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sábado, 6 de mayo de 2017

#hemeroteca #poblacionromani | David Martín: “Hay mucha gente en municipios pequeños de Gipuzkoa que desciende del pueblo gitano y no lo sabe”

Imagen: Google Imágenes / David Martín
David Martín autor del libro ‘El pueblo gitano en Euskal Herria’: “Hay mucha gente en municipios pequeños de Gipuzkoa que desciende del pueblo gitano y no lo sabe”.
David Martín deja claro con su libro que el pueblo gitano ha formado parte de la historia de Euskal Herria desde que llegaron en 1435.
Paola Fernández | Noticias de Gipuzkoa, 2017-05-06
http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/05/06/sociedad/hay-mucha-gente-en-municipios-pequenos-de-gipuzkoa-que-desciende-del-pueblo-gitano-y-no-lo-sabe 

¿Cuándo y por qué empezó su interés por el pueblo gitano?
-Mi interés por el pueblo gitano comenzó cuando decidí hacer los cursos de doctorado sobre la Guerra Civil en España. Y como me interesaba la historia social, me hice una pregunta para la que, en aquel momento, no encontraba respuesta en todos los textos, películas o ficción que había sobre ese periodo, y es que no se decía nada sobre los gitanos. Esto fue hace 15 años. Luego, poco a poco me fui a acercando a Euskal Herria y recopilando la historia de la llegada del pueblo gitano a esta tierra.

¿A qué conclusión llegó con la participación de los gitanos durante la Guerra Civil?

-Aquí el pueblo gitano como bloque no se posiciona por un bando o por otro, pero sí lo hacen de manera individual, como el resto de las personas de nuestra sociedad. Es decir, algunos lo hacen por ideología, otros por obligación y otros intentan evitarlo. Lo único que quería mostrar es que el pueblo gitano estuvo aquí durante la Guerra Civil, que la padeció, sufrió y luchó, igual que el resto y era algo que no se había ni siquiera mencionado.

En el libro hace un recorrido por la historia del pueblo gitano en Euskal Herria ¿Cuándo llegaron y por qué?

-El primer documento que hace referencia al pueblo gitano se sitúa en Navarra en 1435 y es un momento en el que en otras zonas de la península, como en la corona de Aragón y en países como Francia, también hay registradas la llegadas de personas gitanas. Estos documentos evidencian que el pueblo gitano se asienta en Euskal Herria en el siglo XV y no lo abandonará ya nunca, hasta la actualidad. Y estas mismas familias de manera ininterrumpida han vivido aquí desde entonces.

Durante la historia se les ha llamado de diferentes maneras ¿De dónde vienen estos nombres?

-Todos los nombres se los han puesto personas no gitanas. Al final, ellos los han aceptado con el paso del tiempo. ‘Ijitoak’ es la versión en euskera de gitanos o ‘egypcianos’, porque se decía que venían del Egipto menor, que es una zona del Mediterráneo. ‘Buhameak’ es el término en euskera de ‘bohémien’, con el que se les conocía en francés, porque se mencionaba que venían de la zona del Reino de Bohemia. Luego también se les llamaba por asociación con los oficios como ‘motzaileak’ de esquiladores. Pero siempre han sido nombres impuestos. En lengua romaní el término ‘rom’ significa hombre, que es como se llamaban a sí mismos cuando todavía hablaban su lengua.

También menciona a los ‘kaskarots’. ¿Quiénes son?
-Ziburu sería como la barriada de Donibane Lohitzune, como un suburbio. Es una zona en la que había un asentamiento importante de agotes, pero a la que vienen también moriscos que escapan de la persecución en España y muchos gitanos que huyen de las persecuciones de los Reyes Católicos. A este grupo humano se denomina ‘kaskarot’, que sería una mezcla de todos. Pero el elemento gitano está muy presente en este grupo. Estas personas eran gitanos que vivían en Ziburu y que tenían apellidos como Etxeberria, Iturbide, Aguirre..., que son esas mismas familias que siguiendo su genealogía hemos visto que han dado lugar a las familias gitanas vascas que hoy conocemos.

Uno de los capítulos del libro lo dedica a las leyes antigitanas, ¿De qué tratan?
-En los territorios que gobernaban los Reyes Católicos, había unas pragmáticas antigitanas desde 1499. Y en las provincias vascas y en el reino de Navarra, como tenían sus fueros, esto permitió que hicieran otras leyes antigitanas, además de las estatales. Por ello, aquí había una doble imposición penal con las personas gitanas, tanto es así que cuando se distribuye, en el siglo XVIII, la población gitana por una serie de pueblos, se excluyen las provincias vascas y Navarra, porque respetan unas normas forales que dictaminan que allí no puede haber gitanos asentados. Esto ha llevado a algunos historiadores a pensar que aquí no hubo gitanos. Sin embargo, a través de la historia y de las genealogías se ha comprobado que han vivido en Euskal Herria de forma ininterrumpida, bien porque el cumplimiento de aquellas disposiciones era laxo o porque solo se ejecutaban con aquellos gitanos que no estaban asentados.

¿Por qué surgieron estas leyes discriminatorias?
-Es un tema de control social. Es decir, muchas de las pragmáticas, leyes y disposiciones, tanto forales como a nivel de corona, no están orientadas a un tema racial explícito, sino que es un tema más de control social. ‘O te asientas y trabajas de lo mismo que el resto de vecinos o tú aquí en mi tierra no puedes estar’. La Administración controla a los vecinos que tienen que pagar una serie de impuestos, que tienen que trabajar y beneficiar al conjunto de la sociedad y parece que el pueblo gitano no entra en este pacto social que se va creando en los nuevos estados. Muchas veces la tipología penal del gitano está muy asociada con el tema de vagabundo.

También habla del ‘erromintxela’, que se puede definir como una mezcla entre el romaní y el euskera.

-Hay unos estudios de los años 90 que recogen algo sobre las fuentes antiguas del siglo XIX. La mayoría, personas gitanas de Iparralde que mezclaban su romaní con el euskera. De ahí, dicen que surgió una especie de pogodialecto, que sería una manera de hacerte entender. Pero yo no me atrevo a decir mucho más sobre el asunto, ya que es un tema que tiene más que ver con la filología. Desde la historia, lo que se tiene que intentar hacer es derribar todo tipo de mitos, hasta que no haya pruebas objetivas, tanto si son positivas como negativas. Lo que no podemos es decir alegremente que hoy en día hay muchos hablantes de ‘erromintxela’, porque luego lleva a confusiones.

¿Qué destacaría del pueblo gitano en Euskal Herria en todos estos años?

-Por una parte, el peor episodio histórico que ha vivido Euskal Herria fue una represión que ocurrió en 1802, que se dio en Iparralde y que no tiene parangón en el resto del Estado francés. Fue una captura generalizada, la ‘Grande Raffle’, en la que se apresó de golpe a 500 gitanos en una misma noche, en una operación que necesitó de la colaboración de las justicias navarra y guipuzcoana, que cerraron las fronteras por la noche para que les pudieran capturar. Esa colaboración interestatal de extranjería del Antiguo Régimen se dio y no había pasado en toda Francia, solo sucedió aquí. Luego esto tuvo sus consecuencias, porque intentaron diluirse y hacer desaparecer su identidad gitana, ya que era algo negativo. Por otro lado, lo mejor es la mezcla cultural que está por reconocerse y que se refleja en muchos aspectos del folklore vasco, como las pastorales que se hacen en Iparralde. Pero no lo quiero dejar solo en el folklore, también en muchos pueblos pequeños de Gipuzkoa hay mucha gente que desciende del pueblo gitano y no lo sabe.

Con este libro, ¿qué mitos pretende desterrar?

-El arraigo. Desde la historia lo que se quiere mostrar, más allá de análisis sociológicos o antropológicos, es que los gitanos forman parte de la sociedad vasca como el que más participando en su construcción, haya sido su deriva buena o mala.

#hemeroteca #poblacionromani | Siglos de convivencia gitana en Euskal Herria

Imagen: Deia
Siglos de convivencia gitana en Euskal Herria.
El historiador David Martín habla sobre la convivencia entre ambos pueblos, marcada por la estigmatización. El primer texto que se refiere a ellos es de 1435. “Como peregrinos son bien recibidos pero, cuando ven que vienen para quedarse, se legisla contra ellos”.
Leticia de las Heras | Deia, 2017-05-06
http://www.deia.com/2017/05/06/sociedad/euskadi/siglos-de-convivencia-gitana-en-euskal-herria

Nafarroa es el primer lugar en el que se constata documentalmente la presencia del pueblo gitano en Euskal Herria. El primer texto que se refiere a ellos está datado en 1435 y recoge la entrega de limosna por parte del tesorero del reino a un grupo de gitanos que aseguraba estar en peregrinación para cumplir las penitencias que les había mandado el’ Padre Sacto’. Numerosos estudios apuntan a que los gitanos llegaron al occidente de Europa desde la India en el siglo XV, que marca el fin de la Edad Media y el comienzo de la Edad Moderna, un siglo con grandes hitos como el descubrimiento de América.

En cuanto a sus motivaciones, los documentos de la época coinciden en que llegaron como peregrinos que viajaban a los lugares santos de la cristiandad para redimirse de su pasado con el Islam. Los primeros encuentros fueron cordiales, pero según apunta el historiador David Martín Sánchez, autor del libro ‘El pueblo gitano en Euskal Herria’, la forma de ver a este nuevo pueblo cambió a medida que los residentes percibieron que no estaban de paso y venían para quedarse. No estaban equivocados, pues aquellas familias que se asentaron en el siglo XV en los territorios de la CAV, Nafarroa e Iparralde ya no abandonaron estas tierras, adquiriendo su idioma y costumbres y participando activamente de la historia de Euskal Herria.

“Muchas veces se les ha visto como extranjeros que no forman parte de nuestra sociedad, pero hay que desmontar ese mito porque tienen mucho arraigo. Llevan viviendo aquí más de cinco siglos”, recordó Martín. Viajaron y se fueron estableciendo por toda Europa, adaptándose a la cultura de los lugares en los que se establecían. Muestra de ello es, por ejemplo, su religión. “Los que vivían en la zona del imperio otomano adoptaban el Islam y aquí adoptaron el cristianismo, se adaptaron a la cultura y, dentro de esto, entra también la religión”, ilustraba el historiador.

Leyes antigitanas
Ser gitano llegó incluso a considerarse como un tipo penal propio, incluyéndoseles además en otros tipos más generales como el de ‘vago’ -que englobaba a los sospechosos de mala reputación, amancebados, borrachos, falsos mendigos o poseedores de armas prohibidas-. La estigmatización fue común en toda la península, aunque en Euskal Herria sufrieron también el peso de los fueros. En Nafarroa, en particular, tardaron más de un siglo en legislar en contra de los gitanos; sin embargo aplicaron directamente contra ellos penas como su captura, azotes, vergüenza pública y expulsión, que más tarde se endurecería hasta los cinco años de galeras en el caso de los hombres.

En una sociedad en la que todo el mundo tenía un oficio y un lugar determinado chocaba que llegara un nuevo grupo humano que fuera itinerante y que no desarrollase los oficios del resto, así que se busca su control social, obligándoles a asentarse, a abandonar su traje, su lengua, sus costumbres y sus oficios tradicionales. Pese a eso, señala Martín en su libro, la ejecución de estas normas en Nafarroa fue bastante laxa, cuestionándose su eficacia.

La constante represión que sufrió el pueblo gitano concluyó en que en toda la península perdiesen sus rasgos característicos. “Un gitano sueco puede comunicarse con un gitano búlgaro en romaní, que es su lengua original, pero aquí se les prohibió y lo perdieron”, ejemplificaba Martín, quien asegura que esta pérdida de sus raíces se extendió también a sus ropas o sus empleos tradicionales. “Aunque hoy en día muchas personas gitanas se sientan muy orgullosas de serlo, durante el Antiguo Régimen era mejor camuflarse” alude en el libro, al tiempo que reconoce que “hoy en día, dentro de la idiosincrasia gitana, pervive esta resistencia a querer formar parte de un sistema ajeno”.

Para David Martín es importante hacer entender que el pueblo gitano no tiene una historia paralela a la de Euskal Herria sino que comparten la misma. Además, explica, la convivencia durante casi seis siglos ha propiciado que haya un intercambio recíproco de rasgos culturales. “En Andalucía la gente reconoce que lo gitano está muy integrado, pero aquí, en Navarra y el País Vasco, aunque es algo que es muy evidente y que la historia lo muestra, no se reconoce”, comentaba.

A juicio del historiador, existen periodos claves como la Guerra Civil en la que parece obviarse su presencia, pero los gitanos también formaron parte activa de este conflicto. “El pueblo gitano sufrió, luchó y vivió la Guerra Civil, pero se ha obviado”, critica. Una muestra clara de la gran presencia de los gitanos en Nafarroa se encuentra en los apellidos. “Existen una serie de apellidos que no son exclusivamente gitanos, pero sí predominan entre ellos”, apunta.

Entre ellos hay algunos ejemplos destacables como la presencia en la zona de la Ribera hasta el siglo XVIII de muchas personas de origen gitano de apellido Bustamante y que, en los últimos años, se han ido diluyendo entre la sociedad.

Lo gitano, lo vasco y la mujer
Lo mismo ocurre en el norte del territorio con familias como los Echeverría, a los que Martín considera como los “gitanos euskaldunes por antonomasia”, representando estos, agregaba el historiador, la esencia de esa mezcla cultural entre lo gitano y lo vasco. También cuentan con numerosos representantes en esta zona las familias Echepare, Urrutia o Berrio.

Según David Martín, la historia muestra que en el pueblo gitano la mujer tiene un papel muy importante en la casa; de hecho, a muchas familias se les reconoce por una mujer en concreto. En este sentido, el historiador advirtió que “hay que tener cuidado en querer imponer desde fuera un proceso de emancipación de la mujer a una cultura que igual no sigue los mismos ritmos”, aludiendo a la necesidad de preguntar primero a los propios gitanos por sus deseos y necesidades y respetando cada cultura sin buscar imponer algo por considerarlo mejor.

miércoles, 5 de abril de 2017

#hemeroteca #poblacionromani | David Martín: “Los gitanos y gitanas vascas no son, ni han sido, nómadas, no son personas extranjeras, son vascos y vascas”

Imagen: Txalapartatik
“Los gitanos y gitanas vascas no son, ni han sido, nómadas, no son personas extranjeras, son vascos y vascas”.
Entrevista de Mikel Soto a David Martín, autor del libro ‘El pueblo gitano en Euskal Herria’
Txalatartatik, 2017-04-05
http://txalapartatik.info/los-gitanos-y-gitanas-vascas-no-son-ni-han-sido-nomadas-no-son-personas-extranjeras-son-vascos-y-vascas/

¿Desde cuándo hay gitanos y gitanas en Euskal Herria?
Los primeros textos que señalan a personas calificadas como gitanas en Euskal Herria datan del siglo XV y XVI: 1435 en Nafarroa, 1483 en Lapurdi, 1484 en Araba, 1510 en Gipuzkoa, y 1517 en Bizkaia. De este modo, y comparando con los textos europeos de la época, se puede establecer la hipótesis de que este fue el momento de “su llegada”.

Ijitoak, buhameak, motzaileak, asiaganbariak, egyptianos… ¡Cuántos nombres!
¡Y ninguno se lo han puesto ellos mismos! Como vemos, hacen referencia a su hipotética procedencia o trabajos.

Mestizaje, separación, persecución… ¿Qué ha primado en Euskal Herria?
En los siglos pasados, lo único que no se produjo fue una separación en guetos al estilo de lo que se hizo con los agotes. Tampoco hubo opción, porque a las personas gitanas no se les permitía vivir en las provincias de Hegoalde por disposiciones forales. Se suponía que en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa “no había gitanos”. Nada más lejos de la realidad. Por otro lado, los fenómenos de la asimilación y el mestizaje, sobre todo en Iparralde, donde hubo más manga ancha hasta el siglo XVIII, fueron muy altos, en las dos direcciones además.

En cualquier caso, hay episodios de persecución terribles, tales como la Prisión General en Hegoalde, la ‘grande raffle’ en Iparralde o, más recientes, como el intento de expulsión de una comunidad gitana en Hernani en 1980.
Es cierto. Por ejemplo, el tema de la persecución del pueblo gitano de Iparralde en 1802 es excepcional. No hubo una política de represión comparable en el resto de la recién creada República francesa. Lo de Hernani en 1980 y la decisión plenaria de expulsar a varias familias gitanas del municipio (algo que no se llegó a materializar, por cierto), todavía levanta ampollas.

Dedicas un capítulo entero a los Kaskarotak de Ziburu y Donibane Lohitzune…
Ineludible. Son el caso paradigmático de personas gitanas participando en la sociedad de su entorno. Pero la memoria colectiva es selectiva. Es la explicación que doy al vacío memorial acerca de los gitanos en lugares como Donibane Lohitzune o Ziburu, donde la alusión a los kaskarots es constante dentro del legado patrimonial y, sin embargo, se obvia siempre su elemento gitano.

Parece que últimamente se ha avivado el debate historiográfico sobre la participación del pueblo gitano en la Guerra Civil española. Tú afirmas que “el pueblo gitano, como bloque, no tomó parte en ninguno de los bandos, aunque sí hubo gitanos que lo hicieron de manera individual”.
Dijo una vez Teresa San Román que el reconocer al gitano como asocial, marginado, mal ciudadano y defraudador del pacto social, “pobre porque quiere”, es algo que penetra en la filosofía política tanto de derechas como de izquierdas. No hay ventajas de acomodo en las ideologías payas para las personas gitanas. Esto pasa en la actualidad y pasaba en los años 30 del siglo XX. Claro está que, siendo el pueblo gitano tan heterogéneo, durante la Guerra Civil hubo, a título individual, quien se involucró hasta el final. Ahí están los casos del comunista Helios Gómez o del anarquista Marinet.

Ser gitano o gitana o no, siempre ha parecido “una cuestión de apellidos”… te adentras en el proceloso tema de los apellidos y linajes gitanos…
Como ya he señalado, el mestizaje en Euskal Herria y el devenir particular del pueblo gitano vasco, provoca la creación de unas genealogías “muy de la tierra”. Aquí no arraigarán apellidos compartidos por gitanos y no gitanos como Montoyas ni Reyes, sino Echeverrías, Echepares o Berrios. Existen en la actualidad, además, una serie de apellidos que son casi exclusivamente de personas gitanas vascas, como Alunda o Altimasveres (y el ‘casi’ lo pongo para dejar el margen de error que toda afirmación categórica requiere).

“Los gitanos vascos actuales, excepto los venidos de Europa del Este recientemente, hablan castellano, francés y euskera y entremezclan palabras, giros, metáforas y construcciones típicamente gitanas, es decir, romaníes. No hablan ya prácticamente caló, ni el vasco-romaní, ni por supuesto, tampoco hablan romanés”. Pues hay bien de vascos tratando de encontrar cualquier rastro del vasco-romaní, erromintxela o un euskera gitano, ¿no?
Es una cuestión más de filología que de historia. En este sentido, conozco a una filóloga vizcaína, Josune Muñoz, que tendría algo más que decir que yo. Es normal que en ciertas familias gitanas, mayormente de Iparralde, en su proceso de pérdida del romanés y contacto con el euskera, entre los siglos XVII y XIX se acomodasen ciertas expresiones y palabras en una especie de pogodalecto que algunas personas llaman ‘erromintxela’ y otras vasco-romaní. Pero hay que combatir los mitos, y la figura del historiador debe estar ahí para hacerlo. Lo que no es de recibo es leer en la wikipedia que hay mil hablantes de ‘erromintxela’ en la actualidad, o que desde una iniciativa enmarcada dentro de “Donostia 2016” se quisiesen recoger unas frases en ‘erromintxela’ porque era una lengua que formaba parte del mapa lingüístico de la ciudad…

Aun a sabiendas de que hay muchos y que todos ellos son perjudiciales, ¿cuáles son los principales mitos que desearías combatir con este libro?
Principalmente uno: su arraigo. Los gitanos y gitanas vascas no son, ni han sido, nómadas, no son personas extranjeras, son vascos y vascas. El pueblo gitano lleva en Euskal Herria desde el siglo XV, y mucha gente lo desconoce.

Desde su llegada a Euskal Herria en el siglo XV hasta nuestros días, las y los gitanos, ‘ijitoak’, ‘buhameak’, ‘motzaileak’, ‘asiaganbariak’, ‘egyptianos’… se han movido entre el mestizaje, una eterna estigmatización, la separación forzosa, la persecución y la integración. David Martín repasa más de cinco siglos de historia, analizando la forma en que llegaron, sus oficios, su lengua, sus genealogías, la represión inquisitorial y la legislación antigitana a la que se enfrentaron, su participación en la Guerra Civil… Un trabajo fruto de una ardua labor de investigación que evita la difícil tarea de caer en lugares comunes y estereotipos negativos, pero que, a su vez, huye del victimismo y del ensalzamiento gratuito, respetando la idiosincrasia gitana y filtrando una información que de otro modo jamás tendría una interpretación veraz. Un libro imprescindible que viene a completar la historia de Euskal Herria, porque los gitanos y gitanas vascas ni han sido ni son nómadas ni extranjeros, sino vascos y vascas.

David Martín Sánchez (Errenteria, 1980) es Doctor en Historia, título que consiguió tras defender sus tesis doctoral ‘El pueblo gitano en el País Vasco y Navarra (1435-1802)’. Además de realizar artículos sobre el pueblo gitano en la Guerra Civil española, las disposiciones antigitanas de la Época Moderna, o los ‘kaskarotak’ o gitanos marineros, tanto en revistas de carácter científico como divulgativo, también, dentro de la asociación AGIFUGI, ha realizado la labor de guion-documentación para el cómic sobre la historia del pueblo gitano ‘Miguel y Nekane’, y el cortometraje ‘Memoria gitana’, sobre las vivencias de los gitanos vasco-navarros durante el conflicto del 36-39.

sábado, 1 de abril de 2017

#libros #poblacionromani | El pueblo gitano en Euskal Herria

El pueblo gitano en Euskal Herria / David Martín.
Tafalla, Navarra : Txalaparta, 2017 [04-01].
264 p.
Colección: Oorreaga
ISBN 9788417065027 / 16,80 €

/ ES / ENS
/ Euskal Herria / Historia / Población romaní / Persecuciones políticas / Persecuciones sociales

Desde su llegada a Euskal Herria en el siglo XV hasta nuestros días, las y los gitanos, ‘ijitoak’, ‘buhameak’, ‘motzaileak’, ‘asiaganbariak’, ‘egyptianos’... se han movido entre el mestizaje, una eterna estigmatización, la separación forzosa, la persecución y la integración. David Martín repasa más de cinco siglos de historia, analizando la forma en que llegaron, sus oficios, su lengua, sus genealogías, la represión inquisitorial y la legislación antigitana a la que se enfrentaron, su participación en la Guerra Civil... Un trabajo fruto de una ardua labor de investigación que evita la difícil tarea de caer en lugares comunes y estereotipos negativos, pero que, a su vez, huye del victimismo y del ensalzamiento gratuito, respetando la idiosincrasia gitana y filtrando una información que de otro modo jamás tendría una interpretación veraz. Un libro imprescindible que viene a completar la historia de Euskal Herria, porque los gitanos y gitanas vascas ni han sido ni son nómadas ni extranjeros, sino vascos y vascas.