseguido en 1988 cuando se bajó de una limusina con un smoking impecable y del brazo de su madre vio su nombre en las marquesinas del cine en el se estrenaba ‘Hairspray’, su último gran éxito.

Al pequeño Glenn de Baltimore sólo le faltaba ya uno de sus sueños por cumplir, convertirse en un actor de carácter al margen de la ‘troupe’ de Waters. Y eso también iba a llegar. ‘Matrimonio con hijos’, una de las series de más éxito de la televisión americana de entonces, le había diseñado un personaje a su medida, el tío Otto. Tres días antes de la grabación de su primer capítulo fallecía a causa de una miocardiopatía. Tenía 42 años.

Los productores de la serie enviaron flores y una nota: “Si no querías hacer el show, podrías haberlo dicho antes”. No conocían al pequeño Glenn. Él nunca decía no a un papel.

viernes, 29 de enero de 2016

#hemeroteca #homenajes | Baltimore erigirá un monumento en homenaje a la drag queen Divine

Imagen: Cromosoma X / Divine
Baltimore erigirá un monumento en homenaje a la drag queen Divine.
Enric Zapatero | Cromosoma X, 2016-01-29
http://www.cromosomax.com/32171-baltimore-erigira-un-monumento-en-homenaje-a-la-drag-queen-divine

Estamos acostumbrados a que se dediquen monumentos a personalidades de ámbitos políticos e históricos, pero pocas veces se homenajea al colectivo LGBT con motivos positivos. Por ejemplo, en Barcelona tenemos una glorieta en homenaje a Sonia, una transexual que fue asesinada en 1991, pero tuvo que pasar una desgracia para que se diera visibilidad al colectivo.

Esta vez hablamos del impacto cultural de una de las drag queens más grandes que hemos visto nunca. La mismísima Divine, nacida como Harris Glenn Milstead, podría contar con un monumento en la ciudad de Baltimore. La diva drag es todo un icono por su corpulencia, el maquillaje (que inspiró a otras divas como Inma Contreras) y lo atrevido de sus películas y documentales, algo que consiguió de la mano de su amado John Waters.

La idea es que sea una estatua o un mural a tamaño real con la imagen de divine completamente vestida de drag queen e incluyendo una frase en memoria de la artista de parte de John Waters: "Fue un mágico día en nuestras vidas jóvenes y felices".

Está claro que no será fácil conseguir este tipo de homenaje a un personaje tan importante culturalmente como ha sido Divine, pero cruzaremos los dedos para que sirva de precedente y empecemos a ver por las calles del mundo homenajes al colectivo LGBT de una forma natural. De momento, Baltimore puede que acceda, o al menos su alcalde está de acuerdo con la idea.