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lunes, 3 de junio de 2024

#libros #cine #historia | Hollywood antes de la censura : las películas pre-code. Vol. 2

Hollywood antes de la censura : las películas pre-code. Vol. 2 / Guillermo Balmori.
Madrid : Notorious, 2024 [06-03].
424 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Código Hays / Historia - Siglo XX / Holllywood

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181849 / 39.85 €
📝 Cita APA-7: Balmori, Guillermo (2024). Hollywood antes de la censura. Las películas pre-code. Vol. 2. Notorious.


Se conoce con el nombre de pre-code a ese periodo de la historia de Hollywood, de 1929 a 1934, en el que el cine fue realmente libre. Mujeres con poder, parejas de hecho, hijos ilegítimos, adulterio, prostitución, guiños homosexuales, drogas… formaron parte de modo insistente del cine de aquellos años. Este segundo tomo pretende dar a conocer esta fascinante y sorprendente etapa del cine norteamericano a través de nuevas películas que complementan a las del primer tomo. Todo lo que Hollywood no podría después mostrar hasta bien entrados los años sesenta, ya se hacía en los años treinta.

domingo, 23 de abril de 2023

#libros #cine #historia | Hollywood antes de la censura : las películas pre-code

Hollywood antes de la censura : las películas pre-code / Guillermo Balmori.
Madrid : Notorious, 2023 [04-23].
424 p.

/ ES / Libros / ENS / Cine / Código Hays / Historia - Siglo XX / Holllywood

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418181580 / 39.85 €
📝 Cita APA-7: Balmori, Guillermo (2023). Hollywood antes de la censura. Las películas pre-code. Notorious.

Entre 1929 y 1934 Hollywood fue libre. Temas luego tabú como homosexualidad, adulterio, drogas o prostitución eran recurrentes en aquellos días... antes de la censura. Se conoce con el nombre de pre-code a ese periodo de la historia de Hollywood, de 1929 a 1934, en el que el cine fue realmente libre. Mujeres con poder, parejas de hecho, hijos ilegítimos, adulterio, prostitución, guiños homosexuales, drogas… formaron parte de modo insistente del cine de aquellos años. Este libro se centra en ese fascinante periodo de la Historia de Hollywood, analizando una a una las películas más características de aquellos años. Aquellas que a la postre han hecho honor a esta terminología moderna, ‘pre-code’, y que hoy día nos resultan verdaderamente impactantes. Pretende, así, dar a conocer esta fascinante y sorprendente etapa del cine norteamericano a través de sus películas. Todo lo que Hollywood no podría después mostrar hasta bien entrados los años sesenta, ya se hacía en los años treinta.

miércoles, 7 de abril de 2021

#hemeroteca #homofobia #lgtbifobia #cine | La homofobia en Hollywood sigue siendo un problema, según Kate Winslet

Kate Winslet y Saoirse Ronan en 'Ammonite'

La homofobia en Hollywood sigue siendo un problema, según Kate Winslet.

¿Por qué los actores y actrices de la industria siguen teniendo miedo de salir del armario? La actriz de la reciente 'Ammonite' ha avivado un debate que Hollywood tiene pendiente desde hace tiempo. Kate Winslet ha abierto debate en una entrevista sobre la libertad de los actores y actrices en Hollywood para expresar su sexualidad sin represalias. "No puedo decirte la cantidad de actores jóvenes que conozco que están aterrorizados de que su sexualidad sea revelada", ha dicho la actriz.
Mireia Mullor | Fotogramas, 2021-04-07
https://www.fotogramas.es/noticias-cine/a36047543/homofobia-hollywood-representacion-kate-winslet/ 

Tan solo unos años después de que el #MeToo abriese una puerta al cambio, aún quedan muchas conversaciones pendientes en Hollywood. Y una de las más importantes tiene que ver con el colectivo LGTBIQ+. Sobre su representación delante y detrás de las cámaras, sí, pero también sobre su libertad para expresar y compartir abiertamente su orientación e identidad sexual sin que eso tenga repercusiones negativas en su carrera.

Esta semana, Kate Winslet ha vuelto a poner el tema sobre la mesa en una entrevista con The Sunday Times, en la que ha afirmado que conoce "al menos cuatro" grandes actores de la industria que no salen del armario por miedo a las consecuencias profesionales. "No puedo decirte la cantidad de actores jóvenes que conozco, algunos bien conocidos, algunos principiantes, que están aterrorizados de que su sexualidad sea revelada y que se interponga en el camino para ser elegidos en papeles heterosexuales", ha asegurado la actriz, que recientemente protagonizó un romance con Saoirse Ronan en 'Ammonite' de Francis Lee.

A algunos les parecerá increíble que, en pleno 2021, Hollywood siga teniendo los mismos prejuicios y prohibiciones internas que hace casi un siglo. En el cine clásico dominado bajo el Código Hays, entre 1930 y 1960, muchos actores y actrices se veían obligados (a veces, incluso, por contrato a través de una cláusula de moralidad) a ocultar su orientación sexual, o cualquier atributo fuera de la heteronorma, para poder seguir trabajando. Grandes iconos como Rock Hudson tuvieron que construir una vida falsa de cara al público, que buscaba en él un héroe cinematográfico con los valores más férreos de la masculinidad tradicional. Como apunta Winslet en la entrevista, los hombres sufren más especialmente esta homofobia en la industria, pues existe todavía la creencia de que un hombre gay no será convincente interpretando a un hombre heterosexual. "Eso debería ser casi ilegal", ha respondido la actriz a este fenómeno, del que ha asegurado: "No creerías lo extendido que está".

En una entrevista con The Guardian en 2018, el actor Rupert Everett habló de los problemas que encontró cuando salió del armario en los 90. "Era imposible hacer otra cosa que interpretar al mejor amigo gay... y después de un par de mejores amigos gay, ¿qué puedes hacer? La gente se aburre con eso. Tenemos en Hollywood un mundo donde las personas heterosexuales pueden interpretar papeles homosexuales, pero una persona homosexual no tiene el mismo acceso para interpretar papeles heterosexuales. Durante un tiempo traté de dejar de interpretar esos papeles, y siempre acababan frustrándome, a veces de manera bastante dramática. Era como golpearme contra una pared de ladrillos". Everett, que saltó a la fama en Estados Unidos siendo el amigo gay de Julia Roberts en 'La boda de mi mejor amigo', sí pensó que las cosas estaban cambiando desde que él encontró todos esos obstáculos hace 20 años. Pero no lo suficiente. "En Alemania, un país bastante liberal, no hay un solo actor gay declarado", aseguró, incluyendo a Italia y Francia en esa afirmación. "Creo que sigue siendo un problema", sentenció.

Quizás la sociedad esté dando pasos hacia la aceptación de la diversidad sexoafectiva, pero el cine de gran presupuesto no tanto. Claro que podemos encontrar actores y actrices trabajando hoy día que rompen la norma: por ejemplo, la actriz y directora Jodie Foster, reciente ganadora del Globo de Oro a Mejor Actriz de Reparto por 'The Mauritanian', Kristen Stewart, toda una musa del cine 'indie' y gran promesa de la industria, Evan Rachel Wood, la protagonista de 'Westworld' que reveló su bisexualidad en 2011, y también el actor Elliot Page, que anunció hace unos meses que es un hombre trans y ya prepara la tercera temporada de 'The Umbrella Academy' en Netflix. Neil Patrick Harris, que salió del armario un año después de empezar 'Cómo conocí a vuestra madre' en el papel de un mujeriego de manual, Jonathan Groff, que se declaró gay en 2009 y desde entonces ha protagonizado 'Mindhunter' y puesto su voz a Kristoff en 'Frozen' de Disney, y Luke Evans, que habló abiertamente de su sexualidad en 2020 tras evitar el tema durante años y sigue derribando prejuicios en sus superproducciones, son otros ejemplos que, eso sí, no esconden la realidad de falta de representación del colectivo en las esferas creativas de la industria.

No, el problema no está resuelto simplemente porque algunas estrellas hayan conseguido su lugar a pesar de la homofobia de la industria. En un artículo publicado en 2018, 'Indiewire' se preguntaba: "¿Por qué tantas actrices pueden salir del armario, pero actores jóvenes siguen dentro?". Era el año en el que 'Moonlight' ganaba el Oscar a Mejor Película, 'Con amor, Simon' se convertía en la primera película de una 'major' protagonizada por un adolescente gay y Kristen Stewart soltaba su icónico "I'm like, so gay dude" en 'Saturday Night Live'. Entonces, ¿por qué sigue habiendo tanto problema? Un agente, citado en el artículo, lo explicaba así: "Se trata de percepción. Quieren creer que el protagonista se está tirando a la protagonista. Si un estudio respalda una película con una tonelada de dinero... quieren que todos los que compran entradas crean que ese es el caso. Lamentablemente, si sabemos que en la vida real el protagonista está manteniendo sexo con otros, el temor es que pueda afectar la venta de entradas".

Afortunadamente, no todos son augurios negativos. "Cuando elegía a personas para papeles de homosexuales, solía haber muchas conversaciones al respecto hace 10 o 15 años. Tendrías que hablar con su agente, y tendrías que hablar con ellos... Había la sensación de que etiquetaría a un actor. Ese no es el tipo de conversaciones que la gente está teniendo ahora", aseguró Greg Berlanti, prolífico creador televisivo en The CW y director de 'Con amor, Simon', en Indiewire.

Sin embargo, pese a las esperanzas que lanza Berlanti basadas en su experiencia como cineasta y 'showrunner', sigue quedando la sensación de que la lucha está aún a medio camino: accesible para aquellos que ya tienen una carrera establecida y han sido capaces de encontrar su espacio, e impensable para esos jóvenes actores a los que se refería Winslet, que seguirán teniendo miedo de no encajar en una industria hecha aún a la medida de la heteronormatividad y los valores tradicionales.

lunes, 3 de febrero de 2020

#libros #lgtbi #cine | Apuntes de cine : LGTB

Apuntes de cine : LGTB / Deborah García ... [et al.]

Madrid : Antipersona, 2020 [02-03] / 2ª ed. 2020 [07-28].
98 p.
Serie: Apuntes de Cine ; 3.

/ ES / ENS / Libros / Código Hays / Censura / Cine / Homofobia / Homosexualidad en el cine / LGTBI / Series / Televisión / Visibilidad
📘 Ed. impresa: ISBN 9788409211135 / 9,00
Cita APA-7: García, Deborah ... (et al.) (2020). Apuntes de cine. LGTB. Antipersona.

[.es] Prohibidas y perseguidas, las películas de temática LGTB han estado apartadas de la historia del cine durante décadas. Las referencias veladas en los guiones, las miradas que cambiaban el significado de la escena y los escándalos de los actores que aireaba la prensa del corazón mostraban que la sexualidad humana no puede encerrarse en un molde, tampoco en el cine. Hoy, la etiqueta LGTB protagoniza muchas polémicas. Cargada en demasiadas ocasiones de prejuicios y tópicos, a veces se ha limitado a sostener y reforzar el orden existente. Sin embargo, otras veces también ha servido para mostrar realidades diferentes y hacer sentir a las personas LGTB que sus vivencias son tan válidas como las heterosexuales y las cis. En este volumen hacemos un repaso por el cine LGTB y por algunas de las películas y series que, para bien y para mal, han marcado su historia.

Un breve volumen divulgativo de la siempre genial editorial Antipersona donde autores como Christo Casas, Déborah García Sánchez-Marín y Violeta Serrano realizan un desenfadado repaso por el cine LGTB+ y por algunas de las películas y series que han marcado su historia.

Películas de temática trans, cine lésbico, cine marginal en los 70, homosexualidad y cine clásico, el Código Hays... Y mucho más. Contamos con Christo Casas que nos hablará de cine gay y padres heterosexuales, Violeta Serrano nos introduce y analiza el cine de temática trans, Ignacio Pato traza puentes entre la clase obrera blue collar y la comunidad LGTB con 'Pride'... Alberto Berzosa nos hablará de sexo, política y cine marginal en los 70 y Deborah García de cine lésbico. Y visitaremos el Hollywood dorado, la etapa del código Hays y cómo los estudios machacaron a sus actores y actrices que tuvieran vidas sexuales no normativas.

👥 Autoría: Deborah García, Ignacio Pato, Violeta Serrano, Alberto Berzosa, Christo Casas.

‘Apuntes de cine’ es una colección que aborda diferentes temáticas y géneros cinematográficos. En cada número contaremos con diferentes autores que hablarán de política, feminismo, luchas, historia y movimientos políticos a través del cine.

viernes, 8 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #cine | La película gay que los nazis intentaron borrar del mapa

Imagen: La Razón / Fotograma de 'Diferente a los demás', 1919
La película gay que los nazis intentaron borrar del mapa.
Gonzalo Núñez | La Razón, 2019-11-08
https://www.larazon.es/cultura/la-pelicula-gay-que-los-nazis-intentaron-borrar-del-mapa-JF25573280

Ni el cine durante el nazismo era pura y mera propaganda (vean el documental «Hitler’s Hollywood», estrenado el 25 de octubre) ni su contenido debía ser por fuerza reaccionario. Cuando en Estados Unidos los guionistas, debido al Código Hays, buscaban ingeniosas maneras de hablar de lo único que en el fondo nos importa, el sexo (pienso en las «murallas de Jericó» de Clark Gable y Claudette Colbert en «Sucedió una noche»), en los cines alemanes Hedy Lamarr aparecía tal cual vino al mundo, ahogando bajo el agua del lago un evidente orgasmo en «Éxtasis». Pero la liberalidad de los nazis, para quienes cierto grado de promiscuidad encajaba con su misión de repoblar el mundo de <acriaturitas arias que pudieran defender y ampliar su «lebensraun», tenía sus límites. La homosexualidad era uno de ellos, por más que se reclamaran sucesores de Atenas o la cámara de Leni Riefenstahl, genial propagandista, glorificara a los nuevos apolos de la patria. De la misma manera que se cebaron con el «arte degenerado» o los libros socialmente nocivos que acabaron en piras públicas, el cine, cierto cine, fue tan perseguido como promocionado era con la otra mano. «Diferente a los demás» es un ejemplo paradigmático de esa persecución. Las vicisitudes de esta cinta, que cumple ahora un siglo exacto desde su estreno, son realmente curiosas. Para empezar, puede ser considerada la primera película que trata la homosexualidad desde una perspectiva no condenatoria. Narra los amores entre un violinista y su maestro. Una relación que los convierte forzosamente en «diferentes a los demás» y que levanta sospechas en la familia del joven alumno, que declina toda oferta matrimonial con mujeres de su entorno. En un momento dado, requerido por los padres del joven homosexual, aparece en escena el doctor Magnus Hirschfeld, célebre sexólogo de la Alemania de la República de Weimar, para dejar constancia de que la orientación de su hijo «no está mal, ni debería ser un crimen. De hecho, no es ni siquiera una enfermedad, simplemente una forma diferente, y una que es habitual en la naturaleza». Así de, cómo decirlo, moderno. Pero hablamos de 1919. En aquella época, el artículo 175 del Código Criminal alemán (y este apartado estuvo formalmente vigente hasta los años 90) condenaba a penas de prisión o hasta pérdida de los derechos civiles a quienes «cometieran actos inaturales entre personas del mismo sexo o –¡atención!– entre humanos con animales». «Diferente a los demás» se benefició de la supresión de la censura el año anterior en la República de Weimar para lanzar un mensaje tan potente como efectivo (fue todo un éxito de taquilla) en torno a un tema tabú. Pero, curiosamente, el escándalo generado por la cinta precipitó, junto a otros factores, el regreso de la censura al año siguiente. Las cosas no pintarían mejor para los defensores de la homosexualidad como práctica «no innatural» ni, por supuesto, para los propios homosexuales, en los años venideros. El nacionalsocialismo estrechó el cerco legal: los gais debían permanecer en «confinamiento penitenciario», según la norma revisada de 1935, el año en que Hedy Lamarr se bañó desnuda en «Éxtasis». Para entonces, todas las copias de «Diferente a los demás» habían sido destruidas por el nuevo régimen. Todas excepto, según se supo después, una que recaló quién sabe por qué en Ucrania, para regresar posteriormente a los archivos del museo de Múnich, donde fue redescubierta en los años 70, cuando la homosexualidad aún no era una cosa bien vista en Europa. Cien años después, la primera cinta abiertamente gay de la historia ha sobrevivido al Reich llamado a durar mil años.

sábado, 8 de abril de 2017

#hemeroteca #cine #homosexualidad | Hollywood y su escondido mundo gay en el cine

Hollywood y su escondido mundo gay en el cine.
La historia del cine está trufada de numerosos filmes cargados de representaciones homosexuales de manera oculta. Únicamente interpretados desde una lectura ‘queer’ se conocen las maneras de sugerirlos.
EFE | El Universal, 2017-04-08
http://www.eluniversal.com.mx/articulo/espectaculos/cine/2017/04/8/hollywood-y-su-escondido-mundo-gay-en-el-cine

Era de esperar que si los grandes estudios hollywoodienses ocultaban la conducta homosexual de sus estrellas, también lo harían con respecto a los argumentos fílmicos. Aún así, y pese a estas circunstancias, los homosexuales no desaparecieron nunca de la gran pantalla; únicamente había que saber reconocerles.

Los invisibles del cine
Los enunciados homosexuales tenían que ser lo suficientemente cuidados para no hacer sospechar a los censores durante la época del Código Hays (1934-1967), el cual se encargaba de otorgar la licencia de explotación de las películas.

Las representaciones, por medio de objetos, así como el empleo de una determinada fotografía y planos, la música, el vestuario y la comunicación no verbal, resultan fundamentales a la hora de descifrarles.

Uno de los elementos clave en el discurso homosexual son los estereotipos de género, construidos basándose fundamentalmente en prejuicios. En las primeras películas de la década de los diez y los veinte, es común el personaje gay conocido como “sissy” o mariquita. Éste era motivo de burla en el cine mudo y adornaba las comedias americanas de los años cincuenta.

Del mismo modo, empezaron a surgir las lesbianas en el cine en blanco y negro con lo que se conoce como “hosenrollen” o “mujeres en pantalones”, en las que éstas, vestidas de hombre, enamoraban a otras féminas que las confundían con galanes del sexo opuesto.

En “Marocco” (1930), Marlene Dietrich, vestida de frac, regala miradas sugestivas y provocadoras, y algún que otro beso a otras féminas. En “Queen Christina” (1933), Greta Garbo interpreta magistralmente a la protagonista cuya comentada homosexualidad fue uno de los aspectos de la leyenda. Se viste de hombre, coquetea con su doncella y asegura sentirse un solterón.

Algunas películas se atrevían a abordar el tema lésbico con mayor o menor ambigüedad, pero la palabra “lesbiana” jamás se pronunciaba. También el género de terror ofrecía lugar para éstas.

La marginalidad vampírica era perfectamente trasladable a la de las lesbianas. Será en 1936 cuando Hollywood produzca “Dracula's daughter” (1936), con Gloria Holden en el papel de vampiresa con especial fijación en las mujeres.

En “La Residencia”, Narciso Ibañez Serrador, no habla de vampiros pero presenta a la severa directora del centro, Madame Fourneau (Lilli Palmer), la cual parece disfrutar sexualmente fustigando a las alumnas y observándolas durante la ducha.

Frente a tanta moralidad norteamericana, el público europeo de los años veinte parecía no escandalizarse de la misma manera. Ciudades como París o Berlín, demostraban una cierta aceptación de la diversidad sexual, en diferentes campos artísticos.

A finales de siglo XIX, Alemania podía presumir de contar con importantes movimientos homosexuales, pero con la llegada del nazismo y la Segunda Guerra Mundial desaparecieron. Los homosexuales se encontraban entre los grupos que fueron exterminados en el holocausto nazi. Éstos debían llevar en sus ropas un triángulo rosa invertido, que posteriormente se ha convertido en un símbolo de orgullo y de identidad gay.

Los malos de la película
El género del cine negro es un ejemplo de personajes villanos cuya condición es claramente homosexual. La muerte de los mismos en el relato fílmico es además un hecho habitual. Así pues, en “The maltese falcon” (1941), el personaje de Mr. Cairo (Peter Lorre) se identifica claramente como homosexual mediante tics de conducta, el manejo amanerado de la voz, el vestuario elegante o la manera de jugar con el bastón que resulta toda una incitación sexual.

Otros homosexuales perversos se aprecian en “Rebecca” (1940), donde la señora Danvers (Judith Anderson), ama de llaves de la mansión, representa un amor enfermizo y lésbico. Obsesionada con su anterior ama es un ejemplo representativo de la homosexualidad de la época.

“Rope” (1948) es una de los filmes que más estudios ofrece con respecto a este tema. En ella Hitchcock crea a dos amantes gais asesinos, una relación sugerida en la película y explícita en la obra teatral de Patrick Hamilton, de la que es adaptación.

El documental “The Celluloid Closet” (1995) de Robert Epstein y Jerry Friedman, basado en el libro “The Celluloid Closet Homosexuality in the movies”, de Vito Russo, en 1987, trata de la importancia del cine con respecto a lo que la sociedad opina del colectivo LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas transexuales) y es que las representaciones negativas eran un reflejo de la opinión pública.

Filmes como “Ben-Hur” (1959) narran la historia de los que fueron amantes y luego enemigos. Gore Vidal habla en dicho documental de la relación entre Messala y Ben-Hur asegurando que eran expertos en sugerir sin decir una palabra, y que Charlton Heston fue el único a quien no se le comentó porque sabían que se negaría.

También en “Red river” (1948), Montgomery Clift y John Ireland mantienen un ambiguo diálogo en el que hablan de sus pistolas mediante insinuadas connotaciones sexuales.

El melodrama implica secretos y ese es el principal argumento de “Cat on a hot tin roof” (1958). La censura alteró el sentido de este filme eliminando referencias importantes a la homosexualidad de Brick (Paul Newman), tan explícita en la obra de Tennessee Williams; aún así, Maggie (Elizabeth Taylor) se desvive por atraer a su marido y semejante belleza ignorada completamente, únicamente puede significar una cosa.

Pero uno de los mejores ejemplos de latencia homosexual sucede en “Spartacus” (1960) en la que Toni Curtis y Lawrence Olivier, juntos en una bañera, conversan sobre el gusto por las ostras o los caracoles. La lectura gay está más que servida.

La década de los sesenta permite ciertas insinuaciones transformándoles en asesinos o carceleras que seguirán pagando su condición sexual. Así, hasta llegar a la completa visibilidad en décadas posteriores; pero aún hoy en día, los estudios cinematográficos borran con frecuencia cualquier indicio de homosexualidad, incluso cuando los personajes se inspiran en homosexuales reales o en novelas cuyo argumento principal es dicha sexualidad.

Películas como “A beautiful mind” (2001) indignaron a la comunidad LGBTI al obviarse el tema de la homosexualidad de su protagonista. Asimismo, el romance lésbico entre Idgie y Ruth de “Fried green tomatoes” (1991), evidente en la novela de Fannie Flag, se tiñe de amistad en la versión cinematográfica, aunque entre líneas puede leerse mucho más.

La masculina Idgie enamora a Ruth y juntas vivirán y cuidarán del hijo de la segunda. Desde entonces, cada vez es más habitual apreciar cierta variedad en el cine comercial de Occidente, como “Brokeback mountain” (2005) o “Transamerica” (2005), interpretada magistralmente por las oscarizada Felicity Huffman.

La despenalización de los actos homosexuales está cada vez más lograda, dependiendo de cada país, hecho que se proyecta también en el cine; pero aún queda mucha labor social para que el séptimo arte sea el reflejo de una verdadera aceptación.

martes, 4 de abril de 2017

#hemeroteca #lesbianismo | El Círculo de Costura: así era el club secreto que reunía a las lesbianas de Hollywood

Imagen: PlayGround
El Círculo de Costura: así era el club secreto que reunía a las lesbianas de Hollywood.
En él, actrices como Greta Garbo, Marlene Dietrich y Joan Crawford disfrutaban de su sexualidad sin tapujos.
Elena Rue Morgue | PlayGround, 2017-04-04
http://www.playgroundmag.net/cultura/secreto-reunian-lesbianas-bisexuales-Hollywood_0_1949205104.html

Todas las actrices legendarias de la Era Dorada de Hollywood tenían algo especial. Su carisma trascendía una sonrisa seductora y un peinado de ondas perfectas. Rita Hayworth y Marilyn Monroe son un ejemplo perfecto de ello, mucha gente no sería capaz de nombrarte el título de ninguna de sus películas, pero podrían dibujar sus caras de memoria.

Pero ni si quiera ellas, cuyas fotos aparecerían en una enciclopedia junto a la palabra "diva", tenían ese ‘no se qué’ inexplicable que desprendían Marlene Dietrich o Greta Garbo. Con una mirada, cualquiera de las dos podría hacer a la chica más ‘heteroconvencida’ del mundo tuviese pensamientos impuros como para ir a confesarse cada día durante un mes.

Este magnetismo animal, su capacidad para rebosar feminidad incluso jugando con una ambigüedad masculina, no era solo cuestión de talento interpretativo. Si estas actrices eran capaces de seducir tanto a hombres como a mujeres en la gran pantalla era, precisamente, porque eran auténticas expertas en hacerlo en la vida real. ¿Pero cómo pudieron grandes divas lesbianas y bisexuales de Hollywood vivir su vida sin que la sociedad puritana de la época las echara a los leones? Pues organizando fiestas privadas bajo el nombre más recatado imaginable: los Círculos de Costura.

El código Hays y la estampida de los actores de vuelta al armario
Aunque durante los primeros años del cine, no era tan extraño ver homosexualidad en la pantalla, en la década de los veinte la cosa empezó a limitarse más. Las productoras decidieron autorregularse (o más bien, autocensurarse) para hacer sus películas más familiares, pero fue en los años treinta, con la llegada del código Hays cuando la cosa se puso complicada de verdad.

Establecido en 1930 y aplicado desde 1934, el código Hays, determinaba qué se podía y qué no se podía ver en las pantallas norteamericanas: nada indecente, nada inmoral, chicos con chicas y tocándose lo justo. Las películas europeas, por ejemplo, rara vez pasaban la criba.

No solo es que se censurase lo que se veía en las pantallas, también la vida personal de los actores y actrices. Por contrato, más les valía mantenerse bien cerraditos en el armario, al menos de cara a la galería, si no querían que los estudios los pusieran de patitas en la calle.

Eso no quiere decir que no hubiese ‘rollo bollo’ en el Hollywood clásico, simplemente tenían que llevarlo con bastante disimulo.

¿Y qué mejor forma de encubrir los encuentros lésbicos de la élite de la meca del cine que bajo el pretexto de inocentes reuniones para bordar trapitos?

El Círculo de Costura
El término de "Círculo de costura" aparece por primera vez en los años veinte de la boca de Alla Nazimova, una actriz de origen ruso famosa en los tiempos del cine mudo y cuya bisexualidad era un secreto a gritos. Bautizó así a las reuniones que organizaba en su casa, llamada el Jardín de Alá, en las que su amante Dorothy Wilde (sobrina de Oscar Wilde), y otras autoras y artistas de renombre se divertían sin tener que reparar en el juicio social ni en hombres pegándoles la brasa.

En la década siguiente el concepto "círculo de costura" se empezó a utilizar para referirse al grupo de mujeres que rodeaban a Marlene Dietrich, y poco a poco se convirtió prácticamente en una forma de referirse a todas las lesbianas y bisexuales del séptimo arte.

La discreción en el Círculo de Costura era obligada, por lo que casi siempre optaban por reunirse en lugares privados, aunque de cuando en vez las ‘costureras’ se dejaban caer en locales como el Big House de Hollywood Boulevard.

Mitos y leyendas
Tan discretas fueron estas fiestas que, de lo que pasó de puertas para adentro solo tenemos rumores que difícilmente podrían ser confirmados (o desmentidos). La casa de la actriz mexicana Dolores del Río fue una de las sedes habituales de los círculos. Era tal la cantidad de chicas que del Río se ligaba en sus fiestas que la comparaban con Rodolfo Valentino.

Se dice que en la parroquia habitual estaban Barbara Stanwick, Tallulah Bankhead y (coge aire), la diosa de todas las diosas, Ava Gardner. Se hablan de intensas peleas entre la Garbo y la Dietrich por intentar seducir a las mismas mujeres, o de una ocasión en la que Joan Crawford se presentó allí cubriendo su cuerpo únicamente con pintura dorada, pintura que un rato después impregnaba por completo a Talulah Bankhead, que según dicen, tenía un fetiche brutal con las señoritas vestidas de sirvientas.

Entre todas ellas pululaba siempre la escritora Mercedes Acosta, que con mucha razón solía afirmar que "Si me lo propongo puedo robarle a cualquier hombre cualquier mujer que desee". Por su cama pasaron Marlene Dietrich, Isadora Duncan, Alla Nazimova, Eva La Gallienne, Pola Negri, Ona Munson, Janet Flanner y, su gran amor, Greta Garbo.

La prensa estadounidense debía estar al tanto de estas reuniones lésbicas, pero nunca hicieron más que soltar alguna insinuación más bien divertida, como cuando en 1932 Vanity Fair publicó una foto de Garbo y Dietrich con un pie en el que decía "Miembros de un mismo club".

Bodas lila
Eso sí, tampoco pensemos que aquello era solo diversión y jauja. Para evitar escándalos y, por miedo a arruinar sus carreras, muchos actores y actrices del Hollywood de la época optaron por organizar lo que se conocían como "bodas lila".

Cuando los rumores sobre la homosexualidad de alguien empezaban a hacer demasiado ruido, los estudios atajaban el problema montándole un matrimonio que sirviera de tapadera. En ocasiones, ambos eran homosexuales, aunque no siempre, pero el objetivo era siempre el mismo, callar bocas que cada uno pudiera seguir su vida con discreción.

Ahora, más de medio siglo más tarde ¿cuántos actores y actrices seguirán con la llave del armario echada por miedo a tirar sus carreras por la borda?

jueves, 4 de febrero de 2016

#hemeroteca #cine | Una historia de pasión

Imagen: El País / Fotograma de 'Carol'
Una historia de pasión.
Parece una película filmada por Douglas Sirk: con su sensibilidad, su brillante barroquismo, su espectacular tratamiento de la luz.
Javier Ocaña | El País, 2016-02-04
http://cultura.elpais.com/cultura/2016/02/04/actualidad/1454582934_775912.html

"Tenía los ojos grises, incoloros pero dominantes como la luz o el fuego (...). La mujer también miraba a Therese (...). Luego la vio avanzar lentamente hacia el mostrador y el corazón le dio un vuelco recuperando el ritmo. Sintió cómo le ardía la cara mientras la mujer se acercaba más y más", escribió Patricia Highsmith en ‘Carol’. La radiografía de una excitación física, quizá también mental, que se produce interiormente y lucha por salir al exterior. En apenas un párrafo, como en tantas otras grandes novelas. No como en tantas otras: dos mujeres. En 1952 Highsmith logró publicar ‘Carol’, una historia de amor prohibido. Tan prohibido que en el cine de los años cincuenta hubiera sido impensable su adaptación. Llega ahora, en 2016, gracias al trabajo de Todd Haynes, empeñado en reconstruir el cine de aquella década con la libertad de ésta.

‘Carol’ parece una película filmada por Douglas Sirk: con su sensibilidad, su brillante barroquismo, su espectacular tratamiento de la luz, su sabor a melodrama. Pero Sirk a lo máximo que pudo llegar, código Hays de por medio, fue a narrar una historia de amor interclasista, un jardinero y una viuda rica, en ‘Sólo el cielo lo sabe’ (1955). Haynes, que ya abordó esa reelaboración en ‘Lejos del cielo’ (2002), subiendo un escalón en materia homosexual y relación interracial, se acerca ahora a Highsmith, que escribió su novela inspirada por un encuentro real con aquella señora de ojos grises sobre la que elucubró en su máquina de escribir. Como los grandes narradores cinematográficos, Haynes y Phyllis Nagy, su guionista, no transcriben el libro: eliminan secundarios o los reducen a la mínima expresión; también diálogos; y construyen una película más conceptual, de miradas y sensaciones más que de palabras o intrigas. Además, varían la estructura comenzando por una escena prólogo que da paso a un larguísimo ‘flashback’, lo que potencia su dramatismo a lo ‘Breve encuentro’.

Haynes utiliza la puesta en escena para guiar emocionalmente al espectador sin que este se dé cuenta (esos planos de la magnífica Rooney Mara, como Blanchett, en el extremo izquierdo del encuadre, para mostrarlo a la deriva), y como ya hicieran Hitchcock y Powell en los cincuenta (el restaurante de ‘Vértigo’, en la memoria), aplican los dominantes colores rojo y verde en un mismo plano como elemento dramático además de estético: los jerseys de las protagonistas en la cafetería. ‘Carol’ es estética, pero también ética. Es gran cine. Es amor y pasión. Es Sirk, redivivo y actualizado.

viernes, 26 de junio de 2015

#hemeroteca #cine | El hombre que desnudó a Marilyn

El hombre que desnudó a Marilyn.
El documental 'Women He’s Undressed' recupera al diseñador de vestuario Orry-Kelly.
Carles Gámez | El País, 2015-06-26
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/25/actualidad/1435238928_520256.html

La figura de Marilyn Monroe ha quedado asociada con el vaporoso vestido blanco -obra del diseñador William Travilla- que los ventiladores del metro neoyorquino agitaban alegremente en ‘La tentación vive arriba’. Sin embargo le correspondió a otro diseñador, Orry-Kelly (1897-1964) el haber creado el vestido más sensual y también más “indecoroso”- para disgusto de los vigilantes del Codigo Hays- que la estrella había exhibido hasta entonces en una película. Entre otras creaciones de la película ‘Con faldas y a lo loco’ el diseñador embutía a la estrella en un ceñido vestido de transparencias que iluminaba una buena parte de su anatomía y poderío carnal. Mención aparte para el vestuario femenino diseñado para las otras estrellas del film, Tony Curtis y Jack Lemmon.

Para entonces Orry Kelly, su verdadero nombre era Orry Georges Kelly, un diseñador de vestuario de origen australiano que había llegado a Hollywood en los años treinta después de haber desembarcado en Nueva York y trabajar en diversos oficios, contaba con un largo bagaje profesional, ‘oscar’ incluido, en la meca de cine. Durante más de una década Orry-Kelly estará al frente del departamento de vestuario de la Warner marcando la imagen de la productora y de sus estrellas, Dolores del Río, Ruby Keeler, Kay Francis, Ava Gardner, y sobre todo, Bette Davis. Diseñador y actriz funden amistad y colaboración en películas como ‘Jezabel’ con su célebre vestido rojo, ‘La loba’ o ‘La extraña pasajera’. El talento de Orry-Kelly proyecta sobre la actriz, en vestuario decimonónico o contemporáneo, un estilo propio acorde con su personalidad y alejado de los estereotipos del glamur de Hollywood.

Como Adrian en la Metro -sus vestuarios para Greta Garbo y Joan Crawford- o Travis Banton en la Paramount y sus creaciones llenas de fantasía al servicio de Marlene Dietrich, Orry-Kelly se convierte en uno de los constructores del Hollywood dorado que directores de fotografía y publicistas transforman en sueños semanales para consumo del gran público en revistas y magazines cinematográficos. Una filmografía de cerca de 300 películas, desde la década de los 30 hasta los años sesenta que incluye clásicos como ‘La calle 42’, ‘Casablanca’, ‘El halcón maltés’, ‘Oklahoma’, ‘Un americano en Paris’, Gipsy, Irma la dulce, etc. Sin embargo, a diferencia de otros creadores de la época dorada de Hollywood y de las películas en las que colaboró, su figura con el paso del tiempo quedará olvidada en esa cara b de Hollywood.

Este olvido y desconocimiento del diseñador de origen australiano ha estado el punto de partida del proyecto documental de la realizadora -y compatriota de Orry-Kelly- Gillian Armstrong a la hora de sumergirse en su vida y trayectoria profesional. El documental Women He’s Undressed, un titulo que juega con las memorias inacabadas del diseñador -‘Women I’ve Undressed’- reúne ficción e investigación a partir de diversos archivos y material inédito del propio Kelly encontrado en los fondos de la Warner. Como recordaba Armstrong con motivo de la presentación de la película en el pasado Festival de Sidney, “cuando el productor Damien Parer me hablo de Kelly, lo primero que dije: ¿Pero quién es ese Orry-Kelly? Después cuando vi las películas en las que había trabajado, sentí la necesidad que había que rescatar a ese gran creador injustamente olvidado”.

La película bucea desde su infancia en Kiava, una población al sur de Sidney, sus primeros descubrimientos artísticos y vocaciones escénicas para disgusto de un padre que ve como su hijo prefiere jugar con muñecas que practicar deportes como otros niños. Una juventud turbulenta y su marcha posterior a Nueva York van señalando sus apuntes biográficos. En la gran ciudad comparte estrecha amistad con un joven cómico de origen británico llamado Archibald Leach que como Kelly busca su lugar en el sol en el mundo del espectáculo. Archibald Leach mudará más tarde por el nombre artístico de Cary Grant.

En ese tránsito entre ficción y documental la realizadora Gillian Armstrong se adentra en temas como la homofobia, la fama y la conquista del éxito, la amistad- su relación con Grant- o la propia personalidad del personaje señalada por su alcoholismo que lo convertirá en persona non grata para los directivos de los estudios. Actrices como Jane Fonda y Angela Lansbury, diseñadoras, Anne Roth (‘El paciente inglés’) y Catherine Martin (‘Moulin Rouge’) o la hija del productor Jack Warner, ofrecen su testimonio a partir de sus recuerdos personales o admiración por el personaje y su contribución al diseño cinematográfico.

En sus últimos años Orry-Kelly todavía tendrá tiempo de gozar del reconocimiento, oscars al mejor vestuario por ‘Les girls’ (Georges Cukor, 1967) y ‘Con faldas a lo loco’ (Billy Wilder, 1959) pero aquel Hollywood que había conocido y ayudado a construir, comenzaba a desaparecer. Desde su antigua casa, la Warner, anuncian con gran pompa y ceremonia la adaptación del musical ‘My Fair Lady’, pero su viejo amigo Jack Warner prefiere confiar el diseño del vestuario al exquisito fotógrafo Cecil Beaton. Ese mismo año, estreno de la producción, Orry-Kelly moría en Los Angeles a causa de un cáncer de hígado. Sus “rivales” de la edad de oro, Adrian y Travis Banton, habían desaparecido unos años antes. En su funeral viejos amigos como Cary Grant, George Cukor, Billy Wilder y Tony Curtis se encargan de llevar su féretro. En sus memorias inacabadas había dejado escrito: “El infierno debe estar lleno de bellas mujeres sin espejos”.