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miércoles, 20 de marzo de 2019

#hemeroteca #terminología #feminismo #acuacion | La acuación: el nacimiento de una palabra

Ilustración de Sonia R. Arjonilla
La acuación: el nacimiento de una palabra.
Patricia Rivas Lis | Pikara, 2019-03-20

https://www.pikaramagazine.com/2019/03/acuacion/

La Real Academia de Ingeniería define el término acuación como “Formación de un complejo que contiene agua, por substitución de otros grupos coordinados en el complejo”. La Real Academia Española de la Lengua en su diccionario no lo recoge.

El pasado 1 de enero envié, a través del formulario de la Unidad interactiva del DRAE, la propuesta de inclusión del término acuación, en los siguientes términos:

Acuación: f. acción y efecto de acuar

Acuar: tr. Expulsar con rapidez y fuerza por vía vaginal fluido prostático antes, durante o después del orgasmo.

En buena lógica, esto es lo que me contestó la RAE el 9 de enero de 2019:

“El Diccionario de la lengua española no inventa palabras, ni acepciones, ni tampoco las promociona o publicita. Se limita a recoger en su nomenclatura aquellas que tienen o han tenido uso en el idioma español, aquellas que existen y que existen con un nivel de uso intenso y amplio. La Real Academia Española a través de su diccionario no promueve, ni censura voces y acepciones, se limita a ser notaria de su uso. Es requisito fundamental para el mantenimiento y la inclusión de voces que corresponden a las distintas áreas y países de habla hispánica, que su empleo actual esté suficientemente documentado en textos, preferentemente de los corpus de la RAE, que deben abarcar, además, un periodo de tiempo de al menos seis o siete años, pues de otro modo, podrían reflejar un uso pasajero. Por tanto, para la incorporación o enmienda de una palabra o acepción al Diccionario es necesario testimoniar su uso según hemos relatado anteriormente. Si dispone de textos suficientes con los que podamos iniciar los trámites para posibles adiciones o enmiendas, puede mandarlos a través del formulario de la UNIDRAE que encontrará en la página web de la RAE. Agradeciendo su interés por nuestro Diccionario, reciba un saludo muy cordial.”

La propuesta guarda relación con el TFG de Psicología que acabo de entregar en la UOC (Universidad Oberta de Catalunya) que lleva por título “La construcción social del placer sexual femenino en Occidente: el caso de la acuación” en el que desde una perspectiva feminista y a través del análisis crítico del discurso se analizan las posibles articulaciones entre el contenido de los discursos que han sido hegemónicos en la construcción social del conocimiento en Occidente en relación a las mujeres y el modo en el que se ha llevado a cabo la construcción social de la subjetividad femenina con respecto a su propio placer sexual. Y para ello, pongo como ejemplo el caso de la acuación.

Al margen de la osadía que supone la propuesta, sabiendo cómo piensa la Institución con respecto al lenguaje que afecta a las mujeres, proponer el término acuación como alternativa a la locución hasta ahora empleada de “eyaculación femenina” tiene que ver tanto con la necesidad de que este fenómeno, que es exclusivamente femenino, tenga su propio significante, como con el hecho de que, como decía Adrienne Rich, «para nosotras, el proceso de nombrar y definir no es un juego intelectual, sino una captación de nuestra experiencia y una llave para la acción». Así pues, las razones de la propuesta, que son varias y que van más allá del hecho de que los significantes lingüísticos consigan su significado a través de su diferenciación de otros significantes, están relacionadas, sobre todo, con la importancia que el lenguaje (con sus silencios, mentiras y secretos) tiene en la vida de las mujeres. Otras razones, serían las siguientes:
  • porque va siendo hora de que las referencias del lenguaje para las cuestiones que tienen que ver con las mujeres se realicen mediante significantes propios y apropiados, no como si todo lo femenino fuese un subproducto de la realidad masculina (considerada la realidad en sí). Por tanto, se considera adecuado el empleo de un término propio y específico que sustituya al calco hasta ahora utilizado –traducción literal del 'female ejaculation' anglosajón– por entender que éste opera por subdelegación del ya existente para el fenómeno masculino (evitando así que ocurra como con el fútbol, deporte que cuando quienes lo practican son hombres se llama fútbol y que cuando las que lo juegan son mujeres se llama fútbol femenino);
  • porque atendiendo a la capacidad revolucionaria del lenguaje como generador de significados y, por tanto, de realidad, que la fenomenología de la acuación sea (re)conocida socialmente como realidad propia y exclusiva de las mujeres el término contribuya a su empoderamiento a través del lenguaje, empoderamiento que no podrá ser llevado a cabo de manera completa sin el conocimiento de su propio cuerpo en lo que a su sexualidad se refiere, desvinculándolo de la condena y del sometimiento a la que el saber científico masculino, no neutral, lo tenía amarrado al reducir su estudio al ámbito de la reproducción;
  • porque este idioma merece tener un término propio de referencia del fenómeno, al igual que el francés tiene las feminine fountains y el inglés el squirting;
  • porque, al igual que en el caso de la eyaculación, el fenómeno consiste en una (ev)acuación de fluido proveniente de la próstata, cuya existencia está demostrada también en las mujeres;
  • porque por su aspecto, olor y sabor el producto acuado se parece al agua: tanto que en algunas culturas se le denomina “agua sagrada”;
  • porque la forma sustantiva admite su forma verbal, que sólo puede conjugarse en femenino: yo acúo, tú acúas, ella acúa, nosotras acúamos, vosotras acuáis y ellas acúan;
  • porque, al igual que ocurre en una ecuación, quedan incógnitas por despejar, sobre todo las que tienen que ver con la X, que las que afectan a la Y están ya muy estudiadas y
  • porque esta realidad merece ser contada en sus propios términos y
  • porque una de las aportaciones básicas del feminismo, como teoría crítica y como movimiento social, ha sido (y es) poner nombre a lo que no lo tenía (sororidad, feminicidio, techo de cristal...).
Dado que la sexualidad es el ámbito en el que las distinciones del sistema sexo/género operan por excelencia, al existir atribuciones sexuales asignadas a lo masculino y a lo femenino que varían según la época y la cultura, es posible deducir cómo las prácticas discursivas hegemónicas que han silenciado, ocultado o desinformado acerca de realidades que afectan a la sexualidad femenina han favorecido una determinada construcción de un sí mismo de las mujeres basado en el desconocimiento de su propio cuerpo hasta el punto de que esa construcción ha devenido en una destrucción de su ser íntimo que deja de expresarse por haberle sido negada sistemáticamente la expresión. Así, eentender cómo y cuándo el conocimiento en Occidente acerca del fenómeno de la acuación quedó enterrado por el puritanismo y el patriarcado pone de manifiesto cómo éste opera como jefe de obra en la construcción social de la subjetividad con respecto del placer sexual femenino. El recorrido histórico y bibliográfico que explica el desconocimiento generalizado y la desinformación intencionada que existe en la sociedad occidental en torno a la acuación permite, como poco, cuestionar el papel que tanto la ciencia médica como la industria pornográfica (producciones típicamente masculinas) han jugado en Occidente a la hora de reubicar en los márgenes de la aceptabilidad una realidad que afecta en exclusiva a las mujeres, convirtiéndola así en algo desconocido para la mayoría de ellas, que la desconocen porque no la experimentan o que no la experimentan porque la desconocen.

En otras épocas, Galeno, Aristóteles, San Agustín de Hipona o Santo Tomás mencionaron la acuación en sus escritos (semen femenino la llamaban) y en otras culturas distintas a la occidental, la emisión de abundante fluido prostático por parte de la mujer que se produce antes, durante o después del orgasmo ha estado presente desde hace siglos en las literaturas tántrica y taoísta y ha sido también representada en imágenes, tanto en papel como en la piedra, en el Japón y en la India antiguos. En la actualidad, en Ruanda el fenómeno de la eyaculación femenina tiene un nombre específico (‘kunyara’) y forma parte del patrimonio cultural del país hasta el punto de que los matrimonios quedan sellados con el regalo de una estera de fibras de plátano para proteger los colchones, porque se desean muchas ocasiones de húmedos orgasmos femeninos. En nuestra sociedad actual son escasas las referencias a la acuación más allá de las referencias pornográficas al ‘squirting’ o a las llamadas en Francia ‘femenine fountains’.

Si todas las mujeres desde que nacemos estamos físicamente dotadas para la acuación ¿por qué ésta no se produce en la mayoría de los casos?; si en la Antigüedad se conocía y se representaba ¿qué ha sucedido en Occidente para que la acuación haya dejado de existir como realidad?; si en otras sociedades y culturas se admite y se celebra ¿por qué en la sociedad occidental actual se la silencia o se la sitúa en los márgenes de la aceptabilidad?; ¿por qué la ciencia, que se interesa por todo, nunca se ha interesado por esto?.

Que en el siglo XXI la mayoría de las mujeres no sepan qué es la acuación y que por ello tal vez no la experimenten, o si la experimentan no la reconozcan, evidencia de hasta qué punto el discurso hegemónico patriarcal influye y condiciona no solo la estructura social y sus prácticas, sino que afecta a las experiencias individuales de las personas. La constatación de cómo el silenciamiento y la desinformación en Occidente acerca de la acuación han sido herramientas empleadas por el discurso patriarcal para contribuir a la “docilidad” del cuerpo de las mujeres explica tanto la escasísima literatura científica y bibliografía existente como la marginalidad en la que se la sitúa en la actualidad (industria pornográfica) constituyendo por ello un problema psicosocial en sí mismo que no sólo merece atención, desde el punto de vista de la psicología social, sino que exige un análisis que dé cuenta de cómo las distintas herramientas políticas (del cuerpo y del lenguaje) han sido empleadas por el patriarcado, a través de la mentira y del silencio, para convertir el cuerpo de las mujeres en cómplice de un sistema que niega a esas mismas mujeres el autoconocimiento limitando con ello la capacidad para su propio disfrute.

La representación que en los discursos de las distintas disciplinas del conocimiento institucionalizado se hace de las mujeres y de sus cuerpos, que sirve para justificar culturalmente las condiciones a las que éstas han sido sometidas a lo largo de los últimos siglos, sirve a su vez para explicar el modo de entender al sujeto mujer. Los usos y las formas que en ellos aparecen tanto para referirse a ellas como a su sexualidad contribuyen a crear una imagen casi siempre negativa de las mismas vinculando con empecinada insistencia esta última al hecho de la reproducción. En una suerte de carrera de relevos la continuidad, el entrelazamiento y la sinergia socio histórica existente entre las prácticas discursivas de las distintas disciplinas del conocimiento instituido permite entender estos discursos como mecanismos de dominación y control. Analizar cómo han incidido (e insistido) en la pervivencia de las diferencias a la hora de entender la sexualidad femenina con respecto a la masculina sirve también para comprender cómo la aceptación y el acatamiento social de su pronunciamiento forma parte del mecanismo de activación de esos mismos discursos. Llama la atención como estos discursos, enunciados desde ámbitos teóricamente enfrentados (ciencia vs religión) e incluso dentro de la misma disciplina por corrientes teóricamente contrapuestas, llevan siglos poniéndose de acuerdo en la representación que desde los distintos ámbitos del conocimiento se ha hecho de las mujeres.

lunes, 4 de junio de 2018

#hemerotecas #mujeres #sexualidad | Polémica en una universidad alemana por un curso sobre la eyaculación femenina: "Es asqueroso"

Imagen: El Español / Un stand en las jornadas sobre "autodeterminación de género y sexual2
Polémica en una universidad alemana por un curso sobre la eyaculación femenina: "Es asqueroso".
Un taller de estudiantes sobre la eyaculación femenina levanta airadas reacciones entre universitarios. Los críticos acusan a los organizadores de haber creado un “seminario de masturbación”.
Salvador Martínez | El Español, 2018-06-04
https://www.elespanol.com/mundo/europa/20180601/polemica-universidad-alemana-curso-eyaculacion-femenina-asqueroso/311719529_0.html

En algunos países, el mes de mayo se ha celebrado como el 'Mes Internacional de la Masturbación'. No es habitual en Alemania escuchar esta reivindicación. Sin embargo, en Bielefeld (oeste germano) sí que comenzó mayo con el tema de la masturbación como protagonista.

Ocurrió en la Universidad de Bielefeld. Allí, su asociación de estudiantes, el Comité General Estudiantil (ASTA, por sus siglas alemanas), organizaba a principios de ese mes unas jornadas dedicadas a la “autodeterminación de género y sexual”. De esos días de actividades se ha terminado hablando bastante en Alemania. En concreto, porque entre los talleres presentados había uno dedicado a la eyaculación femenina.

Johanna Müller, una joven estudiante de 24 años de la Universidad de Bielefeld, formó parte del grupo de 16 mujeres participantes en ese taller. No se llama Johanna Müller de verdad. Prefiere mantenerse en el anonimato al hablar con El Español. El taller en cuestión ha generado demasiada atención mediática. A la vista está el titular del diario ‘Die Welt’, uno de los periódicos de referencia del país: ‘En la Universidad de Bielefeld las mujeres pueden aprender a masturbarse’.

Müller niega que el taller tuviera algo que ver con la masturbación. “No, no era sobre la masturbación, aunque haberlo hecho sobre eso hubiera sido una buena idea porque también es un tabú”, comenta esta estudiante que cursa estudios de género en la Universidad de Bielefeld. El curso que ella hizo, sin embargo, versaba sobre otro tabú, uno que daba título al curso: “Eyaculación vaginal”.

“La intención del taller era hacer un curso para informar y formar. Para conocer que el tema de la eyaculación femenina es un tema del que no se habla, o del que se piensa que no hay que hablar porque es un tabú”, comenta Müller, que también formó parte del grupo organizador del evento. “Queríamos romper ese tabú”, abunda.

250 euros por el taller
Guiado por una estudiante berlinesa que se hace llamar Pia Voz-Picunt, una activista integrante de la red feminista Río de la Felicidad, el taller duró tres horas. Tuvo dos partes, una teórica y otra práctica. Para realizar el ‘workshop’ en cuestión, había que pagar 250 euros y llevar consigo al taller un espejo de mano y una toalla. También había que ser rápida en momento de la inscripción, según cuenta Müller, porque esa clase generó mucha expectación. “Hubo muchísimas plazas solicitadas, sólo pudimos aceptar quince”, apunta la estudiante de la Universidad de Bielefeld.

“El taller ofrecía, sobre todo, pedagogía. Primero hubo una hora y media de teoría, que fue como un curso de biología. Hay personas con vagina que no están informadas sobre lo que tienen, sobre su propia anatomía, las funciones de su cuerpo o dónde está el punto G o la próstata, porque la eyaculación viene de la próstata”, asegura Müller. “Luego hubo otra parte, práctica, en la que uno pudo ver con experiencia propia cómo es”, añade, aludiendo a la eyaculación femenina.

Voz-Picunt ha explicado que, ante todo, la clase trata de responder a preguntas entre las participantes como “¿dónde se encuentra la próstata?, ¿cómo la siento? o ¿qué le pasa a la próstata cuando estimulo el punto G?”. Müller sabe que el tema es controvertido, especialmente cuando se publicita en el ámbito universitario. El taller se celebró en el marco de unas jornadas en las que, sobre todo, hubo conciertos, charlas y debates sobre un amplio espectro de temas, desde el antisemitismo hasta el colonialismo. También hubo actividades para socializar, incluidas manualidades. Las autoridades universitarias dejaron en todo momento que las jornadas tuvieran lugar.

Oposición de los estudiantes conservadores
A diferencia de la mayoría de actividades, la 'clase' de Pia Voz-Picunt tuvo lugar en un apartamento cedido para la ocasión, lejos de la universidad. Pero en las aulas y pasillos del centro hubo más de una queja airada. El Círculo de Estudiantes Demócrata Cristianos (RCDS, por sus siglas alemanas), por ejemplo, protestó ante la acción. “No nos podemos creer la oferta, porque la semana de actividades trata un tema importante y sensible que ahora está siendo dañado”, ha señalado, Kathrin Krause, presidenta de ese grupo de estudiantes, al que Müller conviene en llamar “conservadores”.

Müller ve en este tipo de reacciones “las estructuras de la sociedad que hacen que se mire con vergüenza y asco, en general, determinadas partes del cuerpo”. “De ahí muchas reacciones frente al taller fueran: ¡Es asqueroso!, ¡eso no se hace!, ¡os tendría que dar vergüenza!...”, apunta la participante del ‘workshop’. El vicepresidente del RCDS dijo que el controvertido taller de Müller y compañía le parecía “una mala broma”.

El propio tema de la eyaculación femenina resulta “controvertido” en el ámbito científico. Con ese adjetivo suele aparecer descrito ese fenómeno incluso en la literatura especializada. El mexicano Alberto Rubio Casillas, investigador del Laboratorio Biológico de la Escuela Regional de Autlán de la Universidad de Guadalajara (México), ya afirmaba en un análisis bibliográfico de 2011 sobre la cuestión que, “aunque hay registros históricos mostrando la existencia desde hace 2.000 años de la así llamada 'eyaculación femenina', éste es aún un tema controvertido”.

“Se ha creado un paradigma que incluye cualquier expulsión de fluido [por parte de la mujer] durante la actividad sexual en el nombre de 'eyaculación femenina'”, escribía Rubio Casillas. Su artículo titulado ‘Nuevos conocimientos sobre un caso de eyaculación femenina’, publicado a finales de 2011 en la especializada ‘The Journal of Sexual Medicine’, diferenciaba entre la existencia de “una 'real' eyaculación femenina” de lo que se ha venido a llamar “squirting” en inglés, o “chorrear”.

“No hubo masturbación, sino eyaculación”
En sus conclusiones, Rubio Casillas aseguraba que “la eyaculación femenina y el chorreo son dos fenómenos diferentes. Los orgasmos y los mecanismos que los producen son auténticamente distintos”. “La 'eyaculación femenina real' es la expulsión de un líquido escaso, espeso y blanquecino de la próstata femenina, mientras que el chorreo es la expulsión de un fluido de la vejiga”, planteaba el investigador.

Müller afirma que el taller de Pia Voz-Picunt fue sobre “la eyaculación de la próstata, que puede ocurrir en el orgasmo pero también cuando se estimula el punto G de la vagina”. La propia responsable del taller lo explicaba a Jetzt, la revista online dedicada al público juvenil del diario generalista ‘Süddeutsche Zeitung’. “Una eyaculación femenina no ha de llegar al mismo tiempo que el orgasmo”, según la responsable del taller. “En el taller no hubo masturbación, sino eyaculación”, ha tratado de aclarar Voz-Picunt, acusada por la RCDS de organizar una “un seminario de masturbación” o, peor aún, “una orgía”.

La estudiante que asistió al taller de Voz-Picunt reconoce a este periódico que “sí, la eyaculación puede pasar cuando una mujer está siendo estimulada sexualmente”. “Todas las personas pueden hacerlo, pero a algunas les puede pasar simplemente bajo la ducha, ejerciendo presión donde hace falta”, adhiere Müller. Ella encuentra que la clase magistral de Voz-Picunt fue “un éxito”. “La mayoría de las mujeres que participaron lo encontraron muy bien, la atmósfera era muy cómoda”, concluye Müller.

jueves, 2 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #sexualidad | La eyaculación femenina es una institución en Ruanda

Imagen: L'eau sacrée
La eyaculación femenina es una institución en Ruanda.
El documental ‘L’eau sacrée’ revela las tradiciones sexuales del país del este africano.
Ángeles Lucas | El País, 2017-02-02
http://elpais.com/elpais/2017/02/01/africa_no_es_un_pais/1485975880_689852.html

“Es agua como en la corriente de un río, confía en mí, un montón. A veces tienes hasta que apartar la cara y disfrutar cuando te cae por el pecho, por el cuerpo”, dicen los ruandeses complacidos. “Si ellos encuentran esa agua, es un verdadero honor. Te sientes como una mujer de verdad. Es como si se rompiera una presa”, comenta una ruandesa orgullosa. El documental L’eau sacrée (El agua sagrada), ópera prima del director belga Olivier Jourdain, revela las profundidades de la eyaculación femenina en Ruanda y una práctica tradicional llamada ‘kunyaza’. Placeres envueltos en leyendas orales, técnicas detalladas, excitantes sonidos, pícaras sonrisas y también alteraciones corporales y presión marital.

Cuentan los ruandeses así de oídas que esta agua brotó por primera vez de una reina que pidió a un sirviente que la complaciera en la cama, aburrida de esperar a que su marido volviera de las interminables guerras. Este criado, medio nervioso, empezó a moverse descontroladamente, sin mucho tino e inquieto por la situación, lo que provocó unos roces inesperados y vibrantes en la señora. Surgió entonces ese manantial de agua que después todas quisieron probar y el método ‘kunyaza’ que ellos anhelaban emular. La eyaculación femenina se convirtió pues, en una institución en Ruanda. Algunos incluso aseguran que se remonta a más de 1.000 años atrás.

Como un ritmo acompasado y ágil de tambores, como un agitado silbido, con la lengua, con los dedos, con la palma de la mano, con estudiados movimientos... ellos van aprendiendo los métodos más sofisticados para satisfacer a las mujeres y disfrutar del fenómeno. “Todo empieza con los preliminares entre marido y mujer. Deben estar relajados. No es bueno que se haga el amor si ella está seca, ninguno disfruta. Al principio, ella te puede enseñar”, dice en el documental un educador ante un aforo de curiosos jóvenes y mayores de una aldea ruandesa, mujeres y hombres con gestos universales ante una charla sobre sexualidad.

Para ellas, esto comienza como un ritual de paso de niña a adulta. Salen de las aldeas por primera vez para reunirse con otras mujeres en medio del bosque y estrenarse en el ‘gukuna’, un estiramiento de los labios inferiores que realizan durante meses, según se cuenta en la cinta. Dusabe Vestine, una despampanante locutora de la estación Flash FM, estrella de la comunicación nocturna en zonas con luz de velas y radios a pilas, hace de maestra de ceremonias del documental empeñada en perpetuar la tradición. “Los estiramientos tienen que ser con cuidado, puede llegar a escocer, para ello hay que aplicarse esto, y así va mejor”, dice mostrando un mejunje de hierbas elaborado en el campo.

En una residencia de chicas, unas adolescentes hablan confidencialmente y en voz baja del tema, sentadas con sus uniformes en el suelo. “Me pregunto si eso es pecado”, se pregunta una. “Eso ayuda a que sean fieles”, replica otra. “No es pecado, Dios dio libertad en nuestra voluntad”, insiste la más espabilada. Entre todo, se plantea si esta eyaculación, que es un proceso independiente al de los orgasmos, se convierte también en una medida de presión para las mujeres, que no siempre, o no todas, pueden alcanzar. “Deme las botellas que tenga, quiero volver a tener agua”, pide desesperada una esposa a un doctor que vende un líquido amarronado hecho en una caldera que se supone estimulante.

En un símil entre las imponentes montañas de Ruanda que emanan protuberantes arroyos a su antojo, la eyaculación femenina, fundamentalmente en zonas rurales, se presenta así como palpable e imbricada en su paisanaje. “Es un acercamiento humanístico a la realidad. Creo en la humanidad. Quería mostrar algo natural, a la gente como seres humanos, como todos iguales. Como personas que pueden decidir sobre sus vidas”, apunta el director Jourdain tras la proyección de la película en el festival y mercado internacional de cine documental Miradasdoc de Tenerife, donde fue seguida de un unísono aplauso.

“Es muy interesante ver las reacciones. Hay quien piensa que es machista, o feminista. Creo que es como un espejo de la vida real del espectador. Te puedes reír, discutir, ser más abierto, intentar entender, sentir empatía. Me gusta que el documental deje muchas preguntas abiertas”, plantea Jourdain, que ha proyectado una vez “exitosamente” la película en Ruanda, proseguida de un debate de más de una hora. También aspira a que sea vista en países musulmanes. “Será difícil, pero lo intentaré”, asegura este amante de la antropología visual, que ha financiado el proyecto prácticamente a pulmón, con ‘crowdfunding’, algo de ayuda de la televisión belga y una fundación. “Si no haces dramas humanitarios, es muy difícil la financiación institucional”, señala.

El director ha evitado intencionadamente vincular el cotidiano sentir del genocidio en el país para proyectar estas escenas íntimas. “La gente no es solo política, también es cultura. Esto es una imagen que no sale en los medios”, dice sobre un rodaje que ha durado tres años. “Se necesita mucho tiempo para conseguir su confianza. Al principio acudía sin cámaras, solo para escucharlos. Es un proyecto que quería hacer con mucho respeto. Después, al grabar, simplemente planteaba la cuestión y ellos contaban lo que quería. Obviamente no hay guion”, apunta.

“Decidle a los blancos que busquen también cómo hacerlo”, dice un ruandés desafiando simpático durante el documental. “Hay veces que no me apetece, he trabajado mucho durante el día o tengo hambre. Pero tú piensas que tengo un ‘affaire’ y no es así”, le confiesa una mujer a su marido durante una larga secuencia del documental que deja contrapuestas escenas para la reflexión. Un audio del momento de la eyaculación enviado a la radio acalora a la potente Vestine, que con sudores y una pilla sonrisa, casi enmudece en antena. ‘Voilá.’