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miércoles, 22 de marzo de 2017

#hemeroteca #homofobia | Alemania indemnizará a homosexuales condenados por serlo hasta 1994

Imagen: El País / El joven Heinz Schmitz
Alemania indemnizará a homosexuales condenados por serlo hasta 1994.
El Gobierno abonará 3.000 euros por condena y 1.500 por cada año de cárcel sufrida solo por tener sexo con otro hombre.
Luis Doncel | El País, 2017-03-22
http://internacional.elpais.com/internacional/2017/03/22/actualidad/1490191718_045566.html

El miércoles fue un día muy especial para Heinz Schmitz. 55 años después de sufrir el trauma de ir a un correccional para menores por cometer “actos deshonestos” con otro hombre, el Gobierno alemán aprobó la ley con la que pretende rehabilitar e indemnizar a los homosexuales condenados por el infausto artículo 175 del Código Penal que castigaba el sexo entre hombres, que hasta 1994 no fue totalmente suprimido.

“Estoy muy nervioso. Llevo todo el día siguiendo las noticias. Pero también muy contento de que tras tanto tiempo se nos reconozca lo que hemos pasado. Me da pena por los que sufrieron y hoy ya no están entre nosotros. Los que quedamos somos ya muy mayores”, asegura Schmitz a El País en una conversación telefónica desde su casa en Friburgo, al suroeste de Alemania.

El Gobierno alemán dio el visto bueno al proyecto del ministro de Justicia, el socialdemócrata Heiko Maas, para indemnizar y anular las condenas impuestas desde el fin de la II Guerra Mundial. La ley fue especialmente salvaje hasta 1969, año en el que se empezó a castigar el sexo entre hombres solo si uno de ellos era menor de 21 años.

El texto legal de los años cincuenta y sesenta era el mismo que aplicaban los nazis después de endurecer un artículo en vigor desde el nacimiento del Imperio Alemán en 1871. El Bundestag —la Cámara Baja del Parlamento— ya anuló en 2002 las condenas a los homosexuales impuestas durante la dictadura nacionalsocialista, pero había dejado intactas las que se produjeron ya en la República Federal.

El Gobierno calcula que el artículo 175 que castigaba el sexo entre hombres —no entre mujeres: era una posibilidad que ni se contemplaba— dio lugar a unos 64.000 procesos penales. Todas las condenas dictadas entonces serán anuladas, pero las indemnizaciones —3.000 euros por condena; y 1.500 suplementarios por cada año en prisión— beneficiarán solo a los supervivientes. Se calcula que quedan vivos 5.000 afectados, para los que se ha destinado un presupuesto de 30 millones de euros.

El ministro Maas explicó su iniciativa por la necesidad de reivindicar a aquellos que “fueron perseguidos, castigados y desterrados solo por su amor a los hombres”. “El artículo 175 bloqueó caminos profesionales, destrozó carreras y aniquiló biografías. Es necesario hacer justicia con las escasas víctimas que siguen vivas”, añadió el titular de Justicia. Tras recibir el visto bueno del Gobierno, la norma deberá ser aprobada por el Parlamento para entrar en vigor. Distintos líderes parlamentarios han mostrado su voluntad de que esto ocurra durante la presente legislatura, que acaba en otoño.

Documentación de casos
Además de las indemnizaciones, la ley establece una subvención de 500.000 euros anuales para la fundación Magnus Hirschfeld para sufragar su proyecto de documentación de las vidas robadas de aquellos hombres condenados por sus tendencias. El nombre de esta fundación procede del investigador sexual que a finales del siglo XIX y principios del XX fue un pionero defensor de los derechos gais.

“La historia del artículo 175 nos demuestra que también se cometen injusticias en un Estado de derecho. La fortaleza de este se muestra también en su capacidad de corregir errores”, añadió el ministro Maas.

A Schmitz le alegra la idea de recibir próximamente unos 3.000 euros que le resolverán más de un apuro. Muchos de los condenados por su sexualidad se ven ahora en una situación económica difícil, como consecuencia de unos procesos que muy habitualmente les costaba el puesto de trabajo. Pero el dinero no es su principal motivo de alegría. “Lo importante es la señal que esta ley envía. Es un reconocimiento de nuestras vidas”, dice. 

Los detalles de una ley injusta
  • El Gobierno calcula que entre 1949 y 1994 hubo cerca de 64.000 procesos penales en aplicación del artículo 175, que condenaba el sexo entre hombres. Los cerca de 50.000 hombres condenados serán ahora rehabilitados.
  • Para compensar a los cerca de 5.000 afectados vivos, el Gobierno dispone de 30 millones de euros. Recibirán 3.000 euros por condena y 1.500 euros por año de cárcel.
  • La RFA mantuvo hasta 1969 la versión del Código Penal endurecida por los nazis. El artículo que castigaba el sexo entre hombres no fue completamente eliminado hasta 1994.

Y TAMBIÉN…
Alemania indemnizará a homosexuales condenados por su orientación sexual hasta 1994.

El Gobierno ha aprobado un proyecto de ley para indemnizar y anular todas las condenas impuestas por actos homosexuales desde la Segunda Guerra Mundial. Según los datos del Ministerio de Justicia, entre 1949 y 1994, hubo alrededor de 64.000 procesos penales por actos homosexuales en Alemania. El Gobierno estima que hay vivas alrededor de 5.000 personas afectadas y el proyecto cuenta con un presupuesto de 30 millones de euros para compensarlas.
EFE | El Diario, 2017-03-22
http://www.eldiario.es/politica/Gobierno-acuerda-rehabilitar-condenados-homosexualidad_0_625037979.html

jueves, 27 de octubre de 2016

#hemeroteca #homofobia | 3.000 euros a un homosexual de Alemania por una vida robada

Imagen: El País / Heinz Schmitz
3.000 euros a un homosexual de Alemania por una vida robada.
Heinz Schmitz fue condenado en 1961 a seis meses de cárcel por mantener relaciones homosexuales. Alemania prepara una ley para indemnizarle a él y a otras 5.000 víctimas.
Luis Doncel | El País, 2016-10-27
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/26/actualidad/1477495555_104203.html

“Aquí llega el cerdo de Friburgo”. Heinz Schmitz recuerda cómo fue recibido por los funcionarios del correccional para menores en el que, aterrorizado, ingresó en 1962. Acababa de ser condenado a seis meses de cárcel por “actos deshonestos” con hombres. Pero el juez se apiadó de él y, para que no perdiera su puesto de aprendiz en una empresa, le redujo la pena a dos años de libertad condicional. Debía, eso sí, pasar tres fines de semana de internamiento. Así interiorizaría el castigo por los horribles actos que había cometido.

“Me metieron en una celda de aislamiento para que no tocara a nadie. Fue horrible”, recuerda este hombre de 72 años que solo cumplidos los 40 se atrevió a vivir su homosexualidad libremente. Él y otras 5.000 víctimas de una ley despiadada que destrozó infinidad de vidas esperan ahora la rehabilitación e indemnización que prepara el Estado alemán.

El texto redactado por el Ministerio de Justicia prevé la anulación de todas las condenas basadas en el artículo 175, que hasta 1994 castigó el sexo entre hombres. Solo entre hombres, porque entre mujeres era simplemente inconcebible. Reino Unido planea una iniciativa similar, pero Alemania quiere ir más allá e indemnizar a las víctimas de la homofobia dirigida desde el Estado. Serían unos pagos de carácter simbólico: 3.000 euros para cada condenado y 1.500 más por cada año de cárcel sufrido. En total, la iniciativa costaría 30 millones de euros.

Antes de recibir el visto bueno, el proyecto de ley debe ahora ser revisado por los Estados federados y los ministerios afectados. Stefan Kappe, de la Asociación de Juristas Homosexuales, teme que los sectores más conservadores de la CDU de Angela Merkel traten de paralizar o descafeinar la propuesta del ministro socialdemócrata Heiko Maas. Los socialcristianos bávaros de la CSU han criticado la iniciativa por crear “un precedente legal” para otros casos.

Las indemnizaciones que se barajan no son muy abultadas, pero Schmitz se da por satisfecho. “Lo veo como un acto de reconocimiento del dolor causado por el Estado”, asegura. Más crítico es Klaus Jetz, director de la Federación de Lesbianas y Gais de Alemania. Este activista alaba la iniciativa, pero cree que llega demasiado tarde, cuando muchos de los que sufrieron una persecución brutal ya han fallecido. Las indemnizaciones, además, le parecen demasiado bajas. “Preferiría una pensión mensual. La persecución policial y los antecedentes penales destruyeron la carrera profesional de muchas personas que aún hoy sufren los efectos, con jubilaciones mínimas”, añade Jetz.

Imagen: El País / Heinz, de joven
Al escuchar la historia de Schmitz, estremece la brutalidad con que se trataba a los homosexuales en los años cincuenta y sesenta. Fue su propia madre la que denunció a los servicios de juventud “las malas compañías” del hijo. La mujer reclamaba a los asistentes sociales que ayudaran al muchacho de 17 años; y estos se pusieron en contacto con la brigada policial de prevención del vicio. “Fue entonces cuando se desencadenó el alud”, asegura Schmitz por teléfono desde su casa en Friburgo, al suroeste de Alemania.

A la cárcel por un beso
El infausto artículo 175 estuvo en vigor desde la fundación del Imperio alemán en 1871 hasta 1994. Tras la Segunda Guerra Mundial, la joven República Federal asumió la versión endurecida por el régimen nazi, que castigaba de forma brutal no solo la culminación de las relaciones sexuales. “También se podía ir a la cárcel por un beso. O por ir a un local para encontrarse con otros hombres”, explica Jetz.

La aplicación despiadada de la ley hizo que homosexuales que habían padecido los campos de concentración nazis tuvieran que volver a la cárcel tras la guerra por no haber cumplido íntegramente su condena. Algunos eligieron la castración, se supone que voluntariamente, para evitar la prisión.

La persecución en los cincuenta y sesenta era feroz: se les sacaba del trabajo, se espiaba a los sospechosos y a sus amigos y familiares. El cine ha reflejado en los últimos años este ambiente opresivo en películas como la alemana ‘El caso Fritz Bauer’, que mezclaba ficción con hechos reales, o la suiza ‘El Círculo’. La reforma del Código Penal de 1969 trajo una relativa mejora: ya no se castigaba el sexo entre adultos, sino que se establecían unas edades de protección más amplias para las relaciones homosexuales. Con todo, activistas como Klaus Jetz denuncian "la absoluta ignorancia" que reinó en esos años hacia personas que habían sufrido una violación flagrante de los derechos humanos. Al otro lado del telón de acero, la RDA también castigó la homosexualidad hasta su último día de existencia.

Medio siglo después de su paso por la cárcel, Schmitz insiste en la importancia de contar su experiencia a las nuevas generaciones. “Yo no tuve lo que tienen ahora los jóvenes. No conocí hasta muy mayor lo que hace feliz a una persona. Me faltó el 50% de mi vida. Me la quitaron”, dice al otro lado del teléfono.