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martes, 13 de abril de 2021

#hemeroteca #mujeres #historia | El amanecer feminista en la Segunda República

Imagen: El Diario

El amanecer feminista en la Segunda República.

En cinco años trepidantes, las mujeres consiguieron derechos civiles como el matrimonio civil, el divorcio y el voto. Para terminar de conquistar la igualdad, habrían necesitado más tiempo del que tuvieron.
Elena Cabrera | El Diario, 2021-04-13
https://www.eldiario.es/sociedad/amanecer-feminista-segunda-republica_130_7799577.html 

Todas las crónicas recuerdan que el día en el que se declaró la Segunda República era soleado. No se conocían entre ellos pero, a juzgar por sus respectivas memorias, la aristócrata comunista Constancia de la Mora y el periodista catalán Josep Pla, coincidieron al mismo tiempo —entre las tres y las tres y media de la tarde— en la plaza de Cibeles de Madrid, una en un taxi y el otro a pie derecho, mirando embobados los balcones del segundo piso del Palacio de Correos y Telégrafos. Había tanta gente agolpándose en la calzada, que el chófer que llevaba a la joven Constancia a su casa tuvo que frenar en seco. Ella sacó la cabeza por la ventanilla para enterarse de lo que sucedía y pudo ver, con el don de la oportunidad, cómo el personal de la casa desplegaba en el balcón central una bandera de colores rojo, amarillo y morado. Constancia y el taxista salieron del coche y se mezclaron con la multitud, que no paraba de crecer. En el resto de nobles edificios públicos que rodean la fuente de la diosa griega, descendían las banderas monárquicas y "entre aplausos frenéticos de la muchedumbre" se alzaba la tricolor. En esa tarde "clara y magnífica", escribe Pla, "una gran cantidad de gente, más bien pasmada, mira la bandera izada". Podría haber llovido, algo plausible un 14 de abril en Madrid, pero que se recuerde siempre con tanta viveza el clima de aquel día tiene que ver, para algunas historiadoras, con la identificación del sol como símbolo de luz, renacimiento y sabiduría, una escenografía entusiasta para el apasionante momento histórico que oficialmente se decretaba aquel día.

Constancia, que vivía arrullada por el mundo de la alta burguesía del barrio de Salamanca, nieta de ministros, emparentada con los Maura —conservadores hombres de gobierno—, casada con un antirrepublicano, gracias a la República se desclasó como pudo y se divorció en cuanto pudo, aprovechando la primera ley que lo permitió en España, poco menos de un año después de la soleada mañana. La Segunda República fue un periodo de cambios significativos para la vida de las mujeres, tanto en el ámbito público como el privado, en la cuestión del acceso a la igualdad legal y a la ciudadanía política. Pero "debido a lo corto del periodo y a la lentitud con la que cambian las mentalidades y las relaciones de género", según afirma la profesora de la Universidad de Valencia Vicenta Verdugo, no dio tiempo a que estas transformaciones llegaran a todas las mujeres. Entre mayo de 1931 y el verano de 1933, el Gobierno socialista promulgó 17 textos legales que hacían referencia específica a la igualdad entre hombres y mujeres y los derechos cívicos de estas, aunque encontrarían limitaciones posteriores en la práctica.

Lo que aparece en los años 30 es una élite femenina que ha podido disfrutar de estudios superiores, desde el 8 de marzo de 1910 las mujeres estaban autorizadas para matricularse en las universidades públicas. Son cultas, críticas, muchas de ellas feministas y transgresoras. No surgen de la nada: vienen del intenso asociacionismo anterior, como la Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME), creada ya en 1918 por la directiva y concejala María Espinosa de los Monteros y la periodista y enfermera —conservadora y católica— Consuelo González Ramos para luchar por el sufragio femenino, la educación y el trabajo digno. La Unión de las Mujeres de España, presidida por la marquesa Lilly Rose Schenrich o la valenciana Liga Española para el Progreso de la Mujer, presidida por Ana Carvia Bernal, se constituyeron también en la década de los diez. En el manifiesto fundacional de la ANME ya llamaban a "la unión de todas las mujeres para formar un partido feminista capaz de imponer el debido respeto a nuestros ideales". "El feminismo de hoy —explica la profesora de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III Rosario Ruiz Franco— es deudor no solo del de la Segunda República sino de todas aquellas iniciativas, propuestas y reivindicaciones históricas anteriores. Durante la Segunda República lo que ocurre es que el contexto histórico favorece que se concreten demandas e impulsen medidas".

Esta élite femenina intelectual, muy presente en la opinión pública, estaba ligada al institucionismo, un proyecto pedagógico que tuvo en la Institución Libre de Enseñanza su máxima expresión. Formaba parte de él la Residencia Internacional de Señoritas, creada por la Junta de Ampliación de Estudios, que ayudaba a los universitarios a estudiar fuera de España, como un Erasmus de la época. Estaba dirigida por María de Maeztu, quien había tenido una formación universitaria tanto en España como en el extranjero, de donde se trajo la idea del 'college' anglosajón. Por la Residencia pasaron las abogadas Victoria Kent y Clara Campoamor, la escritora Margarita Nelken, las pintoras Maruja Mallo y Deli Tejero, la periodista Josefina Carabias, la química Dorotea Barnés González o la meteoróloga Felisa Martín Bravo, por citar solo algunas de las muchas mujeres destacadas que convivieron compartiendo una educación integral que definió el espíritu del momento. De Maeztu dirigía también el Lyceum Club Femenino desde 1926, un espacio de libertad, encuentro y discusión del que formaban parte algunas de las anteriores y muchas otras intelectuales del momento, como María Zambrano, Carmen Conde, Elena Fortún, Ernestina de Champourcin, Zenobia Camprubí o Rosa Chacel.

Tres de esas mujeres residentes se convirtieron en las tres primeras diputadas de las Cortes en España: Kent, Campoamor y Nelken, elegidas gracias al derecho de sufragio pasivo pero en unas elecciones con sufragio universal únicamente masculino. El Congreso constituyente del que formaron parte tuvo la encomienda de aprobar o no el derecho al voto para las mujeres. Es conocida la opinión contraria de Victoria Kent: "creo que no es el momento de otorgar el voto a la mujer española", dijo dirigiéndose a sus señorías, "no es cuestión de capacidad, es cuestión de oportunidad", defendiendo por parte del Partido Radical Socialista una estrategia política por el miedo a que las mujeres volcaran su voto hacia las derechas. Al poco, Alcalá-Zamora le dio un cargo en su Gobierno Provisional, ejerciendo durante un año la Dirección General de Prisiones, materializando así el proyecto de humanización de las insalubres cárceles españolas que ya había iniciado Concepción Arenal. Desarmando el pensamiento en clave electoral de Kent, Campoamor le contestó que no dar el voto a las mujeres sería "un gravísimo error político" y que ella había constatado cómo los mítines congregaban a más mujeres que a hombres. Tras el intenso debate político, las Cortes aprobaron el sufragio activo universal por 161 votos a favor, pero con 121 en contra y 188 abstenciones. Dos años después, las derechas ganaban en las elecciones de 1933. La historiografía posterior adjudicó a la participación electoral —y en particular su abstención— de las mujeres el triunfo de la derecha y no fue hasta el año 2000 que estudios más rigurosos analizaron el comportamiento por sexos y concluyeron que la izquierda hubiera perdido aunque las mujeres no hubieran votado. Ideologías aparte, el reconocimiento del derecho a voto de las mujeres no supuso, en cualquier caso, ni su plena integración en la vida política ni la consecución de la igualdad real, sino un primer paso truncado por culpa de la sublevación militar y la dictadura posterior.

En el mundo laboral, lo que realmente representó un revulsivo no fue la presencia de una amplia mayoría de mujeres trabajadoras de las clases populares, porque ya existía de antes; la novedad fue la incorporación de las mujeres de clases medias al sector servicios, un acontecimiento que según explica Verdugo en su conferencia 'La República de las mujeres', suscitó la opinión entre el sector conservador de que "tendría consecuencias funestas como la desaparición de la familia y la pérdida de la feminidad".

Según las estadísticas oficiales, que por supuesto no visualizan, al igual que hoy en día, la ingente cantidad de trabajo sumergido, en especial en el servicio doméstico, tenían un empleo remunerado solo el 9% de la población femenina. En general, las mujeres suponían el 12% del total de trabajadores y trabajadoras, que en su gran mayoría realizaban el trabajo productivo fuera del hogar y el reproductivo dentro. Las condiciones laborales eran peores para las mujeres que para los hombres. Aunque en 1931 se estableció la jornada laboral de ocho horas, esta tenía algunas excepciones, como por ejemplo en el trabajo doméstico. Y, por supuesto, los salarios también eran inferiores, pues las mujeres ocuparon primero los empleos no cualificados. Otro de los avances del Gobierno Provisional fue el seguro de maternidad. Isabel Oyarzábal, candidata socialista a las cortes, periodista y primera mujer inspectora de trabajo en España, fue de las que lo defendió firmemente, así como la UGT. He ahí otra de las desinformaciones habituales sobre la Segunda República: las mujeres no se sindicaron. No es así, en el año 32 la UGT vió un notable incremento de afiliadas, en parte debido a la efectiva propaganda sobre el seguro de maternidad; en ese año eran casi 42 mil las ugetistas y el sindicato había visto subir sus inscripciones de 277.000 a casi un millón en el primer año de la República.

Mientras se normalizaba la presencia femenina en la esfera pública, la sociedad se preguntaba cómo debería ser una mujer, qué es ser una mujer. El Gobierno podía laicizar las relaciones familiares pero el patriarcado tiene sus propios tiempos y maneras. Para Rosario Ruiz es "el ámbito privado y la vida cotidiana la gran desconocida" en los estudios sobre la historia de las mujeres en la Segunda República —o historia de las relaciones de género, como prefiere llamarla la profesora Luz Sanfeliú—, "por dos razones: la falta o dificultad de las fuentes y el interés prioritario por lo público y la participación política como novedoso de esa época". El cuestionamiento amoroso es otro pequeño paso en la emancipación de las mujeres de los años 30. Desde el "amor plural" enraizado en el anarquismo y que ya había propuesto Teresa Claramunt, como una predefinición del poliamor, a la discusión en torno a una nueva idea de maternidad como la que expuso públicamente la anarquista Lucía Sánchez Saornil: "antes que la madre, debe estar la mujer".

El debate sobre los entornos no mixtos ya estaba sobre la mesa durante la Segunda República. Mientras Federica Montseny era contraria a ellos, la poeta, activista y empleada de Telefónica Sánchez Saornil se separó de la CNT para crear la muy reivindicada —en la actualidad— asociación y revista Mujeres Libres, que alcanzaría las 20.000 afiliadas tras la sublevación militar. Saornil, junto a la abogada Mercedes Comaposada y la médica Amparo Poch, recogieron el legado cultural del movimiento libertario y lo reformularon para abordar el tema central de la autonomía de las mujeres. Saornil fue expulsada de la Compañía Telefónica por sus actividades anarcosindicalistas en 1931, puesto que fue una de las impulsoras de las huelgas que tuvieron lugar en la empresa en los años anteriores. A partir de ahí, se dedicó a la militancia, a la lucha de clase con una decidida defensa de la emancipación femenina, diseñando espacios para la capacitación laboral, y la organización de las mujeres de la clase obrera.

La disidencia política y sexual
La reconocida historiadora de origen irlandés Mary Nash se ha dedicado a estudiar a las mujeres de este periodo durante toda su carrera. De muy joven, en los años 70, localizó la documentación de Mujeres Libres en un infierno, las salas donde se escondían los materiales prohibidos por el franquismo. A partir de ahí, tuvo la oportunidad de entrevistarse con algunas de las mujeres que habían participado en esta organización feminista. Tuvo que ser el lenguaje corporal de ellas, y no la palabra, lo que le dio a entender cuál era la orientación sexual de Lucía Sánchez Saornil. El lesbianismo era un tema absolutamente tabú. Desde 1919, Lucía publicaba poemas en las mejores revistas de la vanguardia literaria, en los que hablaba del deseo sexual lésbico, pero lo hacía oculta tras el pseudónimo masculino Luciano de San-Saor. No era raro que las escritoras de la época se escondieran tras la máscara de la masculinidad, como María de la O. Lejárraga tras la creación teatral firmada con el nombre de su esposo, Gregorio Martínez Sierra. La investigadora Laura Vicente, experta en Mujeres Libres, dice que Lucía nunca ocultó su lesbianismo ni la relación con su pareja, América Barroso, en la organización que dirigía. Aunque el silencio sobre ello se impuso hasta los años 80, porque la historia de las lesbianas está "marcada por los silencios, la marginación y los eufemismos" como dice María Jesús Fariña, profesora de la Universidade de Vigo. Una de las socias del Lyceum madrileño fue la escenógrafa Victorina Durán, quien dejó constancia del Círculo Sáfico, un grupo de lesbianas entre las que estaba Victoria Kent, quien a diferencia de Victorina ocultaba su orientación celosamente, y la propia María de Maeztu, a quien se suponía amante de la chilena Gabriela Mistral. Ni siquiera en tiempos de la República es fácil la disidencia sexual para las mujeres: "en general la mirada sobre la homosexualidad en esos años ya era complicada y desfavorable, no se veía con normalidad, a pesar de los círculos modernos y liberales como el del Lyceum Club", explica Luz Sanfeliú. Victoria Kent y el socialista Luis Jiménez de Asúa impulsaron que en la reforma del Código Penal de 1932 se eliminara la homosexualidad como agravante de la delincuencia. Un año después, la Ley de Vagos y Maleantes eliminó las relaciones entre personas del mismo sexo como delito, excepto entre militares.

Quienes siguieron siendo consideradas criminales fueron las prostitutas. Las fuerzas políticas y sociales más progresistas del momento eran abolicionistas. En los primeros meses de República se sustituyó el Patronato para la Trata de Blancas por el de la Protección de la Mujer. "La ley no puede reglamentar un vicio", declamó Clara Campoamor en el hemiciclo durante el debate sobre la abolición de la reglamentación de la prostitución, que imperaba en España desde mediados del siglo XIX. Para la diputada, uno de los argumentos era que "las víctimas de la prostitución son, en un 80 por ciento, mujeres menores de edad" y carecía de sentido ser garantistas con la protección del menor por un lado y, por otro, permitir que ejercieran trabajo sexual. Finalmente, la abolición se consumó en 1935 aunque la República procuró defender los derechos de las prostitutas suavizando durante ese tiempo "el sesgo misógino de la reglamentación", como señala la profesora de la Universidad Rey Juan Carlos Mercede Rivas: eliminando la prohibición de las mujeres prostitutas de frecuentar espacios públicos y la inscripción forzosa en el registro de las prostitutas, así como el desarrollo de numerosos programas sanitarios de difusión de propaganda antivenérea y de educación sexual.

La genealogía —la fuerza de tiempos pasados con la que los seres colectivos dominamos nuestro presente— es importantísima para entender la mirada que desde hoy tenemos a la historia de las mujeres y en especial a la exhaustiva atención que se le ha puesto para reparar los olvidos históricos de este periodo del siglo XX. Aunque no está todo dicho. Para Luz Sanfeliú, "ningún periodo está nunca suficientemente estudiado. Hay mucho aún por conocer del siglo XX y, por supuesto, de la Historia de las Relaciones de Género (que comprende un análisis de los contextos, de las ideologías, de las identidades masculinas y femeninas, de todo el aparataje cultural, símbolos, imágenes, ritos, etc.). Hay millones de mujeres que se implicaron en la construcción de su tiempo, también mujeres obreras o de clases populares, de las que estamos ahora empezando a saber alguna cosa".

  • Clara Campoamor 1888-1972. Diputada por Madrid en las Cortes Constituyentes, fue una de las tres que consiguieron escaño cuando las mujeres podían ser elegidas pero todavía no podían votar, un derecho que Clara tomó por bandera y del que convenció a gran parte del hemiciclo.
  • Lucía Sánchez Saornil 1895-1970. Feminista anarcosindicalista, fue una de las líderes de la influyente organización y revista Mujeres Libres. Antes de eso y mientras trabajaba en Telefónica, Lucía estudiaba pintura y publicaba poesía en revistas del movimiento ultraísta.
  • María Teresa León 1903-1988. Escritora de la Generación del 27, María es hija de la Institución Libre de Enseñanza y licenciada en Filosofía y Letras. Durante la República, escribió numerosos cuentos y un drama proletario de apoyo a las insurrecciones obreras.
  • María de la O Lejárraga 1874-1974. Maestra y dramaturga, publicó gran parte de sus libretos con el nombre de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Fue la autora de 'El amor brujo', con música de Falla. Además, se dedicó al activismo feminista y fue diputada por Granada.
  • Maruja Mallo 1902-1995. Poderosa, divertida, atrevida, apasionada, gustosa del maquillaje vistoso y extravagante, como buena pintora surrealista, 'Marúnica' es una figura de culto internacional a la que Dalí definió como "mitad ángel, mitad marisco".
  • Margot Moles 1910-1987. Atletismo, natación, esquí, capitana del Athletic Club (actual Atlético de Madrid) de hockey, campeona de España de lanzamiento de disco y plusmarquista mundial de martillo. Fue la primera española en acudir a unos Juegos Olímpicos invernales.

viernes, 14 de abril de 2017

#hemeroteca #historia | Aquel verano de 1931… la aparición de una Virgen que 'vaticinó' la guerra civil

Imagen: Público / 'Visionarios' en Ezkioga
Aquel verano de 1931… la aparición de una Virgen que 'vaticinó' la guerra civil.
'Público' saca a la luz este 14 de abril, día de la proclamación de la Segunda República y a su vez viernes santo, un conjunto de revelaciones marianas, que ocurrieron en el verano de 1931 y que en su momento conmocionaron a la opinión pública. Las revelaciones de la virgen en el municipio vasco de Ezquioga anunciaban una cruenta guerra civil cinco años más tarde.
María Serrano | Público, 2017-04-14
http://www.publico.es/sociedad/verano-1931-aparicion-virgen-vaticinaba.html

¿Una aparición mariana en la recién instaurada Segunda República? El fervor anticlerical que corría durante el verano de 1931 no impidió a dos niños pastores Antonia y Andrés, con apenas diez años en la localidad guipuzcoana de Ezquioga estar en boca de todos los vecinos de su propia localidad. Los medios se hicieron eco de una supuesta aparición de una virgen que intentaría borrarse del imaginario popular por parte de las nuevas autoridades de la Segunda República. Nadie quiso recordar aquellos acontecimientos. Ni las procesiones, ni a la incrédulos visionarios que aquel verano se transformaban y perdían la mirada ante la aparición atónita de una imagen luminosa que todos decían que portaba un extraño mensaje.

En ese mismo verano un suceso similar ocurrió supuestamente en la localidad alavesa de Espejo. José Luis Barrio cuidaba a los nueve años como pastor a un rebaño de cabras. Según su testimonio, el joven al coger una pequeña flor, observó que una figura lo miraba desde los más alto. El niño relacionó aquella rara imagen con una virgen que le hablaba a lo lejos. Aquel fenómeno provocó la alucinación de muchos vecinos que realizaban procesiones hasta la zona por el culto de aquella imagen.

En Torralba de Aragón (Huesca) siguieron las inciertas apariciones. Cuatro niñas aseguraron haber visto a una mujer extraña en una iglesia que desapareció de repente. En Mendogorría, un pueblo de Navarra, en el verano de 1931, trece niños comentaron en todo el pueblo la visión de una mujer de un aspecto parecido a una virgen en una iglesia cercana.

Después de 86 años, y sin apenas documentación que pueda demostrar alguna certeza, las visiones de aquel verano de 1931 han quedado archivadas en la memoria oculta de la Segunda República Española.

“Una guerra civil entre católicos y no católicos”
El suceso que aquel verano conmocionó a toda la opinión pública y que trascendió fuera de las fronteras fue, sin duda, el de la aparición en Ezquioga y una virgen sangrienta. La leyenda de los que vieron la imagen revelaba a los visionarios una cruenta guerra civil entre españoles y hermanos.

Entre los mensajes de los visionarios que lo medios recogían sin parar se repetía una clara revelación que resultó increíblemente cierta: “Dentro de cinco años justos se iniciaría una guerra, y que un Ángel Salvador sería el destructor de la República”, con una clara referencia a Francisco Franco.

La “aparición” se hizo enormemente popular en pocas semanas a través de los medios de comunicación. Escritores y periodistas que acudían a ver aquellos extraños sucesos inmortalizaban con instantáneas el hipotético trance de los fieles con la mirada perdida y los ojos vueltos. Y no son pocos los nonagenarios que a día de hoy en el municipio de Ezquioga, hoy conocido como Ezquioga-Itsaso (desde 1965), afirman una parte de “realidad” de aquellos hechos. Sin embargo a pesar de las últimas y escasas investigaciones realizadas nadie se atreve hablar de aquel suceso, ocurrido el 30 de junio de 1931 que con tanta dureza taparon las autoridades civiles de la Segunda República.

La historia de los jóvenes pastores
Pero ¿cómo se desencadenó aquella historia? Dos hermanos pastores, Andrés y Antonia Bereciartua, de ocho y once años, subían cada noche a por leche en un caserío situado en la ladera del monte Anduaga. En la noche del 30 de junio de 1931, los dos niños bajaban por la montaña cuando, tal y como ellos narrarían a los vecinos, vieron delante de sus cabezas un resplandor y la imagen de aquella figura negra.

La temida “revelación” no solo fue creída por los jóvenes. Al correr el testimonio, muchos habitantes del pueblo comenzaron a decir que les había llegado la revelación de una guerra, incluso un concejal de Ezquioga. Fue tal el fenómeno masivo que cientos de personas comenzaron a peregrinar sin descanso hasta el monte Anduaga. Todos los días la prensa contaba las novedades de aquella extraña historia que se desarrollaba en aquel pequeño municipio que tenía en vilo a toda España.

Los cortes en las manos y las falsas alucinaciones que realizaban muchos de aquellos fieles frente a la extraña imagen mariana fue el detonante para que las autoridades republicanas acabarán con el caso en Ezquioga. El descampado fue cercado y se prohibió el acceso. Las detenciones llevaron a muchos de aquellos jóvenes y mayores hasta el sanatorio de Mondragón para que la opinión pública olvidara aquel extraño fenómeno.

Fue tal el ocultamiento de la historia que el miedo de los vecinos dura a día de hoy. Nunca más se volvió a hablar de aquellas apariciones.

Baroja y Marañón hablaron de lo ocurrido en Ezquioga
Lo ocurrido en Ezquioga no dejó indiferente a muchos intelectuales de la época como fue el caso de Pío Baroja que recogería parte de la historia de su trilogía “La selva oscura”, publicado en 1932 donde uno de los libro se titularía “Los visionarios”, donde analiza los sucesos de Ezquioga, con fuentes y testigos para destacar la veracidad que las revelaciones podían tener en algunos casos.

Gregorio Marañón, médico ilustre, defendió la supuesta autenticidad a los visionarios, y revelaría a los medios de la época la falta de “competencias” para sacar conclusiones sobre una relevación tan masiva a una pequeña población.

#hemeroteca #claracampoamor | Clara Campoamor, artífice del sufragio universal en la II República española

Imagen: Público / Clara Campoamor
Clara Campoamor, artífice del sufragio universal en la II República española.
Sara Álvarez Pérez | Radicales Libres, Público, 2017-04-14
http://radicaleslibres.es/clara-campoamor-artifice-del-sufragio-universal-la-ii-republica-espanola/

Clara Campoamor formó parte de la Comisión emanada de las Cortes constituyentes republicanas de 1931. La abogada madrileña, afiliada al Partido Radical, luchó denodadamente en esa comisión por la conquista del sufragio universal, derecho hasta entonces limitado a una mitad de la población: la masculina. Lo consiguió con la oposición no sólo de su propio partido, sino también enfrentándose a otros elementos que preferían mantener la doble moral de abogar por la libertad masculina mientras preferían que las mujeres continuasen bajo el yugo de la Iglesia católica. «Es bueno que la mujer tenga el freno de la Iglesia», le dijo un compañero republicano liberal, que defendía las libertades de los hombres mientras prefería beneficiarse de las ataduras sociales de las mujeres. «Estamos ciertos de que es desgraciada una sociedad donde la mujer no se contenta con ser esposa y madre», rezaba un periódico de la época.

El sufragio clerical
Son éstos los mismos hombres que, con el advenimiento de la República el 14 de abril de 1931 y la promulgación en mayo del conocido como «decreto de las faldas», habían declarado elegibles a las mujeres… y a los sacerdotes, «curiosa amalgama» – dice Clara Campoamor en 'El voto femenino y yo: mi pecado mortal'-. Amalgama que, lejos de igualar derechos, apuntalaba una desigualdad, puesto que los sacerdotes con este decreto podían elegir y ser elegidos -ya que éstos sí podían votar, no así las mujeres-.

El sufragio menopáusico
Fue precisamente esa desigualdad la que se propuso hacer desaparecer Clara Campoamor, luchando contra atavismos varios como los que pretendían que la menopausia fuera un criterio válido para conceder el voto, puesto que se llegó a abogar por un sufragio universal en el que los hombres pudieran votar a los 23 años y las mujeres a los… ¡45 años! Sesudos diputados como Manuel Hilario Ayuso justificaban este hecho mediante argumentos científicos tales como que a esa edad «se fija por los tratadistas la estandarización de la edad crítica de la mujer latina». Vamos, que al parecer la regla te impide pensar.

El sufragio a conveniencia
Además de en medievalismos varios, la oposición al sufragio universal se basó en una pirueta argumentativa que se ha seguido propagando hasta el día de hoy, según la cual las mujeres votarían la opción defendida por la Iglesia católica y, por lo tanto, habrían sido las responsables de la victoria de las derechas en 1933, primeras elecciones en las que en España se votó respetando el principio del sufragio universal. La paradoja es notable: las mujeres, anteriormente subyugadas bajo unas leyes-cerrojo que les robaban el derecho al trabajo, el derecho a la propia nacionalidad (adquirían la nacionalidad del marido tras el matrimonio), el derecho al reconocimiento de la paternidad de los hijos habidos fuera del matrimonio (con lo que los hombres se libraban de la obligación de mantener a los llamados entonces hijos «naturales»), el derecho a decidir sobre su propio cuerpo o el derecho a ejercer la ciudadanía mediante el voto, tendrían en sus manos la posibilidad de decidir el destino político de toda una nación que, dos años antes, se había levantado en las urnas contra un régimen monárquico liderado por un Borbón, mal rey, cobarde y vividor.

La campaña misógina que acusaba al sufragio universal de la victoria de las derechas fue un reflejo de la excusa esgrimida por el partido laborista inglés en los años 20, que también culpó a las mujeres a la derrota de su partido porque suponía un elemento nuevo y difícilmente previsible en términos electorales.

El sufragio galante
Resulta cuanto menos paradójico incriminar únicamente a un sector de la población, como si las derivas políticas o los cambios socioeconómicos solamente las afectaran a ellas, dejándolos a ellos al margen de todo devenir histórico, político, económico o social. O como si los derechos civiles no fueran precisamente eso, derechos, y constituyesen más bien galantes cortesías que quedasen a merced de los intereses de los legisladores que los conceden. Así, la filósofa Amelia Valcárcel atribuye a la «pereza» estas afirmaciones. En el mismo sentido se sitúa la historiadora Rosa María Carel, quien considera que la campaña misógina fue «la excusa perfecta para evitar un autoanálisis y una autocrítica de por qué las fuerzas republicanas habían perdido las elecciones», recogiendo el pretexto esgrimido por el partido laborista inglés algo más de una década antes.

El gobierno de las faldas
El sistema electoral de la época, que favorecía a las mayorías, y por tanto a las coaliciones electorales, penalizó en las elecciones de 1933 a los socialistas y republicanos de izquierdas, quienes decidieron presentarse por separado y quienes pagaron en las urnas los errores cometidos durante su legislatura. El Partido Radical en el que prestó sus servicios Clara Campoamor, partido que tanto temía conceder el sufragio universal por miedo a una victoria de las derechas, gobernó tras las elecciones en 1933 con el apoyo parlamentario de la CEDA de Gil-Robles -partido que se abstuvo de realizar una declaración pública de adhesión a la República y al que se acusaba de estar gobernado por las faldas, pero por las del traje talar-. Resulta cuanto menos irónico que determinados miembros del Partido Radical, como el iracundo Guerra del Río, se opusieran al sufragio universal para evitar la victoria de las derechas y luego -a instancias del presidente de la República, Alcalá-Zamora- contasen con el apoyo de un partido antirrepublicano y con intenciones de instaurar una República corporativista, como es el caso de la CEDA.

El pecado mortal de Clara Campoamor
Una vez en el poder, el Partido Radical organizó una durísima represión de la Revolución de Asturias en octubre de 1934, constituyendo este hecho uno de los principales motivos por los que Campoamor abandonó el partido de Alejandro Lerroux. Solicitó la sufragista poco después la filiación a Izquierda Republicana, a instancias de Casares Quiroga, filiación que le fue denegada. Su propio mentor protagonizó un cobarde mutis por el foro que le ocasionó su desengaño absoluto con las instituciones políticas de la República. Clara Campoamor abandonó España tras el estallido de la Guerra civil, y vivió exiliada en Argentina y Suiza hasta el fin de sus días.

Su obra ‘El voto femenino y yo: mi pecado mortal’, además de suponer un valiosísimo documento para conocer desde dentro el tenso ambiente político de la Segunda República, constituye una joya ensayística plagada de ironía, escrita en un castellano delicioso en el que merece la pena sumergirse. Recomendamos vivamente la obra de Clara Campoamor. Feliz lectura.

miércoles, 12 de abril de 2017

#hemeroteca #franquismo #memoria | Cartas desde prisión: el canto a la libertad de las cárceles franquistas

Imagen: El Diario / Verónica Sierra Blas
Cartas desde prisión: el canto a la libertad de las cárceles franquistas.
La historia silente, "la memoria carcelaria en la guerra civil y el franquismo", rescatadas en el libro ‘Cartas presas’, de Verónica Sierra. Con una selección de 1.500 misivas, la obra retrata el rastro de la represión y el de la resistencia en "una España convertida toda en una cárcel".
Juan Miguel Baquero | El Diario, 2017-04-12
http://www.eldiario.es/andalucia/lacajanegra/libros/Cartas-prision-libertad-carceles-franquistas_0_630987191.html

El sostén represor del régimen franquista tuvo un claro exponente en sus cárceles. Las rejas como perfecta mordaza. Un viaje del miedo al silencio que dejó huellas de resistencia. Es la historia cautiva que rescata el libro ‘Cartas presas’, sobre ‘la memoria carcelaria en la guerra civil y el franquismo’ (editorial Marcial Pons), de Verónica Sierra Blas, doctora en Historia y profesora en la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid).

En "una España convertida toda en una cárcel", dice la autora, "las cartas de los presos cuentan esa otra historia del franquismo". Es la queja contenida, y la memoria silente, acabando libres. La palabra "como testimonio, registro y narración".

‘Cartas presas’ ha sido "cocinado a fuego lento". Siete años de trabajo sobre una selección de 1.500 cartas en registros públicos y privados. Del Archivo Histórico Nacional o el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca a misivas guardadas en los ficheros de la Fundación Nacional Francisco Franco o del Partido Comunista de España. Y "lo que había en las casas", la memoria particular, "que son una fuente clave".

El drama de la represión definido en "tres tipologías" de mensajes. Los más "significativos del ámbito carcelario", cuenta. Familiares, "por supuesto". Administrativas, "con súplicas, peticiones, instancias… que eran una forma más de sumisión". O las "cartas en capilla" como paradigma de la resistencia humana: "sirven de preparación para la muerte, para consolar a los que quedan y para reivindicar ideas".

Memoria viva en una carta enmarcada
Desde el golpe de Estado de 1936 al final de la dictadura en 1975, "miles de españoles de todo género, clase social e ideología fueron privados de su libertad en una represión tan sistemática como indiscriminada". En mitad de la "desposesión más absoluta y el sometimiento más cruel", la escritura de cartas se convirtió para los prisioneros "en el remedio principal para combatir la soledad, el aislamiento o el terror".

La "terapia más eficaz" para superar "las extremas y complejas situaciones de la vida en cautividad". Y un instrumento "para salvaguardar la identidad". Como el drama, que saltaba los muros para azotar a las familias de los presos, lo hacían los mensajes convertidos en un "arma de resistencia".

"No en pocas ocasiones he visto cómo las familias tienen las cartas enmarcadas en el salón. Son memoria viva. Una cuestión de supervivencia!, relata Verónica Sierra. Con la palabra, continúa, trazan la memoria personal y la colectiva. La historia "social, familiar, individual… es como quitar capas a una cebolla y las cartas dan todo eso", dibuja. "Son memorias que se superponen" para acabar contando "las historias de la prisión más intimistas, las que la versión oficial nunca puede contar".

La "otra historia" del franquismo

‘Cartas presas’ rescata la correspondencia carcelaria "con el afán de contar la historia de esa época desde el interior de los centros de reclusión". Panóptico, construcción con diseño que permite observar toda la superficie interior desde un único punto, explica el diccionario. "La prisión es un panóptico gráfico también", dice Verónica Sierra. "Vigilantes y vigilados necesitan y están obligados a escribir y a veces a escribirse, a contar sobre sí mismos".

Y en ese panóptico convive un universo de escrituras. "Diarios y memorias de prisión, en los que aparece el ‘yo’ del recluso, para que la memoria llegue a generaciones venideras y se recuerde". O "las memorias impuestas, cuando ante la saturación de las prisiones las autoridades piden a los encarcelados que escriban su propia vida de prisionero". Trazos sobre papel "que son a veces el único púlpito para poder gritar". La resistencia anónima "de los que pocas veces ocupan páginas en los libros".

El cantautor Francisco Javier Menchón rasga su guitarra en la presentación de ‘Cartas presas’ en Sevilla. Malos tiempos para la lírica, apunta alguno. La librería Quilombo, en la plaza del Pelícano, rompe el pesimista boceto: está a rebosar.

"Para mí este libro es un canto a la libertad". Recuerda Verónica Sierra a Miguel Hernández. "Para la libertad, sangro, lucho, pervivo". La voz y las cuerdas citan la copla ‘Soy viento de libertad’: "Tu sangre sembró el camino / de flores de libertad… / yo quiero ser jardinero / de tu frondoso rosal”. Y rematan con ‘Al alba’, de Aute: "Presiento que tras la noche… / Miles de buitres callados / van extendiendo sus alas / no te destroza amor mío, / esta silenciosa danza, / maldito baile de muertos / pólvora de la mañana".

Queridísimo hermanillo:

Recibe muchos besos de tu hermana, que en estos momentos pierde la vida, pero no te preocupes, yo tengo tranquilidad. Tú tienes diez años y te queda mucho por vivir y ver, por esto sé que no debéis sufrir (ninguno de la familia) y tú menos. Me vengarás algún día, cuando tú te enteres por qué muere tu hermana.

Carta de Dionisia Manzanero a su hermano. Prisión de Ventas (Madrid), 5 de agosto de 1939.

#hemeroteca #memoria #homosexualidad | La homosexualidad en España, antes y después de la II República

Imagen: Nueva República / Proclamación de la Segunda República
La homosexualidad en España, antes y después de la II República.
Roberto Santos | Nueva República, 2017-04-12
http://nuevarevolucion.es/la-homosexualidad-espana-despues-la-ii-republica/

Está semana en Nueva Revolución conmemoramos la II República Española y yo por mi parte creo que es importante recordar cuál fue el destino de un colectivo al que pertenezco y defiendo, la comunidad LGTBI. ¿Cómo fue esa etapa para los homosexuales en España?

Hagamos un poco de historia y vayamos mucho más atrás de la II República, durante el siglo XIX e inicios del XX, en España no existían leyes específicas que persiguieran la homosexualidad. Esto no significa que estuviese socialmente aceptada, porque nada más lejos de la realidad. Para los sectores más progresistas, como los que podía representar Carmen de Burgos, primera periodista profesional española, escritora y traductora o Rafael Cansinos entre otros, la homosexualidad se consideraba un vicio decadente propio de una aristocracia obsoleta. Para los sectores científicos era una enfermedad y la solución tampoco estaba en la persecución y para las cavernas del momento, es decir, los más conservadores, era una ofensa a la masculinidad.

En esas épocas las leyes perseguían delitos contra la moral y las buenas costumbres y las penas eran iguales tanto para heterosexuales como para homosexuales, lo que no significa que luego fuese así en la práctica porque dependía mucho de la época y del juez que dictaba sentencia. Por tanto, no era una situación idílica ni mucho menos, pero al menos no había persecución como tal hacia la comunidad LGTBI.

Con la dictadura de Miguel Primo de Rivera, llegaron las restricciones y los sectores más reaccionarios que defendían unos modelos trasnochados basados en la exaltación de una España eterna, en la que la homosexualidad no tenía cabida y se volvía a los tiempos de los Reyes Católicos, tiempos que todavía hoy muchos miembros de la caverna añoran e idolatran, en los que los homosexuales eran perseguidos. De está forma Primo de Rivera incluye en su código penal la homosexualidad como delito que acarreaba multas e inhabilitación para cargos públicos.

Es importante destacar que el código penal de Miguel Primo de Rivera no perseguía a los homosexuales, sino sus actos. En determinados delitos, el hecho de ser homosexual se consideraba un agravante. Besarse en público, el exhibicionismo o la pederastia tenían diferentes sentencias si la persona declarada culpable era heterosexual u homosexual.

Muchos juristas de la época fueron reacios a dictar sentencia en esa línea, como por ejemplo Luis Jiménez de Asúa, que defendía que a los homosexuales no se les podía considerar ni viciosos, ni delincuentes, sino en todo caso, enfermos, en línea con las tesis de Gregorio Marañón.

Esas tesis más tolerantes fueron atacadas por los sectores más reaccionarios que les acusaban de hacer “apología de las aberraciones sexuales”. El autor de esta infame frase, fue Antonio San de Velilla, que publicó un libro titulado “Sodoma y Lesbos modernas. Pederastas y safistas estudiados en la clínica, en los libros y en la historia” en el que podían leerse frases como esta: “En las naciones no pervertidas, la sodomía es un delito que hace ultraje a las costumbres precisamente por ser un vicio de enfermos y anormales que contrarían en sus impulsos anti fisiológicos y anómalos las leyes naturales”. Todo un ejemplo de tolerancia que algo me dice que todavía es libro de cabecera de muchos de los miembros actuales de la caverna.

Tras la dimisión del general Miguel Primo de Rivera en enero de 1930, Alfonso XIII intentará devolver a una monarquía ya muy debilitada a la senda constitucional y parlamentaria, poniendo al mando del gobierno al general Dámaso Berenguer, el cual fracasó en su intento de volver a la “normalidad constitucional”. En febrero de 1931 el rey pone fin a la “Dictablanda” del general Berenguer y nombra nuevo presidente al almirante Juan Bautista Aznar. El nuevo gobierno propuso un calendario electoral, primero se celebrarían elecciones municipales el 12 de Abril y después elecciones a Cortes con carácter constituyente, por lo que podrían proceder a la revisión de las facultades de los Poderes del Estado.

A partir de aquí todo se precipita y ante los resultados de las municipales donde el bajo apoyo a la corona queda patente, Alfonso XIII acaba exiliándose a Francia el mismo 14 de abril de 1931.

Pocos meses después de la proclamación de la II República, que destacó por la implantación de modernos principios y valores democráticos en sus cortos 5 años de vida, el Código Penal republicano eliminó cualquier mención a la homosexualidad de entre las conductas tipificadas como delito, lo que abría una puerta hacia la igualdad y la libertad del colectivo, puerta que después Franco cerraría de un portazo durante décadas.

Ojo, a diferencia de lo que ocurrió con otras políticas como la de igualdad de género, que fue incorporada a algunos de los programas políticos republicanos, no hubo nada que defendiera o indicará tal cosa, una política o leyes dirigidas propiamente a la plena equiparación de gays y lesbianas con independencia de su orientación sexual tal y como lo conocemos hoy en día, pero sí se dieron algunos pasos importantes para acabar con su discriminación, al hacer desaparecer del Código Penal la palabra homosexual, que deja de ser un delito, salvo entre los miembros del ejército, o una conducta peligrosa.

Tampoco debemos olvidar que la equiparación de derechos entre hombres y mujeres en todos los aspectos, su igualdad material consagrada a la Constitución de 1931, el matrimonio civil y la ley de divorcio, fueron fundamentales para que empezase un cambio de mentalidad en la sociedad española.

En 1933 se crea la Ley de Vagos y Maleantes, que en ese momento no hace ninguna mención a la homosexualidad, y que se crea contra todos aquellos que son considerados antisociales, como vagabundos, nómadas o proxenetas y que fue aprobada por consenso de todos los grupos políticos de la Segunda República.

Esta ley no sancionaba delitos sino que trataba de evitar que se cometieran, por lo que tampoco incluía penas, sino medidas de alejamiento, control y retención de los individuos que eran considerados como peligrosos.

Esta permisibilidad de una buena parte de los españoles de la época, sobre todo en las grandes ciudades, en relación con la comunidad LGTBI, tiene su reflejo en la intelectualidad y la cultura de este periodo, lo que siempre se puede considerar un barómetro objetivo para medir la tolerancia existente, así como de algunos de sus miembros más destacados que nunca escondieron su homosexualidad.

En esta etapa destacaron poetas como Luis Cernuda, que escribe un maravilloso e irrepetible poema de alabanza a la belleza homosexual, “El joven marino”, o pintores como Gregorio Prieto, así como Federico García Lorca, que en sus “Sonetos de amor oscuro” escribió algunos de los poemas de amor homosexual más bellos de toda la historia de la literatura española.

Lorca, escritor de la Generación del 27, es sin duda alguna el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del Siglo XX. Era abiertamente homosexual y fue un militante del bando republicano. Durante la II República ejerció un puesto en la codirección de la compañía estatal de teatro, “La Barraca”, donde disfrutó de todos los recursos para producir, dirigir, escribir y adaptar obras teatrales del Siglo de Oro español.

Desde el punto de vista lésbico, se beneficiaron, como el resto de mujeres, de los progresos que se realizaron en pos de la igualdad. Cabe destacar la figura de Lucia Sánchez Saornil, creadora del grupo “Mujeres libres” en la CNT, en 1936 y que rápidamente se extendió por la zona republicana llegando a tener más de 20.000 afiliadas. Su objetivo principal era “liberar a las mujeres de la triple esclavitud a la que habían sido sometidas: esclavitud a la ignorancia, esclavitud como mujeres y esclavitud como trabajadoras”. Luchó también y denunció la actitud de muchos revolucionarios que defendían un papel tradicional para las mujeres y que no veían con buenos ojos que la mujer saliese del ámbito doméstico. En 1937 regresó a Valencia, donde participó en la redacción del periódico “Umbral” y donde conoció a la que fue su pareja, América Barroso. Lucia fue pionera en mostrar el deseo homosexual en la poesía española, aunque para ello usó un seudónimo masculino.

Pese a todo esto, en la época la homofobia no desaparece, sobre todo en los entornos rurales y en el ejército, aunque sí es verdad que se dan algunos pasos en esa dirección y que si no hubiera estallado la guerra civil tras el Golpe de Estado del General Francisco Franco, la historia de España y la del colectivo LGTBI, seguramente hubiera sido muy diferente, aunque eso es algo que ya nunca sabremos.

Lo que si sabemos es lo que pasó después, tras la Guerra Civil el hombre y la mujer homosexual, así como los transexuales, volvieron a considerarse delincuentes. En esa época los homosexuales estaban muertos, exiliados, condenados y encerrados en cárceles terribles o dentro del armario y aterrorizados por ser descubiertos. La dictadura franquista fue un régimen absolutamente represivo, que censuro todos los materiales de orientación sexual y que encontró a los autores homosexuales como inadecuados para España.

Los primeros años de la dictadura Franco se concentró en perseguir y eliminar cualquier tipo de resistencia o disidencia política y cuando esto dejó de ser una amenaza comenzó la persecución de personas LGTBI de forma más clara y contundente. No debemos olvidar tampoco, que los principios del régimen estaban fundamentados por la imposición de la moral católica conservadora y que tanto el ejército como la Iglesia fueron los cimientos sobre los que se sostuvo.

El 15 de julio de 1954, Franco modifica la Ley de Vagos y Maleantes para incluir en ella a los homosexuales, quedando de la siguiente forma:

«Artículo primero: (…) el número segundo del artículo segundo y el número segundo del artículo sexto de la Ley de Vagos y Maleantes, de cuatro de agosto de mil novecientos treinta y tres, queda redactados de la siguiente forma:
Artículo segundo.- Número segundo.- Los homosexuales, rufianes y proxenetas. (…).
Artículo sexto.-Número segundo.- A los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionales y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos o lisiados, se les aplicarán para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes:
a) Internado en un establecimiento de trabajo o colonia agrícola. Los homosexuales sometidos a esta medida de seguridad deberán ser internados en instituciones especiales y, en todo caso, con absoluta separación de los demás.
b) Prohibición de residir en determinado lugar o territorio y obligación de declarar su domicilio.
c) Sumisión a la vigilancia de los delegados.»


En 1970 fue sustituida y derogada por la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social, que incluía penas de hasta 5 años en internamiento en cárceles o manicomios para que se rehabilitaran. Está ley no sería derogada por completo hasta el 23 de noviembre de 1995, aunque ya en 1979 se eliminaron varios artículos de está ley, entre ellos los que hacían referencia a la homosexualidad, justo un año después de que todavía se le aplicase, en 1978, a tres personas. Las luchas del colectivo LGBT se centraron entonces en conseguir la modificación por escándalo público, cosa que consiguieron en 1983, y luego su derogación en 1989.

En el año 2004, el Pleno del Congreso de los Diputados aprobó por unanimidad una declaración en la que se reconoció el sufrimiento de gais, lesbianas y transexuales durante la dictadura fascista del general Francisco Franco.

Queda claro que la dictadura fue un atraso completo para una España que con la II República había abierto los brazos a la modernidad, la democracia y el progreso. Quién sabe si hoy no seríamos un país mucho más avanzado de no haber sufrido una dictadura fascista, de haber seguido siendo un país democrático donde personas como Federico García Lorca nunca hubieran sido asesinados por su condición homosexual, como sí ocurrió a las 4.45 de la madrugada del 18 de agosto de 1936 y del que a día de hoy todavía no se ha encontrado su cuerpo. Como Federico, miles yacen todavía en las cunetas esperando que se haga justicia, esperando un entierro digno que por alguna inentendible razón todavía hoy se les niega.

domingo, 10 de abril de 2016

#hemeroteca #memoria | Miranda de Ebro: Una ruta difunde el dramático legado de la Guerra Civil y el franquismo

Imagen: Diario de Burgos
Una ruta difunde el dramático legado de la Guerra Civil y el franquismo.
G.A.T. | Diario de Burgos, 2016-04-10

http://www.diariodeburgos.es/noticia/ZE7AF127E-90ED-96BF-855BFED6D62CF037/20160410/ruta/difunde/dramatico/legado/guerra/civil/franquismo

Emiliano Bajo es el nombre de un parque de la ciudad; Miguel Giral da nombre a una calle; un busto homenajea a un hombre llamado Félix Padín; y junto a las vías del tren se conservan dos edificios ruinosos. Muchos mirandeses -y evidentemente muchos más forasteros- seguramente desconocen el por qué de lo anterior y el significado que esos nombres y lugares tienen.

Desde ayer un puñado de personas han comprendido los motivos por los que las ruinas se mantienen y se personalizan calles y parques, gracias a una novedosa visita guiada ofertada por el Centro de Interpretación de Miranda Antigua (CIMA) que se centró en algunos de los lugares mirandeses que en los últimos años se ha promovido vinculados a la Memoria Histórica.

En vísperas de la celebración del aniversario de la República, la pretensión turística de las visitas guiadas se extiende de los simples monumentos a la historia, al conocimiento y la difusión de episodios concretos -en este caso profundamente amargos- vividos en la ciudad y que forman parte de su trayectoria y de la de sus gentes.

La ruta arranca en el parque Antonio Machado, donde entre otros aspectos se recuerda que Miranda cuenta con una Asociación de la Memoria Histórica que desde hace años trabaja en varios rentes, como la identificación de las personas de la ciudad que fueron represaliadas por el franquismo, habiendo recogido varios testimonios.

Un busto de un hombre algo encorvado, con gafas y de cara envejecida da la bienvenida a los que llegan a Miranda a través del ferrocarril. Se trata de Félix Padín, anarcosindicaista y combatiente en varios frentes contra los golpistas, durmió muchas veces cerca de esas mismas vías del tren preso en el campo de concentración. Su busto, colocado un año después de su fallecimiento en octubre de 2014 a los 98 años de edad, honra además la memoria de todos los que sufrieron cautiverio en el campo de concentración.

A apenas 300 metros de ese busto, pegado a las vías férreas, se encuentran precisamente los restos del campo de concentración de Miranda. Franco lo tuvo operativo entre 1937 y 1947. Se eligieron los terrenos de la empresa Sulfuros Españoles y fueron los propios prisioneros republicanos los que tuvieron que levantarlo en gran medida. Pasó por varias fases, ya que albergó luego a refugiados europeos que huían del nazismo, y tras acabar la Guerra Mundial, se habilitó para los nazis y colaboracionistas que tras el desembarco de Normandía vinieron a España ante el temor de ser juzgados en Nuremberg.

80.000
Investigadores como José Ángel Fernández López -'Historia del campo de concentración de Miranda de Ebro (1937-1947)'-, han cifrado en unas 80.000 las personas que por él pasaron, con picos de más de 4.000 presos, centenares de muertos y un maltrato permanente. «Siendo preso sí llegué a pensar que hubiera sido mejor que me hubiesen fusilado el primer día y así se acababa ya todo. Lo pasé muy mal. Tuve tifus, sarna, me salieron unos forúnculos, y hasta tuve colitis. Todavía no sé cómo salí vivo de allí», recordaba Padín en una entrevista a este periódico en 2010.

Entre el 1949 y el 1953 el campo se habilita como campamento de instrucción de reclutas, para después ser vendido a Reposa, empresa química que inicia la actividad allí en 1960 acabando con casi todas las construcciones. Como ayer se pudo ver, solo quedan unas paredes de los que fueron los lavaderos y otras dependencias, un pequeño tramo de un muro y un depósito.

Una mínima parte de lo que fue una herramienta de represión y maltrato, y que incluso La Comisión Técnica de Expertos de la Ley de la Memoria Histórica propuso en 2011 como un espacio en el que crear un centro de interpretación vinculado a la Memoria Histórica, planteamiento que ninguna administración ni la propia Comisión han impulsado.

El entorno urbano de lo que fue el campo de concentración fue otro punto especial de la visita, y hubo paradas en el parque levantado en recuerdo de Dolores Ibárruri, Pasionaria, ubicado frente a la estación de autobuses. Allí se explicó el por qué de las calles Isidoro García de Albéniz, Francisco Mardones, Miguel Giral, José Trueba y Ricardo Barrio, todos ellos concejales del Ayuntamiento mirandés asesinados por los golpistas en el verano del 36.

Un final que igualmente tuvo Emiliano Bajo, alcalde de la ciudad, que fue sometido a un juicio sumarísimo y ejecutado. Su nombre se le ha dado al parque más grande de la ciudad, en la prolongación de la Ronda del Ferrocarril.

Un parque que es en sí igualmente un símbolo de la Memoria Histórica, ya que en uno de sus montículos de hierba se levanta uno de los monumentos más singulares de los que cuenta la ciudad, en el que acabó la visita. Se trata del erigido en recuerdo de las Víctimas de la Represión Franquista, basado en la obra 'Palo tras Palo' del pintor mirandés José Manuel Fuentes, y realizado por el escultor Eugenio Cabello.

jueves, 7 de abril de 2016

#hemeroteca #memoria | Una muestra reivindica “el dinamismo comercial”de la II República en Irun


Una muestra reivindica “el dinamismo comercial”de la II República en Irun.
La asociación Nicolás Guerendiain organiza, hasta el día 17, una exposición sobre la publicidad de la época en la ciudad.
Xabier Sagarzazu | Noticias de Gipuzkoa, 2016-04-07
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/04/07/vecinos/bidasoa-txingudi/una-muestra-reivindica-el-dinamismo-comercialde-la-ii-republica-en-irun

La Asociación Republicana Irunesa Nicolás Guerendiain inauguró el martes su exposición anual, que en esta ocasión, y bajo el título de ‘Publicidad en Irun en la II República’, pretende “recordar el dinamismo comercial que tuvo la ciudad entre los años 1931 y 1936, desmintiendo, una vez más, la falsedad de que fueron unos años de caos y de paralización de la vida cotidiana en todos sus ámbitos”.

Este el objetivo que, señalaba a este periódico Florentino Zamora, presidente de la Nicolás Guerendiain, persiguen con esta muestra, en la que uno de los socios de la entidad, José Manuel Álvarez, ha recopilado un centenar de carteles y anuncios publicitarios de los años de la II República. Todos ellos, vinculados a empresas y negocios de la propia ciudad de Irun.

“No es verdad que aquellos años fueran oscuros, como pretenden pintarlos algunos. Y una muestra de ello es esta exposición, en la que podemos observar el dinamismo comercial y la normalidad que seguía teniendo Irun también en los años de la II República, reflejados en la publicidad que hacían los comercios de la ciudad”, reiteraba Florentino Zamora.

El presidente de la Asociación Republicana Irunesa señaló que con estas exposiciones, que se llevan a cabo cada año en torno a la fecha del 14 de abril, pretenden “poner en valor y recordar todos los logros y avances que supuso la II República en campos como la educación, la sanidad, la cultura o la igualdad, que fueron cercenados y abandonados después del golpe de estado franquista y durante décadas de dictadura, que esas sí si fueron oscuras y negras para la sociedad”. 

La fuente, el archivo
Sobre las reproducciones de anuncios publicitarios que se han rescatado para esta exposición, su principal impulsor, José Manuel Álvarez, explicó que se trata de “alrededor de un centenar de anuncios de los años de la II República, cuyos originales se conservan tanto en la prensa de entonces como en los programas de fiestas, guardados por el Archivo de Irun”, que ha sido “la fuente principal para preparar esta exposición” y al que el propio Álvarez agradeció “todas las facilidades y la ayuda prestadas”.

Entre los anuncios de la época que muestra esta exposición están “los de muchísimos pequeños negocios que con el tiempo, tanto tras la Guerra Civil como luego a lo largo de las décadas, hasta nuestros días, han ido desapareciendo”, explicaba José Manuel Álvarez.

“Son pocos los que han perdurado hasta hoy, en estos tiempos de la irrupción de grandes marcas y franquicias, quizá el último haya sido la galería Cervantes, que estaba en la calle Fueros”, enumera el responsable de la exposición ‘Publicidad en Irun en la II República’.

Punto nostálgico
Desde la Asociación Republicana Irunesa no dudan de que además de recordar aquellos años y reivindicar el dinamismo y la normalidad de la vida de entonces en Irun, esta exposición también tiene “un punto nostálgico, de recuerdo a aquellos comercios en los que sus responsables conocían al vecino, en los que la atención era distinta a la que podemos recibir hoy en la mayoría de establecimientos”.

En esa nostalgia entran, además de las decenas de comercios de todo tipo (zapaterías, peluquerías, tiendas de fotografía, de alimentación, ferreterías o bares y cafés), dos emblemas iruneses, como la sala Fantasio y Chocolates Elgorriaga, la histórica marca que tuvo su origen en Irun, cerró su fábrica en la ciudad en el año 1997 y tras años de vicisitudes, parece volver a tener una segunda vida ahora, aunque ya no directamente vinculada a la ciudad.

Marcha y comida
Junto con esta exposición y como cada año, la Asociación Republicana Irunesa organizará una marcha y una comida para reivindicar y recordar los valores de la II República en las fechas del aniversario de su proclamación.

Será este domingo, día 10, con salida a las 12.30 horas desde el número 2 de la calle Juan de la Cruz, donde estaba el SAC hasta hace tres años y donde estuvo, hace muchos más, el Hogar Republicano de Irun. Al llegar a la plaza San Juan, Agustín Prieto, uno de los niños de Irun que tuvo que huir al estallar la Guerra Civil, será el encargado de izar la bandera republicana a los sones del ‘Himno de Riego’.

DOCUMENTACIÓN
Publicidad en tiempo de la República.

La exposición, organizada por la Asociación Republicana Nicolás Guerendiain, se puede ver hasta el día 17 en la sala de Laboral Kutxa. Una muestra reúne anuncios de tiendas de Irun publicados en los años 30.
Joseba Zubialde | El Diario Vasco, 2016-04-09
http://www.diariovasco.com/bidasoa/201604/09/publicidad-tiempo-republica-20160409002923-v.html
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ENLACES
Asociación Republicana Irunesa ‘Nicolás Guerendiain’ | Exposición ‘Publicidad en Irun en la II República’
http://www.asociacionrepublicanairunesa.org/cas/exposicion_2016.php 

miércoles, 6 de abril de 2016

#hemeroteca #memoria | Eibar reconoce la lucha de las mujeres en el 85º aniversario de la II República


Imagen: Noticias de Gipuzkoa / Mujeres votando en Eibar, 1933-11-05
Eibar reconoce la lucha de las mujeres en el 85º aniversario de la II República.
El programa conmemorativo incluye la presentación de un libro, visitas guiadas, charlas, proyecciones y teatro.
Jabi Leon | Noticias de Gipuzkoa, 2016-04-06
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2016/04/06/vecinos/debabarrena/eibar-reconoce-la-lucha-de-las-mujeres-en-el-85-aniversario-de-la-ii-republica

El calendario marcaba el 14 de abril de 1931 cuando Eibar se convirtió en la primera localidad del Estado en proclamar la II República. Por todo ello, el jueves de la próxima semana se cumplirán 85 años de aquella efeméride; todo un acontecimiento histórico que desde 2001 (fecha del 70º aniversario) el Ayuntamiento de la ciudad armera recuerda cada cinco años con un amplio programa de actividades.

El preparado para esta ocasión se desarrollará bajo el lema 'Mujer y República'; toda vez que el Consistorio eibartarra ha querido aprovechar la conmemoración del 85º aniversario de la proclamación de la II República para “poner en valor la lucha y el papel que desempeñaron las mujeres para avanzar en el terreno de la igualdad durante el periodo republicano”.

El concejal de Cultura, Patxi Lejardi, el técnico de ese departamento municipal, José Luis González, el historiador local Jesús Gutiérrez y la edil y presidenta de la comisión para la recuperación de la memoria histórica Ego Ibarra, Idoia Sarasketa, presentaron ayer el programa elaborado para las próximas semanas.

Este girará en torno a la histórica imágen que Indalecio Ojanguren dejó para el recuerdo colectivo el 5 de noviembre de 1933; el día en el que la ciudad armera acogió la celebración del plebiscito para la aprobación del Estatuto Vasco.

Y es que aquella fotografía se ha convertido en todo un icono del sufragio universal. No en vano, sirvió para inmortalizar el momento en el que tres mujeres del barrio rural de Aginaga (Josefa Gervasia Aguirrebengoa, Josefa Suinaga y María Josefa Acha) ejercían su derecho a voto. O lo que es lo mismo, sirvió para dejar constancia de la jornada en la que las mujeres vascas, por fin, pudieron ejercer un derecho fundamental que habían reclamado sin éxito durante los periodos históricos precedentes.

En cualquier caso, el programa conmemorativo del 85º aniversario de la II República arrancó el pasado lunes con la apertura de un punto de interés sobre Mujeres y República en la biblioteca Juan San Martín (estará a disposición de la ciudadanía todo este mes) y no se detendrá hasta el 7 de mayo. Mientras tanto, la ciudadanía podrá disfrutar con actividades de la más diversa índole; todas ellas organizadas “en pro de la recuperación de la memoria histórica de la localidad”.

Visitas, charla y libro Entre los días 11 y 29 de este mes, el alumnado de secundaria eibarrés tendrá la posibilidad de participar en unas curiosas visitas guiadas al Ayuntamiento que la historiadora Nerea Alustiza ofrecerá “sobre la base de la fotografía de Indalecio Ojanguren”.

Esas visitas empezarán frente al Consistorio “con una explicación de los hechos acontecidos en la ciudad el 14 de abril de 1931”; continuarán en el patio del Ayuntamiento “con una breve charla sobre los derechos conseguidos por la mujer durante la II República y un photo call para que los escolares se fotografíen junto a una reproducción de la imagen en la que aparecen las tres vecinas de Aginaga votando” y concluirán “con una visita al balcón del Ayuntamiento”; el lugar desde el que se izó la bandera republicana hace ahora 85 años.

Los colegios que estén interesados en participar en estas visitas pueden inscribir a los grupos en la casa de cultura (teléfono 943 708 435).

Por otro lado, ese mismo edificio de Portalea acogerá el próximo día 11 de abril (a las 19.30 horas) una conferencia en la que la magistrada del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco Garbiñe Biurrun departirá (en euskera) sobre el tema 'Mujer, Derechos y II República'.

Un día más tarde la atención se trasladará a la Casa Consistorial, donde a las 19.00 horas se procederá a la presentación del libro 'Mis Memorias'; un trabajo publicado por la Comisión Ego Ibarra que se basa en las cartas que escribió el republicano eibarrés Santiago Arizmendiarrieta durante los veinte meses que estuvo prisionero, en plena guerra civil.

Y es que, las misivas remitidas por Arizmendiarrieta a personalidades locales de la época como Toribio Echeverria o Juan De los Toyos constituyen “un testimonio vivo de cómo se vivió el fin de la II República y el inicio de la guerra en una ciudad con claro ambiente republicano”.

Documental, recorrido y teatro
Los actos conmemorativos tendrán continuidad el miércoles día 13 de abril con la proyección (a las 19.00 horas en Portalea) del documental 'Biblioteca en Guerra', protagonizado “por María Moliner y las Misiones Pedagógicas”.

El día 14 las celebraciones correrán a cargo de las formaciones políticas; mientras que el programa elaborado por el Ayuntamiento se reanudará el 16 de abril con el primero de los cuatro recorridos históricos “por el Eibar de la II República” que se llevarán a cabo de la mano del historiador Jesús Gutiérrez (los demás serán los días 23 y 30 de abril y 7 de mayo).

Esas salidas, que se prolongarán durante tres horas, acercarán a los participantes a lugares como la casa del Pueblo, el Batzoki, el Ayuntamiento, Alfa o la calle Estación.

Y es que, al fin y al cabo, “lo más relevante que pasó en Eibar durante la II República se puede resumir en unos pocos centenares de metros”, explica el propio Gutiérrez.

Las personas interesadas en tomar parte en esos recorridos históricos por la Eibar republicana pueden inscribirse hasta el próximo martes en Portalea. Esas salidas se realizarán en grupos de 20 personas por lo que “conviene apuntarse cuanto antes para no quedarse sin sitio”.

Sea como fuere, la programación elaborada con el objetivo de conmemorar el 85 aniversario de la proclamación de la II República se completará con la puesta en escena de ‘El florido pensil - neskak’; una obra teatral que la compañía Tanttaka representará el 21 de abril en el teatro Coliseo (a las 20.30 horas). Las entradas para ese espectáculo escénico (en euskera) se podrán adquirir por los cauces habituales al precio de 10 euros.