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lunes, 6 de septiembre de 2021

#libros #gestaciosubrogada | Un diálogo sobre gestación subrogada

Un diálogo sobre gestación subrogada / Gracia Trujillo, Lola Robles.

Benicasim, Castellón: Útero Libros, 2021 [09-06].
87 p.
Serie: Patatas Calientes.

/ ES / ENS / Libros / Feminismo / Gestación subrogada
📘 Ed. impresa: ISBN 9788494994944 / 12,00 €
Cita APA-7: Trujillo, Gracia, & Robles, Lola (2021). Un diálogo sobre gestación subrogada. Útero Libros.

[.es] ¿Por qué la regulación o la prohibición de la gestación subrogada es rechazada y apoyada por distintos sectores de la sociedad e, incluso, del propio movimiento feminista? ¿En qué situación social nos encontramos para que se den estos posicionamientos? ¿Qué se debería hacer para proteger los derechos de las mujeres en este ámbito? ¿Qué se protege y qué se desprotege con cada una de las opciones? Dos feministas de largo recorrido, Lola Robles y Gracia Trujillo, dialogan desde posiciones encontradas, con respeto y comprensión de la postura ajena, sobre gestación subrogada. Un debate para barrer las discusiones violentas y de brocha gorda sobre esta delicada cuestión, la cual solicita mucha atención en nuestro presente para que no nos equivoquemos como sociedad.

jueves, 1 de julio de 2021

#libros #trans #queer #feminismo | Identidades confinadas : la construcción de un conflicto entre feminismo, activismo trans y teoría queer

Identidades confinadas : la construcción de un conflicto entre feminismo, activismo trans y teoría queer / Lola Robles.

Benicasim, Castellón : Útero Libros, 2021 [07-01].
230 p. 
Serie: Patatas calientes.
/ ES / ENS / Libros / Feminismo / Identidades / LGTBI / Queer / TERF / Trans
📘 Ed. impresa: ISBN 9788494994968 / 15,00 €
Cita APA-7: Robles, Lola (2021). Identidades confinadas: la construcción de un conflicto entre feminismo, activismo trans y teoría queer. Útero Libros.

«Ser mujer es mucho más que un sexo, es una condición y posición bio-socio-cultural-psicológica. El feminismo lucha por acabar con los estereotipos de género, pero regresar a la categoría de sexo biológico puede llevarnos a un callejón sin salida».

«Soy feminista desde hace muchos años. No soy cis. No soy transexual. Quizás ni siquiera soy una mujer, tal como dijo Monique Wittig, aunque he hablado en este libro como tal y me nombro en femenino. Soy lo que yo digo que soy. No lo que mi entorno decía que yo era. No lo que tú, aunque seas también feminista, decidas qué debo ser. Me considero queer/cuir. Voy a explicar por qué me siento orgullosa de todo ello».

Lola Robles aborda en este libro el conflicto existente en el interior del feminismo entre dos posturas enfrentadas por el reconocimiento de los derechos de las personas trans. Un conflicto que se da, también, entre el sector feminista más transexcluyente y el activismo trans y queer.


Un libro para explicar un tema y un conflicto. Para plantear preguntas y reflexiones. ¿Es la ley trans una amenaza y peligro para el feminismo y las mujeres? ¿Nos borrará como categoría humana? ¿Hay que reibnvidicar la categoría de sexo en vez de la de género? ¿Es incompatible el feminismo y la teoría queer? ¿Es lo mismo lo trans y lo queer? ¿La transexualidad es “sentirse” mujer y hombre?

Comencé a escribir este libro durante el primer confinamiento a causa de la pandemia del COVID-19, tras el decreto del estado de alarma en España, a mitad de marzo de 2020, aunque antes ya había investigado sobre el tema. A lo largo de mes y medio de clausura estricta, leí mucho y empecé a redactar.

¿Por qué he decidido llamar a mi obra “Identidades confinadas”? He tenido mis razones. La primera de ellas, fue, justamente, ese período en el que empecé a escribir, un tiempo extraño, distópico y crítico. La segunda, porque el término “confinadas” me parecía bastante adecuado al tema que iba a tratar. Cierto que las identidades trans o queer pueden entenderse como identidades al margen, expulsadas o desterradas de la normalidad o, más bien, nunca admitidas en ella, “fuera de”. “Confinadas” remite a un recinto, una prisión, un adentro, mientras que yo voy a hablar de una exclusión, pues un sector del feminismo no admite lo trans y lo queer en su territorio. Pero, con esa no admisión, ese sector transexcluyente confina a estas personas, seres humanos, en la otredad, lo inexplicable, lo patológico, lo amenazante, lo monstruoso, lo inasumible. Las confina en lo abyecto (lo que, según el prefijo latino –ab, se separa y aleja, añadiéndose el verbo iacere, echar, arrojar, lanzar). Y, a su vez, ese sector feminista se enclaustra en el miedo, la verdad absoluta, el rigorismo y el sectarismo (secta, otro confinamiento). Se protege como de un presunto virus. Por supuesto, ellas no lo consideran así y exponen sus razones. Trataré de resumir sus planteamientos.

Este libro se dirige a cualquier feminista interesada, también a las que no estén de acuerdo conmigo y, no obstante, quieran leerme para contrastar opiniones e incluso para saber si hay algo en lo que llegaríamos a un acuerdo, por eso he querido dejar clara, desde el principio, mi posición. Por supuesto, y con todos mis respetos, a las personas trans. Asimismo, a cualquier persona, activista social o no, LGTBQIA o no, interesada en esta cuestión.

lunes, 10 de abril de 2017

#hemeroteca #mujeres #documentacion | Bibliotecas de mujeres, santuarios contra machos

Imagen: Lyceum Club Femenino / Marisa Mediavilla
Bibliotecas de mujeres, santuarios contra machos.
Las bibliotecas de mujeres han trabajado para enriquecer y apoyar las luchas femeninas contra la desigualdad y la misoginia.
Gabriela Castro | Cromos, El Espectador, 2017-04-10
http://cromos.elespectador.com/vida-social/bibliotecas-de-mujeres-santuarios-contra-machos-24952

Las bibliotecas son espacios de reflexión, de conocimiento, de encuentro. Para los lectores, son santuarios. Lugares para conectarse con las ideas de otros, para encontrar razones y motivación, para buscar respuestas, inspiración, fe. Por eso el surgimiento de las bibliotecas de mujeres fue clave y necesario. Ellas necesitaban conocimiento y argumentos para defenderse contra una sociedad en la que lo masculino era ley. “Si lo hombres no hubieran manifestado, como aún lo hacen, que somos el sexo débil, que somos inferiores, que nuestro único papel está en la casa con los hijos y el hogar, no pelearíamos por nuestros derechos”, le explicó al diario El País Marisa Mediavilla, feminista, bibliotecaria y documentalista española que hace 32 años creó la Biblioteca de Mujeres de Madrid, que no solo guarda libros para empoderar, sino textos misóginos que denigran lo femenino y que son necesarios para conocer el origen de la discriminación y el señalamiento.

Junto con la de Madrid, otras cuatro bibliotecas de mujeres se destacan en el mundo. Están en Italia, Francia, Reino Unido y Holanda, y todas fueron creadas por mujeres con el objetivo de impulsar el movimiento feminista y ser una fuente de conocimiento para aquellas que querían levantar la voz frente al machismo y no contaban con las herramientas para hacerlo.

Desde la raíz
La idea de Marisa Mediavilla empezó a gestarse en las filas del Movimiento Feminista de Madrid en 1985. “Conocí, con casi 30 años, a las pioneras del feminismo de la primera mitad del siglo XX. Nosotras empezábamos a cuestionarnos determinados comportamientos sociales”, contó Mediavilla al periódico Diagonal. En ese entonces, no era fácil encontrar información que respondiera a todas sus preguntas. Sabían que algo estaba mal, pero no tenían de dónde agarrarse para enfrentarse al sistema. Como bibliotecaria, entonces, Mediavilla tuvo la idea de crear un espacio para guardar lo que otras bibliotecas desechaban y armar así la memoria histórica de las mujeres en España. Esos libros que muchos otros preferían ignorar, para ellas eran joyas que les permitían entender que no estaban solas y que tenían algo por qué trabajar. A esos tesoros rechazados se sumaron los documentos que generaba el movimiento feminista. Se construyó una colección sólida y rica.

Al poco tiempo se unió Lola Robles Moreno, también española, feminista, filóloga y escritora. En algún momento la biblioteca quedó repleta. Mediavilla también compró libros por su cuenta. Había textos de escritoras españolas como María Laffitte, Emilia Pardo Bazán, Carmen Bravo-Villasante, Lidia Falcón, entre otras obras del siglo XVIII, XIX y XX, muchas de las cuales son imposibles de conseguir hoy.

Con las uñas
“La mujer no ha podido ser nunca ella misma, su ser ha sido deformado por milenios de predominio varonil; pero hoy, en proceso de adaptación a su nueva vida, representa para el porvenir una fuerza desconocida que empieza a entrar en juego por primera vez en la vida". Estas palabras en la solapa de La secreta guerra de los sexos, de María Laffitte, hablaban del movimiento que surgía desde 1948. Eran voces poderosas que influían en muchas jóvenes que empezaban a despertar. Por eso el trabajo de Mediavilla y Robles fue tan valioso, reunieron textos que permitían que el mundo abriera los ojos y pensara que las cosas podían ser diferentes.

La biblioteca era una asociación no lucrativa, así que ellas recibían donaciones para comprar libros y realizar talleres y conferencias a través de las cuales difundían el pensamiento feminista. Querían trascender su función pedagógica y contribuir de manera pragmática a la visibilización y la eliminación del machismo en la sociedad. En la actualidad tienen más de 30.000 ejemplares entre los que se encuentran estudios y ensayos feministas, femeninos y misóginos, biografías, ponencias, revistas, carteles, folletos, sellos y cómics, entre otros. “Aquí se conserva nuestra memoria: la historia de las mujeres”, le contó Robles a El País.

En 2006, la biblioteca fue donada al Instituto de la Mujer y desde enero de 2012 la mayoría de textos se encuentra en el Museo del Traje (los demás están guardados en depósitos a los que pueden acceder los interesados). Mediavilla y Robles fueron desalojadas y tuvieron que recurrir a esta opción para que el trabajo de tantos años no fuera en vano y para seguir apoyando las luchas femeninas, que aún tienen un largo camino por recorrer. A pesar de haber perdido su espacio, todavía guardan la esperanza de conseguir un lugar propio. Siguen reuniendo libros y prefieren que estén allí, en sus manos y preservados como tesoros, que olvidados en rincones oscuros en bibliotecas a las que ideológicamente no pertenecen.

miércoles, 22 de marzo de 2017

#hemeroteca #bibliotecas #mujeres | La Biblioteca de Mujeres de Madrid de la que nadie habla

La Biblioteca de Mujeres de Madrid de la que nadie habla.
Entre sus 30.000 ejemplares hay libros, revistas, 'tebeos de mujeres', carteles, chapas y documentos del Movimiento Feminista. Hablamos con sus fundadoras sobre un proyecto didáctico y necesario para combatir la lacra del machismo en nuestro país.
Alexandra Lores | SModa, El País, 2017-03-22
http://smoda.elpais.com/moda/actualidad/la-biblioteca-mujeres-madrid-la-nadie-habla/

Cuando las más nostálgicas buscan en internet fotografías de aquellas mujeres que durante los años 60 lucharon por conquistar los derechos que ahora nos resultan fundamentales, la mayoría no imagina que aquellos no solo fueron años fructíferos para los movimientos sociales capitaneados por las minorías en Estados Unidos. En nuestro país, a pesar de que la dictadura dificultaba la puesta en marcha de cualquier proyecto cultural o político –y, mucho menos, de corte progresista–, surgieron propuestas tan necesarias e invisibilizadas por las instituciones como la Biblioteca de Mujeres de Madrid.

En 1985, casi una década después de que el dictador falleciese, Marisa Mediavilla inició un proyecto que llevaba años gestándose entre las filas del Movimiento Feminista. “En esa época las mujeres empezábamos a cuestionarnos determinados comportamientos sociales. Pero necesitábamos información y esta era difícil de localizar en las instituciones públicas. Como yo era bibliotecaria pensé que sería buena idea poner en marcha una Biblioteca de Mujeres para atesorar lo que otras bibliotecas no guardaban y así crear un archivo con lo que generaba el Movimiento Feminista de Madrid”, recuerda Mediavilla.

Meses después de que los primeros libros comenzasen a catalogarse y ordenarse en un armario de la pequeña sede de la calle Barquillo (que mantenía en alquiler el Instituto de la Mujer) entra en escena Lola Robles. La activista, filóloga y escritora de literatura fantástica llegó por casualidad al proyecto pero enseguida se sintió cómoda y permaneció junto a su fundadora hasta el año 2002. “Marisa llevaba mucho tiempo con la idea en la cabeza. En su casa tenía bastantes libros que había estado reuniendo, así que decidió comentárselo al Grupo de Mujeres Feministas Independientes de Madrid, con tan mala suerte que al poco tiempo este colectivo se disolvió, las integrantes abandonaron el proyecto y Marisa se quedó sola frente a él”, relata Robles. Mediavilla también recuerda el ilusionante comienzo. “Fuimos ocupando casi todas las paredes con estanterías hasta que nos trasladamos al Consejo de la Mujer de la Comunidad de Madrid, en la calle de Villaamil, en el distrito de Tetuán. Firmamos un convenio de diez años, desde 1997 hasta 2007, pero en al año 2005 el Consejo se trasladó a otro espacio en el que no cabían los ejemplares, así que nos dijeron que debíamos desalojar el local”, se lamenta.

La memoria histórica de las mujeres
Durante sus inicios la Biblioteca era una asociación no lucrativa y de ámbito local, circunscrita a la comunidad de Madrid, pero en 1991 pasó a ser competencia del Estado. “De esa manera podíamos acceder a pequeñas subvenciones del Instituto de la Mujer. Durante algunos años recibimos cantidades de dinero –siempre pequeñas– para comprar libros y realizar actividades de difusión de la historia y la literatura de las mujeres mediante conferencias y talleres, pero nosotras nunca cobramos nada. Durante todo este tiempo tuvimos muchas colaboradoras eventuales y fijas; mujeres españolas o extranjeras que venían a la biblioteca y se ofrecían para ayudarnos en cualquier tarea. También había estudiantes de biblioteconomía. A veces acudían durante algunos meses y otras durante años; en ocasiones un día en concreto, otras veces cuando podían. Fueron muchas y todas contribuyeron a este proyecto”, continúa Robles.

Con el paso de los años y después de mucho esfuerzo, Marisa y Lola consiguen contratar a una trabajadora a media jornada para que las ayude. “A las conferenciantes y talleristas se les pagaba, pero ni las fundadoras ni las colaboradoras cobramos nunca; es más, pagábamos una cuota como socias. Marisa además compraba bastantes libros con su dinero y se ocupaba de su selección, adquisición, catalogación y clasificación; yo de la gestión administrativa y económica de la asociación y de las actividades culturales (conferencias, talleres de fomento de lectura…). Pero al final todas hacíamos un poco de todo”, rememora Robles.

Aunque cualquier biblioteca es necesaria, esta trasciende el ámbito documental e informativo porque contribuye a eliminar (y hacer más visibles) los comportamientos machistas de nuestra sociedad. Lo desarrolla Robles. “Aquí se conserva nuestra memoria: la historia de las mujeres, nuestra literatura y la teoría feminista. Durante mucho tiempo, estos asuntos se trataban de manera secundaria y muchas veces eran ignorados y silenciados. Sin esa invisibilidad, ese ocultamiento y ese menosprecio, la existencia de esta biblioteca o el feminismo en sí mismo no tendría sentido”. Su cofundadora sostiene que siempre ha existido una corriente negacionista que clama que el patriarcado no existe y que ya hemos alcanzado la igualdad entre hombres y mujeres. “Algunos también dicen que debería fundarse una biblioteca sobre hombres. Sin embargo, estas siempre se han centrado en ellos: en sus libros, sus creaciones y sus intereses”, reivindica Robles. La visibilización del trabajo de las mujeres y su participación en cualquier sociedad y época es la principal finalidad de este proyecto.

Pero, a pesar del ingente trabajo que por amor a los libros y al feminismo se realiza desde hace más de 30 años, son pocas las personas que saben que entre sus paredes descansa un importantísimo fondo de literatura española escrita por mujeres en el siglo XX, en especial durante el franquismo, y que han visitado investigadoras de muchos lugares. “Esta biblioteca, por su origen, contenido, objetivos y fines, es diferente del Centro de Documentación del Instituto de la Mujer o de otros organismos oficiales. Las Bibliotecas de Mujeres que hay en otros países europeos como Italia, Francia, Reino Unido y Holanda tienen en común que todas has sido creadas por mujeres o grupos de mujeres, y no por instituciones oficiales”, cuenta su fundadora.

La de Madrid atesora obras anteriores a 1936, que se pueden consultar aquí. En la colección de cómics hay ejemplares de Salomé, Carmencita o Amor Ye-Ye (desde los años 40 a los años 80) que son muy difíciles de encontrar; revistas feministas publicadas en todo el mundo y preciosos carteles vintage que celebran el Día de la Mujer Trabajadora.

Aunque Mediavilla reconoce que le resulta complicado decantarse por algunos de sus volúmenes favoritos –porque para ella todos son joyas– confiesa una especial predilección por los del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. “Hoy en día no podría conseguir muchos de los libros que encontré en el siglo pasado y que ahora integran esta colección, en la que también hay otros materiales como sellos, calendarios o agendas”. Y aunque podría resultar antagónico, en este espacio también podemos encontrar textos misóginos que denigran a la mujer. Mediavilla explica su motivación a la hora de integrarlos en la Biblioteca. “Son necesarios porque hay que conocer el origen y el porqué de tanta discriminación y ensañamiento contra las mujeres. Si los varones no hubiesen dicho (y siguen haciéndolo) que somos seres inferiores, que nuestro cerebro es más pequeño, que nuestra única misión en el mundo es ser madres, que somos objetos sexuales y otra serie de florilegios como estos, no tendríamos que seguir peleando por nuestros derechos”.

Un futuro incierto (pero optimista)
Pero en ocasiones la ilusión y el trabajo desinteresado no es suficiente. Y en la actualidad el archivo se encuentra más desprotegido que nunca. “En el año 2006 tuvimos que donar la Biblioteca al Instituto de la Mujer para evitar su desaparición porque la Comunidad de Madrid nos obligó a desalojar el espacio de la calle Villaamil donde estábamos alojadas. Después de diversas vicisitudes, desde enero de 2012, esta se encuentra en el Museo del Traje, situado en la Avenida Juan de Herrera, 2. No obstante sigo reuniendo libros, que luego paso al Instituto de la Mujer para que allí los incorporen al catálogo automatizado. También voy a librerías, a ferias de libros viejos y al Rastro. Durante los inicios solíamos incorporar sobre unos mil libros al año”, se lamenta su fundadora.

Mediavilla, que acaba de recibir el Premio Leyenda del Gremio de Libreros de Madrid por su “apasionada e incansable búsqueda del legado literario de las mujeres” cree que nunca se debe perder la esperanza y asegura que jamás ha pensado en rendirse. Su principal deseo es que este espacio se mantenga abierto y se convierta en una herramienta en beneficio del conocimiento y el bienestar social de todos. “Sigo trabajando para la Bibilioteca de Mujeres y peleándome para conseguir un espacio propio con personal especializado y recursos económicos adecuados para su funcionamiento. Junto con Ricarda Folla –una compañera también jubilada–, hemos acabado, después de 4 años de trabajo, el ‘Tesauro de mujeres‘, un instrumento necesario para clasificar e indizar documentos en toda biblioteca o centro de documentación”.

Robles, que en la actualidad se dedica a escribir y a realizar un activismo feminista, pacifista y ‘queer’, asegura que tampoco se ha olvidado de la Biblioteca. “Como la gente no sabe que la Biblioteca está allí, hay muy pocas consultas, a pesar de estar muy cerca de la Ciudad Universitaria. De hecho, creo que sería magnífico que los estudiantes pudiesen consultarla para hacer sus trabajos; así como investigadores y cualquier otra persona que esté buscando libros que no puede localizar en ningún otro lugar. Es un auténtico tesoro que se ha donado a una institución pública y que ha quedado olvidado por completo. Habría que lograr que la gente conociera su ubicación actual para que se se le diese uso. De lo contrario, es difícil que tenga apoyo público. A largo plazo, lo ideal sería que tuviera un espacio propio, accesible, con personal a su cargo especializado en el tema, y que los libros pudieran ser consultados fácilmente. En la actualidad, para acceder a los fondos, debemos solicitar el libro a través de la página web del Instituto de la Mujer e ir días después a consultarlo”.

lunes, 29 de abril de 2013

#libros #literatura | Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible

Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible / Mª Concepción Regueiro y Lola Robles ; prólogo de Raquel (Lucas) Platero
San Sebastián de los Reyes, Madrid : Stonewall, 2013 [04-29]
262 p.
ISBN 9788494037610 / 18 €

/ ES / NOV
/ Amores / Deseo / Lesbianismo / Literatura

Si Scheherazade viviera en nuestro siglo XXI, pasaría alguna de sus mil y una noches narrando sus historias en una mesa del Crazy Bar, local de ambiente, de reputación muy dudosa, pero donde siempre se encuentra a los personajes más variopintos. Y Scheherazade no relataría solo cuentos maravillosos, sino también de ciencia ficción, sobre el futuro luminoso o siniestro que nos aguarda, sobre pasados alternos, sobre otros mundos que tal vez existan allá entre las estrellas lejanas.

Mª Concepción Regueiro y Lola Robles, autoras de ciencia ficción que han publicado varias novelas y numerosos relatos, escriben a dúo estas “Historias del Crazy Bar”, ciencia ficción especulativa que muestra las múltiples temáticas de esta literatura y es apta para ser degustada por todos los públicos. Pues no se trata de ciencia ficción de frío acero de robots y naves espaciales, aunque también hay de eso. El otro hilo que urde estos cuentos es el amor, el desamor, la pasión, el deseo entre mujeres. Y así, las narraciones de una y otra se engarzan como los puertos donde vamos recalando durante una larga travesía sideral. En cada uno de esos puertos encontramos una historia que nos sorprende, nos divierte, nos hace pensar, nos emociona. Basta con caer en esa urdimbre fantástica, con dejarnos seducir por lo imposible.

Mª Concepción Regueiro Digón (Lugo, 1968) es trabajadora social y pedagoga. Con obra en gallego (firmada como Conchi Regueiro) y en castellano, se autodefine como autora de ciencia ficción, pero su querencia por narrar la ha llevado en bastantes ocasiones a escribir sobre todo aquello que en un momento dado la ha calado, pues, en definitiva, son las historias las que nos eligen. Entre sus títulos encontramos “Tempos agradables” (2002), “La estirpe de Tordón” (2005), “Vistas al río” (2007), “La moderna Atenea” (2008) o “Reclutas de guerras invisibles” (2011). También ha publicado obras de literatura juvenil como “Un marciano neste mundo” (2004), “O tesouro das ánimas” (2006) o “A herdanza do marqués” (2009), así como diferentes relatos en antologías y revistas electrónicas.

Lola Robles (Madrid, 1963) es filóloga hispánica, escritora y activista feminista, pacifista y queer. Desde 2006 imparte el taller de lectura y debate Fantástikas. Ha publicado tres novelas de ciencia ficción: “La rosa de las nieblas” (1999), “El informe Monteverde” (2005) y “Flores de metal” (2008). También es autora de un libro de relatos realistas, “Cuentos de Amargarita Páez”, y diversas narraciones recogidas en antologías, revistas e Internet. Tiene un blog dedicado a los géneros no realistas y, en especial, a las mujeres como autoras y personajes: “Literaturas fantástikas, de ciencia ficción y otras”.