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martes, 19 de noviembre de 2024

#hemeroteca #trans #saludmental | Las personas trans o no binarias tienen 16 veces más depresión que la población en general, según un informe

Orgullo Crítico en Madrid en junio de 2024 //

Las personas trans o no binarias tienen 16 veces más depresión que la población en general, según un informe

Transaludes, realizado por el Instituto de Salud Carlos III, es el primer estudio que se presenta en España sobre el estado de salud del colectivo trans y no binario
Francesca Raffo | El País, 2024-11-19
https://elpais.com/sociedad/2024-11-19/las-personas-trans-o-no-binarias-tienen-16-veces-mas-depresion-que-la-poblacion-en-general-segun-un-informe.html

Es 16 veces más común que las personas trans o no binarias sufran depresión y 11 veces más común que padezcan ansiedad que la población en general, según el estudio 'Transaludes: salud en personas trans y/o no binarias en España', presentado este martes por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en el Ministerio de Salud. El equipo de investigación revela que los problemas de salud mental se deben a la discriminación estructural y a la violencia que sufre este colectivo, así como a las barreras sociales y sanitarias para la transición.

Este estudio es el primero que se realiza en España sobre el estado de salud de las personas trans y no binarias. María José Belza, quien lideró la investigación, ha explicado que en España hay poca información para cuantificar el estado de salud y las dificultades de este colectivo, especialmente para atender los problemas sanitarios y crear políticas públicas.

El estudio Transaludes se realizó a partir de entrevistas a 1.823 personas trans y no binarias de las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas. El 35% de las personas participantes son hombres trans, el 23% mujeres trans y el 42% personas no binarias, con una edad media de alrededor de 26 años.

Uno de los grandes temas del estudio ha sido la salud mental, ya que está “altamente influenciada por la discriminación estructural”, ha indicado el equipo del ISCIII. “Hay una peor salud mental que en la población general”, han añadido. Así, cuando se les consultó a los participantes si algún médico les había diagnosticado alguna enfermedad o trastorno en los últimos 12 meses, las respuestas relacionadas con la salud mental quedaron muy por encima de otras enfermedades. El 47,5% respondió que habían sido diagnosticados de ansiedad, el 39,6% de depresión y el 29,4% de otros problemas de salud mental.

Los investigadores también han advertido sobre las altas cifras de autolesiones e ideas suicidas en el colectivo. En el grupo de los hombres trans, el 67% contestó que se había autolesionado alguna vez en la vida; en las mujeres trans, un 44,1%, y en las personas no binarias, un 67,4%.

En cuanto al suicidio, en los hombres trans, el 76,4% tuvo pensamientos suicidas y el 37,6% llevó a cabo un intento de suicidio; en las mujeres trans, el 68,1% sufrió pensamientos suicidas y el 36,7% lo intentó. En cuanto a las personas no binarias, 8 de cada 10 tuvo pensamientos suicidas y 4 de cada 10, intentos suicidas.

La discriminación estructural y las barreras para la transición son algunos de los factores que deterioran la salud mental e incrementan la idea suicida. Por ejemplo, el estudio menciona que la ideación suicida en los últimos 12 meses incrementa en un 25% si hay barreras para el cambio de nombre registral, en un 33% si hay barreras al cambio de sexo registral, 57% si hay barreras para la transición hormonal y 78% si hay barreras para la transición quirúrgica.

Los miembros de Transaludes han asegurado que estos datos son especialmente preocupantes en una la población tan joven (la media del estudio es de 26 años) y manifiestan la urgencia de que el sistema responda para atender la salud mental del colectivo.

La mitad de los encuestados percibe que tiene un buen estado de salud (53,8%). Sin embargo, esta cifra es menor, en 30 puntos porcentuales, que la percepción de la población en general (85,3%) sobre su buen estado de salud. Por otro lado, 4 de cada 10 personas trans y no binarias creen que sus profesionales sanitarios no saben cómo atender al colectivo.

Esto tiene gran impacto en los procesos médicos de transición. Un porcentaje alto de las personas encuestadas aseguró que no lo lleva a cabo por miedo a la discriminación en las consultas, las barreras sanitarias y las listas de espera. Otras respuestas fueron: no tener información para hacerlo, desconfiar de las consultas médicas y la negativa del personal médico.

Jimena González, diputada de Más Madrid en la Asamblea de Madrid, quien participó de la presentación, ha explicado que pocas cosas alejan más a la comunidad trans de los servicios médicos que ser llamada por otro nombre en la sala de espera, o que el médico no te pueda atender porque tu nombre del DNI no va con tu persona. “Desde el ámbito sanitario esto es fundamental”, advierte. Y, agrega que “el reconocimiento legal y administrativo mejora la salud mental en las personas”.

El informe indica que, dadas estas barreras, dos tercios de las personas que habían realizado alguna transición quirúrgica lo acabaron haciendo en la sanidad privada. Por ello los investigadores solicitan que los profesionales sanitarios ―especialmente médicos de familia y endocrinólogos― deben estar formados para atender a las personas trans y no binarias, para mejorar la atención y el seguimiento de los procesos de transición hormonal.

Sobre el cambio de sexo registral, la encuesta indica que el 64,9% de hombres trans lo había hecho, el 68,1% mujeres trans y el 12,7% personas no binarias. Sobre la transición hormonal, el 71,8%, 77% y 23% estaban en proceso, respectivamente.

El estudio menciona que solo 1 de cada 10 personas trans o no binarias se ha visibilizado totalmente en todas las esferas de su vida. Y lo que más les frena para hacerlo son las barreras sociales y el miedo a la discriminación. De los participantes, el 87,4% respondió que había sufrido algún tipo de violencia tránsfoba o discriminación por su identidad de género y casi la mitad, agresiones físicas. Esto genera secuelas a lo largo de la vida en la salud mental y bienestar físico de las personas: 8 de cada 10 las presentan.

Fuera de las relaciones de pareja, el 70% denunció haber tenido algún tipo de violencia sexual; 3 de cada 4, la sufrieron por parte de alguna pareja. El equipo de investigación ha asegurado que estos datos son superiores a los de las personas que finalmente denuncian y esto demuestra la “necesidad de desarrollar programas de prevención, detección y protección en todos los ámbitos”.

jueves, 16 de mayo de 2024

#hemeroteca #trans #transfobia | Cuando cambiar de nombre es todo un reto: la lucha de las infancias trans en México

Govinda, junto a sus padres, David  y Brisa, preparando el almuerzo en su casa, en Rosarito //

Cuando cambiar de nombre es todo un reto: la lucha de las infancias trans en México

Las personas menores de edad solo pueden realizar este trámite por la vía administrativa en cinco de los 32 Estados del país y en los consulados, pese a las sentencias de la Corte Suprema
Alicia Fàbregas | Planeta Futuro, El País, 2024-05-16
https://elpais.com/planeta-futuro/2024-05-16/cuando-cambiar-de-nombre-es-todo-un-reto-la-lucha-de-las-infancias-trans-en-mexico.html

Poder nombrarte es poder ser. Govinda Martínez lo tiene claro. Se sienta sonriente en un rincón de un restaurante con muchas mesas y sillas oscuras, y a sus 15 años, sus palabras irradian seguridad. Tras sus gafas y su pelo oscuro, va enlazando un discurso que parece construido con la solidez de las opiniones bien reflexionadas. Pese a las bofetadas de una sociedad abusiva y cruel con las personas de la diversidad sexual, él avanza con fuerza, empujado por una familia que lo apoya de manera incondicional. Una madre, un padre y cuatro hermanos que son su lugar seguro.

“Si me reconocen como trans, siento que me asocian a que tuve que pasar de mi sexo biológico a lo contrario, y no quiero. Me gusta que me vean solo como uno más. Me hubiera gustado que me llamaran por mi nombre para ser uno más”, dice. Se refiere a la vida en general. Y también, más en concreto, a su época escolar. Al tiempo que pasó en una secundaria pública de Rosarito, su municipio, en el Estado mexicano de Baja California, en el noroeste del país, una localidad de playa, de población trabajadora, surfistas, bares, algunas discotecas, y a ratos bastantes turistas estadounidenses, que cruzan desde la frontera en California.

  • En el colegio, la prefecta me dijo que no podía llevar el pantalón y me empezó a preguntar sobre mi periodo. Yo creo que no debía de preguntarme eso
  • Govinda Martínez

Esa etapa escolar no fue nada fácil para Govinda, nombre que aparece en la novela ‘Siddartha’, de Herman Hesse, y que eligió porque le pareció neutro: parece femenino, pero lo llevaba un personaje masculino. Entró en segundo, en el último trimestre, por la covid-19, porque entonces las clases se hacían desde casa. Pero no pudo terminar el primer trimestre de tercero. El entorno era demasiado hostil. Brisa Ríos, su madre, sentada junto a él en una esquina tranquila de este restaurante de Playas de Rosarito, dice: “No quiero seguir exponiéndolo a más situaciones. Teniendo ya su acta de nacimiento con el nombre cambiado, podrá ingresar a la escuela como quien es”.

En la partida de nacimiento todavía aparece su nombre anterior, pero en la escuela pidió que lo cambiaran en las listas. O por lo menos que lo llamaran solo por su apellido. No todos los profesores hicieron caso. “Las primeras clases, decían mi nombre anterior. A veces me quedaba sentado, sin decir nada, para que me tacharan. O iba enfrente y tenía que decirle al profesor, y ya todos me miraban. Así que la primera impresión de mis compañeros fue de alguien con un nombre que no le correspondía. Y aun así, había tenido que empezar el curso más tarde para que les dieran capacitación a los profesores”, lamenta. También pidió poder ir al baño de chicos y llevar el uniforme masculino. “Tenía que ir al baño de dirección, y sobre el uniforme, la prefecta me dijo que no podía llevar el pantalón y me empezó a preguntar sobre mi periodo. Yo creo que no debía de preguntarme eso”, opina.

Las dificultades no venían solo por ese tema. La adolescencia es el momento de querer pertenecer y de sufrir, a veces, mucha soledad. En ocasiones, Martínez se sentía mal entre clases o dentro de ellas. Se ponía nervioso, lloraba, le dolía la cabeza, tenía náuseas... Los profesores llamaban a sus padres para que lo fueran a buscar. Ellos trabajaban bastante lejos, pero siempre acudían lo más pronto posible, aunque tuvieran que pasarse horas atrapados en el tráfico entre Tijuana y Rosarito. “Todo lo relacionaban con eso: no es que no se acepta, a lo mejor se está arrepintiendo, ya no le hagan caso, solo quiere llamar la atención”, recuerda Ríos.

El informe Cinco años de #infanciatrans 2018-2023, publicado en enero por la Asociación por las Infancias Transgénero, explica que de las familias que atienden, el 84% aseguran que el personal de sus centros educativos ”no cuenta con información suficiente sobre diversidad sexo-genérica”; y el 57% tuvieron impedimentos en los “procesos de reconocimiento de identidad de género en la escuela”.

Por eso es tan importante para las infancias y las adolescencias trans poder cambiar el nombre en el acta de nacimiento. A la madre de Govinda Martínez le frustra: “Me pesa el estar viendo su nombre anterior. Siento como que le están humillando. No es lo que él es, no es lo que le representa”. Pero en este país, para conseguir ese cambio, todavía se están teniendo que librar muchas batallas.

Un laberinto legal
México está compuesto por 32 Estados, cada uno con su propio código civil. Todos ellos deben acatar lo que dicte la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), pero como son soberanos, en este caso, la SCJN tiene que ir invalidando normas Estado por Estado para garantizar el derecho al cambio de nombre en el acta de nacimiento de niños trans. Una vez invalidadas, los Estados tienen que cambiar su código civil para adecuarlo a lo que pide la Suprema Corte. Muchos pasos farragosos que a veces se encallan.

Esas sentencias suelen basarse en el respeto a los derechos humanos y a la Constitución. Como describe una de ellas, de 2017, las personas tienen derecho a definir su identidad sexual y de género, y a que “los datos que figuran en los registros, así como en los documentos de identidad, correspondan a la definición que tienen de sí mismos”, porque se les tiene que garantizar “el libre desarrollo de la personalidad, el derecho a la privacidad, el reconocimiento de la personalidad jurídica y el derecho al nombre”. Meritxell Calderón, abogada especialista en derechos humanos, lo completa con una idea clave: “El Estado es una estructura social que está ahí para garantizar los derechos humanos, si no, no tiene sentido de ser. Tiene que garantizar que tú puedas hacer esos trámites, no limitarlos”.

Según el informe de la Asociación por las Infancias Transgénero, en 21 Estados mexicanos ya es posible ir al Registro Civil y hacer el cambio de nombre. Pero solo en cinco se permite a menores: Sinaloa, Jalisco y los consulados de México en el mundo pueden llevar a cabo el trámite sin límite de edad y Oaxaca, Ciudad de México y Morelos lo permiten, pero a mayores de 12 años. En Jalisco y Ciudad de México se puede hacer, además, sin la “la presencia obligatoria de dos progenitores”. Es muy importante, porque como explica Ma. Teresita Díaz, la activista que ha estado acompañando a Govinda Martínez y a su familia en todo este proceso, hay muchas personas que no cuentan con el apoyo de sus padres. Por eso, pide que se cree una institución que ayude a estas personas que aún no han cumplido la mayoría de edad, para que puedan acceder a su derecho.

Atrapados en el limbo burocrático
En junio de 2023, la Suprema Corte emitió fallos en esa misma línea para Sonora, Baja California Sur, y Baja California, donde vive Govinda. Esos tres Estados, en el plazo de un año, deben modificar sus leyes para adecuarlas a lo que pide la SCJN, pero no está siendo sencillo.

En ese limbo se han visto atrapados Martínez, su familia y Díaz, que está llevando todas las gestiones y que fue una de las impulsoras de esa sentencia. Junto con otros colectivos, presentó una acción de inconstitucionalidad ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos para que esta, a su vez, la llevara a la Suprema Corte y se pronunciara ante las supuestas vulneraciones de Baja California. Después, recogieron 800 firmas para presentar una iniciativa de ley para las infancias tran. Junto con eso, tenían el caso de Govinda Martínez, que probaba la necesidad de la ley. El combo perfecto para el cambio.

En paralelo, ya hace aproximadamente un año que empezaron con los trámites para que el nombre de Govinda pudiera aparecer en sus documentos oficiales, amparándose en la no discriminación que promueve la Constitución mexicana y en el respeto a los derechos humanos de varias convenciones internacionales. Fueron al Registro Civil de Playas de Rosarito y solicitaron el cambio. La primera vez se lo negaron, argumentando que no era legal porque debía “tener al menos 18 años cumplidos”. Unos meses más tarde de la sentencia de junio de 2023 de la Suprema Corte para Baja California, Díaz cuenta que volvió con Martínez y sus padres al Registro Civil de ese Estado. La persona que los atendió, dice la activista, ni siquiera conocía el reciente fallo de la SCJN. Cuando la activista le mostró la sentencia, el funcionario aceptó la petición, pero el 30 de diciembre, el Registro Civil volvió a declarar la rectificación improcedente, porque el Código Civil de Baja California aún no se había modificado para adecuarse a lo que establecía la SCJN. Aunque según afirma Díaz, a ellas no se lo notificaron hasta el 7 de marzo.

La activista ha acudido a instancias mayores a poner quejas y reclamar derechos. A lugares como la Comisión de Derechos Humanos, pero todavía no han conseguido salir de ese laberinto.

martes, 24 de octubre de 2023

#hemeroteca #transfobia | La última batalla de una mujer trans: pelear por su honor después de su muerte

Daniela, conocida también como Kendall, en una imagen cedida por sus amigas //

La última batalla de una mujer trans: pelear por su honor después de su muerte

Su nombre previo al cambio registral y una fotografía anterior a su transición marcan el lugar en el que fue enterrada Daniela. Sus amigas han iniciado junto a la asociación Euforia Familias Trans Aliadas un proceso contra las administraciones por su dignidad. El caso pone de manifiesto los agujeros de la normativa para abordar la transfobia.
Patricia Reguero Ríos | El Salto, 2023-10-24
https://www.elsaltodiario.com/justicia/ultima-batalla-mujer-trans-pelear-honor-despues-muerte

Se llamaba Daniela y su gente más cercana se dirigía a ella como Kendall, pero no hay ni rastro de esos nombres en la inscripción de su lápida. Tampoco hay rastro de ella en la fotografía que su familia ha elegido para recordarla tras su muerte en abril de 2022.

“El nombre que aparece en su lápida es su ‘deadname’, un nombre con el que hace mucho tiempo que no se identificaba y que había cambiado legalmente”, explica su amiga Alana Pantaleón, que cree que es “un insulto” que ese sea el nombre elegido para recordarla. Sobre la fotografía, dice que es “un escupitajo” a su memoria. “Ella era una persona preciosa por dentro y por fuera, y estaba feliz con el cambio por el que había peleado tantísimo, pero lo que se ve en la fotografía es un chico sombrío, triste, incómodo”, explica a El Salto.

Porque Daniela era una chica trans, algo que su familia nunca había entendido ni mucho menos aceptado. “Su familia conocía y rechazaba la condición de Kendall y esto fue motivo de los múltiples abusos a los que la expuso”, explica Pantaleón, que considera que el nombre y la fotografía que la familia ha elegido para recordarla no solo son un insulto sino también una vulneración del derecho al honor de su amiga.

Por eso decidió buscar respaldo para reparar este derecho, una pelea en la que la acompaña otra amiga de ambas. La búsqueda las llevó hasta la asociación Euforia Familias Trans Aliadas. El camino no es fácil. Alana Pantaleón lo llama “dificultades técnicas”. Se encontró con que, pese a ser la “familia elegida” de la fallecida, pese a haber convivido con su amiga y haberla acompañado en los últimos años, para el ordenamiento jurídico no es nadie. La amiga de Daniela se encontró con que solo los familiares directos de la fallecida estaban en disposición de interponer una denuncia para pedir una reparación de su honor.

El difícil camino de Daniela
En la ‘Guía de acompañamiento respetuoso de las identidades trans en el ámbito familiar’ de Euforia Familias Trans Aliadas, este colectivo que asesora y acompaña a personas trans desde 2019 —aunque con un bagaje previo— recomienda escuchar, acompañar y respetar a un niño o niña que muestra señales de que su identidad sexual no es cisnormativa, y hacerlo sin decidir por las criaturas. Lo plantea como una obligación legal y moral de proteger a las personas que están a su cargo, más cuando son pequeñas, y advierte de la relevancia de proporcionar un espacio de seguridad para prevenir trastornos de conducta, depresión, autolesiones e ideas de suicidio.

Pero eso no se parece en nada a lo que Daniela vivió con sus padres. Daniela nació en el año 2000 en Chile y fue adoptada en 2002 por una familia española con residencia en Cantabria. En 2011, con tan solo 11 años, ya se hacía algunas preguntas sobre su orientación y su identidad: entonces, se definió ante su familia como un niño homosexual, y pagó por ello siendo internada en un centro psiquiátrico, según la información que han podido recabar sus amigas.

Unos años después, entre 2013 y 2014, Daniela se identificó como una mujer trans. El rechazo de sus padres, que las amigas definen como conservadores y muy religiosos, se intensificó. En 2016, su familia volvió a internarla en un centro psiquiátrico.

Al año siguiente, en 2017, Daniela tuvo acceso por fin a tratamiento especializado. Un enfrentamiento con su familia a raíz de este proceso acaba con la intervención de los Servicios Sociales, y los padres pierden la tutela en favor de un centro de menores, donde pasa un tiempo hasta la mayoría de edad.

Cuando Daniela cumplió 18 años, empezó su vida fuera del centro de menores, primero en Torrelavega y luego en Madrid, donde vivió en sus últimos años. Allí consiguió un trabajo y comenzó a estudiar. Allí solicitó en 2021 la inscripción del cambio de nombre en el registro y recibió confirmación del cambio en marzo, como indican los documentos recopilados por sus amigas, aunque no llegó a modificar su DNI para trasladar el cambio recogido en el registro. En 2022, Daniela se encontraba en una situación límite de precariedad y desamparo. Se suicidó en abril de ese año y fue enterrada en el nicho familiar del cementerio de Aspe, en Alicante.

Infracción de tres leyes

Un escrito dirigido a la Dirección General de Igualdad de la Comunitat Valenciana en junio de 2023 expone la vulneración de derechos que supondría usar su antiguo nombre e imagen en el cementerio de Aspe y pide que se repare el honor de Daniela. El texto responsabiliza a los padres de Daniela, pero también al ayuntamiento. El escrito argumenta que se habrían cometido infracciones recogidas en tres leyes diferentes.

En primer lugar, se infringiría la Ley 23/2018, de 29 de noviembre, de igualdad de LGTBI, es decir, la ley LGTBI autonómica, que establece como infracción grave “la realización de actos o la imposición de disposiciones o cláusulas en los negocios jurídicos que constituyan o causen discriminación por razón de identidad o expresión de género” así como “realizar actos que impliquen aislamiento, rechazo o menosprecio público y notorio de personas por causa de orientación sexual, identidad de género, expresión de género, desarrollo sexual o grupo familiar”.

En segundo lugar, sigue el escrito, se infringiría la la Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación, conocida como Ley Zerolo, que reconoce el derecho de todas las personas a no ser discriminadas por razón de orientación, identidad sexual o expresión de género, entre otras causas. Esta ley entiende como infracción grave los actos u omisiones que constituyan discriminación y, argumenta el escrito, los hechos que presenta sobre Daniela son discriminatorios en el sentido de que se la trata de manera menos favorable a otras en situación análoga. Las infracciones graves se sancionan con multas de entre 6.000 y 10.000 euros en la ley LGTBI autonómica y con entre 10.000 y 40.000 en la Ley Zerolo.

En tercer lugar, el escrito entiende que se infringiría la Ley 49/1978, de 3 de noviembre, de enterramientos en cementerios municipales, que impone una obligación antidiscriminatoria a las corporaciones locales: “Los Ayuntamientos están obligados a que los enterramientos que se efectúen en sus cementerios se realicen sin discriminación alguna por razones de religión ni por cualesquiera otras”.

El escrito hace alusión a la Ley 4/2023 para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, la Ley Trans, que remite a las leyes autonómicas cuando se trata de valorar posibles infracciones.

Un absurdo jurídico
“Es un caso al que la normativa no da ningún tipo de respuesta”, dice Saúl Castro, abogado experto en derechos de las personas LGTBIQ+, que ha redactado el escrito de denuncia.

Las limitaciones empiezan en la Ley orgánica de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen, dice el abogado. Porque esta ley es la vía más directa para solicitar por la vía civil la reparación del derecho al honor de Daniela. Pero las personas legitimadas para hacer esa solicitud son “el cónyuge, los descendientes, ascendientes y hermanos de la persona afectada”.

“Nos encontramos con el absurdo jurídico de que las personas que están lesionando la memoria de una mujer trans son las personas a las que nuestro ordenamiento reconoce en la legitimación para interponer una demanda”, lamenta Castro. La lectura que hay detrás, continúa, es que el sistema entiende que las personas que van a velar más por los intereses cuando han fallecido son nuestras familias biológicas, algo que no siempre aplica en el caso de las personas LGTBIQ+, donde “los victimarios pueden ser nuestras propias familia”, dice el abogado.

Ante esa limitación, el escrito de denuncia se sostiene en otras vías: acuden a la normativa antidiscriminación, en concreto la ley LGTBI valenciana y la Ley Zerolo, pese a que en ninguna de ellas hay una referencia específica al caso, y lo hacen mediante la asociación Euforia Familias Trans Aliadas.

Esta vía, además de menos específica, es incierta en los tiempos: el abogado reconoce que no pueden saber en qué plazos va a responder la administración, ya que la única referencia que tienen es la de la prescripción de los hechos que se denuncian. Pero, en ese caso, al producirse la discriminación de manera continuada, no hay prescripción.

“El caso es único y plantea muchas incógnitas sobre cómo se puede garantizar el derecho al honor y a la propia imagen; es la primera vez que se plantea en el ámbito de violencias que nos suceden a la población LGTBI”, valora.

El derecho a la identidad
El derecho al nombre y a la expresión de género es una manifestación del derecho a la propia imagen vinculado a la dignidad de la persona. Así lo entiende el Convenio Europeo de Derechos Humanos y otros textos internacionales. Pero también es un principio constitucional, como recoge por ejemplo una sentencia de este tribunal de 2019, que interpreta que, si bien el derecho a la identidad no está recogido expresamente en la Constitución, “se puede considerar tácitamente incluido en el artículo 10” —sobre el derecho a la dignidad de las personas— ya que “la propia identidad, dentro de la cual se inscriben aspectos como el nombre y el sexo, es una cualidad principal de la persona humana”. Otra sentencia, esta de 2022, reconoce la orientación sexual y la identidad de género como “elementos vinculados con el derecho a desarrollar una determinada vida privada” y en el marco del derecho a “la integridad física y psicológica de una persona”.

Esta idea está en la base de las legislaciones autonómicas que regulan derechos de las personas trans, así como de la Ley Trans. En su preámbulo, esta ley recuerda que el Tribunal Constitucional estableció en una sentencia de 2019 que “la propia identidad, dentro de la cual se inscriben aspectos como el nombre y el sexo, es una cualidad principal de la persona humana; establecer la propia identidad no es un acto más de la persona, sino una decisión vital, en el sentido que coloca al sujeto en posición de poder desenvolver su propia personalidad”.

Un homenaje a Kendall
Daniela sí tuvo una despedida más justa que la del cementerio de Aspe: la que organizaron en el centro de menores donde vivió hasta cumplir los 18 años, ese sí con su nombre e imagen real. También algunas amigas se juntaron en el día de su cumpleaños para recordarla.

“Para nosotras es muy importante el que no quede impune y creemos que no hay nada imposible”, dice Natalia Aventín, presidenta de Euforia Familias Trans Aliadas, que subraya la importancia de la iniciativa que han tenido las amigas de Daniela y, en particular, la amiga que ha recabado los datos y ha tomado la iniciativa de promover la denuncia. Porque “sabemos que ocurren estas cosas, pero es difícil encontrar a alguien que te lo transmita o buscar la manera de abordarlo”.

Aventín lamenta que se deje en manos de las familias la legitimación para reparar el derecho al honor cuando muchas personas trans se encuentran con el rechazo frontal a reconocer su identidad. En contraposición, recuerda el papel fundamental de las familias a la hora de leer las señales que lanzan las infancias trans, que no son solo verbales sino que se manifiestan de diferentes formas —en el juego o la expresión de género— y a las que pide prestar atención desde la escucha. “Es importante tener la mente abierta y escuchar, porque muchas veces las personas adultas no escuchamos sino que explicamos cosas todo el rato como si fuéramos las únicas que podemos aportar algo, hay que bajarse de ese adultocentrismo”, añade.

Para Aventín, el caso muestra que queda mucho por hacer en lo que se refiere a derechos de las personas trans. Un cambio urgente, dice, es que la legislación permita que entidades que luchan por el colectivo puedan personarse de manera segura ante cualquier vulneración de derechos.

El Ayuntamiento de Aspe, preguntado por este periódico, asegura no tener constancia de ninguna denuncia, aunque es conocedor de los hechos ya que Euforia Familias Trans Aliadas contactó con el consistorio antes de interponer el escrito de denuncia a la dirección de Igualdad. Euforia Familias Trans Aliadas recibió contestación a través de una Técnico de Igualdad, que les indicó que la corporación había decidido no actuar. Preguntado por este medio, el Ayuntamiento asegura a El Salto que sigue los procedimientos legales para facilitar el enterramiento de personas fallecidas a todas las familias y que no se ha detectado ninguna irregularidad administrativa en el servicio. “De ser así, realizaríamos las diligencias y procedimientos oportunos para subsanar el error”, indican. La Conselleria de Servicios Sociales de la que depende Igualdad, por su parte, no ha respondido a las preguntas de este medio al cierre de este artículo.

Pantaleón visitó el nicho donde se encuentran los restos de su amiga por última vez en agosto de este año. “Me hizo polvo, pero volví a sentir que tenía que hacer algo como fuera, que esto no puede quedar así”, explica. Las amigas de Daniela se mantienen a la espera de la respuesta de las administraciones y esperan poder darle otra despedida: “Sería bonito que se pudiera cambiar y hacerle un homenaje, algo más real”, dice Pantaleón.

  • Información útil
  • 028 es el número del Teléfono Arcoíris, un teléfono gratuito y confidencial puesto en marcha por el Ministerio de Igualdad donde un equipo de profesionales atiende 24 horas a las víctimas de delitos de odio y discriminación por LGTBIfobia.
  • 024 es el número de la Línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad. Se trata de una línea telefónica de ayuda a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, y a sus familiares y allegados.

domingo, 31 de julio de 2022

#hemeroteca #trans #transfobia | L'enterrament de Cristina, l'oblit forçat de Derek, el jove trans mort a Nules

TV3 / Pastora de Florencio //

L'enterrament de Cristina, l'oblit forçat de Derek, el jove trans mort a Nules.

El juny passat va morir a Nules, la Plana Baixa, Derek Silvestre, un jove trans de 22 anys que havia fet pública la seua lluita per convertir-se en qui volia ser.
Pepa Ferrer | TV3, 2022-07-31
https://www.ccma.cat/324/lenterrament-de-cristina-loblit-forcat-de-derek-el-jove-trans-mort-a-nules/noticia/3177966/

Era finals de juny i Derek Silvestre, un jove activista LGTBI, estava preparant un punt Arc Iris a Vinaròs amb els companys del col·lectiu de Castelló. L'endemà havia quedat amb la seua amiga Pastora de Florencio, però no va arribar a la cita.

Aquell matí una trucada va esglaiar Pastora. Era un periodista d'un mitjà local que, segons explica, li demanava la seua opinió sobre el "suïcidi de Derek". Allò la va enxampar desprevinguda, no sabien res de la seua mort, no sabien què havia passat ni quina era la versió oficial de les causes de la seua mort, que per al president del col·lectiu, Jordi Pilar, encara no existeix.

"Se'm van paralitzar les cames, vaig caure a terra i no m'eixien ni les llàgrimes", relata Pastora.
"Encara no he plorat. Encara no em faig a la idea. Després em va trucar la mare, i eixa trucada va ser pitjor."
Segons explica, aquell dia la mare de Derek li va negar la seua realitat. Sabia que Pastora havia acompanyat el seu fill durant els últims anys a fer els tràmits administratius i el trànsit. Però aquell matí la volia convèncer d'una cosa, per a ella impossible: que Derek volia ser Cristina.

Ser acceptat socialment i familiarment, poder esborrar el teu nom anterior o viure lliurement la sexualitat havien format part de les lluites de Derek, un jove transsexual de poble, de Nules, a la Plana Baixa, que als 17 anys va marxar a la ciutat, a Castelló de la Plana, per poder aconseguir-ho.

Segons expliquen els companys del col·lectiu Castelló LGTBI, on militava, se sentia incomprès per la família. A la ciutat buscava una llibertat i una comprensió que no tenia al poble. Ells, aquell primer dia, el van rebre a la plaça de la Pescateria, on hi ha la seu del col·lectiu, i Derek hi va arribar amb una amiga. Però ell estava callat, no parlava, només parlava l'amiga.

"Ens explicava --conta Jordi Pilar-- que era xica però ara s'identificava com a xic, que el seu nom era Derek, que encara no ho havia dit a casa, que tenia por de dir-ho, que era menor d'edat, que estava a l'institut..."

I quan, als 18 anys, ho va explicar a casa, la família no li va fer costat. Però ell es va fer un lloc al col·lectiu, i va col·laborar activament en totes les iniciatives; de fet, es va convertir en un referent.

Tot i això l'estigma hi era. Era una persona vulnerable i va patir moltes violències. A alguns instituts va tenir problemes perquè hi havia professors que es negaven a anomenar-lo Derek i es dirigien a ell despectivament com a "reina". I, quan no t'accepten, una fugida endavant és el mon de les drogues, amb les quals va tenir problemes.

"I en som culpables absolutament tots", assenyala Pastora, que explica: "Quan passa una dona trans i ens girem i li diem: 'No li fa vergonya?' estem construint uns discursos d'odi que estan calant tant a la societat."

A través de l'associació van intentar ajudar Derek, mediant amb la família i portant-lo "a mil centres a fer-li mil coses". Van intentar fer pedagogia amb els pares, també. Els pares van accedir a anar a l'associació però, per al col·lectiu, van mostrar molta indiferència. Se'ls feia estrany que la seua pròpia família en aquelles reunions no es dirigira a Derek directament.

L'acumulació de dificultats i violències patides van portar Derek a un internament a Sevilla. Allí va començar un procés d'hormonació, i, quan fa pocs mesos en va tornar, Derek ja es mirava a l'espill i es veia a ell.

"Quan va arribar de Sevilla --recorda Pastora--, va arribar amb barba, és clar, com volia ser ell, Derek. Tu quan el veies ací, a Castelló, el veies sempre acatxat, tapant-se el pit... Ell va tornar de Sevilla hormonat, va vindre sent qui volia ser. Quan? Quan va estar lliure i ningú estava picant-lo per deixar de ser qui era. Derek era dolç i femení, i l'entorn el negava encara més. Però tu pots ser molt femení i pots ser un home."

En tornar de Sevilla, Derek s'havia instal·lat de nou a casa els pares, a Nules, i semblava que les coses havien millorat.

"Em deia: 'Caram! Han hagut de passar coses molt greus a la meua vida perquè els meus pares comencen a dir-me Derek. Però que poquet li va durar! --es lamenta Pastora--, perquè es va morir i me'l van convertir en l'altra persona."

L'enterrament de Cristina, l'oblit forçat de Derek
Pastora no s'acaba de creure la versió oficial, la de la família, que explica que la mort de Derek va ser un atac epilèptic, o alguna cosa semblant, diu. I és que no hauria estat la primera vegada que el jove trans hauria intentat esborrar-se.

"És que se'ns en va, se'ns en va... i algun dia ho aconseguirà --es lamenta Pastora mentre recorda els episodis que van viure amb Derek--. Però amb això, perquè els pares es queden tranquils, no estic dient el motiu de la seua mort, encara que tots el sabem."

Diu que tant li fan les causes de la mort del seu amic perquè allò important és que no s'amague la persona, ni se la invisibilitze.

Les persones trans, quan fan la transició, enterren el nom anterior, i aquell nom passa a dir-se "dead name", un nom que no es vol utilitzar i que es vol esborrar. Per això és tan important per al col·lectiu una llei trans estatal que permeta que s'esborren eixes dades i que no puguen aparèixer a una cerca.

El dia de l'enterrament de Derek, a Nules hi havia nervis: "Ens van trucar diverses vegades a la gent del col·lectiu perquè no portàrem banderes trans", detalla Jordi, "nosaltres no anàvem a fer-ho, però no responíem pels seus amics."
"Els seus amics estaven destrossats i, és clar, és una cosa que no podem permetre, que hi haja famílies que no accepten la identitat dels seus fills. Els assassinats socials cal que no passen."
Aquell dia els companys de Derek es van trobar que, al tanatori i a l'església, als cartells que anunciaven el sepeli el nom era el d'una dona i es van afanyar a ratllar-lo.

"A l'enterrament van posar el 'dead name' i al tanatori van posar el 'dead name', els cognoms i, entre parèntesi, Derek, com si fora una sobrenom. I no és un sobrenom, és el seu nom", rebla Jordi Pilar.

La missa, a més, la va oficiar un mossèn que havien denunciat feia cinc anys per unes declaracions al full parroquial on els titllava de degenerats i pederastes.

"El mossèn no era el mossèn de la parròquia de Nules --s'indigna Pastora--, era el mossèn de la parròquia de Vila-real, que és un mossèn totalment LGTBI-fòbic, a qui ja havíem denunciat juntament amb Derek."
"Van anar a buscar-lo a posta, el mossèn més homofòbic que hi ha."
Els seus seguidors i els seus amics no van entendre aquell enterrament, i ho van denunciar a les xarxes. I a la missa van deixar, com a almoina, xapes reivindicatives LGTBI. Quan es deia l'altre nom, el femení, tots cridaven: Derek!

Derek va ser incinerat. Les cendres, segons explica Jordi, les té la família a la seua habitació, i es lamenten que no tenen un lloc físic on plorar-lo o deixar-li un ram de flors.

Després de diversos intents de quedar amb la família de Derek perquè ens explicaren la història del seu fill, van declinar donar la seua versió. Han perdut un fill, estan passant-ho molt malament, ens expliquen.

Una cosa redundant: els trans són persones
Durant els últims anys el camí per a joves com Derek s'està aplanant, però molt lentament. La Generalitat Valenciana va aprovar una llei trans pionera que reconeix el dret d'autodeterminació de gènere sense haver d'aportar informes mèdics ni psicològics. Implica avenços importants en els àmbits sanitari, educatiu i administratiu per poder canviar la identitat als documents que depenen de la Generalitat, però no al DNI.

Derek per a la Generalitat Valenciana era una persona trans, Pastora afirma: "Derek era un home."

Però el procés d'aconseguir tots els drets es fa lent, i es van perdent silenciosament moltes persones pel camí, per això el col·lectiu reclama més celeritat per als processos de transició.

La lluita i la memòria de Derek s'encarregaran de recordar-les la gent d'LGTBI Castelló. D'ell en guarden el record, la implicació i vídeos on se'l sent dient coses com aquesta: "Sembla mentida que en ple segle XXI hàgem de recordar una cosa tan evident i tan redundant com que les persones trans som persones."

viernes, 8 de julio de 2022

#hemeroteca #lgtbi #terminologia | Glosario LGTBIQ+: términos para un lenguaje y una sociedad más diversa

Público / Marcha LGTBI en Palma de Mallorca, 2022-06-28 //

Glosario LGTBIQ+: términos para un lenguaje y una sociedad más diversa.

Heteronorma, drag, cisgénero... son conceptos que aparecen cada vez más en nuestro día a día. En este artículo se recogen las definiciones de algunos para poder usarlos correctamente.
Público, 2022-07-08
https://www.publico.es/sociedad/glosario-lgtbiq-terminos-lenguaje-sociedad-diversa.html 

Aunque algunos términos relacionados con el colectivo LGTBIQ+ están más asentados, hay otros cuya definición todavía no está muy extendida. Mientras que "homosexual" es una palabra que apareció por primera vez hace ya dos siglos, hay realidades que no han empezado a definirse y nombrarse hasta estos últimos años. En ‘Público’ hemos recopilado un glosario para poder incluir en el vocabulario estas palabras y entender mejor la realidad LGTBIQ+.

LGTBIQ+, ¿qué significa cada sigla?
Las siglas del colectivo hacen alusión a las orientaciones sexuales e identidades sexuales disidentes. La L se refiere a las lesbianas, aquellas mujeres que se sienten atraídas por otras mujeres. La G, a los gays, hombres que sienten atracción por otros hombres. La T hace alusión a las personas trans, aquellas cuyo género no se corresponde con el que les asignaron al nacer. La B, de bisexual, se refiere a las personas que sienten atracción hacia otra persona independientemente de su género. La I es de intersexual: las personas intersexuales son aquellas con una anatomía que presenta características del sexo masculino y el sexo femenino. Por último, la Q es de queer, un término que engloba a todas las personas que salen de los márgenes de la norma heterosexual y cisgénero.

Sexo y género, ¿cuáles son las diferencias?
El sexo hace referencia a características biológicas y anatómicas: los cromosomas, las hormonas y partes del cuerpo como los genitales. El género (mujer, hombre, no binario...) es el conjunto de características relativas a patrones de comportamiento y de identidad establecidas socialmente. Una persona cisgénero, por lo tanto, es aquella en la que su género y el sexo que se asignaron al nacer coincide mientras que, para una persona trans, su género y el sexo asignado al nacer no coinciden.

Cisheteronormatividad y cisheteropatriarcado
Según la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales, Bisexuales e Intersexuales (FELGTBI+), el cisheteropatriarcado es "la organización social en la que solo prevalece el criterio del hombre y siempre que sea heterosexual y cisgénero". La cisheteronormatividad es el conjunto de creencias e ideas arraigadas en la sociedad que excluyen, oprimen e invisibilizan las realidades de todas las personas que no sean cisgénero y heterosexuales.

Género no binario
Las identidades englobadas en el no binarismo van más allá del sistema que históricamente en las culturas occidentales solo ha reconocido dos géneros (mujer y hombre). Estas identidades comprenden a las personas que no se identifican con ningún género, implica diversas variantes entre las que se incluyen el bigénero, trigénero o pangénero, englobando este último a aquellas personas que pueden identificarse con varios géneros que coexisten en su cultura, además del género fluido de aquellas que transicionan entre dos o más géneros de forma esporádica o permanente.

Disforia de género y 'deadname'
La disforia de género es una expresión usada por profesionales de la medicina y la psicología que describe el estrés, angustia, infelicidad y ansiedad que las personas transgénero pueden sentir cuando su cuerpo y su identidad de género no coinciden.

El ‘deadname’ (la traducción literal al español es 'nombre muerto') hace referencia al nombre que tenía una persona trans antes de que esta, si decidiera hacerlo, lo cambiara por uno acorde con su identidad de género. El ‘deadname’ es aquel que normalmente le asignan la madre y el padre a la persona cuando nace. Muchas personas trans, cuando hacen pública su transición, eligen un nombre que se corresponde con el género con el que se identifican y expresan los pronombres con los que se les debe aludir. Este nombre no debe usarse para referirse a la persona cuando lo ha cambiado, ya que supondría no respetar su identidad.

Asexualidad y arromanticismo
Una persona asexual es aquella que experimenta poca o ninguna atracción sexual hacia otras personas, aunque pueden tener libido, sentir deseo sin que vaya dirigido hacia otra persona y disfrutar de prácticas sexuales como la masturbación. Una persona arromántica es aquella que experimenta poca o ninguna atracción romántica hacia otras personas.

Drag 'queen' y drag 'king'
Es una forma de expresión artística que consiste en que la persona que realiza drag caracteriza y performa uno o varios géneros en un espectáculo. Las drag ‘queens’ son artistas, a menudo hombres, que hacen interpretaciones exagerando los comportamientos y la vestimenta que se ven como femeninos. Las personas que interpretan exagerando los comportamientos y la vestimenta asociados con lo masculino con fines artísticos son drag ‘kings’.

miércoles, 2 de marzo de 2022

#news #trans #lgtbi #wars | Trans People Stranded and Alone in Ukraine Following Russia’s Invasion

Vice / Zi Faámelu, transgender woman in Ukraine //

Trans People Stranded and Alone in Ukraine Following Russia’s Invasion.

Trans people in Ukraine tell VICE World News they are fearful of trying to escape Russian forces in case they are prevented from leaving by authorities.
Ben Hunte | Vice, 2022-03-02
https://www.vice.com/en/article/akvyxz/ukraine-war-trans-people-lgbtq

Trans people in Ukraine have told VICE World News that they are “totally stuck” and “scared for their lives” in the country.

Two Ukrainian trans women said they can’t leave Ukraine or even safely travel through it because all of their identification documents say “male” and mention their “old masculine names”.

Some trans people have even been advised to “lose their ID” by human rights groups, in order to get out of Ukraine. Trans campaigners estimate this issue is leading to “hundreds” of trans people in Ukraine being left in “serious danger” and feeling “completely alone”.

One trans woman said she is “terrified” of being stopped trying to leave Ukraine, and being forced to join the Ukrainian army “as a man” – especially because authorities are stopping men aged 18 to 60 from leaving. Another Ukrainian trans woman is too scared to leave her accommodation in fear of transphobic attacks. She’s the only person left in her neighbourhood.

One trans man, who transitioned over six years ago and has lived as a man in Ukraine since, only has an ID showing “female”. He told VICE World News about his fears of leaving his house and trying to make it across Ukraine. During a phone call, screaming and explosions were heard coming from outside his accommodation, but he still refused to leave because of his ID issue.

A non-binary Ukrainian person explained their fears of leaving Ukraine and heading to “places like Poland or Hungary” where their identity is “ridiculed” and not recognised. “I need to choose between my own country – that I have learned how to navigate –or a totally foreign place where I could feel even more excluded and in danger,” they added.

A humanitarian crisis is unfolding in Ukraine following Russian President Vladimir Putin’s invasion. The UNHCR, the United Nations’ refugee agency, confirmed that 520,000 refugees from Ukraine have now entered neighbouring countries since last Thursday, warning “this figure has been rising exponentially, hour after hour.” However, trans people may not have made those journeys.

Zi Faámelu is a 31-year-old trans woman from Kyiv. She is a musician and has appeared on TV in her home nation. Faámelu said she can’t leave the country and her life is in danger.

“Like hundreds of trans people in Ukraine, I am a woman, but I have ‘male’ in my passport and on all my ID, so this is a war within a war. Ukrainian trans people were already fighting for their lives.”

“There are hundreds of us stuck like this, living miserable lives. We need some influence from abroad. We need people to write to their politicians and charities to help us.”

She is sitting in darkness while she talks to me. In her hands, she holds a “very sharp” knife. Alone in her area, she is scared of who could be outside her apartment.

Trans people in Ukraine can obtain legal gender recognition, but human rights groups have called the process “abusive”, as it “violates the rights to privacy and physical integrity.”

Asked why she didn’t change her ID documents before now, Faámelu said the process in Ukraine is “humiliating” and she’s seen people having to “stay in mental institutions for months, with psychological and physical tests to prove their gender.”

“We don’t want to go through that, so we just kept our passports as they were and laid low, stayed quiet. It’s hell for trans people here. I should have left earlier but I was waiting for some emergency gender documents, but the doctors suddenly said no.”

“I'm completely alone now. Everybody in my neighbourhood has left. It’s such a dangerous situation, but I'm trying to stay optimistic. I've seen people running for their lives, and screaming at each other to leave things behind and just get out - but I have to stay where I am. It’s the only option for me right now.”

“It is very dangerous for me as a trans person in Ukraine on a normal day, so now, it is impossible. Many gay people in Ukraine can blend in with the rest of society now, but for trans people it is impossible. There are so many physical traits that we are attacked for – big chin, broad shoulders – we’re beaten, we’re killed. We need to get out now, but we can’t even leave our apartments.”

“They will see my passport and see ‘male’, they will see my birth name, and call me a man in a dress and attack me.”

Faámelu spoke of trans people who have been threatened by individuals openly carrying weapons in their areas.

“I’m now even more scared to be in Ukraine because everyone has a gun. Now my attackers have an excuse to carry out their hate and violence. People know where I live. Every sound outside is scary,” she said.

“Trans people now feel forgotten, neglected, abandoned. We are actually invisible at the moment. We need the United Nations, we need human rights organisations. We need people to help us get noticed.”

People fleeing Ukraine have been told that several neighbouring countries will accept them without any ID, however the journeys to get to the borders may still involve being stopped at checkpoints by the police or military, queueing with members of the public, and being split into “male and female” groups for prioritising safety and travel.

Being LGBTQ in Ukraine can be life-threatening. Attacks against people based on their sexuality and gender identity are common, and citizens told us “our police just stand by and watch.”

Less than a month ago, vandals damaged an LGBTQ community centre in Kharkiv, a city in northeast Ukraine. The attackers wrote “death threats” and “Christian scriptures” across the centre’s “mural of equality.” Campaigners said the centre had only recently been repaired after the last attacks, when “urine, shit and blood were smeared on the front door.”

Trans people in Ukraine have told VICE World News that their lives “were not worth living” before the war, and the current situation has only made matters worse for them.

Robert, 31, is a trans man who was living in Kharkiv, Ukraine. We are not identifying Robert’s surname to protect his identity. Robert’s years on testosterone have led to him “being able to pass like any other man”, but his ID still says he is “female” and uses his birth name.

“My parents tried to kill me when I told them I’m trans,” he told VICE World News earlier this week. “Everybody here knows me as ‘he’, nobody knows my situation. This is why I’m in so much danger now.”

“I’m so afraid for my life,” Robert added. “A lot of people have offered me help once I get to different countries, but I can’t get through Ukraine like this. The problem here is that you can look like one thing, but your papers say something else.”

“I can’t work, I can’t have a bank account, I can’t have a driver’s licence. I can’t continue at university because the university can’t approve my papers. I’ve just been cutting people’s hair, cleaning bathrooms and apartments, just to feed myself. It’s just existing, not living.”

Robert is now being supported by LGBTQ campaigner Rain Dove, who recently created a group and a fund to directly help “LGBTQ people, disabled people and families” stranded in Ukraine. The group has now supported “over 700 people” to get out of Ukraine, and many of them are LGBTQ.

Rain Dove told VICE World News: “We’ve had trans people get rejected at some borders, but everyone we’ve supported has eventually got out.”

“If you’re a trans woman with an ‘M’ on your passport, or you’re gender nonconforming with an ‘M’, we recommend that you ‘lose’ your passport before you speak to Ukrainian officials. Hide your ID in a water bottle, or in your shoe. If you get stopped, you can just say that you’re not from here, you can say that you’re a student in Ukraine, or were just visiting. Without an ID, you will be sent to a long line of foreign nationals, but you’ll then be talking to officials from the bordering nations, and you can present your ID without an issue. This has worked 100 percent of the time.

“If you’re a trans man with an ‘F’ on your ID, prepare to be gaslit by Ukrainian authorities. They will say ‘if you’re really a man, then fight for your country.’ This is unfortunately a really common thing. You could also hide your ID, but we know some people who have stayed to fight.”

Rémy Bonny, executive director of Forbidden Colours, an organisation pushing for LGBTQ equality across Europe, told VICE World News, “the Russian aggression against Ukraine has shocked the entire world, and queer people are extraordinarily affected by this war.”

Asked what people around the world can do to help these individuals, Bonny said, “Please donate to initiatives that are helping queer refugees from Ukraine. We are expecting about 100,000 queer refugees in the coming weeks, entering Poland, Hungary and Romania, but in the past, refugee camps have proven not to be safe spaces for LGBTQ persons.”

lunes, 25 de octubre de 2021

#hemeroteca #transfobia | Twitter inhabilita la cuenta al republicano Jim Banks por comentarios tránsfobos hacia la subsecretaria de Sanidad

Público / Rachel Levine, oficial de cuatro estrellas //

Twitter inhabilita la cuenta al republicano Jim Banks por comentarios tránsfobos hacia la subsecretaria de Sanidad.

El congresista publicó: "El título de la primera mujer cuatro estrellas ha sido conseguido por un hombre".
Público, 2021-10-25
https://www.publico.es/sociedad/twitter-inhabilita-cuenta-republicano-jim-banks-comentarios-transfobos-subsecretaria-sanidad.html 

Jim Banks, congresista estadounidense del partido republicano, escribió varios tuits tránsfobos dirigidos a Rachel Levine, la subsecretaria de Sanidad, que se convertirá en la primera mujer en recibir el grado de almirante de cuatro estrellas del Cuerpo de Salud Pública.

Ante esta noticia, Banks publicó en la red social: "El título de la primera mujer cuatro estrellas ha sido conseguido por un hombre". Ese tuit no fue el único sino que después recalcó: "Llamar a alguien que nació y vivió como hombre durante 54 años, la primera oficial "mujer" de cuatro estrellas es un insulto para toda niña pequeña que sueña con romper el techo de cristal algún día".

Este discriminatorio comentario hacia Levine hizo que Twitter suspendiera la cuenta al político por incumplir su normativa en contra de la incitación al odio. De esta forma, la red social asegura en su política de uso que prohíben "los insultos, tropos u otros contenidos que pretendan deshumanizar, degradar o reforzar estereotipos negativos o dañinos sobre una categoría protegida". Además incide en la transfobia donde apunta: "Esto incluye el uso equivocado de género (‘misgendering’) o el uso del "nombre muerto" (‘deadnaming’) en referencia a las personas transgénero".

Después de la publicación de los tuits, algunos representantes del partido republicano como Donald Trump Jr. salieron en defensa de Banks ironizando sobre cómo utilizan la ciencia y la biología.

La red social eliminó el tuit -en el que asegura que el título lo ha recibido un hombre- y bloqueó la cuenta. Sin embargo, Banks no se arrepiente de sus palabras y seguirá en Twitter a través de su cuenta personal en la que declaraba que la tecnología debía rendir cuentas y que no se rendirá.

viernes, 30 de abril de 2021

#hemeroteca #transfobia | Cuba, la transfobia oficial: «El que al final me amenazó, dijo que me iba a tratar como decía el carné»

Imagen: Tremeda Nota / Mel Herrera //

Cuba, la transfobia oficial: «El que al final me amenazó, dijo que me iba a tratar como decía el carné».

Alexis Jiménez Yang | Tremenda Nota, 2021-04-30

https://www.tremendanota.com/cuba-la-transfobia-oficial-el-que-al-final-me-amenazo-dijo-que-me-iba-a-tratar-como-decia-el-carne/ 

«Eran cinco tipos, tres los que me condujeron hasta el patrullero. Cuando se acercaron me llamaron por mi nombre del carné. Me lo pidieron y empezaron a tratarme todo el tiempo en masculino».

La activista y periodista trans Mel Herrera fue detenida brevemente por la Seguridad del Estado este jueves 29 de abril. Caminaba por el parque de Galiano y San Rafael, en el centro de La Habana.

«Les dije cómo debían tratarme. Di clases. Uno, el que al final me amenazó, dijo que me iba a tratar como decía el carné», cuenta.

Pocos minutos antes de su detención, Mel había transmitido por Facebook unas imágenes silenciosas de la calle San Rafael. La cámara del teléfono, que sostenía hacia abajo, mostraba un día común. Se acercaba el mediodía y había pocas personas en el parque de Galiano. La grabación se interrumpe de pronto.

En el momento en el que Mel Herrera fue requerida por varios policías vestidos de civil, ya se reportaban en las redes sociales varias detenciones ocurridas en ese parque. El grupo 27N convocó a una manifestación en la mañana, en apoyo del artista Luis Manuel Otero Alcántara, que se puso otra vez en huelga de hambre hace varios días.

Entre los detenidos por asistir a la manifestación, en este caso con la intención de brindar información sobre lo que ocurriera en el parque, se encontraban dos periodistas de Tremenda Nota, una de las publicaciones digitales en las que trabaja Mel Herrera. La otra es Q de Cuir. Ambas informan sobre la comunidad LGBTI+.

Q de Cuir publicó una nota para denunciar la transfobia de la Seguridad del Estado.

«Nuestra colega y amiga Mel Herrera sufrió coacción hace aproximadamente una hora en el parque Fe del Valle de la capital, por parte de individuos que sin identificarse la condujeron a un carro y la interrogaron, entre otras cosas, sobre si tiene relación con el Movimiento 27N. Además, se negaron a llamarla por su nombre aunque ella se los exigió y le ordenaron que se fuera a su casa en Guanabacoa», dice la nota de Q de Cuir.

Mel Herrera es una de las activistas trans más conocidas en Cuba y el incidente provocó numerosas reacciones en las redes sociales.

«Además de violar sus derechos a la libertad de movimiento, de asociación, de expresión, con esta expresión de #transfobia intentan atentar contra la dignidad de la activista por los derechos LGBTQ+. MEL ES UNA MUJER!!!», dijo en Facebook la feminista Salomé García Bacallao.

Insistió en que Mel fue tratada por su «deadname». Este término en inglés es usado por el activismo en buena parte del mundo para referirse a la violencia que reciben las personas trans cuando son tratadas por su nombre legal y no porque el que eligieron, ajustado a su identidad de género.

La actriz Kiriam Gutiérrez, una de las activistas trans más visibles en las redes sociales, también denunció la transfobia que recibió Mel Herrera de parte de las autoridades.

«Hoy una mujer trans cubana, Mel Herrera fue detenida, interrogada y llevada a un auto por tres hombres que no se identificaron, violando así su libertad de movimiento, asociación y expresión, además de ser tratada por su nombre de nacimiento y no por el nombre que ella exigió ser tratada, el nombre acorde con su identidad de género, clara expresión de transfobia, intentando así humillarla», dijo Gutiérrez.

Kiriam fue una de las activistas que denunció hace pocas semanas la transfobia de la policía contra Merlía Somers, que fue acosada y multada por identidad de género. Las autoridades finalmente se disculparon con Merlía y le informaron que el oficial responsable había sido sancionado.

«Un mal rato, bochornoso sobre todo por lo relacionado con mi género», resumió Mel Herrera el incidente de este jueves.

Los policías implicados le dijeron a la activista que la habían advertido dos veces y que «si lo tenía que decir una tercera vez, vería lo que me iba a pasar».

«También me hablaron de la universidad», relató Mel. Ella estudia Contabilidad. Precisamente en la Universidad de La Habana (UH) fue interrogada por la Seguridad del Estado cuando se organizaba la marcha LGBTI+ independiente del 11 de mayo de 2019, que se convirtió en un hito de las luchas emprendidas por la sociedad civil cubana.

Cinco personas LGBTI+ detenidas
Otras personas LGBTI+ fueron detenidas este jueves en el parque de Galiano y San Rafael.

El actor Daniel Triana y los periodistas Nelson Julio Álvarez Mairata, reportero de Tremenda Nota y de Cubanet, y Maykel González Vivero, de Tremenda Nota, pasaron varias horas en una unidad de policía para ser interrogados por la Seguridad del Estado.

Héctor Valdés Cocho, reportero de ADN Cuba, fue trasladado a la misma unidad, ubicada en el municipio del Cerro, y luego «lo llevaron hacia los límites entre La Habana y Mayabeque, ahí lo dejaron en medio de la autopista y sin dinero casi para regresar», informó el activista LGBTI+ Raúl Soublett.

Nelson dijo que fue amenazado con la «deportación» hacia Sagua la Grande, donde tiene su domicilio legal, a pesar de que vive a tiempo completo en La Habana hace poco más de un año.

Lo mismo Nelson que Maykel reportaron dificultades con sus teléfonos después de la detención. Es común que la policía manipule los teléfonos mientras tiene bajo custodia a periodistas o activistas.

Cubalex, una organización que ofrece servicios jurídicos desde el exilio, informó que 12 personas fueron detenidas en total este jueves y a seis les impidieron dejar sus viviendas. Todos los afectados por estas medidas son activistas o periodistas.

En información publicada por Cubalex no consta la breve detención de Mel Herrera. Con este incidente, de las 13 detenciones reportadas, cinco fueron de personas abiertamente LGBTI+.

miércoles, 28 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #transfobia | Llámame por mi nombre: el reto del cambio de género en el aula

Imagen: El País / Rüdiguer Velasco

Llámame por mi nombre: el reto del cambio de género en el aula.

La mayoría de los colegios y los institutos respaldan el tránsito de sus alumnos trans, pero las resistencias perviven.
Javier Martín-Arroyo | El País, 2021-04-28
https://elpais.com/educacion/2021-04-27/cambiar-de-identidad-de-genero-en-el-aula.html 

Rüdiguer Velasco es un alumno transexual de Zaragoza que lo pasó mal antes de disfrutar hoy ―con 14 años― de un ambiente escolar agradable. “En las Claretianas sufrí acoso y los profes no hicieron nada, la directora incluida”, recuerda. “Luego en el instituto Miralbueno tuve un profe supertránsfobo y eso daba pie a insultos y a la agresión física. Le dije igual ocho veces que me llamara por mi nombre, pero lo hacía aposta”. Para los menores transexuales, ser llamados por su nuevo nombre cuando realizan el tránsito es un paso decisivo. A Velasco le costó lograr que los docentes le respetaran a pesar de que la normativa le amparaba.

Su caso es cada vez más una excepción, según las asociaciones de padres de los menores trans. La inmensa mayoría de estudiantes son apoyados por sus compañeros, profesores y directores de colegios e institutos cuando llevan a cabo el cambio de identidad. Pero todavía queda trabajo pendiente para proteger a estos chavales del acoso y la discriminación, y las regulaciones autonómicas presentan diferencias. Los protocolos educativos de 14 comunidades obligan a los centros a respetar su deseo de llamarse como quieren. Solo Asturias, La Rioja y Castilla y León carecen de norma que les ampare, aunque esta última está tramitándola.

Andalucía tiene un protocolo en su ley de transexualidad desde 2014, pero como algunos centros ignoraban el deseo de los alumnos al interpretar la norma, la Junta (PP y Ciudadanos) creó hace unas semanas una pestaña en su sistema informático para incluir la “identidad temporal” de género y así zanjar el asunto. Una madre de Almería que prefiere permanecer en el anonimato relata el calvario que atravesó su hijo. “El nombre es tan importante al principio porque es lo único que tienen y les identifica, más importante de lo que la gente cree, porque no suelen estar hormonados. Cuando un profesor nuevo nombraba a mi hijo en femenino era una humillación y exposición muy grande, y siempre lo recogía a la salida del cole hecho un mar de lágrimas”. La Junta movió ficha después de que la asociación de familias Chrysallis pidiera amparo al Defensor del Menor andaluz, Jesús Maeztu.

En las dos últimas décadas, las familias de los menores trans han dado un vuelco al abandono de antaño para arropar a sus hijos, y solo en la última década las regiones han legislado para protegerles del acoso y respetar su cambio de identidad. A finales del siglo XX, el tránsito de identidad se solía posponer hasta la edad adulta, lo que implicaba el sufrimiento silente de muchos menores. Ahora el cambio de nombre en la tarjeta sanitaria suele ser un trámite sencillo y en el DNI se solicita al juez, que dictamina a favor la mayoría de las veces.

Jesús Generelo, expresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), ve “una lotería” el ambiente escolar que pueden vivir los estudiantes trans. “Incluso las autonomías con ley y protocolo dependen de la buena voluntad del centro escolar, el desarrollo de las normas está muy retrasado. Si las familias no se movilizan y exigen, no hay ninguna garantía de que respeten sus derechos”. Generelo dirigió un estudio reciente con 73 menores trans y destaca los “elevadísimos” niveles de acoso que sufren y el riesgo de suicidio, tres veces superior a la media en los adolescentes.

¿Se te nombraba en la comunicación oral según tu nombre elegido? El 27% de los chicos respondió “nunca” y el 26% “rara vez”. ¿Se respetaba tu nombre elegido en los documentos? El 39% contestó “nunca” y el 27% “rara vez”. El 58% de los alumnos sufrió transfobia ―conducta negativa hacia ellos―, en la mitad de los casos el centro no hizo nada para apoyarles y solo el 57% tuvo asistencia gracias a los protocolos de transición.

La madre de Rüdiguer, Nuria Vázquez, a la que apoyó la asociación Euforia, asegura que su primer colegio, María Inmaculada Misioneras Claretianas, elaboró un informe psicopedagógico sin examinarle. El documento reza: “Es más el alumno quien no normaliza su situación. Todos lo integran como un chico y es él quien siempre resalta que es transexual”. La directora del centro y extutora del alumno, Beatriz Tena, niega que no se le entrevistara para el informe. “Fuimos muy comprensivos con Rüdi y sus compañeros lo llevaron con absoluta normalidad, excepto alguno que tuvo roces”, afirma.

El sexólogo y trabajador social Isidro García, con 16 años de experiencia con menores, censura: “Lo sangrante es que no exista un marco regulador en todo el Estado y que haya niños trans con diferentes derechos en función de donde han nacido, cuando la Constitución garantiza la igualdad. La protección de los menores es una obligación del Estado, la ciudadanía y las familias”. García recuerda que “nadie elige su identidad de género, la descubre, y puede tardar más o menos, pero necesita información y si no la tiene, pues se retrasa”. “Y si las familias no tienen información, pueden tener prejuicios transfóbicos y poner en peligro su salud mental y física”, añade.

En el caso de Almería, la mayoría de colegios han respetado el deseo de los alumnos y cambiaron sus nombres, pero ciertos inspectores y directores estimaban que antes era necesario el cambio en el registro civil que autoriza un juez. El inspector Manuel Rodríguez considera que en este y otros casos de esta provincia andaluza se actuó conforme a la norma: “Estoy totalmente sensibilizado con el tema, pero los directores de centro que cambian los documentos oficiales del alumnado sin orden judicial no actúan conforme al protocolo”.

Eider, un menor trans no binario en Sevilla, ejemplifica la mayoría de casos, con unos compañeros de aula que normalizan por lo general los cambios de identidad a más velocidad que los adultos. Su madre, María Jesús Durán, cuenta: “Empezó en el confinamiento a sentir cosas hasta que me eliminó de Tik Tok [una red social] para poder expresar lo que sentía. Ahora ha vuelto a ser ‘simpátique’ [sic] y ser la persona que era, no le hace falta hormonarse y acepta su cuerpo. No hay que entender nada, sino respetar y aceptarlo”.

martes, 27 de abril de 2021

#hemeroteca #trans #transfobia | “Me dijeron que fuera corriendo al instituto: Gael se había intentado suicidar”

La Opinión A Coruña / Concentración de apoyo a Gael

“Me dijeron que fuera corriendo al instituto: Gael se había intentado suicidar”.

La madre de un joven trans de 15 años que intentó quitarse la vida relata el acoso continuado desde pequeño. “Le llamaban por su nombre anterior, le decían fea, gorda, transformer”.
Marta Otero Mayán | La Opinión A Coruña, 2021-04-27
https://www.laopinioncoruna.es/coruna/2021/04/27/dijeron-fuera-corriendo-instituto-gael-49755655.html 

En la historia de Gael confluye todo lo que no debería vivir un niño de solo 15 años. Un conjunto de experiencias traumáticas conforman sus primeros tres lustros de vida, hasta el punto de empujar al joven a querer decir basta de la forma más drástica hace pocos días (*teléfonos de la Esperanza frente al suicidio: 911385385 y 717003717 además de 112 y 061).

Antes de eso, el pequeño ya había pasado por ingresos en psiquiatría, episodios depresivos, anorexia, autolesiones y, sobre todo, incomprensión y desprecio por parte de una importante parte de un entorno educativo del que solo recibía rechazo y violencia debido a su condición de joven trans.

El acoso y las vejaciones que derivaron en la tentativa de suicidio del día 14 de abril empezaron hace años: su madre se remite a los cursos de infantil y primaria, cuando sus compañeros convirtieron al pequeño en objeto de sus burlas constantes. “Se mofaban de él, lo llamaban gordo, se reían de él porque era vegetariano”, recuerda su madre, Silvia. Entonces, su única amiga repitió curso y Gael se quedó todavía más solo. Con la llegada al instituto comenzó el verdadero calvario. Al principio, nada lo auguraba: el pequeño creía tener un grupo de amigas en el que podía confiar. Tanto, que un día decidió confesarles su condición de chico trans. “Se sentía bien y tenía confianza. Entonces, les confiesa que es un chico. Las niñas le dijeron que no querían saber nada de él. Ahí empezaron los insultos”, recuerda Silvia.

Al día siguiente, toda la clase sabía ese preciado secreto que Gael creía haber confiado a unos pocos. Las vejaciones se convirtieron en el pan de cada día. “Le llamaban por su nombre anterior, le decían fea, gorda, transformer”, cuenta Silvia. Era el inicio de un bucle de violencia psicológica que derivó en física: pronto llegaron los empujones y las zancadillas, y algo comenzó a romperse dentro del pequeño. “Él nunca nos contó nada. En casa era un niño triste. Se pasaba el día leyendo o tocando la guitarra o el ukelele. Le preguntábamos por qué no salía con amigos y nos decía que no le caían bien. A nosotros ni se nos pasaba por la cabeza lo que estaba pasando”, relata.

En 4º de la ESO, Gael dice basta y pide a sus padres cambiar de instituto. Poco después, da el importante paso de contarles lo que lleva años callando: es un chico trans y su nombre es Gael. En su familia encuentra el apoyo y amparo que, por desgracia, se les niega a muchos niños y niñas en la misma situación y que a Gael le estaba costando la salud fuera de casa. “En el instituto nuevo lo contó al momento. Allí fue una maravilla, tanto el director, la orientadora, el jefe de estudios como la tutora se portaron de maravilla”, reconoce Silvia. Cuando parecía que, al fin, las cosas comenzarían a ser más fáciles para el joven, el comportamiento de Gael comenzó a enviar a sus seres queridos señales de alarma: poco a poco fue dejando de comer, su ánimo no hacía sino empeorar y comenzó a perder el bus, a pedir a sus padres que lo recogiesen del centro antes de la hora y a esgrimir diariamente motivos para no ir a clase. “En Navidad notamos que tenía anorexia. No había manera de que comiese. Fuimos a una psicóloga, pero cada vez estaba peor. Un día comenzó a desmayarse y a tener crisis de ansiedad. Lo llevamos a urgencias y allí nos dijeron que teníamos que intentar que comiese”, relata Silvia. El problema, como descubrirían más tarde, no estaba en el instituto. Estaba en el autobús, a la entrada y la salida del centro, donde coincidía con sus antiguos compañeros de clase, que continuaban haciéndole la vida imposible aun después de cambiarse de centro.

Poco tardaron en ingresarlo, por orden judicial, en la planta de psiquiatría del Hospital Marítimo de Oza. Un primer ingreso que precipitó al joven al abismo: aislamiento, incomprensión y hasta acoso por parte de miembros del personal y otros internos. “Una enfermera le dijo que si fuese su madre no iba a permitir eso, que era un caprichoso y que iba a ser una niña siempre, que le iba a llamar por su nombre de antes”, denuncia Silvia. A ese primer ingreso le sucedieron otros, y la única constante era el empeoramiento progresivo del joven, sujeto a un agresivo tratamiento que no reducía su ansiedad ni aliviaba su anorexia.

El último ingreso supuso, para el niño, la estocada final: una medicación que le producía un dolor intenso, desatención por parte del personal y un sinfín de situaciones dramáticas que cuesta referir. Al final, el pequeño abandonó el psiquiátrico para reincorporarse a las clases con cicatrices de autolesión, pero el verdadero daño era invisible a los ojos. Las situaciones del autobús se reanudan. Un día, Silvia recibió una llamada del instituto que no podrá olvidar nunca. “Me dicen que vaya corriendo, que Gael se había intentado suicidar”, cuenta la madre. “Pensé que se me moría”.

La madre destaca la implicación de la Guardia Civil y de los profesores del instituto del joven durante el proceso, por cuyo estado se interesaron diariamente mientras Gael estuvo ingresado. Por parte de la dirección del centro de los escolares que participaron del acoso, solo recibió desprecio y silencio. “Cuando fui a hablar con él, casi se ríe de mí. Me dijo que era imposible que hiciesen esas cosas, y le echó la culpa a Gael por su forma de ser. Le pedí que tuviésemos una reunión con los padres de los niños. Visto que aún encima se crecen, se mofan y se meten con mi hija mayor, decido que voy a poner la denuncia”, zanja Silvia.

Aún con una denuncia sobre la mesa, ni Gael ni el resto de personas del colectivo se sienten seguros ante lo que, consideran, no se trata ni mucho menos de un caso aislado. “El odio hacia las infancias trans ha empeorado un montón en el último año”, juzga Patrick Dopico, representante del colectivo Amizando. Denuncian que, además de Gael, otros menores trans, cada vez más jóvenes, atraviesan situaciones de acoso e intolerancia dentro y fuera de las aulas, que llevan a muchos a pensar en el suicidio. “Hay un ambiente bastante hostil en general, tanto hacia niños trans como hacia adultos, pero los adultos tienen más herramientas desarrolladas”, juzga el representante del colectivo.

“Gael, escoita, querémoste na loita”, vociferaban los integrantes de las asociaciones LGBT que, tras el dramático suceso, se concentraron en la ciudad para denunciar los hechos y pedir el cese del acoso tránsfobo a menores como Gael. “El enemigo de Gael fue ser un hombre trans en un mundo en el que se margina al diferente. Como él, muchas personas intentan suicidarse por sentirse negadas, humilladas y acosadas”, clamaron entonces en A Coruña los colectivos convocantes, entre los que se encontraban Chrysalis, Amizando, Alas A Coruña y Abrir Fenda.

Los colectivos en defensa de la libertad afectivo sexual y la identidad de género se unieron, en esta ocasión, bajo el nombre de Gael, sabiendo que podría haber sido cualquiera de los presentes el empujado a una situación similar. El colectivo lo tiene claro: ante la intolerancia, unión y compromiso. Silvia, Gael y su familia lo encontraron en las asociaciones dedicadas a la infancia trans a las que recurrieron tras todo lo vivido. Destaca, sobre todo, el amparo entidades como Chrysallis y Abrir Fenda, a cuyos integrantes deben el sentirse mucho menos solos en el camino. “En Chrysallis se volcaron, nos arroparon como si fuesen de nuestra familia. Gael hizo amigos maravillosos allí. En Abrir Fenda son gente excepcional”.

lunes, 12 de agosto de 2019

#hemeroteca #transfobia | El Constitucional rectifica y deja de llamar doña a un joven trans en una sentencia

Imagen: El País / Natalia Aventín
El Constitucional rectifica y deja de llamar doña a un joven trans en una sentencia.
El alto tribunal se refirió dos veces en femenino a un adolescente al que dio la razón tras cinco años de pleitos, en una reclamación para registrar el sexo sentido en el DNI.
P. Á. | El País, 2019-08-12
https://elpais.com/sociedad/2019/08/12/actualidad/1565621125_743648.html

El caso de Patrick abrió una espita y acaba de ganar su última batalla. Tras cinco años de juzgado en juzgado, el pasado 18 de julio el Tribunal Constitucional dictaminó, a raíz de su caso, que los menores trans "suficientemente maduros" pueden registrar el género sentido en el DNI. Pero en la sentencia pionera, que facilita los trámites a otros menores, junto a los argumentos que le daban la razón se referían a él con un "doña P.", algo que causó indignación en su familia. Posteriormente, el alto tribunal volvió a utilizar esta fórmula, al colgar el fallo en su propia web. Pero a la tercera ha ido la vencida. El BOE ha publicado la sentencia refiriéndose al joven simplemente con sus iniciales, sin ningún tratamiento delante, ni don ni doña.

Ese "doña" identificaba al menor con el sexo femenino y contrastaba con el propio contenido de la sentencia, en la que los magistrados calificaron de "lastre" tener que "vivir a la luz del Derecho conforme a una identidad distinta de la que le es propia". Cuando les fue notificado el fallo, la madre de Patrick, Natalia Aventín, llamó al tribunal para pedir que eliminaran los datos personales de su hijo, las referencias al pueblo y el "doña". "No queremos que salga el nombre que no lo ha representado nunca", pidió tras tildar de "ofensa" esta actuación. "Lo mínimo que merece es un poco de respeto tras hacerle vivir 17 años con una identidad cuestionada por la Administración", señaló Aventín, que preside la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis. Este lunes, tras conocer la última versión de la sentencia, consideraba: "Al final la han dejado como tenía que haber salido al principio".

En la segunda versión de la sentencia, publicada a finales de julio por el Constitucional, el nombre femenino ya no salía, pero el "doña" seguía allí. Pero en la versión definitiva de la sentencia, publicada este lunes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), se suprime el doña.

La reflexión sobre el lenguaje y el tratamiento en documentos oficiales a las personas transexuales se está abriendo camino. También a finales de julio trascendió otra sentencia, de la Audiencia Provincial de A Coruña en este caso, que ordenaba emitir una nueva versión de un fallo judicial para permitir a una mujer trans figurar en el texto con su nuevo nombre y su género sentido. El objetivo era evitar que se vea forzada a revelar su transexualidad a personas desconocidas: "Con esta resolución garantizamos el derecho de la intimidad y la dignidad que le corresponde", señalaba el tribunal gallego.

La ponencia de la sentencia de Patrick corrió a cargo del propio presidente del Constitucional, Juan José González Rivas. El asunto llegó desde el Supremo en 2016, que planteó una cuestión de inconstitucionalidad, donde también se refería a Patrick como "doña". Entendía el tribunal que el artículo 1 de la ley de 2007 que regula el cambio de sexo en los registros —limitándolo exclusivamente a "mayores de edad"— podía suponer una violación de los derechos fundamentales de los menores transexuales que cuenten con la "suficiente madurez" y estén en una "situación estable de transexualidad". Con ese paso en el Supremo, otro más tras una larga batalla judicial, comenzaba una nueva espera. La sentencia llegó tras meses de debate en el Constitucional, donde algunos magistrados cambiaron de posición y donde se fue retrasando la resolución hasta alcanzar un acuerdo mayoritario.

Aventín aplaude que el Constitucional haya eliminado finalmente el tratamiento de "doña". Considera "absurdo" que existan "denominaciones impuestas, como ocurría antes con la raza". "En vez de tener que pelearnos por cada milímetro, tendrían que buscar soluciones fuera de los prejuicios", explica la presidenta de Chrysallis. Alude a las personas no binarias (aquellas que no se identifican con el género masculino ni con el femenino) y espera que las instituciones "empiecen a asumir que hay que cambiar las referencias que se hacen para poder integrarlas".