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sábado, 9 de noviembre de 2019

#hemeroteca #lgtbi #memoria | La memoria histórica LGTB olvidada

Imagen: La Provincia / 'Destape y Orgullo' en Axel de Maspalomas
La memoria histórica LGTB olvidada.
La exposición 'Destape y Orgullo' rescata el trato de la comunidad homosexual en la prensa española hace 40 años l La muestra conmemora el 50 aniversario de los disturbios de Stonewall.
Rubén Torres | La Provincia, 2019-11-09
https://www.laprovincia.es/gran-canaria/2019/11/10/memoria-historica-lgtb-olvidada/1225987.html

Un país como España necesita un archivo nacional de memoria histórica LGTB que recoja los grandes hitos en la lucha por los derechos de la comunidad homosexual a lo largo de las últimas décadas. O esa al menos es la visión de Peter Toro, un activista e investigador de la historia del colectivo que expone en los jardines del hotel Axelbeach Maspalomas la muestra 'Destape y Orgullo', en la cual hace un repaso de las publicaciones homosexuales más importantes de los años 70 y 80 y el tratamiento que la prensa hace del colectivo. La exposición recoge fotografías inéditas de las manifestaciones en Madrid.

"Lesbianas, presos, minusválidos, putas: ¡a las barricadas!", "Amnistía para los homosexuales", "Abajo la ley de peligrosidad social". Varias generaciones disfrutan hoy de los derechos logrados por la comunidad LGTB en décadas pretéritas, pero hubo una época en que el colectivo sufrió la persecución de un régimen que tipificó, en 1970, la homosexualidad como delito. ¿Se acuerda? Es bastante probable. Fue el 26 de junio de 1977 cuando la organización clandestina Front d'Alliberament Gai de Catalunya convocó la primera manifestación homosexual de España en Barcelona, y apenas un año y medio después, a finales de 1978, después de otra manifestación en Madrid, cuando ser homosexual dejó de estar penalizado.

Este movimiento fue reflejado en la prensa de la época, aunque con importantes dosis de sátira, pero por entonces encontrar referencias o imágenes de homosexuales en los periódicos españoles era inimaginable. Y de un beso entre dos hombres o dos mujeres, ya ni hablamos. Deshonra, perversión y trastorno. La exposición titulada ‘Destape y Orgullo’, organizada por el activista australiano Peter Toro, pretende recuperar una memoria histórica LGTB casi inexistente a través del tratamiento que se dio a la comunidad en los periódicos y revistas en los años 70 y 80. La muestra, que nació en Madrid y recorrerá España y puede visitarse en el hotel Axelbeach Maspalomas, conmemora el cincuenta aniversario de los disturbios de Stonewall en Estados Unidos.

La exposición muestra un conjunto de casi 100 fotografías históricas, muchas de ellas inéditas, de las manifestaciones y reivindicaciones de la comunidad LGTB hace 40 años y cómo los homosexuales en España tomaban como referencia los acontecimientos de los disturbios de Stonewall, una manifestación espontánea y la primera de la historia reciente del país americano en que el colectivo LGTB se levantó contra la persecución de las personas por razón de identidad y orientación sexual.

"Ha sido un trabajo de dos años de investigación en los archivos de la Biblioteca Nacional para rescatar todo aquello que se publicó y lo que no se ha publicado, que es mucho", explica el activista Peter Toro, "y también en los archivos de la agencia Efe". Y es que en esos ficheros se conservan infinidad de fotografías que la agencia enviaba a los medios de comunicación junto a los teletipos pero que éstos no publicaban. "Entre los años 70 y los 90 la visibilidad del colectivo homosexual era muy limitada", añade Toro.

La primera portada homosexual en España la publicó la revista de sucesos ‘Por qué’ el 4 de julio de 1973 y en ella aparecía una fotografía de tres hombres de una manifestación en Nueva York en 1971. El titular que lo acompañaba no tenía desperdicio, porque lejos de reconocer una realidad, se limitó a ofender al colectivo. "Las olimpiadas de las mariposas de Nueva York" o "¡El colmo! 20.000 homosexuales se manifiestan en Nueva York" fueron los encabezados escogidos para las crónicas, dos titulares que bien muestran el rechazo a la comunidad LGTB.

En ese mismo año, 1973, ‘Por qué’ publicó otra portada de tres hombres gais detenidos en Sitges, imágenes que en sí mismas relataban el pensamiento retrógrado de los años 70.

Tres años después, a principios de 1976 y poco meses después de la muerte del dictador Francisco Franco, España vivió un hito. Varios periódicos de provincias, entre ellos El Eco de Canarias, publicaban por primera vez una fotografía de un beso entre dos hombres. "No se quería visibilizar al colectivo, sino más bien generar un gran impacto que permitiese a los periódicos hacer caja", relata Peter Toro, "el interés era puramente económico; en los medios siempre se utilizó el beso homosexual para llamar la atención". El primer beso lésbico lo captó la agencia Efe en 1986, pero las fotografías no se hicieron públicas hasta 1987.

No obstante, las publicaciones especializadas con contenido cultural y de espectáculos dirigidas al público homosexual no se legalizaron hasta la aprobación de la Constitución en 1978. Esa fecha marcó el ‘boom’. A partir de entonces nacieron revistas como ‘Party’, ‘Hombre Erótico’, ‘Masculino’ o ‘Videoguey’, entre otras.

La primera publicación homosexual fue ‘Party’, una revista que nació a raíz del cierre de ‘Papillon’, la primera revista [no homosexual] en incluir el destape masculino con personajes famosos, entre ellos el actor Vicente Parra o el cantante grancanario José Vélez. El intérprete aparece en la publicación de destape masculino el 28 de enero de 1976 y en la imagen se mostraba en bañador tumbado en la playa. Dos años después, el 7 de mayo de 1978 pasó a ser la portada de la revista ‘Party’ como representante español en Eurovisión. La muestra expone también imágenes de reconocidos artistas isleños como el grancanario Paco España.

"‘Party’ fue la primera revista homosexual que llegó a todos los rincones de España e hizo una importante labor para visibilizar la vida y las reivindicaciones de los homosexuales españoles", recuerda el activista y organizador de la exposición, pero todavía no se utilizaba ni se relacionaban términos como "gay" y "orgullo".

Para encontrar ambas palabras vinculadas hay que esperar al 7 de julio de 1979, cuando el semanario satírico ‘Papus’ utiliza ambos vocablos aunque en torno buslesco. "No dejaba nada bien a la comunidad homosexual, pero no lo veo tan negativo, lo importante era ser visibles y daba igual de qué manera", apunta Peter Toro.

Testimonios
En esa visibilidad comenzó a jugar un papel importante las primeras concentraciones públicas en Madrid y Barcelona, las llamadas "besadas". Las primeras besadas en Madrid fueron en 1987, en la Puerta del Sol, y hasta 1993 participaban entre 200 y 300 personas. Estas reuniones, unidas a los recorridos que se iniciaron en 1993, fueron el germen de lo que hoy es la celebración del Orgullo Gay.

La exposición muestra fotos inéditas de la besada de 1988, instantáneas que representan a la perfección la sociedad española de la época: espectadores mirando con asombro un beso homosexual, unos escandalizados y otros de buen agrado.

La exposición no solo recoge una colección de fotografías históricas, sino que además cuenta con testimonios de distintos "chicos Party", como el activista llama a distintos personajes que aparecieron en la revista, y con la colaboración de periodistas como Carlos Ferrando o Jesús Mariñas, redactores de aquella publicación.

Tras dos años de investigación, el organizador lamenta que no exista un archivo nacional de memoria histórica LGTB. "Los activistas se mueren y todas sus fotografías o crónicas desaparecen y no se encuentran; es muy triste que sus familiares no le den el valor que se merece a esa trayectoria", señala. Por eso, Peter Toro hace un llamamiento a los activistas que protagonizaran los contenidos de las publicaciones o las manifestaciones a que se pongan en contacto con él para lograr testimonios que le permitan recuperar una memoria histórica LGTB olvidada.

viernes, 16 de agosto de 2019

#hemeroteca #memoria #patrimonio | Las cintas de casete pasan de la gasolinera a la Biblioteca Nacional

Imagen: El País
Las cintas de casete pasan de la gasolinera a la Biblioteca Nacional.
Guillermo Arenas | Retina, El País, 2019-08-16
https://retina.elpais.com/retina/2019/08/13/tendencias/1565685637_246147.html


Los Chichos, Los Chunguitos o Peret ya tienen su hueco en el templo de la cultura. Es el resultado de un proceso de digitalización de cintas de casete con el que la institución trata de evitar que miles de grabaciones se pierdan debido a su degradación.

La Biblioteca Nacional es ese lugar en el que se conservan algunos de los tesoros de nuestra historia cultural, desde el códice del Cantar de mio Cid al de las Cantigas de Santa María de Alfonso X. Pero sus archivos también albergan otro tipo de obras, mucho más recientes y en formatos que nada tienen que ver con el pergamino. Dentro del proyecto de digitalización masiva de archivos audiovisuales que se ha llevado a cabo recientemente en la institución, su colección incluye ahora el contenido de unas 4.800 cintas de casete, editadas desde la década de los setenta hasta el año 2000, entre las que encontramos discos de Los Chichos o Manolo Escobar, o incluso grabaciones de humoristas como Eugenio o Tip y Coll. La cinta de gasolinera, por tanto, ha entrado en el templo de la alta cultura.

“Cuando las bibliotecas empezamos nuestros procesos de digitalización, a comienzos de los 2000, lo primero que se afrontó fueron los soportes en papel”, explica Isabel Bordes, jefa del área de biblioteca digital de la institución que ha comandado este proyecto. “Sin embargo, los soportes magnéticos y ópticos no tienen una duración tan extensa y es mucho más urgente preservarlos. De hecho, organizaciones como IASA, la Asociación Internacional de Archivos Sonoros y Audiovisuales, nos advierte de que tenemos apenas 10 años para digitalizar todos nuestros soportes analógicos”. Entre ellos se incluyen casetes, cartuchos de ocho pistas y formatos audiovisuales como el VHS o el Beta. Testigos de otro tiempo que están, literalmente, camino de ser borrados de la memoria.

Esta paradoja, que un formato de apenas 50 años de edad pueda desaparecer antes que uno de más de un milenio, es la que ha impulsado a la Biblioteca Nacional a acometer un proceso mucho más arduo de lo que pudiera parecer. “Nos hemos encontrado con que los soportes magnéticos tienen un peligro de destrucción mucho mayor que, por ejemplo, un disco de pizarra o un cilindro de cera”, relata María Jesús López Lorenzo, del departamento de música y audiovisuales. “Dadas sus características y el material del que están hechas estas cintas, las películas se apelmazan y no se pueden escuchar, con lo cual una parte de nuestra cultura que estaba grabada en ese tipo de soportes se iba a perder”, abunda. “La primera urgencia es independizarlos de unos soportes que físicamente se están degradando”, expande Bordes. “Todas las semanas teníamos casetes o cartuchos que se nos rompían. Intentábamos repararlos, cambiarle las almohadillas a las cintas pero, a la segunda rotura, los teníamos que desechar”.

Esas grabaciones en peligro de extinción incluyen a artistas tremendamente populares en la España de los setenta y ochenta, testigos de un momento cultural y social que, en cuanto a la preservación, se ha pasado por alto. “Lo que se refleja es el gusto de la sociedad de la época. Hay mucho flamenco, música ligera como Manolo Escobar o Lola Flores, y también grupos de rumba que comienzan a surgir, como Los Chichos, Los Chunguitos, Peret...”, prosigue López Lorenzo. “Se hizo una selección por antigüedad y teniendo en cuenta que fuese material realizado en España y por autores españoles, ya que se entiende que la producción de otros países está recogida por sus bibliotecas nacionales”.

Ahora, todas esas grabaciones están conservadas en formato digital gracias a una legislación adelantada a su tiempo. “Todo el mundo asocia la Biblioteca Nacional con archivos en soporte de papel, pero tenemos una ley de 1958, muy moderna para la época, que nos ha permitido conservar estos archivos”, aclara Alicia García Medina, jefa de servicio del área de audiovisuales. “En ella se añadía una coletilla importante: que la Biblioteca tenía la obligación de conservar todo tipo de documento, independientemente del soporte. Eso nos ha permitido ser muy ricos incluso con respecto a otras bibliotecas nacionales del entorno europeo”, explica. “Mucha gente nos pregunta si se van a subir estos documentos a la web”, apunta Bordes. “No es posible porque todo está sujeto a derechos de autor, tanto el compositor como el letrista, incluso el intérprete. El objetivo es más de preservación que difusión en este momento, pero sí se pueden solicitar reproducciones por motivo de investigación”.

El proyecto de digitalización, no obstante, se encuentra todavía en la punta de un iceberg de material audiovisual que también incluye otros formatos como el VHS o el Beta, mientras que el tiempo juega en contra de toda esta producción cultural. “Apenas nos hemos quedado en torno al 4% de la colección en casetes y un 10% en VHS”, advierte Bordas. “Tampoco hemos podido hacer todavía restauración digital, mejorar la señal de audio, pero la prioridad era abarcar primero el máximo posible. Es un proyecto que es muy urgente y que hay que continuar”.

Preservar esa parte de la historia antes de que el plástico y la cinta se degraden por completo es, por tanto, la primera prioridad. “Muchas veces, cuando somos coetáneos a una producción intelectual, no somos conscientes de esa información añadida de contexto social, histórico y cultural”, explica Bordes. “Ese valor nos lo va a dar el tiempo, pero si no lo recogemos ahora va a quedar un vacío”. Incluso una vez recuperados de su prisión física, la tarea de preservación continúa en el entorno digital. “Ese es otro reto”, continúa Bordes, “asegurarse de que estos archivos resultantes de la digitalización van a seguir siendo vigentes dentro de 20, 30 o 50 años, porque lo digital no ha demostrado ser permanente”. Por eso los archivos tienen dos copias de seguridad que están almacenadas en un sistema de preservación. “Cada cierto tiempo se hacen chequeos para comprobar que siguen en las mismas condiciones. Pasa igual con la web: si no archivamos lo que se difunde en internet, como estamos haciendo ahora, en el futuro parecerá que no estamos produciendo nada”, concluye.

Solo así es posible asegurarse de que parte de nuestra historia cultural no se pierda, presa de los vaivenes de formatos que, pese a sus promesas de inmortalidad, han resultado ser más caducos que los más primitivos. Para decirlo de otra forma, la tarea para que la rumba catalana o la música ligera permanezcan preservados para los siglos futuros no ha hecho más que comenzar.

El formato del pueblo
“Las casetes tienen una historia de mercadotecnia y de industria interesante”, explica el crítico musical Diego A. Manrique. “Ese soporte barato ayudó muchísimo a difundir desde la rumba a los chistes de Emilio el Moro, por ejemplo. Por su accesibilidad y su baratura tuvieron una importancia tremenda”, asegura. Fáciles de producir, a menudo con materiales tan económicos como frágiles, y de tamaño mínimo para su época, la casete se convirtió en el formato perfecto para difundir obras de artistas en los márgenes de la industria musical. “Había una producción que se saltaba el proceso del LP o el CD”, prosigue Manrique. “También se hacían recopilaciones que no existían en otro formato. Era pintoresco, utilizaban un marketing muy simplificado: destacaban un nombre y una canción y el resto podía ser relleno”.

Ramsés Gallego, más conocido como El Coleta, es un rapero madrileño que ha revindicado en muchas ocasiones este formato, editando varios de sus trabajos en casete e, incluso, haciendo sesiones de DJ con antiguas cintas de rumba. “Es un formato muy bonito. Yo prefiero una casete antes que un CD. Además, te lleva a una época concreta, de música de gasolinera y rollo quinqui, y por eso yo las he utilizado”, explica. Tras muchos años siendo ninguneados, algunos de los géneros que se difundieron en casete han sido recientemente reivindicados. “Esto sucede por un tema retro o posmoderno”, asegura El Coleta. “Lo que se escuchaba en casete eran las músicas de los barrios, y sufrían un racismo musical, igual que ahora sucede con el reggaeton”, asegura. Por esa misma razón, valora positivamente que ahora parte de esa producción se conserve en la Biblioteca Nacional: “Es música y es cultura, y seguro que ahí hay algunas joyas”.

jueves, 8 de marzo de 2018

#hemeroteca #feminismo #bibliotecas | La Biblioteca Nacional, de prohibir el acceso a las mujeres a ser el mejor ejemplo del feminismo

Imagen: ABC / Mujeres trabajadoras de la BNE
La Biblioteca Nacional, de prohibir el acceso a las mujeres a ser el mejor ejemplo del feminismo.
Al cierre de 2017, las mujeres ocupaban el 62,97% de los puestos de la BNE, frente a un 37,03% de hombres; es una proporción que se reproduce en los niveles más altos del organigrama.
ABC, 2018-03-08
http://www.abc.es/cultura/abci-biblioteca-nacional-prohibir-acceso-mujeres-mejor-ejemplo-feminismo-201803080209_noticia.html

Si hay algún lugar donde sean visibles las conquistas de las mujeres en las últimas décadas es en la Biblioteca Nacional de España. Aunque costó, y durante los primeros 120 años de vida de la institución tenían el acceso prohibido, hoy en día, la Directora es una mujer, son la mayoría (62,97%) y ocupan la mayor parte de los puestos de responsabilidad.

En su plantilla es donde mejor se reflejan los cambios producidos: al cierre de 2017, las mujeres ocupaban el 62,97% de los puestos, frente a un 37,03% de hombres. Una proporción que se reproduce en los niveles más altos del organigrama.

En 1990, después de 50 directores hombres, Alicia Girón se convirtió en la primera Directora de la Biblioteca, cargo que han ocupado otras cinco mujeres durante un total de 18 años en estas casi tres décadas (Carmen Lacambra, Rosa Regàs, Milagros del Corral, Glòria Pérez-Salmerón y la actual cabeza visible, Ana Santos Aramburo). En los últimos años además se apuesta por un perfil técnico ya que muchas de ellas comenzaron sus carreras profesionales como bibliotecarias.

Desde 2004, la Dirección ha estado exclusivamente ocupada por mujeres. Ellas están asimismo representadas en los grandes puestos restantes: Gerencia (Begoña Cerro), Dirección de División de Procesos y Servicios Digitales (Agnes Ponsati) y Subdirección Técnica (María Jesús Morillo). Además, los departamentos dirigidos por mujeres son el doble de los que encabezan hombres, entre ellos algunos tan relevantes como Coordinación de Proyectos, Actividades Editoriales, Preservación y Conservación de Fondos, Adquisiciones e Incremento del Patrimonio, Bellas Artes y Cartografía, Música y Audiovisuales, Recursos Humanos y Materiales, la Biblioteca Digital o el Museo. Todo ello convierte a la BNE en un ejemplo que demuestra que los techos de cristal se pueden romper.

Con respecto a los usuarios, las cifras actuales muestran que la proporción de carnés masculinos y femeninos en la Biblioteca es prácticamente la misma (50,74% de hombres y 49,26% de mujeres a finales de febrero). Por ello, desde hace ya unos años se emiten dos tipos de tarjetas identificativas: de lector y de lectora. A esta clase de gestos se unen iniciativas recientes como el Día de las Escritoras, un homenaje que se celebra anualmente para reivindicar la labor y el legado de las autoras a lo largo de la historia.

Antonia Gutiérrez Bueno, la pionera
Las mujeres no siempre lo han tenido fácil y es que durante los primeros 120 años de historia, no se les permitía acceder a las salas ni a los fondos. Sin embargo, la situación se ha revertido y hoy, la institución recibe a miles de investigadoras al año y aborda con perspectiva de género muchas de las actividades culturales que organiza.

Mª Antonia Gutiérrez Bueno fue la pionera que en 1837 solicitó el acceso como lectora a las colecciones con el objetivo de documentarse para el 'Diccionario histórico y biográfico de mujeres célebres' que preparaba. El principal obstáculo se encontraba en las Constituciones de la Real Bibliotheca de 1761, que establecía que las mujeres únicamente podían acudir como visitantes, en días festivos y con un permiso especial.

Joaquín María Patiño, el entonces Director de la ya denominada Biblioteca Nacional, le facilitó una sala en la planta baja, dando así un pequeño pero importante paso que la reina regente, María Cristina de Borbón, hizo extensivo a todas las mujeres. Por fin, en 1838 se reformó el artículo de las Constituciones que limitaba el carácter público de la institución. Este hito preparó el terreno para que la entrada de mujeres en la BNE con el propósito de estudiar sus fondos se convirtiese en un hecho habitual.

lunes, 15 de enero de 2018

#hemeroteca #bibliotecas #redessociales | Museos, revistas, laboratorios: la fascinante transformación de las bibliotecas públicas

Imagen: Valencia Plaza
Museos, revistas, laboratorios: la fascinante transformación de las bibliotecas públicas.
José Martínez Rubio | Valencia Plaza, 2018-01-15

http://valenciaplaza.com/museos-revistas-laboratorios-la-fascinante-transformacion-de-las-bibliotecas-publicas

Nuevos tiempos, nuevos lenguajes, nuevas prácticas. Las bibliotecas están sabiendo leer el cambio cultural. No rehúyen lo digital, sino que lo incorporan como espacio de posibilidades donde actualizarse, y donde visibilizar, revitalizar y democratizar todo nuestro patrimonio. Los resultados son extraordinarios.

Contra los apocalípticos de la modernidad, en ocasiones Twitter se convierte en un espacio apasionante y encantador. Entre debates, polémicas y últimas horas, algunas instituciones culturales afrontan los nuevos tiempos aprovechando los nuevos lenguajes tecnológicos. Si el público no viene, deberemos salir en su búsqueda, esa parece su filosofía.

La Biblioteca Nacional de España parte del hashtag #taldíacomohoy para hacerse un hueco entre las lecturas y diatribas del día. En su Time Line aparecen con cuentagotas tuits sobre efemérides o celebraciones que merecen la pena ser recordadas. El 12 de enero de 1832, Mesonero Romanos comenzó a escribir sus “Escenas matritenses” en la prensa de la época, dando comienzo a un género como el costumbrista, característico de la ciudad moderna y de la literatura del siglo XIX.

En esta ocasión, la cuenta de la BNE se convierte en un museo digital efímero, en el que aparecen las portadas de algunos de los artículos, datos de interés sobre el autor acerca de sus viajes o sus proyectos políticos, información sobre el mundo periodístico de la época (Larra, Espronceda, etcétera) o sobre el arte de los grabados en la prensa del momento. De repente, tenemos ante nosotros textos, diarios, mapas, imágenes y una serie de enlaces para profundizar en el mundo decimonónico, todo al alcance de unos pocos clics.

El interés de sus publicaciones no es nada desdeñable. El esfuerzo por conectar con un mundo nuevo y con nuevos lectores es encomiable. La Biblioteca Nacional tiene en cartel una exposición sobre la “cartografía de lo desconocido”. Que las bibliotecas existen como espacios culturales no es nada nuevo; sin embargo, que ese espacio cultural se expanda más allá del lugar concreto donde se sitúa la biblioteca, multiplica su capacidad de agente cultural.

La novedad reside en que también nosotros, desde casa, podemos transitar por esos mapas. A través de vídeos, imágenes y noticias, podemos rastrear mapas de todas las épocas, en blanco y negro, a color, con monstruos, mares, espacios trazados con tiralíneas, pueblecitos pintados con casas blancas y rojas. Testimonio de un mundo pasado. Testimonio de la conquista de un espacio atrapado para quien recorre con la vista y con los dedos el papel. O la pantalla.

El patrimonio no es solo un vestigio del pasado que merece nuestra reverencia, sino la referencia sobre la que seguir alimentando y enriqueciendo nuestra cultura. Esto lo ha entendido a la perfección la BNE, que tuitea con información sobre sus fondos mientras en Televisión Española emiten el 'Ministerio del Tiempo', o aparecen series históricas como 'La Peste' o emiten películas como '1898' sobre la pérdida de las colonias en Filipinas. Interactuar con un público que observa, que habla y que participa. Colocar el debate cultural en el centro del espacio público.

En esta línea, uno de los últimos proyectos más interesantes y más innovadores, es la cuenta chefBNE. Entrar en ella significa atravesar el umbral de la casita de chocolate de Hansel y Gretel. El proyecto se encarga de recuperar recetas documentadas en los fondos de la biblioteca y elaborarlas en la actualidad. De este modo, podemos leer la receta de los macarons tal y como se elaboraban en 1747, y saber que desde el siglo XVI se elaboraban ya en el País Vasco. O podemos entender la revolución que supuso el chocolate en la repostería española a lo largo de los siglos. Siguiendo la etiqueta #comiendohistoria podemos ver recetas y creaciones siguiendo los manuales antiguos. Maravilloso.

Hay ciertas lecciones que nos reconcilian con la vorágine: en medio del mundo digital, hay un material atractivo y fecundo que actualiza nuestro mejor pasado, que nos lo convierte en contemporáneo. El trabajo de la BNE es encomiable a nivel histórico, gastronómico, patrimonial o cultural. Si surgió en el siglo XVIII como almacén de una vasta cultura con que asombrar al mundo y legitimar su dominación sobre otras naciones ‘inferiores’ (algo muy ilustrado y muy borbónico), en la actualidad realiza el camino contrario: salir de sus columnas y sus escalinatas, inaccesibles para muchos, y volcarse en la conquista de lectores, curiosos y generaciones nuevas.

Laboratorios en Valencia, Vila-Real y otras bibliotecas
La Biblioteca Pública de València, que lleva el nombre de la historiadora Pilar Faus, se sitúa en la intersección del barrio de Sant Francesc y Velluters, es decir, zona noble y barrio chino. En su entorno, tanto el MUVIM como el Colegio de Arte Mayor de la Seda completan un triángulo cultural rodeado de parques, terrazas y cafeterías. Un lugar luminoso y privilegiado en la ciudad.

El edificio de la Biblioteca del Hospital es un ejemplo de patrimonio al servicio del ciudadano, no privatizado, no demolido, no reconvertido en oficinas o supermercados. Como agente cultural, mantiene una agenda repleta de presentaciones, charlas, exposiciones, tertulias literarias, cuentacuentos o encuentros con escritoras o especialistas, entendiendo que una biblioteca de referencia hoy en día es un agente revitalizador de la vida cultural del barrio, no un mero contenedor de libros o un lugar silencioso para el estudio.

Las posibilidades de expansión son múltiples. La Biblioteca Pilar Faus mantiene una tímida presencia en internet: en Twitter, dinamizando su agenda cultural o la de otras instituciones; o en Facebook, mucho más nutrida, anunciando las actividades de la semana, advirtiendo de las novedades que llegan al catálogo o enlazando eventos de interés.

En este sentido, la Biblioteca de Vila-Real supone un ejemplo de activismo cultural en redes. Más allá del barrio están los píxeles. Su labor le han valido diversos premios nacionales, como el Premio de buenas prácticas entregado en el VII Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte en 2014, o el Premio al mejor servicio digital en bibliotecas públicas en 2016.

La razón del premio digital reside, entre otras cosas, en su activa presencia en redes, no solo enlazando contenidos de interés y creando vínculos entre instituciones, sino también generando contenidos propios. La revista 'Tesoros digitales' contiene dossieres temáticos en los que la literatura se mezcla con la historia, con la ciencia, con la pintura o con el cine. Uno puede rastrear las islas, o el vino, o las vampiresas, o las femmes falates, o la Primera Guerra Mundial a través de sus textos, que enlazan fragmentos de obras clásicas, fotografías históricas, cuadros, films, etcétera.

Los dossieres ofrecen panorámicas temáticas a partir del patrimonio online y en abierto que ofrecen otros portales, otras bibliotecas y que ayudan a generar conocimiento, a modo de pequeñas exposiciones en línea. Por supuesto, la web da cuenta de las novedades que llegan a las bibliotecas de Vila-Real, y el Twitter propone lecturas interesantes de artículos relacionados con la cultura, pero lo más relevante son los artículos temáticos, así como los textos rescatados de Stefan Zweig, Emilia Pardo Bazán, Vicente Blasco Ibáñez o Edith Wharton. Como si fuera una biblioteca.

Al entrar en contacto con el mundo educativo, las posibilidades se multiplican. Los centros escolares han encontrado en las bibliotecas un aliado fantástico más allá de las aulas. No solo es el lugar donde sacar libros o trabajar en grupo, sino donde mostrar al municipio los proyectos llevados a cabo en el instituto o en el colegio y donde aprender a ser agente cultural en el barrio.

Las bibliotecas públicas de Benitatxell, Mislata, Llíria, la Pobla de Farnals Almenara, Burjassot, Guadasuar o Carcaixent han recibido en los últimos años sendos premios María Moliner por su actividad en el ámbito de la animación lectora. Talleres literarios, booktrailers o proyectos musicales fueron el fruto de la colaboración entre la escuela y la biblioteca que ayuda a entender la literatura como algo mucho más humano que una mera disciplina académica.

Nuevos tiempos, nuevos lenguajes, nuevas prácticas. Las bibliotecas están sabiendo leer el cambio cultural. No rehúyen lo digital, sino que lo incorporan como espacio de posibilidades donde actualizarse, y donde visibilizar, revitalizar y democratizar todo nuestro patrimonio. Los resultados son extraordinarios.

lunes, 16 de octubre de 2017

#hemeroteca #mujeres #literatura | Día de las Escritoras: una jornada para reivindicar a las autoras

Día de las Escritoras: una jornada para reivindicar a las autoras.
Raquel C. Pico | Librópatas, 2017-10-16
http://www.libropatas.com/libros-literatura/dia-las-escritoras-una-jornada-reivindicar-las-autoras/

“Hay que recoger y reflejar lo que existe, las obras y creaciones de las mujeres“. Esas eran las palabras de Laura Freixas, escritora y presidenta de honor de la Asociación Clásicas y Modernas, tras la celebración del Editatona que se realizó el pasado sábado en la Biblioteca Nacional de España. El maratón de edición de la Wikipedia había sido el primero de los eventos del Día de las Escritoras, una jornada de celebración que se desarrolla durante todo el día de hoy, 16 de octubre (por ser el el primer lunes después del día asociado a Teresa de Jesús, que es el 15 de octubre). Organizado de forma conjunta por la Biblioteca Nacional de España (BNE) y Wikimedia España, servía para, en palabras de Freixas, luchar contra la “ceguera violeta”, esa “deformación patriarcal de la mirada que no ve a las mujeres”. La editatona ponía a las autoras en la Wikipedia e invitaba a reflexionar sobre la presencia de las mujeres en la historia de la literatura.

Porque las mujeres han estado en la historia de la Literatura, a pesar de que cuando se abre un libro escolar cualquiera la historia de la literatura que se estudia está llena de hombres. Había mujeres triunfando en los teatros ingleses del siglo XVII-XVIII con sus obras. Había mujeres escribiendo contra la esclavitud en el XIX en muchos lugares del mundo. Había mujeres publicando revistas femeninas en el siglo XIX en Madrid y mujeres escribiendo desde los frentes de guerra para los periódicos de esa ciudad a principios del siglo XX. Había mujeres que escribían best-sellers hace 50, 70, 100 y 200 años. O había mujeres que dejaron poderosos testimonios sobre algunos de los momentos cruciales de la historia.

Pero muchas de esas mujeres son identidades borrosas y nombres olvidados en la historia literaria. Por supuesto, también existen hombres que tuvieron momentos de gloria en el pasado literario y de los que no nos acordamos, pero la cuestión es diferente. La historia de las mujeres en la literatura (y en la historia en general) ha sido olvidada, borrada y difuminada en un contexto. La historia la escribían señores y a los señores las mujeres escritoras les parecían menos relevantes. O incluso más cuestionables. A veces hemos olvidado a personajes y a hechos de la historia porque a quienes venían después sus protagonistas les parecían dignas de censura. María Rosa Gálvez, fascinante autora de finales del siglo XVIII de teatro en España, fue borrada de la historia con la excusa de ser una escandalosa amante de Godoy. Y este es solo un ejemplo.

Recuperar la historia de las mujeres escritoras hace que tengamos una visión más completa del pasado y que nos ayude además a ver lo que ocurrió desde muchos más puntos de vista. Y por eso celebrar jornadas como el Día de las Escritoras es tan importante y tan interesante. La celebración nació el año pasado, como una iniciativa de la BNE, la Federación Española de Mujeres Directivas (FEDEPE) y la Asociación Clásicas y Modernas. Este año está celebrándose nuevamente y parece que con una buena salud.

Como ocurrió ya el año pasado, la BNE acogerá una lectura de textos de escritoras en castellano, gallego, catalán y vasco. Las autoras de las que se leerán textos serán Teresa de Jesús, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado, Mercedes Cabello de Carbonera, Emilia Pardo Bazán, Victor Català (Caterina Albert), Juana de Ibarbourou, Elena Fortún, Teresa de la Parra, Maria Etxabe, Julia de Burgos, Alfonsina Storni, Dolores Medio, Rosario Castellanos, Mercè Rodoreda, Elena Soriano, Elena Garro, Begoña Caamaño, Carmen Martín Gaite, Gloria Fuertes e Isabel de Villena. El tema que las unirá a todas ellas será el de las mujeres, saber y poder.

A las actividades en la BNE se suman más eventos en otras bibliotecas y espacios y, sobre todo, la invitación a celebrarlo. Todos podemos celebrar el Día de las Escritoras.

Y TAMBIÉN…
La Biblioteca de Navarra celebra este lunes la segunda edición del Día de las Escritoras.
En 2017 el tema propuesto es “Mujeres, saber y poder”, inspirado en el concepto del “empoderamiento femenino”.
Navarra, 2017-10-13
https://www.navarra.es/home_es/Actualidad/Sala+de+prensa/Noticias/2017/10/13/Dia+de+las+escritoras.htm

miércoles, 11 de octubre de 2017

#hemeroteca #patrimonio | Beatriz de Moura dona el archivo de editorial Tusquets a la Biblioteca Nacional de España

Imagen: la Vanguardia / Beatriz de Moura
Beatriz de Moura dona el archivo de editorial Tusquets a la Biblioteca Nacional de España.
La editora asegura que invitó a la Biblioteca de Catalunya a presentar una propuesta por los documentos sin obtener respuesta.
Sergio Vila-Sanjuán | La Vanguardia, 2017-10-11
http://www.lavanguardia.com/cultura/20171011/431980323478/beatriz-de-moura-dona-el-archivo-de-editorial-tusquets-a-la-biblioteca-nacional-de-espana.html

Beatriz de Moura ha donado el archivo histórico de Tusquets, editorial que fundó en 1969, a la Biblioteca Nacional de España. La institución madrileña acoge ya dos centenares de cajas con la documentación del sello barcelonés, uno de los más emblemáticos y prestigiosos de la edición española.

“Este fondo permite explicar de principio al fin todos los pasos del proceso editorial en su fase literaria, y mostrar también los cambios tecnológicos que se han sucedido en el mundo del libro a lo largo de casi medio siglo”, explica De Moura.

Entre la documentación cedida se encuentra desde una amplia correspondencia con Milan Kundera, a mecanoscritos originales corregidos a mano de Gabriel García Márquez (su “Relato de un naufrago”) y Mario Vargas Llosa, o la colección completa de textos enviados, luego corregidos y finalmente publicados, de Almudena Grandes.

Tusquets ha sido la editorial de Samuel Beckett,. Woody Allen, Adolfo Bioy Casares, Carlos Castilla del Pino, Javier Cercas, Emile Cioran, Salvador Dalí, Marguerite Duras, Juan Gil-Albert, John Irving, Luis Landero, Czeslaw Milosz, Haruki Mirakami, Claudio Rodríguez, Jaime Salinas o José Angel Valente, entre varios centenares de autores, de todos los cuales consta documentación en las cajas del archivo.

Beatriz de Moura, que junto con Antonio López Lamadrid convirtió Tusquets en editorial de referencia de la Transición y la democracia española, se jubiló en el año 2014, tras vender el sello al Grupo Planeta. Aunque no independentista, nacida en Brasil “pero más catalana que muchos catalanes”; residente en Barcelona, la editora no vincula su decisión, que se tomó hace tiempo, a la situación política que se está viviendo.

“Tras una primera oferta de la Biblioteca Nacional hablé con los responsables de la Biblioteca de Catalunya, pero pasaron los meses sin que me hicieran ninguna propuesta, así que decidí ceder el fondo a la BN, donde estaban muy interesados”, manifiesta.

Tras la compra de los archivos de la agencia Carmen Balcells por el ministerio de Cultura en dos partes, por 3 y 1,5 millones de euros en 2010 y 2016, el de Tusquets editores es el segundo fondo editorial importante que sale en los últimos años de Cataluña, aunque en este caso la donación ha sido con carácter gratuito.

domingo, 11 de junio de 2017

#hemeroteca #memoria | El botín morisco que España se trajo de la Guerra de África

Imagen: El País
El botín morisco que España se trajo de la Guerra de África.
Varios eruditos se empotraron en el siglo XIX en el Ejército español y volvieron con 233 manuscritos árabes que están la Biblioteca Nacional aún sin restaurar.
Javier Arroyo | El País, 2017-06-11
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/06/09/actualidad/1497004824_496339.html

En octubre de 1859, el general O’Donnell declara la guerra a Marruecos. Apenas han puesto pie en África, la Academia de Historia cae en la cuenta de que la incursión militar puede tener algunos beneficios colaterales; nada que no hubieran pensado los británicos unos años antes respecto a Grecia. La Academia recomienda al gobierno que varios eruditos acompañen al Ejército para rastrear los bienes de interés artístico. El arabista Emilio Lafuente Alcántara fue uno de los elegidos y su objetivo eran los manuscritos arábigos; se le pagaban 2.400 escudos anuales y su primera y más fecunda parada fue en Tetuán. Mientras el ejército avanza, Lafuente visita bibliotecas o sigue pistas por la ciudad hasta toparse con 233 códices arábigos. Poco después, todos recalan en Madrid.

El arabista relata en su ‘Catálogo de códices arábigos adquiridos en Tetuán por el gobierno de S. M.’ que “hay un rasgo característico de la raza mora que contribuye a que se conserven y hayan llegado hasta nosotros las obras de antiguos ingenios. Todos los musulmanes profesan cierta especie de veneración hacia los libros, y aunque no los cuidan con gran esmero, ni parece que saquen gran provecho de su lectura, rara vez se desprenden de ellos ni los inutilizan”. En fin, la diplomacia y las luces propias de la época.

No sabemos cuánto de provecho habrán sacado de ellos los ‘cristianos’, pero esos códices, que forman ahora parte de la colección de unos 1.200 manuscritos árabes que se conservan en la Biblioteca Nacional de España (BNE), están la mayoría en el mismo estado en que se encontraron hace siglo y medio. Arsenio Sánchez, restaurador de manuscritos, incunables y libros raros de la biblioteca está a la espera de tiempos mejores que permitan restaurarlos y catalogarlos. Es decir, de lo que en esta época se llama presupuesto.

Casi ocho siglos de estancia musulmana en España no han dejado, sin embargo, un patrimonio libresco arábigo de importancia en términos cuantitativos. Sánchez, que ha impartido un taller en la Universidad de Granada la pasada semana sobre encuadernación mudéjar y morisca, señala que en España “se conservan 6.000 o 7.000 manuscritos originales”. Apenas nada de la producción literaria hispanomusulmana original. El fuego, fortuito o provocado, ha tenido mucho que ver en eso. La granadina plaza de Bib-Rambla, recién iniciado el siglo XVI, vio arder miles de ejemplares de la espléndida biblioteca de la Madraza, la universidad musulmana que existía a pocos metros de allí. En este caso el fuego era cristiano e intencionado. Unos siglos antes, las llamas consumían 400.000 libros de la gran biblioteca de Córdoba; musulmanes contra musulmanes prendieron la yesca en esta ocasión.

Capítulo aparte merece la literatura morisca; o mejor, su producción “editorial”. Moriscos son los musulmanes que, tras la llegada al trono de los Reyes Católicos en 1492 tienen que convertirse al cristianismo para poder seguir viviendo en la Península. No obstante, en la intimidad de su hogar siguen practicando su fe. Arsenio Sánchez cuenta como, ante la dificultad de conseguir sus libros sagrados, los moriscos –ya en el siglo XVI, un siglo después de estar inventada la imprenta– se lanzan a la copia clandestina y a mano de los libros que necesitan. Eso les obliga a encuadernarlos. Y de la necesidad nació la virtud, creando un modo de encuadernación diferente del existente hasta el momento. Las tapas siguen siendo de madera y las portadas están cubiertas con piel de oveja curtida con zumaque; pero añaden unas lazadas que parecen querer cerrar el libro a cal y canto. ¿Cuántos ejemplares tenía una biblioteca morisca? “Apenas tres o cuatro libros”, explica Sánchez.

Teresa Espejo, profesora de la Universidad de Granada y una de las grandes especialistas en restauración de libros árabes, recuerda que las primeras veces, pensaban que esas encuadernaciones moriscas eran “encuadernaciones defectuosas”. Hasta que al cotejar varios ejemplares, los especialistas se dieron cuenta de que estaban ante un nuevo modelo de libro. El XVI es, además, un momento de dificultad para hablar árabe en la calle, lo que provoca que los moriscos comiencen a usar una mezcla de árabe y español que se refleja también en los libros. Aparecen los manuscritos aljamiados, de grafía árabe pero fonética española.

Empotrado en el Ejército español que luchaba en Marruecos, Emilio Lafuente encontró códices de origen marroquí pero muchos de origen morisco, de procedencia española que allí llegaron tras su expulsión de España. Con ellos se fueron sus pequeñas bibliotecas que luego Lafuente compraría, probablemente, a precio de ganga.

Albañiles y piratas
Los manuscritos árabes en España han llegado a sus destinos de modos diversos y curiosos. La Biblioteca Nacional forma su colección, en parte, con una expedición científica libresca a Marruecos. El CSIC aúna la suya, de alrededor de 200 ejemplares, gracias al hallazgo de una habitación clandestina que algún morisco construyó antes de su expulsión en la localidad zaragozana de Almonacid de la Sierra. El fuego de los albañiles consumió un número importante de ejemplares pero pudieron salvarse algunos. La biblioteca de El Escorial es la gran biblioteca de códices árabes en España. Sus 2.000 ejemplares son parte del botín de un acto de piratería sobre el barco a la fuga de Muley Zidán, sultán de Marruecos.

miércoles, 22 de febrero de 2017

#hemeroteca #mujeres #historia | María Moliner: «Estando solita en casa cogí un lápiz, una cuartilla y empecé a esbozar un diccionario»

Imagen: ABC / María Moliner
María Moliner: «Estando solita en casa cogí un lápiz, una cuartilla y empecé a esbozar un diccionario».
La Biblioteca Nacional homenajeará el próximo 1 de marzo a la creadora del «Diccionario de uso del Español» con motivo de los 50 años de la publicación de la obra.
EFE | ABC, 2017-02-22
http://www.abc.es/cultura/abci-maria-moliner-estando-solita-casa-tarde-cogi-lapiz-cuartilla-y-empece-esbozar-diccionario-201702221114_noticia.html

La Biblioteca Nacional de España (BNE) conmemorará el próximo 1 de marzo el 50 aniversario del «Diccionario de uso del Español», de María Moliner, una obra que inició en 1952 y que fue publicada en dos volúmenes, el primero en 1966 y el segundo en 1967.

La filóloga y lexicógrafa quería crear «un instrumento para guiar en el uso del español tanto a los que lo tienen como idioma propio como a aquellos que lo aprenden» y lo consiguió publicar con el apoyo de Dámaso Alonso, entonces director de la Biblioteca Románica Hispánica de la Editorial Gredos, según recuerda la BNE.

María Moliner (1900-1981) describió en una entrevista cómo había sido el comienzo de esta obra: «Estando yo solita en casa una tarde cogí un lápiz, una cuartilla y empecé a esbozar un diccionario que yo proyectaba breve, unos seis meses de trabajo, y la cosa se ha convertido en quince años».

Con motivo de este aniversario, la obra de María Moliner ha sido reeditada por cuarta vez por la Editorial Gredos en una edición ampliada y renovada. Esta nueva edición recoge las novedades léxicas de los últimos años y añade más de 5.500 entradas, que completan un total de 92.700, con lo que se convierte en uno de los mayores repertorios de la lexicografía monolingüe del español, además de incorporar nuevas voces del español de América latina.

Homenaje
En el acto del próximo 1 de marzo se proyectará un fragmento de la ópera sobre María Moliner y del documental «María Moliner. Tendiendo palabras» que se estrenará en el festival «Ellas Crean». La directora de la Biblioteca Nacional de España, Ana Santos; la académica de la RAE, escritora, Premio Nacional de las Letras 2015 y autora del prólogo de la cuarta edición del diccionario, Carme Riera; la directora editorial de RBA, Luisa Gutiérrez; la realizadora del documental sobre Moliner, Vicky Calavia; y el director de escena Paco Azorín participarán, entre otros, en este acto.

«María Moliner hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana, dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y -a mi juicio- más de dos veces mejor», declaró Gabriel García Márquez sobre el «Diccionario de uso del Español».

Y TAMBIÉN…
María Moliner, la primera bibliotecaria.

Ahora que el teatro de la Zarzuela estrena una ópera sobre la creadora del «Diccionario de uso del español», su vida cobra más vigencia que nunca.
I. Martín Rodrigo | ABC, 2016-04-12
http://www.abc.es/cultura/libros/abci-maria-moliner-primera-bibliotecaria-201604121300_noticia.html