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lunes, 4 de mayo de 2026

#hemeroteca #cuerpos #deseos | 'Cochinas': hágase en mí según mi voluntad

Una imagen de la serie 'Cochinas' //

'Cochinas': hágase en mí según mi voluntad

Octavio Salazar | Cordópolis, 2026-05-04 

https://cordopolis.eldiario.es/blogopolis/blogopolis-quien-teme-a-thelma-y-louise/cochinas-hagase-voluntad_132_13193376.html

A estas alturas del siglo XXI, y pese a todos los espacios de autonomía que las mujeres han ido conquistando con relación a sus cuerpos y a sus deseos, la sexualidad continúa siendo uno de esos territorios más resistentes a una transformación feminista o, dicho de otra manera, es uno de esos espacios en los que se sigue evidenciando quiénes durante siglos dictamos las reglas y de qué manera el silencio de las mujeres, en todos los sentidos, ha sido uno de los pilares del patriarcado. Sexismo y edadismo, a los que podríamos añadir también un capacitismo que excluye sujetos y cuerpos que no responden al canon productivo y deseable, continúan siendo firmes aliados en un mundo sostenido por las reglas de un mercado en el que ahora parece imponerse, en palabras de Andrea García Santesmases, un “nuevo contrato sexual”, en el que más que transformar lo normativo no estamos sino reproduciendo las claves depredadoras y masculinizadas que, me temo, no conducen a ninguna liberación (sobre todo para quienes están en posición de vulnerabilidad). En dicho contexto, las herramientas digitales, más que favorecer la apertura a un planeta más ancho y diverso fomentan unos imaginarios construidos por y para los poderosos, de tal manera que en la actualidad sean muchas las personas atravesadas por malestares, violencias y una terrible frustración ante un mundo que, por otra parte, no deja de vendernos el sexo como uno de esos acontecimientos que cotizan alto en la bolsa del “optimismo cruel”.

En un contexto como éste, en el que siento que mujeres y hombres, la sociedad en general, seguimos teniendo tantas conversaciones pendientes en materia de sexualidad, y en el que, no lo olvidemos, los cuerpos y los deseos siguen ausentes de los procesos educativos, es tan de agradecer una serie como 'Cochinas'. Creada por Carlos del Hoyo e Irene Bohoyo, y dirigida por Andrea Jaurrieta, Laura M. Campos y Núria Gago, la serie nos lleva al Valladolid de los años 90, para contarnos el proceso de liberación de unas mujeres que, gracias a la pornografía que en aquellos años circulaba en cintas de videoclub, van descubriendo placeres al tiempo que van tomando conciencia de la soberanía que les ha negado un mundo de maridos machotes. Atravesada por el amor a una cultura cinéfila forjada gracias al VHS y con decisiones tan arriesgadas como empezar cada capítulo con la recreación de la escena de una película porno de aquellas que triunfaban en los primeros años de la democracia, 'Cochinas' tiene el gran acierto de darle la vuelta a los patrones sexistas y convertir en protagonistas a unas mujeres que hasta ese momento no habían hecho sino cumplir con las expectativas clásicas y que, en un ejercicio revolucionario de sororidad, descubren no solo el disfrute que encierran sus cuerpos sino también la libertad que supone saltarse las normas escritas por otros. Los creadores y las creadoras de esta singular apuesta han optado también por mostrarnos a mujeres y cuerpos que se salen de lo normativo, que no responden a las exigencias estéticas de un mercado ahora también de los deseos y del capital erótico, que en algún caso carecen de las capacidades que dictamos como las normales, o que trabajan en empleos precarios y sufridos (al tiempo que sostienen lo doméstico como auténticas heroínas). Un mosaico de seres diferentes en el que no faltan las mujeres viejas, también con derecho a disfrutar del sexo y que, sin embargo, solemos tratar como si fueran menores de edad a las que negamos autonomía y goce. Con unos guiones afilados y divertidísimos, y con un reparto que, en la mejor tradición de nuestro cine, convierte a los personajes secundarios en protagonistas, 'Cochinas' nos hace reír, nos emociona y también nos deja un poso tras su visionado que nos lleva, en este 2026, a seguir preguntándonos por muchas de esas cuestiones que en las primeras décadas de democracia fueron prisioneras de una falsa liberación.

Si bien Malena Alterio y una deslumbrante Celia Morón se merecen todos los premios de la temporada, no se quedan atrás todas esas mujeres diversas que, incluida una felizmente recuperada Josele Román, componen unos de los repartos más brillantes y ajustados de los últimos años. Todas ellas respiran tanta verdad que es imposible no empatizar con sus sueños y frustraciones, de la misma manera que, en otro sentido, lo acabamos haciendo con unos hombres, esos diligentes padres de familia amparados por el Código civil y por tantos usos y costumbres, que no tienen más remedio que asumir que es imposible seguir manteniendo el estatus que heredaron en un mundo hecho a su medida. De ahí que el personaje que interpreta Alvaro Mel, tierno y perdido, bien pudiera ser esa bisagra que conecta el mundo destinado a sucumbir y uno nuevo que todavía hoy está por abrirse en toda su plenitud. Ese en el que al fin hayamos hecho saltar de una vez por todas las costuras de lo normativo y en el que nos hayamos emancipado de unos roles y expectativas que nos limitan y que, con frecuencia, tanto nos hacen sufrir ('a unas' más que a 'otros'). Donde los cuerpos raros, viejos, gordos o con algún tipo de discapacidad pierdan al fin el miedo a lucir su desnudez y en el que las mujeres, sobre todo las mujeres, gocen liberadas de las cadenas con las que tantos dioses quisieron reducir su voz a un eterno “hágase en mí según tu voluntad”.

martes, 29 de abril de 2025

#hemeroteca #franquismo #sexualidad | El sexo en el franquismo o cómo el pecado se convirtió en un crimen

Con los muslos de Silvia Mangano en 'Arroz amargo' llegó el escándalo en 1948 //

El sexo en el franquismo o cómo el pecado se convirtió en un crimen

El sociólogo Manuel Espín ha publicado una investigación en la que trata asuntos como la homosexualidad, las muestras de afecto en público, la censura y la represión sexual durante el régimen franquista, obcecado en no transgredir la moral nacional-católica
Guillermo Martínez | El Diario, 2025-04-29
https://www.eldiario.es/sociedad/sexo-franquismo-pecado-convirtio-crimen_1_12243895.html

Los curas decidían cómo se podía vestir en las zonas de baño. Las mujeres que reunían dinero escapaban de España para poder abortar. Las madres solteras vivían con la losa de la condena social. Desde los púlpitos se cargaba contra los prostíbulos mientras acudir a ellos se convertía en un rito de paso de la juventud a la adultez de un hombre. La doble moral del franquismo en relación con todo aquello que tenía que ver con el sexo fomentó una hipocresía en la que la clase social a la que se perteneciera jugó un papel determinante. El sociólogo Manuel Espín ha publicado ‘Sexo en el franquismo’ (Almuzara), un completo ensayo sobre cómo el régimen tenía sus propias excepciones para castigar a unos y absolver a otros.

El poder que el franquismo otorgó a la Iglesia desde el primer momento en el que la dictadura se expandió por toda España marcó el devenir de una sociedad en la que lo pecaminoso se confundía con lo ilegal. “Desde 1939 hasta 1945 fue Falange quien más poder social tuvo dentro del régimen. Tras la derrota del eje fascista en la Segunda Guerra Mundial, el franquismo viró hacia un sistema nacional-católico”, introduce Espín, doctor de Sociología y director y guionista de numerosos programas de televisión.

A partir de entonces, y sobre todo en la década de 1950, el modelo permite trazar una correlación perversa entre aquello considerado moral por la Iglesia y lo permitido por los estamentos políticos a través de sus leyes y reglamentos. “Cuando los obispos españoles acudieron al concilio de los años 60 se quedaron perplejos, completamente fuera de juego ante una realidad que les resultaba confusa porque en España la doctrina estaba totalmente enquistada en lo preconciliar”, añade el experto.

De esta manera, fue la Iglesia la encargada de instaurar la moral pública de la época. La monografía que ahora presenta Espín resalta algunos fenómenos que prueban esta simbiosis. “Hubo acuerdos tomados puramente en el ámbito eclesial que se trasladaban a la autoridad civil para que los impusiera a la sociedad”, afirma. Es lo que sucedió, por ejemplo, en los Congresos Nacionales de la Decencia en playas y piscinas, celebrados a partir de 1951. En ellos se estableció un código de vestimenta en los que el bikini estaba prohibido para ellas, al igual que el uso de bañador de competición por parte de ellos, y se instaló la segregación por sexos en cualquier zona de baño.

Organizados por los episcopados, sus dictámenes eran tan vinculantes que se trasladaban directamente al Ministerio de la Gobernación, el actual Ministerio del Interior, para normativizar en qué casos podría llegar a ser detenida una persona, que siempre debía abonar una multa. “Si eras extranjero y te veían practicando el nudismo en una playa recóndita, la Guardia Civil te podía llegar a expulsar de España”, apuntilla el mismo Espín.

Prostíbulos que cierran el Viernes Santo
La década de 1950 también fue la de la proliferación de los prostíbulos. “Hasta 1956, el modelo era el de los grandes pisos que todo el mundo conocía y sabía dónde estaban, frecuentados por personas socialmente reconocidas, no eran marginales”, explica el autor del libro. Se trataba de locales abiertos todos los días del año, excepto el Viernes y Sábado Santo. “La hipocresía reinante era tal que desde los púlpitos se condenaba a las prostitutas, mujeres en situación de vulnerabilidad, y al mismo tiempo se las veía con cierto uso social por parte de los hombres, que las utilizaban como un recurso de tránsito entre la edad juvenil y la adulta, sobre todo”, desarrolla.

La sexualidad de las mujeres quedaba anulada, más allá de la férrea educación recibida desde la edad temprana, en el momento del matrimonio. “Los curas llegaban a pensar que las mujeres renunciaban a su propia sexualidad, que no tenían derecho a ella, desde el momento en que se casaban. Es decir, que estaban sujetas únicamente a las apetencias de su marido”, critica Espín, y añade: “Lo que ahora veríamos como un caso de violencia de género, en aquel momento ni siquiera se concebía como algo denunciable”.

Por otra parte, Espín trata en el capítulo ‘La oculta pederastia’ lo que le sucedió a cientos de menores en un tiempo en el que el cura era concebido como una figura de referencia en cuanto a espiritualidad y comportamiento. “Nadie con cierto poder social era denunciable. Cargos públicos, militares, notarios, rara vez recibían alguna denuncia, y mucho menos por agresión sexual. El precio a pagar por la comisión de estos delitos era la total impunidad”, aclara el autor del texto.

Madres solteras y abortos
El clasismo siempre estuvo presente en el franquismo. Mientras unas eran perseguidas, otras recibían los cuidados y prebendas necesarias para intentar salir de una situación tortuosa. Es lo que sucedía con las madres solteras, totalmente condenadas desde la moral pública. En cambio, cuando algo parecido ocurría entre las clases altas, “se activaban una serie de mecanismos para difuminar lo que ocurría y se daba cierta comprensión a nivel social, la gente miraba para otro lado”, expresa el director y guionista.

Los abortos no suponían solo una gran condena moral, sino un delito duramente castigado. “La Policía realizaba continuamente redadas en las que detenían a mujeres y a quienes practicaban los abortos. Esas mujeres pertenecían a grupos sociales con toda clase de problemas, mientras que aquellas con medios económicos podían viajar al extranjero para abortar”, desarrolla Espín. Esta diferencia, agrega, también se dio a partir de la mitad de los años 60 con los medios anticonceptivos, prohibidos en España, pero de libre adquisición en el extranjero, como la píldora.

La homosexualidad ligada a las profesiones
La doble moral permeaba casi todos los rincones de una sexualidad perseguida y castigada. En un tiempo en el que la transgresión de los patrones de género y sexuales podía llegar a ser el único refugio en el que ser uno mismo, ni siquiera la homosexualidad entre hombres era igualmente reprimida que entre las lesbianas, ni en unas categorías sociales y profesiones que en otras. Espín lo ilustra con los cantantes de copla, “vestidos de forma exagerada, que aparecían con tacones, como Miguel de Molina, Tomás de Antequera o Antonio Amaya”.

Como el paso del tiempo ha demostrado, gracias a la apertura de miras y a la lucha del colectivo LGTBIQ, no solo entre los cantantes de este estilo de música había homosexuales, ni tampoco solo entre peluqueros, modistas y criados, como se pensaba. “Los había futbolistas, militares, notarios y maestros, pero la mirada del régimen no era capaz de verlos”, sostiene el escritor. Sin embargo, las mujeres lesbianas pasaban mucho más desapercibidas. “No era extraño que dos mujeres hablaran de sus intimidades, podían ser amigas, estaba bien visto, aunque la relación en ningún caso podría ir a mayores en el espacio público”, explica. Todo tenía que quedar escondido, soterrado, tapado, incluso una caricia a la persona que amabas.

Del 'todo tapado' al 'hasta la braga'
La represión se cernía duramente contra una población que todavía tardaría en rebelarse. Espín atestigua numerosos casos de multas como reprimenda ante el beso en la calle de una pareja o sanciones por caminar únicamente con una camiseta deportiva de tirantes en verano. Este modelo totalitario y asfixiante comenzó a cambiar en los años 60, con la llegada de Manuel Fraga al Ministerio de Información y Turismo, aduce el escritor, quien subraya que “el turismo fue, precisamente, la gran palanca de cambio”. No es baladí el dicho tan repetido en el que se contraponía al viejo ministro de Información con el nuevo: “Con Arias-Salgado, todo tapado; con Fraga, hasta la braga”.

El debate sobre la prohibición de los bikinis en las playas, por ejemplo, dejó situaciones pintorescas, como la que se dio entre el alcalde de Benidorm y el obispo de Valencia. Espín la recoge en su monografía: “El alcalde falangista, vinculado además a los Franco, llegó al Palacio del Pardo en persona para que le autorizaran el uso del bikini en sus costas. El dictador accedió, pero al volver, el obispo de Valencia amenazó al alcalde con excomulgarle”, resume el sociólogo.

La muerte de Franco en 1975 ni siquiera trajo consigo el derrocamiento del régimen. Para eso quedarían todavía algunos largos años. La moral establecida a lo largo de cuatro décadas sería mucho más difícil de echar por tierra. El peso de la Iglesia seguía, y sigue, aplastando el deseo de miles de personas y despertando el castigo social por parte de la institución. En este sentido, el mayor punto de inflexión de aquellos tiempos llegó con la publicación en 1977 [i.e. 1968] de ‘El libro de la vida sexual’ por parte del psiquiatra López Ibor, vinculado al Opus Dei. Más tarde, la feminista Lidia Falcón se atribuyó haber formado parte de su redacción y elaboración. La publicación llegó a convertirse en el libro más vendido del país.

jueves, 27 de marzo de 2025

#hemeroteca #sexo #animales | Ricardo Moure, biólogo y divulgador: “En la naturaleza no hay homofobia”

Ricardo Moure, autor de 'Sexo salvaje' //

Ricardo Moure, biólogo y divulgador: “En la naturaleza no hay homofobia”

En su primer libro, 'Sexo salvaje', el popular comunicador utiliza el humor y el rigor científico para mostrarnos la variedad de comportamientos sexuales que existen en la naturaleza y lo que podemos aprender de ellos
Antonio Martínez Ron | El Diario, 2025-03-27
https://www.eldiario.es/sociedad/ricardo-moure-biologo-divulgador-naturaleza-no-hay-homofobia_128_12163277.html

Desde que ganó el concurso de monólogos científicos Famelab en 2014, muchos sabían que Ricardo Moure era una bomba de relojería divulgativa. Además de biólogo y doctor en biotecnología biomédica, este divulgador científico, que se define a sí mismo como ‘showman’ y farandulero, ha convertido su punto alocado e irreverente en un sello muy reconocible.

Tras pasear su talento por platós televisivos como los de ‘En el Aire con Buenafuente’, ‘Órbita Laika’ o ‘La Roca’, Moure nos presenta ahora su primer libro, 'Sexo salvaje', un “kamasutra de la naturaleza” con el que aprender biología y soltar más de una carcajada. Sin renunciar a su procacidad ni al rigor, en sus páginas hace un recorrido por los más estrafalarios comportamientos sexuales del mundo vegetal y animal y nos recuerda que nosotros también somos parte de esa rueda evolutiva que se mueve por el impulso de perpetuar los genes. Sin olvidar nunca que los humanos nos movemos por otras muchas motivaciones, más allá de las meramente biológicas.

Si los espermatozoides no fueran tan baratos de producir, ¿el comportamiento de los machos sería diferente?

Pues no lo sé. Quizás hubiéramos evolucionado de otra forma. Podríamos ser como los hongos, que no se dedican a lanzar células sexuales por ahí, sino que se encuentran. Pero es verdad que sobran espermatozoides en el mundo, son muy baratos de producir y los hay a puñados. Los óvulos al final son mucho más caros, porque llevan la maquinaria celular y las reservas para crear al nuevo individuo.

Parece que claramente en muchísimas especies al macho le toca llamar la atención con estrategias más estrafalarias. ¿También en humanos?

Es cierto. Al final muchas de las cosas que hacemos en nuestra vida son para tener éxito en el sexo. Incluso el estatus y la imagen personal tienen mucho que ver en última instancia con el sexo. Creemos que no gastamos la misma energía que un león macho como los de los documentales, pero nuestra sociedad gira en gran medida en torno al éxito sexual.

Se aprenden muchas palabras con su libro. Una espermateca, por ejemplo, no es una colección de alguien un poco marrano y excéntrico, ¿verdad?

Ja, ja, ja. Pues no, las espermatecas son órganos que tienen las hembras de diferentes especies para guardar esperma de los machos durante un tiempo. Por ejemplo, las hormigas reina, cuando son fecundadas se pueden quedar 30 años en su hormiguero, poniendo huevos de ese macho. Un macho que, por cierto, murió devorado por cualquier bicho, incluidas otras hormigas, o de hambre, porque no tienen las mandíbulas bien desarrolladas y no sirven para nada.

Como tendencia general, los machos casi siempre están en la miseria...

Un poco sí. Otro ejemplo es el de los zánganos. Las abejas reinas también guardan el esperma de los machos. Salen cada varios años a buscarlos y se dan la “putivuelta” para “chuscar” con ellos. Y los zánganos cuando eyaculan lo hacen tan fuerte que revientan y se mueren. Las abejas reinas llevan durante años el esperma de varios machos que han muerto follando con ellas. Da para novela.

En el libro comenta que de pequeño veía a dos animales copular y le decía a su madre que se estaban “besando con el culo”. ¿Cuál es su primer recuerdo del sexo?

Eso me ha dicho mi madre que decía yo. Pero no sabría decirte cuál es mi primer recuerdo sobre el sexo. No tengo ni idea. Sí que recuerdo etapas de la adolescencia, de confusiones. Recuerdo a un niño de mi clase que me explicó que había estado probando y que le salía un poco de ‘leche’, y yo no sabía de qué me estaba hablando.

Su libro llegará a muchos adolescentes, ¿cree que andan un poco faltos de educación sexual?

La verdad es que creo que no hay buena educación sexual. En mi experiencia como docente, lo que les oyes decir son básicamente guarradas, sobre porno o contenidos de TikTok. Pero no saben lo que es un preservativo o que existen enfermedades que se pueden transmitir mediante el sexo. Y una cosa que me alarmó muchísimo es que cuando les hablan o se trata temas de agresiones sexuales y abuso, sobre todo los chicos, no tienen muy claro el eje víctima-agresor. Una vez estaban hablando del ‘grooming’, que es este tipo de acoso en redes en las que normalmente un adulto se hace pasar por un adolescente para conseguir fotografías, y ellos culpaban a las chicas.

Está todo el mundo muy impactado por la serie ‘Adolescence’ (Netflix), ¿las redes sociales están metiendo ideas raras sobre el sexo en los chavales?

Claro, porque el sexo tiene que ver también con cuestiones afectivas, con dinámicas de poder y roles de género. Y al final este tipo de discursos que se escuchan en redes perpetúan unos roles de género que parecía que estábamos superando. Es tremendamente triste. Mi libro ya advierto que es un poco “woke” y hago una definición de lo que son los ‘incels’, además de dedicar un capítulo a la adolescencia.

Los ‘incels’ son los célibes involuntarios, básicamente hombres que culpan de sus frustraciones sexuales a las mujeres, sin hacer una autocrítica y pensar que a lo mejor no follan porque son unos pedazos de misóginos y a ellas les dan asco. Es un hombre frustrado sexualmente que culpa a las mujeres de su frustración.

¿Cómo es eso de que usted descubrió su homosexualidad “chupando huesecillos”?

Yo hablo ahí de una revelación sexual que tuve cuando estuve de voluntario en una excavación arqueológica en La Garma, que es una cueva cerca de Santander. Cuando encuentras un trozo de algo entre la tierra, la forma de saber si es un hueso o una piedra es chuparlo. Si se queda pegado a la lengua es un hueso y si no se queda pegado es una piedra. Total, que llegué a la excavación y a mi lado había un chico que estaba muy apañado, con cresta, un poco punki… Al llegar a casa yo estaba caliente como una mona y me dije: aquí está pasando algo. Y hasta hoy.

Describe el sexo como “sucio, primitivo, invasivo y pringoso”, y dice que nos expone a enfermedades y peleas, ¿por qué es una gran solución, a pesar de todo?

Pues es una solución fantástica, básicamente, para crear diversidad, porque la diversidad mueve el mundo. Y no es lema, es una realidad científica. La diversidad genética es tremendamente necesaria para que las poblaciones puedan perdurar en el espacio, en el tiempo y además, para que puedan evolucionar.

En el libro lo explica con plátanos.


La variedad de plátanos que comemos mayoritariamente, los Cavendish, es estéril. Principalmente, porque es una especie de híbrido de varias razas creado para que no tenga pepitas y no esté lleno de semillas. El problema es que al ser estéril, los propagamos por esqueje, los vamos clonando. De modo que todos los plátanos que comemos son clones. Eso es un problemón. ¿Por qué? Porque cuando los organismos son todos iguales, si viene un virus o cualquier patógeno que pueda matar a uno, se puede cargar a todos. Y ya hay un hongo que se está cargando a los plátanos en medio mundo, el Fusarium oxysporum.

Ahora explíquemelo con la dinastía de los Habsburgo.

Para no repartir el imperio, los Habsburgo (o los Austrias) se liaban entre primos, tías y sobrinos... ¿Qué pasó? Que al final ahí vas perdiendo diversidad genética y vas cayendo en un problema de endogamia que lleva a malformaciones faciales.

Hay varios problemas de mandíbula que llevan nombres de los Habsburgo...

Mandíbula Habsburgo, labio Habsburgo y paladar Habsburgo. Son problemas maxilofaciales que se llaman de esa forma porque los tenían ellos. Y todo porque al final nosotros de cada gen tenemos dos copias. Una de nuestro padre y otra nuestra madre. Y es muy normal que una de las copias no funcione bien, que tenga alguna mutación o que esté un poco chuchurría, pero si tienes la otra copia normalmente no pasa nada. Pero si tú te vas durante siglos liándote con primos, primas, tíos, sobrinos, lo que sea, al final es muy fácil que termines teniendo un montón de genes en los que las dos copias son exactamente la misma. Las mismas averías en los mismos sitios. Se calcula que Carlos II, “el Hechizado”, que fue el último rey de los Habsburgo y murió sin descendencia por culpa de la consanguinidad, tenía la misma copia de padre y madre en una cuarta parte de sus genes. Eso es una barbaridad.

En su libro cita a un animal que hace poco se hizo muy viral, el pez diablo que se encontró en Canarias, los rapes abisales. ¿El sexo en las profundidades es un poco peculiar?

Ese es otro ejemplo de que los machos pintan muy poco en la naturaleza. Cuando nacen buscan desesperadamente una hembra en la oscuridad. Cuando la encuentran, se quedan pegados a ella y se mueren. La hembra va disolviendo y absorbiendo al macho hasta que solo quedan los genitales, los testículos, y se quedan pegados a ella. De modo que las hembras terminan teniendo unos 20 o 30 genitales de machos por el cuerpo como si fueran medallitas. Y cuando quieren reproducirse, tienen ahí los testículos pegaditos al cuerpo y utilizan el esperma directamente. Es una solución también a esa falta de alimento en las zonas abisales, porque como hay muy pocos individuos, no da para que haya una población también de machos.

De todos los comportamientos extremos animales que menciona en el libro, como el bicho palo que copula durante meses o el pulpo que dispara su pene como un misil, ¿cuál es su favorito?


Mis favoritas son quizás las lagartijas lesbianas. Hay un grupo dentro de las lagartijas de cola de látigo en el que son todo hembras y se reproducen mediante un proceso que se llama partenogénesis, que literalmente significa parto virginal, en la que esos óvulos evolucionan sin que haya fecundación por un macho. Lo curioso es que el estímulo para que las lagartijas hagan partenogénesis y tengan descendencia es tener sexo con otra hembra, tener relaciones lésbicas. Es decir, hacen la ‘tijera’ reptiliana. Me encanta.

También cuenta en el libro que el padre de Nemo, de haber sido realista la película de Pixar, habría cambiado de sexo. ¿Cómo de habituales son estas transformaciones en la naturaleza?

Sí, el hermafroditismo secuencial, que es como se llama a cambiar de sexo a lo largo de la vida, es bastante común, especialmente en especies marinas. En los peces payaso, cuando la hembra reproductora muere, el macho reproductor se convierte en hembra y el siguiente macho en la jerarquía se vuelve el macho reproductor.

Y en los meros pasa algo parecido, ¿no?

En los meros pasa al revés. Empiezan su vida como hembras y cuando alcanzan un tamaño muy grande, normalmente cuando tienen ya más de 16 o 17 años, se vuelven machos. ¿Por qué? Porque como los machos no importan, ¿para qué tener una población de mitad machos, mitad hembras, cuando basta con unos poquitos machos que vivan muchos años? Pero esto hace que sea muy sensibles las poblaciones a la sobrepesca, porque normalmente los peces que se pescan son los grandes.

Todo este conocimiento de la complejidad biológica, incluidos los casos de intersexualidad que se producen en humanos con una cierta frecuencia, ¿puede ayudar a reducir la transfobia?


Supongo que sí, aunque yo en el libro enseguida hago una advertencia. En los humanos, la sociedad, la cultura y la historia son tan importantes como la biología. Hablar de la transexualidad solo desde la biología sería tremendamente injusto para las personas trans. Pero sí que creo que puede ayudar a la gente a entender que es verdad que el sexo biológico no es tan binario como creemos. De hecho, no lo encontramos ni siquiera en nuestra propia especie. Las personas intersexuales, es decir, personas que tienen características en sus genitales un poco ambiguas entre los dos sexos, son muy habituales. Y se debe a que el sexo no es solo una cuestión cromosómica, sino también de cómo reacciona el cuerpo ante las hormonas sexuales.

Eso es lo que pasa con los “güevedoces”, ¿no?

Los “güevedoces”, que es como llaman a estas personas en la República Dominicana, son un caso muy claro. Se desarrollan como chicas y, de repente, a los 12 años les bajan los testículos y les sale pene. Básicamente, porque el cuerpo de estas personas reacciona a la testosterona de forma diferente y en su caso no empieza a hacer efecto en su cuerpo, a masculinizarlo, hasta que tienen unos niveles muy altos propios de la adolescencia, pero no durante la niñez. No sé cómo explicarlo sin entrar en el fango, pero digamos que muestra que nuestro sexo cromosómico puede no ser tan determinante sobre cómo van a ser nuestros caracteres sexuales primarios y secundarios.

Durante años se repitió que el clítoris es un pene atrofiado y, sin embargo, dice usted que es al revés y que es el pene el que es un “clítoris mutante”.

Sí, sí, porque el sexo ‘por defecto’ es el femenino. Todos nosotros empezamos nuestro desarrollo embrionario como hembras. Hasta que se activa el cromosoma Y durante el desarrollo embrionario, en la semana 11, se nos forma algo que se llama el tubérculo sexual, que tiene la forma de los genitales externos femeninos. En los machos, los labios mayores se fusionan para formar el futuro escroto, que es esa línea que tenemos en el escroto, el rafe, es una cicatriz formada por nuestros antiguos labios vaginales. Y el pene se forma a partir del clítoris. Empieza a salir hacia afuera y lo que hace es que se fusiona con la uretra y se rodea de los labios menores. Y esa especie de taco o de burrito, es el pene. Coges el clítoris, le pones una uretra y lo rodeas con la tortilla.

Hablemos de la “falacia naturalista”. Insistir en que la homosexualidad existe en cientos de especies, ¿no es seguir el juego a los que juzgan el comportamiento humano por su semejanza con lo natural?

Claro, es que es un arma de doble filo. A mí me encanta hablar de homosexualidad y bisexualidad en el mundo animal, pero trato de huir de ese discurso de “mira, es natural porque lo hacen los animales y entonces eso nos legitima”. No podemos determinar qué está bien y qué está mal en función de lo que sucede en la naturaleza. No quiero ayudar a una minoría como las personas LGTBI hablando de animalitos gays. No necesitamos que haya animalitos gays, lésbicos o bisexuales para legitimar nuestra existencia. Nuestra existencia la legitima que somos y que estamos y que estaremos y que siempre hemos estado.

Lo que seguro que no hay en la naturaleza es homofobia, ¿no?

Efectivamente, en la naturaleza no hay homofobia. Existen un montón de especies animales con comportamientos homosexuales tanto entre machos como entre hembras o sexo en grupo, y ahí nadie se queja, es superhabitual. Incluso entre algunos animales que son como estandarte de la masculinidad tóxica, como los leones. Los leones se dan por el culo como si no hubiera un mañana (risas).

¿Ser “cuidador de sobrinos” puede tener un valor evolutivo?

Es un término para referirse a los homosexuales que a mí no me molesta. Lo utilizo como ejemplo cuando hablo de qué teorías existen sobre por qué la homosexualidad o los comportamientos homosexuales existen en la naturaleza y no, y no tienden a desaparecer.

¿Qué está pasando ahí? Una de las teorías es la del cuidador de sobrinos, de que al final esos individuos pueden ayudar a cuidar a las crías de otros miembros de la sociedad. Y pasa, por ejemplo, con los carneros y las cabras montesas, entre los que hay un mariconeo brutal. Se suelen emparejar de por vida y quedarse con el rebaño, en el que normalmente solo hay un macho adulto y el resto son hembras o juveniles. Pero esos machos adultos son aceptados, se quedan también allí porque cuidan, protegen también al rebaño. Al final es lo mismo que el tío gay que da la propina al sobrino, el tío gay que, como no ha tenido hijos, cuando son mayores les paga el viaje a Tailandia.

miércoles, 12 de marzo de 2025

#libros #animales #sexo | Sexo salvaje : el kamasutra de la naturaleza

Sexo salvaje : el kamasutra de la naturaleza / Ricardo Moure ; prólogo de Luis Piedrahita.

Madrid : La Esfera de los Libros, 2025 [03-12].
288 p.

/ ES / Libros / ENS / Animales / Biología / Homosexualidad / Intersexualidad / Procreación / Sexo / Sexualidad / Transexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410940109 / 19.90 €
📝 Cita APA-7: Moure, Ricardo (2025). Sexo salvaje : el kamasutra de la naturaleza. La Esfera de los Libros.


Este libro descubre la más sucia, sorprendente y festiva intimidad de las especies. Ahí fuera se vive una orgía permanente en la que los chimpancés blanden sus penes con espinas y los patos, sus enormes «sacacorchos»; los pájaros se ponen los cuernos sin remordimiento alguno y las ranas se hacen las muertas para escapar de los pretendientes más insistentes; los hongos tienen tres, cuatro o hasta miles de sexos, algunos peces cambian de género y otros llevan los genitales de sus examantes pegados a sus escamas; los zánganos eyaculan tan fuerte que revientan; los carneros le dan a pelo y a pluma; las koalas se montan bacanales lésbicas y unos murciélagos ejercitan el sexo oral entre los pétalos de plantas tan seductoras que son utilizadas como consolador por abejorros deseosos de placer carnal. Pero no se asusten, porque estas páginas no son el desahogo fantasioso de un pervertido animalista, sino un asombroso recorrido por la diversidad sexual y la procreación de los seres vivos. Su autor, el conocido biólogo Ricardo Moure, uno de los mejores divulgadores de la televisión, ha conseguido con ‘Sexo salvaje’ lo más difícil: combinar el rigor científico y el más provocador sentido del humor.
«Aunque leas mucha guarrada, mucho chorrazo, mucho ‘froti froti’ y palabras tan técnicas y científicas como huevada o chichi, detrás de todo esto hay un ya no tan joven biólogo que utiliza la risa y el chiste tonto para contagiarte su amor por la biología».
😏 ¿Quién es Ricardo Moure? Es una buena pregunta porque ni él mismo lo tiene claro.Es biólogo y tiene un doctorado en cosas bastantesesudas sobre biología molecular, pero no se le nota nadacuando aparece en la tele disfrazado de pollo, oso hormiguero o Cupido para explicar maravillas sobre culos de mono, langostas inmortales o supergonorreas. Nacido con vocación de biólogo, creció (bastante poco, la verdad) recogiendo bichitos en los prados de Cantabria. Pero un día la diosa Comedia lo picó, puso huevos en su cerebro y las larvas tomaron el control de sushemisferios. Desde entonces, combina humor y rigor científico con un toque ácido y gamberro, convirtiéndose en uno de los divulgadores más peculiares e irreverentes del panorama actual. Todo comenzó hace más de diez años, cuando ganó el concurso de monólogos científicos Famelab (sí, eso existe). Desde entonces ha abrazado farándula y ha sido miembro del grupo de monologuistas científicos Big Van Ciencia, ha colaborado en programas como ‘En el aire’, con Buenafuente, ‘El Club de la Comedia’, ‘La roca’ y ‘Órbita Laika’ (donde, según quién opine, es la estrella o la mascota). También es un habitual de la radio, con maravillas del podcast a sus espaldas como ‘Materia absurda’, ‘Órbita Laika el podcast’ o ‘®Moure oye voces’, un peculiar consultorio científico dentro del programa ‘Serendipias’, de la Cadena SER, donde Ricardo intenta por todos los medios que este mundo absurdo se entienda un poco mejor o que, al menos, nos haga reír mientras se desmorona.

viernes, 17 de enero de 2025

#libros #franquismo #sexualidad | Sexo en el franquismo

Sexo en el franquismo / Manuel Espín.

Córdoba : Almuzara, 2025 [01-17].
352 p.
Serie: Historia.

/ ES / Libros / ENS / Censura / Control social / Franquismo / Memoria histórica / Moralidad / Patriarcado / Represión / Sexo / Sexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788410524996 / 23.95 €
📝 Cita APA-7: Espín, Manuel (2025). Sexo en el franquismo. Almuzara.

La sexualidad en una España que recorría el extraño camino de la represión al destape y donde anidaba la doble moral y la excepción según la procedencia social
‘Inmoralidad’, ‘indecencia’ o ‘pornografía’ fueron palabras muy utilizadas en tiempos en los que se empleaban anodinos eufemismos para términos impronunciables como ‘braga’, ‘pene’, ‘orgasmo’… mientras se ponía el foco sobre la longitud de las faldas y lo que debían tapar los trajes de baño. Tiempos de ridículas censuras en los que se confundían los conceptos de ‘delito’ y ‘pecado’. A partir de una visión transversal y más allá de la anécdota, se analiza una realidad compleja que abarcaba la prostitución, la homosexualidad, las madres solteras, las «queridas», la censura, la pederastia encubierta o las costumbres sexuales de los españoles bajo un sistema estrictamente patriarcal donde la moralidad se circunscribía a los centímetros de piel mostrados, y que afirmaba que los hombres tenían necesidades sexuales distintas a las de las mujeres, cuyo único destino parecía el matrimonio.

De los tiempos de los Congresos Nacionales de la Decencia en playas y piscinas y la persecución policial al nudismo y al bikini, a su forzada autorización; de los grandes burdeles de posguerra a la prostitución de los años sesenta; de aquello de «con Arias-Salgado todo tapado» al «con Fraga hasta la braga»; de las amenazas de excomunión por ver ‘Gilda’, ‘La fe’ o ‘La blanca doble’, a la puesta al día del postconcilio, ‘Sexo en el franquismo’ nos sumerge en un universo de represión en el que casi todo podía ser pecado, donde anidaba la doble moral, el fariseísmo y la excepción según la procedencia social. Un apasionante itinerario de la represión al destape, repleto de sugerentes testimonios sobre una realidad social cuyas derivaciones llegan hasta nuestros días.

😏 Manuel Espín es doctor en Sociología (UNED) y licenciado en Derecho, Ciencias de la Información y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid. Ha impartido clases, cursos y asignaturas en diversos centros superiores y trabajado en importantes medios de comunicación. Director de más de 300 capítulos de espacios y series para TVE, responsable de diversos programas para la pequeña pantalla, y editor y director, entre otros de La Aventura del Saber. Con más de una docena de participaciones en largometrajes en trabajos de guión, música original, etc., en su mayor parte presentados en festivales internacionales. Dentro del mundo del libro ha venido publicando tanto ficción como no ficción. Entre los últimos, ‘Los años rebeldes. 1966-1969’ (2018), ‘La España resignada. 1952-1960’ (2020) y, más recientemente, ‘Vida cotidiana en la España de la posguerra’ (2022) y ‘La España Ye-yé’ (2023), ambos editados por Almuzara.

miércoles, 31 de julio de 2024

#hemeroteca #gais #interpretacion | Omar Ayuso: "Élite no es una serie con diversidad sexual, muestra una sexualidad pornográfica y de mentira"

Omar Ayuso //

Omar Ayuso: "Soy súper adicto al móvil, he pasado dos meses con un teléfono patata y tenía síndrome de abstinencia como un heroinómano"

El éxito desmedido de sus inicios en 'Élite' le acabó reventando por dentro. Ahora, terapia mediante, ha regresado para despedirse.
[Otro titular, en portada:Omar Ayuso: "Élite no es una serie con diversidad sexual, muestra una sexualidad pornográfica y de mentira"]
Pablo R. Roces | El Mundo, 2024-07-31
https://www.elmundo.es/cultura/2024/07/31/6698be1321efa0c2638b4582.html

La breve carrera de Omar Ayuso (Madrid, 1998) dibuja un movimiento circular. Primero fue el petarlo en 'Élite' hasta acabar reventado por ese éxito y, una vez reconciliado con sus inicios, previo paso por la consulta del psicólogo, volver para despedirse del proyecto que le presentó al mundo y que ahora cierra las puertas de Las Encinas a todos sus seguidores con la octava temporada que Netflix acaba de estrenar.

P. ¿Por qué volviste? ¿Te habías ido mal?

No mal, pero estaba en la etapa de crecimiento, de pasar de niño a adulto, digiriendo todo lo que había pasado y, como muchos actores, desarrollé un rechazo a esta serie. Me vino muy bien volver para no vivir como un rechazo la que ha sido la suerte de mi vida. Es un poco raro porque yo ya hice un proceso de despedida con la idea de no volver, pero es que en la calle hace mucho frío y este es un sitio donde se trabaja y se cobra muy bien.

P. ¿Tenías miedo a ser solo ese éxito?

No sé si era eso, pero claro que está la leyenda negra y el miedo de ser un juguete roto y no hacer nada más. En toda carrera hay un punto de suerte, pero creo que también depende mucho de las decisiones que tomas y yo no me arrepiento de las que he tomado. Tampoco de volver porque ahí empezó la mejor etapa de mi vida.

P. Pero tú fuiste de los que esa fama y esa exposición de tu vida no la llevaste muy bien, ¿no?
Yo seguí porque no iba a retirarme sin intentarlo, pero de verdad que no sabía si este era mi lugar en el mundo. No he estado mejor hasta que no he crecido y madurado, ahí encontré la forma de cuidarme, y eso me lo ha dado la serenidad del paso de los años. Mi vida me pertenece a mí, no es la que se ve en las redes, ni le pertenece a gente de mi alrededor. La terapia lo ha cambiado todo, ahora ya no tengo hábitos insanos, es todo rutina y deporte en mi vida.

P. ¿Tan malos eran esos hábitos que llevabas?
Es evidente que este es un mundo en el que lo tienes todo más cerca, más accesible y desde más joven. Pero no quiero hablar mucho más de esto porque es muy denso y muy personal

P. Pero llegaría un momento en que tendrías acceso a unas cosas que eran impensables antes.

Nuestro oficio es la gran mentira, todo lo opulento de los eventos es mentira porque vamos con ropa prestada, comemos canapés gratis y nos ponen un coche de ida y vuelta sin pagar. Como cuando vas a una Fashion Week en Milán o París, aceptas que estás un rato en la gran mentira, que no es la vida real.

P. Y para alguien que venía de una familia humilde, ¿cómo se gestiona ese cambio?

Yo he tenido muy buena educación y mis padres me han enseñado que el dinero viene y va. Así pasa que no tengo ni puta idea de manejarlo, todo el mundo tiene inversiones, se ha comprado una casa y yo sólo me he producido un corto.

P. Comprarse una casa para la gente de tu edad no es muy habitual ahora. ¿esa es la parte positiva de este oficio? ¿Se madura más rápido en algunas cosas?
Yo he madurado rápido porque las circunstancias vitales me han obligado, era eso o morirme. Pero la terapia me ha ayudado mucho porque he encontrado un espacio en el que filtrar todas las voces que pasan por mi cabeza y he aprendido a no hacerles ni puto caso, a valorar lo realmente importante. Por ejemplo, lo físico viene y va igual que la madurez, pero es evidente que todos somos esclavos del físico.

P. Publicidad, marcas, sesiones... ¿cómo has llevado la exigencia física en ese mundo?

Yo quiero estar tranquilito y dormir bien por las noches. Mientras eso pase me da igual todo, la verdad. Claro que hay días que me gustaría tener otro físico y ahí el infierno son las redes sociales. Muchos días me miro a mí mismo y me pregunto cómo estoy cayendo en esa trampa. Yo sé que es una trampa, aún estoy esperando el día que de una vez sea coherente con mis valores y deje de alimentar ese horror.

P. Eso suena casi a ser un adicto al móvil.
Es un horror, nos pasamos las 24 horas del día en una puta aplicación para validarnos a nosotros mismos, dando una imagen falsa al exterior, es desquiciante. No hay nadie que tenga redes sociales que no tenga un problema. Podrán decir que son beneficiosas si sabemos usarlas, pero son el infierno porque no hay manera buena de utilizarlas. Yo soy súper adicto a las redes y al móvil, estuve un par de meses con un teléfono patata y me vino muy bien, pero tuve un síndrome de abstinencia alucinante.

P. ¿Síndrome de abstinencia como un drogadicto?
Estilo adicto a la heroína, sí, de tener cambios de humor, de ponerme nervioso... Y al mismo tiempo notaba una descongestión mental flipante. Es que las adicciones conductuales, como no llevan de la mano la sustancia como en el alcohol o las drogas, parece que son menos nocivas, pero son bastante peligrosas y alimentan las otras. Hay veces que me siento mal con esto porque me considero más inteligente, pero estoy en la trampa y me autoengaño para seguir ahí.

P. Y a eso sumas un miedo a ser cancelado.
Total, es terrible y es una distorsión, pero tengo miedo y eso me ha nacido de tanta exposición. Al final cuando tanta gente está hablando de ti por redes sociales y están diciendo todo el rato cosas tan feas te acojonas. Hasta que me di cuenta de que Twitter era un vertedero y ahí solo decían cosas malas de todo el mundo lo sufrí mucho.

P. Lo de haberte convertido en un icono LGTBI, ¿cómo lo llevas?

Ni lo pienso ni lo siento porque me volvería loco, solo soy un actor con unas circunstancias vitales que por ser conocido soy un referente LGTB para cierta gente. Lo único que intento es ser coherente con quien soy en mi día a día, con los valores que defiendo, con lo que me duele y con lo que quiero cambiar. Si es que soy lo que se ve, cariño, no hay más.

P. Una de las cuestiones que se ha discutido mucho con ‘Élite’ es la diversidad sexual
Lo siento, pero es que nunca he estado de acuerdo con esa opinión, ‘Élite’ no es una serie con diversidad sexual amplia, es absolutamente normativa y muestra una sexualidad pornográfica y de mentira. No digo que esté mal, pero yo, en tanto persona disfuncional del siglo XXI que intenta trabajar su relación con el sexo, no veo aquí lo que yo quiero porque establecemos patrones muy difíciles de reproducir.

P. Pues con un público adolescente mayoritario no sé si es el mejor ejemplo
Lo que ven los chavales en ‘Élite’ es una tontería porque descubren la sexualidad como todos, por el porno en internet, que es lo peor. En eso estamos tan perdidos como el resto de generaciones.

P. Algo hemos cambiado, ¿no?

Lo que tenemos es un nivel de conciencia mayor, somos más conscientes de nuestra disfuncionalidad sexual y sufrimos más por ello. Somos capaces de ver la trampa, pero como seguimos perpetuando esas relaciones el sufrimiento es mayor. Pero creo que está bien que le demos más vueltas a estas cosas, aunque es todo bien sencillo: sí es sí y no es no.

P. ¿Eso lo tenemos más en nuestro debe los hombres que las mujeres?
Yo soy gay y solo tengo sexo con hombres, lo que puedo decir de las mujeres es por mis amigas, pero, por lo general, emocionalmente son más inteligentes que los hombres... Madre mía, qué miedo, los titulares que estoy dando.

jueves, 2 de mayo de 2024

#hemeroteca #sexofobia #lgtbi | Lo que escondía la convocatoria de la orgía del Viña Rock en Villarrobledo

Barëh, portavoz de Sexiliades //

Lo que escondía la convocatoria de la orgía del Viña Rock en Villarrobledo

Los organizadores lamentan la polémica que se ha generado por unos talleres y charlas que solo buscaban «abrir el melón del sexo»
Helena Rodríguez | El Correo, 2021-05-02
https://www.elcorreo.com/sociedad/orgia-villarrobledo-lo-que-escondia-20240502132027-nt.html

Convocar un evento que lleva como lema 'si nos organizamos, follamos todxs', abre la puerta de par en par, guste o no, a la polémica. Si además en el programa del evento aparece la palabra orgía, el lío está formado. Es lo que ha pasado estos días con la iniciativa puesta en marcha por el colectivo Sexiliades en la localidad albaceteña de Villarrobledo, donde este fin de semana se celebra el festival Viña Rock. Este jueves, poco antes de que se iniciase el programa de la orgía, los impulsores han dado una rueda de prensa para aclarar el asunto que, a tenor de sus explicación, era de menor calado de lo que podía parecer inicialmente.

El enfado de los organizadores era palpable. Han comenzado acusando a los medios de magnificar el asunto para luego explicar que lo que quieren «es follar pero en un contexto que no sea violento, en el que luego podamos hablar con los amigos de qué hemos hecho sin miedo y en un ambiente seguro».

«Si algún día queremos hacer una orgía la haremos sin problema ni prejuicio», ha dicho su portavoz antes de explicar que lo que busca la iniciativa es «abrir el debate del sexo con debates, con charlas, con talleres, con material de reducción de daños en el sexo o el uso de drogas. Estamos intentando abarcar cosas que el propio festival (Viña Rock) y el Ayuntamiento no están afrontando». En una larga queja sobre el amarillismo, la propaganda y el morbo, los organizadores han denunciado haber sufrido «amenazas y extorsiones».

«Nos han dicho que iban a venir a patearnos la cabeza solo por querer follar. Estamos en un país profudamente sexófobo», han dicho antes de poner fin a una tensa rueda de prensa en la que no han aceptado preguntas y en la que también han escuchado críticas a las condiciones laborales del personal del Viña Rock, a las drogas, a la prostitución o a la discriminación sexual del colectivo LGTBIQ+ en los pueblos.

lunes, 18 de marzo de 2024

#hemeroteca #sexualidad #educacion | Javier Gómez Zapiain: “El foco no es la extinción del porno, sino la potenciación de la educación sexual”

Javier Gómez Zapiain //

Javier Gómez Zapiain: “El foco no es la extinción del porno, sino la potenciación de la educación sexual”

Idoia Alonso | Noticias de Gipuzkoa, 2024-03-18

https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/sociedad/2024/03/18/foco-extincion-porno-potenciacion-educacion-8012250.html 

Doctor en Psicología, profesor jubilado de la Universidad del País Vasco e investigador en el campo del comportamiento sexual humano, Javier Gómez fue el fundador del Servicio de Psicología Aplicada de la UPV/EHU y profesor de Psicología de la Sexualidad desde 1983. Durante su dilatada carrera, el profesor Gómez ha centrado sus líneas de investigación en el estudio de las relaciones entre la vinculación, la experiencia sexual y la estabilidad en las relaciones de pareja y en el estudio de los mediadores afectivos asociados al riego inherente al comportamiento sexual de jóvenes y adolescentes.

Es autor de diversas publicaciones en revistas científicas de impacto (JCR) y monografías, entre ellas ‘Apego y sexualidad’ (Alianza Editorial, 2009) y ‘Psicología de la Sexualidad’ (Alianza Editorial, 2013). Además, este especialista es el impulsor de varios programas de educación sexual para los Gobiernos Vasco y de Asturias y profesor en diversos másteres en el ámbito de la sexualidad. Su programa Sexumuxu (2012), encargado a la UPV/EHU por la Comisión mixta de Educación-Sanidad del Gobierno Vasco, fue galardonado con el premio a la excelencia e innovación en por la World Association for Sexual Health en su congreso mundial (Porto Alegre, Brasil, 2013). En esencia, aquel proyecto adecuaba educación sexual a las directrices del Curriculum Vasco, incidiendo especialmente en la incorporación de las nuevas tecnologías.

Con anterioridad, lanzó el programa de educación afectivo-sexual Uhin Bare, dirigido a la educación secundaria obligatoria, cuya primera versión se publicó en 2000. Hoy, desde la atalaya de su retiro, el profesor Gómez Zapiain observa con cierto escepticismo el aparente interés que escenifican autoridades de un signo político y otro sobre la necesidad de regular la educación sexual en la escuela a raíz de incremento de las agresiones sexuales y el consumo de pornografía a edades cada vez más tempranas.

P. La protección del menor frente a la pornografía ha saltado a primera línea de la opinión pública. ¿Debería de plantearse la educación sexual como una asignatura?
La respuesta no es fácil. Tengo serias dudas acerca de la implantación de la educación sexual como asignatura. Se intentó, años atrás, implantar la educación para la ciudadanía, cuyo contenido fue bastante menos polémico. Fue imposible alcanzar un consenso. Los proyectos de integración de la educación sexual en el proyecto educativo que hemos propuesto desde la UPV/EHU al Gobierno Vasco (Uhin Bare, Sexumuxu) se basan en la interdisciplinariedad. Cada área de conocimiento es competente para impartir conocimiento y competencias en asuntos relacionados con la sexualidad. La cuestión es que existe una resistencia hasta ahora infranqueable a incluir y estabilizar materias relacionadas con la sexualidad, de modo que se establece una suerte de reserva mental sobre estos temas.

P. ¿Cómo se enseñan ahora educación sexual en las aulas?
Tendríamos que aceptar que siempre existen honrosas excepciones pero, en general, diremos que la situación es paupérrima. Desde el punto de vista político la hipocresía es inaudita. Se habla de educación sexual a modo de apagafuegos. En la época de los años 80 fue necesario asociar sexo y muerte (sida) para poder ver un preservativo en la televisión. En la actualidad el apocalipsis que parece que se aproxima por la irrupción de la pornografía en los dispositivos electrónicos lleva a políticos y bienpensantes a decir: “Habrá que hacer educación sexual”. Si hubiese voluntad política, solo tendrían que considerar todo lo que se ha hecho en este país en educación, programas, investigación, publicaciones, muchos de ellos excelentes, en los últimos 40 años. Si la hubiese, solo tendrían que aplicar los contenidos y recomendaciones que las leyes vigentes indican, pero que no se cumplen. Si la hubiese, solo tendrían que implementar las propuestas tanto de la OMS como de la UNESCO al respecto.

P. ¿Existe algún país de nuestro entorno en el que haya una asignatura obligatoria?
Si, un ejemplo muy relevante es el de Alemania. Asumen los criterios de la OMS y de la UNESCO. Los padres no pueden interferir en los contenidos de la educación sexual del mismo modo que tampoco lo pueden hacer en los de matemáticas, historia o lengua.

P. ¿De qué hablamos cuando se habla de educación afectiva y sexual? ¿De ETS, embarazos, VIH, se diversidad sexual, de identidades de género, de erotismo; de todo a la vez, de una parte sólo?
Conviene fijarse en los modelos desde los que se plantea. Tradicionalmente han sido el modelo moral, el de la iglesia católica, el modelo de prevención de riesgos, propuesto por la sanidad, o el modelo prescriptivo, combativo, heredero de la ‘sexpol’ de los años treinta del siglo pasado. Nosotros trabajamos desde el modelo biográfico/profesional. Se trata de dotar a las personas de los recursos necesarios para manejar sus necesidades afectivas y sexuales y, por tanto, para que las personas sean capaces de tomar decisiones al respecto, desde su autonomía personal. No se trata de adoctrinar a nadie en ningún sentido. Parte de la idea de que el deseo sexual es una de las motivaciones más importantes en el desarrollo personal y social, de modo que su integración en el conjunto de la personalidad constituye una fuente de riqueza que impulsa a las personas al encuentro con los demás.

P. ¿Qué papel juegan las familias en la educación sexual de sus hijos e hijas?
La sexualidad es un hecho multidimensional y, por tanto, su tratamiento debe ser interdisciplinar. La sexualidad es el modo sexuado de estar en el mundo en el que el deseo sexual y sus correspondencias en comportamientos tan solo son una parte de ella. En el fondo se trata de que los y las jóvenes y adolescentes encuentren su modo de estar en el mundo como mujeres o como hombres teniendo en cuenta que existen tantos modos de serlo como personas. De ahí, que la aceptación de la diversidad sexual es imprescindible en todo planteamiento de educación sexual. Decimos que es un modelo profesional porque no se basa en creencias u opiniones sino en el conocimiento científico, es decir, en aquello sobre los que contamos con suficiente evidencia empírica.

P. ¿La educación sexual es responsabilidad exclusiva de la escuela?
No, cada sector tiene que hacer lo que tiene que hacer. Educación tiene que aportar al alumnado el conocimiento y los recursos necesarios para que los y las jóvenes y adolescentes sean capaces de regular sus necesidades afectivas y sexuales. La mayor parte de los contenidos que una persona adolescente necesita están incluidos en el currículum escolar para la educación obligatoria donde se establecen contenidos y competencias. Cuando se plantea si la educación sexual en la escuela tiene que ser obligatoria, la respuesta es sí, en la medida en que el currículum escolar, que es una ley que se recoge en el decreto 77/2023 de 30 de mayo, también lo es. Sanidad debe contribuir facilitando el acceso a los servicios sanitarios específicos para jóvenes y adolescentes, algo a lo que hace ya mucho tiempo renunció, promoviendo la salud sexual y reproductiva. En este sentido, Educación y Sanidad deben colaborar.

P. ¿Quién debería impartirla?
La educación sexual no puede sustentarse en los especialistas. No somos partidarios de que el sistema educativo delegue esta responsabilidad en agentes ajenos al sistema educativo. La escuela debe hacer lo que debe de hacer. El profesorado es competente en materias como biología, ciencias sociales y ética. Los especialistas en sexología deben intervenir en aquello para lo que el profesorado carece de formación específica, pero en ningún caso deben sustituir al sistema educativo, en todo caso colaborar con él. Nada de esto es posible sin contar con madres y padres cuya función no debe ser instruir a sus hijos/as sino actuar como base de seguridad para la exploración. En una de nuestras últimas investigaciones obtuvimos apoyo empírico en el sentido de que el principal predictor sobre la disposición al riesgo en adolescentes fue la vinculación afectiva con la madre, tanto en chicos como en chicas.

P. ¿Cuál es la relación entre pornografía y educación sexual?
A mi modo de ver, existe una gran confusión acerca de la pornografía. En la actualidad cualquier manifestación erótica es pornográfica. El desarrollo psicosexual activa el deseo sexual a partir de la pubertad. Éste es una emoción que genera una tendencia de acción, la búsqueda de satisfacción sexual. Por ello, en estas edades, aparece una gran curiosidad, la conformación del imaginario erótico y la aparición de autoerotismo. Esto constituye una fuente de riqueza. La educación sexual debe contribuir a conocer el deseo sexual, reconocer sus manifestaciones y aprender a regularlo conforme a la ética de las relaciones. Este un principio irrenunciable para poder abordar la cuestión de la pornografía. No desde el apocalipsis, no desde el puritanismo, sino desde el uso de la razón y desde relaciones igualitarias que respeten la autonomía personal. La educación sexual debe de aportar al alumnado criterios básicos para poder manejarla, poniendo en evidencia la manipulación que se ejerce a través de estereotipos machistas, de distorsiones y de falsedad.

P. Pedro Sánchez ha anunciado ahora la creación de un comité de expertos para garantizar un entorno digital seguro en el consumo de pornografía...
El foco no puede estar puesto en la extinción de la pornografía, sino en la potenciación de la educación sexual. Los cuarenta últimos años demuestran que estabilizar la educación sexual en el sistema educativo sobre bases científicas no deja ser un desiderátum. Probablemente la mercadotecnia electoralista es uno de sus mayores frenos. Para una integración estable tan solo es necesario cumplir con la normativa legal ya existente. La Ley Orgánica 2/2010 de Salud sexual y reproductiva, y de la interrupción voluntaria del embarazo, en el Título I dice: “Los poderes públicos en el desarrollo de sus políticas sanitarias, educativas y sociales garantizarán: a) La información y la educación afectivo sexual y reproductiva en los contenidos formales del sistema educativo. b) El acceso universal a los servicios y programas de salud sexual y reproductiva. c) El acceso a métodos seguros y eficaces que permitan regular la fecundidad”. ¿Por qué los políticos son incapaces de imponer los contenidos y las recomendaciones que ellos mismos promulgan?

P. ¿Cómo habría que entender la pornografía y sus efectos en relación con la educación sexual?

La sociedad occidental actual se caracteriza por regímenes democráticos imperfectos y por el liberalismo propio de la economía de mercado. A pesar de ello, la dimensión erótica humana sigue tabuizada. Michel Foucault afirmó que el discurso de la sexualidad solo estaba presente en la alcoba y el confesionario. Hoy tendríamos que puntualizar que el discurso de la sexualidad se halla en las redes sociales, en los medios de comunicación y en el comercio sexual. Lo que se destabuiza son los espacios que la manipulan y la instrumentalizan con fines comerciales, como la pornografía, la trata de personas, la prostitución, siendo así que la sexualidad se presenta de modo desnaturalizado, mostrándola como una caricatura, un esperpento, del sentido profundo de la sexualidad humana. Este interés en manipular las necesidades eróticas humanas con fines comerciales está inyectando pornografía en los menores a través de dispositivos electrónicos del mismo modo que las mafias de los estupefacientes llegaron a colocar droga a la salida de las escuelas.

viernes, 1 de marzo de 2024

#hemeroteca #sexualidad #juventud | Por qué los jóvenes practican menos sexo: porno, móviles y la búsqueda de “algo más”

Evitar la masturbación aumenta la testosterona //

Por qué los jóvenes practican menos sexo: porno, móviles y la búsqueda de “algo más”

Los estudios sobre una disminución del sexo entre los jóvenes han generado un desfile de teorías sobre el porno o la digitalización. Algunos, en cambio, sugieren que solo buscan otras formas de intimidad
Daniel Soufi | El País, 2024-03-01
https://elpais.com/icon/2024-03-01/por-que-los-jovenes-practican-menos-sexo-porno-moviles-y-la-busqueda-de-algo-mas.html 

Hoy, Andrés, de 27 años, se ha masturbado cuatro veces. Tres por la noche, porque no podía dormir, y otra por la tarde. No quiere dar su nombre real. Las pajas se las ha hecho viendo porno en el móvil, dentro del baño. Prefiere su habitación, pero estaba su novia. Llevan seis años, y desde hace dos casi no tienen sexo. A él le parece “una cosa complicada”, más que cuando empezó. “A veces hasta me da asco pensarlo”.

Para parte de la sociedad, la relación con el sexo parece estar cambiando. No dejan de aparecer estudios en los que se asegura que cada vez se tiene menos sexo, sobre todo entre los jóvenes. En febrero, el periódico Libération publicó los hallazgos de una encuesta del IFOP (Instituto Francés de Opinión Pública) que revelaba que solo el 76% de las personas sexualmente activas tuvieron relaciones en el último año, una caída de 15 puntos desde 2006. El descenso era pronunciado en el tramo de 18 a 24 años, más de una cuarta parte sin actividad, el quíntuple que en 2006. La frecuencia también ha bajado: solo el 43% tienen actividad semanal, frente al 58% de hace 18 años. El británico The Telegraph se preguntaba: “Si Francia pierde interés en el sexo, ¿qué esperanzas tenemos el resto?”.

Más información
El miedo a una “recesión sexual” mundial la introdujo en 2018 la revista ‘The Atlantic’, a raíz de una encuesta que ilustraba un declive en el interés de los jóvenes estadounidenses por el sexo. En España no hay estudios tan concluyentes. La ‘Encuesta sobre relaciones sociales y afectivas en tiempos de pandemia’ realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y publicada en 2023 sí decía, al menos, que cuatro de cada diez españoles priorizaban la contribución de su pareja en las tareas domésticas sobre una buena vida sexual. Cada estudio viene seguido de un desfile de teorías, muchas vinculadas al porno. François Kraus, director de la encuesta del IFOP, señala: “Genera fantasías tan poderosas que, para algunos, la realidad resulta insípida”. Otros análisis hacen énfasis en el agotamiento causado por el sistema, que no deja energía para el sexo tras jornadas extenuantes. El estrés y la ansiedad también pueden mermar la libido. Se citan igualmente cambios en las relaciones interpersonales: la digitalización dificulta el desarrollo de lazos profundos y el contacto físico.

Muchos artículos coinciden en considerarlo un problema y lo califican de “crisis sexual de la generación Z”, “pandemia invisible” o “muerte del deseo”. Pero esa visión raramente emana de la generación aludida. En este sentido, Kraus cree que la actitud de los jóvenes podría ser una reacción contra lo establecido, especialmente la liberal relación con el sexo surgida de Mayo del 68.

La filósofa Margot Rot, de 27 años, autora de 'Infoxicación' (Paidós, 2024), sugiere que, en ausencia de prohibiciones que antes impulsaban el deseo de transgredir, el interés de los jóvenes podría estar desplazándose. “A lo mejor, lo que está más cercenado hoy es la posibilidad de generar intimidad. En una generación menos limitada por miedos, prejuicios o falta de información sobre el sexo, que ya ni siquiera es un tabú, puede haberse transformado en deseo de otra cosa”. Los jóvenes pueden estar buscando una forma distinta de intimidad.

En esta línea se manifiesta Teresa, de 26 años, sin relaciones desde diciembre: “Empezó como diciembre sin chicos, se convirtió en enero sin chicos y, según parece, al final también será febrero”. No le preocupa este periodo de abstinencia. “Si bien me parece fenomenal que haya quienes se sientan cómodos teniendo relaciones esporádicas, prefiero ir con más calma y establecer una relación de confianza”.

En 'Filosofía del deseo' (Ariel, 2024), el escritor Frédéric Lenoir sugiere que, de manera instintiva, se están redescubriendo las experiencias de generaciones pasadas, para quienes el período de conocerse era una práctica socialmente impuesta por el noviazgo. “No tener relaciones sexuales desde el primer encuentro permite que surja el deseo, pero un deseo no solo físico, sino más completo. El tiempo crea un clima de confianza necesario para que la relación sexual siga su curso”.

martes, 22 de agosto de 2023

#libros #homosexualidad #capitalismo | Hegemonía sexual : política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial

Hegemonía sexual : política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial / Christopher Chitty ; traducción de Javier Sáez del Álamo.

Madrid : Traficantes de sueños, 2023 [08-22].
283 p.

/ ES / Libros / ENS / Capitalismo / Control social / Historia / Homosexualidad / Sexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9788419833051 / 20,00 €
📝 Cita APA-7: Chitty, Christopher (2023), Hegemonía sexual. Política, sodomía y capital en el surgimiento del sistema mundial. Traficantes de sueños


[.es] En ‘Hegemonía sexual’, Christopher Chitty rastrea los quinientos años de historia de las relaciones sexuales capitalistas. Se trata, en este sentido, de una verdadera arqueología de la dinámica de clase burguesa por regular la homosexualidad, pero también de las formas de resistencia y lucha de clases en ese ámbito. Tras las huellas de la politización de la homosexualidad masculina en la Florencia del Renacimiento, en Ámsterdam, París y Londres entre los siglos XVII y XIX, así como en la ciudad de Nueva York durante el siglo XX, Chitty muestra cómo la sexualidad se convirtió en una dimensión crucial de la acumulación de capital, al igual que en una importante técnica de dominio burgués. Ya sea por medio del control de la sodomía masculina durante el gobierno de los Médici en Florencia, o de la reiterada acusación contra la aristocracia francesa de practicar una sexualidad monstruosa en la Revolución francesa, la burguesía usó tanto la restricción como la libertad sexual para producir y controlar a las clases trabajadoras, transformándolas en una herramienta de producción fiable, subordinada a la sociedad civil y al Estado. De este modo, al abordar la sexualidad como un campo de contienda social, esto es, como un espacio privilegiado de la lucha de clases, Chitty nos propone embarcarnos en una política que destruya la sexualidad como herramienta y efecto del poder.

jueves, 18 de mayo de 2023

#hemeroteca #besos #historia | Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años

Beso en arcilla, Babilonia, hace 3.800 años //
Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años

Escritos sumerios y acadios recogen esta práctica en su doble función, como parte del acto sexual y muestra de afecto entre familiares y amigos
Miguel Ángel Criado | Ciencia/Materia, El País, 2023-05-18
https://elpais.com/ciencia/2023-05-18/los-primeros-besos-se-registraron-en-mesopotamia-hace-4500-anos.html

No se sabe cuándo los humanos empezaron a besarse, quizá desde el inicio de sus tiempos. Pero las primeras referencias escritas al beso aparecen en Mesopotamia hace unos 4.500 años. Ya entonces, los besos tenían las distintas funciones que conservan hoy: como parte del acto sexual, y como muestra de cariño, de respeto e incluso, una manifestación religiosa o supersticiosa. Y ya entonces habrían perdido su función original que, según algunos antropólogos, sería encontrar a la pareja ideal por medio de las señales químicas enviadas y recibidas durante el beso.

En su libro ‘The Science of Kissing’ (‘La ciencia del beso’, no editado en español), la investigadora Sheril Kirshenbaum recoge el trabajo de varios antropólogos que sitúan las primeras menciones al beso en los orígenes de la civilización hindú, en la India, hace unos 3.500 años. De allí, los hombres de Alejandro Magno habrían llevado tal práctica a la antigua Grecia. Estas referencias iniciales en textos sagrados del hinduismo, como el 'Atharvaveda', no tienen una palabra específica para el acto de besar. En varias partes de esta obra se usa la expresión “oler con los labios”. Otra línea del poema se puede traducir como que “un joven señor de la casa lame repetidamente a la joven”. Aquí, escribe Kirshenbaum, “lamer puede referirse a una especie de beso o caricia”. En otro poema hindú, el 'Mahabharata', se habla del beso como el acto de juntar los labios. Pero este texto, como el ‘Vatsyayana Kamasutra’, es mucho más reciente.

Dos investigadores daneses sostienen ahora en un trabajo publicado en Science que las primeras referencias explícitas al beso aparecen en textos sumerios, civilización surgida en el sur de lo que hoy es Irak. Uno de los autores es Troels Pank Arbøll, profesor de la Universidad de Copenhague y experto en las antiguas civilizaciones de Oriente Próximo. “La primera evidencia textual que menciona los besos romántico-sexuales parece surgir en la antigua Mesopotamia alrededor del año 2500 antes de Cristo”, cuenta Arbøll en un correo. La escritura se inventó en esta parte del mundo, entre los ríos Tigris y Éufrates, hace unos 5.200 años, con textos sumerios y acadios en tablillas de arcilla, con “la escritura cuneiforme, en uso hasta 80 años después de Cristo. Tenemos muchas fuentes disponibles hoy de ese lapso de tiempo. Sin embargo, cuando se inventó, la escritura en el antiguo Irak, se utilizó en principio para la administración, lo que supone que otros tipos de textos solo aparecen gradualmente”, añade. Habría que esperar 700 años a los textos que hablan de besarse.

“Las primeras referencias a los besos ocurren en narraciones mitológicas sobre el comportamiento y las acciones de los dioses. Solo un poco más tarde (especialmente a principios del segundo milenio a.C.) encontramos referencias claras a los besos en documentos privados”, completa el científico danés. En efecto, la primera mención al beso, una mención subida de tono, aparece en el llamado Cilindro de Barton, un texto mitológico escrito en sumerio hace entre 4.350 y 4.500 años. Como cuenta Arbøll, en las columnas 1, líneas 1 a 14 y la columna 2, líneas 4 a 10, del cilindro se puede leer el siguiente párrafo:

“Aquellos días son ciertamente días lejanos. Aquellas noches son en verdad noches lejanas. Aquellos años son ciertamente años lejanos. La tormenta rugió, los relámpagos destellaron. En la zona sagrada de la ciudad de Nippur, la tormenta rugía, los relámpagos centelleaban. El Cielo habló con la Tierra. La Tierra habló con el Cielo. Con la diosa ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor del dios Enlil, con Ninhursag, con la ‘Gran-Buena-Señora-del-Cielo’, la hermana mayor de Enlil, con Ninhursag, tuvo relaciones sexuales. Él la besó. El semen de siete mellizos él embarazó en su vientre”.

Este texto es un milenio anterior a los poemas sagrados hindúes que hablaban de juntar los labios. En tablillas ya posteriores aparecen menciones a todos los tipos de besos imaginables. En textos sumerios, se habla del beso como acto posterior al coito. Mientras, en tablillas acadias, civilización al norte de la sumeria, se recogen pasajes de besos en los pies o el suelo que han pisado como muestra de respeto o sumisión a los padres o a los sacerdotes, pero en otros se lee del beso como manifestación del deseo sexual.

Arbøll aclara enseguida que los primeros besos no se dieron en esta parte del mundo: “No mantenemos que el beso se originó en la antigua Mesopotamia, sino todo lo contrario”. Con el ‘Cilindro de Barton’, los textos hindúes y también referencias algo más ambiguas coetáneas descifradas en Egipto, el científico danés mantiene que “esta forma de besar se practicaba en una gran área geográfica en la antigüedad, lo que argumentamos no apunta a un solo punto de origen, al menos en tiempos históricos; en cambio, parece haber tenido múltiples orígenes diferentes”. Pero si alguien insistiera en identificar un solo origen, termina Arbøll, “tendría que buscarse en tiempos prehistóricos”.

Y tan prehistóricos. La bióloga de la Universidad de Oxford y coautora del trabajo publicado en ‘Science’ Sophie Lund Rasmussen recuerda que en las especies más cercanas a los humanos también se besan: “Los estudios en bonobos y los chimpancés han demostrado que ambas especies se besan, lo que puede sugerir que la práctica de besar es un comportamiento fundamental en los humanos, y eso explicaría por qué se puede encontrar en todas las culturas”. Y ¿por qué sería fundamental? “Los antropólogos evolutivos han sugerido que los besos romántico-sexuales evolucionaron con el fin de evaluar aspectos de la idoneidad de una posible pareja a través de señales químicas comunicadas por la saliva o el aliento, y facilitar sentimientos de apego, la unión de pareja y facilitar la excitación sexual”, dice Rasmussen en un correo. “Que los besos sexualmente románticos también se vean en nuestros parientes vivos más cercanos propone que este comportamiento sería incluso mucho más antiguo que nuestra documentación más antigua”, añade. La divergencia entre estos grandes simios se produjo hace cinco millones de años.

Kirshenbaum, la autora de ‘The Science of Kissing’, no relacionada con el estudio de ‘Science’, añade: “Dado que vemos tantos comportamientos similares en todo el reino animal, sospecho que nuestra especie se ha estado besando desde que estamos en la Tierra”. Pero Kirshenbaum quiere destacar otra cosa sobre los besos, que no tiene que ver con su origen: “Besarse entre dos personas fomenta sentimientos de conexión, deseo, seguridad y amor, todo dependiendo del contexto del beso. Promueve una sinfonía de señales químicas como la oxitocina y la dopamina que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos”.

martes, 15 de noviembre de 2022

#libros #trans #sexualidad | Follando con mujeres trans

Follando con mujeres trans / Mira Bellwether ; editado por Alejandra Núnez ; traducción de Miss Riruki.

Barcelona : Descontrol [etc.], 2022 [11-15].
166 p.
Serie: Fem Veus.

/ ES / Libros / ENS / Mujeres trans / Relaciones sexuales / Sexo / Sexualidad /  Trans

📘 Ed. impresa: ISBN 9788418283475 / 19.00 €
📝 Cita APA-7: Bellwether, Mira (2022). Follando con mujeres trans. Descontrol.

El innovador texto de Mira no es tanto una guía sobre cómo tener sexo como persona trans o con una persona trans, sino lo que la cultura trans puede enseñarnos sobre el sexo y la sexualidad. La cultura trans es consentimiento, exploración, conocernos y querernos, fluidez y romance. Mira captura esta sabiduría en su texto, desde la práctica poco conocida de “muffing” hasta juguetes, anatomía, comunicación, amistad y mucho más.

domingo, 30 de octubre de 2022

#libros #sexualidad #antropologia | Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento

Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento / Xabier Lizarraga Cruchaga

México: INAH [Instituto Nacional de Antropología e Historia], 2022 [10-30].
Serie: Fundamentos.
301 p.

/ ES / Libros / ENS / Antropología social / Sexualidad

📘 Ed. impresa: ISBN 9786075396880
📝 Cita APA-7: Lizarraga Cruchaga, Xabier (2023). Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento. INAH.


[.es] La sexualidad de todo animal es un fenómeno complejo que supone procesos, historias evolutivas, grupales y biográficas, que se generan en contextos, circunstancias y momentos, que suponen oportunidades y estrategias, así como audacias para aprovecharlas. Las ilimitadas posibilidades y realidades de la sexualidad en el primate sapiens suponen una infinidad de caminos que se requiere descubrir y, en más de un sentido, explorar y transitar para conseguir conocer y comprender sus recovecos y parajes, porque se expresa en una sucesión de apetencias, deseos, adicciones, de ideologías y pasiones, que también dan pie a filias y a fobias. Son numerosos los detalles que emergen de la curiosidad y de las ideas, del artificio y los descubrimientos, de los jadeos y los secretos, de las sombras y las siluetas alumbradas por pasiones y requerimientos que devienen en la creación de los estilos de vida y de interacciones con los demás, que nos abren a la novedad y a través de los cuales uno incluso se descubre en el otro, sin las tiranías del espejo ni las miradas vigilantes de censores, que siempre están al acecho, juzgando y descalificando desde la incomprensión, la ignorancia. En este libro, abordando algunos de los ingredientes de tan complejas realidades, se intenta aportar ideas, reflexiones y concepciones que ayuden a esclarecer unos cuantos ingredientes de la siempre compleja y dinámica sexualidad del animal humano.

Novedad editorial aborda las sexualidades humanas desde la antropología del comportamiento
‘Sexualidades: imperativos y atmósferas’ es la más reciente obra del antropólogo físico, activista e investigador del INAH, Xabier Lizarraga
Gobierno de México, Secretaría de Cultura, 2023-01-23
https://www.gob.mx/cultura/prensa/novedad-editorial-aborda-las-sexualidades-humanas-desde-la-antropologia-del-comportamiento?idiom=es

“La sexualidad cabe concebirla y definirla de numerosas maneras, pero las emociones, las sensaciones y las pasiones, los sentimientos y los contextos históricos, los marcos teóricos e ideológicos nos obligan a reconocer que ninguna de tales maneras puede contenerla en forma total y, mucho menos, definitiva, por lo que siempre serán tentativas y aproximadas”.

Dichas líneas son el punto de partida del libro ‘Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento’, del antropólogo físico, sexólogo y activista Xabier Lizarraga Cruchaga, el cual presentará virtualmente la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el 26 de enero, a las 18:00 horas, mediante el canal INAH TV y el perfil Publicaciones INAH en Facebook, como parte del ciclo “Palabra de nuestros autores”, organizado por la Coordinación Nacional de Difusión de la institución.

La obra del académico, adscrito a la Dirección de Antropología Física (DAF) del INAH, está estructurada en siete capítulos en los que analiza los múltiples elementos socioculturales, psicológicos y biológicos que intervienen, complejizan y dinamizan la sexualidad humana.

La necesidad de este examen riguroso, anota el autor, se origina en la andanada de cuestionamientos que, “a partir del siglo XIX y en el contexto histórico que hemos dado en llamar ‘Occidente’, han surgido en torno a la sexualidad”.

Al abordar el tema desde la cuestión biológica, señala que no se puede negar que los órganos sexuales son imprescindibles para pensar y hablar de sexualidad, también es evidente que esta desborda lo meramente orgánico y que, en términos de comportamiento, va más allá de lo reproductivo.

“La política, la economía, la ideología e, incluso, las artes y las ciencias están impregnadas de sexualidad, así como la sexualidad lo está del artificio propio del fenómeno humano”, anota Lizarraga Cruchaga.

En este sentido, señala que la globalización de las esferas políticas, económicas y socioculturales puede actualmente producir una suerte de ‘efecto mariposa’, al momento en que los individuos piensan, sienten y ejercen su sexualidad.

Una decisión política en Rusia o religiosa en Irán, apunta el investigador de la DAF, puede repercutir en el ánimo de una mujer en México o de un homosexual en Holanda, en función de que las plataformas digitales y las telecomunicaciones en general nos permiten estar virtualmente en espacios ajenos a donde nos encontramos físicamente, así como interactuar con personas con las que nunca hemos dialogado en directo, sumarnos a causas internacionales y dar apoyos a un grupo o individuo amenazado al otro lado del planeta.

A la venta en la red de librerías del INAH, ‘Sexualidades: imperativos y atmósferas. Reflexiones desde la antropología del comportamiento’ es una obra cuyo énfasis también está en la pluralidad, de allí que, desde su título, deje en claro la necesidad de pensar y de hablar no de sexualidad sino de sexualidades. “Así, en un abierto e inconmensurable plural”, concluye Lizarraga Cruchaga.