Mostrando entradas con la etiqueta Orry-Kelly. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Orry-Kelly. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #cine #testimonios | Cary Grant, el revolucionario: LSD para las amas de casa y la relación que extrañó a todo Hollywood

Imagen: El País / Cary Grant y Randolph Scott
Cary Grant, el revolucionario: LSD para las amas de casa y la relación que extrañó a todo Hollywood.
Un día como hoy, 29 de noviembre, falleció hace 33 años. El actor perdura como icono de elegancia, leyenda del cine y fuente de continuos rumores sobre una vida que resultó difícil de comprender en la era dorada del cine.
Guillermo Alonso | Icon, El País, 2019-11-29
https://elpais.com/elpais/2019/11/28/icon/1574945600_391703.html

Cary Grant (Bristol, 1904 - Iowa, 1986) falleció un día como hoy de hace 33 años, pero nunca hemos dejado de hablar de él. Como icono de elegancia masculina suele ocupar espacio en publicaciones de moda y como leyenda del cine no deja de provocar interés y discursos nostálgicos sobre unos tiempos en los que la relación entre una estrella, una cámara y el público era mucho menos alambicada que hoy.

Pero, posiblemente a su pesar, gran parte del interés que suscita Grant se debe todavía a su vida privada. Hace apenas dos semanas la que fue su esposa durante tres años en la década de los sesenta, la actriz Dyan Cannon (Washington, EE. UU., 1937), desvelaba que rechazó una oferta millonaria para escribir un libro destapando secretos sobre su matrimonio. La oferta vino, además, de Jackie Kennedy, que en la última etapa de su vida trabajó como editora de libros y logró que Michael Jackson escribiese sus únicas memorias en 1987 (‘Moonwalker’).

La vida de Cary Grant, que se casó cinco veces y tuvo una hija (precisamente con Cannon y a sus 62 años) sigue siendo objeto de interés tres décadas después de su muerte por el abismo que existe entre el personaje elegante, seductor, seguro de sí mismo y con una calmada vis cómica que conocimos en la pantalla, y el hombre atormentado, rebelde y arriesgado que fue en realidad.

Dos hechos llaman la atención sobre todos los demás: uno es su relación con el LSD, sustancia alucinógena que empezó a consumir de modo terapéutico –fue una controvertida moda entre 1950 y 1965 en Estados Unidos y hoy están resurgiendo los estudios que defienden su uso en microdosis como antidepresivo– y, según él, lo salvó de una depresión. La infancia de Grant fue muy triste: su hermano murió muy joven de tuberculosis, su padre era alcohólico y su madre depresiva. Cuando Cary tenía nueve años, su padre envió a su madre a una institución mental y le dijo a Cary que había muerto. Al año siguiente, el padre se casó con otra mujer. El actor no supo hasta la treintena, cuando era una estrella de cine, que su madre seguía viva en una institución mental. Cary Grant tuvo una infancia tan infeliz que, a comienzos de su carera, decidió falsearla y contar que venía de una buena familia del teatro inglés.

“Cary era un hombre muy discreto”, recordó en 2017 en las páginas de The Guardian Mark Kidel, director del documental ‘Becoming Cary Grant’. “Casi nunca daba entrevistas. Y después de empezar a consumir ácidos llamó personalmente a la revista ‘Good Housekeeping’ [histórica publicación femenina estadounidense sobre hogar, salud y cocina] y les dijo: ‘¡Quiero hablar sobre esto al mundo! Ha cambiado mi vida. Todo el mundo debería contarlo”. Grant acabó dando esa entrevista: en la página 64 del número de septiembre de 1960, una de las mayores estrellas de la pantalla recomendó a todas las amas de casa estadounidenses que empezasen a consumir LSD.

Pero el misterio más duradero sobre Grant son sus relaciones personales. Muchos se han apresurado a afirmar que era homosexual, entre ellos el madame Scotty Bowers en su escandaloso libro de memorias 'Servicio completo', o el diseñador de vestuario Orry-Kelly, que afirmó haber tenido una relación amorosa con él cuando el actor era joven y acababa de llegar a Nueva York. Kelly también añadió que, por aquel entonces, el actor trabajaba como escort, o sea, hombre de compañía para mujeres adineradas. Otros lo desmienten: “Jamás vi ninguna indicación de eso”, dijo su exesposa Dyan Cannon. La hija de Cary y Dyan, Jennifer, escribió en 2011 en unas memorias sobre su padre: "¿Experimentó sexualmente mi padre? No lo sé. ¿Y yo? ¿He experimentado con mi sexualidad? ¿Y tú? Si la experimentación hace que uno sea gay, entonces me figuro que casi todo el mundo lo es".

La orientación sexual de Cary Grant será siempre algo expuesto a los rumores y las interpretaciones personales, pues. Por su parte, él siempre mantuvo que era un hombre heterosexual y, a menudo, fanfarroneó de ello con sentido del humor. “Cuando era joven y muy popular, me encontraba a chicas con su novio y cuando ellas decían algo bonito sobre mí ellos soltaban: ‘Sí, pero he oído que es marica”, contó Grant a ‘The New York Times’ en una entrevista publicada en 1977. “Es ridículo, pero lo dicen de todos nosotros [en referencia a los actores]. Pero debo decir que ese chico me está haciendo un favor. Número uno, está expresando sus propias inseguridades sobre la chica. Número dos, ha provocado curiosidad en ella sobre mí. Número tres, probablemente esa chica acabe en mi cama para comprobarlo por sí misma. Por otra parte, sé que un matrimonio es feliz y seguro cuando un chico llega y me dice: ‘A mi mujer le encantas”.

Rumores aparte, lo que es indudable es que Grant dinamitó un montón de convencionalismos sobre cómo debía comportarse y vivir una gran estrella masculina del Hollywood de los años treinta (cuyo estrellato se extendió hasta los cincuenta). Y eso ocurrió especialmente durante los doce años en los que vivió con Randolph Scott (Virginia, EE. UU., 1898- California, EE. UU., 1987) entre 1932 y 1944. Si es un rumor persistente que Gran era gay, Randolph Scott es considerado universalmente su supuesto novio.

Los dos eran actores famosos, jóvenes y guapos. Cary era el epítome de la elegancia británica, Randolph el de la masculinidad del vaquero (protagonizó famosas películas del oeste como ‘Espíritu de conquista’ o ‘Los cautivos’). Se conocieron en 1932 en los estudios Paramount, cuando Scott estaba rodando Sky Bride (un drama aéreo con guión de Joseph L. Mankiewicz) y Grant trabajaba en 'Pecadores sin careta'. Juntos protagonizaron ‘Sábado de juerga’, donde luchaban por el amor de una mujer, Nancy Carroll. Muy poco después se fueron a vivir juntos a una casa en primera línea de playa en Santa Mónica (California).

Por aquel entonces los estudios controlaban hasta el último recoveco de la vida de sus estrellas. Que dos de la Paramount compartiesen casa levantaba algunas cejas, así que la productora vendió a la prensa la idea de que Cary y Randolph eran dos grandes conquistadores que compartían una casa que llamaron “el salón de los solteros”. Para reforzar esta idea se crearon noticias sobre señoritas entrando y saliendo continuamente de la casa y, lo mejor de todo, los dos posaron para un reportaje fotográfico donde enseñaban su hogar.

Vistas hoy, esas imágenes resultan alucinantes: en una de las eras más represivas en Estados Unidos, Cary y Randolph posan en su casa... como si fueran una pareja romántica. Algo que obviamente no era la intención entonces y que solamente el tiempo y nuestra mirada, diferente hoy a la de hace ochenta años, ha creado. Pero la relectura contemporánea de las imágenes es impactante e innegable: Cary y Randolph cenando con velas. Cary y Randolph posando con un caniche. Cary y Randolph cocinando y lavando los platos. Cary tocando el piano mientras Randolph le lee una partitura. Cary y Randolph jugando a la pelota en bañador. Cary y Randolph haciendo ejercicio juntos. […]

Los dos se casaron varias veces, claro. En 1934, mientras vivía con Randolph, Cary se casó con una actriz llamada Virginia Cherrill. Los rumores dijeron que había sido impuesto por Paramount (era habitual que en la era de los estudios los matrimonios se impusiesen por motivos de márquetin, no tenía por qué ser únicamente para ocultar una supuesta homosexualidad). El matrimonio duró siete meses: ella afirmó que Grant bebía demasiado, se volvía abusivo y discutían sin parar. Al divorciarse, él se volvió a vivir con Randolph a la casa de Santa Mónica. Durante esos doce años de convivencia intermitente, se volvería a casar con una rica heredera, Barbara Hutton, en 1942. Esta vez el matrimonio duró algo menos de tres años.

Por si todo esto fuera poco, en 1938 Cary Grant protagonizó un clásico del cine en el que popularizó la palabra “gay”. El término "gay" es relativamente nuevo: nadie llamaba "gay" a Cary o a Randolph porque esa palabra no existía con ese significado por aquel entonces. Los llamaban, en todo caso, ‘fags’ ("maricas"). "Gay" sirve en inglés para denominar a alguien alegre, hedonista, sin preocupaciones. Su uso para referirse a un hombre homosexual no comenzó a popularizarse hasta los años sesenta en los países anglosajones. Pero cuando lo escuchamos por primera vez, con ese uso concreto, fue en la boca de Cary Grant.

En ‘La fiera de mi niña’ (1938) hay una escena en la que Katharine Hepburn roba la ropa de Grant mientras este se está duchando y él se ve obligado a ponerse lo único que encuentra en el cuarto de baño de ella: una bata de seda con plumas. La estampa no desentonaría hoy en un desfile del diseñador Palomo Spain, pero, por aquel entonces, funcionaba como reclamo cómico: un hombre vestido de mujer era algo muy gracioso. Al ser descubierto vestido de mujer y preguntado por el motivo, él responde: “¡Me he vuelto ‘gay’ de repente!”. Es la primera vez que la palabra ‘gay’, con ese significado, es usada en la pantalla.

Por encima de si era gay o no lo era, la actitud de Grant era increíblemente libre para aquella era. Si era gay, tuvo el valor de irse a vivir con otro hombre en una época en la que ningún actor de Hollywood lo hacía. Si no lo era, tuvo el valor de jugar con ello y reírse de los rumores en episodios como el de ‘La fiera de mi niña’. Si era bisexual, o si sencillamente tuvo curiosidad por experimentar, lo manejó con asombrosa mano izquierda para no dejar de trabajar y mantener el cariño de millones de espectadores de carácter conservador.

Cary y Randolph dejaron de vivir juntos en 1945. Se dice que mantuvieron su amistad. Y un último detalle convirtió su relación, fuese de la naturaleza que fuese, en algo con una conexión que parece superar lo terrenal: Grant falleció en noviembre de 1986 y Scott lo hizo solo tres meses después, en enero de 1987.

jueves, 11 de agosto de 2016

#hemeroteca #cine #homofobia | A vueltas con la sexualidad de Cary Grant 30 años después de su muerte

Imagen: El Mundo / Randolph Scott y Cary Grant
A vueltas con la sexualidad de Cary Grant 30 años después de su muerte.
Un nuevo documental habla de la relación que el actor habría mantenido con Orry George Kelly, director de vestuario ganador de tres premios Oscar.
Pablo Scarpellini | El Mundo, 2016-08-11
http://www.elmundo.es/loc/2016/08/11/57ab64dbe5fdea755c8b4629.html

El asunto de la homosexualidad de Cary Grant ha aflorado ya en unas cuantas ocasiones desde su muerte en 1986. Siempre ha sido un tema recurrente del que ahora se ocupa un nuevo documental, 'Women He's Undressed', que asegura que el galán británico vivió durante un tiempo con su amante, un diseñador de vestuario australiano galardonado con un Oscar por su trabajo.

Se trata de Orry George Kelly, un hombre abiertamente gay que en total se hizo con tres estatuillas doradas por su trabajo en 'Un americano en París', 'Con faldas y a lo loco' y 'Las girls', de George Cukor. Aunque el diseñador australiano toca de soslayo el tema de su relación con Grant en su autobiografía, el documental va mucho más allá y lo da por sentado.

Es un tema con el que siempre tuvo que lidiar el actor durante sus años dorados en Hollywood y que, de alguna forma, le resbaló durante un tiempo. El británico solía decir que ese rumor hacía que las mujeres de la industria tuvieran más ganas de comprobar si era cierto.

Pero con el paso del tiempo y a medida que crecía su relevancia en la meca del cine, comenzó a tomárselo más en serio. El protagonista de "Atrapa a un ladrón" amenazó con demandar a una columnista, Hedda Hopper, por decir que no era normal, y años más tarde se querelló contra el actor Chevy Chase por haber dicho de forma implícita que Grant era gay.

El caso es que el director del documental, Gillian Armstrong, asegura que existía mucha presión en Hollywood para llevar "una vida normal", por lo que Grant tuvo que mantener su verdadera identidad sexual en secreto.

El trabajo de Armstrong, que acaba de salir en DVD y en la opción de pay per view, explica que Grant era un inmigrante sin recursos que conoció a Kelly poco antes de cumplir 21 años. Kelly se apiadó de su situación y le dejó quedarse en su apartamento del West Village en Nueva York, llegando incluso a pagarle las facturas médicas cuando se puso enfermo. Después, cada uno siguió su camino, pero mantuvieron una relación de amistad durante tres décadas.

A Grant tampoco le ayudó el haber compartido una casa en Malibú con su colega Randolph Scott. Esa década de convivencia hizo aflorar muchos rumores que aún mantienen viva la especulación sobre la leyenda.

lunes, 21 de septiembre de 2015

#hemeroteca #cine | El hombre al que amó Cary Grant

El hombre al que amó Cary Grant.
Orry-Kelly, ganador de tres Oscar por su trabajo como diseñador de vestuarios, fue pareja del gran actor. Su historia sale ahora a la luz en un documental.
Irene Crespo | El País, 2015-09-21
http://elpais.com/elpais/2015/09/18/estilo/1442593665_739319.html

Cary Grant, Tony Curtis, George Cukor y Billy Wilder portaron su féretro en 1964. Jack Warner, el poderoso presidente de Warner Bros, leyó su panegírico. Y, sin embargo, hoy pocos reconocen el nombre de Orry-Kelly. Incluso dentro de Hollywood. Es lo que le pasó a Gillian Armstrong, que como directora veterana (‘Mujercitas’) y australiana jamás había oído hablar de su compatriota. “Cuando empecé a leer sobre él no me lo podía creer: hasta el año pasado, cuando Catherine Martin le superó, Orry-Kelly era el australiano con más Oscar de la historia, tres, ganados por el vestuario de ‘Un americano en París’, ‘Las Girls’ y ‘Con faldas y a lo loco’; fue el diseñador de ‘Casablanca’, ‘El halcón maltés’, trabajó con Bette Davis, con Natalie Wood, con Jane Fonda”, cuenta Armstrong.

La directora presentó esta semana en el Festival de Toronto el documental Women He’s Undressed (‘Las mujeres que desvistió’) dedicado a la figura de este nombre olvidado en las costuras de la meca del cine. “Me entró curiosidad por saber cómo lo hizo, qué tenía de especial; y, al mismo tiempo, quería reivindicar este arte, porque la gente no se da cuenta de lo importante que es el vestuario en el cine”, dice Armstrong. Las grandes divas del cine mantenían estrechas relaciones con sus diseñadores de vestuario. “Orry y Bette Davis, por ejemplo, eran muy cercanos. Nada más conocerse, se entendieron”, dice la directora.

Ojo artístico
Hijo de un sastre, nacido en un pueblo cerca de Sidney, en 1922, a los 24 años se marchó a Nueva York a ser actor. Después de una breve experiencia algo desastrosa en Broadway, enseguida empezó a destacar por su ojo artístico y su instinto con la aguja. Al poco de llegar, Orry-Kelly conoció a un joven inmigrante inglés que había llegado también persiguiendo el sueño de ser actor. Entonces se llamaba Archie Leach, aunque años más tarde sería conocido como Cary Grant. Los dos comenzaron una relación de amantes; vivían juntos en el Greenwich Village, con el dinero que mandaba la madre de Kelly, con lo que ganaba Grant como ‘scort’ de mujeres ricas y con el de los primeros empleos de ambos en el mundo del espectáculo. Juntos, tras un breve paso por Reno, perseguidos por mafiosos, llegaron a Hollywood, donde ambos triunfaron por separado. Grant sería el nuevo Clark Gable. Y Orry-Kelly entró a trabajar en Warner Bros. Vistiendo casi 60 películas al año, su amistad con Davis o con el propio Jack Warner le ayudaron a convertirse en uno de los diseñadores mejor pagados. Cary Grant, decidido a ocultar su homosexualidad, le dio la espalda. “Orry fue de los pocos en aquella época que fue fiel a sí mismo, que no fingió un matrimonio como hacían actores o incluso otros diseñadores”, dice Armstrong.

“Solo se llevó mal con Marilyn Monroe”, cuenta, a quien no le sentó muy bien que comparara su trasero con el de Tony Curtis y Jack Lemmon. Tampoco recuperó su amistad y relación con Cary Grant. Salvo a finales de los cincuenta, cuando el actor volvió a mostrar interés, con un único objetivo: prohibirle a Kelly que contara nada sobre él en las memorias que estaba escribiendo. Orry-Kelly murió en 1964, dejando como última película ‘Irma la dulce’; y sus memorias jamás publicadas. Supuestamente bloqueadas por Cary Grant. Durante casi 30 años permanecieron perdidas, hasta que Gillian Armstrong y su equipo las encontraron.

DOCUMENTACIÓN
El hombre que desnudó a Marilyn.

El documental 'Women He’s Undressed' recupera al diseñador de vestuario Orry-Kelly.
Carles Gámez | El País, 2015-06-26
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/25/actualidad/1435238928_520256.html

viernes, 26 de junio de 2015

#hemeroteca #cine | El hombre que desnudó a Marilyn

El hombre que desnudó a Marilyn.
El documental 'Women He’s Undressed' recupera al diseñador de vestuario Orry-Kelly.
Carles Gámez | El País, 2015-06-26
http://cultura.elpais.com/cultura/2015/06/25/actualidad/1435238928_520256.html

La figura de Marilyn Monroe ha quedado asociada con el vaporoso vestido blanco -obra del diseñador William Travilla- que los ventiladores del metro neoyorquino agitaban alegremente en ‘La tentación vive arriba’. Sin embargo le correspondió a otro diseñador, Orry-Kelly (1897-1964) el haber creado el vestido más sensual y también más “indecoroso”- para disgusto de los vigilantes del Codigo Hays- que la estrella había exhibido hasta entonces en una película. Entre otras creaciones de la película ‘Con faldas y a lo loco’ el diseñador embutía a la estrella en un ceñido vestido de transparencias que iluminaba una buena parte de su anatomía y poderío carnal. Mención aparte para el vestuario femenino diseñado para las otras estrellas del film, Tony Curtis y Jack Lemmon.

Para entonces Orry Kelly, su verdadero nombre era Orry Georges Kelly, un diseñador de vestuario de origen australiano que había llegado a Hollywood en los años treinta después de haber desembarcado en Nueva York y trabajar en diversos oficios, contaba con un largo bagaje profesional, ‘oscar’ incluido, en la meca de cine. Durante más de una década Orry-Kelly estará al frente del departamento de vestuario de la Warner marcando la imagen de la productora y de sus estrellas, Dolores del Río, Ruby Keeler, Kay Francis, Ava Gardner, y sobre todo, Bette Davis. Diseñador y actriz funden amistad y colaboración en películas como ‘Jezabel’ con su célebre vestido rojo, ‘La loba’ o ‘La extraña pasajera’. El talento de Orry-Kelly proyecta sobre la actriz, en vestuario decimonónico o contemporáneo, un estilo propio acorde con su personalidad y alejado de los estereotipos del glamur de Hollywood.

Como Adrian en la Metro -sus vestuarios para Greta Garbo y Joan Crawford- o Travis Banton en la Paramount y sus creaciones llenas de fantasía al servicio de Marlene Dietrich, Orry-Kelly se convierte en uno de los constructores del Hollywood dorado que directores de fotografía y publicistas transforman en sueños semanales para consumo del gran público en revistas y magazines cinematográficos. Una filmografía de cerca de 300 películas, desde la década de los 30 hasta los años sesenta que incluye clásicos como ‘La calle 42’, ‘Casablanca’, ‘El halcón maltés’, ‘Oklahoma’, ‘Un americano en Paris’, Gipsy, Irma la dulce, etc. Sin embargo, a diferencia de otros creadores de la época dorada de Hollywood y de las películas en las que colaboró, su figura con el paso del tiempo quedará olvidada en esa cara b de Hollywood.

Este olvido y desconocimiento del diseñador de origen australiano ha estado el punto de partida del proyecto documental de la realizadora -y compatriota de Orry-Kelly- Gillian Armstrong a la hora de sumergirse en su vida y trayectoria profesional. El documental Women He’s Undressed, un titulo que juega con las memorias inacabadas del diseñador -‘Women I’ve Undressed’- reúne ficción e investigación a partir de diversos archivos y material inédito del propio Kelly encontrado en los fondos de la Warner. Como recordaba Armstrong con motivo de la presentación de la película en el pasado Festival de Sidney, “cuando el productor Damien Parer me hablo de Kelly, lo primero que dije: ¿Pero quién es ese Orry-Kelly? Después cuando vi las películas en las que había trabajado, sentí la necesidad que había que rescatar a ese gran creador injustamente olvidado”.

La película bucea desde su infancia en Kiava, una población al sur de Sidney, sus primeros descubrimientos artísticos y vocaciones escénicas para disgusto de un padre que ve como su hijo prefiere jugar con muñecas que practicar deportes como otros niños. Una juventud turbulenta y su marcha posterior a Nueva York van señalando sus apuntes biográficos. En la gran ciudad comparte estrecha amistad con un joven cómico de origen británico llamado Archibald Leach que como Kelly busca su lugar en el sol en el mundo del espectáculo. Archibald Leach mudará más tarde por el nombre artístico de Cary Grant.

En ese tránsito entre ficción y documental la realizadora Gillian Armstrong se adentra en temas como la homofobia, la fama y la conquista del éxito, la amistad- su relación con Grant- o la propia personalidad del personaje señalada por su alcoholismo que lo convertirá en persona non grata para los directivos de los estudios. Actrices como Jane Fonda y Angela Lansbury, diseñadoras, Anne Roth (‘El paciente inglés’) y Catherine Martin (‘Moulin Rouge’) o la hija del productor Jack Warner, ofrecen su testimonio a partir de sus recuerdos personales o admiración por el personaje y su contribución al diseño cinematográfico.

En sus últimos años Orry-Kelly todavía tendrá tiempo de gozar del reconocimiento, oscars al mejor vestuario por ‘Les girls’ (Georges Cukor, 1967) y ‘Con faldas a lo loco’ (Billy Wilder, 1959) pero aquel Hollywood que había conocido y ayudado a construir, comenzaba a desaparecer. Desde su antigua casa, la Warner, anuncian con gran pompa y ceremonia la adaptación del musical ‘My Fair Lady’, pero su viejo amigo Jack Warner prefiere confiar el diseño del vestuario al exquisito fotógrafo Cecil Beaton. Ese mismo año, estreno de la producción, Orry-Kelly moría en Los Angeles a causa de un cáncer de hígado. Sus “rivales” de la edad de oro, Adrian y Travis Banton, habían desaparecido unos años antes. En su funeral viejos amigos como Cary Grant, George Cukor, Billy Wilder y Tony Curtis se encargan de llevar su féretro. En sus memorias inacabadas había dejado escrito: “El infierno debe estar lleno de bellas mujeres sin espejos”.