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miércoles, 23 de mayo de 2018

#hemeroteca #transexualidad | «Soy Cristina ante todo: no soy sólo una transexual y ya está»

Imagen: Canarias7 / Cristina Macario Hernández
«Soy Cristina ante todo: no soy sólo una transexual y ya está».
Es la coordinadora del área de transexualidad del colectivo LGTB Altihay desde donde informa y asesora a partir de su propia experiencia a especialmente adolescentes y adultos sobre un proceso que puede alargarse una vida entera y que empieza con la aceptación de sí mismo.
Catalina García | Canarias 7, 2018-05-23
https://www.canarias7.es/siete-islas/soy-cristina-ante-todo-no-soy-solo-una-transexual-y-ya-esta-YC4620414

Aceptarte, aceptarte y aceptarte. Es la palabra y el consejo que más repite Cristina Macario Hernández, coordinadora del área de transexualidad de Altihay. Desde hace un año y medio, ha activado el servicio de información y asesoramiento a estas personas en el colectivo LGTB de Fuerteventura, sito en la calle Goya nº 3 de Puerto del Rosario, en horario de 9.00 a 14.00 horas, de lunes a viernes. Su propia trayectoria vital es el mejor de los asesoramientos, aunque matiza que es su propio caso y que cada persona es distinta: desde hace unos diez años, inició un proceso que, en su caso, ha decidido no terminar y que empezó en una época en que la visibilización de la identidad estaba muy lejos, casi en otra galaxia social.

La transexualidad es su vida y su bandera, de hecho recuerda que 2018 es el Año por la Liberación Trans y que Altihay, el colectivo de gais, lesbianas, transexuales, bisexuales y simpatizantes de Fuerteventura, organiza una exposición de fotos ‘TRANSformando Fuerteventura’. Aunque, a renglón seguido, deja muy clarito que rechaza etiquetas: «Soy Cristina ante todo: no solo soy una transexual y ya está. Tengo nombre y soy también hija, sobrina, nieta, amiga».

De la mano de los padres
Cristina (Las Palmas de Gran Canaria, 1994) tiene ahora 23 años y lo primero que reconoce es que, cuando ella empezó su propio proceso, resultó todo más difícil porque existía menos visibilización, pero que contó con una baza fundamental: el apoyo de los padres, que fueron quienes la llevaron a la sede de Altihay con 14 años. «Antes no había tanta información, tanta visibilidad social. Sólo estaba de adolescente, sin ningún referente de mi edad. Sólo con mis padres y toda mi familia, que siempre me han dejado ser yo».

A esa edad, a los 14, no sabía ni ponerle nombre a lo que era, ni a cómo se sentía. «En casa, de niña, me vestía de princesa, pero en la calle no estaba acostumbrada a vestirme de chica y no sólo por las miradas de la gente o las críticas. Es que no sabía».

domingo, 18 de febrero de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #franquismo | Octavio García: Un símbolo de la represión franquista contra los homosexuales

Imagen: Diario de Fuerventura / Octavio García
Un símbolo de la represión franquista contra los homosexuales.
Diario de Fuerteventura, 2018-02-18
https://www.diariodefuerteventura.com/noticia/un-s%C3%ADmbolo-de-la-represi%C3%B3n-franquista-contra-los-homosexuales

Octavio García (Las Palmas de Gran Canaria, 1931) llegó en 1954 al actual El Castillo (Antigua) a bordo de El Correíllo. “No había ni muelle”, recordaba en 2012 para una entrevista para el Archivo de la Memoria Histórica, en la que colaboró el colectivo LGTB Gamá. En el momento de la grabación habían pasado casi 60 años, pero Octavio se acordaba perfectamente de la “humillación” a la que se sometió a los presos que llegaron desde Gran Canaria a cumplir pena en el campo de concentración majorero de Tefía (Puerto del Rosario), en su caso “única y exclusivamente por maricón” según sus propias palabras.

Octavio pasó 16 meses en la bautizada como granja agrícola penitenciaria, en cumplimiento de la ley de vagos y maleantes, promulgada durante la II República y donde el franquismo encontró el hueco para incluir a los homosexuales en un período de 12 años, hasta 1966. Por Tefía pasaron unas 90 personas, la mayoría reclusos comunes que se acogían a la reducción de pena (cada día de estancia contaba por dos).

El campo acogía, así, a “parásitos y sujetos indeseables que torpemente dañan la convivencia humana; rufianes y proxenetas; mendigos profesionales; ebrios y toxicómanos habituales y demás personas que con su irregular o anormal conducta fueren merecedores de esta saludable y enérgica sanción social”, categoría en la que se englobaba a los seis gais que pasaron por la granja.

El ahora acogedor albergue era en plena época franquista un aciago edificio donde se sometía a duros trabajos a los reclusos, picando piedra o trabajando en las gavias, “inhóspitas, improductivas”, privados de cuestiones básicas como el propio alimento. “Allí se entraba con 80 kilos y se salía con 45”, explica Víctor Ramírez, investigador y expresidente de Gamá, que ha participado en el proyecto de Memoria Histórica de Canarias.

La crueldad de los administradores, sobre todo en la primera época, con un excarmelita al frente del centro, llegaba a extremos de retener los paquetes de comida que enviaban los familiares y entregarlos cuando los víveres estaban ya podridos.

Sin embargo, para Octavio García, que se libró de los trabajos forzados por sus conocimientos de la religión católica al ser él mismo un devoto creyente y fue elegido para instruir al resto de presos, lo más doloroso fue que lo acusaran de corrupción de menores y pederastia pasiva. Una terrible y falsa calumnia que ha pesado sobre él toda su vida. “¡Corruptor de menores y escándalo en la vía pública! ¡No he sido ladrón, ni maleante, ni mala persona! El único motivo para ser detenido era ser maricón”, explicó a Víctor Ramírez, que en su documentado artículo ‘Los homosexuales durante el franquismo: vagos, maleantes y peligrosos’ indica que Octavio enfatiza el insulto, “la palabra que lo ha definido durante toda su vida, la única con la que, al final, se siente identificado”, asegura el investigador.

Estos fueron los meses que le tocó vivir al que hoy se ha convertido en un símbolo del movimiento LGTBI y que volvió al centro en 2004, para recibir un homenaje del colectivo majorero Altihay. “Recuerdo que llegó taciturno, como avergonzado y casi escondido en sus gafas y su bufanda”, dice Ramírez, que participó en el encuentro. “Pero pronto se dio cuenta de que estaba entre amigos, de que todos estábamos allí para escuchar su testimonio y recompensarle de alguna manera”, concluye.

Ayudó también que el actual albergue no le recordara en nada al lugar en el que él había vivido. “Ahora es un palacio. Antes se dormía con las ventanas abiertas, con aquel viento entrando a todas horas, con una manta picona en aquel colchón, que no era ni colchón”, contaba Octavio en la entrevista para Memoria Histórica. “Los funcionarios creían que humillándonos de esa manera eso se nos iba a quitar. Y eso no se quita, es una cosa nuestra, de nuestro interior”, relata.

viernes, 13 de octubre de 2006

#hemeroteca #memoria | Escultura homenajea en Tefía por primera vez en España a los homosexuales que ingresaron en la cárcel por su condición sexual

Imagen: Fuerteventura Digital / Homenaje en Tefía
Escultura homenajea en Tefía por primera vez en España a los homosexuales que ingresaron en la cárcel por su condición sexual.
Nuria González | Fuerteventura Digital, 2006-10-13
Recogido por: Federación Estatal de Foros por la Memoria

http://www.foroporlamemoria.info/noticia.php?id_noticia=162

El albergue de Tefía ha sido el mítico escenario donde durante cuatro días el colectivo Altihay LGTB ha conmemorado su tercer encuentro bianual, que este año, si cabe ha podido contar con más respaldo institucional, creando un punto de encuentro y socialización para la población que reside tanto en Fuerteventura como de toda España.

El programa de actos dio comienzo ayer por la mañana, pero hoy se llevaba a cabo uno de los más importantes al tratarse de un reconocimiento público a los damnificados durante el régimen franquista que mediante la Ley de Vagos y Maleantes estuvieron encarcelados en el Albergue de Tefía. Para ello, el día de hoy, 13 de octubre Fuerteventura, pasará a formar parte de la historia española. Esta noche, el albergue acogerá la presentación del libro de Miguel Sosa, en el que el testimonio de Octavio Garcia se ha convertido en parte de la memoria histórica de España.

Al acto han acudido representantes del Cabildo y de los ayuntamientos de Puerto del Rosario y la Oliva, además de los miembros de Altihay y el propio Octavio García, todo un ejemplo de la memoria recuperada hoy gracias a la democracia.

El Presidente del Cabildo ha destacado la importancia de que Fuerteventura cuente con colectivos como Altihay, una presencia que ha calificado como vital y necesaria. El colectivo desde su nacimiento hace 3 años ha cumplido sobradamente con los objetivos propuestos además de haber servido como ejemplo de reivindicación para otras islas del archipiélago.

El régimen franquista ha sido señalado como el principal culpable de las vejaciones cometidas contra los homosexuales, gracias a la lucha de las asociaciones y colectivos de gays y lesbianas el año 2003 fue la fecha en la que algunos de los damnificados pudieron recibir una indemnización por parte del Gobierno de Canarias por el tiempo perdido y los daños causados.

Hoy, Fuerteventura, ha logrado formar parte de la historia contando con el testimonio directo de los protagonistas, un lujo en el que Octavio García se ha alado como el héroe que nunca más caerá en el olvido.

La escultura realizada por el artista Majorero Cubas recibirá a todos los visitantes que ocupen desde hoy el Albergue de Tefía, dando prueba del desarrollo social de la isla que avanza hacia el camino en el que la diferencia sea un valor y no un problema, y donde los símbolos de tolerancia e igualdad se conviertan en un motivo de sociedad donde todos sus ciudadanos gocen de los mismos derechos legales y reales.