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jueves, 12 de febrero de 2026

#hemeroteca #lgtbifobia | Nuestra pluma es más fuerte que sus puños

Nuestra pluma es más fuerte que sus puños
La paliza al árbitro alemán Pascal Kaiser pretende ser más que una agresión homófoba. Es un mensaje.
Enrique Alpañés | El País, 2026-02-12
https://elpais.com/espana/madrid/2026-02-12/nuestra-pluma-es-mas-fuerte-que-sus-punos.html

Pascal Kaiser tras la brutal agresión //
En los años noventa, casi todos los equipos de fútbol tenían una mascota y casi todos los colegios tenían un maricón. Yo fui el del mío (el maricón, no la mascota). Por eso, cuando llegó Manolito, en sexto de EGB, me alegré. Manolito era expansivamente alegre, sinuoso en el caminar. Tenía la mirada lánguida y los labios siempre hidratados con 'gloss', lo que le daba un puntito glaseado, la guinda de un barroco pastel. Manolito era maricón, vaya. Y esto me alegró muchísimo. No por haber encontrado a alguien como yo, apenas sospechaba entonces cómo era yo, sino porque los abusones hubieran encontrado un rival más débil.

Manolito pasó a ser el maricón oficial del colegio y yo ascendí al puesto de simple marginal. Durante ese año de tregua me junté con los chicos, gocé de un ascenso social e intenté incluso jugar al fútbol. Evité de todas las maneras posibles al pobre Manolito. Con el tiempo me he dado cuenta de que en realidad el pobre era yo, que Manolito no era más maricón, sino más valiente, más de verdad. En un mundo de niños que luchaban por ser hiperadaptados y uniformes, él supo llevar a gala sus diferencias.

Fui a un colegio público madrileño en una periferia de ladrillo visto y toldo verde. Tenía un patio modesto, de tres campos de fútbol. No es esta una forma de medir el espacio metafórica, aludiendo a un concepto espacial que todos conocemos. Era literalmente lo que había: tres campos de fútbol. Uno era el campo de los mayores, otro el de los pequeños y un tercero reconquistado para combinar fútbol y baloncesto. El resto era periferia. Los campos estaban delimitados por líneas de colores, fronteras infranqueables que separaban a unos niños de otros. Traspasarlas significaba ocupar el centro, formar parte de algo, dejar de ser público y pasar al escenario, al lugar donde pasaban las cosas. Yo siempre me moví en la periferia, flotaba en los márgenes, con el aire solícito del marginado. Aquel año me adentré en el campo de fútbol como quien entra en una guerra: esquivando golpes e intentando no llamar la atención. Pronto se recrudecieron los insultos. Era malo porque era un maricón.

Decía Alana S. Portero que “antes de definirte tú mismo, los demás te dibujan los contornos con sus palabras y sus violencias”. Y fue eso lo que nos pasó, en distintos grados, a Manolito y a mí. Eso fue lo que nos pasó a muchos niños LGTBIQ+, que aprendimos en un patio de colegio que nuestro lugar estaba en los márgenes. Fue el fútbol, antes que el sexo, el que nos marcó a muchos como maricones.

He pensado mucho en este tema estos días, al leer primero con alegría, después con rabia, la historia de Pascal Kaiser. La semana pasada, este árbitro alemán de 27 años le propuso matrimonio a su novio, Moritz, ante unos 40.000 espectadores antes de un partido de la liga de fútbol alemana. En el estadio la gente aplaudió, pero en las redes sociales empezó el acoso. Lo amenazaron, lo insultaron y filtraron su dirección. También se escribieron mensajes de apoyo y de gente escandalizada ante tanta homofobia. A estos les replicaban esa vieja letanía cacatúa: “¿Qué necesidad de exhibirse de esta manera?” “Prueba a hacer eso en Palestina”. Pero Kaiser no tuvo que irse a Palestina para sufrir las consecuencias. Estas llegaron hasta su casa.

El pasado domingo por la noche el árbitro llamó a la policía para denunciar, que restó importancia a sus palabras. 20 minutos después de colgar, tres hombres lo sorprendieron en la puerta de su casa y le dieron una paliza, según confirmaba —con una serie de fotografías escalofriantes— el diario francés L’ Equipe.

En Madrid se registra una agresión LGTBIfóbica al día. Es una dinámica que se repite; basta echar un vistazo a la hemeroteca. Homosexuales apaleados, mujeres trans hinchadas y amoratadas. Enseñamos las cicatrices, mostramos nuestros cuerpos como una cartografía del desastre. Nuestras heridas son el mensaje, nos dicen lo que puede pasar si no andamos con cuidado. La paliza a Pascal Kaiser no fue solo un delito de odio, fue un mensaje de advertencia. Para él y para todos los que somos como él. Nos están diciendo que deberíamos seguir en los márgenes, que hay espacios en los que no podemos estar, donde no podemos ser.

Me dan asco los violentos, pero también me dan rabia los tibios, los que dicen que la sexualidad es algo privado. La que se sale de la norma, claro. ¿Cuántas pedidas de mano heterosexuales y públicas hemos visto que no han acabado en paliza?

sábado, 15 de julio de 2023

#hemeroteca #homofobia #memoria | Maricones en los arrabales del idioma

Público / Federico García Lorca (c) en Cuba //

Maricones en los arrabales del idioma
Andrea Momoitio · Periodista y escritora | Otras miradas, Público, 2023-07-15

https://blogs.publico.es/otrasmiradas/74312/maricones-en-los-arrabales-del-idioma/

Justo estos días, que ando dándole vueltas al miedo, ha caído en mis manos un libro que ha resultado ser una joya tenebrosa. ‘El sexo de sus señorías. Sexualidad y tribunales de justicia de España’, de Juan J. Ruiz-Rico (1947-1993), catedrático en Derecho Constitucional. Esta obra, que apareció ante mis ojos en un mercadillo, fue publicada un par de años antes de la muerte de Ruiz-Rico. Es un repaso, pormenorizado, por diferentes sentencias de tribunales españoles sobre asuntos relacionados con la sexualidad, la homosexualidad, el travestismo y un largo etcétera de maneras distintas de vivir. Desconozco qué opinión tenía el autor, en su fuero interno, sobre la homosexualidad, pero en el libro asegura que, según su parecer, "la homosexualidad es solamente una (diversificada) forma de expresión de la sexualidad, minoritaria si se quiere pero que, como tal, no implica nada positivo o negativo". Él mismo asegura que no ha sido ese el parecer de las leyes españolas históricamente.

Ahora, que nuestros derechos parecen estar, una vez más, en riesgo, quizá conviene recordar qué ha opinado la justicia española sobre nosotras. Algunos datos recogidos aquí y allá: El fuero de Cuenca (1190) condenaba bajo pena de muerte en la hoguera a las personas que "se viciaran por el ano". El ‘Fuero Juzgo’ –código legal elaborado en León en 1241 bajo el reinado de Fernando III– y el Fuero Real –texto promulgado por Alfonso X de Castilla para homogeneizar las leyes vigentes– castigaban la homosexualidad con la castración. Los Reyes Católicos ordenaron en 1497 que fuera quemado un individuo acusado de un delito "no digno de ser nombrado" y, durante la Inquisición, ni siquiera podemos aproximarnos a saber cuántas personas pudieron ser condenadas por sodomía. Sin embargo, a excepción del código penal de 1928, ninguno –excepto el Código de Justicia Militar– ha condenado directamente la homosexualidad como un delito. Eso sí, se han llevado a cabo distintas estrategias para condenarnos al ostracismo, para imponernos castigos y penas de todo tipo.

Juan J. Ruiz-Rico asegura en ‘El sexo de sus señorías. Sexualidad y tribunales de justicia de España’ que "no hay un solo comportamiento sexual delictivo (exhibicionismo, abusos deshonestos, violación) que merece un lenguaje tan duro como el que emplea el Tribunal Supremo para referirse a este grupo con un comportamiento sexual que, en cuanto tal y si no existen determinadas circunstancias, ni siquiera es delito. Por tanto, la animadversión a los homosexuales tiene tal entidad que donde no es posible efectuar una condena jurídica se formula una intensa condena moral". Pero la estrategia siempre ha sido la misma y, ojalá me equivoque, lo seguirá siendo: Si no existen circunstancias, se provocan.

Es curioso porque el autor dice que esa beligerancia es propia de las condenas relacionadas con actos de homosexualidad entre dos hombres –hablaremos más adelante del único caso que encontró de lesbianismo– y ni siquiera se presenta tan violento en las sentencias relacionadas con las personas trans. Según sus palabras, puede deberse a que las primeras sentencias relacionadas con la transexualidad aparecieron ya con la Constitución, pero cree que con ese argumento se queda corto: "Hasta hace poco tiempo la jurisprudencia –y seguramente la sociedad– no reconocía al transexual como tal; más bien lo confundía con un homosexual de la especie ruidosa". Tremendo.

En sentencias de tribunales españoles podemos encontrar todavía alusiones a la homosexualidad como "anormalidad o desviación sexual", "antinatural práctica"; "vicio antinatural"; "vicio nefando" –que resulta abominable por ir contra la moral y la ética–; de "naturaleza enfermiza". Recuerden: sin ser considerado delito. Las leyes de Vagos y Maleantes primero y la de Rehabilitación y Peligrosidad Social tampoco entendían la homosexual como delitos sino como faltas y, por eso, no se aplicaban ‘penas’ sino medidas de rehabilitación.

Grave vicio sodomítico

En 1970 se publica una sentencia que, según Ruiz-Rico, solo refleja la posición que mantenía la sociedad española en ese momento ante la homosexualidad. El caso es que un tipo denuncia a otro porque le ha llamado "maricón". El denunciado, además, decía que podía demostrar el "grave vicio sodomítico" del denunciante porque lo había encontrado "con un tío" con los calzoncillos a la vista. El Tribunal aseguraba que ese "maricón" se trataba de una expresión creada "en los arrabales del idioma", pero que no podía presentar un "propósito injurioso" por sí mismo. Eso sí, asegurar que le había visto en esa actitud sí que constituía una grave injuria al atacar su "dignidad varonil y su buen nombre". En otra ocasión, en 1964, un hombre denuncia a otro por haber tratado de besarle en una habitación. Tras el escándalo del ofendido, el Tribunal declara que su actitud estaba completamente justificada pues había reaccionado a "tiempo contra la perversidad sexual de su atacante".

Los ejemplos se suceden en ‘El sexo de sus señorías. Sexualidad y tribunales de justicia de España’, pero, a pesar del ejercicio de buceo en la jurisprudencia, Ruiz-Rico solo encuentra una sentencia relacionada con el lesbianismo. En este caso, la demandada es acusada de corrupción de mujeres. La procesada, de la que no sabemos qué edad tenía entonces, era acusada de iniciar en "prácticas homosexuales" a una niña de trece años. Tras tres años manteniendo relaciones, ambas escaparon de su ciudad natal y estuvieron 18 días escondidas en otra ciudad andaluza hasta que el padre de la más pequeña dio con ellas. Esto, aseguraba el Tribunal, fue tiempo suficiente para "para producir los peculiares efectos degradadores de la moral sexual" y producir en ella "secuelas que en su formación normal e inestabilidad psiquiátrica".

Acusada de corrupción de menores, en 1978 presentó un recurso de casación que no fue admitido a trámite. Aseguran que "la víctima" fue "pervertida y desviada" "de sus naturales inclinaciones", que continuó con dichas relaciones "en relativa clandestinidad" hasta que trascendieron "únicamente ciertos rumores". Tanto el vecindario como las familias sufrieron "los naturales sentimientos de escándalo y reprobación". La más mayor fue condenada a "tres años y siete meses de prisión menor, seis años y un día de inhabilitación especial, con sus efectos genéricos y en los concretos para todo cargo que lleve consigo educación o guarda de menores y 10.000 pesetas de multa".

Dónde estarán ahora

Justo estos días, que ando dándole vueltas al miedo, propongo que estemos más atentas que nunca a cómo retuercen las palabras porque, en el fondo, lo único que pretenden es ahogarnos.

martes, 5 de abril de 2022

#hemeroteca #homofobia | «No es un insulto homófobo porque no creo que este empleado tenga esa condición»

Canarias7 / Agrupación de Vecinos Santa Lucía de Tirajana //

«No es un insulto homófobo porque no creo que este empleado tenga esa condición».

El portavoz de Agrupación de Vecinos Santa Lucía, Manuel Hernández, reprocha a la prensa que se quede con un insulto sacado de contexto. Atribuye al funcionario una actitud «machacona y molesta» ante una duda que le manifestó una concejala compañera sobre la emisora municipal.
Gaumet Florido | Canarias7, 2022-04-05
https://www.canarias7.es/canarias/gran-canaria/homofobo-creo-empleado-20220405142344-nt.html 

El portavoz de Agrupación de Vecinos Santa Lucía, Manuel Hernández, asegura que su compañero de partido, el edil José Luis Araña, no incurrió en homofobia cuando llamó «maricón de mierda» a un trabajador del Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana porque no le consta que ese empleado tenga esa condición, segun afirmó este martes ante los micrófonos de Radio Planeta.

También reconoció que la actitud de Araña no estuvo bien y que posiblemente «se llevará alguna recriminación», pero dejó claro que esa reacción tuvo un contexto y que la prensa se ha quedado solo en el insulto. Reprochó al trabajador que reaccionara de forma «machacona, desproporcionada, insistente y molesta» a una pregunta planteada «con mucha educación» por su compañera Lucía Rodríguez respecto a unos cortes en la emisión de la radio municipal. «¿Qué (esas palabras) están mal dichas? Sí, pero hay que ponerlas en contexto, cómo se dijo, quién provocó y cómo se llegó a este extremo, pero esta parte no se explica y lo que interesa aquí es desplazar a un partido como AV».

Hernández ha roto el silencio de su partido tras el incidente en el que uno de sus concejales, José Luis Araña, llamó «maricón de mierda» e hizo ademán de agredir al funcionario municipal y periodista Juan García Luján tras el último pleno del Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana, el pasado jueves 31 de marzo. En todo caso, emplaza para la versión oficial de su formación a un comunicado que se difundirá en los próximos días.

«No es un insulto homófobo», sentenció Hernández. Explicó que cuando se le llama a alguien «mariquita» o «cabrón», palabras que el concejal califica de «feas y malsonantes, no se está refiriendo a un cabrón como a un cornudo y a un mariquita por su condición homosexual». Y acto seguido razona su argumento. «Porque no creo que la tenga este empleado, por lo menos nosotros no tenemos conocimiento».

En ese sentido, Manuel Hernández insiste. «Seguro que no es un ataque homófobo, porque José Luis no lo es, será otras cosas, pero eso no lo es», subrayó el edil, quien, pese a defender a su compañero, dejó claro que no comparte la reacción que tuvo. «No soy una persona violenta, no apoyo este tipo de actitudes, José Luis probablemente se llevará una recriminación porque tiene que controlarse en esto, pero (...) hay que estar presentes para ver lo que sufrimos, hay que estar presente y verlo».

El concejal explicó que todo se originó por una «actuación desproporcionada, machacona, insistente y molesta» del trabajador, porque García Luján «entendía que se estaba dudando de su profesionalidad». El edil, en declaraciones exclusivas a Radio Planeta, eludió entrar en más detalles, pero manifestó que le sorprendió la actitud del jefe de prensa del Ayuntamiento.

«Me sentí muy molesto porque la compañía Lucía, con mucha, mucha educación, se dirigió a él y le hizo la pregunta. Se podía aclarar de otra manera, que era un incidente técnico, que desafortunadamente ocurre con mucha frecuencia y que casualmente ha ocurrido en el caso de ustedes», se explicó el edil.

Contó que cuentan con un vecino que les manda por wasap datos de lo que está ocurriendo y que les alertó de que se había cortado la emisión, circunstancia que «a veces se produce en el momento más interesante del debate», apostilla. «Es normal que preguntemos, es una pregunta muy simple, pero reaccionó de una manera que yo no concibo, y venga y venga, de forma machacona, hasta que en un momento dado saltó José Luis, que a lo mejor tiene la mecha más corta, y le soltó lo que le soltó, pero es que no paraba, era un ataque constante, constante, a la compañera Lucía que a mí me estaba resultando hasta molesto».

lunes, 28 de junio de 2021

#hemeroteca #mariconeo | La palabra 'maricón' sale del armario

El Periódico / Un operario borra un 'Soy maricón...' //

La palabra 'maricón' sale del armario.

En los últimos tiempos, y como lo confirma la reciente serie 'Maricón perdido', de Bob Pop, el término ha pasado de ser un insulto homófobo a convertise en símbolo de identidad, orgullo y poder para el colectivo LGTIBQ+.
Beatriz Martínez y Julián García | El Periódico, 2021-06-28
https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20210628/maricon-palabra-salir-armario-dia-orgullo-lgtbi-11863423 

Maricón. Adjetivo despectivo y malsonante. Aumentativo de marica. Afeminado. Dicho de un hombre homosexual. También de un hombre apocado, falto de coraje, pusilánime o medroso. Así define la Real Academia Española una palabra cuyas connotaciones peyorativas e insultantes se han transformado en los últimos tiempos, y para bien, dentro de nuestro acervo popular.

Hace menos de dos semanas, Bob Pop, uno de los estandartes de la comunidad LGTBIQ+, estrenó en TNT una serie sobre su propia vida en la que exorcizaba buena parte de los fantasmas de su niñez y adolescencia. Que su título sea precisamente ‘Maricón perdido’ es una declaración de intenciones, sobre todo porque la propia serie realiza un recorrido de lo más revelador en torno al cambio de paradigma del término, desde su utilización como insulto homófobo y discriminatorio hasta la reapropiación por parte del colectivo como símbolo de identidad y orgullo. "Es la historia de un niño maricón que está perdido, de un adulto maricón que está perdido, que va encontrando y buscando su identidad. Se trataba, por tanto, de apropiarse de un término despectivo y convertirlo en un término descriptivo", relata el escritor y guionista.

Pero, como también muestra esta excelente ficción televisiva, el camino hasta llegar hasta ahí ha sido largo y duro. "Yo durante décadas fui incapaz de pronunciar la palabra maricón. Era una combinación de sílabas que me aterraba, me perseguía. Casi no podía ni pensarla", asegura Enrique F. Aparicio (Esnórquel en Twitter), integrante del dúo musical Monterrosa y responsable del podcast ‘¿Puedo hablar!’, junto a Beatriz Cepeda, alias Perra de Satán. "Poco a poco, al tiempo que me iba reconciliando conmigo mismo, fui apropiándome de ella. Desde hace años, aunque no tantos como los que no pude decirla, es la palabra que más uso; en el momento en el que la hayamos dicho tantas veces en positivo como las que nos la arrojaron en negativo, la haremos totalmente nuestra".

En 2016, una jovencísima Samantha Hudson, con apenas 15 años, revolvió el estómago del Obispado de Palma y de la ultraderecha balear con su canción de temática religiosa ‘Maricón’, que había compuesto para un trabajo de instituto. El escándalo fue morrocotudo. "Soy maricón y me encanta la iglesia / Pero no me dejan entrar porque monto gresca / Soy maricón, pero también soy cristiano / Ellos no me aceptan porque follo por el ano", decía la irreverente (y ultrapegadiza) canción, que convertiría a Hudson en precoz celebridad entre la comunidad LGTBIQ.

"La palabra maricón se puede usar de manera amistosa sin tener que proceder por fuerza de personas que formen parte del colectivo gay. Mis amigas heterosexuales me llaman maricón y yo les digo maricón porque son más maricones aún que yo", explica la explosiva diva ‘queer’, que admite que, pese al mucho camino avanzado, todavía hoy el término se utiliza "de forma despectiva, con tono mezquino y cierta maldad. Otra cosa es que el significado de esa ofensa me tenga que afectar si me he empoderado de mi propia identidad. O lo que es lo mismo: a palabras necias, oídos sordos".

"Dependiendo de la persona que la use, y el tono y motivación con que lo haga, la palabra tiene un significado u otro", ratifica Javier Giner, guionista, director, escritor de ‘Yo adicto’ y jefe de prensa de las películas de Pedro Almodóvar. "No es lo mismo que la pronuncien Bertín Osborne o Rocío Monasterio que Bob Pop. Hay palabras que han causado mucho dolor, vergüenza y opresión, y solo deberían ser utilizadas por los colectivos oprimidos. Dicho de manera simplista: si la palabra se sigue utilizando como un insulto vejatorio, no hay orgullo posible en ella", añade Giner. En este sentido, Javier García Rodríguez, profesor de Literatura Comparada de la Universidad de Oviedo, considera que "siempre es el contexto el que dota de sentido a las palabras. Un tipo jugando al dominó en un bar que ve pasar a dos chicos de la mano y dice 'maricones' pretende insultar de manera fuerte. Pero ellos pueden defenderse solo con decir 'a mucha honra'".

Un poco de historia
'Maricón' deriva del nombre María, símbolo de la mujer y nombre común en la España del XVI. La primera vez que apareció en la R.A.E. fue en 1735, en el segundo volumen del Diccionario de Autoridades, y la carga ideológica que desprendía la definición era notoria. "El hombre afeminado y cobarde y lo mismo que marica". A partir de 1884, 'maricón' remitiría directamente a 'marica', que se va adornando con adjetivos como ‘sodomita’ o ‘invertido’. Pero el tratamiento discriminatorio tocó techo cuando en el Manual de 1984 se añadió "persona despreciable o indeseable". No sería hasta 1992 cuando el DRAE indicara que se trataba de un insulto.

"En los años 70, maricón era una palabra terrible, un insulto muy grave que marcaba. Ser cabrón era asumible; ser maricón, no", cuenta García Rodríguez. "No sé en qué momento deja de ser un estigma para ser un orgullo de identidad, pero el proceso es bastante habitual en los usos lingüísticos: se desactiva el valor peyorativo de una palabra asumiéndola como seña de identidad". Paco Tomás, periodista, guionista y responsable del mítico programa de Radio 5 ‘Wisteria Lane’, de temática LGTBIQ+, piensa que, si echamos la vista atrás, hace 40 años, nadie del colectivo gay utilizaba la palabra maricón para definirse (o casi nadie: ahí estaba el pionero Nazario). "El gran logro ha sido arrebatarles esa palabra a quienes la utilizaban para atacarnos y darle el significado opuesto para definirnos sin miedo, sin que tenga una connotación negativa distinta a la de homosexual o gay". Se trata, en sentido, de un fabuloso ejercicio de reapropiación de un insulto; es decir, al hacer bandera de la ofensa, no solo se desactiva el insulto, sino que además se le da la vuelta a la tortilla poniendo en evidencia a quien intentaba herir. "Ser hijos de puta les da igual, pero parecerlo ya no les hace tanta gracia", sostiene la siempre directa Samantha Hudson.

Arma política
¿Se ha convertido maricón en una palabra política? Paco Tomás cree que sí, ya que hay homosexuales que prefieren definirse como gais y rehúyen el término maricón porque es más potente. "Hay gente que no quiere que se le asocie con eso porque prefiere acogerse al heteropatriarcado para sufrir e implicarse menos en todos los problemas que nos rodean".

En el panorama de las series internacionales hay un ejemplo parecido al de ‘Maricón perdido’, ‘Queer as folk’. Sin embargo, el término ‘queer’, además de englobar a toda la comunidad LGTBIQ+ y aunque sigue considerándose peyorativo en algunas sociedades conservadoras, también se refiere a todos los estudios académicos vinculados al área de la identidad, al activismo y la disidencia a la norma del cisheteropatriarcado. "En mi cabeza ‘queer’ siempre tendrá un aroma de revolución, de calle, de lucha trasversal", reflexiona Giner. "Yo no puedo llamar 'queer' al niño asustado y al adolescente confuso que fui. Ese niño era maricón", continúa Enrique Aparicio. "Es tentador utilizar 'queer' porque en España es una palabra que no asusta, pero precisamente la incomodidad que nos provocan marica, bollera, sarasa, mariposón, travesti, etc., tiene un potencial político mucho más cercano". Para Samantha Hudson, lo ideal sería traducir ‘queer’ por "mariconeo". “Tal vez el término ‘queer’ tenga un algo más político, como marxismo, y se refiera más a esa otredad no solo ligada a la sexualidad sino a la identidad disidente, pero creo que la traducción más acertada sería esa, mariconeo. Yo soy muy de eliminar anglicismos".

Cultura popular
En los últimos años su utilización dentro de la cultura popular se ha ido extendido de una manera progresiva. En la Nochevieja que daba paso a ese mítico año en España que fue 1992, se produjo un hecho insólito en la televisión en 'prime time'. El dúo cómico Martes y Trece incluyó un 'sketch' en el que Millán Salcedo entonaba una canción que se convirtió en un himno: ‘Maricón de España’. "Creo que fue uno de los primeros actos de visibilidad, incluso de activismo en nuestro país, porque además venía de un homosexual y se hizo en un programa que vio toda España. Si te fijas, la letra no es una burla como pudiera parecer, es profundamente reivindicativa ("Y me importa un comino, que la gente en mi camino, de mí quieran murmurar" / "Si critican, que critiquen, porque de Algeciras a Pontevedra, quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra"). En aquel tiempo nos pareció una maravilla y nos sirvió para cantárnosla a nosotros mismos", rememora Paco Tomás.

Aunque el uso de las redes sociales y de las nuevas tecnologías parece que haya contribuido a normalizar el término, si se escribe ‘maricón’ en Twitter, pueden cerrarte la cuenta. "El algoritmo demuestra cuál es el uso social del término, un insulto, así que de manera automática se relaciona con algo malo", dice Enrique Aparicio. En este sentido, Paco Tomás nos invita a hacer una prueba: escribir la palabra ‘homófobo’; saldrá en rojo como incorrecta y automáticamente se corregirá por ‘homófono’, que no tiene el mismo significado ni nada que ver. Hasta ese punto se encuentra integrada la discriminación de la identidad sexual dentro de nuestras propias estructuras de lenguaje.

"Lo que no se nombra, no existe. Es oculto y marginal. Venimos del silencio, de los dobles sentidos y de escondernos avergonzados en arbustos. Nuestros espacios históricos han estado dominados por los susurros. Que no se sepa. Que no se note. Por eso es tan importante la palabra, porque nos da el lugar que merecemos, que no es otro más que el de cualquier persona, a plena luz, libre, en la calle", culmina Javier Giner.

miércoles, 16 de junio de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #testimonios | Bob Pop: "Ojalá quienes sufren agresiones homófobas se sientan abrazados con mi serie"

Imagen: El Periódico / Bob Pop //

Bob Pop: "Ojalá quienes sufren agresiones homófobas se sientan abrazados con mi serie".

El escritor y periodista se ha basado en su propia vida para crear 'Maricón perdido', estreno importante de TNT este viernes, día 18.
Juan Manuel Freire | El Periódico, 2021-06-16
https://www.elperiodico.com/es/series/20210616/bob-pop-maricon-perdido-serie-tnt-entrevista-11828518 

El escritor y periodista Roberto Enríquez, más conocido como Bob Pop, se ha basado en su propia vida para crear la serie 'Maricón perdido' (TNT, desde el viernes, día 18), relato tragicómico (o cómico-trágico) en tres tiempos sobre homosexualidad, homofobia, creación, amistad y todo lo demás. Su particular 'Dolor y gloria'. Conversamos con Bob.

¿Cómo surge la idea de hacer una serie sobre tu propia vida?
Guillermo Farré y José Skaf, de TNT, habían visto la sección de 'Late Motiv' en la que conté la historia de El Rata [el yonqui que le acosó cuando era adolescente] y mi vida en el pueblo. Me dijeron que había una serie ahí. Yo les contesté: '¿Estáis locas o qué os pasa?'. Pero volvieron a insistir, quedamos para comer y ya entonces les conté el capítulo piloto de principio a fin. Me hago muy poco de rogar.

En los últimos años se han estrenado muchas comedias protagonizadas e ideadas por mujeres o miembros de grupos vulnerabilizados. Series con un punto de vista tan personal como 'Fleabag', 'Better things', 'Special' o 'Podría destruirte', esta última también con agresión sexual en la trama. ¿Fueron estos títulos una inspiración?
No para mí. Pero vi 'Podría destruirte' después de escribir los guiones, y me encantó. Eso sí, entiendo que la productora vio que había un espacio para este tipo de proyecto, en el que la narrativa y la historia son muy personales; vienen de quien lo ha vivido. También es cuestión de la industria: hay tanto espacio para tantas cosas que no pasa nada porque los raros también tengamos derecho a contarnos.

'Maricón perdido' tiene bastante de Almodóvar hecho serie. Está su humor costumbrista, como también el tono reflexivo y existencial de 'Dolor y gloria'.
Esa película me marcó en muchos sentidos. La serie es en parte un canto de amor a Almodóvar, a todo lo que me ha enseñado y me ha permitido. Hay un homenaje a sus temáticas, pero también a su forma de quitar la barrera entre lo cómico y lo trágico.

La serie bascula realmente entre extremos: sentimentalismo y franqueza, fantasía y crudísima realidad.
Eso también lo he aprendido haciendo televisión con Andreu [Buenafuente] y con Berto [Romero]. Lo que hago en esta serie lo llevo haciendo muchos años: coger momentos terribles y convertirlos en algo con una pizca de humor. De ese modo, si doy la turra o me meto en asuntos que podrían parecer incómodos, al menos el espectador se sentirá un poco arropado. No quiero lanzarle un filete sin cocinar y que se lo tenga que comer crudo.

¿Hacer esta serie, y tener que repasar ciertos momentos oscuros, ha sido liberador o más bien un suplicio?
Ni una cosa ni otra. Para mí al final todo era un material con el que yo quería contar una historia. Y lo he utilizado como tal. El trabajo me ha evitado tener que entrar en reflexiones emocionales. Simplemente, quería contar bien la historia; que a la gente le gustara, le entretuviera, le divirtiera, le emocionara... Hay un momento en que te despegas de ese material porque lo que más te importa es que esté bien contado, independientemente de si trata de ti o no.

En ciertos momentos, su personaje se fuga a la fantasía, como los de 'A dos metros bajo tierra'.
Esas partes de fantasía tienen que ver con cómo funciona mi cabeza. En los momentos más duros de mi vida, he utilizado libros, películas y canciones para componerme un guion original alternativo y poder escaparme. Es algo que también tiene que ver con la escritura. Hay cosas que soportas solo porque eres consciente de que serás capaz de escribirlas después, de que es un material narrativo, que es una cosa que le dice en un determinado momento Lola [Alba Flores] a mi personaje: ‘A ti lo que te gusta es hacer de todo una novela’”.

¿Cómo fue el proceso de ficharse a si mismo, a sus versiones ficticias más jóvenes (de adolescente, Gabriel Sánchez, y como estudiante universitario, Carlos González)? ¿Qué buscaba en esos actores?
Para mí lo más importante en el casting era la mirada. Yo necesitaba sus miradas. Los dos me dieron una mirada maravillosa. Y además: cuerpos no normativos y una capacidad de generosidad y cariño.

¿Por qué eligieron como director a Alejandro Marín, graduado de la ESCAC? Era un director sin excesiva experiencia que iba a tener que trabajar en diversos tonos y mezclarlos con pericia.
Habíamos visto parte de su trabajo, un 'teaser' estupendo de una peli que prepara... Era alguien sin experiencia, pero me tenía a mí todo el tiempo dando el coñazo. La falta de bagaje se cubría con la presencia del creador, que estaba ahí para darle las claves.

¿Hubo muchas notas? ¿Se entrometió mucho en el trabajo de Marín?
Yo soy muy entrometido. Sobre todo en el trabajo con actores. Pero también piense que son mis personajes, con lo cual es muy difícil quedarse callado.

Las agresiones homófobas no son, por desgracia, cosa del pasado. ¿Le gustaría que 'Maricón perdido' ayudase mínimamente a generar otra clase de clima social y cultural? ¿A educar de algún modo?
Es un poco presuntuoso esperar eso. Pero ojalá, ojalá sucediera. Ojalá quienes sufren las agresiones se sintieran abrazados. Y ojalá aquellos que cometen las agresiones y se creen impunes entendieran que estamos ahí y que esto ya es otra cosa. Pero es solo una serie.

Al presentar al protagonista en diversos tiempos, la serie tiene un 'target' múltiple. No es fácil para la chavalada LGTBI encontrar referentes en la ficción. ¿Pensaba en ellos cuando escribía?
Cuando escribo, nunca pienso en el lector ni el espectador. Si no, me bloqueo. Yo pensaba en cómo contar esta historia lo mejor posible y con los elementos que yo quería utilizar. Ese cruce de líneas temporales; los referentes; mi mirada de la familia, la amistad, el sexo... Solo ahora que la he visto, pienso: 'Hostia, ojalá conectar con esos chavales'.

¿Cuáles son tus planes para la serie?
Lo que diga la industria. Si TNT/Warner me dice: 'hay segunda temporada', me lo puedo plantear porque hay ideas para otra temporada. Pero como obra acabada ya me funciona. Me quedo súper contento de haber hecho esta serie.

Una última pregunta muy importante: ¿realmente era vecino de Los Pecos?
Sí. Era vecino de Los Pecos, su madre y su hermano. De hecho, las fans de Los Pecos eran mis únicas amigas cuando yo estaba ya muy aburrido de leer y de escribir. Cruzaba la calle y me iba a pegar la hebra con fans ya talluditas.

jueves, 25 de octubre de 2018

#hemeroteca #homofobia | Paula Echevarría, los maricones y el plomo: ¿homofobia o libertad de expresión?

Imagen: El Confidencial / Paula Echeverría //

Paula Echevarría, los maricones y el plomo: ¿homofobia o libertad de expresión?

Primero hizo una broma. Después pidió disculpas a los posibles ofendidos. Y remató con otro perdón, en tono irónico. ¿Tiene razón la actriz o la tienen las redes?
J.D. | Vanitatis, El Confidencial, 2018-10-25
https://www.vanitatis.elconfidencial.com/famosos/2018-10-25/paula-echevarria-maricon-polemica-twitter_1635909/ 

Hace unos cuantos años, Martes y 13 cantaba una canción que en su estribillo decía: “Soy maricón, maricón de España”. Hace unas semanas una concursante de 'Operación Triunfo' expresaba su opinión sobre otra canción, en esta ocasión del grupo Mecano, que utilizaba 'mariconez' en una letra que dos décadas después de ser escrita volvía a cobrar actualidad.

Ahora ha sido Paula Echevarría la que ha vuelto a crear polémica por el uso de la palabra 'maricón' en un mensaje que colgó en su Instagram: “No confíes en nadie porque cuando menos te lo esperas maricón el que lo lea”. Aquí el mensaje como se publicó.

No habían pasado unos minutos cuando Twitter empezó a bullir. Nadie pareció notar que la actriz de 'Velvet' había escrito erróneamente ese 'porque' separado cuando debería ir junto o 'maricón' sin tilde, pero sí se percataron de que en esa frase podría haber un principio de homofobia. Y los mensajes criticando a la asturiana comenzaron a surgir.
  • Que alguien le diga a #PaulaEchevarria qe el humor vertical es muy del siglo pasado y que ese tipo de humor hace daño y perpetúa las estructuras de poder. / Memê andaluçê / Twitter, 2018-10-24
  • A ver, Paula, el chiste de todo la vida es "tonto el que lo lea" , es que ni por ahí. Creo que te has liado con "maricón el último". Y sí, la gente LGTB ha dicho basta, así que haz tus chistes con tu familia y a nosotrxs déjanos en paz. #PaulaEchevarria / Malcor 156 / Twitter, 2018-10-24
Ante la avalancha, la ex de Bustamante quiso corregirlo con un mensaje que pretendía ser una disculpa y al mismo tiempo normalizar el hecho de que ella, como mucha más gente, tiene amigos gais, y son gente maja. Pero, como casi siempre, las disculpas a veces se pueden volver contra uno mismo, sobre todo cuando el mensaje se vuelve algo farragoso: “Antes de que salga algún ofendido -arrancaba el mensaje, un poco tarde porque ya los había-, adoro a los gays, bueno, a los que conozco y me caen bien. Vamos, que no es discriminación, es un simple chiste... Que últimamente hay que andar con pies de plomo”. Y remataba: “Por si acaso pido también perdón al plomo”.

Aunque las opiniones contra el mal gusto con los chistes de la actriz continuaron, también hubo tuiteros que salieron en defensa de la protagonista de 'Ola de crímenes' y que abogaban por la libertad de expresión.
  • Mario Vaquerizo usa la palabra maricón en cada frase y nadie se ha quejado, lo suelta #PaulaEchevarria y se monta un circo / Eretria / Twitter, 2018-10-24
  • Para los ofendiditos por el chiste de Paula Echevarría. ¿No os acordáis ahora de la libertad de expresión? Libertad de expresión para meterse con Dios o con el rey sí pero para hacer un chiste sobre gays no... / Cc / Twitter, 2018-10-24
Hace unos meses Paula ya la lió en redes al definir las diferencias entre su trabajo y el de Dulceida para Pantene usando la expresión “Es como comparar a Dios con un gitano”.