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lunes, 9 de marzo de 2026

#libros #testimonios #artistas | Toda la verdad de una mujer inmortal

Toda la verdad de una mujer inmortal / Yurena.
Milano : Magazzini Salani, 2026 [03-09]
210 p. 
/ ES / Libros / BIO / Artistas / Autobiografía / Biografías / Cultura pop / Iconos / Medios / Tamara / Tamarismo / Testimonios / Yurena
 
📘 Ed. impresa: ISBN 9791259577474 / 18.90 €
📝 Cita APA-7: Yurena (2026). Toda la verdad de una mujer inmortal. Magazzini Salani.

Todos hablaron de ella hasta que fue ella la que habló.

Cantante, icono pop y personaje mediático convertido en leyenda de la televisión española, Yurena no necesita presentación. Amada y criticada a partes iguales, pocas figuras han generado tanto ruido, fascinación y titulares como ella. Ahora, tras varias producciones audiovisuales en las que se ha ficcionado su vida, llega su propio relato: el libro donde, por primera vez, cuenta sin filtros toda la verdad. En estas páginas, Yurena repasa su trayectoria desde sus inicios como Tamara hasta convertirse en un fenómeno nacional e internacional, comparte sus vivencias en el centro del huracán mediático y revela lo que nunca pudo decir en ningún plató. Un testimonio emocionante, lleno de luces y sombras, pero también de humor, música y, sobre todo, amor. Más que unas memorias, este libro es un viaje al corazón de una mujer que, contra todo pronóstico, se convirtió en inmortal.

«Te aviso de algo: voy a abrirme en canal. (…) Daré nombres, seré explícita siempre que eso no vaya en mi contra, pero no me esconderé. Prepárate para un relato honesto escrito desde el corazón, pero también desde la herida. No quiero dejar al margen nada que sea importante para mí. Ya no». 

😏 Yurena (1969) es cantante y figura icónica de la cultura popular española. Su carrera comenzó en los años noventa bajo el nombre de Tamara, con la que alcanzó una gran notoriedad gracias a temas como 'No cambié' o 'A por ti'. Su estilo personal y su presencia en los medios la convirtieron en un fenómeno mediático sin precedentes en la televisión y la música de nuestro país. A lo largo de su trayectoria, ha sabido reinventarse en distintas etapas artísticas, para, finalmente, consolidarse como Yurena, siempre acompañada por una legión de seguidores fieles en España y en el extranjero. Con giras, actuaciones y nuevos lanzamientos, ha mantenido viva una carrera marcada por la resiliencia, la autenticidad y el magnetismo de su personaje. 

lunes, 20 de enero de 2025

#hemeroteca #lgtbifobia | La era Trump: los Village People no eran gais y las empresas no eran verdes

Trump bailaba detrás de los Village People en el mitin //

La era Trump: los Village People no eran gais y las empresas no eran verdes

La banda amenaza con demandas a quienes los asocien a la homosexualidad. Las grandes compañías corren a eliminar sus políticas climáticas, de diversidad y de inclusión. El presidente de EE UU no esconde hacia dónde vamos.
Ricardo de Querol | El País, 2025-01-20
https://elpais.com/television/2025-01-20/la-era-trump-los-village-people-no-eran-gais-y-las-empresas-no-eran-verdes.html 

Hemos pasado muy rápido del greenwashing, el lavado verde o ecopostureo, al greenhushing, el silencio verde: no hables de la crisis climática que te llamarán ‘woke’. Lo mismo ha ocurrido con las políticas de diversidad, sexual o étnica, demolidas de repente. Tras el buenismo, aunque fuera como estrategia de ‘marketing’, se impone sin miramientos el malismo. Casi todos los poderosos se recolocan rápidamente ante lo que viene con Donald Trump, aunque sea a costa de que pensemos que sus posiciones anteriores eran una farsa.

Cuando las grandes empresas, bancos y fondos de inversión corren a deshacer sus compromisos con la descarbonización y la sostenibilidad, y también sus políticas de diversidad o de inclusión de minorías, lo que nos están diciendo es que, en contra de lo que defendían anteayer, esos valores les importaban un bledo, que si cambia el viento dejan que se lo lleve todo. JPMorgan, Pimco, BlackRock Inc y State Street han alegado, tras desbaratar la alianza Climate Action 100+, que tenían un riesgo reputacional y regulatorio porque la preocupación por el medio ambiente está ahora muy mal vista por la nueva Casa Blanca. El dinero se alinea con el que manda, siempre ha sido así.

Y ahora resulta que Village People nunca fue un grupo gay, ni hablaba de la vida de los gais, ni fue popular entre los gais. El sexteto intervino en la noche del domingo en el último mitin de Donald Trump antes de tomar posesión, en un pabellón abarrotado de Washington. Trump bailaba detrás de ellos ‘Y.M.C.A.’, su éxito de música disco de 1978, que habla de una conocida organización cristiana juvenil y masculina: “Ellos tienen de todo para que los hombres disfrutéis”. Esta “gente del Village” que da nombre al grupo se refería a Greenwich Village, el barrio neoyorquino conocido por su vida cultural y nocturna, también de ambiente LGTBIQ. El disco que contiene la canción se llama “Cruisin’”, como las relaciones apresuradas y anónimas entre hombres. El tema 'I’m a Cruiser' era así de explícito: “Creo que eres sexi y dulce. Una cita caliente sería un placer”. Por no citar 'Macho Man': “Créeme, es un hombre macho. Con su camisa vaquera y su cuero, siempre parece el puto amo. (...) Todo hombre debe ser un hombre macho. Para vivir una vida de libertad, los machos tienen actitud”.

Lo cierto es que solo dos de los seis miembros originales de la banda eran homosexuales, pero todos interpretaban esos roles o, si acaso, los parodiaban. Es hetero el cantante, letrista y líder Victor Willis, el único que se mantiene desde los años setenta, quien afirma ahora que de ninguna manera Y.M.C.A. era un himno gay: “Saquen sus mentes de la cloaca”, dijo. Willis amenaza incluso con llevar a los tribunales a quien sostenga lo contrario: “Mi esposa comenzará a demandar a cada una de las organizaciones de noticias que se refieran falsamente a ‘Y.M.C.A.’, ya sea en sus titulares o insinuándose en la historia, como algún tipo de himno gay”. Porque decir eso es, añade, una “difamación” y se refiere a actividades “ilícitas”. Podría demandar ya a David Hodo, el que iba de obrero y está retirado, quien dijo en una entrevista en 2008: “Míranos. Éramos un grupo gay”; que su disco de debut, ‘Village People’, era “posiblemente el álbum más gay de todos los tiempos”, y que la canción ‘Y.M.C.A.’ “celebraba a los hombres gais” de esa asociación juvenil.

No debería ser querellable recordar que el grupo se formó como una colección de homosexuales estereotipados (el policía, el obrero, el militar, el motero, el indio y el vaquero). Los artistas fueron reclutados por el productor Jacques Morali a través de un anuncio que decía: “Se buscan tipos machos y con bigote”. Morali se inspiró en una fiesta de disfraces en el club The Anvil del Village, en cuya puerta había un hombre vestido como un nativo americano en una película de vaqueros. Willis admite hoy, eso sí, que en este 2025 su himno no-gay dejará de sonar en muchos locales sí-gais por su identificación el trumpismo.

Ver a los Vïllage People cerrar el mitin de Trump (que retransmitió íntegro la CNN) y subirse a la ola MAGA, tan hetero y tan testosterónica, es chocante. Pero lo que asustaba era el mitin en sí, aunque no tanto a los que han seguido su campaña electoral, porque este show tiende a repetirse. El nuevo presidente alardeó de que han terminado las políticas de diversidad e inclusión, esa tontería de evitar la discriminación de gais y lesbianas, las y los transexuales (”insanos”, los llamó), minorías étnicas o discapacitados. Una y otra vez insistía Trump en la deshumanización de los inmigrantes, a los que citó como “animales”; repitió el bulo de que vienen de cárceles y psiquiátricos que se han quedado vacíos en sus países de origen, y dijo que a su lado “los criminales de EE UU parecen buena gente”. Puso en las pantallas gigantes imágenes de los peores delincuentes de origen extranjero que encontró para entusiasmo de ese público que ansía millones de deportaciones.

Esta propaganda evoca tiempos muy oscuros. Y no hacía falta: Trump ya había ganado las elecciones, estaba a punto de tomar posesión. Podía haberse contenido un poco, decir que iba a gobernar para todos, cosas así. Pero no. No dulcifica nada el mensaje siniestro y agresivo del nuevo presidente que terminara con Y.M.C.A., ese himno que, afirmo ahora, nunca fue de los gais, señora Willis.

lunes, 20 de mayo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | El legado de Roberta Marrero: artista y activista LGTBIQ+ que ha muerto a los 52 años

Roberta Marrero, diploma del Día de la Escritora, homenaje del Gobierno de Canarias //

El legado de Roberta Marrero: artista y activista LGTBIQ+ que ha muerto a los 52 años

El viernes, Roberta Marrero puso fin a su vida de forma voluntaria. Tras su muerte, personalidades como Carla Antonelli y la escritora Alana S. Portero han lanzado mensajes en su recuerdo. Roberta fue una escritora, ilustradora, actriz y 'dj' con una prolífica obra que dedicó a la defensa de los derechos del colectivo LGTBIQ+. Roberta Marrero, sobre la transexualidad: "Puedes joderle la vida a tu hijo, pero no vas a hacer que cambie".
María Villar Villar | Divinity, 2024-05-20
https://www.divinity.es/cooltura/20240520/mundo-cultura-roberta-marrero-magaz1n3_18_012528118.html 

Roberta Marrero se despidió el viernes 17 de mayo con un mensaje claro: "Os quiero a todos". Con esta expresión de amor, la artista decidía poner fin a su vida a los 52 años en Madrid. Era su amiga, profesora y gestora cultural Inés Plasencia quien daba la noticia: "Sin palabras pero con la necesidad de contaros, desde nuestro máximo respeto y amor, y sobre todo, desde nuestro dolor, que Roberta Marrero ha decidido marcharse”.

Marrero nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1972 y fue la encarnación de lo que se entiende hoy en día como "artista multidisciplinar". Comenzó a ser conocida como 'dj', pero más adelante desplegó otras facetas de su talento: se convirtió en escritora, ilustradora y actriz y dejó para siempre un gran legado en forma de obra que luchó por los derechos del colectivo LGTBIQ+.

[Entre sus creaciones destaca su literatura, donde combinó su buena pluma con características ilustraciones en 'Dictadores', en 2015. Al año siguiente publicó 'El bebé verde' una obra muy personal en la que cuenta sus vivencias durante su niñez y su juventud trans. "Sufrir bullying en el colegio es una mierda. Si no mueres a causa de una paliza, creces odiando. Tu autoestima acaba hecha pedazos y es necesario mucho trabajo para reconstruirla”, explicaba en el libro. En 2018, publicó 'We can be heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+' y con toda esta bibliografía -y la que vino después- se convirtió en un referente para el colectivo LGTBQ+. "Se nos pone en tela de juicio cuando nos soltamos la melena y eso es LGTBifobia. Cuanto más visibles somos, más violencia generamos", confesó.]

Toda su producción literaria dio lugar a que en 2022 el Gobierno de Canarias le dedicara el Día de la Escritora, por su talento y su labor en pro de la libertad y solidaridad dentro de la comunidad LGTBIQ+. Cuando recogió el diploma por este reconocimiento dijo lo siguiente, en referencia al colectivo trans: “siempre hemos tenido voz entre nosotras, lo nuevo es que ahora tenemos el altavoz”.

A pesar de su prolífica producción literaria, Marrero también destacó en otros campos como con sus obras plásticas que expuso en importantes pinacotecas. Formó parte de exposiciones como 'David Bowie Is' en el museo Victoria&Albert de Londres y 'Piaf', en la Biblioteca Nacional de París. En estos momentos la artista llegó a asegurar que no le gustaba demasiado la palabra 'visibilidad' y que se trataba más de 'abrir cajas', algo por lo que ella ha hecho mucho en lo que al colectivo trans se refiere. Sin embargo, también apuntó, con un enfoque optimista, que queda mucho por hacer. Según subrayó la activista, lo bueno del actual momento histórico es que "se están abriendo más cajas" porque aún quedan muchas por abrir, como las de la discapacidad o los gitanos, es decir, las de "todos los que no éramos hombres blancos heterosexuales y sin discapacidad".

Mensajes en su recuerdo
Han sido muchos los rostros del colectivo y del mundo de la cultura que han querido lanzar un mensaje en recuerdo de Marrero. Los primeros sus editores, Inés Plasencia y Víctor Mora: “En el limbo de las poetas ya brilla una nueva súper estrella”, han publicado. La política Carla Antonelli también se ha querido unir al ensalzamiento de su figura: “Hoy nuestra amiga, icono, artista, escritora, diva, todo eso y un increíble ser humano nos ha dejado. Se ha ido, ha querido irse porque ha decidido que ya no quería vivirla más. Porque tal vez no se lo pudieron fácil a pesar de ser una mujer de fuego, a pesar todo eso se ha ido, porque quiso o la obligaron”. La también escritora Alana S. Portero se despedía así de su colega: "Adiós, amiga. Toda la luz. Te vamos a querer siempre, Roberta. Siempre”.

sábado, 18 de mayo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Roberta Marrero, artista, escritora y referente LGTBIQ+, a los 52 años

Roberta Marrero //

Muere Roberta Marrero, artista, escritora y referente LGTBIQ+, a los 52 años

La autora de libros como ‘El bebé verde’, ‘Todo era por ser fuego’ y ‘Derecho a cita’, convertida desde hace años en icono cultural, se suicida tras dejar escrito en una nota: “Os quiero a todos”
Pablo León | El País, 2024-05-18
https://elpais.com/cultura/2024-05-18/muere-roberta-marrero-artista-escritora-y-referente-lgtbiq-a-los-52-anos.html 

Roberta Marrero (Las Palmas de Gran Canaria, 1972-2024) se ha despedido repartiendo amor: “I love you all”. Os quiero a todos, dejó escrito en su nota final esta artista, dibujante, poeta, escritora… Un icono cultural —conocida primero como dj, y más tarde como creadora y activista— y un referente del colectivo LGTBIQ+. “El + nos ha dado mucho: nos ha dado tranquilidad inclusiva sin tener que estar siempre nerviosas por si nos hemos olvidado de alguna letra”, argumentaba con una sonrisa Marrero, que falleció la noche del viernes. Se quitó la vida a los 52 años.

Autora de ‘Dictadores’ (Hidroavión, 2015), donde llamó la atención con sus dibujos a diversos tiranos históricos; destacó poco después, en 2016, con ‘El bebé verde’ (Lunwerg), novela gráfica en la que narró su niñez yhttps://elpais.com/cultura/2024-05-18/muere-roberta-marrero-artista-escritora-y-referente-lgtbiq-a-los-52-anos.html juventud trans: “Sufrir ‘bullying’ en el colegio es una mierda. Si no mueres a causa de una paliza, creces odiando. Tu autoestima acaba hecha pedazos y es necesario mucho trabajo para reconstruirla”.

Una historia autobiográfica que, en palabras de ella misma, “hablaba de una realidad que no está muy explorada: personas trans contando nuestra propia historia sin victimismo, pero sin endulzar”. Un camino narrativo también investigado por autoras como Alana S. Portero, Camila Sosa Villada; o Valeria Vegas. “La gente indomable sigue existiendo, pero no sale en los medios, nosotras salimos porque hablamos bien, porque no somos putas. Es así de horrible, pero somos las buenas fieras”, le decía Marrero a Portero hace poco, en una entrevista en Eldiario.es.

Siempre reivindicativa —igual que incisiva y culta—, Marrero defendía que “lo marica tiene un origen callejero”. Y alertaba ante el aburguesamiento del colectivo LGTBIQ+: “Considero que es peligroso; te hace olvidar que eres una minoría”. “El Orgullo es como la Navidad gay: durante un par de semanas todos somos muy inclusivos y defendemos derechos, pero luego a algunos se les olvida”, criticaba el postureo inclusivo.

Marrero defendía también una visibilidad LGTBIQ+ hedonista, aunque escueza a algunos sectores de la sociedad: “Se nos pone en tela de juicio cuando nos soltamos la melena y eso es LGTBifobia. Cuanto más visibles somos, más violencia generamos. Hay mucha gente que se piensa que ya vivimos en un oasis y eso no es verdad. Hay que seguir luchando”, recordaba. Ella no dejaba de hacerlo.

En 2018, publicó 'We Can Be Heroes. Una celebración de la cultura LGTBQ+' (Lunwerg), en la que visibilizó referentes que han sido parte del colectivo: “Hay mucha gente de nuestro colectivo que no conoce los hitos de nuestra historia”. En los últimos dos años había lanzado sendos poemarios atravesados por ella misma, por su vida, sus vivencias y experiencias: ‘Todo era por ser fuego. Poemas de chulos, trans y travestis’ (Continta me tienes, 2022); y, el más reciente, ‘Derecho a cita’ (Continta me tienes, 2024). “Una confesión real, con elementos de ficción, recursos literarios, pero son poemas bastante confesionales”, describía.

En uno de sus poemas, Marrero avisaba sobre la muerte: “Si me encuentras muerta / cúbreme de flores”. “Haz una foto de mi cadáver / y ponla en un marco de plata, / enciende una vela en mi memoria. / Esta noche en este mundo / me maquillaré y me peinaré cuidadosamente”, escribía.

“En el limbo de las poetas ya brilla una nueva súper estrella”, han publicado Inés Plasencia y Víctor Mora, editores y amigos de Marrero, en sus redes sociales. “Hoy nuestra amiga, icono, artista, escritora, diva, todo eso y un increíble ser humano nos ha dejado. Se ha ido, ha querido irse porque ha decidido que ya no quería vivirla más. Porque tal vez no se lo pusieron fácil a pesar de ser una mujer de fuego, a pesar todo eso se ha ido, porque quiso o la obligaron”, ha escrito la política Carla Antonelli, senadora por Más Madrid y canaria como Marrero. “Adiós, amiga. Toda la luz”, la ha despedido Alana S. Portero: “Te vamos a querer siempre, Roberta. Siempre”.

viernes, 17 de mayo de 2024

#hemeroteca #inmemoriam | Muere la artista Roberta Marrero, poeta indomable que sublimó la cultura travesti y el pop

Roberta Marrero //

Muere la artista Roberta Marrero, poeta indomable que sublimó la cultura travesti y el pop

La autora de 'El bebé verde' y 'Derecho a cita', de 54 años, ha dejado una nota de despedida que decía “I love you all” (os quiero a todos)
Elena Cabrera | El Diario, 2024-05-17
https://www.eldiario.es/cultura/muere-artista-roberta-marrero-poeta-indomable-sublimo-cultura-travesti-pop_1_11376552.html 

Roberta Marrero vivía y escribía en Madrid. Eso decía, esencialmente, pero en presente, la escueta nota biográfica de su último libro, el poemario 'Derecho a cita' (Continta me tienes, 2024). Este viernes se ha conocido la noticia de su fallecimiento. Su amiga y autora del epílogo de su último libro, Inés Plasencia, ha comunicado que la causa de la muerte ha sido por suicidio y que dejó una nota que decía “I love you all” (os quiero a todos).

Para conocer la biografía de Roberta Marrero, para conocerla a ella, mejor que leer la solapa de sus libros, o este obituario, es mejor leer su obra. Roberta fue un bebé verde. Así lo contó en su magnífico libro de escritura manual y dibujos del mismo nombre (Lunwerg Editores / Planeta, 2016). Nació un dos de marzo de 1972 en Las Palmas de Gran Canaria, siendo la pequeña de tres hermanos. Dos eventos marcaron su nacimiento, escribe, uno fue que nació de color verde porque se tragó “cosas que las mujeres expulsan al dar a luz” y el otro evento fue que al nacer todos dijeron que era un niño, “pero no, era una niña”.

Una de sus primeras historias familiares y que cuenta en ‘El bebé verde’ tiene que ver con su tía Nina, la sepulturera, lo que refleja la querencia de Marrero por las cosas siniestras: la música oscura, los cementerios, los vampiros, Jiménez del Oso, Oscar Wilde, Joy Division, la Blavatsky, Bauhaus y el terror. “¡Siempre he sido gótica de corazón!”, exclamaba.

Y así, gótico-hispano, poético, electrónico, europop, a la vanguardia del peligro fue su excelente disco, aunque poco conocido e inencontrable en plataformas digitales, ‘Claroscuro’ (Susurrando, 2007), con canciones tan conmovedoras, entonadas en su voz profunda, como ‘Humano, demasiado humano’. Hasta ese momento, Roberta Marrero era conocida en la escena musical como dj y su disco, que vino precedido de un epé promocional, titulado precisamente ‘A la vanguardia del peligro’ (Susurrando, 2005), causó sensación.

El pop salvó su vida, como afirma en ‘El bebé verde’, y eso sucedió el día que vio a Boy George de Culture Club en la televisión española de 1983: “Ese día fue una revelación, una experiencia mística; había hombres que se maquillaban y se vestían de modo femenino”. El susurro al oído de las estrellas del pop, de Steve Strange a Siouxsie, de Marc Bolan a Pete Burns, le hizo descubrir que podría vestirse como quisiera, ser como quisiera, amar como quisiera.

Su primer libro ilustrado se tituló ‘Dictadores’ (Ediciones Hidroavión, 2015). En una reciente entrevista en elDiario.es, realizada por su amiga Alan S. Portero, Roberta, lo calificó como “un libro que pasó muy desapercibido” en el que usó una imaginería que le “haría terminar en un juzgado en cuanto lo descubriese la persona indicada”. En la portada aparecía el dictador Francisco Franco con un lazo de Hello Kitty en la cabeza. “A pesar de que me atraiga la provocación, no es algo consciente, uso lo que uso porque me parece estéticamente interesante, bonito, no hay una intención política, aunque esa misma intención ya es hacer política, vuelvo de nuevo al punk”, explicó la artista.

Siguiendo algunas de las líneas abiertas en ‘El bebé verde’, Marrero publicó en 2018 ‘We Can We Heroes: Una celebración de la cultura LGTBQ+’, en el que, con referencia al ‘Heroes’ de David Bowie en el título, la autora abordaba la contribución del colectivo LGTBQ+ a la cultura de las últimas décadas. En la portada, una miríada de rostros, desde Anohni Hegarty, Divine, García Lorca, Klaus Nomi o Genesis P-Orridge, absolutos referentes para ella.

Su primer poemario apareció en el año 22, Todo era por ser fuego. Poemas de chulos, trans y travestis (Continta me tienes), ahí hablaba de las desclasadas y ahondaba en la herida como motivo literario. Ella lo llamó “poesía sucia”, según explica en esta entrevista en El Salto y definió el libro como “callejero” y “arrabalero”, en el que se hablaba “de chulos” y “de semen”, que de hecho es la última palabra de la última página. “Son poemas en los que se hace alusiones a las canciones populares, que no pop, de Rocío Jurado, de Mocedades, las referencias a Pedro Lemebel, el lenguaje callejero de los chulos, de las travestis, de las navajas”, explicó en esa entrevista.

Marrero era una artista que basaba gran parte de su arte en ser referencial, generosa con su genealogía. “Me da pena [lo que ha pasado con] toda esta genealogía de lo indómito, que no se da solamente en los maricas, también las travestis de la calle, en el punk, ¡en Emily Dickinson!, que era una mujer salvaje y si nos vamos bien para atrás, Santa Teresa de Jesús también era una mujer fiera. Está bien querer acomodarse, no tengo nada en contra, no hace falta que todas seamos unas desatadas pero tampoco unas burguesas, al menos en las formas. La gente indomable sigue existiendo, pero no sale en los medios, nosotras salimos porque hablamos bien, porque no somos putas, es así de horrible pero es así, somos las buenas fieras”, le contó a Alana S. Portero en elDiario.es hace apenas tres semanas.

‘Derecho a cita’ ha sido su último libro publicado, dentro de un corpus en el que ha creado y expuesto mucha obra original y ha sido una artista total, indefinible únicamente por una de sus facetas. “He aquí mi cadáver”, dice el epígrafe del poemario, que queda ya como testamento y despedida, obligatoria lectura, para todos los que la admiraron y también para los que la desconocieron. “Si me encuentras muerta / cúbreme de flores, / mete un diamante en mi boca, pon un actriz de oro sobre mis tetas. / Haz una foto de mi cadáver / y ponla en un marco de plata, / enciende una vela en mi memoria. / Esta noche en este mundo / me maquillaré y me peinaré cuidadosamente”.

“Aquí más tristes y aburridas, pero en el limbo de las poetas ya brilla una nueva superestrella”, ha escrito Inés Plasencia al comunicar su despedida.

lunes, 15 de abril de 2024

#libros #lgtbi #iconos | Nada es eterno salvo la Carrà

Nada es eterno salvo la Carrà / Pedro Ángel Sánchez ; prólogo de Jorge Javier Vázquez.
Madrid : Dos Bigotes, 2024 [04-15].
352 p.

/ ES / Libros / Biografías / Cultura pop / Espectáculos / Iconos / LGTBI / Música / Raffaella Carrà / Televisión

📘 Ed. Impresa: ISBN 9788412765755 / 21.95 €
📝 Cita APA-7: Sánchez, Pedro Ángel (2024). Nada es eterno salvo la Carrà.

La primera biografía escrita en España sobre Raffaella Carrà, una de las artistas internacionales más queridas. ¿Cómo era Raffaella Carrà cuando se apagaban los focos? ¿Qué la llevó a ser la presentadora mejor pagada de Europa? ¿Por qué la censuró el Vaticano? ¿Qué le supuso España a nivel personal y profesional? A estas y a otras muchas preguntas responde Pedro Ángel Sánchez en ‘Nada es eterno salvo la Carrà’, una biografía que nos desvela la cara más íntima de la artista italiana.

Con más de 60 millones de discos vendidos y audiencias televisivas millonarias, la figura de la Carrà siempre estará ligada a una parte de nuestras vidas y de nuestra memoria sentimental; a esas canciones que derrochaban alegría y a esos programas de televisión que, entre risas, bailes, entrevistas y llamadas telefónicas, nos permitían soñar con un mundo sin preocupaciones. Pero Raffaella era mucho más que esa estrella de melena rubia que contagiaba entusiasmo y una vitalidad desbordante: era una trabajadora infatigable que siempre demostró su amor por las cosas bien hechas.

Pedro Ángel Sánchez, periodista al que Raffaella Carrà concedió su última entrevista en España en diciembre de 2020, nos guía por la trayectoria vital y profesional de la cantante de ‘Fiesta’ o ‘Hay que venir al sur’ a través de sus propias palabras y de testimonios exclusivos de decenas de personas que vieron en ella un referente o que formaron parte de su círculo más próximo; entre ellas: Danilo Vaona, Ramón García, Loles León, Miriam Díaz-Aroca, José Luis Gil, Isabel Gemio, Enrique del Pozo, Juan Luis Iborra, Mónica Naranjo, Supremme de Luxe, Paco Clavel o Jorge Javier Vázquez, autor del prólogo.

Este libro, que presta especial atención a la relación de la italiana con España, cuya sociedad evolucionó al ritmo de sus canciones, sirve de homenaje a una leyenda del espectáculo que en vida parecía inmortal y que, tras su marcha, ha demostrado que nada es eterno… ¡salvo la Carrà!

miércoles, 17 de mayo de 2023

#hemeroteca #lgtbi #musica | Apriétame más fuerte : el año que Mónica Naranjo desató a un millón de chonis, maricas y marujas

Apriétame más fuerte : el año que Mónica Naranjo desató a un millón de chonis, maricas y marujas / Juan Sanguino.
Madrid : Lengua de Trapo, 2023 [05-17]
358 p.
Serie: Cara B ; 9.

/ ES / Libros / ENS / Ambiente / Cultura pop / Cultura gay /  Iconos / LGTBI / Mónica Naranjo / Música / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788483812822 / 19,60€
📝 Cita APA-7: Sanguino, Juan (2024). Apriétame más fuerte: el año que Mónica Naranjo desató a un millón de chonis, maricas y marujas. Lengua de Trapo.

✅ Rebiun: https://catalogo.rebiun.org/rebiun/record/Rebiun34968677 

Un productor musical rechaza a Mónica Naranjo por considerarla «música para chonis». Poco después, la artista vende un millón de copias de ‘Palabra de mujer’. ¿Qué ha pasado entre esos dos momentos? Juan Sanguino lo explica en este ensayo, cargado de claves para entender la transformación de la industria musical española, que fue a su vez la transformación de un país. Mónica Naranjo dio forma a un público nuevo que ningún ejecutivo de las grandes productoras supo anunciar. En los años 90 la comunidad gay empezaba a sacudirse el estigma del VIH y se afianzaba como un grupo con poderío económico, capaz de vertebrarse por sus propios canales (como la revista Shangay), y con fuerza para encumbrar a un nuevo tipo de artistas. Las divas, de capa caída desde los tiempos de las folclóricas, resurgían de nuevo. ‘Apriétame más fuerte’ analiza la singularidad del fenómeno Mónica Naranjo: una cantante que triunfó primero en México, que renovó la puesta en escena y sobre la que no pararon de circular disparatados rumores que en realidad hablaban más de la estrechez de aquella España. Pero, además, este libro cuenta la historia de una dura constatación: que la comunidad LGTB tuvo que existir como público para ser tratada con dignidad.

miércoles, 15 de marzo de 2023

#libros #gais | La extraordinaria vida de Little Richard

La extraordinaria vida de Little Richard / Mark Ribowsky ; traducción de Carmen Ternero.

Barcelona : Libros Cúpula, 2023 [03-15].
256 p.

/ ES / Libros / BIO / Endohomofobia / Gais / Homofobia / Iconos / Little Richard / Música

Ed. impresa: ISBN 9788448033859
Cita APA-7: Ribowsky, Mark (2023). La extraordinaria vida de Little Richard. Libros Cúpula.


Little Richard abrió el camino para generaciones de músicos: los Beatles, James Brown, los Everly Brothers, Jimi Hendrix, los Rolling Stones, Elton John, Prince... La lista es interminable. Él era «el Origen», «el Innovador» y el autoproclamado «Rey y Reina del rock and roll». Cuando falleció el 9 de mayo de 2020, ‘La gran vida de Little Richard’, que estaba casi terminado, se actualizó inmediatamente para cubrir la respuesta internacional a su muerte. Esta es pues la gran biografía de Richard Wayne Penniman de Macon (Georgia, Estados Unidos), quien fue, hasta su fallecimiento, el último dios vivo del rock, el gran Little Richard. Mark Ribowsky, aclamado biógrafo de íconos musicales, explora la maestría musical de Little Richard, su vida familiar, su lucha contra el racismo, sus relaciones con otros personajes famosos de la época y con los medios de comunicación, y su eterno conflicto interior entre su religión y su sexualidad.

sábado, 13 de agosto de 2022

#hemeroteca #gais #lgtbi #ocaña | La ascensión de Ocaña de artista a fetiche andaluz

El País / Objetos personales de Ocaña //

La ascensión de Ocaña de artista a fetiche andaluz.

El pueblo sevillano de Cantillana celebra el aniversario del nacimiento y muerte del pintor que convirtió su vida y obra en una lucha artística y precursora de los derechos LGTBI.
Jesús A. Cañas | El País, 2022-08-13
https://elpais.com/cultura/2022-08-13/la-ascension-de-ocana-de-artista-a-fetiche-andaluz.html 

En las calles del pueblo sevillano de Cantillana, por cada azulejo dedicado a la virgen de la Asunción hay otro enfrente para la Pastora, las dos devociones a las que se entrega maniqueamente la localidad. Pero las guirnaldas de luces que ya festonean las callejuelas anuncian que, en pocos días, le toca a la primera salir en procesión. Los pintores tiñen de brillantes blancos, ocres y azules las fachadas para el día grande de los asuncionistas, el 15 de agosto. En esas debió verse, en algún momento de la España gris de finales de los 60, el joven José Pérez Ocaña, devoto de su Asunción y solo reputado encalador por aquel entonces. Fue poco antes de que cambiase la brocha gorda por los pinceles, antes de que le diese la vuelta a la faltona etiqueta de “maricón” del pueblo y se proclamase, coronado con mantilla y joyas, como “la Pasionaria de los mariquitas” en las Ramblas de una Barcelona inserta en la convulsa Transición.

Tanto corrió Ocaña en convertir su vida en arte performático, oda al folclore andaluz y grito activista LGTBI que, en pleno 75 aniversario de su nacimiento y a punto de arrancar el 40 de su muerte, los jóvenes creadores de hoy aún le sienten tan actual que le han ascendido a icono de un nuevo andalucismo sin complejos que usa el imaginario más tradicional del sur para deconstruirlo y agitarlo con orgullo.

Aquellas “viejas” —como las llamaba el propio pintor— que enrejan los flecos de los mantones, acuden a entierros y ven procesiones en los cuadros de Ocaña no están tan lejos de las escenas pastel de la obra del joven creador sevillano Ricardo Pueyo. Ni el elogio de la mantilla, de los corales y del folclore que realiza hoy el bailarín Carlos Carvento en su drag y en su obra 'Maricón de España' se antoja tan distante de aquel cantillanero que lanzaba piropos a la virgen en la película 'Retrato intermitente' (1978), de Ventura Pons.

En pleno aumento de los delitos de odio, ni siquiera parece tan remoto en el tiempo contemplar la agitación y la violencia de la serie de dibujos a pastel ‘Paliza y detención’ que Ocaña creó después de que, en julio de 1978, la policía le agrediese por pasearse travestido por las Ramblas. Y eso que el artista se marchó de su Cantillana natal en 1971 huyendo de la opresión de las críticas de un pueblo “que se le quedó pequeño”, como apunta José Manuel González, fotógrafo y amigo del artista. Pero nunca renegó de una localidad a la que volvía con cada primavera y verano, fascinado por esos “fetiches”, como él los llamaba, que cuajan su cosmovisión pintada y performática: esas viejas, la copla, el campo andaluz, la virgen o sus recurrentes ángeles. “Me gusta mucho ser de pueblo, y de este, donde unos me quieren y otros me critican”, resumía el mismo pintor.

No es la única contradicción que se entrevera en su producción artística. “Ocaña es tremendamente andaluz en sus expresiones, pero eso lo encuentra cuando llega a Barcelona”, apunta Andrés Luque, profesor de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla y especialista en vanguardias. En los apenas 12 años que van desde la llegada a la ciudad condal a su prematura muerte en Cantillana, el creador fue capaz de producir una obra diversa, heterogénea, cambiante y muy prolífica. “Trabajaba mucho, se pasaba hasta las dos de la mañana pintando”, recuerda Jesús Pérez Ocaña, hermano mellizo del artista. Para conseguir esa velocidad, pasó del lienzo y el óleo al papel y el acrílico. “Ahí es cuando toma un lenguaje más propio, aunque no tiene una evolución lineal. Su pintura es intuitiva con el color. Coge los recursos estéticos que le interesan”, resume José Naranjo, pintor e investigador de la obra del cantillanero.

Luque aprecia en la obra de Ocaña conexiones con el fauvismo francés, el impresionismo alemán, el surrealismo o el arte naif de Henri Rousseau: “Es más conceptual que técnico. Es dinámico, reforma con el color y la línea para provocar un sentimiento. Ocaña es un valiente en el sentido amplio porque su interés es mostrarle a todo el mundo su realidad, que no es la suya sino de la homosexualidad de aquel momento”. Ese universo vibrante quedó plasmado en una gran variedad de pinturas que él vendió, trocó o regaló a sus clientes, amigos y familiares.

Unas 80 piezas, de una producción mucho más amplia y dispersa en colecciones particulares de España, lucen desde hace cuatro años en el Centro de Interpretación Ocaña de Cantillana, ubicado en una antigua iglesia conventual rehabilitada. Cuando en 1996 Ángeles García, actual alcaldesa del pueblo y entonces concejala de Cultura, habló por primera vez del proyecto recuerda que la tildaron de “loca”. “Tenía clara su importancia, pero tuvimos que hacer mucha pedagogía entre los vecinos para hacerla comprender”, explica la regidora.

Y no fue precisamente porque Ocaña pasase desapercibido cuando visitaba el pueblo. Encarni Ortiz, sobrina del pintor, le tiene grabado “bajando del autobús con sus pantalones anchos, su mantón, su bombín y los jazmines en el pelo”. Por aquel entonces, el cantillanero ya era un creador de cierto renombre en Barcelona y, con cada viaje, el pueblo se dividía entre los jóvenes y mujeres mayores que se sentían “atraídos” por los pasacalles o decoraciones para el Corpus que organizaba y los que “le criticaban” por su visibilidad, como recuerda su amigo González. “A él no le daba miedo nadie, le contestaba al que le dijese algo. Pero cuando lo pasaba mal se refugiaba en su hermana”, apunta Ortiz, en referencia a su madre, Luisa. Y ella, sentada a su lado, replica en uno de los atisbos de lucidez que su enfermedad le concede: “¡Qué lástima de mi Pepe! Tenía leones a su alrededor que le defendían”.

Era el precio de ser un adelantado, de reivindicar la pluma y el travestismo en señora andaluza a golpe de mantilla, recreaciones de procesiones y salvas a la virgen, lo que que él llamaba “ser teatrero”, más por interés antropológico y superstición que por creencia religiosa. “De cualquier improvisación —creadas especialmente en Barcelona— surgía una obra de arte, aunque él no tenía el concepto de ‘performance’ actual”, apunta Naranjo. La obra de Ocaña es quizás hoy más conocida gracias a la fascinación que siguen produciendo las escenas grabadas por Ventura Pons o los icónicos posados que hizo para Colita —en los que aparece desnudo, engalanado con peina, gargantilla y mantón— y que la fotógrafa ha donado al museo en Cantillana.

“Muestra la vitalidad contra la marginación, la valentía contra la vida, pero desde un modo ingenuo. Es tremendamente espiritual, le da un gran valor al folclore. Es un artista con muchísimas aristas. Hoy, sigue siendo rupturista, podría ser la bandera de todos los chicos de hoy en día”, resume Luque. Por eso, al profesor le contraría que su obra pictórica aún no esté tan valorada como debiera, aunque su hermano Jesús aprecia “como ha ganado valor en las galerías de arte”. Luque centra su crítica en la falta de libros y más estudios que den a conocer “su sufrimiento para sacar la cabeza” y la escasa presencia del artista en museos públicos de referencia, a los que señala de “siempre aceptar obras de los mismos”. Ese vacío institucional —disociado del interés que genera el artista entre los jóvenes creadores— lo sufre el propio pueblo de Cantillana, que lucha desde hace meses por introducir el Centro Ocaña en la red de Espacios Culturales de Andalucía y por conseguir subvenciones que les permitan dejar de tener que financiarlo “a pulmón” con un presupuesto de apenas 30.000 euros, como se queja la alcaldesa.

Ángeles García confía en que las efemérides que conmemoran el nacimiento y muerte del pintor hagan posible el cambio de tendencia. De momento, una carroza dedicada a Ocaña, que participó en las pasadas fiestas del Orgullo en Madrid, visitó el pasado 28 de julio Cantillana, como primera parada de una ruta por la España rural en la que reivindican el ‘sexilio’ que sufren las personas LGTBI de pueblo. Pintada de amarillo, llena de cintas de colores y coronada por un sol, la batea recuerda la que fue su penúltima actuación. El 24 de agosto de 1983, Ocaña acudió a la llamada de su pueblo para organizar un pasacalles por la Semana de la Juventud. Se pintó la cara de vivos colores y se enfundó un mono amarillo del que pendían centenares de tiras de papel maché. Pero todo ardió, prendido por unas bengalas que llevaba en sus puntas un sol que completaba el disfraz.

José Pérez Ocaña murió el 18 de septiembre, víctima de las quemaduras y complicaciones que se derivaron de una hepatitis mal curada. Su entierro fue justo como él describió y pintó proféticamente en su sobrecogedora obra ‘El velatorio (Premonición)’. “Por fin lo he pintado. El velatorio lo veo con alegría, no con lloro. En Andalucía, el velatorio y la fiesta van muy juntos”, dijo cuando acabó su obra. Y el pueblo cumplió su voluntad. Quien hizo arte de su propia vida protagonizó su última ‘performance’ festiva. “Incluso sus detractores fueron a su entierro. ¿Que qué era mi hermano? Ocaña era todo: era maricón, era pintor y, sobre todo, era una gran persona”, zanja su mellizo emocionado.

miércoles, 27 de julio de 2022

#hemeroteca #identidades | Los 30 años del Cobi de Mariscal

Flat / Javier Mariscal con peluches Cobi en 1992 //

Los 30 años del Cobi de Mariscal.

Clara Sáez | Flat, 2022-07-27

https://flatmagazine.es/reportaje/los-30-anos-del-cobi-de-mariscal/ 

A finales de los años 80, Barcelona se preparaba para el acontecimiento que iba a cambiar la ciudad de arriba a abajo: los Juegos Olímpicos de 1992. Entre todos los preparativos, había que buscar una identidad que fuera reconocible y que sería la mascota del acontecimiento.

El ‘briefing’ inicial no especificaba mucho, se trataba de un concurso muy abierto donde se presentaron nueve estudios de diseño con todo tipo de animales en sus proyectos. En esa primera presentación, ninguna de todas esas propuestas gustó al jurado que lo tenía que seleccionar.

Hubo una segunda reunión con la intención de perfilar un poco más el motivo del diseño y, en ella, se acordó, tomando como inspiración una exitosa campaña que estaba haciendo el alcalde de un pueblo del Pirineo por aquellos días, que la mascota podía ser un ‘gos d’atura’, un perro pastor lanudo típico de la montaña.

El diseñador Javier Mariscal (Valencia, 1950), que participaba en el concurso, solo había entregado tres dibujos en tres folios porque tenía pocas esperanzas de salir ganador. A partir de esa idea inicial del perro pastor, Mariscal fue perfilando el dibujo y en marzo de 1988 nacía Cobi, cuyo nombre viene de COOB (Comité Organizador de las Olimpiadas de Barcelona).

Era un perro que tenía que hacer mucho deporte, todos los de las Olimpiadas, así que debía tener brazos y piernas, es decir figura antropomórfica.

“Era un animal como el de las fábulas, de los que se visten y hacen cosas de humanos. En la gran tradición de los cuentos siempre han existido. Cuando levanté a Cobi, lo perfilé buscando el límite entre lo que era la mascota y lo que no. Las orejas aparecieron enseguida, los ojitos eran como los de mis otros dibujos, era un personaje amable y redondo. Quería un dibujo neutro que fuera reconocible para un chino, un alemán o un sudafricano. Pero también tenía claro que Cobi no era un superhéroe, debía ser una mascota como una persona cualquiera. Que juega al fútbol, que tiene barriguita… con unos trazos que funcionaran bien tanto en cinco centímetros como en treinta metros. Que tuviera una silueta definida y fuera fácilmente reconocible”, explica Mariscal al otro lado del teléfono.

“Todo eso, siempre, dentro del estilo Mariscal”, explica el diseñador. “Tanto como para que treinta años después siga siendo representativo de mi forma de trabajar y me reconozca en él. Mi idea era también no hacer una mascota congelada, quería una mascota con emociones, que pudiera representar todos los deportes olímpicos pero también que tuviera sentimientos. Cobi fue la primera mascota olímpica del mundo que ya tenía una depresión. Ese tema que ahora está tan de moda de la salud mental. La gente se deprime desde el principio de los tiempos; Cobi, también”, apunta.

Su entorno era Barcelona, así que Cobi “actuaba como un ciudadano más: iba a la playa a comer pan con tomate, a beber vino y cava, (es la primera mascota que bebe alcohol). Cobi era el ciudadano mediterráneo por excelencia”.

“Su fisonomía le permitía vestirse de gala para ver a las autoridades pero también podía ir en camiseta y bañador. Hasta de flamenca con zapatos de tacón. El Cobi desnudo, que a mí no me gustaba, está incluso de plena actualidad con la definición, tan de moda, de género no binario”.

Tantos años después, el diseño de Mariscal sigue de total vigencia y, pese a las reticencias iniciales a su dibujo, es un diseño que ha permanecido en el imaginario colectivo de toda la sociedad. Además, según la organización olímpica, es la mascota más rentable de la historia de las Olimpiadas. Misión cumplida.

“El Comité Olímpico, en su sede de Lausanne, hizo hace unos años una gran exposición sobre el grafismo de las Olimpiadas y colocaron un Cobi gigante en la entrada de la muestra, me dijeron que era la mascota que más gustaba allí. Me invitaron a hacer talleres en la exposición y le dieron bastante importancia a Cobi dentro de todos los diseños. La eligieron como mascota de la propia exposición”, explica.

En el momento de su creación había una clara voluntad de innovar, con Pasqual Maragall al frente de la ciudad, y así fue: Cobi tenía un diseño rompedor, era un perro con forma cubista que parecía recién aplastado, lo cual también generó cierta oposición.

“Cuando quieres innovar te tienes que arriesgar. Te tienes que tirar a la piscina sin saber seguro si hay suficiente agua. En cualquier sitio donde planteas una propuesta que ha de representar a todos, la reacción no se hace esperar. Raro es algo que te sorprende, que se sale de lo habitual. Todos reaccionamos con inseguridad ante lo nuevo. “Haremos el ridículo”, pensamos. Somos animales con un lenguaje simbólico y necesitamos entender lo que pasa”, señala.

“No es que yo fuera muy atrevido, fui consecuente y honesto con mi forma de entender esto. El que de verdad innovó fue el jurado, que al final, tras muchas discusiones, decidió que Cobi sería la mascota de los juegos. Porque lo que buscaban era innovación. Como en el diseño de la antorcha, como en todo el trabajo que hizo Josep Maria Trías con el logotipo, maravilloso, también haciendo todos los decorados de los estadios, de toda la ciudad, con unos sistemas gráficos muy potentes. Barcelona tuvo una identidad muy bien hecha”.

“Fueron mucho más atrevidos, incluso, al incluir a un grupo tan transgresor entonces como La Fura dels Baus para diseñar la fiesta de los Juegos Olímpicos. Mira lo bien que lo hicieron. O con Tricicle o Carles Santos, que se dedicaba a romper pianos. No me gusta personalizar pero, en todo esto, tuvo mucho que ver Pasqual Maragall, quien supo crear un equipo y una manera de entender esa innovación. Hay que reconocer que tras el concepto de organización de las Olimpiadas había una pretensión de cambiar las cosas. Fue, también, la primera vez que todo el planeta, a la vez, pudo ver la retransmisión de la inauguración de los JJOO”.

Mariscal recuerda lo que decía el escritor Vázquez Montalbán, “Barcelona es una ciudad del Norte en un país del sur”. Así se entiende la ciudad. Gente con el punto alemán de organizar bien las cosas y el punto sevillano de organizar bien las fiestas”.

Ante la cuestión de si un diseño hecho hace treinta y muchos años sigue todavía vigente, Javier Mariscal, Premio Nacional de Diseño en 1999, no tiene muchas dudas.

“Cobi envejece bien, perfectamente, puede ser lo que quiera. Tengo Cobis chinos, negros, punkis, tatuados… Cobi puede ser hasta una señora burguesa con collar. Es como si me preguntaras por uno de mis hijos, que me parecen los más listos y los más guapos del mundo. Cobi me parece también muy listo, muy guapo y envejece muy bien. El amor de padre no me deja ver los defectos del diseño”.

¿Mariscal siempre innova?

“Ni idea, no me hago esas preguntas porque vivo de no ir al psiquiatra y de no reflexionar sobre mi obra, trato de ser lo más correcto, de innovar, sí, aunque alguien pensará que siempre hago lo mismo. Es como con Cobi, no puedo hablar nunca mal de él; pues tampoco te hablaré mal de Mariscal porque soy yo, aunque también te podría decir que soy un desastre. A mí, como a todo el mundo, me gusta más el trabajo de los demás. Me gustaría ser más alto, más guapo y más listo, pero al final tienes que ir contento por la vida con lo que tienes”.

martes, 5 de julio de 2022

#hemeroteca #testimonios | El último baile de Raffaella Carrà, diva gay y orgullo del colectivo LGTBIQ

Público / Raffaella Carrà //

El último baile de Raffaella Carrà, diva gay y orgullo del colectivo LGTBIQ.

Azote del Vaticano y declarada comunista, la cantante italiana falleció hace un año, pero su legado sigue ahí: la lucha por la liberación sexual femenina y por los derechos de los homosexuales.
Henrique Mariño | Público, 2022-07-05
https://www.publico.es/culturas/raffaella-carra-diva-gay-orgullo-lgtbiq.html 

Diva gay e icono LGTBIQ, hace un año que nos dejó Raffaella Carrà, la artista italiana que se ajustó las lentejuelas para cantarle a la liberación sexual femenina y, de paso, alentar el baile desatado en los locales de ambiente de medio mundo. Reina del Orgullo en Madrid hace cinco años, ya había sacado del armario a Lucas a finales de los setenta, cuando los telespectadores trasalpinos pudieron escuchar por primera vez una letra explícita sobre un homosexual, aquel "chico de cabellos de oro", que abrazaba a un desconocido.

La importancia de la actuación, para sorpresa de propios y extraños, habría que enmarcarla en una pacata sociedad italiana, influida por los rigores católicos que inoculaba el Vaticano. Nada que ver con la España que se encontró décadas después al ser homenajeada en Madrid, aunque al recoger el título reconocía que era "increíble que a estas alturas tengamos que reclamar estos derechos". Porque era cierto: mientras la gente cantaba y bailaba sus canciones, el colectivo gay seguía siendo acosado y sufriendo agresiones.

Una realidad a dos velocidades, como la que ella vivió en su país. Gobernada por la Democracia Cristiana, el tentáculo político de la jerarquía eclesiástica, Italia se rendía a los pies de una artista que en ‘Santo, santo’ (‘Ma che vacanza é’) se sentía engañada por un marido remolón en la cama y se preguntaba: "¿Dónde está el sadismo, dónde el masoquismo, lo que me prometió?".

El salvoconducto del divertimento le servía a Raffaella Carrà para colar letras que empoderaban a las mujeres y abogaban por la liberación sexual, al igual que hizo en nuestro país Rocío Jurado a través de ‘Lo siento, mi amor’, cuando en 1978, cansada de "fingir", cantaba: "Hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo, que mi cuerpo no tiembla de ganas a verte encendido".

Ambas estrellas recurrían a la ironía, envuelta en una puesta en escena teatral, para reclamar el protagonismo de las mujeres en la calle y en la alcoba mucho antes de que Lorenzo Lamas se proclamase "el rey de las camas". La forma de hacerlo, que podía rozar la sobreactuación y el histrionismo, no podía ocultar un mensaje diáfano, que Francesco Vezzoli tradujo al diario británico The Guardian: "Creo que Raffaella Carrà ha hecho más para liberar a las mujeres que muchas feministas".

Para ondear la bandera gay, Raffaella Carrà (Bolonia, 1943 - Roma, 2021) tuvo que blandir antes la feminista, aunque el viento que las agitaba era el mismo. Había que sacudirse la caspa y, si hacía falta, soplar con todas las fuerzas. Ella podía hacerlo mientras cantaba y bailaba embutida en unos trajes tan deslumbrantes como imposibles, pero su ‘canzone’ gimnástica no debería opacar las cargas de profundidad contra la beatería.

En ‘Tanti auguri’ (‘Para hacer bien el amor’) aplaude a quienes tienen muchos amantes e incluso las alienta a procurarse un tío más guapo: "Lo importante es que lo hagas con quien quieras tú". Sin embargo, no se trataba solo de escoger, sino también de llevar las riendas. Así, en ‘A far l'amore comincia’ tu les recomendaba: "Hazle ver que no es un juego, hazle entender lo que quieres".

Curiosamente, en España se prescindió del lastre feminista desde el propio título de la canción, 'En el amor todo es empezar', cuando en realidad la Carrà estimulaba a sus coetáneas para que tomasen la iniciativa, o sea, a que fuesen ellas las que empezasen a hacer el amor. Sea como fuere, aquí y allá, en Italia o en España, congregó a millones de mujeres ante la radio y la televisión, que supieron separar la purpurina del grano y entender que aquella mujer era de armas tomar.

¿Cuáles? Las letras, el baile, la picardía y los aparentes dobles sentidos, aunque a veces sus canciones eran de dirección única, explícitas e inequívocas. Por si no fuese suficiente, recurrió a la provocación del cuerpo, si bien no podría calificarse como cosificación, sino como acción directa desde el púlpito masivo de la tele. Así, escandalizó al Vaticano y a la dirección de la RAI cuando enseñó el ombligo en ‘Canzonissima’, mientras que en ‘Ma Che Sera’ se calzó unas medias de liga para sentarse sobre una manzana vestida de monja.

A saber cómo se las arregló para entrevistar a Teresa de Calcuta, camino de la santidad, con un vestido de transparencias. O qué pensaría Pablo VI, pastor mayor de la Iglesia católica, cuando contaba más de lo que cantaba al tiempo que toqueteaba —y se dejaba sobar— en ‘Tuca tuca’: "Cuando te miro, sabes lo que quiero de ti".

Quizás sería incluso más escandaloso para la plaza de San Pedro que prescindiese de un hombre para gozar en 53-53-456, un canto a la masturbación donde da en la tecla, aunque durante el ejercicio onanista no consiga comunicarse por teléfono con su amante . Poco importa, porque su dedo va por libre, "se mueve solo sobre mi cuerpo y marca sin parar". O sea, que si nos fijamos en la letra pequeña, la Carrà estaba espoleando a las mujeres a que se dejasen de santurronerías y que experimentasen y se encomendasen al placer.

Que cada una —y cada uno— haga lo que quiera en su cama, vendría a decir. Tomando la iniciativa, buscándose a otro o tanteando prácticas sexuales menos convencionales o establecidas, porque la artista italiana no duda, por ejemplo, en adoptar una posición sumisa en ‘Forte, forte, forte’. Queda claro que bajo su melena platino había un cerebro audaz y rompedor, que no dudó en usar desde la plataforma más poderosa e influyente del siglo pasado: la televisión.

No se queden con lo "fantástica [que es] esta fiesta" y déjense llevar por el meneo reivindicativo. Lógicamente, Raffaella pasó a la historia por su propuesta lúdica, pero no hay que olvidar el calado de sus mensajes, ni su capacidad de trabajo. También habría que tener en cuenta que su merecidísimo éxito, que debe mucho a su versatilidad sobre los escenarios, no se forjó a partir de una gran voz. No era Mina, por poner un ejemplo, aunque ella supo suplir el virtuosismo por la actitud.

Esa personalidad arrolladora podría ser comparable con la de otras artistas que tiraron de genio y temperamento hipnóticos para llegar a lo más alto. En España, por ejemplo, Lola Flores. En Galicia, Ana Kiro, madre sin pasar por el altar, casada con un divorciado, pero que trabajó como una condenada tanto en los palcos como en la televisión. En cada tierra encontrarán mujeres como ellas: modernas, trabajadoras, valientes, audaces e iconoclastas.

Por si fuera poco, Raffaella Carrà, quien también triunfaría en la televisión española con los programas ‘La hora de Rafaella Carrà’ y ‘¡Hola Raffaella!’, era de izquierdas. Y, como nuestra Marisol, no dudó en esconderlo y llegó a declarar a la revista ‘Interviú’: "Siempre voto comunista".

Sigue sonando en la pista, aunque hoy hace un año que nos dejó. A los suyos solo les queda bailar estos días en honor de la diosa gay, icono del feminismo e imperecedera estrella del pop. Podrán hacerlo en la plaza que llevará su nombre, cuya inauguración tendrá lugar este miércoles en Madrid durante las fiestas del Orgullo 2022. ‘Ciao, Raffaella!’, que en italiano es un adiós, pero también, aunque nunca se haya ido, un hola de bienvenida.

martes, 21 de junio de 2022

#hemeroteca #queer #musica | David Bowie: Ziggy Stardust, el disco que inventó el amor moderno

Página12 / David Bowie en la gira de 'Ziggy Stardust' //

David Bowie: Ziggy Stardust, el disco que inventó el amor moderno.

Cumple 50 años el álbum con el que Bowie, como Rimbaud, “fue otro”. Producido por un ingeniero de sonido de Los Beatles, visibilizó la cultura queer en una Inglaterra conservadora.
Nicolás Pichersky | Página12, 2022-06-21
https://www.pagina12.com.ar/430173-david-bowie-ziggy-stardust-el-disco-que-invento-el-amor-mode 

Nada es casual. 'Ziggy Stardust & the spiders from Mars' de David Bowie y piedra angular del rock comienza con “Five years” (5 años). La letra de la canción, narra una distopía: sólo falta un lustro para el fin de la tierra y la humanidad.

Un comienzo oscuro para uno de los discos más esperanzadores, luminosos y vanguardistas de la historia. Un álbum de los 70, como un cuerpo: desnudo y maquillado a la vez (no hay oxímoron). ‘Glam’, fantasía sexual y ciencia ficción se juntaron para derretir con su pistola de rayos laser roquera los nudos de la heteronormatividad en Inglaterra. Ese disco hoy cumple 50 años.

5 años de Rimbaud y de Bowie
Apenas 5 años transcurrieron entre que Arthur Rimbaud, poeta francés, escribió las subversivas 'Cartas del vidente' en 1871 y abandonó para siempre la escritura. En ese texto liminar de la poesía moderna escribió “yo soy otro”. Y también diagnosticó que la escritura debía “alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos", la meta de toda creación. En apenas un lustro de fulgor creativo y despedida, Rimbaud vivió un romance con Paul Verlaine, cruzó los Alpes a pie, se enlistó como mercenario del ejército, desertó en la Isla de Java y escribió 'Una temporada en el infierno' e 'Iluminaciones'. Tenía 23 años.

También apenas 5 años transcurrieron entre el álbum debut de Bowie (una gema del brit-folk: ‘David Bowie’, de 1967) y su implosión como estrella mundial en el rock. En ese periodo compuso “Space oddity”, su primer clásico (que el astronauta canadiense grabó en la Estación Espacial Internacional, en 2013), sacó un álbum en que se lo veía andrógino y con un vestido pre-rafaelita, ‘The man who sold the world’ (que signaría muchos años al Kurt Cobain que usaba vestidos en sus shows) y aún, otro álbum extraordinario, ‘Hunky Dory’ que incluye canciones como "Changes", "Oh! You Pretty Things" y "Life on Mars?". En 1972 publicó 'Ziggy Stardust' y declaraba a la prensa inglesa: “Soy gay y siempre lo he sido”. Tenía 25 años.

Ser otro: David Bowie y lxs queers del planeta tierra
Acaso la idea ‘rimbaudiana’ de ser otro para ser más uno mismo siempre estuviera en el ADN de David Bowie. "I could make a transformation as a rock & roll star” canta Bowie en “Star”. 'Trans 'n roll', y de eso se trata el disco, como una autobiografía musicalizada en tiempo real. Pero Bowie se contaba como otro. Un alien hermoso, bisexual y alienígena: 'Ziggy Stardust'.

Y la identificación fue total: los músicos del álbum y el espectáculo teatralizado eran los “Spiders from Mars”. Bowie ya no era ni siquiera David Jones (de nacimiento), era Ziggy (inspirado en su admirado Iggy Pop, con quien tejería una amistad y colaboración fundamental en el rock junto también a Lou Reed).

El disco fue producido por el mismo Bowie y por Ken Scott, que entre otros había sido ingeniero de sonido de los Beatles, Pink Floyd y la Mahavishnu Orchestra. Scott encontró el equilibrio perfecto para las composiciones de Bowie.

Entre su voz —“nunca trabajé con un músico que cantara con ese nivel de perfección, casi todas las canciones fueron primeras tomas”, narra en el documental de la BBC 'David Bowie and the Story of Ziggy Stardust' narrada por Jarvis Cocker— y la guitarra angular y sexuada de Mick Ronson. Éste era un dotadísimo músico que podía unir la dulzura glam de Bowie con la fiereza hard-rock de Led Zeppelin o Black Sabbath.

Ziggy Stardust: para escuchar a máximo volumen y con el cuerpo
El resultado no fue un disco glam. Fue otra cosa. Para Bowie, según confiesa en el libro ‘Bowie por Bowie’, el glam (“padre” del revoltoso punk inglés) debía ser más que, como diría Soda Stereo, cuero, piel y metal; carmín y charol. Para el hombre de la pupila dilatada, el espíritu del glam era “la suma de la obra ‘Cabaret’ con la película ‘Metropolis’”.

Así, Bowie/Ziggy crearon un disco conceptual en que la estrella mesiánica, rockera y sexualmente desprejuiciada terminaba, según las letras del disco, despedazada por los músicos y por el público. Una alegoría que también tomaría Pink Floyd, con ‘The Wall’, pero 7 años después. La estrella que venía de un cuerpo celestial desconocido, invitaba a escuchar el disco desarreglando los sentidos y la sexualidad normada. Es que Ziggy Stardust debe escucharse “a máximo volumen” como reza la contratapa del disco original ("To be played at maximum volume"). O sea, con el cuerpo.

Desde el comienzo, con la percusión y el piano in crescendo de la percusión de “5 Years”, Ziggy palpita. Está vivo, acaba de nacer. Como ese bebé del tamaño de un planeta que observa a la tierra en ‘2001: odisea en el espacio’. Es una batería que marca el ritmo como un latido. Un mundo como una internet pretérita: “teléfonos, óperas, melodías favoritas / niños, juguetes, planchas eléctricas y televisores / mi cerebro duele como un almacén de cosas / y ya sin espacio de sobra / tuve que meter tantas cosas”. Es a las claras, el mundo de un autor único.

Y continúa: “Y toda la gente gorda, flaca / toda la gente alta, petisa / Y toda los ‘nadies’ / Y todos los alguien” canta Bowie. Para terminar, lírico, confesional y humano, demasiado humano: “Nunca pensé que necesitaría tanta gente’’, con ese toque de swing (“so many people”) como si percibiéramos, sin verla (el desarreglo de los sentidos de Rimbaud) la sonrisa amarga de nuestro Pierrot espacial.

Luego, con “Soul love”, el cuerpo de quien lo escuche no podrá evitar moverse al son del ritmo ídem y del solo de Ronson doblado por el saxo de Bowie. “Moonage daydream” es un puro glam-rock a piano (otra vez el genio de Ronson) donde la ambigüedad llega con la primera estrofa. El cuerpo se desdobla: “Soy un lagarto, soy mamá y papá que vienen a buscarte”. Bowie se mete en el cuerpo de otro en “It Ain’t Easy” porque es la única canción que no es de su autoría en todo el disco.

El lado B comienza ya no como Ziggy, sino como "Lady Stardust", una balada brillante para que el cuerpo felino de Bowie descanse. Y nos canta, autorreferencial: “La gente miraba el maquillaje en su cara / se reía de su largo pelo negro, de su gracia animal” y emergen chicos de ‘blue jeans’ y ‘femme fatales’ para ver a esta criatura bella que es Lady Stardust.

Y nada ya podrá detener el cuerpo con las imparables “Star”, “Hang on to yourself” y la canción que da título al disco. Hay pocos comienzos como esta canción en la historia de la música. El gemido de “Je T'aime,... Moi Non Plus” de Serge Gainsbourg, el terrorífico “Right! now ha, ha”, preámbulo de “Aanarchy in the Uk” de los Sex Pistols. Bowie gime, guita e implora al mismo tiempo: “Oh!… oh yeaaaaaa!” y es lo más furioso del disco y allí la mejor frase de rock que Freud jamás escribió: “Hacer el amor con su ego”. Todo finaliza con una metáfora de mitología de crecimiento, madurez y transición: “cuando los niños mataron al hombre, tuve que disolver la banda”

Ziggy: esa estrella era mi lujo
Haciendo historia, Ziggy / Bowie, la estrella rockera, luminosa y ambigua, fue el catalizador de la reprimida sexualidad británica. Bowie como un ‘Zeitgeist’ Stardust de una Inglaterra de buenas costumbres, victoriana y (aún) de posguerra. El disco se lanzó en 1972 y, nuevamente, apenas habían pasado cinco años desde que en 1967 en Gran Bretaña la homosexualidad había dejado de ser prohibida por la ley y despenalizada mediante la ley de delitos sexuales (‘Sexual affences act’). Léase: se podía ser gay, trans, queer, pero sólo en privado. ‘What a surprise!’

Y Bowie (¿o Ziggy?) mostró en público, en el mismo país que prohibió durante años la película ‘La naranja mecánica’, a un personaje o persona que era gay (“siempre lo fui” había dicho) que era hombre y que era mujer. O poco menos que un extraterrestre. Durante la promoción del disco Bowie se presentó en el programa que ningún adolescente se perdía, ‘Top of the Pops’, e interpretó “Starman”. Basta ver a Bowie, vampiro diurno coloreado de todos los colores primarios, coquetear con Mick Ronson. Lo mira, le pasa la mano por el hombro, se sonríen. ¿Pueden dos hombres heterosexuales hacer eso? ¿Hacen eso los amigos?

'Podemos ser héroes' cantaría Bowie unos años más tarde, pero en ese momento de la TV inglesa fue un semidiós (un semi-alien) con un mensaje para un millón de chicos y chicas. Bowie sonríe, señala y (nos) mira a cámara. Para peor (¡para mejor!) en un recital en el que Bowie se agachó para tocar la guitarra de Ronson con su boca, una fotografía lo captó en el justo ángulo en el que parece que el cantante le hiciera una felación al guitarrista. Es una de las imágenes más perfecta del rock. Lo que se dice un guitar héroe.

El legado y el lenguaje de Ziggy Stardust
Cada generación, cada país, cada cultura (que es un mundo) descubre y se descubre en y con canciones. Patti Smith narra en sus memorias que nunca escuchó a nadie decir una frase tan real como Bob Dylan al comienzo de su canción “Positively 4th street”: “Hay que tener cara para decir que sos mi amigo / cuando yo estaba hundido te quedaste ahí, sonriendo”.

Muchos argentinos supieron gracias a una canción sutilmente transgresora y de aroma a secreto como “Algo contigo”, que un amigo podía ser, justamente, mucho más que un amigo. Inglaterra (y luego el mundo) halló en ese avatar llamado Ziggy, alter-ego de Bowie, que toda máscara podía quitarse incluso usando maquillaje. No hacía falta pintarse un rayo en la frente o teñirse el pelo de furioso naranja mermelada.

Bowie, antes de ser el protagonista de ‘Laberinto’, condujo (sin ser ‘Hamelin’ ni bajar línea), a través del caos y la confusión de la vida cotidiana. Viajó de la contracultura de sus comienzos hacia la subversión estética y sexual. Más que "camaelónico", fue queer antes de queer. Fue muchas cosas y todas difíciles de clasificar. Y lo que no es simple de ordenar, causa un terror. Como una cosa de otro mundo.

Hoy el 20% de los millenials se autoperciben queer. Es una lucha simbólica y política. Y adolescentes de Buenos Aires, Londres o Tucumán lucen igual a Ziggy Stardust: uñas de negro y el pelo naranja mermelada. O lila, o verde manzana con zapatillas y bolsos con logos de ‘Hello Kitty’.

Bowie pudo ser otro. Para ser más sí mismo. Y con Ziggy inventó, además de una música contra las prohibiciones de turno, una gramática nueva. Que terminó convirtiéndose en materia. Se hizo alienígena para conquistar, con amor moderno, el terreno de lo simbólico en las relaciones en este mismo planeta tierra. Para toda la gente, alta o baja, en la calle o en las aulas. Una acción (política) a todo color.

Hay que celebrar entonces los 50 de ‘Ziggy Stardust’. En todo el mundo, sí; pero aún más aquí. Porque aunque su apellido se pronuncie y se exprese correctamente como “ba-güi”, termina al fin con la vocal “-e”. La mejor manera de expresar a toda la gente.

martes, 29 de marzo de 2022

#hemeroteca #lgtbi #homofobia | Carmen La Hierbabuena: “Hemos retrocedido décadas en cuanto a la violencia y la homofobia”

La Vanguardia / Carmen La Hierbabuena //

Carmen La Hierbabuena: “Hemos retrocedido décadas en cuanto a la violencia y la homofobia”.

Dj, empresaria, coplera, flamenca e icono del movimiento LGTBI, lanza el álbum 'Retro Disco' y pone la atención sobre el creciente número de agresiones a homosexuales.
Andrés Guerra | La Vanguardia, 2022-03-29
https://www.lavanguardia.com/gente/20220329/8158695/carmen-hierbabuena-retro-disco-homofobia.html 

Nacho Canut la descubrió a nivel nacional cuando la ungió como telonera de Fangoria. Hasta entonces, Carmen actuaba, cantaba y la reconocían prácticamente solo en Sevilla. Naturalmente, su look –tatuajes, cruces, cuero y cabello al contrario que el resto– no pasaba desapercibido, mucho menos en un tablao cuando acudía a cantar flamenco. Hoy es también empresaria y con su marido gestiona las salas Obbio y Holiday, para la que creó la afamada fiesta Traga Perra, y el local de tapas y copas La Casa Azul.

Después de verano viajará a Londres para pinchar en la fiesta Lady Olé y quitarse la espina de triunfar en la capital europea de la electrónica, hito que el covid le impidió a primeros de este mes. La Hierbabuena publica nuevo trabajo, ‘Retro Disco’, y reflexiona sobre lo valioso de mantener las libertades conquistadas.

Acaba de presentar su nuevo trabajo, ‘Retro Disco’. ¿Qué encontraremos en él?
Canciones del pasado que he traducido al español. He querido hacer una selección de temas que seguirá con otros dos volúmenes, para que los conozca el público más joven y los que tienen una edad los recuerden, cantados ahora en español. Ha sido muy difícil adaptar los giros, vocablos y expresiones en inglés para buscar la rima sin perder su significado.

¿Por qué Hierbabuena?
Fue cuando en 2011 me surgió aquella gira con Fangoria: me pidieron que crease un nombre como DJ y como soy andaluza de Triana... (risas) me pareció que me identificaba con él porque también canto flamenco. Añadí luego mi nombre para ser Carmen la Hierbabuena.

Se hizo famosa cumplidos los 40. ¿Cuándo comenzó en el mundo del arte o del espectáculo?
A los 48 exactamente pero llevo en esto desde los siete años, en que comencé a bailar. A los nueve, danza clásica española; a los 17, entré en la carrera de Arte Dramático y después me puse a estudiar flamenco.

‘Flamenca de día, gótica de noche’. ¿Ambas mitades coexisten al 50 % sin pelearse?
Ese es el título de mi primer álbum, cuya canción ‘Ardiendo’ alcanzó un éxito a nivel nacional que no esperaba. En ese momento de mi vida era así, iba a clases de flamenco y por la noche me salía el puntito gótico. Como ves, no soy el prototipo de flamenca. Ahora estoy en otra etapa de mi vida y ya soy menos gótica, quiero proyectar modernidad y una imagen más fresca de España. Estoy en evolución continua.

Por su look no pasa desapercibida. Sevilla no es un pueblo pequeño pero tampoco Londres o Berlín. ¿La miran aún por encima del hombro?
Al principio sí pero ya todo el mundo me conoce y me respetan muchísimo, también en un tablao muy clásico. Y con este look he cantado en fiestas privadas flamencas sin problema alguno.

Esa mitad diurna suya ha trabajado duro recopilando datos para una historia de la copla y el cuplé.
Así es, y pretendo llamar a esa obra ‘Diccionario de la copla y el cuplé desde el siglo XVII a los años 30’. Durante unos ocho años me impuse un horario y cada mañana me iba a la hemeroteca municipal de Sevilla y me pasaba horas investigando. He comprado muchos libros antiguos, leído infinidad de autores... Lo tengo ya escrito, con documentación y fotografías. Solo me falta pulirlo y presentarlo a una editorial. Ya he recibido alguna oferta.

¿Cuál ha sido su momento profesional más feliz?
El Orgullo 2014 en Sevilla. Tengo muchos, afortunadamente, pero me quedaría con ese. Me vi tan apoyada y reconocida por el público LGTBI, colectivo que es mi vida a quienes debo tanto...

Suyo es el himno ‘Vente al orgullo’ y la canción ‘Stop’, que Universal Music le pidió para un recopilatorio del World Pride 2018. ¿Qué significa para ser abanderada del movimiento LGTBI?
Para mí es un gran orgullo porque mi activismo es diario, no solamente lo soy si canto en el Orgullo de Sevilla o de Madrid. Es una cuestión de vida diaria ayudar en lo que puedo porque me he criado rodeada de personas gays, familia y amigos, sé lo que pasan y lo que siguen pasando.

¿No cree que en cuanto a libertades, a que cada uno haga lo que le plazca, ame a quien le plazca, cante lo que quiera, hemos retrocedido mucho?

Hemos retrocedido mucho, décadas, en cuanto a la violencia y la homofobia. Las agresiones existen a diario con resultados a veces tan trágicos como el de Samuel Luiz, aquel chico que mataron en A Coruña. Pero no todas son físicas, los insultos son una constante.

No sé si tenemos una imagen idealizada de los 80 en cuanto al salto en materia de libertades. Usted que los vivió profundamente, ¿qué cree?

Aquello fue una explosión de creatividad, libertad musical y artística, de moda e indumentaria, de cultura, se rompieron los cánones... Para mí ha sido la década más enriquecedora que ha vivido España. Antes de la Movida de Madrid, en Barcelona estaban Ocaña y Nazario y creo que allí se dio el germen para lo que vino después. Los 80 convirtieron un país gris en otro en colores.

jueves, 23 de diciembre de 2021

#hemeroteca #inmemoriam | Muere Ágata Lys, «sex symbol» de una España que empezaba a despertar

La Voz de Galicia / Ágata Lys //

Muere Ágata Lys, «sex symbol» de una España que empezaba a despertar.

La actriz, que inició su carrera como azafata del 'Un, dos, tres...', encontró los papeles que buscaba al final de su carrera a las órdenes de Carlos Saura y Fernando León. Falleció hace 40 días, pero la noticia no trascendió hasta ahora.
Oskar Belategui | La Voz de Galicia, 2021-12-23
https://www.lavozdegalicia.es/noticia/cultura/2021/12/23/muereagata-lys-sex-symbol-espana-empezaba-despertar/00031640278032113358536.htm 

Su nombre permaneció siempre asociado al cine del destape, a las películas que poco antes y después de la muerte de Franco vendieron carne para los españolitos reprimidos que habían sufrido la censura durante décadas. Los títulos ya alertan de sus bondades: ‘El juego del adulterio’, ‘Sex o no sex’, ‘Una mujer de cabaret’, ‘El último tango en Madrid’, ‘Strip-tease a la inglesa’, ‘El erotismo y la informática’ o ‘La nueva Marilyn’, una cinta de José Antonio de la Loma, el de Perros callejeros, que llevó a medio millón de espectadores a las salas en 1976. Desde entonces le acompañó el sambenito de La Marilyn española a una actriz que también frecuentó el cine de terror patrio durante la Transición, junto a otros mitos eróticos como Helga Liné, María José Cantudo e Inma de Santis. Películas como ‘Vacaciones sangrientas’ o ‘Las alegres vampiras de Vögel’ transcurrían en los Cárpatos, pero se habían rodado en un parador de Cuenca. Vampiras que llevaban doscientos años dormidas se levantaban con la marca del biquini y camisones del Corte Inglés.

Ágata Lys, nacida como Margarita García Sansegundo en Valladolid en 1953, poco podía sospechar lo que el cine le tenía reservado cuando debutó a los 17 años como Doña Inés con el cabello rubio platino en el teatro Lope de Vega de su ciudad natal. Según ha desvelado la Unión de Actores, la actriz falleció el pasado 12 de noviembre a los 68 años, aunque la noticia no ha trascendido hasta ahora. La última vez que la vimos en la pequeña pantalla fue en la serie ‘Amar es para siempre’ hace 15 años. Desde entonces, vivía retirada en la Costa del Sol.

Su belleza le abrió las puertas de la popularidad gracias a ser una de las azafatas del ‘Un, dos, tres’ en la primera temporada. Por eso, a las siete semanas de aparecer en el programa de Chicho ya la reclamaban en películas que hicieron de ella una de las mujeres más deseadas de su tiempo. Pero, poco a poco, Ágata Lys demandó mayores retos actorales y, ya en 1977, fue la primera actriz en interpretar a una mujer transexual en el cine español en ‘El transexual’, un hito que compartió ese mismo año con Victoria Abril, que estrenó casi a la vez ‘Cambio de sexo’, de Vicente Aranda.

«Yo era muy transgresora para la época. Era la chica que brillaba en aquella España gris; si de joven no eres transgresora y rebelde, ¿cuándo lo vas a ser?», afirmaba la actriz en una de sus contadísimas entrevistas hace diez años. Ágata Lys volvió a llamarse Margarita García Sansegundo y se alejó del cine y de los periodistas. Cuando se puso un biquini en Valladolid con 15 años, su padre estuvo dos meses sin hablarle. Nunca se avergonzó de mostrar su cuerpo. «Siempre tuve claro que el desnudo no era algo impúdico. Impúdico es robar, mentir, estafar», comparaba.

El papel de amante del señorito que encarnaba Juan Diego en ‘Los santos inocentes’ de Mario Camus marca el inicio de una segunda etapa de su carrera en la que encuentra respetabilidad y papeles de fuste. Tras ser la Duquesa de Longueville en ‘El regreso de los mosqueteros’ de Richard Lester se puso a las órdenes de Carlos Saura en 'Taxi' y de Fernando León en ‘Familia’. El teatro y la televisión también le proporcionaron trabajo en series como ‘Vecinos’, ‘Curro Jiménez: El regreso de una leyenda’ y ‘Mamá quiere ser artista’.

Ágata Lys defendía que, en su caso, el talento le había sido más útil que el cuerpo: «En mí, el físico no ha sido lo más importante, aunque supe sacarle partido. Lo más importante ha sido mi cabeza, mi capacidad para aprender cada día». Vegetariana, aficionada a pintar cuadros surrealistas desde que tenía 15 años, disfrutaba de la paz del Mediterráneo en Benalmádena junto a su marido Fernando Soto, con quien se casó en 1982. Aquel mito al que, según asegura la leyenda, despidieron del ‘Un, dos, tres...’ porque la mujer de un ministro consideró que era demasiado sexy, murió hace algo más de 40 días «en un silencio misterioso (e injusto) que no ha trascendido a los medios ni la profesión», ha escrito Valeria Vegas, la guionista de la serie ‘Veneno’.

sábado, 2 de octubre de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #memoria | Ya es hora de que dejemos a James Dean ser el icono gay que es

Esquire / James Dean //

Ya es hora de que dejemos a James Dean ser el icono gay que es.

Durante más de medio siglo, el debate sobre la sexualidad de la estrella del cine no se ha desvanecido. ¿No es hora de aceptar la verdad?
Jason Colavito | Esquire, 2021-10-02
https://www.esquire.com/es/actualidad/cine/a37816693/james-dean-icono-gay/ 

El 30 de septiembre de 1955, a última hora de la tarde, el guionista William Bast se sentó frente a su máquina de escribir en su pequeño apartamento de Los Ángeles, rodeado de maletas, mientras preparaba el guión de una película. A la mañana siguiente, planeaba llevar esas maletas a Sherman Oaks, donde James Dean, su mejor amigo y antiguo amante, le había invitado a vivir juntos en una gran casa alquilada. Según contó Bast décadas después, tras un largo y confuso noviazgo, lleno de arranques y paradas, negaciones y dudas, Dean quería que vivieran juntos como socios y amantes, no sólo como amigos. Hacia el atardecer, sonó el teléfono con la noticia de que Dean, de sólo 24 años, había muerto al chocar su Porsche con otro coche en el desierto de California. Bast soltó el teléfono y se cayó de la silla, desmayándose ante la noticia. Durante medio siglo después, cuidó con esmero la reputación de Dean, desmintiendo con fuerza los rumores cada vez más insistentes sobre la sexualidad de la estrella de cine más famosa del mundo y el ídolo de millones de personas. En la muerte, Dean se convertiría en la celebridad perfecta, una celebridad silenciosa, sobre la que la gente podría proyectar sus fantasías y a sí misma.

La muerte le dio a Dean la fama, el amor y la aclamación que tanto le costó conseguir en vida. Tan famosa es la foto en la que aparece apoyado en una pared con unos vaqueros que se le atribuye el mérito de haber convertido los vaqueros en el uniforme estadounidense. Más de 65 años después, sigue estando omnipresente en la cultura pop. Su rostro vende de todo, desde vaqueros hasta coches y relojes de lujo. Fotos suyas caminando por Nueva York o descansando con un sombrero de vaquero cuelgan de las paredes de los dormitorios de innumerables universitarios. Generaciones de jóvenes actores han competido por ser "el próximo James Dean". Los imitadores, desde el joven Martin Sheen hasta Luke Perry o KJ Apa, han dominado Hollywood durante medio siglo. Una estrella del porno incluso tomó prestado su apodo. El nombre de Dean aparece en más canciones populares que ningún otro, desde el clásico "Rock On" de David Essex hasta "Cool" de los Jonas Brothers. Esta primavera, Kaskade lanzó otra, "New James Dean". Es una carrera extraordinaria en la cima para alguien que estuvo vivo por última vez cuando Joe Biden estaba entrando en la pubertad y cuyo cuerpo de trabajo consiste en gran parte en tres películas, de las que la mayoría podría siquiera nombrar una. Su última película, ‘Gigante’, se estrenó en los cines hace sesenta y cinco años, este otoño.

La cultura pop ha reimaginado sin cesar a James Dean desde el momento de su muerte: heterosexual, bisexual y gay; sensible y agresivo; incomprendido y manipulador; víctima y depredador; lo mejor de nosotros y lo peor. A medida que surgieron nuevas informaciones a lo largo de las décadas y las actitudes sociales cambiaron, también lo hizo la mezcla de hombre y mito que pasaba bajo el nombre de "James Dean". Sólo ahora, con una nueva generación que rechaza las viejas suposiciones sobre los roles de género y la sexualidad -uno de cada seis miembros de la Generación Z se autoidentifica como ‘queer’, según una reciente encuesta de Gallup- es posible ver a James Dean como realmente era. Podemos ver hasta qué punto él, más que ninguna otra estrella del siglo XX, señaló el camino hacia la masculinidad moderna. Y podemos ver hasta qué punto las generaciones anteriores censuraron su legado para tratar de domesticar su potencial radical.

Escribir sobre él ahora es describir a la Generación Z con setenta años de antelación. Un reciente estudio de la empresa de publicidad Bigeye descubrió que el 50% de la Generación Z describe los binarios de género tradicionales como anticuados, y James Dean ya había difuminado esa línea en el corazón opresivo de los años cincuenta. Le gustaban tanto los deportes como el teatro, las motos y crear arte. Era egocéntrico y narcisista, pero se hacía amigo de los marginados. Era arrogante, pero estaba atormentado por la duda sobre sí mismo. Se sacaba innumerables selfies en el espejo y realizaba escandalosas acrobacias para la versión de mediados de siglo de los "likes". No tenía miedo de llorar. En la pantalla, podía transmitir una emoción atronadora con una mirada, sus actuaciones estallaban en lágrimas y gritos y aullidos, una cruda vulnerabilidad que pocos jóvenes habían visto expresar a alguien de su edad. Para sus admiradores adolescentes, representaba la libertad. Para sus detractores adultos, era intratable, desagradable y afeminado. Pauline Kael, entonces una crítica de cine en ascenso, se quejaba en 1955 de que verle era como tropezar con el vulgar erotismo de los lugares de encuentro de homosexuales: "groseramente explícito", demasiado indulgente con los chicos y sus fijaciones "autoeróticas". Inconscientemente, intuía algo oculto y retrocedía.

En el verano de 1951, Dean, de apenas 20 años, conoció y se mudó con un hombre mucho mayor, Rogers Brackett, cuya cama compartía. Un amigo de la universidad le dijo a Dean: "Este tipo es una loca", después de conocer al cosmopolita Brackett, según la biografía de 1975 de Ronald Martinetti. "Lo sé", respondió Dean, preocupado por que los demás pudieran pensar lo mismo de él. Mintió y dijo a sus amigos y a su agente que tenían camas separadas. Pero no importaba. La gente poderosa hacía sus suposiciones. Después de que Dean actuara en una emisión de televisión en directo en 1952, el director le dijo que podría haber más papeles para él si Dean le dejaba chuparle la polla. Sabía que una negativa podría acabar con su carrera, así que Dean centró toda su atención en una mosca que cruzaba el techo hasta que terminó. Más tarde dijo que estos actos -y fueron varios, con diferentes hombres poderosos- le hacían sentir como una puta. "No es para tanto", recordaba Bill Bast que le decía, pero años después sólo sentía rabia. Con demasiada frecuencia, sus experiencias negativas estallaban en un comportamiento grosero, agresivo o peligroso, lo que Bast sospechaba que era la forma que tenía Dean de vengarse de una sociedad que le había perjudicado.

Los rumores de Hollywood comenzaron tan pronto como Dean salió en los periódicos, susurrando que era bisexual o gay. Su estudio, Warner Bros., lo promocionó junto a Rock Hudson y Tab Hunter, dos homosexuales en el armario, como su soltero más codiciado. Tuvo una serie de relaciones cortas, intensas y tempestuosas con mujeres, a menudo más emocionales que sexuales, y encuentros furtivos con hombres, a menudo más sexuales que emocionales. A lo largo de los años, se derramó mucha tinta tratando de precisar su sexualidad -heterosexual, bisexual, gay, asexual-, pero él se resistió a las etiquetas, entre otras cosas porque éstas estaban ligadas a cuestiones más amplias de masculinidad y hombría. En aquella época, "homosexual" era sinónimo de un estereotipo afeminado y campechano con el que no podía identificarse. Al fin y al cabo, jugaba al baloncesto y corría con coches. "No soy homosexual", dijo a un periodista que le preguntó si era gay, "pero no voy por la vida con una mano atada a la espalda".

En 1955, al borde del superestrellato, Dean desafió a los censores del estudio Warner Bros. En el corazón de los homófobos años 50, él y el director Nicholas Ray tejieron discretamente una historia de amor homosexual en su película más famosa, ‘Rebelde sin causa’, una película llena de preguntas sobre lo que significaba la masculinidad en el mundo de la posguerra. Dean aconsejó a su coprotagonista, Sal Mineo, que resaltara la atracción de su personaje, Platón, hacia Dean, que le correspondía con miradas cómplices. Dean terminó la película llorando histéricamente por la muerte de Platón, un lamento de enamorado. Generaciones de hombres homosexuales vieron la esperanza en la primera representación comprensiva del cine del amor adolescente entre personas del mismo sexo, y la única representación de este tipo durante más de una generación, pero pocos espectadores heterosexuales se dmieron cuenta durante medio siglo. Incluso la Liga Nacional para la Decencia, un organismo católico de control moral, calificó la película de "inobjetable". Roger Ebert sólo reconoció su homoerotismo en 2005, y de forma mínima. Sin embargo, los espectadores se fijaron en el propio Dean, y cuanto más se enteraban, más incómodos se sentían.

El momento de su muerte destrozó su vida tanto como su cuerpo. Al igual que un reflejo fracturado en un espejo roto, los que posteriormente trataron de encontrar al "verdadero" James Dean sólo pudieron reconstruir una imagen distorsionada a partir de fragmentos que nunca encajaron del todo. Leer la montaña de biografías y memorias de James Dean es entrar en algo parecido a un multiverso de cómic, donde una sola alma está fracturada en mil realidades. Cada versión del hombre comparte algunos hechos básicos -el mismo cumpleaños en 1931, la misma pérdida de su madre cuando era niño, la misma adolescencia en la granja de sus parientes en Indiana y el mismo rápido ascenso en la televisión, Broadway y el cine-, pero no hay dos escritores que encuentren exactamente al mismo hombre. Cuando los periodistas y los autores intentaron forjar una biografía a partir de su corta vida y de las escasas pruebas documentales, James Dean se vio irremediablemente entrelazado con los personajes que interpretaba en la pantalla. Necesitaban alguna explicación para el poder de su imagen. Cada escritor proyectó en Dean tanto de sí mismo -y en su mayoría son todos hombres- como captó del hombre real. En una de las biografías más populares de Dean, David Dalton, cofundador de ‘Rolling Stone’ y aficionado a la Nueva Era, llegó a llenar las lagunas con mitología pagana y concluyó con toda seriedad que Dean era un avatar del dios egipcio Osiris.

En todo Estados Unidos, los adolescentes y jóvenes reaccionaron a la muerte de Dean como si hubieran perdido a su mejor amigo. Las chicas se desmayaron ante la noticia. Los chicos ahogaron las lágrimas. Muchos se negaron a creer que se había ido. Surgieron cientos de clubes de fans, y la estrella muerta recibía cinco mil cartas de fans al mes. Es difícil imaginar ahora hasta qué punto querían a la persona que veían en la pantalla. El duelo nacional sin precedentes definió lo que se convertiría en la nueva historia de amor de Estados Unidos con la adolescencia y la juventud sin fin. Los adolescentes acudieron en masa a ver la última película de Dean, ‘Rebelde sin causa’, estrenada apenas unas semanas después de su muerte, y los chicos vieron en su héroe adolescente descontento un reflejo de ellos mismos, alguien que también luchaba por ser un hombre "de verdad", que sin embargo podía ser a la vez genial y vulnerable. De repente, los adolescentes tenían poder y propósito y un modelo liberador. Y la generación de sus padres lo odiaba, sobre todo porque les preocupaba que sus hijos se volvieran como él: sensibles, poco masculinos, código para maricones. Y tenían el poder de hacer algo al respecto.

Warner Bros. tomó medidas para sanear la biografía de Dean, eliminando las partes problemáticas de su vida, lijando su ira y sus aristas más duras, y convirtiendo su acto rebelde en una mercancía, más aceptable para los padres de los adolescentes. Un año después de la muerte de Dean, Ballantine Books encargó una biografía de Dean a Bill Bast, que siguió las órdenes de su editor sin necesidad de que se lo pidieran y purgó la vida de Dean de todo lo queer para proteger al hombre que amaba, incluso en la muerte. Eso no impidió que los gays vieran en la biografía de Bast y en ‘Rebelde sin causa’ lo que el público heterosexual no podía ver. El dramaturgo queer W. Somerset Maugham leyó y comprendió, al igual que el futuro activista gay Jack Fritscher. "James Dean era masculino, rubio, sexy, californiano, americano y gay", recuerda Fristcher de su amor adolescente. "Quería a James Dean. Quería ser él".

En 1956, la propia Esquire se mofó de "La Apoteosis de James Dean", que representaba el rostro de Dean bajo un cristal roto. En 1959, la revista pidió al afamado novelista John Dos Passos que escribiera sobre Dean para el quincuagésimo aniversario de la revista. Se quejaba despectivamente de la "masculinidad siniestra y frustrada de Dean, casi una niña", y se burlaba de los adolescentes que se vestían y actuaban como su ídolo, todo vanidad, narcisismo y demasiada sensibilidad. No eran hombres de verdad. A los adolescentes no les importaba, por supuesto. Los viejos recelaban, pero los jóvenes veían una idea más libre, menos confinada, más honesta de la masculinidad. Al menos durante un tiempo. Pero aún era el siglo XX, y a medida que envejecían, se volvían menos radicales.

A mediados de los años 70, un cuarteto de biografías anunciaron la implicación sexual de Dean con otros hombres. Mirando hacia atrás, es fácil ver cómo los chicos heterosexuales que adoraban a Dean, ahora hombres de mediana edad, se sintieron traicionados. Se habían modelado a sí mismos y a su hombría en una de esas personas. Y lo que es peor, después de que el motín de Stonewall señalara el inicio del movimiento por los derechos de los homosexuales, hombres abiertamente homosexuales, como los críticos culturales Parker Tyler y Jack Babuscio, reivindicaron a Dean como icono de la liberación gay. Su foto colgaba en los bares gay. Las revistas y boletines gay hablaban de su sexualidad, y el primer bar de cuero de San Francisco, Fe-Be's, encargó una estatua de un motero que remodelaba el David de Miguel Ángel como un James Dean vestido de cuero.

De repente, había mercado para castigar póstumamente a Dean por su traición a la virilidad heterosexual. Una generación de escritores, tanto heterosexuales como homosexuales, empezó a afirmar que era un depredador sexual, un sociópata, alguien a quien había que avergonzar por su vida sexual, que imaginaban erróneamente de forma cada vez más barroca. El biógrafo Venable Herndon afirmó que Dean había sido un trabajador sexual gay para el que ningún acto era demasiado degradante o demasiado extremo. En ‘Hollywood Babylon II’, Kenneth Anger lo representó quemando su carne con cigarrillos durante lo que Anger describió como un autocastigo sexual. Hace sólo cinco años, el biógrafo Darwin Porter alegó de forma improbable que Dean era el sumiso en una relación de amo-esclavo con Marlon Brando que se acercaba incómodamente al abuso. En su reciente estudio sobre ‘Gigante’, el difunto Don Graham imaginó a Dean como un depredador sociópata pero agresivamente heterosexual que utilizaba sistemáticamente el sexo para atrapar a poderosos hombres mayores. Este verano, en su nueva novela ‘Widespread Panic’, el veterano autor de ‘L. A. Confidential’, James Ellroy, seguía presentando a Dean como un villano, un trabajador sexual y pornógrafo, un andrógino amoral. "Soy muy amable y gentil", escribió una vez Dean.

Pero nadie lee libros, ya no. Poca gente se ha enterado de lo que hay en ellos. Fuera de la comunidad LGBTQ+ y del mundo académico, la vida sexual de James Dean sigue siendo noticia, con medio siglo de retraso. Dean creía en el poder de la imagen, y Hollywood y Madison Avenue han vendido durante mucho tiempo al público un James Dean diferente, el semental heterosexual arrancado de las campañas publicitarias de la Warner Bros. de los años cincuenta. Ese James Dean, el que se ve en los biopics televisivos y en las brillantes campañas de marcas como Tommy Hilfiger y Montblanc, ha sido reducido durante siete décadas a una imagen, un santo del celuloide, silencioso y seguro. Hasta cierto punto es comprensible. Los anunciantes y los productores se han enfrentado a menudo a importantes reacciones si utilizaban a personas queer para hacer publicidad dirigida a consumidores heterosexuales, y James Dean sigue siendo una de las celebridades muertas mejor pagadas de Estados Unidos, ya que sigue cobrando nada menos que 8,5 millones de dólares al año, según la reciente clasificación anual de Forbes.

La ironía es que la imagen de James Dean, el rebelde guay, era una representación intencionada, las fotografías que pasaban por el hombre tan incompletas como los fragmentos de biografía que se mezclaban con sus papeles en el cine y pasaban por su vida. Sin embargo, la persona real, complicada, insegura, empollona y gay que se esconde tras la imagen sigue siendo peligrosa y escandalosamente moderna, un hombre del siglo XX que lucha por tener una vida del siglo XXI. Ya es hora de que se lo permitamos.