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jueves, 15 de noviembre de 2018

#hemeroteca #libros #historia | España, país de acomplejados

Imagen: Hoyesarte
España, país de acomplejados.
Luis Pardo | Hoyesarte, 2018-11-15

https://www.hoyesarte.com/literatura/ensayo/espana-pais-de-acomplejados_242248/

“Llegó bailando por el agua con sus galeones y sus armas buscando el nuevo mundo en aquel palacio al sol”. Son los primeros versos de 'Cortez the killer', una de las mejores canciones de Neil Young, escrita en 1975, con esos largos y emocionantes solos de guitarra que definen el sonido eléctrico del canadiense. Basta leer el título para saber que arroja un retrato poco favorecedor del conquistador español Hernán Cortés. Y escuchado el temazo de un grande del rock, pensemos en cuánta gente habrá evitado leer la increíble peripecia de Cortés sabiéndole un indeseable y cómo se las gastaba el extremeño con la población indígena en tierras mexicanas. Por eso es inevitable acordarse del viejo Neil cuando se miran los detalles de la portada de 'Imperiofobia y leyenda negra', de la profesora María Elvira Roca Barea (El Borge, Málaga, 1966). Está ilustrada con el 'Lienzo de Tlaxcala' (1522) y en él vemos a Cortés con cuatro caudillos indios, uno de los cuales explica las condiciones de la alianza alcanzada.

El propio Neil Young ha confesado alguna vez poco conocimiento histórico del asunto. Caso muy distinto es –o debería ser al menos– el de la BBC con su colección de documentales sobre la época de los descubrimientos de los siglos XV y XVI de la mano de ingleses, holandeses, portugueses, turcos o españoles. Y sin embargo, oh sorpresa, en estos documentales, con distribución mundial incluida nuestra televisión pública, únicamente los españoles fueron los que “robaron, mataron y acabaron con edénicas culturas indígenas”. ¿Manía a los españoles? ¿Hispanofobia? Más bien, antipatía crónica a un país que fue un imperio, uno de los cuatro más grandes en términos de extensión territorial tras el británico, el mongol y el ruso.

Escrito en un tono de transparente indignación e incluso a veces de muy saludable cabreo, el libro de Roca Barea analiza todas esas leyendas negras asociadas a los imperios hasta casi formar parte de ellos, explicando al detalle cómo se producen y propagan y por qué oscuros intereses algunas de esas leyendas siguen vigentes tantos años después, hasta hoy mismo, sustituyendo a la historia como la canción de Young. Concretamente la obra repasa las fobias varias que despertó Roma y aún hoy despiertan Rusia, Estados Unidos y España.

No es imperio si no se le odia
Merece la pena sumergirse en un relato que comienza antes de Cristo y llega hasta la actualidad, que sabe trazar conexiones del pasado con el presente y está bien condimentado con no pocas reflexiones de enjundia. Cada imperio tiene su propia cruz, amplificada, pervertida o directamente inventada por la anti-propaganda de los envidiosos: la Roma imperial con la destrucción de Corinto; el todopoderoso Estados Unidos como fuente y plaga de todos los males del mundo (“ahora mismo, una parte grande de la humanidad está convencida de que los estadounidenses, además de medio tontos, son unos ignorantes”) y su “colisión con el islam”; o el gigante ruso contemplado desde los años de la Ilustración como un lugar moralmente inferior habitado por verdaderos bárbaros pese a su aspecto de gente civilizada.

El odio a los distintos imperios que en el mundo han sido no es exactamente igual en todos los casos, pero sí hay elementos comunes que la profesora Roca Barea desmenuza con claridad meridiana: el racismo aunque sea el que proyecta el débil hacia al poderoso; el rechazo al diferente a veces apoyado en el color de la piel y otras en la religión; o el apoyo de una clase intelectual capaz de transformar con eficacia los prejuicios en realidades aceptadas por todos que no admiten discusión.

La religión como arma arrojadiza
La religión fue el fundamento de la hispanofobia profesada por los ingleses desde que Enrique VIII se proclamara cabeza de la Iglesia anglicana en 1534. Desarrollaron un sólido y perdurable aparato propagandístico capaz, como escribe Roca Barea, de convencer “al mundo occidental (y sigue convencido) de que los anglicanos eran grandes defensores de la libertad de conciencia y de la tolerancia religiosa mientras que los católicos eran la encarnación misma de la falta de libertad, la intolerancia, el atraso y la barbarie”.

Una máquina de enorme eficacia a la hora de ensuciar la reputación española cuyas debilidades y contradicciones la autora no se cansa de poner en evidencia con multitud de ejemplos. Uno especialmente revelador: hasta 1850 estaba perseguida por ley la presencia de cualquier miembro de la jerarquía católica en Inglaterra mientras que en España hacía ya unos cuantos años que había desaparecido la institución encargada de velar por la pureza católica. Aun hoy los miembros de la familia real británica deben renunciar al trono si se hacen católicos.

Es éste un ensayo sin tiempos muertos que sin duda alcanza sus mejores momentos cuando pone el foco en las dos cargas más pesadas del imperio español: la Inquisición y su relación con las colonias. Roca Barea admite que es poco menos que imposible derribar la idea sesgada que la mayoría de la gente tiene de la Inquisición como sinónimo de mutilaciones y torturas. Éstas se realizaron en no más del 1 o 2% de los casos y no eran barbaridades de patrimonio exclusivo español. “En Inglaterra una persona podía ser torturada o ejecutada –descuartizada para ser más precisos– por dañar unos jardines públicos, y en Alemania las torturas podían llevar a perder los ojos. En la vecina Francia era admisible desollar viva a la gente”.

Batalla perdida de antemano
Lo que irrita a la autora es las pocas ganas, por parte del ‘personal’, de conocer hoy todo aquello que ayude a desmontar los mitos más denigrantes: a estas alturas parece dar igual que los inquisidores fueran abogados que apoyaban sus conclusiones en pruebas y evidencias y no en rumores ni acusaciones anónimas; o que resulte innegable el papel pionero que tuvieron los legisladores del imperio español en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas.

A la luz del merecido éxito editorial de esta obra se acaba de reeditar 'La leyenda negra', de Joseph Pérez, que con un estilo bastante más neutro profundiza en los elementos definitorios (la Guerra de Flandes, la Inquisición, las matanzas en las colonias…) de ese periodo de nuestra historia. En la introducción, el hispanista francés se pregunta si España no ha sido desde entonces víctima de una discriminación de orden ideológico, religioso o racial.

La mirada del otro
Lo que es seguro es que la imagen actual de España –la que tienen los propios españoles y la que proyecta fuera de sus fronteras– tendrá no poco que ver con su imagen pasada por mucha modernización, globalización, turismo y redes sociales que hayan contribuido y contribuyan al cambio más favorable. Aun así las transformaciones del siglo pasado y lo que llevamos del actual son innegables. De ello dan buena cuenta en un volumen admirable una veintena de autores, especialistas en historia, política, economía, deporte, literatura o gastronomía. En 'La mirada del otro' queda de manifiesto el papel del arte en el modo en que nos perciben desde fuera más de allá de don juanes y de cármenes, que también: puede ser como seres idealistas y generosos bajo la influencia de Cervantes; puede ser en el otro extremo como seres crueles, fratricidas y brutos con algunos dibujos de Goya en la cabeza; o divertidos, libres y desinhibidos gracias a la mirada almodovariana.

La obra es una excelente oportunidad para conocer cómo nos ven hoy los italianos, los ingleses o los chinos. No está mal que nos perciban como un país capaz de paralizar al planeta cuando se enfrentan sus dos equipos de fútbol más punteros. Y es estupendo que vendamos fuera nuestra cocina insuperable cada vez más y mejor. Pero sería bueno también que en esa poda de complejos nos desprendamos también de algunos otros asociados a nuestro pasado. Nunca es tarde.

  • Imperiofobia y leyenda negra. María Elvira Roca Barea. Editorial Siruela
  • La mirada del otro. La imagen de España ayer y hoy. José Varela Ortega, Fernando R. Lafuente y Andrea Donofrío (eds.). Editorial Fórcola
  • La leyenda negra. Joseph Pérez. Editorial Gadir

viernes, 3 de febrero de 2017

#hemeroteca #libros #historia | Imperiofobia y leyenda negra. María Elvira Roca Barea

Imagen: El Mundo / Mural de Diego Rivera
Imperiofobia y leyenda negra. María Elvira Roca Barea
Adolfo Carrasco | El Cultural, El Mundo, 2017-02-03
http://www.elcultural.com/revista/letras/Imperiofobia-y-leyenda-negra/39167

Partir de una perspectiva original, establecer conexiones inéditas y opinar libremente con intención de polemizar sobre un asunto, son las características que distinguen al ensayo. Es lo que ha hecho la profesora Elvira Roca (El Borge, 1966), un ensayo que, si no ha generado aún un debate intenso, es porque lleva pocos meses en la calle. Esperemos que se discutan sus ideas, porque son provocadoras, apasionadas y tocan cuestiones de actualidad. Roca aborda la Leyenda Negra y la vincula a un concepto más amplio, la imperiofobia, enfermedad de la opinión producida por el agente patógeno de la propaganda, que han padecido todos los imperios y cuya versión más actual sería el antiamericanismo.

En el caso español, este mal afectó a su imperio cuando existió -desde finales del siglo XV a 1898- y se ha cronificado en forma de hispanofobia. La Leyenda Negra, forma específica de antiespañolismo, nació hace siglos y pervive hoy dentro y fuera de nuestras fronteras. ¿Por qué?

Eso es lo que trata de esclarecer el volumen. Primero rastrea el origen de la Leyenda Negra dentro de una actitud amplia de rechazo y denigración de los imperios, empezando por Roma hasta el norteamericano. Luego identifica los contenidos básicos de esta construcción propagandística contra toda potencia hegemónica -barbarie, codicia, fanatismo religioso, violencia- y explica cómo se han atribuido tales culpas a los españoles -genocidio americano, Inquisición, militarismo, racismo, incultura-. Y por fin denuncia la vigencia de la Leyenda Negra con unos rasgos muy nítidos desde la Ilustración hasta nuestros días, un prejuicio cuya particularidad más singular, y que a la vez le dota de eficacia, es que no solo pervive entre quienes la crearon -extranjeros-, sino que se pasea con buena salud entre los propios españoles, que nos la creemos.

Eso es lo más penoso y peligroso, según Roca, que hayamos asumido los tópicos que se reprochan a la historia de España. Según su argumentación, fueron los humanistas italianos, alemanes y flamencos quienes forjaron la propaganda antiespañola en reacción contra la potencia dominadora en ascenso. Luego los protestantes de todo lugar unieron España y catolicismo porque necesitaban demonizar a sus enemigos. Después actuaron las potencias rivales, Inglaterra, Holanda y Francia, celosas de un imperio transcontinental envidiado. Y para remate ayudaron a la Leyenda los Estados Unidos cuando se lanzaron a sustituir a España en América.

Historiar prejuicios es delicado porque supone estudiar medias verdades, las mentiras más persuasivas. Para ello Roca lidia sin miedo con literatura de diversa naturaleza, manipulaciones más o menos hábiles y colaboradores ingenuos o malintencionados, pues de todo hubo. Hay que reconocer que frente a los notables éxitos de la propaganda extranjera y protestante, las respuestas españolas y católicas tuvieron mínima repercusión.

Lo más lamentable, según la autora, es el proceso de interiorización de la Leyenda Negra, que arranca de la abrumada reacción ante el llamado desastre de 1898. Sin embargo, la pérdida de Cuba y Puerto Rico no fue más que el certificado de defunción de un imperio ya fenecido. Las elites intelectuales y políticas de entonces, en lugar de buscar en ellos mismos y en la historia reciente las causas de la liquidación, optaron por lo más fácil, que fue achacar el colapso del imperio a quienes lo habían puesto en pie en el siglo XVI y XVII, y de ahí que asumiesen los puntos principales de la Leyenda Negra. Por pereza intelectual y por intereses ideológicos la propaganda vence a la historia.

Un caso evidente es la Inquisición, que si bien ha sido objeto de una notable revisión gracias al esfuerzo de los historiadores en las últimas décadas, sin embargo poco de ello ha calado en la opinión pública, sea más o menos formada. Se sigue pensando sobre el Santo Oficio en los términos de antaño, esa visión negra y criminal erigida por los protestantes por motivos obvios, posteriormente proyectada por los ilustrados europeos y hecha suya por españoles como Goya o Llorente. Pues bien, está viva hoy incluso entre universitarios españoles -doy fe de ello por mi experiencia docente. La lucha entre la búsqueda crítica de la verdad y las impresiones prejuiciosas, heredadas y compartidas por la mayoría, no tiene fin y es una tarea tan hercúlea como incierta.

Ahí se sitúa el ensayo de Roca, en la denuncia del catálogo de mentiras y medias verdades que han alimentado la Leyenda Negra y que la mantienen fresca, transformada en verdad por efecto de la repetición y la falta de reacción de quienes tienen la responsabilidad de combatirla.

No hace falta estar de acuerdo con todo lo que dice la autora. De hecho hay planteamientos suyos francamente discutibles, como por ejemplo que el afán de denunciar la reiteración de determinados tópicos por la historiografía le lleve a impugnar la totalidad del trabajo de algunos historiadores españoles muy meritorios; o que induzca a confusión porque mezcla fenómenos como el victimismo nacionalista con la oposición a lo imperial y con la confrontación ideológica o religiosa, fenómenos cercanos pero de diferente configuración y sentido; o que tienda a simplificar las categorías y las comparaciones y con ello desenfoque las particularidades de cada caso.

Aunque no creo que Elvira Roca haya pretendido que el lector esté de acuerdo con todo lo que dice. De hecho, deja clara su postura personal desde el principio y el tono desinhibido, irónico a veces y apasionado siempre de su escritura revela que su objetivo es la agitación del panorama somnoliento dominante, denunciar sin tapujos algunos de los lugares comunes donde habita una parte amplia del mundo académico español. Es honesta intelectualmente y por eso quiere polemizar contra convencionalismos facilones. Ojalá el libro sirva para debatir, como espera la autora y quien firma esta reseña.

Y TAMBIÉN…
Elvira Roca Barea: "Es un milagro que España siga existiendo".
La profesora malagueña publica un libro contra la leyenda negra que -según dice- persigue a España por culpa de la propaganda de sus enemigos.
Alberto Gordo | El Cultural, El Mundo, 2017-02-06
http://www.elcultural.com/noticias/letras/Elvira-Roca-Barea-Es-un-milagro-que-Espana-siga-existiendo/10380 
María Elvira Roca Barea: "Analfabetos ha habido siempre pero nunca habían salido de la universidad".
Emilia Landaluce | El Mundo, 2016-12-17

http://www.elmundo.es/opinion/2016/12/17/58541208268e3e257c8b465c.html
"La leyenda negra española no es un fenómeno excepcional".
La investigadora malagueña María Elvira Roca, antigua profesora en la Universidad de Harvard, presenta esta tarde a las 19 horas en el Ateneo de Málaga 'Imperiofobia y leyenda negra'.
Alfonso Vázquez | La Opinión de Málaga, 2016-12-08
http://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2016/12/07/leyenda-negra-espanola-fenomeno-excepcional/894943.html

lunes, 31 de octubre de 2016

#libros #historia | Imperiofobia y leyenda negra : Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español

Imperiofobia y leyenda negra : Roma, Rusia, Estados Unidos y el Imperio español / María Elvira Roca Barea ; prólogo de Arcadi Espada.
Madrid : Siruela, 2016 [10].
460 p.
Colección : Biblioteca de Ensayo. Serie mayor ; 87.
ISBN 9788416854233 / 26 €

/ ES / ENS
/ América / Colonización / España / Historia / Ideologías / Leyenda Negra

María Elvira Roca Barea acomete con rigor en este volumen la cuestión de delimitar las ideas de imperio, leyenda negra e imperiofobia. De esta manera podemos entender qué tienen en común los imperios y las leyendas negras que irremediablemente van unidas a ellos, cómo surgen creadas por intelectuales ligados a poderes locales y cómo los mismos imperios la asumen. El orgullo, la ‘hybris’, la envidia no son ajenos a la dinámica imperial. La autora se ocupa de la imperiofobia en los casos de Roma, los Estados Unidos y Rusia para analizar con más profundidad y mejor perspectiva el Imperio español. El lector descubrirá cómo el relato actual de la historia de España y de Europa se sustenta en ideas basadas más en sentimientos nacidos de la propaganda que en hechos reales.

La primera manifestación de hispanofobia en Italia surgió vinculada al desarrollo del humanismo, lo que dio a la leyenda negra un lustre intelectual del que todavía goza. Más tarde, la hispanofobia se convirtió en el eje central del nacionalismo luterano y de otras tendencias centrífugas que se manifestaron en los Países Bajos e Inglaterra. Roca Barea investiga las causas de la perdurabilidad de la hispanofobia, que, como ha probado su uso consciente y deliberado en la crisis de deuda, sigue resultando rentable a más de un país. Es un lugar común por todos asumido que el conocimiento de la historia es la mejor manera de comprender el presente y plantearse el futuro.