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sábado, 6 de agosto de 2022

#hemeroteca #homofobia #nazismo | Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio

Télam / Claudio Román y Joel Kaplán //

Aseguran que los nazis usaron el antisemitismo y la homofobia para justificar su plan de exterminio.

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán, especializados en memoria del Holocausto, advirtieron en diálogo con Télam que hay aún hoy hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad".
Guillermo Lipis | Télam, 2022-08-06
https://www.telam.com.ar/notas/202208/600874-aseguran-que-los-nazis-usaron-el-antisemitismo-y-la-homofobia-para-justificar-su-plan-de-exterminio.html 

Los investigadores Claudio Román y Joel Kaplán ejemplificaron los avances en Argentina contra los discursos de odio con "la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral" (ESI), advirtieron que hay que seguir trabajando "para construir una cultura del respeto y convivencia en la diversidad" y que el triángulo rosa impuesto por los nazis para identificar a los gays es usado "por grupos del colectivo LGBTIQ+ para resignificar su lucha".

Román y Kaplán son docentes especializados en memoria del Holocausto. Trabajan una curiosa aproximación al nazismo y el holocausto desde la perspectiva de género, con eje en la población LGBTIQ+. "Investigamos la situación de este colectivo antes, durante y después del Holocausto como un modo de aproximarnos al tema de un modo transversal, en su complejidad e integralidad", explica Román a Télam.

¿A qué se le llama triángulo rosa?
 
Joel Kaplán: Conocemos como "los triángulo rosa" a los hombres homosexuales perseguidos por el nazismo en virtud del agravamiento del Párrafo 175 del Código Penal Alemán y de las normativas del régimen que permitieron su deportación a los campos. Hubo otras marcaciones en los campos, pero el triángulo rosa era una de las categorías más degradadas.

En esa época, el término "homosexual" hacía referencia a gays y hombres bisexuales cisgénero como personas que hoy se identificarían como travestis, mujeres transexuales y otras identidades trans. El artículo 175 del Código Penal Alemán estuvo vigente, según el Museo Yad Vashem de Israel, entre el 15 de mayo de 1871 y el 11 de junio de 1994. ¡Sí, 1994!

Su contenido penaba las relaciones homosexuales entre personas de sexo masculino. Entre 1935 y 1969 abarcó, incluso, los "actos contra natura con animales". En 1935, el nazismo endureció el contenido de este artículo 175, al aumentar la pena máxima de seis meses a cinco años de prisión y ampliaron las actividades relacionadas con actos condenables bajo la ley. El nuevo párrafo 175a, pensado para "casos con agravante", prescribía penas de uno a diez años de trabajos forzados.

¿Cómo se implementó esta política represiva durante el nazismo? 
 
Claudio Román: De modo gradual y no uniforme. Se basó en normativas generales (de otros grupos de deportados o vulnerados) y en instrumentos específicos. Si bien el colectivo LGBTIQ+ no fue el centro de las persecuciones del nazismo, como sí lo fueron las personas de origen judío, se persiguió a los hombres homosexuales porque no cumplían el ideal de "reproducción de la raza aria" y, según Heinrich Himmler (arquitecto de la llamada "Solución Final al problema judío") "envilecen a la nación alemana".

En el caso de las lesbianas, ser consideradas como "cuerpos gestantes" evitó una persecución sistemática, más allá de sus orientaciones sexuales. En muchos casos también fueron enviadas a los campos donde las marcaban con un triángulo negro que las integraba como personas asociales (como los vagabundos, prostitutas, etc.)

¿Hay una estimación de personas afectadas por esta política nazi?
 
CR: No hay estimaciones exactas. La vergüenza post Holocausto por los vejámenes sufridos en esa época y la continuidad de leyes en contra de este colectivo generó que los sobrevivientes no hablaran. En algunos casos contaron que fueron catalogados con el "triángulo rojo" (opositores políticos) en vez de la persecución por el supuesto "delito" de homosexualidad. El historiador Yehuda Bauer estimó que 50.000 homosexuales fueron arrestados, 35.000 fueron liberados, 15.000 fueron enviados a campos de concentración y unos 5.000 fueron asesinados.

Dentro del triángulo rosa, ¿también discriminaron por religiones?
 
JK: La persecución fue llevada a cabo con mayor intensidad luego de la Operación Kolibri (la noche de los cuchillos largos, 1934), y la ejecución de Ernst Röhm y sus secuaces, lo que equivalió al desmantelamiento de la SA y el fortalecimiento de las SS. A partir de allí, la gradualidad se aceleró y los ataques ya no sólo fueron a cabarets y clubes, que conformaban la escena gay lésbica de Alemania en general.

Como ejemplo podemos mencionar la destrucción de lo erigido por el sexólogo, socialista, judío y gay Magnus Hirschfeld, a través del Instituto de Sexología de Berlín, donde practicaron las primeras operaciones de conversión genital, se educaba sobre sexualidad y llegó a disponer de una biblioteca con más de 20.000 volúmenes que fueron incendiados. También existió el cruce entre la persecución a los "triángulos rosa" y las personas judías. Reunir ambas condiciones implicaba una condición de las más duras en los campos de concentración y exterminio.

En su libro "Days of the Masquarade", Claudia Shoppman, cuenta que varias lesbianas fueron deportadas al campo de Ravensbrück, y que muchas fueron convencidas (a cambio de una falsa promesa de liberación) de participar como prostitutas en los burdeles que instalaron los nazis en algunos campos para "curar" la homosexualidad masculina.

¿Qué tipo de vestigios o formas consideran heredadas en la actualidad del tratamiento que los nazis hicieran de las personas homosexuales?

CR: Como el antisemitismo, la homofobia o LGBTIQ+fobia (sic) u odio, también persiste. No con la sistematicidad de un régimen autoritario, pero sí con un nivel expansivo fortalecido por las redes sociales. Los nazis no inventaron la homofobia, como no lo hicieron con el antisemitismo, pero los utilizaron como mecanismos de justificación y concreción de un plan terrorista.

A pesar de ello, estamos plantados en un mundo, sobre todo el Occidental y en especial algunos países (donde Argentina destaca), con normativas que ampliaron derechos. Pero estas normativas no son la cura sino el antídoto contra las acciones y políticas de odio. Es como la vacunación contra el coronavirus, que no reporta la cura pero sí la prevención. En nuestro país, un fuerte antídoto es la aplicación de la Ley de ESI, que abarca todo el sistema educativo, pero hay que seguir trabajando con la sociedad para construir una cultura de respeto y convivencia en la diversidad.

¿Cómo se manifiestan esas acciones discriminatorias hoy en el mundo occidental, y en Argentina en particular?
 
JK: Se siguen sosteniendo chistes sexistas y se siguen fortaleciendo estereotipos que no facilitan el respeto a las diversidades. Por otro lado, la cultura cis heteropatriarcal surge una y otra vez, se reflexiona sobre el binarismo en el mejor de los casos, pero no se avanza hacia las demás identidades. También hay ataques homofóbicos (en especial al colectivo trans) casi a diario y son numerosos los crímenes de odio. En nuestro país hay un panorama mejor que en décadas anteriores, pero hay que seguir trabajando para lograr una sociedad que sea realmente plural y diversa.

viernes, 21 de febrero de 2020

#hemeroteca #homosexualidad #memoria | La Alemania anterior a Hitler

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'Mädchen in Uniform', 1931
La Alemania anterior a Hitler.
Leopold Estapé | El Obrero, 2020-01-21
https://www.elobrero.es/cultura/43027-la-alemania-anterior-a-hitler.html

Hacia 1870 Karl-Maria Kertbeny empieza a utilizar el término homosexual como un estado innato y permanente de las personas, por tanto, no adquirido ni modificable. Paralelamente, el párrafo 143 del Código Penal Prusiano, pasó a ser el 175 del Codigo Penal de la Alemania unificada.

La palabra homosexual fue apropiada por la psicología moderna que dejó de considerar al homosexual como un perverso vicioso, a un enfermo que necesitaba cura. El Código Penal motivó la aparición de un rico activismo en favor de los derechos de homosexuales y transexuales.

I 'Der Eigene'

'Der Eigene' está considerada la primera publicación exclusivamente gay de la historia. Nació en respuesta al párrafo 175: ‘La fornicación/lujuria contra natura realizada entre hombres o de personas con animales se castigará con pena de cárcel; también se podrán retirar los derechos civiles’. Estaba destinada exclusivamente al público homosexual masculino. Tomó como modelo la Grecia clásica, y su objetivo era dar visibilidad a la homosexualidad y denunciar el célebre artículo del Código Penal. Desgraciadamente, las lesbianas quedaron marginadas de este proyecto pionero.

El contenido de la revista se completaba con artículos políticos, generalmente de ideología anarquista, también con temas literarios, y entre los colaboradores podemos encontrar a escritores del renombre de Thomas Mann. La revista se ilustraba con dibujos o fotografías de desnudos masculinos, evocando el mundo de la Grecia Clásica. La revista empezó siendo trimestral para pasar a ser mensual. A pesar de puntuales problemas con la censura judicial, pudo publicarse hasta 1933, cuando fue clausurada tras varios registros y confiscaciones en la casa de Adolf Brand, su fundador.

II Adolf Brand, pionero en la lucha por los derechos homosexuales

Adolf Brand (1874-1945) fue el editor de la primera revista destinada a un público homosexual: 'Der Eigene'. De pensamiento libertario fue un pionero en el activismo a favor de los derechos de los homosexuales masculinos.

En 1903 fundó la ‘Gemeinschaft der Eigenen’ (GdE; Comunidad de los propios). Desde ella se defendió el amor viril y la pederastia según el modelo griego. Organizó campamentos nudistas, con una organización parecida a los scouts y que fue base del movimiento Wandervogel, formado por jóvenes de los suburbios.


Brand se enfrentó a los seguidores de Magnus Hirschfeld por su visión médico-científicas de la homosexualidad. Consideraba que los sexólogos con su investigación "se habían llevado toda la belleza del erotismo". Atacaban duramente el concepto "tercer sexo" pon ser considerado un estado sexual intermedio. A pesar de estas diferencias en los años 20 se aliaron con el ‘Wissenschaftlich-humanitäres Komitee’ (Comité científico-humanitario) para acabar con el tristemente célebre párrafo 175 del Código Penal alemán.



Ni su conducta, considerada impropia, ni sus publicaciones, ni su participación en el escándalo Harden-Eulenburg, ni su defensa del homoerotismo gustó a la conservadora sociedad alemana. Ello le motivó varios procesos y cárcel en varias ocasiones. Una bomba aliada acabó con su vida en 1945.

III ‘Diferente a los demás’, primer film “gay” de la historia

En 1918, Alemania abolía la censura, ello permitió el rodaje y estreno de este film mudo de casi una hora de duración. 'Anders als die Andern' ('Diferente a los demás') fue un proyecto cinematográfico dirigido por Richard Oswald en el que colaboró de forma activa Magnus Hirschfeld. El film se estrenó sin ningún problema, pero el revuelo creado tuvo como consecuencia el regreso de la censura y su prohibición pública. El film solo pudo ser consultado por profesionales.

El nazismo destruyó casi todas las copias dándose por desaparecida; por suerte una copia llegó a Ucrania y se salvó, lo que permitió su posterior reconstrucción.

El film nos cuenta la historia de dos hombres que poco a poco van haciendo visible su relación. Al principio, los padres intentan su curación, pero el propio Magnus Hirschfeld, que aparece como actor, les dice: "No debéis condenar a vuestro hijo porque sea homosexual, él no debe ser culpado se su orientación. No está mal, ni debería ser un crimen. De hecho, no es ni siquiera una enfermedad, simplemente una forma diferente, y una que es habitual en la naturaleza".

Un chantaje hará difícil poder lograr la felicidad plena, los miedos saldrán a flote y ello permitirá a sus autores realizar un alegato contra la discriminación de los homosexuales.

El film por primera vez nos muestra el ambiente de locales gais de la época. En él nos podemos encontrar un alegato contra las curas de la homosexualidad, por parte del mismo Magnus Hirschfeld. En otra secuencia del film le dice a uno de los protagonistas: "El amor por alguien de tu mismo sexo no es menos puro que el amor por el sexo opuesto. Esta orientación se puede encontrar en todas las capas de la sociedad y entre personas respetables. Aquellos que dicen lo contrario provienen de la ignorancia y los prejuicios".

El final del film anima a cambiar los prejuicios que les han llevado a la infelicidad, para hacer justicia a todos aquellos que vinieron antes de ellos y a los que vendrán después, una justicia a través de la convicción mediante el conocimiento.

IV Un activista: Karl Giese

El que fue durante muchos años pareja de Magnus Hirschfeld, desarrolló una importante labor junto a él hasta la llegada del nazismo. Se conocieron en 1918. Durante una conferencia, Magnus sufrió una paliza por parte de los nacionalistas alemanes y Karl, enfermero, le curó. Tenía 20 años, Magnus 50. Un año mas tarde colaboraba en el film 'Anders als die Andern' ('Diferente a los demás').

Más tarde se hacía cargo de de la dirección del archivo del Institut für Sexualwissenschaft en Berlín (Instituto para la Ciencia Sexual), fue una institución privada para el estudio y la investigación sexológica en Alemania que funcionó entre 1919 y 1933. A su trabajo de archivero del Instituto hay que añadir una importante actividad como conferenciante, articulista y organizador de exposiciones.


En 1932 Magnus Hirschfeld, judio, tuvo que huir a Francia. Allí conoció a un joven estudiante de medicina de 23 años, Li Shiu Tong. Cuando Karl apareció, lejos de romperse la relación se inició lo que llamaron un "menage a trois". Tras un escándalo sexual fue expulsado de Francia y solo pudo regresar a la muerte de Magnus en 1934.

En el testamento, Hirschfeld nombó a Li Shiu Tong y Karl Giese como sus herederos, pero con la condición de dedicar todos sus bienes en el avance de los estudios de la sexología. A pesar de vivir en la pobreza pudo conseguir salvar parte del patrimonio del Instituto, arrasado por las hordas hitlerianas. Pero sirvió de poco.

Karl Giese se suicidó en 1938 tras la invasión alemana de Checoslovaquia. Su abogado Karl Fein fue asesinado por los nazis en 1942, después su legado y la herencia de Magnus Hirschfeld desaparecieron.

Este “comprometido, serio, inteligente veterano en la lucha por la libertad sexual [poseía] una inocencia poco común” veía en él al campesino bruto con el corazón de una muchacha, que se había enamorado hacía mucho de Hirschfeld, su figura paterna. No por nada lo llamaba su papá. (1)

V ‘Mädchen in Uniform’, 1931

Se trata del primer film lésbico de la historia. Fue dirigido por Leontine Sagán en 1931 y estaba basado en una obra de teatro titulada "Nerestán Ritter".

El argumento se centra en un internado para hijas de militares; allí se produce el romance entre una alumna y su profesora. La escena del beso de buenas noches entre ambas, a pesar de su sencillez, causó gran revuelo entre el público. La película costó 55.000 marcos; el éxito le hizo recaudar más de 6 millones; unos beneficios que se quedó la productora que apenas pagó los sueldos a las actrices y equipo técnico.




Al principio, el film complacía al régimen nazi, pero en 1937 fue prohibida y su directora tuvo que exiliarse. La censura la afectó hasta 1970, tras exhibirse en televisión se transformó en una película de culto entre las lesbianas.




'Mädchen in Uniform' fue un film que en España tuvo un exito inusitado, Hertha Thiele que era 'Manuela von Meinhardis' en la pelicula vino a España con la autora del libro Christa Winsloe que era escultora y aparecieron junto a Alvaro Retana y Pepito Zamora en la prensa. La novela tuvo muchas ediciones y hasta apareció por capítulos en distintos periódicos.

(1) Christopher Isherwood fue amigo personal de Magnus y Karl durante su estancia en Berlín que narra en su obra "Adiós Berlín", novela que inspiró el musical ‘Cabaret’.

lunes, 18 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #cine | Cien años de la película de amor gay a la que los nazis prendieron fuego

Imagen: Vanity Fair / Fotograma de 'Diferente a los demás'
Cien años de la película de amor gay a la que los nazis prendieron fuego.
En 1919, 'Distinto a los demás' hizo historia como la primera película que llevó a las pantallas de cine una historia de amor homosexual.
Diego Parrado | Vanity Fair, 2019-11-18
https://www.revistavanityfair.es/cultura/articulos/distinto-a-los-demas-pelicula-gay-historia-nazis/41784

Cuando los nazis quemaron la película, pocos alemanes recordaban ya al héroe de ‘Anders als die Andern’ (en alemán, ‘Distinto a los demás’), un violinista llamado Paul Korner que se enamora de uno de sus alumnos y se suicida con un veneno después de que un chantajista le denuncie por homosexual. En 1919, recién fundada la República de Weimar, la película había arrasado en los cines en los que se proyectaron las más de cuarenta copias que llegaron a existir de la misma, un número muy alto para la época que demuestra el éxito que tuvo en la taquilla.

Sin embargo, al cabo de un año de su estreno ‘Anders als die Andern’ fue prohibida, al entender el censor alemán que su intención era criticar el Artículo 175, la norma del código penal que desde 1872 hasta 1994 condenó con penas de cárcel las relaciones homosexuales en Alemania. En efecto, ese era el deseo tanto del director de la película, el austriaco Richard Oswald, como de Magnus Hirschfeld, un sexólogo alemán famoso por su activismo en defensa de los derechos de los homosexuales que colaboró con él escribiendo el guión e interpretándose a sí mismo en la película.

No era la primera vez que dos hombres se amaban en la tela de una pantalla de cine. En 1916, tres años antes del estreno de ‘Anderls als die Andern’, los espectadores suecos ya habían visto la que está considerada la primera película gay de la historia del cine, Vingarne, si bien aquí la relación homosexual entre el escultor protagonista y su joven modelo quedaba disimulada por el triángulo amoroso que luego mantienen con una mujer. Lo mismo ocurría en una película anterior de Richard Oswald, una adaptación de ‘El retrato de Dorian Gray’ fiel a la ambigüedad de la novela de Oscar Wilde.

Por el contrario, en ‘Distinto a los demás’ la homosexualidad del protagonista constituía el tema central del argumento. Así quedaba claro desde la primera escena, cuando tras leer en los periódicos sobre una serie de suicidios inexplicables, el violinista protagonista se imagina a Tchaikovsky, Luis II de Baviera, Oscar Wilde y otra serie de personajes históricos que sufrieron por su orientación sexual.

Pero no solo hasta ahí llegaba la valentía de ‘Anders als die Andern’. En una escena posterior, los padres de Korner visitan a Magnus Hirschfeld para entender qué le pasa a su hijo. Es entonces cuando el doctor pronuncia un alegato para denunciar que lo criminal no es la homosexualidad, sino la homofobia; un mensaje que no volvería a repetir una película hasta pasados muchos años.

Estas fueron las palabras de Magnus Hirschfeld que provocaron los abucheos, silbidos e insultos de los espectadores en algunas de las proyecciones, triste banda sonora de esta película muda:

“No debe pensar mal de su hijo porque sea homosexual. No es a él a quien hay que culpar de su orientación [...] Su hijo no sufre por su condición sexual, sino por el equivocado juicio que se hace de la misma. Sufre por la condena legal y social de sus sentimientos [...] La persecución de los homosexuales pertenece al mismo triste capítulo de la historia de la humanidad que la persecución de los herejes o de las brujas [...] Es una violación de los derechos fundamentales del individuo”.

La exposición que el Museo Schwules de Berlín dedica estos días a ‘Distinto a los demás’ con motivo del centenario de su estreno explica que los espectadores mas conservadores no fueron los únicos a los que molestó la película, sino que incluso hubo asociaciones en defensa de los derechos de los homosexuales que la denunciaron. Por ejemplo, las revistas de la editorial gay de Friedrich Radszuweit, que se quejaron de que los personajes de la película, bastante distintos de los fibrados modelos que posaban en sus páginas, y escenas como una que transcurría en un club de drag queens de Berlín perpetuaban la imagen afeminada de los homosexuales. Finalmente, en 1920 unos y otros enemigos de la película consiguieron que la República de Weimar restableciera la censura que un año antes había prohibido en su Constitución para retirar ‘Anders als die Andern’ de los cines.

Naturalmente, la suerte de ‘Anders als die Andern’ fue muchos peor en el Tercer Reich. Tras la llegada de Hitler al poder, los nazis quemaron todas las copias y negativos existentes de la película, excepto una que Hirschfeld había conservado y que décadas después serviría para restaurar la versión que hoy puede verse en la exposición del Schwules. Escenas como la de la aparición de Oscar Wilde o las que protagoniza la actriz que interpreta a la hermana del estudiante, Anita Berber, una de las mujeres más famosas de la Alemania de entreguerra, se perdieron sin embargo para siempre en la hoguera nazi.

La exposición del Museo Schwules también recuerda cómo muchos de los participantes en Distinto a los demás eran judíos y tuvieron que exiliarse a Hollywood, donde paradójicamente dos de las estrellas de la película triunfarían interpretando a personajes nazis: Conrad Veidt, el actor que da vida al atormentado violinista, es el mayor Strasser de ‘Casablanca’, y Reinhold Schünzel, que interpretó al chantajista, unos de los conspiradores nazis que aparecen en ‘Encadenados’, de Hitchcock.

La pieza más emocionantes de la exposición, sin embargo, tal vez sea un libro de Magnus Hirschfeld en el que publicó las cartas que algunos espectadores le enviaron después de ver ‘Distinto a los demás’. Muchas son de padres diciéndole que, gracias a la película, ahora entienden mejor a sus hijos.

viernes, 8 de noviembre de 2019

#hemeroteca #homosexualidad #cine | La película gay que los nazis intentaron borrar del mapa

Imagen: La Razón / Fotograma de 'Diferente a los demás', 1919
La película gay que los nazis intentaron borrar del mapa.
Gonzalo Núñez | La Razón, 2019-11-08
https://www.larazon.es/cultura/la-pelicula-gay-que-los-nazis-intentaron-borrar-del-mapa-JF25573280

Ni el cine durante el nazismo era pura y mera propaganda (vean el documental «Hitler’s Hollywood», estrenado el 25 de octubre) ni su contenido debía ser por fuerza reaccionario. Cuando en Estados Unidos los guionistas, debido al Código Hays, buscaban ingeniosas maneras de hablar de lo único que en el fondo nos importa, el sexo (pienso en las «murallas de Jericó» de Clark Gable y Claudette Colbert en «Sucedió una noche»), en los cines alemanes Hedy Lamarr aparecía tal cual vino al mundo, ahogando bajo el agua del lago un evidente orgasmo en «Éxtasis». Pero la liberalidad de los nazis, para quienes cierto grado de promiscuidad encajaba con su misión de repoblar el mundo de <acriaturitas arias que pudieran defender y ampliar su «lebensraun», tenía sus límites. La homosexualidad era uno de ellos, por más que se reclamaran sucesores de Atenas o la cámara de Leni Riefenstahl, genial propagandista, glorificara a los nuevos apolos de la patria. De la misma manera que se cebaron con el «arte degenerado» o los libros socialmente nocivos que acabaron en piras públicas, el cine, cierto cine, fue tan perseguido como promocionado era con la otra mano. «Diferente a los demás» es un ejemplo paradigmático de esa persecución. Las vicisitudes de esta cinta, que cumple ahora un siglo exacto desde su estreno, son realmente curiosas. Para empezar, puede ser considerada la primera película que trata la homosexualidad desde una perspectiva no condenatoria. Narra los amores entre un violinista y su maestro. Una relación que los convierte forzosamente en «diferentes a los demás» y que levanta sospechas en la familia del joven alumno, que declina toda oferta matrimonial con mujeres de su entorno. En un momento dado, requerido por los padres del joven homosexual, aparece en escena el doctor Magnus Hirschfeld, célebre sexólogo de la Alemania de la República de Weimar, para dejar constancia de que la orientación de su hijo «no está mal, ni debería ser un crimen. De hecho, no es ni siquiera una enfermedad, simplemente una forma diferente, y una que es habitual en la naturaleza». Así de, cómo decirlo, moderno. Pero hablamos de 1919. En aquella época, el artículo 175 del Código Criminal alemán (y este apartado estuvo formalmente vigente hasta los años 90) condenaba a penas de prisión o hasta pérdida de los derechos civiles a quienes «cometieran actos inaturales entre personas del mismo sexo o –¡atención!– entre humanos con animales». «Diferente a los demás» se benefició de la supresión de la censura el año anterior en la República de Weimar para lanzar un mensaje tan potente como efectivo (fue todo un éxito de taquilla) en torno a un tema tabú. Pero, curiosamente, el escándalo generado por la cinta precipitó, junto a otros factores, el regreso de la censura al año siguiente. Las cosas no pintarían mejor para los defensores de la homosexualidad como práctica «no innatural» ni, por supuesto, para los propios homosexuales, en los años venideros. El nacionalsocialismo estrechó el cerco legal: los gais debían permanecer en «confinamiento penitenciario», según la norma revisada de 1935, el año en que Hedy Lamarr se bañó desnuda en «Éxtasis». Para entonces, todas las copias de «Diferente a los demás» habían sido destruidas por el nuevo régimen. Todas excepto, según se supo después, una que recaló quién sabe por qué en Ucrania, para regresar posteriormente a los archivos del museo de Múnich, donde fue redescubierta en los años 70, cuando la homosexualidad aún no era una cosa bien vista en Europa. Cien años después, la primera cinta abiertamente gay de la historia ha sobrevivido al Reich llamado a durar mil años.

viernes, 23 de junio de 2017

#hemeroteca #cine | Cine y diversidad sexual: algunos hitos y grandes omisiones

Imagen: Izquierda Diario
Cine y diversidad sexual: algunos hitos y grandes omisiones.
Un repaso por algunos hitos del cine; la cinematografía ha incluido en ocasiones y omitido en muchas otras los avances y luchas por los derechos LGTB.
Clara Mallo | Izquierda Diario, 2017-06-23
http://www.laizquierdadiario.es/Cine-y-diversidad-sexual-algunos-hitos-y-grandes-omisiones?id_rubrique=2653

En su ya larga historia el cine no ha incorporado las diversidades sexuales ni la lucha por las reivindicaciones del colectivo LGTB. Desde sus orígenes el cine ha reproduciendo el machismo y la LGBTIfobia. Mediante la discriminación o ridiculización de los personajes ha excluido las diferentes diversidades sexuales omitiéndolas o convirtiendo la orientación sexual de los personajes en su única característica. Bien es cierto que en las tres últimas décadas se ha desarrollado toda una industria cultural audiovisual LGBT; sin embargo, ésta está hegemonizada por el corporativismo homosexual y la institucionalización de éste por lo que no existen demasiados ejemplos que tomen la lucha social y organizada de estos colectivos. Así, aunque hoy el cine incorpora de algún modo las distintas diversidades sexuales, la realidad que muestra representa solo a muy pequeños sectores de este colectivo cayendo generalmente en clichés. Del mismo modo en los casos en los que se huye del cliché sin embargo solo se presentan historias de lucha y superación individual. Aun así y aunque son pocos, contamos con algunos ejemplos que nos presentan avances, luchas o realidades LGTB a lo largo de la historia del cine occidental.

Antes de Stonewall
Proponemos dos filmes para hablar de los inicios y primeras reivindicaciones del colectivo LGTB en la historia, uno actual y otro histórico, ‘La chica danesa’ (2015) y ‘Diferente a los otros’ (1919). Los primeros avances y las primeras luchas por la libertad sexual son poco conocidos. Con la Revolución Rusa de 1917 se cumplió por primera vez con la principal reivindicación de los primeros activistas homosexuales a inicios del siglo XX, la despenalización de la sodomía, un hecho y contexto no reflejados en ningún filme hasta el momento. Así en 1917 con la eliminación del código penal zarista se despenaliza por primera vez la sodomía consentida, medida que quedará confirmada en 1922 con el Código Penal Soviético. Este hecho supone un hito a nivel mundial para las primeras organizaciones de gais y lesbianas que reclamaban el derecho a vivir su sexualidad de manera libre.

Los revolucionarios rusos tomaron la libertad individual en el plano sexual como condición indispensable para la liberación de la mujer y el resto de los oprimidos. Pronto algunas de las figuras que participaron más activamente en los debates sobre esta cuestión como Alexandra Kollontai se asociaron a Liga Mundial por la Reforma Sexual, con base en Berlín y encabezada por el médico alemán Magnus Hirschfeld. Esta organización se concentró en la lucha por la emancipación homosexual en Europa Occidental.

El cine de la época no acompañó estas primeras batallas y avances, solo existe una excepción: ‘Diferente a los demás’, película de 1919 dirigida por Richard Oswald y guionizada precisamente por Magnus Hirschfeld, considerada la primera película de temática gay en la historia. La película narra la historia de amor entre dos hombres que en el propio filme son chantajeados por su condición. Aunque fue censurada, tenía la finalidad de combatir la homofobia social y se enmarca en la lucha por la derogación de las leyes anti-homosexualidad que existían en Alemania en aquel entonces, una lucha reforzada por los avances soviéticos.

Un ejemplo más reciente ambientado en esta época es ‘La chica Danesa’, que muestra una de las primeras batallas, en este caso individual, por la reasignación del sexo. Aunque con carencias, refleja la existencia de estos primeros avances en la lucha LGTB. El médico que en la realidad reasignó el sexo a la protagonista y primera persona a la que se le reasignó el sexo en la historia Lili Elbe, es Magnus Hirschfeld, pionero como decíamos en la lucha por los derechos de las personas LGBT aunque en el filme este personaje aparece ficcionado como Dr. Vanderkos. No es casual que este médico y activista fuera el guionista de la película de 1919. A pesar de que no expresa el marco histórico de lucha por la liberación sexual de aquel momento, presenta una fuerte crítica a la psiquiatría como maquinaria de represión, en especial hacia las mujeres y las personas LGBTI, aspecto que va desde la patologización de conductas que cuestionan la opresión de la mujer hasta el tratamiento brutal de las personas LGBTI consideradas enfermas, aspectos que no han desaparecido de buena parte de la psiquiatría actual. La chica danesa además rompe con toda la tendencia de filmes que hasta ahora presentaba la cultura hegemónica homosexual.

Si volvemos al inicio de esta cronología, a excepción de ‘Diferente a los otros’, a lo largo de la historia del cine hay muy pocos ejemplos que traten la vida o luchas de las diferentes diversidades sexuales. Exceptuando las últimas dos décadas, el cine en toda su historia ha reproducido el machismo y la LGBTIfobia. En las décadas de los 80 y 90 aparecen algunos filmes que rompen con la casi total omisión y los clichés que hasta el momento el cine había reproducido. Películas como ‘Cruising’, en español ‘A la caza’, (1980) o ‘Priscilla la reina del desierto’ (1994) son ejemplos de ello. Sin embargo, este nacimiento del cine LGTB, sobre todo del desarrollado en la década de los 90 es fruto de la propia institucionalización del movimiento tras un periodo de fuertes luchas iniciado en 1969 con la revuelta de Stonewall y todo el movimiento posterior por los derechos que despertó y que se vive en las décadas de avance neoliberal. Ejemplos de historias individuales y una visión muy estrecha de estos colectivos configuran el cine LGTB y hacen que esta cultura visual a pesar de romper con la visión anterior no exprese la realidad del movimiento LGTB sino el de una minoría de este.

Algunos ejemplos de lucha
Contra esta visión aparece ‘Stonewall’ de Nigel Finch (1995), un filme que recupera el clima de esa gran revuelta. El filme es indispensable para conocer el clima de aquellos días en el barrio neoyorkino de Greenwich village. La cinta cuenta la historia de La Miranda y sus compañeras y compañeros en las revueltas que comenzaron el 28 de junio de 1969 en el bar Stonewall en Nueva York fruto de la gran represión policial a la que se veían sometidos gais, lesbianas y transexuales. Los acontecimientos de Stonewall se transformaron en el hito fundador del movimiento de la diversidad sexual, algo que queda reflejado en esta cinta.

Más en la actualidad y sobre la lucha organizada del colectivo es una referencia necesaria ‘Pride’ (2015), un filme que retrata la historia del grupo LGSM (Lesbians and Gays Support the Miners), creado en 1984 en Londres para apoyar la gran huelga de los mineros británicos durante el gobierno de Margaret Thatcher.

El film está basado en la experiencia de activistas de la comunidad homosexual liderados por el joven Mark Ashton, un joven irlandés militante por los derechos de los gais, quien fundó el colectivo ‘Lesbianas y Gays apoyan a los mineros’ y militante del Partido Comunista.

La película refleja la década de los 80 como una época de sufrimiento y lucha, no solo para el colectivo LGTB sino también para los trabajadores que resistieron contra todo el despliegue neoliberal con el thatcherismo y muy especialmente para algunos sectores como los mineros.

En estos años la agresión, rechazo y estigmatización que sufrían las distintas diversidades sexuales causadas en gran medida por la aparición del SIDA, hizo que estos sectores comenzaran a organizarse y encabezar importantes luchas en Estados Unidos y Europa fundamentalmente. Ejemplo de ello son los hechos narrados en ‘Pride’, basados en una historia real.

El cine, expresión artística sostenida por una fuerte industria, logra reflejar en algunos casos la realidad que sufren los distintos colectivos de LGTB que tratan -a través de la autoorganización independiente- llevar adelante una lucha por sus derechos. Sin embargo, los procesos de organización por derechos aún negados -como la despatologización por la que ya luchaba Magnus Hirschfeld a inicios del siglo pasado- quedan en gran parte silenciados en el cine y tratan de ser acallados en las calles.

sábado, 16 de enero de 2016

#hemeroteca #transexualidad | La realidad detrás de la ficción: así fue 'la chica danesa'

Imagen: Google Imágenes / Fotograma de 'La chica danesa'
La realidad detrás de la ficción: así fue 'la chica danesa'.
La nueva película de Eddie Redmayne narra la vida de Lily Elbe, la primera transexual de la que se tiene noticia. Esta es su historia.
Mariló García | Tentaciones, El País, 2016-01-16
http://elpais.com/elpais/2016/01/15/tentaciones/1452879473_870793.html

Las estadísticas abruman. Un total de 32 estados de EE UU contempla la opción de que puedas ser despedido si eres una persona transgénero. Y el 41% de las personas trans intenta suicidarse. Son datos que aporta el equipo que ha llevado adelante ‘La chica danesa’, drama que parte con cuatro nominaciones a los premios Oscar. Todos se ponen de acuerdo en afirmar que si Lili Elbe no se hubiese operado habría acabado quitándose la vida.

De esto, de su cambio de sexo, hace ahora 85 años y parece que las cosas no hayan evolucionado. De hecho, la película ha sido prohibida por “depravada” en los Emiratos Árabes, Jordania, Kuwait, Qatar, Oman y Bahrain. Pese a ello, lo trans irrumpió con fuerza en 2015, con series como ‘Sense8’ y ‘Transparent’, con personajes como Caitlyn Jenner y Laverne Cox, y con películas como ‘La chica danesa’, que se estrena ahora en España. La película cuenta la apasionante historia de Lili Elbe, interpretada por Eddie Redmayne (aunque se pensó en un principio en la actriz Nicole Kidman), que, en 1930, se convirtió en la primera persona en realizarse un cambio de sexo.

El origen de la película
El director Tom Hooper (‘Los miserables’) confesó haber llorado tres veces leyendo el guión. Éste se basa en la novela que publicó David Ebershoff en el año 2000 y que ganó el premio literario Lambda de Ficción Transgénero. A su vez, Ebershoff se inspiró en ‘Man into Woman’, el libro sobre Lili Elbe que publicaría uno de sus amigos en 1933 y que recoge las experiencias de la propia Lili y, bajo seudónimos, de sus más allegados. ‘La chica danesa’ es una historia conmovedora y, sin embargo, muy desconocida, en la que se ficciona la relación que mantuvo Lili Elbe, un artista danés nacido en 1882 como Einar Wegener, con su mujer, también artista, Gerda Wegener, interpretada por Alicia Vikander.

El nacimiento de Lili Elbe
Einar y Gerda se habían conocido en la Escuela de Arte de Copenhague y se casaron en 1904. Einer se vio siempre como una mujer, pero, tal y como cuenta la película, no es hasta que se prueba unas medias para posar para un retrato que pinta Gerda cuando se destapa su lado femenino. Lo que parece ser un mero disfraz, un divertimento (Lili acude a varias fiestas vestida de mujer haciéndose pasar por su prima), se convierte en el principio de un anhelo: reafirmarse como mujer.

Un amor incondicional
Algo que hubiera podido provocar una ruptura en el matrimonio se convierte, sin embargo, en una historia de amor absoluta. La leal Gerda no sólo apoya la decisión del que es el amor de su vida, dándole total libertad, si no que le ayuda en esa transformación, hasta tal punto que deciden viajar a París, ciudad más liberal en 1912. Durante años, Lili y Gerda seguirán trabajando juntas, como amigas. A pesar de que Lili, según ella misma, era "impulsiva y frívola", Gerda continuó a su lado.

La gran decisión
Para algunos, Lili Elbe no era transexual como tal, si no más bien intersexual, porque mostraba un comportamiento femenino antes de operarse. En 1930, Lili Elbe toma la decisión más importante de su vida. La intervención la realiza el médico Magnus Hirschfeld, fundador de la primera organización por los derechos de los homosexuales. Lili Elbe tenía casi 50 años cuando le extirpan los genitales. En ese momento se divorcia de Gerda, deja la pintura y mantiene una relación con un pintor francés. Las complicaciones llegan en la siguiente operación, cuando rechaza un transplante de ovarios, lo que provoca que se tenga que operar varias veces. Un año después muere al intentar transplantarle un útero, ya que Lili Elbe siempre tuvo la intención de quedarse embarazada.

Retrato de una heroína
Lili Elbe eligió, con todas sus consecuencias. Para Eddie Redmayne fue “una mujer valiente, extravagante y vibrante”. El actor confesó entender su situación, al haberse sentido incómodo cuando todos le miraron el primer día que se vistió de mujer. Para preparar su papel, Redmayne, que ganó un Oscar en el ‘biopic’ sobre Stephen Hawking, ‘La teoría del todo’, pidió consejo a la directora trans Lana Wachoski (‘Matrix’, ‘Sense8’), con la que había trabajado en ‘El destino de Júpiter’, de ahí que aparezca en los títulos de crédito al final de la película. Ella le recomendó otras lecturas como ‘Conundrum’, de Jan Morris, y ‘Gender Outlaw’, de Kate Bornstein.

Una vida entera
Antes de su muerte, Lili Elbe consiguió el pasaporte oficial en el que aparecía con su nombre y el apellido que eligió por el Elba, el río que pasa por Dresde, donde “nació” Lili. Como tal vivió 14 meses, “tal vez no sea mucho tiempo”, escribió a su hermana, “pero me han parecido una vida entera y feliz”. Gerda, que haría retratos de moda para la revista Vogue, se enteró de su muerte estando en Marruecos con su segundo marido, un diplomático italiano del que se separaría. Gerda volvería a Dinamarca donde murió en 1940. Lili está enterrada en Dresden.

viernes, 15 de enero de 2016

#hemeroteca #transexualidad | La verdadera historia de "La chica danesa"

Imagen: Google Imégenes / Fotograma de 'La chica danesa'
La verdadera historia de "La chica danesa".
La película que hoy se estrena en los cines narra la vida del pintor Einar Wegener, la primera persona en someterse a un cambio de sexo en 1930.
B. J. | Levante, 2016-01-15
http://www.levante-emv.com/sociedad/2016/01/15/historia-chica-danesa/1365874.html

Cuando Greta pidió a su marido, Einar, que posara para ella en sustitución de su modelo habitual, algo cambiaría para siempre. El joven se habituó a vestir como una mujer y hasta se hacía pasar en público por una prima de sí mismo. Había nacido Lili Elbe.

Copenhague, 1925. «Greta y Einar son una pareja de jóvenes pintores. Ella es conocida, sobre todo, por sus delicados, sugestivos retratos de mujeres. Pero aquella tarde, la modelo no ha venido. Y Greta le pregunta a Einar si por una vez, para que ella pueda terminar la parte de abajo de un cuadro, él se pondría un par de medias de seda, se calzaría unos zapatos de tacón, acaso también un vestido que le permitiera acabar de pintar los pliegues de la falda. Einar acepta, y el instante en que la seda del vestido se desliza por su cuerpo supone una revelación, el momento de la sensación más verdadera, como cuando se sumerge en el mar en verano. Pero el océano de esta zambullida, que ya no tendrá vuelta atrás, es un mundo de sueños, el sueño por ser otro. Y así, acompañado por Greta —porque ambos habitan ese oscuro espacio secreto entre dos personas que constituye un matrimonio—, Einar recorrerá un arduo camino al final del cual se encuentra una mujer llamada Lili Elbe, que fue Einar, y que ahora es una chica danesa».

Vida llevada al cine y literatura

Escrito por David Ebershoff y publicado por Anagrama, 'La chica danesa' es el libro que inspira la película homónima que hoy se estrena en cines y que protagoniza Eddie Redmayne. Libro y filme se inspiran, a su vez, en la vida del pintor danés Einar Wegener (1882), la primera persona en someterse a una operación de cambio de sexo.

La historia de Wegener es, quizás más complicada que el «hombre encerrado en un cuerpo de mujer». Era la de alguien que sentía dos personas en su interior, que luchaban por la supremacía de la una sobre la otra. Una, Einar, fue un pintor de paisajes danés, casado con una mujer fuerte cuyo talento sobrepasó al de su marido, una exitosa ilustradora que trabajó para importantes revistas como Vogue o La Vie Parisienne. La otra, Lili, era una mujer «impulsiva, frívola y superficial», llegó a escribir Lili en una notas para una autobiografía. En público, era una prima de Einar. Finalmente, en febrero de 1930 Lili ganó la batalla a Einar. Había nacido Lili Elbe. El mundo diría adiós a Einar Wegener.

En ese año, a Einar le hablaron de un doctor capaz ayudarle y que fue quien convirtió a Einar definitivamente en Lili. Sin embargo, en septiembre de 1931 Lili murió tras una cirugía que trató de trasplantarle un útero en su intención de quedarse embarazada. Un año antes de su muerte, Lili se divorció de Greta, dejó la pintura y se embarcó en una relación con un pintor francés. «Temía que, en cuanto se enterase del caso, el mundo entero daría media vuelta y se iría asqueado», escribe Ebershoff en su libro.

Modelo de su mujer
Su transición de hombre a mujer comenzó casi por casualidad. Anna, la modelo de su mujer, canceló la cita para un posado, por lo que Greta pidió a su marido que se hiciera pasar por ella. Este hecho hizo despertar algo en Einar, que comenzaba cada vez más a vestir como Lili, nombre que marido y mujer idearon para la «modelo» sustituta de Anna, según el libro de Ebershoff.

Según pasaban los años, Wegener se encontraba cada vez peor y deprimido, buscaba ayuda en médicos que no le daban solución, solo mostraban su desprecio o su respuesta solo era la histeria o que Einar era homosexual.

En 1918, el médico Magnus Hirschfeld, quien fundó la primera organización mundial por los derechos de los homosexuales inauguró en Berlín el Instituto para la Investigación Sexual y que alentó las expectativas de Einar. Los procedimientos por los que Einar se convirtió en Lili no se conocen con precisión, aunque se sabe que se sometió, al menos, a cinco cirugías en dos años. Se extirpó los genitales masculinos y le fueron trasplantados los ovarios de una mujer joven, así como el útero, intervención tras la que moriría.

Tras sus primeras operaciones, Lili sabía que su círculo de amistades podría no entender su situación. De hecho, muchos de sus amigos rechazaron volver a tener contacto con él, convencidos de que había matado a Einar. Pero Lili estaba cada vez más cerca de ser una nueva persona. El rey de Dinamarca anuló su matrimonio en octubre de 1930, y Lili consiguió obtener legalmente un pasaporte con el nombre de Lili Elbe, que eligió su apellido en alusión al río Elba, que pasa por Dresde, localidad de su «nacimiento» como Lili.

Tras el trasplante de útero, Lili sabía que el fin estaba cerca. «Ahora sé que la muerte está cerca», escribió a su hermana. «Anoche soñé con mamá. Me cogió en sus brazos y me llamó Lili». El 13 de septiembre de 1931 Lili murió. En otra de sus misivas Elbe aseguraba a un amigo que sabía que la muerte se aproximaba, pero en sus líneas se respiraba cierta satisfacción e, incluso, alegría. «Soy Lili, vital y he probado que he tenido el derecho a vivir durante 14 meses. Puede que 14 meses no sea mucho tiempo, pero a mí me han parecido una vida entera y feliz».

sábado, 2 de enero de 2016

#hemeroteca #transexualidad | La fascinante vida de Lili Elbe, la primera transexual de la historia

La fascinante vida de Lili Elbe, la primera transexual de la historia.
No pudo describir con palabras lo que sentía: no existía aún una de definición. Una novela desenterró su vida, pero han pasado 18 años hasta que un director se ha atrevido a llevarla al cine en 'La chica Danesa'.
Begoña Gómez Urzaiz | S Moda, El País, 2016-01-02
http://smoda.elpais.com/moda/la-fascinante-vida-de-lili-elbe-la-primera-transexual-de-la-historia/

Ese día la modelo no se presentó. Gerda Wegener, la joven ilustradora que se había hecho un hueco con sus estilizados retratos femeninos, quería acabar su esbozo y, a sugerencia de una amiga actriz que pasaba por allí, le pidió a su marido, Einar Mogens, quien siempre había sido delgado y esbelto, que se pusiese el vestido con falda plisada, los tacones y las medias. Un rato de posado sería suficiente.

Es imposible adivinar si Gerda, quien de tonta tenía poco y conocía y amaba a Einar como nadie, sabía dónde se estaban metiendo ambos cuando le pidió a su marido que se vistiese de mujer aquella tarde, en el apartamento que compartían en Copenhague. Pero para ninguno de los dos la vida volvería a ser la misma. Einar nunca se había sentido tan auténtico como cuando se puso esos tacones y, gradualmente, empezó a vestirse de mujer. No de una mujer cualquiera, sino de Lili, la persona que inventó y que cada vez fue pasando más tiempo con Gerda, quien la paseaba por los cafés y la presentaba como su hermana. Tras viajar por Italia y Francia, ambas acabarían instalándose en París en 1912, donde Lili vivía y vestía como una fémina, y Gerda tenía relaciones con otras mujeres.

Unos años más tarde, Lili se convertiría legalmente en Lili Elbe, la primera persona transexual, o por lo menos la primera registrada, en pasar por un procedimiento de reasignación de género. Primero se sometió a una castración quirúrgica bajo la supervisión de Magnus Hirschfeld, el famoso doctor alemán que fundó la primera asociación de defensa de homosexuales y transexuales, y después pasó por varias operaciones a manos de Kurt Warnekros, el cirujano de Dresde al que Elbe se refería como su creador y salvador. En 1933, Warnekros planeaba completar el proceso implantando a Elbe un útero y creándole una vagina artificial, pero la pintora (que ya casi no lo era: Elbe pensaba que el arte pertenecía a Einar, a su pasado) no pudo superar la operación y murió días antes de cumplir los 50.

Una lucha en soledad
A pesar de su relevancia histórica, la historia de Lili, quien escogió para su apellido de mujer el nombre del río que pasa por la ciudad en la que volvió a nacer, el Elbe, tan solo era conocida entre académicos y activistas de la comunidad LGBTQ hasta que cayó en manos de David Ebershoff hace 18 años. Ebershoff, entonces editor en Random House, la noveló en lo que sería para él su debut literario, 'La chica danesa' (Anagrama). Tras dar muchas vueltas por los despachos de Hollywood –durante un tiempo, Nicole Kidman estuvo asociada al proyecto– el libro ha llegado por fin al cine de la mano de Tom Hooper y con Eddie Redmayne y Alicia Vikander en los papeles de Lili y Gerda. Se estrenará el 15 de enero. El autor se siente orgulloso: «En septiembre, visité la tumba de Lili en Dresde y el director del cementerio me dijo que cada mes unas 10 personas acuden a presentar sus respetos. Le dejan flores y velas o pasan tiempo con ella. Imagino que el número ha crecido en los últimos años y que con el filme se entenderá todavía más quién fue y qué consiguió. Es por eso que necesitamos más historias y es por eso que el público ha escuchado y aceptado las de Caitlyn Jenner, Laverne Cox, Chaz Bono, Renée Richards y muchos otros. Cada vez que una persona transgénero cuenta su experiencia, nuestra comprensión colectiva crece».

Cuando Ebershoff habla de una «pionera» el término adquiere connotaciones heroicas, pero ser el primero, la primera en este caso, en llegar a cualquier sitio implica hacerlo en la más absoluta soledad. Por no tener, Elbe no tenía ni una palabra para referirse a lo suyo. El doctor Hirchsfeld, que trató durante toda su vida de honrar la investigación sobre sexualidad y género en una disciplina médica tan respetable como cualquier otra, hacía poco que había acuñado el término «transexualismus» para referirse a aquellos que querían convertirse en, y no solo parecerse al sexo opuesto. Nadie se la dijo a Einar. Los doctores a los que visitó durante su juventud en Dinamarca lo calificaron de histérico o pervertido. «Una de las cosas que encuentro más significativas sobre Lili Elbe es que ella no tuvo ejemplos o modelos, ningún mentor a quien admirar, ningún recurso, ningún medio que reflejara su vida y prácticamente ninguna información médica. No solo transitó por un camino inhóspito, sino que ella tuvo que ir poniendo los cimientos de ese camino. Estaba sola excepto por su esposa», dice Ebershoff.

Tras casi dos décadas viviendo como una mujer con una biografía inventada, la historia de Lili se hizo pública y causó en su país un ruido similar al que generó Christine Jorgensen en Estados Unidos en los años 50. Jorgensen, el soldado que combatió en la Segunda Guerra Mundial que pasó por una operación de reasignación de sexo, se convirtió en una celebridad menor y objeto de fascinación para los tabloides. «Cuando se filtró su historia, Lili no tuvo otra opción que salir del armario y contarla», relata su biógrafo. «Por un lado, disfrutó la oportunidad de contar su transición, pero por otro dudaba sobre cómo respondería el mundo. Una parte de Lili amaba la atención y otra tan solo quería ser una chica danesa con una vida normal». Convertirse en una figura pública la obligó a romper con su pasado y con Gerda. Dinamarca reconoció su nueva identidad con un pasaporte y anuló el matrimonio. Lili albergaba ilusiones fantasiosas, como concebir un hijo con su nueva pareja, pero tenía negras premoniciones. Antes de pasar por la operación que la mataría, escribió a un amigo: «He probado que tengo derecho a vivir existiendo como Lili durante 14 meses. Se podría decir que 14 meses no son mucho, pero para mí es una vida humana completa y feliz».

De candente actualidad
No es casualidad que la película se haya materializado ahora y no hace cinco o diez años y que haya conseguido un reparto envidiable –para Redmayne es su primer papel tras el Oscar y Vikander vive un momento estelar con Ex Machina y Testament of Youth–. Caitlyn Jenner, Transparent, Laverne Cox y Andrej Pejic entre otros han conseguido que las reivindicaciones de las personas transgénero se hagan más visibles. 'La chica danesa' se proyectó en la Casa Blanca en una velada dedicada a los derechos de los transexuales. Que la dirija Hooper, un director de quien se puede decir que su género es «lo oscarizable» (suyas son 'El discurso del rey' y 'Los miserables') es ya de por sí significativo, como él mismo admite en una entrevista en Time: «Ahora todo el mundo cree que es una opción obvia para mí; dice mucho de la revolución que ha habido en la aceptación de las historias trans». La elección de Redmayne, sin embargo, no estuvo exenta de polémica. Se señaló que debería ser una actriz transexual quien interpretase a Elbe. David Ebershoff, por lo menos, está satisfecho con el actor cisgénero (lo contrario de transgénero) y heterosexual que da vida a su Lili. «Cuando visité el plató, vi que Eddy derramaba cada gota de su talento interpretándola con profundidad, sutileza y una amplia gama de emociones. Como escritor, no me gusta la idea de que algunas historias están fuera de mi alcance». Aun así, reconoce que hay que tener en cuenta esas voces disidentes. «Lili es una parte importante de la historia de esa comunidad. Se sienten orgullosos de ella y su vida se tiene que contar con empatía y dignidad».