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domingo, 3 de diciembre de 2017

#hemeroteca #federicogarcialorca | “Me voy a Granada y que sea lo que Dios quiera”

Imagen: El País / Federico García Lorca, Margarita Xirgú y Cipriano Rivas Cherif, Teatro Español, Madrid, 1931
“Me voy a Granada y que sea lo que Dios quiera”.
Dos libros recogen, en más de 130 entrevistas, la palabra de un García Lorca comprometido y locuaz.
Juan Cruz | El País, 2017-12-03
https://elpais.com/cultura/2017/12/02/actualidad/1512218218_544705.html

Ya no queda nadie que haya oído la voz de Federico García Lorca.

Pero el poeta, asesinado en Granada al alba de la Guerra Civil, fue el hombre más entrevistado de su tiempo. Y esa voz queda en periódicos y revistas del mundo hispano. 133 están en 'Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas' (Malpaso, 2017), preparado por Rafael Inglada con la colaboración de Víctor Fernández, y en ‘Treinta y una entrevistas a Federico García Lorca’ (Entornográfico Ediciones, 2017), una reedición corregida y aumentada de las conversaciones periodísticas que le encargó a Andrés Soria Olmedo (para Aguilar) el editor Jaime Salinas, que sí escuchó la voz del poeta en casa de Pedro Salinas, su padre, poeta y amigo de Lorca.

Ya no hay nadie que pueda decir cómo era su voz. “Acaso”, dice Soria Olmedo, “jóvenes que estuvieran en La Barraca. Pero tampoco creo que haya supervivientes”.

En el libro de Malpaso hay 52 entrevistas que nunca fueron publicadas en las obras completas, cuya última edición es de 1996. En este tomo se reproducen testimonios póstumos sobre lo que se le escuchó decir al poeta asesinado fuera del formato de entrevistas. De Indro Montanelli, por ejemplo, el periodista italiano, que recoge asombrado un sueño de Lorca sobre Salvador Dalí. El más conmovedor de esos recuerdos es el que ya publicó en 1978 su amigo Rafael Martínez Nadal.

Ahí está Lorca desgarrado y premonitorio. Días antes de partir a Granada, donde sería asesinado el 18 de agosto, Lorca fue a ver a Rafael a su casa. Tenía miedo, no quería quedarse solo en su casa de Alcalá 102, y le preguntó a la madre de Rafael qué debía hacer, si permanecer o irse de una ciudad en cuyos campos él mismo vislumbraba un porvenir lleno de muertos. Le ofrecieron casa y él simuló dudar, pero la decisión estaba tomada, iría a Granada. "Me voy a Granada y que sea lo que Dios quiera". Le dejó a Rafael todas sus cosas, para que las destruyera si le pasaba algo. Entre esas cosas estaba el manuscrito de ‘El público’, inédito hasta 1976; Lluís Pasqual hizo de esa pieza insólita una versión que pone los pelos de punta, porque en ella se oye esa última voz desgarrada de Lorca agarrándose al público, que fue su vida.

Lorca era un buen entrevistado. Dos periodistas de ‘La mañana’ de León (Rafael Fernández Cabal y Francisco Pérez Herrero, 12 de agosto de 1933) lo encontraron especialmente locuaz. Hablan del compromiso político del escritor y a él se le viene lo que pasa con Rafael Alberti. “Ahí tienen ustedes el caso de Alberti, uno de nuestros mejores poetas jóvenes que, ahora, luego de su viaje a Rusia, ha vuelto comunista y ya no hace poesía, aunque él lo crea, sino mala literatura de periódico. ¡Qué es eso de artistas, de arte, de teatro proletario!... El artista, particularmente el poeta, es siempre anarquista, sin que sepa escuchar otras voces que las que afluyen dentro de sí mismo, tres fuertes voces: la voz de la muerte, con todos sus presagios; la voz del amor y la voz del arte…”.

Sería difícil hoy encontrar voces así, en público, incluso entre acérrimos adversarios de la vida literaria actual. Miren lo que dice Lorca de Valle-Inclán y de Azorín.

—¿Qué le parece Valle-Inclán como poeta?

—Detestable. Como poeta y como prosista. Salvando el Valle-Inclán de ‘Los esperpentos’, ése sí, maravilloso y genial, todo lo demás de su obra es malísimo. Como poeta, un mal discípulo de Rubén Darío, el grande. Un poco de forma, de color, de humo… pero nada más (…). Además, y esto es para indignar a cualquiera, ahora nos ha venido fascista de Italia. Algo así como para arrastrarlo de las barbas… ¡Ya tenemos otro Azorín!...

—A propósito, ¿qué nos dice usted de Azorín?

—No me hablen ustedes… Que merecía la horca por voluble. Y que como cantor de Castilla es pobre, muy pobre. (…) ¡Qué gran diferencia entre la Castilla de Azorín y la de Machado y Unamuno!... ¡Qué diferencia!”

Tanto Soria Olmedo como Inglada y Fernández destacan una entrevista insólita que se halla en ambas compilaciones, la que se hicieron mutuamente el caricaturista Luis Bagaría y Federico García Lorca para inaugurar una sección de aquel en El Sol el 10 de junio de 1936, vísperas del desastre. Bagaría hacía chistes con Miguel Mihura y aquí hablan el poeta y él, de coña y en serio, de filosofía, del ser y de la muerte. Ahí Lorca cita a sus maestros, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.

Y de Granada se habla en casi todas las entrevistas, las nuevas y las viejas. Al periodista Rodolfo Gil Benumeya le dice (‘La Gaceta Literaria’, 15 de enero de 1931) cuando iba a irse a Nueva York "tan tranquilo". "Yo creo que el ser de Granada me inclina a la comprensión simpática de lo perseguido. Del gitano, del negro, del judío…, del morisco que todos llevamos dentro. Granada huele a misterio, a cosa que no puede ser y, sin embargo, es. Que no existe, pero influye o que influye precisamente por no existir, que pierde el cuerpo y conserva aumentado el aroma. Que se ve acorralada y trata de injertarse en todo lo que le rodea, y amenaza para ayudar a disolverla”.

No hay tema que rehúya el entrevistado Lorca. No, tampoco el de su homosexualidad. Inglada, que es especialista en Picasso pero que en el tiempo libre ha buscado horas infinitas para Lorca (y para Buñuel y la vanguardia), encuentra que en estas entrevistas, hay materia “para una especie de autobiografía” del poeta más locuaz, alegre y desgarrado del siglo XX. Víctor Fernández, lorquiano desde los 14 años, ahora periodista en ‘La Razón’, agradece a Ian Gibson que el gran especialista en Federico le aconsejara que se viera con Inglada para rendir ahora juntos (“y enfermos de Lorca”) este homenaje que reúne todas las palabras que el poeta les dijo a otros antes de irse definitivamente a Granada. Ahí ya se perdió su voz. Pero su palabra es eterna.

La voz perdida
Se perdió la voz de Lorca. Tacharon, por ejemplo, en Argentina, donde tanto habló, las cintas en las que fue grabada: encima pusieron cualquier cosa. Y no hay ni un registro de nada, ni del piano. ¿Y cómo debía de ser su voz? Andrés Soria Olmedo es granadino. Cree que Lorca debía tener el mismo deje de Francisco Ayala (que le entrevistó, por cierto) o de Luis Rosales. “Una voz no muy poderosa, pero entonada, sin pretensiones de engolamiento”. Así hablaba su hermano Francisco, al que sí se le puede escuchar en muchas grabaciones. “Parecida pronunciación”, dice Soria. ¿Y qué hay en lo que decía? “Alegría y tristeza”, dice Rafael Inglada, “sinceridad”. Víctor Fernández añade: “Y, a veces, se le nota mentirosillo, fantasioso”. “Era un buen entrevistado, es verdad que a veces él mismo se mejora un poquito, se quita un año, se modela algo para parecer mejor. Pero tiene opiniones radicales y era un buen sujeto para entrevistas. Aquello era un género nuevo y él lo aprovechó mucho”. La alegría de encontrar tanta entrevista nueva es, para Inglada y para Fernández, el mejor medicamento que han podido encontrar para la común ‘enfermedad’ que los anima, el amor a Federico García Lorca, cuya voz ellos y Soria Olmedo han devuelto en libros distintos del papel del que viene.

lunes, 27 de noviembre de 2017

#libros #federicogarcialorca | Palabra de Lorca : declaraciones y entrevistas completas

Palabra de Lorca : declaraciones y entrevistas completas / Federico García Lorca ; Rafael Inglada y Víctor Fernández (eds.) ; prólogo de Christopher Maurer.
Barcelona : Malpaso, 2017 [11-27].
640 p.
ISBN 9788417081195 / 25 €

/ ES / Entrevistas
/ Historia – Siglo XX / Memoria histórica / Testimonios

Todas las entrevistas y declaraciones que Federico García Lorca concedió a lo largo de su vida. Podemos conocer a Federico García Lorca a través de su poesía o su teatro, una impresionante obra literaria que se ha estudiado a fondo desde que el poeta fuera asesinado en 1936. Quedaba por hacer una recopilación de las numerosas entrevistas que concedió a lo largo de su vida, un conjunto que nunca se había reunido en su totalidad. ‘Palabra de Lorca,’ bajo el cuidado de Rafael Inglada con la colaboración de Víctor Fernández, reúne por primera vez todas las entrevistas conocidas del poeta, incluso aquellas que se publicaron después de su muerte, tal y como fueron publicadas en las revistas y los periódicos, sin los cortes que habían sufrido algunas de ellas. El volumen se complementa con una colección de fotografías, la mayoría de ellas inéditas o de difícil acceso para los lectores del poeta.

Federico García Lorca fue uno de los primeros poetas en entender la importancia de los medios de comunicación, y estos supieron ver en él a una de las más destacadas voces literarias del siglo XX. 'Palabra de Lorca' reúne por primera vez la totalidad de las entrevistas concedidas por el autor de 'Romancero gitano' o 'La casa de Bernarda Alba' a lo largo de su carrera. Este volumen —preparado por Rafael Inglada con la colaboración de Víctor Fernández— contiene numerosas entrevistas que permanecían ocultas en hemerotecas; palabras de un poeta que, en ocasiones, solamente eran conocidas por algunos especialistas. Los textos se presentan tal y como fueron publicados por primera vez, sin caer en las omisiones realizadas por otros editores de estas declaraciones. Al poeta granadino no le gustaba conceder entrevistas, pero era consciente de la importancia que tenían para la divulgación de su trabajo. Los periódicos de su tiempo le preguntaban con motivo de sus estrenos teatrales, de sus éxitos literarios o de sus viajes con el grupo teatral La Barraca, y contaban con la complicidad de entrevistadores olvidados o conocidos. Todo ello hace que este conjunto, a falta de unas memorias, sea lo más parecido a su autobiografía, una invitación a seguirlo desde su primer éxito teatral hasta que concede su última entrevista a Antonio Otero Seco unos días antes de marchar para Granada y convertirse en una de las primeras víctimas de la Guerra Civil Española.

"De cinco razas: cobre, aceituno, blanco, amarillo, negro, como los anillos de cinco metales para el rayo, achaparrado en pina prieta, Federico García se vuelve una vez y otra de lo que corre." – Juan Ramón Jiménez

"En Federico se veía sobre todo al poderoso encantador, disipador de tristezas, hechicero de la alegría, conjurador del gozo de la vida, dueño de las sombras, a las que él arrastraba con su presencia." – Vicente Aleixandre

"Hay dos Federicos: el de la verdad y el de la leyenda. Y los dos son uno solo. Hay tres Federicos: el de la poesía, el de la vida y el de la muerte." – Pablo Neruda