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sábado, 10 de junio de 2023

#hemeroteca #transfobia | Sobre creencias y cuerpos equivocados

Nortes / Banderona trans en La Escandalera, Oviedo //

Sobre creencias y cuerpos equivocados
El tiempo pondrá en su lugar a los adultos que combaten la Ley Trans.
Javier Ugarte Pérez | Nortes, 2023-06-10
https://www.nortes.me/2023/06/10/sobre-creencias-y-cuerpos-equivocados/ 

“Mamá, soy trans” es el “manual de autoayuda” de dos psicólogos, José Errasti y Marino Pérez, y una estudiante universitaria que ha desistido o destransicionado, Nagore de Arquer; es decir, la joven inició un proceso de transición sexual, pero se arrepintió. En un libro anterior, “Nadie nace en un cuerpo equivocado”, los mismos autores y la autora del prólogo, la filósofa Amelia Valcárcel, insistían en que nadie nace en un cuerpo equivocado, lo que resulta una afirmación sorprendente cuando las creencias e ideas erradas resultan tan ubicuas; su mismo texto abunda en ellas. Por lo tanto, ¿por qué no habrían de existir también los cuerpos desajustados? Precisamente, para solucionar tal problema se han desarrollado la cirugía y la farmacopea; por su parte, con el fin de eliminar los errores intelectuales se promueve la crítica y el diálogo abierto, y aun así...

Los autores abogan por dificultar la aplicación de la Ley Trans (que entró en vigor el pasado 2 de marzo) o directamente abolirla. Y, por cierto, ¿por qué Asturias, junto a Castilla y León, es la única Comunidad Autónoma que todavía carece de una Ley LGBT+?

Sobre la derogación de la Ley Trans expondré un par de experimentos mentales, como los ideados en Física cuando se intentan prever las consecuencias de una apuesta científica.

Dos supuestos
En el primer experimento mental, un líder reaccionario llega al gobierno español (como hizo Jair Bolsonaro en Brasil y Viktor Orbán en Hungría). Tras abolir la ley trans con la simpatía de feministas puritanas, el nuevo líder se plantea abolir la interrupción voluntaria del embarazo (Ley del aborto). Para alcanzar tal objetivo, el gobierno organizará conferencias y actos con mujeres arrepentidas de haber abortado; también invitará a psicólogos que señalen los traumas que padecen tales mujeres; especialistas en Ética que, en nombre de su conocimiento del Bien, equiparen aborto y asesinato; probablemente, también inviten a médicos que aireen las consecuencias físicas de los abortos provocados, junto a sociólogos que se indignen ante los millones de jóvenes que pierde la nación.

En el segundo supuesto, una teocracia rige el país (como en el actual Irán) o tiene enorme influencia en el gobierno (como en la España franquista) y se considera capaz de abolir el divorcio. Para ello promueve actos con mujeres arrepentidas de haberse divorciado; a la reunión también son convocados psicólogos que subrayan los traumas personales que conlleva la medida (sobre todo, para los hijos) y filósofos que, en clave existencialista, acentúan la angustia de la libertad porque ¡resulta tan difícil elegir sin equivocarse! También convendría la presencia de algún sociólogo que correlacionara el número de divorcios con la violencia de género, puesto que las mujeres sumisas no suelen ser asesinadas por varones patriarcales.

Fin de los experimentos mentales.

¿Y adónde lleva esto?
El tiempo pondrá en su lugar a los adultos que combaten la Ley trans. Por su parte, Nagore de Arquer tomó dos decisiones contrarias, según relata en una entrevista. Ahora bien, Nagore es joven y la juventud es una etapa de confusión y experimentación, por lo que merece comprensión. No obstante, su experiencia no puede constituirse en ejemplo para atacar un derecho reclamado por personas que saben lo que quieren con mucha mayor seguridad que Nagore. De igual manera, las mujeres arrepentidas de haber abortado no pueden servir de modelo para juzgar todos los abortos porque, por ese camino, nunca se obtendrán derechos. O solo tendremos libertad para reconocer que nos hemos equivocado: una ceremonia de arrepentimiento público donde se entone el ´'mea culpa', a la que seguiría una hoguera de las vanidades.

Por si hiciera falta la aclaración: si el Estado apoya la transición sexual es para evitar suicidios en quienes nacen en cuerpos equivocados y es una decisión que reconoce a menores de edad porque la transición es tanto más completa o ajustada a la propia necesidad cuanto antes se inicie el proceso. Debe asumirse el hecho de que el suicidio es la principal causa de muerte entre adolescentes españoles y, entre los factores que lo inducen, el acoso figura entre los más destacados; sin duda, un motivo habitual de acoso es el incumplimiento de los roles de sexo y género. Por ese motivo, el número de gobiernos que conceden derechos al colectivo LGBT+ se amplía progresivamente.

viernes, 22 de julio de 2022

#hemeroteca #inmemoriam | Na distancia al compañeru Adolfo Saro

Nortes / Adolfo Saro //

Na distancia al compañeru Adolfo Saro.

Adolfo foi un avanzáu al so tiempu y un lluchador tola so vida, incansable por tresformar y alitar una sociedá en crisis constante.
Xabel Llano | Nortes, 2022-07-22
https://www.nortes.me/2022/07/22/na-distancia-al-companeru-adolfo-saro/ 

Al abrir el portátil vi l’últimu cantar reproducíu “Digo que soy libre” de L.E. Aute, pensé nel mio amigu afirmándose na so llibertá y na so llucha constante por facer del mundu en que vivimos un llugar más xustu. El 21 de xunetu de 2022, marchónos una persona fundamental non solu del ámbito de la esquierda alternativa, si non del conxuntu de la sociedá asturiana, l’uvieín y asturianu d’adopción Adolfo Saro Herrero.

Adolfo foi un avanzáu al so tiempu y un lluchador tola so vida, incansable por tresformar y alitar una sociedá en crisis constante. El so papel dinamizador del asociacionismu xuvenil foi fundamental na creación del Conseyu de la Mocedá d’Asturies y de los conseyos de mocedá locales, la so collaboración por potenciar la participación de la mocedá na vida pública constitui un exemplu de cómo articular una sociedá que munchos daben por acabada y que resultó tar bien viva. Frente aquel pensamiento negativu erguíase la sorrisa d’Adolfo y como non la so mente privilexada capaz d’armar dende’l discursu a l’aición en pro siempre d’una sociedá meyor.

Non, nun tuvo que ser fácil la so llucha, pese al relatu oficial los años negros taben entovía presentes, quedaba muncho por avanzar y facer visible lo que taba tapecíu. La escuridá nun diba con Adolfo y por eso y con otres grandes persones creastis XEGA, una organización referente nun solu pal coleutivu LGTBI, sinon pa cualesquier persona que buscara y peleará por facer y articular una sociedá de libres y iguales. Adolfo lluchador polos derechos llingüísticos, siempre’l primer una so defensa y llucha, dialogando y buscando pontes pa un reconocimiento que sigue tardando en llegar, pero más ceo que tarde acabará llegando y col que como colos otros algamaos cola tol lucha vamos defender pa que nun mos lu roben o mercadeen con ello.

Adolfo yera comunista, yera d’Izquierda Xunida, igual esi fechu esplica muncho de lo enantes escrito. Pertenez a una xeneración que supo tomar el relevu, seguir calteniendo viva la llama y teniendo siempre llista la chispa na llucha pola mayoría social.

Va unes selmanes falaba col so amigu Alejandro Álvarez, llevo fuera bien d’años pero caltengo viva l’amistá y cercanía. Como siempres que voi atoparía a Alejandro y Adolfo caleyando pel Uviéu (La Ovetense, Dólar, Traslacerca...), xuntaríemonos y diríemos a tomar un café pa falar y divagar un bon ratu mientres van poniendo los puestos d’El Fontán. Adolfo sigue presente, la so obra, la so llucha tán ehí, agora quédanos siguir calteniéndola y enanchándola.

Amigu, camarada, Adolfo namás atopes a Rober montái una revolución.

martes, 5 de julio de 2022

#hemeroteca #queer | “En lo queer hay una estela de insumisión, y sobre todo de coalición con otras luchas”

Nortes / Gracia Trujillo en Gijón //

“En lo queer hay una estela de insumisión, y sobre todo de coalición con otras luchas”.

Gracia Trujillo, profesora de Sociología y activista feminista queer, presentó en La Revoltosa su último libro, 'El feminismo queer es para todo el mundo', a propósito de la Escuela de Pensamiento Feminista de AMA.
Iván Gómez Beltrán | Nortes, 2022-07-05
https://www.nortes.me/2022/07/05/en-lo-queer-hay-una-estela-de-insumision-y-sobre-todo-de-coalicion-con-otras-luchas/

Gracia Trujillo es profesora de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y activista feminista queer. Participó durante una década en la Asamblea Transmaricabollo de Sol tras el 15M, y ha inaugurado recientemente la tercera edición de la Escuela de Pensamiento Feminista de la Asamblea Moza d’Asturies, donde presentó su último ensayo, ‘El feminismo queer es para todo el mundo’ (Los libros de la catarata, 2022), que tuvo lugar en La Revoltosa, en Xixón.

P. Leyendo tu libro se percibe la intención de construir un relato en clave pedagógica. Respecto a lo ‘queer’ esto es fundamental para que las personas que no estén familiarizadas con el concepto puedan acercarse a él desde una perspectiva más amable que la ofrecida por otros discursos academicistas.


La cuestión pedagógica creo que es fundamental y, de hecho, el título es un homenaje a bell hooks. Para mí también era muy importante hacer referencia a su trabajo porque una de las cosas sobre las que más ha insistido es en hacer mucha pedagogía con lo que ha escrito. Es una activista y teórica afroamericana que hasta que tristemente falleció en diciembre del año pasado, hizo una verdadera labor de transmisión del conocimiento. Para ella la pedagogía tenía una dimensión muy importante y sabía de la importancia de hacerse entender. Mi libro tiene toda esa intención, en el sentido de ser útil y pedagógico sin, por supuesto, pretender que la gente piense como yo o de sentar cátedra. Sin embargo, lo que si busco es ofrecer otras narrativas, herramientas e ideas para conocer otros discursos y poder situarse.

P. Sé que es una pregunta compleja, pero ¿cómo podría definirse lo ‘queer’?


Una de las partes que más me costó del libro fue el comienzo porque buscaba un tono que fuera cercano para la persona que lo lee a la par que no resultase repetitivo para aquellas personas que conocen los activismos y herramientas ‘queer’. Hace poco estuve en Badajoz presentando el libro y me preguntaron precisamente por el significado de lo ‘queer’. Justo en ese momento se celebraba el Festival de los Palomos Cojos que es una resignificación de la injuria que había utilizado un alcalde del PP hacía tiempo. Y aún más, en ese mismo festival esa noche actuaba Putochinomaricón. Entonces les contesté haciendo referencia a estos dos ejemplos y a cómo lo ‘queer’ es esta idea de la diferencia, otredad, del estigma y de algo que intentamos darle la vuelta. Es la afirmación: sí, somos maricones, bolleras, trans, bi...

P. Otra cuestión que se muestra a lo largo del libro es la importancia de la construcción de genealogías de los movimientos ‘queer’. Concretamente hablas de como lo ‘queer’ surge como una desidentificación con un activismo más moderado, buscando enfatizar su carácter anticapitalista, interseccional y autónomo. En relación con esto te refieres a cómo los colectivos LGTBIA+, durante su proceso de institucionalización, han ido absorbiendo parte de las reivindicaciones que eran propias de los activismos ‘queer’. ¿Consideras que este flujo de conocimiento ha sido bidireccional?

Hay una obra que contesta muy bien a estas cuestiones que es el libro de Leandro Colling: ‘Que otros sean lo normal: Tensiones entre el movimiento LGTB y el activismo queer’ (Egales, 2019). Esta investigación aborda cuatro contextos geográficos diferentes: Chile, Argentina, Portugal y España, donde compara y analiza precisamente estas tensiones. Una de las cosas que plantea y con la que estoy de acuerdo es que el activismo LGTB se ha ido contagiando de todas estas constelaciones de grupos autónomos, de calle, ‘queer’ o transfeministas. Por ejemplo, una de estas transmisiones ha sido la crítica a los binarismos sexo/género, al marco de la heteronormatividad y, ya desde el arranque de los noventa, la batalla cultural contra la homofobia, lesbofobia, transfobia y bifobia. Aun así, creo que ha habido más contagio de lo ‘queer’ a lo LGTB por las propias limitaciones de este activismo. Cuando estás en un espacio moderado necesitas consensuar y dibujar un discurso que guste a las instituciones para que puedas conseguir avances legales. Esto no ocurre de la misma manera con lo ‘queer’ ya que se basa en la autonomía política y por ello tiene otros intereses al margen de los avances legales y las subvenciones para realizar proyectos. Por supuesto, sin desmerecer la importancia de estos avances legales. Creo que ambas corrientes han ido sumando y a mi modo de ver es necesario batallar en todos los lugares y con todas las estrategias posibles.

P. En el libro también hablas del origen del movimiento ‘queer’ en España con la Radical Gai y la LSD. ¿Qué crees que aportaron estos movimientos en los años noventa?

En los noventa se aportaron muchas cosas, sobre todo otros discursos y estrategias políticas a los que circulaban. De hecho, a pesar de que en ese momento no se hablaba tanto de micropolíticas lo que hacíamos era precisamente esto: activismo en los barrios, en los centros sociales... Tampoco hablábamos de interseccionalidad, pero nuestra práctica política era interseccional porque estábamos constantemente pensando en esas luchas hermanas y en esos sujetos que estaban en los márgenes. Buscábamos constantemente pensar en coaliciones con las personas migrantes, racializadas, las chicas jóvenes, gitanas, etc. Creo que fue una auténtica revolución en términos de discursos y representaciones. Nosotras, por ejemplo, que ya estábamos presentes en los activismos feministas y lesbianos, vivimos como una bomba la irrupción de lo ‘queer’ en el sentido de que fue un revulsivo muy importante. Esta es una idea clave del libro ya que estas nuevas ideas y prácticas hicieron que muchas nos sintiéramos identificadas con unos discursos e imágenes que hablaban ya de sexualidad, de nuestros cuerpos, placeres, de que las lesbianas también podíamos contagiarnos de sida, etc.

P. ¿Ves diferencias con el activismo ‘queer’ actual?


Han pasado unos cuantos años y el contexto no es el mismo, pero aun así creo que hay una estela de radicalidad, planteada en el libro, no solo desde los noventa, sino anteriormente en los setenta. Una estela de insumisión, de algo que no se repliega fácilmente, de trabajo en la calle y sobre todo de coalición con otras luchas. Creo que estos aspectos se mantienen. Por ejemplo, con toda la cuestión transfeminista, lo que se produjo en la década de los noventa en los grupos ‘queer’ es que las demandas y representaciones de las personas trans se ponían en primera línea de batalla. Pero, aún más, la cuestión transfeminista dio una vuelta de tuerca a la necesidad de que los feminismos fueran transgresores y transformadores. Por supuesto, en los últimos años se han ido abriendo temas muy complejos que entonces no abordábamos tanto, por ejemplo, las cuestiones del poliamor, anarquía relacional, la gordofobia o incluso las demandas de las personas racializadas que nos han marcado un cambio también importante y necesario. Ha habido elementos comunes, pero se han ido sumando otros a lo largo de los últimos años.

P. En una entrevista que has realizado recientemente comentabas que era necesario activar el diálogo entre las feministas ya que recientemente se ha convertido en un terreno hostil, casi de conquista de la producción de un relato único y verdadero. ¿Por qué crees que se ha producido este recrudecimiento de las disputas feministas que ya se venían dando desde hace algunas décadas pero que ahora se ha convertido en un combate más que un debate?

Es que ojalá fuera un debate. Realmente yo hecho mucho de menos que nos sentemos y pongamos las ideas en común y que pensemos juntas muchas cuestiones. Es más bien un combate, además uno de carácter muy desigual ya que hay un sector que, por lo general, se encuentra en las instituciones y que tiene más poder y desde ahí está ahora mismo enrocándose para defender esas posiciones. Es una guerra abierta a los feminismos de calle, anticapitalistas, antirracistas y autónomos que ya desde 2018 vimos claramente que tenían esta capacidad de movilizar a mucha gente en la calle. Estos son unos feminismos que ya no se pueden controlar ni en la calle ni en términos del discurso, cosa que hace unos años sí se podía hacer. Lo que sucede entonces es que está habiendo una reacción por parte de este sector feminista al que le está incomodando no solo que haya una serie de discursos que no son los hegemónicos, sino la sensación de pérdida de control.

P. Esta polarización estaba ya presente hace unas décadas.

Mi impresión es que se ha polarizado mucho el conflicto haciéndose más violento, pero creo que muchas de nosotras le venimos siguiendo la pista desde hace más tiempo a este sector feminista. Un sector abolicionista de la prostitución, bastante intransigente en sus posicionamientos, con el que venimos batallando y señalándole que hay que escuchar y que no podemos hablar en nombre de otras compañeras y mucho menos imponer una visión feminista bajo el argumento de que es EL feminismo.

P. ¿Cómo se articula un diálogo para poder avanzar hacia algún espacio común en el que construir estrategias políticas emancipadoras?

Yo creo que hay un sector con el que ya no podemos dialogar, porque creo que lo que se plantea desde este es ya un discurso de odio y esto es intolerable. No podemos hacer nada desde esta posición más que denunciarlo. Pero sí creo que hay mucha otra gente con la que es posible dialogar. Tenemos que pensar en cómo hacemos para crear espacios para conversar y poner las ideas en común. Hay que buscar espacios de entendimiento desde los que podamos negociar los disensos que tenemos entre los feminismos. También creo que lo que nos está condicionando es que salimos de una pandemia que nos ha dejado muy atomizadas, poco organizadas políticamente y ahora tenemos el reto de reorganizarnos en lo colectivo para volver a activar la reflexión común. De hecho, en las presentaciones del libro, que me están resultando muy interesantes para escuchar a la gente y ver qué piensa del qué podemos hacer, el otro día me comentaban que tendríamos que comenzar por mirarnos a las que estamos intentando conversar para así reconocernos, para ver quién está dispuesta a hablar. Lo de tender puentes no sería tanto pensando en el diálogo con un sector lejano, sino para pensar en nosotras mismas y empezar a valorar cómo hacemos para entendernos y retomar los diálogos.

miércoles, 2 de marzo de 2022

#hemeroteca #feminismo | Itziar Ziga: “Si pensamos que únicamente nos han jodido en la vida, entonces, nos han ganado”

Nortes / Itziar Ziga //

“Si pensamos que únicamente nos han jodido en la vida, entonces, nos han ganado”.

La escritora y periodista Itziar Ziga se adentra en su historia de maltrato familiar en su último libro: "La feliz y violenta vida de Maribel Ziga".
Sara Combarros | Nortes, 2022-03-02
https://www.nortes.me/2022/03/02/si-pensamos-que-unicamente-nos-han-jodido-en-la-vida-entonces-nos-han-ganado/ 

Itziar Ziga (Errenteria, 1974) es periodista, activista transfeminista y en sus palabras, una ‘cuir perdida’. Para muchas de nosotras, la madre de todas las perras y parias de género. Autora de “Devenir Perra” (Melusina, 2009), libro que ya forma parte de los clásicos contemporáneos del feminismo en castellano, “Sexual Herria” (Txalaparta, 2011), “Malditas. Una estirpe transfeminista” (Txalaparta, 2014). Este lunes estuvo en Uviéu invitada por Milenta Muyeres y el Conceyu de la Mocedá d´Uviéu presentando en L’Arcu la Vieya su último libro “La feliz y violenta vida de Maribel Ziga” (Melusina, 2020), una heterodoxa mirada a la historia de maltrato que vivió su madre por parte de su padre. Ziga nos relata esta historia para “curar las heridas patriarcales de todas, que son las heridas del mundo” combatiendo estigmas y escapando de clichés, pero sobre todo: haciendo una defensa firme de la vida y de sus alegrías cotidianas.

P. ‘La Feliz y violenta vida de Maribel Ziga’ es un libro que narra la historia de tu madre, Maribel Ziga, y la relación de maltrato que sufre por parte de tu padre. En él dices que nunca en tu vida escribir unas líneas te costó tanto, pero que lo hiciste porque se lo debías a todas las mujeres, a los hombres y a la humanidad que quiere pasar la página del patriarcado. ¿Este libro es un ejercicio de liberación y de sanación colectiva?

Por supuesto. Piensa que yo cuando era niña sufría las palizas que mi padre le metía a mi madre, cosas que muchos hombres han hecho hacia las mujeres no porque se les ocurriese a ellos solos sino porque venimos de una cultura patriarcal, autoritaria y dominadora que ha convencido a muchos hombres para abusar de las mujeres y a las mujeres de quedarse en ese abuso. Cuando yo veía eso de pequeña decía: esto no puede ser así. Esto no va a ser mi vida. Sabía que no era la única casa donde pasaba, aunque nadie hablaba de eso por aquel entonces. Tengo 47 años, nací en el 74. La primera vez que mi madre intentó separarse fue en el 78 y no había divorcio en España ni en muchos otros países. No solo ocurría esto en un país que venía de una dictadura. Este libro se lo debo a la mujer que era mi madre, que no podía salir de esa situación. Al hombre que era mi padre para que los hombres no sigan siendo así, para que no haya tantos hombres que terminen destruyendo sus vidas y la de las mujeres que les rodean. Se lo debo a todo el mundo. Nos lo debemos. Creo que estamos en un momento largamente fraguado entre todas en el que nos hemos mostrado alzadas con nuestras heridas patriarcales, que son las heridas del mundo. De pequeña sabía que no iba a ser esa. No pensaba si en mi vida iba a vivir más maltrato o no, porque luego claro que hay más maltrato en la vida. Te encuentras con más relaciones de maltrato. Pero sí sabía que teníamos que cambiar las casas, las relaciones humanas y que la vida no podía ser eso.

P. En tus libros te has dedicado a combatir el estigma puta. En este lo haces sin duda contra el estigma de mujer maltratada. Dices que “el estigma puta te deforma en mala mujer, el estigma víctima te rebaja a mujer derrotada”.

Es terrible esto. Silvia Federici lo explica muy bien en su maravilloso libro ‘Calibán y la bruja’. Cómo para dominarnos a nivel capitalista e imperialista, lo que hicieron fue partirnos en dos como sociedad. A la mitad de la población, nos mujerizaron y nos quitaron todo nuestro poder sexual y social. Todo para acabar con el pueblo y la comunidad. Quitarnos el poder sexual y social va unido a la fiscalización de la sexualidad de las mujeres, a quemarnos en hogueras, a llamarnos putas, obligarnos a casarnos heterosexualmente y a no tener una sexualidad libre y preciosa. También a obligar a los hombres a ser machos. Esto formó parte del proyecto en el que llevamos siglos. Luchar contra el estigma puta para mí es ser como me dé la puta gana ser, vestir como una mamarracha, follar con quien me dé la gana, follar con mis amigas, mostrarme sexualmente como quiera, llevar un escote que te cagas e ir pintada como una mamarracha a la edad que me dé la gana. Esto lo batallé siempre de tal manera que esto se convirtió en mi forma de vivir y en mi feminismo. La parte de víctima y maltratada la he vivido siempre, porque claro, si tu padre le pega palizas de muerte a tu madre desde que eres pequeña sabes lo que es la violencia machista. Sí que me ha resultado como muy resbaladizo afrontar esto. Me he dado cuenta cuando me he puesto a escribir este libro. Nos condenan a tener este tipo de relaciones, nos adoctrinan a nosotras en mantener el vínculo por encima de todo. Nos condenan a esta sociedad y luego, por otro lado, nos acusan de ser tontas, de ser sumisas, nos dicen por qué cojones aguantas. El sentido de mi libro aparece cuando mi madre se separa y con 14 años vuelvo a Iruña a vivir con su familia, que es una familia feminista, maja, gente muy guay, pero que reproduce las mismas mierdas patriarcales que hemos aprendido todas. Escuchaba todo el rato que mi padre Ramón tenía anulada a mi madre. Maribel está anulada, Maribel está anulada. Esto me revolvía entera. Yo entonces no podía defenderme, no podía defenderla a ella, no tenía explicación, pero sabía que no era así. No nos anulan. Está claro que nos cuesta salir de ahí, a veces incluso nos matan mientras intentamos salir de ahí. A veces nos pasamos la mayor parte de la vida en una relación de maltrato, lo que no es una vida perdida. Es una vida que tú estás viviendo, en la que también hay mil resistencias cotidianas, mil alegrías cotidianas. Este libro lo he escrito por cada una de las veces que escuché de adolescente que mi madre estaba anulada por mi padre. No nos anulan.

P. Justo con lo que comentas sobre las resistencias y alegrías cotidianas, en el libro afirmas que la alegría cotidiana que vivías con tu madre y con tu hermana fue vuestra verdadera supervivencia. Tu infancia es muchísimas otras cosas más que la relación de maltrato, la vida de tu madre es muchísimas otras cosas más que la relación de maltrato.

De ahí viene el propio título del libro, ‘La feliz y violenta vida de Maribel Ziga’. Cuando denunciamos las opresiones históricas que de las que venimos, y no solamente hablo del patriarcado, también del capitalismo, imperialismo, del sistema de clases, la iglesia…es decir, de todo lo que nos ha jodido históricamente denunciamos todos estos sistemas de opresión y cómo nos han afectado. Pero, siempre en esta... paradoja, bueno, no voy a llamar a la vida paradoja porque no lo es, la vida es vida y conlleva muchísimas cosas. Creo que cuando nos centramos, y es lógico que nos centremos mucho, en lo que nos han jodido, corremos el riesgo de olvidarnos de lo felices que pudimos ser. Que la vida no es solo eso. Hay mil resistencias cotidianas. Si pensamos que únicamente nos han jodido en la vida, entonces nos han ganado. En mis libros siempre he hablado de mi vida y de la vida de mis amigas y de las vidas de tantas más mujeres y otras tantas parias de género que he conocido. Tengo mucho bagaje, como todas las que somos empáticas y sabemos de las vidas de la gente. Y siempre he querido resaltar que la vida no es solo opresión. La vida de mi madre estuvo llena de alegrías. Hace poco vi un documental sobre las niñas de Auschwitz que sobrevivieron. Lo que te cuentan aparte de lo terrible que fue su vida allí, es que hacían como carreras de piojos y otras muchas cosas y decían eso, que sus vidas no han sido solo opresión. Porque si no no estaríamos aquí y porque la vida merece la pena desde el día que naces hasta el día que mueres. Dentro de todo esto que estoy diciendo, quiero pararme en la imagen de la mujer con el ojo morado. La imagen triste de mujer maltratada de las películas, con el ojo morado, mira, no. Los maltratadores nunca han sido gilipollas, siempre buscaron la impunidad del patriarcado y nadie delinque o nadie agrede queriendo que le pillen. Saben perfectamente donde pegar y que no se note tanto. El ojo morado no. Aparte del ojo morado y el cuerpo magullado, en tu vida has encontrado 25.000 alegrías mientras consigues salir de ahí. Y esto es la vida, realmente. Y además de todo esto, luego existe un movimiento organizado, que es el feminismo. Una genealogía maravillosa, a la que yo me sumé desde que supe lo que era el feminismo. Yo soy feminista desde que salí del coño de mi madre. Como decía, el feminismo es una genealogía grandiosa, nunca fuimos cuatro gatas porque si no no habríamos conseguido ni el sufragio, ni el aborto, ni el divorcio, ni el matrimonio gay ni mil cosas. En los últimos años, somos cuarenta y mil millones, hemos conseguido mareas que estaban fraguándose en todo el mundo, porque a nadie le gusta estar oprimido. Movimientos políticos superpotentes, que se juntan y suman, por todas las mujeres que resistieron y que fueron transmitiendo unas a otras a sus hijas, incluso dentro del maltrato. Tengo testimonios de colegas míos de Las Azores que me contaban que cuando había una vecina maltratada, el resto de vecinas se juntaban en su casa, iban todas a ayudarla y a advertir al marido. Todo esto forma parte de nuestra historia. Las resistencias de nuestras madres, de nuestras abuelas y su alegría forman parte de nuestra historia. Mi amona decía: no te fíes de un hombre aunque lo vieras llorar, que con lágrimas te dice vaya palo te va a dar. Esto nos lo contaba a mi hermana y a mí. ¿De dónde vendría eso?, una mujer que nació en el 1910. Esto es maravilloso. Nos hemos ido transmitiendo nuestra historia y nunca nos ha gustado estar jodidas. Jodidas sí, de folladas cuando nos dé la gana, pero no maltratadas.

P. El libro es una defensa firme de la agencia de las mujeres.

Vuelvo a ‘Calibán y la bruja’. Este libro reescribe la historia de Europa. Mira que Europa está estudiada y hasta que las feministas no nos pusimos a preguntarnos qué coño pasó con la caza de brujas, qué fue eso, cómo nos robaron la comunidad creando estados autoritarios y cómo robaron el poder social a las mujeres no se estudió sobre esto. Con la caza de brujas intentaron destruirnos, no lo consiguieron del todo, pero se esforzaron mucho y fue muy doloroso. La delación femenina de unas a otras era la mejor manera de liberarte de ser acusada de bruja. Esto lo traigo para denunciar de alguna forma que llevan intentando convencernos de que la mujer es una zorra para la mujer desde hace miles de años. A pesar de esto, conseguimos siempre mantener una cierta hermandad, un cierto apoyo entre nosotras. Nos han intentado convencer de que somos malas entre nosotras, claro que nos han intentado instigar mil veces a pelear entre nosotras para conseguir las migajas del patriarcado. Pero esta es la versión de los poderosos y nosotras no nos la hemos creído.

Yo pienso mucho en mi infancia y en la hermandad entre vecinas. Ahora una mujer se pone a gritar en una casa como hacía mi madre y llega la unidad de violencia de género de policía local a la casa. Esto no significa que hayamos acabado con la violencia ni mucho menos. Pero hoy mi padre no pegaría las palizas que le pegaba a mi madre porque hubiera aparecido la policía enseguida. Yo pienso mucho en nuestras vecinas de por aquel entonces. Se lo decía a mi aima alguna vez: imagínate escuchar los gritos que escuchaban ellas. Los gritos de la vecina, de sus hijas, escuchar las hostias del padre. Entonces, las vecinas no podían hacer nada más que sonreír a mi madre de vez en cuando. Por no humillarla no le decían nada. No teníamos recursos tampoco para actuar. Sin embargo, ya había un movimiento feminista que se estaba formando y todo esto ha implosionado en algo grandioso. El maltrato es algo colectivo y de ello salimos colectivamente. El feminismo es un movimiento que no solo quiere mejorar y salvar la humanidad, también quiere salvar el puto planeta. Lo que no tengo muy claro es si a estas alturas vamos a conseguir nosotras acabar antes con el patriarcado o todos estos malignos machos viejos con muchísimo poder con el planeta.

P. En el libro también nos hablas mucho sobre tu padre y de tu relación con él. Nos cuentas que después de una paliza a tu madre, tras comprobar que ésta se encontraba bien fuiste a visitarlo a su cueva. Estuvisteis charlando sobre muchas cosas y afirmas que “el puente que levanté aquella tarde para aventurarme al otro lado anticipó el lugar no traumatizado que me he hecho a mi misma en el mundo”. Tenías 9 o 10 años. Al igual que tu madre no fue únicamente una mujer maltratada, tu padre no fue únicamente un hombre maltratador. ¿Qué proceso personal atraviesas para conseguir habitar la relación con tu padre desde este lugar?

Me encanta que me saques este momento del libro y de mi vida. A mí muchas veces mucha gente me ha preguntado si odio o quiero a mi padre. Nunca le he odiado. Tuve mucha rabia dentro, pero nunca le he odiado. El maltrato machista de pareja se da dentro del vínculo, esto lo hace terrible y también lo hace intestino. Yo me alegro mucho de haber traspasado esa puerta en ese momento que mencionas en tu pregunta. Lo hubiera hecho de cualquier forma porque yo veía su dolor también. Con este libro quería compartir con todas nuestras heridas patriarcales para preguntarnos qué hacemos con ellas. Afloremos esto, respiremos hondo y tiremos hacia delante. Con este libro saqué a mi padre de la cueva, de esa habitación en la que estaba atrapado, que también es la masculinidad más chunga. Relacionado también con su propio fracaso como hombre y como ser humano. Aislado, con una crisis económica permanente y frustrado. Es un libro sobre la historia de mi amatxo y es también un libro de amor a mi padre. Mi padre fue un hombre que en otro contexto habría sido un tío diferente. También tenía puntos luminosos. Aita te perdono, te perdonamos. Hay un texto que sacó hace poco Clara Serra que me encanta, un texto que dice: el feminismo es para todo el mundo. Es precioso y esto es lo que reivindico.

P. En un párrafo del libro dices lo siguiente: apuesto que a mi padre le hubiera encantado volver a este mundo y no dañar a las mujeres a las que quería, y ser mil veces más feliz de lo que fue. Lloré mucho cuando murió, lloré amargamente su soledad, y su fracaso. Por él también lucho para derrocar el patriarcado: no quiero que siga fabricando hombres que son abismos ni mujeres que se abisman por quererlos. Estas líneas nos dejan ver, por un lado, tu mirada no punitiva hacia la violencia machista y por otro, que la masculinidad es también una tarea feminista.

Rescato el texto de Clara Serra de nuevo sobre los hombres que me pareció precioso y clarividente como ella. Yo no soy antihombres, ¿cómo voy a ser antihombres?. Las primeras que hemos cuestionado las categorías mujer y hombre somos las feministas. Y sobre todo yo, que soy cuir perdida. Tenemos las respuestas para ellos. Tengo 47 años y desde los 18 estoy en el feminismo. No puedo seguir escuchando desde entonces: los tíos no hacen nada. Claro que hacen muchas cosas. Primero, no existe la figura “los tíos”, existen muchos hombres distintos, que no son hombres todos. Tampoco nosotras somos mujeres todas. Para “los tíos” el feminismo tiene las claves. Para las que venimos de violencia machista, una violencia sistémica con consecuencias personales en tu vida, pero que viene como digo de un sistema, que hace que haya algo común para todas y todos, la terapia tiene que ser, por tanto, una terapia feminista. Pues el feminismo también tiene que ayudar a los tíos a dejar de ser machos. ¿Cuáles son tus pozos?, ¿cuáles son tus oscuridades?, ¿cómo te ha construido esta mierda de mundo para que te sientas tan increíblemente solo y consideres que las mujeres son tu propiedad porque sin ellas no eres nada?. Ellos sin las mujeres no son nada, no tienen amigos, no tienen vínculos. El feminismo tiene que acogerlos, porque tiene la explicación de lo que les ocurre. Porque además queremos volver a crear esa comunidad que se rompió, también con ellos.

P. Llevas pensando en la sexualidad y en la libertad sexual muchos años. Más allá de la Ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual del Ministerio de Igualdad, ¿cómo analizas el contexto feminista por el cual se están debatiendo y disputando las libertades sexuales?

Con este tema no tengo respuestas. Tengo algunas ideas, pero no respuestas. Hay sentires superfuertes colectivos que se van fraguando y de repente implosionan. En el Estado Español esto ocurrió con el tema de La Manada y fue increíble. Además, yo soy de Iruña. Fuera, en las plazas gritábamos todas tanto que se escuchaba hasta dentro de la sala de los jueces. Era evidente, no fue un abuso, fue una violación. Con esto, también considero que la cárcel no es el sistema ni la solución. Tengo muchos amigos en la cárcel y cada vez son cárceles más llenas de hombres maltratadores y agresores. Yo como anarquista considero que la cárcel no es la solución y tenemos que repensar mucho sobre esto. Quiero recalcar, que no estoy diciendo que una solución sea tan fácil como que no tenga que haber condenas para esto.

Estamos en un momento de mucho movimiento en el que considero que hay que redefinir el consentimiento. Hasta ahora hemos tenido que demostrar nosotras todo el rato que nos resistimos. Me llegaron a contar en México, donde el nivel de impunidad de los feminicidios es enorme, que una razón que usaban para absolver a los agresores era que la mujer había lubricado. Lo primero, ¿cómo se demuestra eso en una violación?. Lo segundo, es un mecanismo de nuestro cuerpo para que nos hagan el menor daño posible. Me contaba antes una amiga de Asturies que un día iba con los paisanos en el tractor y de repente se le salió una teta. Ella no se había dado cuenta, pero los paisanos empezaron a tratarla de forma diferente. Todas hemos aprendido desde muy pequeñitas a manejarnos en este mundo. A culpabilizar nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, nuestras curvas, nuestras actitudes. Entonces, dentro de todo esto, el consentimiento es algo que vamos aprendiendo como podemos. ¿Quién no ha tenido que negociar?, incluso negociar para que le hagan lo mínimo, intentando lo primero que no le maten. A nivel punitivo me asustan muchas cosas, no quiero que esto sea una máquina para que nos utilice la derecha. La derecha solo utiliza la violencia contra las mujeres cuando puede meter a más tíos en la cárcel. Pero como decía al principio, no tengo respuestas y me estoy replanteando muchas cosas.

P. En unos días vuelve a ser 8 de marzo.

¡Qué maravilla! Después de dos años pandémicos. Yo tengo una hermana que tiene la misma enfermedad que mató a mi madre, una enfermedad respiratoria. Entonces la pandemia para mí ha sido muy dura. El otro día estaba pensando en mi casa que iba a volver a Asturies, a Galicia, a reencontrarme con mis amigas y se me saltaban las lágrimas.

Volver a encontrarnos en las calles es una pasada. Acaban de legalizar el aborto en Colombia. Tenemos cantidad de retos en todo el mundo y estamos fortísimas. Empecé trabajando en un periódico de mujeres en papel a principios de los 2000, había llegado internet, pero algunas no lo conocíamos. En mi carrera como periodista he aprendido una cosa. Aprendí que en cualquier trocito de tierra del mundo si hay gente, hay feminismo y que si hay patriarcado -que en todas partes hay- hay movimientos de mujeres. Estamos en un momento de alianzas, de conexiones, de amplitud. El antirracismo está metido a saco porque la interseccionalidad es nuestra forma de formular las cosas y las más oprimidas son las que siempre han empezado todas las revoluciones. Este 8M va a ser un subidón impresionante otra vez aquí y en todo el mundo, acordándonos también de lo terrible que es el mundo, como nos recuerda la invasión en Ucrania. No es que quiera ser optimista porque soy gilipollas y no me entero de nada, pero tenemos una fuerza juntas que es impresionante y estamos viviendo algo histórico a nivel mundial.

domingo, 23 de enero de 2022

#hemeroteca #trans #feminismo | Retos trans y sexualidad libre frente al identitarismo

Nortes / Noemí Parra en las 'Alianzas rebeldes' de MUSOC //

Retos trans y sexualidad libre frente al identitarismo.

Las jornadas ‘Alianzas rebeldes’ de MUSOC concluyen con nuevas mesas de debate y proyección de cortos.
Christian Ferreiro | Nortes, 2022-01-23
https://www.nortes.me/2022/01/23/retos-trans-y-sexualidad-libre-frente-al-identitarismo/ 

El debate y las reflexiones conjuntas pusieron el broche final a ‘Alianzas rebeldes’. Las jornadas de MUSOC Pensamiento crítico, que comenzaron el viernes con la presentación de ‘Historias de afectos. Acompañar la adolescencia trans’ (Bellaterra, 2021), de Noemí Parra, concluyen con un día de charlas, proyecciones de cortos y debates en torno a las nuevas estrategias feministas con la comunidad LGTBI. La organización del acto contó, nuevamente, con la colaboración de Acción en Red, la Asamblea Moza d’Asturies y Milenta Muyeres.

A las 11:30 arrancaba nuevamente la actividad. Esta vez, con la presentación del libro que da nombre a las jornadas, ‘Alianzas rebeldes. Un feminismo más allá de la identidad’ (Bellaterra, 2021), obra coordinada por Clara Serra, Laura Macaya y Cristina Garaizábal. La mesa estaba compuesta por Paloma Uría, doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Oviedo/Uviéu y profesora de secundaria jubilada, y Sara Combarros, activista feminista e integrante de la Asamblea Moza d’Asturies. “Este es un libro que arroja luz sobre la actualidad de los debates feministas”, en palabras de Combarros, “en un momento de repliegue identitario”. Una obra, además, “que está comprometido con la pluralidad, que ha empezado a verse como una amenaza en vez de como una potencia”.

Uría, referente histórico del movimiento feminista, introdujo los hitos fundamentales del feminismo español desde la Transición democrática. “Lo esperable en un movimiento social, como el feminismo, es que haya debates. Es saludable”. Unos debates que, a juicio de la profesora, no calaron al resto de la sociedad hasta bien entrado el siglo XXI. Sin embargo, en los últimos años, hemos asistido a un auge de un “feminismo identitario”, que “excluye” y “crea victimismo”. Y continúa Uría: “convertirse en víctima no empodera”, sino que lo hace más punitivo. Esta deriva de una parte del feminismo institucionalizado, caracterizado por la “censura” y la “prohibición” con sexualidades disidentes, las prostitutas, las pornógrafas o la participación de los hombres en el feminismo, “hace del feminismo menos atractivo, menos humano”.

La siguiente mesa de debate de la mañana la protagonizaron Teo Pardo, activista trans, educador social y profesor de Biología en secundaria, y Noemí Parra, doctora en Estudios de Género, antropóloga, trabajadora social y sexóloga. Sus reflexiones giraron en torno al título ‘Desafíos trans’, y cada cual expuso varios retos que tienen los feminismos por delante. Para Teo Pardo, lo trans plantea varios retos, tanto dentro del propio colectivo trans como a la vida en común. El “relato médico” sigue siendo el modo en que se conforman las personas trans, cómo se explican al resto del mundo y cómo se explican a sí mismas. Este relato está centrado en el “cuerpo”, y en nuestro contexto actual, caracterizado por el uso de plataformas digitales, no hay que olvidar que “las redes sociales no son neutras”, en palabras de Pardo. Los algoritmos de las plataformas digitales juegan un papel crucial que hay que tener en cuenta.

Por otro lado, lo trans también plantea desafíos al resto del mundo: “cómo entendemos el género, qué es ser hombre, qué es ser mujer, cómo sería una crianza con o sin género...”. Y lo hace yendo más allá de las propias personas trans: “nos plantean el desafío, en definitiva, de cómo entendemos el mundo”. Y una de las claves entre las personas trans y el resto de personas es el acompañamiento en las transiciones en la infancia y la adolescencia. Este tema fue abordado en mayor grado por Noemí Parra, exponiendo algunas de las tesis de su reciente obra publicada, ‘Historias de afectos. Acompañar la adolescencia trans’. Los desafíos que lo trans presenta a los feminismos fue una de las claves de su intervención, considerando que el transfeminismo es el que plantea alianzas partiendo de “lo trans como fenómeno social”. Además, este tipo de feminismo es útil en las estrategias concretas, pero también para reflexionar sobre nuestro marco conceptual: “lo trans evidencia otros desafíos que están en disputa, como el binarismo o el esencialismo, y nos recuerda la necesidad de herramientas nuevas para nuestro devenir histórico”.

Ya en la sesión de tarde, las jornadas continuaron con la mesa de debate ‘Sexualidad en libertad, sin normativas ni moralismos’, en la que participaron Laura Macaya, educadora social desde perspectiva interseccional, además de coordinadora del libro que da nombre a estas jornadas, ‘Alianzas rebeldes’, y Sara Rodríguez, pedagoga y sexóloga. Finalmente, se proyectaron los cortos ‘16’ y ‘26’, ambas de la directora Ana Lambarri Tellaeche.

Laura Macaya comenzó criticando, precisamente, el punitivismo de cierto sector del feminismo actual: “decir que ‘solo sí es sí’ construye un sujeto del feminismo hipervictimizado y sexualmente inapetente“, cayendo en el “conservadurismo” y en el “irracionalismo” de la censura.

Las jornadas organizadas por MUSOC son un ejemplo, para Macaya, de “apuesta por la libertad sexual, por la agencia y por la autonomía sexual de las mujeres y de las disidencias sexuales y de género“. El ejercicio de la libertad sexual, uno de los temas centrales de dichas jornadas, “implica hacerlo utilizando un concepto de libertad indisociable de la idea de redistribución de riqueza y de derechos. “, a juicio de Macaya, y esto debe extenderse hasta las trabajadoras sexuales, cuyo marco de decisión “debe ser ampliado”.

Sara Rodríguez planteó la posibilidad de una ética “más allá de la defensa de una erótica”, “elegida y deseada”. En palabras de Rodríguez, confundimos “deseos” con “erótica”, y hablamos muy poco de la seducción, que debe ser entendida como “un proceso de complicidad en que vamos valorando si la otra persona quiere o no quiere”. Por esto, tanto el deseo como la erótica y la seducción “no son siempre coherentes entre sí, ni lineales“. “Se deben establecer”, concluye Sara Rodríguez, “unos mínimos éticos en los procesos de seducción, pero no en los deseos”.

lunes, 15 de noviembre de 2021

#hemeroteca #lgtbi #cine | FICX y XEGA creen el Premiu Rambal al Meyor Audiovisual LGTBI

Nortes / Fotograma de 'Moneyboys' //

FICX y XEGA creen el Premiu Rambal al Meyor Audiovisual LGTBI.

El premiu quier distinguir a la meyor película del FICX d’esta temática y ser un encontu de la visibilización de la diversidá.
Nicolás Bardio | Nortes, 2021-11-15
https://www.nortes.me/2021/11/15/ficx-y-xega-creen-el-premiu-rambal-al-meyor-audiovisual-lgtbi/ 

El Festival Internacional de Cine de Xixón y l’asociación de referencia n’Asturies en defensa del coleutivu LGTBI, XEGA, tán acabantes de presentar la que va ser la primer edición del Premiu Rambal, col que’l festival quier distinguir a les meyores películes de temática LGTBI. El Premiu, que lleva’l nome del conocíu activista xixonés polos drechos LGTBI Alberto Alonso Blanco “Rambal”, va sirvir como gallardón pa reconocer les obres de temática LGTBI que contribuyan, amás d’a da-y “visibilidá y autoafirmación” al coleutivu LGTBI, a afalar la diversidá y la proteición de los drechos humanos.

Les temátiques LGTBI tán cada vuelta más presentes nel cine y yera una cuestión de tiempu que surdiere un gallardón d’estes carauterístiques pa premiar a les meyores obres que reflexaren la la diversidá na que vivimos dende un puntu de vista tresformador. El FICX quier qu’esti premiu valga pa “ufiertar un cine independiente y inclusivu, atentu a la diversidá d’identidaes y esperiencies”. A él van poder optar toles películes que formen parte de la programación del FICX.

Nesta última edición, la 59, el FICX incorpora un total de cinco películes de temática LGTBI nes que, como ye d’esperar, predominen los títulos europeos y occidentales, anque van abriéndose pasu ente pasu, estes temátiques n’otros países onde la situación pa la comunidá LGTBI ye enforma más dura. D’esti mou, nesta edición van poder vese películes como 'Neptune Frost' (Estaos Xuníos, Ruanda) de Saul Williams y Anisia Uzeyman; 'Moneyboys' (Austria, Francia, Taiwán, Bélxica) de C. B. Yi; 'Toubab' (Alemaña) de Florian Dietrich; 'Magaluf Ghost Town' (España) de Miguel Ángel Blanca; y 'La fracture' (Francia) de Catherine Corsini.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia | Caza al maricón

Nortes / Concentración en Xixón pidiendo 'Justicia para Samuel' //

Caza al maricón.

Tras el asesinato en grupo de Samuel Luiz en A Coruña se han producido en Toledo, Melilla, Castellón y Valencia otras agresiones homófobas.
Nuria Saavedra | Nortes, 2021-09-08
https://www.nortes.me/2021/09/08/caza-al-maricon/ 

En los últimos meses estamos viendo incrementarse el número de agresiones físicas de personas LGTBI. Tras el cruel asesinato grupal de Samuel Luiz en A Coruña, ha habido otras agresiones denunciadas en Toledo, Melilla, Castellón, Vitoria y Valencia.

A lo largo de la historia, ha habido violencia verbal hacia todas las personas del colectivo LGTBI. La actual escalada de violencia ha aumentado la intensidad de la violencia verbal y la violencia física. Hay que destacar que, en los últimos tiempos, hemos visto cómo la violencia física se ha centrado, especialmente, en las personas jóvenes trans y gais. Y que esa violencia es ejercida, en grupo, mayoritariamente compuesto por hombres, aunque la tendencia indica que cada vez se van integrando más mujeres. Siempre ha habido grupos de homófobos que han buscado víctimas para canalizar su violencia, potenciada por motivos políticos y religiosos. No es algo novedoso, antes no se conocía porque no aparecía en los medios de comunicación y tampoco se hablaba de ello, quedaba en la oscuridad de la noche y en el silencio de la habitación de quien no podía expresar lo que era porque supondría una revictimización.

Según una encuesta realizada por el Ministerio del Interior, solo 1 de cada 10 personas que sufren delito de odio denuncia ante la policía. En el primer semestre de 2021, la policía recibió 610 denuncias, es decir, un 9,3% más que en 2019 (558). Ésta es la cifra más alta desde que se iniciaron las estadísticas sobre delitos de odio.

Ante esta situación, nos podemos preguntar cuáles son las causas del incremento de las violencias hacia el colectivo LGTBI y por qué el aumento de la intensidad. En mi opinión, podríamos establecer tres causas principales: los discursos del odio, la crispación entre partidos y grupos presión que pretende dividir a la ciudadanía y la inestabilidad socioeconómica reforzada por la pandemia.

En relación con los discursos del odio, quiero indicar que no solo el colectivo LGTBI es diana de estos discursos. Veíamos ayer en algún tweet, la intención de relacionar el odio hacia las personas LGTBI con la migración. Esta distorsión de la realidad forma parte de esa política discursiva, que quizás no tenga intención de fomentar la violencia -siendo biempensante-, pero que su señalamiento provoca actitudes y comportamientos violentos hacia las personas y colectivos marcados. El sistema democrático a través de la legislación, ya que el código ético político no tiene capacidad de sanción, debería buscar la fórmula adecuada para limitar el apoyo de todo aquello que es delictivo. Especialmente, en aquellas personas que tienen una función pública y de representatividad institucional con el marco constitucional como referente.

Con respecto a la crispación entre partidos, desde hace más de siete años se lleva trabajando en la elaboración de leyes que puedan proteger y defender los derechos de las personas y familias LGTBI. Todo ello, en un marco de tensión y de dificultad para la gobernanza, donde además se incorporó la ultraderecha -apoyada por el partido conservador y liberal- con la intención de “robar” los derechos ya adquiridos de mujeres, de personas migrantes y racializadas, del colectivo LGTBI, de personas enfermas y discapacitadas, etc., ha generado mucha inquietud entre la ciudadanía y también en la sociedad civil. Por otro lado, la tirantez -ante los diferentes proyectos presentados en el Congreso- entre los partidos de Gobierno (PSOE y Unidas Podemos) y también entre quienes apoyaron la investidura, así como la proyección de los grupos de presión en el movimiento asociativo y en la ciudadanía. Todo ello ha ido generando múltiples divisiones y conflictos en la sociedad, algunas incluso con expresiones violentas que yo no apoyaré, vengan de donde vengan. La inteligencia emocional tiene que ser el recurso político principal de cualquier personaje público. Las y los personajes públicos no tienen fuerza en sí mismo, somos la ciudadanía quienes les damos poder. Por tanto, tenemos en nuestras manos dar poder -con nuestro apoyo- a quien nos ayuda a crecer como personas y sociedad, o quitar poder a quien nos destruye e impide buscar soluciones reales de convivencia.

La tercera causa que indico es la inestabilidad socioeconómica. Llevamos alrededor de 13 años en un período de crisis económica que ha afectado a los servicios públicos y, por tanto, a la salud biopsicosocial de quienes conformamos esta sociedad, especialmente, de quienes están en una situación de desventaja socioeconómica. Todo ello en una situación de emergencia climática. Todo está interrelacionado. Lo que le ocurre a la naturaleza nos llega a través de la comida, la bebida y lo que respiramos. No solo nos afecta lo que ocurre en nuestro ecosistema más cercano, también lo más lejano. Si los países más empobrecidos no tienen vacunas nos afecta porque se generarán más cepas y no estaremos protegidos con las que vacunas existentes. La tala de árboles en la Amazonía, la lluvia ácida, las explotaciones ganaderas intensivas, los combustibles fósiles (carbón, petróleo o gas natural), por ejemplo, enriquece a quienes lo compran y poseen, pero nos están enfermando y destruyendo nuestro presente y futuro. Pensaréis ¿qué tiene que ver esto con la caza al maricón? Pues hay que ver quién está financiando esos grupos que van de “caza” o subvencionan esos discursos del odio. Es fundamental analizar quién gana con esta situación y hacia dónde nos lleva. Es importante ser consciente de quién dirige mi vida personal y nuestra convivencia. ¿Soy yo quien decido o deciden por mí? ¿Me dejo llevar y me da igual lo que pase o si es verdad o mentira? Por lo menos, hacernos conscientes de esto. Es un paso esencial.

Pero, sobre todo, amigas, amigos y amigues -aunque tengáis miedo- no demos un paso atrás. No dejemos de darnos la mano, de darnos un beso, de vivir, de defender nuestros derechos. Y a quienes estáis a nuestro lado, no permitáis que nos lo roben, no dejéis que nos maltraten. Sed cómplices de la LIBERTAD.

lunes, 8 de marzo de 2021

#hemeroteca #transfobia #terf | María José Capellín: “Es ridículo legislar contra el odio”

Imagen: Nortes / María José Capellín

“Es ridículo legislar contra el odio”

"La brecha salarial de género aumenta porque aumenta la desigualdad de clase" señala María José Capellín, del Fórum de Política Feminista.
Diego Díaz Alonso | Nortes, 2021-03-08
https://www.nortes.me/2021/03/08/es-ridiculo-legislar-contra-el-odio/ 

María José Capellín (Cangas de Onís, 1950) tiene una vida tan interesante que daría para otra entrevista tan larga como esta. Se inició en el antifranquismo gijonés siendo casi una adolescente. En los años 70 la militancia política la llevó al exilio y a los micrófonos de la clandestina Radio España Independiente, la legendaria ‘Pirenaica’, la emisora del PCE, realmente ubicada en Bucarest. De vuelta en España estudió antropología y acabó de directora de la Escuela de Trabajo Social de Gijón. Tras abandonar el PCE e IU se ha mantenido independiente, votando siempre a la izquierda, pero sin una papeleta fija. Fue co-fundadora de la tertulia Les Comadres y del Fórum de Política Feminista, organización en la que sigue participando activamente. Como decía recientemente en una entrevista a La Voz De Asturias forma parte de la generación de mujeres “que primero pedimos anticonceptivos, luego guarderías y, al final, atención a dependientes”.

¿Qué vas a hacer el 8M?
No voy a ir a las concentraciones. No quiero resultar ofensiva pero me parece que algunas feministas se han tomado casi como algo religioso manifestarse el 8M, sea en la circunstancia en la que sea. Entiendo la importancia de los rituales, pero no creo que este año haya ninguna razón urgente que haga inevitable salir a la calle.

Pero aquí se ha manifestado todo quisqui y parece que solo hay problema con las feministas.

Yo no quiero ser como los de Vox. Entiendo que si el feminismo es un movimiento que se compromete con la mejora del mundo lo normal es que sea responsable y se comprometa también con la salud pública. Me ha desconcertado que hasta que no hubo algunas críticas no se decidiera ir hacia un modelo de concentraciones y no de gran movilización multitudinaria.

Este año justamente se reivindica el papel esencial de las mujeres en la crisis sanitaria.
Es el momento de exigir mejoras en la dependencia y en general en el sistema de cuidados que se sostiene sobre todo por mujeres españolas y mujeres migrantes trabajando en condiciones penosas. Hemos visto el fracaso de las residencias de mayores y toca replantear totalmente el modelo. Me satisface que la cuestión de los cuidados tenga en el nuevo feminismo tanto protagonismo. Es positivo que en general el movimiento esté más preocupado por los suelos pegajosos que por los techos de cristal. Sin embargo, y no quiero caer en la típica crítica generacional, creo que a menudo la cuestión de los cuidados termina siendo más un eslogan que una preocupación real que vaya acompañada de reivindicaciones, propuestas y objetivos concretos. Vivimos en un país en el que la conciliación es puro discurso y donde seguimos sin abordar cosas tan elementales como ajustar los horarios de trabajo a los horarios de las escuelas infantiles.

¿Cuál debería ser esa agenda de políticas feminista?
El empleo femenino y sus condiciones laborales, la brecha salarial en el empleo y en las pensiones, la organización de los horarios y los cuidados... Al menos eso en el mundo Occidental. En otros países todavía quedan por resolver problemas más básicos. A veces no somos conscientes del salto cultural enorme que hemos dado en España en muy pocos años. La implicación cada vez mayor de los hombres en los cuidados, el cambio de percepción social con respecto a la violencia machista, la irrupción de las mujeres en el espacio público, empezando por algo tan simple como ver a una mujer sola o con otras mujeres en un bar...

En Asturies somos campeones en brecha de género en los salarios y las pensiones.
La brecha salarial no necesita tanto de una ley específica como de un reforzamiento de la negociación colectiva. El problema de la brecha de género está ligado al aumento de la desigualdad de clase. En la medida en la que las mujeres tienen mayor precariedad y peores empleos, el deterioro de las condiciones laborales y la devaluación de los salarios las perjudica más. Muchas veces el debate sobre la brecha de género se descontextualiza por parte del feminismo liberal de un debate más amplio sobre la desigualdad social y de clase.

Es compatible esa agenda feminista de ampliación del Estado del Bienestar con una ministra de economía como Nadia Calviño que se opone a derogar la reforma laboral y subir 50 euros el SMI.
Eso tiene que ver con la correlación de fuerzas. No me gustan los discursos abstractos. La política siempre depende de la correlación de fuerzas. Para ganar la batalla a Nadia Calviño necesitas dar la batalla cultural, por ejemplo por una reforma fiscal progresiva. Tienes que movilizar, concienciar... Me frustra que estemos siempre discutiendo entre nosotros. En las redes nos escuchamos todo el rato a nosotras mismas.

Calviño es un buen exponente de ese feminismo liberal que reivindicaba Albert Rivera.

Yo vengo de una tradición feminista y socialista, pero hay también un feminismo liberal y capitalista. Ser feminista significa que te preocupa la desigualdad de género, pero eso no implica que te tenga que importar la desigualdad de clase. Dicho esto, me parece fatal que se haya silbado a las representantes del PP o de Cs en manifestaciones a las que tienen todo el derecho del mundo a acudir.

Antes hablabas de avances en la igualdad, ¿y los retrocesos?
Noto una generización muy fuerte en los niños y niñas. El otro día fui a comprar una silla para uno de mis nietos y me preguntaron si quería la silla de niño o de niña. Quedé alucinada. Notó una presión de género brutal y una hipersexualización muy tradicional en la música pop y en general los medios y la cultura de masas.

Sin embargo hay chistes de “Martes y 13” de los 80 y 90, como el de “mi marido me pega”, que hoy podrían acabar en los tribunales.
Que hoy no se hagan ciertas bromas machistas se ha logrado a través de la disputa cultural, sin meter a los tribunales de por medio. Siento que hay un sector del feminismo que quiere resolver con la ley cosas que solo pueden resolverse a través de la batalla cultural. Me parece una simplificación creer que en el BOE está la solución a todos los problemas. Las leyes nunca han cambiando por sí solas la realidad. Percibo un pensamiento de fondo muy autoritario que me asusta. Precisamente porque sufrí la dictadura franquista y vi el fracaso del socialismo en Europa del Este tengo mucha prevención hacia cualquier forma de autoritarismo.

El otro día Clara Serra, Empar Pineda y otras feministas escribían en El País alertando de un exceso punitivista en el feminismo.

Lo comparto. Es ridículo legislar contra el odio, por ejemplo. Es un sentimiento totalmente humano. ¿Cómo vamos a legislar contra él? El problema es si alguien movido por el odio comete un delito, pero mientras no lo haga y se quede en un sentimiento es perfectamente lícito. En la última década el discurso punitivista ha entrado muy fuerte en el feminismo. Es verdad que hay también una tradición moralista y puritana en el feminismo, pero me sorprenden en nuevas generaciones ese gusto por prohibir y censurar, o esas manifestaciones para pedir más años de cárcel para ‘La Manada’... Quizá el problema esté en la distancia entre el lenguaje jurídico y el de la calle, y que sutilezas como distinguir entre abuso y violación puedan provocar indignación, pero eso no es solo un problema del sistema judicial, sino también de la legislación. ¿Alguien se ha imaginado lo que son 15 años de cárcel? ¿Se va a resolver algo aumentando esa condena? Me parece todo de una frivolidad enorme.

¿Hay alternativas a la cárcel?
Somos el país de Europa con menos delincuencia y más población carcelaria. La cárcel debería ser el último recurso y para casos inevitables que realmente supongan un peligro social. Los trabajos para la comunidad son una alternativa que apenas se utiliza. Con respecto a los violadores y maltratadores, ¿de qué sirve condenar si esa condena de cárcel no va acompañada de un trabajo serio de reinserción? Entiendo que hay violadores que jamás podrán reinsertarse, depredadores sexuales que deben vivir absolutamente controlados, pero en otros casos, como el de ‘La Manada’, lo que toca es invertir recursos en que esas personas cambien.

Vamos con temas polémicos: prostitución
Estoy en contra. No me gusta que las relaciones íntimas estén mediadas por el intercambio de dinero. Me disgustaría que mi pareja o mis hijos fueran clientes, pero también entiendo que con prohibición la prostitución va a seguir existiendo y además en peores condiciones para las prostitutas. Modelos de reconocimiento de los derechos de las prostitutas como el de Nueva Zelanda me convencen más que medidas como encarcelar a los clientes de prostitución, que para poder ser aplicadas necesitarían casi un estado policial. Por otro lado diferenciaría entre lo que es la prostitución escogida “libremente”, entendiendo siempre esa libertad dentro de un abanico de opciones laborales muy reducido, y lo que es la trata y la esclavitud sexual, algo prohibido internacionalmente, y que con voluntad política se podría erradicar en la UE. Creo que los esfuerzos deben concentrarse en la lucha contra esas formas de esclavitud.

Ley Trans
No me gusta, aunque tampoco me gusta como se ha llevado el debate. Creo que ha habido por ambas partes poco diálogo y posiciones muy radicalizadas. En mi opinión uno de los objetivos del feminismo siempre ha sido acabar con el encasillamiento de género y justamente ahora se está planteando reforzarlo con esa idea de que has nacido en un cuerpo equivocado y que el género no es una imposición cultural sino una opción que se puede escoger libremente. Entiendo que haya situaciones de mucho dolor en personas trans y que deberían buscarse formas de reducirlo, pero me parece que esta ley está llena de contradicciones y que de salir de la manera en que está hoy planteada tendrá muchos efectos perversos. La ley de identidad de género de 2007 nació con mucho consenso y aquí no se ha buscado un consenso similar.

La propuesta del Ministerio de Igualdad es muy similar a la Ley trans andaluza de 2014. La votó hasta el PP. ¿Por qué tanto lío ahora?

Creo que en los últimos años todos los parlamentos han aprobado leyes muy a la ligera, sin apenas leer lo que estaban votando. En Canadá tenían una ley similar a la que ahora quiere aprobar el Ministerio de Igualdad, y la han tenido que revisar.

El movimiento trans está pidiendo que se cumpla lo que dice la OMS, que la transexualidad no sea tenida como enfermedad mental, y se elimine el calvario de visitas al psicólogo para cambiar el DNI.
Entre un calvario de visitas al psicólogo y un examen psicológico, como se pide para muchas otras cosas, hay un punto intermedio. Ningún acto médico tan importante como un tratamiento hormonal debería hacerse sin una valoración previa.