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lunes, 18 de octubre de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #ideologiadeodio | Bruno Bimbi, autor de una obra LGTBI secuestrada en Castelló: "El fascismo siempre empieza prohibiendo libros"

El Diario / Castellón en defensa de los libros LGTBI //

Bruno Bimbi, autor de una obra LGTBI secuestrada en Castelló: "El fascismo siempre empieza prohibiendo libros".

La entidad ultra Abogados Cristianos se querella contra la edil responsable de la campaña contra la homofobia por un presunto delito de "abuso sexual a menores de 16 años".
Miguel Giménez / Lucas Marco | El Diario, 2021-10-18
https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/bruno-bimbi-autor-obra-lgtbi-secuestrada-castello-fascismo-empieza-prohibiendo-libros_1_8407638.html 

"El fascismo siempre empieza 'solo' prohibiendo libros". Así de contundente se mostraba Bruno Bimbi, uno de los autores censurados cautelarmente por la jueza Carola Soria Piquer, titular del Juzgado Contencioso Administrativo número 1 de la capital de la Plana. El autor de ‘El fin del armario. Lesbianas, gays, trans y bisexuales en el sigo XXI’, quien este mismo domingo recibió el respaldo público del presidente de la República Argentina, Alberto Fernández, ha sentenciado: "España tiene que decidir si quiere ser España o ser Polonia, Rusia, Afganistán o Arabia Saudí".

Bimbi se ha expresado así este lunes en un acto que se ha celebrado en la 37 Feria del Libro de Castelló para defender la tolerancia tras la paralización cautelarísima por parte de un juzgado de la distribución de una treintena de publicaciones de temática LGTBI en once institutos de la localidad tras un recurso presentado por la asociación Abogados Cristianos.

El escritor argentino ha agradecido "la valentía y coherencia en esta lucha por la libertad" y se ha enorgullecido de que "a los fascistas no les guste el libro" porque, a su juicio, eso demuestra que algo bueno tiene que tener, aunque les ha invitado a leérselo bien y no solo quedarse con el título de "cuatro o cinco capítulos sacados de contexto". "Que se lean las 320 páginas, y si aun así no les gusta, están en su derecho, pero en una democracia no se prohíben libros, y aquí se han censurado 32, no solo el mío, y todos ellos tienen algo en común, que hablan de lesbianas, gays, trans...", ha dicho Bimbi.

En el acto también han participado la vicepresidenta valenciana, Mónica Oltra; la concejala de Feminismo y LGTBI de Castelló, Verònica Ruiz; Cristian Carrer, coordinador técnico del Observatori contra l'Homofòbia de Catalunya y coautor del libro ‘LGTBI, claus bàsiques’, y Mercè Pérez, editora en Sembra Llibres, así como el director general de Igualdad en la Diversidad, José de Lamo, impulsor de Ley LGTBI valenciana.

Esta "película puede terminar muy mal", ha dicho el escritor argentino, quien ha recordado su experiencia como corresponsal en Brasil, donde asistió al ascenso al poder de Bolsonaro, "cuando defendía el 'pin parental' hace diez años y era menos conocido que Santiago Abascal". Bimbi ha hecho un llamamiento a "frenar a la extrema derecha, que viene a por todo y siempre a por los grupos difamados por la sociedad". Y ha alertado: "Es una prueba; si los dejamos pasar ahora, vendrán a por mucho más".

El activista Cristian Carrer, por su parte, ha recordado la alarma que sintió cuando se enteró de la resolución judicial y ha defendido la unidad de los autores afectados: "Hemos de ser firmes y dar un grito por la libertad de expresión para seguir conquistando nuestros derechos sin dar pasos atrás".

La editora Mercè Pérez ha coincidido en que "ahora más que nunca hay que dar la cara" y ha advertido que este tipo de grupos "quieren atacar todas las formas de vida". "Continuaremos editando libros que hablen de movimientos LGTBI y del feminismo", ha aseverado, para lamentar que haya que hablar de "secuestro de libros" en pleno 2021.

El grupo ultra se querella por "abuso sexual a menores de 16 años"
La letrada de la Fundación Abogados Cristianos, Polonia Castellanos, ha aprovechado la tesitura para interponer este lunes una querella contra la edil de Compromís por los presuntos delitos de prevaricación, abuso sexual a menor de 16 años y provocación a la discriminación y el odio. La organización ultraconservadora achaca a la alcaldesa socialista de Castelló, Amparo Marco, una "cierta responsabilidad in vigilando" y se compromete a aportar "copias íntegras" de los libros.

Para Castellanos, la difusión de las obras, con un "contenido sexual explícito" entre menores de 16 años los "incita a la práctica sexual". La supuesta incitación a la práctica sexual "independientemente de la orientación sexual de los menores, no está permitida en menos de 16 años", reza la querella. La entidad considera que la campaña municipal contra la homofobia supone un presunto delito de abuso sexual a menores de 16 años, castigado con una pena de prisión de seis meses a dos años. Así, el artículo del Código Penal se refiere al que "con fines sexuales, determine a un menor de 16 años a participar en un comportamiento de naturaleza sexual, o le haga presenciar actos de carácter sexual, aunque el autor no participe en ellos".

La querella considera que el objetivo de la edil de Cultura es "favorecer la ideología LGTBI en los colegios". La campaña, dirigida a los institutos (y no a los colegios) "se realizó por motivos exclusivamente ideológicos", asegura la entidad ultra. La letrada advierte de que los libros "pudieron ser leídos por los menores durante el tiempo en que estuvieron disponibles en los centros educativos, causándoles un daño irreparable".

Castellano acusa a la concejal de Compromís de "adoctrinar" a menores de edad y asegura que el Ayuntamiento de Castelló es un "órgano manifiestamente incompetente para el envío de tales libros a centros educativos". La Fundación Abogados Cristianos pide al juez que cite como testigo a la alcaldesa Amparo Marco y solicita la hoja histórico-penal de la edil Verònica Ruiz.

Querella "delirante"
La edil de Cultura, Feminismo y LGTBI ha tildado la querella de "delirante". Oltra ha sentenciado que el objetivo de este tipo de iniciativas es que la gente "tenga miedo", al tiempo que advertía que las querellas son "como un boomerang. A ver si van a volver y la querella por prevaricación acaba yendo en otro sentido". La vicepresidenta valenciana ha lamentado esta "guerra sucia" que la extrema derecha ha llevado a los tribunales "ya que no pueden ganar en las urnas".

"Ensayo general"
Mónica Oltra se ha referido a las leyes valencianas de Igualdad LGTBI y de Infancia y Adolescencia para defender la presencia de este material en los centros educativos, por lo que apela a los jueces a "aplicar las leyes, estén de acuerdo o no". "Esta es nuestra ley, que está vigente y que todo juez o jueza tiene obligación de conocer y cumplir, y tengo la impresión de que no se la saben", ha afirmado Oltra.

La vicepresidenta ha calificado este hecho como un "ensayo general" para ver si ese camino "se puede recorrer" y ha recordado el ascenso de otros fascismos que "siempre empiezan igual". "Necesitan algo más que esto para tumbar la democracia, y vamos a pelearlo. Seguiremos en pie, venga una asociación de juristas que tienen más de fascistas que de cristianos o venga quien venga", ha enfatizado Oltra, que recalca que "aquí se dividen las aguas entre los demócratas y quienes no lo son".

Los libros no se van a retirar de los institutos
La Conselleria de Educación ha confirmado que no tiene intención de retirar ninguna de las obras afectadas por la resolución judicial ni realizar ningún tipo de alegación al auto judicial. "A nosotros no se nos ha comunicado nada", aseguran fuentes del departamento que dirige el conseller Vicent Marzà, al tiempo que se mostraban contundentes al asegurar: "Por supuesto que no vamos a retirar nada".

En este sentido, la vicepresidenta Mónica Oltra mostraba sus dudas sobre el hecho de que, "tal y como está redactado el auto", se tengan que retirar los libros: "La medida cautelarísima va dirigida al Ayuntamiento de Castelló, que ya ha realizado la donación de los libros, que están en poder de los centros, por lo que la competencia de la retirada o no de este material corresponde a la Conselleria de Educación, que no es interpelada en la resolución judicial". "Esa es mi lectura como jurista", ha apuntado Oltra, para quien los libros, "están bien donde están, en las estanterías de los institutos".

La edil Verònica Ruiz, que ha informado este lunes a la alcaldesa Amparo Marco de todo lo sucedido en este asunto, ha explicado que los libros, dirigidos a jóvenes de secundaria y bachillerato y para formación del profesorado, están disponibles en la biblioteca municipal. Además, ha explicado que presentarán alegaciones a la cautelarísima: "Defenderemos los derechos humanos y las libertades de todas las personas".

Pregunta a la Comisión Europea
El secuestro de los libros en Castellón ha llegado a la Comisión Europea (CE) en forma de pregunta parlamentaria de Sira Rego, del Grupo de la Izquierda, quien ha recordado que la CE anunció que apoyará los proyectos que "se valgan de la expresión cultural para combatir la discriminación, desarrollar la confianza y la aceptación y promover la plena inclusión de las personas LGTBIQ".

La europarlamentaria interpela a la CE sobre si la resolución dictada por la jueza de Castellón "cumple con la Estrategia de las Personas LGTBIQ 2020-2025" y, en el caso de ejecutarse, pregunta sobre las medidas que se tomarán, al tiempo que compara la resolución judicial con lo que sucede en Hungría.

Las editoriales valencianas condenan la retirada de libros LGTBI
L'Associació d'Editorials del País Valencià (AEPV) ha manifestado su absoluto rechazo a la medida cautelar solicitada por la Asociación Abogados Cristianos y la decisión de retirar un lote de libros de temática LGTBI de las bibliotecas escolares de Castelló. En este sentido, la AEPV ha querido mostrar su solidaridad no solo con todas las editoriales y autores afectados por esta ordenación, sino también con los profesionales de la educación y el alumnado, que "se verán perjudicados por la ausencia de estas lecturas".

"Desde la AEPV defendemos los libros como vehículo excepcional de transmisión del conocimiento, una puerta para descubrir infinitas formas de vivir y ver el mundo y una herramienta para desarrollar la empatía y el respeto a la diversidad. Por eso, consideramos la retirada de estos volúmenes un ataque a la libertad de expresión, una nueva manifestación de censura y una manera de privar al estudiantado de una fuente de aprendizaje", sostienen.

jueves, 14 de octubre de 2021

#hemeroteca #lgtbifobia #ideologiadeodio | Los libros LGTBI de la discordia: "Bienaventurados los bienfollados porque traerán la paz a este mundo"

El Mundo / Bruno Bimbi con su libro 'El fin del armario' //

Los libros LGTBI de la discordia: "Bienaventurados los bienfollados porque traerán la paz a este mundo".

Así son los dos libros más polémicos de los 32 de temática LGTBI «secuestrados» por la Justicia y disponibles aún en los institutos públicos de Castellón. 'El fin del armario', de Bruno Bimbi, y 'Gay Sex', Gabriel J. Martín, son los más 'señalados' por la fundación Abogados Cristianos, que pidió la retirada de estos libros de los centros de Secundaria.
Marina Ronda | El Mundo, 2021-10-14
https://www.elmundo.es/comunidad-valenciana/castellon/2021/10/24/61743a22fdddffde578b45b4.html 

«¿A que no conoces a nadie bien follado y con mala leche? Las personas que disfrutan de su sexualidad tienen un carácter diferente».

Con estas palabras inicia el psicólogo y escritor gaditano Gabriel J. Martín su libro 'Gay Sex: manual sobre sexualidad y autoestima erótica para hombres homosexuales'. La obra, escrita en un lenguaje explícito y contundente, gráfico y coloquial («Te he escrito este libro para mandar los prejuicios a la mierda y convertirnos, todos, en unos felices maricones bienfollados») es uno de los 32 libros sobre temática LGTBI «secuestrados» por la justicia y que tantas ampollas está levantando entre el sector más conservador de la sociedad.

Sin cuestionar el contenido en sí (los libros están disponibles en cualquier librería e incluso en las bibliotecas públicas), la cuestión que tienen que resolver los tribunales es si resulta conveniente que formen parte de las bibliotecas de los institutos públicos de Castellón, al alcance de cualquier alumno a partir de 12 años.

Religión y sexo, sexo homosexual. La polémica está servida.

Para la fundación Abogados Cristianos, estos libros vulneran «varios derechos fundamentales» como la «libertad ideológica y de culto». El contenido, dicen, «hace una estereotipación negativa del hecho religioso, incitando al odio contra la religión y sus fieles». Y, por si no fuese suficiente, ven en la donación por parte del Ayuntamiento de Castellón un delito de «provocación sexual e incitación a la práctica sexual a menores de 16 años».

La polémica está servida. Pero, ¿qué dicen estos libros?

Para averiguarlo, este periódico ha accedido al contenido de dos de los más destacados por Abogados Cristianos. Son citas de sus páginas las que la fundación ha utilizado en su denuncia ante el Juzgado de lo Contenicioso-Administrativo número 1 de Castellón.

Se trata de la guía de sexo homosexual de Gabriel J. Martín anteriormente mencionada, uno de los libros de la colección del autor, que incluye otros títulos como 'Quiérete mucho, maricón', 'Gaynteligencia emocional' o 'El ciclo del amor marica'.

El segundo es 'El fin del armario: lesbianas, gays, bisexuales y trans en el siglo XXI', del escritor, periodista y activista argentino Bruno Bimbi.

Del primero, ya hemos comentado que utiliza un lenguaje directo, en primera persona y apelando continuamente al lector («maricón»).

Distribuido en varias secciones, la obra aborda desde conceptos como sexualidad y la «naturaleza sexuada del ser humano», los prejuicios sobre el sexo («Que la lectura de este libro sirva para animarte a abogar por una sexualidad libre de los discursos de los meapilas») y la autoestima erótica.

La respuesta corporal y fisiológica ante el sexo («Conoce el cuerpo con el que follas») es uno de los capítulos elegidos por Abogados Cristianos para justificar la petición judicial para que se retiren los libros de las estanterías de los centros de Secundaria, poniendo el foco en las páginas que hacen referencia al chemsex.

¿Qué es el chemsex? El autor nos introduce un poco en el asunto antes de resolver la incógnita:«Es un problema dentro de la comunidad gay. Pero tanto el chemsex como las prácticas menos estándares tienen una presencia bastante más marginal de lo que los medios sensacionalistas quieren hacernos creer».

En pocas palabras, el chemsex es «follar habiendo consumido drogas». Pero cuidado, no es tan simple:«No es solo sexo gay con drogas, sino sexo gay con determinadas drogas en entornos donde la gente se relaciona sobre todo mediante aplicaciones online». Por lo tanto, y de he aquí una de las frases que Abogados Cristianos ha difundido para respaldar su postura:«Si estás follando con tres gintónics encima, una raya de coca y compartís un porro, eso no es el chemsex, eso es una fiesta de toda la vida en la que acabáis echando un polvo».

¿Queda claro?

Y todo esta información antes de llegar al capítulo «Follando que es gerundio», con pelos y señales.

Como un manual de Ikea del sexo, J. Martín no deja en el aire ni un solo detalle y explica cómo actuar, paso a paso, para ser un «bienfollado» deteniéndose con todo lujo de detalles en cada paso del acto sexual, incluso usa un lenguaje propio de literatura pornográfica: «Con todo el morbo del que seas capaz, dile que estás a punto de entrar dentro de él y, cuando te diga que lo está deseando, introduce tu capullo y quédate quieto».

La polémica está servida.

Esta forma de comunicación queda lejos del lenguaje que Bruno Bimbi, autor de 'El fin del armario', utiliza en su obra. Un libro periodístico, que registra las propias experiencias del escritor y de otras personas homosexuales que ha conocido alrededor del mundo. Pero también documenta la historia del colectivo LGTBI («El camino de la vergüenza al orgullo»), hace un repaso por mucha de la todavía vigente legislación homofóbica de países africanos, de Oriente Medio, Asia e incluso Europa;relata algunos de los peores crímenes homófobos que se han cometido en los últimos años, resaltando las estadísticas de los asesinatos de personas homosexuales que se perpetúan casi a diario en países como Brasil.

Siempre haciendo alusión a una extensa bibliografía y con un lenguaje formal que solo se abandona para dejar escapar el dolor del colectivo en forma, muchas veces, de ironía mordaz.

'El fin del armario' también alerta del peligro del ascenso de la ultraderecha en países como Brasil, y también España, para el colectivo LGTBI.

Ninguno de los epígrafes de estas partes del libro han sido mencionadas por Abogados Cristianos. Pero la obra contiene una parte más: «En nombre de Dios».

Todas las frases resaltadas por la fundación católica en su denuncia, que afirma que los libros «recurren al constante escarnio de las religiones. No solo a la católica, también al Islam, el judaísmo y la religión evangélica», son precisamente títulos de capítulos de esta parte del libro de Bimbi: «Al obispo se la comen», «Taxi boys en el Vaticano» y «Alá no es grande y Jesús no nos ama».

Para entender las frases, hay que entender el contexto.

La primera de ellas la encontramos en un relato de encuentros personales -e inesperados- que tuvo de joven el escritor con el clero de Argentina en «boliches de putos», lo que en España conocemos como «bares de ambiente». La frase es una cita textual en un diálogo, puesta en boca de un miembro de la Iglesia argentina, también homosexual según el relato, y que explica a un Bimbi sorprendido de ver a un cura en un local gay que las relaciones homosexuales entre miembros de la Iglesia son de lo más frecuente.

La homosexualidad entre el clero también se aborda en «Taxi Boys en el Vaticano», páginas que el argentino dedica a recordar el escándalo conocido como Vatileaks, el informe que destapó en 2012 el diario italiano La Repubblica sobre corrupción y homosexualidad en el propio Vaticano.

"Alá no es grande"
El tema se cierra con la opinión y reivindicación del activista, que en tono contundente e irónico denuncia la «hipocresía» de una institución en la que se practica la homosexualidad «en secreto» pero se «criminaliza» y «discrimina» al homosexual en público. No obstante, insiste, también hay personas tolerantes entre sus filas.

En «Alá no es grande y Jesús no nos ama», se reproducen algunos de los discursos más intolerantes con la homosexualidad que han llegado a pronunciar algunos religiosos, como el cardenal chileno Jorge Medina: «Un mes después de la muerte de Daniel [Daniel Zamudio, un joven chileno asesinado a golpes por ser homosexual en marzo de 2012], el 27 de abril, se publicó una entrevista donde el cardenal Medina decía que los homosexuales son como un niño que nace sin brazos. Y agregó que la homosexualidad es una desgracia y que hay que asistir a esos niños que nacen como sin brazos para que su limitación no les impida llevar adelante sus vidas».

«El señor Medina, además de ser un bruto, un ignorante y una mala persona, tiene la lengua manchada de sangre. Porque son discursos como el suyo, repetidos hasta el cansancio por sus colegas de la Iglesia Católica Apostólica Romana los que llenaron de mierda las cabezas de los asesinos de Daniel y de tantas otras víctimas de la violencia homofóbica», escribe Bimbi.

Siguiendo con el tema religioso, el periodista argentino añade:«Los buenos cristianos deberían sacarlos a patadas del Vaticano y colgar de las ventanas de la basílica de San Pedro una enorme bandera que diga: Amarás al prójimo como a ti mismo. Amén».

La polémica está servida. Mientras tanto, cualquier vecino o vecina, madre o padre, alumno o alumna, puede acceder a estos libros a través de cualquier librería y en la biblioteca pública de Castellón. Y, de momento, permanecen en las estanterías de los IES públicos.

¿Quiénes son Abogados Cristianos?
Es una fundación civil de ámbito nacional entre cuyos fines se encuentra «la defensa jurídica de la libertad religiosa, de la vida, la familia y de todos los ciudadanos que ven lesionados sus derechos y libertades por razón de su fe», según indica su web.

Tiene más de 2.000 socios en todo el país y un millón de suscriptores. Se nutre de las cuotas que aportan los socios y de las donaciones puntuales de particulares. La entidad asegura que ni recibe financiación de ningún partido político ni de las instituciones públicas y mantiene abiertos más de un centenar de procesos judiciales en toda España. «Desde Abogados Cristianos tenemos más de 100 casos abiertos en defensa de los derechos fundamentales y acudimos a los tribunales para frenar ataques a la vida o a la libertad religiosa».

En la provincia de Castellón han llevado tres causas judiciales por la destrucción de la cruz de la plaza de la Paz en la Vall d'Uixó; el traslado de la cruz de Betxí al cementerio; y la intención de retirar la Cruz del parque Ribalta de Castellón. Para obtener la información de esta provincia, la entidad tiene relación con la Plataforma en Defensa de la Cruz del Ribalta, cuyo presidente, Javier Torres, es voluntario de la fundación.

domingo, 3 de enero de 2021

#hemeroteca #lgtbi #politica | Bimbi: "España tiene muchos anticuerpos contra la extrema derecha, pero no debe jugar con fuego"


Bimbi: "España tiene muchos anticuerpos contra la extrema derecha, pero no debe jugar con fuego".

Periodista y activista LGTB, el investigador señala que no admite que se deba elegir "entre los discursos extremistas de Puigdemont y Abascal".
Manel Manchón | Crónica Global, El Español, 2021-01-03
https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/conversaciones-estado/bruno-bimbi-lgtb-espana-vox-puigdemont-bolsonaro_427065_102.html

Bruno Bimbi (Avellaneda, Argentina, 1978) es un referente en Latinoamérica. Es un activista del movimiento LGTB y ha trabajado para lograr el matrimonio igualitario en Argentina, y también para promover los derechos del colectivo en Brasil. Bimbi ha sido corresponsal en Brasil para el canal de noticias argentino TN y ha colaborado para diferentes medios, ‘Newsweek’, ‘Página/12’ y ‘The New York Times’ en español, entre otros. Vive ahora en Barcelona y ha protagonizado una fuerte polémica por reivindicar que se ofezcan algunos estudios de grado en la Universidad de Barcelona en castellano. Por ello, recibió insultos y graves acusaciones en las redes sociales. En esta entrevista con Crónica Global aborda los procesos de reconocimiento para las personas LGTB, y señala los peligros de que la extrema derecha pueda contaminar a los partidos de centro-liberal o conservadores, como ocurrió en Brasil, sin que, con ello, se pudiera evitar el ascenso de Bolsonaro. Asegura que "España tiene muchos anticuerpos contra la extrema derecha, pero no debe jugar con fuego", con la presión que ejerce Vox. Y reclama que no le hagan elegir entre opciones populistas: "No admito que me digan que hay que elegir entre los discursos extremistas de Puigdemont y Abascal".

--Pregunta: España ha liderado distintas transformaciones sociales en los últimos 15 años, como el matrimonio igualitario. ¿Qué importancia tuvieron?
--Respuesta: Lo que pasó en España fue muy importante. José Luis Rodríguez Zapatero va a pasar a la historia por ello y muchos le estaremos eternamente agradecidos, también en Latinoamérica. Todavía me emociono al recordar cuando lo escuché, desde Argentina, diciéndole al parlamento español que con la ley de matrimonio igualitario no estaban legislando “para gentes remotas y extrañas”, sino “ampliando las oportunidades de felicidad" para sus vecinos, compañeros de trabajo, amigos y familiares, y a la vez “construyendo un país más decente, que no humilla a sus miembros”. Yo repetí esas palabras desde el escenario de la marcha del orgullo de Buenos Aires. Lo que hicieron los socialistas españoles nos ayudó mucho en nuestros países y provocó una revolución aquí, que cambió la mentalidad y la vida de millones de personas.

––A su juicio, y como buen conocedor de esos cambios también en Latinoamérica, ¿qué cree que no se ha hecho o falta por hacer?
--El gobierno de coalición está trabajando en algunas cosas que faltan, como la ley trans, que seguirá el camino inverso, aprendiendo de la ley argentina. También se está haciendo un muy buen trabajo desde el Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero y creo que las respuestas firmes de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias e Isabel Celaá a la campaña homofóbica del “pin parental” de Vox fueron importantísimas. Hay asignaturas pendientes, de las que voy a resaltar tres, aunque no son las únicas. Primero, una mejor política de inclusión social, laboral y educativa de las personas trans. Segundo, una mirada de largo plazo que, a través de la escuela y de políticas educativas y culturales, busque desterrar los prejuicios que han condenado a tantos jóvenes a perder su adolescencia, como digo en el libro. La escuela es el lugar donde más podemos hacer para acabar con el odio y por eso la extrema derecha busca generar miedo contra todo lo que se haga. Tercero, creo que España debería asumir un papel de liderazgo en Europa en la defensa internacional de los derechos de la población LGTB, que pasa por dos frentes: presionar con todas las herramientas del sistema internacional a los regímenes que nos persiguen y tener políticas de asilo para quienes escapan de ellos. Por ejemplo, decirles a Hungría y Polonia que si siguen violando los derechos humanos de la población LGTB, se tienen que ir de la Unión Europea. Y ya es hora de proteger a los homosexuales que escapan de las dictaduras islámicas de África y Medio Oriente, o de la Rusia de Putin y sus satélites, como se hace con los venezolanos que escapan de la dictadura de Maduro y habría que hacer con los brasileños que escapan del gobierno fascista de Bolsonaro.

––Ha mencionado la situación de las personas trans. Distintos líderes sociales en Cataluña y en el conjunto de España insisten en que se debería reformular la idea de la identidad binaria, hombre-mujer. ¿Es necesario?
--Las identidades son las que la gente tiene en el mundo real, más allá de que nosotros decidamos o no “reformularlas”. Hay personas que tienen identidades no-binarias y eso es simplemente un hecho. Pensemos en un debate más viejo: antes de la ley de identidad de género, las mujeres trans ya eran mujeres, aunque todavía haya gente cruel que no las reconoce. Como digo en el libro, María se llamaba María porque ese era su nombre, así la llamaban sus amigas, el verdulero del barrio, su pareja, el vecino de al lado, y era el único nombre que la hacía darse vuelta cuando lo escuchaba. Lo que faltaba era que ese nombre estuviera en su DNI. La sexualidad humana es más compleja que las categorías que creamos para describirla y clasificarla y en el libro hay varios capítulos sobre eso, con más detalle del que cabe en una entrevista. No sé exactamente qué dicen esos líderes de Cataluña y España, pero creo que la legislación y las políticas públicas deben adaptarse a lo que pasa en la vida real de las personas y tratar de ampliar, como dijo Zapatero, sus oportunidades de felicidad. Eso no le hace daño a nadie y nos hace mejores a todos. Es así como las sociedades avanzan.

––¿Entiende que choque en una parte de la sociedad, que lo considera forzado, y que puede desarrollar una reacción conservadora de la que se aprovecha Vox?

--En Estados Unidos, hasta 1967, había dieciséis estados que prohibían el matrimonio (heterosexual) entre personas blancas y negras. Había también, en aquellos años, leyes que segregaban a los negros en el transporte público, las escuelas y hasta los baños. Y la abolición de esas normas racistas generó una reacción conservadora, de gente que decía que era forzado --e inclusive antinatural y contrario a la ley de Dios-- que los negros tuvieran los mismos derechos que los blancos. Los argumentos contra el llamado “matrimonio interracial” eran idénticos a los que hoy se usan contra el “matrimonio gay” y, como aquel, un día este también perderá el adjetivo que lo acompaña y será llamado, apenas, matrimonio. En 1958, según Gallup, apenas el 4% de los estadounidenses estaba de acuerdo con permitir casamientos entre blancos y negros y, en el estado de Virginia, el 92% de los encuestados --seguramente, todos blancos-- se oponía a que niños “de diferente color” estudiaran en las mismas escuelas. Pero el caso del matrimonio interracial es impresionante por lo siguiente. ¿Sabe en qué año, por primera vez, la encuesta de Gallup mostró una mayoría favorable? Justo en 1991, y por poco: 48% a 42%. Sí, hubo que forzar esos cambios y afrontar la reacción conservadora, y qué bien que se hizo, gracias a la lucha del movimiento negro.

––Hablando de este tema, en su libro 'El fin del armario', cita a Arendt, al destacar lo que decía sobre el matrimonio interracial...

--Sí, ella publicó en aquellos años un artículo titulado ‘Reflexiones sobre Little Rock’ que relata lo ocurrido en 1957 cuando un grupo de nueve estudiantes negros trataron de entrar por primera vez en la Central High School de esa ciudad, en Arkansas, después de que la Corte Suprema aboliese la segregación escolar. Hubo una reacción brutal de miles de personas que trataron de impedirles la entrada, lideradas por el gobernador, un político abiertamente racista. El presidente Eisenhower tuvo que enviar tropas federales para escoltar a los alumnos. Arendt dice que --si bien acabar con la segregación en las escuelas era justo y necesario-- el primer paso debería haber sido abolir la segregación en el acceso al matrimonio, por los efectos culturales que ello tendría. Yo creo, y lo explico en el libro, que algo de ello ocurre en relación con la homofobia. En los países donde se legalizó el matrimonio civil entre personas del mismo sexo, el impacto cultural de ese cambio fue enorme y ayudó a reducir la homofobia social. Sobre todo donde se hizo por la vía legislativa y con amplio debate social, como España y Argentina. En mi primer libro, ‘Matrimonio igualitario’, también había abordado este tema, que me interesa mucho.

––¿La lucha por el matrimonio igualitario fue lo que llevó a ser un activista en Argentina y Brasil?
--Sí. Yo tenía una experiencia como militante político, en un partido de izquierda, pero no sabía mucho sobre el activismo LGTB. En ese lapso salí del armario, pasé por situaciones personales que me hicieron ver de nuevo mis prioridades y, hace quince años, conocí por casualidad, en una charla sobre matrimonio igualitario en Porto Alegre, a Pedro Zerolo. Hay un antes y un después de Pedro para mí. Nos hicimos muy amigos y él me convenció de que esa era la lucha a la que tenía que ponerle todas mis energías. No solo ingresé en el movimiento LGTB, sino que acabé siendo uno de los responsables de la campaña por el matrimonio igualitario en Argentina, luego coordiné junto a otro activista la misma campaña en Brasil y ayudé a organizarla en Ecuador. Como digo en ‘El fin del armario’, no sé quién sería yo si no hubiese conocido a Pedro Zerolo. Fue un amigo del alma, una persona a la que admiré y quise mucho, que me enseñó buena parte de lo que sé sobre todo esto. Y sin la ayuda de Pedro, y de otros activistas españoles, como Miguel Ángel Fernández y Beatriz Gimeno, no sé si hubiéramos conseguido hacer lo que hicimos en mi país. Por eso le dediqué el libro a Pedro. Cuando murió, pasé dos días llorando. Todos los activistas lo extrañamos un montón.

––¿Por qué se identifica a la equiparación de derechos para las minorías sexuales como algo que defiende la izquierda, con la oposición sistemática de la derecha? Es decir, ¿por qué la derecha no puede abrazar esas causas?
--Claro que puede, la cuestión es que quiera. Aquí en España, nunca ha querido. En el Reino Unido, el matrimonio igualitario fue aprobado gracias al impulso de un primer ministro conservador, David Cameron, quien afrontó las resistencias en su partido. En Israel, la idea de legalizar el matrimonio civil --que aún no existe-- e incluir a las parejas del mismo sexo tiene como principales impulsores políticos a los líderes del Meretz, Nitzan Horowitz, y el Yesh Atid, Yair Lapid. Hablo de ellos en el libro. El Meretz es un partido de izquierdas y el Yesh Atid, de centroderecha liberal, pero en esto están del mismo lado. En Argentina, Mauricio Macri apoyó el matrimonio igualitario cuando era alcalde de Buenos Aires y luego, en su presidencia, tuvo buenas políticas para la diversidad sexual (aunque no tan progresistas como las de Cristina Kirchner y Alberto Fernández). En Perú, el autor del proyecto de ley de matrimonio igualitario es mi amigo Alberto de Belaunde, un diputado gay y liberal, de centro. Sin embargo, lamentablemente, son excepciones.

––¿Por qué?
--Es una buena pregunta para hacerle, por ejemplo, al Partido Popular. En la mayor parte del mundo, las derechas están ancladas en un discurso homofóbico y fundamentalista religioso que es anacrónico y predemocrático. En muchos países hay derechas y ultraderechas que no sólo son homofóbicas, sino también racistas, misóginas y xenófobas, como Vox, y en algunos casos, antisemitas, como la húngara. En España, el PP históricamente se opuso a todos y cada uno de los derechos de la población LGTB, como se opone a los derechos de las mujeres y hasta a la ley de eutanasia. Cada vez que tuvieron que votar en el Congreso, lo hicieron en contra. Creo que la derecha española aún no ha renunciado a la herencia de Franco, por eso no consigue ingresar en el siglo XXI. En el pasado, lo que llamamos comúnmente “izquierda” no era ‘gay friendly’, pero aprendieron, cambiaron.

––¿Por ejemplo?
--Yo siempre recuerdo que, en Alemania, la criminalización de la homosexualidad existía antes del nazismo y continuó después a ambos lados del Muro de Berlín. Durante el nazismo fue infinitamente peor --nos enviaban a los campos de concentración junto con los judíos--, pero a los homosexuales la libertad no nos alcanzó cuando cayó Hitler. El artículo 175 del Código Penal, que criminalizaba el sexo entre varones, continuó vigente del lado capitalista y del lado socialista hasta 1994, años después de la caída del Muro. Mientras la policía reprimía a los homosexuales en Stonewall, en Nueva York, y varios estados norteamericanos criminalizaban la homosexualidad, en Cuba nos enviaban a campos de trabajos forzados. Lo que pasa es que, en la actualidad, la mayoría de los partidos de izquierda se ha modernizado y recuerda todo eso con horror y vergüenza. Fidel Castro pidió perdón por las UMAP muchos años antes de que el Partido Popular español fuera al Tribunal Constitucional para impugnar la ley de matrimonio igualitario. Y ahora, mientras el PSOE y Unidas Podemos impulsan leyes progresistas que reconocen derechos, Pablo Casado se saca fotos con los fascistas ultra homofóbicos de Vox en la plaza de Colón, que si pudieran nos mandarían de nuevo a la cárcel, o quizás a un lugar peor. Diría Obama: ‘Yes, they can... but they don't want’.

––Siguiendo en esa línea, ¿entiende las críticas de autores como Mark Lilla cuando señalan que la izquierda se está basando demasiado en las cuestiones de identidad, porque no tiene una alternativa a la derecha liberal en el terreno socio-económico y se refugia en ese eje identitario, sexual y de género?

––No leí el libro de Lilla, sí a otros autores que hacen críticas similares desde una izquierda anacrónica, como Slavoj Žižek, con el que no estoy de acuerdo en prácticamente nada. Creo que la reciente victoria de Joe Biden deja un poco desactualizada esa explicación para la elección de Trump en 2016, con la que nunca estuve de acuerdo. De hecho, Hillary había vencido en el voto popular y, en las últimas legislativas, las candidaturas que llamaríamos “identitarias” fueron las que les dieron sus mayores victorias a los demócratas. Si hablamos de España, nunca ha habido evidencia empírica que sostenga argumentos como los de Žižek. En el libro muestro que, desde la era Zapatero, cuando se produjo una revolución de los derechos civiles de la población LGTB, las encuestas muestran un respaldo cada vez mayor a esos derechos y un cambio en la percepción social sobre la diversidad sexual. Lo mismo pasa en buena parte de Europa. La extrema derecha miente.

–¿En qué?
--En todo miente, pero me refiero especialmente al mito de la mayoría silenciosa, que ha explicado muy bien Jordi Vaquer, a quien cito en el libro: la falsa idea de que hay una mayoría que cree que los gais no deberían poder casarse, las mujeres deberían estar a la cocina y los inmigrantes, de regreso a sus países, pero está oprimida por la “dictadura de lo políticamente correcto”. Las encuestas muestran lo contrario: España es un país progresista. De acuerdo con el Eurobarómetro 2019 sobre discriminación en la Unión Europea, el 91% de los españoles cree que gais, lesbianas y bisexuales deben tener los mismos derechos que los heterosexuales, dos puntos más que Dinamarca. A España solo le ganan Suecia (98%) y Holanda (97%), muy por arriba del promedio de la UE (76%). En el libro doy muchísimos datos más, de diferentes estudios. Hay, en todo caso, otra discusión, que es si la izquierda se ha quedado sin brújula en materia económico-social. En muchos casos, sí. Pero echarnos la culpa de eso a las minorías es una falacia, promovida por quienes están en contra de nuestros derechos. Sí, se puede impulsar una ley contra la violencia de género y otra que garantice derechos a las personas trans y, al mismo tiempo, frenar los desahucios y aumentar el salario mínimo, como el gobierno de coalición está haciendo. No es A o B, sino A + B.

––¿Puede la izquierda ganar elecciones a partir de la acumulación de derechos para grupos concretos de la sociedad, a partir de esas cuestiones identitarias? ¿No cree que puede ser un hecho divisivo?
--Divisivo, hoy en día, es cobrarles más impuestos a los ricos, proteger los derechos de los trabajadores y mejorar las condiciones de vida de los pobres, ¡y hay que hacerlo! Las resistencias serán mucho más pesadas que contra la ley trans, se lo puedo asegurar. Hay que encararlas, como hay que hacer frente a los discursos de odio contra las minorías, reconocer derechos civiles, promover la igualdad, luchar contra la discriminación. Repito, no es una cosa o la otra, sino ambas, y la izquierda que no lo entienda no merece llamarse izquierda.

––¿Pero las políticas identitarias no dividen, también?
--Creo que precisamos discutir esa idea de “división”. Abolir la esclavitud fue tan divisivo que Estados Unidos fue a la guerra civil, pero acabó con la división entre libres y esclavos. El voto femenino fue divisivo entre los hombres de la época, pero acabó con la división entre los derechos políticos de hombres y mujeres. El matrimonio civil fue más divisivo en la Argentina de fines del siglo XIX que el matrimonio igualitario en 2010, pero acabó con la división entre los católicos y quienes tenían otras creencias, que no podían casarse. Esta semana, la Argentina legalizó el aborto y la Iglesia católica dijo que esa ley “dividía a la sociedad”, pero esa ley acabó con la división entre mujeres ricas que abortaban en clínicas privadas y mujeres pobres que arriesgaban la vida. En Brasil, la derecha se opuso durante años a las políticas de “cupos raciales”, afirmando justamente que dividían a la sociedad, pero lo cierto es que esas políticas comenzaron, lentamente, a abolir la división entre quienes estaban en la universidad dando clases o estudiando, porque eran blancos, y quienes estaban limpiando los baños o atendiendo el restaurante universitario, porque eran negros. En España, la ley de matrimonio igualitario acabó con la división entre las parejas que podían casarse y las que no. La ley de identidad de género acabó con la división entre quienes tenían su nombre y su género en el DNI y quienes no. Hubo, también, en todos esos casos, división entre quienes resistieron el avance de derechos y quienes lo apoyaron, pero eso es inevitable si queremos que el mundo avance. Sin esa necesaria “división”, todavía habría esclavos y las mujeres no podrían votar. Pero, y creo que esto cierra la discusión, unos años después de cada uno de esos avances, esa otra división también desaparece: hoy en España es difícil encontrar quien se oponga al voto femenino y, como ya dije, también al matrimonio igualitario.

––¿Esa política de la identidad influyó en el ascenso de una reacción como la de Bolsonaro en Brasil?
--Influyó, pero al contrario de lo que se cree. El gobierno de Lula, que fue el mejor presidente de la historia de Brasil, produjo una transformación social sin precedentes y sacó a millones de personas de la pobreza, pero no avanzó, por ejemplo, en los derechos de la población LGTB. Luego, en su presidencia, Dilma Rousseff cedió a las presiones de la mafia evangélica y la extrema derecha --que hizo diez años atrás una campaña muy parecida a la del “pin parental” de VOX-- y canceló un programa contra el ‘bullying’ homofóbico en las escuelas. Yo la critiqué mucho a Dilma por eso y cuento los detalles de su decisión. Todo lo que aquí llamamos “políticas identitarias” estuvo bastante relegado en los gobiernos del PT, que sí avanzaron mucho en materia económica y social, y la “división” de la que hablábamos estuvo ahí: el golpe y la persecución al PT no fue por las políticas identitarias, sino por las económicas y sociales y por otras cuestiones más complicadas que tienen que ver con las mafias políticas de Brasil, que decidieron tomar el poder.

––En 'El fin del armario' hay varios capítulos sobre Brasil que demuestran la influencia de esos grupos, cómo?
--Sí, más que nada sobre la mafia evangélica y sobre el ascenso de Bolsonaro, pero visto en relación con el tema del libro. Para explicar la victoria Bolsonaro en su profundidad, haría falta otro libro entero, o varios. Pero se pueden explicar algunas ideas. Primero: el ascenso de Bolsonaro tuvo más que ver con el golpe parlamentario de 2016, que derrocó a la presidenta Dilma Rousseff --una mujer honesta y democrática-- y abrió la caja de Pandora, y la prisión política de Lula, que, si no hubiese sido encarcelado por un juez corrupto aliado a Bolsonaro, habría ganado las elecciones presidenciales de 2018. Segundo: si bien es cierto que las cuestiones identitarias estuvieron en el centro de la retórica fascista que llevó a Bolsonaro al poder, el error de la izquierda brasileña no fue el que dice Žižek, sino el contrario: mientras la extrema derecha usaba la homofobia y otros discursos de odio como ejes de su discurso, la izquierda descuidó ese frente por sus propios acuerdos con la bancada evangélica del Congreso, a la que necesitaban para aprobar las leyes. Es como si aquí Sánchez cediera ante Vox en su discurso contra los gays, las mujeres o los inmigrantes porque necesita sus votos para aprobar los presupuestos del Estado. Por suerte, no es el caso.

––Usted ha señalado que la voluntad de la derecha liberal clásica de apoyarse en los extremos, en populismos basados en el odio, como el caso de Bolsonaro, para ganar elecciones puede tener un efecto perverso: que logre el poder ese extremismo. Ha pasado en Brasil.
––Yo no llamaría a esa derecha “liberal”, aunque ellos se autoperciban de esa forma. Son conservadores con olor a naftalina. Si quieren ser liberales, les haría bien leer, por ejemplo, ‘La llamada de la tribu’, de Mario Vargas Llosa. En América Latina nos pasa algo parecido: tenemos “liberales” que están en contra del aborto legal, el matrimonio gay, la eutanasia, la legalización de las drogas, y que antes estuvieron en contra del divorcio vincular y la educación laica. La única libertad en la que creen es la del capital financiero, por eso nunca tuvieron problema en ser ministros de dictaduras militares o de caudillos populistas y autoritarios, siempre que les garantizaran una política económica millonarios-‘friendly’. Si Nicolás Maduro tuviera un ministro de economía como Paulo Guedes, lo aplaudirían. Dicho esto, hay conservadores y conservadores. El PP podría seguir siendo un partido conservador y Ciudadanos, decidir si quiere ser otro PP o un partido liberal, pero podrían hacer eso sin aliarse a Abascal y su club de odiadores seriales y viudas de Franco. Lo que yo aviso es que presten atención a lo que pasó en Brasil.

--¿Cree que puede pasar en España lo mismo que en Brasil, o ve una sociedad que ha entendido y ha acogido mucho mejor todos esos cambios?
--Creo que España tiene muchos más anticuerpos contra el virus de la extrema derecha, pero no debería jugar con fuego. Nunca hay que hacerlo. En 2014, el líder de la derecha tradicional brasileña, Aécio Neves, inició un viraje parecido al de Pablo Casado y llevó a su partido a una derecha tan extrema que se tropezaron al borde del escenario y se cayeron, con un empujoncito final de Bolsonaro. En 2018, su partido, que era como el PP brasileño y había sido, por décadas, el dueño de la mitad derecha del electorado, sacó el 4,7% de los votos. Casado y Arrimadas deberían mirarse en el espejo de Aécio y pensar si quieren que les pase lo mismo. Y deberían, además, pensar en España y en Europa, en los riesgos que nos hacen correr a todos.

––El crecimiento de Vox se ve desde el independentismo catalán como un desastre del Estado español, como si no fuera con ellos. ¿Entiende que ha podido crecer como respuesta, precisamente, a otro populismo como ha sido durante todos estos años el independentismo catalán?
--El crecimiento de la extrema derecha y sus políticas de odio es un fenómeno global, no solo español. Es cierto que, antes de las últimas elecciones, las imágenes de las calles de Barcelona prendiéndose fuego mientras un inútil Quim Torra seguía confundiendo a la Generalitat con un comité independentista le dieron un plus de votos a Abascal. También es cierto que la sentencia del Supremo fue desproporcional, injusta e incendiaria, y que toda la irracionalidad que rodea el conflicto catalán es un regalo para la extrema derecha española. Pero me parece que no debemos caer en reduccionismos, porque, sin el independentismo, Abascal igualmente existiría y, tarde o temprano, estaría donde está. Hay que aprender a encararlo y entender que su proyecto es una amenaza contra los modos de vida democráticos a los que aspira la mayoría de Europa, como lo son los neonazis griegos y alemanes, Salvini, Le Pen, Orbán y otros. Y, en Cataluña, tenemos que estar atentos al crecimiento de una versión local de esa misma retórica xenófoba y racista. Las pintadas que le pedían que se fuera de aquí a una inmigrante italiana que cometió el crimen de no hablar catalán, si hubiesen sido en Madrid, las podría haber hecho un simpatizante de Vox.

––Usted se ha quejado de que la universidad catalana no tiene un espacio para el castellano, que es también la lengua de la mayoría de catalanes. ¿Puede conducir esa cuestión a un conflicto, que desde el independentismo se ha negado siempre, que el castellano no se margina en Cataluña?
--Nunca imaginé que, por escribir un artículo sobre el castellano, me caería una lluvia de insultos; miles, durante varios días, muchos de ellos xenófobos y homofóbicos. Me decían puto, escoria, lacra, subnormal, sudaca, vete a tu país. Algunos eran personas reales, fanatizadas por el discurso ultranacionalista catalán, pero muchos eran bots: esas cuentas falsas de twitter con nombres aleatorios con letras y números. ¿Quién paga por eso? Algunos medios independentistas me atacaron, difamaron y hasta publicaron mi foto con un título que decía “ya sabe dónde está la puerta”. Lo que todo ese griterío xenófobo trató de tapar es un problema real que deberíamos poder discutir con más calma, porque afecta a muchos estudiantes. Me acusaron de estar en contra del catalán. Una estupidez. ¿Cómo voy a estar en contra de una lengua?

––¿Cuál es su posición entonces?
--La cuestión es simple: si más de la mitad de los habitantes de Cataluña prefiere el español --y todos lo hablan--, no es posible que esa lengua esté prácticamente abolida, en muchos grados, en las universidades públicas. Pero la solución no es abolir el catalán, como les gustaría a los fanáticos del otro lado, sino integrar ambas lenguas, que haya espacio para ambas. La universidad debe incluir, no excluir. Es una mentira ridícula decir que el catalán va a desaparecer si, de diez o quince grupos de una asignatura universitaria, dos o tres se dictan en español, o si las escuelas son bilingües o trilingües. Que todos podamos estudiar, trabajar, atender una pizzería o lo que diablos sea. No es tan difícil y no admito que me digan que hay que elegir entre los discursos extremistas de Puigdemont y Abascal. En mi balcón no hay ninguna bandera, ni siquiera la argentina, y no me gustan en general los nacionalismos. Creo que una de las cosas más lindas que tiene Barcelona es su diversidad. En sus calles se escuchan el catalán y el español ­--un español con muchos acentos--, pero también el chino, el árabe, el urdu, el portugués y tantas otras lenguas. Acá hacen el humus como en Belén o Tel Aviv, el guacamole y los tacos como en la Ciudad de México, y hay tiendas que venden ‘feijão’, ‘farofa’ brasileña y tapas de empanadas argentinas. Es una ciudad en la que convivimos los que nacieron acá y los que decidimos venir: blancos, negros, cristianos, judíos, musulmanes, ateos, gais, héteros, gente de todo tipo. Si sacamos el odio del medio, cabemos todos.

lunes, 17 de febrero de 2020

#libros #lgtbi | El fin del armario : lesbianas, gays, trans y bisexuales en el siglo XXI

El fin del armario : lesbianas, gays, trans y bisexuales en el siglo XXI / Bruno Bimbi ; prólogo de Eduardo Mendicutti.

Valencia : Anaconda, 2020 [02-17].
320 p.

/ ES / ENS / Libros / LGTBI / LGTBIfobia
📘 Ed. impresa: ISBN 9788493704469 / 22,90 €

[.es] Nadie es realmente libre si la libertad no es para todos. Por eso ‘El fin del armario’, una crónica brillante de los cambios vividos por lesbianas, gais, trans y bisexuales en el siglo XXI, no ha sido escrito sólo para ellos, sino para lectores y lectoras de todas las orientaciones sexuales e identidades de género. Avances y retrocesos, mitos y prejuicios, alegrías y tristezas, todo interesa a la mirada de Bruno Bimbi, que integra historias personales y colectivas ocurridas en distintos lugares del mundo. Habla de homofobia y transfobia, pero también de racismo y antisemitismo. De filosofía, historia, teología, biología y política; de series de televisión, aplicaciones para ligar, discotecas y cuartos oscuros. Desfilan por las páginas del libro el papa Francisco, los pastores evangélicos brasileños, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro, los ayatolás iraníes y la ultraderecha española, pero también Alan Turing, Pedro Zerolo, Laverne Cox, Rosa Parks y las maricas rebeldes de Stonewall.

Eduardo Mendicutti elogia en su prólogo la «claridad de mirada y de juicio» y la «sacudida de dolor, solidaridad y ganas de no desfallecer» que provoca en el lector este «libro necesario» de lectura «ágil y extraordinariamente cálida». Eduardo Mendicutti dice en el prólogo que en este "libro necesario", "Bruno Bimbi sabe agarrar al lector por la cabeza y el corazón". Martín Caparrós afirma: "«Durante siglos fue el silencio; ahora, muchos buscamos las palabras. Libros como El fin del armario nos ayudan a romper moldes, prejuicios, ignorancias. Y a encontrarlas, a aprender a hablar de estos tiempos en que la sexualidad y los géneros ya se dicen en un plural que crece y crece.» El diputado gay brasileño Jean Wyllis ha dicho: «Con erudición y profundidad, Bimbi aborda desde la intimidad de la relación sexual entre dos hombres o dos mujeres ―y la curiosidad que genera a los héteros― hasta el papel de las iglesias en la construcción del odio homofóbico. Una prosa brillante y necesaria.»Y Hinde Pomeraniec afirma: «Bruno es un gran periodista, pero además escribe muy bien. No se da muchas veces. No todos los grandes investigadores periodísticos escriben bien. Ese cóctel hace de su libro algo diferente.»

👤 Bruno Bimbi (Avellaneda, Argentina, 1978) aún no había salido del armario cuando conoció a Pedro Zerolo durante un evento internacional en Porto Alegre. «Ustedes tienen que ser los próximos», le dijo el activista español a aquel joven periodista argentino. España estaba a un paso de aprobar el matrimonio igualitario y Pedro ya quería exportar igualdad, así que lo reclutó para la causa. Cinco años después, con la ley aprobada en Argentina, Bimbi publicó su primer libro, Matrimonio igualitario, que cuenta la historia secreta del movimiento iniciado por la Federación Argentina LGBT, de la que fue dirigente. La obra inspiró otras campañas por ese derecho en varios países de América Latina, entre otros Brasil. En este país el autor vivió durante diez años. Allí conoció al diputado y activista gay Jean Wyllys, de quien se hizo amigo y asesor. Zerolo apoyó en persona la campaña brasileña por el matrimonio igualitario, lanzada por el diputado Wyllys y coordinada por Bimbi y otro activista. Lo consiguieron otra vez. Bruno se doctoró en Estudios del Lenguaje en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, donde antes realizó una maestría en Letras. Fue corresponsal en Brasil para el canal de noticias argentino TN y escribió, entre muchos otros medios, para Veintitrés, Newsweek, Página/12, Crítica de la Argentina y el New York Times en español. El fin del armario es su segundo libro, y ha sido publicado con éxito en varios países. Bimbi vive ahora en Barcelona, donde cursa el máster en Creación Literaria de la Universidad Pompeu Fabra. Llegó a España a comienzos de 2019, escapando del gobierno fascista de Jair Bolsonaro, que empujó a muchos activistas de derechos humanos al exilio. Entre ellos, al propio Jean Wyllys, que tuvo que renunciar a su escaño y dejar el país, amenazado de muerte.

viernes, 1 de enero de 2010

#libros #matrimonio | Matrimonio igualitario : intrigas, tensiones y secretos en el camino hacia la ley

Matrimonio igualitario : intrigas, tensiones y secretos en el camino hacia la ley / Bruno Bimbi.

Buenos Aires : Espejo de la Argentina – Planeta, 2010 [01-01].
590 p.

/ ES / ENS / Libros / LGTBI / Argentina / Derechos / Matrimonio / Política
📘 Ed. impresa: ISBN 9789504924678 / 24 €

[.es] Cuando, a principios de 2007, varias parejas homosexuales comenzaron a presentar recursos de amparo en la Justicia porque se querían casar, parecía imposible que lo lograran. Y cuando la Federación Argentina LGBT, junto con el diputado Eduardo Di Pollina y las diputadas Silvia Augsburger y Vilma Ibarra, empezó a impulsar una reforma al Código Civil en el Congreso para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, casi nadie lo tomó en serio. Estaban locos si pensaban que algo así pasaría en la Argentina. Pero pasó. El autor de este libro formó parte de ese grupo de locos que creyó que se podía y ahora cuenta cómo lo consiguieron. Con un ritmo que no da respiro al lector, por primera vez, revela la estrategia que llevó a la conquista del matrimonio igualitario, saca a la luz las intrigas y tensiones que rodearon el camino hacia la ley y cuenta historias y secretos que nadie había contado. Además, propone un análisis de las principales controversias del debate, que seguramente será útil para otros países donde el camino recién se inicia, y publica en exclusiva el borrador del voto redactado por el juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni para el fallo que iba a habilitar el matrimonio gay si el Congreso no lo aprobaba.