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martes, 22 de octubre de 2019

#hemeroteca #activismo | ¿Qué pasa en Chile? Quiénes mienten, quiénes hablan y qué dicen

Imagen: Página 12 / Juan Pablo Sutherland
¿Qué pasa en Chile? Quiénes mienten, quiénes hablan y qué dicen.
El escritor y académico chileno Juan Pablo Sutherland relata y analiza las razones y el impacto de la revuelta popular desde las calles de Santiago. Los subalternos hablan mientras el gobierno insensible ensaya fórmulas represivas y gran parte de los medios de comunicación califica la protesta social como violenta y vandálica. Aquí algunos pantallazos de realidad y una esperanza incierta que se huele en el aire.
Juan Pablo Sutherland | Soy, Página 12, 2019-10-22
https://www.pagina12.com.ar/226671-que-pasa-en-chile-quienes-mienten-quienes-hablan-y-que-dicen

"Chile es la copia feliz del edén" dice el himno nacional que cantamos todos los chilenxs desde esa pedagogía escolar nacionalista que se nos impone como una heráldica de la nación, profundizada en la dictadura de Pinochet, una especie de mantra que nos acerca a un paraíso que no vemos hace muchas décadas. El famoso cineasta chileno Raúl Ruiz comentó alguna vez que más bien la imagen de Chile se alojaba cómoda en los anillos del infierno, que este país sería una cita directa al infierno de Dante. Entre medio de esos dos lugares metafóricos, el paraíso y el infierno, Chile sigue viviendo una perturbación permanente y no resuelta desde la timorata democracia pactada que no despejó de raíz los malestares sociales vividos por largas décadas.

¿Quiénes son los estudiantes que se rebelaron?
El jueves 17 de octubre por la mañana los estudiantes secundarios sorpresivamente comenzaron una masiva evasión al Metro de Santiago por el alza de 30 pesos recién anunciada por las autoridades. Esos estudiantes son hijos de la gran población, jóvenes de colegios públicos que el sistema educacional chileno ha dejado abandonados para que se vuelvan parte de la maquinaría de la pobreza del sistema neo-liberal operada por la clase política hace ya 30 años, que con más o menos reformas vienen administrando como un modelo exitoso y diferenciado en la región.

El Presidente de Chile, Sebastián Piñera un empresario de derechas en su segundo mandato acaba de comentar en un foro internacional hace dos semanas, que Chile se levanta como una isla próspera y sin los conflictos sociales que vive la región. Anuncio que se le devolvería como un fatídico viaje sin retorno por estos días: Chile, la isla que publicitaba Piñera como si fuese una de sus exitosas empresas, comenzaba a hundirse sin que ningún actor de la clase política chilena tuviese la capacidad de contener ni explicar la revuelta social en curso.

Desde ese jueves, el paisaje público y social de la demanda específica fue tomando un carácter masivo y nacional constituyéndose como catalizador inorgánico de las desigualdades de Chile expresadas en diversos temas no resueltos: salud, salarios, educación, transporte publico, previsión social, todas ellas y más, esferas de vida de los chilenxs que no coincide con el relato del progreso y bienestar que el modelo neo-liberal narra con tanto éxito fuera y dentro de Chile.

¿Qué desencadenó la protesta?
La ineptitud, indiferencia y la prepotencia de las autoridades ya había comenzado con un relato irritante y torpe lanzado públicamente hacia los usuarios del sistema de transporte público de Santiago: Monkeberg, El Ministro del Trabajo del Presidente Piñera recomendaba inéditamente a los santiaguinos que se levantaran más temprano de lo habitual, es decir que madrugaran para viajar en el Metro, recomendación para usar el rango tarifario más económico desde las 7 de la mañana. La torpeza de esas declaraciones quedará como antecedente histórico de la poca sensibilidad hacia la población más pobre y masiva, usuarios del sistema junto a las capas medias empobrecidas. Un día de evasión por el boleto del metro se había transformando en una revuelta social que nadie había imaginado. El Metro comenzó a ser suspendido gradualmente por las protestas que tenían finalmente el carácter de desobediencia civil y que fueron violentamente reprimidas por la policía. En unas horas toda la población de Santiago caminaba sin transporte público llenando Alameda como si camináramos a una gran manifestación o si hubiese ocurrido un terremoto. El desastre no era natural, sino represivo y fue ampliándose cada vez más con la respuesta del gobierno el viernes 18 de octubre sentenciando que no cambiaría un ápice las medidas respecto al alza del boleto del Metro.

¿Qué dicen los medios de comunicación?
Para el viernes 18 en la noche Santiago ardía. Estaciones de Metro, supermercados comenzaron a iluminar una noche histórica de la revuelta en distintos lugares de la ciudad. Hay tres personas muertas hasta el momento, todos civiles.

Con luz de día y a cara descubierta la población comenzó a protestar en un masivo ruido de caceloras que invadió toda la Región Metropolitana del Gran Santiago y la suma del resto del país gradualmente. Para profundizar el conflicto, gran parte de los medios de comunicación y el gobierno comenzaron a calificar la protesta social como violenta, vandálica, narrativa de criminalización de la demanda, ubicando a los ciudadanos como delincuentes. Los medios alternativos y algunos pocos reconocidos se apartaron de dicha narrativa vacía que solo ve la violencia desde sus intereses y esconde la mayor de todas, la violencia del propio modelo.

Días en Estado de Emergencia
Hoy lunes 21, en el momento que escribo esta crónica desde el Barrio Bellas Artes en el centro de Santiago hay multitudes que protestan pacíficamente, la policía corre detrás de la gente reprimiendo como si la historia volviera a retroceder. Los militares están la calle y los helicópteros sobrevuelan la ciudad buscando al enemigo interno. Estoy escribiendo esta crónica y lloro, me emociono y escribo, la rabia se conjuga con el horizonte utópico por el que luchamos en los años 80. Llevamos tres días en Estado de Emergencia declarado por las autoridades políticas, las garantías constitucionales están suspendidas. Todo este ordenamiento represivo es el mismo de la constitución del 80 instalada por la dictadura de Pinochet y sus civiles. El mismo sector de la sociedad que vuelve aplicar las mismas y únicas formas que tienen para gobernar. La democracia que pensamos que habíamos ganado diluye sus garantías de protección cuando los pobres sin ciudadanía exigen una nueva vida. La democracia es un relato robado. La excepcionalidad de la violencia hoy aplicada a las multitudes corre como la verdadera política, nunca hubo diferencia. La excepcionalidad es en realidad la regla.

En muchas regiones del país estamos con toque de queda, un dejavu que nunca pensé vivir, luché contra la dictadura en los años ochenta y lo que estamos re-viviendo para mi generación y el país hoy es impactante. Hace tres horas hubo una manifestación multitudinaria en Plaza Italia en el centro de Santiago, miles de personas, jóvenes, mujeres, gais, travestis, lesbianas, estudiantes, trans, trabajadores, maricas, activistas disidentes, universitarixs, profesores, artistas, todxs las comunidades posibles que con solo caceloras en sus manos repetían un mantra colectivo: “Chile despertó”. No sabemos lo que va a pasar los próximos días. El gobierno ha renunciado al mandato de representar el sentimiento del país. Chile se alza, el pueblo de antaño que gritaba en las calles ha vuelto con rostro joven en un nuevo ciclo. La crítica del modelo es transversal sin la retórica anterior. Más bien este desborde de multitudes tocando cacerolas, invadiendo la ciudad vuelve a plantear algo tan básico y primordial que la política tradicional abandonó por el pacto con el poder económico: queremos vivir con dignidad y no como esclavos.

El barrio marica o barrio gay en el centro de Santiago se iluminó como el país por las fogatas y barricadas en plena revuelta nocturna. Una multitud con miles de ojos y bocas que se mueve sin miedo desafiando la fuerza militar y policial. No hay dirigencias, no hay liderazgos, no hay representaciones. No hay banderas partidarias, este revuelta solo grita a partir de la rabia y contra el abuso. Su fuerza es tan brutal y desbordantemente inorgánica que ya aparecerá alguna estrategia para aplacar esa furia. Pero hoy no lo sabemos. Mi pancarta en la manifestación de estos días da cuenta del ánimo con que he vuelto ha marchar luego de 30 años atrás contra la dictadura: MARICAS CONTRA EL CAPITALISMO.

viernes, 30 de junio de 2017

#hemeroteca #queer #archivos | Piedras, papel y tijera

Imagen: Soy
Piedras, papel y tijera.
Hace más de una década que el Queer Zine Archive Project viene engrosando sus estanterías virtuales con una infinidad de fanzines, publicaciones, panfletos y posters queer cargados de nostalgia punk. Todo su inconmensurable material está disponible para ser consultado y descargado gratuitamente. Soy navegó entre sus páginas y recomienda algunos de los mejores exponentes de una estética cultora del collage, el feísmo, el escándalo y la acción directa como vías de comunicación contracultural.
Alejandro Dramis | Soy, Página 12, 2017-06-30
https://www.pagina12.com.ar/46885-piedras-papel-y-tijera

Ideas, papel, tijera, pegamento y una fotocopiadora cercana: he aquí todo lo necesario para asistir al nacimiento de nuestro propio fanzine, un término que más o menos se usa para designar un tipo de revista casera hecha con poco presupuesto y muchas ganas de manifestar broncas y alegrías, difundir hallazgos, entablar lazos o compartir experiencias, cuyos contenidos y modos de expresión difícilmente vayan a ser publicados por editoriales del establishment sin intervención o censura previa. Frente a sus orígenes inciertos se podría especular con que este formato artesanal de difusión e información corrosiva nació hace exactamente cien años, con el primer número de la revista Dadá publicada por la vanguardia antiartística homónima en julio de 1917, además cultora y entusiasta del collage, el feísmo, el escándalo y el pastiche como vías de comunicación revoltosa y combativa. Pero fue a partir de las décadas del 50 y 60 cuando el fanzine se convirtió en el principal medio de difusión de la contracultura y de los cómics underground, hasta que fuera ensalzado y utilizado con una potencia expresiva infinita por la subcultura punk y su filosofía del “hágalo usted mismx” a mediados de los 70 sin descansar hasta el día de hoy, sumándose a sus filas y páginas una serie incontable de otros colectivos e identidades disidentes.

Incorporando la tecnología y la difusión masiva de Internet pero también a pesar de ella, los fanzines continúan produciéndose hoy más que nunca, junto al rescate de publicaciones históricas que son digitalizadas, preservadas y a veces reeditadas en formato libro, bastante más perdurable que sus originales fotocopiados. Individuos, grupos autogestionados y editoriales independientes en todos lados y en Argentina, como las locales Alcohol & Fotocopias, Tren en Movimiento o Sentimientos de Urgencia publican, distribuyen, muestran y rescatan a diario ediciones antiguas o compilan fanzines queers de décadas anteriores como Homoxidal 500, Resistencia y Drag!, entre otros. Desde noviembre del 2003 el Queer Zine Archive Project, ubicable en www.qzap.org, incorpora fanzines digitalizados de todo el mundo al inabarcable abanico de temas de interés y difusión contracultural que rodea a la comunidad queer: sexualidades, políticas, cultura drag y cross-dresser, estrategias de resistencia contra la violencia institucional, anarquismo queer, música, artes, historia, performances, escenas, encuentros, informaciones e intercambio de todo tipo de experiencias personales y colectivas. Por el momento el archivo cuenta con solo tres publicaciones locales: Autodefensa para mujeres, Nada es natural y el número 2 de la mítica revista Somos, editada por el Frente de Liberación Homosexual. Soy se sumergió en el archivo más revoltoso de la web para leer y comentar algunas publicaciones disponibles en este espacio comunitario y gratuito de difusión de la actualidad fanzinera y, también, de revisionismo histórico e histriónico acerca de las letras que rodean a las comunidades queer alrededor del globo.

Una Somos

De los ocho números de la revista Somos publicados por el Frente de Liberación Homosexual entre 1973 y 1976 en Argentina, el Archivo solo cuenta con el número 2, nacido en febrero del 74. Confeccionado artesanalmente con abundantes textos, dibujos y un diseño austero, el ejemplar, distribuido de mano en mano clandestinamente, pone el grito en el cielo y en sus hojas por la derogación de los edictos policiales, el fin de las razzias y la reinante moralina anti-homosexual de la época, convocando a la unidad de lxs oprimidxs para “Amar y vivir libremente en un país liberado”, haciendo extensiva la lucha hacia toda América Latina y el resto del planeta. Un documento violentamente político que incluye informes sobre taxi-boys, la Unión Feminista Argentina y denuncias varias, aunque nunca exento de ironía y humor, como el “Test de inmoralidad” con el cual el lector puede descubrir en pocos pasos si es un degenerado y hereje acorde a las películas que mira, la ropa que usa o la facilidad con la que maneja los términos propios del excitante submundo del yire.

De colección

Una “Figura de acción” es un juguete coleccionable generalmente hecho en base a un personaje de una película o un cómic. Con el foto-fanzine Queer Action Figures ya nos imaginamos desde el título con qué maravillas nos encontraremos al echarle el ojo: imágenes de las más variadas personas en diferentes situaciones, posturas y vestimentas coleccionables, listas para recortar y pegar en los rincones más visibles de nuestro hogar, acompañadas con textos como: “No todas las lesbianas tienen gatos (pero algunas de nosotras tenemos armas)”, “Brindá tu apoyo a las Drag”, “Ejército de liberación queer. ¡Únete ya!”, “Acción revolucionaria travesti en las calles: estamos reclutando” o la ya clásica y más famosa de todas ellas, que retrata a una pareja de hombres blancos jóvenes vestidos con ropas caras en una ostentosa casa quinta junto a la frase “Somos igual que vos. Sexistas, racistas y clasistas”.

Black Power

Black Lesbians in the 70s and Before narra a través de un diseño caóticamente precioso las historias silenciadas de la comunidad lésbica afroamericana en los Estados Unidos desde los años 70 en adelante. Dibujos, collages, textos rabiosos a mano alzada, recortes de noticias que retratan las odiseas de mujeres que debían vestirse como hombres para sobrevivir a la violencia social, documentos sobre el primer encuentro nacional de mujeres feministas negras en mayo de 1973, o la formación en agosto del mismo año de la National Black Feminist Organization son algunas de sus joyas. La columna “Butch”, las corrosivas tapas de revistas hermanas, testimonios de segregaciones sufridas en primera persona y una lista de bibliografía especializada dan cuenta de los grupos de mujeres apartados de la historia oficial, además de la visibilización de los conflictos particulares que atravesó y atraviesa la comunidad de lesbianas negras en el mundo: lesbofobia, racismo, clasismo, sexismo y edadismo. El fanzine también proporciona direcciones de correo para contactarse y recibir consejos para crear un archivo histórico propio.

De Barcelona con amor

Queeruption es el fanzine de la fiesta internacional anual del homocore y el punk queer, evento nómade en el que suelen intercambiarse experiencias, recitales, fanzines e información de todo tipo. El número 8 es bilingüe español-inglés y cuenta con nada más y nada menos que 130 páginas que, lejos de andar con medias tintas, invita “a todas los queers radicales e ingobernables, o sea todos bolleras, maricas, trans, bi, tri y poly y asexuales, drag-kings ‘n queens, sadomasoquistas, locas... todas los que estamos hartas de esta sociedad heterosexista a venir y participar en el encuentro internacional Queeruption 8”. Manifestaciones y agrupamientos en varias ciudades del mundo encarnan los testimonios de estas páginas de diseño desquiciado que rinde culto a un feísmo de lo más hermoso, abarcando un sinfín de temáticas que van desde el movimiento okupa queer catalán y un manual de acciones políticas concretas en la vía pública hasta las más eficientes técnicas de reciclaje o los mejores consejos para la seguridad personal. Un auténtico volcán queer en erupción.

¡Guerra a la guerra!

Con un título y contenido de pocos pelos en la lengua y una potencia infinita que no necesita de mayores aclaraciones una vez visitadas sus revoltosas 6 páginas, Abolish Gender Abolish Patriarchy Abolish War es un fanzine-manifiesto que convoca con grito tipográfico a la acción directa contra toda forma de agresión y asimilación social del colectivo trans: “No queremos estar en televisión o en publicidades, ni vender productos o protagonizar series para el mercado. Vamos a exhalar fuego en tus entrañas y encenderlo debajo de tu orto. Somos lxs héroes y heroínas de nuestro propio movimiento -¡Únete!- La revolución trans empieza aquí y ahora. Un millón de géneros para un millón de personas. ¡Revienta el sistema binario!”. Publicado anónimamente hacia fines de los 90, el fanzine es una bomba molotov de tinta y fotomontajes que incluye hasta una imagen trucada de George W. Bush en pelotas para recortar y pegar en el fondo del inodoro.

Revistas del corazón

Si algo no le falta al fanzine CosmoQueer es una poderosa dosis de sarcasmo y humor políticamente incorrecto: informes sobre los celebrity que la juegan hipócritamente de héteros y son por eso galardonados como “mejores actores”, los eventos más calientes de la agenda gay y la calentura necesaria para hacer saltar todas las agendas, el consultorio amoroso de Carson, que responde a larguísimas consultas siempre con una sola y cínica frase o el test para descubrir qué clase de gay es usted y la posición político-partidaria que le corresponde a su ideología de género, todo esto bajo el patrocinio de grandes marcas y eslóganes publicitarios como “¿Podremos afrontar ser normales?”. Estas son algunas de las gemas de nuestra revista del corazón queer, impresa en rojo pasión, negro anarquista y publicada en un formato de mini fanzine por el colectivo agitador Revolting in Pink.

Páginas cruzadas

“¿Vendrías conmigo a un paseo cross-dresser? / Llevaré mi falda más bonita: la floreada, marrón, roja y amarilla / Y a medida que caminemos por el bosque / Los árboles nos atravesarán dejando su orgullo de verano / Y se despojarán de sus uniformes en un ataque de locura otoñal / Llenos de colores, luces y olores / Será hermoso”. Así arranca From Cross to Trans, un compendio poético de filosofía y cultura cross dresser con historias de vida que comparten experiencias e identidades todo terreno. Con un fuerte tono político pero intimista y confesional, el fanzine apela a la sensibilidad personal y poética de la belleza cross por encima de todo: “Estoy sentado hace una hora en una escalera mirando a la gente que pasa, a ver si hay alguna diferencia en la manera en que los hombres y las mujeres suben y bajan los escalones. No encuentro ninguna. Miro las piernas de una mujer. Creo que son sexy, me gustaría tener lo mismo”. Textos hermosos recorren sus páginas hasta el mini manifiesto de su contratapa: “Se fabulosx, fabulosx fabulosx. Fabulosx”.

La caja de Pandora

“¡Bellezas Queer!”, “¡Lesbomundo!”, “¡Desviación femenina!”. Estas y otras frases entre viñetas estrelladas adelantan en sus primeras páginas los contenidos del fanzine Fuzz Box. Imágenes de calabozos forrados en terciopelo, anatomías recubiertas de gomas y cueros se exponen entre collages que celebran los fetiches más queer de un futuro astrológico plasmado en las predicciones del “eroscopio”, un horóscopo que pasa revista a las perversiones semanales signo por signo. Afiches de Act Up Montreal en sus cruzadas contra el avance del vih/sida en los 90, una entrevista inclusiva al “Reverendo” Boyd Macdonald -el mítico creador del gay-zine Straight to Hell- y un erudito glosario queer completan este precioso fanzine plagado de fotomontajes porno de los años 70 combinados con recortes de noticias y manifiestos que no paran de excitar los ojos y el cuerpo.

El libro gordo

‘From Here to Here and Back Again’ nace de las experiencias personales de su editora y autora Shannon durante su residencia en Ámsterdam en 2005. Testimonial y enteramente escrito en primera persona, el fanzine reivindica la diversidad corporal y también pone en primer plano el racismo que oprime a las personas queer latinas, apelando a sus propias vivencias: “Estoy exponiendo mi cuerpo queer y gordo en público. Estoy empezando a performar. En realidad, estoy hablando de performance más que haciéndola. Mi amiga Alice y yo estamos pensando en hacer juntas un burlesque de chicas gordas. Hace dos años jamás me había desnudado frente a alguien y ahora estoy armando un burlesque. A medida que voy escribiendo sobre la violencia que experimenté en el mundo también quiero escribir sobre el proceso de sanación y re-aprendizaje. Necesito contarte que estuve años aprendiendo a amarme a mí misma mientras doy pasos hacia atrás y hacia adelante”.

Lectura queer obligatoria

Virulento manifiesto anti-heterosexista publicado “anónimamente por queers”, como figura en su austera portada, Queers Read This! fue distribuido de mano en mano como folleto durante la Marcha del Orgullo de Nueva York en junio de 1990, y desde entonces se convirtió en un documento legendario: textos sobre prevención de vih/sida, consejos para vivir en libertad confrontando los riesgos en una sociedad represiva, desahogos y formas de manejar y redirigir el odio y la ira hacia la psiquiatría, la medicina patologizadora, las instituciones educativas, la opresión heterosexual, la Suprema Corte de Justicia y un largo etcétera acompañado de fotos de Act Up New York, textos sobre arte y artistas queer y un análisis político y minucioso sobre los beneficios del uso de la palabra “queer”, sus múltiples acepciones y la necesidad urgente de dinamitar, a través de sus diversos significados, los encasillamientos.

viernes, 21 de abril de 2017

#hemeroteca #orgullocritico | La fiesta irreverente

Imagen: Soy
La fiesta irreverente.
Travesticemos la lucha.
Lucas R. Platero | Soy, Página 12, 2017-04-21
https://www.pagina12.com.ar/32994-la-fiesta-irreverente

El día del orgullo concentra muchas emociones, por una parte, es una fiesta reivindicativa y de lucha, a partes iguales, que proviene los movimientos sociales de base y que encarna diferentes formas de protesta, más o menos contestatarias. En este sentido me identifico mucho con este lema “El orgullo es protesta, ¿a quién le molesta?” del Orgullo Crítico madrileño de 2006, que resitúa su celebración en la movilización. Sin embargo, estamos ya muy lejos, histórica y políticamente, de las revueltas de la cafetería Compton (1966) y del bar Stonewall (1968), las protestas reprimidas en las ramblas catalanas (1976) y tantas otras que aún no conozco pero quisiera hacerlo, en el Sur global. Protestas encabezadas por travestis, prostitutas, maricas y bolleras con pluma, que no son la cara más amable de la “normalización lgtb”.

Hay una crítica relevante desde los movimientos sociales y que sigue vigente hoy sobre la presencia de las empresas en el orgullo, el lavado de cara y rentabilización de un evento en aras de despolitizarlo. Además de resistir o sobrevivir a la mercantilización del orgullo, ahora mismo lo que también se plantea en muchos de los eventos del orgullo de diferentes ciudades es el peso del sujeto político sexual, el imaginario social en transformación de una ciudadanía habitualmente excluida y señalada, cuyos derechos se han de restaurar, con más o menos intención transformadora o normalizante. En este sentido, nos cabe preguntarnos para qué pueden servir estas celebraciones, si siguen siendo una oportunidad para protestar y divertirnos, para plantear una visibilidad irreverente que nos ayude a seguir cuestionando la normalidad. Para mucha gente, sigue teniendo sentido, aunque sea planteando un contra-orgullo, un bloque alternativo, o tener una presencia irreverente en su corriente principal.

Me cuentan que una delegación madrileña está estos días por Buenos Aires, ¡qué envidia!, como evento previo al orgullo de Madrid en este año, que tiene carácter mundial ¡qué locura! Espero y deseo que seamos capaces de aprovechar la oportunidad para mariconizar y travestizar nuestras luchas, planteando la importancia de la pluma y el bollerío, y sobre todo, las necesidades de las personas con identidades y sexualidades no normativas más vulnerables en nuestros entornos, que habitualmente son trans, mujeres, migrantes, jóvenes y ancianos, personas con discapacidad, trabajadoras sexuales y otras que ocupan lugares subalternos. Siento que somos muchas las que queremos seguir dando la pelea desde diferentes frentes, incluso durante las fiestas del orgullo.

viernes, 2 de diciembre de 2016

#hemeroteca #homofobia | Fidel y un epitafio que se bifurca

Imagen: Soy, Página 12 / Ilustración de Maia Debowicz y La Diablo
Fidel y un epitafio que se bifurca.
A la debida gloria de Fidel Castro la sigue como un fantasma la pata homofóbica de la Revolución. ¿Quién puede hablar por los muertos? En el cielo de los oprimidos lo esperan. ¿Quién se ocupa en Cuba hoy de los vivos? Maia Debowicz y La Diablo aportan imágenes exclusivas de la recepción a Fidel Castro en el cielo de los desposeídos.
Alejandro Modarelli | Soy, Página 12, 2016-12-02
https://www.pagina12.com.ar/6344-fidel-y-un-epitafio-que-se-bifurca

Hay muertos descomunales que no se convierten en el prójimo ideal, ese cuya muerte marca el fin de toda amenaza sobre el otro. Es que incluso muertos, estos muertos siguen siendo, como en vida, objetos de disputa. Para los mañosos cubanos republicanos exiliados en Miami, es obvio que el cadáver de Fidel Castro se lleva a ultratumba un botín que consideran suyo por derecho de cuna. Los llamados gusanos, los exdueños de la perla del Caribe, o sus hijos, claman por la fantasmal alhaja incestuosa que era la isla entera y les fue arrebatada.

Pero por otro lado (un lado justo) existen, ay, quienes sienten el deber ético y político de no olvidar los campos de trabajo forzados, y muchas veces de suicidio, donde entre los años sesenta y setenta los funcionarios de Cuba, cercada por Estados Unidos, recluían a maricas denunciadas por “antisociales”. A la debida gloria de Fidel la acompañará siempre, como una sombra nocturna, el obsceno nombre de las UMAPs (Unidades Militares de Ayuda a la Producción) eufemismo orwelliano para designar a los campos de reclusión. Sobre el cadáver de Fidel crece la discusión furiosa entre amigos de izquierda, como leímos en estos días en las redes sociales. Unos fieles indignados porque otros, supuestamente infieles, “le hacen el caldo gordo” a los gusanos de Miami, a Donald Trump, a Marine Le Pen o a Macri, al sacudir el féretro con estos y otros peros.

¿Cómo conciliar, cuando pasaron ya varias décadas, la belleza de una revolución emancipatoria de los siempre sumergidos y olvidados, con el olvido de una parte de esos sumergidos y olvidados? ¿Cómo dejar de inquietarse con ese cierto goce militarista, cuando sabemos que es justo en esas circunstancias donde emerge menos El Hombre Nuevo que el Macho Nuevo? Con justicia se habló a menudo de la necesidad de una revolución dentro de la revolución (por si alguien no leyó a la loca roja chilena Pedro Lemebel y su Manifiesto) que pareciera estar dándose hoy en la isla, sobre todo gracias al trabajo libertario de Mariela Castro Espín, la sobrina de Fidel, la hija de Raúl Castro. Puede que su denuncia contra el machismo y la homofobia cubanas irriten por tratarse ella justamente de la hija del actual presidente, con la facilidad que le dan, por tanto, los lazos de sangre y la ubicación privilegiada dentro del funcionariado. Pero lo cierto es que los avances jurídicos y contra la violencia institucional hacia el colectivo lgtbi cubano son tan notables que quizá pueda corregir a distancia esa percepción viscosa que tuve en mi pasaje por la isla en 2005.

Fidel Castro reservaba los días jueves a hablar por televisión durante muchas horas que, no obstante, no me provocaban aburrimiento. Es que Fidel era como un personaje del Renacimiento o como los ilustrados del siglo XIX, al estilo del paraguayo Rodríguez de Francia, un cultor de todas las artes, las ciencias, la historia y la economía políticas. Alguien así no aburre, y además ya se sabe que era un excelente orador (en esta época de ignorancias funcionales no tiene reemplazo). Me sentaba junto al dueño de la casa en que vivía, un hombre mayor que defendía la revolución contra “los vivillos”, esos que la quieren fácil; supongo que se refería a los que pedían en la calle, a los jineteros, en fin, a todos aquellos que no cuadraban en el Hombre Nuevo sino en El Lumpen de Siempre. Pero el hijo del dueño había emigrado a Estados Unidos buscando una vida más cómoda y supuestos aires de libertad. Ese joven pertenecía a una generación, gran parte de la cual estaba enojada con el gobierno, y con la que varias veces coincidí en casas privadas. Eran en general más bohemios que lo tolerado, artistas que habían pasado noches enteras en un calabozo por ser confundidos con jineteros (taxi boys) solo por compartir una mesa con otras maricas extranjeras. No puedo dejar de dar testimonio de ese agobio policial que, por otra parte, sufrí en una playa vacía donde intercambié fluidos eróticos con un pescador, el pobre llevado preso de inmediato cuando nos descubrió el vigilante aparecido de la nada.

¿Olvido y perdón, por tratarse de una revolución para los oprimidos, que encendió los sueños de justicia social de la humanidad? Creo que deberán ser las maricas muertas quienes rediman al poder que los vulneró. No debemos ser los vivos quienes asumamos, en nombre de ellos, el perdón ni mucho menos el olvido. Seamos hospitalarios con el Mea Culpa de Fidel por la homofobia de la revolución (en el que creo), pero sin dejar de hacer una crítica inteligente sobre la perversa naturaleza del poder, incluso aquel que afeó mediante las UMAPs la revolución. Un salto en el río de la historia que, con todo, sigue siendo inmenso.

viernes, 11 de noviembre de 2016

#hemeroteca #libros #queer | Pasivismo en acción

Imagen: Google Imágens / Javier Sáez
Pasivismo en acción.
Es sociólogo, pero se define antes como activista y militante. Critica a la Academia por no ocuparse de la vida y de la muerte, trabaja en una fundación en defensa de los derechos de los gitanos y denuncia los crímenes de odio y otros efectos discriminatorios. Javier Sáez habla de su nuevo libro, 'Por el culo', y sigue profundizando en temas que ya había abierto en la conferencia que dio por estos días en Argentina, “La injuria del sexo anal”: los cuerpos penetrables.
Adrián Melo | Soy, Página 12, 2016-11-11
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4846-2016-11-12.html

En el 2011, junto a Sejo Carrascosa, Javier Sáez, emprendió la necesaria tarea de analizar el papel del culo en la reproducción heterosexista. En Por el culo. Políticas anales exploró la percepción histórica y los imaginarios sociales de lo anal como metáfora de lo abyecto y lo aborrecible, como el lugar corporal por antonomasia en donde se ubican el insulto y la injuria. En el libro señalaba que una de las primeras cosas que aprendemos los seres humanos varones es que “que te rompan el culo” es algo que degrada, que reduce, algo que no debe ocurrir. Y concluye que el culo es fundamental en la constitución del actual sistema de sexo-género.

¿De qué se trata tu nuevo libro?
–Del papel del culo en la producción del género. Me interesa resaltar que hay una forma de construcción del género que podía ser pensada a partir del cuerpo penetrable o no penetrable. Me parecía interesante explorar esta vía. El género no se definiría por los órganos genitales sino a partir de cuerpos que pueden ser o no penetrados. Particularmente, la identidad masculina se construye a través del binarismo penetrable / no penetrable. El cuerpo penetrable es considerado femenino. Cualquier cuerpo penetrable, independientemente de sus órganos genitales se convierten en femenino y de ahí derivan el desprecio y los ataques a las prácticas homosexuales y a todo lo relacionado con el afeminamiento. Hay una retrógrada idea circulante que asimila a la penetración con posesión, esto es poder y dominio del “activo” y desvalorización y desprecio del que recibe. Ello explica también en parte el desprecio a las mujeres.

¿Y el tema de la discriminación?
–Es justamente lo que más me interesa profundizar. Intento analizar la especificidad histórica de esta discriminación. Cómo cambia, particularmente en la Edad Media, en la Modernidad. Los discursos de odio no son estables ni homogéneos. Pero el penetrado es siempre el “otro”, al cual se le adhiere una serie de significaciones que varían a lo largo de la historia y que pueden estar ligadas al poder religioso, al estatus de ciudadanía, entre otras. En la Antigüedad griega es una forma de vigilancia ligada a la clase social. Ser penetrado es propio de mujeres y de esclavos pero es impropio de ciudadanos varones. En la Edad Media el penetrado aparece caracterizado como el turco, el infiel, el musulmán. Con el sida se resignifican y refuerzan metáforas ligadas a un paradigma médico-jurídico que hacen aparecer al culo como el lugar de la enfermedad, de la contaminación y que estigmatizan particularmente al “pasivo”. El gran problema actual es que no se trata solo de metáforas: esa discriminación implica crímenes de odio de los que particularmente son víctimas los cuerpos penetrables.

Vos hablás de un orgullo pasivo…
–El ano masculino ha sido definido en base a su función excretora: tan solo recipiente y cloaca de desperdicios, canal de circulación de mierda y sangre. Pero nunca como puente de lenguas, salivas, penes y hasta drogas. Esta idea del culo reafirma el poder del falo en la regulación y jerarquización de la sexualidad y de las relaciones sociales. Reivindicar el placer anal es luchar contra esa estructura y es la condición para desarrollar políticas sanitarias y políticas públicas que refuercen la autoestima para sacar al pasivo de ese recurrente lugar que lo coloca en la situación más desprotegida, más vulnerable y más propensa a ser víctima de situaciones de violencia o a contraer enfermedades de transmisión sexual.

Para Paul Preciado así como fue necesario cercar las tierras para señalar la propiedad privada, fue necesario cerrar el ano para sublimar el deseo pansexual y rigió el lema: “cierra el ano y serás propietario, tendrás mujer, hijos, objeto, tendrás patria”. ¿Cuál fue la influencia de Preciado en tus trabajos? ¿Qué puntos de coincidencia y divergencia encontrás?
–Paul Preciado es un referente ineludible sobre el tema. Hemos trabajado juntos muchos años. Es pionero y fue uno de los primeros que abrió este tema del culo en su 'Manifiesto Contrasexual,' en su presentación del libro de Guy Hocquenghem 'El deseo homosexual'. Paul es demasiado optimista y revolucionario desde mi punto de vista. Para él, el sistema va a temblar con el sexo anal. La apertura colectiva casi comunista del ano, abrir el culo como cavidad orgásmica y músculo receptor no productivo ni reproductivo, como biopuerto mediante el cual el cuerpo queda abierto a unos y a otros y eso de que la penetrabilidad invariable de hombres y mujeres posibilite que lo masculino y lo femenino se intercambien tiene, sin duda, efectos políticos positivos y en ese rumbo va mi obra también. Pero yo creo que el sistema capitalista puede con todo. Que no se van a desmoronar demasiadas estructuras ni bases estructurantes del capitalismo. Soy pesimista.

¿Cómo te parece que aparece el culo en representaciones culturales masivas como el cine?
–Es un tema tabú, invisibilizado, muy poco tratado. Creo que Pasolini se ha ocupado del tema de la analidad en Teorema, en Los cuentos de Canterbury, en Saló. En Teorema, a través de la penetración anal el bello Extranjero logra horadar el poder patriarcal. Al burgués padre de familia una vez entregado sexualmente, pareciera que no le resta otra alternativa que entregar su riqueza, donar su fábrica a los obreros. Es una posición revolucionaria con la que Paul Preciado coincidiría pero yo estoy más cercano al Pasolini de Saló, a ese neocapitalismo que vuelve a resignificar el papel del sexo, del culo, de la penetrabilidad como la máxima expresión de la posesión y la explotación sexual y económica.

Por el culo… fue inusualmente muy vendido para un libro de esas características. ¿Esperabas esa repercusión? ¿Cómo ha sido el contacto con los lectores?
–Sí, tuvo una repercusión interesante, por momentos rayando lo masivo. De hecho en unas semanas se presentó en Brasil la traducción portuguesa. Lo más recurrente ha sido que se acercaran a mí o me escribieran varones heterosexuales. Gozar por el culo a través de dedos, dildos, manos, lengua es un deseo que puede tener cualquier persona pero que en los héteros aparece vedado ligado a la homosexualidad o a la feminidad. El hecho de que haya tenido más repercusión en los héteros me hace pensar qué poco reflexiona la comunidad gay sobre el tema. Aparecen nuevas formas e identidades masculinas, pero sigue prevaleciendo la idea de la masculinidad como valor, de los roles estereotipados. Falta autocrítica, replanteamiento del tema a partir del cuerpo y de una reflexión sobre el cuerpo.

¿Cómo afectó tus trabajos sobre el culo tu relación con el mundo académico y universitario?
–Este libro marcó en cierta forma mi vuelta a la militancia, a trabajar sobre los crímenes de odio, a las metáforas sociales que circulan sobre el culo y sobre el sida que también matan. La Academia ha rechazado casi de plano la inclusión del ano como lugar de conocimiento. Pero desconfío de esa Academia lejos de la vida y de la muerte. Están matando gays, trans y mujeres. La Academia se queda fuera del planeta. La vida y la muerte son lo importante. Los libros tienen que volver a la vida real y tienen que servir como recursos políticos.

viernes, 3 de julio de 2015

#hemeroteca #iglesia | Tu sínodo no es palabra santa

Imagen: Sebastián Freire
Tu sínodo no es palabra santa
Los obispos del mundo se preparan para el sínodo en el que se discutirá aquello que la Iglesia entiende por familia.
Camila Sosa Villada | Soy, Página 12, 2015-07-03
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4062-2015-07-05.html

No nos rige un único libro, no podemos sólo atenernos a la belleza del Corán, a los melancólicos cantos de la Torá o a esa fantasía preciosa que son el Antiguo y el Nuevo Testamento. No seguimos las enseñanzas de esas sagradas escrituras tan sólo. Todos los libros nos rigen, los poetas, los escritores, los cortos, los largos, las series, las canciones, son los verdaderos profetas. La historia es nuestro oráculo. No sobre una piedra, sobre todas las señales de vida construimos nuestra iglesia itinerante, en cada cuerpo y en cada esquina y que es, por supuesto, rosa. Rosa en todas sus gamas y también todo lo contrario. Lo contrario del rosa, que no es ni lo contrera ni lo celeste. Agárrate este misterio. Iridiscente. Fulgurante. Abierta las 24 horas del día para cualquiera que sienta pena y le duela un poco tanto frío allá afuera. Para quien tenga alegría. El que baile, que se monte o que se desmonte. Confiamos en la ciencia, en el trabajo de los científicos que una y otra vez se han preguntado por qué. Gracias a quienes aún se lo preguntan, nosotros, los plenos responsables de nuestro cuerpo y los únicos que tenemos autoridad sobre nosotros mismos, agradecemos a la ciencia la posibilidad que nos da de planificar nuestras familias, de dejar de aparearnos como chanchos sólo porque a alguien se le ocurrió que la anticoncepción era un pecado mortal. Agradecemos la píldora anticonceptiva y el preservativo, adoramos el preservativo, lo llevamos en la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, ocupa tan poco espacio y es una cruz tan importante contra los grandes vampiros de la vida humana... No nos conformamos con nada. No nos consuela la idea de la vida eterna. Más allá del universo sigue viajando la razón que nos obliga a escribir, a buscar la cura contra el sida, a luchar contra el cáncer, a impedir las guerras y a despreciar el hambre. El tamaño de nuestra esperanza es tal que nos obliga a hacer música y a amar todo lo que amamos.

Vaticano, mon amour: ¿están de sínodo? Anoten ésta: una Iglesia nueva está surgiendo. Es un shock enorme, lo sabemos. Lamentamos no haberlos introducido de a poco en esta nueva teología, pero en vista de los mamarrachos que dicen sobre la futura ex minoría que ustedes embolsan como desviados sexuales, expresiones del demonio, estaría bueno que ventilen las sotanas y entiendan de una vez por todas que estamos asistiendo a una maravilla: la diversidad como potencia, cáliz, templo.

En vistas de su vocación por el retraso, de su enorme interés en apropiarse de nuestras historias les hacemos llegar este feliz comunicado que nos llega desde algún piringundín gay y que está, por supuesto, escrito en color rosa: “El sínodo de travestis, transexuales, transgéneros, intersex, putas, heterosexuales felices, putos, tortas, solteros sin hijos, personas viviendo en concubinato, ejercedores del amor, soldados de la ternura, concluimos esta reunión en la que, además de haber brindado por los dones que nos fueron dados, hemos construido las bases de una nueva Iglesia. Y tenemos el honor de comunicarles a todos los que profesan otras religiones que son bienvenidos siempre y cuando funden su Iglesia en la posibilidad de sentir piedad por todo lo que se mueve sobre el planeta. Una nueva mitología ilustra nuestras convicciones y esto es quizá lo más importante: pudimos nombrar e identificar un nuevo infierno y un nuevo cielo.

Nuestros templos son para el gusto de quien quiera, a la luz del día, a la vista de todos y nuestras ceremonias se celebran a cualquier hora y en cualquier momento. Una vez al año festejamos una especie de natividad. Una vez al año marchamos, al compás de la música, con nuestras mejores pilchas. Rezamos con música, bailamos, lucimos colores, nuestra bandera tiene mil colores, hay que ver cómo se ofuscan los que no tienen alma, con nuestra bandera de mil colores. Vamos a misa con nuestros padres, con nuestros hijos, con nuestros pares, nos admiramos del brillo de las drag queens, las travestis ancianas nos aconsejan y a veces hasta nos enamoramos y nos juramos amor eterno en esa fecha del año.

Así como ustedes nos exigen vivir en la sombra y morirnos de soledad y aburrimiento, nosotros les exigimos que sean humildes y reconozcan que la historia de la humanidad hubiera sido opaca sin la cantidad de tortas y de putos que hicieron nuestras vidas más hermosas, nuestros conocimientos más profundos y nuestra curiosidad invencible. Estamos amparados por el duende de todos los genios homosexuales que poblaron este planeta, por mucho que les pese, caballeros, por mucho que les duela. Nos cuidan García Lorca y Wilde, nos cuida Frida Kahlo, nos protege Chavela Vargas, Freddy Mercury y Marguerite Yourcenar... Las sacerdotisas que leen a nuestros profetas, Noy, Jáuregui, Lorca, Lemebel, Whitman, Wilde, el Batato Barea, visten los colores de su libertad. Que el nacimiento de una nueva Iglesia no los amargue, en materia de evolución, no son las especies más fuertes e inteligentes las que sobreviven sino las que se adaptan a las infinitas mutaciones que, afortunadamente, nos impone la naturaleza.

#hemeroteca #fotografia | Baño púbico

Baño púbico
La cuenta de Instagram “UndiesOutRestRooms” se sumerge en la lógica de la tetera virtual: la selfie en slip y el I-Phone contra el vidrio.
Franco Torchia | Soy, Página 12, 2015-07-03
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4066-2015-07-04.html

Es el nuevo stop de un itinerario a favor de la violencia estética y el estereotipo salvaje del “cuerpo perfecto del gay contemporáneo”: el nuevo colmo de los colmos bulteros, finamente curado por creadores de tendencias tan eficaces como el catálogo de Eyelit con el arquero Sergio Goycochea en pose de gol ajeno en arco propio, el abdomen universal de Calvin Klein de los años ’90 o la más reciente y no menos revulsiva “selfie en culo” de Twitter: en Instagram, la cuenta “UndiesOutRestRooms” (algo así como “en ropa interior en el toilette” o trapitos a la luz de tubo fluorescente de baño público aséptico y shoppinero) suma casi 20 mil seguidores y exhibe 400 fotos de una delgadez global, musculosa, desgarbada y publicitaria. Como hashtag expandido en toda la red o directamente en el álbum del perfil oficial, “Undies...” es un catálogo de chicos más o menos reos, tatuados y sobre todo fans del slip: sí, éste es el retorno indudable del triangulito anatómico, el acompañamiento textil ideal para sacos escrotales con alta retención de deseo. Con ademán casual y sin desnudos –Instagram los censura–, el smartphone frente al vidrio y un esfuerzo sobrenatural para anular panza y devenir plancha bifera, los usuarios encabalgados en esta moda alimentan un rédito tan viejo como el espejo frente al que se fotografían: ser interiores en el exterior; prometer cogindanga en baño público; trofeos de tetera con venecitas y materiales nobles, mucha limpieza y grandes marcas inscriptas en el elástico del calzón. No son oficinistas en ataque de tedio y urgencia de descarga en letrinas de Constitución, Lavalle o Retiro: son la demostración más cabal de que, ahora, lo que se dice modelar, parece que modela cualquiera, pero no: Julio Lago descubrió “UndiesOutRestRooms” a través de un amigo con quien coincide en el interés por el amateurismo y la desnudez: “El sabe de mi afición por mostrarme desnudo, un método de naturalización de los cuerpos que yo empleo para manifestar la aceptación en la diversidad”, cuenta. Julio no sólo ve cuerpos marcados o estereotipados, por eso él también mandó una selfie: “La modalidad es mediante un mensaje privado con la cuenta. Te piden que la imagen no tenga ningún filtro (color o efectos) tan comunes en Instagram”. A ese centro de operaciones al que van a parar las fotos enviadas de forma privada le toca evaluarlas y publicarlas (o no): he allí la clave de un marcado efecto de verosimilitud que transforma esta vidriera de pañalcitos marca Versace, Armani, Tomy Hilfiger y Diesel en un continuum de poses “espontáneas”: “Me gusta la construcción que puedo hacer del otro mediante la percepción y el imaginario: ¿de dónde será?, ¿cómo es su piel?, ¿está abrigado?... entonces debe ser de tal región del mundo..., ¿y dónde será ese baño?”, se pregunta Julio y abre otro interrogante: “Yo no suelo ver a los varones cuando voy a un baño público, por ejemplo. Este es un modo sano y consciente que tiene cada uno para compartir y ser visto”. En contra del relojeo del fruto heterosexual ajeno, “Undies...” garantiza sí, código en común y ausencia de acecho: cada fotografía tiene un promedio de 1000 likes o aprobaciones y nadie está siendo observado ni expuesto a su pesar. “Yo a veces doy un like o pongo corazón porque tal vez la ropa interior que lleva puesta me gusta o me gusta la luz de la foto o simplemente el pibe que sale en ella.” Prima el foco primermundista y clasemediero: en este sentido, el primo hermano mayor del canal es un blog ya célebre de Tumblr.com: “GuysWithIPhones”. Sí, así como se lee: encuerados, desnudísimos, con erección y embetunados, desde 2009 los-putos-del-I-phone de todo el mundo inscriben en este sitio el más descarnado de sus desplazamientos: el teléfono de Apple como prolongación del pene. Objeto más sexual del sujeto menos sensual: ningún gerente de marketing podría haber llegado más lejos y afianzar con tanta fidelidad un producto semejante. Narcisos una vez más: espejados y con bata, o al borde de un baño de inmersión, la diferencia básica entre una propuesta y la otra está en que, ¿por seguridad?, el I phone no sale de casa y la mayoría de las imágenes son de baños personales. Con segmentos especiales, “GuysWithIPhones” tiene incluso una pestaña de arte digital, donde fotomontajes de miembros descomunales astillando las pantallas del celular inauguran un camp inédito. “Tumblr es el paraíso porque no se modera, permite los desnudos. Las otras redes sí moderan el contenido, por lo que no se puede incitar a la violencia ni fomentar la discriminación”, recuerda Lago. Michael, un estudiante universitario de Copenhague, encendió las ínfulas de más de 1200 calentones con su instantánea en el baño de un avión, en pleno vuelo: la suya es una de las mordidas de t-shirt más decimonónicas de “Undies...”: perfil feroz y colmillos sobresalientes para que no queden dudas acerca de cómo quitarle el ropaje. Grayson Gilbert, de Los Angeles, fue el pionero: tiene menos de 300 likes y un zolcillonca enjuto y blanco, en contraste con el porcellanato ocre de un prolijo meadero. En la más reciente publicación, miles festejan el contorno del prepucio de un morocho con un par de Ray Ban policiales y anillo de compromiso. Con epígrafes irónicos para cada posteo (“Me enteré de la nueva tendencia y subo mi foto porque estoy seguro de que todo esto es por caridad o algo así”, bromea @maxisms), ya surgieron sitios que exhortan a imaginar los pensamientos de cada exponente, otros que denuncian el exceso de vanidad y algunos que arman sus propios rankings de ejemplares. Algunas (pocas) parejas se bajan los lienzos al unísono y muchos logran situarse en el marco exacto del grafitti (“Beast”, bestia, dice el espejo en el que se refleja Robert), la luz roja y el perfil prominente. “Internet marca el regreso del espectador universal”, escribe el filósofo ruso Boris Groys: la resocialización de la persona pública, más pública que nunca, más afirmada que antes en su nombre propio, nickname o contorno. Todas las diatribas del último siglo, derrotadas: la identidad vuelve a ser fija, vuelve a tener un código común. Uno vuelve a ser uno, como todos los demás. Comunachos en fila: casi nadie comenta en “Undies...” el rostro, el contexto o la inspiración. La empresa exige la fijación abdominal y el núcleo genital. La visibilidad sin fronteras de una sexualidad condenada al escondite, amiga de la trampa y enemiga histórica de la libertad. El yo al cubo. Todos expuestos pero ocultos, apilados en el agujero interior zurcido con lycra o pensado para el algodón.

ENLACES
Instagram
https://instagram.com/undiesoutrestrooms/

#hemeroteca #comic #historia | En busca del gueto perdido


En busca del gueto perdido
Inscripto en el género del periodismo en comic y con dibujos de Marcos Vergara, "Camino a Auschwitz y otras historias de resistencia" (Emecé) es el nuevo libro de Julián Gorodischer. Una historia familiar ficcionalizada donde los campos de concentración, el levantamiento del gueto de Varsovia y el operativo que llevó a la captura de Eichmann en Buenos Aires se enlazan con tópicos complejos: el erotismo en situaciones límite como las del campo, la traición y las cuestiones gay y judía.
Adrián Melo | Soy, Página 12, 2015-07-03
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4070-2015-07-03.html

El libro está compuesto por tres nouvelles, cada una narra diferentes momentos en la vida de ancestros del cronista. La primera, el viaje del narrador a Cracovia a rastrear sus orígenes y a cumplir una deuda- promesa que revela un siniestro secreto familiar. En esta nouvelle destaca la figura de Paie, tía abuela del cronista, sacrificada por su padre para que sobreviva su hermana gemela, delatora y amante de los nazis en Auschwitz, mujer piadosa que cuida a los niños enfermos y socorre a sus compañeros en los campos de concentración.

La segunda nouvelle se centra en el tío abuelo Berl, partisano y héroe de Varsovia, gay, amante de su amigo Zejaria (las escenas en el bosque que evocan al poeta Jam Najman Bialik son casi oníricas en su sensualidad, dulzura y lirismo) y participante de orgías con otros muchachos en los bosques de Bialowieza. Este episodio merece un párrafo aparte porque narrar el Holocausto y aunar la cuestión judía y la cuestión gay constituye más una excepción que una regla, tanto en el campo literario como en el documental.

La historia de los hombres del triángulo rosa tendió a ser silenciada porque, entre otras razones, las leyes contra la homosexualidad continuaron vigentes en la mayoría de los países aún muchos años después de terminada la contienda bélica. Así, "Los hombres del triángulo rosa. Memorias de un homosexual en los campos de concentración nazi", de Heinz Heger, aparece tardíamente en 1972 y el sobreviviente de la represión nazi que dio lugar al libro murió en 1994, sin querer dar su nombre por “respeto” a su propia familia. Por su parte, Pierre Seel (1923-2005) es la única víctima francesa que dejó testimonio de su experiencia como deportado por homosexualidad durante la Segunda Guerra en "Yo, Pier Seel, deportado homosexual" (1994). En literatura, la obra de teatro "Bent" (1979), de Martin Sherman, basada en el libro de Heger, es la primera que pone el tema sobre el tapete a nivel mundial. El erotismo en Bent es puro intercambio de palabras, los cuerpos apenas se rozan. En cambio, en Gorodischer hay celebración de la ternura y el placer corporal entre hombres en contextos y tiempos oscuros.

Finalmente en la tercera y última historia de este libro adquiere protagonismo Luba, prima de Paie, participante del operativo que llevó a la captura de Eichmann en Buenos Aires.

Un nuevo género

Una de las cuestiones que llama la atención es el protagonismo de tu familia en acontecimientos del siglo XX. ¿Camino a Auschwitz es el relato de tus ancestros familiares o es una ficción?

–En el periodismo en comic o la crónica gráfica se habla de la verdad gráfica esencial. El hecho de plasmar una mirada en un cuerpo, en un vestuario, en un ámbito preciso que el dibujante tiene que convertir en hecho, cosa que la crónica sólo cuenta con el texto, hace que siempre las posibilidades de intervención sean más ambiguas y más amplias. Por lo tanto los parámetros de verdad se relajan. En el caso particular de "Camino a Auschwitz" la verdad gráfica esencial está conformada por una superposición de no ficciones. Para poder plasmar la reconstrucción de época, de lugar, de personajes tanto el dibujante como yo tuvimos que apelar no solamente a las historias de mis tíos abuelos, que son personajes reales. Así, acá está presente "Si esto es un hombre", de Primo Levi. De hecho Levi interviene como personaje y todas sus intervenciones están tomadas literalmente de sus crónicas, inclusive el encuentro con una adolescente de la edad de mi tía abuela. Las no ficciones se ensamblan.

¿Con qué otros recursos cuenta el periodismo en comic?

–En el periodismo tradicional los criterios de verdad son más estrictos. Otra de las reglas no escritas aparenta ser la presencia del cronista como personaje. Porque el comic tiende a volcarse a la fantasía y a la ficción fantástica. Y la incorporación del cronista como personaje le da verosimilitud. Al apelar a la tradición de la historieta también de repente aparece una onomatopeya o de pronto uno puede tomarse la licencia fantástica de que en una viñeta haya una estrella con el rostro de un familiar muerto. En otra viñeta se plasma un sueño con una experiencia de necrofilia entre nazis y judíos. El solo hecho de plasmar como acto, como hecho dibujado, un sueño no te puedo decir esto es verdadero. Pero sí tiene una pretensión testimonial.

Sexo y campo de concentración

Uno de los méritos mayores de "Camino..." es la particular humanidad de los personajes que logra Gorodischer, al caracterizar sus sexualidades, al poner al desnudo su precisamente humana, demasiado humana, debilidad carnal. Paradójicamente es esa humanidad la que los canoniza. De manera especial, Paie logra momentos de martirio y beatificación. Es una santa laica: parece la "Evita vive" de Néstor Perlongher. Sin embargo, cabe preguntarse qué opinaría Hannah Arendt (con quien dialoga gran parte del libro), si recordamos aquella frase que la filósofa usa a propósito del gueto de Varsovia: “Entre el acto heroico de oponer resistencia y la connivencia con las autoridades nazis, existía la posibilidad de no hacer nada”. Al analizar este personaje cuesta no evocar las discusiones académicas, políticas, los prejuicios, los juicios de valor y las páginas escritas en torno de las mujeres cautivas que lograron cierta relación con sus captores en la última dictadura argentina, que desarrollaron estrategias de lucha y no cayeron en el Síndrome de Estocolmo.

En este sentido, Paie es puta, traidora y, sin embargo, una referente y un consuelo para los niños y las compañeras del campo, es musa erótica inspiradora para Primo Levi y aparece como una estrella en el cielo para el cronista.

Gorodischer bucea en temas escabrosos y los resuelve con honestidad, comprensión y un delicado sentido de la poesía. El cronista es un judío homosexual actual y rastrea y encuentra sus verdaderos orígenes en los márgenes, en esos personajes irredentos para la historia.

Trabajás el tema de la sexualidad en los campos nazis. ¿Hay alguna tradición sobre el tema?

–La sexualidad en los campos existió. Existió una barraca que funcionó como un prostíbulo. Pero no hay mucha documentación, mucho testimonio. Eso es porque creo que estamos muy cerca todavía del horror. El relato del sobreviviente y del mártir tiende a canonizarse y a no hurgar demasiado. Tampoco se lo ve demasiado humano. A mí me costó mucho encontrar testimonios de vida cotidiana. Qué se comía, por ejemplo. Hay algunos y Levi es un ejemplo.

En realidad la sexualidad está signando las historias.

–Es una manera de hurgar en el árbol genealógico ya no para levantar los grandes mitos, porque todos los judíos de la diáspora tenemos un mártir, sino más bien para explorar esas zonas de las que ni siquiera se habla en la familia y mucho más si hay homosexualidad en el medio. En la primera nouvelle aparece la figura de Paie, mi tía abuela, como dadora de servicios sexuales. En la segunda aparece el romance homosexual en el bosque. En la tercera también interviene lo sexual en la historia de Luba, prima de Paie, que tiene un incipiente, un asomo de Síndrome de Estocolmo con la bestia, con Eichmann. Me ayudó a reconstruir toda la escena el libro "La casa de la calle Garibaldi", de Isser Arel. Ahí también, si vos reconstruís la epopeya, no aparece nada relativo a lo sexual. De los días en que toda esa gente estuvo encerrada en un departamento de Belgrano mientras tenían capturado a Eichmann. Cuando van pasando más años de la tragedia hay nuevos permisos para hurgar en zonas del relato. Para los descendientes es una manera de apropiarse.

Se caracteriza el comportamiento de Paie como el de una Suka: “la putita auschwitziana es una categoría que permite abordar las estrategias de un deseo en resistencia y pensar la cesión del cuerpo con la mira en un bien mayor”. ¿El termino Suka lo inventaste vos o forma realmente parte de la teoría queer?


–Ella se entrega a los hombres no sólo como supervivencia y como estrategia para poder hacer otras cosas sino también por deseo. En una viñeta parece apasionada cuando pide a un soldado nazi que se meta más adentro de ella. La repulsión y el deseo se mezclaron. Suka es un concepto teórico que a mí me sirve en el libro para hacer que el personaje cronista pueda reconciliarse con esa figura de su tía abuela. Me interesaba que ese concepto pudiera validar la historia de Paie, reivindicarla como personaje, reivindicar esa antiheroína. Es un concepto mío que se lo atribuyo a la teórica Ruth Sznadjer con previa aceptación. Es una manera de legitimar el concepto y reflexionar cómo los conceptos teóricos también precisan de ciertos avales. Bueno no reflexioné yo, reflexionó Pierre Bourdieu sobre esto.

En la escena de amor homosexual entre Berl y Zejaría de “Partisano héroe de Varsovia” hay una referencia casi literal al texto "De la amistad como forma de vida", de Michel Foucault. El cronista se pregunta: “¿Cómo pudieron vivir en el bosque con la lluvia, el frío, el barro?”. ¿Por qué elegiste al personaje del partisano para el momento más conmovedoramente homosexual del libro?

–Llamalo saldar cuentas con los prejuicios y la propia represión en la propia cultura judía con respecto a la homosexualidad. Los grandes héroes nunca son gays. Es evidente cómo está posicionada la minoría sexual dentro del judaísmo. Todavía es un núcleo pequeño acá en Buenos Aires. Por eso el relato del partisano es el que más juega con la contemporaneidad. Hay un diálogo muy irónico con ese desfile de partisanos y la figura del musculoso Isroelke. ¿Qué pasaría si pensamos en un contexto histórico absolutamente lejano este vínculo tan actual con los cuerpos como materiales de descarte?

Diálogo con el presente

Cuando el año pasado se publicó por entregas en la revista Brando una versión abreviada y por entregas del libro un lector denunció a Gorodischer al Inadi por discriminación, por la homosexualidad implícita (sic) del personaje y por banalizar el tema del Holocausto. Fue particularmente cuestionada una escena que refleja un sueño de necrofilia entre un nazi y un judío.

El peritaje desestimó la posibilidad de discriminación, y afirmó que la “obra denunciada aborda de manera polémica y original el fenómeno del Holocausto y el horror de los campos de concentración” pero no desprecia ni distorsiona el fenómeno en sí.

¿Qué te parece que causó tanto revuelo?

–Se trata de un sueño que tiene el cronista. Esa viñeta es comentada por el propio personaje, que se horroriza de ese erotismo decadente. Y hay que tener en cuenta que la escena objetada está en el plano de la fantasía. Pero cuando buscamos las razones de la denuncia no hay que olvidar que lo que hace el cronista forma parte de una tradición judía que es el viaje en busca de los orígenes. Hay todo un negocio del turismo organizado en ese sentido. En ese viaje se buscan hitos heroicos del origen. En cambio acá el viaje ponía de manifiesto la “mancha homosexual”. No parece casual que esa escena homosexual me la recomendaran sacar. Agregar en la contratapa el fallo del Inadi me parece que vuelve contemporáneo el fenómeno de la discriminación en el mundo gay y judío.

¿Qué aportes a la cuestión gay te parece que hace tu libro?

–Plantea dos formas de vivir el amor gay. Me gusta reivindicar el amor romántico, ejemplificado en ese caminar y retozar juntos en el bosque de Berl y Zejaría. Es la historia de amor más poderosa que tiene el libro. Zejaría, el primero de los amantes de Berl, será muerto después de capturado y antes se convertirá en delator. Yo soy muy crítico con algunos hábitos de la cultura gay actual. ¿A qué nos ha conducido esta facilidad, esta liviandad de los levantes a través de las redes, ese pensar el cuerpo como material de descarte? Al cronista no le sirve más que para una cita trunca donde le preguntan si es activo o pasivo. No hago esta crítica desde el conservadurismo moral ni es un llamamiento a las citas, al diálogo, a la dilación de la cuestión sexual. Lo planteo en términos de que en el libro están las dos cosas y ese amor, esa aventura en el bosque al borde de la muerte, es el único momento del libro en el cual los personajes se dan “permiso para soñar”.

El cronista, tan presente, con su propio rostro, impone una lectura. ¿Cuál dirías que es?

–Me gustaría que se hiciera una lectura desde la contemporaneidad. En la tapa, el cronista tiene un número en un traje de presidiario de campo. Ese número es inverosímil, no hubo 23 millones de víctimas: es mi número de documento de identidad.

Reflexiones sobre las cuestiones judía y gay
Me gusta reivindicar el amor romántico, ejemplificado en ese caminar y retozar juntos en el bosque. Zejaría, el primero de los amantes de Berl, será muerto después de capturado y antes se convertirá en delator. Yo soy muy crítico con algunos hábitos de la cultura gay actual.
Soy, Página 12, 2015-07-03
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/subnotas/4070-512-2015-07-03.html

“Era un hombre pálido, rubio, linfático, de mediana estatura, y en cuya cara antipática y afeminada se observaba esa expresión de hipócrita humildad que la costumbre de un largo servilismo ha hecho como el sello típico de la raza judía (...). Llamábase barón de Mackser. Iba acompañado de un joven, compatriota y correligionario suyo, que se dedicaba al tráfico de mujeres (...). Pálido, rubio, enclenque y de reducida estatura, sabe Dios qué extraños lazos lo unían con el barón de Mackser, al que parecía tratar con exagerados miramientos.”

Las palabras pertenecen a la novela “La Bolsa” (1891), de Julián Martel, cuya hipótesis principal era que los judíos eran los agentes especuladores y contaminadores que habían llevado a Argentina a la severa crisis económica argentina de 1890. Como en la escena citada, en numerosos textos de finales del siglo XIX, entre ellos La Francia Judía (1886), de Edouard Drumond, el prejuicio antisemita hace coincidir el estereotipo del judío y del homosexual. El afeminamiento, la fealdad, la falta de honor y de virilidad, la condición de paria eran, entre otros, los rasgos comunes de conspiradores del Mal que conformaban una Nación dentro de la Nación.

Este racismo es el caldo de cultivo ideológico que legitima el asesinato de judíos y homosexuales en los campos de exterminio nazi. Es sabido que particularmente los gays fueron algunos de los presos de los campos que se vieron sujetos a los trabajos más degradantes y humillantes (discriminados aún por parte de los propios prisioneros) y a los experimentos médicos más grotescos de los nazis, como la inserción de cápsulas que segregaban hormonas masculinas, la castración y las inyecciones de testosterona para reformar o curar la “orientación sexual”. Aún más: después de la liberación de los campos por los aliados, los supervivientes que habían sido internados por homosexuales fueron considerados como delincuentes comunes y muchos de ellos fueron trasladados a prisiones para que concluyeran sus condenas. Los hombres del triángulo rosa tuvieron que esperar alrededor de cinco décadas para ser rehabilitados y compensados por el Estado y muchos más para que haya un monumento en conmemoración por las víctimas gays del Holocausto. Sin dudas esto deja huellas imborrables y vergonzantes por largas generaciones en las subjetividades de quien asume ambas identidades. Suficientes razones, entre tantas, para que constituya un plusvalor en el texto de Gorodischer la aparición de un héroe partisano judío y gay.

viernes, 12 de junio de 2015

#hemeroteca #fotografia #transgenero | Edad de oro

Edad de oro
La fotógrafa norteamericana Jess T. Dugan ha elegido retratar la vejez trans y, junto a las historias de vida de sus modelos, captura parte de la tez de la experiencia.
Soy, Página 12, 2015-06-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4039-2015-06-13.html

Durante muchos años la artista trans Jess T. Dugan fotografió a personas lgbtiq en los más variados contextos, hasta que un día reparó en la inexistencia de imágenes de un grupo prácticamente invisible en el arte, en las ciencias sociales y ante nuestros propios ojos: la comunidad de ancianxs transgénero. Por eso, junto a la trabajadora social Vanessa Fabbre, encargada de recopilar las historias de vida de lxs participantes, no tardó en crear el proyecto “Para sobrevivir en esta orilla”, una compilación de retratos intimistas de más de 20 personas transgénero de entre 50 y 86 años. Lxs protagonistas, siempre fotografiadxs en sus casas o en espacios significativos para ellxs, acompañan la belleza y la profunda honestidad de las imágenes con testimonios que ilustran cómo la clase social, el género, la edad, los medios de subsistencia y otros aspectos de la propia identidad han marcado a diario cada una de sus vidas en lo personal y en sus relaciones, desde la niñez hasta la madurez del presente. El proyecto, que comenzó en 2013, salió a la luz este año en la web y se propone dejar en claro que, cuando comúnmente se habla de diversidad, se está pasando por alto a uno de sus componentes fundamentales: la edad.

ENLACES
To Survive on This Shore

http://www.tosurviveonthisshore.com/

viernes, 5 de junio de 2015

#hemeroteca #queer | La importancia de llamarse Paul

La importancia de llamarse Paul
Por primera vez visita la Argentina Paul B. Preciado, una de las voces (españolas y también francesas) fundamentales de la Teoría Queer. Invitado por el MALBA y el Centro Cultural de España en Buenos Aires, este filósofo y curador de arte conocido como Beatriz Preciado hasta hace poco tiempo expone su decisión de habitar la masculinidad y el goce político que esto implica. La letra “B” persiste en su nombre como rastro de su historia personal, que incluye sin dudas el compromiso con los feminismos. A la pregunta ¿por dónde pasa hoy el desafío?, responde que por la inclusión de las políticas sexuales dentro de un movimiento de emancipación más amplio: “La revolución por venir será a partir de alianzas transversales con otros colectivos ninguneados o no será”.
Dolores Curia | Soy, Página 12, 2015-06-05
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4022-2015-06-06.html

Paul B. Preciado vuelve carne la crítica. Es en sí mismo la encarnación de los mismos cuestionamientos al régimen biopolítico que desarrolla en sus libros. Eso es ser autocobayo. De eso se trata el llamado a la intoxicación voluntaria que propone en su famosísimo Testo Yonqui: micropolíticas bioterroristas, autoexperimentación, ejercicios de reprogramación del género. Así como hizo Benjamin con el hachís, Freud con la cocaína o Micheaux con la mezcalina, enmarcados en toda una tradición de pensadores que usaron sustancias psicoactivas para producir conocimiento, Preciado vio en la testosterona una droga política, una arma química con el potencial de hacer explotar al sistema sexo/género desde adentro. En sus textos y en persona ha denunciado los protocolos de reasignación sexual (regulados por las instituciones médicas y jurídicas) como medios para normalizar la plasticidad sexual: “No quiero el género femenino que me fue asignado en el nacimiento. Tampoco quiero el género masculino que la medicina transexual me promete y que el Estado me acabará otorgando si me porto bien”. La heterosexualidad y la homosexualidad no existen, son ficciones políticas, dice. Del mismo modo que ser hombre o ser mujer son construcciones producidas “por un conjunto de tecnologías de domesticación del cuerpo”. Más que luchas identitarias –explica Preciado en Manifiesto contra-sexual, libro catalogado como una de las propuestas más influyentes y provocadoras de la filosofía contemporánea– “lo que me interesa es que las técnicas de producción de verdad, cuerpo y subjetividad no sean capturadas por el neoliberalismo, la elite sexual, el monolingüismo, sino que estén abiertas a lo múltiple: no se trata de ser un funcionario homosexual sino un revolucionario total”. Paul B. Preciado, agitador de mentes y cuerpos, es profesor en la Universidad París VIII, doctor en Teoría de la Arquitectura en Princeton, master en Filosofía contemporánea y Teoría de género en la New School for Social Research de Nueva York, donde tuvo como maestros a Agnes Heller y Jacques Derrida. Un montón de títulos que, según él mismo aclara, no sirven para nada si no se ponen al servicio de desarmar la dimensión técnica de todo aquello que se presenta como “natural”.

Qué dice un nombre
Desde diciembre de 2014, la persona que escribió "Manifiesto contra-sexual", "Pornotopía", "Testo Yonqui", entre otras biblias de la teoría queer, decidió intensificar un proceso de masculinización, que empezó con la experiencia de administrarse testosterona de modo experimental desde 2005, y que ahora, con dosis más altas, ha cambiado de modalidad. Entre muchos otros efectos –“mi voz y mi cuerpo están cambiando”– hay uno lingüístico: Preciado hoy lleva el nombre masculino, según sus palabras, como una máscara más y a su vez como “una variable discursiva tremendamente importante para modular mi género”. Casi no hay fotos de esta etapa más que las que se ven en esta nota porque Preciado no ha querido documentar este proceso con imágenes sino con palabras. “A todas las sensaciones que experimento con el cambio de nombre y esta nueva transición las anoto compulsivamente. El nombre nuevo es una ficción, igual que el anterior. Pedirle complicidad a la gente, que te llame por otro nombre, incluso uno en el que al principio no te reconoces, es un pacto colectivo bellísimo. Un ejercicio de desidentificarme. Vivo este borrado con un enorme goce político. Cada vez que alguien me llama ‘Paul’ borra conmigo lo que el género normativo quiso hacer de mí. Tengo 44 años y me siento como un niño, llamando a todas las cosas de nuevo.”

¿Cómo decidís cambiar de modalidad?
–Hablar de transición lenta o rápida es una modulación política. La transexualidad, como la homosexualidad, es una noción inventada por la medicina. En la mayoría de los países europeos, si quieres cambiar de sexo, tienes que reconocerte como disfórico e iniciar una “terapia” para pasar de F a M o al revés. Cuando te piensas a ti mismo como un disidente del sistema sexo-género, la cuestión de cambiar de un lugar a otro, puesto que ambos son ficciones, no va. En mi caso es difícil hablar de algo así como “un punto de inflexión”. El supuesto cambio rápido legal hubiera sido entrar en el protocolo, administrarme 250 ml de testosterona por semana hasta que un comité médico me permita cambiar de nombre. La transición a mi ritmo ha sido una forma de mediar con mi propia tradición feminista, reapropiarme estratégicamente de la masculinidad sin ocupar una posición normativa. Me cuesta pensar por qué alguien elegiría un solo género toda la vida. No veo mi situación como excepcional; lo excepcional es la inmovilidad de género en el resto de la gente. Estoy cambiando ahora, pero tal vez al final de mi vida quiera cambiar a otra cosa.

Además, la B persiste...
–Durante mucho tiempo quise afirmar la posición de las mujeres como minoría en la filosofía pero al final tuve que renunciar y acabé de reconocer mi propio deseo, que políticamente es muy importante. Me conocieron como Beatriz, bueno, ahora le tendrán que dar la vuelta. Esa B está ahí como el rastro de temporalidad política, de lucha feminista. Estoy envejeciendo. Mi propia temporalidad casi es como la historia del feminismo del siglo XX y XXI. Viví en una dictadura, los ’70, me asignaron sexo femenino. A los cinco años alguien me llama bollera, me construyo desde la resistencia a esa injuria, luego voy a Estados Unidos y allí me doy cuenta de que no soy homosexual, soy queer. Accedo a la testosterona, sin ver diferencia entre ella y la filosofía.

¿Por qué no hay diferencia?
–Ambas son técnicas de producción de subjetividad, así como el chamanismo, la ayahuasca. Hay muchísimos rituales de transformación de la subjetividad. Yo tengo acceso a algunos que tampoco son la maravilla. Pero hay que sobrevivir con lo que hay. La transexualidad para mí no es volver a un origen, sino una deriva. Por supuesto que no transformas tu subjetividad y tu cuerpo solo, hay un colectivo alrededor. Pude acceder a la testosterona que estoy tomando ahora porque soy profesor de la Universidad de Nueva York y con el sistema médico pude ir a una clínica nada tradicional especializada en minorías sexuales. Aquellos históricamente patologizados, a los que se nos ha negado el acceso a las técnicas de producción de subjetividad, de repente encontramos un lugar para articular nuestros propios lenguajes con nuestras propias técnicas y resignificarnos políticamente. Cuando llegué a esta clínica dije: “Esta es mi casa, éstos son mis parias”.

¿Qué otros cambios le trajo a tu vida diaria esta forma de habitar la masculinidad?
–Estoy en un momento en el que ya no puedo entrar ni en los baños de hombres ni en los de mujeres, ni a las tiendas de hombres, ni las de mujeres. ¡Me echan de todos los sitios! Tomo aún más conciencia de las violentas y constantes fronteras de género. El espacio público y el supuesto espacio privado están absolutamente segmentados en términos de género. Está tan hipercodificado que el simple hecho de que pudiera haber mujeres con barba sería un escándalo. Y parece una estupidez. Hablar de las mujeres con barba debería darnos vergüenza: si hubiera sabido que iba a estudiar tantos años filosofía para acabar hablando de la depilación con láser... (risas). Pero realmente es así: la depilación con láser es una técnica de normalización necesaria para la estabilidad del sistema. Así que lo siento por la banalidad...

Qué dice un rostro
Toda arquitectura corporal es política. Preciado lo sabe desde la niñez, cuando le vio la cara al aparato médico, que fue el que le reconstruyó su propia cara. “Nací con una deformación de mandíbula. Durante años no tuve fotografías personales, sólo médicas. En casa no hacíamos fotos porque yo era deforme.” Pasó por dos cirugías de mandíbula, a los 7 y a los 18. Con todo cicatrizado escuchó por todos lados “estás fantástica”, ahí es cuando se dio cuenta de que “mi imagen y la que los otros veían no coincidían ni coincidirían nunca”. ¿Es la cara el reflejo del alma? Preciado responde que no: que la suya es el espejo de la medicina plástica, bastante poco sofisticada, de la España de los ochenta. “En 'Manifiesto contra-sexual' pensaba la sexualidad a partir de la prótesis y no del órgano. Los movimientos que mejor respondieron a ese libro fueron los de diversidad funcional: tenían la necesidad de pensar la prótesis políticamente. No soy de hablar mucho de esto pero yo vengo de ahí, vengo de esa deformación congénita de mandíbula, porque pasé toda la niñez en contacto con el sistema médico en una redefinición constante de lo que era mi cara. Además tuve dificultades en el colegio, acabé en un grupo de educación especial para ocho alumnos con problemas de autismo y de adaptación al medio escolar. Mi infancia se dio en la tensión entre la diferencia y la normalización, y me ha dado una relación particular con el discurso científico y médico al que me dirijo casi como a un padre, en el peor sentido de la palabra.”

Garganta profunda
Al poder hoy no se lo obedece, se lo traga. En forma de cápsulas, por la boca, o se lo absorbe por los poros. Es líquido, viscoso, aspirable e inyectable. A veces, transparente. Siempre, dispuesto a fluir. Para Preciado –y alrededor de esa idea entre otras gira Testo Yonqui– el poder ya no produce cosas sino estados del alma, tejidos vivos, deseos, reacciones químicas, que también son moneda de cambio en el mercado. El poder ya no somete desde afuera como un aparato de ortodoncia, hace uno con el cuerpo. Se traga, también, a través de la mirada cada vez que la pantalla indica cómo hay que gozar, cómo consumir y consumar. La verdad del sexo toma forma de imperativo visual. Paul B. Preciado llama a este momento en el cual el poder ya no es ni vigilante ni castigador, exclusivamente, era farmacopornográfica. En Testo Yonqui, su diario íntimo de intoxicación voluntaria, un manifiesto tan personal como político para expandir el mal ejemplo, donde el autor demanda que el Estado saque sus números de sus genitales, Preciado respondió preguntas como ¿qué tendrá que ver el sexo con la economía? ¿Por qué la heterosexualidad produce plusvalía a través de la división del trabajo sexual? ¿Por qué ser hombre, mujer, heterosexual, homosexual, no son más que etiquetas? “Nunca fue pensado como un texto documental –dice–, las interpretaciones literales de lo que cuento allí no van porque no hay pretensión de verdad, sino ficción política”.

En "Testo Yonqui" te definís como pirata de género en contraposición al activista legalista. ¿Qué sucede cuando todo pasa por ingresar a la legalidad?
–No se trata de privilegiar unas luchas sobre otras, ni de pensar que la batalla por el matrimonio y la adopción, etc., no son la vía. Hay multiplicidad de estrategias que operan a distintos niveles. Todas necesarias. El problema es cuando una de ellas se convierte en finalidad última de activismo, que es lo ocurrió con el matrimonio. Me interesa inscribir las políticas sexuales dentro de un movimiento de emancipación más amplio que incluye a minorías raciales, minorías colonizadas y movimientos feministas. Hay una lucha, en absoluto acabada, por la redefinición del espacio democrático. Sabemos que el espacio democrático de la modernidad, que supuestamente se abre con la Revolución Francesa y al que tanto bombo y platillo le solemos dar como un espacio ejemplar, en realidad, es excluyente. Deja afuera un conjunto de sujetos que no son reconocidos como ciudadanos de derecho. Desde el siglo XVIII asistimos a un conjunto de luchas por la redefinición de ese espacio.

Dijiste alguna vez que más que luchar por el acceso equitativo al matrimonio sería más interesante luchar por abolirlo.
–En la medida en que, por ejemplo, hay una relación entre matrimonio y acceso a la nacionalidad, como en la mayoría de los países, ahí el matrimonio homosexual es una forma de reconocimiento del sujeto político. Pero eso no debe evitar que haya otras estrategias de lucha, más revolucionarias, de trasformación de las técnicas de gobierno. Lo central es quién tiene derecho a definir quién nos gobierna y cómo queremos gobernarnos. Históricamente, las mujeres, los homosexuales, los discapacitados, los adictos y todos los etcéteras de una lista que es casi la totalidad de la población, porque ahí también entran niños y ancianos, han quedado fuera de lo importante. Si miramos bien, ¡el espacio democrático está vacío! Las minorías han inventado una cultura de resistencias y ésa es otra utopía de espacio democrático, otras formas de relación, otros modos de vida, como relaciones múltiples o una filiación que no es necesariamente biológica. La belleza de nuestros movimientos minoritarios es que, no habiendo sido considerados sujetos de derecho, sin embargo, tenemos la capacidad de inventar nuestras propias técnicas de gobierno. Es una paradoja enorme.

A fondo y a la izquierda
Todos los que alguna vez fueron los impensables del feminismo aparecieron en el Manifiesto contra-sexual, su primer libro: juguetes sexuales, sexualidad anal, asignación del sexo de los bebés intersex, cultura BDSM. Preciado los convoca como los proletarios desviados de una revolución corporal. Habla para “la butch, la camionera, las bromas ontológicas, las imposturas orgánicas, las mutaciones prostéticas”. Un grito hacia las masas queer para reclutar a los invertidos del mundo pero no sólo a ellos: “La cosa va más allá de constituir a los lgbti como sujetos políticos. ¿Y la diversidad funcional, y la infancia, la animalidad, la Tierra? Las propuestas políticas radicales deben venir en esa línea, del conjunto de alianzas transversales”.

¿A qué se deben las dificultades del movimiento para armar alianzas transversales con otros colectivos?
–No veo tantas dificultades, por lo menos en Europa, que es el contexto que más conozco. Acabo de llegar de Estados Unidos a España justo para las elecciones municipales. La izquierda obtuvo muy buenas posiciones. Hay un tremendo entusiasmo popular. Los ’80 y ’90 aquí fueron de mucha despolitización excepto por las luchas del sida y la emergencia de los movimientos trans e intersex. Aparecían como muy periféricos pero ponían en escena un cuerpo vulnerable a las estrategias de normalización de la industria farmacológica y la gestión neoliberal. Después, la gestión neoliberal, farmacológica, etc., se han extendido al resto de la población. Después viene la crisis de 2008, con una enorme precarización de las clases medias en Europa, que ha hecho que se sientan vulnerables. Entonces se abrieron nuevas estrategias y aparece una nueva transversalidad, con los temas de precariedad y acceso a la vivienda, por ejemplo. Se han tomado estrategias que venían de las luchas del sida o del escrache argentino. Todas con mucha visibilidad performativa en el espacio público. Ese nuevo cuerpo vulnerable ha tomado forma a partir de 2008 y ha permitido que emerjan nuevas alianzas entre, por ejemplo, trabajadoras sexuales y los sin techo.

Es decir que las estrategias lgbti terminan nutriendo a otros colectivos.
–En Europa ha habido una emergencia fascinante de los movimientos de diversidad funcional y cognitiva, lo que antes llamábamos discapacidad, que está tomando modelos de acción de las políticas queer. Lo mismo con la cuestión racial, anticolonial y de migración. Ahora mismo esa frontera líquida que es el Mediterráneo, que divide Europa de Africa, se ha convertido en necropolítica, un lugar de muerte masiva. Eso ha generado una nueva conciencia: tenemos que tomar posiciones colectivas con respecto a cómo estamos definiendo la frontera política de Europa. Ya no se trata tanto de la identidad, de si somos gays, lesbianas, trans o lo que sea. El conjunto de tecnologías que nos normalizan son transversales, nos atraviesan a todos. En vez de seguir distrayéndonos con nuestras pequeñas luchas identitarias, pensemos cuáles son las técnicas de producción de la vida con las que nos queremos construir colectivamente. La identidad al final es otra de las ficciones de las que se sirve el neoliberalismo para evitar que podamos llevar a cabo una lucha global.

¿Estas nuevas alianzas podrían ser las nuevas multitudes queer?
–El interés que tuve, hace varios años, en inventar la noción de “multitudes queer” era establecer un diálogo entre la izquierda radical y los movimientos feministas y queer. Históricamente ha habido una ruptura entre esas dos tradiciones, que probablemente explique el fracaso de ambas. A esas multitudes de clase de la izquierda radical debíamos también poder pensarlas desde la sexualidad, cuestiones de razas y colonialismo. Las masas revolucionarias han estado para la izquierda descorporalizadas o encarnadas por un cuerpo masculino heroico. Yo quería poner en el centro un cuerpo no masculino, vulnerable, marica, indígena. Creo que la izquierda no me hizo mucho caso en ese momento (risas), pero esa noción me parece hoy muy operativa. La tradición de la izquierda ha sido muy cómplice del patriarcado. Ahora es tiempo de pensar juntos qué es la izquierda hoy.

En el principio la vedette fue el dildo, ¿cuáles son hoy las tecnologías que te interesan?
–Cuando me puse a trabajar sobre dildos era como un chiste. Un objeto impuro e invisibilizado. Estaba presente en la cultura lesbiana pero no se podía hablar de él porque surgían los fantasmas de que el dildo era un elemento patriarcal. Estaba haciendo un doctorado en teoría de la arquitectura y decidí mirar los dildos desde el punto de vista de la historia de la tecnología. Las tecnologías del cuerpo, como la testosterona, la píldora, etc., son productoras de subjetividad. En ese sentido hoy me interesan los medios de comunicación, las redes sociales, la informática. Como aparatos de producción de conciencia colectiva, ofrecen posibilidades de normalización y resistencia. Pienso a las tecnologías en sentido amplio, no son sólo máquinas: el matrimonio es una técnica, la familia también. Estoy prestando atención a lo que pasa en Estados Unidos con el Truvada. Se cree que va a prevenir el contagio del sida. El gobierno y los laboratorios piensan distribuirlo masivamente en los supuestos “grupos de riesgo”. Entonces, para las biomujeres tenemos la píldora y, ahora, a las “masculinidades de riesgo” (minorías raciales, etc.) se las trataría con Truvada. El resultado: una sexualidad totalmente mediada por técnicas farmacológicas.

Bestiario
En marzo de este año en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), el mismo día de la inauguración, se suspendió la exposición La bestia y el soberano, en la que desde hace más de un año y medio venían trabajando como curadores Paul B. Preciado, el historiador del arte Valentín Roma (ambos del equipo del museo) y los alemanes Hans D. Christ e Iris Dressler. El director del museo, Bartomeu Marí, declaró a último momento que había descubierto una pieza inapropiada y exigió su retirada. Frente a esto, los curadores decidieron suspender la muestra. La obra “degenerada” es una escultura de la austríaca Inés Doujak que no es nueva: ya había participado de la Bienal de San Pablo el año pasado. La obra muestra al rey Juan Carlos I siendo penetrado por la activista feminista boliviana Domitila Barrios de Chúngara. No es un dato menor que la presidenta de honor del patronato del MACBA sea la reina Sofía, esposa de Juan Carlos I. Finalmente la obra de Doujak se exhibió igual (y la venta de entradas del museo aumentó un 50 por ciento), el director de museo renunció pero antes despidió a Valentín Roma y Paul B. Preciado. “Valentín y yo –dice Preciado– siempre imaginamos que en algún momento las autoridades nos iban a querer ahorcar por las propuestas que llevábamos, ¡pero nunca pensamos que saldríamos de allí de manera tan esperpéntica!”

¿Cuál es tu reflexión sobre este episodio de censura ahora que han pasado algunos meses?

–Estamos en juicio contra el museo, así que por ahora no puedo explayarme muchísimo. Pero no creo que haya que leerlo en términos de censura sino de control institucional. El director del MACBA estuvo al corriente de todo, conocía la obra de Inés Doujak. Pero cuando la escultura llega al museo y el director le presta verdadera atención entra en un colapso epistémico. Dice que no puede exponerla porque la fundación MACBA, cuyo presidente es Leopoldo Rodés Castañé, un amigo personal del rey, lo iba a echar. Deja en evidencia que el museo público está controlado por la fundación que es propietaria de las obras y tiene unas relaciones oligárquicas con la casa real. La pregunta es cómo estamos definiendo el museo público, ¿es un espacio de representación del poder o un espacio de debate? El gobierno de la ciudad de Barcelona venía observando la programación que hacíamos con Valentín. Me han dicho que yo no programaba para el “público” sino para los sudacas, los inmigrantes, los discapacitados, las lesbianas, que era una programación de extrema izquierda. En el fondo lo que pasó en las últimas elecciones (en muchas posiciones los gobiernos de derecha fueron desplazados por las izquierdas) era algo que ya veían venir y estaban aterrados.