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miércoles, 28 de abril de 2021

#hemeroteca #feminismo #politica | Kika Fumero: “Cuanto más avanza la igualdad, más reaccionario es el sistema”

Imagen: La Provincia / Kika Fumero

Kika Fumero: “Cuanto más avanza la igualdad, más reaccionario es el sistema”.

La directora del Instituto Canario de Igualdad da una conferencia en Telde.
La Provincia, 2021-04-28
https://www.laprovincia.es/telde/2021/04/28/kika-fumero-avanza-igualdad-reaccionario-49824732.html

La directora del Instituto Canario de Igualdad del Gobierno de Canarias, Kika Fumero, lleva décadas trabajando por la igualdad de género, la prevención de la violencia contra las mujeres y los derechos de las personas LGTB. Reconoce que se han conseguido grandes avances, pero que “cuanto más se avanza, más reaccionario se vuelve el sistema y hace de termómetro. Tenemos que estar ojo avizor porque el lobo está ahí, y ya no está con piel de cordero, aunque agradezco que esté destapado. No podemos bajar la guardia y tenemos que mostrarnos más juntas que nunca, ya sea en las redes sociales como en los medios de comunicación, expresando continuamente el mensaje del feminismo y la igualdad”, asegura.

Por esa amplia trayectoria como activista y especialista en temas como la coeducación, la diversidad afectivo sexual y de género, y las políticas de igualdad, la Casa-Museo León y Castillo de Telde la ha invitado hoy, a participar en el ciclo denominado 'Más que musas. La mujer en la cultura en Canarias'.

Kika Fumero (Santa Cruz de Tenerife, 1975) es consciente de las reacciones negativas que produce el feminismo en algunos hombres y mujeres, con partidos políticos que niegan la violencia de género y que haya desigualdad. Reconoce que ha habido grandes avances en los últimos años, pero que aún queda mucho trabajo por hacer. “Tenemos una Ley de Igualdad y una Ley de Violencia de Género que no tiene un régimen sancionador porque violan esas leyes y no pasa nada, salvo que cometas un delito. Los libros de texto, las clases y los contenidos están llenos de faltas a la Ley”, explica.

Desde que llegó al cargo en 2019, reconoce que hubo cambios simbólicos importantes. Entre ellos, el Protocolo de Actuación Institucional del Gobierno de Canarias en caso de asesinatos de mujeres, víctimas de violencia de género. En este documento aparece la palabra feminicidio, con todas sus letras, explica, y deja claro que se trata de un Gobierno feminista, que quitó los minutos de silencio cada vez que hay un asesinato y lo sustituyó por un minuto de repulsa y la lectura de un manifiesto por parte del presidente.

Entre otros cometidos desde su arribo al Instituto, su labor fue “llenar la casa, porque estaba vacía”, además de trabajar para mejorar y aumentar los recursos para víctimas de violencia de género, generando reglamentos que regulen esos recursos. También ha creado el área de coeducación para que todas las campañas que generan se conviertan en recursos didácticos que lleguen a las aulas, y trabaja en la transversalidad, para que las partidas del Gobierno de Canarias tengan perspectiva de género.

Además, trabaja en la firma de convenios para ir de la mano con otras áreas como Educación, pero también con las farmacias como agentes sociales y sanitarios. De hecho, un acuerdo con las farmacias permitió poner en marcha la iniciativa Mascarilla-19, que se convirtió en un código de salvación para las víctimas de la violencia de género durante el confinamiento. Tuvo tanto éxito que el Consejo General del Poder Judicial hizo una recomendación pública del uso de Mascarilla 19 y ONU Mujeres ha destacado la importancia de esta acción en un informe reciente. Además, se reprodujo en Australia, Canadá y países de Latinoamérica y África.

Fumero destaca también el convenio firmado con RTVC para que haya una figura única y exclusivamente dedicada al tratamiento de la información y la comunicación en igualdad. Se trata de una acción que quiere extender al resto de medios de comunicación, pero tenía que ser el ente público en primer lugar para dar ejemplo.

Por último, destaca el convenio que está a punto de firmar con el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) que agrupa las asociaciones con discapacidad. “Todo lo que generemos tiene que tener una mirada interseccional, es decir, para todos los cuerpos, todas las edades, todas las etnias, todas las orientaciones sexuales, para mujeres rurales y urbanas, y con discapacidad, porque tenemos que reflejar el conjunto de la sociedad, si no, ninguna acción es válida”.

Cuando concluya este compromiso, que aún no sabe cuándo será, asegura que le gustaría haber dejado una semilla que pueda continuarse y pueda mirarse al espejo y decirse que lo que hizo, lo hizo lo mejor que ha podido, informó ayer su gabinete de prensa.

“Las acciones de sensibilización concretas son importantes, pero hay que mirar a largo plazo. Esto es una carrera de fondo y hay que diseñar políticas públicas y estrategias pensando en un resultado a largo plazo y en la transversalidad”, concluye. Y esa, entre muchas otras, la semilla que quiere dejar.

sábado, 7 de julio de 2018

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | 28J, orgullo crítico y memoria histórica

Imagen: ctxt / Celebración del Orgullo en Florencia en 2017
28J, orgullo crítico y memoria histórica.
“Mientras me sentía la única chica en el mundo a la que le pasaba ‘aquello’, muchísimas mujeres lesbianas, gais y transexuales se dejaban la piel y daban la cara por mí”.
Kika Fumero | ctxt, 2018-07-07
http://ctxt.es/es/20180627/Firmas/20459/kika-fumero-28j-dia-del-orgullo-lgtbi-homofobia.htm

Las fechas son importantes para no olvidar, para celebrar el recorrido hecho, para realzar el sentimiento de grupo de personas que no vivimos ni luchamos solas, y para tomar aliento a través de ese chute de energía que da el lanzarnos a la calle y convertirnos por unas horas en una sola voz, unánime. Las fechas son importantes para velar por la memoria histórica, por nuestra propia trayectoria.

El 28 de junio de 1969, casi seis años antes de que yo naciera, tuvo lugar una redada en el desde entonces emblemático bar gay neoyorkino Stonewall Inn. El sistema perseguía a las personas homosexuales y transexuales en Norteamérica, mientras en España éramos perseguidas por el gobierno franquista. Aquellos disturbios marcaron el inicio de la lucha por las libertades del movimiento LGBT en EEUU. Aquí, en España, tuvimos que esperar a la muerte del dictador para comenzar a avanzar y para decir “basta” a tantas muertes injustamente cobradas por un poder brutalmente homófobo y tránsfobo.

Recuerdo mi pre-adolescencia como un período lleno de silencios, de temor a ser descubierta sin saber exactamente qué era lo que podían descubrir ni de qué debía protegerme, de caos interior por sentirme diferente, de miedo por un peligro que alertaba y no era capaz de definir, ni tan siquiera de adivinar de qué manera podía hacerme daño ni cómo protegerme. El sentimiento que durante más tiempo me acompañó fue la confusión: no saber en qué me equivocaba, qué funcionaba mal en mí, qué era exactamente lo que tenía que esconder, por qué sentía erróneamente…

Conforme pasaban los años comencé a entender por dónde iban los tiros. Mirar a mi alrededor y no ver a primera vista a nadie “como yo” me hizo sentir más bicho raro y, a la vez, más especial que el resto: aquella primera vez nos convirtió –a ella y a mí– en las dos únicas personas en el mundo a las que le pasaba aquello. Lo que estaba viviendo –que ya por fin, a los 11 años y tras percatarme de las famosas mariposas en el estómago, conseguí entender que se trataba de algo muy parecido a lo que llamaban amor– me producía sentimientos muy encontrados: por una parte, la felicidad de entender que aquello era más especial que cualquier otra historia de mis compañeras de pandilla por cuanto único –ilusa de mí–, y, por otra, la angustia de no poder compartir esa felicidad porque sabía en mi fuero interno que era errónea y estaba mal. En aquella época, aún era considerada una enferma para la Organización Mundial de la Salud y, socialmente enferma o no, sentía que estaba enfermando, que la experiencia me consumía, que el silencio tácitamente impuesto hacía mella en mi salud. En la psíquica como mínimo.

Tardé unos años más en descubrir “homosexual” y “lesbiana” como términos. Lo cierto es que, descubrirlos, más allá de la carga negativa que también aprendí que tenían, me supuso un alivio inmenso, ya que por fin encontraba una palabra que me definiera, que me identificara y, sobre todo, que me hiciera sentir parte de un grupo, una más: ya no estaba sola, tal vez seguía siendo rara, pero ya no estaba sola. Y liberarme de una soledad no deseada fue tremendamente esperanzador.

Por entonces, el feminismo ya tenía una trayectoria recorrida, miles de mujeres a lo largo de la historia habían luchado por ofrecerme una vida mejor. En aquella época, otras miles de mujeres le habían tomado el relevo a sus predecesoras y seguían combatiendo a pie de calle para lograr unos derechos de los que yo aún carecía. Mientras me sentía la única chica en el mundo a la que le pasaba “aquello”, muchísimas mujeres lesbianas, gais y transexuales se dejaban la piel y daban la cara por mí; por aquel entonces el colectivo LGBT ya había ocupado las calles y luchaba por mi derecho a amar sin miedo, sin confusión, sin silencios tácitamente impuestos. Lo que yo llamaba escondite, resultó llamarse armario; y contra ese escondite ya otras luchaban cuando yo no entendía siquiera en qué fallaba, qué había de equivocado en mí.

Muchas mujeres han entregado sus vidas en esta lucha para que yo hoy tenga una mucho más digna como mujer. Un gran número de personas LGBT han pagado con sus vidas los derechos de los que yo hoy disfruto como lesbiana. Este 28J, como cada año, me detuve a recordar aquellos disturbios del Stonewall Inn y lxs asesinadxs por el franquismo. Pero no solo en nuestra historia pasada, también hago un recorrido de la presente: miradas de asco y reprobación, miradas lascivas de los hombres ante una pareja lesbiana, insinuaciones y proposiciones sexuales, rechazo, insultos, silencios, pérdida de amistades y familiares, miedo al contagio del estigma, armarios impuestos, acoso escolar, mobbing en el trabajo, exclusión social, vejaciones, palizas, cadena perpetua, pena de muerte, violaciones correctivas, asesinatos, suicidios… Nuestra lucha es política y, por tanto, crítica. Como político y crítico es nuestro orgullo.