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viernes, 19 de febrero de 2021

#hemeroteca #homosexualidad #despenalizacion | Alivio en Angola al entrar en vigor la despenalización de la homosexualidad

Imagen: Público / Asociación Iris Angola

Alivio en Angola al entrar en vigor la despenalización de la homosexualidad.

Tras dos años de larga espera la comunidad LGTB angoleña respira, por fin, aliviada gracias a la entrada en vigor este mes del nuevo código penal del país.
EFE | Público, 2021-02-19
https://www.publico.es/internacional/alivio-angola-al-entrar-vigor-despenalizacion-homosexualidad.html 

Tras dos años de larga espera desde la aprobación en 2019 de la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo por parte del Parlamento de Angola, la comunidad LGTB angoleña respira, por fin, aliviada gracias a la entrada en vigor este mes del nuevo código penal del país.

"Aliviados. Estamos aliviados (...). En Angola, hasta ser aprobado el código han pasado dos años de espera, pero ahora que ya ha salido la idea es de que 'finalmente han cumplido', que era lo más importante", explica a Efe por teléfono desde Luanda, Carlos Fernandes, activista pro derechos LGTB (lesbianas, gays, transgénero y bisexuales) y líder de la Asociación Iris Angola.

El retraso de dos años hasta la entrada en vigor de esta histórica medida lo ha provocado, paradójicamente, la lucha contra la corrupción, ya que desde entonces las leyes tuvieron que ser debatidas de nuevo para aumentar las penas contempladas inicialmente por este tipo de delitos, muy extendidos en Angola.

Leyes que databan de hace 135 años
La espera de la comunidad LGTB angoleña terminó oficialmente el pasado 11 de febrero, cuando, al fin, entró en vigor la nueva normativa.

Anteriormente, Angola se regía aún por un corpus de leyes que databa nada menos que de 1886 y que castigaba, con penas de seis meses a tres años de cárcel, a quienes practicasen "actos contra natura".

Esta es una fórmula muy utilizada en las legislaciones africanas para criminalizar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

Si bien en Angola no había, en la práctica, una persecución legal real contra los homosexuales –de hecho, importantes personajes públicos, incluso uno de los hijos del anterior presidente, José Eduardo dos Santos (1979-2017), reconocen públicamente su homosexualidad–, para la comunidad esta ley supone la "oportunidad" de empezar a luchar contra otras barreras estructurales.

Sobre todo, activistas como Fernandes hablan de combatir la "discriminación" que, aunque no se vea tanto en la esfera pública, sí que se da en los ámbitos privados, especialmente en las zonas más rurales y menos desarrolladas del país.

"Hay respeto, pero las cosas cambian un poco cuando el gay está en tu casa. Mientras sea en las casas de los otros no hay problema", explica el líder de la Asociación Iris, grupo que no solo fue uno de los principales impulsores de la despenalización, sino que en 2016 había hecho ya historia convirtiéndose en la primera organización LGTB reconocida oficialmente en el país austral africano.

Ahora, Iris centrará sus objetivos en "ocupar espacios" sociales nuevos, explica Fernandes, para que la comunidad LGTB deje de ser considerada un "grupo al margen" en temas como la educación o la salud, pero también para concienciar a la población en general.

"El principal problema es la familia, cómo entablar diálogos con las familias para que sean un soporte", opina el activista angoleño.

"[La despenalización] no significa que los problemas vayan a desaparecer, significa que ahora van a tener un mecanismo legal para defender sus derechos", declara a Efe, en el mismo sentido, la investigadora de Human Rights Watch (HRW) Zenaida Machado.

Penalización de la homofobia
El nuevo código penal angoleño no sólo elimina las menciones potencialmente discriminatorias de los "actos contra natura", sino que, en un giro de 180 grados, pasa a castigar la homofobia.

"Esta es una de las herramientas más importantes que podrán tener para poder conseguir una carrera, oportunidades de trabajo (...) como cualquier otro angoleño", recalcó Machado.

"Con suerte, esto incentivará a la comunidad LGTB a continuar peleando por sus derechos, por una sociedad más justa que los mire de la misma forma que mira a los demás", agrega la investigadora.

Con la despenalización de la homosexualidad, Angola se suma al club de países del sur de África que en los últimos años han estado demostrando al continente que, pese a los prejuicios que todavía impregnan buena parte de sus sociedades, el Estado puede diseñar sociedades más inclusivas y tolerantes.

En esa lista figuraban ya naciones como la pionera Sudáfrica (que en su primera Constitución democrática de 1996 ya especificaba el derecho de la comunidad LGTB a no ser discriminada), Mozambique (despenalización en 2015) o Botsuana (en 2019).

En el lado opuesto de la balanza figuran todavía más de la mitad de los países de África, con casos como Tanzania o Zambia, donde la ley criminaliza expresamente la homosexualidad.

Angola, sin embargo, aún tiene mucho que trabajar en otras áreas como la protección de la comunidad trans, que sigue sin tener reconocimiento oficial incluso respecto al cambio de nombre legal.

"Para la comunidad trans es muy pesado (duro), porque no tiene casi ningún soporte. Hasta sus tratamientos hormonales los tienen que hacer de formas no apropiadas, con gente que no son técnicos", detalla Fernandes.

Este grupo es, además, blanco frecuente de violencia y, solo en diciembre pasado, Angola tuvo que lamentar el asesinato de un hombre y una mujer trans en distintos puntos del país.

Por el momento, no hay, sin embargo, cambios previstos a corto plazo para este vulnerable sector social.

miércoles, 6 de febrero de 2019

#hemeroteca #lgtbi | El largo camino de Angola hacia la despenalización de la homosexualidad

Imagen: El País / Orgullo LGTBI en Angola
El largo camino de Angola hacia la despenalización de la homosexualidad.
El proceso legal ha durado más de cinco años, ahora el reto es la lucha contra la homofobia.
José Naranjo | El País, 2019-02-06
https://elpais.com/sociedad/2019/02/05/actualidad/1549392594_132595.html

Angola se acaba de sumar al club de países africanos, una veintena, donde las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no son delito. Tras un proceso que ha durado más de cinco años en el que han participado asociaciones LGTBI, organismos internacionales, jueces, abogados, técnicos del Gobierno y los propios diputados del Parlamento, la ley ya no castiga la homosexualidad y, además, establece sanciones para quien discrimine a una persona por su orientación sexual.

“Todo comenzó por la salud”, asegura Carlos Fernandes, presidente de la asociación Iris Angola, “para constituirnos legalmente como colectivo lo hicimos bajo el pretexto de la lucha contra el SIDA y en colaboración con otras asociaciones ciudadanas. No estábamos solos”. La citada red empezó entonces a trabajar junto a los ministerios de Educación, Sanidad, Familia y Juventud en temas como prevención y acceso a la salud. El puente hacia el reconocimiento de derechos a la población LGTBI empezaba a construirse.

Como en muchos países africanos, la homofobia y la transfobia están muy extendidas en Angola. Imanni Da Silva, reconocida como la primera modelo transexual africana, ha sufrido numerosos ataques a través de las redes sociales, tanto antes como después de su operación de cambio de sexo en Londres en 2011. “Hay gente que se esconde detrás de un ordenador para atacar a los demás”, asegura, “pero no me puedo olvidar de que hay muchas personas en Angola que sufren violencia física, incluso dentro de sus casas”.

Tras la creación de Iris Angola, el siguiente paso fue abrirse al apoyo y la experiencia internacional. “Uno de nuestros grandes socios fue la asociación Lambda, de Mozambique, que logró la despenalización en 2015, así como ONUSIDA o el PNUD. Hicimos un trabajo de campo para investigar cómo las leyes ponían barreras al acceso de la comunidad LGTBI a la salud. Entonces se crearon comisiones de trabajo en el Parlamento donde planteábamos nuestras recomendaciones”, explica Fernandes.

Había llegado el momento de la política. Angola estaba inmerso desde finales de la década pasada en la redacción de un nuevo Código Penal que sustituyera al entonces vigente, que databa nada menos que de 1886 y fue importado de Portugal. En este texto legal se castigaba con seis meses a tres años de cárcel a quienes practicaran “actos contra natura”. Aunque estas penas nunca se aplicaron --ningún homosexual ha sido encarcelado por serlo- lo cierto es que no habían sido abolidas en ningún momento.

En aquellas comisiones parlamentarias, las propuestas de la comunidad LGTBI fueron escuchadas y evaluadas por primera vez por diputados, jueces, fiscales, técnicos de distintos ministerios. “No queríamos una ley específica, sólo que se reconocieran nuestros derechos”, añade Fernandes. "Lo más importante era retirar ese artículo del Código Penal y que se protegieran las diferentes orientaciones sexuales y de género. Según esta legislación se podía insultar o agredir a un homosexual sin que la persona sufriera castigo por ello”, añade.

Tras años de discusión, nuevos vientos políticos propiciaron el cambio. El 23 de agosto de 2017 se celebraron elecciones presidenciales en Angola y por primera vez desde hacía casi 40 años José Eduardo Dos Santos no se presentaba. El ganador de dichos comicios fue Joao Lourenço, quien venía avalado por el expresidente pero que desde su llegada al poder decidió desmarcarse de su antecesor emprendiendo un feroz combate contra la corrupción y abriendo nuevas vías de participación política y social. El terreno estaba abonado para aprobar, por fin, un nuevo Código Penal.

“No fue un político en concreto, fue la mayoría parlamentaria la que aprobó la despenalización con 155 votos a favor, siete en contra y dos abstenciones”, añade Fernandes. El artículo quedó excluido, pero además se fija pena de hasta dos años de cárcel para quien discrimine a una persona por su orientación sexual. Sin embargo, el reto ahora es la lucha contra la homofobia. “Hay que seguir trabajando la sensibilización con familias, policías, en la escuelas. No pedimos que nos acepten, si no les gustamos que se guarden su opinión para ellos y al menos que no nos ataquen”, pide.

Imanni Da Silva coincide en que “este ha sido un paso significativo pero queda mucho camino por recorrer, especialmente en el reconocimiento de los derechos de la comunidad trans. En Angola, por ejemplo, está prohibido el cambio de sexo, incluso en las clínicas privadas”.

Aborto libre en dos supuestos
El mismo Código Penal que despenaliza la homosexualidad en Angola permite el aborto en ciertos casos. Este punto fue mucho más polémico que la despenalización de la homosexualidad y de hecho fue una de las razones del bloqueo de su aprobación hasta 2017. Versiones anteriores de la reforma planteaban la posibilidad de interrumpir el embarazo de manera libre hasta las diez semanas de gestación. Esta opción quedó recortada y el nuevo texto lo garantiza solo en los supuestos de peligro para la vida o salud de la madre o el feto y de violación. En caso contrario, el aborto se considera un delito con penas de entre dos y ocho años de cárcel.

miércoles, 30 de enero de 2019

#hemeroteca #lgtbi #derechos | Cinco cosas importantes que están pasando en África ahora mismo

Imagen: El Salto / Activistas de Iris Angola
Cinco cosas importantes que están pasando en África ahora mismo.
En el continente africano están pasando muchas cosas: las relaciones entre personas del mismo sexo se han despenalizado en Angola y la mutilación genital femenina ha sido prohibida en Sierra Leona. Mientras, en Sudán, Zimbabwe y Camerún, el descontento político y económico ha generado protestas multitudinarias en las calles con sus correspondientes respuestas represivas.
Sarah Babiker | El Salto, 2019-01-30
https://www.elsaltodiario.com/africa/cinco-cosas-importantes-que-estan-pasando-en-africa-ahora-mismo

La noticia de la despenalización de las relaciones entre personas del mismo sexo en Angola se ha abierto un hueco en los medios internacionales. Información que proviene de África en un ecosistema mediático generalmente impermeable a la actualidad del continente.

El avance en los derechos de la comunidad LGTBI de la antigua colonia portuguesa encabeza este breve repaso a la actualidad africana atravesada por algunos avances en los derechos humanos, pero también por la costosa puja de la sociedad civil por abrir brechas democráticas en regímenes que se resisten a ceder poder mientras someten a su población a cada vez más duras condiciones económicas.

Angola

El pasado miércoles 23 se aprobó un nuevo código civil en Angola que despenalizaba las relaciones sexuales no heterosexuales. Así, Angola se convertía en el primer país en dar este paso en el 2019. Queda atrás un código civil que databa de 1886 —instaurado durante la colonia portuguesa— en el cual las relaciones entre personas del mismo sexo eran castigadas con penas que iban desde el trabajo comunitario a condenas de hasta tres años de prisión.

El nuevo texto —fruto de un debate que duró una década— trae otros avances. Despenaliza el aborto en las siguientes circunstancias: cuando existe peligro para la vida o salud de la madre o del feto, y si el embarazo es consecuencia de una violación. Fuera de estos supuestos, la interrupción voluntaria del embarazo será castigada con penas que van de los dos a los ocho años de cárcel.

“Todos estos años de lucha por derechos e inclusión social empiezan a tener sentido ahora, fue necesario que proyectásemos nuestra propia voz y protagonizásemos nuestra historia”, afirmaba la Asociación Angoleña por los Derechos de las Minorías Sexuales, Iris, en sus redes sociales. De los 193 países reconocidos por Naciones Unidas 68 todavía criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, entre ellos varios países africanos, incluyendo los más poblados: Nigeria, Uganda y Sudán.

Sierra Leona

Nueve de cada diez niñas sierraleonenses han pasado por la mutilación genital femenina (MGF), práctica cultural que implica la remoción de parte del órgano sexual femenino. Desde el pasado 25 de enero, día en el que gobierno del país africano comunicó su prohibición, entre otros rituales de paso, esta costumbre tradicional —que tiene graves consecuencias físicas y psicológicas en la vida de las mujeres— debería comenzar el camino de su erradicación.

Sucede que la MGF, en el contexto sierraleonés, es una práctica de iniciación a sociedades secretas de mujeres conocidas como ‘bondo’ que suponen un desafío al poder. Ha sido esta la motivación para la prohibición inmediata de la ablación, pero se desconoce si esta decisión será definitiva. Así, la activista contra la MGF, Rugiatu Turay, Amazonian Initiative Movement pese a admitir que la iniciativa supone un paso en la dirección correcta, señaló la necesidad de vigilar cómo el gobierno materializaba la prohibición. Su organización promueve la adopción de prácticas alternativas de iniciación que no generen daño a las mujeres y permitan al mismo tiempo preservar las tradiciones.

Sierra Leona está entre los pocos países africanos que aún no han legislado contra la ablación, junto a Chad, Liberia, Malí, Somalia y Sudán. Pero el problema trasciende el plano legal: a pesar de que la Unión Africana prohibió la MGF en 2016, y de que múltiples estados la persigan, la práctica continúa persistiendo por su fuerte arraigo cultural. Por otro lado emergen nuevos fenómenos, como la MGF en centros hospitalarios, una actualización de la tradición que supone un desafío para los Estados.

Sudán

Después de varias semanas de continua movilización, no parece que el pueblo sudanés esté dispuesto a retirarse de las calles. En este país del Sahel, una insurrección que arrancó en la ciudad de Atbara —población ubicada en el noroeste del país de fuerte tradición contestataria— como consecuencia de la subida del precio del pan, se extendió por todo el territorio. Manifestaciones, huelgas de profesores y doctores, concentraciones de solidaridad en muchas de las capitales del mundo donde reside parte de la gran diáspora sudanesa, la revuelta se convirtió en una exigencia masiva por el fin del régimen.

El presidente Omar Al Bashir, en el poder desde 1989, se ha resistido desde el inicio a tomarse en serio las protestas, que han sido duramente reprimidas por las fuerzas armadas, dejando un saldo de decenas de muertos y cientos de heridos. El pasado domingo 27 de enero, desde el Cairo, arropado por su aliado, el presidente egipcio Abdelfatah al Asisi, deslegitimó a quienes llevan semanas exigiendo su renuncia, acusándoles de intentar emular las primaveras árabes aún sabiendo cómo acaban estas. El pulso, de momento se mantiene, mientras el país sigue hundiéndose en una crisis económica que ahoga a la población.

Zimbabwe

También la represión se ha cebado con la población de Zimbabwe, donde fueron numerosos los muertos, detenidos y heridos después de las revueltas que iniciaron el 14 de enero en la capital, cuando el gobierno del presidente Emmerson Mnangagwa ordenó una subida del precio del petróleo del 130%. Las protestas, que se convirtieron en una huelga general que duró tres días, fueron contestadas con una campaña organizada en la que las fuerzas de seguridad se enfrentaron a la población con munición real.

Curtido en la lucha anticolonial, Mnangagwa estuvo a la sombra de Robert Mugabe, hasta que este fue destituido en 2017 por un golpe de estado. Al aliarse con los golpistas, el político tomó la presidencia que convalidó en verano de 2018 con poco más de la mitad de los votos. Por su astucia política es conocido como ‘Ngwena’ que significa “el cocodrilo”. Según publicaba ‘The Guardian’ ayer 29 de enero, el mandatario habría perdido el control de parte de su partido, que ha fomentado la continuidad de la campaña represiva, que se ha traducido en la persecución de activistas en las semanas posteriores a la protesta.

Camerún

A Paul Biya, que lleva al frente de Camerún desde 1982, tampoco le está resultando fácil dejar el poder. Tras las elecciones del pasado octubre donde renovó su mandato, la tensión no ha parado de crecer. En las últimas semanas, los seguidores del candidato opositor, Maurice Kamto, del Movimiento por el Renacimiento de Camerún, han incrementado las protestas en las que impugnan su mandato y denuncian la su intención de legar la presidencia del país a su hijo Frank. La noche del 27 de enero ocuparon las embajadas camerunesas en París y Berlín.

Mientras las cifras oficiales de los comicios dieron un 71% a Biya frente a Kamto, que habría alcanzado un 14% de los votos emitidos, este último, señalaba un conteo alternativo por el cual habría obtenido un 39%, un punto más que el 38% que, siempre según este escrutinio, habría alcanzado el presidente.

Ayer, 29 de enero, Kamto y otros miembros de su partido fueron detenidos en las ciudades de Duala y Yaundé. En el trasfondo de la crisis política, está el precario estado de la economía atravesada por un elevadísimo paro juvenil, junto al desafío a la integridad territorial planteado por el noroeste y suroeste del país, anglófono, frente a la mayoría de la población que estuvo bajo dominio francés.

jueves, 24 de enero de 2019

#hemeroteca #homosexualidad | Angola despenaliza la homosexualidad y permite el aborto en ciertos casos

Imagen: Google Imágenes / Activistas LGTBI en Angola
Angola despenaliza la homosexualidad y permite el aborto en ciertos casos.
El antiguo Código Penal contemplaba penas de cárcel de 6 meses a 3 años para criminalizar las relaciones entre personas del mismo sexo. En cuanto al nuevo marco legal, se penalizará de 2 a 8 años de cárcel cuando el aborto se practique fuera de los supuestos contemplados: peligro de la vida o salud de la madre o del feto, y por violación.
EFE | Público, 2019-01-24
https://www.publico.es/internacional/angola-despenaliza-homosexualidad-permite-aborto-casos.html

El Parlamento de Angola ha aprobado un nuevo Código Penal, el primero desde su independencia, que no contempla ninguna condena para las relaciones entre personas del mismo sexo y despenaliza el aborto en ciertos casos, según ha informado este jueves Human Rights Watch (HRW).

El antiguo Código Penal, en vigor desde 1886 y no reformado en ningún momento tras la independencia de Portugal en 1975, contemplaba penas de cárcel de 6 meses a 3 años para quienes practicasen "actos contra natura", una fórmula muy utilizada en varias legislaciones africanas para criminalizar las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo.

"No se ha realizado ningún enjuiciamiento en este sentido, por eso provisiones como esa coartan los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGTB), poniendo sus vidas íntimas bajo escrutinio", dijo el director del programa LGTB de HRW, Graeme Reid, en un comunicado enviado este jueves a los medios.

La despenalización de la homosexualidad es una de las novedades que incluye el Código Penal adoptado este miércoles por el Parlamento de Angola, tras diez años de debates.

Tres supuestos contemplados para el aborto
El debate sobre el aborto fue uno de los más polémicos y el que provocó el Código Penal no fuera aprobado en la anterior legislatura, que finalizó en 2017, por falta de apoyo de la mayor fuerza de oposición, la Unidad Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA).

Finalmente, el nuevo marco legal penalizará de 2 a 8 años de cárcel cuando el aborto se practique fuera de los supuestos contemplados: peligro de la vida o salud de la madre o del feto, y por violación. En algunas versiones anteriores del proyecto de ley, se llegó a contemplar el aborto libre hasta las diez semanas.