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jueves, 13 de febrero de 2025

#hemeroteca #lgtbi #testimonios | El legado de Pedro Zerolo frente a la ola reaccionaria

Pedro Zerolo, el 29 de julio de 2004, en Madrid //

El legado de Pedro Zerolo frente a la ola reaccionaria

En el décimo aniversario de la muerte del referente LGTBIQ+, se publica un libro sobre su vida y trayectoria, que también narra la lucha del colectivo desde los noventa hasta la primera década del siglo XXI
Pablo León | El País, 2025-02-13
https://elpais.com/sociedad/2025-02-13/el-legado-de-pedro-zerolo-frente-a-la-ola-reaccionaria.html

Pedro Zerolo es un referente absoluto de la lucha por los derechos LGTBIQ+. Este año, el 9 de junio, se cumple una década de su muerte, a los 54 años, consecuencia de un cáncer de páncreas, y su legado es reivindicado ante la oleada reaccionaria global. “Pedro Zerolo fue un activador de los derechos y de su concreción legislativa. No le bastaba la incidencia, buscaba la transformación. Sus palabras y su vida siguen resonando exigentes y convocadoras”, opina Ángel Gabilondo, actual Defensor del Pueblo. Justamente, su vida, sus palabras, sus enseñanzas han sido recogidas en ‘Pedro Zerolo. Vida y legado de un pionero por los derechos civiles’ (Planeta), un libro escrito por Miquel A. Fernández García, compañero de Zerolo en el activismo y también en la política.

“Él sabía que el relato era muy importante, y también que había que mantener la memoria de la lucha”, cuenta el autor. Zerolo le pidió a Fernández que escribiera cómo había sido la lucha para conseguir que España diese un paso de gigante en el avance de derechos para las personas LGTBI+. Lo hizo pocos años después de que se legalizara el matrimonio igualitario, cuya aprobación cumple 20 años el 3 de julio: “Lo consideraba de vital importancia”, apunta Fernández.

Se lo decía a él porque siempre llevaba unos cuadernos de notas en los que apuntaba todo, ya fuera en movilizaciones, en asambleas, o en reuniones políticas. “Era una especie de acta personal. Le dije que no tenía tiempo y que se las podíamos dar a alguien para que lo escribiera. ‘Ni se te ocurra’, me dijo, ‘no se las des nunca a nadie; si lo haces, otros acabarán escribiendo nuestra historia”. Fernández guardó las libretas. Poco antes de morir, Zerolo le pidió de nuevo que escribiera.

Aunque la familia de Zerolo era de Tenerife, él nació en Venezuela. Regresó a Canarias en su juventud y estudió Derecho en la Universidad de La Laguna. Más tarde se trasladó a Madrid. Y a comienzos de los noventa entró a formar parte de la asesoría jurídica de la organización Cogam, convirtiéndose en un icono del activismo. Años después, fue nombrado presidente de la Felgtbi+ (2000-2003). Su mandato fue muy fructífero. “La Federación siempre le recordará con cariño”, afirma su presidenta, Paula Iglesias. Considera que la Federación sigue impregnada por Zerolo ― con algunas de sus frases convertidas en mantras: “Aquí cabemos todos. Tenemos que sumar, sumar y sumar”― y trabajan construyendo alianzas, como las forjadas para aprobar la conocida ‘ley trans’ o reivindicar un Pacto de Estado contra los discursos de odio. Y replica una idea de sus ideas: “En la sociedad que queremos construir, hay espacio para todas las personas; en la que nos quieren imponer desde el odio, no”.

Zerolo fue concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid, elegido en 2003, y presidente de la federación regional del partido, además de miembro de la Ejecutiva y secretario de movimientos sociales. “Zerolo es una figura genuina porque fue un referente del activismo y, después, de la política. Se mueve en ese interregno”, apunta Fernández. Algo que ha plasmado en el texto que ha escrito, que ha sido prologado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Además, su trabajo fue decisivo en la aprobación del matrimonio igualitario. “Con su discurso fresco, a la vez que vehemente, y con una estrategia que sumaba al resto de movimientos sociales a la causa consiguió poner las preocupaciones y necesidades de las personas LGTBI+ en la agenda política. A partir del matrimonio igualitario, ya nada volvió a ser igual”, resume Julio del Valle, director general igualdad real y efectiva de las personas LGTBI+, y también compañero de partido. Zerolo también defendió causas feministas, migratorias, del pueblo gitano y, en general, por la ampliación de los derechos civiles.

“No es una simple biografía, es un acercamiento a una figura decisiva. Es la historia de un derecho conseguido y conquistado. Y también la del hombre que se entregó vital y políticamente para lograrlo, es la historia de Pedro Zerolo”, agrega Gabilondo, que presentó el libro este miércoles en el Instituto Cervantes, junto a Luisa Estévez, presidenta de la Fundación Pedro Zerolo. Al evento se acercaron la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y cuatro ministros: Ana Redondo (Igualdad); Fernando Grande-Marlaska (Interior); Óscar López (Transformación Digital y Función Pública); y Ángel Víctor Torres (Política Territorial y Memoria Democrática).

A pesar de que ha tardado más de lo que pensaba en escribir el libro, Fernández está contento por haber cumplido. “Creo que es más necesario que nunca. Es el momento”, dice en referencia a la oleada reaccionaria global. “Ese discurso produce una doble consecuencia: ralentiza los avances y nos obliga a discutir sobre asuntos que no se cuestionaban hace cinco años. No solamente es un movimiento político, sino también mediático. Esto va calando y es peligroso”, alerta el autor.

―¿Qué nos diría Zerolo?

―Nos diría que no corren buenos tiempos para la lírica y que el mundo no es de color de rosa. También, que hay que estar dispuesto a batallar para defender las conquistas conseguidas, sin olvidar las que tenemos por delante. Nos pediría estar en pie, siempre en lucha. Estamos muy necesitados de más ‘Pedros Zerolos’. Ojalá el libro inspire a alguno o alguna.

miércoles, 5 de febrero de 2025

#libros #lgtbi #activismo #testimonios | Pedro Zerolo : vida y legado de un pionero por los derechos civiles

Pedro Zerolo : vida y legado de un pionero por los derechos civiles / Miquel A. Fernández García ; prólogo de Pedro Sánchez.

Barcelona : Libros Cúpula, 2025 [02-05].
408 p.
Serie: Biografía y memorias.

/ ES / Libros / BIO / Activismo / Gais / LGTBI+ / Pedro Zerolo / Testimonios

📘 Ed. impresa: ISBN 9788448042233 / 24.95 €
📝 Cita APA-7: Fernández, Miquel A. (2025). Pedro Zerolo : vida y legado de un pionero por los derechos civiles. Libros Cúpula.


Una lectura imprescindible en el 20 aniversario de la aprobación del matrimonio igualitario. ‘Pedro Zerolo’ narra la vida y legado de uno de los activistas más influyentes y queridos en la historia reciente de España. Pedro Zerolo desafió las normas de su tiempo, como político y como pionero en la lucha por los derechos LGTBIQ+, la igualdad y la justicia social. A través de un recorrido por su vida, su activismo en la defensa de los derechos civiles y su compromiso político, este libro nos descubre a un hombre extraordinario que, con coraje y pasión, transformó la realidad de miles de personas. Desde la presidencia de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+), hasta su papel crucial en la aprobación del matrimonio igualitario y su incansable defensa de los colectivos más vulnerables, Pedro Zerolo dejó una huella indeleble en la historia de España, contribuyendo a crear un país más inclusivo y justo: una sociedad mejor en la que, por fin, cabíamos todas y todos. Este relato biográfico es una memoria compartida en primera persona por quien le acompañó en su emocionante aventura hacia la igualdad durante más de veinte años, convirtiéndose en un testimonio inigualable de su lucha por la igualdad, su pensamiento progresista y su legado como defensor de los derechos humanos y civiles.

👤 Miquel A. Fernández García
(Plasencia, 1969) es consultor en políticas públicas, activista y director ejecutivo de la Fundación Pedro Zerolo. Con una destacada trayectoria en el activismo social, fue secretario general de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) y primer secretario de CESIDA, además de coordinador general de Lambda. Colaboró estrechamente con Pedro Zerolo, impulsando la refundación de la FELGTBI+ y la creación del grupo federal LGTBI del PSOE, donde lideró importantes avances en derechos civiles. Amigo y aliado de Zerolo durante más de 20 años, hoy dedica su labor a preservar y a difundir su legado y a extender su activismo igualitario.

domingo, 27 de febrero de 2022

#hemeroteca #lgtbifobia #ideologiadeodio | Zerolo ya no nos sirve

El Salto / Una protesta LGTBI en Puerta del Sol, Madrid //

Zerolo ya no nos sirve.

Ciertos discursos activistas no son operativos en un contexto inundado por las ideas de la ultraderecha.
Ramón Martínez | El Salto, 2022-02-27
https://www.elsaltodiario.com/mirada-rosa/zerolo-ya-no-nos-sirve 

Aunque la actualidad política impida que olvidemos la guerra que ha desencadenado Putin o cuál es el precio de denunciar la corrupción en determinados entornos muy proclives a practicarla, un nuevo incidente homófobo en Bétera nos recuerda que sigue aumentando la escalada de la violencia contra quienes amamos, deseamos y nos expresamos fuera de los márgenes de lo normativo. Vivimos bajo una amenaza constante, pero mientras esa amenaza recrudece sus expresiones, parece que gran parte de nuestra reivindicación sigue anclada en unas prácticas que, si bien funcionaron en el pasado, ya no resultan tan eficaces. Ciertos discursos activistas no son operativos en un contexto inundado por las ideas de la ultraderecha.

Quienes tuvimos la suerte de reivindicar cerca de Pedro Zerolo recordamos bien el talante con el que se enfrentaba a sus adversarios. Siempre con una sonrisa sincera y una propuesta en positivo, la conocida frase cuya creación se le atribuye, y que sirvió como respuesta en un pleno del ayuntamiento de Madrid a la carpetovetónica Ana Botella, sigue escuchándose hoy de las bocas de los muchos activistas que intentan emular su figura: “En su modelo de sociedad no quepo yo; en el mío sí cabe usted”. En aquella época, con prácticamente todos los vientos a favor de nuestro progreso como movimiento social, los grandes rivales de nuestros avances tenían un llamativo aspecto de fantoches que los convertían casi en elementos risibles.

Las técnicas reivindicativas que pusieron en práctica las primeras personas involucradas en el activismo que perseguía el reconocimiento de nuestras parejas, antes incluso de la irrupción en escena de Pedro, eran realmente útiles para enfrentarse a declaraciones que sonaban a parodia, cuando cruzaban peras y manzanas sin mucho sentido, o para evidenciar el ridículo de las manifestaciones de obispos y políticos de derechas, que pretendían mantener el matrimonio como un privilegio heterosexual. No es posible decir que fuera sencillo reivindicar en aquel momento —porque nunca lo es—, pero aquellas prácticas facilitaron nuestra labor. Conseguimos que los planteamientos que defendían nuestros contrincantes resultaran absurdos y no dejamos ni un momento de explicar, una y otra vez, que nuestras demandas beneficiarían a todo el mundo. Siempre en positivo, siempre dejando espacio para que quien quisiera equivocarse pensando de otro modo pudiera seguir haciéndolo, aunque ello conllevara el sufrimiento de su entorno más cercano. Allá ellos, por nuestra parte el progreso era bueno e imparable.

El problema es que aquello sucedió hace ya muchos años, tal vez demasiados. Aquel debate en el Ayuntamiento madrileño tuvo lugar en 2003. Zerolo nos dejó hace ya siete años. La sociedad española ha seguido evolucionando, ha seguido desarrollándose hacia la tolerancia y el respeto. Vivimos ahora mejor que entonces, qué duda cabe, pero de un tiempo a esta parte existe un cáncer que, como el que mató a nuestro Pedro, se extiende con rapidez por el cuerpo social que tantos derechos ha reconocido a lesbianas, gais, trans y bisexuales.

El lenguaje belicista que tanto gusta a los medios lo ha llamado “guerra cultural” y, aunque no nos convenza la connotación violenta, estos días se ha podido observar que el nivel de ferocidad al que ha llegado el conflicto es realmente preocupante. Lo demuestra bien lo sucedido en un instituto de Bétera: un grupo de adolescentes ha insultado y agredido a un profesor visiblemente gay enarbolando en sus manos la misma bandera española que en su día exhibían obispos y conservadores para oponerse a nuestro Matrimonio Igualitario.

Hay, no obstante, una diferencia importante entre los adversarios a los que se enfrentó Zerolo y los que hoy lanzan sus proclamas contra el reconocimiento de cualquiera de nuestros derechos. Los sacerdotes y políticos que en 2005 se manifestaban contra el reconocimiento legal de nuestras parejas pretendían, al menos públicamente, excluirnos de instituciones como el matrimonio. En cambio, quienes hoy difunden su discurso de odio e intolerancia no solo pretenden nuestra exclusión; también intentan la negación más radical de nuestras identidades políticas.

Aunque nunca me ha terminado de convencer la reivindicación en clave identitaria —y creo que esa práctica ha podido incluso servir como fundamento para el nuevo discurso intolerante al que nos enfrentamos—, no puede negarse que los principios en los que se asienta el pensamiento de la nueva forma de reacción a nuestro activismo plantean sin tapujos la sustitución de nuestras conceptualizaciones políticas por otras. Defienden que no debe haber personas lesbianas, gais, bisexuales y trans, sino simplemente seres humanos con los mismos derechos reconocidos en las leyes, a pesar de que eso implique que será imposible garantizar de forma efectiva los derechos de quienes hasta ahora hemos comprendido como parte de la población LGTB, porque los seres humanos que servirán como referencia única serán, oh sorpresa, tan perfectamente normativos como siempre.

Además, no podemos obviar otra diferencia importante entre los ya lejanos tiempos de Pedro Zerolo y los que nos ha tocado en suerte vivir ahora: 'in illo tempore' los medios de comunicación propagaban nuestro mensaje activista apoyando con mayor o menor fervor nuestra causa y era impensable que determinadas afirmaciones pudieran escucharse en público. Hoy el poder mediático nos ha desterrado del centro de sus intereses —“ya lo hemos conseguido todo”, dirán, “y además sus temas ya no provocan tantos clicks en nuestras páginas”— y, en cambio, difunden sin tasa, a veces con la excusa de condenarlos, los mensajes que cuestionan nuestro discurso y atacan nuestros intereses.

El clickbait ya no lo protagonizan los derechos LGTBI, sino la LGTBIfobia, y las barbaridades que pensamos que nunca volveríamos a escuchar pueden oírse ahora a diario en el Congreso. No es de extrañar que en los patios de los centros educativos se escuchen esas mismas atrocidades y que el alumnado se comporte como sugieren sus señorías. En su momento los modelos de conducta bienqueridos de la prensa eran personas como Pedro Zerolo; hoy, en cambio, y a veces sin pretenderlo, los espejos que ofrecen los grandes medios de comunicación a los y las jóvenes son Santiago Abascal y otra chusma del mismo percal.

Leí hace tiempo que, ante todo, los referentes de cualquier tipo tienen que ser operativos en el contexto donde se usan como ejemplo. Y, ya que fui yo quien, en 2015, abrió la petición en Change.org para que la antigua plaza madrileña de Vázquez de Mella pasara a ser conocida como plaza de Pedro Zerolo; creo que tengo la responsabilidad de traer una mala noticia: Zerolo ya no nos sirve. El mundo en el que vivió, en el que desarrolló todo su activismo, ha dejado de existir. Es el momento de buscar otras prácticas, otra forma de construir un discurso reivindicativo que pueda atajar la escalada de violencia a la que nos enfrentamos. Pedro es hoy una plaza para la memoria, por la que pasear dibujando en nuestros labios la sonrisa de un recuerdo maravilloso que se congela cuando tienen lugar sucesos como el ataque estudiantil a un profesor en Bétera.

No podemos seguir pronunciando aquella frase tan afortunada, “en su modelo de sociedad no quepo yo; en el mío sí cabe usted”, porque en el modelo de sociedad que pretenden instaurar nuestros adversarios no solo somos personas en riesgo de exclusión; somos personas en peligro de extinción. No podemos dar cabida en nuestro modelo de sociedad a quien no solo se contenta con cuestionar nuestras intenciones, sino que pretende erradicar nuestra forma de existir. La frase hoy ha de ser que “como en su modelo de sociedad no puede vivir casi nadie, en el nuestro usted no puede ocupar ningún espacio”.

Nos dijo Sartre de que al fascismo no se le discute, se le destruye; y la FELGTB que en su día presidió nuestro Pedro ya ha dado un primer paso en esa dirección hace unas semanas, convocando a otras muchas entidades a una mesa social para erradicar los discursos de odio. Se abre un camino para la construcción de discursos reivindicativos que permitirán que sigamos progresando. Aún queda esperanza, pero habrá que defenderla.

martes, 18 de mayo de 2021

#hemeroteca #lgtbi | Pelo ensortijado y acento cubano

Imagen: El Obrero / Pedro Zerolo //

Pelo ensortijado y acento cubano.

Manuel Zaguirre | El Obrero, 2021-05-18

https://www.elobrero.es/opinion/66911-pelo-ensortijado-y-acento-cubano.html 

Era a principios de los 90. Una compañera del área social, Carmen Urrutia, hacía días que venía insistiendo en que yo debía participar en aquella manifestación de nombre exótico para mí, el "día del orgullo gay". Yo intentaba zafarme con argumentos endebles que, sin saberlo, no eran más que un reflejo piadoso de mi homofobia: que si nosotros no tenemos nada que ver con los homosexuales, que este no es un tema sindical, que en el sindicato no lo van a entender...

Carmen, que me conocía, echó mano de un argumento de emergencia: "Manolo, este no es un tema de homosexuales; es un tema de defensa de los derechos civiles, los de ellos en este caso, que son discriminados y perseguidos aun..." Se acabó la discusión y nos fuimos, Carmen y yo, a la manifestación en nombre de la USO.

Salía de la Puerta de Alcalá y el punto de concentración era una de las varias puertas de El Retiro que hay allí. No había mucha gente, aunque era ruidosa y muy explícita, , y no recuerdo a nadie significado de partidos o sindicatos, salvo a Rafael Ribó, actual Defensor del Pueblo en Catalunya, secretario general del PSUC entonces. Se desplegó una pancarta grande y humilde, hecha a mano, y aquel muchacho con aquella vistosa pelambrera ensortijada y acento más cubano que español, me acomodó en un sitio central de la cabecera, me agradeció mucho y muy sinceramente mi presencia allí, me hizo notar que la escasa participación y apoyos tenía que ver con los fuertes prejuicios ambientales (si lo sabría yo), y me sintetizó las reivindicaciones básicas de aquel "día del orgullo gay", que no eran más que el abc del reconocimiento de sus derechos y dignidad elementales de ciudadanía...

Salvo debilidad de mi memoria, nada extraño, creo que aquella fue la primera vez que se celebraba en España el Día del Orgullo Gay. Desde hace años, esa celebración reúne en Madrid a más de un millón de personas cuando concluye la primavera.

Allí conocí a Pedro Zerolo, el del pelo ensortijado y acento cubano, como lo describiría Homero, y la sonrisa y el afecto sincero de una buena persona y un gran militante por la igualdad y la dignidad de todas las personas sin que sus preferencias sexuales puedan ser nunca más coartada infame para humillarlas... añadiría yo.

Y desde aquel día se estableció una corriente de cariño y respeto que tuvimos muchas ocasiones de constatar y alimentar, basada en un recíproco agradecimiento: Zerolo nunca olvidó que yo fui el primer sindicalista de cierta relevancia que estuvo con ellos cuando no lo hacía casi nadie ni en el campo de la izquierda siquiera, y yo aprendí a mirar a mis congéneres y conciudadanos homosexuales sin los repugnantes prejuicios al uso durante siglos, y ello gracias al testimonio y a la relación militante con Pedro Zerolo.

Fueron innumerables las ocasiones que tuvimos de compartir calle, pancarta, micrófono, al lado siempre de los más castigados, explotados, discriminados, llámense inmigrantes, Palestina, víctimas universales de la pobreza y las guerras impuestas, los trabajadores y las mujeres y, por supuesto, los y las homosexuales también...

Recuerdo con especial emoción –e ira- una mesa redonda sobre inmigración que celebramos en un centro de formación que tenía la USO en Madrid, en Alonso Martinez. Participaban Pedro Zerolo por el PSOE, un amigo de Izquierda Unida que ahora no recuerdo y uno del PP, de cuyo nombre no quiero acordarme, que apareció con un nutrido grupo de forofos, al frente de los cuales iba un vocinglero con fuerte acento colombiano y cuya misión en el coloquio era jalear al patrón y provocar a Pedro Zerolo con referencias a su homosexualidad y a su izquierdismo. No tuve la menor vacilación, como moderador de la mesa redonda, en reprender y quitarle la palabra a aquel patotero homófobo y en alterar el manejo de los tiempos para que Zerolo lo tuviera en abundancia y lo usara en legítima defensa.

Yo sostengo que nadie muere mientras perdura en la memoria y el cariño de quienes sobrevivimos. Por lo tanto, cómo va a morir Zerolo con la vida y la lucha que libró por la igualdad y la dignidad de todo el mundo y, en consecuencia, con la contribución decisiva que hizo a la ley del matrimonio homosexual que llevó adelante, hace ahora 10 años, el primer gobierno de Rodríguez Zapatero, situando a la España democrática en el corazón y el interés de todas las buenas personas humanistas y progresistas del mundo.

Gracias, Pedrito, una vez más, hasta siempre.

Manuel Zaguirre. ExSecretario General de la USO (1977-2002), militante del PSC. 

martes, 6 de abril de 2021

#hemeroteca #lgtbi | El Ayuntamiento de Rota dedicará una plaza a Pedro Zerolo, activista de los derechos LGTB

Imagen: Diario Bahía de Cádiz / Orgullo LGTBI en Rota

El Ayuntamiento de Rota dedicará una plaza a Pedro Zerolo, activista de los derechos LGTBI.

Rota al Día, 2021-04-06

https://rotaaldia.com/art/31088/el-ayuntamiento-de-rota-dedicara-una-plaza-a-pedro-zerolo-activista-de-los-derechos-lgtbi 

El Ayuntamiento de Rota ha decidido rotular un espacio público con el nombre de Pedro Zerolo, haciendo así un reconocimiento público al trabajo y lucha que como activista de los derechos LGBTI desempeñó a lo largo de su vida. Será la plaza ubicada entre el faro y el puerto pesquero de la localidad la que quedará como reconocimiento no solo personal a la lucha por los derechos del colectivo de gais, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales, sino al colectivo en general.

De esta forma, Rota, que ya fue el primer municipio gaditano en adherirse a la Red de Municipios Orgullosos, contará con un lugar de reconocimiento a todas las personas LGTBI+ que han padecido la discriminación y a todas aquellas personas que más allá de partidos e ideología, han luchado por la visibilidad y los derechos LGTBI+.

El espacio elegido para esta rotulación dedicada a Pedro Zerolo, fallecido en 2015, tiene especial significado ya que además de estar enmarcado en el casco histórico y turístico de la ciudad, es también un espacio de afluencia de gente joven, a la que se quiere trasladar los valores de igualdad y respeto que este político español impulsó a lo largo de sus años en activo.

Esta futura rotulación es toda una declaración de intenciones con la que el gobierno municipal del PSOE quiere continuar la senda que viene marcando desde la pasada legislatura para visibilizar los derechos de este colectivo con políticas activas de igualdad a favor de las personas LGTBI y sus familias; para trabajar desde el punto de vista educativo en fomentar el respeto a la libertad sexual de todos; para apoyar al colectivo en sus reivindicaciones y conmemoraciones, así como a asociaciones como ROMA que viene realizando una gran labor en defensa del colectivo LGTBI.

Desde el gobierno local recuerdan que con estas acciones se quiere que Rota se sitúe en el mapa de los municipios orgullosos y que se visualice el apoyo del Ayuntamiento al colectivo LGTBI+.

domingo, 7 de febrero de 2021

#hemeroteca #trans #politica | Carla Antonelli, sobre la Ley Trans: "No se puede usar la imagen de Pedro Zerolo si no es para decir que estaba del lado de las personas trans"


Carla Antonelli, sobre la Ley Trans: "No se puede usar la imagen de Pedro Zerolo si no es para decir que estaba del lado de las personas trans".

La política socialista reivindica el acuerdo de Gobierno con Unidas Podemos y critica "la ola de modernidad que lleva escrita en su espalda la palabra transfobia".
José Manuel Sánchez | El Plural, 2021-02-07
https://www.elplural.com/sociedad/carla-antonelli-ley-trans-no-imagen-pedro-zerolo-no-personas-trans_259055102 

Una de las noticias de la semana ha sido la presentación del borrador de la Ley Trans por parte del Ministerio de Igualdad. El texto, que avala el cambio de sexo legal sin necesidad de pruebas médicas o psicológicas, tal y como recoge la OMS desde 2018 al no considerar la trasexualidad una enfermedad, ha abierto una nueva brecha en el Gobierno.

Sin ir más lejos, este jueves la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, expresaba su confianza en llegar a un acuerdo con Unidas Podemos sobre el texto de la llamada 'ley trans', pero admitía sus dudas sobre la autodeterminación de género.

"Me preocupa fundamentalmente la idea de pensar que se elige el género sin más que la mera voluntad o el deseo, poniendo en riesgo los criterios de identidad del resto de los 47 millones de españoles; eso tiene que tener unas garantías", indicaba Calvo en una entrevista en Cadena Ser Catalunya.

Y es que el texto reconoce que todas las personas tienen derecho "al reconocimiento de su identidad de género libremente manifestada" y a ser tratadas de conformidad con su identidad "en todos los ámbitos públicos y privados". Es decir: no es necesario que la persona trans tenga que ser diagnosticada por un médico como tal, bastaría que lo manifestaran.

Moncloa ha querido dejar claro este viernes que el borrador de la Ley Trans redactado por el Ministerio de Igualdad solo recoge los postulados de Unidas Podemos y que las posiciones de los dos socios en el seno del Ejecutivo en torno al contenido de esa futura norma están hoy "alejadas".

El texto impulsado por el departamento que dirige Irene Montero debe ahora ser estudiado por el resto de ministerios implicados, entre ellos Sanidad y Justicia (ambas carteras en manos del PSOE), por tener competencias sobre las materias afectadas. Por ello, señalan, que como es "lógico", únicamente contempla las posiciones de Unidas Podemos. Después deberá someterse al trabajo de otros ministerios.

No obstante, la reacción dentro del colectivo LGTB no se ha hecho esperar. Sin ir más lejos la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) se ha dirigido este viernes a personas relatoras y expertas de Naciones Unidas para solicitarles que expresen "su análisis, valoración y recomendaciones" al Gobierno de España en relación a cómo garantizar los derechos de las personas trans, especialmente, el derecho de autodeterminación y la despatologización.

La presidenta de la entidad, Uge Sangil, ha redactado sendas cartas dirigidas la relatora especial sobre el Derecho a la Salud de Naciones Unidas, Tlaleng Mofokeng y al experto independiente en Orientación Sexual e Identidad de Género de Naciones Unidas, Víctor Madrigal-Borloz, para pedirles su intervención y trasladarles la preocupación del colectivo.

Sin embargo, otros se muestran absolutamente convencidos de que la Ley Trans saldrá adelante sin ningún problema. "La Ley trans será ley", cuenta la diputada del PSOE en la Asamblea de Madrid, Carla Antonelli a ElPlural.com. "Se puede decir más alto, pero no más claro".

"Es una ley justa y necesaria que se enmarca dentro de los derechos humanos y se enmarca en el derecho nacional e internacional. El Parlamento Europeo recomendó la autodeterminación y despatologización", cuenta relatando las recomendaciones de la OMS y la sentencia del Tribunal Constitucional en la que declara institucional que los menores no puedan acceder al cambio del DNI y de sexo.

"No estamos inventando nada. Hay más de ocho países en el mundo que usa esta medida. Argentina reformó nuestra propia Ley, por decirlo así en 2007 y en 2012 hizo una normativa que es exactamente lo que se quiere hacer aquí ahora. En los nueve años que lleva vigente no ha pasado nada. Nada del debate inflado que se está produciendo sobre los cuartos de baño, los violadores, los acosadores en el que nos hemos visto señaladas las mujeres trans", denuncia.

Las críticas a la Ley Trans van intrínsecamente emparejadas a ataques a las mujeres trans, a las que un sector del feminismo niega su condición de mujeres al asumir que lo que te convierte en hombre o mujer viene determinado por el sexo. "Lo que denota es una absoluta misoginia hacia las mujeres trans. El problema somos las mujeres. De pronto los hombres trans han desaparecido y cuando los nombran es para referirse a ellos como mujeres. Es una actitud transfóbica, pero la ley es para todas las personas trans: hombres, mujeres y personas no binarias".

Respecto a las reacciones políticas, Antonelli señala que el texto presentado por el PSOE en 2017 es "el corazón que palpita" de la Ley Trans, ya que ella fue una de las personas que ayudó en su redacción. "Yo estoy en la postura que ha estado siempre mi partido. Estoy en los acuerdos que han salido en las reuniones y congresos del partido. Yo estoy con el programa electoral. Yo estoy con mi presidente, Pedro Sánchez, que en el discurso de investidura anunció la ley de igualdad de trato, la ley LGTBI y la ley trans. Además, es que está todo en el acuerdo con Unidas Podemos, que no hay que olvidar que gobernamos en coalición aunque todavía hay gente que no es consciente de ello", explica.

"Como tantas personas del partido no me he movido ni un ápice de los planteamientos aprobados. No hay nada mejor que visionar el vídeo del 2017 y que cada uno se enfrente a sus contradicciones. Yo cuando me miro ese espejo me veo en el mismo lugar", explica sobre la Propuesta de Ley para los derechos Trans que presentó el PSOE a finales de 2017. Ahora, apenas tres años después, muchas de las personas que firmaron el documento cuestionan el texto de Igualdad.

No obstante matiza: "Esto viene de izquierda y derecha, no solo del PSOE que es donde parece que está el foco. Hasta votantes de Izquierda Unida y Podemos recriminan a la ministra Montero su actuación al subirse a esta ola de modernidad que lleva escrita en su espalda la palabra transfobia".

Preguntada sobre cómo actuaría Pedro Zerolo explica que "no hay día en el que no me acuerde de él". Sin embargo, declara que "Pedro Zerolo, y ahí está su cuenta de Twitter, apoyaba al colectivo de las personas trans y su despatologización y autodeterminación". "No se puede utilizar la imagen de Pedro Zerolo si no es para afirmar algo que no fuera lo que defendía él en vida". "Es el legado de Zerolo, de José Luis Rodríguez Zapatero y del Partido Socialista al que no podemos traicionar. Como dijo Pedro Zerolo: 'el socialismo si no es valiente no es socialismo'".

domingo, 3 de enero de 2021

#hemeroteca #lgtbi #politica | Bimbi: "España tiene muchos anticuerpos contra la extrema derecha, pero no debe jugar con fuego"


Bimbi: "España tiene muchos anticuerpos contra la extrema derecha, pero no debe jugar con fuego".

Periodista y activista LGTB, el investigador señala que no admite que se deba elegir "entre los discursos extremistas de Puigdemont y Abascal".
Manel Manchón | Crónica Global, El Español, 2021-01-03
https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/conversaciones-estado/bruno-bimbi-lgtb-espana-vox-puigdemont-bolsonaro_427065_102.html

Bruno Bimbi (Avellaneda, Argentina, 1978) es un referente en Latinoamérica. Es un activista del movimiento LGTB y ha trabajado para lograr el matrimonio igualitario en Argentina, y también para promover los derechos del colectivo en Brasil. Bimbi ha sido corresponsal en Brasil para el canal de noticias argentino TN y ha colaborado para diferentes medios, ‘Newsweek’, ‘Página/12’ y ‘The New York Times’ en español, entre otros. Vive ahora en Barcelona y ha protagonizado una fuerte polémica por reivindicar que se ofezcan algunos estudios de grado en la Universidad de Barcelona en castellano. Por ello, recibió insultos y graves acusaciones en las redes sociales. En esta entrevista con Crónica Global aborda los procesos de reconocimiento para las personas LGTB, y señala los peligros de que la extrema derecha pueda contaminar a los partidos de centro-liberal o conservadores, como ocurrió en Brasil, sin que, con ello, se pudiera evitar el ascenso de Bolsonaro. Asegura que "España tiene muchos anticuerpos contra la extrema derecha, pero no debe jugar con fuego", con la presión que ejerce Vox. Y reclama que no le hagan elegir entre opciones populistas: "No admito que me digan que hay que elegir entre los discursos extremistas de Puigdemont y Abascal".

--Pregunta: España ha liderado distintas transformaciones sociales en los últimos 15 años, como el matrimonio igualitario. ¿Qué importancia tuvieron?
--Respuesta: Lo que pasó en España fue muy importante. José Luis Rodríguez Zapatero va a pasar a la historia por ello y muchos le estaremos eternamente agradecidos, también en Latinoamérica. Todavía me emociono al recordar cuando lo escuché, desde Argentina, diciéndole al parlamento español que con la ley de matrimonio igualitario no estaban legislando “para gentes remotas y extrañas”, sino “ampliando las oportunidades de felicidad" para sus vecinos, compañeros de trabajo, amigos y familiares, y a la vez “construyendo un país más decente, que no humilla a sus miembros”. Yo repetí esas palabras desde el escenario de la marcha del orgullo de Buenos Aires. Lo que hicieron los socialistas españoles nos ayudó mucho en nuestros países y provocó una revolución aquí, que cambió la mentalidad y la vida de millones de personas.

––A su juicio, y como buen conocedor de esos cambios también en Latinoamérica, ¿qué cree que no se ha hecho o falta por hacer?
--El gobierno de coalición está trabajando en algunas cosas que faltan, como la ley trans, que seguirá el camino inverso, aprendiendo de la ley argentina. También se está haciendo un muy buen trabajo desde el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero y creo que las respuestas firmes de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Isabel Celaá a la campaña homofóbica del “pin parental” de Vox fueron importantísimas. Hay asignaturas pendientes, de las que voy a resaltar tres, aunque no son las únicas. Primero, una mejor política de inclusión social, laboral y educativa de las personas trans. Segundo, una mirada de largo plazo que, a través de la escuela y de políticas educativas y culturales, busque desterrar los prejuicios que han condenado a tantos jóvenes a perder su adolescencia, como digo en el libro. La escuela es el lugar donde más podemos hacer para acabar con el odio y por eso la extrema derecha busca generar miedo contra todo lo que se haga. Tercero, creo que España debería asumir un papel de liderazgo en Europa en la defensa internacional de los derechos de la población LGTB, que pasa por dos frentes: presionar con todas las herramientas del sistema internacional a los regímenes que nos persiguen y tener políticas de asilo para quienes escapan de ellos. Por ejemplo, decirles a Hungría y Polonia que si siguen violando los derechos humanos de la población LGTB, se tienen que ir de la Unión Europea. Y ya es hora de proteger a los homosexuales que escapan de las dictaduras islámicas de África y Medio Oriente, o de la Rusia de Putin y sus satélites, como se hace con los venezolanos que escapan de la dictadura de Maduro y habría que hacer con los brasileños que escapan del gobierno fascista de Bolsonaro.

––Ha mencionado la situación de las personas trans. Distintos líderes sociales en Cataluña y en el conjunto de España insisten en que se debería reformular la idea de la identidad binaria, hombre-mujer. ¿Es necesario?
--Las identidades son las que la gente tiene en el mundo real, más allá de que nosotros decidamos o no “reformularlas”. Hay personas que tienen identidades no-binarias y eso es simplemente un hecho. Pensemos en un debate más viejo: antes de la ley de identidad de género, las mujeres trans ya eran mujeres, aunque todavía haya gente cruel que no las reconoce. Como digo en el libro, María se llamaba María porque ese era su nombre, así la llamaban sus amigas, el verdulero del barrio, su pareja, el vecino de al lado, y era el único nombre que la hacía darse vuelta cuando lo escuchaba. Lo que faltaba era que ese nombre estuviera en su DNI. La sexualidad humana es más compleja que las categorías que creamos para describirla y clasificarla y en el libro hay varios capítulos sobre eso, con más detalle del que cabe en una entrevista. No sé exactamente qué dicen esos líderes de Cataluña y España, pero creo que la legislación y las políticas públicas deben adaptarse a lo que pasa en la vida real de las personas y tratar de ampliar, como dijo Zapatero, sus oportunidades de felicidad. Eso no le hace daño a nadie y nos hace mejores a todos. Es así como las sociedades avanzan.

––¿Entiende que choque en una parte de la sociedad, que lo considera forzado, y que puede desarrollar una reacción conservadora de la que se aprovecha Vox?

--En Estados Unidos, hasta 1967, había dieciséis estados que prohibían el matrimonio (heterosexual) entre personas blancas y negras. Había también, en aquellos años, leyes que segregaban a los negros en el transporte público, las escuelas y hasta los baños. Y la abolición de esas normas racistas generó una reacción conservadora, de gente que decía que era forzado --e inclusive antinatural y contrario a la ley de Dios-- que los negros tuvieran los mismos derechos que los blancos. Los argumentos contra el llamado “matrimonio interracial” eran idénticos a los que hoy se usan contra el “matrimonio gay” y, como aquel, un día este también perderá el adjetivo que lo acompaña y será llamado, apenas, matrimonio. En 1958, según Gallup, apenas el 4% de los estadounidenses estaba de acuerdo con permitir casamientos entre blancos y negros y, en el estado de Virginia, el 92% de los encuestados --seguramente, todos blancos-- se oponía a que niños “de diferente color” estudiaran en las mismas escuelas. Pero el caso del matrimonio interracial es impresionante por lo siguiente. ¿Sabe en qué año, por primera vez, la encuesta de Gallup mostró una mayoría favorable? Justo en 1991, y por poco: 48% a 42%. Sí, hubo que forzar esos cambios y afrontar la reacción conservadora, y qué bien que se hizo, gracias a la lucha del movimiento negro.

––Hablando de este tema, en su libro 'El fin del armario', cita a Arendt, al destacar lo que decía sobre el matrimonio interracial...

--Sí, ella publicó en aquellos años un artículo titulado ‘Reflexiones sobre Little Rock’ que relata lo ocurrido en 1957 cuando un grupo de nueve estudiantes negros trataron de entrar por primera vez en la Central High School de esa ciudad, en Arkansas, después de que la Corte Suprema aboliese la segregación escolar. Hubo una reacción brutal de miles de personas que trataron de impedirles la entrada, lideradas por el gobernador, un político abiertamente racista. El presidente Eisenhower tuvo que enviar tropas federales para escoltar a los alumnos. Arendt dice que --si bien acabar con la segregación en las escuelas era justo y necesario-- el primer paso debería haber sido abolir la segregación en el acceso al matrimonio, por los efectos culturales que ello tendría. Yo creo, y lo explico en el libro, que algo de ello ocurre en relación con la homofobia. En los países donde se legalizó el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, el impacto cultural de ese cambio fue enorme y ayudó a reducir la homofobia social. Sobre todo donde se hizo por la vía legislativa y con amplio debate social, como España y Argentina. En mi primer libro, ‘Matrimonio igualitario’, también había abordado este tema, que me interesa mucho.

––¿La lucha por el matrimonio igualitario fue lo que llevó a ser un activista en Argentina y Brasil?
--Sí. Yo tenía una experiencia como militante político, en un partido de izquierda, pero no sabía mucho sobre el activismo LGTB. En ese lapso salí del armario, pasé por situaciones personales que me hicieron ver de nuevo mis prioridades y, hace quince años, conocí por casualidad, en una charla sobre matrimonio igualitario en Porto Alegre, a Pedro Zerolo. Hay un antes y un después de Pedro para mí. Nos hicimos muy amigos y él me convenció de que esa era la lucha a la que tenía que ponerle todas mis energías. No solo ingresé en el movimiento LGTB, sino que acabé siendo uno de los responsables de la campaña por el matrimonio igualitario en Argentina, luego coordiné junto a otro activista la misma campaña en Brasil y ayudé a organizarla en Ecuador. Como digo en ‘El fin del armario’, no sé quién sería yo si no hubiese conocido a Pedro Zerolo. Fue un amigo del alma, una persona a la que admiré y quise mucho, que me enseñó buena parte de lo que sé sobre todo esto. Y sin la ayuda de Pedro, y de otros activistas españoles, como Miguel Ángel Fernández y Beatriz Gimeno, no sé si hubiéramos conseguido hacer lo que hicimos en mi país. Por eso le dediqué el libro a Pedro. Cuando murió, pasé dos días llorando. Todos los activistas lo extrañamos un montón.

––¿Por qué se identifica a la equiparación de derechos para las minorías sexuales como algo que defiende la izquierda, con la oposición sistemática de la derecha? Es decir, ¿por qué la derecha no puede abrazar esas causas?
--Claro que puede, la cuestión es que quiera. Aquí en España, nunca ha querido. En el Reino Unido, el matrimonio igualitario fue aprobado gracias al impulso de un primer ministro conservador, David Cameron, quien afrontó las resistencias en su partido. En Israel, la idea de legalizar el matrimonio civil --que aún no existe-- e incluir a las parejas del mismo sexo tiene como principales impulsores políticos a los líderes del Meretz, Nitzan Horowitz, y el Yesh Atid, Yair Lapid. Hablo de ellos en el libro. El Meretz es un partido de izquierdas y el Yesh Atid, de centroderecha liberal, pero en esto están del mismo lado. En Argentina, Mauricio Macri apoyó el matrimonio igualitario cuando era alcalde de Buenos Aires y luego, en su presidencia, tuvo buenas políticas para la diversidad sexual (aunque no tan progresistas como las de Cristina Kirchner y Alberto Fernández). En Perú, el autor del proyecto de ley de matrimonio igualitario es mi amigo Alberto de Belaunde, un diputado gay y liberal, de centro. Sin embargo, lamentablemente, son excepciones.

––¿Por qué?
--Es una buena pregunta para hacerle, por ejemplo, al Partido Popular. En la mayor parte del mundo, las derechas están ancladas en un discurso homofóbico y fundamentalista religioso que es anacrónico y predemocrático. En muchos países hay derechas y ultraderechas que no sólo son homofóbicas, sino también racistas, misóginas y xenófobas, como Vox, y en algunos casos, antisemitas, como la húngara. En España, el PP históricamente se opuso a todos y cada uno de los derechos de la población LGTB, como se opone a los derechos de las mujeres y hasta a la ley de eutanasia. Cada vez que tuvieron que votar en el Congreso, lo hicieron en contra. Creo que la derecha española aún no ha renunciado a la herencia de Franco, por eso no consigue ingresar en el siglo XXI. En el pasado, lo que llamamos comúnmente “izquierda” no era ‘gay friendly’, pero aprendieron, cambiaron.

––¿Por ejemplo?
--Yo siempre recuerdo que, en Alemania, la criminalización de la homosexualidad existía antes del nazismo y continuó después a ambos lados del Muro de Berlín. Durante el nazismo fue infinitamente peor --nos enviaban a los campos de concentración junto con los judíos--, pero a los homosexuales la libertad no nos alcanzó cuando cayó Hitler. El artículo 175 del Código Penal, que criminalizaba el sexo entre varones, continuó vigente del lado capitalista y del lado socialista hasta 1994, años después de la caída del Muro. Mientras la policía reprimía a los homosexuales en Stonewall, en Nueva York, y varios estados norteamericanos criminalizaban la homosexualidad, en Cuba nos enviaban a campos de trabajos forzados. Lo que pasa es que, en la actualidad, la mayoría de los partidos de izquierda se ha modernizado y recuerda todo eso con horror y vergüenza. Fidel Castro pidió perdón por las UMAP muchos años antes de que el Partido Popular español fuera al Tribunal Constitucional para impugnar la ley de matrimonio igualitario. Y ahora, mientras el PSOE y Unidas Podemos impulsan leyes progresistas que reconocen derechos, Pablo Casado se saca fotos con los fascistas ultra homofóbicos de Vox en la plaza de Colón, que si pudieran nos mandarían de nuevo a la cárcel, o quizás a un lugar peor. Diría Obama: ‘Yes, they can... but they don't want’.

––Siguiendo en esa línea, ¿entiende las críticas de autores como Mark Lilla cuando señalan que la izquierda se está basando demasiado en las cuestiones de identidad, porque no tiene una alternativa a la derecha liberal en el terreno socio-económico y se refugia en ese eje identitario, sexual y de género?

––No leí el libro de Lilla, sí a otros autores que hacen críticas similares desde una izquierda anacrónica, como Slavoj Žižek, con el que no estoy de acuerdo en prácticamente nada. Creo que la reciente victoria de Joe Biden deja un poco desactualizada esa explicación para la elección de Trump en 2016, con la que nunca estuve de acuerdo. De hecho, Hillary había vencido en el voto popular y, en las últimas legislativas, las candidaturas que llamaríamos “identitarias” fueron las que les dieron sus mayores victorias a los demócratas. Si hablamos de España, nunca ha habido evidencia empírica que sostenga argumentos como los de Žižek. En el libro muestro que, desde la era Zapatero, cuando se produjo una revolución de los derechos civiles de la población LGTB, las encuestas muestran un respaldo cada vez mayor a esos derechos y un cambio en la percepción social sobre la diversidad sexual. Lo mismo pasa en buena parte de Europa. La extrema derecha miente.

–¿En qué?
--En todo miente, pero me refiero especialmente al mito de la mayoría silenciosa, que ha explicado muy bien Jordi Vaquer, a quien cito en el libro: la falsa idea de que hay una mayoría que cree que los gais no deberían poder casarse, las mujeres deberían estar a la cocina y los inmigrantes, de regreso a sus países, pero está oprimida por la “dictadura de lo políticamente correcto”. Las encuestas muestran lo contrario: España es un país progresista. De acuerdo con el Eurobarómetro 2019 sobre discriminación en la Unión Europea, el 91% de los españoles cree que gais, lesbianas y bisexuales deben tener los mismos derechos que los heterosexuales, dos puntos más que Dinamarca. A España solo le ganan Suecia (98%) y Holanda (97%), muy por arriba del promedio de la UE (76%). En el libro doy muchísimos datos más, de diferentes estudios. Hay, en todo caso, otra discusión, que es si la izquierda se ha quedado sin brújula en materia económico-social. En muchos casos, sí. Pero echarnos la culpa de eso a las minorías es una falacia, promovida por quienes están en contra de nuestros derechos. Sí, se puede impulsar una ley contra la violencia de género y otra que garantice derechos a las personas trans y, al mismo tiempo, frenar los desahucios y aumentar el salario mínimo, como el gobierno de coalición está haciendo. No es A o B, sino A + B.

––¿Puede la izquierda ganar elecciones a partir de la acumulación de derechos para grupos concretos de la sociedad, a partir de esas cuestiones identitarias? ¿No cree que puede ser un hecho divisivo?
--Divisivo, hoy en día, es cobrarles más impuestos a los ricos, proteger los derechos de los trabajadores y mejorar las condiciones de vida de los pobres, ¡y hay que hacerlo! Las resistencias serán mucho más pesadas que contra la ley trans, se lo puedo asegurar. Hay que encararlas, como hay que hacer frente a los discursos de odio contra las minorías, reconocer derechos civiles, promover la igualdad, luchar contra la discriminación. Repito, no es una cosa o la otra, sino ambas, y la izquierda que no lo entienda no merece llamarse izquierda.

––¿Pero las políticas identitarias no dividen, también?
--Creo que precisamos discutir esa idea de “división”. Abolir la esclavitud fue tan divisivo que Estados Unidos fue a la guerra civil, pero acabó con la división entre libres y esclavos. El voto femenino fue divisivo entre los hombres de la época, pero acabó con la división entre los derechos políticos de hombres y mujeres. El matrimonio civil fue más divisivo en la Argentina de fines del siglo XIX que el matrimonio igualitario en 2010, pero acabó con la división entre los católicos y quienes tenían otras creencias, que no podían casarse. Esta semana, la Argentina legalizó el aborto y la Iglesia católica dijo que esa ley “dividía a la sociedad”, pero esa ley acabó con la división entre mujeres ricas que abortaban en clínicas privadas y mujeres pobres que arriesgaban la vida. En Brasil, la derecha se opuso durante años a las políticas de “cupos raciales”, afirmando justamente que dividían a la sociedad, pero lo cierto es que esas políticas comenzaron, lentamente, a abolir la división entre quienes estaban en la universidad dando clases o estudiando, porque eran blancos, y quienes estaban limpiando los baños o atendiendo el restaurante universitario, porque eran negros. En España, la ley de matrimonio igualitario acabó con la división entre las parejas que podían casarse y las que no. La ley de identidad de género acabó con la división entre quienes tenían su nombre y su género en el DNI y quienes no. Hubo, también, en todos esos casos, división entre quienes resistieron el avance de derechos y quienes lo apoyaron, pero eso es inevitable si queremos que el mundo avance. Sin esa necesaria “división”, todavía habría esclavos y las mujeres no podrían votar. Pero, y creo que esto cierra la discusión, unos años después de cada uno de esos avances, esa otra división también desaparece: hoy en España es difícil encontrar quien se oponga al voto femenino y, como ya dije, también al matrimonio igualitario.

––¿Esa política de la identidad influyó en el ascenso de una reacción como la de Bolsonaro en Brasil?
--Influyó, pero al contrario de lo que se cree. El gobierno de Lula, que fue el mejor presidente de la historia de Brasil, produjo una transformación social sin precedentes y sacó a millones de personas de la pobreza, pero no avanzó, por ejemplo, en los derechos de la población LGTB. Luego, en su presidencia, Dilma Rousseff cedió a las presiones de la mafia evangélica y la extrema derecha --que hizo diez años atrás una campaña muy parecida a la del “pin parental” de VOX-- y canceló un programa contra el ‘bullying’ homofóbico en las escuelas. Yo la critiqué mucho a Dilma por eso y cuento los detalles de su decisión. Todo lo que aquí llamamos “políticas identitarias” estuvo bastante relegado en los gobiernos del PT, que sí avanzaron mucho en materia económica y social, y la “división” de la que hablábamos estuvo ahí: el golpe y la persecución al PT no fue por las políticas identitarias, sino por las económicas y sociales y por otras cuestiones más complicadas que tienen que ver con las mafias políticas de Brasil, que decidieron tomar el poder.

––En 'El fin del armario' hay varios capítulos sobre Brasil que demuestran la influencia de esos grupos, cómo?
--Sí, más que nada sobre la mafia evangélica y sobre el ascenso de Bolsonaro, pero visto en relación con el tema del libro. Para explicar la victoria Bolsonaro en su profundidad, haría falta otro libro entero, o varios. Pero se pueden explicar algunas ideas. Primero: el ascenso de Bolsonaro tuvo más que ver con el golpe parlamentario de 2016, que derrocó a la presidenta Dilma Rousseff --una mujer honesta y democrática-- y abrió la caja de Pandora, y la prisión política de Lula, que, si no hubiese sido encarcelado por un juez corrupto aliado a Bolsonaro, habría ganado las elecciones presidenciales de 2018. Segundo: si bien es cierto que las cuestiones identitarias estuvieron en el centro de la retórica fascista que llevó a Bolsonaro al poder, el error de la izquierda brasileña no fue el que dice Žižek, sino el contrario: mientras la extrema derecha usaba la homofobia y otros discursos de odio como ejes de su discurso, la izquierda descuidó ese frente por sus propios acuerdos con la bancada evangélica del Congreso, a la que necesitaban para aprobar las leyes. Es como si aquí Sánchez cediera ante Vox en su discurso contra los gays, las mujeres o los inmigrantes porque necesita sus votos para aprobar los presupuestos del Estado. Por suerte, no es el caso.

––Usted ha señalado que la voluntad de la derecha liberal clásica de apoyarse en los extremos, en populismos basados en el odio, como el caso de Bolsonaro, para ganar elecciones puede tener un efecto perverso: que logre el poder ese extremismo. Ha pasado en Brasil.
––Yo no llamaría a esa derecha “liberal”, aunque ellos se autoperciban de esa forma. Son conservadores con olor a naftalina. Si quieren ser liberales, les haría bien leer, por ejemplo, ‘La llamada de la tribu’, de Mario Vargas Llosa. En América Latina nos pasa algo parecido: tenemos “liberales” que están en contra del aborto legal, el matrimonio gay, la eutanasia, la legalización de las drogas, y que antes estuvieron en contra del divorcio vincular y la educación laica. La única libertad en la que creen es la del capital financiero, por eso nunca tuvieron problema en ser ministros de dictaduras militares o de caudillos populistas y autoritarios, siempre que les garantizaran una política económica millonarios-‘friendly’. Si Nicolás Maduro tuviera un ministro de economía como Paulo Guedes, lo aplaudirían. Dicho esto, hay conservadores y conservadores. El PP podría seguir siendo un partido conservador y Ciudadanos, decidir si quiere ser otro PP o un partido liberal, pero podrían hacer eso sin aliarse a Abascal y su club de odiadores seriales y viudas de Franco. Lo que yo aviso es que presten atención a lo que pasó en Brasil.

--¿Cree que puede pasar en España lo mismo que en Brasil, o ve una sociedad que ha entendido y ha acogido mucho mejor todos esos cambios?
--Creo que España tiene muchos más anticuerpos contra el virus de la extrema derecha, pero no debería jugar con fuego. Nunca hay que hacerlo. En 2014, el líder de la derecha tradicional brasileña, Aécio Neves, inició un viraje parecido al de Pablo Casado y llevó a su partido a una derecha tan extrema que se tropezaron al borde del escenario y se cayeron, con un empujoncito final de Bolsonaro. En 2018, su partido, que era como el PP brasileño y había sido, por décadas, el dueño de la mitad derecha del electorado, sacó el 4,7% de los votos. Casado y Arrimadas deberían mirarse en el espejo de Aécio y pensar si quieren que les pase lo mismo. Y deberían, además, pensar en España y en Europa, en los riesgos que nos hacen correr a todos.

––El crecimiento de Vox se ve desde el independentismo catalán como un desastre del Estado español, como si no fuera con ellos. ¿Entiende que ha podido crecer como respuesta, precisamente, a otro populismo como ha sido durante todos estos años el independentismo catalán?
--El crecimiento de la extrema derecha y sus políticas de odio es un fenómeno global, no solo español. Es cierto que, antes de las últimas elecciones, las imágenes de las calles de Barcelona prendiéndose fuego mientras un inútil Quim Torra seguía confundiendo a la Generalitat con un comité independentista le dieron un plus de votos a Abascal. También es cierto que la sentencia del Supremo fue desproporcional, injusta e incendiaria, y que toda la irracionalidad que rodea el conflicto catalán es un regalo para la extrema derecha española. Pero me parece que no debemos caer en reduccionismos, porque, sin el independentismo, Abascal igualmente existiría y, tarde o temprano, estaría donde está. Hay que aprender a encararlo y entender que su proyecto es una amenaza contra los modos de vida democráticos a los que aspira la mayoría de Europa, como lo son los neonazis griegos y alemanes, Salvini, Le Pen, Orbán y otros. Y, en Cataluña, tenemos que estar atentos al crecimiento de una versión local de esa misma retórica xenófoba y racista. Las pintadas que le pedían que se fuera de aquí a una inmigrante italiana que cometió el crimen de no hablar catalán, si hubiesen sido en Madrid, las podría haber hecho un simpatizante de Vox.

––Usted se ha quejado de que la universidad catalana no tiene un espacio para el castellano, que es también la lengua de la mayoría de catalanes. ¿Puede conducir esa cuestión a un conflicto, que desde el independentismo se ha negado siempre, que el castellano no se margina en Cataluña?
--Nunca imaginé que, por escribir un artículo sobre el castellano, me caería una lluvia de insultos; miles, durante varios días, muchos de ellos xenófobos y homofóbicos. Me decían puto, escoria, lacra, subnormal, sudaca, vete a tu país. Algunos eran personas reales, fanatizadas por el discurso ultranacionalista catalán, pero muchos eran bots: esas cuentas falsas de twitter con nombres aleatorios con letras y números. ¿Quién paga por eso? Algunos medios independentistas me atacaron, difamaron y hasta publicaron mi foto con un título que decía “ya sabe dónde está la puerta”. Lo que todo ese griterío xenófobo trató de tapar es un problema real que deberíamos poder discutir con más calma, porque afecta a muchos estudiantes. Me acusaron de estar en contra del catalán. Una estupidez. ¿Cómo voy a estar en contra de una lengua?

––¿Cuál es su posición entonces?
--La cuestión es simple: si más de la mitad de los habitantes de Cataluña prefiere el español --y todos lo hablan--, no es posible que esa lengua esté prácticamente abolida, en muchos grados, en las universidades públicas. Pero la solución no es abolir el catalán, como les gustaría a los fanáticos del otro lado, sino integrar ambas lenguas, que haya espacio para ambas. La universidad debe incluir, no excluir. Es una mentira ridícula decir que el catalán va a desaparecer si, de diez o quince grupos de una asignatura universitaria, dos o tres se dictan en español, o si las escuelas son bilingües o trilingües. Que todos podamos estudiar, trabajar, atender una pizzería o lo que diablos sea. No es tan difícil y no admito que me digan que hay que elegir entre los discursos extremistas de Puigdemont y Abascal. En mi balcón no hay ninguna bandera, ni siquiera la argentina, y no me gustan en general los nacionalismos. Creo que una de las cosas más lindas que tiene Barcelona es su diversidad. En sus calles se escuchan el catalán y el español ­--un español con muchos acentos--, pero también el chino, el árabe, el urdu, el portugués y tantas otras lenguas. Acá hacen el humus como en Belén o Tel Aviv, el guacamole y los tacos como en la Ciudad de México, y hay tiendas que venden ‘feijão’, ‘farofa’ brasileña y tapas de empanadas argentinas. Es una ciudad en la que convivimos los que nacieron acá y los que decidimos venir: blancos, negros, cristianos, judíos, musulmanes, ateos, gais, héteros, gente de todo tipo. Si sacamos el odio del medio, cabemos todos.

lunes, 2 de marzo de 2020

#hemeroteca #lgtbi #politica | Seguimos cruzando el Rubicón

Imagen: El Diario / Boti García Rodrigo
Seguimos cruzando el Rubicón.
Boti G. Rodrigo | Público, 2020-03-02
https://blogs.publico.es/dominiopublico/31051/seguimos-cruzando-el-rubicon/

Hace años, un día cualquiera del año 2004 o del 2005, no lo recuerdo bien, la Presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, FELGTB (lo era entonces Beatriz Gimeno) fue invitada a dar una charla sobre la realidad, necesidades, reivindicaciones del colectivo LGTB en la Biblioteca Nacional. Estuve en ese acto sentada en un lateral, atónita y emocionada por estar allí, emocionada y atónita porque estábamos allí lesbianas, gais, trans y bisexuales haciéndonos presentes con orgullo en la Biblioteca Nacional; era un día cualquiera de 2004 o 2005, no lo recuerdo bien, y estábamos al otro lado de la Castellana, frontera virtual de Chueca. Y sentí que habíamos cruzado el Rubicón.

Las personas que integramos el colectivo de la diversidad sexual, de género y familiar hemos sido quemadas en las hogueras, encerradas en hospitales, torturadas en cárceles y campos de concentración, exiliadas de nuestros hogares, apedreadas en nuestros pueblos, ridiculizadas por la opinión pública, ignoradas por nuestra cultura... más "con nuestro activismo, con nuestro valor y determinación (así lo decía Pedro Zerolo) hemos conseguido pasar de las catacumbas a la igualdad legal, de la marginación al reconocimiento social". Y seguimos con nuestra lucha para consolidar lo avanzado y para avanzar en derechos.

Aquel día, un día quizá del año 2004 o 2005, en un salón solemne en la Biblioteca Nacional (entre lámparas de araña de cristal, maderas, alfombras y vidrieras) nos estábamos visibilizando, nos hacíamos orgullosamente presentes para reivindicar y reivindicarnos. Sin duda habíamos cruzado el Rubicón.

Muchos años después, en este bisiesto 2020, contemplo emocionada y atónita el estreno de un Gobierno que pone a las personas y sus realidades en el centro de las políticas; contemplo, atónita y muy emocionada, el estreno de un Ministerio que va a darse, con un enfoque feminista, a la tarea de hacer políticas públicas que garanticen los derechos de todas las personas, que luchará para que podamos vivir libres e iguales.

Y, como testigo de excepción, me asombro, me emociono y reviento de orgullo porque, por primera vez en la historia de este país se ha creado una Dirección General específica para llevar a cabo políticas para el reconocimiento de las identidades, que visibiliza y nombra con sus múltiples realidades al colectivo de la diversidad sexual, de género y familiar, una Dirección General de consolidación y avance de derechos y respeto del colectivo.

La Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI es un proyecto para la igualdad y la dignidad de toda la sociedad.

Muchas personas, con sus vidas, con sus sufrimientos, con sus lágrimas y con sus luchas (personas que están, aunque no las veamos) son quienes en realidad integran esta Dirección General. En ella y por ellas vamos a trabajar para que podamos ser, sentir y amar libremente: seguimos cruzando el Rubicón.

Tenemos una larga, ancha y apasionante tarea por delante y tenemos también mucha hambre de derechos, mucha necesidad de dignidad. En palabras de Irene Montero, ministra de Igualdad, "la lucha es por la vida y la vamos a ganar". ¡Vamos!

Boti G. Rodrigo. Directora General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI

lunes, 16 de septiembre de 2019

#hemeroteca #lgtbifobia #memoria | Vox quiere retirarle el nombre a la madrileña plaza de Pedro Zerolo

Imagen: El País / Pregón de MADO 2019 en la plaza Pedro Zerolo, Madrid
Vox quiere retirarle el nombre a la madrileña plaza de Pedro Zerolo.
El partido ultra pide revertir los cambios en el callejero aprobados al amparo de la Ley de la Memoria Histórica.
Miguel González | El País, 2019-09-16
https://elpais.com/politica/2019/09/16/actualidad/1568644239_485197.html

Vox quiere cambiarle el nombre a la plaza Pedro Zerolo de Madrid. Su portavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha anunciado hoy que el partido ultra pedirá que se reviertan los nombres de calles cambiados en los últimos años al amparo de la Ley de la Memoria Histórica y ha citado expresamente la plaza dedicada al fallecido político socialista y defensor de los derechos del colectivo LGTBI en el barrio madrileño de Chueca.

Fuentes de Vox, de cuyo grupo municipal depende el gobierno de PP y Cs en el Ayuntamiento de Madrid, aseguran que no tienen inconveniente en que se dedique alguna calle a Zerolo en el extrarradio o los nuevos barrios de la capital, pero aducen que la céntrica plaza debe recuperar su anterior nombre de Vázquez de Mella. Sobre el hecho de que Chueca sea un símbolo de la comunidad gay, argumentan que no todos sus vecinos se identifican con la misma y que Vázquez de Mella no tiene nada que ver con el franquismo. Efectivamente: Vázquez de Mella fue un político de la restauración, diputado carlista y ultraconservador, furibundo antimasón y autor de polémicos escritos antisemitas, que ya cuenta con una calle en el distrito madrileño de Ciudad Lineal.

El Ayuntamiento de Madrid acordó rebautizar la plaza como Pedro Zerolo en 2015, tras la muerte del activista gay y exconcejal socialista, con la oposición del PP, que adujo el gasto y las molestias que suponía todo cambio de nombre de una calle.

Vox ha hecho el anuncio este lunes en el Congreso durante la presentación de una proposición de ley que pide revocar la Ley de Memoria Histórica de 2007 que, en palabras de Espinosa de los Monteros, supone “un ataque al sistema democrático monárquico de España”. Entre otros motivos, el partido ultra asegura que la ley “no hace más que reabrir heridas que ya estaban cerradas”, en alusión a la Guerra Civil y la dictadura, y conculca el derecho que en su opinión tiene todo individuo a interpretar la historia como quiera. Además, según Vox, la ley vigente avala a algunos “infames colectivos”, como califica Vox a las brigadas internacionales.

Durante la presentación de su iniciativa, Espinosa de los Monteros y los diputados de Vox Joaquín Robles y José María Figaredo han evitado condenar la dictadora franquista, argumentando que su formación “no condena la revolución del [19]34, ni la Guerra Civil, ni el franquismo porque esto es materia de los historiadores”. Para Vox, “Franco es una figura histórica que, como tal, debe ser ponderada y estudiada por los especialistas en la materia”.

Espinosa de los Monteros también ha rechazado que el Gobierno pueda anular los títulos nobiliarios de los descendientes de Franco o Primo de Rivera, aduciendo que esta potestad “no le corresponde al Gobierno sino al Rey”. Como otras competencias, el Rey solo puede ejercer esta prerrogativa de acuerdo con lo dispuesto por las leyes y con el aval del Gobierno.

domingo, 9 de junio de 2019

#hemeroteca #lgtbi #pedrozerolo | Siempre Zerolo

Imagen: El País / Pedro Zerolo (i)
Siempre Zerolo.
Al cumplirse cuatro años de su muerte, su legado y su presencia están más vivos que nunca.
Mónica Silvana González | El País, 2019-06-09
https://elpais.com/ccaa/2019/06/08/madrid/1560022423_138063.html

Al cumplirse cuatro años de la muerte de Pedro Zerolo, su legado y su presencia están más vivos que nunca; por muchos motivos, pero fundamentalmente porque en tiempos donde se ponen en duda las libertades, la igualdad o la inclusión de la diversidad presente en nuestra sociedad, la obra de Zerolo es imprescindible. Temas por los que luchó hasta el mismo día de su muerte (el 9 de junio de 2015) recobran en estos días mayor importancia.

El Chueca que transformó Zerolo vive hoy en sus gentes. Es el barrio que cambió Madrid y el resto de España. El activismo de Pedro sirvió para que varios países avanzasen en legislaciones igualitarias, muchas ciudades latinoamericanas hoy lo recuerdan con calles y plazas.

Las ciudades arcoíris por las que entregó su vida el que fuera concejal del Ayuntamiento de Madrid, secretario de Movimientos Sociales de la Ejecutiva Federal y presidente de PSOE Madrid, son aquellas que funden, en sus calles y en sus gentes, el recuerdo de una historia brillante y el presente de un devenir sin término.

Estos lugares son los que hoy se pueblan con habitantes de múltiples nacionalidades, de distintas etnias, con diferentes formas de expresar su vitalidad, con diversas maneras de amar y ser amado, con múltiples iglesias y confesiones que conviven en sus barrios. Lugares donde el respeto a la diversidad es el principal antídoto para el germen de los radicalismos.

Las ciudades que quería Pedro Zerolo, y que nos corresponde gobernar con la fuerza que nos han otorgado la ciudadanía el pasado 28 de abril y el 26 de mayo, deben ser tratadas como Ciudades Diversas, desde donde avanzar en la conquista de mayores derechos para las mujeres, en las que se respeten las libertades sexuales, religiosas, que integren los diferentes orígenes y etnias de sus vecinos, que prevengan los radicalismos.

Pedro Zerolo era de origen venezolano y canario, pero fue en Madrid donde se construyó en libertad, igualdad y solidaridad. Aquí fue donde desarrolló su vida personal y profesional y apostó decididamente por el activismo y la política, ambos con la misma ilusión y fuerza. Vivió ambas pasiones con vehemencia y aprendió día a día del tejido asociativo.

La España que soñó Zerolo —como seguramente hizo el Quijote, o Manuel Azaña con los valores republicanos y laicistas— debemos materializarla junto a los movimientos sociales, muy presentes en la calle.

Y, justamente por ello, logró posicionar a España en la vanguardia de la legislación de la época. Ahora nos corresponde a quienes hemos aprendido a su lado, continuar sin concesiones su legado para impedir ningún paso atrás en las libertades civiles y avanzar, de una vez por todas, en leyes tan importantes como la LGTBI y la de Igualdad de Trato.

La España de hoy tiene además el reto de seguir conviviendo de forma pacífica sus pueblos, sus culturas y la diversidad territorial; y, si cabe, lograr una mayor integración en todos los ámbitos.

Sin olvidar la necesidad de eliminar todo tipo de manifestaciones discriminatorias y xenófobas, y ser un ejemplo de tolerancia e integración. Para ello se debe frenar a la ultraderecha y no permitir que su discurso de odio ocupe un lugar en la agenda pública. Si se defienden las libertades no se puede pactar y menos gobernar con ellos.

Esta es la España que quería Pedro Zerolo. Un país en el que todas y todos puedan caber y vivir con dignidad y orgullo. Y esta España es antagónica a la que quiere la ultraderecha en la que solo caben unos pocos.

Mónica Silvana González es Diputada electa Parlamento Europeo y Secretaria de Movimientos Sociales y Diversidad CEF PSOE.

miércoles, 27 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | Una fundación para preservar el legado de Pedro Zerolo

Imagen: El País / Jesús Santos
Una fundación para preservar el legado de Pedro Zerolo.
Presidida por su viudo, Jesús Santos, pretende prolongar el trabajo que inició el activista LGTBI y político socialista, fallecido en 2015.
Daniel Gómez | El País, 2019-02-27
https://elpais.com/ccaa/2019/02/26/madrid/1551183350_826833.html

La Fundación Pedro Zerolo se ha presentado este martes ante la ciudadanía con la intención de prolongar y mantener vivo el trabajo que inició el político socialista y uno de los activistas LGTBI más importantes de España. Siete meses después de su constitución, el 20 de julio del año pasado, coincidiendo con el día en el que Zerolo hubiera cumplido 58 años, el Palacio de Cibeles sirvió de escenario para dar a conocer el proyecto.

“Hoy es un día muy emocionante. Pedro fue un hombre valiente y visionario. Comprometido con la libertad y la igualdad. Vivió para combatir sin concesiones cualquier desigualdad. Creía en la igualdad con mayúsculas. Con él hicimos de España un país más libre, tolerante y respetuoso”, ha recordado. Jesús Santos, viudo de Zerolo, fallecido a causa de un cáncer en 2015, y presidente de la Fundación que lleva su nombre. Acompañado en todo momento por la familia y por personalidades de distintos ámbitos como el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, los presentadores de televisión Jesús Vázquez y Boris Izaguirre, entre muchos otros, Santos aprovechó su discurso para recordar la lucha de Zerolo en causas como el reconocimiento del matrimonio homosexual o la defensa de los derechos de las personas con cualquier tipo de opción sexual. “Trabajaremos con responsabilidad para seguir construyendo una sociedad más justa, más diversa e inclusiva", ha recalcado.

Preservar y divulgar la figura y el legado personal, activista y político de Pedro Zerolo; recuperar y difundir la memoria histórica de la lucha por los derechos civiles y especialmente de la conquista de los derechos LGTBI en España y promover la investigación, formación y desarrollo de proyectos relativos a Derechos Civiles, la Igualdad de Trato y las políticas antidiscriminatorias son algunos de los pilares básicos en los que se fundamentará el trabajo de la Fundación.

La fundación nace con dos grandes objetivos. "Lo primero en lo que estamos trabajando es en crear el archivo y centro de documentación Pedro Zerolo. Queremos digitalizar y ordenar todos los documentos, fotografías... que tenemos de él y ponerlo a disposición de la ciudadanía en un solo espacio, de forma que quien quiera acceder a este legado, desde estudiosos a personas que se dediquen a la investigación puedan disponer de él", explica el director ejecutivo de la Fundación, Miguel Ángel Fernández. "Y a la par, el otro gran proyecto de la fundación, que es el Laboratorio de Ideas de Políticas por la Diversidad Pedro Zerolo, que promoverá documentos, estudios e iniciativas que aborden propuestas de actuación en materia de políticas de diversidad y antidiscriminatorias con la participación de autoridades públicas, expertos, profesionales y organizaciones que trabajan en los distintos ámbitos de las políticas antidiscriminatorias", explica.

También se creará una comisión que trabajará durante 2019 para organizar los actos y eventos que celebraremos en 2020, cuando se cumplirá el 60 aniversario del nacimiento de Pedro Zerolo. "En definitiva, vamos a empezar a trabajar en lo que para nosotros será el año en el que enfocar nuestros primeros trabajos. Charlas, debates, exposiciones... serán algunos de los actos que llevaremos a cabo para, a través de su figura, relatar la historia del movimiento por los derechos LGTBI en España", añade Fernández.

miércoles, 17 de octubre de 2018

#hemeroteca #transfobia | Carta abierta a Raúl Solís

Imagen: El Correo de Andalucía / Mar Cambrollé, Soraya Esperanza González y Raúl Solís
Carta abierta a Raúl Solís.
Lidia Falcón | Público, 2018-10-17
https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2018/10/17/carta-abierta-a-raul-solis/

Raúl Solís, en ‘La Voz del Sur’, se ha apresurado a publicar un artículo dedicado a poner de relieve que el colectivo ELAS-IU ha difundido un comunicado contra el Partido Feminista, a raíz de unos ‘tuits’ que se publicaron sin autorización de la dirección del partido, sobre el colectivo ‘trans’. Y se atreve a falsear su contenido asegurando que ha pedido la expulsión del Partido Feminista de Izquierda Unida, en la que estamos coaligadas, cuando semejante petición no aparece en el comunicado.

Mucha debe de ser la inquina que Solís me tiene y al Partido Feminista, cuando quiere que Izquierda Unida nos expulse. Y vuelvo a preguntarme, como tantas veces en la vida, ¿cuáles son los impulsos, los sentimientos de hostilidad, de odio, que llevan a las personas a señalar como enemigos a quien deberían ser sus aliados? Y no hay error más grande que no saber quién es el enemigo.

Mientras los fascistas, esbirros del Capital, los machistas y los maltratadores, los violadores y los asesinos, los proxenetas y los puteros, persiguen con saña a las mujeres y a los niños, a los trabajadores y a los homosexuales, a los y a las ‘trans’, a los negros y a las etnias minoritarias, y es preciso afianzar la alianza y la unión de todas las víctimas para hacer frente al Capital y al Patriarcado que quiere explotarnos y si es preciso destruirnos, aquellos y aquellas que se encuentran en la misma trinchera que yo utilizan su tiempo y sus recursos para intentar destruirme.

El Partido Feminista de España no ratificó los mensajes que se han difundido por Twitter en su nombre sobre el colectivo ‘trans’. La persona que los envió no estaba autorizada para ello y no consultó con la dirección del Partido. Y, como se comprobó, en el mismo día se borraron, por lo que se entiende claramente que el Partido los desautorizó.

En el artículo, más un comunicado informativo dada la sequedad de su contenido y la vulgaridad de su estilo, Solís me menciona varias veces, resaltando mi puesto de presidenta del Partido, con el indisimulable objetivo de desprestigiarme. No sé a qué se debe esa inquina, ya que no lo conozco ni he hablado con él nunca. En los momentos de crisis es cuando te enteras de quien es la buena y la mala gente. Pero no puedo adivinar cuál es el motivo de la inquina que me muestra el tal Solís.

Cualquiera que sepa leer en este país, y Solís es periodista, me conoce. Sabe que durante toda mi vida, ya larga, he defendido los derechos de todas las personas, y especialmente de aquellas que son marginadas, oprimidas y perseguidas por su condición sexual, social, laboral, étnica, pertenezcan al colectivo que pertenezcan.

Durante más años de los que tiene Solís, he defendido a homosexuales y transexuales en todos los momentos en que han sido reprimidos, tanto como abogada en los peores momentos de la dictadura, como con mis escritos, artículos y libros, y públicamente en todos los medios de comunicación. Arriesgando incluso ser víctima de la represión, que varias veces he sufrido, lo que es del todo el mundo conocido.

Como reconoció Pedro Zerolo, el Movimiento Feminista ha sido el principal defensor y valedor de la defensa de los derechos de los homosexuales, en el que se encuentran en primera fila yo misma y el Partido Feminista.

Esa lucha incansable que he llevado durante toda mi vida y en los últimos cuarenta años con el Partido Feminista, recogiendo además la tarea de años anteriores, es conocida en el mundo feminista, por lo que no cabe poner en duda ni mi firmeza en la ideología feminista ni mi honradez acrisolada, así como la del Partido que presido. Solamente desde la mala fe y el deseo de dañar se pueden escribir los comentarios insultantes, denigratorios y despectivos que se han difundido por las redes sociales, por esos ‘tuits’ que se enviaron y que fueron inmediatamente borrados.

Por ello nos ha resultado inaceptable el comunicado que en muy pocas horas ha emitido ALEAS-IU, en el que pide que “se detenga de una vez la persecución que desde el Partido feminista hace sobre el colectivo de personas trans y el conjunto de la comunidad LGTBI”. Suponemos que una acusación tan grave habrá de ser probada.

Nadie más que ese colectivo entiende que se nos acuse de ejercer “persecución sobre el colectivo de personas trasn y el conjunto de la comunidad LGTBI”. Nunca el Partido Feminista ha perseguido a las personas trans ni LGTBI. Muchas de nuestras militantes y dirigentes del partido lo son. Nunca en toda nuestra trayectoria de varias decenas de años nos han podido acusar de una actuación semejante, con tales términos, que yo nunca hubiera pensado que tendría que leer en esta etapa de mi vida.

Al mismo tiempo tanto a mi como a las compañeras y compañeros del Partido Feminista, nos hubiera gustado que ese colectivo, así como IU, y Raúl Solís, se mostraran tan indignados con los insultos, amenazas y mensajes que continuamente el Partido Feminista y yo misma recibimos a través de las redes sociales, provenientes de proxenetas, prostituidores, machistas, violadores y maltratadores de mujeres, y emitiera comunicados tan dolidos como éste contra tales enemigos.

Y también me gustaría que Raúl Solís, que tiene acceso a medios de comunicación reconociera lo desproporcionado de su intervención en este asunto, reclamando la expulsión del Partido Feminista de IU, que es al parecer lo que desea. Y sigo sin saber por qué.