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jueves, 15 de abril de 2021

#hemeroteca #lenguaje #historia | Jarchas mozárabes, los incómodos versos románticos que cuestionan el origen del castellano desde Córdoba

Imagen: ABC / Homenaje a Al-Qabri en Cabra

Jarchas mozárabes, los incómodos versos románticos que cuestionan el origen del castellano desde Córdoba.

Un investigador traduce por primera vez los versos populares al italiano que tienen a Muqaddam Al-Qabri «El ciego de Cabra» como uno de sus artífices
Rafael Verdú | ABC, 2021-04-15
https://sevilla.abc.es/andalucia/cordoba/sevi-jarchas-mozarabes-incomodos-versos-romanticos-cuestionan-origen-castellano-desde-cordoba-202104142327_noticia.html 

Las jarchas mozárabes son un género literario prácticamente desconocido. Descubiertas a mediados del siglo XX por casualidad, su origen e historia son fascinantes y plantean serios interrogantes sobre cómo, cuándo y, sobre todo, dónde comenzó a desarrollarse el castellano. Puede que Castilla o España, según la versión, le dieran el nombre al idioma que hoy hablamos 580 millones de personas en todo el mundo; pero tal vez, y sólo tal vez, Córdoba y los poetas andalusíes hayan tenido mucho que ver.

Las jarchas mozárabes son breves canciones populares escritas desde el siglo X en Al-Andalus por poetas cristianos, musulmanes o hebreos, que se colocaban al final de composiciones más largas en árabe culto (conocidas como «moaxajas» o «mujasawa»). Paolo Azzone, estudioso italiano que acaba de traducir las jarchas por primera vez a su idioma natal, las define como «pequeñas joyas que se montan en composiciones literarias y que reflejan el mundo de la Andalucía en tiempos islámicos, cuando las tres lenguas, culturas y religiones se compenetraban».

Azzone ha viajado a Córdoba y a los principales monumentos de la época en Andalucía para documentarse sobre esta primera traducción al italiano de las jarchas. Aquí nacieron, vivieron y crearon algunos de los principales poetas andalusíes que cultivaron el género. Entre ellos Muqaddam ben Muafa 'Al-Qabri', conocido como «el ciego de Cabra», que ni era ciego ni fue uno solo -como veremos más adelante-.

Fruto de ese estudio, Azzone ha recopilado para su edición italiana, que ha sido posible gracias a la colaboración del Instituto Cervantes de Milán (donde se presentó la obra ayer mismo), casi todas las jarchas que se conservan, que cifra en unas 55. «Es un patrimonio que ha sobrevivido de forma milagrosa», relata Azzone a ABC. Hay que dar un salto de mil años para entender el por qué.

Un descubrimiento asombroso
En 1948, el lingüista húngaro Samuel Miklos Stern publicó la primera recopilación de 24 jarchas mozárabes. Antonio Roldán, cronista oficial de Cabra y gran conocedor de este género literario, detalla que el filólogo había descubierto los manuscritos en una sinagoga perdida en El Cairo, a donde habían llegado probablemente tras la diáspora de los judíos sefardíes. Estaban al final de un magnífico texto en árabe (una «moaxaja»), pero en aquellos breves poemas faltaban vocales y Stern no entendía ni jota.

Fue otro filólogo y arabista español, Emilio García Gómez (traductor entre otras cosas de 'El collar de la Paloma', del cordobés Ibn Hazm), quien ayudó a Stern a entender el significado de su descubrimiento; posteriormente elaboró el primer corpus de jarchas con unas 60 composiciones. «Ahora tenemos grandes hispanistas que las han estudiado», indica Roldán, pero por su contenido y el idioma en que están escritas han suscitado arduos debates y polémicas.

En las jarchas el castellano es ya fácilmente reconocible, aunque arcaico. Un ejemplo son estos versos conocidos: «¡Tant' amare, habib, / tant amare! / Enfermeron olios nidios, /e dolen tan male» («¡Tanto amar, tanto amar, amado, tanto amar! Enfermaron [mis] ojos brillantes y duelen tanto»).

El problema es que tales coplas son muy anteriores a lo que la historia oficial considera como el origen del idioma de Cervantes. El cronista de Cabra explica que están escritas «en latín evolucionado, o bien en árabe vulgar mezclado con romance. Si los inventores son del siglo X y recogen canciones populares, significa que ya en nuestra comarca el latín había evolucionado muchísimo» en esa fecha. Se cuestiona, por tanto, «eso de que los orígenes del castellano están allí arriba. El castellano no se puede circunscribir a Castilla», dice Roldán.

Azzone, por su parte, describe cómo la relación entre las jarchas mozárabes y el origen del castellano «es muy polémica», puesto que demuestra que hubo una continuidad cultural desde la época de Al-Ándalus. Más alla de esta diatriba, Azzone cree que las jarchas podrían ser el verdadero origen de la poesía moderna, que tradicionalmente se sitúa en Occitania, al sur de Francia, en la Alta Edad Media. Las composiciones mozárabes son, asegura el estudioso italiano, como poco entre 50 y 70 años más antiguas que los primeros poemas provenzales. «Es la forma más antigua de la poesía romántica que se conoce», afirma contundente, y concluye que «hablan de amor, amor y amor».

Al-Qabri
Entre los poetas andalusíes que cultivaron la «moaxaja» con las jarchas a modo de estrambote está Muqaddam ibn Muafa al-Qabri, quien de hecho está considerado el inventor del género. Ha pasado a la posteridad como «el ciego de Cabra» y sin embargo, según explica el cronista Antonio Roldán, veía perfectamente». Su supuesta ceguera procede, al parecer, de una leyenda amorosa.

Pero además, Al-Qabri no fueron uno sino tres poetas, al menos según la teoría del cronista. Los patronímicos Muqaddam y Muafá son en realidad dos personas diferentes, explica, y «algunos piensan que son padre e hijo»; ambos fueron rapsodas favoritos del emir de Córdoba Abdallah (finales del siglo IX), abuelo de Abderramán III. A ellos se suma más tarde un tercer vate que Roldán considera nacido en Cabra, Ibn Quzman.

Uno o trino, Al-Quabri tiene su monumento en Cabra. En él se le recuerda como el creador de la mujasawa con la jarcha añadida, que derivó en el zéjel y de ahí hasta nuestros días en forma de algo tan arragiado en la cultura popular española como los villancicos.

domingo, 3 de diciembre de 2017

#hemeroteca #lenguaje #sexismo | ¿Es sexista la lengua española?

Imagen: El País / Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara
¿Es sexista la lengua española?
Las reflexiones sobre la discriminación a través del lenguaje han estado muy presentes en la Feria del Libro de Guadalajara. Académicas y escritoras españolas y latinoamericanas dan su opinión.
David Marcial Pérez | El País, 2017-12-03
https://elpais.com/cultura/2017/12/03/actualidad/1512259900_135421.html

El español divide entre masculino y femenino, pero el finlandés, el turco o el persa son lenguas sin marca de género. El griego tiene tres, mientras que por ejemplo el polaco distingue entre cinco: neutro, femenino, masculino personal, inanimado y animado. Entonces, ¿qué tiene que ver la gramática con la discriminación sexista? “Nada –responde Concepción Company, doctora en filología por la UNAM– porque la gramática es neutral, es un mero recipiente. Somos los humanos los que discriminamos, pero no con la gramática, sino con el discurso que hacemos valiéndonos de ella”. Es decir, lo te que emborracha no es la botella, sino el whisky que contiene la botella.

En tiempos de oleaje feminista global, las reflexiones sobre la discriminación a través del lenguaje han estado muy presentes en ponencias, charlas y debates durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), el certamen editorial en español más grande del mundo. “Por toda la feria –añade la académica mexicana– hay colecciones de nuestro clásicos, y a nadie se la ha ocurrido decir ‘nuestros clásicos y nuestras clásicas’. Porque el género masculino gramaticalmente es indiferente al sexo, que sí es siempre binario”.

Las apuestas de gobiernos latinoamericanos por el llamado ‘lenguaje incluyente’ se repasaron también durante el festival, como el caso de la constitución venezolana que ha crecido de 100 a 600 páginas al desdoblar todos los presidentes o presidentas, magistrados o magistradas, procuradores o procuradoras, ministros o ministras.

“La lengua es como la piel del cuerpo social que refleja el movimiento de ese cuerpo. Por eso, si la sociedad es machista, la lengua es machista. Pero intentar cambiar ese organismo vivo por decreto casi nunca da buenos resultados”, apunta la escritora española Rosa Montero, quien reconoce que “el todos y todas, es de un cansino que mata”. Porque el escollo no es la gramática sino el sesgo cultural e ideológico, las relaciones de poder que pesan sobre sus reglas. La palabra “señorita”, por ejemplo, va poco a poco desapareciendo en España, “porque –añade Montero– es demencial que a una mujer se le considere de diferente modo por estar o no casada”. La elección de las palabras es una cuestión más política que gramatical.

“La misoginia no está en el idioma, es nuestro uso del lenguaje el que refleja nuestra postura con respecto al problema de la igualdad de género”, apunta la escritora mexicana Brenda Lozano. Así, los nuevos encajes entre esas relaciones de poder se van destilando por el esqueleto del idioma. Esta misma semana, la Real Academia Española (RAE) anunció que como respuesta a una campaña ciudadana añadirá un nuevo uso, “discriminatorio o despectivo”, al término “sexo débil”.

Sólo cuatro escritoras han sido reconocidas con el premio Cervantes en 41 ediciones y sólo seis mujeres tienen un lugar entre los 46 asientos de la RAE. “¿Crees que la mujeres han sido tratadas en la historia de la literatura española como Don Quijote trató a Dulcinea?”, le preguntó en una de las mesas Elena Poniatowska, (Cervantes 2013) a Soledad Puértolas (silla g de la RAE), que respondió con una genealogía de la academia: “Hasta 1978 no había ninguna mujer. Cuando se funda en el siglo XVIII las mujeres no podía salir de casa. Solo algunas recibían en sus salones. Y para eso había que tener una casa y ser rica. Aún hoy en día las escritoras somos antes mujeres, que escritoras. Y eso se dice con una intención.”

La lengua otorga identidad, conciencia de uno mismo, atraviesa la vida y nos coloca en un determinado lugar del mundo. “Es el sedimento secular y milenario de hábitos y rutinas históricas”, como la define la académica de la UNAM. Por eso la escritora mexicana Claudina Domingo subraya que “el cuestionamiento del sexismo en la lengua española es algo que debe ser atendido y discutido. Porque lo que hablamos es el resultado de épocas en las cuáles se impuso una visión patriarcal de la sociedad.”

En ese espejo deformado del lenguaje, la escritora cubana Wendy Guerra ha descubierto que “no es lo mismo construir frases en una sociedad machista leninista donde todo está en función de una marcialidad, de un hermetismo creado y amparado por hombres, que estructurar un lenguaje equilibrado desde la plena igualdad”. Y añade: “¡Ojo! Puedes decir: compañeros y compañeras, niñas y niñas, pioneras y pioneros, para ser políticamente correctos y luego no referirte nunca más a las mujeres y ensamblar ejemplos, nombres, conceptos destinados o referidos únicamente al universo masculino. Esa ha sido la banda sonora de mi vida. El discurso aparentemente igualitario pero blindado de machismo”.