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miércoles, 20 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #lgtbifobia | Los incidentes de odio al colectivo LGTBI descendieron en 2021 por tercer año consecutivo en la Comunidad de Madrid

El Mundo / Chueca, epicentro LGTBI de Madrid //

Los incidentes de odio al colectivo LGTBI descendieron en 2021 por tercer año consecutivo en la Comunidad de Madrid.

Las asociaciones piden calma y prudencia con los datos y sostienen que hay que mantener la alerta.
Nacho Martín | El Mundo, 2022-07-20
https://www.elmundo.es/madrid/2022/07/20/62d6ec6efdddff3b8f8b4592.html

Tras el Orgullo, toca hacer un análisis más profundo sobre la situación actual de la comunidad LGTBI en Madrid. La asociación Arcópoli, que elabora desde 2016 un informe anual sobre las agresiones de todo tipo sufridas por el colectivo, ha realizado otro estudio similar para la Consejería de la Familia con datos de 2021. En ellos no contabilizan sólo los casos constitutivos de delito, sino también cualquier otro que, motivado por la LGTBIfobia, no suponga un ilícito penal ni administrativo. Y es que hay ocasiones en que determinadas actuaciones, a pesar de ser muestras claras de rechazo u odio, son difíciles de catalogar como delito. Es por ello que desde la asociación siempre hablan de "incidentes de odio".

Según Arcópoli, en 2021 se produjeron en Madrid 191 incidentes por LGTBIfobia, lo que supone un descenso del 26% respecto a 2020. Son las cifras más bajas desde 2016, primer año en el que Arcópoli elaboró su informe, en el que se contabilizaron 240 casos. El número de incidentes alcanzó su punto máximo en 2018, cuando se registraron un total de 345. Desde entonces hemos encadenado tres años consecutivos en bajada.

Carmen García de Merlo, presidenta del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), pide prudencia a la hora de analizar estos datos. «El año pasado empezamos a normalizar las cosas, pero hemos estado mucho tiempo metidos en casa, con movilidad reducida y teletrabajando por la pandemia». Para ella, los datos de 2022 serán claves para valorar correctamente en qué situación estamos.

Paralelamente al descenso de agresiones, se ha producido un importante incremento en el porcentaje de denuncias. Según Arcópoli, en 2021 de las 191 agresiones se denunciaron 85. Es decir, un 44'5% de los casos. Es la cifra más alta desde que tienen registros, aunque más de la mitad de incidentes continúan sin denunciarse.

Para García de Merlo, la clave es que la gente está ahora más concienciada que nunca, conoce que hay recursos para actuar y decide hacerlo. A pesar de ello, afirma que las denuncias son solo «La punta del iceberg». Por debajo hay multitud de micro agresiones diarias que no son denunciadas porque las víctimas sencillamente se han acostumbrado a vivir con ellas.

Los datos de Arcópoli son sorprendentes. Desde la Federación Estatal LGTBI+, que está formada por más de 50 entidades de todo el país, Laura González, vocal de delitos de odio, afirma que: «En nuestros propios estudios y los del Ministerio lo que se ve es que siempre ha habido un aumento. Por lo general la tendencia no es a la baja, sino todo lo contrario». Aunque no va en consonancia con el resto, el trabajo de Arcópoli, que cuenta con el apoyo de la Comunidad, se ha convertido en todo un referente, y goza del suficiente crédito como para dar credibilidad a sus datos a pesar de la evidente dificultad de recopilarlos.

En 2021, de los 18 tipos de incidentes que Arcópoli distingue, el más común fueron las agresiones verbales, que supusieron el 40% del total, seguidas de las agresiones físicas (22%) y los daños a la propiedad (11%). Además, recopilaron la orientación sexual de las víctimas en 164 de los 191 incidentes. En ellos, el 76% eran gays, que siempre son los más castigados. Para González se juntan dos razones que explican este hecho. Por un lado, está relacionado con la visibilidad de la comunidad gay, que probablemente será mayor que la de otros colectivos. Por otro, que el hecho de que un hombre sea afeminado está mal visto. aún La discriminación viene entonces de dos vertienes: homófoba y machista.

Como siempre, la mayoría de incidentes se produjeron en la calle (41%). Pero 2021 ha servido para consolidar definitivamente a Internet como uno de los lugares más problemáticos. González explica que las redes son el caldo de cultivo perfecto para difundir mensajes de odio. «Se junta el anonimato del agresor con la facilidad para llegar a mucha gente. Luego se pueden retirar, pero el daño ya está hecho».

El futuro pasa por la juventud
Desde COGAM afirman que la clave está en la educación, especialmente de los más jóvenes. Es por ello que llevan desde 1994 acudiendo a colegios a dar clases. Aclaran que no lo hacen para «convertir a los niños en gays o lesbianas, sino para explicar una realidad y que se conozca y tolere». Nunca habían tenido el más mínimo problema. Hasta el año pasado, cuando varios alumnos expulsaron a los voluntarios de las aulas en dos colegios distintos. Según explican, es en estas clase de situaciones cuando se dan cuenta de que, a pesar de los avances, en algunos aspectos la situación se ha recrudecido.

«La sociedad española ha sido muy igualitaria, siempre ha rechazado la discriminación», afirma Laura González, que explica que no van a levantar el pie del acelerador. «Vamos a estar a la par y luchar contra este tipo de delitos y discursos. Y tenemos que empezar a actuar ya. Vamos con esa actitud: ser conscientes de los problemas que tenemos y pelearlos».

sábado, 9 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Cientos de miles de personas reivindican los derechos LGTBI en las calles de Madrid

EcoAvant / Desfile de carrozas en MADO 2022 //

Cientos de miles de personas reivindican los derechos LGTBI en las calles de Madrid.

Tras dos años de pandemia, el desfile ha recuperado el formato rodado, con 40 carrozas, y se ha celebrado sin restricciones sanitarias para protestar contra el "odio" hacia el colectivo.
EcoAvant, 2022-07-09
https://www.ecoavant.com/actualidad/cientos-miles-personas-revindican-derechos-lgtbi-en-calles-madrid_8747_102.html 

Cientos de miles de personas –entre 600.000 y 700.000 personas según han informado fuentes de Delegación del Gobierno, y un millón y medio, según los organizadores– han salido a las calles de Madrid este sábado 9 de julio para participar en la manifestación del Orgullo 2022, reivindicar los derechos de las personas LGTBI y protestar contra el "odio" hacia el colectivo.

Tras dos años de pandemia, el desfile ha recuperado el formato rodado, con 40 carrozas, y se ha celebrado sin restricciones sanitarias.

La marcha ha arrancado a las 19:05 horas de este sábado 9 de julio del Paseo del Prado, a la altura de la Plaza de Murillo. En primer lugar, iba la manifestación reivindicativa con dos pancartas de cabecera, una con el lema de la manifestación y otra con la reivindicación de un ‘Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio’. Asimismo, ha estado muy presente la bandera trans.

'Frente al odio: Visibilidad, Orgullo y Resiliencia'
Tras la pancarta de cabecera, con el lema Frente al odio: Visibilidad, Orgullo y Resiliencia, marchaban las presidentas de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y de COGAM, colectivo LGTBI+ de Madrid –organizadoras de la manifestación–, así como la Comisaria Europea de Igualdad, y activistas del colectivo LGTBI.

La Comisaria Europea de Igualdad, Helena Dalli, ha explicado que están aquí para "celebrar los logros" pero también para "protestar" con el objetivo de que "nadie se quede atrás en la UE".

Por su parte, la presidenta de COGAM, Carmen García de Merlo, ha dicho que "nadie, ni personas ni instituciones" les van a "meter en ningún armario"; y la presidenta de la FELGTBI+, Uge Sangil, ha criticado la decisión del alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, de no colocar la bandera LGTBI en el consistorio y le ha advertido de que "no será el Ayuntamiento de todos los madrileños" hasta que no haga políticas públicas para el colectivo LGTBI, un aviso que ha extendido a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Sangil ha explicado que hoy salen a las calles para "reivindicarse" y ponerse "de frente" contra aquellos que les quieren "repudiar" y "eliminar" sus derechos "para que no gobiernen y, donde gobiernen, hacerles frente".

Este año, las principales reivindicaciones han sido la necesidad de mejorar y aprobar el actual Proyecto de Ley Trans y LGTBI y de impulsar el Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio.

Ley trans antes de fin de año
Entre las personalidades que han asistido al desfile se encontraba la ministra de Igualdad, Irene Montero, que ha asegurado que la Ley Trans y LGTBI –que fue aprobada el pasado 27 de junio en el Consejo de Ministros– "será ley" antes de que acabe este año 2022 y ha defendido que el colectivo no se sentirá "nunca más" humillado porque habrá leyes e instituciones que reconozcan sus derechos. También ha agradecido a "todos, todas y todes" por estar presentes en este acto reivindicativo.

Entre otros políticos, también han participado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el portavoz nacional de Ciudadanos, Edmundo Bal, la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, o el líder de Más País, Íñigo Errejón.

Igualmentente, en la cabecera marchaba la activista y exdiputada en la Asamblea de Madrid Carla Antonelli, que ha expresado su felicidad por estar de nuevo en las calles "reivindicando los derechos, la ley trans, que nadie se quede fuera". "Ni Almeida ni Ayuso, por mucho que lo boicoteen, van a impedir que llenemos las calles, Madrid se seguirá vistiendo de arcoíris como lo ha hecho desde 1978, ningún alcalde va a impedirlo", ha remarcado en declaraciones a Europa Press.

Gritos contra Almeida frente al Ayuntamiento

Al llegar a Cibeles, los asistentes han dirigido sus miradas al Ayuntamiento de Madrid y han afeado al alcalde, José Luis Martínez Almeida, que no haya querido colocar la bandera LGTBI en la fachada del consistorio. "Gracias a Correos por colocar la bandera que Almeida no ha querido poner", han gritado por la megafonía.

En este punto, los manifestantes han entonado cánticos contra el alcalde como "Almeida capullo, esto es el Orgullo" o "Almeida te irás y el Orgullo seguirá". También han coreado lemas como "no tenemos miedo" y han cantado al ritmo de la canción 'A quién le importa lo que yo haga'.

Mientras avanzaba la cabecera, miles de personas se amontonaban a ambos lados del Paseo del Prado para ver pasar el desfile. Los asistentes iban ataviados con brillos, flores en la cabeza y, sobre todo, numerosos abanicos con los colores de la bandera LGTBI para combatir la ola de calor, que no les ha frenado para salir a las calles.

La multitud ha pedido a la cabecera que bote y así lo han hecho al ritmo de la música que salía de unos altavoces en una camioneta que iba abriendo el desfile, justo detrás de tres lecheras de la Policía Nacional y una decena de agentes que han recibido los aplausos de las personas congregadas a su paso.

Salir a la calle sin miedo
Entre los asistentes se encontraban Noelia y Sara, dos amigas de 22 años, vestidas con los colores de la bandera LGTBI. Las jóvenes han explicado que han salido este sábado a las calles de Madrid para "poder conseguir la libertad y poder salir a las calles sin miedo".

"Conocemos gente a la que le han dado palizas por la gente a la que quiere", han explicado a Europa Press, al tiempo que han reivindicado que las personas LGTBI son "personas normales, divertidísimas" y que "cada uno sea como quiera".

También han acudido a ver el desfile Evelin y su hija Emily, de 10 años, con una bandera LGTBI atada al cuello. Esta madre ha indicado a Europa Press que trae aquí a su hija porque quiere "que sea libre y que crezca respetando a los demás".

A las 20:20 horas ha llegado la cabecera de la manifestación a la Plaza de Colón entre los aplausos de la gente que esperaba junto al escenario.

A continuación, han ido llegando las distintas entidades participantes en la marcha como 'La Mancha rural por la diversidad' o 'Agentes de la autoridad por la diversidad' que han llegado a Colón botando y ondeando banderas LGTBI y banderas de España. También han ido llegando los sindicatos y las entidades sociales como el Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR), bajo el lema 'Huir por Ser, Sentir, Amar. Personas Refugiadas LGTBIQ+', entre otras muchas.

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | El Orgullo LGTBI+ desborda Madrid reivindicando la Ley Trans y LGTBI y el Pacto Social contra los discursos de odio

Diario16 / Cabecera de la manifestación de MADO 2022 //

El Orgullo LGTBI+ desborda Madrid reivindicando la Ley Trans y LGTBI y el Pacto Social contra los discursos de odio.

La Pancarta de cabecera ha contado este año, íntegramente con activistas LGTBI+, convocados por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y COGAM, colectivo LGTBI+ de Madrid.
Agustín Millán | Diario16, 2022-07-09
https://diario16.com/el-orgullo-lgtbi-desborda-madrid-reivindicando-la-ley-trans-y-lgtbi-y-el-pacto-social-contra-los-discursos-de-odio/ 

El Orgullo ha vuelto a salir a las calles con la gran manifestación estatal, tras dos años de pandemia. La Pancarta de cabecera ha contado este año, íntegramente con activistas LGTBI+. Convocados por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y COGAM, colectivo LGTBI+ de Madrid.

Orgullo LGTBI+
Este año se reivindica la necesidad de mejorar y aprobar el actual Proyecto de Ley Trans y LGTBI y de impulsar el Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio.

El Orgullo LGTBI+ ha contado con cerca de un millón de personas, según los organizadores. Una manifestación muy importante para el colectivo, puesto que la visibilidad es fundamental en este momento de aumento de los discursos de odio.

Aumento de los delitos de odio
Hace un par de semanas ocurrieron los brutales incidentes de Oslo en un bar LGTBI+. Justo se cumple un año del crimen LGTBIfóbico que acabó con la vida de Samuel Luiz. Por esto, y por muchos más motivos, el lema de la manifestación de este año ha sido “Frente al odio: Visibilidad, Orgullo y Resiliencia”.

“Frente al odio: Visibilidad, Orgullo y Resiliencia”
En la manifestación de este año han participado cerca de 100 entidades, más de 1000 personas voluntarias y 40 carrozas. En Colón, las personas activistas han leído el manifiesto reivindicativo de colectivo.

Como novedad, el Orgullo LGTBI+ ha contado con dos pancartas de cabecera. Una con el lema de la manifestación y otra con la reivindicación de un “Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio”.

La bandera trans en el Orgullo LGTBI+
La bandera trans que recorrió España exigiendo los derechos trans, ha sido un elemento clave de la manifestación.

El Orgullo LGTBI+ frente al odio
En la primera de las pancartas de cabecera se podía leer el lema central de la manifestación “Frente al odio: Visibilidad, Orgullo y Resiliencia”. Ha estado compuesta por activistas LGTBI+ que trabajan en diversos ámbitos, como la discapacidad, la realidad gitana, la migrante y el feminismo. Entre ellas se encuentran: Uge Sangil, Mané Fernández, Carmen García de Merlo, Violeta Assiego, Ángeles Blanco, Carmen G. Hernández, Sandra Carmona, Juan Carlos Durán, Juan Carlos Alonso, Carla Antonelli. También José Luis Lafuente, Sisi Cáceres, Isidro Rodríguez, Taira Maturana, Desirée Chacón y Toni Poveda, entre otros.

Además, formarán parte de la cabecera las personas representantes de las dos entidades que, junto a FELGTBI+, han impulsado el Proyecto de Ley Trans y LGTBI durante toda su tramitación. Sara Laguna en representación de Chrysallis, Asociación de familias de Infancia y Juventud Trans*, y José María Núñez como presidente de Fundación Triángulo.

Ley Trans y LGTBI

Uge Sangil, presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) recordó que “estos dos años de tramitación de la Ley Trans y LGTBI. Con ello, hemos dado una lección de orgullo y resiliencia, peleando con constancia y valentía para ampliar nuestros derechos. Es urgente que la ley, que nuestra ley trans y LGTBI, crezca en el proceso parlamentario y se apruebe ya”.

Sangil también señaló que “con el Orgullo LGTBI+, hoy salimos a la calle para proteger y avanzar los derechos de las mujeres. Y de todos los grupos vulnerables, derechos, como por ejemplo el aborto, que ha sido recortado hace apenas una semana en EEUU”.

Por su parte, la presidenta de COGAM, Carmen García de Merlo añadió que “la visibilidad es nuestra forma de decir que estamos aquí. Es necesaria para no volver al armario, porque el sol no se puede tapar con un dedo”.

Pacto Social y de Estado contra los discursos de odio

El Orgullo es una de las principales herramientas que tiene el colectivo para conquistar sus derechos y lograr la igualdad real y efectiva en todos los ámbitos de la sociedad. Pero también es una potente herramienta para combatir los discursos de odio que se vierten desde las instituciones.

Desde comienzos de año, se ha impulsado a través de FELGTBI+ un Pacto Social y de Estado frente a los discursos de odio con los principales actores sociales y políticos del estado. El objetivo es acabar con los discursos de odio que estigmatizan y señalan a los grupos vulnerables. Que están socavando los cimientos de la convivencia social. Además ponen en peligro los avances logrados hasta la fecha y fomentando el aumento de los delitos de odio.

Sindicatos y colectivos sociales en el Orgullo LGTBI+
En la segunda pancarta han participado los secretarios generales CCOO, Unai Sordo, y de UGT, Pepe Álvarez, Juan Antonio Segura (CEPAIM), María Navas (Plataforma del Voluntariado). Así como Héctor Fernández (CESIDA), Carlos Susías (Plataforma Tercer Sector), Beth Gelb (Amnistía Internacional), José Santiago (Secretariado Gitano) y Alejandro Alder (FELGTBI+).

UGT reivindica la figura del delegado de igualdad
Para el sindicato UGT, la Ley Integral para la de Igualdad de Trato y No Discriminación, es un paso adelante. Pero no es suficiente porque, en su actual redacción, no contempla concreciones en el ámbito de las empresas y es meramente propositiva. Por eso, durante su tramitación, el sindicato quiere modificar, entre otras cosas, esta voluntariedad que caracteriza los aspectos relativos al empleo e intentar, preferiblemente desde el diálogo social, que las empresas tengan la obligatoriedad de negociar planes de diversidad”.

En esta línea va el acuerdo firmado entre UGT Y CCOO para que los derechos de las personas LGTBI sean una prioridad en la negociación colectiva y se implanten medidas planificadas para prevenir y erradicar el acoso por orientación sexual e identidad y/o expresión de género en los centros de trabajo e incorporar protocolos contra el acoso en los convenios colectivos o fomentar medidas para mejorar la empleabilidad de las personas LGTBI+.

Un Orgullo LGTBI+ para garantizar la igualdad
Desde UGT se ha insistido en que “también es necesario establecer medidas que permitan garantizar la igualdad en los procesos de selección y contratación, así como en los de promociones y ascensos, incluir las familias y parejas conformadas por personas LGTBI+ en cualquier derecho o beneficio social que tenga como referencia a la familia o establecer programas y proyectos de sensibilización, ofrecer formación específica”.

Para el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, “los discursos de odio no se pueden consentir, los derechos LGTBI son derechos humanos, y estos no son negociables, porque sin ellos no hay democracia”.

Esta escalada de agresiones LGTBIfóbicas
“Cada vez es más frecuente encontrarnos con ataques contra los derechos de las personas LGTBI, que son producto de ciertos discursos de odio que atacan situaciones de vulnerabilidad social: minorías étnicas, menores extranjeros, derechos de la mujer y, como hemos comentado, personas LGTBI+”, ha denunciado el líder de UGT.

Esta escalada de agresiones LGTBIfóbicas son producto directo de la normalización y el blanqueamiento del discurso de odio. En esto, para Pepe Álvarez, “la responsabilidad inmediata recae en la ultraderecha política con sus discursos y sus marcos ideológicos”.

No obstante, de la misma manera, “son cómplices otros grupos sociales y políticos y ciertos medios de comunicación que no sancionan estos discursos como una vulneración de los derechos humanos, sino que los presentan, simplemente, como una opinión más, normalizando, de esta forma, el discurso LGTBIfóbico”, ha recordado Álvarez.

CCOO: “Pasamos a la acción en la defensa de los derechos de igualdad y dignidad de las personas LGTBI+”
El secretario general de CCOO, Unai Sordo, “las conquistas en materia de igualdad se normalizan a nivel social mucho antes que en el ámbito laboral”.

Unai Sordo ha reiteramos “el compromiso de CCOO con la igualdad y la diversidad suscribiendo medidas concretas: protocolos de acoso, igualdad en los procesos de selección y contratación y que las referencias a la familia no tengan ningún sesgo discriminatorio”. Estas cuestiones deben ser compromisos que se enmarquen dentro del diálogo social y la negociación colectiva para que sean medidas efectivas en los centros de trabajo.

Ofensiva reaccionaria contra la igualdad
Unai Sordo advertido de la ofensiva reaccionaria que se está produciendo a nivel mundial en materia de igualdad y que está impregnando su retórica en las tertulias televisivas y en tendencias judiciales. “Esta oleada se combate, no sólo con la autodefensa de estos colectivos, sino con la implicación de la sociedad y las organizaciones”, ha denunciado, al tiempo que ha animado al movimiento feminista y LGTBI+ “a recuperar la calle, la iniciativa política y la ofensiva discursiva”.

El Constitucional declara por primera vez que toda discriminación de las personas trans es ilegal
El día anterior al Orgullo LGTBI+ se conoció que el tribunal Constitucional estimaba que la identidad de género tiene protección en la Constitución como derecho fundamental de la persona. Además señaló como discriminatoria cualquier segregación que sufra una persona trans en razón de su identidad de género, según adelantó El País.

La sentencia —cuyo texto acaba de publicarse en el Boletín Oficial del Estado (BOE)— rechaza una solicitud de amparo de una persona transgénero que denunció haber sido despedida por dicha condición. El tribunal no lo considera probado, pero es el primer fallo que defiende extensamente en sus fundamentos jurídicos la protección legal con que deben contar dichas personas.

La sentencia sostiene que “la identidad de género es una circunstancia que tiene que ver con el libre desarrollo de la personalidad, íntimamente vinculada al respeto de la dignidad humana” (art. 10.1 de la Constitución).

Añade que dicho rasgo de la identidad, “cuando no se ajusta a parámetros heteronormativos clásicos, es decir, allí donde identidad de género y sexo de la persona no son absolutamente coincidentes, puede hacer al individuo acreedor de una posición de desventaja social históricamente arraigada”, de las que prohíbe el artículo 14 de la Constitución.

sábado, 3 de abril de 2021

#hemeroteca #transfobia #terf | La sede de COGAM amanece vandalizada con mensajes contra la ‘ley trans’

Imagen: El País / Sede de COGAM
La sede de COGAM amanece vandalizada con mensajes contra la ‘ley trans’.

Entre las pintadas se puede leer: “explotadores reproductivos”, “cuerpo equivocado igual patriarcado” o “ley trans’ es misoginia”.
El País, 2021-04-03
https://elpais.com/espana/madrid/2021-04-03/la-sede-de-cogam-amanece-vandalizada-con-mensajes-contra-la-ley-trans.html 

La sede del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales de Madrid (COGAM), en el madrileño barrio de Chueca, ha amanecido este sábado vandalizada con mensajes en contra de la Ley de Diversidad Sexual, conocida como ‘ley trans’. Así lo ha denunciado el colectivo en la red social Twitter junto a imágenes de las pintadas y han aseverado que “quiénes no tienen argumentos ni razón usan el vandalismo y la violencia”.

Entre las pintadas se puede leer: “explotadores reproductivos”, “cuerpo equivocado igual patriarcado”, “’ley trans’ es misoginia” o “mi opresión no es tu identidad”. Desde la asociación han asegurado que estos mensajes “no pararan sus objetivos”, que es la igualdad en la diversidad frente “a quienes quieren una sociedad estanca y a su medida”. La presidenta del COGAM, Carmen García de Merlo ha asegurado: “No nos va a callar ni a amedrentar contra la transfobia y la intolerancia, la firme quien la firme”.

La diputada socialista y activista transexual Carla Antonelli ha afirmado a través de la red social Twitter que “cuanto más ataques y más insultos, más necesaria se hace la ley que garantice los derechos humanos de las personas trans”. La ministra de Igualdad, Irene Montero, ha mandado un mensaje de apoyo al colectivo en su cuenta de Twitter: “Ni la transfobia ni la homofobia pueden tener cabida en nuestra sociedad. Los derechos LGTBI son derechos humanos”.

También se ha manifestado al respecto el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, quien ha mostrado su “absoluta repulsa” a este ataque tránsfobo. “COGAM lleva muchísimos años haciendo un trabajo imprescindible para que Madrid sea lo que es hoy: una tierra de acogida y libertad para muchas personas LGTBI. Frente al odio, ni un paso atrás”, ha agregado.

martes, 16 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #politica | Carmen García de Merlo, presidenta de COGAM: "No quiero que ninguna 'Veneno' vuelva a ir a una cárcel de hombres para que la violen"

Imagen: Público / Carmen García de Merlo

Carmen García de Merlo. La presidenta de COGAM: "No quiero que ninguna 'Veneno' vuelva a ir a una cárcel de hombres para que la violen".
Marisa Kohan | Público, 2021-02-16

https://www.publico.es/entrevistas/presidenta-cogam-no-quiero-veneno-vuelva-carcel-hombres-violen.html

Carmen García de Merlo es la presidenta de COGAM, colectivo de defensa de los derechos de la población LGTB de Madrid. Además es abogada, enfermera y funcionaria del Ayuntamiento de Madrid. En 2018 se convirtió la primera mujer trans que preside esta organización. Hemos conversado con ella sobre el borrador de ley trans presentado por el Ministerio de Igualdad y que ha levantado una fuerte discrepancia entre el equipo que dirige Irene Montero y la Vicepresicenta primera del Gobierno. Esta activista pide diálogo y buena voluntad para entenderse y resolver los problemas de la gente, "que a fin de cuentas es lo que tienen que hacer los políticos". 

Reconoce que el borrador de ley hecho público tiene aún importantes imprecisiones y debe ser mejorada, pero la considera necesaria para proteger los derechos de este colectivo: "No quiero que ninguna 'Veneno' vuelva a ir a una cárcel de hombres para ser violada todos los días".

P. El debate sobre los derechos de los trans ocupa un lugar muy destacado en la vida pública española ¿Es esto algo bueno para el colectivo o puede estar enrareciendo el propio debate?

R. Que se nos visibilice y haya debate es bueno. Todo lo que sea regularizar y que ayude a las personas trans a superar las dificultades que sufren en su día a día es positivo. Mucha gente no conoce a personas trans, porque no somos muchos y las gente no suelen conocer a trans en su entorno. El problema es cómo se habla. Qué tipo de debate hay. Mucha gente se cree que esto es un capricho o que no tenemos tantos problemas y que nos quejamos por quejarnos, pero la realidad es que no es fácil.

El término trans es un paraguas. Bajo esta denominación hay mucha diversidad: no binarias, transexuales... Eso la gente también lo desconoce. Antes también había muchos estigmas con las personas trans: que nos dedicábamos a la prostitución o al mundo del espectáculo, pero no había muchas salidas. Tenían que dejar la casa, la familia, quedaban abandonadas. Se encontraban en la calle y eso era casi lo único para comer. Ahora eso ha ido cambiando poco a poco, pero la sociedad sigue desconociendo a las personas trans, cómo viven y los problemas que tienen. Y este desconocimiento hace que no se entiendan los derechos que necesitamos, porque la gente no empatiza con lo que no conoce. Pero la realidad es que somos pocas la personas trans. Se estima que hay un 3% o un 5% de la población mundial y que en España somos unos 50.000. Compara eso con 47 millones que somos. Hay algunos referentes, pero somos poquitos.

P. ¿Cuáles son los puntos básicos que debería contener la ley de derechos trans?


R. Lo fundamental es actualizar la ley que tenemos. La ley actual, aprobada en 2007, es patologizante. Para cambiar de nombre y sexo en el Registro Civil hay que llevar un informe psiquiátrico que ponga que tenemos disforia de género. Y hace ya más de dos años que se decretó que la transexualidad no es una enfermedad. El psiquiatra te dice que es un mero trámite, pero es un trámite que tiene que decir que estoy enferma para poder cambiar mi nombre. Están haciendo un diagnóstico de algo que no hay. En este sentido la ley esta caduca y anacrónica.

También tiene que reconocerse la libre determinación, entre otras cosas porque lo dice el artículo 10 de la Constitución. El libre desarrollo de la personalidad que tenemos cada uno. Otro tema clave es que debe contemplar los derechos de los menores. Que a partir de cierta edad puedan decidir por sí mismos. Y tener en cuenta a inmigrantes que vienen pedir asilo o refugio porque en su país su vida corre peligro precisamente por ser trans. Si están años intentando adquirir la nacionalidad española o incluso si no quieren nacionalizarse, tienen que ser capaces de cambiar sus documentos. Sin esto mantienen un problema que tienen muchas personas trans: que se nos ve de un manera y los papeles dicen que somos de otra.

Por último es importante que la ley incluya a las personas no binarias [aquellas que no se identifican con ningún sexo], que no están contempladas en ningún sitio. Algunas legislaciones de otros países ya los contempla. No es sencillo, porque las leyes que tenemos ahora en España están hechas para hombres y mujeres y no hay otro género, ni otro sexo. El borrador de la nueva ley propone crear una comisión de estudio, que fue lo que propusimos en COGAM hace ya tiempo.

En este sentido hay cosas a regular. En COGAM tenemos en los Estatutos que tienen que ser paritarias en un 40/60. Ahora tendremos 60/40 de mujeres. Pero los Estatutos establecen que si hay una persona no binaria, no se cuenta. Pero esto es algo que tiene que estar claramente regulado, como en el caso de las listas electorales.

P. Hace poco el Gobierno ha presentado un borrador de ley de derechos trans ¿Cómo valora este texto?


R. No es una ley del Gobierno, sino un borrador elaborado por el Ministerio de Igualdad. El Gobierno todavía no tiene un propuesta. A grandes rasgos está bien, pero hay que depurar cosas del esqueleto y también el articulado, porque necesita un lenguaje más claro y especializado para clarificarla. También le veo que un problema al rango normativo. Quieren tramitarlo como ley ordinaria, pero las disposiciones finales suponen modificaciones de leyes orgánicas. Con un rango normativo ordinario, estas modificaciones serán muy difíciles de conseguir. Una ley ordinaria no modifica una ley orgánica. Si esta norma se tramitara como una ley orgánica, tendría más posibilidades de cambiar otras leyes.

P. ¿Participó COGAM en la elaboración del borrador?


R. Se nos pidió la participación en las mesas de trabajo por parte del Ministerio de Igualdad. Hemos estado con otros colectivos y hablando de lo que debería tener la ley. El articulado se nos facilitó el último día, que fue cuando saltó a la prensa. Hemos intervenido, pero no en la redacción, que se hizo desde el ministerio.

P. ¿En qué consiste la seguridad jurídica que piden desde algunos sectores del PSOE y del feminismo?


R. Lo que quieren decir cuando hablan de seguridad jurídica es que no afecte a los derechos de otras personas. Lo que se llama la colisión de derechos. Por ejemplo, cuando hablan de los derechos de las mujeres, que dicen que podrían verse afectados en cuanto a la recolección de estadísticas o la violencia de género, la discriminación positiva... Yo creo que son argumentos de estas personas en base a hechos aislados. Son cuatro. Puede haber casos de personas que hagan mal uso de las leyes, pero no se puede generalizar. Cuando alguien decide cambiar toda su vida no tiene por qué perjudicar a otras personas. Por ejemplo, si alguien comete un delito se tiene que aplicar la ley en base a la identidad que tenía en el momento en que cometió dicho delito.

Yo siempre pongo el ejemplo del matrimonio. Cuando alguien se casa nadie lo obliga y adquiere unos derechos y obligaciones. Hay quien lo utiliza como un fraude de ley, es decir, que puede que se case para adquirir ciertos derechos como la nacionalidad, una herencia... Pero eso es un fraude de ley y la justicia tiene causas de nulidad. Habrá gente que lo haga, como en todo. Pero que algunos lo hagan nos vas a anular el matrimonio. Lo mismo pasa con la ley trans.

P. ¿Y este borrador de ley da esa seguridad jurídica?


R. Creo que hay que darle una vuelta a algunos artículos. Las disposiciones se quedan cortas. Implica cambios en muchas normas y sería necesario hacer algún estudio sobre lo que afecte a temas de justicia, de trabajo, en lo referente a ciudadanos extranjeros... todos estos son asuntos que habría que regular. Estos son informes son los que tienen que presentar los ministerios. Por ejemplo, la aplicación del artículo 14 sobre la rectificación de la ley registral que produce efectos desde que se cambia de sexo... Son aspectos que modifican leyes concretas. Contempla los asuntos más importantes, pero habría que pulirla.

P. Una parte del feminismo advierte de que las leyes trans y LGTB borran a las mujeres, invisibilizándolas, y que puede hacer retroceder derechos largamente peleados ¿Cree que este temor tiene algún fundamento?


R. No lo creo. En mi opinión se basan en el desconocimiento. Las cifras son casi insignificantes comparado con la población total. Como decía Carmen Calvo hace unos días, somos 47 millones. Algo más de la mitad son mujeres y las 50.000 personas trans no van a cambiar ninguna estadística. Si se ponen en las listas personas trans o personas no binarias, esto no va a cambiar mucho. Tampoco veo problema en el uso de los baños. No creo que vaya a pasar nada. He visto más problemas a los hombres trans en los vestuarios, porque muchos de ellos tienen pechos y a veces no les dejan bañarse en piscinas con la camiseta.

P. ¿Qué opinión le merecen las disensiones dentro del Ejecutivo en torno a la ley trans?

R. Creo que el Partido Socialista está dividido en cuanto en cuanto a la ley trans. Mi opinión es que no hay dos socios de Gobierno con visiones distintas. Lo que hay son dos visiones dentro del propio PSOE. Creo que es un problema que se resuelve hablando, buscando acuerdos. Personalmente no creo que la ley borre a nadie, ni que genere inseguridad jurídica. Si alguien hace un abuso de derecho, hay que perseguirlo.

Necesitamos buena voluntad y capacidad de entendimiento para resolver los problemas de la gente. A fin de cuentas es lo que tienen que hacer los políticos. Es su labor. No quiero que ninguna ‘Veneno’ vuelva a ir a una cárcel de hombres para ser violada todos los días.

domingo, 7 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #testimonios | Adiós al diván y las hormonas a la fuerza

Imagen: El Norte de Castilla / Kim Pérez

Adiós al diván y las hormonas a la fuerza.

Los más de 50.000 transexuales que hay en España quieren dejar atrás sus traumáticas metamorfosis. Dos de ellas cuentan sus trances más amargos.
Antonio Panigua | El Norte de Castilla, 2021-02-07
https://www.elnortedecastilla.es/sociedad/adios-divan-hormonas-20210205210915-ntrc.html 

El día más feliz de Carmen García de Merlo ocurrió cuando salió de su piso por primera vez vestida de mujer. Con pantalones ceñidos, una peluca larga y 54 años se plantó con ropa femenina en la calle. Después de medio siglo de culpas, depresiones, un matrimonio, dos hijos, un divorcio y alguna tentación suicida, García de Merlo dio un giro a su vida. Un lustro después de aquella decisión, esta diplomada en Enfermería y Licenciada en Derecho preside el Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM). Su decisión le ha costado la incomprensión de la familia e incluso el alejamiento de sus hijos. «Al pequeño no le he vuelto a ver desde el día en que me divorcié; ahora el mayor empieza a hablarme», asegura García.

Nacida en Valdepeñas (Ciudad Real), García de Merlo se ponía con cuatro años las prendas de su hermana, lo que le valía las recriminaciones de la familia, y la obligaba a meterse debajo de la cama. Siguió vistiéndose de chica a escondidas. Un día, con once años, se miró delante del espejo y se dio cuenta de que algo no cuadraba y le producía desazón. «Me sobraba lo de abajo, lo que tenía entre las piernas». De joven pensó cambiarse de sexo, pero estando en Barcelona unos días en compañía de lo que entonces se llamaban travestis, se percató de que si seguía el mismo camino le esperaba una vida abocada a la prostitución o el espectáculo de baja estofa.«A finales de los ochenta, en el mundo trans había mucho sida, palizas y chicas que se dedicaban a prostituirse para sobrevivir. No era lo mío».

Convertida en una activista, García se muestra incrédula por las advertencias agoreras que predicen que la 'ley trans' traerá un sinnúmero de problemas, entre ellos el borrado de las mujeres, como argumentan algunas feministas clásicas. «Trabajo como experta en prevención de riesgos laborales del Ayuntamiento de Madrid, donde están empleadas, incluidos los organismos autónomos, 27.000 personas. Pues bien, en toda esa plantilla solo hay tres personas transexuales: dos mujeres y un hombre. ¿Qué incidencia tiene eso en la estadística?», sostiene.

Es muy difícil saber el número de transexuales que hay en España. Según Carla Antonelli, diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, en el país existen más de 50.000 trans, cifra que saca de la extrapolación de una investigación de Países Pajos. Para la OMS, los trans son entre el 0,3% y el 0,5% de la población mundial.

García de Merlo pronto se entrevistará con la vicepresidenta primera del Gobierno, la socialista Carmen Calvo, quien pone serias objeciones al anteproyecto redactado por el Ministerio de Igualdad, en manos de Unidas Podemos. Calvo considera que no basta la mera expresión de la voluntad para ejercer la autodeterminación del género. Para la presidenta de COGAM, las cosas son más sencillas: «Si soy una chica y ya no me consideran como antes una trastornada, no necesito veinte papeles para demostrarlo».

Cambio de nombre
Desde 2007, cualquier ciudadano puede cambiar en España el nombre y el sexo en su DNI sin necesidad de pasar por el quirófano. La norma en ciernes permitirá hacerlo solo con una «declaración expresa» de la persona, de modo que no serán preceptivos informes médicos o psicológicos ni un tratamiento hormonal de dos años, como ahora se exige. Con esta medida, se intenta «despatologizar» la transexualidad, en coherencia con lo que establece la OMS, que ha dejado de catalogarla como un trastorno mental.

Kim Pérez fue la primera mujer transexual de España que se presentó, en 2007, como candidata a unas elecciones municipales. Esta profesora de Ética jubilada sale ya muy poco de casa. A sus 79 años le duelen las piernas y anda con muchas dificultades. Su escasa movilidad la compensa con una mente lúcida, ahora absorta en investigar sus ancestros judíos. «A los 12 años me sentía inadaptado a la genitalidad masculina, mi cerebro no estaba preparado», asegura Pérez. «Los psiquiatras no tenían ni idea, yo les contaba mi caso y esperaba con ansiedad sus respuestas, pero al final, me decían: bueno tómese estas pastillas».

En Granada, donde vive, Pérez se sintió aceptada y acompañada cuando en 1991, a los 50 años, decidió asumir su nueva identidad. Ayudó mucho que Kim Pérez trabajara en un centro escolar que adoptaba la forma de una cooperativa de enseñanza. «Yo era socia y tenía mi puesto de trabajo; si me hubieran echado, tendrían que haber afrontado un buen número de pleitos».

lunes, 26 de octubre de 2020

#hemeroteca #trans #testimonios | Carla Antonelli: "Ver 'Veneno' duele porque la sociedad es responsable de todo lo que le pasó a Cristina"

El Confidencial / Isabel Torres como 'La Veneno' //

Carla Antonelli: "Ver 'Veneno' duele porque la sociedad es responsable de todo lo que le pasó a Cristina".

Hablamos con la diputada del PSOE y también con la presidenta de COGAM, Carmen García de Merlo, sobre el retrato que hace la serie sobre la realidad de las personas trans.
Alberto Barranco | El Confidencial, 2020-10-26
https://www.elconfidencial.com/television/series-tv/2020-10-26/veneno-opinion-carla-antonelli-psoe-carmen-garcia-cogam_2804647/ 

Ser una mujer transgénero en España sigue siendo sinónimo de ausencia de oportunidades. Los personajes de 'Veneno', la serie de Javier Ambrossi y Javier Calvo para Atresplayer Premium, pertenecen a una época en la que ser una mujer transgénero era, además, especialmente peligroso. Eran los años noventa, una etapa en la que la inmensa mayoría se veían abocadas a la prostitución por un rechazo frontal por parte de la sociedad. Pero entre todas aquellas mujeres que se aglutinaban en el madrileño Parque del Oeste, hubo una que consiguió utilizar su drama para convertirse en una figura pública y revolucionar un país que no estaba preparado para entenderla. Ella fue Cristina Ortiz, la 'Veneno'.

El equipo de guion de la serie que retrata su vida decidió que sería más interesante y enriquecedor trascender su figura para abordar la situación de todo un colectivo y, de paso, homenajear su lucha como nunca antes se había hecho. La ficción, que este domingo ofreció su capítulo final en Atresplayer Premium al tiempo que se estrenaba en abierto en Antena 3, ha conquistado al público por su manera de retratar una compleja situación sin edulcorar y logrando emocionar con cada episodio.

Pero ¿qué opinan desde el colectivo sobre la manera en que aborda la serie sus vivencias? Carmen García de Merlo es abogada, enfermera y actualmente preside COGAM, la asociación que vela por los derechos del colectivo LGTBIQ+ en Madrid. Además, forma parte junto a Valeria Vegas y Lola Rodríguez de 'Ellas', el nuevo documental de Atresplayer Premium, que verá la luz el próximo 1 de noviembre.

La presidenta de COGAM reconoce que, cuando se anunció el proyecto, tuvo muchas dudas sobre si el resultado podría ser beneficioso para la comunidad a la que representa. "Al principio, tenía mis dudas sobre la serie, porque Cristina nunca ha sido un referente para mí. Siempre he sabido que yo era trans, pero me eché para atrás precisamente por la vida que veía que tenía la gente como Cristina. No quería pagar el precio de la prostitución o el mundo del espectáculo, que eran las únicas salidas que había". Unas dudas que han quedado totalmente disipadas tras visionar todos los capítulos.

"Me ha sorprendido muy positivamente. Los Javis han decidido tirar por lo humano y lo han bordado. Hay episodios muy emocionantes, como el de la infancia de Cristina, porque nos recuerdan situaciones que todas hemos vivido". García de Merlo considera que la serie servirá para comprender la valentía de unas mujeres que se atrevieron a ser ellas mismas cuando sabían que eso implicaría vivir situaciones muy crueles.

A la activista le ha resultado especialmente dura la trama que aborda los años que estuvo encerrada Cristina en el módulo de hombres de una prisión, tras haber intentado estafar a su seguro. "Uno de los argumentos que esgrimen para mandar a Cristina a la cárcel de hombres es que no estaba operada. Eso ocurría, aunque hoy nos parezca extraño. Hoy en día, hemos avanzado mucho, pero nos siguen exigiendo un reconocimiento psiquiátrico para ser reconocidas legalmente".

Al hilo de esta cuestión, recuerda uno de los episodios que más le marcaron durante su juventud, mientras estudiaba Enfermería en la universidad. "Tuve que estudiar que lo que me pasaba era una enfermedad, que me vestía de mujer por una filia sexual. ¡Yo no me excito cuando me pongo un vestido! Simplemente, me siento yo misma", explica.

En contraposición a la dura historia de la Veneno, la serie también nos muestra la del personaje de Valeria Vegas (Lola Rodríguez), una joven transgénero que recibe el apoyo incondicional de su madre, encuentra una pareja que la respeta y se convierte en una periodista de éxito. Un ejemplo de empoderamiento que puede ayudar a muchas personas a dar el paso y mostrar al mundo su verdad sin miedo a represalias. Aunque a Carmen le resultan muy inspiradores los personajes como Valeria, le parece importante recalcar que las mujeres de la generación de Cristina Ortiz no tuvieron las mismas oportunidades. "Solo han podido aparecer Valerias porque antes ha habido muchas Venenos", opina.

El espejo donde no hemos querido mirarnos
Carla Antonelli es diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid desde 2011 y es, probablemente, la activista por los derechos de las personas trans más mediática de la historia de España. Antonelli se muestra muy satisfecha con el retrato que hace la serie sobre lo que significaba ser transgénero hasta hace no tanto tiempo. Una serie en la que, además, ha tenido el privilegio de participar con un pequeño cameo en el sexto episodio.

"Me ha parecido una obra maestra. Es trepidante, empática, concienciadora y pedagógica. No mira hacia otro lado y señala concretamente todo lo que hemos vivido y que mucha gente desconoce. La historia de Cristina es una herida abierta que sangra y que no se puede volver a repetir. Es la vida de una mujer que luchó por salir adelante contra viento y marea, que se cayó y levantó tantas veces hasta que la presión se hizo insoportable", afirma la política.

A Antonelli, la única mujer transgénero que ha conseguido ser diputada en España, le gusta decir que las mujeres transgénero mayores de 40 años realmente son unas verdaderas supervivientes, ya que hubo una época en que ser trans te podía costar la vida. "Hay situaciones que a todas nos atraviesan, que todas hemos vivido y padecido: humillaciones, señalamientos, las leyes que nos encarcelaban, el desprecio de tu familia y las palizas en comisaría. Al final, tuvimos que aprender a ser resilientes y a escupir lo negativo. Pero hubo muchas que se quedaron por el camino".

Y es que, para la política del PSOE, no se habla lo suficiente sobre las personas trans que lo perdieron todo por culpa de esa marginación a que fueron sometidas. "A mis 61 años, he tenido la desgracia de ver a mujeres trans que eran espléndidas y acabaron desahuciadas por su familia, enganchadas a las drogas y durmiendo en un coche porque no tenían dónde cobijarse", lamenta.

Antonelli tiene muy claro que la sociedad está en deuda con las personas trans y son necesarias las historias de ficción como 'Veneno', que reflejan de forma precisa todo su sufrimiento y no lo utilizan de forma interesada. "La historia de Cristina es el espejo donde la sociedad no se quiere mirar. La serie duele porque la sociedad es responsable de todo lo que les pasó a Cristina y a tantas otras. La sociedad te expulsa del tejido social, te pega una patada a una esquina del Parque del Oeste, donde te juegas la vida y te conviertes en escarnio de burlas. ¿Cuántas mujeres trans han terminado en una esquina porque no les quedaba otro remedio?", cuestiona.

Antonelli cree que tras la emisión de 'Veneno' se va a producir un cambio de mentalidad y muchas personas cambiarán su manera de dirigirse a las mujeres transgénero, especialmente a las más desfavorecidas por el sistema, como las prostitutas. "La serie va a herir las sensibilidades de las malas conciencias, pero el mensaje que nos deja es que la dignidad de las personas trans es la misma si somos diputadas, dependientas de El Corte Inglés o si estamos en una esquina. La dignidad en el trato y los derechos fundamentales no puede variar", explica.

La diferencia entre 'reírse de' o 'reírse con'

En el primer episodio, la serie lanza una interesante reflexión a través de la voz del personaje de Valeria sobre la responsabilidad de los medios de comunicación en el auge y caída de Cristina Ortiz: "¿Abusaban esos programas de su vulnerabilidad para acabar convirtiendo su drama en cifras de audiencia o la salvaron, dándole la oportunidad de su vida?".

Para García de Merlo, la serie refleja con claridad algo que le resultaba tremendamente incómodo y es cómo trataban a las personas trans en los programas de televisión. "Muchas veces eran como el monstruo de feria, que las ponían ahí y hacían un espectáculo de su situación. Me generaba mucho rechazo cuando lo veía", nos cuenta.

En la misma línea, Antonelli se queja del trato que durante décadas han recibido en televisión y considera que tras la emisión de la serie de Atresplayer Premium, a los medios de comunicación les toca realizar una reflexión muy profunda. "Con nosotras, siempre ha habido una clara intención de buscar el morbo. Se ve muy bien en el capítulo en el que el personaje del presentador de televisión [al que interpreta Ángel Garó] le pide a Cristina que mienta en el polígrafo únicamente para que la gente se ría".

Para ella, existe una diferencia abismal entre 'reírse con' y 'reírse de'. "Lo que hicieron con Cristina en televisión fue fundamentalmente 'reírse de', no 'reírse con'. Es algo que, en menor medida, sigue ocurriendo. Hay series en España, que no voy a mencionar, en las que han usado a las personas trans para provocar la carcajada fácil".

Las oportunidades laborales
El reparto de 'Veneno' es el que más personas trans ha tenido en la historia de nuestro país. Son muchas las actrices que han encontrado al fin una plataforma para lucirse y demostrar su talento, tras contemplar durante décadas cómo la industria audiovisual no encontraba un hueco para ellas.

"Se ha demostrado que si se quiere, se puede. Los Javis han hecho grandes descubrimientos con esta serie: Jedet, Paca la Piraña, Lola Rodríguez, Daniela Santiago, Isabel Torres... Hasta Juani, a la que adoro, está perfecta en el papel que le han dado", dice Antonelli. "Es una cuestión de dar oportunidades. Los directores y productores deberían hacérselo mirar. Los Javis han encontrado un filón y una gran cantera de actrices que espero que la industria valore".

Al margen del reparto, García de Merlo considera clave que este tipo de historias estén escritas y dirigidas por personas cercanas al colectivo, que empaticen con la situación y la hayan experimentado de cerca. "Los Javis tienen una sensibilidad especial, conocen nuestro mundo y saben reflejarlo como en su día hizo Pedro Almódovar en sus primeras películas. Ellos saben de lo que hablan, forman parte del colectivo y lo cuentan desde el cariño".

Para Antonelli, el compromiso de Calvo y Ambrossi hacia el colectivo es indiscutible "desde la noche de los tiempos". La diputada cree que la serie ha sido tan relevante gracias a que no ha sido ideada por unos señores ajenos a la realidad trans desde una sala de guion. "Todo lo que reflejan es absolutamente real y eso se nota en la calidad de la serie", concluye.

Lo que ya es innegable es que el legado de Cristina Ortiz, la 'Veneno', se agranda por momentos. La combinación de Valeria Vegas, la escritora de las memorias de la artista, con los Javis, los creadores de su adaptación televisiva, ha resultado ser un combo perfecto para demostrar, una vez más, el grandísimo poder de la ficción para generar debates y remover conciencias. Parece que las series de televisión se pueden convertir en una herramienta en favor del progreso y la inclusión.

jueves, 25 de julio de 2019

#hemeroteca #feminismo #transfobia | Radfems, TERF y el sujeto del feminismo: hablan las mujeres (trans)

Imagen: El Salto / Sylvia Rivera
Radfems, TERF y el sujeto del feminismo: hablan las mujeres (trans).
El feminismo transexcluyente no es nuevo: su historia empieza en los años 70 y su argumentario no ha cambiado mucho desde entonces. Las afirmaciones de algunas participantes de la Escuela Feminista de Gijón han vuelto a poner de manifiesto cómo esta corriente que se autodenomina “radical” violenta a algunas mujeres: las mujeres trans. Lo explican tres de ellas: Carla Antonelli, Diana Cardo y Carmen García de Merlo.
Patricia Reguero | El Salto, 2019-07-25
https://www.elsaltodiario.com/feminismos/radfems-terfs-sujeto-feminismo-hablan-mujeres-trans

“Todos los transexuales violan el cuerpo de la mujer al reducir la verdadera forma femenina a un mero artefacto”. La cita no es de Alicia Miyares, ni de Amelia Valcárcel, ni de Anna Prats, las tres feministas “radicales” que el pasado 3 de julio en la XVI Escuela Feminista Rosario de Acuña sostuvieron —con sus palabras o con su silencio— que las mujeres trans “son tíos”. Es de Janice G. Raymond, que se expresa así en ‘El imperio transexual: la creación de la mujer-varón’ en 1979.

Las tesis de Raymond “consolidaron la múltiples líneas de discurso antitransgénero que circulaba en el seno de los colectivos feministas” desde principios de los años 70, como explica la activista y teórica norteamericana Susan Stryker en ‘Historia de los trans’ (Continta me tienes, 2019), libro que dedica buena parte de uno de sus capítulos a hacer historia de lo que llama la “transfobia feminista”.

Pero, ¿qué dijeron las participantes de la mesa “El borrado de las mujeres y la apropiación lésbica” celebrado en Gijón? Algunos de los 'highlights' de la sesión fueron “las activistas transgénero son tíos, y digo tíos porque son tíos”, o “hay muchos problemas con esto del género que se sustentan con conocimiento de la moda”, o “que nos digan que, si somos lesbianas y no nos gustan los penes, somos tránsfobas, es cultura de la violación y del patriarcado”.

Sin embargo, ni estas posiciones —de quienes se autodenomidan feministas radicales, o ‘radfems’— se han mantenido exclusivamente en esta mesa ni este pensamiento es nuevo. Raymond, recuerda Stryker, llega a asociar la transexualidad con el nazismo cuando hace una analogía entre los experimentos médicos de los nazis y las cirugías de reasignación de género (en ambos casos, “ciencia al servicio de la ideología”).

“Los miembros de la comunidad transgénero llevan preguntándose desde la década de 1970 cómo es posible no percatarse de que la retórica y las recomendaciones políticas de Raymond copian los argumentos esgrimidos por curas exgais, fundamentalistas religiosos, activistas antiabortistas y fanáticos intolerantes de todo tipo”, mantiene Stryker.

Sobre ese aspecto, precisamente, llama la atención Diana Cardo hoy, en 2019, cuando critica que las autodenominadas “feministas radicales” se opongan, por ejemplo, a las leyes que consagran el derecho a la libre identidad de género.

Cardo aclara que ella forma parte del feminismo por derecho propio y no está dispuesta a pedir permiso ni salvoconductos. Como muestra de que este debate no es nuevo en el seno de los movimientos feministas, da un nombre, el de Andrea Dworkin. Una “feminista radical” que ya reconocía las identidades no binarias hace medio siglo. “El sujeto del feminismo somos las mujeres, independientemente de lo que tengamos entre las piernas”, dice.

“Las TERF malinterpretan los datos que no les dan la razón, y obvian a Dworkin, que evidentemente lo nombra de otra manera porque lo dijo en los años 70; lo que hacen es aprovecharse del término radical para sus tropelías”, concluye. Las tropelías son “negar que soy una mujer, decir que quiero entrar a los cuartos de baño de las mujeres para violarlas, decir que soy una pedófila por ser una mujer trans o llamarme en masculino”, enumera Cardo haciendo memoria de cómo tratan las TERF a las mujeres trans.

T-E-R-F es el acrónimo de Trans Exclusionary Radical Feminist, es decir, “feminista trans excluyente”, y Susan Stryker relata en su libro varios ejemplo de cómo esta corriente se abre paso en los año 70 en EE UU. Un ejemplo: a Sylvia Rivera, reconocida activista LGTB, se le intentó impedir que presentara un acto en favor de los derechos LGTB. Ocurrió en medio de un caldo de cultivo teórico que postulaba que las persona transgénero eran “personas retrógadas engañadas por el sistema patriarcal”, dice Stryker.

Otro ejemplo es la campaña contra Sandy Stone, una mujer trans que se unió a un colectivo que impulsaba la música hecha por mujeres y fue blanco de una campaña antitransexual que aseguraba que la presencia de una mujer trans en el colectivo era un engaño a los consumidores, a quienes se indicaba que este colectivo era solo de mujeres.

“TERF es un término para identificar un movimiento que nace en EE UU en los años 70, de gente muy clasista, con ideología de iglesias conservadoras de derechas; que penetra en el movimiento feminista y que expulsa a las mujeres trans de los colectivos feministas”, dice Carmen García de Merlo, presidenta de COGAM y mujer trans. “Su pensamiento es que las mujeres trans son parte del patriarcado porque son o han sido hombres con privilegios y están en el feminismo para minarlo”, añade.

García de Merlo defiende que para estar incluida en el sujeto del feminismo hay que ser mujer, y ser mujer “no solo es un hecho biológico o cultural, es identificarte como tal”. Ella, que hizo la transición ya adulta, dice que ha sido primero una niña, luego una joven y luego una mujer. “Identificarte no es un capricho o algo que adquieres, es algo con lo que naces y mueres”, explica. “Evidentemente, es transmisoginia negar la condición de mujer a aquellas personas que nos sentimos mujer desde que tenemos uso de razón”, aclara.

¿Una corriente con partido?
Diana Cardo señala que la corriente encuentra cobijo en algunos partidos como IU, el Partido Feminista y, sobre todo, advierte, el PSOE. Así lo atestigua, dice Cardo, la presencia de Amelia Valcárcel, filósofa feminista y catedrática de Filosofía Moral de la UNED, además de consejera de Educación con el Gobierno socialista en Asturias.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) señaló en enero de este año en el contexto del debate en torno a la Ley de Igualdad LGTBI que integrantes socialistas de de la Comisión de Igualdad mantenían una “actitud transfóbica” al oponerse a algunos artículos relacionados con los derechos de las personas trans.

Sin embargo, Carla Antonelli advierte: “Esas personas están en todos los partidos pero no son los partidos”, dice la diputada socialista en la Asamblea de Madrid, que insiste en que su partido es el programa del candidato a presidir el Gobierno, Pedro Sánchez, y los acuerdos salidos de sus congresos. “El programa del PSOE deja claros sus compromisos, que son una ley LGTBI y la reforma de la ley 3/2007 para inclusión de los menores y la despatologización de la transexualidad”, señala.

Para Antonelli, hay que hablar de “personas” que, a nivel individual, transmiten este discurso pero, en ningún caso de una corriente mayoritaria en su partido y no entiende que se trate de identificar a las mujeres con sus genitales —“es una aberración”— y no oculta su enfado con las ponentes de las jornadas de Gijón. “Estos discursos poco o nada se alejan de los de la ultraderecha que niega nuestra existencia”, dice; y añade: “Que a mí alguien me diga que no existo es fácil de desmontar, porque yo me veo cuando me miro en el espejo y estoy ahí”.

Sobre si el PSOE es un espacio seguro en el que las mujeres trans puedan expresarse ante las compañeras que mantienen puntos de vista transexcluyentes, es tajante: “Por supuesto, mi partido me protege y salvaguarda mis derechos”.

Ni mayoritaria ni determinante
Pese a la polvareda que levantaron y levantan las radfems, esta postura no es mayoritaria, insiste Carla Antonelli. “Hay una estrategia de hacer parecer que esto es el feminismo contra, en este caso, las mujeres transexuales, y eso es una falacia”, dice, para recordar que, en los años 90, el feminismo recibió a las mujeres trans con los brazos abiertos: “El feminismo con mayúsculas es transincluyente”. Además, añade, las feministas transexcluyentes son unas “copionas”, porque no dicen nada que no se dijera ya en los 70.

Stryker también señala cómo entonces, en los 70, la hostilidad hacia las personas transgénero no fue “ni uniforme ni determinante” y, así, dentro del feminismo radical convivían posturas “reaccionarias” junto a otras que postulaban “una inclusión transgénero dentro de los movimientos feministas”.

Según Cardo, “son pocas, muy escandalosas y en posiciones de poder”. Para ella, un feminismo en el que quepan todas las mujeres no solo es posible, sino que ya es una realidad. “Existe un feminismo donde cabemos todas, cada una con sus particularidades”, explica, y pide poner a prueba la pregunta “¿tienen cabida las mujeres trans en el feminismo?” sustituyendo “trans” por otro adjetivo: “¿Las mujeres negras caben en el feminismo? ¿Y las mujeres árabes? Sí, claro que sí. ¿Tienen particularidades diferentes a las de las feministas blancas de países occidentales? Sí, porque las mujeres no somos homogéneas”.

Cuando las lesbianas amenazaban al feminismo
En 1970, un grupo feminista irrumpió en el Segundo Congreso para Unir a la Mujeres, celebrado en Nueva York, con un panfleto titulado 'The Woman Identified Woman' (‘La mujer que se identifica como mujer’). En este texto, responden a los comentarios peyorativos de Betty Friedan sobre la cuestión de la participación de las mujeres lesbianas en el feminismo. Friedan, un referente feminista, se oponía a vincular los asuntos lésbicos con el feminismo por miedo a que la homofobia de la sociedad pusiera freno al éxito feminista: lo llamó “la amenaza violeta”. La anécdota la cuenta Susan Stryker en su libro ‘Historia de lo trans’ y ejemplifica cómo los debates en torno al sujeto del feminismo han tensionado al movimiento, no solo en torno a la cuestión trans.

martes, 8 de enero de 2019

#hemeroteca #transexualidad #memoria | De Carmen a Kano: cuatro décadas de historia trans

Imagen: El Salto / Carmen García de Merlo
De Carmen a Kano: cuatro décadas de historia trans.
Carmen lee a Gloria Fuertes y a Kano le gusta el anime. A Carmen, reconocer su identidad sexual le ha supuesto romper con parte de sus seres queridos. A Kano, sus padres le arropan y defienden. En las cuatro décadas que separan el comienzo de sus historias, mucho ha cambiado en torno a la transexualidad. En 2019 se esperan algunos cambios más.
Patricia Reguero | El Salto, 2019-01-08
https://www.elsaltodiario.com/transexualidad/de-carmen-a-kano-cuatro-decadas-de-historia-trans-

¿Cómo le explicarías a un chico de 17 años lo que era la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social? “Pues cualquier persona que veían en la calle y les molestaba era detenida y llevada a comisaría”, resumen Carmen García de Merlo. Nació en 1962 en un municipio de Ciudad Real. Recuerda ser muy pequeña cuando, a escondidas, se ponía la ropa de sus hermanas. “No se trataba de disfrazarme, quería verme como yo me sentía”, dice.

“No sé lo que es”, dice Kano sobre esa ley, aprobada en 1970 y cuya derogación ha cumplido en diciembre 40 años. Él tiene 17. En su mesilla de noche hay libros de anime. Escucha rap y música koreana. En el parque frente al Museo de la Evolución Humana, lugar de encuentro de jóvenes LGTB de Burgos, cuenta cómo, en su segundo primero de la ESO (“repetí primero”, aclara), se cortó el pelo. Fue el gesto con el que pasó a presentarse oficialmente como chico, aunque desde los ocho años él ya se reconocía así fuera de casa.

“Algunos compañeros me decían que parecía una chica lesbiana y que nunca conseguiría ser un chico; creo que al principio solo me apoyó una persona”, recuerda. “A los profesores les costó tratarme en masculino y no conseguí que me llamaran por mi nombre hasta el año siguiente”, dice. En su casa, sus padres necesitaron algo de tiempo para entender lo que pasaba. “Al principio me decían que eso era imposible, que yo era una chica... pero lo fueron aceptando, investigaron... Y aquí estoy”, explica Kano, que forma parte de la Asamblea Diversa en Burgos.

Entre el año de nacimiento de Carmen (1962) y el de Kano (2001) hay cuatro décadas de historia. Muchos años en los que, “tras la muerte del otro”, como se refiere Carmen a la muerte del dictador Francisco Franco en 1975, la realidad de la diversidad sexual ha ido saliendo de la zona de sombras gracias al trabajo de tantos y tantas que han decidido hacerse visibles para enseñar que hay mil maneras de ser personas trans.

Como Carmen y Kano. “Hay gente que cuando no ve algo que existe no sabe que eso puede pasar, la gente necesita saber que existimos”, dice Kano, cuya seguridad asombra a ratos: “He aprendido que hay un montón de formas de personas y que hay gente que no merece la pena tener en tu vida”, zanja. Hoy explica a quien lo necesite quién es: “A veces la gente asume que soy una chica, y yo les digo: ‘Oye, soy un chico’. Y no lo toman a mal, no me cuestionan mucho”.

Para Carmen, sin embargo, fue más complicado. “En los años 80 empiezan las revistas y entiendo que hay más gente como yo, recuerdo a Bibi Andersen o a Carla [Antonelli]”. Carmen, que ha vivido La Movida madrileña y lee mucha poesía (Gloria Fuertes, Pedro Salinas, Luis Cernuda), explica que las revistas iban a por el morbo, “a ver si se habían operado esto o lo otro”. “A finales de los 80 fui a Barcelona, estuve en contacto con lo que se llamaban entonces ‘travestis’... vi la vida que llevaban y me desanimé”, cuenta.

“En ese momento se hablaba de ‘travestis’ y ni se consideraba la identidad de género de estas personas, sino que eran considerados hombres homosexuales que se vestían de mujeres”, explica Mané Fernández, vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB). “Pese a no estar mencionados explícitamente en las leyes, las personas transexuales no escapaban a ellas y muchas fueron a la cárcel, sobre todo mujeres”, dice.

La palabra “transexual” llega a la sociedad española de la mano de Interviú. “Aunque en Europa ya se conocía antes el término por los tratamientos de la Harry Benjamin en Holanda, en España se empieza a oir a finales de los años 70, y en un principio siempre en relación con las mujeres transexuales y con el espectáculo”, dice Mané Fernández, que señala dos hitos que marcaron la visibilización de realidades trans en la sociedad española: Bibi Andersen y la película 'Cambio de sexo' que protagoniza Victoria Abril.

Fue ese contexto el que propició que Carmen decidiera seguir en el armario. Fue a Inglaterra, se enamoró, se casó, tuvo dos hijos, pensó “puedo superarlo”. Pero hace diez años, su relación se deteriora. “Me acojoné, afortunadamente, y un día de los muchos que me pasaba llorando llamé a COGAM: estuve con un psicólogo siete meses”. Decidió dar el paso, contárselo a su familia y empezar a vivir de otra manera hace dos años.

Imagen: El Salto / Kano
De la rehabilitación a la despatologización
En esos 54 años, ha pasado mucho. “La derogación de la ley de Peligrosidad en 1978 fue un avance, pero el mayor avance a nivel social fue el dejar de ser invisibles”, dice Mané Fernández, que recuerda que tanto en la manifestación por los derechos del colectivo LGTB de Stonewall en 1969 como en la que se produjo en 1977 en Barcelona, las personas que encabezaron las marchas fueron mujeres trans. “Pese a ello, cuando hablamos de memoria histórica hay que decir que la T somos los más olvidados y los que menos derechos hemos conseguido”, dice.

Entre los hitos de las últimas décadas Mané cita la apertura a mediados de los 90 la apertura de la primera Unidad de Tratamiento de Identidad de Género, en el Hospital Carlos Haya de Málaga. Sin embargo, lo que marcó el camino en el plano estatal hacia el reconocimiento de las realidades trans fue la aprobación de la Ley 3/2007 reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo, una ley que está a la espera de que se aprueba una modificación en 2019. “Esa reforma creo que puede hacerse realidad en 2019, porque la propuesta de modificación está ya en trámite parlamentario”.

Entre los asuntos que se podrían resolver este 2019 está también la aprobación de la Ley de Igualdad LGTB, un texto impulsado por la FELGTB y que, según Mané, está poniendo en evidencia también las reticencias que aun existen sobre la realidad trans. “Los artículos referidos a las personas trans son los que se están encontrando con más oposición, y esto tiene que ver con el discurso social que estamos viendo”, explica. “Demandamos cosas como la paternidad de los hombres transexuales o la autodeterminación de género y eso cuesta entenderlo”, explica, aunque confía en que esta ley salga adelante a lo largo de 2019. Menos posibilidades tiene de salir adelante la Ley Integral Trans que fue registrada en febrero de 2018.

Entre los últimos hitos hacia el reconocimiento de los derechos de las personas trans está la salida de la transexualidad del apartado de enfermedades mentales en la nueva clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un cambio anunciado en 2018 que se llevará a debate en asamblea a lo largo de este año. De este modo, la “incongruencia de género” saldría del apartado de “enfermedades mentales” para pasar al de “disfunciones sexuales”, y dejará de ser considerado un trastorno psicológico para quedarse en una referencia a la situación física.

“Realmente te hacen sentir enfermo desde el momento en el que te dicen que tienes que ir al psicólogo para que te reconozcan la disforia de género y poder ser como quieras ser”, explica Kano, que ha participado en talleres y charlas sobre transexualidad para dar a conocer la realidad de los menores trans, aunque espera que en el futuro un “chico trans” sea solo “un chico”. De esa necesidad de ser visible habla también Carmen, que el día que contó lo que le pasaba “fue como soltar una mochila de cincuenta kilos”. “He estado 54 años de mi vida luchando contra mí”, dice para resumir lo que supone las múltiples capas de invisibilidad y prejuicios a los que se han enfrentado.

Cuarenta años de la derogación de la Ley de Peligrosidad
La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) celebró el 26 de diciembre el 40 aniversario de la derogación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, y presentó el arranque oficial del año temático ‘Mayores Sin Armarios: ¡Historia, Lucha y Memoria!’. Esta ley, que consideraba a los miembros del colectivo LGTBI “enfermos” y “delincuentes”, fue aprobada en 1970 por el régimen franquista para sustituir a la antigua Ley de Vagos y Maleantes de 1933. En la enumeración de personas “peligrosas” de esta ley están los vagos, rufianes, proxenetas, los que comercien con material pornográfico, mendigos, ebrios y toxicómanos, además de “los que realicen actos de homosexualidad”. Aunque la ley no menciona específicamente la transexualidad, que en los años 70 ni se nombraba. Entonces, se hablaba de personas “travestis” y las personas trans eran condenadas como homosexuales que se vestían de mujeres.