Mostrando entradas con la etiqueta 1996. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1996. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de febrero de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Muere de cáncer Isabel Torres, protagonista de la serie 'Veneno', a los 52 años

El Confidencial / Isabel Torres interpretando a La Veneno //

Muere de cáncer Isabel Torres, protagonista de la serie 'Veneno', a los 52 años.

En noviembre ya anunció en sus redes sociales que los médicos le habían dado dos meses de vida tras agravarse el cáncer de pulmón que sufría desde 2020.
Pablo R. Roces | El Mundo, 2022-02-11
https://www.elmundo.es/cultura/2022/02/11/62062d38fc6c83e01e8b4607.html

"He intentado desde pequeñita ser quien quería ser". Nadie podría definir mejor la trayectoria vital de Isabel Torres de lo que ella misma lo hizo en noviembre de 2021. Así han sido los 52 años de vida de la actriz principal de Veneno, que este viernes ha fallecido al no superar un cáncer de pulmón diagnosticado ya en 2018.

Hubo que esperar a 2020 y a la serie de Los Javis para Atresmedia sobre Cristina Ortiz para que el mundo -con la ficción siendo exportada a Estados Unidos- conociera verdaderamente a una mujer cuyo recorrido vital ya era extenso. "Todavía te veo en cada recuerdo, en cada mirada cómplice en el rodaje, en cada baile cuando podíamos, en cada ensayo", ha recordado este viernes Javier Ambrossi.

"Sin darme cuenta he hecho de mi vida una batalla que no sé si terminará pronto o más tarde", reconocía el pasado noviembre en ‘Sálvame Deluxe’. Duró poco, pero mucho ya había quedado. Porque Isabel Torres fue la primera mujer transexual cuyo DNI se adecuó a su género en Canarias con la aprobación del Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Fue en 1996 cuando su verdadero nombre se estampó en su documento: Isabel Torres.

Y ahí empezó la verdadera vida de una mujer y activista por los derechos trans que un año después sería portada de Interviú; en 2005 aspiraría a ser la primera mujer trans en convertirse en la reina del Carnaval de Las Palmas, y en 2010 llegaría a presentar en Antena 3 Canarias su propio programa: ‘Nos vamos pa la playa’. "Quienes la llegamos a conocer sabemos el gran ser humano que era: amor, ternura y corazón gigante", ha destacado Carla Antonelli, primera diputada trans en España.

Y en los momentos más duros, cuando el cáncer la obligaba incluso a frenar su vida por los dolores, la asaltó la fama. Su papel de una Veneno madura en la ficción de Los Javis le valió un Premio Ondas como mejor actriz principal junto a sus compañeras Daniela Santiago y Jedet. Las tres caras de Cristina Ortiz. En femenino, que el matiz es importante.

Fue justo unos días antes de la entrega del galardón cuando la actriz y activista relataba a través de sus redes sociales que el cáncer que sufría era terminal y no podría acudir a recogerlo. "En principio, me han dado dos meses de vida, vamos a ver si los supero y, si no, qué vamos a hacer", contaba en un vídeo de Instagram. Finalmente fueron casi tres antes de que este viernes su familia informara de su muerte.

Con el Ondas en su casa, eso sí. En su intervención en Telecinco en noviembre, la última pública de Torres, el secretario general de los Premios, Jaume Serra, entró en directo a través de una pantalla para que el caballo dorado llegara a manos de la actriz. "No sé si me lo van a dejar llevar en el avión, pero yo me lo llevo", aseguraba entre lágrimas. "Yo creo que ha sido una de las maneras más originales de entregar un Premio Ondas", concluía.

Ese era el Premio Ondas para aquellas mujeres trans que estuvieron antes, cuando el debate ni siquiera era público. El de aquellas a las que ‘Veneno’, a través de Isabel Torres convertida en Cristina Ortiz, fue rescatando del olvido. Para el recuerdo aquella conversación de Torres con Lola Ortiz.

-Valeria, ¿Es bonita mi vida?
-Es preciosa
-Pues léemela otra vez.

La suya también se podría leer una y otra vez.

Y TAMBIÉN…
El impactante mensaje de Isabel Torres ('Veneno'): "Me han dado dos meses de vida".

La actriz canaria ha publicado un vídeo en el que se despide de todos sus seguidores tras comunicar que su estado de salud ha empeorado notablemente en los últimos meses.
Xabier Migelez | El Confidencial, 2021-11-15
https://www.elconfidencial.com/television/series-tv/2021-11-15/isabel-torres-actriz-veneno-despedida-cancer-pulmon_3324425/

viernes, 29 de noviembre de 2019

#hemeroteca #vih | "Me dieron seis meses de vida": más de tres décadas con VIH, entre los avances médicos y el síndrome del superviviente

Imagen: Periódico Aragón / Myriam Amaya
"Me dieron seis meses de vida": más de tres décadas con VIH, entre los avances médicos y el síndrome del superviviente.
Hasta 1996 un diagnóstico de VIH suponía prácticamente "una sentencia de muerte": "Tenía 26 años y me resigné a morir", explica Kike Poveda. Quienes llevan más de 30 años viviendo con VIH han experimentado los avances biomédicos mientras sufren y ven cómo se perpetúa el estigma. Algunos se enfrentan al síndrome del superviviente: "Tienen unas afecciones y unas características especiales que hoy en día no se están planteando ni cuidando desde los servicios sanitarios".
David Noriega | El Diario, 2019-11-29
https://www.eldiario.es/sociedad/anos-VIH-dieron-meses-vida_0_968353830.html

Corría el año 1986 cuando Kike Poveda recibió su "sentencia de muerte". Fue diagnosticado de VIH y los médicos le dieron solo seis meses de vida. "Tenía 26 años y me resigné a morir", recuerda más de tres décadas después. Ha experimentado lo que muchos expertos consideran un éxito biomédico, que ha conseguido que el virus de inmunodeficiencia humana se convierta en una infección crónica, pero también un fracaso social. A día de hoy, el 28% de los ciudadanos no se encuentra cómodo trabajando con una persona seropositiva.

Carmen también fue diagnosticada en 1986. "En el Gregorio Marañón nos abrían las puertas como si fuéramos infectados. Por suerte, dimos con un médico que acababa de llegar de EEUU y me explicó que no era lo mismo ser seropositivo que tener el sida. Tal vez he sido muy inconsciente, pero no lo viví con esa cosa de que me iba a morir", explica. Pero aclara: "Al principio fue muy duro, porque lo conté como quien tiene un resfriado y al día siguiente me quedé sin amigos". "Había mucha falta de información", señala Myriam Amaya, que fue diagnosticada a principios de los años 90.

Myriam decidió hacerse las pruebas cuando diagnosticaron a varias de sus amigas. Es una mujer transexual y siempre había ejercido el activismo, por lo que ya tenía información sobre el tema. "Me dijeron que la carga viral era muy poquita y me tranquilizaron". La detección temprana es un factor muy importante a la hora de evitar nuevas transmisiones y tratar el virus. "Yo no quería hacerme las pruebas porque sabía que iba a dar positivo: todo lo que había leído me indicaba que era un candidato perfecto", dice Kike. "Lo del sida lo había oído por la tele, fue cuando murió Rock Hudson y, al estar en los grupos de riesgo, te puedes imaginar que te ha tocado", añade Carmen.

La primera referencia al VIH aparece en la prensa estadounidense en 1981 y habla de un "raro cáncer visto en 41 homosexuales". En 1983, Luc Montagnier y Françoise Barré-Sinoussi descubren el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que causa el sida. En 1986 los ensayos con zidovudina (AZT) mostraron las primeras evidencias sobre la posibilidad de obtener un tratamiento y, aunque no era eficaz para curar la enfermedad sí se consideró que era posible aumentar la esperanza de vida de las personas con VIH. No obstante, como explica la presidenta de Apoyo Positivo, Reyes Velayos, "la AZT se daba al final y tenía tantos efectos secundarios que era igual tomarla que no tomarla".

"Empecé el tratamiento en 1989, con la AZT que era lo único que había", recuerda Carmen. "Ese medicamento tiene muy mala fama, porque dicen que murió mucha gente. Yo no estuve mucho con él porque enseguida empezaron a salir otros", explica. "Yo no lo tomé, no quería", contrapone Kike.

A principios de los años 90 se producen una serie de avances farmacológicos y se introduce la terapia antirretroviral de gran actividad (TARGA), que a mediados de esa década consigue que la infección se cronifique. De hecho, 1995 supone un punto de inflexión: es el año que más muertes por VIH o sida se registran en España, 5.857. Desde entonces, la cifra ha sido siempre descendente.

"En los años 80 y hasta el año 1996 un diagnóstico de VIH era prácticamente una sentencia de muerte", coincide el coordinador del grupo de VIH de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales (FELGTB), Juan Diego Ramos. "Cuando se crearon entidades como Gais Positius en Barcelona, en 1994, funcionaban como espacios de duelo", indica. "Pero a partir de 1996 todo empezó a mejorar". "Estuve esperando la muerte hasta 1996", dice Kike. "Entonces fui normalizando mi vida y comencé a tomar la TARGA. Al principio era una medicación muy fuerte, con 16 pastillas diarias".

"Eran muchas pastillas, ni me acuerdo", coincide Miryam, "y te encontrabas con una debilidad tremenda, malestar en el estómago, todo el tiempo en el lavabo. Era terrible, pero era eso o dejarlo en manos del señor". Con el paso de los años la medicación ha ido reduciendo toxicidad y mejorando la adherencia y hoy basta con una o dos pastillas diarias. Carmen reconoce que no está "muy puesta en temas de medicación", pero hace hincapié en que "por las medicinas hay que dar gracias a la vida continuamente. Llevo 33 años de vida regalados".

Carmen recuerda un momento que vivió como una encrucijada: cuando se quedó embarazada. "Tenía la típica edad en la que lo tienes o ya no lo tienes. Me estuvieron hablando de los niños con sida y decidí que no me arriesgaba. Me parecía muy fuerte y aborté. Luego tuve una pareja que quería que tuviéramos niños, hablamos con los médicos y ya te daban la seguridad de que el niño iba a nacer bien, pero ya no pudo ser", explica. Ya en 2009, la detección precoz y la medicación de las mujeres con VIH reducía la transmisión vertical, de madres a hijos, por debajo del 1%, según el Plan Nacional sobre el Sida.

En 2008, la Comisión Federal del VIH/Sida de Suiza emitió un comunicado en el que afirmaba que las personas en terapia antirretroviral, con carga indetectable, no son sexualmente infecciosas. A partir de ahí, se realizaron una serie de estudios, conocidos como Partner, que en los últimos años han ido mostrando ciertas evidencias científicas: desde la indetectabilidad hasta la eficacia de la Prep, la pastilla que previene la transmisión por VIH que acaba de introducirse en la cartera básica de servicios sanitarios en España.

"En 2017, el CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU) dijo públicamente que las personas con carga viral indetectable no transmiten el virus. Hasta ese momento había mucha evidencia científica, pero cuando lo decíamos siempre había alguien que nos lo recriminaba", indica Velayos. Desde 2010 en España se ofrece tratamiento antirretroviral en cuanto se realiza el diagnóstico, lo que permite reducir la carga viral a indetectable. Hasta entonces, solo se hacía cuando el recuento de células CD4 se encontraba por debajo de 400.

"Es una alegría (la indetectabilidad), claro, estás más tranquila, pero las precauciones se tienen que seguir teniendo", señala Miryam. "Según ha ido avanzando la ciencia es una alegría, pero no solo por mí, también por las demás personas, para informar, aconsejar y que no pase lo que nos pasó en nuestra época", indica.

El síndrome del superviviente
"Hemos pasado el duelo de ver morir a nuestros amigos, personas a las que echaban de sus casas, a las que no dejaban entrar en locales gais o que no les daban trabajo, con problemas emocionales, cognitivos, psicológicos y otros problemas asociados", lamenta Kike. Es el síndrome del superviviente. "Tienen unas afecciones y unas características especiales que hoy en día no se están planteando ni cuidando desde los servicios sanitarios, como la categorización para los grados de minusvalía, que deberían estar mejor especificados, porque tienen muchas enfermedades asociadas y un gran deterioro personal. Son personas que lo han pasado muy mal, han luchado mucho y son los grandes olvidados. Es una asignatura pendiente darle su lugar a estas personas", reclama Ramos. La FELGTB organiza este viernes una jornada con algunos de estos supervivientes, entre los que se encuentran Kike y Miryam.

Carmen, Myriam y Kike pertenecen a la primera generación que envejecerá con VIH. También Mario, que fue diagnosticado en 2005, cuando la noticia "había dejado de ser una sentencia de muerte, pero todavía pesaba mucho el miedo, el estigma y la vergüenza". Ahora tiene 54 y se plantea: "dentro de cinco o 10 años, ¿qué pasará?". Antes o ahora, y pese a los avances, el diagnóstico sigue suponiendo un impacto. "Es como chocar contra una pared", reconoce. "La gente se sigue traumatizando mucho", explica Carmen, "luego nos ven a los que llevamos tantos años y se tranquilizan". "Cuando te dan el diagnóstico y eres la persona estigmatizada, te ves desde el lado del estigmatizador que eras antes", indica Poveda.

Y es que los prejuicios permanecen más de 30 años después. "Ha avanzado más la ciencia que la sociedad", lamentan los entrevistados. Kike, ahora jubilado, tuvo que falsificar un informe médico para acceder a una oposición de celador en los años noventa. Pero aún hoy un cirujano con VIH no puede realizar cirugías, ni un conductor puede tener una licencia de taxi en Madrid. El Gobierno eliminó el veto en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Fuerzas Armadas en 2018.

La información en estos casos es fundamental. "El mensaje que se tiene que dar a la gente es el del Gobierno, no el de las ONG", sostiene Poveda. Ua encuesta publicada por la International Association of Providers of AIDS Care (IAPAC) en 2018 muestra que en España el 28% de los entrevistados no se encuentran cómodos trabajando con personas con VIH, el 51% piensa que aunque esté controlado pueden transmitirlo y el 46%, que no deberían desempeñar profesiones sanitarias. Solo el 35% considera que pueden desempeñar cualquier trabajo.

sábado, 28 de septiembre de 2019

#hemeroteca #lesbiansimo #testimonios | Encarna Sánchez: se gastó en sus novias los millones que ganó en la radio

Imagen: El Mundo / Encarna Sánchez

Encarna Sánchez: se gastó en sus novias los millones que ganó en la radio.

Se dice que legó un patrimonio de 10 millones de euros a su heredera. Ganó más en publicidad y lo gastó casi todo en sus amoríos.
Emilia Landaluce | El Mundo, 2019-09-28
https://www.elmundo.es/loc/famosos/2019/09/28/5d8cc5f4fc6c8398258b45b0.html

"Me encantaría hacer una película de Encarna. Se la merece pero yo no la haré". Es una pena que Almodóvar no se atreva a contar la vida de la locutora almeriense. Un talento indiscutible, su carácter atormentado, la estética ochentera, esos amoríos que ella se empeñaba en ocultar pero de los que toda España hablaba... Y, por supuesto, su muerte prácticamente frente al micrófono de ‘Directamente Encarna’, el programa que empezó a emitirse en COPE el 1 de octubre de 1984 (hace 35 años) y que siguieron millones de personas hasta el 5 de abril de 1996, el día que murió de cáncer. "De amor", como suele decir Federico Jiménez Losantos, que la conoció bien. Tenía 59 años pero aún muy enferma, su voz seguía siendo hipnótica. "Pronto volveréis a sonreír. Pronto vendréis a mi encuentro. Pronto podré decir con toda la valentía del mundo: ¡Temblad, pedazo de sinvergüenzas!". Esas fueron sus últimas palabras en el aire.

De Encarna se ha escrito mucho. Sus supuestos amoríos con Isabel Pantoja y con otras amantes, la misteriosa heredera, la caja fuerte llena de billetes bien prensaditos que tenía en su casa. Pero sobre todo si era o no "una perra, una hija de puta desalmada". Carlos Herrera, compañero en COPE, suele destacar que "fue una mujer asombrosamente" intuitiva. "Arrolladora. Capaz de lo mejor y lo peor. Me causa desprecio todos los que se abalanzan sobre su cadáver. Ella debe de estar en su tumba pegando bocados bajo la lápida. Menuda era".

Porque pocos recuerdan que, en realidad, Encarna (sigue bastando su nombre) era un monstruo. También en el mejor de los sentidos. "Nunca he visto a nadie así ante el micrófono. Y luego, cómo hacía publicidad. Los anunciantes que acudían a ella sabían que iban a vender", recuerda su técnica de sonido. Así se hizo muy rica. Por ejemplo. "Diecur, que es un número 1 y reúne todo lo que exige Sanidad, le permite adelgazar entre 4 o 6 kilos al mes sin dejar de comer. Pueden comer cocido, patatas fritas, la pringá, macarrones...". ¿La solución? "¡Diecur!" En 1995, Sanidad anunció la retirada de "productos milagro" tras una denuncia de la OCU por publicidad engañosa y riesgo para la salud. Su entonces portavoz aludió directamente a Dietinter, empresa propiedad de Encarna Sánchez, que comercializaba las píldoras adelgazantes. No era lo único que anunciaba. Durante meses, vendió La ruta del millón del Banco Zaragozano. "Los hombres serios. En Gabardina. Los Albertos...", metía en sus cuñas. Y mientras, el clin clin de la caja.

Encarna, pese a que hizo mucho dinero, no murió tan "inmensamente rica" como glosaron los medios de la época. Al menos oficialmente. En su testamento legó a Clara Súñer un piso, una casa en La Moraleja y otra en Marbella. En total: un patrimonio de unos 10 millones de euros. "En COPE ganaba lo que ganaba. No piensen que mucho pero lo que sí hacía era coger bastante bastante dinero negro en publicidad, de los anunciantes", explica un compañero. Por otro lado, la locutora también gastaba mucho. Sobre todo cuando se enamoraba. En joyas, abrigos, ropas. Cuentan que alquiló por 200 millones de pesetas (1,2 millones de euros) un teatro a Isabel Pantoja. No era una novedad. Algo similar, dicen los que la trataron, le pasó con todo el dinero que supuestamente ganó durante sus años en México.

Pero no solo fue generosa en su vida privada. Graciano Palomo recuerda que ganaba más por sus tres intervenciones a la semana en Directamente Encarna que como subdirector de periódico. Jaime Peñafiel podía decir lo mismo. "Aunque en principio le tuve que ocultar a mi mujer que salía en el programa porque lo encontraba muy populista". Carmen Jara, integrante junto a Paca Rico, Marujita Díaz, Carmen Yepes y María Dolores Pradera de ‘La mesa de camilla’ (una sección del programa) lo niega. "Nos escuchaba todo tipo de gente. Políticos, intelectuales, empresarios...". Aquella fue una idea de la propia Jara, muy amiga de Encarna. "Llorábamos de risa. Con Maruja... Cuando echaron a María Dolores Pradera por decir ¡Viva la República! de broma". Un diálogo entre Encarna y Marujita.

-Maruja, qué esmeraldas llevas.
-Qué va hija, es un caramelo de menta que me ha dado un morito.

Y todo esto poniéndose tibias de Sheridan's, un licor de café y chocolate que patrocinaba la sección. [Y yo -diez años entonces- no paré de insistirle a mi madre hasta que compró una botella]. Era el carisma de Encarna. "Yo soy Mari Carmen Yepes, andaluza y catalana / catalana por mis padres/ catalana por mi raza / y quiero a la Moreneta / igual que a la de Triana", cantaban. Ni Libres e Iguales.

Precisamente Jara es una de las personas que hablan mejor de Encarna. Lo lógico considerando que fueron amigas durante mucho tiempo y que su sobrino era el ahijado de la periodista. "Pese a que estuvo con quien estuvo y tenía a dos muchachas en casa, era una solitaria. Muchas veces se venía a casa de mi cuñado a cenar para estar con nosotros". ¿Mala? "Al contrario. Era muy buena gente. Extremadamente generosa. Sobre con quien estuviera en aquel momento. Un día pasando por el jardín de una me dijo: mira hasta las palmeras las he pagado yo".

Pese a esos comentarios velados, siempre trató de ocultar que se enamoraba (y muchísimo) de mujeres. Lo intentó hasta con la propia Jara cuando llegó a Madrid. "No te confundas Encarna", le tuvo que decir. Entonces, la cantante acababa de llegar a Madrid y era una de esas españolas que ya no se fabrican. Jara contaba que Encarna siempre llevaba el bolso lleno de dinero. "Y se lo daba a las monjitas, a cualquier señora que le contara que no podía pagar la hipoteca. ¡Menuda se lio el día que le robaron el bolso!".

Jara relata cuando la acompañó al médico y le diagnosticaron cáncer. "Le dijeron que se quedaría calva. Ella me dijo: 'Carmen, cómprame de esos lazos que se ponen los niños cuando nacen'. Y se los pusimos cuando se le cayó el pelo. Todavía guardo las fotos".

Pero pocos recuerdan esa Encarna amable. "Un día, durante mi sección, cuando empezó a despotricar de Concha García Campoy, me quedé callado. A partir de ahí, Concha, con la que siempre me había llevado bien, me evitaba", recuerda Graciano Palomo. Peñafiel vivió un episodio similar pero con Teddy Bautista a propósito de un canon que la SGAE pretendía poner a los transistores. "Solo dije que si todo eso que decía era verdad, que era como el impuesto revolucionario. Bautista nos demandó pero Encarna se murió antes de que se dictara sentencia. Al final, me perdonó los 50 millones de pesetas (300.000 euros) de compensación".

Los ataques vitriólicos de Encarna eran bien conocidos y para algunos estaban muy ligados a su situación sentimental. Tenía enemigos, pero al mismo tiempo sabía tratar con el poder. Aún así era una voz independiente en esa España en la que todos eran felipistas. Por eso "no tuvieron piedad" cuando revolvió cielo y tierra en TVE para que quitaran el ‘sketch’ de Martes y Trece sobre las vacaciones de Millán (Encarna) y Josema Yuste (Pantoja) en Palma. Rabió. "Lo pasó fatal. Se volvió loca. Lo de las empanadillas le hizo gracia pero no quería que nadie supiera de su vida personal". Eran las contradicciones de una mujer lesbiana pero de derechas y creyente en la España de Felipe González.

La mayoría de los que la conocieron coinciden en que la publicación de las fotos "de la patadita" de María del Monte a Isabel Pantoja aceleró la enfermedad de la locutora. Se dejó morir. Jara cuenta que después de verlas se encerró en su cuarto todo le día. Peñafiel explica que las vio en directo durante su sección y él tuvo que hablar 20 minutos sin parar porque ella se dedicó a golpear el cristal del control y a darse contra la pared. A partir de ahí, si iban a un restaurante con fotos y había alguna de María del Monte, Marujita se la guardaba en el bolso.

El resto ya lo saben. Una agonía triste, abandono y una heredera inesperada. Hoy aún le dedican muchas horas de TV y hasta se prepara un documental. Muchos aún creemos escucharle decir: "¡Temblad pedazo de sinvergüenzas!". Y mordiendo la lápida.

jueves, 11 de octubre de 2018

#hemeroteca #homosexualidad #literatura | Caio Abreu, héroe gay póstumo en el Brasil de Bolsonaro

Imagen: El País / Caio Abreu
Caio Abreu, héroe gay póstumo en el Brasil de Bolsonaro.
Varias reediciones y una nueva generación de lectores recuperan la obra del inclasificable autor.
Tom C. Avendaño | El País, 2018-10-11
https://elpais.com/cultura/2018/10/10/actualidad/1539196433_166842.html

Era delgado, llevaba gafas de metal sobre unos ojos inquisidores hundidos en la cara. Solía ser lo que no se debía en cada momento. Crítico con la dictadura militar (1964-1985) y abiertamente gay en el Brasil de los setenta y ochenta; enfermo de sida en los noventa. Ese es el mito de Caio Fernando Abreu, el escritor brasileño de cuyo nacimiento se han cumplido 70 años. Murió en 1996, a los 47, dejando tras de sí seis libros de relatos, cuatro novelas y tres obras de teatro. Al menos la primera parte del mito. Una segunda parte nos traería al Brasil del líder ultraderechista Jair Bolsonaro, que acaba de ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales. En ese clima de homofobia, racismo y machismo, la obra de Abreu, que en su día fue ‘underground’, se consagra en el canon literario nacional, reeditada por las grandes editoriales, como en su día ocurrió con Clarice Lispector o João Guimarães Rosa. Detrás de este milagro, hay otra generación de lectores con nuevas sensibilidades que han encontrado en este hombre un inesperado icono de la vida en 2018 y, además, uno de los grandes escritores brasileños del siglo XX.

“Son días de repensar la relación de la literatura con la dictadura, un trauma que está presente en todos los libros de Caio, si bien no siempre explícitamente. Y también podemos apreciar mejor los matices ‘queer’, los toques de locaza irónica con los que escribía”, opina Schneider Carpeggiani, editor de la revista cultural Pernambuco y de la editorial Cesárea.

Nacido en la ciudad de Santiago (Rio Grande do Sul), también conocida como tierra de los poetas, Caio Abreu escribió prácticamente a lo largo de toda su vida. Escribió sobre abuelas, putas, gais, niños, pueblos, travestis, playas, ciudades y ricos. Era gracioso, hedonista y melancólico. Tenía sensibilidad para el costumbrismo cerrado pero también para el camp y el pop, y podía mezclar los tres a la vez. En tiempos del punk fue tierno; en mundos militares fue ‘queer’.

Finalmente, enfermó en tiempos de euforia. En 1994, durante un viaje a Francia, descubrió que tenía VIH. Eso también lo contó. Y hoy el arranque de su 'Carta desde más allá del muro' es una de sus frases más célebres: “Me ha ocurrido una cosa, tan extraña que aún no he aprendido la forma de hablar de ella”. Volvió a casa de sus padres y murió en febrero de 1996. No era ni de lejos un desconocido, pero buena parte de la crítica no sabía muy bien qué hacer con él.

Pero, vista desde 2018, su obra ha sido capaz de llegar a mucha más gente. Su tono irónico resulta ahora menos alienante y su estilo de ficción biográfica ahora es mucho más común en las redes sociales. Su falta de tapujos para hablar sobre el sida le ha convertido también en un activista póstumo. “Y cuando lees sus crónicas, te parece que te está hablando de ahora, que el mundo que está describiendo es el de 2018”, defiende Nunes Mello, uno de los escritores actuales más influenciados por él.

“Caio es muy visceral, habla de la angustia, el miedo y a lo largo de los años esa característica le ha dejado marcado entre los lectores jóvenes”, añade la editora Alice Sant’Anna, responsable de revisar todos los relatos de Abreu para el compendio de más de 750 páginas con el que la Companhia das Letras celebra ahora su 70º aniversario. “El contexto ha cambiado pero su forma de hablar desde la contracultura no. Sigue siendo actual. Y merece un lugar entre nuestros escritores más grandes”.

Donde aún no ha merecido un lugar a su altura es en librerías de otros idiomas. En español, no obstante, la editorial argentina Adriana Hidalgo publicó en 2009 una de las novelas: ‘¿Dónde andará Dulce Veiga?’.

sábado, 19 de mayo de 2018

#hemeroteca #vih #sida | 35 años del descubrimiento de aquel extraño y mortal virus

Imagen: El País
35 años del descubrimiento de aquel extraño y mortal virus.
El 20 de mayo de 1983 se identificó oficialmente el VIH. El avance en este tiempo ha sido vertiginoso, pero es necesario continuar los esfuerzos para que se mantenga el progreso.
Pablo Linde | Planeta Futuro, El País, 2018-05-19
https://elpais.com/elpais/2018/05/16/planeta_futuro/1526425640_348314.html

Cuando el 20 de mayo de 1983 un grupo de científicos publicó en la revista Science el descubrimiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), no tenían ni idea de la magnitud de su hallazgo. Ni de todo el sufrimiento que este microorganismo iba a causar. Lo contaba una de las investigadoras que participó en los estudios, Françoise Barré-Sinoussi. Por entonces, había medio centenar de enfermos de sida en su país, Francia, y no fue hasta unos años más tarde cuando se dieron cuenta de los estragos que el virus estaba causando en África.

Hace ahora 35 años que lo conocemos y, aunque aún no hemos conseguido doblegarlo por completo, "nunca antes la ciencia y la medicina han sido tan rápidas a la hora de descubrir, identificar el origen y aportar tratamiento para una nueva enfermedad". Las comillas son del Comité Noruego del Nobel, que en 2008 reconoció este descubrimiento con el premio más prestigioso del mundo.

Esta rapidez hizo que, desde que en el verano de 1981, cuando se identificó en California al primer enfermo, pasasen menos de dos años hasta identificar al virus, y seis en tener en el mercado el primer medicamento con alguna efectividad. Los primeros fármacos, sin embargo, tenían terribles efectos secundarios y para ellos era una proeza alargar algún año de vida a los infectados. En los ochenta y primera mitad de los noventa, el diagnóstico de VIH era una doble condena: a la muerte social, ya que el desconocimiento y el estigma de la enfermedad eran terribles, y a la física, que solía llegar poco tiempo después.

Todo cambió en 1996. Un nuevo régimen de tratamiento conocido como terapia antirretroviral altamente activa (Haart, por sus siglas en inglés) supuso un antes y un después para los enfermos. Los efectos secundarios remitían y vivir con VIH comenzaba a ser posible sin que la muerte rondara a la vuelta de la esquina. Los fármacos fueron avanzando hasta lograr que ya no hablemos de un mal mortal, sino crónico. Con una pastilla al día —por lo general—, el virus queda bajo control, es indetectable en plasma y no hay prácticamente riesgo de contagio. El estigma también fue bajando, aunque seguramente la ciencia ha avanzado más rápido que la sociedad. Según el lugar del mundo, portar el virus puede seguir siendo un inconfesable secreto.

En estos más de 35 años, 78 millones de personas han contraído el VIH y 35 millones han muerto por enfermedades relacionadas con el sida. Hoy son 36,7 millones quienes viven con el virus. Y uno de los grandes problemas es que, de ellos, casi 16 millones no reciben el tratamiento que les permitiría llevar una vida prácticamente normal.

El mundo se ha propuesto terminar con la epidemia en 2030. Desde el punto de vista científico, es posible. Los expertos defienden la estrategia 90-90-90 para 2020. Consiste en que el 90% de los seropositivos conozca su condición; que, de ellos, el 90% reciba el tratamiento; y que, de ellos, un 90% tengan supresión viral, es decir, que los niveles en sangre sean muy bajos. Alcanzar esos guarismos supondría un paso de gigante para empezar a eliminar el sida.

Pero esto solo es posible con un compromiso económico muy fuerte por parte de comunidad internacional. Como señalaba el informe Goalkeepers 2017, de la Fundación Bill y Melinda Gates, los enormes progresos que se han conseguido en la lucha contra el sida pueden revertirse si no se continúa financiando. Cada año se producen 14 muertes por cada 100.000 personas; si seguimos progresando, esa cifra podría reducirse hasta seis decesos por cada 100.000 en 2030; pero un recorte del 10% en el presupuesto global podría elevarla a 19. Supondría cinco millones más de fallecimientos de aquí a ese año.

El dinero es necesario para diagnosis, tratamiento y también para que la ciencia siga avanzando. Lo hace: cada vez se conocen mejor los mecanismos del virus, las terapias continúan mejorando y son cada vez más baratos, existen medicamentos profilácticos que evitan el contagio si se toman antes de una exposición sexual y pruebas rápidas y sencillas que permiten a una persona conocer su estado serológico. Pero no se vislumbra en el horizonte una cura para el sida, es decir, eliminar el virus completamente del cuerpo. Tampoco parece que esté cerca una vacuna que pueda prevenir la enfermedad, aunque los hallazgos científicos no siempre son previsibles. Ahora mismo hay en marcha dos ensayos que tratan de dar con la inmunización.

Lo que está claro es que hacen falta fondos para continuar avanzando. A finales de 2016, en los países de ingresos medios y bajos se destinaron 19.100 millones de dólares a luchar contra la enfermedad. La agencia de las Naciones Unidas para el sida (Onusida) estima que en 2020 serán necesarios 26.200 millones. El principal mecanismo para canalizar las donaciones de los países ricos es el Fondo Global, al que España dejó de ingresar dinero en 2011 con la excusa de la crisis económica. Después de siete años, sigue sin hacerlo.

martes, 28 de junio de 2016

#hemeroteca #lgtbi #orgullo | Una historia de orgullo y desencanto

Imagen: El Salto / MADO 20015
Una historia de orgullo y desencanto.
A finales de junio, el movimiento de lesbianas, gais, trans y bisexuales de Madrid celebra la marcha del Orgullo. Una cita que sirvió para conquistar derechos a partir de los 90 pero que ha sido despojada de su carácter reivindicativo en favor de un cóctel de ruido y desfase.
Pablo Elorduy | El Salto, 2016-06-28
https://www.elsaltodiario.com/hemeroteca-diagonal/historia-orgullo-desencanto-lgtb

Algo cambió en España a mediados de los 90. El 28 de junio de 1996 aparecía en Madrid la primera carroza en la fiesta del Orgullo o Día de la Liberación. Unos meses antes, el último Gobierno de Felipe González había introducido en su polémica reforma del Código Penal disposiciones que castigaban la discriminación por orientación sexual. Lesbianas, gais, trans y bisexuales celebraban por segundo año consecutivo el Orgullo en fin de semana.

Como cada año desde el comienzo de la década, se superaba la participación del año anterior. Los medios de comunicación habían olvidado gran parte de los tabúes sobre diversidad sexual y de género, y las cadenas privadas se lanzaban a emitir reportajes de sesgo sensacionalista sobre la nueva escena LGTB, en el cénit de una lucha por los derechos y libertades que se plasmaría con el paso de los años en la Ley de Matrimonio y adopción por parte de personas del mismo sexo (2005) y la Ley de Identidad de Género (2007).

En el centro del movimiento LGTB había un puñado de personas. Dos de ellas han fallecido en el último año. El primero es Pedro Zerolo, ex concejal del PSOE en el Ayuntamiento y ex presidente del Colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales de Madrid (COGAM), que aquel 1996 viviría su segunda escisión.

La otra es la activista Shangay Lily, fallecida en abril, que con su transformación en drag queen para las actividades del Shangay Tea Dance, llamó la atención de la prensa mainstream. Junto al fanzine Shangay Express, que se convertiría ya sin Shangay Lily en biblia del consumismo orientado al público gay, en aquella época nacerían publicaciones fundamentales para el movimiento como De un plumazo, Bollozine, NonGrata, o la revista de pensamiento feminista Queer.

Entre aquel puñado de pioneras del Orgullo de los 90, estaba Mili Hernández, propietaria de la librería Berkana, primera que expuso en un escaparate las obras de referencia de la cultura LGTB. Entre sorbos a un café con hielo en el Café Figueroa, Hernández reivindica el espíritu de aquellas manifestaciones que transcurrían entre la Puerta de Alcalá y Sol, con pancartas y carrozas hechas a mano.

En 1995 se optó por dejar de celebrarlo automáticamente el 28 de junio —aniversario de los disturbios iniciados en el bar Stonewall de Nueva York, en 1969— y pasar la marcha al fin de semana, se introdujeron los sound system, y con ellos las carrozas. “Hacerla más lúdica era dar la oportunidad de que viniera un tipo de gay y lesbiana que tenían cierto reparo hacia esa militancia de pancarta y calle”, explica Mili Hernández. Pronto comenzarían a desfilar los cortejos patrocinados.

20 años después, la fiesta del Orgullo no convence a la comunidad LGTB activista, pese a que, desde la salida de Alberto Ruiz Gallardón de la alcaldía, se ha rebajado el ruidoso cóctel en el que se convirtió el Orgullo de los 2000 bajo el llamado “euro rosa” —basado en el neoliberalismo gayfriendly—. Al mismo tiempo que la manifestación se transformaba en la cabalgata más masiva de Europa, comenzaban a aflorar diferencias en la comunidad LGTB.

El dictado de la economía
Casi un cuarto de siglo después de la eclosión de la visibilidad no heteronormativa, las, los y les protagonistas de aquella historia madrileña han separado sus caminos. Los socios de Shangay Lily, a quienes dedica párrafos de rencor en su último libro ‘Adiós Chueca’ (Akal, 2016), se hicieron con la organización del Orgullo y pusieron en marcha una idea del barrio pensado para personas de alto nivel adquisitivo, especializado en el consumo, el alcohol, el turismo y la especulación inmobiliaria.

Una serie de “empresarios listos”, explica esta librera, “empezaron a distorsionarlo todo” y crearon un modelo “cercano a una mafia de la noche”. Ese modelo tiene como máximo exponente una fiesta capitalizada por los esponsors.

Según denunciaba Shangay Lily en una entrevista, se impuso una imagen unívoca de los homosexuales, varones, blancos y burgueses: “No les interesa que la sociedad se dé cuenta de que no todos los gais son millonarios y están deseando salir en un programa de televisión (...) cada vez somos más y nos ven menos”.

Ese modelo quedó a cargo de la Asociación de Empresas y Profesionales para Gais y Lesbianas de Madrid y su Comunidad (AEGAL) y de la organización privada MADO, encargada de la celebración del orgullo, en la que AEGAL comparte mesa con las ONG oficialistas Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y COGAM.

Activistas como Shangay Lily y Mili Hernández critican el papel de éstas y de los partidos políticos en la transformación del movimiento. Pese a su incuestionable rol por los derechos de homosexuales, lesbianas y trans, el socialista Pedro Zerolo es señalado por Shangay Lily como el brazo “político” de un plan empresarial, mediático e inmobiliario que anularía los aspectos más contestatarios de la comunidad. La “domesticación” de COGAM se produjo, certifica Hernández, cuando las subvenciones empezaron a ser la vía de supervivencia de la asociación.

El PSOE y el PP se echaban los trastos a la cabeza —para eso el PP hizo crecer a la ONG COLEGA—pero estaban de acuerdo en que la expansión del Orgullo como fiesta global favorecía los intereses de unos y otros.

La etapa de Gallardón supuso el paroxismo de este modelo: se revendieron las barras de la calle —hasta por 5.000 euros—, se permitió el incumplimiento de medidas de seguridad —se llegó a tapar con un escenario la salida de emergencia del metro— y se coqueteó incluso con la idea de cerrar el barrio con vallas para poder cobrar entradas a visitantes.

El ruido y la crítica
Armando Fernández Steinko, expresidente de la Asociación de Vecinas y Vecinos de Chueca, señala que “se generaron problemas ambientales serios, pero el PP no nos hizo ningún caso”.

Entre las propuestas de la asociación estaban la de limitar el ruido y que las actuaciones más espectaculares de la fiesta se trasladasen a lugares como la Plaza de España o la Casa de Campo, algo que chocaba con los intereses de AEGAL. Este vecino de la zona también critica a COGAM: “Se portó muy mal con nosotros… en esa época todo parecía cuadrar: el negocio, la liberación, toda España estaba aquí poniéndose hasta el culo, Chueca funcionó como parque temático rosa”.

Beatriz Gimeno, ex presidenta de la FELGTB, defiende el carácter reivindicativo que mantiene el Orgullo pese a que se haya convertido en un evento en el que participan más de un millón y medio de personas.

Gimeno piensa que “para criticar el Orgullo de Madrid hay que conocer los otros”, y cree que aunque “hay mucho empresario y dinero”, la celebración sigue “conservando esa parte de fiesta de barrio que me gusta”, también una parte de reivindicación diferenciada de los cortejos comerciales.

Luis González, exvecino de 55 años que vive entre Atenas y Madrid, media entre las posiciones que defienden la participación de los comerciantes en el Orgullo y quienes han renunciado a asistir a la manifestación por el carácter comercial de la marcha.

“Ha sido la economía de mercado lo que más ha importado para que lo gay se visualice más, exactamente igual que en EE UU, Reino Unido, Francia...”, reconoce González, quien cree que “pasar por el aro de la economía” ha permitido avanzar en visibilidad desde los tiempos de la invisibilidad.

Desde 2006, el activismo LGTB se ha reorganizado con una marcha propia, “sin partidos ni empresas”, al margen del desfile oficial, en cuyo interior se realizó un bloque crítico durante años.

La manifestación política recupera la fecha del 28 de junio e incide en el carácter reivindicativo y autogestionado de las luchas por las libertades sexuales y de género.

El asesinato de 49 personas en Orlando es la herida más triste y reciente de una comunidad que ha conquistado la visibilidad pero sigue siendo atacada políticamente, violentada por las instituciones y agredida en su día a día. 20 años después de la etapa de visibilización LGTB que supusieron los años 90, esta comunidad tiene todavía muchos motivos para reivindicarse.